Carta a los G√°latas

√ćndice

Introducción

1 Formas literarias

2 Estructura

3 Aspectos teológicos destacados

4 Contenido

4.1 Encabezado: Ga 1,1-10

4.2 Cuerpo de la Carta

4.2.1 Parte I: Ga 1,11‚Äď2,21

4.2.2 Parte II: Ga 3,1‚Äď4,31

4.2.3 Parte III: Ga 5,1‚Äď6,10

4.3 Conclusión: Ga 6,11-18

Referencias

Introducción

La Carta a los Gálatas es considerada auténtica de Pablo, también llamada protopaulina. Su objetivo es superar la crisis provocada por los cristianos [1] provenientes del judaísmo, los llamados judaizantes (Ga 1,7,9; 4,17; 5,7,8-10,12; 6,12,13), al exigir que quienes se adhirieron a Jesucristo, sin pertenecer a la cultura y religión judía, se sometieran a la circuncisión y practicasen los mandamientos que determinan la identidad judía (Ga 3,2; 4,10,21; 5,3-4). Además, afirmaban que Pablo no anunció el verdadero Evangelio a los gentiles. Aunque no se identifican específicamente en la Carta a los Gálatas, los judaizantes probablemente eran cristianos procedentes de Jerusalén. La Carta a los Gálatas, por tanto, está fuertemente marcada por su carácter controvertido.

Hay dos propuestas para fechar esta carta, as√≠ como el lugar de su redacci√≥n. El primero ser√≠a entre los a√Īos 56-57 d.C., en Macedonia. La segunda hip√≥tesis afirma que esta carta fue escrita en √Čfeso, a mediados de los a√Īos 50 d.C. (entre 54-57). La segunda propuesta parece ser la m√°s plausible, considerando los estudios actuales y la revisi√≥n de la dataci√≥n de las otras cartas de Pablo.

Otro problema surge en cuanto a la identificaci√≥n de los destinatarios de esta carta, dada la indicaci√≥n gen√©rica del encabezado (‚ÄúIglesias de Galacia‚ÄĚ) y porque identificamos dos √°reas geogr√°ficas con el mismo nombre: la Regi√≥n de Galacia, denominada regi√≥n Norte (Galacia Norte), y la provincia romana de Galacia, que abarcaba la regi√≥n del sur de Asia Menor (Galacia Meridional). La opci√≥n por la Regi√≥n, y no por la Provincia, es la m√°s plausible, ya que se sabe que Pablo no suele mencionar los nombres oficiales de las provincias romanas en sus cartas, sino los de las regiones (Ga 1,17.21; 4.25; 1Ts 2,14; Rm 15,24).

Galacia estaba formada por una poblaci√≥n de origen celta, que en el siglo III a.C. emigr√≥ al centro-norte de Asia Menor, y corresponde a la regi√≥n central de la actual Turqu√≠a. Durante el per√≠odo de dominaci√≥n griega, no hubo resistencia de los g√°latas mientras ten√≠a lugar la helenizaci√≥n de la regi√≥n. M√°s tarde, dadas las ventajas de los romanos, los g√°latas los apoyaron, siendo recompensados ‚Äč‚Äčcon la expansi√≥n de su territorio, por parte de Pompeyo y Augusto, y en el 25 a. C. se convirti√≥ en una Provincia Romana (SCHNELLE, 2010, p. 331-335).

Pablo nos informa que su estadía en la región de Galacia se debió a una enfermedad (Ga 4, 13-14). Durante este período se fundó la comunidad, en su mayor parte formada por personas de origen pagano (Ga 4,8; 5,2s; 6,12s), de cultura greco-helenística.

Entrelazando datos autobiogr√°ficos y doctrinales, Pablo reafirma que los gentiles no necesitan ser circuncidados ni obedecer los mandamientos exigidos por los judaizantes, es decir, nadie necesita ser pros√©lito del juda√≠smo para luego convertirse en seguidor de Cristo con el bautismo, y prueba que la redenci√≥n proviene de la fe en Cristo Jes√ļs y no de la pr√°ctica de la ley. De este modo, defiende la vigencia de su Evangelio y aborda uno de los temas principales de su ‚Äúteolog√≠a‚ÄĚ, la justificaci√≥n por la fe en Cristo crucificado y resucitado, ya mencionado en la Carta a los Filipenses, pero no profundizado.

Al encontrarse en la fase final de la acción misionera de Pablo, Gálatas refleja toda la experiencia y madurez teológica de este incansable apóstol y misionero de Jesucristo, y nos ofrece mucha información sobre el cristianismo primitivo (Ga 2,1-14).

1 Formas literarias

Inicialmente, podemos decir que G√°latas pertenece al g√©nero epistolar, con una finalidad apost√≥lica, es decir, hace llegar el discurso de Pablo dirigido a los G√°latas, en un determinado momento de crisis en la comunidad. Adem√°s de esta forma literaria general, algunos comentaristas, al resaltar sus aspectos ret√≥ricos, proponen otras clasificaciones, como: ‚Äúreprensi√≥n-solicitud‚ÄĚ, ‚Äúret√≥rica forense‚ÄĚ, ‚Äúret√≥rica deliberativa‚ÄĚ o la mezcla entre ret√≥rica ‚Äúforense‚ÄĚ (Ga 1,6‚Äď 4,11) y “deliberativa‚ÄĚ (Ga 4,12‚Äď6,10).

2 Estructura

Tambi√©n hay varias propuestas de subdivisi√≥n del texto, pero asumiremos una, por privilegiar la estructura b√°sica de una carta y el contenido (VANHOYE, 2000, p. 26-27; PITTA, 2019, p.162). En este caso, est√° el encabezado, que contiene el remitente, el destinatario, el saludo y la indicaci√≥n del problema a tratar (Gal 1,1-10); el cuerpo de la carta (1,11‚Äď6,10), en el que se desarrolla el contenido, y el saludo final (6,11-18).

El cuerpo de la carta se divide en tres partes: a) datos autobiogr√°ficos y defensa de la justificaci√≥n por la fe en Cristo, y no por la observancia de las obras de la ley (1,13-2,21); b) seis argumentos que prueban la justificaci√≥n por la fe, extra√≠dos de la experiencia de la comunidad y de las Escrituras, particularmente de Abraham (3,1‚Äď4,31); y c) la parte exhortativa, advirtiendo a los g√°latas que mantengan su libertad en Cristo y que anden seg√ļn el Esp√≠ritu (5,1‚Äď6,10). Concluye con algunos comentarios personales y una breve bendici√≥n (Ga 6,11-18), seg√ļn el esquema que sigue:

Introducción

1,1-10

Encabezado y la indicación de la problemática

     Cuerpo

De la

Carta

1,11‚Äď2,21

I PARTE

Tesis principal de la carta (1,11-12)

Datos autobiogr√°ficos y defensa de la justificaci√≥n por la fe (1,13‚Äď2,21)

3,1‚Äď4,31

II PARTE

Parte doctrinaria: seis argumentos que comprueban la justificación por la fe y no por la observancia de las obras de la ley

5,1‚Äď 6,10

III PARTE

Parte exhortativa: libertad y vida seg√ļn el Esp√≠ritu

Conclusión

6,11-18

Firma, comentarios finales y bendición

 3 Aspectos teológicos destacados

Uno de los ejes teol√≥gicos centrales de G√°latas es la justificaci√≥n por la fe y no por las obras de la ley. Para el ap√≥stol, la ley se da para llevar al pueblo elegido a la plenitud de la revelaci√≥n, lo que ocurre con la venida de Cristo. De esta manera, la promesa dada a Abraham (Gal 3,6-9), por haber cre√≠do, se cumple en Jes√ļs (Ga 4,1-5), de manera particular, al conceder la redenci√≥n a toda la humanidad (Ga 2, 16,17,21; 3,8,11,21,24; 5,4,5). Otro elemento importante es la fe como adhesi√≥n a la iniciativa salv√≠fica del Padre, mediada por la obediencia del Hijo (Ga 2, 19-20) y la acci√≥n del Esp√≠ritu (Ga 4,6-7).

Pablo, para hablar del alegre anuncio salvífico centrado en el misterio de la vida de Cristo, especialmente el misterio pascual, utiliza el término Evangelio (Ga 1,11-12). El cristiano, acogiendo el Evangelio y adhiriéndose a él, participa gratuitamente, mediante el bautismo, en la filiación divina (Ga 3,26-4,7). Esta afiliación se expresa concretamente en la experiencia de la libertad en Cristo, que consiste en dejarse llevar por el Espíritu (Ga 5,1-26), es decir, tener una vida guiada por el amor, por el servicio (Ga 5,13; 6, 1-10), siendo una nueva criatura (Ga 6,15) (SILVANO, 2015, p.448-450).

4 Contenido

Presentaremos el contenido de la carta de acuerdo con la estructura antes mencionada: el encabezado; el cuerpo de la carta con sus tres partes y la conclusión.

4.1 Encabezado: Gal 1,1-10

El encabezado contiene el remitente (Ga 1, 1a-2b) y la referencia al destinatario (v. 3). Pablo enfatiza la procedencia divina de su vocaci√≥n y misi√≥n, cuando se presenta como ap√≥stol, enviado por Jesucristo Resucitado (Ga 1,1) y por Dios Padre; tambi√©n destaca el plan salv√≠fico del Padre, que se realiza a trav√©s de su Hijo Jesucristo. Este √©nfasis se da en vista de los problemas causados ‚Äč‚Äčen la comunidad por los supuestos oponentes, quienes, probablemente, afirmaban que Pablo no era un verdadero ap√≥stol sino m√°s bien el anunciador de un falso evangelio. Es importante resaltar que su preocupaci√≥n no es la defensa de su identidad de ap√≥stol, sino de la verdad y el origen divino del Evangelio.

La introducción de Gálatas se diferencia de otras cartas en que utiliza una expresión genérica al referirse a los colaboradores que están con Pablo y en que no contiene una acción de gracias específica dedicada a la comunidad.

En este encabezado, podemos observar que Pablo se ve a s√≠ mismo como un instrumento de la acci√≥n escatol√≥gica de Dios en medio de los gentiles, y tambi√©n del anuncio de la filiaci√≥n divina abierta a toda la humanidad a trav√©s de la resurrecci√≥n de Jes√ļs. Encontramos, en Ga 1,4-5, una f√≥rmula kerigm√°tica, que expresa la acci√≥n soteriol√≥gica de Cristo (v.4), acompa√Īada de una doxolog√≠a (v.5) que cierra el saludo, enfatizando la acci√≥n redentora de Cristo, extendi√©ndose a todo el tiempo.

El t√©rmino griego aivw,n (ai√īn), en Ga 1,4, se puede traducir por siglo, e√≥n o mundo. La expresi√≥n ‚Äútiempo presente perverso‚ÄĚ proviene de la apocal√≠ptica jud√≠a, que distingu√≠a el tiempo dominado por el pecado, el tiempo de la esclavitud (tiempo perverso) y el tiempo por venir, del reino de Dios, que para Pablo comienza con Jesucristo.

Despu√©s de esta breve introducci√≥n, Pablo reemplaz√≥ la habitual acci√≥n de gracias por una amonestaci√≥n que expresa su indignaci√≥n por la inconstancia de los g√°latas, al dejarse llevar por los argumentos de estas personas a las que Pablo llama adversarios. Su prop√≥sito es presentar la gravedad del problema y convencer a los g√°latas de que regresen al camino ya iniciado seg√ļn sus ense√Īanzas. Por eso, el ap√≥stol defiende el Evangelio que anunci√≥ y lleva a los g√°latas a darse cuenta de que no pueden dejarse seducir por el Evangelio que √©l llama diferente. Este evangelio diferente, probablemente, predicado por judeocristianos (‚Äújudaizantes‚ÄĚ), defend√≠a la necesidad de exigir a los bautizados, de origen pagano, la circuncisi√≥n y la observancia de la ley, especialmente las prescripciones relacionadas con la identidad jud√≠a, como el descanso sab√°tico, leyes diet√©ticas y las relativas a los festivales anuales.

La expresi√≥n ‚Äúel que os llam√≥ por la gracia‚ÄĚ, en Ga 1,6, se refiere a Dios Padre, y aporta el contenido que recorrer√° toda la carta: la fe es un don gratuito de Dios que se da a todos los que se adhieren a Jesucristo. Por tanto, no solo se da al pueblo jud√≠o, siendo entonces injustificable exigir que los gentiles se conviertan en pros√©litos del juda√≠smo, como si √©sta fuera la √ļnica puerta a la fe cristiana, porque como dice Pablo, √©sta no es la voluntad de Dios. De hecho, el ap√≥stol afirma que quienes siguen un evangelio diferente al que √©l predic√≥ son anatema, porque no siguen los designios de Dios. (Ga 1,8-9).

La palabra ‚ÄúEvangelio‚ÄĚ, desde la perspectiva paulina, designa la revelaci√≥n del Hijo Jesucristo, resucitado de entre los muertos (Ga 1,1; 1Cor 15,1-5) despu√©s de la muerte de cruz (1Cor 2,2). As√≠, Jes√ļs muere porque es fiel al plan del Padre, que fue rechazado; pero Dios no se venga, sino que contin√ļa revelando su amor rescatando a la humanidad del pecado y liber√°ndola de la esclavitud. Expresa la solidaridad del Hijo en favor de todos y establece la econom√≠a de la justicia (Rm 1,16) anunciada por los profetas (Rm 16,25-26).

En G√°latas, la palabra “Evangelio” expresa, al mismo tiempo, la actividad del ap√≥stol y el mensaje que anuncia. De esta forma, Pablo mantiene la autenticidad del mensaje y reafirma que el Evangelio anunciado por √©l no es de origen humano y que la redenci√≥n no est√° condicionada a las obras humanas (v. 10). El mensaje es divino y tiene su centro en Cristo. La llamada a la fe es un don gratuito de Dios Padre (Ga 1,15; 5,8), basado en la obediencia filial de Cristo Jes√ļs y en su amor generoso, que le llev√≥ a entregarse por cada uno de nosotros. (Ga 2,19-20).

4.2 Cuerpo de la carta

El contenido del cuerpo de la carta se desarrollar√° por partes: a) Ga 1,11‚Äď2,21; b) Ga 3,1‚Äď4,31 e c) Ga 5,1‚Äď6,10.

4.2.1 I Parte: Ga 1,11‚Äď2,21

Despu√©s del encabezado, Paulo desarrolla el argumento de la carta en tres partes. La primera se describe en Ga 1,11-2,21 que, a su vez, se divide en dos grandes bloques: a) la tesis general (vv. 11-12), y b) los argumentos basados ‚Äč‚Äčen datos autobiogr√°ficos y en la defensa de la justificaci√≥n por la fe.

El apóstol reafirma la naturaleza (v. 11) y el origen (v. 12) de su Evangelio, recibido por revelación de Dios. Para confirmar esta tesis central, aporta varios argumentos, el primero de los cuales es personal, o autobiográfico, que va desde su origen judío y celo por las tradiciones del judaísmo hasta la experiencia de la revelación de Jesucristo en el camino a Damasco, su estancia en esa ciudad y su viaje a Arabia (región al sur de Damasco) después de la revelación (Ga 1,13-17).

El verbo “aniquilar”, o “destruir”, utilizado en la carta para describir el motivo del viaje a Damasco, expresa la aversi√≥n del ap√≥stol a la Iglesia naciente (Ga 1,23 y Hch 9,21), no porque Pablo fuera malvado, sino por ser un fariseo celoso de las tradiciones jud√≠as. Para los fariseos, Jes√ļs no era el Mes√≠as, era un impostor, por haber muerto crucificado y por no establecer la justicia anunciada; era un blasfemo que dec√≠a ser el Hijo de Dios. De esta manera, enga√Īaba a los jud√≠os y los alejaba de las tradiciones jud√≠as.

Pablo, como un fariseo celoso de sus tradiciones, no pod√≠a dejar que la gente fuera enga√Īada y por eso decidi√≥ perseguir a estos seguidores de Jes√ļs. No pod√≠a arrestar ni aplicar sanci√≥n disciplinaria por estos casos, que eran 40 latigazos, menos uno, pero s√≠ pod√≠a llevarlos a las leg√≠timas autoridades jud√≠as que ejercer√≠an tal juicio y castigo (PENNA, 2018, p. 29). En Ga 1, 13-14, describe su conducta en el juda√≠smo, para mostrar la gratuidad de la intervenci√≥n de Dios en su historia personal, garantizando as√≠ el origen divino de su Evangelio.

En Ga 1, 15-16, el ap√≥stol define su experiencia en Damasco como una revelaci√≥n directa de Jesucristo, por iniciativa de Dios Padre. Esta experiencia se funde con una llamada, es una vocaci√≥n similar a la dada a los profetas del Pueblo de Dios (v. 15; Is 49, 1; 50,4; Jr 1,5). Seg√ļn su relato, la revelaci√≥n que Dios le dio ten√≠a el siguiente contenido: Jes√ļs, el Crucificado-Resucitado, es el Hijo de Dios y es el Mes√≠as esperado (Evangelio). Pablo tambi√©n recibe una misi√≥n: anunciar esta Buena Nueva (Evangelio) entre las naciones. Por tanto, la redenci√≥n se ofrece gratuitamente a toda la humanidad, mediante la fe en Cristo. La narraci√≥n termina con alguna informaci√≥n posterior a la revelaci√≥n, como la visita que hizo el ap√≥stol a Jerusal√©n; su contacto con Santiago, l√≠der de la comunidad de Jerusal√©n (Ga 1,18-23; Hch 12,17; 15,13; 21,18; 1Cor 15,7), la Iglesia Madre; y su viaje a las regiones de Siria y Cilicia, para cumplir la misi√≥n de evangelizar.

En Ga 2,1-10, Pablo narra c√≥mo en compa√Ī√≠a de Bernab√© y Tito conoci√≥ a los ‚Äúnotables‚ÄĚ de la Iglesia Madre¬† en la llamada Asamblea de Jerusal√©n. El tema central de la Asamblea fue la exigencia, por parte de algunos judeocristianos (llamados por Pablo falsos hermanos o intrusos), de la observancia de las leyes jud√≠as y la circuncisi√≥n para los gentilcristianos. La circuncisi√≥n en Israel fue uno de los requisitos de la Alianza de Dios con Abraham (Gn 17, 1-14, 23-27) y descuidarla significaba violar la Alianza. Por lo tanto, bautizar a los gentiles sin requerir la circuncisi√≥n y la observancia de la ley, en el pensamiento de los judeocristianos, contradir√≠a la afirmaci√≥n de que Cristo es la realizaci√≥n m√°xima de la Alianza y las promesas hechas a los patriarcas. Para reforzar sus argumentos, Pablo se lleva consigo a Tito, por ser seguidor de Jes√ļs de cultura griega, incircunciso, es decir, fue la representaci√≥n del problema y el resultado de la Asamblea, dado que los notables no exigieron su circuncisi√≥n por haberse adherido a Jesucristo.

El segundo problema fue el hecho de que los gentilcristianos no obedecían los rituales de purificación y a las leyes alimentarias, lo que dificultaba compartir la mesa fraternal con los judeocristianos. En el judaísmo de la época, la comunión de mesa con los gentiles no estaba prohibida siempre que observaran las leyes alimentarias. Estas leyes consistían en evitar alimentos impuros (Lv 15,10-14; Dt 14), sangre de animales (cf. Gn 9,4; Lv 17,10-14; Dt 12,16,23-24) y carne sacrificada a los ídolos (1Cor 8-10). La observancia de las leyes alimentarias y su imposición a los gentiles era una forma de garantizar la fidelidad étnica y religiosa de los judíos.

El resultado de la Asamblea de Jerusalén fue la confirmación de la autenticidad del Evangelio anunciado a los gentiles y el reconocimiento oficial de la misión de Pablo por estos notables.

Poco despu√©s, el ap√≥stol describe en su carta su discusi√≥n con Kefas (Pedro), quien inicialmente com√≠a con cristianos gentiles en Antioqu√≠a en Siria, es decir, no le preocupaban las leyes diet√©ticas, pero despu√©s de la llegada de personas de Jerusal√©n, Pedro se niega a comer en la misma mesa con los gentiles. Es posible justificar la acci√≥n de Pedro por razones pr√°cticas, una de las cuales no es escandalizar a los cristianos venidos de la ciudad santa, ya que, en la Asamblea de Jerusal√©n, Pedro fue confirmado como evangelizador de personas de cultura jud√≠a. Sin embargo, a los ojos de Pablo, esta actitud del l√≠der principal de la Iglesia sonaba como una confirmaci√≥n de que el Evangelio que predicaba no era verdadero y que los judaizantes ten√≠an raz√≥n al exigir la circuncisi√≥n y el cumplimiento de las leyes diet√©ticas y aquellas propias de los jud√≠os , dado que Jes√ļs es el Mes√≠as esperado por el pueblo jud√≠o y, por tanto, se cumplieron las promesas dadas al pueblo elegido, al pueblo de la Alianza, al pueblo elegido por Dios, y no a todos los pueblos. As√≠, desde la perspectiva de Pablo, la actitud de Pedro perpetuaba la divisi√≥n entre las comunidades compuestas por jud√≠os y aquellas compuestas por personas de religiones helen√≠sticas. Ante este escenario, el ap√≥stol introduce uno de los puntos fundamentales de su teolog√≠a, la justificaci√≥n por la fe en Cristo y no por las obras de la ley (2,15-21).

La expresi√≥n obras de la ley (Ga 2,16) puede entenderse como la observancia de los actos prescritos en la ley mosaica (Ga 3,2.5.10; Rm 2.15; 3.20.27-28), pero sobre todo las leyes relacionadas con la identidad jud√≠a, como se mencion√≥. Para algunos jud√≠os del Segundo Templo, solo la observancia de la ley aseguraba la salvaci√≥n, por lo que deber√≠a cumplirse para ser reconocidos como justos. Para Pablo, por el contrario, la ley no puede hacer justo al culpable, sino √ļnicamente sentenciarlo, precisamente porque la ha violado. El √ļnico que puede hacer a una persona justa es Jesucristo, por la redenci√≥n que viene de su muerte en la cruz. Por tanto, es necesaria la fe, que, para Pablo, supone la experiencia personal con Jesucristo y la adhesi√≥n a √©l.

La expresi√≥n “por la ley, para la ley mor√≠” (Ga 2, 19) se basa en la suposici√≥n de que el cristiano, a trav√©s del bautismo, se une a la pasi√≥n, muerte y resurrecci√≥n de Cristo, en vista de vivir para Dios (Rm 6, 10). En cuanto a la funci√≥n de la ley ante la muerte de Jes√ļs, puede entenderse en dos sentidos: como deslegitimada por condenar a un inocente; o como inv√°lida, ya que no tiene poder sobre un muerto. Estos aspectos teol√≥gicos ser√°n explorados en la segunda parte del desarrollo de la carta. En esta segunda secci√≥n, el autor ya no utiliza datos autobiogr√°ficos, sino textos del Antiguo Testamento, especialmente de la historia de Abraham y la experiencia de fe de los g√°latas despu√©s del bautismo (3,1‚Äď4,31).

4.2.2 II Parte: Ga 3,1‚Äď4,31

Hasta entonces, en la primera parte, Pablo hab√≠a hablado de s√≠ mismo: su trayectoria, su vocaci√≥n, su relaci√≥n con los dem√°s ap√≥stoles. Ahora, en la segunda, a trav√©s de preguntas ret√≥ricas, se refiere a la experiencia bautismal de los g√°latas, para que tomen conciencia de la crisis que est√°n viviendo (Ga 3, 1-5) y del error que cometer√°n cuando se dejen llevar por los judaizantes. Es una secci√≥n marcada por argumentos basados ‚Äč‚Äčen la historia de Abraham, aquel que cree (3,6-14) y en la precedencia de la promesa hecha a los patriarcas antes de Mois√©s, por lo tanto, no mediante la ley (3,15-18).

El argumento sintetizado en Ga 3,6-7 de que todos los bautizados son tambi√©n hijos de Abraham es fundamental y se desarrollar√° en esta secci√≥n (3,7-29). Pablo parte del presupuesto de que Abraham fue justificado, antes de la circuncisi√≥n y de la ley dada a Mois√©s, por confiar en las promesas de Dios, seg√ļn Gn 15,6. El contenido central de estas promesas es que en Abraham todas las naciones ser√°n bendecidas, y el cumplimiento de esa promesa tiene lugar en Cristo. Por lo tanto, todos los bautizados, y no solo los jud√≠os, son hijos de Abraham y disfrutan de las promesas y la herencia abrah√°mica. De esta manera el ap√≥stol establece una relaci√≥n entre la fe en Cristo y la filiaci√≥n abrah√°mica, demostrando que, en la fe en Cristo, los g√°latas se convierten en hijos de Abraham y de Dios. Consecuentemente, esta promesa no est√° ligada a la circuncisi√≥n, ni a las leyes dadas a Mois√©s, por lo tanto, no deben exigirse a los gentiles.

Estratégicamente, el autor utiliza a Abraham, siendo uno de los protagonistas de esta sección, por ser el destinatario de las promesas, el padre del pueblo elegido, el paradigma de la fe monoteísta, ya que es el primer prosélito que pasa de adorar ídolos a la adoración de Dios UNO. De hecho, Abraham fue considerado justo porque confiaba en las promesas dadas por Dios. Por lo tanto, para Pablo, él es el padre de aquellos que tienen fe en Cristo y que son justificados por esa fe. De esta manera, puede concluir afirmando que los gálatas son justificados por la gracia   y no por la ley (Ga 3,7-14).

En Ga 3, 15-29, Pablo probar√° que la ley fue dada para hacer que el pueblo tomase conciencia de las transgresiones y del pecado. As√≠, la ley es espiritual, buena (Rm 7,14,16), divina, tiene una naturaleza diferente a las promesas dadas a Abraham, que alcanzan su cumplimiento con la venida de Cristo (Ga 5,14). Tiene la funci√≥n espec√≠fica de indicar lo que es contrario a la voluntad de Dios, pero no tiene el poder de hacer justos a los culpables. La ley fue necesaria, en un per√≠odo determinado, para la maduraci√≥n del pueblo de Israel, como un pedagogo que gu√≠a al pueblo de Dios, pero con la venida de Cristo, la ley alcanza su pleno cumplimiento. Sin embargo, seg√ļn el pensamiento de Pablo, no se elimina.

Cristo, por tanto, ser√° el principio normativo para quienes se adhieran a √Čl, para quienes, mediante el bautismo, se inserten en el misterio pascual, asumiendo una nueva identidad (v. 27). En Ga 3,26-29, Pablo recoge tanto la tesis presente en Ga 3,6-7 como las cuestiones de la filiaci√≥n, promesa y herencia abrah√°micas, temas que impregnaron este cap√≠tulo, afirmando que todos son hijos de Dios a trav√©s de la fe en el Hijo, que nos redime (Ga 3,10.13.22). As√≠, las distinciones de raza, clase, g√©nero, presentes en la sociedad, no pueden reproducirse en las comunidades, ya que es necesario mantener la unicidad del cuerpo de Cristo.

Los elementos citados se reafirman en Ga 4, 1-7. En esta per√≠copa, para reflexionar sobre la acci√≥n salv√≠fica de Dios en la historia, el ap√≥stol utiliza el ejemplo de un heredero que no puede disfrutar de la herencia por ser menor de edad, quedando bajo el cuidado de tutores hasta alcanzar la madurez establecida por el padre. De manera similar, tambi√©n ocurre con la humanidad que vivi√≥ una √©poca de inmadurez, el per√≠odo anterior a la venida del Mes√≠as, influenciada por los elementos del mundo que indican tanto las fuerzas naturales y c√≥smicas, que eran divinizadas por los gentiles (4,3), como los √°ngeles (Ga 3,19) y las se√Īas de identidad del juda√≠smo. Pero, en el tiempo predeterminado por el Padre, desde la creaci√≥n, en la plenitud de los tiempos (vv. 4-5), Dios env√≠a a su Hijo, para inaugurar el tiempo mesi√°nico al asumir la condici√≥n humana mortal (nacido de mujer), en un determinado contexto hist√≥rico-social-religioso espec√≠fico (sujeto a la ley). Por tanto, Jes√ļs es inserido plenamente en la humanidad y, de esta manera, podr√° liberarla de la maldici√≥n de la ley, la muerte y el pecado. Dios tambi√©n env√≠a el Esp√≠ritu para certificar la llegada de la Era Mesi√°nica. Viene a habitar en el coraz√≥n de los bautizados, y en √©l clama la oraci√≥n del Hijo: ¬°Abba, Padre! El bautizado es adoptado como hijo en el Hijo, reunido por el Esp√≠ritu e insertado en una comunidad de hermanos y hermanas, cuyo √ļnico Padre es Dios. (SILVANO, 2018, p. 463-467).

Al resumir este apartado, se puede decir que la justificaci√≥n viene s√≥lo por la fe en Cristo crucificado y resucitado (Ga 3,1) y se ofrece a todos los que creen (Ga 3,6‚Äď4,7). En efecto, Cristo, cumpliendo la promesa de bendici√≥n de Dios a Abraham (Ga 3,8.14.18), une a jud√≠os y paganos (3,26-29), pone fin a la maldici√≥n de la ley (Ga 3,10.13.22; 4,5) y les da la filiaci√≥n divina. La participaci√≥n de la filiaci√≥n en Cristo es posible para todos los destinatarios del Evangelio mediante el don del Esp√≠ritu.

Después de esta sección, cargada de elementos teológicos, cristológicos y pneumatológicos, Pablo recuerda la acogida que recibió de los gálatas cuando permaneció en la región de Galacia a causa de una grave enfermedad, tratando de convencerlos de que existe una profunda experiencia entre él y la comunidad.  Por tanto, no comprende cómo se dejaron influir por los supuestos adversarios que decían que Pablo era enemigo de los gálatas, ni cómo aceptaron una predicación que contrastaba con todo lo que no solo les había anunciado el apóstol, sino que también vivieron y experimentaron con el bautismo (Ga 4,10).

Despu√©s de este momento de indignaci√≥n ante la realidad de las comunidades, Pablo pasa a probar la libertad que se deriva de la adhesi√≥n a Cristo Jes√ļs, en un intento de mostrar que esta libertad no puede tener su origen en la ley. Para ello, el autor utiliza dos personajes b√≠blicos, las matriarcas Sara y Agar, y elementos del juda√≠smo apocal√≠ptico, que opon√≠an la Jerusal√©n actual a la futura (Sal 87,3-5; Is 54,1; 60-66; Ez 40-48; Tb 13; Za 12-14). As√≠, Agar, la esclava, representa la Jerusal√©n actual, el presente tiempo perverso (1,4) y los elementos del mundo (4,3.9), fr√°giles y miserables, que son tanto las pr√°cticas de las religiones paganas como las se√Īas de identidad. del juda√≠smo, es decir, la experiencia de gentiles y jud√≠os antes de la venida de Cristo. Mientras tanto, Sara, la mujer libre, representa a Jerusal√©n celestial, el comienzo de la Era Mesi√°nica, inaugurada con la muerte y resurrecci√≥n de Cristo. Agar e Ismael representan la ley, que no puede justificar, ya que √©sta no es su funci√≥n. Sara e Isaac representan a Cristo, el cumplimiento de la ley, el principio normativo del cristiano, a trav√©s del cual, podemos ser hijos y, por tanto, libres.

4.2.3 III Parte: Ga 5,1‚Äď6,10

El final de la segunda parte, con el tema de la libertad, introduce la √ļltima etapa del desarrollo de la carta, en la que Pablo insta a los g√°latas a perseverar en la libertad, dada por la fe en Cristo, y a no someterse al yugo de la esclavitud. Tal yugo puede entenderse como la condici√≥n de aquellas personas antes de la redenci√≥n tra√≠da por Cristo, por lo tanto, es una cr√≠tica a los argumentos de los adversarios (Ga 4,24).

El apóstol reafirma que la libertad cristiana se basa en la entrega gratuita de Jesucristo, en su muerte y resurrección, por fidelidad al designio de amor del Padre. Este aspecto ya había sido abordado anteriormente, pero se utilizaron otras terminologías e imágenes soteriológicas, como rescatar, arrancar (1,4). En este apartado, la libertad adquiere un carácter soteriológico, cristológico (Ga 5,1) y pneumatológico.

El pasaje de Ga 5,2-12 se puede subdividir en dos partes. La primera (vv. 2-6), habla de la relación entre Pablo y los gálatas, y la segunda (vv. 7-12), describe la relación entre Pablo, los gálatas y los judaizantes. La primera es más lineal, la segunda está marcada por preguntas retóricas (vv.7.11), un proverbio (v.9), una amenaza (v.10b) y una invectiva irónica en el enfrentamiento con los agitadores (v. 12).

Con estas declaraciones, Pablo pretende defender el contenido de su anuncio universal, ya que anuncia el Evangelio de la libertad frente a la predicación de los judaizantes. Para Pablo, aceptar la circuncisión y la ley judía sería admitir que la obra de Cristo, el Hijo de Dios, no sería suficiente para obtener la redención (5,2-4; cf.2,21), y el plan salvífico del Padre se restringiría a los judíos.

En Ga 5,5-6, al unir la esperanza con la justicia, Pablo no s√≥lo habla del don de la justicia, recibido al inicio de la vida cristiana (cf. Ga 2,16; 3,24; 1Cor 6,11), que se concreta en la experiencia de la fe y se expresa en el amor al pr√≥jimo y a Dios, sino que tambi√©n afirma la esperanza de la justicia definitiva (1Cor 1,7; Flp 3,20), aquella futura que vendr√° con la plenitud de la presencia, de la Parus√≠a.¬† En estos vers√≠culos hay una armon√≠a con Ga 3,28 y 6,15, y una interconexi√≥n entre fe, esperanza y caridad, la llamada tr√≠ada paulina. Es importante enfatizar que la acci√≥n cristiana (caridad) no es el resultado de un esfuerzo meramente humano, del voluntarismo, o de la fidelidad a la ley, sino que nace de una relaci√≥n profunda con Jes√ļs, de la experiencia de ser amado, redimido por Cristo, envuelto por su amor, siendo impulsado a amar tambi√©n al pr√≥jimo.

Pablo nuevamente exhorta a los g√°latas, expresando su indignaci√≥n por su “adhesi√≥n” a los argumentos de los judaizantes (vv. 7-12). Para ello, utiliza una imagen deportiva, propia de las cartas paulinas (1Cor 9,24-26; Gal 2,2; Flp 2,16), que expresa el fervor inicial de los g√°latas ahora desaparecido. Esta imagen, en el conjunto de la carta, nos remite a G√°latas 1,6-7, a la crisis que est√°n viviendo los g√°latas porque cedieron a la tentaci√≥n de apartarse del verdadero Evangelio.

Tras esta exhortaci√≥n, hay una reanudaci√≥n de los argumentos, cuando Pablo afirma que vivir la libertad es una ‚Äúllamada‚ÄĚ que forma parte de la vocaci√≥n cristiana, es decir, quien sigue a Cristo est√° llamado a la comuni√≥n con Dios y con los hermanos (1 Ts 2,12; 1Cor 1,9).

La verdadera libertad, seg√ļn Pablo, es la liberaci√≥n de la carne, es decir, de los deseos ego√≠stas, del encerrarse en s√≠ mismo, para dejarse guiar por Cristo, como principio normativo. As√≠, Pablo demuestra que la ley se cumpli√≥ plenamente por medio de Jesucristo, y que la norma que sintetiza toda acci√≥n √©tica cristiana est√° en Lv 19,18: “amar√°s a tu pr√≥jimo como a ti mismo”. Esta s√≠ntesis, seg√ļn Pablo, se basa en la participaci√≥n en el misterio pascual de Cristo (Ga 5,14,24-25), que comenz√≥ en el bautismo, pero que contin√ļa a lo largo de la vida del bautizado. Este proceso de seguimiento y cristificaci√≥n tambi√©n es posible a trav√©s de la acci√≥n del Esp√≠ritu (Ga 5,16-18; 2Cor 3,17), que hace al bautizado hijo de Dios y lo gu√≠a a vivir el amor, en las diversas formas de relaci√≥n. As√≠, el √ļnico fruto del Esp√≠ritu es el amor, que se expresa en sus manifestaciones (Ga 5, 22-23). La no adhesi√≥n a Cristo se expresa en las obras de la carne, que se dividen en tres grupos: la perversi√≥n de las relaciones humanas (sexuales y comunitarias), de la relaci√≥n con Dios y consigo mismo. En esta lista de conductas inapropiadas, percibimos la perversi√≥n del amor humano (impureza), del amor a Dios (idolatr√≠a y magia), la ausencia de amor (divisiones) y la degradaci√≥n total de la persona humana y su relaci√≥n con el otro (excesos en la mesa). La obra del Esp√≠ritu, a su vez, da testimonio de los atributos de Dios: amor, paciencia, bondad, benevolencia, fidelidad, mansedumbre.

En Ga 6,1-10, hay una reflexión sobre las relaciones en la comunidad y la corrección fraterna. Esta corrección debe hacerse mediante los denominados espirituales, que pueden designar tanto a las personas que ya hicieron un proceso de madurez en la fe (1Cor 2,15; 3,1), como a todos los miembros de la comunidad, ya que, a través del bautismo , recibieron el Espíritu.

El apóstol también exhorta al amor recíproco, que debe ejercerse primero en la comunidad, luego con los demás hermanos y hermanas (1 Ts 5,15; Rm 12,18) y finalmente también con los enemigos (Rm 12,20).

En Ga 6.2, el autor sintetiza la solidaridad ya expresada en 6.1, al pedir a los cristianos que carguen el peso unos de otros. La palabra ‚Äúpeso‚ÄĚ incluye todo el sufrimiento humano: desgracia, desventura, dolor f√≠sico, fracaso, debilidad moral, soledad, enfermedad, frustraciones, vejez (Rm 15,1; 2Cor 11,29). Ante la debilidad del otro, es necesario, antes de corregir al hermano, evaluar las motivaciones que llevan a la correcci√≥n fraterna (Ga 6, 3), teniendo en cuenta sus propias limitaciones, para que sea realmente por amor al hermano y no por vanagloria. La vanagloria, t√©rmino t√≠pico en las cartas paulinas, es la actitud contraria a la fe, es el comportamiento de quien conf√≠a en las propias cualidades y no en la misericordia de Dios Padre y en la actitud del Hijo que se despoj√≥ de s√≠ mismo (Flp 2,1- 11).

La carta termina instando a la comunidad a compartir los bienes materiales (Ga 6, 6) con quienes tienen la misi√≥n de instruir, de evangelizar. Sin embargo, Pablo nunca reclam√≥ ese derecho para s√≠ mismo. Estas actitudes dentro de la comunidad tambi√©n reciben un car√°cter escatol√≥gico, dado que los bautizados ser√°n juzgados por lo que hagan, pero √©sta no debe ser la motivaci√≥n para las acciones cristianas, sino el ‚Äúhacer el bien a todos‚ÄĚ.

 4.3 Conclusión: Ga  6,11-18

Pablo concluye resumiendo sus principales ideas y se despide. Escribe algunas cosas de su propia mano para autentificar la carta y retoma la pol√©mica con los judaizantes, acus√°ndolos de vanagloriarse de proselitismo, de no cumplir plenamente con la ley, en oposici√≥n al aspecto central del Evangelio, que es la cruz de Cristo. Pablo, a su vez, predica a Cristo crucificado y renuncia a toda gloria basada en motivos humanos. Tambi√©n afirma que la divisi√≥n entre circuncidados y no circuncidados no debe prevalecer, porque el bautizado ya vive en una nueva dimensi√≥n, en una nueva vida en Cristo. Lo que no quiere es sufrir m√°s por la comunidad, pues ya lleva en su cuerpo los estigmas de Jes√ļs. La palabra ‚Äúestigma‚ÄĚ probablemente se refiere a los sufrimientos resultantes de su apostolado, de su misi√≥n (2Cor 4, 10-12), que deben ser evaluados a la luz de su participaci√≥n en la pasi√≥n y muerte de Cristo, su coparticipaci√≥n en el misterio. pascual.

La carta termina con un saludo, en forma de bendición, pidiendo la gracia de la presencia de Jesucristo en la vida de la comunidad. Este aspecto cristológico recorre toda la carta como fundamento de la fe cristiana, dado que la preocupación del apóstol era proteger la fe de los gálatas del grave peligro de desviación que la amenazaba, que no era solo disciplinaria, o un detalle, sino que traía consigo serias implicaciones teológicas, ya que se trataba de decidir entre la fe en Cristo y la confianza en la ley, entre el don divino de la justificación por la fe y la pretensión humana de la autojustificación por las obras de la ley, entre permanecer sujeto a la ley o  someterse a la libertad derivada de la adhesión a Cristo.

En esta carta, Pablo revela el deseo de que los g√°latas regresen a la experiencia del bautismo, comprendan la gran novedad del mesianismo de Jes√ļs y que realmente puedan decir ‚Äú(…) fui crucificado con Cristo. Por tanto, no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en m√≠; y mientras vivo en la carne, vivo en la fidelidad del Hijo de Dios, que me am√≥ y se entreg√≥ por m√≠ ‚ÄĚ (Ga 2,19c-20).

Zuleica Aparecida Silvano, fsp. Facultad Jesuita de Filosofía y Teología, Belo Horizonte, Brasil. Texto original en portugués. Postado en diciembre del 2020.

 Referencias

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[1] √Č um anacronismo usar o termo ‚Äúcrist√£o‚ÄĚ no contexto do I s√©culo, mas iremos utiliz√°-lo somente como uma comodidade lingu√≠stica, para n√£o repetir a express√£o ‚Äúseguidores de Jesus Cristo‚ÄĚ. Assim, a express√£o ‚Äújudeo-crist√£o‚ÄĚ deve ser interpretada como o seguidor de Jesus Cristo proveniente da tradi√ß√£o e da cultura judaica; e o ‚Äúgentio-crist√£o‚ÄĚ, aquele oriundo das v√°rias religi√Ķes polite√≠stas, henote√≠stas e monol√°tricas ou at√© mesmo monote√≠stas, mas entendida na concep√ß√£o da cultura greco-romana. A inadequa√ß√£o do uso de ‚Äújudeo-crist√£o‚ÄĚ e ‚Äúgentio-crist√£o‚ÄĚ, no sentido historiogr√°fico, no s√©culo I, foi aprofundada por PESCE, M. De Jesus ao cristianismo. S√£o Paulo: Loyola, 2017. p. 207-216. (B√≠blica Loyola, 71) e ALETTI, J.-N. Eclesiolog√≠a de las cartas de san Pablo. Estella (Navarra): Verbo Divino, 2010. p. 28-29. (Estudios B√≠blicos, 40).