El libro del profeta Oseas

Indice

1 El profeta

2 √Čpoca de actividad prof√©tica y de redacci√≥n del libro

3 El lenguaje del libro

4 Estructura del libro

5 Principales puntos de teología

5.1 La imagen de Dios

5.2 El pecado del pueblo y el juicio de Dios

5.3 Crítica al culto y a la monarquía

5.4 Posibilidad de salvación

1 El profeta

El nombre “Oseas” es la abreviatura de Yeh√īŇ°ua‚Äė, YHWH es salvador, o H√īŇ°a‚Äėyah, YHWH trae salvaci√≥n. Estando, en Nm 10,24; 13,8 y 1Cro 27,20, asociado con la tribu de Efra√≠n, se puede sospechar que el profeta Oseas hab√≠a pertenecido a esta tribu del Reino del Norte.

Los datos biogr√°ficos son escasos. La fuente para el conocimiento de la vida del profeta se reduce a unos pocos vers√≠culos de los c. 1-3 del libro que lleva su nombre. De estos textos sabemos el nombre de su padre, Beeri, y de su esposa, Gomer, hija de Diblay√ģm (Os 1,3). Seg√ļn el texto del libro, tuvo tres hijos (Oseas 1, 2-9). De su vida durante el ministerio prof√©tico, solo conocemos los datos, envueltos en imprecisiones, sobre su matrimonio y las vicisitudes que lo rodearon..

Se discute el tema de la esposa e hijos de Oseas. De hecho, el libro presenta dos narraciones sobre el tema, que no pueden armonizarse f√°cilmente. En el primero, Os 1, 2-9, un relato en tercera persona, se ordena al profeta que se case con una “mujer de prostituci√≥n‚ÄĚ; en el segundo, Os 3, 1-5, un relato autobiogr√°fico, se ordena al profeta que “ame nuevamente a una mujer que es amada por otro y comete adulterio”. Adem√°s, se discute la realidad del matrimonio y la situaci√≥n de la mujer.

Las diversas hipótesis sobre el tema del matrimonio de Oseas se pueden agrupar por la forma en que se consideran los relatos (alegórica o real) y la relación entre ellos. La concepción alegórica del matrimonio de Oseas (como un mero símbolo y no como realidad) entró en la historia de la interpretación debido al carácter inusual del mandato de Dios al profeta de que él desposase una meretriz (Os 1,2). Sin embargo, la mayoría de los estudiosos consideran que se trata de un hecho real, aunque denso en significado simbólico..

Para los autores que consideran solo el significado alegórico, los relatos serían simplemente el atuendo literario de un mensaje amenazante (c. 1) que prevé una salvación futura (c. 3). Entre aquellos que consideran los relatos como eventos reales, hay diferentes interpretaciones de lo que realmente sucedió:

  • En relaci√≥n con el c. 1, se presentan tres posiciones: el hecho real corresponder√≠a al texto actual purgado de los elementos censurables, es decir, Oseas habr√≠a tenido un matrimonio normal e √≠ntegro; o se tratar√≠a de un matrimonio con una mujer fiel, que se habr√≠a prostituido solo despu√©s del matrimonio; o incluso se tratar√≠a del matrimonio real con una meretriz.
  • En cuanto al relato del c. 3, se ve como un hecho real paralelo al c. 1, narrado, sin embargo, por el propio profeta; o como una continuaci√≥n de c. 1. En este √ļltimo caso, cada narraci√≥n indicar√≠a una fase del mismo matrimonio, ya sea una mujer que, habiendo sido infiel al matrimonio, hubiera quedado en manos extra√Īas por fuga o expulsi√≥n, siendo luego rescatada por Oseas,¬† ya sea una mujer desposada con Oseas y que se habr√≠a sometido a los ritos de los santuarios israelitas influenciados por el culto cananeo, o ya sea como un segundo matrimonio con la misma mujer, Gomer, o con dos mujeres diferentes .

Desde el horizonte teol√≥gico del libro y del sentido de la alegor√≠a del matrimonio (el profeta como representante de Dios y la mujer del pueblo de Israel), debe pensarse que se trata de una √ļnica mujer (porque uno solo es el pueblo de Israel).

Parece seguro que Oseas era del Reino del Norte y ejerció su misión allí. Porque su anuncio no solo se dirige predominantemente a Efraín y demuestra un conocimiento profundo de la situación política, social y religiosa del Reino del Norte (véase, por ejemplo, Os 5, 5.1.3-8-14; 7, 1.8-11; 8,5; 9,15-16), sino que también su lenguaje presenta particularidades de lo que sería un dialecto israelita. Además, Oseas nunca menciona a Jerusalén ni a ninguna otra ciudad de Judá, sino que a menudo cita la ciudad real de Samaria y los centros de culto en Betel y Gilgal (Oseas 4,15; 5, 8; 7,1; 8, 5 -6; 9,15; 10,5; 12,2.5; 14.1).

Con respecto al entorno social y cultural inmediato en el que vivió el profeta, debido a su alto lenguaje, su conocimiento del pasado y su claridad para juzgar la historia, así como su conocimiento del mundo que lo rodea, podría ser situado  en la clase de los eruditos de Israel Pero no se puede afirmar con seguridad nada al respecto..

2 √Čpoca de actividad prof√©tica y de redacci√≥n del libro

El libro sugiere posibles alusiones al tiempo hist√≥rico de la actuaci√≥n del profeta. El t√≠tulo nombra a los reyes de Jud√° (Oz√≠as: 781-740; Jotam: 740-736; Ezequ√≠as: 716-687) e Israel (Jeroboam II: 783-743), ubicando la actividad del profeta en el siglo VIII. Algunos textos dan una idea de un tiempo de prosperidad y bienestar (Oseas 2, 4‚Äď5; 10, 1‚Äď2.13‚Äď15) que encajar√≠a con el reinado de Jeroboam II. Otros datos apuntan a la segunda mitad del siglo VIII: las numerosas alusiones a los disturbios en la sucesi√≥n mon√°rquica (Os 6.7-7.2; 8,4; 7,3-7), que ocurrieron de hecho despu√©s de la muerte de Jeroboam II; el pago de impuestos (Os 8,9-10; 10,6), que supone la √©poca del rey Menahem (743-738) o del rey Oseas (732-724); y la pol√≠tica exterior de buscar alianzas (Os 7, 8-16; 9, 3-6; 8,8-10; 12, 2), que tuvo lugar en la √©poca del rey Oseas. En 13,10 se ve la falta de un rey, y en 14,1 la ca√≠da de la capital, Samaria, a manos de los asirios, que ocurri√≥ alrededor de los a√Īos 722/721.

En resumen, el período de la profecía de Oseas abarca, por un lado, un tiempo de prosperidad (el reinado de Jeroboam II); por otro lado, conoce un momento de inestabilidad en la monarquía, que podría identificarse con el período posterior a Jeroboam II, sin poder indicar con precisión si conocía o no la caída de Samaria.

Gran parte del contenido del libro se ajusta a la √©poca antes mencionada, por lo que su escritura puede haber comenzado ya en la √©poca del profeta o un poco distante de √©l. Sin embargo, hay ciertos pasajes que demuestran haber sido el libro rele√≠do y actualizado en Jud√°. Con la ca√≠da de Samaria, de hecho, las tradiciones y escritos ya existentes en el Reino del Norte fueron llevados al Reino del Sur (Jud√°), siendo all√≠ reelaborado hasta su redacci√≥n final. Aqu√≠ se reconocen especialmente algunos que mencionan a Jud√° (Os 1, 7; 4,15; 5,5; 6,11; 8,14; 12,3), as√≠ como otros textos que no encajan bien con el pensamiento o el estilo. del libro, o que presentan perspectivas que suponen un tiempo posterior (Os 2,18-25; 3,5; 4,16-19; 11,10-11; 13,1-9; 14,2-9.10). El momento de la finalizaci√≥n de este proceso es controvertido y se extiende desde los a√Īos cercanos a la ca√≠da del Reino del Sur (la √©poca de Jos√≠as con su florecimiento ) hasta el tiempo ex√≠lico o post-ex√≠lico.

3 El lenguaje del libro

El libro es el √ļnico escrito prof√©tico del Reino del Norte, y probablemente debido a las peculiaridades del idioma de esta regi√≥n, con diferencias con el hebreo de los escritos del sur, a veces presenta problemas que dificultan su comprensi√≥n gramatical y sint√°ctica.

El estilo es elevado, con el uso de varios recursos ling√ľ√≠sticos (juegos de palabras: Os 4,14b; 8,7b; 5,15-16; 9,16; 11.3) y adem√°s dos casos de rimas, tan raros en el hebraico b√≠blico (Os 2, 7; 8,7b).

El mensaje se expresa con intensidad y vehemencia, con predominio del uso del “Yo” de YHWH y abundante uso de im√°genes que no solo enriquecen el texto por su belleza y fuerza expresiva (Os 14, 6-8), sino que tambi√©n sirven para demostrar tanto la situaci√≥n de Israel como la profundidad de la fuerza y santidad de Dios.

La metáfora que más caracteriza al libro es la del matrimonio entre YHWH e Israel (Os 1, 2; 2,4-17; 3, 15). El pueblo aparece como meretriz (Os 4,11-14; 5,3-4; 9,1-6), paloma atolondrada (Os 7,11-12), pero también como un hijo amado (Os 11,1) y excelentes plantas (Os 14,7-8). Dios, por el contrario, es médico (Os. 5,12-14; 11,3; también: Os 7, 1-2; 14,5), carcoma y polilla (Os. 5,12), león, pantera, oso (Os 5,14; 13,7-8), pero también rocío y árbol siempre verde (Os 14,6,9), pastor (Os 13,6) y padre (Os 11,1).

4 Estructura do libro

Considerando la repetici√≥n del t√©rmino “proceso” (r√ģb) en Os 2,4; 4,1 y 12,3, junto con las palabras de salvaci√≥n que ocurren en los primeros tres cap√≠tulos y tambi√©n en Os 11, 10-11 y 14,2-9, algunos estudiosos dividen el libro en tres partes, respectivamente: cap√≠tulos 1- 3; 4-11 y 12-14. Sin embargo, la prometedora finalizaci√≥n en 11, 10-11 se refiere propiamente a los vers√≠culos anteriores (Os 11, 1-9), mientras que Os 14, 2-9 retoma temas y terminolog√≠a de todo el libro. Por lo tanto, aunque en Os 12,3 tambi√©n se anuncie un proceso (r√ģb) contra Israel, este anuncio no es un indicador univoco para distinguir los cap√≠tulos 12-14 de los anteriores. Adem√°s, los cap√≠tulos del 4 al 14 pueden considerarse un bloque en la medida en que el llamamiento inicial a escuchar (Os 4, 1), que proclama el proceso entre Dios y los “habitantes de la tierra”, llega a su gran conclusi√≥n solo en or√°culo final (Os 14, 2-9). En otras palabras, el libro est√° organizado en dos partes: cap√≠tulos 1-3 y 4-14.

Esta distinci√≥n es confirmada por la tem√°tica. Si bien los primeros tres cap√≠tulos est√°n fuertemente marcados por la met√°fora matrimonial, en el resto, aunque pueden vislumbrarse algunos ecos de esta met√°fora, ya no lo hace con la misma fuerza. En los primeros tres cap√≠tulos hay una alternancia entre palabras de juicio y salvaci√≥n, que ya se√Īala al lector la l√≠nea maestra de interpretaci√≥n de toda la profec√≠a de Oseas: la condenaci√≥n no es la √ļltima palabra de Dios; El Se√Īor est√° listo para perdonar y prepara para el pueblo un futuro favorable.

En el segundo gran bloque del libro, se pueden distinguir algunas secciones, especialmente por el tema que se aborda. El primer tema se refiere a las faltas cultuales y a la responsabilidad de los sacerdotes, con dos secciones paralelas entre s√≠ (Os 4,4-19 y 5, 1-7). A partir de 5,8 hay dos subsecciones que abordan la debilidad de la monarqu√≠a en el liderazgo de la naci√≥n, presentando este tema en forma paralela (Os 5,8-7, 16 y 8,1-14), finalizadas por la s√≠ntesis de Os 9,1-9, que se√Īala cuestiones culturales y aspectos pol√≠ticos. Luego hay palabras que aluden a eventos pasados en la historia de Israel, desde las cuales se puede mostrar hacia d√≥nde puede llevar la conducta del pueblo, sus sacerdotes y gobernantes. En esta parte, desde Oseas 4,1, solo hay acusaciones y amenazas, con una breve pausa en el cap√≠tulo 11 (Os 11,10-11). Sin embargo, el libro termina con una gran perspectiva del futuro (Os 14, 2-9), que transforma las primeras palabras de condena en una fase provisional de acci√≥n divina para devolver a Israel a la fidelidad a su Dios y, por lo tanto,¬† a sus bienes salv√≠ficos.

La sentencia sapiencial final (Os 14,10: “Qui√©n es sabio, que comprenda estas cosas …”) hace que el lector piense en todo lo que se ha anunciado, reflexionando sobre los caminos de Dios hacia su pueblo y finalmente sobre qui√©n es este Dios que se inclina con tanto amor sobre Israel y, a pesar de la infidelidad del pueblo, siempre busca abrirle la puerta de la salvaci√≥n.

5 Principales puntos de teología

5.1 La imagen de Dios

El punto central de la teología del libro es la imagen de Dios que presenta. Puede entenderse mejor desde el panorama religioso de la época del profeta, donde al lado, tal vez,  de un culto a Baal, se practica un culto israelita sea mezclado con elementos cananeos (sincretismo: Os 4,17), sea celebrado sin comunión con Dios (Os 5, 6; 8,5; 10, 5).

Oseas conoce el nombre propio del Dios de Israel, YHWH (Os 12,10), pero tambi√©n lo llama “Dios”, ‘ElŇćh√ģm‚Äô, sobre todo vinculado a un sufijo posesivo: “tu Dios” (Os 4,6; 9,1; 12.7.10; 13.4; 14.2) ‚Äúvuestro Dios‚ÄĚ (Os 3,5; 4,12; 5,4; 7,10; 14,1) ‚Äúnuestro Dios‚ÄĚ (Os 14, 4 ) Esta forma de hablar establece una relaci√≥n cercana entre YHWH y el pueblo de Israel. En algunos pasajes, la designaci√≥n de Dios como ‘El‘ est√° vinculada al √©nfasis en su santidad y poder (Os 11, 9; 2, 1; 8, 6). Al final del libro, se presenta la prerrogativa de YHWH como el √ļnico Dios de Israel (Os 13, 4; 14, 4).

Las fuertes im√°genes utilizadas por el profeta (Os 5,12.14; 13,7.8) a menudo sirven para transmitir la idea de la santidad, exclusividad y poder del Se√Īor. Pero es sobre todo la imagen matrimonial utilizada en los primeros cap√≠tulos del libro (c. 1-3) y que tambi√©n deja rastros en cap√≠tulos sucesivos (Os 4,12-16; 5,3-4; 6,10; 9,1, etc.), la que distingue la presentaci√≥n de Dios con la caracter√≠stica del amor y la fidelidad. YHWH es como un esposo fiel traicionado y olvidado por su esposa (Israel) (Os 2,15). Pero tambi√©n es el padre ignorado que se inclin√≥ hacia su hijo y lo cuid√≥ con todo amor (Os 11, 1-4).

Por lo tanto, √Čl, que es el Dios de Israel (ver los posesivos en el nombre de Dios), amenaza con romper la relaci√≥n con su pueblo. El texto de Os 1, 9 expresa esta idea de manera profunda al explicar el nombre dado al tercer hijo (“No [sois] mi pueblo”): “porque vosotros no sois mi pueblo y Yo no soy para vosotros“. Con la formulaci√≥n “Yo no soy”, se niega el nombre divino (“Yo soy”) revelado en Ex 3:14, y por lo tanto la fundamental relaci√≥n salv√≠fica de Dios con Israel, libr√°ndolo de la esclavitud de Egipto, d√°ndole la Ley (Alianza) e introduci√©ndolo en su tierra.

5.2 El pecado del pueblo y el juicio de Dios

Desde esta imagen de Dios, el pecado de Israel se tematiza, como en ning√ļn otro profeta, directamente desde la relaci√≥n de amor. El pecado no es para Oseas solo una transgresi√≥n de los mandamientos (tambi√©n lo es: Os 4, 1-2). El profeta va m√°s all√°, descifrando las ra√≠ces del obrar pecaminoso y llegando as√≠ a la concepci√≥n del pecado como una ruptura del amor (Os 2, 7). Desde aqu√≠ se entiende el tono de luto presente en varios momentos del libro: al ver su amor traicionado, YHWH llora por aquella a la que ama y que desear√≠a que le fuese fiel (Os 2, 10; 13, 5-6). ), recuerda su obrar lleno de ternura hacia su hijo, quien, sin embargo, le abandona (Os 11, 3-4). Vinculada a la met√°fora nupcial, la pecaminosidad de Israel se caracteriza como “prostituci√≥n” (Os 2, 4; 5, 4). Israel traicion√≥ a su esposo, fue detr√°s de “amantes” (los Baales; Os 2, 9; 3, 1; 4,18), apart√°ndose de Dios (Os 1, 2; 7, 13).

En este contexto, el pecado tambi√©n se tematiza como “olvido” de Dios (Os 2,15; 8,14; 13,6), es decir, por falta de atenci√≥n y negligencia ante un amor fuertemente manifestado. Es algo que hiere, por lo tanto, la relaci√≥n √≠ntima del amor. Golpea a alguien concreto: es “contra M√≠” (Os 7, 13-15; 14, 1; 2,15).

En este contexto, el concepto del conocimiento de Dios es central en la teolog√≠a del profeta. No es solo un conocimiento intelectual de la voluntad de Dios, de sus preceptos, sino que incluye la comuni√≥n √≠ntima de la vida, la confianza total. Principales acusados son los sacerdotes, que descuidan su tarea de instruir al pueblo gui√°ndolo en su relaci√≥n con Dios. Oseas los acusa de rechazar el “conocimiento”, lo que tambi√©n tendr√° consecuencias negativas para la gente (Os. 4,6). No logran instruir al pueblo en el conocimiento de la voluntad divina y, por lo tanto, √©ste no recibe los elementos necesarios para vivir la fe y la comuni√≥n con Dios. A partir de ah√≠, el libro puede afirmar, en un veredicto global, que “no hay conocimiento de Dios en el pa√≠s” (Os 4, 1). Dicha ausencia se refleja en una vida en la que predominan los delitos de todo tipo (Os 4,2).

Ante la b√ļsqueda de acercarse a Dios con la ofrenda de sacrificios (Os 5, 6; 8,13), el profeta anuncia el gran principio: los sacrificios no valen nada si no hay una verdadera comuni√≥n con Dios. El Se√Īor desea m√°s “conocimiento” que gestos de sacrificio que se reducen a actos externos (Os 6, 6).

Junto con el “conocimiento”, el pueblo tambi√©n carece del “amor” expresado en Oseas seis veces con el t√©rmino Šł•esed (Os 2,21; 4,1; 6,4.6; 10,12; 12,7) . Es el amor en su car√°cter espont√°neo, que surge no desde una exigencia que alguien pudiese hacer, sino solo desde la decisi√≥n del que ama y no del que recibe el amor. Incluso si hay expectativa de un comportamiento conforme el hesed, √©ste no se deriva de una relaci√≥n de deber. El concepto de hesed tambi√©n est√° vinculado a la idea de superlativo, algo que va m√°s all√° de todas las medidas. Es un comportamiento m√°s all√° de las medidas esperadas o requeridas: una relaci√≥n de bondad magn√°nima que va m√°s all√° de la mera obligaci√≥n y de las medidas impuestas por una relaci√≥n de deber. Como tal, puede referirse tanto al amor de Dios hacia Israel y de Israel hacia Dios, como a la relaci√≥n de los miembros del pueblo entre s√≠. Las dos dimensiones van juntas: el pecado es al mismo tiempo contra Dios y contra los hermanos (4, 1-2).

En este sentido, el pecado de Israel en Oseas no se reduce a actos aislados. Es una realidad globalizadora. Al pecar, Israel se identifica con su pecado, se asimila con √©l (Os 9,10), se vuelve diferente de lo que era antes. M√°s que marcado por el pecado, el pueblo es caracterizado por la dureza de coraz√≥n, por lo que Israel se niega a admitir su pecado y no reconoce su culpa (Os 12,9). De esta manera, su naturaleza pecaminosa es una fuerza interna que impulsa a√ļn m√°s a pecar. Se convierte en un “esp√≠ritu de prostituci√≥n” (Os 5, 4). Por lo tanto, es una fuerza que atrapa a Israel, una red que lo enreda (Os 11, 7). Por lo tanto, para el profeta, el pueblo por s√≠ solo no puede regresar a Dios, no puede convertirse (Os 7, 10; 10, 2).

En este contexto, el profeta destaca la naturaleza pecaminosa de Israel desde el comienzo de su historia. Para este prop√≥sito sirve el recuerdo de eventos de las tradiciones hist√≥ricas que ocurren a partir del cap√≠tulo 9 (Os 9,10.15; 10,9; 11,1-4; 12,3-5.13). Demostrando que Israel siempre ha sido culpable, el libro enfatiza a√ļn m√°s c√≥mo el pueblo, incluso en tiempos posteriores, tiende a pecar. Y, por otro lado, evidenciando que el amor de Dios ha estado presente desde que el pueblo estaba en Egipto (Os 11, 1), tambi√©n en el tiempo del desierto (Os 13, 4-6), as√≠ como en su establecimiento all√≠ (Os. 9,10), subraya la falta de correspondencia de Israel hacia su Dios. Por lo tanto, justifica el castigo tan a menudo anunciado en el libro.

Sobre la base del amor divino, puede entenderse mejor el mensaje de condena que recorre el libro. El juicio de Dios es el reverso de su amor traicionado y, por lo tanto, expresa su justa ira. Como esposo que podr√≠a darle carta de divorcio a su esposa infiel, Dios tiene el derecho de terminar su relaci√≥n de salvaci√≥n con Israel. Dios amenaza al pueblo (Os 2,11; 9,12,16; 12,15) e incluso dice, como en una palabra final: “No los amar√© m√°s” (Os 9,15). De esta forma¬† prepara para el fin de la naci√≥n, representado por la invasi√≥n asiria, que aniquilar√° el pa√≠s y deportar√° a sus habitantes (Os 9,17; 13,15‚Äď14,1).

5.3 La crítica al culto y a la monarquía

Las faltas que est√°n en el centro de la condena hecha por Oseas pertenecen en primer lugar al √°mbito cultual. Se consideran al menos dos aspectos: el recurso a la religi√≥n cananea, con sus baales y cultos de fertilidad (Os 2, 4-15; 4,10-11.13-14; 9,1.11.14 etc.), ya sea por s√≠ misma o uni√©ndose. a elementos de la fe yavista, en una especie de sincretismo; y el culto a YHWH, pero celebrado por motivo interesado y sin dos condiciones fundamentales: amor y conocimiento (Os 6, 6). En este contexto, la cr√≠tica est√° fuertemente dirigida contra los sacerdotes: por descuidar la ense√Īanza de la fe yavista y abrir as√≠ el camino para la difusi√≥n de la religi√≥n cananea (Os 4,6.12); por aprovecharse del culto para su propio beneficio (Os 4, 8; 813); finalmente, como parte de las clases dominantes, por usar la religi√≥n como un medio para obtener ventaja (Os 8, 4. 10).

En el libro gana tambi√©n gran relieve la cr√≠tica pol√≠tica. La monarqu√≠a es acusada severamente, ya sea por sus decisiones en el √°mbito interno, en la propia direcci√≥n del pueblo (Os 10, 3. 15; 13, 10-11), o, sobre todo, por la pol√≠tica de alianzas con potencias extranjeras (Os 5, 8-14; 7,11-12; 8,8-9; 12,1-2). √Čsta √ļltima, hecha sin tener en cuenta a YHWH y su voluntad, en la pr√°ctica se convierte en una consecuencia del abandono de la religi√≥n..

Del pecado en la esfera de la justicia social, Oseas habla solo en unos pocos textos (Os 4, 1-2; fraude en el comercio: Os 12, 8). El énfasis que su contemporáneo Amos le da a este ámbito puede haber influido en los redactores del libro de Oseas para subrayar otros aspectos no tan enfatizados en Amos. En este sentido, los dos libros proféticos en conjunto ayudan a obtener una visión más completa de la sociedad y sus problemas, así como de la religión desde mediados del siglo VIII hasta la caída del Reino.

5.4 Posibilidad de salvación

En este contexto, ¬Ņpodr√≠a Dios una vez m√°s tener misericordia de este pueblo?

El libro muestra c√≥mo las personas no pueden, por s√≠ mismas, regresar a Dios. El texto de Oseas 6, 1-3 describe un posible retorno del pueblo a Dios, pero con actitudes donde la confianza en la ayuda divina no est√° acompa√Īada por una contrici√≥n real. En estos vers√≠culos, de hecho, no se menciona el arrepentimiento de la culpa; solo se espera que Dios, autom√°ticamente, venga al rescate de Israel. Dios reconoce que el pueblo tiene un cierto “amor”, pero √©ste es fugaz y, por lo tanto, no cumple con las exigencias divinas (Os 6, 4). Tambi√©n en Os 10, 12-13 se muestra que el pueblo no sabe c√≥mo responder a las exigencias divinas.

Con esto, la restauraci√≥n de la relaci√≥n rota solo se puede hacer sobre la base de Dios mismo, quien, con su amor fiel, a√ļn abre una oportunidad (Os 11, 8-9). En lo m√°s profundo de s√≠ mismo (“coraz√≥n”, “entra√Īas”: Os 11, 8) y en virtud de su propia santidad (Os 11, 9) Dios no permite que Israel se destruya totalmente (Os 11, 8). 6) El castigo se produce, por lo tanto, al mencionar el regreso del extranjero, Os 11,10-11 muestra que hubo, en efecto, el destierro. Pero todav√≠a¬† reserva una esperanza de restauraci√≥n.

√Čsta, sin embargo, tambi√©n debe incluir la reestructuraci√≥n mental y espiritual del pueblo. YHWH debe preparar a Israel, sanar la dureza del coraz√≥n, que le impide ver sus propias desviaciones y, por lo tanto, convertirse (Os 14,5). Solo de esta manera el pueblo podr√° responder apropiadamente a la invitaci√≥n: “Regresa, Israel, al Se√Īor tu Dios” (Os 14, 2).

El objetivo de la conversi√≥n se describe en el cap√≠tulo 2, dentro de la analog√≠a del matrimonio, como la celebraci√≥n de nuevas nupcias con Dios. Israel ser√° llevado a un encuentro personal con Dios, quien “hablar√° a su coraz√≥n”, abri√©ndolo a una relaci√≥n renovada. Entonces la “esposa” responder√° a su esposo como en los tiempos del primer amor cuando, en el camino a la tierra prometida, todav√≠a no se hab√≠a entregado a la adoraci√≥n cananea (Os 2, 16-17. 19). El Se√Īor renueva en profundidad a la esposa infiel. Dios le ofrece, como regalos de matrimonio, los dones necesarios para que ella viva ‚Äúpara siempre‚ÄĚ en amor y fidelidad (justicia y derecho, amor y ternura, fidelidad: Os 2, 21-22). A partir de entonces, ella podr√° corresponder totalmente a su amor. Dios le mostrar√° misericordia y reanudar√° la alianza con Israel (Os 2,25). En este ideal de comuni√≥n, que se realizar√° en el futuro, estar√°n presentes los elementos fundamentales de la vida que faltan al pueblo (amor, fidelidad, conocimiento de Dios: Os 4,2), de modo que el futuro es¬† proyectado como la situaci√≥n de realizaci√≥n¬† de todas las m√°s altas expectativas de Israel.

Con tales perspectivas de salvación, el castigo divino anunciado en el libro adquiere otro valor: se convierte en un instrumento a través del cual Dios quiere purificar a su pueblo. Por lo tanto, recibe la función de castigo pedagógico (Os 3, 3-5; 2, 16-17; 5, 14-15).

¬†Maria de Lourdes Corr√™a Lima, PUC Rio ‚Äď Texto original portugu√™s.

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