El libro del profeta Isaías

Indice

1 El libro en su conjunto

2 Isaías profeta

3 El primer Isaías (c. 1-39)

3.1 Composición de I Is

3.2 Puntos principales de teología

4 El segundo Isaías (c. 40-55)

4.1 Autoría y datación

4.2 Organización

Excurso: los textos del Siervo sufridor

4.3 Puntos principales de teología

5 El tercer Isaías (c. 56-66)

5.1 Naturaleza del III Is

5.2 √Čpoca de composici√≥n

5.3 El profeta

5.4 Organización del contenido

5.5 Puntos principales de teología

6 Formación del libro de Isaías en su conjunto.

Referencia bibliogr√°fica

 1 El libro en su conjunto

Ya en el siglo XI, existía la percepción de que el libro de Isaías estaba compuesto de partes distintas. A finales del siglo XVIII, Eichhorn (1783) y Döderlein (1789) enfatizaron la distinción de los c. 40-66. Los estudios de Duhm (1892), sin embargo, presentaron argumentos para distinguir tres partes principales (c. 1-39, c. 40-55 y c. 56-66), atribuidas respectivamente al tiempo del profeta (Siglo VIII a. C.), al período del exilio en Babilonia y al período post-exilio. A partir de entonces, la forma de referirse a ellos se generalizó, respectivamente, como Proto (o Primero) Isaías (I Is), Deutero (o Segundo) Isaías (II Is) y Trito (o Tercer) Isaías (III Is ) Tal distinción es seguida actualmente por la mayoría de los estudiosos; algunos, sin embargo, consideran la segunda y la tercera parte como una unidad y, por lo tanto, tratan los capítulos 40 a 66 conjuntamente..

Las razones para distinguir las tres partes son históricas, literarias y teológicas. :

a) Los elementos hist√≥ricos se refieren al contexto hist√≥rico supuesto o expl√≠cito. Primero, Isa√≠as refleja en gran medida la edad del siglo VIII; el segundo supone el pueblo en el exilio de Babilonia y menciona a Ciro (Is 44,28; 45,1), rey persa, que comenz√≥ a aparecer en la escena internacional alrededor del a√Īo 550 a. C; el tercero supone el final del exilio en Babilonia y se refiere a la comunidad posterior al exilio.

b) Los elementos literarios se refieren a los temas tratados, el vocabulario utilizado y el estilo. En I Is prevalece el tema del juicio; en II Is, el anuncio de salvaci√≥n; el III Is presenta ambos temas, pero con sus propios acentos. La presencia de varios vocabulario, motivos y esquemas literarios corroboran la divisi√≥n en tres partes. As√≠, en I Is la presencia del tema de la santidad y la fe de Dios, con su respectivo vocabulario, es fuerte; el t√©rmino “consolar” caracteriza el mensaje de II Is; En III Is existe la met√°fora de “padre” para Dios.

c) Los elementos teológicos se refieren a las diferencias en los temas y el énfasis que se les da. Por ejemplo, la idea de la unicidad de Dios, en oposición a los ídolos, es típica de II Is; las prácticas penitenciales se citan en III Is, que también enfatiza el valor del sábado y la obediencia a la alianza; Ya I Is trae en algunos pasajes referencias al hijo de David, rey en Jerusalén.

Aunque las tres partes son distintas, tambi√©n hay relaciones entre ellas. El III Is, redactado por √ļltimo, es responsable no solo de la tercera parte del escrito, sino de la elaboraci√≥n final de todo el conjunto, de modo que el libro, a pesar de sus tres partes, tiene unidad. De hecho, hasta hace unas d√©cadas, estas tres grandes secciones generalmente se consideraban tres unidades cerradas e independientes. Hoy en d√≠a, sin embargo, se impone la pregunta sobre la unidad final del libro, fruto de una redacci√≥n globalizante. Todo el material, elaborado durante un largo per√≠odo de tiempo, que abarca varios siglos, se coloc√≥ bajo los auspicios de Isa√≠as, un profeta del siglo VIII, posiblemente porque los escritores se concibieron a s√≠ mismos como continuadores del mensaje del gran maestro.

2 Isaías profeta

El texto de Is 6,1 coloca el comienzo de la misi√≥n del profeta en el √ļltimo a√Īo del rey Oz√≠as (Azar√≠as: 781-740), alrededor del 740. El t√≠tulo del libro (Is 1,1) menciona que el profeta tambi√©n actu√≥ bajo otros reyes Jotam (740-736), Acaz (736-716) y Ezequ√≠as (716-687). Su ministerio prof√©tico se desarroll√≥ en el Reino del Sur, Jud√°, particularmente en Jerusal√©n.

De los textos del libro, se pueden distinguir cuatro períodos en la actividad del profeta.:

  • √Čpoca de la vocaci√≥n hasta la guerra siro-efraimita (740-734) durante el reinado de Jotam (740-734). Esta es una √©poca en que Asiria, en el plano internacional, domina la regi√≥n, habiendo sometido ya a tributos al Reino del Norte (Israel); sin embargo, el Reino de Jud√° no est√° bajo la influencia de ninguna potencia extranjera y, por lo tanto, est√° experimentando un per√≠odo de florecimiento econ√≥mico. En esta situaci√≥n, predomina en el mensaje del profeta Isa√≠as, la preocupaci√≥n por los problemas internos de Jud√°, su situaci√≥n social y religiosa (por ejemplo: parte de los cap√≠tulos 1 al 5; Is 9, 7-20; 10, 1-4): la corrupci√≥n de clases dominantes (gobernantes, jueces, terratenientes), culto sin correspondencia con la vida (Is 1,10-20), el lujo y orgullo de los poderosos, con el consiguiente olvido de Dios (Is 3,16-24). Relativos a esta √©poca son los diversos anuncios de castigo (Is 2, 6-22; 3, 1-9; 5, 26-29), con llamadas a la conversi√≥n (Is 1, 16-17; 9,12).
  • √Čpoca de la guerra siro-efraimita (734-732), durante el reinado de Acaz (734-727). Los textos giran en torno a esta situaci√≥n (c. 7-8), en la que el Reino del Norte (Israel) se uni√≥ con Aram y se lanz√≥ contra Jud√° para presionarlo a formar parte de una coalici√≥n antiasiria. El rey de Jud√°, Acaz, llama a los asirios, y as√≠ se libera de esta amenaza; Sin embargo, pasa a ser entonces un vasallo de Asiria. Despu√©s de la guerra, probablemente, el profeta se retira (Is 8, 16-18).
  • √Čpoca de minor√≠a de edad de Ezequ√≠as (727-715). De este per√≠odo es el or√°culo contra Filistea, que invita a Jud√° a una coalici√≥n antiasiria (Is 14, 28-32), y el or√°culo contra Samaria, que se rebela contra Asiria (Isa√≠as 28,1-4). Algunos autores datan de esta √©poca de otros or√°culos contra las naciones (Is 14,24-27; 15-16; 21,11-12.13-17).
  • √Čpoca de la mayor√≠a de edad de Ezequ√≠as (714-698) (Is 39; 18,1-6), cuando este rey asume completamente el poder. En esta etapa del ministerio del Profeta, se pueden distinguir dos etapas: despu√©s de la primera revuelta contra Asiria (713-711) y con ocasi√≥n de la segunda revuelta contra Asiria (705-701) (c. 28-31)

En esquema:

De la vocación a la guerra siro-efraimita 
La época de la guerra siro-efraimita
√Čpoca da minor√≠a de edad de Ezequ√≠as
√Čpoca de la mayor√≠a de edad de Ezequ√≠as (ap√≥s714)
(Is 39; 18,1-6)
Is 1-5*
9,7-20; 10,1-4
c. 7-8
Is 14,28-32; 28,1-4
Is 14,24-27; c. 15-16; 21,11-17
después de la 1ª revuelta antiasiria
durante la 2ª revuelta antiasiria

c. 28-31
740-734
734-732
727-715
713-711
705-701

Algunos datos biográficos del profeta son proporcionados por el libro. El interés de Isaías en la monarquía davídica y la ciudad santa, además de su conocimiento detallado de la ciudad (1, 10-11; 7, 3; 22, 9; 29, 7), indica que podía ser natural del reino de Judá y que habitase en Jerusalén. Casado, tuvo al menos dos hijos, a quienes dio nombres simbólicos (Is 7, 3; 8, 3). Quizás perteneció a la aristocracia porque parecía tener fácil acceso a la corte (Is 7,3); Sin embargo, está interesado en las clases más pobres (Is 1,17; 3,12-15). Los textos que se refieren a sus palabras tienen un estilo elevado, con numerosas imágenes, ricas en antítesis y asonancias (Is 1,25, 5,25-26; 18,3; 28,2; 29,6) de modo que puede suponerse que el profeta tenía un alto nivel cultural, que también habría influido en los redactores del libro.

3 El  Primer Isaías (c. 1-39)

3.1 Composición del I Is

Aunque I Is está anclado en la época del profeta (segunda mitad del siglo VIII a. C.), no todo el material que hoy se encuentra en los c. 1-39 es de este período. Más bien, numerosos textos suponen épocas posteriores, del tiempo del exilio y posterior al exilio (Isaías 2: 1-5; c. 12; c. 24-27; 34-35, etc.). Sin embargo, considerando el contenido con el que el libro llegó a su formulación definitiva, se pueden distinguir varios bloques:

РC. 1-12 y 28-33: dos colecciones compuestas principalmente de material del profeta Isaías, con temas variados.

Los cap√≠tulos del 1 al 12 traen or√°culos sobre Jud√° y Jerusal√©n: amenazas (por ejemplo, Is 1,2-24; 2,6-4,1; 5,1-30) y promesas de restauraci√≥n (por ejemplo, Is 2,1-5; 4,2-6; 10,20-23; 11,1-16). A la secci√≥n 6,1-9,6, por la menci√≥n al profeta, se le llama el “memorial de Isa√≠as”. El texto de 12, 1-6 cierra toda la secci√≥n con un canto de acci√≥n de gracias por la salvaci√≥n.

Los cap√≠tulos 28 a 33 est√°n formados principalmente por palabras de castigo, en las cuales es caracter√≠stica la repetici√≥n de “ay”¬† (Is 28,1; 29,1.15; 30,1; 31,1; 33,1). En Is 30, 27-31,9 hay amenazas a Asiria, contraparte de la salvaci√≥n de Jud√° (Is 30, 27-33; 31, 4-9) y una advertencia a Jud√° que busca apoyo en Egipto (Is 31, 1-3).

РC. 13-23: varios oráculos contra las naciones, incluyendo un oráculo contra Jerusalén (c. 22). Las naciones mencionadas son: Babilonia, Asiria, Filistea, Moab, Damasco, Israel, Cus, Egipto, Duma, Edom, Arabia, Tiro y Sidonia.

– C. 24-27: presentan tem√°tica y lenguaje caracter√≠sticos, diferentes de los t√≠picos del profeta del siglo VIII. A diferencia de los or√°culos contra las naciones, la perspectiva de estos cap√≠tulos ya no es la de los pueblos concretos. Al principio las palabras tienen un marco universal (Is 24,1.3.4.5.6.17.18.19.20), para luego hablar de la monta√Īa de Sion y Jerusal√©n (Is 24,23; 27,13). Por su dimensi√≥n escatol√≥gica, estos cap√≠tulos se llaman la gran escatolog√≠a (o apocalipsis) de Isa√≠as.

– C. 34-35: los dos cap√≠tulos forman un d√≠ptico. El Cap√≠tulo 34 describe la desgracia de Edom, que sirve como panorama para la descripci√≥n de la salvaci√≥n de Jerusal√©n (c. 35). En vista de la nota escatol√≥gica que presentan estos cap√≠tulos, se les llama peque√Īa escatolog√≠a¬† (o apocalipsis), en comparaci√≥n con la “gran escatolog√≠a” de los c. 24-27.

РC. 36-39: escritos en prosa, retoman el texto de 2 Re 18,13-20,19. Relatan eventos del reinado de Ezequías en el momento del asedio de Senaquerib a Jerusalén (701). La figura de Ezequías es exaltada en contraste con la falta de fe del rey Acaz (c. 7). Isaías aparece en escena (Is 37,2.5.6.21; 38,1.4.21; 39,3.5.8). El relato termina con el profeta anunciando el exilio en Babilonia (Is 39, 6-7) en el tiempo después de Ezequías, conectando así con la gran segunda parte del libro (c. 40-55). La promesa de paz para el tiempo de Ezequías (Is 39, 8) prepara, por otro lado, el anuncio, presente en II Is, de que Judá regresará del exilio babilónico; sirve así como esperanza y consuelo para los exiliados (Is 40, 1-2).

 En esquema:

1-12
13-23
24-27
28-33
34-35
36-39
Colección enraizada em el profeta
Or√°culos contra las naciones
Gran escatología
Colección enraizada en el profeta
Peque√Īa escatolog√≠a
Narración semejante a 2Re 18,13-20,19

3.2 Principales puntos de teología

a) Acusación de injusticia

El c. 1 abre el libro con dos acusaciones (vv. 1-9.10-20). Sobre todo, el segundo resume bien el n√ļcleo del anuncio prof√©tico sobre el tema de la injusticia. Las acusaciones aparecen en el libro a√ļn en numerosos pasajes, particularmente en los “ayes”. El texto de Is 5, 8-24 detalla aspectos de la situaci√≥n de injusticia. Hay un septenario de acusaciones: Is 5,8-10. 11-12. 18-19. 20. 21. 22-24 y 10,1-4.

b) La santidad de Dios

El tema de la santidad de Dios es central en el mensaje del profeta porque se relaciona con la experiencia de su vocaci√≥n y su env√≠o misionero (Is 6, 1-13). Aparece particularmente en la frecuente denominaci√≥n de Dios como “el Santo de Israel” (Is 5,19.24; 10,20; 17,7; 29,19; 30,15; 31,1; 37,27). Con este tema, el libro enfatiza la trascendencia de Dios.

c) La fe; Isaías y la política

La fe se opone, en Isa√≠as, a la actitud de orgullo (Is 2, 11-17) y la seguridad en s√≠ mismo (Is 1,10-15). Significa depositar su confianza solo en Dios. Consiste en entregarse a la voluntad de Dios y al plan de Dios (Is 30,15). Es una fuente de seguridad (Is 30, 15-18) y se opone a confiar exclusivamente en los propios recursos, sin recurrir a Dios (Is 30,1-5; 31, 1-3). As√≠ se toca el tema de la visi√≥n pol√≠tica del profeta: condena la pol√≠tica que, confiando en sus propios medios, act√ļa sin consultar la voluntad divina. El texto particularmente importante es 7, 10-17, que tiene su punto central en el v. 9: “Si no cre√©is, no os mantendr√©is firme”.

d) Teología de Sion-Jerusalén

El profeta aborrece los pecados de Jerusal√©n (Is 1,21-26; 2,6-17; 3,16-24; 22,1-14; 29,1-10). En el canto de la vi√Īa (Isa√≠as 5, 1-7) se resume m√°s completamente la gravedad de las opciones de Jerusal√©n contra el Se√Īor. Sin embargo, el libro tambi√©n muestra que Jerusal√©n es la ciudad elegida de Dios, la morada de Dios (Isa√≠as 8,18; 14,32). Por lo tanto, Dios la transformar√° y la sostendr√° (Is 1,25-26; 28,16-17). Ella ser√° el centro de los pueblos, de donde la salvaci√≥n vendr√° a todos (Is 2, 1-5).

e) Expectativa mesi√°nica

Se espera el “mes√≠as”, un nuevo David que restaurar√° el derecho y la justicia, traer√° paz y, as√≠, prosperidad al pueblo de Dios al comenzar una nueva era (Is 9, 1-6; 11,1 -11).

El t√©rmino hebreo “mes√≠as” significa ungido. En el Antiguo Testamento, eran ungidos particularmente los reyes y sacerdotes. La unci√≥n de los sacerdotes los invest√≠a en su funci√≥n (Ex 28,41; 29,7 et passim). Pero en el Antiguo Testamento es el rey el que se vincula con la idea del mes√≠as. El rey es ungido en el momento de su coronaci√≥n (Jc 9,8; 1 Sam 9-10; 2 Sam 2,4; 5,3; 1R 1,39; 2R 11,12; 23,30). Luego recibe la fuerza de Dios (1 S 9,16; 10,1.10; 16,13), es el “ungido del Se√Īor” (2 S 19,22), se convierte en su representante, intermediario entre Dios y el pueblo. As√≠, todo rey es, por definici√≥n, “mes√≠as”.

Sobre la base de la promesa de Natán (2 S 7, 12-16), el pueblo de Israel desarrolló la esperanza de que siempre hubiera un rey en el trono de David (Sal 132, 17). Cuando los babilonios invadieron Judá y el rey davídico fue deportado a Babilonia, la dinastía davídica en Jerusalén cesó.

En el regreso del exilio, se buscó restaurarlo a través de la figura de Zorobabel (Ag 2,23), pero fue en vano, de modo que, a partir de la conquista de Jerusalén por los babilonios, no hubo rey judío en Jerusalén. Dentro del contexto de la inexistencia de un descendiente davídico, la esperanza de un rey mesías creció y se proyectó hacia el futuro: se desarrolló la expectativa de una imagen idealizada del mesías enviado por Dios en tiempos escatológicos.

4 El Segundo Isaías (c. 40-55)

4.1 Autoría y datación

El autor es desconocido. Su obra se refiere al tiempo del exilio babilónico ya avanzado, y puede llegar hasta después de la caída de Babilonia. Se discute si fue escrito para los exiliados en Babilonia o para los que permanecieron en Judá. Quienes defienden la primera hipótesis argumentan con textos que parecen mostrar que el profeta conoce la situación de los exiliados (Is 40,27; 41,10; 49, 14) y la actuación de Ciro (Is 41,25; 44,28; 45,1). Otros ven en ciertos textos evidencias de que el texto fue escrito para aquellos que permanecieron en la tierra (Is 40,2); en este caso, su función sería preparar  a los que permanecieron para recibir a los que regresarían del exilio.

Actualmente hay tres tendencias en la identificación del autor y la localización de la escritura:

  • El escrito es obra de un profeta an√≥nimo, llamado, desde Duhm, Deuteroisaias; habr√≠a sido escrito en el tiempo del exilio avanzado.
  • El escrito es obra de un profeta an√≥nimo y sus disc√≠pulos; se habr√≠a escrito en el tiempo del exilio avanzado: desde la ascensi√≥n de Ciro a nivel internacional (553) hasta la toma de Babilonia y el rey Dar√≠o (522).
  • El escrito es un trabajo colectivo de un grupo. Las afinidades de algunos pasajes con los Salmos de los hijos de Cor√© (Sal 42-49; 84-85; 87-88) y los salmos de la realeza del Se√Īor (Sal. 96-98) se√Īalar√≠an una relaci√≥n entre los dos grupos de escritores. Esto llev√≥ a la idea de que ser√≠an los grupos levitas responsables de la liturgia del Templo. Sin embargo, no se excluir√≠a que entre estos haya autores principales, ya sea para formular las tesis teol√≥gicas m√°s importantes o para dar la forma literaria final. Tambi√©n ser√≠a posible que hubiera grupos distintos: uno en Babilonia y otro en Jerusal√©n que se encontrar√≠an en el regreso del destierro.

La dataci√≥n tradicional del conjunto de los c. 40 – 55 fue colocada en el tiempo final del exilio en Babilonia. En las √ļltimas d√©cadas del siglo XX, sin embargo, surgieron reconstrucciones de su historia redaccional, con muchas variaciones entre los autores. Sin embargo, existe cierto consenso al delimitar dos fases principales del trabajo redaccional:

  • el escrito se habr√≠a originado en Babilonia, en la √©poca del exilio, en una o m√°s redacciones, y comprender√≠a sobre todo los textos existentes en los cap√≠tulos 40 a 48;
  • este n√ļcleo se habr√≠a completado en Jerusal√©n en el tiempo posterior al exilio despu√©s del regreso de los primeros exiliados (alrededor de 530-520); ser√≠a el resultado de diversas redacciones y b√°sicamente comprender√≠a los cap√≠tulos 49 a 55.

4.2 Organización

Is 40,1-2 abre el escrito con el tema del consuelo del pueblo, un tema que difiere mucho del tono predominante en los c. 1-39; esto marca la distinción con el primer Isaías.

El final de c. 55, por otro lado, presenta el tema de la fuerza de la “palabra de Dios” (Is 55, 10-11) y retoma lo que ya se present√≥ en la introducci√≥n al valor de la Palabra (Is 40, 7-8). Esto forma un marco que cierra el conjunto con la alusi√≥n al mismo tema con el que se abri√≥.

Hay varias formas de considerar la estructura de los cap√≠tulos 40 a 55. Adem√°s del pr√≥logo (Is 40,1-11) y del ep√≠logo (Is 55,6-13), los textos de c. 40-48 enfatizan el poder creativo de Dios, su acci√≥n en la historia y su oposici√≥n a los √≠dolos. Al final del c. 48 (Is 48,20), la orden de abandonar Babilonia introduce el tema del “nuevo √©xodo”, que predomina hasta el final del escrito.

Desde otra perspectiva, sin embargo, se observa que, en c. 40-48, se anuncia la liberación de Judá de las tierras de Babilonia, mientras que c. 49-55 se habla de la ciudad de Jerusalén, que será renovada. Por lo tanto, además del prólogo y el epílogo, el libro puede considerarse en dos partes: 44,12-48,19 y 40,21-55,5 o 42,12-48,22 y 49,1-55, 5.

En la estructura del libro, una cuesti√≥n especial se refiere a los textos del “siervo sufridor del Se√Īor”. Se discute si son obra del autor de II Is o si son poemas de diferente origen que fueron utilizados e insertados en el libro, a veces con adaptaciones.

Excurso: los textos del Siervo Sufridor

La palabra “siervo” aparece 21 veces en II Is 14 veces refiri√©ndose a Israel (Is 44,1.2.8.9.21; 45,4; 48,20 etc.) y 7 veces a un personaje no identificado (excepto Is 49,3). Estas √ļltimos se encuentran en frases que constituyen los llamados textos (tambi√©n llamados “c√°nticos”) del Siervo sufridor. A partir de¬† Duhm (1892), hablamos de cuatro textos, cuya delimitaci√≥n var√≠a dependiendo de los autores, pero que, considerando la tem√°tica, pueden identificarse como: 42,1-7; 49,1-7; 50,4-9a; 52,13-53,12.

Se discute si otros textos de II también se refieren a este personaje desconocido. Otro tema debatido es si los textos son independientes entre sí, o si forman una unidad. Hay similitudes con el horizonte teológico del II Is con respecto al tema del Siervo-Israel (monoteísmo, la acción de Dios en la historia, la relación con los pueblos extranjeros, entre otros), pero también diferencias:

  • en II Is, Israel es pecador (Is 40,2; 42,24; 43,25-28; 44,21-22), mientras que el Siervo desconocido es inocente (Is 53,4.5.9), obediente (Is 50, 4-6; 53, 7) y exp√≠a los pecados de otros (Is 53,10).
  • Israel tiene una misi√≥n pasiva: a trav√©s de su liberaci√≥n, los paganos ver√°n el poder del Se√Īor (Is 43,12; 44,8). El Siervo tiene una misi√≥n activa: ser “alianza del pueblo” (Is 42,6), una luz para las naciones, un instrumento de propiciaci√≥n.
  • Existen relaciones entre los cuatro textos generalmente identificados y, por lo tanto, la visi√≥n de que forman un conjunto es la m√°s aceptada entre los acad√©micos. Sin embargo, es dif√≠cil explicar porque est√°n separados en el libro. Algunos puntos seguros con respecto a los textos del Siervo son:
  • los cuatro textos est√°n dispuestos sim√©tricamente, dos a dos: 49, 1-6 y 50, 4-9: habla el “Yo” que es el Siervo
  • 42,1-7 y 52.13 – 53,12: otro habla sobre el Siervo (en el c. 42 habla el Se√Īor; en el c. 53 habla un “nosotros” que es dif√≠cil de identificar, pero dentro de un marco que pone Dios en el discurso: 52, 12-15 y 53, 11b-12);
  • en 49.3 el Siervo lleva el nombre de Israel;
  • en 50, 4-9 quien habla se identifica a s√≠ mismo como ‚Äúdisc√≠pulo”;
  • hay fuertes elementos de conexi√≥n entre los cuatro textos, especialmente el hecho del sufrimiento del Siervo, que se acent√ļa en los poemas (Is 42,4; 49,4; 50,5; 52,13).

4.3 Principales puntos de teología

a) El consuelo de Israel por Dios

El libro enfatiza la idea del consuelo que Dios promete a su pueblo. La terminolog√≠a gira en torno a la ra√≠z nŠł•m, que tiene el sentido general de consolar. En el Antiguo Testamento, se usa en el contexto de dolor (muerte, aflicci√≥n, angustia: Gn 37,35; Gn 50,21; 2Sm 10,2-3; Lm 2.13). En esos casos consolar significa traer una ayuda que tiende a ser efectiva, que trae un resultado (Sal 23, 3; 71, 21; 86, 17).

Cuando se trata del consuelo de Dios, √©ste restaura la relaci√≥n de comuni√≥n con √Čl (Is 12, 1; 43, 1-7). En el contexto de II Is, el consuelo significa permitir que las personas en el exilio regresen a la tierra y reconstruyan sus vidas all√≠; significa llevar a la comunidad jud√≠a, a los exiliados repatriados y a los que permanecieron, nuevos d√≠as de prosperidad y paz.

b) El Dios Creador es el Dios Salvador, el √ļnico Dios para todos

El II Is desarrolla el tema de la creaci√≥n y el Dios creador. La creaci√≥n se presenta en una perspectiva hist√≥rica-salv√≠fica como el primer acto salvador de Dios. Esto responde a la situaci√≥n del exilio, que parec√≠a cuestionar el poder de Dios. De esta manera, II Is da la esperanza de regresar a la tierra: el Dios Creador todopoderoso traer√° de regreso a su pueblo, realizando as√≠ una segunda creaci√≥n (Is 40, 12-31). √Čl es el Redentor de Israel (Is 41,14), quien lo rescata de la mano de los babilonios.

El tema del poder de Dios que se manifiesta en la creaci√≥n se desarrolla en otros dos aspectos. Primero, si Dios es el creador de todo el cosmos y los seres humanos, entonces √©l es el Dios de todos: el Se√Īor es el √ļnico Dios no solo para Israel, sino absolutamente, el √ļnico Dios verdadero. As√≠, expl√≠citamente tematiza el monote√≠smo. En contraste con la concepci√≥n m√°s antigua que admit√≠a a otros dioses fuera de Israel, aunque para Israel el √ļnico era el Se√Īor (Sal 50,1; 82,1), ahora hay un solo Dios, ya sea en Israel o en otras tierras. En este contexto de afirmaci√≥n del poder del Dios de Israel, II Is desarrolla el tema de la inutilidad de los dioses paganos. Los otros dioses no son nada y, por lo tanto, se convierten en objeto de profundas cr√≠ticas, a veces en tono ir√≥nico (Is 40,19-20; 41,6-7.21-24; 44,6-20. 24-28; 46,5-6).

En segundo lugar, la idea del Dios √ļnico abre la perspectiva de la universalidad de la salvaci√≥n (Is 40,5; 41,8-16; 42,10; 43,8-13; 52,7-10). Si todos fueron creados por Dios, que es el √ļnico Dios existente, entonces todos est√°n llamados a la salvaci√≥n. Incluso los paganos, si aceptan al Dios de Israel, pueden participar de su bendici√≥n. Tal universalismo, sin embargo, siempre tiene a Israel como su centro de convergencia (Is 45,14.20-25).

c) Dios es el Se√Īor de la historia

Desde la concepci√≥n de la omnipotencia universal de Dios, el tema de su dominio sobre toda la historia se desarrolla a√ļn m√°s. Los acontecimientos hist√≥ricos (en este caso, el exilio babil√≥nico) no son superiores al poder divino. Dios se sirve de los hechos hist√≥ricos y de las contingencias para llevar a cabo su plan. La ascensi√≥n de Ciro, con la conquista de Babilonia, se considera providencial: Ciro es el instrumento de Dios para la liberaci√≥n de su pueblo (Is 41,1-5.21-29; 44,24-28; 45,1-7. 9 -13; 46.9-11; 48.12-15). El regreso de los exiliados se tematiza, en este contexto, como un nuevo √©xodo, m√°s glorioso que el de Egipto (Is 43, 16-21; 48,20-21; 49,10; 51,9-10; 52,7- 12)

Para los exiliados, estas declaraciones sirvieron de apoyo y motivo de fe. La fe abraza y sabe vislumbrar, en los eventos de la historia humana, la acción divina, que, más allá de los hechos, dirige todo hacia el cumplimiento de su plan, que se refiere a la salvación de su pueblo.       

5 El Tercer Isaías (c. 56-66)

5.1 Naturaleza del III Is

El III Is es una colecci√≥n de escritos heterog√©neos en los que dif√≠cilmente se puede encontrar un tema unificador. El libro se presenta como una colecci√≥n de piezas que, sin embargo, recibieron cierta unidad cuando se colocaron en conjunto. Algunos autores ven un v√≠nculo entre estos cap√≠tulos y II Is, debido a las similitudes en el lenguaje y el contenido com√ļn, pero la mayor√≠a distingue los c. 40 -55 y 56-66 como dos partes. Las similitudes con el II Is se dan principalmente en los c. 60-62. Con la excepci√≥n de √©stos, que forman un bloque, existen, sin embargo, muchas diferencias con el II Is:

  • No se habla m√°s de la esperanza de regresar del exilio, ni de Ciro;
  • Se habla del templo, que parece estar en reconstrucci√≥n (Is 66,1) o ya reconstruido, faltando solo aspectos decorativos (Is 60,10; 58,12);
  • Existe preocupaci√≥n acerca de guardar el s√°bado (Is 58,13-14), la forma correcta de ayunar (Is 58,1-12) y ofrecer sacrificios (Is 66,1-4), el comportamiento de los jefes. (Is 56,10-10). Esto supone un tiempo y un pensamiento diferente de los del II Is.

5.2 √Čpoca de composici√≥n

Dos tendencias marcan los estudios con respecto a la dataci√≥n del III Is. Algunos entienden que es independiente tanto de I Is como del II Is, habiendo sido elaboradas bajo la influencia del II Is en el post-exilio inmediato (entre 538 y 515) en Jerusal√©n. Otra vertiente considera que el III Is proviene del mismo autor del II Is, por lo que ser√≠a una extensi√≥n de c. 40-55 y habr√≠a sido escrito entre la primera mitad del siglo V y principios del siglo III. Una variante de este √ļltimo punto de vista considera que el III Is ser√≠a algo m√°s tard√≠o que el II Is y estar√≠a inspirado, aunque solo parcialmente, en √©ste. Los autores podr√≠an ser “disc√≠pulos” (en sentido amplio) del II Is.

Varios elementos hablan a favor de la era posterior al exilio, pero no se puede especificar el tiempo exacto. Is 63,7-64,11 reflexiona sobre la historia de Israel, seguido de una confesi√≥n de los pecados y la petici√≥n de que Dios tenga misericordia de su pueblo. Aqu√≠ el pa√≠s a√ļn parece destruido (Is 63,18; 64,9-10). Los cap√≠tulos 60 y 62 presentan la gloriosa Jerusal√©n, pero est√° reservada para el futuro. La ciudad actual todav√≠a est√° destruida (Is 58,12; 60,10; 61.4), similar a la descripci√≥n en el libro de Nehem√≠as (Neh 1,3; 2,13-15.17). Por lo tanto, estos textos podr√≠an ser anteriores al 445, el tiempo de la primera misi√≥n de Nehem√≠as.

Otros textos que se refieren a situaciones que parecen ser anteriores a la reforma de Esdras y Nehemías son: Is 58,13-14 (observancia del sábado); Is 58,1-12 (cómo ayunar); Is 66,1-4 (cómo ofrecer sacrificios); Is 56,10-11 (la conducta de los jefes del pueblo). Finalmente, Is 57,1-13 habla en contra de la idolatría de manera similar a los profetas anteriores al exilio; Sin embargo, no se puede excluir que en el período posterior al exilio haya habido tales desviaciones.

5.3 El profeta

No hay datos para rastrear la identidad del profeta detr√°s de estos cap√≠tulos. Solo en 61,1-2 se habla de √©l, pero sin ofrecer datos sobre su persona; se menciona su misi√≥n, en un estilo similar al de los cantos del Siervo (se habla en primera persona y aparecen las caracter√≠sticas de su misi√≥n; Is 49,1; 50,4). Es una persona consagrada, destinada a proclamar la salvaci√≥n, descrita como un gran a√Īo jubilar (Lev 25,10). Textos como Lev 26 y Dn 9,11.24 indican que en √©poca tard√≠a se desarroll√≥ la expectativa de un gran y definitivo jubileo, en el cual todos los pecados ser√≠an redimidos y la paz y la prosperidad se establecer√≠an definitivamente. Quiz√°s esta misma expectativa est√° detr√°s de Is 61,2, con la esperanza de una salvaci√≥n a√ļn vinculada con este mundo (cambios materiales), pero tambi√©n de una renovaci√≥n de la relaci√≥n salv√≠fica con Dios (Is 61,6a.8-9).

5.4 Organización del contenido

Hay diferentes formas de entender la organización del III Is.

Algunos autores distinguen, a partir de los temas predominantes, dos partes principales: hasta Is 63,6, aparecen los temas derecho-justicia y salvaci√≥n-justicia (Is 56,1; 58,2; 59,9.14; 60,1-63, 6); a partir de Is 63,7, es frecuente la met√°fora y la comparaci√≥n padre-madre (Is 63,16; 64,7; 66,13) con Dios en un contexto de oraci√≥n de s√ļplica (Is 63,16; 64,7), que concluye con una pregunta (Is 64,11), a la que Dios responde (Is 65,1-66,24).

El pasaje final (Is 66,18-24) trata el tema de los pueblos extranjeros, retomando la idea de la universalidad salv√≠fica de 56,1-8, que hab√≠a abierto el conjunto. Adem√°s, la menci√≥n de “todos los pueblos” (Is 66,18) se refiere a Is 2,2, formando as√≠ un marco para el libro de Isa√≠as en su conjunto.

También es posible comprender la organización del III Is a partir de otros temas desarrollados en él:

  • c. 56-59: presentan denuncias de infidelidad del pueblo o de grupos; Hay esperanzas para el futuro. Los problemas son m√°s concretos;
  • c. 60-62: el tono es principalmente de promesa y esperanza. Se espera la restauraci√≥n del pueblo, iluminado por la gloria del Se√Īor. Los deportados regresar√°n y Jerusal√©n tendr√° un futuro maravilloso;
  • c. 63-66: se presentan denuncias y esperanzas, como los c. 56-59; pero los pecados est√°n menos concretados aqu√≠ y la preocupaci√≥n es principalmente teol√≥gica.

5.5 Principales puntos de teología

a) Dios es fiel

Un elemento central del mensaje del III Is es el retraso en el cumplimiento de las promesas divinas de restauraci√≥n, que se entiende desde la dif√≠cil situaci√≥n del pueblo despu√©s del exilio. Como las promesas del II Is no se cumplieron por completo y no parecieron cumplirse incluso despu√©s de su regreso, y como fue dif√≠cil reconstruir el templo y Jerusal√©n y restaurar la normalidad de la vida p√ļblica, surgieron sentimientos de desilusi√≥n y des√°nimo en este momento (Is 58,3; 59,9.11; 63,15-19; 64,5-11). ¬ŅEstaba siendo infiel el Se√Īor a sus promesas (Is 59,1)? La respuesta del profeta es insuflar √°nimo motivado por la fidelidad de Dios en la historia: Dios ha hecho una alianza y se mantendr√° fiel a su palabra (Is 59,21; 63,7-9; 66,5). Es en este contexto donde se comprenden las grandes expectativas del futuro con respecto a Jerusal√©n (Is 60-62; 65,16-25; 66,10-14), esperanzas que se basan en la acci√≥n del Se√Īor (Is 60,1.19-22; 62,11-12). Dios es¬† Padre (Is 63,8.16; 64,7) y, como lo ha hecho en el pasado, intervendr√° para liberar a su pueblo (Is 63,9; 64,2-3).

b) La comunidad renovada

Dios creará una nueva comunidad, centrada en Jerusalén y en el sacerdocio (Is 65,18-20; 66,6.10-14.20-21). Se promete la salvación a los pobres (Is 61,1), aquellos que no confían en sí mismos sino solo en Dios (Is 57,14-19; 61,1-3; 65,13-16; 66,2.5).Universalismo con centro em Jerusalén

La salvación también se dirige a los extranjeros, que tendrán a Jerusalén como punto de convergencia. Tal perspectiva se encuentra en Is 56, 56-7 y 66, 18b-21, es decir, en la apertura y conclusión del libro.  Se les permitirá participar del propio culto (Is 56, 6-7).

El universalismo del III tambi√©n incluye categor√≠as de personas. Al pueblo elegido tambi√©n pertenecer√°n a aquellos que previamente hab√≠an sido excluidos por la Ley (Dt 23,2-5), con la condici√≥n de que acepten y vivan el pacto (Is 56, 5-5). Incluso el sacerdocio ya no estar√° vinculado exclusivamente a la tribu de Lev√≠ (Is 66,21). No est√° claro si los extranjeros que participar√°n en el sacerdocio son los jud√≠os de la di√°spora, que regresar√°n a Jerusal√©n (Is 66, 20-21), o si son propiamente no israelitas. Ciertamente, el aspecto esencial ser√° la relaci√≥n personal con Dios, aunque se indican algunas prescripciones externas (Is 56, 2-6; 58, 13-14). Al mismo tiempo, hay textos en el libro que mencionan la sumisi√≥n de los extranjeros al pueblo jud√≠o (Is 60, 10-16; 61,5), con reserva del sacerdocio a este √ļltimo (Is 61,6).

c) El Pueblo debe convertirse

La causa del incumplimiento de las promesas del II Is radica en los pecados del pueblo: en el √°mbito moral-social (Is 58, 58-12; 59,3-15; 56,10-57,1) y religioso (Is 58,13 -14; 57,3-13; 65,2-7; 66,3-4). Los mismos textos que hablan de idolatr√≠a (Is 57, 3-13; 65, 2-5. 11) muestran que la responsabilidad de las dificultades recae en Israel, no en el Se√Īor. El libro desarrolla una dura cr√≠tica de los pecados de las autoridades y ciertos grupos (Is 56,9-57,2), especialmente de los l√≠deres (Is 56,10-11). Tambi√©n habla en contra de la idolatr√≠a, que parece incluir sacrificios humanos (Is 57, 3-13; 65, 1-7). Tambi√©n reprende los sacrificios (Is 66, 1-4) y las pr√°cticas lit√ļrgicas (ayuno, s√°bado y justicia: Is 58) descuidadas o realizadas sin la √©tica correspondiente.

Dios es trascendente (Is 57,15; 63,15), pero está listo para el perdón. Por lo tanto, el profeta invita a la gente a la conversión (Is 57,14) y a la confesión de sus propias faltas (Is 59,12-20; 63,7-64,11).

6 Formación del libro de Isaías en su conjunto

Existen numerosas repeticiones de t√©rminos, expresiones, temas que recorren las tres partes principales del libro de Isa√≠as y le dan al conjunto una unidad, de modo que el libro como tal se presenta como un todo coherente. Aqu√≠ se encuentra la designaci√≥n de Dios como “el Santo (de Israel)” (35 veces en el libro en su conjunto), adem√°s de la correspondencia entre ciertos pasajes (Is 5, 1-7 tiene muchas similitudes con 27, 2-6; 11, 6a.7b.9 es retomado en 65,25).

La composición final del libro debe haber ocurrido antes del siglo III a. C. De hecho, el texto de Sir (Eclo) 48,22-25 (principios del siglo II) se refiere al libro tocando temas de sus tres partes; además, la traducción griega de la LXX (de mediados del siglo II a mediados del siglo I a. C.) conocía el libro con todos sus capítulos, tal como lo tenemos hoy.

El mensaje del gran Isa√≠as del siglo VIII debe haber marcado los c√≠rculos de los que cultivaban las tradiciones prof√©ticas, de modo que al n√ļcleo m√°s antiguo del libro se fueron agregando gradualmente otros textos y remodelando pasajes m√°s antiguos. No es posible identificar con certeza los momentos redaccionales, que deben haber ocurrido desde el per√≠odo preex√≠lico hasta el per√≠odo persa, pasando por el per√≠odo neobabil√≥nico. Actualmente se acepta cada vez m√°s que la segunda y la tercera parte del libro no se escribieron independientemente de la primera parte (c. 1-39).

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