El libro del profeta Am贸s

Indice

1 El profeta y su tiempo

2 脡poca de la redacci贸n del libro

3 Origen del profeta y su situaci贸n en Israel

3.1 El enviado de Jud谩 a Israel

3.2 驴Am贸s profeta?

4 Estructura del libro

5 Puntos principales de su teolog铆a

5.1 Cr铆tica al profetismo de su tiempo y valorizaci贸n del profeta como portador de la palabra

5.2 Cr铆tica a la instituci贸n mon谩rquica de su tiempo, al sacerdocio y al culto.

5.3 Cr铆ticas a las injusticias sociales

5.4 La posibilidad del perd贸n divino

5.5 La imagen de Dios

Referencias bibliograficas

1 El profeta y su tiempo

El t铆tulo del libro (Am 1, 1) ubica la actividad de Am贸s bajo el reinado de Oz铆as, rey de Jud谩 (785 / 4-747 / 6), y Jeroboam II, rey de Israel (787 / 3-747 / 3 a. C.) El punto seguro para la dataci贸n est谩 dado por la menci贸n del terremoto en Am 1,1. Las excavaciones arqueol贸gicas en Hasor y Samaria conducen a la dataci贸n de esta cat谩strofe en la primera mitad del siglo VIII, alrededor de los a帽os 760.

Los destinatarios del libro son llamados “los hijos de Israel” (Am 3,1.12; 4,5; 9,7), “casa de Israel” (Am 5,1.3.4.25; 6,1.14; 7,10; 9, 9), “virgen Israel ” (Am 5, 2), como una indicaci贸n de los habitantes del reino del norte. El mismo sentido tienen las expresiones “casa de Jacob” (Am 3,13; 9,8), “de Jos茅” (Am 5,6) y “de Isaac” (Am 7,16).

Era una 茅poca de prosperidad para el Reino del Norte. Pol铆ticamente, ya antes de Jeroboam II, hab铆an sido reconquistada las ciudades de Transjordania tomadas por Damasco聽 (2R 13,25), y bajo Jeroboam II las fronteras se ampliaron desde Hamat hasta el Mar Muerto (2R 14,25). Desde un punto de vista econ贸mico, el comercio bien desarrollado (Am 8,4-8) trajo mucha riqueza al pa铆s, lo que queda evidente en la construcci贸n del palacio (Am 3,10.12; 5,11; 6,4) y en las ceremonias suntuosas (Am 5,4-5.,21). Sin embargo, las desigualdades sociales aumentaron (Am 2,6ss; 4,1; 5,12; 6,4-6). El bienestar, atribuido a la bendici贸n de YHWH, llevaba a esperar que 脡l se manifieste gloriosamente a Israel, lo cual es desmentido por el profeta (Am 5,18-20).

2 脡poca de la redacci贸n del libro

Hay mucho desacuerdo sobre la formaci贸n del libro de Am贸s. Aunque refleja sustancialmente la situaci贸n del Reino del Norte a mediados del siglo VIII, ciertos pasajes dejan vislumbrar relecturas de tiempos posteriores. M谩s all谩 del t铆tulo, sin duda redaccional, se discute si los or谩culos contra Tiro, Edom y Jud谩 (Am 1, 9-10.11-12; 2,4-5) pueden ser del tiempo del profeta. De la misma 茅poca de estos or谩culos pueden ser las menciones de las tradiciones del 茅xodo, del camino del desierto y de la posesi贸n de la tierra (Am 2,9-10; 3,1-2; 5,24). Pero la referencia a Sion (Am 1,2) y los fragmentos del himno en Am 4,12-13; 5,8-9; 9,5-6, donde el t铆tulo “YHWH Seba’ot”, que remite a la teolog铆a de Jerusal茅n, revelan una actualizaci贸n del escrito para el Reino del Sur.

Adem谩s, algunos pasajes manifiestan una influencia deuteronomista (Am 2, 10-12, pr贸ximo de Jr 35, 13-19; Am 3, 7, con la expresi贸n “sus / mis siervos, los profetas”, 2 R 9,7 ; 17,13.23; 21,10; 24,2). Finalmente, la menci贸n de la “tienda ca铆da de David” en el or谩culo que concluye el libro (Am 9, 11-15) con toda probabilidad supone el exilio de Babilonia.

3 Origen del profeta y su situaci贸n en Israel

3.1 El enviado de Jud谩 a Israel

El nombre “Amos” es un h谩pax leg贸menon del AT y puede ser abreviatura del nombre Amas铆as (2Cr 17,16), 鈥淵HWH carrega鈥. El profeta es designado como noqed (Am 1,1), que tiene un significado poco claro (2 R 3,4): 驴propietario del ganado o empleado? Las opiniones difieren, aunque la primera posibilidad es probable, ya que el t茅rmino ro鈥榚h se usa para “pastor” (empleado). Am贸s se presenta como un “vaquero” y “picador de sic贸moros” (Am 7,14).

Su origen se encuentra en T茅cua. Esta ciudad generalmente se identifica con un pueblo a 16 km al sur de Jerusal茅n, a 825 m de altitud. Es un lugar que sirvi贸 como punto de apoyo militar en la 茅poca de Roboam (2 Cr 11, 6), por lo que deber铆a tener cierta importancia, incluso siendo citado varias veces en las Escrituras (2Sm 14,2.4.9; 23,26; 1Cr 2,24; 4,5; 11,28; 27,9; 2Cr 11,6; 20,20; Ne 3,5.27; Jr 6,1). Sin embargo, el hecho de que esta regi贸n, ubicada a orillas del desierto, no se adecue bien con las actividades pastorales y agr铆colas de Am贸s, y el hecho bastante inusual de que un profeta del sur sea enviado al Reino del Norte para anunciar el fin de Israel, llev贸 a algunos autores a pensar en una aldea de T茅cua en el territorio del Reino del Norte, conjetura ya presente en la tradici贸n jud铆a. Esto se confirmar铆a por el hecho de que los aut茅nticos or谩culos del libro est谩n muy alejados de la visi贸n religiosa jud铆a tal como la expresaron Isa铆as y Miqueas. Sin embargo, dado que el pueblo de T茅cua del Reino del Sur se encuentra en la frontera entre la regi贸n cultivable y la estepa, no es imposible que la actividad pastoral y agr铆cola se haya desarrollado all铆 y, por lo tanto, es la hip贸tesis preferida.

La figura de Am贸s tiene muchas similitudes con el “hombre de Dios” citado en 1 R 13. Sin embargo, como las diferencias son considerables, no se pueden identificar los dos.

3.2 驴Am贸s profeta?

Existe una discusi贸n especial sobre el estatuto prof茅tico de Am贸s: en Am 1,1 se le atribuye el verbo 岣zah (“ver”), del cual se concluye que es un 岣zeh (“vidente”); en Am 7,14 declara no ser nab卯 鈥(” profeta “). El t茅rmino hozeh indica alguien que tiene visiones prof茅ticas, a menudo siendo citado junto a nab卯 ‘(2 Sm. 24,11; 2R 17,13; Is 29,10) y ro’eh (que tambi茅n significa “vidente”: Is 30,10) Empleado en Am 7,12, podr铆a tener un valor positivo, indicando que Amos es carism谩tico.

Llama la atenci贸n, sin embargo, que Am贸s, que no rechaza ser llamado hozeh, no acepta el t铆tulo de “profeta”, aunque fue enviado a “profetizar” (Am 7,14-15).

Seg煤n el relato de Am 7, 10-17, el sacerdote Amasias se da cuenta de la gravedad de las amenazas pronunciadas por el profeta en sus or谩culos. Despu茅s de intentar expulsarlo al Reino del Sur, el sacerdote argumenta que el santuario de Betel “es la casa del rey, la propia casa de la monarqu铆a”. Amasias argumenta con la fe de su pueblo: Betel es el lugar de la promesa y la donaci贸n de la tierra (Gn 15,18; 1 R 12,28-29), y simult谩neamente el santuario de la monarqu铆a. Entonces se podr铆a esperar la protecci贸n absoluta de Dios para este lugar. Al anunciar que Israel ser铆a enviado al cautiverio, Am贸s contradijo la solidez de la fe del pueblo de Israel, yendo m谩s all谩 de lo que cualquier profeta o vidente pudiera decir.

El centro de la discusi贸n est谩 en el v.14. El texto hebreo dice literalmente: 鈥渘o profeta, yo; no el hijo de profeta, yo “. 驴C贸mo entender el verbo “ser”, que est谩 impl铆cito? En la actualidad (“No soy ni profeta ni hijo de un profeta”), como entienden la traducci贸n de los Setenta y la Peshitta, o en el pasado (“no era profeta ni hijo de profeta”, pero ahora lo soy).

Si es le铆da en el pasado (“Yo no era profeta …”), ante la orden de Amasias de abandonar el Reino del Norte, Amos responder铆a que 茅l no est谩 all铆 por voluntad personal. Esto se debe a que el problema de Amas铆as es el hecho de que 茅l, de Jud谩, est谩 predicando en el Reino del Norte y en contra de la casa real. Ante esto, Amos dir铆a que no es desde siempre un profeta, sino que est谩 all铆 porque YHWH lo envi贸. El v. 15, de hecho, mostrar铆a los dos prop贸sitos de la llamada de Am贸s, cuando se refiere al mandato de Dios: “Ve, profetiza a mi pueblo Israel”: 茅l es enviado a profetizar (verbo nb ‘nifal); en (鈥檈l: indica la direcci贸n) Israel. Israel se designa aqu铆 como “mi pueblo”, es decir, de YHWH. Debido a que Israel es el pueblo de YHWH, 脡l puede enviar, incluso del Sur, un mensajero. Por lo tanto, Am贸s tiene el derecho (deber) de profetizar en el Reino del Norte.

Sin embargo, le铆da en el presente (“No soy profeta …”) es gramaticalmente m谩s evidente, ya que todo el contexto se encuentra en esta dimensi贸n temporal. De hecho, las palabras de Am贸s en el v. 14 son una respuesta a Amasias, que se ocupa de la situaci贸n presente. Adem谩s, en el libro de Am贸s, el t铆tulo nab卯 ‘parece ser usado de manera diferente a la actividad de profetizar (verbo nb’ nifal: Am 3,8; ser铆an de redacci贸n posterior los textos de Am 2,11; 3,7). Por lo tanto, tanto Amasias como Amos usan el verbo, pero no el sustantivo. Es decir: Am贸s no pertenece al alcance del neb卯’卯m, que indicar铆an, en ese contexto, los profetas de profesi贸n, sino que ejerce el ministerio prof茅tico.

Ante el t铆tulo de “vidente” (v. 12), que le fue dado por Amas铆as, Amos responder铆a diciendo que no pertenece a una instituci贸n prof茅tica (nab卯 ‘), sino que es un profeta individual y carism谩tico. Aqu铆, entonces, habr铆a una distinci贸n entre el profeta institucional y el profeta por vocaci贸n directa de Dios. Con la declaraci贸n del v. 14 Am贸s estar铆a declarando la independencia de su ministerio prof茅tico, anclado solo en la llamada del Se帽or. Por lo tanto, al no ser un profeta institucionalizado, Amasias no tendr铆a autoridad sobre 茅l y, por lo tanto, no podr铆a expulsarlo del servicio del santuario.

En resumen: la intervenci贸n de Amas铆as (v. 12-13) se basa en la legitimidad de la profec铆a de Am贸s en Betel, ya que el profeta no est谩 vinculado con ese santuario. Am贸s responde a esta objeci贸n (v. 14-15) diciendo que su autoridad para predicar no proviene de una funci贸n institucional que pose铆a, ni proviene de su propia iniciativa, sino 煤nicamente de la vocaci贸n recibida de YHWH. Su ministerio, por lo tanto, es transitorio: no es nab卯 ‘, un profeta de profesi贸n, institucionalizado. As铆 que seguramente no profetizar谩 en Jud谩, como le dice el sacerdote, porque fue enviado de Dios a Israel.

4 Estructura del libro

Despu茅s del t铆tulo (Am 1,1) y una palabra de apertura, que establece el tono de todo el escrito (Am 1,2), el libro est谩 organizado en cuatro secciones.

La primera parte se compone de siete or谩culos breves contra naciones extranjeras, incluida Jud谩 (Am 1, 2-3), seguidos de un largo or谩culo contra Israel (Am 2, 6-16). El esquema 7 + 1 pone el acento en el 煤ltimo acusado, el Reino del Norte. A diferencia de lo que sucede en otros textos prof茅ticos, las palabras contra las naciones no tienen valor de castigo solo para ellas, sino que sobre todo se帽alan a Israel, que ocupa el lugar del cl铆max, como el pueblo m谩s pecador, que supera incluso a los extranjeros El libro comienza as铆 con un movimiento que va del exterior (naciones) al interior (Israel), para enfocarse en 茅l.

La segunda parte (Am 3,1鈥6,14) comienza con una llamada a 鈥渆scuchar鈥 (Am 3,1) y desarrolla, en dos secciones, acusaciones y amenazas contra Israel. En la primera secci贸n (Am 3, 1- 4,13), despu茅s del anuncio sint茅tico de lo que Dios lograr谩 (Am 3, 1-8), siguen los or谩culos contra Samaria: los ricos, que oprimen a los pobres (Am 3, 9- 4,3); el culto en Betel y Guilgal (Am 4,4-5). La secci贸n se cierra con una retrospectiva que demuestra la dureza de coraz贸n de las personas frente a las continuadas iniciativas de Dios (Am 4,6-12). Un fragmento de himno cierra la retrospectiva y toda la secci贸n, presentando el poder del Se帽or (Am. 4,13).

La segunda secci贸n comienza con una nueva llamada de atenci贸n que anuncia un lamento f煤nebre, prediciendo lo que suceder谩 con Israel (Am 5,1). Las acusaciones est谩n dirigidas a los magistrados, quienes juzgan a partir de sobornos (Am 5, 1-17). Frente a la falsa confianza en la pr谩ctica del culto (Am 5, 4-7), un nuevo fragmento de himno presenta el poder de Dios (Am 5, 8-9). As铆 llega el anuncio del “d铆a del Se帽or” (Am. 5: 18-20), que, como castigo inevitable, caer谩 sobre el Reino del Norte. Despu茅s de mencionar nuevos delitos cultuales (Am 5, 21-27), la secci贸n se cierra con dr谩sticos or谩culos contra las clases dominantes (Am 6, 1-14).

De 7,1 a 9,9, la tercera parte del libro desarrolla cinco visiones, intercaladas con narraciones y or谩culos de juicio. Las primeras tres visiones (Am 7, 1-9) anuncian el castigo del pueblo, suspendido moment谩neamente por la intercesi贸n del profeta en las dos primeras (Am 7, 1-3. 4-6), pero presentado como irrevocable en la tercera (Am 7, 7-9) Esta 煤ltima se desarrolla en la narraci贸n del conflicto entre el sacerdote de Betel y el profeta (Am 7,10-17), quien a su vez prepara la cuarta visi贸n con su anuncio del “fin” de Israel (Am 8, 1-3). Tal sentencia se basa en los or谩culos que siguen despu茅s (Am 8, 4-14).

La secci贸n se cierra con la 煤ltima visi贸n (Am 9, 1-4), que anuncia la destrucci贸n del santuario (probablemente Betel) y culmina en un nuevo fragmento de himno de demostraci贸n del poder del Se帽or. Un or谩culo final de juicio concluye la secci贸n (Am 9,7-10).

La cuarta parte del libro est谩 compuesta por un gran or谩culo de salvaci贸n (Am 9,11-15), que anuncia la esplendorosa restauraci贸n del pueblo en su tierra.

5 Puntos principales de su teolog铆a

5.1 Cr铆tica al profetismo de su tiempo y valorizaci贸n del profeta como portador de la palabra

Con el rechazo del t铆tulo de “profeta” por Am贸s en el relato de Am 7, 10-17, se constata la cr铆tica del libro a la instituci贸n prof茅tica por su sumisi贸n a los poderes del rey y el sacerdocio. A expensas del profetismo profesional, se valora la llamada y la misi贸n dados por Dios.

Paralelamente a esta cr铆tica, se destaca la relaci贸n entre la palabra de Dios y el profeta y, a trav茅s de esto, entre la palabra de Dios y la historia. El desarrollo favorable o desfavorable de 茅sta depende de la aceptaci贸n de la palabra. La palabra prof茅tica tiene su origen en Dios (Am 3, 7-8) y act煤a en el poder de Dios (Am 1, 2). Es una palabra que puede castigar, aniquilar (Am 3,8), pero tambi茅n restaurar (Am 9,11-15). La falta de acogida de la Palabra (Am 2,11-12) y la negativa formal a recibirla (Am 7,10) resultar谩 no solo en los castigos anunciados sino tambi茅n en el silencio de la propia Palabra (Am 8,11- 12).

5.2 Cr铆tica a la instituci贸n mon谩rquica de su tiempo, al sacerdocio y al culto

Posiblemente por el gran poder de Jeroboam II, cuando Israel alcanz贸 un progreso material notable, no hay ninguna palabra en el libro del profeta directamente contra el reino y el sacerdocio. Sin embargo, la monarqu铆a est谩 involucrada en las acusaciones hechas a las clases dominantes, que son responsables de la dif铆cil situaci贸n de una gran parte de la poblaci贸n (Am 5,5.27; 6.7); y el sacerdocio en los or谩culos de reprobaci贸n de las pr谩cticas de culto (Am 4,4-5; 5,5-6).

Con la excepci贸n de Am 5,26, que se refiere a la pr谩ctica de cultos extranjeros, la cr铆tica del profeta al culto se centra en la b煤squeda que el pueblo hace de santuarios yavistas. Hay dos razones para el reproche: la falta de “buscar al Se帽or” (Am 5, 5-6) y la falta de la pr谩ctica del derecho y la justicia (Am 5, 21-25). En lugar de ir a los santuarios, 茅stas ser铆an las condiciones esenciales para el bienestar del pueblo. En este sentido, la 煤ltima visi贸n (Am 9, 1-4) afirma la destrucci贸n del santuario, probablemente el santuario oficial del Reino, Betel (Am 7,13).

La relaci贸n entre la cr铆tica a la monarqu铆a y la cr铆tica al culto muestra c贸mo los aspectos humanos de la vida est谩n relacionados con el aspecto propiamente religioso.

5.3 Cr铆ticas a las injusticias sociales

El 茅nfasis del mensaje del profeta radica, en su mayor parte, en la acusaci贸n de los responsables de la grave crisis social que atraviesa la poblaci贸n m谩s desprotegida. Las injusticias de los poderosos (Am 4,2; 6,1) llevan a los m谩s pobres a la extrema penuria (Am 2,6-8). Esta situaci贸n se enfatiza a煤n m谩s en vista de la ostentaci贸n del lujo (Am 6,4-6). Tambi茅n est谩n acusados los magistrados, quienes, en los tribunales a las puertas de las ciudades, venden sus sentencias por sobornos (Am 5,7.10-12).

Tal bienestar, respaldado por la antigua teor铆a de la retribuci贸n, que interpretaba la riqueza como la bendici贸n de Dios y la pobreza como resultado del pecado, les dio a los ricos la falsa seguridad de que no les ocurrir铆a ning煤n mal (Am 6,13; 9,10).聽 Contra esto, el profeta habla:聽 importa “hacer el bien y no el mal”; solo as铆 “el Se帽or Dios de los ej茅rcitos estar谩 con vosotros, como afirm谩is” (Am 5,14). Para aquellos que esperan con esta mentalidad una manifestaci贸n de gloria de Dios, lo que suceder谩 en cambio ser谩 la venida del Se帽or para un castigo terrible: el “d铆a del Se帽or” ser谩 “oscuridad” y no “luz” (Am 5,18-20).

Sin embargo, el profeta tambi茅n habla de un “resto” que se puede salvar (Am 3,12; 5,3.15; 9,8): aquellos que, al escuchar su palabra, salgan de su falsa seguridad.

5.4 La posibilidad del perd贸n divino

La posibilidad de revocar el juicio anunciado pertenece al mensaje del libro. Se encuentran exhortaciones en el libro, lo que presupone la expectativa de un cambio de comportamiento (Am 5,4.14.24). En las dos primeras visiones, el profeta intercede por el pueblo (Am 7, 5) y Dios no lleva a cabo el juicio previsto. Sin embargo, la intercesi贸n del profeta, presente en estas primeras visiones, desaparece en visiones posteriores, que culminan en la gran destrucci贸n de Am 9,4. Adem谩s, si la idea de “resto” puede indicar alguna esperanza, no deja de hablar de gran destrucci贸n. Por lo tanto, es cre铆ble que, al principio, el profeta vio alguna esperanza de cambio en la gente y, por lo tanto, de la reversi贸n del juicio; ante la dureza del coraz贸n (Am 4,6-10), sin embargo, tal expectativa se convirti贸 en un juicio contundente para esa generaci贸n (Am 8,9-10.11-12.13-14).

En el conjunto del escrito, sin embargo, las palabras que cierran el libro (Am 9, 11-15) abren un horizonte de restauraci贸n m谩s all谩 del juicio. La 煤ltima palabra de Dios es una gran promesa salvadora que supera todo el mal que pueda ocurrir.

5.5 La imagen de Dios

Las diversas referencias a las tradiciones de Israel muestran que el Dios de Am贸s es el Dios presente en la historia: el Dios que eligi贸 a su pueblo, lo sac贸 de Egipto (Am 4,5-10), lo condujo al desierto (Am 5,25) hasta la posesi贸n de la tierra prometida (Am 2, 9-10).

Pero, sobre todo, se enfatiza la idea de un creador Dios. Presente especialmente en los textos doxol贸gicos (Am 4,19; 5,8-9; 9,5-6), demuestra su dominio sobre la naturaleza y, por lo tanto, sobre la historia. Tambi茅n desde este 谩ngulo se entiende la menci贸n del terremoto en el t铆tulo del libro (Am 1,1) y que subyace a otros pasajes (Am 8,8; 9,1.5). Este gran poder sirve para reforzar su capacidad de castigar incluso a los poderosos de esta tierra.

Maria de Lourdes Corr锚a Lima, PUC Rio – Texto original portugu茅s.

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