Células Madre

√ćndice

1 ¬ŅQu√© son las c√©lulas madre?

1.1 Células madre Totipotentes

1.2 Células madre Pluripotentes

1.3 Células madre Multipotentes

2 Células madre embrionarias y la cuestión ética

3 Células madre adultas

4 Clonación

5 Células madre en América Latina

Conclusión

6 Referencias

1 ¬ŅQu√© son las c√©lulas madre?

Actualmente al hablar de células madre se vuelve casi imposible tener acceso a todo lo que se escribió y se escribe sobre ellas. Y cuando se habla de investigaciones con esas células se entra en un campo extremadamente complejo. Sin embargo, al definirse lo que son, hay bastante consenso. Por eso, se puede decir que las células madre son células indiferenciadas, es decir, no especializadas y que presentan dos características:

1) la capacidad de auto-renovaci√≥n ilimitada o prolongada, es decir, de reproducirse por mucho tiempo sin diferenciarse; y 2) la capacidad de originar c√©lulas progenitoras de tr√°nsito, con capacidad proliferadora limitada, de las que descienden poblaciones de c√©lulas altamente diferenciadas (nerviosas, musculares, hem√°ticas, etc.)‚ÄĚ (LEONE; PRIVITERA, 2004, 165).

Se pueden definir tambi√©n con otras palabras diciendo que “las c√©lulas madre son c√©lulas que tienen la capacidad de auto-renovarse (self renewing) y de dividirse (self replicate) indefinidamente, in vivo o in vitro, dando origen a c√©lulas especializadas “(BARTH, 2006, 26). Por lo tanto, la auto-renovaci√≥n es la capacidad que las c√©lulas madre tienen de proliferar, generando c√©lulas id√©nticas a la original (otras c√©lulas madre). Y el potencial de diferenciaci√≥n es la capacidad que tienen de, en condiciones favorables, generar c√©lulas especializadas y de diferentes tejidos.

De acuerdo con su potencial de diferenciación, las células madre se clasifican en tres niveles diferentes: células totipotentes, pluripotentes y multipotentes

1.1 Células madre Totipotentes

Las c√©lulas madre totipotentes son el √ļnico tipo capaz de originar un organismo completo, ya que tienen la capacidad de generar todos los tipos de c√©lulas y tejidos del cuerpo, incluyendo los tejidos embrionarios y extra embrionarios (como la placenta, por ejemplo). Los √ļnicos ejemplos de c√©lulas madre totipotentes son el √≥vulo fecundado (cigoto) y las primeras c√©lulas procedentes del cigoto, hasta la fase de 16 c√©lulas de la m√≥rula inicial, una etapa precoz del desarrollo embrionario, antes de la etapa de blastocisto.

1.2 Células madre Pluripotentes

Las células madre pluripotentes tienen la capacidad de generar células de los tres folletos embrionarios (tejidos primordiales de la etapa inicial del desarrollo embrionario, que darán origen a todos los demás tejidos del organismo, se llaman ectodermo, mesodermo y endodermo). En oposición a las células madre totipotentes, las células pluripotentes no pueden originar a un individuo como un todo, porque no logran generar tejidos extraembrionarios. El mayor ejemplo de células madre pluripotentes son las células de la masa celular interna del blastocisto, las llamadas células madre embrionarias.

Recientemente, científicos han desarrollado una técnica para reprogramar genéticamente células adultas Рdiferenciadas Рpara un estado pluripotente. Las células generadas por esta técnica se llaman células madre de pluripotencia inducida (iPS, da sigla em inglés induced pluripotent stem cells) y presentan características muy parecidas a las células madre pluripotentes extraídas de embriones.

1.3 Células madre Multipotentes

Las c√©lulas madre multipotentes tienen la capacidad de generar un n√ļmero limitado de c√©lulas especializadas. Se encuentran en casi todo el cuerpo, siendo capaces de generar c√©lulas de los tejidos de los que proceden. Son responsables tambi√©n por la constante renovaci√≥n celular que ocurre en nuestros √≥rganos. Las c√©lulas de la m√©dula √≥sea, las c√©lulas madre neuronales del cerebro, las c√©lulas de la sangre del cord√≥n umbilical y las c√©lulas mesenquimales son ejemplos de c√©lulas madre multipotentes.

2 Células madre embrionarias y la cuestión ética

Las c√©lulas madre embrionarias son retiradas del propio embri√≥n para ser usadas en investigaci√≥n. El hecho de que el embri√≥n, hasta el 14¬ļd√≠a, dividido en partes, pueda dar origen a individuos gen√©ticamente iguales, ha llevado buen n√ļmero de cient√≠ficos a adoptar el t√©rmino preembri√≥n, justificando que no estamos ante un ser humano y s√≠ ante un aglomerado de c√©lulas, y por lo tanto, en ese caso se puede usar como fuente de investigaci√≥n.

En Brasil, el 24 de marzo de 2005 el Senado Federal aprob√≥ la ley de n√ļmero 11.105, que en su art√≠culo 5¬ļ. “se permite, para fines de investigaci√≥n y terapia, la utilizaci√≥n de c√©lulas madre embrionarias obtenidas de embriones humanos producidos por fertilizaci√≥n in vitro y no utilizados en el respectivo procedimiento” (Ley de bioseguridad). La ley afirma que deben ser embriones inviables, est√©n congelados hace tres a√Īos o m√°s. Es necesario tambi√©n el consentimiento de los genitores y las investigaciones con c√©lulas madre embrionarias humanas deben someter sus proyectos a los comit√©s de √©tica en investigaci√≥n. Esta posici√≥n del Senado brasile√Īo nace de la visi√≥n reduccionista que afirma que hasta el 14¬ļ d√≠a no existe vida humana en el embri√≥n y eso hace “posible su utilizaci√≥n en investigaci√≥n y en la derivaci√≥n de c√©lulas madre” (BARTH, 2006: 167). Actualmente en el mundo son muchos los pa√≠ses que aceptan y legitiman la investigaci√≥n con c√©lulas madre embrionarias.

Sin embargo “el intento de establecer este t√©rmino y esta fase de desarrollo para el embri√≥n recibi√≥ tal cr√≠tica que hoy pocos todav√≠a utilizan este t√©rmino” (BARTH, 2006, 157). Con ello queda claro que “ning√ļn manual moderno de embriolog√≠a humana habla de preembri√≥n” (CIPRIANI, 2007, 29).

Para la biolog√≠a actualmente es consenso que “luego de la fecundaci√≥n, en el genoma de esas pocas c√©lulas existe el programa de un individuo humano al inicio de su viaje extraordinario intra y extrauterino que lo convertir√° en un individuo adulto” (CIPRIANI, 2007, 29).

Para la comprensi√≥n de la Iglesia est√° definido que despu√©s de la fecundaci√≥n no se est√° ante una persona, pues convertirse en persona sucede m√°s tarde. Sin embargo, se est√° ante un ser humano. Es en este sentido que la Iglesia afirma que “desde el momento de la concepci√≥n, la vida de todo ser humano debe ser respetada de modo absoluto, porque el hombre es en la tierra la √ļnica criatura que Dios” quiso por s√≠ misma “(cf. CDF, 1987, n. 5, 14). Y el mismo documento, m√°s adelante afirma que “el ser humano debe ser respetado como persona, desde el primer instante de su existencia” (n. I, 1, 16). Destacando que, en el cigoto, que est√° constituido de la fusi√≥n de los n√ļcleos de los gametos masculino y femenino, “derivado de la fecundaci√≥n ya est√° constituida la identidad biol√≥gica de un nuevo individuo humano” (n. I, 1, 17). Hay quienes afirman que el fruto de la concepci√≥n, al menos hasta cierto n√ļmero de d√≠as, no puede todav√≠a considerarse una vida humana personal. En realidad, sin embargo, a partir del momento en que el √≥vulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por cuenta propia ” (JUAN PABLO II, 1995, n. 60). En este sentido se puede afirmar que

“el organismo humano no es sólo un montón de células, sino un conjunto autoorganizado de células que tiene la capacidad de desarrollarse, y manifestar plenamente al ser humano que está presente a partir de la fecundación. Este principio interno hace que este embrión alcance su madurez humana. La vida prenatal es una vida plenamente humana en todas las fases de su desarrollo. La ley ontogenética impone una gradual diferenciación y organización, pero existe una unicidad que garantiza ser siempre el mismo ser humano que se desarrolla, desde la concepción, pasando por diversas etapas, hasta llegar a la madurez de persona humana (BARTH, 2006, 163).

Por eso, desde el punto de vista √©tico, en la posici√≥n de la Iglesia Cat√≥lica, cualquier intervenci√≥n que pretenda producir o utilizar embriones humanos para la preparaci√≥n y utilizaci√≥n de c√©lulas madre, lesionando “grave e irremediablemente el embri√≥n humano, interrumpiendo su evoluci√≥n, es un acto gravemente inmoral y, por lo tanto, gravemente il√≠cito “(PONTIFICIA ACADEMIA PRO VITA, 2000, 15). La Iglesia deja clara su posici√≥n respecto al embri√≥n cuando afirma que “el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde su concepci√≥n y, por eso, desde ese mismo momento deben ser reconocidos los derechos de la persona, entre los cuales, el primero de todos, el derecho inviolable de cada ser humano inocente a la vida “(CDF, 1987, n. I, 1, 18).

En el inicio del a√Īo 2008, en Brasil, la discusi√≥n sobre las investigaciones con c√©lulas madre embrionarias se torn√≥ agravada por el hecho de la acci√≥n de inconstitucionalidad de la ley de bioseguridad, que permit√≠a la investigaci√≥n con c√©lulas madre embrionarias. En la votaci√≥n realizada en el STF (Supremo Tribunal Federal) gan√≥ la posici√≥n que posibilitaba la continuaci√≥n con tales investigaciones.

Los partidarios de tales investigaciones afirman que el embri√≥n no es vida humana. Y seg√ļn ellos, despu√©s de tres a√Īos de congelaci√≥n tales embriones son inviables, pudiendo ser usados en investigaci√≥n. Y tal procedimiento se justifica porque estas c√©lulas pueden ser fuente de posible cura de muchas enfermedades degenerativas del ser humano. El uso de las c√©lulas madre embrionarias requiere su retirada en embriones con pocos d√≠as de vida, sacrificando los mismos. Este procedimiento crea una situaci√≥n extremadamente delicada y dif√≠cil desde el punto de vista √©tico.

Ahora bien, tanto los tratados de biología, como los de medicina, afirman que la vida humana comienza a partir de la fecundación, y después el crecimiento del embrión es autónomo, constante y progresivo.

Desde el punto de vista filos√≥fico, afirmar que la vida humana comienza a partir de cierto n√ļmero de d√≠as, es una posici√≥n arbitraria establecida a partir de razones subjetivas. Es necesario partir del criterio de fundamento, hecho objetivo que afirma que la vida humana empieza con la fecundaci√≥n. En este sentido es importante tener presente que “el inicio de la vida humana no puede ser fijado por una convenci√≥n en una cierta etapa del desarrollo del embri√≥n; en realidad, ella comienza ya en la primera etapa del desarrollo del propio embri√≥n “(PONTIFICIA ACADEMIA PRO VITA, 2001, 4). Por eso, al trabajar con el embri√≥n entendido como ser humano, es preciso concederle un estatus moralmente relevante asegur√°ndole derechos individuales que impiden que sea destruido o que sea puesto en riesgo. En realidad, el hecho de pertenecer a la especie humana envuelve por s√≠ solo un derecho particular a la protecci√≥n que trasciende lo aplicado a los animales. Quien no respeta los embriones individualmente, pero los protege como material biol√≥gico especial que merece respeto en funci√≥n de su uso para la investigaci√≥n, viola

‚Äúel estado moralmente relevante de un ser humano. ¬ŅPero no ser√° el problema m√°s amplio? La Iglesia Cat√≥lica sostiene que un embri√≥n tiene que ser tratado como una persona. Esta formulaci√≥n es bien cuidadosa, pues no afirma simplemente que los embriones sean id√©nticos a las personas. La Iglesia alega que no podemos distinguir ‘seres humanos’ de ‘personas’ atribuy√©ndoles dos niveles diferentes, porque el desarrollo de un ser humano es un proceso continuo y unificado. Se pueden establecer diferencias en este proceso, pero no descompuesto en diferentes fases. En efecto, ser√≠an imprevisibles las consecuencias para la sociedad humana de la distinci√≥n entre seres humanos sobre la base de la etapa de desarrollo. La inseparabilidad de los seres humanos viene tambi√©n de la reflexi√≥n de que, en esa condici√≥n, no podemos definir a los dem√°s como humanos o no si ellos existen como tal. La consecuencia de la inseparabilidad de un ser humano y de su desarrollo es un estado moralmente relevante que garantiza al embri√≥n una protecci√≥n plenamente v√°lida de la vida. Esto no permite que sean usados ‚Äč‚Äčpara la investigaci√≥n, que los trata como materia prima. Si este estado se respeta, la vida, como el derecho m√°s fundamental, no puede ser ponderada en comparaci√≥n con otros bienes de alto estatus‚ÄĚ (MIETH, 2003, 173).

Por lo tanto, seg√ļn la √©tica, especialmente la √©tica cristiana, no se puede aceptar la investigaci√≥n con c√©lulas madre embrionarias, porque los fines no justifican los medios, y en ese caso, el bien que se quiere alcanzar que es la cura de enfermedades de personas adultas, pasa por la eliminaci√≥n de seres humanos. Por eso, “un fin bueno no hace buena una acci√≥n que, en s√≠ misma es mala” (PONTIFICIA ACADEMIA PRO VITA, 2000, 15).

Al mismo tiempo no se puede desconsiderar el hecho de que la ciencia evoluciona continuamente, y en los √ļltimos a√Īos ha habido gran avance en el trato con el embri√≥n humano. Hay varias investigaciones publicadas donde se habla de que hoy es t√©cnicamente posible extraer s√≥lo una c√©lula del embri√≥n humano y a partir de ella comenzar su multiplicaci√≥n indefinidamente. La gran ventaja de esta t√©cnica desde el punto de vista √©tico es el hecho de que el embri√≥n no es destruido. “Citemos esta noticia que afirma que” una empresa estadounidense de Massachusetts dijo haber desarrollado una forma de producir c√©lulas madre embrionarias humanas sin da√Īar el embri√≥n original, en un descubrimiento que podr√≠a eliminar las objeciones √©ticas a ese tipo prometedor de investigaci√≥n “(EL GLOBO ON- LINE, 24/08/2006). No viene al caso aqu√≠ entrar en detalles en las cuestiones t√©cnicas de este tipo de procedimiento, el cual resolver√≠a las cuestiones √©ticas planteadas por las investigaciones con embriones humanos.

3 Células madre adultas

Las c√©lulas madre adultas son retiradas de determinado tejido del organismo del ser humano con su aprovechamiento en el propio individuo o en otros individuos. Al hablar de estas c√©lulas, hasta hace a√Īos se sab√≠a que existen en muchos tejidos adultos y son capaces de dar origen s√≥lo a c√©lulas de cierto tejido. Sin embargo, se sabe que la ciencia avanz√≥ mucho en la investigaci√≥n con estas c√©lulas y recientemente “se descubrieron tambi√©n en varios tejidos humanos c√©lulas madre pluripotenciales, es decir c√©lulas capaces de dar origen a otros tipos de c√©lulas, en su mayor√≠a hem√°ticas, musculares y nerviosas “(PONTIFICIA ACADEMIA PRO VITA, 2000, 9-10). Por eso, recientemente varios cient√≠ficos investigadores con c√©lulas madre embrionarias cambiaron de posici√≥n porque dos descubrimientos mostraron que es posible, a partir de c√©lulas adultas, reprogramarlas para que sean pluripotentes.

El progreso y los resultados alcanzados con c√©lulas madre adultas, adem√°s de su plasticidad, presenta “una amplia posibilidad de prestaciones, presumiblemente no distintas de los usos de las c√©lulas madre embrionarias, ya que la plasticidad depende en gran parte de una informaci√≥n gen√©tica, que puede ser reprogramada “(PONTIFICIA ACADEMIA PRO VITA, 2000, 12).

¬†Sin embargo, no se puede ser ingenuo y creer que la cuesti√≥n √©tica pesa tanto al punto de que las investigaciones con c√©lulas madre embrionarias sean abandonadas. Lo que realmente est√° ocurriendo es una especie de guerra econ√≥mica. Se ha invertido mucho dinero en la construcci√≥n de laboratorios para investigaci√≥n con c√©lulas madre embrionarias y no se vuelve atr√°s, incluso porque este tipo de investigaci√≥n es m√°s complejo y requiere una tecnolog√≠a m√°s avanzada. Es necesario tener presente que “las empresas no producen altru√≠sticamente l√≠neas celulares para donarlas para investigaciones o para fines terap√©uticos. Todo es patentado y vendido “(BARTH, 2006, 242). Se dice que en un futuro no muy lejano la utilizaci√≥n de las c√©lulas madre adultas ser√° un procedimiento bastante accesible, exigiendo una tecnolog√≠a menos compleja y, por lo tanto, con menor costo. Este tipo de procedimiento no interesa a los grandes laboratorios que poseen la alta tecnolog√≠a, invierten grandes capitales con el objetivo de detener el monopolio de las investigaciones y tambi√©n obtener grandes ganancias.

Las investigaciones con células madre adultas han dado buenos resultados, no presentan problemas éticos, pues no requieren la eliminación de la vida humana y son alentados por la Iglesia.

4 Clonación

Otra √°rea de la investigaci√≥n con c√©lulas madre que se abre a la ciencia es la producci√≥n de embriones por el m√©todo de la clonaci√≥n. La ventaja de la clonaci√≥n, seg√ļn los cient√≠ficos, es el hecho de evitar el problema del rechazo, pues el clon es producido a partir de c√©lulas retiradas del propio individuo. Al hablar de clonaci√≥n se encuentra ante dos posibilidades: la llamada clonaci√≥n terap√©utica, que busca producir clones para retirar las c√©lulas madre en funci√≥n de usarlas en terapia con el propio individuo, y la llamada clonaci√≥n reproductiva que tendr√≠a como objetivo producir clones para desarrollarse como seres humanos. Este segundo tipo de clonaci√≥n encuentra gran resistencia de la mayor√≠a de los cient√≠ficos, pues ser√≠a s√≥lo una curiosidad cient√≠fica y una monstruosidad. En este sentido, es importante que se diga que la clonaci√≥n humana es, “en su m√©todo m√°s desp√≥tico y, al mismo tiempo, en la finalidad, la m√°s esclavizante forma de manipulaci√≥n gen√©tica” (JONAS, 1997, 136). Un moralista brasile√Īo, que tambi√©n est√° formado en zootecnia, afirma que “la clonaci√≥n humana reproductiva se ha convertido en una de las formas m√°s radicales de manipulaci√≥n gen√©tica; se inserta en el proyecto del eugenismo y, por lo tanto, est√° sujeta a todas las observaciones √©ticas y jur√≠dicas que la condenan ampliamente “(COELHO, 2015, 50). Sin duda este es el mejor libro en portugu√©s tratar el tema de la manipulaci√≥n gen√©tica humana y sus implicaciones √©ticas y sociales. La clonaci√≥n terap√©utica tiene la aceptaci√≥n de un gran n√ļmero de cient√≠ficos. En este sentido hay quien afirme que necesitamos “usufructuar los potenciales de aplicaciones m√©dicas de la clonaci√≥n terap√©utica. “Vamos a utilizar de forma responsable los nuevos poderes de la clonaci√≥n, con fines exclusivamente terap√©uticos” (PEREIRA, 2007, 88). Sin embargo, con la clonaci√≥n humana “no se controla solamente el proceso, sino todo el patrimonio gen√©tico del individuo clonado es seleccionado y decidido por los artesanos humanos. Un gran paso hacia la eugenesia que no ocurre por la causalidad de la naturaleza, sino por una deliberada decisi√≥n y manipulaci√≥n humana “(COELHO, 2015, 51-52).

Los que defienden la clonaci√≥n terap√©utica afirman que se trata de producir de una c√©lula, varias otras c√©lulas, es decir, una simple multiplicaci√≥n celular. En realidad, “a partir del momento en que cualquier c√©lula pasa a dar origen a una ‘unidad vital auto-organizada’, estamos en la presencia de una nueva individualidad biol√≥gica” (BARTH, 2006, 105). Por lo tanto, tambi√©n la clonaci√≥n terap√©utica, desde el punto de vista √©tico cae en el mismo problema, es decir, producir embriones como fuente de c√©lulas madre y con tal procedimiento ellos son destruidos y eliminados.

5 La investigación sobre células madre en América Latina

Considerando la cuesti√≥n de las investigaciones con c√©lulas madre y su uso en la b√ļsqueda de la cura de enfermedades, en toda Am√©rica Latina, se puede decir que no s√≥lo en este continente, sino en todo el mundo, las cuestiones que se plantean son pr√°cticamente las mismas. Esto es tanto desde el punto de vista √©tico, como terap√©utico y social. Incluso porque todo lo que se hace en cualquier parte del mundo, especialmente lo que surge de novedad, es inmediatamente publicado y ampliamente divulgado. Debemos destacar una vez m√°s que los mejores resultados en investigaci√≥n con c√©lulas madre y su aplicaci√≥n terap√©utica en humanos se han alcanzado con el uso de las c√©lulas madre adultas. Las noticias que surgen nos muestran esto, como es el caso del reportaje que afirma que

millones de diab√©ticos podr√≠an olvidar en breve la inyecci√≥n de insulina si se confirma el resultado exitoso del primer implante de c√©lulas madre en el p√°ncreas, hecho por m√©dicos argentinos que se dedican a la b√ļsqueda de una cura para la enfermedad. Se trata de un m√©todo in√©dito libre de riesgos de rechazo, sin intermediaci√≥n prolongada y que puede ser realizado por cualquier especialista m√©dico con destreza y experiencia en cateterismos, explic√≥ el cardi√≥logo argentino Roberto Fern√°ndez Vi√Īa‚ÄĚ (AVALOS, AFP, 21/01/205).

Podemos indicar también el caso de esta noticia que afirma que

en Colombia, parapl√©jico vuelve a andar tras trasplante de c√©lulas madre. El senador colombiano Jairo Clopatofsky, 44 a√Īos y parapl√©jico hace 24, dijo el martes que comenz√≥ a dar sus primeros pasos al lado de su hijo de ocho meses. Hace un a√Īo, el pol√≠tico se someti√≥ a un trasplante de c√©lulas madre‚ÄĚ (Efe, Bogot√° 18/07/2006).

Hay textos que se publican en Brasil y que tambi√©n est√°n disponibles, on line, en revistas latinoamericanas o viceversa. Citemos el caso del art√≠culo “Implicaciones bio√©ticas en la investigaci√≥n con c√©lulas madre embrionarias” (BARBOSA et al., 2013).

Tenemos el caso del Dr. Bratt que es profesor del programa de terapia con células madre de la Universidad Federal de Zulia (Venezuela) y pionero en América Latina en la utilización de la terapia con células madre autólogas de la médula ósea en el tratamiento de enfermedades degenerativas como Parkinson, diabetes, artrosis, traumatismo raquimedular.

En relaci√≥n a la legislaci√≥n, compar√°ndose la brasile√Īa, la ley de la Bioseguridad, con la de los pa√≠ses vecinos, se puede decir que Uruguay es el pa√≠s que m√°s se aproxima a la legislaci√≥n de Brasil. En ese pa√≠s existe permiso para investigaci√≥n, pero no determina ninguna restricci√≥n con respecto a los embriones excedentes. Argentina, aun teniendo una bio√©tica muy avanzada, no tiene legislaci√≥n sobre la destrucci√≥n de los embriones excedentes. Paraguay tampoco tiene legislaci√≥n (ver BARROS, 270-275, libro on-line).

5 Conclusión

Podemos concluir que cada vez que una sociedad acepta que la vida humana sea negociada, comprada, vendida, destruida, tal sociedad marcha peligrosamente para la discriminaci√≥n de sus miembros, abriendo una perspectiva eugen√©sica. Dar poder jur√≠dico a quien tiene m√°s poder es dejar que tales sujetos decidan qui√©n debe vivir y qui√©n debe morir. Adem√°s, la ley y el derecho surgieron para organizar las relaciones en la sociedad, y en funci√≥n de quien tiene menos poder y menos condiciones, de quien es m√°s vulnerable. La ley surgi√≥ para defender a los m√°s d√©biles, y en ese caso el embri√≥n es el m√°s indefenso y vulnerable de los seres humanos. Y el jur√≠dico es uno de los aspectos de la sociedad que est√° compuesta por otras √°reas como la antropolog√≠a, la sociolog√≠a, la filosof√≠a y otras, especialmente la bio√©tica que tambi√©n tiene una palabra que decir sobre la vida humana. En este sentido es preciso “revitalizar el lenguaje originario de la bio√©tica, que no es predominante la del derecho, de lo que se exija de los dem√°s, sino la del deber, de lo que se cumple en relaci√≥n a los dem√°s: ‘¬Ņqu√© debo hacer?’ Es la interrogaci√≥n que inaugura la bio√©tica ante ¬Ņqu√© puedo hacer? a loa que responde la tecnociencia “(NEVES, 2000, 218).

Para el ser humano que es ético, su vida tiene un valor que está por encima de los demás seres de la naturaleza, y para el cristiano, además del valor ético, el hombre (varón y mujer), fue creado a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, su vida debe siempre ser respetada desde su origen hasta su final, y nunca ser usada como un medio a ser destruido en beneficio de otro, quien sea.

Celito Moro. Facultad Palotina, Santa Maria (Brasil). Texto original en portugués.

Referencias

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