Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos (RICA)

√ćndice

1 Introducción

2 La necesidad pastoral actual

3 La estrutura

4 El contenido

4.1 La primera etapa de la iniciación

4.1.1 El pre-catecumenado

4.1.2 El catecumenado

4.2 La segunda etapa de la iniciación

4.3  La tercera etapa de la iniciación

4.3.1 Los sacramentos (àSacramentos, centro dE LA liturgia)

4.3.2 La mistagogía

4.3.3 Orientaciones y adaptaciones

5 Conclusión

Referencias

1 Introducción

A petici√≥n del Concilio Vaticano II (SC, n.64, CD, n.14, AG, n.14) se restableci√≥ el catecumenado de adultos, culminando, tras la consideraci√≥n de las experiencias de catecumenado en diversos pa√≠ses, en la publicaci√≥n¬† del RICA, en 1972. El propio deseo concilial de restaurar el catecumenado expresa la conciencia de que la iniciaci√≥n cristiana (√† INICIACI√ďN CRISTIANA) de entonces hab√≠a perdido, al menos en parte, su sentido originario.

De hecho, la iniciaci√≥n cristiana comprend√≠a, hasta el siglo V, las siguientes etapas: 1) El anuncio de Jesucristo para suscitar la fe y la conversi√≥n; 2) el catecumenado, con una duraci√≥n aproximada de tres a√Īos; 3) inscripci√≥n de los elegidos y protocatequesis (homil√≠a) por el obispo, durante la cuaresma; 4) catequesis mistag√≥gica, durante el tiempo pascual. (CAVALLOTTO, 1996, p.8-11).

A partir del siglo V, con la conversi√≥n masiva de cristianos, las exigencias pastorales acabaron por simplificar dr√°sticamente la iniciaci√≥n cristiana. Se profundiz√≥ paulatinamente la separaci√≥n entre liturgia y catequesis. Se perdi√≥ la unidad de los tres sacramentos de la iniciaci√≥n: bautismo, crisma y eucarist√≠a (ANCILLI, 1985, p.200). Por √ļltimo, hasta el Concilio Vaticano II la catequesis qued√≥ pr√°cticamente reducida a la transmisi√≥n de verdades conceptuales, en detrimento del lenguaje lit√ļrgico-simb√≥lico de la patr√≠stica; y los sacramentos pasaron a ser comprendidos a partir de categor√≠as filos√≥ficas tales como hilemorfismo, causalidad, sustancia, etc. (CHAUVET, 1988, p.87). Es cierto que en ese largo per√≠odo no faltaron intentos aislados de restauraci√≥n de la iniciaci√≥n cristiana, pero no alcanzaron gran √©xito.

Adem√°s, detr√°s del restablecimiento del catecumenado, se encuentra no una mera vuelta al pasado de la iniciaci√≥n cristiana, sino la recuperaci√≥n de un dato fundamental de aquel per√≠odo, la centralidad del misterio pascual de Cristo. Obviamente, esa centralidad del misterio estuvo siempre “supuesta”, pero no siempre “significada”. Esta sutil distinci√≥n entre “suponer” y “significar” (bezeichnen), propuesta por K. Rahner (RAHNER, 1967, p.145-7), nos ayuda a percibir que, de tanto estar impl√≠cita, la centralidad del misterio pascual de Cristo acab√≥ por quedarse en segundo plano, si no hasta olvida, como insin√ļa el propio Concilio (SC, n.21).

Ahora bien, es sólo a partir del encuentro personal con el misterio de Cristo que se inicia el proceso de la conversión que culminará en la adhesión libre a su persona y misión, como explicita la Introducción al Rito de la Iniciación Cristiana de Adultos, n.1:

Este rito de iniciación cristiana está destinado a adultos que, iluminados por el Espíritu Santo, oyeron el anuncio del misterio de Cristo y, conscientes y libres, buscaban al Dios vivo y comenzaron el camino de la fe y de la conversión. Por medio de él, serán fortalecidos espiritualmente y preparados para una fructuosa recepción de los sacramentos en el tiempo oportuno.

¬†En esta breve introducci√≥n aparece todo un horizonte de “vuelta a las fuentes”, como deseaban los padres conciliares. La menci√≥n a la iluminaci√≥n por el Esp√≠ritu se refiere al contexto profundamente mistag√≥gico de la iniciaci√≥n cristiana de los primeros siglos, caracterizada, entre otras cosas, por una pneumatolog√≠a y una cristolog√≠a m√°s expl√≠citamente desarrolladas. La expresi√≥n “oyeron el anuncio” se refiere a la evangelizaci√≥n o anuncio querigm√°tico, que anteced√≠a a la iniciaci√≥n cristiana y a ella conduc√≠a. Luego, la primac√≠a del proceso de atracci√≥n y conversi√≥n a la fe cristiana pasaba por el anuncio del kerygma y no tanto por el anuncio de verdades abstractas. Por √ļltimo, el indicador de una verdadera iniciaci√≥n a la fe cristiana se daba no tanto por el dominio cognitivo de la doctrina, sino sobre todo por la conversi√≥n √©tica, testimoniada particularmente por los que m√°s cerca acompa√Īaban al catec√ļmeno.

El RICA, por lo tanto, no es mera recopilaci√≥n de r√ļbricas, gestos y palabras normativamente establecidas. Es, ante todo, un itinerario que naci√≥ en el seno de las primeras comunidades cristianas, con el prop√≥sito de conducir no s√≥lo a aquel que desea adherirse a la fe cristiana, sino, junto con √©l, a toda la comunidad de los fieles al buceo en el misterio pascual de Cristo. Se trata del car√°cter eminentemente soteriol√≥gico de la iniciaci√≥n cristiana. Por eso el ritual no se destina tan s√≥lo al catec√ļmeno, sino principalmente a la comunidad cristiana (RICA, Observaciones preliminares generales, n.7) que una y otra vez “vuelve a las fuentes” de su propia raz√≥n de existir, porque es “ecclesia semper initianda ” (O√ĎATIBIA, 2000, p.6). De ah√≠ la importancia de la unidad entre catequesis, iniciaci√≥n cristiana y liturgia (DGC, n.66). En fin, la iniciaci√≥n cristiana es algo que concierne a toda la comunidad cristiana (RICA, n.41).

2 La necesidad pastoral actual

Considerando el hecho innegable de que una porci√≥n significativa de los bautizados cat√≥licos no tuvo propiamente una iniciaci√≥n cristiana; que los pa√≠ses de misi√≥n y hasta los pa√≠ses que antes eran predominantemente cat√≥licos,¬† ahora se enfrentan a un significativo contingente de adultos que se convierten al cristianismo cat√≥lico; que todav√≠a persiste en nuestros d√≠as una comprensi√≥n d√©bil de la vida cristiana como frecuencia a la liturgia y defensa de algunas verdades de fe, sin la consiguiente implicaci√≥n √©tica; que la propia liturgia es a menudo desfigurada por el ritualismo y el rubricismo; y que a√ļn permanece cierto distanciamiento entre catequesis, iniciaci√≥n cristiana y liturgia, se comprende, al menos en parte, por qu√© raz√≥n todav√≠a urge que la comunidad cristiana “vuelva a las fuentes”.

Si por un lado esa “vuelta a las fuentes”, alentada por los padres conciliares, puede ser comprendida como un llamamiento para retornar a la tradici√≥n m√°s antigua de la fe, por otro, se puede tambi√©n comprender, de modo a√ļn m√°s radical, como vuelta a las fuentes de los sacramentos de la iniciaci√≥n cristiana y, por consiguiente, a la fuente bautismal. Es aqu√≠ donde el RICA ofrece a toda la comunidad cristiana una “rica” posibilidad de renovaci√≥n, en la medida en que su progresiva implementaci√≥n puede conducir a todos los fieles a reencontrar no s√≥lo las razones de su fe, sino el propio “autor y consumador de la fe “(Hb 12,2).

3 La estrutura

En cuanto a la estructura, se puede notar que cada conferencia episcopal hizo peque√Īas adaptaciones, en funci√≥n de las necesidades pastorales locales.

En líneas generales la estructura básica del RICA es la siguiente:

  • Observaciones generales preliminares sobre la iniciaci√≥n cristiana
  • Introducci√≥n al Rito de la iniciaci√≥n cristiana de adultos
  • El catecumenado y sus etapas:
    • 1¬™ etapa:
      • Entrada: acogida, presentaci√≥n, exorcismos, entrega de los Evangelios;
      • el Catecumenado: exorcismos, bendiciones, unci√≥n, entrega del S√≠mbolo, entrega de la Oraci√≥n del Se√Īor;
    • 2¬™ etapa: Tiempo de la purificaci√≥n e iluminaci√≥n:
      • Elecci√≥n
      • el triple escrutinio
    • 3¬™ etapa: Sacramentos de la iniciaci√≥n cristiana
      • el Bautismo, la confirmaci√≥n y la eucarist√≠a
      • Mistagog√≠a
    • Ritos especiales: ritos simplificados / abreviados, para adultos ya bautizados, para ni√Īos, para acogida de los bautizados v√°lidos en otras tradiciones cristianas

En la propia estructura del RICA ya aparece claramente el rescate de la gradualidad del proceso de introducci√≥n al misterio de la fe cristiana. Adem√°s, el RICA demarca claramente la necesidad de un rito distinto para el bautismo de adultos y otro para el de ni√Īos, realidad que pastoralmente a√ļn no hab√≠a sido solucionada en todas partes.

En lo que se refiere a la estructura y al contenido, el RICA se inspira básicamente en la Tradición Apostólica de Hipólito (siglo III) y en el Sacramentario Gelasiano (siglo V).

4 El contenido

Las Observaciones preliminares generales que abren el RICA se destinan básicamente a presentar una profunda teología del bautismo, instrucciones prácticas sobre los papeles de cada uno con relación al rito y al bautizado, las exigencias básicas para la realización del bautismo y posibles adaptaciones. Especialmente el primer párrafo es de una capacidad de síntesis teológica difícil de superar:

Los seres humanos, liberados del poder de las tinieblas, gracias a los sacramentos de la iniciaci√≥n cristiana, muertos con Cristo, con √©l sepultados y resucitados, reciben el Esp√≠ritu de hijos adoptivos y celebran con todo el pueblo de Dios el memorial de la muerte y de la resurrecci√≥n del Se√Īor .

La larga Introducci√≥n (RICA, n.1-67) mezcla orientaciones pr√°cticas, teolog√≠a de la iniciaci√≥n y una verdadera catequesis mistag√≥gica. Se destacan el acento en el papel del testimonio y de la participaci√≥n de la comunidad cristiana para la iniciaci√≥n de los catec√ļmenos; las etapas y “tiempos de informaci√≥n y maduraci√≥n”; la recomendaci√≥n de que determinadas etapas suceden concomitantemente al ciclo pascual (RICA, n.1-8).

Adem√°s de las observaciones previas y de la introducci√≥n general, el RICA presenta antes de cada rito una serie de nuevas orientaciones y observaciones. Todas ellas ser√°n analizadas conjuntamente aqu√≠ seg√ļn la etapa de la iniciaci√≥n a que se refieren.

Para la Liturgia de la Palabra, el RICA ofrece una abundante y cuidadosa selección de textos bíblicos más adecuados al contexto teológico de cada rito, además de acoger también algunas sugerencias del Elenco de las Lecturas de la Misa (RICA, n.92).

4.1 La primera etapa de la iniciación

4.1.1 El pre-catecumenado

Merece especial menci√≥n la importancia dada en la Introducci√≥n a la evangelizaci√≥n o pre-catecumenado. El texto insiste en el anuncio querigm√°tico como el camino por el cual el Esp√≠ritu conduce a la persona “simpatizante” (RICA, n.12) a la experiencia de la fe (RICA, n.9-10). Es s√≥lo despu√©s de esa experiencia inicial de ser alcanzada por la gracia que la persona es acogida al catecumenado. Esta preocupaci√≥n con la evangelizaci√≥n previa es bastante consecuente, en la medida en que, al ignorarla, se corre el riesgo de reducir nuevamente la iniciaci√≥n cristiana a la apropiaci√≥n de verdades doctrinales y mantener el catec√ļmeno al margen de la experiencia salv√≠fica del encuentro con el misterio de Cristo, especialmente en aquellos casos en que las motivaciones para la conversi√≥n son espurias.

4.1.2 El catecumenado

A fin de evitar equ√≠vocos sobre el significado de la etapa del pre-catecumenado, el RICA orienta para que se observe en el candidato al catecumenado los signos o las siguientes condiciones: el “inicio de conversi√≥n, de fe y de sentido eclesial” (RICA, n. 68),¬† el ” deseo de cambiar de vida y entrar en relaci√≥n personal con Dios en Cristo”, la “costumbre de rezar”, y la “experiencia de la comunidad y del esp√≠ritu de los cristianos” (RICA, n.15). S√≥lo entonces el candidato podr√≠a ser acogido al catecumenado.

Los ritos relativos al catecumenado se dividen en dos momentos, el de la celebraci√≥n de entrada en el catecumenado y los ritos relativos al tiempo del catecumenado propiamente dicho. Es importante notar que el catecumenado puede durar varios a√Īos (RICA, n.98), a lo largo de los cuales se distribuyen los diversos ritos propuestos para el catecumenado. Especial lugar corresponde a las celebraciones de la Palabra de Dios que tienen por finalidad: grabar en los corazones de los catec√ļmenos la ense√Īanza recibida en cuanto a los misterios de Cristo y la manera de vivir que de ello deriva, llevarlos a saborear la oraci√≥n e introducirlos en la liturgia (RICA, n.106).

A partir do rito de entrada no catecumenato, os catec√ļmenos ‚Äúj√° fazem parte da fam√≠lia de Cristo‚ÄĚ (RICA, n.18). Da√≠ a import√Ęncia da ativa participa√ß√£o de toda a comunidade (RICA, n.70). Essa celebra√ß√£o de acolhida ao catecumenato compreende apenas a recep√ß√£o dos candidatos, que fazem uma primeira ades√£o a Cristo, a assinala√ß√£o da fronte e dos sentidos, a Liturgia da Palavra e a despedida.

A partir del rito de entrada en el catecumenado, los catec√ļmenos “ya forman parte de la familia de Cristo” (RICA, n.18). De ah√≠ la importancia de la activa participaci√≥n de toda la comunidad (RICA, n.70). Esta celebraci√≥n de acogida al catecumenado comprende s√≥lo la recepci√≥n de los candidatos, que hacen una primera adhesi√≥n a Cristo, la signaci√≥n¬† en la frente y en los sentidos, la Liturgia de la Palabra y la despedida.

Durante el per√≠odo del catecumenado propiamente dicho, varios medios son ofrecidos al catec√ļmeno para su maduraci√≥n en la fe: 1) la catequesis, marcada por la liturgia, por el conocimiento de los dogmas y preceptos y, fundamentalmente, por la “√≠ntima percepci√≥n del misterio de la salvaci√≥n”; 2) la familiaridad con las pr√°cticas de la vida cristiana: testimonio, oraci√≥n, caridad, progresiva conversi√≥n; 3) ritos lit√ļrgicos y celebraciones de la Palabra para los catec√ļmenos; 4) la cooperaci√≥n, a trav√©s del testimonio y de la profesi√≥n de fe, con la misi√≥n de la evangelizaci√≥n; 5) los exorcismos, bendiciones y unciones; 6) la elecci√≥n de padrinos (RICA, n.19-20, 98-105).

Las entregas del S√≠mbolo y de la Oraci√≥n del Se√Īor pueden ocurrir durante el catecumenado o ser pospuestas para la segunda etapa, seg√ļn se considere m√°s oportuno (RICA, n.125).

4.2 La segunda etapa de la iniciación

Seg√ļn la Introducci√≥n, el tiempo de la purificaci√≥n e iluminaci√≥n, que normalmente deber√≠a ocurrir durante la cuaresma, se consagra a “preparar m√°s intensamente el esp√≠ritu y el coraz√≥n” (RICA, n.22) de los catec√ļmenos.

a) Elección o inscripción del nombre

¬†En esta etapa son “elegidos” aquellos catec√ļmenos que ya alcanzaron la madurez suficiente de la fe y de la caridad y desean participar de los sacramentos de la iniciaci√≥n cristiana. A partir de ese momento, estos catec√ļmenos pasan a ser llamados “elegidos”, “competentes” o “iluminados”, refiri√©ndose a la luz de la fe (RICA, n.22-24). La elecci√≥n marca el fin del catecumenado propiamente dicho y s√≥lo debe suceder despu√©s de la aprobaci√≥n del catec√ļmeno por aquellos que lo acompa√Īaron de cerca, entre ellos,¬† los padrinos, que, a partir de ahora, asumen ante la comunidad su misi√≥n (RICA, n. 133-139).

La celebración de la elección, que debía ocurrir en el primer domingo de la Cuaresma, comprende la liturgia de la Palabra, la presentación de los candidatos, el examen y la petición de los candidatos, las oraciones y la despedida (RICA, n.140-150).

b) Triple escrutínio

La “purificaci√≥n” propia de esta etapa consiste en acentuar m√°s la vida interior que la catequesis, en los ejercicios del examen de conciencia y de la penitencia, culminando en los escrutinios realizados los domingos y que llevan a los elegidos a una mayor liberaci√≥n del pecado y del mal. La “iluminaci√≥n” se refiere especialmente a la fe, ritualizada por la entrega del S√≠mbolo, y la acogida del esp√≠ritu de filiaci√≥n que permite llamar a Dios¬† Padre y que es ritualizada por la entrega de la Oraci√≥n del Se√Īor (RICA, n.25-26).

El t√©rmino “escrutinio” significa, etimol√≥gicamente, el acto de examinar rigurosamente. En el contexto del rito, el examen es hecho por la propia Trinidad, que en las oraciones por los elegidos y en los exorcismos es invocada para sondar al electo, purificarlo, orientarlo en sus prop√≥sitos, despertarle la conciencia del pecado y estimularle la voluntad y los deseos (RICA, n. 154-164). Por √ļltimo, los tres escrutinios, realizados durante los d√≠as 3¬ļ, 4¬ļ y 5¬ļ de la Cuaresma, son tematizados en funci√≥n de los respectivos Evangelios: samaritana (agua viva), ciego de nacimiento (luz) y la resurrecci√≥n de L√°zaro (resurrecci√≥n y vida).

La etapa de la purificaci√≥n e iluminaci√≥n se concluye con una celebraci√≥n prevista para el S√°bado Santo, antes de la Vigilia Pascual. Se trata de los ritos de la recitaci√≥n del S√≠mbolo, del √Čfeta (Escuchar) y de la elecci√≥n del nombre cristiano, si es el caso. (RICA, n.194-203).

4.3  La tercera etapa de la iniciación

4.3.1 Los sacramentos (Sacramentos, centro de La liturgia)

Esta etapa comprende los sacramentos del bautismo, confirmaci√≥n y eucarist√≠a y se concluye con la mistagog√≠a. El RICA, aunque no se extienda mucho sobre la teolog√≠a de los sacramentos, presenta de manera sint√©tica el sentido teol√≥gico de cada uno de los tres sacramentos. Sobre el bautismo, destaca su car√°cter trinitario, la alianza que se realiza con Cristo, la participaci√≥n en su misterio pascual y en su filiaci√≥n y la consiguiente agregaci√≥n al pueblo de Dios, la importancia del s√≠mbolo del agua, de los ritos de la renuncia y profesi√≥n de fe (RICA, n.28-33, 210-211). Sobre la confirmaci√≥n, se acent√ļa la efusi√≥n del Esp√≠ritu como en Pentecost√©s y el nexo entre los sacramentos de la iniciaci√≥n (RICA, n.34-35, 229-231). Y sobre la Eucarist√≠a, se destaca la elevaci√≥n de los ne√≥fitos a la dignidad del sacerdocio real, participando en la “acci√≥n sacrificial” y recitando la oraci√≥n del Se√Īor, y, por √ļltimo, el sentido de la comuni√≥n del Cuerpo y la Sangre del Se√Īor como confirmaci√≥n de los dones recibidos y anticipaci√≥n de los eternos (RICA, n.36).

Los tres sacramentos de la iniciación cristiana se realizan de una sola vez, preferentemente durante la Vigilia Pascual. El RICA destaca la importancia de mantener el rito de la bendición del agua, aunque los sacramentos no ocurran en la Vigilia Pascual, dada la función mistagógica de esa bendición.

4.3.2 La mistagogía

En cuanto al tiempo de la mistagog√≠a, se define como un tiempo de “conocimiento m√°s completo y fruct√≠fero de los misterios a trav√©s de las nuevas explicaciones y sobre todo de la experiencia de los sacramentos recibidos” (RICA, n.38). Lo que se desea es que los ne√≥fitos adquieran un “nuevo sentido de la fe, de la Iglesia y del mundo” y establezcan una relaci√≥n m√°s provechosa y estrecha con los fieles de la comunidad (RICA, n.235). A la mistagog√≠a se destinan especialmente las “misas por los ne√≥fitos” o las misas de los domingos de Pascua (RICA, n.236).

El término del tiempo de la mistagogía coincide con el término del tiempo Pascal.

4.3.3 Orientaciones y adaptaciones

La Introducción se concluye con orientaciones prácticas y exhortaciones sobre la participación de la comunidad en todo el proceso de la iniciación cristiana, empezando por la evangelización o pre-catecumenado. Se extiende sobre la función e importancia del introductor, del padrino, del obispo local, de los presbíteros, de los diáconos y de los catequistas. Y concluye con orientaciones sobre las adaptaciones posibles del ritual de la iniciación, conforme a las exigencias pastorales de cada lugar; y sobre los tiempos más adecuados para cada etapa (RICA, n.41-67).

El RICA ofrece una serie de ritos adaptados a las diversas circunstancias: 1) simplificado para los casos en que el candidato no puede recorrer todas las etapas de la iniciaci√≥n (RICA, n.240-277); 2) abreviado para adultos en peligro de muerte (RICA, n.278-294); 3) para adultos bautizados en la infancia y que no recibieron la debida catequesis (RICA, n.295-305); 4) para la iniciaci√≥n de ni√Īos en edad de catequesis y que no fueron bautizados (RICA, n.306-369). El RICA concluye con un ap√©ndice, en el que se presenta el rito para la admisi√≥n en la plena comuni√≥n de la Iglesia Cat√≥lica de las personas ya bautizadas v√°lidamente.

5 Conclusión

Considerando que el Concilio Vaticano II estaba interesado principalmente en la satisfacción de las necesidades pastorales más urgentes de la Iglesia, especialmente en un diálogo más profundo con el mundo, que pone de relieve las principales aportaciones hicieron posible la restauración del catecumenado como propone el RICA:

1) El rescate de la iniciación cristiana en su vínculo con la liturgia, la catequesis y la vida comunitaria. La comunidad cristiana es, en su totalidad, la que, por la gracia divina, conduce al candidato a la participación progresiva en el misterio de Dios. Y mientras hace la iniciación, la comunidad cristiana es ella misma reintroducida en el mismo proceso de vuelta a las fuentes de la fe.

2) La recuperaci√≥n de la mistagog√≠a, tan utilizada en la Patr√≠stica. El t√©rmino mistagog√≠a, utilizado por los Padres, pose√≠a innumerables significados: la celebraci√≥n de los sacramentos de la iniciaci√≥n cristiana, la catequesis sobre los sacramentos; una teolog√≠a que se nutre de la experiencia lit√ļrgica; el √ļltimo per√≠odo del catecumenado; el camino de iniciaci√≥n al misterio de Dios, etc. (FEDERICI, 1985, p.163-245). La mistagogia se presenta hoy, como muy propicia para el di√°logo con el contexto posmoderno, en la medida en que sobrepasa aquel discurso excesivamente gnosiol√≥gico y racional de la Edad Media tard√≠a, acogiendo la riqueza del s√≠mbolo, de la met√°fora, de la expresi√≥n y de los sentidos corporales para atraer, presentar e introducir los misterios de la fe cristiana.

3)¬† El acento en la verificaci√≥n √©tica del proceso de la iniciaci√≥n como criterio para la recepci√≥n de los sacramentos de la iniciaci√≥n cristiana; al mismo tiempo que se presenta como un desaf√≠o para su implementaci√≥n, valora la centralidad del seguimiento de Jes√ļs como el verdadero signo de la identidad cristiana. Esto significa que no es tan s√≥lo la ortodoxia, sino sobre todo la ortopraxis que identifica al verdadero disc√≠pulo de Cristo, lo que no es m√°s que la reafirmaci√≥n del criterio juanino: “Si alguno dice: ‘Amo a Dios’, y odia a su hermano , es un mentiroso “(1Jn 4,20). Sin embargo, la √©tica no es s√≥lo el criterio de entrada a la comunidad de los cristianos. El propio RICA, y por extensi√≥n toda liturgia cristiana, pretende configurar la asamblea reunida a Cristo, llev√°ndola a pensar, sentir y actuar como Cristo. Se trata, pues, de la recuperaci√≥n del conocido axioma teol√≥gico: lex orandi, lex credendi, lex agendi (la norma del orar es la norma del creer y del actuar). De ah√≠ la insistencia del RICA en el tema de la conversi√≥n a lo largo de los diversos ritos, utilizando con frecuencia, especialmente en el caso del bautismo, de las ant√≠tesis “vida-muerte”, “luz-tinieblas”, “viejo-nuevo” etc. Eloquente a ese respecto es el rito de entrada en el catecumenado, al sugerir la siguiente alocuci√≥n al que preside la celebraci√≥n:

La vida eterna consiste en conocer al verdadero Dios y a Jesucristo, a quien ¬†√©l envi√≥. Resucitando de los muertos, Jes√ļs fue constituido, por Dios, Se√Īor de la vida y de todas las cosas, visibles e invisibles. Si quieren ser disc√≠pulos suyos y miembros de la Iglesia, es necesario que sean instruidos en toda la verdad revelada por √©l; que aprendan a tener los mismos sentimientos de Jesucristo y procuren vivir seg√ļn los preceptos del Evangelio; y, por tanto, que amen al Se√Īor Dios y al pr√≥jimo como Cristo nos mand√≥ hacer, d√°ndonos el ejemplo. (RICA, n.76)

5) La reiterada referencia a la centralidad del misterio pascual de Cristo. La implementaci√≥n del RICA puede efectivamente ser una fuente continua de catequesis y de espiritualidad para la comunidad cristiana en la medida en que, pedag√≥gicamente, la conduce al n√ļcleo de la fe cristiana, lo que favorece enormemente el discernimiento sobre la jerarqu√≠a de las verdades en la Iglesia, impidiendo as√≠ que el secundario acabe por ocupar el primer puesto, cosa que desafortunadamente todav√≠a aflige innumerables comunidades cristianas.

6) La valoraci√≥n de la Biblia para la introducci√≥n a la fe. Todas las oraciones y gestos propuestos por el RICA son acompa√Īados de una fundamentaci√≥n b√≠blica en alg√ļn evento de la historia de la salvaci√≥n, como explicita de forma paradigm√°tica la bendici√≥n del agua para el bautismo. De esta forma, el RICA reubica la liturgia y las Sagradas Escrituras como los lugares ineludibles de la catequesis. De hecho, una catequesis que se aparta de la liturgia cristiana y de las Escrituras deja de ser iniciaci√≥n a la fe cristiana y se vuelve una introducci√≥n fenomenol√≥gica a la religi√≥n cristiana. La diferencia entre ambas es que en aquella el individuo es conducido a la experiencia de la fe, y en √©sta a la experiencia cognitiva sobre la religi√≥n cristiana. En aquella nace un disc√≠pulo, en √©sta un conocedor de la religi√≥n.

7) El RICA recoloca, a trav√©s de su propuesta, la liturgia como actualizaci√≥n de la historia de la salvaci√≥n a trav√©s de acciones simb√≥lico-sacramentales (‚Üí S√ćMBOLO Y SACRAMENTO), como expresi√≥n de la acci√≥n salv√≠fica de Dios en la historia (SC, 9-10). Y, justamente por su car√°cter simb√≥lico, la liturgia abre al fiel a las interminables experiencias con el misterio de Dios Uno y Trino. Es en este horizonte que la praxis humana es mistag√≥gicamente movida para la identificaci√≥n con la causa y la persona de Jes√ļs de Nazaret, en la obediencia al Padre, en la fuerza del Esp√≠ritu Santo.

8) Finalmente, el RICA se presenta como una forma de rescate de la liturgia como lengua materna del creer. Antes de que el catec√ļmeno comprenda m√°s profundamente el misterio de la fe, √©l es introducido a llamar a Dios como lo hace la comunidad cristiana, vali√©ndose de t√©rminos como: Padre, Hijo, Esp√≠ritu Santo, Se√Īor, Luz, Amor, Creador, Redentor, etc. Lo confirma, por ejemplo, el rito de entrega del S√≠mbolo al catec√ļmeno, el rito de entrega de la Oraci√≥n del Se√Īor y el rito de entrega del Evangelio. Toda esta iniciaci√≥n al contenido de la fe, que, insistimos, tambi√©n es iniciaci√≥n al lenguaje de la fe y, m√°s exactamente, iniciaci√≥n a nombrar a Dios, expresa que ese nombrar a Dios no es algo accesorio, ni ingenuo. El modo en que Dios es nombrado se vincula estrechamente al modo en que Dios es entendido y acogido. De hecho, detr√°s de cada forma de referirse a Dios hay una peculiar revelaci√≥n divina (L√ĖHRER, 1972, p.276-8).

6 Referencias bibliogr√°ficas

ANCILLI, Ermanno (Dir.) Mistagogia e direzione spirituale. Roma: Pontificio Istituto di spiritualita del Teresianum; Mil√£o: Ed. O.R., 1985. (Collana della “Rivista di vita spirituale”, n.18).

ASSOCIAZIONE PROFESSORI DI LITURGIA. Iniziazione cristiana degli adulti oggi: Atti della XXVI Settimana di Studio dell‚ÄôAssociazione Professori di Liturgia. Roma: C.L.V. ‚Äď Edizioni Liturgiche, 1998. (Collana Studi di Liturgia ‚Äď Nuova Serie, 36. Bibliotheca ‚ÄúEphemerides Liturgicae‚ÄĚ ‚Äď ‚ÄúSubsidia‚ÄĚ, 99).

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