Concilios ecum茅nicos

脥ndice

1 驴Qu茅 son?

2 Historia

3 Ecumenicidad, las iglesias y la participaci贸n de los laicos

4 La Doctrina actual

5 Referencias bibliogr谩ficas

1 驴Qu茅 son?

La realizaci贸n de las grandes asambleas de obispos es una pr谩ctica que atraviesa la historia milenaria de la Iglesia, anim谩ndola constantemente. Los concilios nacieron espont谩neamente, influenciados por los modelos del sanedr铆n hebraico y del senado romano. Todo indica que los encuentros de los obispos de una misma regi贸n, sancionando la designaci贸n de un nuevo obispo realizada por la comunidad local a trav茅s de la consagraci贸n, est谩n en el n煤cleo de esta praxis que ya germinaba desde el siglo II.

La periodicidad de los concilios no es regular, pudiendo dar la impresi贸n de algo aleatorio. La raz贸n de su convocaci贸n es la resoluci贸n de problemas doctrinarios, como el enfrentamiento de las herej铆as, la necesidad urgente de reformas, los desaf铆os a la autoridad de la iglesia o la reflexi贸n y deliberaci贸n sobre otros temas significativos en determinados per铆odos hist贸ricos. Es en los concilios que la Iglesia reflexiona sobre s铆 misma, al volverse a las cuestiones que afectan su vida. En general, ellos marcan sus momentos m谩s significativos de la vida eclesial. Tambi茅n se debe llevar en consideraci贸n su largo per铆odo de preparaci贸n y, principalmente, el de su aplicaci贸n y recepci贸n (ALBERIGO, 1997, p.5). En todo concilio, la Iglesia estudia c贸mo resolver sus problemas, establece principios o normas, y organiza su implementaci贸n.

Con base en esta historia de la praxis conciliar, el papa Paulo VI, se dirigi贸 a los participantes del Concilio Vaticano II diciendo:

A vosotros, Venerables Hermanos, pertenecer谩 indicarnos las medidas para purificar y rejuvenecer la faz de la santa Iglesia. Pero nuevamente os manifestamos nuestro prop贸sito de favorecer tal reforma: 隆cu谩ntas veces en los siglos pasados este intento aparece asociado a la historia de los Concilios! Pues que lo sea una vez m谩s, y de esta vez no para extirpar en la Iglesia determinadas herej铆as y des贸rdenes generales que, gracias a Dios, ahora no existen, sino para infundir nuevo vigor espiritual al Cuerpo M铆stico de Cristo, como organizaci贸n visible, purific谩ndolo de los defectos de muchos de sus miembros y estimul谩ndolo a nuevas virtudes (PAULO VI, 1964, n.22).

2 Historia

En los registros hist贸ricos, s铆nodo y concilio frecuentemente se refieren al mismo tipo de encuentro. La Iglesia Cat贸lica tiene una lista de 21 concilios considerados generales o ecum茅nicos. El concilio que con frecuencia aparece como modelo no forma parte de esta lista. Es el 鈥淐oncilio de Jerusal茅n鈥, que reuni贸 Pedro, Tiago, Paulo, Bernab茅 y otros en el a帽o 49 o 50. Menos de dos d茅cadas despu茅s de la resurrecci贸n de Jes煤s, los cristianos se depararon con la pregunta: 驴alguien debe ser jud铆o para que pueda transformarse en cristiano? Algunos defend铆an con vehemencia que s铆, otros que no. Para resolver la controversia, 鈥渄ecidieron que Paulo, Bernab茅 y algunos otros fueran a Jerusal茅n para tratar esta cuesti贸n con los ap贸stoles y los ancianos. Provistos y encaminados por la comunidad (鈥)鈥 (At 15,2-3). Este procedimiento constantemente se repite. L铆deres de diversos lugares se dirigen a un mismo lugar, como representantes de sus comunidades, para discutir un problema que afecta a todos en busca de soluciones.

Siglos m谩s tarde, la controversia ariana, diseminada en Oriente, provoc贸 el primer s铆nodo ecum茅nico de Nicea (325), que fue reconocido como el primer concilio ecum茅nico. 脡se y los otros concilios ecum茅nicos, hasta el octavo en 869, fueron convocados por el emperador y tuvieron sus sesiones bajo la protecci贸n y vigilancia del Imperio Romano que se hab铆a transformado en cristiano. Sus decisiones se convirtieron en leyes imperiales. Durante el primer milenio emperadores y una emperatriz convocaron, y algunas veces presidieron, algunos concilios. La mayor铆a de las veces lo hicieron con el conocimiento y la bendici贸n del papa. Generalmente, los obispos presid铆an las sesiones. El obispo de Roma no particip贸 personalmente de ninguno de los primeros concilios, pero sus representantes gozaban de una posici贸n de privilegio y subscrib铆an en primer lugar las actas. En los cuatro primeros concilios ecum茅nicos fue formulada la doctrina trinitaria y cristol贸gica. Ellos consolidaron y fortalecieron la fe de la Iglesia naciente en una relaci贸n dial茅ctica con la cultura cl谩sica. Fueron comparados por San Gregorio Magno (鈥604) a los cuatro Evangelios, pero no fueron equiparados a ellos en autoridad (JEDIN, 1970, p.242).

De un modo general, los primeros concilios fueron convocados para establecer reglas doctrinarias orientadas a combatir herej铆as. Despu茅s del cisma de Oriente, en el siglo XI, los concilios generales se volvieron occidentales y papales. Eran convocados por el obispo de Roma, presididos personalmente por 茅l o por sus representantes, y por 茅l confirmados. Estos concilios generales se empe帽aron en la reglamentaci贸n de la societas christiana de Occidente. Trento y Vaticano I optaron por defender el catolicismo romano de las tesis de los reformadores y de las amenazas de la cultura secularizada, generando sobre todo una teolog铆a anti, es decir, de oposici贸n. Los dos concilios del Vaticano tienen 茅nfasis bien distintos: el primero define la infalibilidad papal; el segundo se caracteriza por un destacado empe帽o pastoral, entendido como superaci贸n del largo per铆odo en el que la Iglesia se opuso a la sociedad y multiplic贸 condenas. El concilio Vaticano II se abstuvo no solo de las anatemas, sino tambi茅n de la definiciones. 脡l prescindi贸 del binomio doctrina-disciplina y busc贸 una actualizaci贸n global de la Iglesia (aggiornamento) en respuesta a las se帽ales de los tiempos y las grandes transformaciones de la sociedad contempor谩nea (ALBERIGO, 1997, p.7-8).

Algunos concilios retomaron temas o problemas abordados por el concilio anterior, buscando resolverlos enteramente. Los ocho primeros concilios, el de Nicea I (325) hasta Constantinopla IV (869-870), fueron convocados en una secuencia relativamente r谩pida, porque el credo y las afirmaciones fundamentales de la fe enunciados por un concilio frecuentemente levantaban nuevas cuestiones que no pod铆an dejar de ser enfrentadas. Algunos concilios vinieron inmediatamente, uno despu茅s del otro, para abordar un mismo problema persistente. Cuatro concilios lateranenses fueron convocados en los a帽os 1123, 1139, 1179 y 1215 para reformar la Iglesia (BELLITTO, 2010, p.15-6). En otras ocasiones, un concilio conclu铆a los trabajos iniciados por el anterior, que por dificultades de las circunstancias no pudieron proseguir. Esta relativa continuidad existe entre los concilios Lateranense V y Trento, y entre Vaticano I y Vaticano II.

A primera vista, el hecho de que hayan existido 21 concilios nos da la impresi贸n equivocada de que los concilios generales acostumbraban reunirse una vez cada 聽聽 siglo, a lo largo de los dos mil a帽os de historia del cristianismo. De hecho, la frecuencia con la que los concilios generales se reunieron fue espor谩dica o en bloque, con largos per铆odos de tiempo en el que ninguno de ellos se reuni贸. Los concilios generales pod铆an durar apenas una semana, como el de Latr谩n II (1139), o hasta tres a帽os y medio ininterrumpidos, como el de Constanza (1414-1418). Sin embargo, una duraci贸n mayor no significa necesariamente una mayor importancia o m谩s realizaciones. El Concilio de Latr谩n IV dur贸 apenas veinte d铆as, y fue el m谩s notable de los concilios medievales reformadores. El Concilio Vaticano II se reuni贸 en total 281 d铆as, divididos en cuatro temporadas de oto帽o. Sin embargo, como en todos los concilios, buena parte de los trabajos se dio en los bastidores, en las comisiones preparatorias antes o despu茅s de las sesiones plenarias. El Concilio de Latr谩n V se reuni贸 por casi cinco a帽os completos (1512-1517), aunque realiz贸 muy poco (BELLITTO, 2010, p.25-6).

3 Ecumenicidad, las iglesias y la participaci贸n de los laicos

T茅cnicamente, un concilio ecum茅nico es aquel que re煤ne representantes de la Iglesia del mundo entero. Basados en esta definici贸n, los siete primeros concilios principales son considerados ecum茅nicos, seg煤n se autodenomin贸 el Concilio de Calcedonia en 451. A los siete primeros concilios, desde el de Nicea en 325 hasta Nicea II en 787, casi siempre comparecieron obispos de las partes orientales y occidental del Imperio Romano, en la 茅poca considerado el mundo entero, de donde viene el nombre 鈥渆cum茅nico鈥. Pero pocos obispos occidentales participaron. El concilio de Nicea I, por ejemplo, cont贸 con la participaci贸n de 220 obispos, apenas algunos de ellos eran de Occidente. El Concilio de Constantinopla I (381) tuvo solamente obispos orientales. Estos fueron mayoritarios en los Concilios de 脡feso (431), Calcedonia (451), Constantinopla II (553) y Constantinopla III (680-681).

Las iglesias ortodoxas consideran solo los primeros siete concilios como ecum茅nicos, al contrario de los 21 reconocidos por la Iglesia Cat贸lica como generales o ecum茅nicos. El Concilio de Latr谩n (1123), el primero despu茅s del cisma de Oriente, se autonombr贸 general, pues ning煤n obispo oriental particip贸 de 茅l. Ya el concilio de Basilea-Florencia-Roma (1431-1445) se autonombr贸 ecum茅nico, pues en esa ocasi贸n los obispos occidentales y orientales trataron sobre la reunificaci贸n de la Iglesia (BELLITTO, 2010, p.22-3).

Los laicos participaron en los actos oficiales de numerosos concilios ecum茅nicos. El emperador Constantino abri贸 el Concilio de Nicea con un discurso en lat铆n. Los comisarios imperiales vigilaron sobre la orden externa, de tutela del orden. Esta fue la funci贸n del emperador romano en los antiguos concilios. En la Edad Media y en el concilio de Trento, estuvieron presentes pr铆ncipes seculares o fueron representados por sus embajadores. Los laicos fueron los representantes de las potencias seculares, cuya colaboraci贸n aparece como necesaria para los trabajos que se refieren al orden p煤blico y a las materias mixtas. En el Vaticano I, no fueron realizadas invitaciones a los gobiernos.

Algunas cuestiones que vale la pena destacar: 驴los laicos, con base en el sacerdocio universal y en su colaboraci贸n con el apostolado, podr铆an o deber铆an ser al menos o铆dos sobre temas que les ata帽en, como apostolado de los laicos o el matrimonio? 驴Los laicos, una vez invitados, deber铆an ser admitidos como per铆odo o como miembros con derecho a voto? No existe un fundamento para que los laicos no puedan ser o铆dos en los temas que les interesan, como son o铆dos sacerdotes especialistas en teolog铆a o derecho can贸nico, mismo no siendo miembros del concilio con derecho a voto. Un paso para la soluci贸n fue dado por Paulo VI, al admitir laicos calificados como auditores en las Congregaciones Generales a partir de la II Sesi贸n del Concilio Vaticano II.

Los concilios siempre celan por la unidad de la Iglesia, pero no siempre lo pudieron realizar. Al primer y cuarto concilio ecum茅nico le siguieron largas discusiones. Tanto el cisma de Oriente como la divisi贸n de la Iglesia en el siglo XVI ocurrieron sin que los concilios lo pudieran impedir. En el Concilio de Lyon II y en el de Ferrara-Florencia, la uni贸n con los orientales fue oficialmente restaurada, pero no se hizo efectivo porque en ambos casos se basaba en motivos pol铆ticos, sin que fueran vencidas las resistencias internas en la Iglesia griega. El Concilio de Trento no pudo ser un concilio de uni贸n, pues cuando se reuni贸 la ruptura eclesial ya era una realidad. Las negociaciones con los protestantes alemanes (1551-1552) mostraron que las concepciones sobre autoridad y estructura de los concilios ecum茅nicos eran muy divergentes. En la v铆spera del Concilio Vaticano I, el apelo de P铆o IX a los protestantes para retornar a la Iglesia Cat贸lica fue rechazado. Al preparar el concilio Vaticano II, fue fundado un secretariado para la uni贸n de los cristianos, con resultados positivos en el propio Concilio y en los pasos de reaproximaci贸n de las iglesias (JEDIN, 1970, p.249-50).

4 La Doctrina actual

聽Las principales tradiciones del cristianismo tienen concepciones diferentes sobre la autoridad conciliar, la organizaci贸n interna del concilio y el efecto de sus decisiones. Como fue dicho, los cristianos ortodoxos solo reconocen los primeros siete concilios y tienen dificultades en admitir un nuevo s铆nodo pan-ortodoxo. La tradici贸n occidental tiene posiciones oscilantes, tanto sobre los concilios pasados, como sobre un futuro concilio ecum茅nico. La tradici贸n cat贸lico-romana acentu贸 la referencia al papa, sobre todo a partir de la alta Edad Media, a quien le cabe la direcci贸n del concilio, incluyendo convocaci贸n, determinaci贸n del reglamento, funcionamiento diario, transferencia y finalizaci贸n. El decorrer de la historia parece mostrar una progresiva reducci贸n de la ecumenicidad de los concilios: de universales a occidentales, del primer para el segundo milenio; de los occidentales a los romanos, de la primera para la segunda mitad del segundo milenio (ALBERIGO, 1997, p.9). La reaproximaci贸n y el di谩logo ecum茅nico a partir del Vaticano II puede resultar, en el futuro, en una reversi贸n de esta tendencia.

En la Iglesia Cat贸lica, el papel de los concilios ecum茅nicos est谩 relacionado al colegio de los obispos y su cabeza, es decir, al grupo estable y permanente formado por los obispos y su jefe, el obispo de Roma. Seg煤n el Concilio Vaticano II:

La naturaleza colegial de la orden episcopal, claramente comprobada por los concilios Ecum茅nicos celebrados en el transcurso de los siglos, se manifiesta ya en la disciplina primitiva, seg煤n el cual los obispos de todo el orbe comunicaban entre s铆 y con el Obispo de Roma en el v铆nculo de la unidad, la caridad y la paz; y tambi茅n en reuni贸n de concilios, en los que se decidieron en com煤n cosas importantes, despu茅s de ponderada la decisi贸n por el parecer de muchos; el mismo es claramente demostrado por los Concilios Ecum茅nicos, celebrados en el transcurso de los siglos […] El supremo poder sobre la Iglesia universal que este colegio tiene, se ejerce solamente en el Concilio Ecum茅nico. Nunca se da un Concilio Ecum茅nico sin que sea como tal confirmado o por lo menos aceptado por el sucesor de Pedro; y es prerrogativa del Pont铆fice romano convocar estos Concilios, presidirlos y confirmarlos (LG n.22).

Los concilios ecum茅nicos guardan y desarrollan el depositum fidei. Este 鈥減recioso dep贸sito鈥 de la doctrina de la fe que fue confiado (1 Tm 6,20; 2 Tm 1,14), no es un simple cat谩logo de art铆culos o un inventario de cosas yuxtapuestas. Sino que, dada la naturaleza del mensaje de revelaci贸n y del acontecimiento salv铆fico de Cristo, se trata de la totalidad de las riquezas y de los bienes de la salvaci贸n entregados a la Iglesia. Ella comunica a los creyentes, actualizando sus contenidos con notable prudencia, con el fin de volver inteligible, cre铆bles y fecundo el patrimonio inmutable de esta verdad, al mismo tiempo en el que van al encuentro de las exigencias y de los interrogantes de los hombres y de los tiempos (POZZO, acceso en 21 dic 2014). Los concilios ecum茅nicos tambi茅n adaptan el ejercicio del oficio sacerdotal y pastoral, bien como la legislaci贸n de la Iglesia a las diversas exigencias de los tiempos. Cuanto mayor sea esta adaptaci贸n tanto mayor ser谩 su eficacia e importancia hist贸rica.

Con relaci贸n a su interpretaci贸n, la p茅rdida de los protocolos de los trabajos conciliares, en el caso de Nicea, la precariedad de los mismos en los concilios medievales, y mismo su larga indisponibilidad, en el caso del Concilio de Trento, fortalecieron una hermen茅utica que prescindi贸 del contexto hist贸rico de las decisiones y tambi茅n de la naturaleza del evento conciliar que las expres贸. Hubo un encastillamiento en una interpretaci贸n jur铆dico-formal, por mucho tiempo patrocinada por la congregaci贸n romana responsable por los concilios (ALBERIGO, 1997, p.10). La asistencia del Esp铆ritu Santo, sobre el cual se apoya la inerrancia del concilio ecum茅nico en cuesti贸n de fe y de costumbres, no debe ser confundida con la inspiraci贸n de la Sagrada Escritura. Entre los te贸logos se discute si esa asistencia debe ser entendida solo de modo negativo, como preservaci贸n del error, o como positiva cooperaci贸n. Esta 煤ltima posici贸n corresponde mejor al pensamiento de los antiguos concilios (JEDIN, 1970, p.248-50).

Lu铆s Corr锚a Lima, SJ. PUC Rio. Texto original portugu茅s.

5 Referencias bibliogr谩ficas

聽ALBERIGO, G. (org.). Hist贸ria dos conc铆lios ecum锚nicos. S茫o Paulo: Paulus, 1997.

BELLITTO, C. M. Hist贸ria dos 21 Conc铆lios da Igreja: de Niceia ao Vaticano II. S茫o Paulo: Loyola, 2010.

CONC脥LIO VATICANO II. Constitui莽茫o dogm谩tica聽lumen gentium聽sobre a igreja (LG). Roma, 1964. Dispon铆vel em: www.vatican.va. Acesso em: 21 dez 2014.

JUDIN, H. Conc铆lio. In: FRIES, H. (org.). Dicion谩rio de teologia: conceitos fundamentais da teologia atual. v. I. S茫o Paulo: Loyola, 1970. p.242-51.

PAULO VI. Carta enc铆clica ecclesiam suam. Roma, 1964. Dispon铆vel em: www.vatican.va. Acesso em: 20 dez 2014.

POZZO, G. Depositum fidei. Dispon铆vel em: www.mercaba.org/VocTEO/D/depositum_fidei.htm. Acesso em: 21 dez 2014.