Comunidades eclesiales de base (CEBs) y opción por los pobres

√ćndice

1 Un poco de historia de las CEBs en Brasil

1.1 Génesis de las CEBs

2 La gran novedad de la Iglesia en América Latina y el Caribe: la entrada (inserción) de los cristianos y cristianas en la lucha política de la liberación de los pobres y excluidos

2.1 Entrada en las pastorales sociales, en los movimientos populares, sindicales, partidos políticos, movimiento ecológico

2.2 Vínculo Fe y Vida

2.2.1 Un nuevo modo de vivir la fe

2.2.2 Un nuevo modo de transmitir la fe

2.2.3 Un nuevo modo de celebrar la fe

3 Desafíos para las CEBs en el inicio del Siglo XXI

4 Concluyendo

5 Referencias bibliogr√°ficas

Las Comunidades Eclesiales de Base nacen en Brasil y en el resto de Am√©rica Latina y el Caribe al final de la d√©cada de 1950 e inicio de la d√©cada de 1960, por el impulso del Esp√≠ritu, y se presentan como un proceso significativo para la Iglesia Cat√≥lica, para sus otras Iglesias Cristianas [Verbete: ecumenismo na viv√™ncia das CEBs: Cl√°udio de Oliveira Ribeiro ou Marcelo Barros] y tambi√©n para toda la sociedad. Esta conciencia de una nueva experiencia eclesial propia de Am√©rica Latina y el Caribe se expresa en el tema del 1¬ļ Encuentro Inter-eclesial de CEBs: Una Iglesia que nace del pueblo por el Esp√≠ritu Santo de Dios (Vit√≥ria-ES ‚Äď 6-8 enero 1975). Este proceso puede ser considerado hist√≥rico y vino para quedarse. Teol√≥gicamente, fue cu√Īado como eclesiog√©nesis [Verbete Eclesiog√™nese: Leonardo Boff ou Francisco Aquino J√ļnior]: una nueva experiencia eclesial, un renacer de la propia Iglesia y, por s√≠ mismo, una acci√≥n del Esp√≠ritu en el horizonte de las se√Īales de los tiempos preconizado por el Vaticano II. Trat√°ndose de un proceso de larga duraci√≥n, se vuelve necesario retomar la historia de este camino.

1 Un poco de historia de las CEBs en Brasil

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) surgen en la coyuntura de la sociedad contemporánea que produce una atomización de la existencia, un anonimato general de las personas y una fragmentación en prácticamente todos los niveles de la convivencia humana, debido a los desafíos procedentes de una sociedad globalizada y urbanizada donde la vivencia comunitaria parecía no tener más espacio para existir. Como reacción a este fenómeno, hay una tendencia a volver a las relaciones primarias entre las personas y buscar relaciones de reciprocidad. Las CEBS representan esta reacción en el interior de la/s Iglesia/s.

1.1 Génesis de las CEBs

a) Gestación

Hubo un largo per√≠odo de preparaci√≥n del terreno para el aparecimiento de las CEBS. Entre otros elementos destacamos la experiencia de la catequesis popular (movimiento catequ√©tico), la contribuci√≥n a la Acci√≥n Cat√≥lica Brasilera que asume el modelo belga, franc√©s y canadiense de la Acci√≥n Cat√≥lica especializada (JAC ‚Äď Juventud Agraria Cat√≥lica; JEC ‚Äď Juventud Estudiantil Cat√≥lica; JIC ‚Äď Juventud Independiente Cat√≥lica; JOC ‚Äď Juventud Operaria Cat√≥lica; JUC ‚Äď Juventud Universitaria Cat√≥lica), el Movimiento de Educaci√≥n de Base (MEB), el movimiento por un Mundo Mejor (MMM), los diferentes Planos de Pastoral de la CNBB (Plan de Emergencia ‚Äď 1962, Plan de Pastoral de Conjunto ‚Äď 1966), contando aun con el Movimiento B√≠blico que busca nuevas formas de interpretaci√≥n de la Palabra de Dios, y el Movimiento Lit√ļrgico en Europa y tambi√©n en Brasil. Este proceso posibilit√≥ que el terreno fuera amainado para el surgimiento de las Comunidades de Base.

b) Nacimiento

Podemos localizar el nacimiento de las CEBs en el final de la década de 1950 e inicio de la década de 1960. Ellas surgieron en varios lugares de Brasil y en muchos países de América Latina y el Caribe, en el campo y en la ciudad.

c) Bautismo

El Bautismo de las CEBs se dio con Medellín (1968). Inicialmente eran llamadas Comunidades Cristianas de Base:

¬†As√≠, la comunidad cristiana de base es el primer y fundamental n√ļcleo eclesial que debe, en su propio nivel, responsabilizarse por la riqueza y expansi√≥n de la fe, como tambi√©n por el culto que es su expresi√≥n. Es ella, por lo tanto, la c√©lula inicial de estructuraci√≥n eclesial y foco de evangelizaci√≥n y actualmente factor primordial de promoci√≥n humana y desarrollo (Medell√≠n, 15.11).

 d) Confirmación

La confirmaci√≥n se dio en Puebla (1979), pero antes las CEBS ya hab√≠an encontrado su legitimidad en la palabra del magisterio universal en Evangelii Nuntiandi, n.58: ‚Äú(‚Ķ) Son solidarias con la vida de la misma Iglesia y alimentadas por su doctrina y se conservan unidas a sus pastores‚ÄĚ. El Documento de Puebla as√≠ se expresa: ‚ÄúLas comunidades eclesiales de base que en 1968 eran apenas una experiencia incipiente maduraron y se multiplicaron sobre todo en algunos pa√≠ses. En comuni√≥n con sus obispos y como lo ped√≠a Medell√≠n, se convirtieron en centros de evangelizaci√≥n y en motores de liberaci√≥n y de desarrollo‚ÄĚ (Puebla, n.97; cf. tambi√©n n.641-642).

e) Madurez

La madurez de las CEBS puede ser comprendida en tres momentos:

El primero se da con el Documento de la CNBB (1982): ‚ÄúFen√≥meno estrictamente eclesial, las CEBs en nuestro pa√≠s nacieron en el seno de la Iglesia-instituci√≥n y se convirtieron en ‚Äėun nuevo modo de ser Iglesia‚Äô. Se puede afirmar que es alrededor de ellas que se desarrolla, y se desarrollar√° cada vez m√°s en el futuro, la acci√≥n pastoral y evangelizadora de la Iglesia‚ÄĚ (CNBB, Doc.25, n.3).

El segundo momento sucede con el VI Encuentro Inter-eclesial de las CEBs, en Trinidade-GO (1986), donde se acu√Ī√≥ la expresi√≥n ‚ÄúCEBs: Un nuevo modo de ser de toda la Iglesia‚ÄĚ. Con tal expresi√≥n, se quer√≠a mostrar que el esp√≠ritu de las CEBs deber√≠a fermentar toda la instituci√≥n eclesial a partir de la opci√≥n por los pobres. Las CEBs se constituyen en un elemento-clave para la vida eclesial en Brasil y apuntan hacia un nuevo modelo eclesial. Nos encontramos aqu√≠ con el papel protag√≥nico de las CEBs en funci√≥n de un nuevo paradigma de organizaci√≥n eclesial.

El tercer momento puede ser comprendido a partir de la feliz expresi√≥n de D. Pedro Casald√°liga ‚Äď ‚ÄúCEBs: El modo normal de ser de toda la Iglesia‚ÄĚ. Esta expresi√≥n quiere enunciar que las cuestiones fundamentales defendidas por la CEBs debe ser asimilada por toda la Iglesia-instituci√≥n, pues forman parte de la defensa de la vida. Por detr√°s de esta vivencia est√° presente la instituci√≥n del Vaticano II, sobre todo Gaudium et Spes (GS, n.1 e 11). En esta misma direcci√≥n, las CEBs son consideradas la primer instancia de la Iglesia, son su expresi√≥n originante (At 2,42-47; 4,32-35). Dirigi√©ndose a los participantes del XIII Encuentro Inter-eclesial, el Papa Francisco afirma que:

Como recordaba el Documento de Aparecida, las CEBs son un instrumento que permite al pueblo ‚Äúllegar a un mayor conocimiento de la Palabra de Dios, al compromiso social en nombre del Evangelio, al surgimiento de nuevos servicios laicos y a la educaci√≥n de la fe de los adultos‚ÄĚ (n.178). Y recientemente, dirigi√©ndome a toda la Iglesia, escrib√≠a que las Comunidades de Base ‚Äútraen un nuevo ardor evangelizador y una capacidad de di√°logo con el mundo que renuevan la Iglesia (Exort. Ap. Evangelii Gaudium, n.29).

 2 La gran novedad de la Iglesia en América Latina y el Caribe: la entrada (inserción) de los cristianos y cristianas en la lucha política de liberación de los pobres y excluidos

¬†Para comprender este nuevo modo de ser Iglesia, es preciso recordar que asumir la opci√≥n por los pobres y excluidos, es una de las marcas de la Iglesia en Am√©rica Latina y el Caribe (cf. Aparecida, n.391). La opci√≥n por los pobres est√° tambi√©n en la base de la Teolog√≠a de la Liberaci√≥n. Ella aparece de modo latente durante el Vaticano II, especialmente en el Pacto de las Catacumbas (Verbete Pacto das Catacumbas ‚Äď Jos√© Oscar Beozzo) y, tambi√©n de modo especial, a partir de Medell√≠n (1968), Puebla (1979) y, m√°s recientemente, en Aparecida (2007), generando una intensa discusi√≥n con muchas tensiones, incomprensiones e intentos de amortiguar sus implicaciones pr√°cticas. Esta opci√≥n por los pobres, expresada en la d√©cada de 1960, tiene sus ra√≠ces en la Biblia. En el camino de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), esta comprensi√≥n est√° explicitada en el canto: ‚ÄúJav√©, el Dios de los pobres, del pueblo sufridor, aqu√≠ nos reunimos para cantar su alabanza. Para darnos esperanza y contar con su mano, en la construcci√≥n del Reino, Reino nuevo, pueblo hermano‚ÄĚ. En el libro del √Čxodo, Dios se muestra como liberador, actuando en la historia: ‚ÄúYo vi, yo vi la miseria de mi pueblo que est√° en Egipto. O√≠ su grito ocasionado por sus opresores; pues yo conozco sus angustias. Por eso descend√≠ con el fin de liberarlo de la mano de los egipcios, y para hacerlo subir de esta tierra para una tierra buena y vasta, tierra que mana leche y miel‚ÄĚ (√äx 3,7-8b). Esta tradici√≥n del dios liberador se expresa en la profesi√≥n de fe del pueblo liberado: ‚ÄúYo soy Iahweh tu Dios que te hizo salir de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud‚ÄĚ (√äx 20,2). Gustavo Guti√©rrez afirma que la opci√≥n por los pobres es teoc√©ntrica, es decir, sale del coraz√≥n amoroso de Dios: ‚ÄúEs una opci√≥n teoc√©ntrica y prof√©tica que echa ra√≠ces en la gratitud del amor de Dios y es exigida por ella‚ÄĚ (GUTI√ČRREZ, 2000, p.25).

La opci√≥n por lo pobres ha estado en el escenario de la Iglesia de Am√©rica Latina y el Caribe durante las √ļltimas d√©cadas. En la Conferencia de Aparecida ella vuelve con mayor intensidad, nueva profundizaci√≥n y nuevas exigencias frente al nuevo contexto socio-hist√≥rico. Benedicto XVI afirma que la opci√≥n por los pobres est√° impl√≠cita en la fe cristiana y es parte integrante del discipulado en el seguimiento de Jesucristo: ‚ÄúNuestra fe proclama que ‚ÄúJesucristo es el rostro humano de Dios y el rostro divino del ser humano‚ÄĚ‚ÄĚ (Aparecida, n.392). Por eso, ‚Äúla opci√≥n preferencial por los pobres est√° impl√≠cita en la fe cristol√≥gica, en aquel Dios que se hizo pobre por nosotros, enriqueci√©ndonos con su pobreza. Esta opci√≥n nace de nuestra fe en Jesucristo, el Dios hecho humano, que se hizo nuestro hermano (cf. Hb 2,11-12)‚ÄĚ (Aparecida, n.392). Benedicto XVI afirma que el Dios revelado en Jes√ļs de Nazaret es ‚Äúel Dios de rostro humano, es el Dios-con nosotros, el Dios de amor hasta la cruz‚ÄĚ (Benedicto XVI, Sesi√≥n Inaugural de los Trabajos de la V Conferencia en Aparecida, 2007). Resulta interesante observar que esta afirmaci√≥n del Papa se aproxima al canto de las CEBs: ‚ÄúT√ļ eres el Dios de los peque√Īos, el Dios humano y sufrido, el Dios de manos callosas, el Dios de rostro curtido. Por eso te hablo, como te habla mi pueblo, porque eres el Dios campesino, el Dios trabajador‚ÄĚ (Misa Campesina Nicaraguense). Se aproxima tambi√©n a la afirmaci√≥n de Puebla n.31-39, retomada por la Conferencia de Aparecida, n.392-393 y asumida tambi√©n por el papa Francisco: ‚ÄúPara la Iglesia, la opci√≥n por los pobres es m√°s una categor√≠a teol√≥gica que cultural, sociol√≥gica, pol√≠tica o filos√≥fica (‚Ķ) La Iglesia hizo una opci√≥n por los pobres, entendida como una ‚Äėforma especial de primado en la pr√°ctica de la caridad cristiana, testimoniada por toda la Tradici√≥n de la Iglesia‚Äô‚ÄĚ (EG, n.198). Al asumir el dinamismo misionero de la Iglesia, el papa Francisco afirma que ‚Äúhoy y siempre los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio, y la evangelizaci√≥n dirigida gratuitamente a ellos es se√Īal del Reino que Jes√ļs vino a hacer. Hay que afirmar sin rodeos que existe un v√≠nculo indisoluble entre nuestra fe y los pobres. ¬°No los dejemos solos jam√°s!‚ÄĚ (EG, n.48).

Siguiendo la reflexi√≥n de Gustavo Guti√©rrez quien afirma que es teoc√©ntrica la opci√≥n por los pobres, podemos pensarla como opci√≥n trinitaria. La opci√≥n por los pobres es una opci√≥n del Dios Padre (cf. √äx 3,7-10; 20,2; Mt 11,25-26), del Hijo, Jes√ļs de Nazaret (Lc 4,16-21) y del Esp√≠ritu Santo que env√≠a a Jes√ļs entre los pobres (Lc 4,18-19). Es interesante notar que en la secuencia de la misa de Pentecost√©s, el Esp√≠ritu Santo es proclamado como padre de los Pobres (Pater Pauperum). Esta opci√≥n es tambi√©n mariol√≥gica y es asumida por Mar√≠a, la Madre de Jes√ļs (Lc 1,46-56). Esta opci√≥n es b√≠blica y evang√©lica y fue bellamente descripta por Dona Luzia de Itumbiara-Go, al decir: ‚ÄúLa Biblia es el libro de los pobres, escrito para los pobres, hablando para los pobres: ¬°basta de pobreza!

La opci√≥n por lo pobres continua siendo la piedra de toque de la Iglesia: ‚ÄúLa opci√≥n por los pobres es una de las caracter√≠sticas que marca el rostro de la Iglesia latinoamericana y caribe√Īa‚ÄĚ (Aparecida, n.391). Es a partir de ella que se definen los modelos de la Iglesia. Ciertamente, √©sta es la raz√≥n de los numerosos conflictos en el interior de la propia instituci√≥n eclesial, pues ella exige un nuevo paradigma de organizaci√≥n eclesial diferente a los modelos existentes anteriormente, as√≠ como tambi√©n apunta hacia un nuevo modelo de sociedad. En este sentido, los pobres se transforman en los nuevos sujetos eclesiales y tambi√©n en los nuevos sujetos sociales. En la medida en que creemos en los pobres como sujetos y protagonistas de su propia liberaci√≥n, comprendemos tambi√©n la importancia del di√°logo ecum√©nico que abre posibilidades del testimonio com√ļn y del di√°logo inter-religioso [Verbete Di√°logo inter-religioso = Faustino Teixeira] en la construcci√≥n de la nueva humanidad. Frente a la realidad de pobreza que vive la gran mayor√≠a de los j√≥venes latinoamericanos y caribe√Īos, se entiende tambi√©n el valor de la opci√≥n por los pobres asumida por los propios j√≥venes (cf. Aparecida, n.446,e). Frente a la dura realidad de la miseria, la pobreza generada por la injusticia social, tambi√©n se asume la opci√≥n por los pobres en la defensa de la ecolog√≠a, pues quien m√°s sufre con la devastaci√≥n de ‚Äúnuestra hermana madre tierra‚ÄĚ son los pobres, especialmente las mujeres, los campesinos y los ind√≠genas. A la luz de la opci√≥n por los pobres, tambi√©n podemos verificar todo el ansia por cambios que estamos percibiendo en Am√©rica Latina y el Caribe. Los pobres permanec√≠an invisibles, pero hoy se est√°n haciendo presentes en varios pa√≠ses latinoamericanos y caribe√Īos e indican la necesidad de cambios estructurales, como tambi√©n la posibilidad de otro mundo posible, para que haya vida y vida abundante para todos los seres humanos y tambi√©n vida para toda la naturaleza.

 2.1 Entrada en las pastorales sociales, en los movimientos populares, sindicales, partidos políticos, movimiento ecológico

¬†Las pastorales sociales, fruto del compromiso de los cristianos y cristianas en la concretizaci√≥n de la opci√≥n por los pobres, colabora en la comprensi√≥n del compromiso pol√≠tico, en la importancia de una Iglesia comprometida con las luchas populares y comienzan el proceso de ciudadan√≠a en las comunidades. Este proceso se da por el v√≠nculo de las pastorales sociales con los movimientos sociales populares. A partir de la pastoral de la salud se abre la posibilidad de participaci√≥n de los consejos de la salud local, municipal, estadual. Asumiendo la pastoral de la tierra (CPT), los cristianos y cristianas tienen la posibilidad de participar del Movimiento de los Sin Tierra (MST). Participando de la Pastoral Operaria (PO), hay un apertura para la participaci√≥n en los sindicatos. Estando en la pastoral carcelaria, se abre la posibilidad de participar en el Movimiento Nacional de los Derechos Humanos, Amnist√≠a Internacional, de relacionarse con el Ministerio P√ļblico. A partir de la pastoral de la Mujer Marginalizada (PMM) se entra en el movimiento de la mujer, se tiene apertura para la Marcha Mundial de las Mujeres. Al participar de la Pastoral de los Ni√Īos, se vislumbra la participaci√≥n en los consejos del ni√Īo y del adolescente, como tambi√©n en el consejo tutelar. De la pastoral de la fe y la pol√≠tica, se abre el horizonte para la participaci√≥n en los partidos pol√≠ticos. De esta misma forma, podemos ver la participaci√≥n de los cristianos y cristianas de las CEBs en la Semana Social brasilera, en el Grito de los Excluidos, en las romer√≠as de la Tierra y de las Aguas, en las romer√≠as de los trabajadores/as.

En nombre de la fe, los cristianos salidos de las CEBs asumen y apoyan las luchas de los movimiento populares, de los pueblos ind√≠genas, de los negros, de las mujeres. Participan de los movimiento ecol√≥gicos. A la luz de la Ense√Īanza Social de la Iglesia, participan del movimiento sindical, de los partidos pol√≠ticos vinculados a los intereses de la clase trabajadora y, en algunos casos espec√≠ficos, frente a la violencia institucionalizada (Medell√≠n, n.16) y al pecado social (Puebla, n.28) existe la recurrencia a la lucha armada en algunos pa√≠ses de Am√©rica Latina y el Caribe.

 2.2 Vínculo entre Fe y Vida

¬†Las CEBs utilizan el m√©todo Ver, Juzgar y Actuar que viene de la acci√≥n Cat√≥lica y que fue aprobada por Juan XXIII en la Enc√≠clica Mater et Magistra (MM, n.235-236). Este m√©todo est√° presente en las Conferencias del Episcopado Latinoamericano y Caribe√Īo desde Medell√≠n (1968) hasta Aparecida (2007) y siempre presente en los Documentos de las Conferencias Nacionales de los Obispos de Brasil (CNBB). Es a partir de este v√≠nculo que hubo una nueva experiencia de vivencia de la fe que gener√≥ un nuevo modelo eclesial y una nueva forma de hacer teolog√≠a. Gustavo Guti√©rrez relata de forma magistral esta articulaci√≥n entre la inserci√≥n de los cristianos y cristianas en la lucha de la liberaci√≥n de los pobres y excluidos y esta nueva forma de vivir, transmitir y celebrar la fe.

¬†La inserci√≥n en las luchas populares por la liberaci√≥n ha sido ‚Äď y es ‚Äď el inicio de una nueva manera de vivir, transmitir y celebrar la fe para muchos cristianos de Am√©rica Latina. Provengan de las propias camadas populares o de otros sectores sociales, en ambos casos se observa ‚Äď aun con rupturas y por caminos diferentes ‚Äď una conciente y clara identificaci√≥n con los intereses y combates de los oprimidos del continente. √Čste es el mayor acontecimiento de la comunidad cristiana de Am√©rica Latina en los √ļltimos a√Īos. Este hecho ha sido y continua siendo la matriz del esfuerzo del esclarecimiento teol√≥gico de la liberaci√≥n (GUTI√ČRREZ, 1981, p.245).

¬†El v√≠nculo entre fe y vida, incluyendo la relaci√≥n de la fe con la econom√≠a, la pol√≠tica, la cultura, la ecolog√≠a, apunta a que el horizonte de liberaci√≥n se ampl√≠e enormemente, exigiendo una liberaci√≥n econ√≥mica, pol√≠tica, cultural, pedag√≥gica, er√≥tico-sexual, ecol√≥gica (DUSSEL, 2011) y revela tambi√©n el v√≠nculo entre evangelizaci√≥n y liberaci√≥n presente en el Vaticano II. ‚ÄúTrabajen cristianos y cristianas y colaboren con todos los otros para estructurar con justicia la vida econ√≥mica y social‚ÄĚ (Ad Gentes, n.12; cf. Ad Gentes, n.21) y confirmada por Evangelii Nuntiandi de Pablo VI: ‚ÄúLa evangelizaci√≥n no ser√≠a completa si ella no tomase en consideraci√≥n la interpelaci√≥n rec√≠proca que hacen constantemente el Evangelio y la vida real‚ÄĚ (cf. EN, n.29). La Evangelii Nuntiandi indica que el compromiso con la liberaci√≥n en todas las dimensiones de la vida humana (econom√≠aa, pol√≠tica, social, cultural-religiosa) no es ajena a la evangelizaci√≥n (cf. Evangelii Nuntiandi, n.30). Aun confirma que entre la evangelizaci√≥n y la liberaci√≥n hay lazos de orden antropol√≥gica (el ser humano al ser evangelizado no es un ser abstracto, sino condicionado por el conjunto de los problemas sociales y econ√≥micos), lazos de orden teol√≥gica (no se puede separar el plano de la creaci√≥n del plano de la Salvaci√≥n del Ser humano), y tambi√©n lazos de orden eminentemente evang√©lica (¬Ņc√≥mo proclamar el mandamiento nuevo sin promover la justicia, la paz?) (cf. Evangelii Nuntiandi, n.31). Las CEBs, por la conexi√≥n de la fe con la vida, se esfuerzan para que la liberaci√≥n pueda abarcar todas las dimensiones de la vida del ser humano, buscando realizar el deseo expreso por Jes√ļs que todos y todas puedan tener vida y vida en abundancia y tambi√©n buscan seguir a San Pablo, preocup√°ndose hoy con toda la creaci√≥n (cf. Rm, 8,22-25). La participaci√≥n en las luchas acarrea muchas persecuciones entre los pobres y entre aquellos y aquellas que, por libre opci√≥n, aun siendo de otras clases sociales, asumen el lado de los pobres y excluidos. Por eso, en toda Am√©rica Latina y el Caribe encontramos m√°rtires que, como Jes√ļs de Nazaret, enfrentan la persecuci√≥n y llegan hasta el extremo del derramamiento de la sangre. Son trabajadores y trabajadoras del campo y de la ciudad, ind√≠genas, negros y negras, abogados y abogadas, religiosas y religiosos, padres, obispos. Muchos de √©stos/as m√°rtires salieron de las CEBs y expresan la dimensi√≥n prof√©tica de la/s Iglesia/as. La entrada de los cristianos y cristianas en la lucha de la liberaci√≥n de los pobres y excluidos posibilita una nueva forma de vivir la fe, un nuevo modo de transmitir la fe y una nueva manera de celebrar la fe.

 2.2.1 Un nuevo modo de vivir la fe

A la luz del Concilio Vaticano II, los cristianos y cristianas de las CEBs movidos por el Esp√≠ritu del Resucitado, se preocupan con los problemas de la vida en sociedad y tambi√©n con los problemas relacionados con la naturaleza, descubriendo que ‚Äúlas alegr√≠as y las esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres y mujeres de hoy, sobre todo, de los pobres y de todos los que sufren, son tambi√©n las alegr√≠as y las esperanzas, las tristezas y angustias de los Disc√≠pulos de Cristo. No se encuentra nada verdaderamente humano que no les resuene en el coraz√≥n‚ÄĚ (GS, n.1). Con esta espiritualidad, la vivencia de la fe exige dar respuesta a las necesidades en todas las dimensiones de la vida humana.

 2.2.2 Un nuevo modo de transmitir la fe

Con la fe vinculada a todas las necesidades humanas, la Palabra de Dios (Biblia) comienza a ser le√≠da con una mayor complejidad, buscando dar respuestas a las cuestiones de la vida y a partir de la lectura realizada por los pobres (relaci√≥n de clase), por las mujeres (relaci√≥n de g√©nero), por las diferentes culturas (relaci√≥n √©tnica), a partir de los ni√Īos, adolescentes, j√≥venes, ancianos (relaci√≥n de generaci√≥n) y tambi√©n iluminados por la teolog√≠a de la creaci√≥n, tambi√©n se hace una lectura de la Biblia a partir de la defensa de la vida de la naturaleza (relaci√≥n ecol√≥gica). Es en el seno de todas estas lecturas que tambi√©n surge un nuevo modo de teologizar (Teolog√≠a de la Liberaci√≥n), as√≠ como una nueva catequesis con una dimensi√≥n martirial.

2.2.3 Un nuevo modo de celebrar la fe

El v√≠nculo entre fe y vida hace que la liturgia sea vivida y se exprese a partir de las diferentes culturas y celebre las luchas en defensa de la vida, asumiendo las expresiones culturales del pueblo. Como afirma el papa Francisco, ‚Äúnaturaleza y cultura se encuentran √≠ntimamente vinculadas. La gracia supone la cultura, y el don de Dios se encarna en la cultura de quien lo recibe‚ÄĚ (EG, n.115).

 3 Desafíos para las CEBs en el inicio del siglo XXI

¬†A lo largo de este proceso hist√≥rico, el camino de las CEBs ha sido marcado por enfrentamientos y conflictos tanto en el interior de la Iglesia como en el seno de la sociedad. En el interior de la Iglesia se nota el enfrentamiento entre modelos de la Iglesia. La base de este conflicto est√° en la interpretaci√≥n dada a los documentos del Concilio Vaticano II. Las CEBs tienen un papel protag√≥nico en la perspectiva de un nuevo modelo eclesial que asume la eclesiolog√≠a del Pueblo de Dios presente en el Concilio. En esta b√ļsqueda de un nuevo modelo eclesial, surgen conflictos y persecuciones. En el seno de la sociedad, las CEBs se articulan, en pr√°cticamente todos los pa√≠ses de Am√©rica Latina y el Caribe, con las fuerzas populares que apuntan hacia un nuevo modelo de sociedad en la b√ļsqueda de otro mundo posible y urgente, como ha proclamado el forum Social Mundial. [Verbete F√≥rum Social Mundial = Francisco Witacker]. Esta b√ļsqueda por otro modo de organizaci√≥n de la vida en sociedad entra en conflicto con el neoliberalismo aun muy presente en los pa√≠ses latinoamericano y caribe√Īos, acarreando conflictos y persecuciones que pueden llevar al martirio. De este modo, las CEBs son convocadas a fortalecer su camino en este nuevo momento eclesial en el que el Papa Francisco, en su Mensaje a las CEBs en oportunidad del 13¬ļ. Inter-eclesial, afirma que ‚Äúlas CEBs son un instrumento que permite al pueblo ‚Äėllegar a un conocimiento mayor de la Palabra de Dios, al compromiso social en nombre del evangelio, al surgimiento mayor de la Palabra de Dios, al compromiso social en nombre del Evangelio, al surgimiento de los nuevos servicios laicos y a la educaci√≥n de la fe de los adultos‚Äô (Aparecida, n.178). Y recientemente, dirigi√©ndome a toda la Iglesia, escrib√≠a que las Comunidades de Base ‚Äėtraen un nuevo ardor evangelizador y una capacidad de di√°logo con el mundo que renuevan la Iglesia‚Äô (Exort. Ap. Evangelii Gaudium, n.29)‚ÄĚ. Las CEBs buscan mantener los puntos esenciales para la construcci√≥n de un nuevo modelo eclesial y de un nuevo modelo de sociedad que tengan las marcas del reino de Dios anunciado por Jes√ļs de Nazaret.

a) Mantenimiento de la opción por los pobres

Frente a la vulnerabilidad presente en nuestra sociedad y frente al neoliberalismo, la opción por los pobres es fundamental para la resistencia de los pueblos y defensa de la vida.

b) Teología de la Liberación

La Teología de la Liberación es también fruto de la opción por los pobres y necesita de nuevas profundizaciones frente a las nuevas exigencias del momento histórico actual, buscando dar respuestas para las cuestiones relacionadas con las culturas, la bioética, la sexualidad, la ecología.

c) Ministerios y la presencia de la mujer en la Iglesia y en las CEBs

¬†Hay una presencia mayoritaria de mujeres en los servicios y coordinaciones de las CEBs. Sin embargo, hay una contradicci√≥n entre la proclamaci√≥n de la igualdad y la realidad de la desigualdad en las relaciones entre hombres y mujeres en el seno de las Iglesias cristianas pero, especialmente, en el seno de la Iglesia cat√≥lica donde la mujer, por ser mujer, no puede asumir determinadas tareas y puestos de decisi√≥n, contrariando el principio de sacerdocio com√ļn a los fieles.

d) El di√°logo inter-religioso y la lucha por la defensa de la vida y la naturaleza

Este desaf√≠o es el de todas las Iglesias y de todas las religiones, pues no habr√° paz en el mundo si no existe la paz entre las religiones (Hans K√ľng, 2004).

¬†4 Concluyendo…

¬†Las CEBs son una invenci√≥n del Esp√≠ritu Santo: ‚ÄúUna Iglesia que nace del pueblo por el esp√≠ritu de Dios‚ÄĚ (I Intereclesial ‚Äď Vit√≥ria, 1975). Ellas traducen una nueva experiencia eclesial a partir de los pa√≠ses latinoamericanos y caribe√Īos, fundada en la sangre de muchos m√°rtires que siguieron a Jes√ļs en el compromiso con la justicia y con la vida para todos y todas.

Las CEBs han contribuido en varios países de América Latina y el Caribe con la transformación de la sociedad, gestando liderazgos en los más diferentes espacios de participación política. Son semilleros de agentes de transformación

Las CEBs con un papel protag√≥nico, han colaborado en el cambio de rostro de las Iglesias locales e influenciado a las Conferencias Episcopales Latinoamericana y Caribe√Īas en la perspectiva de la construcci√≥n de una Iglesia Pueblo de Dios de acuerdo con los documentos del Vaticano II.

Las CEBs, siguiendo a Jes√ļs de Nazaret, se empe√Īan en la construcci√≥n de otro mundo posible y urgente que anticipe el Reino de Dios en la historia.

Benedito Ferraro. PUC-Campinas. Original portugués.

 5 Referencias bibliográficas

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