Liturgia de las horas

脥ndice

Introducci贸n

1 Desarrollo hist贸rico

2.1 La oraci贸n de las horas en el Nuevo Testamento

2.1.1 Jes煤s oraba y recomendaba la oraci贸n incesante

2.1.2 Oraci贸n de las horas en la Iglesia Apost贸lica

2.2 La evoluci贸n del Oficio Divino del s. II al s. V

2.3 El Oficio Divino desde la Edad Media hasta el Vaticano II

3 Estructura y elementos del rito de la Liturgia de las Horas

4 Simbolismo y Teolog铆a de la Liturgia de las Horas

5 Pastoral

Consideraciones conclusivas

Referencias

Introducci贸n

La Liturgia de las Horas es una de las muchas formas de oraci贸n de la Iglesia, que tiene como objetivo santificar todo el d铆a a trav茅s de la oraci贸n ininterrumpida. Compuesto por himnos, salmos, cantos, ant铆fonas, lecturas b铆blicas y textos de grandes escritores eclesi谩sticos y documentos del Magisterio, se reza en momentos espec铆ficos. Horas Mayores: Laudes (al amanecer) y V铆speras (al atardecer); Horas Menores: Tercia (a media ma帽ana), Sexta (mediod铆a), Nona (a media tarde) y Completas (antes del descanso nocturno). Por lo tanto, ya es posible percibir que su simbolismo es c贸smico y que, debido a las diferentes zonas horarias de las diferentes regiones de nuestro planeta, la Tierra es ba帽ada por una ola de oraci贸n cada hora. Estas horas tienen tambi茅n un valor simb贸lico-sacramental, ya que remiten a determinados acontecimientos importantes de la vida de Jes煤s de Nazaret y de los Ap贸stoles, por tanto, tienen un car谩cter salv铆fico (cf. AUG脡, 2005, p. 230).

La Liturgia de las Horas, como su nombre indica, es parte de la din谩mica ritual y teol贸gica del espacio y tiempo lit煤rgicos. Esta din谩mica, a su vez, tiene sus ra铆ces en la encarnaci贸n del Verbo eterno del Padre, Jesucristo. En efecto, con la Encarnaci贸n del Verbo, Dios irrumpe en la historia humana y, de manera indeleble, se une a la humanidad, asumiendo nuestra carne en la persona de Jes煤s de Nazaret. Lo Eterno entra en el espacio y el tiempo y, con este hecho, transforma el kronos en Kair贸s, es decir, en tiempo de salvaci贸n.

Sin embargo, esta din谩mica de la encarnaci贸n del Verbo eterno recibe su luz del misterio pascual de Cristo. En efecto, en el centro de toda la vida de la Iglesia 鈥揺structura, culto, acci贸n apost贸lica, espiritualidad, teolog铆a, 茅tica, etc. 鈥 es la Pascua de Cristo. Se concluye que la Liturgia de las Horas es un tipo de oraci贸n esencialmente pascual, todas las horas se refieren al Misterio Pascual de Cristo. De hecho, es este 煤ltimo el que est谩 en el centro, no s贸lo de la Liturgia de las Horas, sino de toda la vida lit煤rgica de la Iglesia.

1 Desarrollo hist贸rico
2.1 La oraci贸n de las horas en el Nuevo Testamento

Ciertamente no es nuestra intenci贸n aqu铆 encontrar la estructura de la Liturgia de las Horas, tal como la conocemos hoy o lo m谩s aproximado de eso, sino simplemente encontrar las ra铆ces b铆blicas de la costumbre de la Iglesia de orar en momentos espec铆ficos, algo que siempre ha sido presente en su vida desde sus inicios. La Liturgia de las Horas, aunque tenga sus ra铆ces en la oraci贸n de Jes煤s y de sus santos Ap贸stoles que, a su vez, segu铆an las costumbres de su religi贸n, el juda铆smo, conoci贸 un largo y profundo desarrollo a lo largo de la historia de la iglesia, lo que veremos a continuaci贸n.

2.1.1 Jes煤s oraba y recomendaba la oraci贸n incesante

En los evangelios podemos encontrar informaci贸n sobre la oraci贸n de Jes煤s. 脡l, siguiendo las costumbres de la religi贸n de sus padres, el juda铆smo, observaba sus prescripciones lit煤rgicas adem谩s de dirigirse a Dios en la intimidad con el Padre. Por eso Jes煤s, desde ni帽o, en compa帽铆a de sus padres, asist铆a anualmente al templo en las grandes fiestas pascuales (cf. Lc 2,41), y tambi茅n en la edad adulta (cf. Jn 2,13-14). Sol铆a 鈥嬧媔r a la sinagoga los s谩bados (cf. Mt 12,9; Mc 3,1; Lc 4,16). Se iba solo a orar en lugares desiertos (cf. Lc 5,16) y a veces de noche (Mc 1,35). La oraci贸n era un h谩bito en la vida de Jes煤s; el evangelista Lucas cita varias veces la oraci贸n de Jes煤s (cf. 5,16; 6,12; 9,18; 28-29 passim); y en esos momentos se dirig铆a a Dios en intimidad filial (cf. Lc 10, 21; 22, 42; 23, 43, 46; Jn 11, 41-42; 17, 1).

La pr谩ctica de la oraci贸n de Jes煤s no se restringi贸 a 茅l, ya que ense帽贸 a orar a sus disc铆pulos (cf. Mt 6, 5-13); y recomendaba vivamente a sus disc铆pulos la oraci贸n incesante (Lc 18,1-7; 21,36)). Adem谩s de la oraci贸n personal, les ense帽贸 la oraci贸n comunitaria (Mt 18,19-20).

Adem谩s, sabemos que los evangelios no son la biograf铆a de Jes煤s, sino una cristolog铆a de las comunidades de sus redactores. Por tanto, es concebible que las oraciones que los evangelistas atribuyen a Jes煤s sean tambi茅n las oraciones practicadas por las comunidades, dentro de las cuales surgieron estos tratados a partir de las experiencias que tuvieron del encuentro con Jes煤s de Nazaret.

2.1.2 Oraci贸n de las horas en la Iglesia Apost贸lica

Sin embargo, los otros escritos del Nuevo Testamento, adem谩s de los cuatro evangelios, nos dan informaci贸n sobre la oraci贸n de las primeras comunidades cristianas. Podemos ver a Pedro y Juan subiendo al Templo para la oraci贸n de las tres de la tarde (Hch 3,1), es decir, la hora nona. Pero parece que toda la comunidad de la Iglesia primitiva tambi茅n ten铆a el h谩bito de la oraci贸n incesante. De hecho, 鈥渆ran asiduos en la ense帽anza de los ap贸stoles y en la comuni贸n fraterna, en la fracci贸n del pan y en la oraci贸n鈥 (Hch 2, 42); tambi茅n 鈥渋ban todos los d铆as al templo con asiduidad, partiendo el pan en casa, comiendo con alegr铆a y sencillez de coraz贸n鈥 (Hch 2,46). El ap贸stol Santiago recomienda a su comunidad: 鈥溌緼lguno de vosotros est谩 sufriendo? orad鈥 鈥 aqu铆 se trata de oraci贸n personal, pero inmediatamente despu茅s se refiere a la oraci贸n de la Iglesia (TEB, nota de la versi贸n): 鈥溌縀st谩 alguno de vosotros enfermo? Mande llamar a los ancianos de la Iglesia y que estos oren鈥 (St 5,14).

2.2 La evoluci贸n del Oficio Divino del s. II al s. V

Este h谩bito de oraci贸n personal y comunitaria incesante se transmitir谩 a las comunidades postapost贸licas y acompa帽ar谩 a la Iglesia a lo largo de toda su historia, hasta nuestros d铆as. Al final del siglo I o principios de siglo. II, en la Didach猫, cap铆tulo IX, se recomienda rezar el Padrenuestro tres veces al d铆a. En el norte de 脕frica, donde se formaron desde muy tempranas comunidades cristianas fervorosas y bien estructuradas, tenemos el testimonio de Clemente Alexandrino (Stromata); tambi茅n tenemos informaci贸n del primer escritor eclesi谩stico de habla latina conocido, Tertuliano (De oratione; De ieiuno), pasando por Cipriano (De oratione dominica) hasta Agust铆n de Hipona (Sermones ad competeti).

Atribuida a Hip贸lito de Roma, tambi茅n tenemos la Traditio Apostolica (principios del siglo III) que nos da informaci贸n sobre las horas de oraci贸n: al amanecer antes de que comience cualquier actividad (esta hora en la Iglesia); a la hora tercia, a la hora sexta y a la hora nona, donde quiera que estuviere; antes del descanso nocturno; y finalmente a la medianoche. Al final del siglo IV, la peregrina Egeria, que estuvo tres a帽os en Palestina, da informaci贸n sobre la liturgia de Jerusal茅n, especialmente sobre las oraciones de las horas en la Iglesia de An谩stasis: Vigilia (monjes, v铆rgenes y laicos) cantan himnos, salmos, a los que se responde con ant铆fonas; despu茅s de que lleguen dos o tres presb铆teros y di谩conos, comienza la oraci贸n de la ma帽ana. El obispo llega con sus sacerdotes y reza una oraci贸n y da la bendici贸n a los que indican sus nombres, por detr谩s de los barrotes que cierran la gruta del sepulcro donde fue depositado el cuerpo de Cristo. Luego se vuelven a encontrar en el mismo lugar a la hora sexta y nona; en la hora d茅cima se realiza el lucernario, las V铆speras (SCh, 2002, p. 239-241); no menciona una oraci贸n nocturna, pero en las p谩ginas siguientes da cuenta de los oficios solemnes de la Epifan铆a, los cuarenta d铆as que le siguen y los oficios de las fiestas pascuales: Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Octava hasta Pentecost茅s (SCh, 2002, p谩g. 251-305).

A partir de ese momento, es decir, c. IV, comienzan los primeros intentos de organizar la oraci贸n de las horas. Los autores suelen distinguir dos caminos: el primero seguir铆a en una direcci贸n que llamamos Oficio Catedral, y el segundo en otra direcci贸n que llamamos Oficio Mon谩stico. El Oficio Catedral 鈥搕ambi茅n el oficio parroquial鈥 ya estaba compuesto por las Horas Mayores 鈥揕audes y V铆speras鈥 con Laudes precedidas de una vigilia los domingos y d铆as festivos. El Oficio Mon谩stico, adem谩s de estas dos Horas Mayores, constaba de tres horas diurnas, Tercia, Sexta y Nona, m谩s la Primera y Completas. Adem谩s, los monjes institucionalizaron las vigilias de oraci贸n como una actividad diaria, ya que su ideal era recitar el Salterio en su totalidad (cf. LEIKAN, 2000, p. 48).

Cabe destacar la presencia del Salmo 62 en Laudes y del Salmo 140 en V铆speras en todas las Iglesias desde el siglo IV, seg煤n el testimonio de Eusebio de Cesarea (Comentario a los Salmos 140 y 142), Juan Cris贸stomo (Catequesis bautismales) y las Constituciones Apostolorum. Este 煤ltimo documento (finales del siglo IV o principios del V) ya registra la presencia del Nunc dimittis (Lc 2,29-32) en el oficio vespertino.

2.3 El Oficio Divino desde la Edad Media hasta el Vaticano II

Sin embargo, el oficio mon谩stico se desarroll贸 de tal manera que acab贸 influyendo en el oficio catedral. Adem谩s de la aparici贸n de nuevos idiomas y el uso cada vez m谩s restringido del lat铆n, otras razones -que aqu铆 no son el caso- hicieron que el pueblo ya no tuviera acceso a la liturgia en general, y el oficio pasase a ser de “mano de obra especializada”, o sea, de cl茅rigos y monjes. Desde el siglo IX, en muchas Iglesias locales, el clero estaba obligado a recitar el oficio, entonces fuertemente influenciado por el Oficio mon谩stico que, a su vez, preve铆a m谩s horas y textos m谩s extensos: en el transcurso de una semana recitaban todo el salterio y, en un a帽o, se le铆a toda o casi toda la Biblia, m谩s himnos, c谩nticos, ant铆fonas, responsorios, etc.

Aqu铆 no se puede dejar de mencionar la Regla de San Benito que, principalmente por obra de Carlomagno, se impuso en casi todos los monasterios de Occidente. La Regula Monasterum Sancti Benedicti Abbatis prescribe siete oraciones horarias cada d铆a, citando el Salmo 118,164: 鈥淭e alabo siete veces cada d铆a鈥 (Cap铆tulo XVI). Estos horarios son: Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, V铆speras y Completas.

Para la Hora Nocturna, durante el invierno (principios de noviembre hasta Semana Santa), est谩n previstos 6 salmos precedidos por el verso 鈥淥h Se帽or, abre mis labios, y mi boca anunciar谩 tu alabanza鈥, al que sigue el Salmo 3, el Gloria, el Salmo 94 con ant铆fona, seis salmos con ant铆fonas, tres lecturas b铆blicas con responsorio, 6 salmos m谩s con aleluya, lectura del Ap贸stol, y se聽 concluye con la s煤plica lit谩nica, es decir Kyrie eleison (Cap. IX). La Hora Nocturna se reza en medio de la noche por el Salmo 118,62: 鈥淓n medio de la noche me levanto y te doy gracias鈥. Durante el resto del a帽o, por la brevedad de las noches, se hace una sola lectura del Antiguo Testamento, quedando todo el resto como en el per铆odo invernal (Cap铆tulo X). Los domingos, sin embargo, se leen cuatro lecturas con responsorio despu茅s de los primeros seis salmos y cuatro m谩s despu茅s de los otros seis salmos; tres c谩nticos del Antiguo Testamento con Aleluya; cuatro lecturas m谩s con responsorio, Te Deum laudamus, Lectura del Evangelio, Te decet laus y bendici贸n final (Cap铆tulo XI).

Las Laudes, por su parte, estaban compuestas por el Salmo 66 con ant铆fona, seguido del Salmo 50 con Aleluya, los Salmos 117 y 62, el Benedictus, 鈥淟audes鈥, lectura del Apocalipsis, con un responsorio, un himno ambrosiano, un verso, un canto evang茅lico y finalizaba con la letan铆a (cap铆tulo XII). Para las dem谩s horas, las composiciones son las siguientes: Prima: tres salmos con un solo Gloria, himno, luego el vers铆culo Deus, in adiuntorium meu…, tres salmos, una lectura, un vers铆culo, Kyrie eleison y conclusi贸n; la Tercia, la Sexta y la Nona, el Oficio sigue el mismo orden para las tres: verso, el himno propio de la hora, tres salmos, las lecturas, el Kyrie eleison y las oraciones finales (Cap铆tulo XVII). Aqu铆 se recomienda que, si la comunidad es numerosa, los salmos se reciten con ant铆fona.

Las v铆speras se componen de cuatro salmos con ant铆fonas, la lectura, responsorio, himno, vers铆culo, canto evang茅lico, oraci贸n lit谩nica y concluyen con el Padre Nuestro. En Completas, los tres salmos se recitan en sucesi贸n sin ant铆fona, el himno, una sola lectura, el vers铆culo, el Kyrie eleison y concluyen con la bendici贸n (Cap铆tulo XVII).

De la influencia de las reglas de los monasterios romanos sobre el Oficio Catedralicio, surgir谩 una especie de Oficio mon谩stico-eclesi谩stico; una de estas nuevas reglas ser谩 adoptada por el Papa y sus curiales a partir de finales de siglo X o principios de siglo. XI, lo que se conoci贸 como el Breviario de la Curia romana (cf. RAFFA, 2004, p. 655). En la primera mitad del siglo XIII, San Francisco de As铆s adoptar铆a este Oficio para su orden, lo que, a su vez, contribuir铆a a su amplia difusi贸n en casi todo Occidente, convirti茅ndose en la forma predominante (cf. RAFFA, 2004).

En la reforma tridentina del Breviario Romano, P铆o V, con la bula Quod a nobis (1568), redujo el n煤mero de salmos, pero introdujo el Oficio de Santa Mar铆a el s谩bado; redujo a煤n m谩s los textos hagiogr谩ficos. La bula no incluye a los laicos, cuando enumera los grupos de personas que est谩n obligadas a rezar el oficio, y compromete el simbolismo de las horas al prever la recitaci贸n privada, incluso lo equipara con la comunitaria,聽 con la consiguiente recitaci贸n en la hora en que se pudiese. En adelante, el Breviario de P铆o V ser谩 pr谩cticamente la 煤nica regla en toda la Iglesia de Occidente. Una nueva reforma solo vendr铆a ya en el siglo. XX, por obra de P铆o X, con la bula Divino afflatu: redujo el n煤mero de salmos en todas las horas, pero mantuvo la recitaci贸n del salterio durante el transcurso de una semana, haciendo una nueva distribuci贸n de los salmos. P铆o X hizo esta reforma en vista, sobre todo, de las exigencias de la labor pastoral del clero.

De la reforma impulsada por el Vaticano II surge la Liturgia de las Horas de Pablo VI, promulgada el 1 de noviembre de 1970, la que usamos hoy. Las grandes novedades aqu铆 son: distribuci贸n de los salmos en cuatro semanas (cf. SC 91); la supresi贸n de la Hora Prima (SC 89); la posibilidad de recitar la hora llamada Maitines en cualquier momento del d铆a, aunque conserve en el coro la 铆ndole de alabanza nocturna, y se reduce el n煤mero de salmos, pero propone lecturas m谩s largas; para las llamadas Horas Menores, a saber, Tercia, Sexta y Nona, se puede elegir una de ellas fuera del coro (SC 90) y, finalmente, el uso de la lengua vern谩cula (SC 101). Tambi茅n se recomienda devolver la fidelidad hist贸rica a los martirios o vidas de los Santos (SC 92) y que 鈥渟e eliminen o cambien aquellas cosas que saben a mitolog铆a o son menos acordes con la piedad cristiana鈥 (SC 93).

3 Estructura y elementos del rito de la Liturgia de las Horas

La Instrucci贸n General sobre la Liturgia de las Horas (IGLH), en el Cap铆tulo II, muy acertadamente, presenta el rito con el t铆tulo 鈥淟a santificaci贸n del d铆a o las diferentes Horas del Oficio Divino鈥. Hay siete momentos de oraci贸n (cf. Sal 118,164): Oficio de Lecturas, Laudes, tres Horas Medias, V铆speras y Completas. La Introducci贸n del Oficio es, en la primera hora rezada (Laudes u Oficio de Lecturas), el Invitatorio 鈥淎bre mis labios, Se帽or. Y mi boca proclamar谩 tu alabanza鈥, con la que 鈥渓os fieles son invitados cada d铆a a cantar las alabanzas de Dios y a escuchar su voz…鈥 (ILGH 34); Sigue el Salmo 94(95), que puede ser sustituido por los Salmos 99(100), 66(67) o 23(24) con sus respectivas ant铆fonas. El salmo de apertura se recita de forma responsorial, es decir, la ant铆fona se comporta como un estribillo, pero si se recita individualmente, basta con decir la ant铆fona al principio y al final.

La hora denominada 鈥淢aitines鈥 aparece en la Liturgia de las Horas de Pablo VI bajo el t铆tulo de 鈥淥ficio de Lecturas鈥 que, como prev茅 la Sacrosanctum Concilium 鈥搚a lo hemos mencionado m谩s arriba鈥 puede rezarse en cualquier momento del d铆a, aunque conserva su car谩cter de oraci贸n nocturna (cf. SC 89; ILGH 57). Cuando se abre el Oficio, se dice al principio el Invitatorio, como se indica en el p谩rrafo anterior. A diferencia de la salmodia del ordinario del rito el Salmo Invitatorio se recita de forma responsorial, es decir, la ant铆fona se comporta como un estribillo, y lo mismo puede decirse de las dem谩s opciones de salmo previstas para este tiempo. Cuando el Oficio de Lecturas no abre el oficio cotidiano, se abre como en las dem谩s horas, es decir, el verso inicial y, poco despu茅s, el Himno. La salmodia, como en las dem谩s horas, se compone de tres salmos con las ant铆fonas correspondientes; a esto sigue el vers铆culo, que hace la transici贸n de la salmodia para escuchar la Palabra de Dios. De hecho, inmediatamente despu茅s se lee una lectura b铆blica seguida de su responsorio. La segunda lectura se toma de las obras de los Santos Padres o de otros escritores eclesi谩sticos. Los domingos, d铆as de solemnidad o celebraci贸n, se canta el Te Deum. El Oficio termina con la Oraci贸n final y el 鈥淏endigamos al Se帽or. Gracias a Dios”.

Las Horas Mayores, es decir, Laudes y V铆speras, se abren con el verso introductorio 鈥淒ios m铆o, ven en mi auxilio.聽 Se帽or, date prisa en socorrerme鈥 Las Laudes, en cambio, si son la primera oraci贸n del d铆a, se abren con el Invitatorio, seguido del Gloria al Padre, el himno propio de la hora, la salmodia con las respectivas ant铆fonas con Aleluya 鈥 excepto en el tiempo de Cuaresma 鈥 dicho al principio y al final, en este 煤ltimo caso, son precedidos por el Gloria al Padre… A esto le sigue la recitaci贸n del himno, los dos salmos, entre los cuales se recita uno del Antiguo Testamento, cada uno de estos tres elementos con sus respectivas ant铆fonas, al principio y al final. A continuaci贸n, se lee la lectura breve con su responsorio; si es necesario, se puede dar una homil铆a o un breve per铆odo de silencio antes del responsorio; esta lectura puede ser reemplazada por una m谩s larga elegida a voluntad. Luego se recita el C谩ntico evang茅lico Benedictus 鈥 El Mes铆as y su precursor (Lc 1,68-79) 鈥 con su ant铆fona. Siguen las oraciones para consagrar el d铆a y el trabajo a Dios; la oraci贸n del Padre Nuestro y, concluyendo el oficio, la oraci贸n final y la despedida.

Las v铆speras tienen una estructura muy similar. Nunca se abren con el Invitatorio porque no es la primera oraci贸n del d铆a. El Himno es propio de esa hora y otra diferencia est谩 en la salmodia, es decir, en lugar de recitar un himno del Antiguo Testamento, como en las Laudes, se recita un himno del Nuevo Testamento. Otra diferencia est谩 tambi茅n en el C谩ntico del Evangelio: aqu铆 se recita el Magn铆ficat. Todo lo dem谩s se hace como en Laudes, obviamente con los contenidos espec铆ficos de cada hora. N贸tese aqu铆 que no hay V铆speras los s谩bados porque en esta hora se dicen las primeras V铆speras del domingo, que es siempre una solemnidad; La excepci贸n a lo que acabamos de decir es el S谩bado Santo, porque no se dicen las primeras V铆speras del Domingo de Resurrecci贸n, ya que no puede haber otra oraci贸n antes de la gran Vigilia Pascual.

Las Horas Medias tienen una estructura mucho m谩s simple: abren como las Horas Mayores 鈥搉unca el vers铆culo 鈥淎bre mis labios, Se帽or…鈥濃; el himno propio de cada hora; salmodia 鈥 cuando se rezan las tres horas, s贸lo una usa los salmos distribuidos en el Salterio con sus ant铆fonas, pues las otras dos son tomadas de los Salmos Complementarios, los llamados 鈥淪almos Graduales鈥; lectura breve con su responsorio, oraci贸n final y despedida: 鈥淏endigamos al Se帽or. Gracias a Dios”. N贸tese que en estas tres horas no se hace menci贸n a la memoria de los Santos.

Antes del descanso nocturno, la Iglesia invita a sus fieles a elevar la mente a Dios, en ritmo de oraci贸n. Para ello se recita Completas que, como su nombre indica, concluye el oficio diario. De todas las horas, Completas es la m谩s simple y breve en estructura. Esta hora antes del descanso nocturno comienza como las dem谩s horas, -salvo la primera oraci贸n del d铆a, es decir, Oficio de Lecturas o Laudes-, contin煤a con el Himno, la salmodia compuesta de un solo salmo, excepto cuando son rezadas despu茅s de las primeras v铆speras de los domingos y solemnidades, cuando se rezan los salmos 4 y 133 (134). Despu茅s de la salmodia hay una Lectura Breve con el responsorio 鈥淪e帽or en tus manos encomiendo mi esp铆ritu… T煤, el Dios leal, nos librar谩s. Gloria al Padre…鈥; seguidamente se canta el Nunc Dimittis, el C谩ntico de Sime贸n (Lc 2,29-32), con su ant铆fona. Esta hora termina con la Oraci贸n final seguida de la bendici贸n 鈥淨ue el Se帽or Todopoderoso nos conceda una noche tranquila y, al final de la vida, una santa muerte鈥; y, finalmente, se recita una de las ant铆fonas de Nuestra Se帽ora propuestas en la Liturgia de las Horas.

Antes de pasar al siguiente punto, es 煤til recordar que la Liturgia de las Horas sigue el A帽o Lit煤rgico y el Calendario Romano. As铆, el contenido eucol贸gico var铆a seg煤n el contenido teol贸gico de cada tiempo (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario) 鈥 por eso no se dice el Aleluya al final de las ant铆fonas en Cuaresma 鈥; y del mismo modo se celebran las solemnidades, las fiestas y la memoria de los Santos.

4 Simbolismo y Teolog铆a de la Liturgia de las Horas

En las 煤ltimas d茅cadas ha habido una fuerte tendencia a hacer teolog铆a de la liturgia en general y de sus celebraciones 鈥渄esde la Lex Orandi鈥 [1], es decir, comentar la teolog铆a de los sacramentos y otras celebraciones lit煤rgicas, principalmente desde el rito y sus contenidos No pod铆a ser diferente para la Liturgia de las Horas, dada la riqueza simb贸lica y espiritual de sus diferentes horas.

Muy 煤til para su comprensi贸n es comenzar con la nomenclatura. 鈥淟iturgia de las Horas鈥 es un t铆tulo que apareci贸 en 1959 y es muy apropiado, porque expresa la finalidad de esta oraci贸n de la Iglesia, a saber, la santificaci贸n del transcurso del d铆a, en el que los fieles se santifican 鈥 en el rito bizantino se le llama 鈥渞eloj鈥 por la misma raz贸n. 鈥淥ficio Divino鈥, utilizado a煤n hoy junto a la Liturgia de las Horas, este t茅rmino se utiliz贸 antiguamente para designar todo acto de culto y, m谩s tarde, para designar la celebraci贸n lit煤rgica de la Iglesia, pero parece que tambi茅n pretende se帽alar el car谩cter obligatorio, can贸nico, (Officium, deber) de su recitaci贸n (cf. RAFFA, 2004, p. 652). 鈥淏reviario鈥 nos parece un poco pobre para designar tan rica expresi贸n lit煤rgica de la Iglesia, ya que se usaba para designar compilaci贸n, abreviatura, etc. de los diferentes libros lit煤rgicos utilizados para la oraci贸n de las horas en la Edad Media. A lo largo de la historia de la liturgia se han utilizado los siguientes nombres: cursus, preces horariae, opus Dei, horae canonicae (cf. RAFFA, 2004, p. 652).

Originalmente, el Oficio de Lecturas 鈥揺n Sacrassanctum Concilium todav铆a se usa la expresi贸n 鈥Maitines鈥濃 tiene un car谩cter nocturno. Se rezaba en mitad de la noche, especialmente en los monasterios, una referencia al Salmo 118(119),62. El simbolismo de esta hora es el de las 鈥渢inieblas鈥 de las que Cristo nos ha arrebatado. Podemos encontrar un ejemplo en el himno 鈥淥culta la noche oscura鈥. Ya en la primera estrofa se dice: 鈥淟a negra noche oculta los colores de todas las cosas de la tierra 鈥︹ sugiriendo que las tinieblas nos impiden la visi贸n f铆sica, met谩fora de la visi贸n beat铆fica. Y sigue “Juez de los corazones, para ti nuestra alabanza” sugiriendo que nuestra alabanza a Cristo es incesante.

Lo que acabamos de decir parece reforzarse con la par谩bola de las 鈥渄iez v铆rgenes鈥 (Mt 25,1-10), que se enmarca en un marco literario de marcado contenido escatol贸gico: la venida del Hijo del Hombre (Mt 24,26-35); ignorancia del d铆a del juicio (Mt 24,36-51); los talentos (Mt 25,14-30); el juicio final (Mt 25, 31-46). El simbolismo de l谩mparas, con suficiente aceite para estar encendidas cuando llegue el novio, sugier, no s贸lo una actitud de vigilancia (cf. Mt 24,42), sino sobre todo de estar preparados para la 鈥渉ora鈥.

Las Laudes tienen un simbolismo natural, el sol, porque se rezan con las primeras luces del alba. El sol, 鈥渓a estrella naciente鈥, en efecto, es una referencia b铆blica al Mes铆as (para indicar el descendiente de David: Jer 23,5; Zac 3,8; 6,12; el verbo correspondiente para indicar el del astro mesi谩nico: Nm 24,17; cf Mal 3,20; Mt 2,2; Lc 1,78). El sol, por tanto, luz, es un simbolismo ya presente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, aqu铆 especialmente en la literatura ju谩nica:

“En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por 茅l. No era 茅l la luz, sino quien deb铆a dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” (Jn 1,4-9).

Juan vuelve a insistir en este simbolismo: 鈥淥tra vez Jes煤s les habl贸: 鈥榊o soy la luz del mundo. El que me sigue no andar谩 en tinieblas; tendr谩 la luz que lleva a la vida’鈥 (Jn 8,12); y m谩s adelante escribe: 鈥淢ientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo鈥 (Jn 9,5); y adem谩s:

Jes煤s les dijo: 芦Todav铆a, por un poco de tiempo, est谩 la luz entre vosotros. Caminad mientras ten茅is la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que camina en tinieblas, no sabe a d贸nde va. 36.Mientras ten茅is la luz, creed en la luz, para que se谩is hijos de luz禄鈥 (Jn 12,35-36)

Y m谩s: 鈥淵o, la luz, he venido al mundo para que todo el que cree en m铆 no perezca en las tinieblas鈥 (Jn 12,46). N贸tese que, en todos estos vers铆culos, Jes煤s se identifica con la luz, s铆mbolo de salvaci贸n, mientras que las tinieblas se identifican con el pecado, el no estar y andar en la presencia de Dios.

Sin embargo, Juan no es el 煤nico en utilizar el simbolismo de la luz aplicado a Cristo y a la salvaci贸n que 脡l realiz贸 para nosotros en su misterio pascual. Tambi茅n podemos encontrar este simbolismo en los escritos paulinos: 鈥淒ad gracias al Padre que os ha hecho part铆cipes de la herencia de los santos de la luz. 脡l nos arrebat贸 de la potestad de las tinieblas y nos traslad贸 al reino del Hijo de su amor禄 (Col 1, 12-13; cf. 1 Ts 5, 5; Hb 6, 4; 10, 32).

Robert Taft observa que el simbolismo de la luz, cuando se aplica a los que viven en Cristo (Ef 5 y 1 Jn 1,5-7; 2,8-11), tiene una dimensi贸n moral y comunitaria, as铆 como observa que el libro del Apocalipsis concluye con un hermoso himno que hace referencia a la luz del Cordero en la Ciudad Santa de la Jerusal茅n celestial (Ap 21,22-26) (TAFT, 2000, p. 157).

Pero veamos ahora c贸mo este tema de la luz, en su simbolismo natural, el sol, aparece en el rito de las Laudes, con una clara referencia a la resurrecci贸n de Jes煤s. De entrada, notamos que este tema es constante en esta 茅poca a causa del himno Benedictus, tambi茅n conocido como 鈥淐谩ntico de Zacar铆as鈥. En el himno de Adviento, propuesto para esta hora, podemos leer: 鈥淯na clara voz resuena, que las tinieblas repudian, el sue帽o pesado ahuyentase, Cristo en el cielo fulgura. Despierte el alma adormida y sus torpezas sacuda, que, para borrar los males, un astro nuevo relumbra.鈥. En el himno propuesto para el tiempo de Navidad, el sol aparece como marcador de la duraci贸n de la alabanza, pero no se aplica a Cristo ni a su acci贸n salv铆fica. Para la Cuaresma, curiosamente, el simbolismo luz/sol no aparece en el himno propuesto para el domingo, d铆a del sol, sino en el himno propuesto para los d铆as de la semana: 鈥淥h Cristo, Sol de Justicia, resplandece en las tinieblas de la mente. Con fuerza y 鈥嬧媗uz, repara de nuevo la creaci贸n.鈥 En el himno de Laudes de Semana Santa, el tema est谩 m谩s ligado a los misterios de la pasi贸n de Cristo y no hace referencia al simbolismo luz/sol. Para los domingos de Pascua, en cambio, el simbolismo aparece bajo la imagen de la 鈥渁urora que resplandece鈥 y, para los d铆as de la semana, el simbolismo luz/sol aparece m谩s expl铆cito: 鈥淛erusal茅n fiel canta un himno triunfante, celebrando con alegr铆a a Jesucristo, la Luz Pascual鈥.

En las solemnidades que tienen lugar fuera del Tiempo Pascual, el tema aparecer谩 en el himno de Laudes de la Sant铆sima Trinidad y se atribuye tambi茅n a la Trinidad: 鈥淥h Trinidad, en un supremo solio que resplandece, en un intenso esplendor鈥; y al Hijo: 鈥淭煤 eres esplendor y espejo de luz, oh Hijo, qu茅 hermanos nos llamas鈥; y el Esp铆ritu Santo: 鈥淧iedad y amor, fuego ardiente, dulce luz, poderoso resplandor, renueva nuestras mentes, oh Esp铆ritu, y calienta el coraz贸n fiel鈥. En la solemnidad del Sagrado Coraz贸n de Jes煤s, este simbolismo aparece en la quinta estrofa del himno de Laudes: 鈥淨u茅date con nosotros, Se帽or, nueva ma帽ana que brilla y vence las tinieblas de la noche, trayendo dulzura al mundo鈥. Esta estrofa deja claro que las Laudes celebran la presencia de Cristo Luz entre los fieles y la victoria de Cristo sobre las tinieblas del pecado y la muerte.

Hay muchos ejemplos que podr铆amos citar aqu铆, pero estos son suficientes para que nos demos cuenta de que el tema luz/sol, en oposici贸n a las tinieblas, es central en el oficio de Laudes. Esta centralidad del simbolismo del sol, adem谩s de referirnos a la resurrecci贸n de Jes煤s, nos recuerda una de las grandes maravillas de la creaci贸n, fuente de luz y calor, de vida y alimento, que nos lleva a la alabanza y al agradecimiento (cf. TAFT, 2000, p. 158) por tantos dones recibidos de la bondad del Se帽or.

Sin embargo, hay otros elementos en la estructura de Laudes, que nos proporcionan su contenido teol贸gico. El primero de estos elementos es la santificaci贸n del per铆odo de la ma帽ana, pero, antes de comenzar cualquier actividad del d铆a, se invita al creyente a dirigir su mente al Se帽or (cf. IGLH 38). As铆, el cristiano estar谩 siguiendo el consejo de Pablo cuando dice: “As铆 que, ya sea que coman o beban, o hagan cualquier otra cosa, h谩ganlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor 10,31), es decir, a lo largo de toda vuestra jornada, as铆 como todas vuestras actividades temporales sean hechas delante, y para la gloria, de Dios.

V铆speras y Laudes se llaman las Horas Mayores. Las v铆speras, sin embargo, se celebran al despuntar el atardecer. Como en Laudes, el simbolismo central es el tema de la luz en oposici贸n a la oscuridad. Al ponerse el sol, se encienden las l谩mparas; esto significa la luz de Cristo que ninguna oscuridad puede vencer. Adem谩s de evocar las tinieblas de la pasi贸n de Cristo, las V铆speras nos hacen reflexionar sobre la fugacidad de nuestra vida y de toda la Creaci贸n. Lo que acabamos de decir nos abre a la dimensi贸n escatol贸gica de la oraci贸n vespertina, ya que esta fugacidad de la vida debe abrirnos a la esperanza de la vida eterna. Otros grandes temas que aparecen en este oficio son la acci贸n de gracias por los beneficios recibidos, el trabajo realizado y el bien que pudimos hacer a lo largo del d铆a. Sin embargo, el tema de las tinieblas nos recuerda nuestra condici贸n pecaminosa y, por tanto, nos lleva al arrepentimiento y a pedir perd贸n por los pecados que hayamos podido cometer. Tambi茅n, el tema de la oscuridad nos invita a pedir la protecci贸n divina contra los peligros que ofrece.

Hemos visto que, en Laudes, el simbolismo sol/luz, en oposici贸n a la oscuridad, nos recuerda la salvaci贸n en oposici贸n al mal y al pecado en varios pasajes b铆blicos. Algo similar sucede en las V铆speras, por ejemplo, en el himno propuesto para estas horas hasta el 16 de diciembre en el Tiempo de Adviento, aparece expl铆citamente la simbolog铆a luz (redenci贸n) versus tinieblas (pecado): 鈥淓terna luz de los hombres, de las estrellas, Creador, escucha nuestras oraciones, de todos Redentor鈥 (1陋 estrofa); 鈥淪i la sombra del pecado lo oscurec铆a todo, Esposo, t煤 saliste del vientre de Mar铆a鈥 (3陋 estrofa). Desde el d铆a 16 hasta las v铆speras de navidad, el himno propuesto vincula el tema de la luz, en su forma verbal 鈥渋luminar鈥, a la concepci贸n virginal de Mar铆a por obra del Esp铆ritu Santo. Desde la Navidad hasta la Epifan铆a, Jes煤s es 鈥淒el Padre luz y esplendor鈥 (2陋 estrofa).

En el tiempo de Cuaresma, el himno de las V铆speras tampoco trae el tema de la luz, pero entre semana s铆: 鈥淭煤 consagraste la abstinencia de Cuaresma, oh, Jes煤s, con el ayuno y la oraci贸n nos llevas de las tinieblas a la luz鈥. Aqu铆 notamos, sin embargo, que el simbolismo tinieblas y luz se aplica al pecado (tinieblas) y a la salvaci贸n (luz), es decir, la luz es simbolismo de la acci贸n salvadora de Cristo y las tinieblas de la acci贸n pecadora de la humanidad. Para el Tiempo Ordinario, tomemos como ejemplo el himno de las primeras V铆speras del domingo de la primera semana: 鈥淥h Dios, autor de todo, que gu铆as la tierra y el cielo, que vistes de luz el d铆a, das el sue帽o a la noche鈥 (1陋 estrofa); 鈥淪e帽or, te damos gracias al final de este d铆a. Cae la noche, pero tu amor nos gu铆a鈥 (3陋 estrofa); 鈥淵 as铆, cuando llega la noche, con grandes tinieblas, la fe, en medio de las tinieblas, esparce su luz鈥 (5陋 estrofa). Aqu铆 tambi茅n se aplica el simbolismo de la luz a Cristo, pero los t茅rminos luz, d铆a, noche, ocaso, tinieblas, tinieblas y resplandor indican el origen de la luz en Dios y su difusi贸n en medio de las tinieblas como obra de la fe. Adem谩s de indicar con gran precisi贸n la hora del oficio de V铆speras, celebra la confianza de la fe en la luz divina para atravesar las tinieblas de la noche, met谩fora del pecado y de la muerte.

En las Segundas V铆speras del primer domingo se celebra al Dios creador y autor de los tiempos: 鈥淕eneroso creador de la luz, t煤 creaste la luz para el d铆a, con los primeros rayos de luz, su origen el mundo inicia鈥 (1陋 estrofa); 鈥淟lamaste d铆a al transcurso de la ma帽ana luminosa hacia el poniente. He aqu铆, las tinieblas ya descienden sobre la tierra: escucha nuestra oraci贸n, misericordioso.鈥 Luego vienen los temas del arrepentimiento y el perd贸n de los pecados cometidos a lo largo del d铆a: 鈥淧ara que bajo el peso de los cr铆menes no sea oprimida nuestra mente, y, olvidando las cosas eternas, no quede excluida del premio de la vida鈥 (3陋 estrofa); 鈥淟lamando siempre a la puerta celestial, obtengamos el premio de la vida, evitemos el contagio del mal y curemos la herida de la culpa鈥 (4陋 estrofa).

Las Horas Menores u Horas Medias, a saber, Tercia (a las nueve), Sexta (al mediod铆a) y Nona (a las quince horas), tienen un car谩cter simb贸lico-sacramental, pues se refieren a los momentos clave del misterio de Cristo y la acci贸n apost贸lica de los Doce (cf. IGLH 75). Su prop贸sito es que los cristianos detengan sus actividades y oren por la santificaci贸n del d铆a y de sus propias actividades. Pero veamos c贸mo aparecen en el rito los temas ligados al misterio de la pasi贸n de Cristo, concretamente en los himnos de estas tres horas.

En la Oraci贸n de las Nueve Horas, el himno propuesto para el Tiempo de Cuaresma es ejemplar, porque confirma lo que acabamos de decir en el p谩rrafo anterior. La primera estrofa es una alabanza de las tres virtudes teologales, dones que nos ofrecen los m茅ritos de la pasi贸n de Cristo: “En la fe en Dios, por quien vivimos, en la esperanza de lo que creemos, en el don de la santa caridad, de la Cristo, cantemos las glorias鈥. La confirmaci贸n de lo que acabamos de hacer, as铆 como la referencia a la pasi贸n de Cristo, aparecen en la siguiente estrofa: 鈥淎l sacrificio de la Pasi贸n en la hora tercia, Jes煤s llevando la cruz a cuestas, arranca a las tinieblas el perdido”. Esta referencia a la redenci贸n se destaca m谩s claramente en la tercera estrofa: 鈥淣os has librado del decreto de condenaci贸n total; del mundo malo libra a los pueblos, fruto de tu redenci贸n.鈥

En la Oraci贸n de las Doce Horas, la referencia a la pasi贸n de Cristo ya aparece expl铆citamente en la primera estrofa: 鈥淓n la misma hora en que Jes煤s, el Cristo, padeci贸 sed, clavado en la cruz, concede la sed de justicia y de gracia a los que celebra tu santa alabanza.鈥 La siguiente estrofa es importante porque vincula la Liturgia de las Horas con el sacramento de la Eucarist铆a: 鈥淎 la vez, sea 茅l nuestra hambre y el Pan divino que se da a s铆 mismo; sea 鈥嬧媏l pecado una molestia para nosotros, s贸lo en el bien puede estar nuestra alegr铆a鈥. Aqu铆 la Eucarist铆a se concibe como el sacramento del sacrificio de Jes煤s.

La Oraci贸n de las Quince Horas, por su parte, utiliza el simbolismo num茅rico para evocar el misterio de la muerte redentora de Cristo: 鈥淓l n煤mero sagrado, el tres por tres de las horas, abriendo un nuevo espacio, nos llama a la oraci贸n, ahora. En el nombre de Jes煤s, tu pueblo perd贸n implora鈥 (1陋 estrofa). La tercera estrofa celebra la victoria de la cruz sobre la muerte y el retorno de la luz tras las densas tinieblas, clara referencia a la resurrecci贸n de Cristo: 鈥淎hora la muerte muere vencida por la cruz; tras las densas tinieblas, serenas, vuelve la luz; el horror del mal se rompe, en las mentes Dios brilla鈥.

5 Pastoral de la Liturgia de las Horas

La liturgia en general, ya mucho antes de finalizar el primer milenio y por diversos factores, dej贸 de ser accesible al pueblo cristiano, como ya hemos dicho, convirti茅ndose en un 鈥渙ficio鈥 de 鈥渕ano de obra especializada鈥, es decir, monjes. y clero. A la Eucarist铆a asist铆a el pueblo, pero no participaba; iba a misa solo para ver el 鈥渕ilagro eucar铆stico鈥. El famoso Decreto de Graciano (1140-1150) deja muy clara la distinci贸n entre los 鈥渆spirituales鈥 (monjes y cl茅rigos), clase destinada al oficio divino, y los 鈥渃arnales鈥, aquellos que se casan y pueden depositar sus ofrendas en el altar, pagar diezmos… (THION, 2005, p. 342). Situaci贸n que perdur贸 en la Iglesia Cat贸lica hasta el Concilio Vaticano II. Esto ya apunta al desaf铆o de un cambio de mentalidad, consolidada por siglos de historia. Para exacerbar esta desviaci贸n, la Iglesia tiene que lidiar con el tema del estilo de vida moderno, que deja a las personas cada vez m谩s sin tiempo para ocuparse de su vida personal y, aqu铆, la dimensi贸n espiritual es la m谩s afectada.

Se han tomado algunas iniciativas: el reconocimiento oficial de la Iglesia de que la liturgia es un culto p煤blico, incluida la Liturgia de las Horas:

El ejemplo y el mandato de Cristo y de los Ap贸stoles de orar siempre e insistentemente, no han de tomarse como simple norma legal, ya que pertenecen a la esencia 铆ntima de la Iglesia, la cual, al ser una comunidad, debe manifestar su propia naturaleza comunitaria incluso cuando ora. Si bien la oraci贸n comunitaria encierra una especial dignidad conforme a lo que el mismo Cristo manifest贸: “Donde est谩n dos o tres congregados en mi nombre, all铆 estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). (IGLH 9)

Y m谩s adelante se reconoce que 鈥淟a Liturgia de las Horas, como las dem谩s acciones lit煤rgicas, no es una acci贸n particular, sino algo que pertenece a todo el Cuerpo de la Iglesia y lo manifiesta y alcanza鈥 (IGLH 20), siguiendo un principio vital establecido por el Vaticano II (SC 26). Adem谩s, reconoce que la Liturgia de las Horas es la cumbre y la fuente de la actividad pastoral (IGLH 18), algo sobre lo que los laicos est谩n asumiendo cada vez m谩s su responsabilidad. Sin embargo, la participaci贸n de los laicos en la oraci贸n de las horas es todav铆a muy t铆mida.

En cuanto al lenguaje, en Brasil, hace tres d茅cadas surgi贸 el Oficio Divino de las Comunidades, pero la participaci贸n del pueblo sigue siendo t铆mida[2]. En toda Am茅rica Latina se difundi贸 tambi茅n la pr谩ctica de la Lectura Orante, ligada no tanto a la Liturgia de las Horas, sino a la pr谩ctica, tambi茅n mon谩stica, de la Lectio Divina. Es urgente, sin embargo, que tales iniciativas sean profundizadas por expertos en liturgia y l铆deres comunitarios, sin los cuales se dificulta cualquier reflexi贸n teol贸gico-pastoral, y por pastores verdaderamente comprometidos con las comunidades cristianas.

Sin embargo, se advierte que ser铆a totalmente ilusorio esperar de los cristianos contempor谩neos un grado de compromiso similar al de los cristianos de los primeros siglos de vida de la Iglesia. Sin embargo, es en este mundo, a trav茅s de los gigantescos avances tecnol贸gicos que ofrecen a las personas todo tipo de entretenimiento, a donde la Iglesia sigue siendo enviada a anunciar, testimoniar y celebrar el Evangelio de Cristo.[3]

Consideraciones conclusivas

A lo largo del texto, tratamos de conceptualizar, mostrar la evoluci贸n hist贸rica, presentar la teolog铆a simb贸lica y los desaf铆os pastorales de la Liturgia de las Horas. Con ello esperamos haber podido mostrar el verdadero esp铆ritu de esta forma de oraci贸n de la Iglesia, que le es esencial. Hemos llegado a la conclusi贸n de que se trata de algo verdaderamente evang茅lico y vital para el camino de los cristianos, a pesar de todas sus vicisitudes. Dado que es el ejercicio sacerdotal de Cristo el que une a s铆 mismo a su amada Esposa, la Iglesia, bajo la acci贸n del Esp铆ritu Santo, la Liturgia de las Horas conserva su poder para santificar al ser humano y consagrar a Dios el tiempo y todas las actividades humanas. de vida, ba帽ando el mundo, cada hora, con una ola de Oraci贸n.

Marco Antonio Morais Lima, SJ. Universidad Cat贸lica de Pernambuco. Texto original en portugu茅s. Enviado: 15/11/2021. Aprobado: 15/12/2021. Publicado: 30/12/2021.

Referencias

AUG脡, M. Liturgia. Hist贸ria, celebra莽茫o, teologia, espiritualidade. S茫o Paulo: Paulinas, 2005.

CONC脥LIO VATICANO II. Sacrosanctum Concilium. Constitui莽茫o sobre a sagrada liturgia. Petr贸polis: Vozes, 1968.

CONGREGA脟脙O DO CULTO DIVINO E DISCIPLINA DOS SACRAMENTOS. Liturgia das Horas. Petr贸polis: Vozes; S茫o Paulo: Paulinas/Paulus, 1995.

LEIKAM, R. M. La Liturgia delle Ore nei primi quattro secoli. In: CHUPUNGCO, A. J. Scientia Liturgica. Manuale di liturgia V. Casale Monferrato: Piemme, 2000. p. 90-130.

RAFFA, V. Liturgia das Horas. In; SARTORE, D.; TRIACCA, A. M. Dicion谩rio de Liturgia. S茫o Paulo: Paulus, 2004. p. 651-670.

TAFT, R. F. Teologia della Liturgia delle Ore. In: CHUPUNGCO, A. J. Scientia Liturgica. Manuale di liturgia V. Casale Monferrato: Piemme, 2000. p. 150-165.

[1] V茅ase, al respecto, la breve pero profunda exposici贸n de TABORDA, 聽F. O Memorial da P谩scoa do Senhor. Ensaios lit煤rgico-teol贸gicos sobre a eucaristia. S茫o Paulo: Loyola, 2009, p. 21-37.

[2] Sobre el Oficio Divino de las Comunidades, v茅ase la entrada en esta misma Enciclopedia.

[3] Mucho se ha invertido en los 煤ltimos a帽os en la creaci贸n de aplicaciones, que ponen a disposici贸n, en formato digital, el conjunto de la Liturgia de las Horas. Otros formatos, vinculados a la Lectura orante, tambi茅n est谩n disponibles, como Lecionaltas, Passo a Rezar, Prayer walking etc.