Movimiento lit煤rgico

脥ndice

Introducci贸n

1 Pasos hist贸ricos del movimiento lit煤rgico

1.1 Prehistoria del Movimiento Lit煤rgico

1.2 Comienzos y teolog铆a del Movimiento Lit煤rgico

1.3 Desarrollo del Movimiento Lit煤rgico

1.4 El Movimiento Lit煤rgico en Brasil

2 La impugnaci贸n del Movimiento Lit煤rgico

3 Nueva fase del Movimiento Lit煤rgico

Conclusi贸n

Referencias

Introducci贸n

Con un peque帽o vistazo a la historia de la liturgia, nos damos cuenta de que siempre ha habido per铆odos hist贸ricos en los que la liturgia ha sido reconocida con particular atenci贸n, tanto que se ha caracterizado a lo largo de la vida de la Iglesia y en todos los tiempos como la fuente y cumbre de la vida cristiana.

A principios de siglo XX, un gran movimiento de renovaci贸n lit煤rgica cobra fuerza en la Iglesia de Occidente. Es el llamado Movimiento Lit煤rgico, que tuvo su prehistoria en el per铆odo de la Ilustraci贸n (siglo XVIII) y la Restauraci贸n Cat贸lica (siglo XIX). El Movimiento Lit煤rgico naci贸 de la necesidad de la Iglesia de rescatar su identidad. Sufriendo la influencia del individualismo y del racionalismo modernos, el culto de la Iglesia, sus formas de celebraci贸n y su teolog铆a hab铆an sido relegadas a un plano secundario.

Despu茅s de la tormenta de la Revoluci贸n Francesa y el fracaso de las ideas de la Ilustraci贸n, el per铆odo posterior, el Romanticismo, tuvo una influencia positiva en la liturgia. De hecho, este per铆odo despert贸 el sentido hist贸rico y llev贸 a muchos cl茅rigos y simples fieles a investigar el origen y significado de los gestos, vestiduras, ritos, objetos y fiestas en la liturgia.

El deseo de renovaci贸n pronto contagia a las iglesias europeas. En Alemania, los estudios de teolog铆a son promovidos por los profesores de la Universidad de Tubinga. La reflexi贸n teol贸gica de estos maestros, centrada en la Iglesia como cuerpo m铆stico de Cristo, fue una preparaci贸n preciosa para el Movimiento Lit煤rgico. Aqu铆 consideraremos esencialmente algunos personajes, eventos y problemas que caracterizaron el Movimiento Lit煤rgico y el advenimiento del Concilio Vaticano II. Nos detendremos en el pensamiento de algunas personas cuya reflexi贸n teol贸gica tuvo importantes implicaciones para la comprensi贸n y concepci贸n de la liturgia y sigue influyendo en la actualidad.

1 Pasos hist贸ricos del movimiento lit煤rgico
1.1 Prehistoria del Movimiento Lit煤rgico

En el siglo XVII se inaugura el movimiento filos贸fico-cultural denominado Ilustraci贸n, en clara oposici贸n a la visi贸n y afirmaciones del Barroco, opulento y teatral en sus formas. La Ilustraci贸n privilegia lo esencial y la sobriedad: 鈥淓n la visi贸n ilustrada del tiempo, los acontecimientos se examinan a la luz de la raz贸n, sin exceder el sentimiento y luchando contra la ignorancia y la superstici贸n鈥 (CONTE, 1992, p. 61). La Ilustraci贸n estaba en contra de todas las formas de piedad popular, que consideraba llenas de superstici贸n y fanatismo. Tambi茅n critic贸 severamente las celebraciones pomposas y pidi贸 una liturgia m谩s sobria y esencial, atenta a favorecer la participaci贸n de los fieles. Instancias no siempre bien acogidas por los eclesi谩sticos, que, en lugar de la renovaci贸n, prefer铆an todo lo que no turbara la tranquilidad de su vida.

Durante este per铆odo naci贸 tambi茅n un gran inter茅s por el estudio de las fuentes lit煤rgicas antiguas, negadas por los reformadores protestantes. Entre los grandes, merece especial atenci贸n el cardenal teatino Giuseppe Maria Tomasi (1649-1713), conocido como el 鈥減r铆ncipe de la liturgia de Occidente鈥, que quiso devolver a la 鈥渇orma original, los oficios y ritos en general de la Iglesia鈥 (cf. DI PIETRO, 1986, p. 11).

La Ilustraci贸n tambi茅n tuvo una gran influencia en la liturgia. Este movimiento desencaden贸 un proceso contra la centralidad tridentina y la exagerada exteriorizaci贸n barroca. Los cat贸licos exig铆an una liturgia m谩s sencilla, que se adaptara a la realidad de la gente y fuera comprendida por ellos. El problema es que el clero vio la liturgia m谩s como una funci贸n educativa para el pueblo que como una celebraci贸n del misterio de Cristo, lo que comprometi贸 el trabajo de reforma. En cualquier caso, este movimiento puede verse como el comienzo del Movimiento Lit煤rgico, que culminar谩 con la reforma lit煤rgica del Vaticano II. Y a partir de ah铆 comprenderemos que la liturgia es la fuente primordial de la vida cristiana.

Sin embargo, como tal, el Movimiento Lit煤rgico puede considerarse como un fen贸meno muy reciente, ya sea por su nombre o por su contenido. La expresi贸n 鈥淢ovimiento Lit煤rgico鈥 aparece por primera vez en Alemania, en el Vesperale de A. Schott, publicado en 1894, y fue aceptada para indicar un fen贸meno hist贸rico-cultural propio de nuestro tiempo, aunque, a lo largo de la historia, siempre ha habido movimientos que condujeron sucesivamente a una transformaci贸n de la liturgia. Es arduo, si no imposible, como con cualquier movimiento, darle una definici贸n sint茅tica y completa. Quiz谩s lo mejor es lo que encontramos en las palabras de Neunheuser:

corriente que re煤ne vastos ambientes en la b煤squeda de una renovaci贸n, en primer lugar, de la propia vida espiritual, dej谩ndose afectar por la fuerza de la liturgia y, en segundo lugar, de la liturgia misma, a partir de una comprensi贸n m谩s profunda de su esp铆ritu y leyes 铆ntimas que la inspiran. (NEUNHEUSER, 1992, p. 787)

De esto podemos, para simplificar, se帽alar dos objetivos del Movimiento Lit煤rgico: hacer de la liturgia el alimento de la vida cristiana; responder a la pregunta: 鈥溌縌u茅 es la liturgia?鈥.

Se puede hablar de dos instancias: la instancia hist贸rico-hermen茅utica y la instancia espiritual. En ellas est谩n impl铆citas, y deben ser consideradas, la instancia teol贸gica y la instancia pastoral.

La restauraci贸n lit煤rgica tridentina se tradujo en un apego tenaz a formas heredadas de una Edad Media, en la que la liturgia se hab铆a convertido en un hecho clerical y alejado del pueblo. La teolog铆a del culto cristiano, aquella de los Padres, hab铆a sido olvidada y el acontecimiento de la salvaci贸n, operativo en la acci贸n lit煤rgica, estaba todav铆a totalmente ausente.

1.2 Comienzos y teolog铆a del Movimiento Lit煤rgico

No pretendemos entrar en la discusi贸n de la periodizaci贸n del Movimiento Lit煤rgico, para nuestro alcance, acogemos las fases indicadas por R. Guardini: 鈥淓l Movimiento Lit煤rgico desarroll贸 primero una fase restauradora; luego otra acad茅mica; finalmente la realista鈥 (cf. GRILLO, 2007, p. 31), pero opinamos que el Movimiento Lit煤rgico contin煤a.

El inicio del Movimiento Lit煤rgico del siglo XX -preparado en ambientes mon谩sticos y, sobre todo, en Solesmes con el abad P. Gu茅ranger- coincide generalmente con el llamado 鈥渁contecimiento de Malinas鈥, conferencia celebrada el 23 de septiembre de 1909, durante el Congr猫s National des Oeuvres Catholiques, de Lambert Beauduin (1873-1960), benedictino de la abad铆a de Monte Cesar, en B茅lgica, sobre 鈥淟a verdadera oraci贸n de la Iglesia鈥 (cf. BEAUDUIN, 2010). En esta conferencia, L. Beauduin observ贸 que en el culto divino reinaba el individualismo religioso, que las asambleas lit煤rgicas hab铆an perdido su car谩cter comunitario, que los fieles buscaban a Dios s贸lo de manera devocional, por lo que la liturgia se empobrec铆a cada vez m谩s. Refiri茅ndose a una declaraci贸n tomada del motu proprio Tra le sollecitudini, en el que el Papa P铆o X describi贸 la liturgia como la fuente m谩s importante e indispensable de la Iglesia, L. Beauduin afirm贸 que era necesario hacer un camino de renovaci贸n lit煤rgica, a trav茅s del cual la celebraci贸n comunitaria de la liturgia recuperase su significado profundamente eclesial. La Iglesia como Corpus Christi mysticum, que L. Beauduin hab铆a vinculado a la renovaci贸n lit煤rgica, se convertir谩 en el tema dominante de la eclesiolog铆a en la primera mitad del siglo XX. (cf. GOPEGUI, 2008, p. 18-26).

El advenimiento del papado de P铆o X (4 de agosto de 1903) se帽al贸 al ML el comienzo de una primera recepci贸n oficial de las instancias de renovaci贸n. Con su primera enc铆clica, el Papa anunci贸 el programa de su pontificado: Instaurare omnia in Christo, y mientras tanto, con diferentes intervenciones, inici贸 una primera reforma de la liturgia.

En el motu proprio Tra le sollecitudini del 22 de noviembre de 1903, el Papa declar贸:

Puesto que es nuestro m谩s vivo deseo que el esp铆ritu cristiano florezca en todo y se mantenga en todos los fieles, es necesario ante todo velar por la santidad y la dignidad del templo, donde los fieles se re煤nen precisamente para atraer este esp铆ritu de su primaria e indispensable fuente: la participaci贸n activa en los sagrados misterios y en la oraci贸n p煤blica y solemne de la Iglesia. (PIO X, 1903, en la Introducci贸n)

La acci贸n de P铆o X a favor de la liturgia fue considerada como una contribuci贸n muy importante al desaf铆o asumido por el Movimiento Lit煤rgico. Las reiteradas intervenciones por la revisi贸n de los cantorales lit煤rgicos, por la reforma del salterio, sobre la comuni贸n frecuente, orientaron decisivamente a la Iglesia hacia una liturgia que comenzaba a recuperar el lugar que le correspond铆a. Esto tambi茅n afirma Rousseau:

Reconstruir la comunidad de fieles en torno a la vida parroquial; despertar el fervor del pueblo a trav茅s de la participaci贸n activa en el santo sacrificio de la misa; apreciar la riqueza de las fiestas eclesiales, el valor de los sacramentos, de los sacramentales; dar a los cristianos el sabor de los santos misterios, devolverlos a la atm贸sfera de la edad de oro de la fe, beberlos en tragos abundantes de todos los canales de la gracia: 茅ste era, por excelencia, su programa apost贸lico. A menudo se ha citado esta frase: No es necesario cantar ni rezar durante la misa, pero debemos cantar y rezar la misa, que ya contiene una actitud de piedad lit煤rgica, que sus actos posteriores no hacen m谩s que amplificar. (ROUSSEAU, 1961, p. 236)

Pocos pudieron captar el contenido teol贸gico de las palabras del Papa sobre la participaci贸n activa de los fieles en la oraci贸n p煤blica y solemne de la Iglesia. Quiz谩, incluso para P铆o X, la cuesti贸n estaba mucho m谩s en el plano externo que en el teol贸gico. Con su discurso, el Papa busc贸 superar la participaci贸n pasiva del pueblo cristiano en las celebraciones lit煤rgicas. Queda el hecho de que sus declaraciones, gracias a algunos te贸logos del Movimiento Lit煤rgico de la 茅poca, tuvieron una notable repercusi贸n en la vida de la Iglesia.

Precisamente a partir de las declaraciones de P铆o X, el Movimiento Lit煤rgico 鈥搎ue formaba parte de una visi贸n renovada de la Iglesia llevada adelante por algunos te贸logos, entre los cuales cabe citar sobre todo JA M枚hler鈥 se propon铆a esencialmente tres objetivos: 1) favorecer y aumentar la participaci贸n activa de los fieles en la liturgia; 2) revalorizar el arte sacro; 3) redescubrir la visi贸n teol贸gica de la liturgia y su dimensi贸n pastoral.

La liturgia tuvo que liberarse de la imagen jur铆dica, superar la fase historicista para llegar a una base teol贸gica sobre la que injertar reformas pastorales. Por tanto, una nueva visi贸n de la Iglesia caracteriz贸 los inicios del Movimiento Lit煤rgico. Todo el clima de transformaci贸n pol铆tica, filos贸fica, teol贸gica e hist贸rico-cultural que se cre贸 entre el Romanticismo y la Ilustraci贸n ayud贸 a los laicos cat贸licos a adquirir una mayor conciencia de su pertenencia a la Iglesia.

Aquella situaci贸n hist贸rica, cultural y religiosa que hab铆a creado y difundido la imagen de la Iglesia como sociedad jur铆dicamente perfecta ya hab铆a sido superada. Fue el Movimiento Lit煤rgico, junto con el florecimiento de los estudios sobre los Padres de la Iglesia, lo que contribuy贸 de manera decisiva y profunda a redescubrir im谩genes, modelos e interpretaciones de la Iglesia, a las que hasta entonces no se hab铆a prestado atenci贸n. En la profunda convicci贸n de que el divorcio entre el pueblo y la Iglesia proven铆a principalmente de la desafecci贸n a la liturgia, el P. Parsche y su colaborador J. Casper se comprometieron a promover la Volksliturgy en las parroquias frecuentadas por intelectuales y el pueblo en general. Su trabajo ser谩 continuado m谩s tarde por los jesuitas H. Rahner y J. A. Jungmann, a trav茅s de la llamada teolog铆a kerigm谩tica. En particular, Jungmann, con el redescubrimiento de la centralidad del misterio pascual, centrar谩 su reflexi贸n en el car谩cter kerigm谩tico de la liturgia, combinado con una concepci贸n de la Iglesia como plebs sancta, en la que la idea de la Iglesia como cuerpo m铆stico es conducida hacia una eclesiolog铆a fuertemente comunitaria y eucar铆stica (cf. PAIANO, 1993, p. 72).

El Movimiento Lit煤rgico presentaba a los hombres de su tiempo

No un rostro nuevo de la Iglesia, sino un rostro que hab铆a estado en la sombra durante mucho tiempo; de hecho, trat贸 de acercarlos lo m谩s posible a lo que la Iglesia era en su naturaleza m谩s profunda, es decir, a su ser sacramental y a sus celebraciones lit煤rgicas, ense帽谩ndoles que la Iglesia es el 鈥渃uerpo m铆stico鈥 de Cristo, es decir, el misterio del Cristo que prolonga su existencia humana. Y de esta nueva comunidad eclesial redescubierta en los que nos rodean, que son precisamente los participantes en la celebraci贸n, el punto central es el altar. (NEUNHEUSER,1987, p. 22).

Romano Guardini entendi贸 la relaci贸n entre el Movimiento Lit煤rgico y la Iglesia, describiendo al primero como una corriente muy pujante del movimiento eclesial, llegando incluso a afirmar que era 鈥渆l movimiento eclesial en su vertiente contemplativa. All铆 la Iglesia se inserta como realidad religiosa en la vida de oraci贸n. La vida personal pasar谩 a formar parte de la vida eclesial鈥 (GUARDINI, 1989, p. 39). La interpenetraci贸n vital entre Iglesia y liturgia se destaca, as铆, emblem谩ticamente: 鈥渓a liturgia es la creaci贸n redentora y orante, porque es Iglesia orante鈥 (GUARDINI, 1989, p. 39).

Este nuevo orden de ideas se afirm贸 cada vez m谩s, especialmente en B茅lgica, gracias a la obra de L. Beauduin quien, junto con los monjes del monasterio de Monte Cesar, promovi贸 las famosas Semaines et conf茅rences liturgiques, con la aparici贸n de las grandes revistas lit煤rgicas. Entre otras muchas, recordamos especialmente la revista Les questions liturgiques, de la que Beauduin fue el fundador, y que muy pronto se convirti贸 en Les questions liturgiques et paroissiales.

El programa de restauraci贸n lit煤rgica del Papa P铆o X se convierte un poco en el programa de Monse帽or L. Beauduin. Entendi贸 que para la santificaci贸n del pueblo de Dios era necesario comenzar por una adecuada formaci贸n del clero que luego trabajar铆a pastoralmente en las parroquias, donde se re煤ne y organiza el pueblo de Dios (cf. BEAUDUIN, 1914).

En la introducci贸n a la colecci贸n de obras de L. Beauduin, publicada con motivo de su 80 cumplea帽os, se mencionaban tres m茅ritos fundamentales de la obra del monje benedictino belga: haber iniciado el Movimiento Lit煤rgico gracias a la riqueza de iniciativas promovidas; haber dotado al mismo movimiento de un programa y de una doctrina, que demostraban su compromiso para que las actividades realizadas pudieran incidir sobre el campo propiamente pastoral; el inter茅s por la eclesiolog铆a junto con una gran sensibilidad y apertura ecum茅nica, fruto de una intensa reflexi贸n teol贸gica sobre la liturgia.

Para Beauduin, la liturgia es el culto de la Iglesia.

Toda la fuerza innovadora de esta simple definici贸n reside en la palabra 鈥渋glesia鈥, que especifica en un sentido formalmente cristiano el 鈥渃ulto鈥. Este, en efecto, recibe de la 鈥渋glesia鈥 su car谩cter 鈥減煤blico鈥 y 鈥渃omunitario鈥, pero no de tal manera que haga que el culto cristiano se asemeje a cualquier culto, procedente de alguna 鈥渟ociedad鈥 que lo instituya por ley, sino, m谩s bien, en el sentido de que la 鈥渋glesia鈥, siendo la continuaci贸n de Cristo en el mundo, ejerce ese culto tan especial y perfecto que Cristo dio al Padre en su vida terrena. El culto de la iglesia es, por tanto, ante todo, culto cristiano en sentido eminente, porque en 茅l se expresa la naturaleza propia de la iglesia, que es comunidad visiblemente reunida en torno a Cristo. (MARSILI, 1992, p. 640)

En la definici贸n de liturgia de Beauduin, la eclesialidad se destaca como el aspecto dominante de la liturgia. Es liturgia, por tanto, todo, y s贸lo, lo que la Iglesia reconoce como propio en los actos de culto, porque la Iglesia es la continuaci贸n de Cristo. De hecho, el sujeto 煤nico y universal del culto de la Iglesia es Cristo resucitado y glorioso. Es 茅l quien ejerce nuestro culto y cumple aqu铆 en la tierra toda nuestra liturgia. Precisamente por esta presencia activa de Cristo en la historia, a trav茅s de su Iglesia, la liturgia puede definirse como el ejercicio del sacerdocio de Cristo, momento en que nos constituye en su comunidad y nos transforma en su cuerpo m铆stico. Tal sacerdocio

a) es personal, es decir, es el sacerdocio personal de Cristo que act煤a por medio de quienes son sus ministros en virtud de un sacramento; b) es colectivo (diremos 鈥渃omunitario鈥) en cuanto Cristo, reuniendo en s铆 mismo a toda la humanidad redimida, ejerce 鈥渦na acci贸n sacerdotal colectiva y solidaria, en favor y en beneficio de toda su comunidad鈥; c) es jer谩rquico, es decir, aunque es 鈥淐risto mismo quien ejerce su sacerdocio aqu铆 en la tierra鈥, sin embargo, queriendo hacerlo visible, elige para s铆 鈥渕inistros, instrumentos que act煤an en su nombre y con su poder, y este es el sacerdocio cat贸lico, transmisi贸n sacramental del 煤nico sacerdocio de Cristo鈥. (MARSILI, 1987, p. 91)

Marsili observ贸 que 鈥渉oy es f谩cil evaluar esta s铆ntesis de la teolog铆a de la liturgia presentada en el lejano 1912-1920, (…), pero en ese momento fue un hecho verdaderamente extraordinario y no todos lo entendieron en su pleno valor鈥 (MARSILI, 1987, pp. 91-92).

Sin embargo, a la luz de la reflexi贸n lit煤rgica y eclesiol贸gica actual, se puede criticar la explicaci贸n de la naturaleza sacerdotal de la liturgia que ofrece Beaudiun. Cuando 茅l habla de la liturgia como ejercicio del sacerdocio de Cristo en la Iglesia, aqu铆 la iglesia es s贸lo la jerarqu铆a. Cristo s铆 ejerce una acci贸n sacerdotal en favor y en beneficio de toda su comunidad, pero lo hace a trav茅s de sus ministros. De la premisa sobre la naturaleza colectiva del sacerdocio de Cristo, Beauduin no llega a la conclusi贸n de que todos los fieles act煤an en Cristo ejerciendo su sacerdocio com煤n. Expres贸 claramente que, con mucha cautela, hay que decir que en Cristo todos tienen un verdadero sacerdocio – sacerdocio universal – y esto porque, debido al movimiento protestante, que negaba el sacerdocio ministerial, pod铆a surgir la confusi贸n en la mente.

Si bien Beauduin no lleg贸 a profundizar la reflexi贸n teol贸gica sobre el sacerdocio com煤n de los fieles, es necesario reconocer que su pensamiento fue el que cal贸 m谩s profundamente en el Movimiento Lit煤rgico y esto 鈥渜uiz谩s por su tradicionalismo y novedad conjuntamente , quiz谩s por su apertura a lo eclesiol贸gico, quiz谩s por su capacidad de ‘unir’ el momento santificador y cultual de la liturgia, quiz谩s por las evidentes ‘reca铆das’ de una cierta visi贸n en el plano de la espiritualidad y de las pastorales鈥 ( CATELLA, 1998, p. 32). Fue precisamente la reflexi贸n teol贸gico-lit煤rgica de Beauduin la que favoreci贸 el replanteamiento de la liturgia, d谩ndole car谩cter teol贸gico, y aumentando a煤n m谩s su conexi贸n con la cristolog铆a y la eclesiolog铆a.

Proporcionando 鈥 en consecuencia 鈥 la visi贸n de la intr铆nseca relaci贸n entre Cristo-Iglesia-Liturgia y la idea de un redescubrimiento/revelaci贸n/reforma de la pr谩ctica y de la espiritualidad lit煤rgica, se habr铆a producido una reforma/renacimiento de la misma iglesia. No s贸lo esto, sino que esta s铆ntesis ser谩 acogida en la enc铆clica Mediator Dei (1947) del Papa P铆o XII, que ser谩 sentida como la carta magna del movimiento lit煤rgico. (CATELLA, 1998, p. 32)

Otro punto relevante de la visi贸n lit煤rgica de L. Beauduin es su pensamiento sobre la relaci贸n entre eclesiolog铆a y eucarist铆a. La eucarist铆a es la conjunci贸n del cielo y la tierra, es s铆mbolo de la Iglesia constantemente edificada. Cuando el cristiano vive aut茅nticamente la liturgia y, en particular, la celebraci贸n de la misa, en ese momento desarrolla el esp铆ritu de pertenencia a la Iglesia. El redescubrimiento de la teolog铆a lit煤rgica presupone e implica una nueva concepci贸n de la Iglesia.

En Renania, el monasterio de Maria Laach trat贸 de continuar el camino iniciado, dedic谩ndose ante todo a la formaci贸n del ambiente universitario, de los profesores y del clero, con la esperanza de que estos 煤ltimos pudieran llevar adelante el ideal de una vida cristiana como vida lit煤rgica-, convirti茅ndose en un centro de formaci贸n y de reforma lit煤rgica en Alemania. En 1913, antes de ser nombrado abad, el obispo Ildefonso Herwegen se reuni贸 con un peque帽o grupo de laicos (con H. Br眉ning y R. Schumann) que expresaron el deseo de una mayor participaci贸n en las celebraciones lit煤rgicas. Al a帽o siguiente, el joven abad invit贸 a un grupo un poco m谩s numeroso al monasterio para la Semana Santa de 1914, en la que, por primera vez, se celebr贸 la misa dialogada. Bajo la direcci贸n del Abad Herwegen, con otros dos monjes, Cunibert Mohlberg y Odo Casel, y en colaboraci贸n con Romano Guardini, F. R. Dolger y Anton Baumstark, abrieron el camino para el Movimiento Lit煤rgico alem谩n. En 1918, organizaron una triple serie de publicaciones: apareci贸 el primer volumen de la colecci贸n Ecclesia orans, la serie Liturgie geschichtliche Quellen y Liturgie geschichtliche Forschungen (1919). Tres a帽os m谩s tarde, comenzaron la revista Jahrbuch fur Liturgiewissenschaft (NEUNHEUSER, 1987, p. 25).

Dentro de este nuevo orden de ideas, fue muy importante la aportaci贸n de O. Casel, fil贸logo de las lenguas cl谩sicas antiguas. Amante de las fuentes, construy贸 toda su doctrina teol贸gica sobre la Sagrada Escritura y sobre los Padres de la Iglesia.

Para Casel, la Iglesia es el cuerpo m铆stico de Cristo que se realiza en s铆 mismo en el culto que ofrece al Padre. El sujeto de toda acci贸n lit煤rgica es, por tanto, el cuerpo de Cristo. Y esto es precisamente lo que le da a la liturgia superioridad sobre otras devociones o pr谩cticas piadosas. En la liturgia tiene lugar la presencia activa y vivificante del Se帽or Resucitado. A trav茅s de la liturgia, en efecto, el misterio de Cristo se convierte en misterio de la Iglesia, y la Iglesia existe en el tiempo y en el espacio como misterio de Cristo. As铆, en la liturgia la Iglesia no s贸lo anuncia la salvaci贸n, sino que la actualiza, haci茅ndola presente a los hombres hoy reunidos para la celebraci贸n de los divinos misterios. Esto sucede especialmente durante la celebraci贸n de la eucarist铆a. En il mistero della Chiesa, el autor expresa claramente esta l铆nea de pensamiento:

este es el sacrificio de los cristianos: nosotros, los muchos, somos un solo cuerpo en Cristo. La ecclesia celebra este sacrificio en el misterio del altar bien conocido por los fieles; aqu铆 se muestra c贸mo, en la cosa que sacrifica, ella misma es sacrificada. [鈥 La cabeza, primero, se sacrific贸 a s铆 misma, para que el cuerpo pudiera unirse con ella. En virtud de su sacrificio, ahora tambi茅n nosotros podemos sacrificarnos; en la eucarist铆a nos sacrificamos con Cristo, que presenta al Padre su naturaleza humana y a todos nosotros en ella. Este sacrificio de la ecclesia, la eucarist铆a, es la presentaci贸n cotidiana del misterio del sacrificio de Cristo, que incluye el sacrificio de todos sus miembros. La ecclesia se ofrece a s铆 misma por Cristo y en Cristo; sacrifica no por su propio poder, ni por un modo propio, sino por medio del Se帽or; m谩s precisamente, as铆 se ofrece en toda su esencia, porque est谩 incluida en la realidad del Se帽or, es decir, en su cuerpo inmolado y glorificado. (CASEL, 1965, p. 408-409)

No nos parece arriesgado decir que fue precisamente a causa de esta visi贸n de Iglesia, y en particular del misterio de la presencia activa de Cristo en la liturgia, como se convirti贸 en la idea central de la constituci贸n lit煤rgica. Esto constituir铆a -tras un per铆odo de dura oposici贸n tambi茅n por parte del magisterio- un alt铆simo reconocimiento a la reflexi贸n y obra del monje benedictino.

1.3 Desarrollo del Movimiento Lit煤rgico

La renovaci贸n lit煤rgica no fue una corriente de pensamiento limitada solo a B茅lgica, Alemania y Francia, sino que se extendi贸 a otras partes.

En 1911 tuvo lugar el congreso lit煤rgico en los Pa铆ses Bajos, en Breda, que en 1912 y 1914 llev贸 a la fundaci贸n de la Sociedad Lit煤rgica respectivamente de las di贸cesis de Haarlem y Utrecht, y de la Federaci贸n Lit煤rgica Holandesa en 1915.

En Austria, el Movimiento Lit煤rgico se desarroll贸 bajo la direcci贸n del agustino Pius Parsch de Klosterneuburg, quien public贸 Das Jahr des Heils (1923), un comentario sobre el misal y el breviario para todo el a帽o lit煤rgico, y la revista Bibelund Liturgie (1926).

El Movimiento Lit煤rgico tambi茅n comenz贸 a tomar forma en otros pa铆ses europeos con diferentes acentos seg煤n el clima cultural y eclesial de cada pa铆s. Hubo una evoluci贸n importante en Espa帽a, dirigida principalmente por el monasterio de Montserrat, en Portugal, Suiza, Inglaterra, en la Checoslovaquia de entonces, Hungr铆a y Polonia.

En Italia no faltaron personas y ambientes que por esos a帽os vivieron y participaron del despertar lit煤rgico y eclesiol贸gico en acci贸n. Sin embargo, seg煤n el juicio de E. Cattaneo, el Movimiento Lit煤rgico en Italia no tuvo el mismo 茅xito que en otros pa铆ses. Hay dos razones para esta circunstancia:

La primera estaba constituida por el tradicionalismo espiritual anclado en un catecismo antiguo y la piedad devocional […], la segunda era la ausencia, en el movimiento, de obispos italianos -salvo algunas excepciones […]- explicable en la costumbre de nuestra casa de aguardar la palabra de Roma por obediencia al Primado de Italia, el Sumo Pont铆fice, y por una fuerte dependencia de los 贸rganos de la curia romana. (CATTANEO, 2003, p. 505-506)

A pesar de esta consideraci贸n, en nuestra opini贸n, la labor del Movimiento Lit煤rgico en Italia debe ser considerada importante, tanto a nivel teol贸gico como pastoral. En el plano teol贸gico, fue notable la labor desarrollada por M. Righetti, quien se dedic贸, sobre todo, a incrementar la reflexi贸n teol贸gico-lit煤rgica, publicando estudios cient铆ficos de particular inter茅s. Ocupa tambi茅n un lugar destacado la Revista Lit煤rgica, fundada en 1914 junto al monasterio benedictino de Finalpia (Savona) y cuyo primer director fue monse帽or E. Caronti. Un colaborador destacado de la revista fue el monje dom I. Schuster, que m谩s tarde se convirti贸 en obispo de la archidi贸cesis de Mil谩n, Schuster enriqueci贸 la revista con la publicaci贸n de sus estudios que, recopilados y organizados, se convirtieron en parte fundamental de su obra Libersacramentorum. Desde el punto de vista pastoral, fueron relevantes las semanas lit煤rgicas organizadas, sobre todo, por iniciativa de G. Bevilacqua del Oratorio de Brescia. La primera semana tuvo lugar en Brescia en 1922.

En el mismo a帽o de la fundaci贸n de Rivista Liturgica, el obispo de Ivrea, monse帽or Matteo Filippello, public贸 la carta pastoral sobre La liturgia parrocchiale, 鈥渦no de los testimonios m谩s significativos del movimiento lit煤rgico italiano鈥 (CATTANEO, 2003, p. 497). En esa carta, el obispo invitaba a los fieles de su di贸cesis a tomar conciencia de su pertenencia eclesial y a vivir la vida de la Iglesia que, siendo 鈥渦na sociedad esencialmente religiosa鈥, se expresa de manera especial en la liturgia. Y el pueblo debe participar en la liturgia no s贸lo con su presencia f铆sica, 鈥渟ino con su voz, con su mente, con su coraz贸n, con toda su alma鈥 (CATTANEO, 2003, p. 498).

Cristo 鈥 Iglesia 鈥 liturgia: este es el trinomio sobre el que se concentra la reflexi贸n del tambi茅n benedictino Salvador Marsili. La liturgia es el momento salv铆fico a trav茅s del cual contin煤a la acci贸n de Cristo en el mundo y en cada persona, acci贸n redentora para los hombres y glorificadora con relaci贸n a Dios. As铆 entendida, la liturgia adquiere una base esencialmente cristol贸gica. Y, a esta luz, la Iglesia resulta directamente como efecto de la liturgia, incluso antes de ser la ejecutora:

De la liturgia nace y de la liturgia vive la Iglesia. […] Los sacramentos configuraron la iglesia. Saliendo del cuerpo atormentado y desmembrado de Cristo, formaron un cuerpo misterioso para Cristo, capaz de llevar toda su vida divina. […] De la liturgia la Iglesia, consecuencia l贸gica y ontol贸gica, si es verdad que los sacramentos realizan y llaman a la Iglesia a la existencia pr谩ctica. Es la liturgia la que santifica la sociedad, que hace a la sociedad santa, es decir, la Iglesia. (MARSILI, 1938, p. 232)

De su visi贸n teol贸gica de la liturgia, Marsili saca una conclusi贸n de notable consideraci贸n teol贸gica: la liturgia no es una realidad accidental en relaci贸n con la Iglesia, es, a su vez,

el principio b谩sico y constitutivo, de modo que sin liturgia no puede haber Iglesia […]. No en el sentido de que la existencia de la iglesia reivindique una liturgia para satisfacer su deber de culto hacia la divinidad, sino en el sentido muy diferente de que sin la liturgia la iglesia no puede, en la actual econom铆a cristiana, existir. […] La liturgia no est谩 al lado de la Encarnaci贸n. La liturgia es el 鈥淢isterio de Cristo鈥 siempre vivo y activo. (MARSILI, 1939, p. 73-78)

En t茅rminos a煤n m谩s expl铆citos, Marsili afirma que 鈥渃omprender la liturgia es comprender la Iglesia, y la incomprensi贸n de una conduce inevitablemente a una falsa apreciaci贸n de la otra鈥 (MARSILI, 1939, p. 17).

El Movimiento Lit煤rgico tambi茅n se difundi贸 en las Am茅ricas: el monje Virgil Milchel fund贸, en 1925, el Movimiento Lit煤rgico en los Estados Unidos, en el monasterio de Saint John, en Collegeville. Tambi茅n es el fundador de la revista Orate frates, que en 1951 cambi贸 su nombre a Worship (cf. NEUNHEUSER, 1987, p. 30).

1.4 El Movimiento Lit煤rgico en Brasil

En Brasil, el Movimiento Lit煤rgico surgi贸 en 1933, en R铆o de Janeiro, y su exponente fue el monje benedictino Martinho Micheler. Reci茅n llegado de Alemania, recibi贸 el encargo de impartir un curso de Liturgia en el Instituto Cat贸lico de Estudios Superiores, fundado bajo la inspiraci贸n y direcci贸n de Alceu Amoroso Lima, con el objetivo de ofrecer cursos de teolog铆a a estudiantes universitarios cat贸licos. Sus clases tuvieron gran repercusi贸n en la universidad cat贸lica y en los c铆rculos intelectuales. Descubren con admiraci贸n que la liturgia es mucho m谩s que un conjunto de r煤bricas, gestos o ritos: es la vida de Cristo en nosotros, la acci贸n de la Trinidad, la vida de la Iglesia, el Cuerpo M铆stico de Cristo. Dentro de la Acci贸n Universitaria Cat贸lica, se form贸 un centro de liturgia. Los trabajos de este centro comenzaron con un retiro para un grupo de seis muchachos, guiado por dom Martinho, en una hacienda en el interior del Estado de R铆o, con el nombre de 鈥渟eis d铆as de comunidad鈥. En el peque帽o grupo tendremos la figura del futuro continuador del Movimiento Lit煤rgico, con la reforma lit煤rgica, D. Clemente Isnard. All铆 celebr贸 la primera misa versus populum. La misa fue dialogada y esto tambi茅n fue una novedad. En aquellos d铆as, aquellos muchachos tambi茅n descubrieron las riquezas del Oficio Divino. Pero lo importante no fueron las innovaciones en cuanto a la pr谩ctica de la celebraci贸n, que hoy nos pueden parecer insignificantes, sino el esp铆ritu que implicaron: el redescubrimiento de la espiritualidad centrada en la oraci贸n de la Iglesia. Fue este esp铆ritu el que cultiv贸 dom Martinho, en una misa semanal celebrada en el Monasterio de San Benito para un grupo de universitarios. En 1935 se fund贸 la Acci贸n Cat贸lica, presidida por Alceu Amoroso Lima, que se convertir铆a en la gran protagonista y difusora del Movimiento Lit煤rgico en todo Brasil. Tanto en Brasil como en los estados Unidos, el movimiento tuvo una particular atenci贸n a la dimensi贸n social de la celebraci贸n (DA SILVA, 1983, p. 40-74).

Todo era muy nuevo: la liturgia se presentaba m谩s all谩 de las r煤bricas, mucho m谩s que alegorismos. Se empez贸 a descubrir en Brasil una teolog铆a de la liturgia. Despu茅s de dom Martinho Michler, una serie de monjes como dom Beda Keckeisen, en Bah铆a, dom Polycarpo Amstalden, en S茫o Paulo, dom Hidebrando Martins, en R铆o de Janeiro, la abadesa Luzia Ribeiro de Oliveira, en el monasterio femenino de Belo Horizonte, llevaron adelante las ideas de la participaci贸n activa de los fieles en la liturgia, conscientes, por supuesto, de que nada se puede anteponer a Cristo, el liturgista por excelencia. Tambi茅n tenemos al P. Gregory Lutz, quien puede ser considerado uno de los pioneros de la reforma lit煤rgica A pesar de haber estudiado y sido ordenado antes del Concilio Vaticano II, el descubrimiento de la liturgia durante la d茅cada de 1960 le abri贸 un nuevo mundo. Con dom Jos茅 Clemente Isnard (1917鈥2011), pueden ser considerados los verdaderos promotores de la Reforma Lit煤rgica del Concilio Vaticano II en tierras brasile帽as (Cf. GOPEGUI, pp. 21-22).

2 La impugnaci贸n del Movimiento Lit煤rgico

La refutaci贸n del Movimiento Lit煤rgico no se hizo esperar. La pol茅mica gir贸 en torno al tema liturgia-espiritualidad, por un lado, y liturgia-compromiso cristiano, por el otro. Reaparecer谩 una y otra vez, llegando hasta nuestros d铆as.

En los a帽os 1913-1914 se suscit贸 un vehemente debate entre el benedictino Festugi猫re, defensor del Movimiento Lit煤rgico, y el jesuita Navatel, que impugnaba el Movimiento.

En Brasil, esta discusi贸n se reflej贸 en la prolongada pol茅mica entre la Acci贸n Cat贸lica, apoyada por los benedictinos, y las Congregaciones Marianas, apoyadas por algunos jesuitas. En todo este asunto, el Seminario Coraz贸n Eucar铆stico, de la Arquidi贸cesis de Belo Horizonte, jug贸 un papel destacado (DA SILVA, 1983, p. 163-199).

La discusi贸n dur贸 hasta la publicaci贸n de la enc铆clica Mediator Dei, en 1947, que asumi贸 oficialmente las grandes ideas del Movimiento Lit煤rgico. Pero, como ocurre en algunos escritos del Magisterio, al mezclar elogios al Movimiento Lit煤rgico con advertencias sobre sus posibles exageraciones, no impidi贸 la continuaci贸n de la pol茅mica, alimentada por lecturas divergentes de la enc铆clica papal.

Lo que est谩 en juego en la discusi贸n es la concepci贸n de la Liturgia. Para aquellos que refutan el Movimiento Lit煤rgico, la liturgia es solo el rostro ceremonial y decorativo de la misa, los sacramentos y los sacramentales, y esto todav铆a est谩 presente en la mente de muchas personas. Para los defensores del Movimiento Lit煤rgico, la Liturgia es la presencia sacramental de la acci贸n salv铆fica de Dios en la historia humana, es la oraci贸n de Cristo con su Iglesia. As铆 entendida, la liturgia no puede suponer ninguna amenaza para la piedad personal, que no puede concebirse sin ella.

El otro aspecto que llev贸 a cuestionar el Movimiento Lit煤rgico fue la relaci贸n entre celebraci贸n lit煤rgica y compromiso con la transformaci贸n de las realidades terrenas. Este enfrentamiento se produjo en el seno de la Acci贸n Cat贸lica. En Brasil, esta oposici贸n se dio de manera muy radical, al comp谩s de la creciente conciencia de la urgencia de una acci贸n capaz de transformar las situaciones de injusticia en que viv铆a la inmensa mayor铆a de la poblaci贸n. Si en algunos esta conciencia llev贸 a perder el entusiasmo por la vida lit煤rgica, en los m谩s conscientes fue la causa de su profundizaci贸n, impulsando al Movimiento Lit煤rgico a hacer que las situaciones concretas de la vida de hombres y mujeres configurasen la forma de la celebraci贸n. As铆, el Movimiento Lit煤rgico pas贸 de una fase centrada principalmente en el pasado, a una fase en la que comenzaron a proponerse reformas m谩s profundas, que har铆an de la celebraci贸n lit煤rgica una expresi贸n de las angustias y esperanzas del ser humano de hoy.

3 Nueva fase del Movimiento Lit煤rgico

Si en los a帽os 1903-1914 las reformas de P铆o X hab铆an precedido y dado origen al Movimiento Lit煤rgico, a partir de la Segunda Guerra Mundial, los desarrollos del movimiento pastoral lit煤rgico son los que el Papa P铆o XII ratific贸, al retomar el proyecto de P铆o X y adaptarlo a las nuevas condiciones. Si antes de 1940 se trataba de poner al alcance del pueblo la liturgia existente y promover el canto gregoriano, entonces se ver谩 m谩s claramente la necesidad de una profunda reforma de los ritos y una introducci贸n parcial de la lengua vern谩cula en las celebraciones. (BUGNINI, 2018, p. 40-44).

En 1947, incluso antes de consagrar la Enc铆clica Mediator Dei a la liturgia, el Papa P铆o XII instituy贸, dentro de la Congregaci贸n de Ritos, una comisi贸n encargada de preparar una reforma general de la liturgia. Adem谩s, ya hab铆a tomado medidas espec铆ficas para atenuar la ley del ayuno eucar铆stico, a fin de facilitar la celebraci贸n de la misa nocturna y la comuni贸n en los pa铆ses en guerra, medidas que generaliz贸 en 1953, con la Constituci贸n Apost贸lica Christus Dominus. A partir de entonces el agua natural no romp铆a en ning煤n caso el ayuno eucar铆stico, y 茅ste, en relaci贸n con cualquier otro alimento, se fijaba en tres horas antes de la comuni贸n (CATTANEO, 2003, p. 508-515).

El primer fruto de la reforma deseada por P铆o XII fue la autorizaci贸n para celebrar la Vigilia Pascual durante la Noche Santa (1951). Cuatro a帽os despu茅s, lleg贸 el momento de la reforma de Semana Santa (1955). Despu茅s de un tiempo, con el desarrollo del movimiento b铆blico, se prest贸 m谩s atenci贸n a la palabra de Dios y su uso lit煤rgico. Pero para que todos tuvieran acceso, durante la celebraci贸n, a la mesa de la Palabra, era necesario que 茅sta fuera proclamada en lengua vern谩cula. P铆o XII no crey贸 que el asunto estuviera lo suficientemente maduro para tomar una iniciativa general, y se content贸 con ofrecer autorizaciones parciales para leer la Ep铆stola y el Evangelio durante la liturgia solemne (1953). Permiti贸, sin embargo, la publicaci贸n de rituales biling眉es, especialmente en alem谩n y franc茅s (1947). Como primer paso hacia la reforma del Breviario, simplific贸 las r煤bricas (1955) e hizo preparar un C贸dice de las r煤bricas, que Juan XXIII public贸 en 1960. Fue tambi茅n Juan XXIII quien public贸 el rito simplificado de la Dedicaci贸n de las Iglesias y Altares (1961). Pero ya hab铆a decidido presentar, al Concilio en preparaci贸n, los principios de la reforma general de la liturgia (CATTANEO, 2003, p. 508-515).

Este per铆odo constituye un momento muy singular para la teolog铆a, caracterizado por un intenso fervor de investigaci贸n y estudios en diversas 谩reas. Este es el fen贸meno, llamado as铆 en su momento por Romano Guardini, el 鈥渄espertar de la iglesia en las almas鈥 (GUARDINI, 1989, p. 21). La Iglesia, en los m煤ltiples aspectos de la vida, estaba vinculada al centro de los intereses religiosos y teol贸gicos. Asistimos a 鈥渦na especie de maduraci贸n colectiva de lo que no hab铆a ocurrido, en el siglo XIX, salvo en la intuici贸n de alguno, sino en un nuevo contexto hist贸rico que requerir谩, poco a poco, una nueva reelaboraci贸n del rostro institucional de la Iglesia鈥 (FRISQUE, 1972, p. 214). Y por eso mismo, el Movimiento Lit煤rgico debe ser pensado tambi茅n junto a otros movimientos que al mismo tiempo buscaban repensar otros aspectos de la pr谩ctica eclesial: el movimiento teol贸gico y cristol贸gico con la b煤squeda del Jes煤s hist贸rico, el movimiento catequ茅tico y el movimiento b铆blico son algunos de los muchos que intentaban cambios.

Conclusi贸n

El camino del Movimiento Lit煤rgico no fue f谩cil. No faltaron los ataques y discusiones por parte de fieles y obispos que no estaban de acuerdo con algunas tendencias y opciones de quienes impulsaban el movimiento:

Pero la pol茅mica m谩s importante (con consecuencias muy positivas, sin embargo) fue la que se desarroll贸 tanto a nivel teol贸gico como espiritual, en torno a la visi贸n 鈥渕ist茅rica鈥 de la liturgia, tal como la propone y defiende el benedictino alem谩n O. Casel. (NEUNHEUSER, 1992, p. 797)

Los beneficios y las intuiciones prof茅ticas son evidentes hoy a la luz de la reforma lit煤rgica desencadenada por el Concilio Vaticano II. En primer lugar, el redescubrimiento de la participaci贸n activa del pueblo en la celebraci贸n lit煤rgica, la centralidad del misterio pascual, coraz贸n de toda la vida lit煤rgica y la necesidad de la formaci贸n lit煤rgica de los pastores y del pueblo, todo ello basado en una s贸lida eclesiolog铆a y en una investigaci贸n seria y profunda sobre la naturaleza teol贸gica y pastoral de la liturgia. De ah铆 la necesidad de hacer comprensible a los fieles la celebraci贸n de la misa y de los sacramentos, simplificando los ritos y utilizando la lengua local. Con el Movimiento Lit煤rgico renace el deseo de devolver a los fieles el Oficio Divino para promover el conocimiento de la Palabra de Dios y la oraci贸n de la Iglesia, y aumentar la vida espiritual del clero con el compromiso diario del Oficio Divino. El Movimiento no descuid贸 el gran campo de las artes, perfilando el principio de la belleza, de la sobriedad y de la sencillez.

F. Brovelli escribi贸 que el Movimiento Lit煤rgico, hoy, es para la Iglesia

un importante patrimonio: esto favorece la b煤squeda del sentido de la liturgia en la vida de la Iglesia y la comprensi贸n de sus funciones espec铆ficas en el conjunto del desarrollarse de la misi贸n. A la luz de esto y desde esta perspectiva, creemos que se aclara definitivamente el enunciado que habla de un movimiento lit煤rgico como una realidad que no s贸lo se incorpora parcialmente a la reforma conciliar; de hecho, la atraviesa y la supera, ofreciendo las deliberaciones conciliares y futuras demandas de inter茅s para todos los cristianos. (BROVELLI, 1987, p. 74).

Washington da Silva Paranhos. FAJE. Texto original portugu茅s. Sometido: 10/10/2020. Aprobado: 30/11/2021. Publicado: 30/12/2021.

Siglas

TS = Tra le sollecitudini

ML = Movimiento Lit煤rgico

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