Iniciaci贸n a la vida cristiana

脥ndice

Introducci贸n

1 La renovaci贸n catequ茅tica en Am茅rica Latina

2 El proceso de iniciaci贸n a la vida cristiana

2.1 El qu茅 de la iniciaci贸n cristiana

2.2 驴Para qui茅n la iniciaci贸n cristiana?

2.3 El c贸mo de la iniciaci贸n cristiana

2.4 El d贸nde de la Iniciaci贸n Cristiana

3 La dimensi贸n misionera de la iniciaci贸n a la vida cristiana

Referencias

Introducci贸n

Desde el Concilio Vaticano II resurgi贸 un verdadero proceso de educaci贸n en la fe, que implic贸 directamente una renovaci贸n de la comprensi贸n de la catequesis. El Concilio pide a los obispos que restablezcan el catecumenado (CD n. 14) entendido como un tiempo de “instrucci贸n conveniente” (SC n. 64), precedido por el anuncio de Cristo que suscita la continuaci贸n de la conversi贸n (AG n. 13). ). En este sentido, se propone un itinerario catequ茅tico que no es 鈥渦na mera exposici贸n de dogmas y preceptos, sino una educaci贸n de toda la vida cristiana鈥 (AG n. 14). Este camino presupone una mayor integraci贸n con la experiencia lit煤rgica de la comunidad cristiana y pretende 鈥渦nir a los disc铆pulos con Cristo su Maestro鈥 (AG n. 14). El proceso propone un aprendizaje que lleva a la persona 鈥渁 trav茅s del testimonio de vida y la profesi贸n de fe a cooperar activamente en la evangelizaci贸n y edificaci贸n de la Iglesia鈥 (AG n. 14). Como resultado de la indicaci贸n de una nueva formaci贸n catequ茅tica, se public贸 en 1972 el Ritual de Iniciaci贸n Cristiana para Adultos (Rica), que presenta un rescate de la iniciaci贸n cristiana inspirada en los or铆genes del cristianismo, y se convierte en un referente para la pastoral catequ茅tica. As铆, surgen indicios de abandonar la idea de una catequesis entendida meramente como instrucci贸n en la fe, para abrazar la concepci贸n original de la IVC.

La Iglesia en Am茅rica Latina, desde la perspectiva de la eclesiolog铆a posconciliar, enfrent贸 el desaf铆o de transmitir la fe a las nuevas generaciones y desarroll贸 un camino con propuestas concretas de renovaci贸n catequ茅tica. Especialmente con las 煤ltimas cuatro Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y las Semanas de la Catequesis Latinoamericana, la catequesis ha sido rescatada como una IVC que no se puede concebir sin integrar la fe profesada con la fe celebrada y testificada.

1 La renovaci贸n catequ茅tica en Am茅rica Latina

En 1968, la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en Medell铆n – Colombia, destac贸 la necesidad de renovar la catequesis. Sugiri贸 evangelizar y catequizar respondiendo a las necesidades de la gente sencilla y analfabeta, pero tambi茅n de los intelectuales. Se propuso buscar nuevas formas de estar presente en las diferentes formas de expresi贸n y comunicaci贸n de la sociedad. La conferencia pidi贸 que la catequesis renovada manifestase la profunda unidad entre el plan salv铆fico del plan de Dios, realizado en Cristo, y las aspiraciones del ser humano. Insisti贸 en que la catequesis tuviese un car谩cter din谩mico y evolutivo y que profundizase la comprensi贸n de la verdad revelada, sin desconocer los cambios econ贸micos, sociales y culturales de ese continente.

El Documento de Medell铆n tambi茅n destac贸 la importancia de una 鈥渆vangelizaci贸n de los bautizados鈥, para llevarlos al compromiso personal con Cristo y la obediencia de la fe. Sugiri贸 que se revisasen la pastoral de la confirmaci贸n y las formas de catecumenado, con el fin de prepararlos mejor para los sacramentos. Destac贸 la urgencia de revisar lo que pueda ser un obst谩culo para la re-evangelizaci贸n de los adultos y pidi贸 una catequesis capaz de extenderse a las comunidades de base, sin limitarse a la vida individual. La catequesis comunitaria, seg煤n Medell铆n, debe considerar a la familia como el entorno primario en el que se desarrolla todo cristiano. Tambi茅n insisti贸 en la promoci贸n de los catequistas laicos y en la formaci贸n de di谩conos permanentes para el ministerio de la Palabra. Adem谩s, destac贸 la importancia de revisar el lenguaje, buscando anunciar el Evangelio considerando los diferentes entornos 茅tnicos y culturales. Para ello, propuso multiplicar los institutos catequ茅ticos, en los que pastores, catequistas, te贸logos y especialistas en ciencias humanas pudieran dialogar y trabajar juntos para ofrecer nuevas formas de palabra y acci贸n, preparar material pedag贸gico actualizado y evaluar trabajos realizados.

En 1979, la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Puebla-M茅xico tuvo como tel贸n de fondo la Exhortaci贸n Apost贸lica Evangelii Nuntiandi y, en su enfoque de la catequesis, sigui贸 a Medell铆n. Reforz贸 la necesidad de integrar la vida con la fe, la historia humana con la historia de la salvaci贸n. Luego indic贸 una pedagog铆a catequ茅tica que partiese de la persona de Cristo para llegar a sus preceptos y consejos. Destac贸 el fundamento de la Sagrada Escritura como fuente principal de la catequesis. Promovi贸 una educaci贸n sobre el sentido cr铆tico y constructivo de la persona y la comunidad en una perspectiva cristiana. Destac贸 el redescubrimiento de la dimensi贸n comunitaria de la catequesis, entendida como un proceso din谩mico, gradual y permanente de educaci贸n en la fe.

En 1982 se realiz贸 en Quito – Ecuador la 鈥1陋 Semana Latinoamericana de Catequesis鈥, con la intenci贸n de realizar una lectura catequ茅tica del 鈥淒ocumento de Puebla鈥. Se reflexion贸 sobre el valor fundamental de la comunidad para la catequesis, sobre la centralidad de la Palabra de Dios y sobre la opci贸n por los pobres en toda actividad catequ茅tica. Se sugiri贸 mejorar la formaci贸n de los catequistas, asumir la cultura popular y la religiosidad, celebrar la fe integrando la catequesis y la liturgia, y formar cristianos comprometidos con la liberaci贸n integral.

En 1983, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) public贸 el documento La Catequesis en Am茅rica Latina: l铆neas comunes, que enfatiz贸 la necesidad de una metodolog铆a propia en la catequesis inspirada en la pedagog铆a expresada en la relaci贸n de Dios con su pueblo. Destac贸 la necesidad de la participaci贸n activa de la comunidad en el proceso de evangelizaci贸n y recomend贸 que la catequesis se organizase en el 谩mbito de la pastoral de conjunto, para enfrentar los desaf铆os en los contextos latinoamericanos y caribe帽os.

En 1992, la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Santo Domingo – Rep煤blica Dominicana tuvo como idea central la Nueva Evangelizaci贸n y, como meta, la inculturaci贸n del Evangelio. En su discurso inaugural, San Juan Pablo II record贸 la importancia de la catequesis, a la que todos los evangelizadores deben prestar especial atenci贸n. La catequesis se menciona como el ministerio prof茅tico de la Iglesia que actualiza la revelaci贸n amorosa de Dios manifestada en Jesucristo. La conferencia consider贸 que la catequesis en Am茅rica Latina no llega a todos o que muchas veces ocurre de manera superficial sin transformar la vida de las personas, las comunidades y la sociedad.

Santo Domingo propuso que la catequesis sea kerigm谩tica y misionera, para que realmente haya una Nueva Evangelizaci贸n. Insisti贸 en que los catequistas sean dotados de s贸lidos conocimientos b铆blicos desde la perspectiva de la Tradici贸n y el Magisterio de la Iglesia, para iluminar la realidad actual a trav茅s de la Palabra de Dios.

De esta manera, la catequesis ser谩 eficaz para inculturar el Evangelio, alcanzando a las personas desde la ni帽ez hasta la edad adulta. Asimismo, afirm贸 el valor de producir diversos instrumentos catequ茅ticos para la relaci贸n entre fe y vida. Para afrontar algunos retos pastorales, el 鈥淒ocumento de Santo Domingo鈥 sugiri贸 una acci贸n catequ茅tica m谩s intensa, con 茅nfasis en la Pastoral Vocacional, apoyada en la catequesis de confirmaci贸n. Asimismo, enfatiz贸 la participaci贸n de los laicos en el proceso de formaci贸n catequ茅tica. Y, ante el avance de las sectas fundamentalistas, entre inmigrantes, entre poblaciones sin atenci贸n de sacerdotes y con gran ignorancia religiosa, indic贸 una catequesis que instruyese al pueblo sobre el misterio de la Iglesia.

Santo Domingo orden贸 que la catequesis se adapte a los desaf铆os pastorales de la migraci贸n, en los que aparecen el desarraigo cultural, la inseguridad, la discriminaci贸n y la degradaci贸n moral y religiosa. Y, para afrontar los retos de la familia actual, sugiri贸 que la catequesis familiar debe valorar la oraci贸n en el hogar, la eucarist铆a, la participaci贸n en el sacramento de la reconciliaci贸n y el conocimiento de la Palabra de Dios.

En 1994 se realiz贸 en Caracas – Venezuela la II Semana Latinoamericana de Catequesis, que reflexion贸 sobre los criterios de inculturaci贸n del mensaje evang茅lico en la catequesis seg煤n el Documento de Santo Domingo.

En 1997, la Congregaci贸n para el Clero public贸 el Directorio General de Catequesis, resultado del proceso iniciado a finales del siglo XIX por el movimiento catequ茅tico. El documento considera la catequesis como un servicio a la Palabra de Dios y centro de transmisi贸n de la fe, valorando la dimensi贸n de la experiencia y de la vivencia comunitaria. El directorio propuso la recuperaci贸n del catecumenado como itinerario para llegar a la verdadera iniciaci贸n en la vida de fe. As铆, se promovi贸 la superaci贸n del modelo catequ茅tico centrado en la instrucci贸n, que enfatizaba la dimensi贸n meramente intelectual y doctrinal de la fe cristiana.

En 1999, el CELAM public贸 el documento Catequesis en Am茅rica Latina: orientaciones comunes a la luz del Directorio general de catequesis, proponiendo la recepci贸n del Directorio General de catequesis para el contexto latinoamericano. Entre 2000 y 2005 se realizaron varios encuentros con las comisiones episcopales de catequesis en varios pa铆ses de Am茅rica Latina, para abordar los temas del kerigma y de la iniciaci贸n cristiana a la luz del Rito de Iniciaci贸n Cristiana para Adultos.

En 2006, en preparaci贸n a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida – Brasil, se realiz贸 en Bogot谩 – Colombia la III Semana Latinoamericana de Catequesis, que reflexion贸 sobre la necesidad de un nuevo paradigma para la catequesis, especialmente para formar el catequista. como disc铆pulo misionero. Las reflexiones de este encuentro influyeron en la Conferencia de Aparecida, especialmente en lo que respecta a la relaci贸n entre la iniciaci贸n cristiana y la comunidad eclesial y, sobre todo, destac贸 la necesidad de una catequesis catecumenal.

En 2007, se celebr贸 en Aparecida la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, y se constat贸 c贸mo la catequesis renovada hab铆a dado buenos resultados en todo el continente, debido a la animaci贸n b铆blica de la pastoral. Esto proporcion贸 un mayor conocimiento de la Palabra de Dios y una mejor formaci贸n de los catequistas. Sin embargo, se constat贸 que el lenguaje utilizado en la catequesis segu铆a siendo poco significativo para la cultura actual y, en particular, para los j贸venes.

El tema de la iniciaci贸n cristiana fue tratado en el cap铆tulo VI del documento de Aparecida, y caracterizado como 鈥渆l camino de formaci贸n de los disc铆pulos misioneros鈥 (DAp cap. VI). Y caracteriz贸 el itinerario como un camino de crecimiento que comienza con el kerigma, guiado por la Palabra de Dios, conduce a un encuentro personal y progresivo con Jesucristo, lleva a la conversi贸n y al seguimiento en una comunidad eclesial que madura en la pr谩ctica de los sacramentos, en el servicio y en la misi贸n (DAp n. 289).

El Documento de Aparecida, si bien reconoce el progreso de la catequesis y la disponibilidad de tantos evangelizadores, llama la atenci贸n sobre la falta de formaci贸n de los catequistas y la falta de actualizaci贸n de los materiales y m茅todos pedag贸gicos en la catequesis. Subray贸 la importancia de que la catequesis no sea solo doctrinal, sino una propuesta para el cultivo de la amistad con Cristo a trav茅s de la oraci贸n, la valorizaci贸n de la celebraci贸n lit煤rgica, la experiencia comunitaria y el servicio en el compromiso apost贸lico. Propuso la elaboraci贸n de materiales, basados en el Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, la Doctrina Social de la Iglesia y el Directorio Ecum茅nico. Indic贸 que la catequesis necesita valorar la religiosidad popular y realizar visitas a las familias para comunicar los contenidos de la fe, fomentar la oraci贸n y la devoci贸n mariana en los hogares. A trav茅s de la catequesis, Aparecida propone una renovaci贸n de la comunidad eclesial, formando y consolidando iglesias dom茅sticas, ayudando a la unidad de las familias.

La V Conferencia entendi贸 que la educaci贸n en la fe debe ser integral y transversal en las instituciones cat贸licas y, por tanto, deben promover el servicio pastoral, en comuni贸n con la comunidad cristiana, incluyendo la catequesis. Tambi茅n advirti贸 que los medios de comunicaci贸n no pueden olvidarse de la catequesis, para que la Buena Nueva llegue a millones de personas. Tambi茅n destac贸 la via pulchritudinis (camino de la belleza) como un medio privilegiado de evangelizaci贸n y di谩logo, ya que el uso del arte es importante en la catequesis de ni帽os, adolescentes y adultos.

El Documento de Aparecida, por tanto, invierte en el modelo operativo de la iniciaci贸n cristiana como v铆a ordinaria e indispensable para llevar a cabo la evangelizaci贸n. Los obispos latinoamericanos reconocieron la necesidad de fortalecer y profundizar la IVC: 鈥淪entimos la urgencia de desarrollar, en nuestras comunidades, un proceso de Iniciaci贸n a la Vida Cristiana que comience con el kerigma y que, guiado por la Palabra de Dios, conduzca a un encuentro personal, cada vez m谩s, con Jesucristo ” (DAp n. 289).

2 El proceso de iniciaci贸n a la vida cristiana

La IVC depende de un anuncio expl铆cito de la persona de Jesucristo, ya que 鈥渃onocer a Jes煤s es el mejor regalo que cualquiera puede recibir. Encontrarlo fue lo mejor que nos ha pasado en la vida. Darlo a conocer con nuestra palabra y nuestros hechos es nuestra alegr铆a鈥 (DAp n. 29). En este sentido, la Exhortaci贸n Apost贸lica Evangelii Gaudium afirma que 鈥渆n la catequesis juega tambi茅n un papel fundamental el primer anuncio o kerigma, que debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovaci贸n eclesial鈥 (EG n. 164).

La IVC tiene la misi贸n de introducir a la persona en la din谩mica del encuentro con Jesucristo. Para ello, el Documento de Aparecida, atento a los desaf铆os de los contextos, advierte que 鈥渟e impone la tarea irrenunciable de ofrecer una modalidad de iniciaci贸n cristiana, que, adem谩s de marcar el qu茅, tambi茅n d茅 elementos para el qui茅n, el c贸mo y el d贸nde se realiza鈥 (DAp n. 287).

2.1 El qu茅 de la iniciaci贸n cristiana

No es posible transmitir la fe a las nuevas generaciones ense帽ando solo costumbres, f贸rmulas o pr谩cticas religiosas. En primer lugar, hay una relaci贸n de cercan铆a, encuentro y di谩logo que suscita una postura, acoger la llamada de Jes煤s: 鈥淰en y mira鈥 (Jn 1,39). En este sentido, la IVC es un proceso prolongado en el tiempo por el que la persona recibe el anuncio de Jesucristo y se inserta paulatinamente en la comunidad cristiana para propiciar una experiencia que cambia la vida de la persona de acuerdo con el Evangelio.

La expresi贸n iniciaci贸n cristiana se refiere al Ritual de Iniciaci贸n Cristiana para Adultos (Rica) que rescata la metodolog铆a de la Iglesia desde los primeros siglos para formar disc铆pulos de Jesucristo e insertarlos en la comunidad de fe. Es un itinerario pedag贸gico marcado por el primer anuncio de Jesucristo (kerygma), seguido de una profundizaci贸n en la fe de la Iglesia (catecumenado), que incita a la conversi贸n para configurar gradualmente la vida de la persona al estilo del Evangelio (purificaci贸n e iluminaci贸n); luego ofrece la recepci贸n de los sacramentos del bautismo, la confirmaci贸n y la eucarist铆a y se extiende con una educaci贸n al Misterio (mistagog铆a).

En la Iglesia antigua, la iniciaci贸n a la fe ten铆a lugar en comunidad a trav茅s de la integraci贸n entre catequesis y la liturgia. El proceso se desarrollaba de manera mistag贸gica, a trav茅s de oraciones, celebraciones y ritos que caracterizaban una espiritualidad que pretend铆a la configuraci贸n del candidato a Cristo, el 鈥淣uevo Ad谩n鈥.

El itinerario se centraba en el misterio de Cristo y su Iglesia. La persona era introducida paulatinamente en una nueva realidad, en el misterio de Jesucristo, en su pasi贸n, muerte, resurrecci贸n, ascensi贸n y parus铆a. Este misterio se actualiza por la misi贸n del Esp铆ritu que el Hijo y el Padre env铆an a la comunidad. As铆, por el misterio de la Iglesia, como comunidad de fe, y por la acci贸n del Esp铆ritu, vive y se revela la presencia del Resucitado en el mundo.

A trav茅s de la IVC, la persona participa del di谩logo de salvaci贸n ofrecido por Dios a la humanidad y revelado en Jesucristo. El ser humano est谩 llamado a una relaci贸n filial con el Padre de Jes煤s a trav茅s de una propuesta divina que espera una respuesta humana. En la incorporaci贸n al Misterio Pascual de Cristo, la persona es guiada por un proceso que se revela en la din谩mica entre tinieblas-luz, pecado-gracia, esclavitud-liberaci贸n, muerte-vida. Este discernimiento tiene lugar a trav茅s de varios momentos importantes del proceso catecumenal y se extiende a lo largo de toda la vida del cristiano.

2.2 驴Para qui茅n la iniciaci贸n cristiana?

Los destinatarios prioritarios de IVC son aquellos que no conocen a Cristo o que se han apartado de la fe, especialmente los adultos. Se constata que la ausencia de un primer y fundamental anuncio de Jesucristo ha generado, en Am茅rica Latina, un vac铆o de graves consecuencias, ya que produjo una masa de bautizados alejados de la comunidad eclesial. Tambi茅n desaf铆a al n煤mero de personas que no conocen a Jesucristo o que siempre lo han rechazado (EG n. 14). Esta realidad impulsa la misi贸n y la pastoral de una Iglesia 鈥渆n salida鈥 que llega a las periferias geogr谩ficas y existenciales para acercar el kerigma a todos, sin presuponer ni dar por hecho nada en cuesti贸n de fe.

La catequesis, especialmente en Am茅rica Latina, tambi茅n necesita tener una mirada diferente sobre los pobres, ya sea por su apertura a la fe o por la necesidad que sienten de Dios, porque “la opci贸n preferencial por los pobres debe traducirse, sobre todo, en una atenci贸n religiosa privilegiada y prioritaria鈥 (EG n. 200).

A los ni帽os, adolescentes y j贸venes bautizados se les ofrece una metodolog铆a de catequesis con inspiraci贸n catecumenal para completar su IVC con la confirmaci贸n y la eucarist铆a. Se trata de superar una perspectiva centrada en la instrucci贸n a trav茅s del paradigma inici谩tico, que implica una mejor integraci贸n de la catequesis con la liturgia y el sentido de pertenencia comunitaria. Sin esta perspectiva, la catequesis ofrece los sacramentos sin iniciar en la fe y, no pocas veces, los ni帽os y adolescentes desaparecen de la comunidad despu茅s de la confirmaci贸n o de la primera eucarist铆a. Es urgente, recuerdan los obispos, que exista un itinerario para formar disc铆pulos de Jesucristo que, al recibir los sacramentos, se sientan fortalecidos para continuar en el camino iniciado.

2.3 El c贸mo de la iniciaci贸n cristiana

El proceso est谩 marcado por tiempos y etapas. Un tiempo es como un per铆odo pastoral m谩s o menos prolongado en el que los candidatos buscan los caminos de la fe y crecen, correspondiendo a algunas iniciativas propuestas. Se puede utilizar la analog铆a de los pasos, mediante los cuales el candidato asciende gradualmente a medida que se inicia en la fe. En el proceso de inspiraci贸n catecumenal, se proponen cuatro tiempos: a) el pre-catecumenado; b) el catecumenado; c) la purificaci贸n e iluminaci贸n; yd) la mistagog铆a.

Las etapas, a su vez, son pasos entre un momento y otro. Son como puertas por las que se pasa para subir los pelda帽os de una escalera por la que se sube. Se realizan con celebraciones especiales que les dan densidad y experiencia. Hay ciertos per铆odos de cambio m谩s cualitativo, que requieren el apoyo de la Iglesia, para que el candidato se configure cada vez m谩s con Cristo, el 鈥淣uevo Ad谩n鈥. Las etapas tambi茅n se pueden llamar 鈥減asos鈥 marcados por celebraciones en la comunidad eclesial. Hay tres etapas: a) Celebraci贸n de la entrada en el catecumenado; b) Celebraci贸n de la elecci贸n;聽 y c) Celebraci贸n de los sacramentos del bautismo, la confirmaci贸n y la eucarist铆a. Todo el proceso necesita adaptarse a diferentes edades, entornos y realidades socioculturales para poder formar disc铆pulos misioneros. Cada tiempo y cada etapa tiene unas caracter铆sticas propias que definen el itinerario de iniciaci贸n.

Primer tiempo: kerigma o pre-catecumenado. Es la oportunidad de recibir la primera evangelizaci贸n, durante la cual, de diferentes formas, se anuncia a Cristo. Este tiempo permitir谩 una apertura a la fe que conducir谩 a la conversi贸n de vida. Este es el momento m谩s dif铆cil y tambi茅n el m谩s importante, ya que condiciona toda la iniciaci贸n. En ese momento, est谩 el papel primordial de la comunidad cristiana, que debe evangelizar, acoger y apoyar a quienes acogen el kerigma. Si el oyente se convierte a Cristo y desea libremente conocer m谩s a Jesucristo y entrar en su Iglesia, entonces pasara a la primera etapa.

Primera etapa: celebraci贸n de la entrada en el catecumenado. Marca el primer encuentro oficial entre la Iglesia y quien acept贸 el kerygma. El oyente expresa su firme intenci贸n de seguir a Cristo y conformar su vida a la Iglesia. 脡ste, entonces, le acoge lit煤rgicamente. Solo los convertidos pueden ser admitidos por esta puerta. La liturgia para entrar en el catecumenado es la m谩s elocuente de todas las etapas. Se trata de marcar los sentidos con la cruz. Sin embargo, solo ser谩 verdadera y fecunda si el candidato se convierte a Cristo, con la firme voluntad de seguirlo en su Iglesia.

Segundo tiempo: catecumenado. Solo cuando surge la fe se puede educar y nutrir. La actividad formativa se denomina catecumenado (RICA n. 19-20 y 98-105). Es un tiempo extenso de aprendizaje de la vida cristiana. Ocurre, entonces, la catequesis propiamente dicha, cuando se profundizan los enunciados de la fe y de la vida cristiana, especialmente de cada uno de los art铆culos del Credo (S铆mbolo Apost贸lico). Este tiempo va acompa帽ado de ritos de distintos tipos. Los cuatro ritos principales son las celebraciones de la Palabra de Dios; los exorcismos menores; las bendiciones; y, eventualmente, algunos ritos de paso previstos en el Rica. Estas celebraciones, sin embargo, no constituyen etapas en el sentido estricto del t茅rmino. La experiencia de la oraci贸n asume un lugar primordial en esta formaci贸n. Tiene lugar tanto en la oraci贸n personal por el reencuentro con Cristo y el Esp铆ritu Santo, como en la oraci贸n comunitaria por la celebraci贸n del Misterio de la Salvaci贸n en la Iglesia.

Segunda etapa: celebraci贸n de la elecci贸n o inscripci贸n del nombre. Esto expresa que Dios, a trav茅s de su Iglesia, elige a los catec煤menos que ser谩n iniciados sacramentalmente durante las pr贸ximas fiestas de Pascua. Suele ocurrir al inicio de la Cuaresma. Para ello, es necesario que la conversi贸n inicial del tiempo del kerigma haya alcanzado un mayor desarrollo y maduraci贸n. Esta celebraci贸n precede al comienzo del tercer tiempo.

Tercer tiempo: purificaci贸n / iluminaci贸n. Esto normalmente coincide con el tiempo lit煤rgico de Cuaresma y se llama 鈥渞etiro bautismal鈥 o 鈥減urificaci贸n e iluminaci贸n鈥 (RICA n. 21, 25-26 y 152). Es el momento de la preparaci贸n inmediata para los sacramentos de iniciaci贸n. Se profundiza respectivamente en los evangelios previstos en la liturgia del tercer, cuarto y quinto domingo de Cuaresma del a帽o A. Se trata esencialmente de una catequesis bautismal, porque refleja especialmente el Evangelio de la samaritana que busca el 鈥淎gua Viva鈥 que apaga toda sed humana; el ciego de nacimiento que quiere ser iluminado con la verdadera Luz para ver; y la resurrecci贸n de L谩zaro que revela qui茅n es la Resurrecci贸n y la Vida. Con la comunidad de los fieles, los elegidos est谩n dispuestos a vivir el Misterio Pascual. El Rica tambi茅n prev茅, en ese momento, o en el catecumenado, dos celebraciones de entrega: del S铆mbolo (Creo) y de la oraci贸n del Se帽or (Padre Nuestro). En el S铆mbolo se recuerdan las maravillas que el Se帽or realiz贸 en la Historia de la Salvaci贸n. La oraci贸n del Se帽or educa para el sentido de la filiaci贸n divina y el encuentro fraterno de los cristianos (RICA n. 25). En estas entregas, la Iglesia transmite el tesoro de la fe (traditio) que, una vez recibido, vivido y crecido en el coraz贸n del catec煤meno, enriquece a la Iglesia misma en la medida en que la persona acepta y vive lo que le ha sido transmitido, como una respuesta al que recibi贸 (redditio).聽聽聽聽聽聽聽聽聽

Tercera etapa: celebraci贸n de los sacramentos de iniciaci贸n. Normalmente ocurre durante la Vigilia Pascual. El bautismo es el primer acto de esta celebraci贸n, cuyo car谩cter trinitario-pascual se subraya. Es deseable que, seg煤n una costumbre muy antigua, la confirmaci贸n se produzca inmediatamente despu茅s del bautismo (RICA n. 34). La eucarist铆a completar谩 la iniciaci贸n de la que es cumbre. Los tres sacramentos se confieren en una misma celebraci贸n.

Cuarta etapa: mistagog铆a. Este es el momento en que la comunidad debe ayudar al cristiano a profundizar la riqueza del acontecimiento sacramental de la iniciaci贸n y el significado de la celebraci贸n de la fe para la vida del disc铆pulo de Jesucristo. Durante el tiempo de Pascua, se invita a los iniciados a participar en las celebraciones dominicales de la Quincuag茅sima Pascual. Las celebraciones eucar铆sticas posteriores a la Pascua se denominan 鈥渕isas por los ne贸fitos鈥, en las que los padrinos, catequistas y colaboradores del catecumenado est谩n llamados a participar junto con los iniciados (RICA 40, 57). Se trata de una profundizaci贸n espiritual a trav茅s de la vida lit煤rgica de la comunidad y tambi茅n a trav茅s de la catequesis que orientan hacia el sentido de la vivencia lit煤rgica.

2.4 El d贸nde de la Iniciaci贸n Cristiana

El punto de partida de la IVC es el kerigma que tiene lugar, sobre todo, en los lugares donde se desarrolla la vida, en los lugares de ocio, trabajo, cultura, formaci贸n, tambi茅n a trav茅s de los medios de comunicaci贸n, en momentos de dolor y angustia, en las situaciones en las que la gente busca un sentido para vivir. Asimismo, los espacios internos de la comunidad cristiana – las celebraciones de la comunidad, sus actividades pastorales, caritativas, formativas, culturales – est谩n llamados a ser lugares de primer anuncio.

El encuentro personal con Jes煤s no puede separarse del encuentro comunitario con quienes recorren el mismo camino. La fe cristiana no solo propone una relaci贸n entre el聽 t煤 y el yo, tambi茅n se relaciona con el nosotros. No hay fe que no se viva en la Iglesia, en comunidad. La IVC encuentra su propio ambiente en la comunidad eclesial: el lugar donde el disc铆pulo misionero nace, se nutre, crece, se fortalece y vive como miembro de la familia de Dios. Asimismo, todo el objetivo de la IVC es la inserci贸n del cristiano en la Iglesia, en la comunidad de seguidores de Cristo. As铆, la Iglesia-comunidad es a la vez madre que siempre genera nuevos hijos para la fe y madre que sostiene y fortalece a sus hijos en el camino hacia el Reino de Dios.

3 La dimensi贸n misionera de la iniciaci贸n a la vida cristiana 聽

A partir de la III Semana Latinoamericana de Catequesis, se impulsaron iniciativas con el objetivo de formar disc铆pulos misioneros. Este camino catecumenal implica tambi茅n educar a cristianos comprometidos con su realidad social, pol铆tica y cultural, abiertos al di谩logo con el mundo y a ser defensores de la vida, los derechos humanos y la naturaleza, de acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia (CELAM, 2008b, n. 136).

Relacionando fe y vida, el disc铆pulo misionero 鈥渢iene la experiencia del encuentro con Jesucristo vivo, madura en su vocaci贸n cristiana, descubre la riqueza y la gracia de ser un misionero que anuncia la Palabra con alegr铆a 鈥 (CELAM, 2007, n. 167).

El anuncio de la fe y su dimensi贸n misionera est谩n relacionados con la convicci贸n cristiana de que s贸lo en Jes煤s el ser humano puede alcanzar la salvaci贸n. Esta buena noticia debe llevarse a toda la humanidad. Por eso, el anuncio de Jesucristo siempre debe ser repensado, reformulado, anunciado y revivido dentro de cada cultura.

La IVC presupone una renovaci贸n de las comunidades eclesiales a trav茅s de la conversi贸n que va m谩s all谩 de una pastoral de mantenimiento a trav茅s de una pastoral esencialmente misionera, que promueve una cultura de encuentro, proximidad y di谩logo. S贸lo as铆 la IVC ser谩 la promotora de una eclesiolog铆a con sentido de pertenencia y comuni贸n entre los bautizados.

Se pretende una catequesis 鈥渆n salida鈥, es decir, esencialmente misionera, capaz de romper las barreras que impiden la comunicaci贸n de la fe a las distintas periferias geogr谩ficas-existenciales y proponer una aut茅ntica IVC que forme disc铆pulos misioneros. Ir al encuentro del otro es la urgencia de la catequesis kerigm谩tica y mistag贸gica en contexto latinoamericano.

Dom Leomar Ant么nio Brustolin. PUC RS y Arzobispo de Santa Maria, RS.. Enviado: 16/08/2021. Aprovado: 31/08/2021. Publicado: 24/12.2021.

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