Pastoral de la tierra

脥ndice

Introducci贸n

1 Nacimiento en tiempo germinal

2 Pr谩ctica que denuncia la gran mentira de la propiedad

3 Los fundamentos de esta Pastoral

4 Rostro rural de la Iglesia

5 La b煤squeda del buen vivir

6 La memoria de los m谩rtires

7 Salvar el Amazonas para salvar la vida

Referencias

Introducci贸n

Trabajos pastorales entre los campesinos ya exist铆an desde hac铆a mucho tiempo, pero por motivos que explicaremos a continuaci贸n, el servicio evang茅lico a quienes ten铆an su vida ligada al cultivo de la tierra, y a quienes viv铆an la amenaza de perder esa posibilidad de vida por la violencia de unos pocos que siempre quisieron apropiarse de todas las tierras de Brasil, naci贸 en 197. Tom贸 el nombre de Pastoral de la Tierra y cont贸 con la Comisi贸n Pastoral de la Tierra como su articulaci贸n dinamizadora.

En los tiempos actuales, cuando vivimos la acogida del S铆nodo de la Amazon铆a, que, en el Documento Final y en la Exhortaci贸n Apost贸lica Querida Amazonia, propone como parte de las pr谩cticas eclesiales la 鈥渃onversi贸n ecol贸gica鈥, necesaria para asumir la 鈥渆colog铆a integral鈥 propuesta en la enc铆clica Laudato S铆 – sobre el cuidado de la Casa Com煤n, del Papa Francisco, el nombre pastoral de la tierra puede sugerir que fue una profec铆a a favor de la puesta en pr谩ctica del Concilio Vaticano II, ahora聽 retomado de manera creativa. Y si tenemos en cuenta la realidad de la estructura jer谩rquica de entonces y de hoy, la pr谩ctica de la pastoral de la tierra fue ciertamente una profec铆a de la necesaria necesidad de que la Iglesia sea una Iglesia en salida. En este caso, fue una opci贸n y una pr谩ctica para llegar a los pueblos, comunidades y personas vinculadas a los territorios originarios y al cultivo de la tierra.

Lo mismo que ahora se pretende con la presencia de la Iglesia en la Amazon铆a, la pastoral de la tierra fue ciertamente una profec铆a para que la presencia y el servicio eclesial se liberen de toda pretensi贸n colonialista, partiendo de la escucha atenta de los hermanos y hermanas para, junto a ellos, hacer lo que consideren necesario para defender sus derechos. Y escuchar a todos sin distinci贸n de religi贸n, de manera ecum茅nica y macroecumenica, con pr谩cticas iluminadas por la par谩bola del buen samaritano, definidas a partir de las necesidades y realizadas con los recursos disponibles, como mostr贸 la enc铆clica Fratelli tutti, sobre la fraternidad y la amistad social, del Papa Francisco.

1 Nacimiento en tiempo germinal

La Comisi贸n Pastoral de la Tierra, como un servicio eclesial a los pueblos de la tierra, naci贸 en junio de 1975.Fue una de las conclusiones del Encuentro de Pastoral de la Amazon铆a Legal, realizado en Goi芒nia, Goi谩s, pero su gestaci贸n comenz贸 antes, y cabe destacar algunas de las iniciativas. y el entorno sociopol铆tico y eclesial en el que fue siendo creada.

Brasil enfrentaba el per铆odo m谩s duro de una larga dictadura, iniciada en 1964 y que solo terminar铆a en 1985. Con la imposici贸n del Acto Institucional No. 5, el gobierno militar pod铆a gobernar protegido por decretos secretos, siempre al servicio de la doctrina de seguridad nacional, lo cual permiti贸 multiplicar las pr谩cticas de persecuci贸n contra toda persona u organizaci贸n que fuera identificada como subversiva, contraria al orden nacional favorable a las 茅lites dominantes. En este contexto, s贸lo se exiliaron, de los partidos que desafiaron la dictadura y el sistema econ贸mico, aquellos que pudieron evitar la persecuci贸n y masacre. E incluso los movimientos que promov铆an la educaci贸n y la pastoral popular se volvieron parte de las actividades sospechosas, y muchos de sus l铆deres fueron arrestados, enfrentaron torturas e incluso algunos fueron asesinados. Encubiertos por el aparato militar que controlaba las instancias del Estado, escuadrones de la muerte, en el campo y en las ciudades, completaron el servicio represivo mediante el asesinato de quienes las 茅lites defin铆an como amenazas a sus intereses.

Fue en este contexto, nacido del golpe dentro del golpe militar [1], con el triunfo de los sectores m谩s radicales y violentos, cuando se dieron los pasos que originaron la CPT,聽 la renovaci贸n del Consejo Ind铆gena Misionero (CIMI),聽 la multiplicaci贸n de las Comunidades Eclesiales de Base CEBs y聽 la gestaci贸n de muchos otras pastorales sociales . Y lo que provoc贸 el primero de estos pasos fue la detenci贸n del Equipo Pastoral y del propio Obispo Dom Pedro Casald谩liga, en S茫o F茅lix do Araguaia, MT.

De hecho, la reflexi贸n sobre qu茅 hacer, para evitar que el aislamiento en el que se encontraban las iniciativas populares facilitase la represi贸n, llev贸 a la estrategia de visitar e invitar directamente a un grupo de obispos que acog铆an y apoyaban este tipo de pr谩cticas en su di贸cesis a un encuentro nacional. Teniendo como dinamizador a Dom Tom谩s Balduino, obispo de la Di贸cesis de Goi谩s, y el apoyo directo de Dom Helder C芒mara, las visitas consiguieron la reuni贸n voluntaria de 28 obispos en S茫o Paulo. Con asesores competentes, hicieron un an谩lisis cr铆tico de la situaci贸n vivida por los pueblos en las diferentes regiones del pa铆s y decidieron publicar varios textos sobre la realidad, criticando la dictadura y su servicio a intereses contrarios al pueblo, dejando claro que no era justo y aceptable sacrificar la libertad de iniciativa y de organizaci贸n popular de las personas que decid铆an defender sus derechos. Por ello, se comprometieron a apoyar y defender estos derechos de los pueblos y las personas. En relaci贸n a las personas y comunidades, se publicaron dos textos: Eu ouvi os clamores do meu povo (Escuch茅 el grito de mi pueblo), firmado por obispos y superiores religiosos del Nordeste, y Marginaliza莽茫o de um Povo, o Grito das Igrejas (Marginalizaci贸n de un pueblo, el Grito de las iglesias), firmado por obispos del Centro Oeste. En relaci贸n a los pueblos ind铆genas, el texto se denomin贸 Y-Juca-Pirama, o 脥ndio, Aquele que deve morrer ( Y-Juca-Pirama, el Indio, Aquel que聽 debe morir), de obispos y religiosos misioneros.

Con esta determinaci贸n del grupo de obispos denominado no-grupo, para dejar claro que no actuaban separadamente de la CNBB, sino como misi贸n personal y colectiva, se pudo iniciar el mapeo de las pr谩cticas de educaci贸n y pastoral popular, consultando a las personas sobre su inter茅s en entenderse con iniciativas similares. Se realiz贸, como resultado, el I Encuentro Nacional de Articulaci贸n en Salvador, BA, en febrero de 1974. El segundo encuentro planeado no se efectu贸 porque en las actividades realizadas durante el a帽o, la estrategia de articulaci贸n fue redefinida: como ya exist铆a el CIMI, al servicio de la pastoral ind铆gena a nivel nacional, se consider贸 m谩s realista promover la regionalizaci贸n de sus actividades y, al mismo tiempo, dar pasos para articular las pr谩cticas realizadas en el mundo agrario y en el mundo urbano. Por eso se inici贸 el proceso que desemboc贸 en el Encuentro de Pastoral de la Amazonia Legal, en el que naci贸 la Pastoral da Terra, y poco despu茅s, en 1976, se dieron pasos para la creaci贸n de la Pastoral Obrera, y m谩s tarde, la Pastoral de migrantes, la de las mujeres marginalizadas鈥

En ese mismo per铆odo, las CEBs se multiplicaron en algunas regiones y di贸cesis, creando la posibilidad de realizar su I Encuentro Intereclesial, en 1975, contando ya con relaciones ecum茅nicas y con el apoyo fundamental de la lectura popular de la Biblia y de la teolog铆a de la Liberaci贸n.

La Pastoral de la Tierra fue el resultado de esa 茅poca germinal: las pr谩cticas que pretend铆an someter a personas, pueblos e iglesias a los intereses de grandes grupos econ贸micos generaron, al mismo tiempo, su opuesto: la construcci贸n de espacios de liberaci贸n. En esta perspectiva, vale la pena consultar el libro Nas Pegadas do Povo da Terra – 25 anos da CPT (POLETTO; CANUTO, 2002), en el que se public贸 una documentaci贸n hist贸rica sobre la fundaci贸n de la CPT con declaraciones de los participantes del Encuentro de Goi芒nia y un cap铆tulo sobre ese tiempo germinal.

2 Pr谩ctica que denuncia la gran mentira de la propiedad

La Pastoral de la Tierra naci贸 como un servicio evang茅lico y eclesial a las mujeres y hombres del campo de la Amazonia, especialmente aquellos que padec铆an la negaci贸n y la agresi贸n a sus derechos a la tierra, en la que viv铆an y cultivaban. El CIMI ya lo estaba haciendo a favor de los pueblos ind铆genas, a su derecho al territorio en el que vivieron durante milenios. La CPT se dirigi贸 inicialmente a los posseiros, campesinos que viv铆an en su tierra sin tener t铆tulo legal de propiedad, pero que, seg煤n principios constitucionales y logros propios y de su organizaci贸n sindical, ten铆an derecho de usucapi贸n, y por tanto, prioridad. en relaci贸n con otros pretendientes, siempre que hubieran estado pac铆ficamente en la tierra durante m谩s de un a帽o.

Como la dictadura, a trav茅s del Estatuto de la Tierra, hab铆a prometido llevar a cabo la reforma agraria y, al mismo tiempo, favorecer la modernizaci贸n del campo, los conflictos por la tierra se generalizaron al limitar las iniciativas de colonizaci贸n con los campesinos pobres y privilegiar la entrega de grandes 谩reas a empresas nacionales e internacionales que operaban en el pa铆s para integrar el Centro Oeste y la Amazon铆a a la econom铆a nacional. De hecho, al entregar t铆tulos de propiedad a las empresas, desde la oficina del Instituto Nacional de Colonizaci贸n y Reforma Agraria – INCRA, se autoriz贸 y se comprometi贸 a defender estos nuevos derechos legales cuando fueran a demarcar sus 谩reas. Cuando encontraron en ellas pueblos ind铆genas, comunidades quilombolas, comunidades campesinas de diverso tipo (productores de alimentos, ribere帽os, caucheros, pescadores, etc.), los nuevos propietarios utilizaron todo tipo de autoritarismo y violencia, siempre con el objetivo de expulsarlos de las tierras a las que ten铆an derecho, incluso sin tener t铆tulos legales.

Otra fuente de conflicto fue la colonizaci贸n oficial. Los estudios sociol贸gicos han descubierto que su objetivo real, a diferencia de lo afirmado por la propaganda, era influir en los 鈥sin tierra,鈥 que luchaban por tierra en sus regiones, para que migrasen a otras 谩reas seleccionadas. Y que migrasen en mayor n煤mero que las vacantes a ser ocupadas por las familias seleccionadas, para que, con esto y con el abandono en el que quedar铆an los pobladores, hubiese mano de obra abundante y barata para los proyectos de las grandes empresas – estas, s铆, promovidas como portadoras de tecnolog铆as para modernizar la producci贸n. En Rond么nia y en los m谩rgenes de las principales carreteras de 鈥渋ntegraci贸n nacional鈥, por cada familia seleccionada y establecida, ciertamente dos o m谩s familias tuvieron que establecerse por su cuenta. Consecuentemente, nacen los n煤cleos de colonos en terrenos ya destinados, o que deben ser entregados, a las empresas, multiplicando las 谩reas de conflicto. Las dem谩s constituyeron las nuevas ciudades, junto a las carreteras.

El trabajo de los n煤cleos locales y regionales de la CPT, visitando, dialogando, abriendo procesos de formaci贸n y brindando apoyo jur铆dico a los pueblos y comunidades afectados y agredidos por la ola de latifundistas creada por la dictadura, revel贸 e hizo p煤blica informaci贸n sobre la complicidad del Estado con los nuevos se帽ores del Amazonas. Ellos llegaron no solo con t铆tulos de miles e incluso millones de hect谩reas de tierra, sino tambi茅n con recursos, derivados de privilegios, como la liberaci贸n de impuestos y tasas para crear fondos que ser铆an invertidos en nuevas propiedades – o para desviarlos a otras iniciativas m谩s rentables, como sucedi贸 en casi todos los casos investigados.

Por otro lado, la colonizaci贸n promovida con recursos p煤blicos no ten铆a la intenci贸n de crear 谩reas de peque帽os agricultores para la producci贸n de alimentos. Siempre ha estado al servicio de grandes proyectos, ya que sin la atracci贸n de la gente por la falsa propaganda de la colonizaci贸n, no tendr铆an mano de obra barata y siempre disponible. Para los que se pusieron al lado de los colonos y de los que no consiguieron tierras, como la CPT, a trav茅s de las personas y grupos que asumieron esta pastoral, la colonizaci贸n permiti贸 una nueva toma de conciencia y nuevas iniciativas. Las familias sin tierra que se trasladaron en gran n煤mero a las zonas de colonizaci贸n revelaron lo que hab铆a impedido聽 la reforma agraria en otras regiones del pa铆s: la tierra estaba en manos de unos pocos grandes terratenientes en todas las regiones y la defensa de la propiedad de muchas tierras no era m谩s que ocupaciones il铆citas, robo, resultado de violentas agresiones a quienes habitaban en ellas. Y la propia colonizaci贸n en la lejana Amazonia se hab铆a implementado con el objetivo de consolidar y regularizar la situaci贸n jur铆dica de los terratenientes en el Noreste, Sureste y Sur del pa铆s. Fue una medida estrat茅gica para evitar la lucha por la reforma agraria, que se intensificaba desde la d茅cada de 1950.

Ahora mismo algo similar est谩 sucediendo, solo que en la Amazon铆a. El actual gobierno federal, aliado carnal de la ocupaci贸n il铆cita de tierras, de la agroindustria, de la miner铆a y enemigo de los pueblos ind铆genas, quilombolas y comunidades tradicionales, est谩 tratando por todos los medios de regular las 鈥減ropiedades sin t铆tulo legal鈥, es decir, tierras de propiedad ilegal, que ocupan una inmensa 谩rea de la regi贸n, con cerca de 27,8 millones de hect谩reas de tierra, y con una p茅rdida estimada de 118 mil millones de reales (IMAZON, 2019). Y lo hace con el discurso de que esto es necesario para evitar conflictos y brindar seguridad jur铆dica a los emprendedores. En otras palabras, esto prueba que, como en toda la historia brasile帽a desde la llegada de los colonizadores, en 1500, la usurpaci贸n ilegal de tierras es la puerta de entrada a las grandes propiedades. Esto nos ayuda a entender por qu茅, de los cinco millones de ind铆genas que exist铆an en 1500, solo quedan poco m谩s de 830 mil, e incluso 茅stos siguen sujetos a los nuevos decretos de exterminio, de los cuales los usurpadores de tierras y sus grupos de exterminio son ejecutores. De los t铆tulos legales se derrama sangre humana, junto con la sangre de otros seres vivos que fueron asesinados para implementar proyectos genocidas y ecocidas para el crecimiento econ贸mico.

Al dialogar, en otras regiones, sobre los motivos de la migraci贸n de tantas familias a las zonas de colonizaci贸n, se decidi贸 que la Pastoral de la Tierra era tambi茅n necesaria en ellas. Por ello, a finales de 1977, la CPT ya contaba con equipos regionales en 16 estados y, en los a帽os siguientes, se convirti贸 en un servicio eclesial presente en todo el territorio nacional.

3 Los fundamentos de esta Pastoral

Desde el principio, y esto se puede ver en la secuencia de los Boletines de la CPT, que tuvo su primer n煤mero mensual publicado en enero de 1976, hubo permanente necesidad y cuidado en relaci贸n al fundamento b铆blico y teol贸gico de esta nueva pastoral. No con el objetivo de publicar tesis y libros, sino para nutrir la espiritualidad, mantener una m铆stica profunda, cimentar la esperanza. Despu茅s de todo, 驴c贸mo y por qu茅 vivir la fe cristiana en medio de los conflictos por la tierra que afectaban a pueblos y comunidades? Por otra parte, si exist铆an y se conoc铆an conflictos, con masacres y asesinatos, 驴podr铆an permanecer indiferentes ante ellos quienes viven y anuncian la fe cristiana? M谩s a煤n, si hubo la constataci贸n de que quienes provocaban los conflictos y usaban la violencia para incrementar el tama帽o de sus propiedades, ment铆an al decir que los pueblos ind铆genas y campesinos eran pac铆ficos, cuando en realidad los obligaban a no hablar y no denunciar, e incluso mataban a los que se resist铆an, 驴no significar铆a una infidelidad grave al seguimiento de Jes煤s de Nazaret el hecho de no implicarse en conflictos? 驴Qu茅 har铆a el samaritano en la par谩bola de Jes煤s de Nazaret? Por tanto, 驴cu谩l es la misi贸n que Dios encomendaba a la Pastoral de la Tierra, a sus agentes?

Para que esta dimensi贸n de vida y misi贸n tuviese cimientos firmes y seguros, fue muy importante la participaci贸n del benedictino Marcelo Barros en la CPT. Por estar en el origen de la lectura popular y orante de la Biblia, junto a Frei Carlos Mesters y muchos otros, su contribuci贸n fue relacionar la realidad de vida y fe de quienes enfrentaron conflictos por la tierra con los mensajes de la Biblia, de los Santos Padres, del Concilio, de Medell铆n y de la teolog铆a de la liberaci贸n naciente. Esto dio como resultado un fortalecimiento de los involucrados en los conflictos y los agentes de Pastoral de la Tierra.

Este camino de b煤squeda, reflexi贸n y celebraci贸n se profundiz贸, hasta el punto de llevar a Marcelo Barros a unirse al Padre Jos茅 Caravias, misionero en Paraguay, para escribir y publicar el libro Teolog铆a de la Tierra, formando parte de la colecci贸n Teolog铆a de la Liberaci贸n, publicado por Vozes en 1988. Anteriormente, en 1981, Marcelo ya hab铆a publicado, para Vozes, el libro La Biblia y la lucha por la Tierra (otros libros en: http://www.marcelobarros.com/page/lista-de- libros-publicados /).

Es fundamental destacar dos cosas. La primera es que, contrariamente a las acusaciones de personas que no estaban de acuerdo con el trabajo de la Pastoral de la Terra, sus agentes siempre han apreciado, profundizado y nutrido su vida y misi贸n en la b煤squeda de una fundamentada fidelidad al seguimiento de Jes煤s de Nazaret, incluso cuando las 谩reas de actuaci贸n los llevaron a trabajar junto con hermanas y hermanos de otras iglesias cristianas y otras religiones. Adem谩s, en contradicci贸n de nuevo con los acusadores, la Pastoral de la Terra siempre ha sido promotora de celebraciones vinculadas a los desaf铆os de las luchas, a las victorias ganadas, a las iniciativas para fomentar la solidaridad con las personas oprimidas, y de una manera particular y m谩s desafiante, a enfrentar los asesinatos, buscando el mensaje que se hallaba en el martirio de hermanas y hermanos. Pocas pastorales han realizado tantas romer铆as de la Tierra y, despu茅s de un tiempo, Romer铆as de la Tierra y de las Aguas, casi siempre en zonas de conflicto, con el objetivo de llevar el mensaje y la invitaci贸n a que cada vez m谩s personas refuercen esta Pastoral, para que la conquista de la tierra fuese, al mismo tiempo, un avance en la construcci贸n del Reino de Dios.

Con el tiempo, y como resultado de escuchar y acoger la presencia y acci贸n de Dios en cada pueblo y comunidad, la CPT se est谩 volviendo macro-ecum茅nica de forma permanente, hasta el punto de cambiar su relaci贸n con la CNBB para definirse como una entidad ecum茅nica. Esto no significa abandonar la b煤squeda de fundamentos para su espiritualidad sino, al contrario, la aceptaci贸n de la visi贸n y experiencia espiritual de los pueblos ind铆genas y negros en relaci贸n a la tierra hizo que la Tierra llegara a ser reconocida como Pachamama, Madre Tierra, y las relaciones con ellas adquiriesen la caracter铆stica de territorio y ya no de propiedad. Por ello, la lucha por la tierra adquiri贸 otro sentido y la contestaci贸n del car谩cter reduccionista de la propiedad capitalista empez贸 a tener un sentido de experiencia espiritual. De hecho, para estos pueblos el territorio no es ni puede ser una propiedad. Es el espacio colectivo para un pueblo, dado por la Madre Tierra. Es en 茅l y con 茅l como se construye la identidad de cada pueblo. Por eso, la propiedad, especialmente cuando se utiliza para extraer los bienes creados por la Tierra y enriquecerse, no es m谩s que una ocupaci贸n no autorizada por la Madre, una usurpaci贸n de alg煤n territorio que la Tierra hab铆a destinado a un pueblo.

4 Rostro rural de la Iglesia

La CPT siempre ha evitado asumir lo que mucha gente quer铆a: ser la entidad que actuar铆a en lugar de las comunidades eclesiales. Ella intent贸, con diferentes iniciativas, movilizar a estas comunidades para que asumieran la defensa de los derechos de los campesinos pobres. Junto con las dem谩s pastorales sociales, articuladas por la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil – CNBB, contribuy贸 para que la dimensi贸n social de la fe fuera asumida por todas y todos los seguidores de Jes煤s de Nazaret (CNBB, 2001).

Una contribuci贸n significativa a la experiencia de esta dimensi贸n social de la fe fue dada por la CPT al asesorar a la CNBB en la elaboraci贸n del documento Iglesia y Problemas de la Tierra, debatido y aprobado en la Asamblea General de 1980, especialmente en la fundamentaci贸n para incluir la diferenciaci贸n entre 鈥渢ierra de explotaci贸n鈥 y “tierra de trabajo鈥:

84. La tierra de explotaci贸n es la tierra de la que el capital se apropia para crecer continuamente, para generar siempre nuevas y crecientes ganancias. La ganancia puede provenir tanto de la explotaci贸n del trabajo de quienes perdieron su tierra y sus instrumentos de trabajo, o que nunca tuvieron acceso a ellos, como de la especulaci贸n, que permite el enriquecimiento de algunos a costa del conjunto de la sociedad.

85. La tierra de trabajo es la tierra que pertenece a quienes trabajan en ella. No es la tierra para explotar a otros o para especular. En nuestro pa铆s, el concepto de tierra de trabajo aparece con fuerza en el derecho popular a la propiedad familiar, tribal, comunitaria y de tenencia de la tierra. (CNBB, 1980)

Esto hizo posible que la Iglesia se posicionase en relaci贸n con la dimensi贸n 茅tica y social de la propiedad, evitando los malentendidos que se derivan de la afirmaci贸n general de que la doctrina social de la Iglesia aprobaba la propiedad de la tierra. La reacci贸n de los grandes terratenientes y sus aliados, cuya riqueza se basa en otras formas de propiedad privada y en la explotaci贸n del trabajo y la especulaci贸n, fue reveladora: esto ser铆a infidelidad a la ense帽anza de la Iglesia, que siempre ha defendido la propiedad. Evidentemente, la pr谩ctica y la buena noticia de Jes煤s nunca dejaron dudas sobre qui茅n explota a los hermanos y qui茅n usa la propiedad solo para su enriquecimiento: nadie puede servir a dos se帽ores: Dios – presente en el hermano y la hermana – y al dinero / riqueza (Mt 6,24).

Fue motivo de alegr铆a el reconocimiento de ser el rostro rural de la Iglesia, sobre todo cuando vino de Dom Pedro Casald谩liga, uno de los que practic贸 esta pastoral antes de su nacimiento como articulaci贸n nacional, uno de sus generadores. Pero la alegr铆a es m谩s completa cuando se convierte en una pr谩ctica cualitativa de cada comunidad cristiana, y cuando tambi茅n inspira a personas de buena voluntad que no comparten la fe cristiana, pero aman a la humanidad y a la Madre Tierra.

5 La b煤squeda del Buen Vivir

La Pastoral de la Tierra ayud贸 a profundizar la conciencia de que 鈥渓a tierra es de Dios鈥, confiada a la humanidad y a todos los seres vivos, y por eso no se pueden legitimar las pr谩cticas de apropiaci贸n que dividen y generan pobreza y miseria de las personas, familias, comunidades y pueblos que quedan sin acceso a ella. Este ha sido el motivo por el cual la CPT ha buscado formas m谩s concretas de superar lo que fue producido por sociedades determinadas hegem贸nicamente por la econom铆a capitalista, a partir de la apropiaci贸n privada de los bienes que sirven para multiplicar su riqueza, incluida la fuerza de trabajo creativa de los seres humanos. Y para que esta calidad humana est茅 disponible se defiende como un absoluto la propiedad de la tierra sin l铆mites, Para darle la forma aparente de un derecho, las leyes son formuladas y aprobadas por las instituciones estatales, y el sistema judicial las asume como si se basaran en un supuesto derecho natural, siendo,聽 por tanto, incuestionables. Pero, de hecho, perder铆an ese car谩cter si en realidad el Estado fuera administrado por representantes de toda la poblaci贸n y su funcionamiento estuviera orientado a garantizar todos los derechos de todas las personas, comenzando por el derecho a la vida, la alimentaci贸n, la vivienda, educaci贸n, trabajo, renta justa, cultura, ocio … Y para eso, deber铆a contar con una pol铆tica de reparto equitativo de la renta y la riqueza.

En la b煤squeda de este camino, o caminos, la articulaci贸n m谩s directa con los pueblos ind铆genas signific贸 un profundo aprendizaje. De hecho, antes de ser un anuncio te贸rico, el Buen Vivir es un rico sistema de vida que los pueblos ind铆genas han practicado durante milenios.

Una vez reconocido, el Buen Vivir se convierte en un punto de referencia para evaluar tanto las relaciones entre las personas, como las relaciones con la Madre Tierra y el Cosmos. Por tanto, se convierte en una posibilidad de cr铆tica de las relaciones destruidas por el sistema capitalista dominante, y en un camino alternativo para la construcci贸n de sociedades poscapitalistas. Permite la reinterpretaci贸n cr铆tica de la historia, invirtiendo los actores: en lugar de buscar los logros de los diferentes constructores de sociedades lideradas por quienes estaban implementando la destrucci贸n de bienes naturales para generar crecimiento econ贸mico concentrado y desigualdad, se hace posible verlos como portadores del poder que impidi贸 a la humanidad avanzar con los valores presentes en las comunidades y pueblos ind铆genas. Ciertamente no tendr铆amos los terribles desaf铆os del calentamiento global y del anunciado colapso clim谩tico, ya que son precisamente el resultado de un sistema que demanda crecimiento, productivismo y consumismo, pr谩cticas que ni los pobres ni la Tierra pueden manejar, como repite el Papa. Francisco. Tendr铆amos, sin duda, otra civilizaci贸n.

La defensa de los diferentes biomas brasile帽os significa que la CPT est谩 abandonando la visi贸n antropoc茅ntrica y est谩 aprendiendo a sentirse parte de la historia de la propia Tierra. Luchar por formas agroecol贸gicas y agroforestales de producci贸n significa que est谩 reaprendiendo a cuidar la tierra, pero al mismo tiempo se deja cuidar por ella. La vida humana depende de la vida de la Tierra, y el conjunto de seres vivos constituye una gran comunidad de vida.

Caminar hacia sociedades del Buen Vivir significa, en esencia, reconstruir las relaciones comunitarias y la cooperaci贸n en las comunidades y entre las comunidades de los diferentes pueblos que constituyen la humanidad, y relaciones armoniosas con todos los seres vivos y con la propia Madre Tierra. Este camino solo lo construyen personas que, como el Papa Francisco, ponen en pr谩ctica un proceso constante de conversi贸n ecol贸gica, avanzando en la espiritualidad de la ecolog铆a integral.

6 La memoria de los m谩rtires

La b煤squeda del Buen Vivir es atacada por aquellos que lideran y usan el sistema dominante, centrado en un tipo de econom铆a que idolatra la propiedad – en forma de suelo, mineral, agua, industria, t铆tulos de cr茅dito y de deuda, dinero, bienes – y cosifica tambi茅n a los seres humanos; promueve el consumismo, el derroche y propone el ego铆smo y la indiferencia como valores m谩ximos. Mientras que la guerra y el asesinato de l铆deres populares se asumen, por el sistema dominante, como estrategias v谩lidas para actuar contra聽 quienes luchan por los derechos de las personas y la Tierra, la CPT mantiene la misi贸n de documentar y hacer p煤blico el n煤mero, caracter铆sticas e injusticias presentes en cada amenaza a la vida, en cada muerte violenta de hermanas y hermanos por causa de la lucha por la tierra, que los pobres identifican con la lucha por la vida, y que los ricos tratan de justificar como garant铆a y extensi贸n de sus privilegios. Desde la d茅cada de los 80 hasta la actualidad, este servicio que brinda la CPT, aunque sea combatido por quienes se beneficiar铆an del olvido, se ha convertido en referencia y memoria. Referencia para quienes estudian la cruda realidad de la lucha por la tierra en Brasil. Memoria para quienes contin煤an en la lucha popular por la tierra en forma de territorio de vida y convivencia, de cuidado y cultivo de alimentos, construcci贸n de sociedades del Buen Vivir. Cada mujer y hombre sacrificado en esta lucha es recordado como testimonio de que vale la pena seguir este camino de liberaci贸n.

Todos los a帽os se edita el libro Conflictos en el Campo de Brasil, que en 2019, en el contexto de un gobierno federal escandalosamente comprometido con los latifundistas y claramente contrario a los derechos de los campesinos, especialmente de los sin tierra, tiene el subt铆tulo: Nadie deja atr谩s a nadie. En m谩s de 240 p谩ginas, junto a los datos cuantitativos, hay an谩lisis cr铆ticos y, sobre todo, los nombres de los que fueron asesinados, de modo que su muerte sea una semilla de esperanza para quienes luchan para que la Tierra sea, de hecho, una Casa Com煤n, y no m谩s campo de batalla y negaci贸n del derecho a la vida (CENTRO DE DOCUMENTACI脫N DOM TOM脕S BALDUINO, 2018).

En este servicio en favor de la memoria, tambi茅n est谩n los cristianos de las comunidades, y las religiosas, sacerdotes, que nos dejaron antes porque tomaron este camino de construir un mundo m谩s humano. Pero todas y todos los sacrificados son m谩rtires, testigos que tuvieron su sangre derramada porque buscaron sociedades del Buen Vivir, avanzando hacia el Reino de Dios, vivido y anunciado por Jes煤s de Nazaret como algo ya presente y meta plena por alcanzar.

7 Salvar la Amazonia para salvar la vida

Desde 1972, di贸cesis y prelac铆as en la Amazon铆a han buscado caminar juntos a trav茅s de encuentros regionales, en los que reflexionaron sobre la realidad y buscaron asumir formas de realizar su misi贸n que los llevasen a tener un rostro amaz贸nico. Seg煤n Dom Moacyr Grecchi, obispo de Acre y, m谩s tarde, Porto Velho, de grato recuerdo, el encuentro de 鈥淪antar茅m defini贸 el rostro de la Iglesia en la Amazon铆a鈥 (GRECCHI, 2012).

Pero ahora, habiendo vivido un rico proceso de escucha los pueblos y comunidades en preparaci贸n al S铆nodo para la Amazon铆a, convocado por el Papa Francisco, y habiendo aprobado un rico documento sinodal celebrado en el Vaticano (ASAMBLEA ESPECIAL DEL S脥NODO DE LOS OBISPOS PARA LA REGI脫N PAN- AMAZ脫NICA, 2019), se abre el tiempo para acercar la palabra a la vida; es el tiempo postsinodal. Se trata de implementar un proceso de conversi贸n en las diferentes dimensiones de la misi贸n eclesial, con el objetivo de ser a煤n m谩s una iglesia con rostro amaz贸nico. Para ser amaz贸nico, el rostro debe tener rasgos populares: ind铆gena, afrodescendiente, femenino, joven, gente que vive en las periferias urbanas, en los bosques, en las riberas. Ser de hecho una iglesia en salida, que va al encuentro y convive con personas, comunidades y pueblos. Y para eso, tener el valor de renovarse, de dar los pasos que la realidad requiere.

Corresponder谩 especialmente a la Pastoral da Terra, junto con la Pastoral Ind铆gena, ambas participantes de la articulaci贸n que constituye el Foro de Cambios Clim谩ticos y Justicia Social, mantener viva la conciencia de que o se puede salvar la Amazon铆a, o se agravar谩n peligrosamente los cambios clim谩ticos provocados por el calentamiento global.聽 Brasil y otros pa铆ses de Am茅rica del Sur, y el mundo entero, de diferentes formas, dependen de la Amazon铆a para seguir teniendo un relativo equilibrio h铆drico. Por eso, la Ecolog铆a integral, que se logra con la conversi贸n ecol贸gica, es el camino por seguir:

Es urgente enfrentarnos a la explotaci贸n ilimitada de la 鈥渃asa com煤n鈥 y de sus habitantes. Una de las causas principales de la destrucci贸n en la Amazon铆a es el extractivismo predatorio que responde a la l贸gica de la avaricia, propia del paradigma tecnocr谩tico dominante (cf. LS 101). Ante la situaci贸n apremiante del planeta y de la Amazon铆a, la ecolog铆a integral no es un camino m谩s que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio, es el 煤nico camino posible, pues no hay otra senda viable para salvar la regi贸n. La depredaci贸n del territorio viene acompa帽ada del derramamiento de sangre inocente y de la criminalizaci贸n de los defensores de la Amazon铆a. (ASAMBLEA ESPECIAL DEL S脥NODO DE OBISPOS DE LA REGI脫N PANAMAZ脫NICA n.67)

Ser谩 fundamental, por tanto, que la decisi贸n del S铆nodo de reconocer que la Tierra es sujeto de derechos y que la agresi贸n al medio ambiente es un pecado ecol贸gico se convierta en conciencia popular y motivo de amplia movilizaci贸n a favor de la vida de, y en, la Amazon铆a, as铆 como en otros biomas brasile帽os:

74. A todos nos corresponde ser guardianes de la obra de Dios. Los protagonistas del cuidado, la protecci贸n y la defensa de los derechos de los pueblos y de los derechos de la naturaleza en esta regi贸n son las mismas comunidades amaz贸nicas. Son ellos los agentes de su propio destino, de su propia misi贸n. En este escenario, el papel de la Iglesia es el de aliada. Ellos han expresado claramente que quieren que la Iglesia los acompa帽e, que camine junto a ellos, y no que les imponga un modo de ser particular, un modo de desarrollo espec铆fico que poco tiene que ver con sus culturas, tradiciones y espiritualidades.

84. (…) Comprometerse activamente en la siembra de 谩rboles buscando alternativas sostenibles en agricultura, energ铆a y movilidad que respeten los derechos de la naturaleza y el pueblo.

82. Proponemos definir el pecado ecol贸gico como una acci贸n u omisi贸n contra Dios, contra el pr贸jimo, la comunidad y el ambiente. Es un pecado contra las futuras generaciones y se manifiesta en actos y h谩bitos de contaminaci贸n y destrucci贸n de la armon铆a del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia y la ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas (cf. Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 340-344) y contra la virtud de la justicia.

Vale la pena terminar este texto con las palabras del jefe Raoni Metuktire, del pueblo Kayap贸, publicadas en el peri贸dico The Guardian, deseando que el S铆nodo Amaz贸nico defina 鈥渘uevos caminos para la iglesia y para una ecolog铆a integral鈥 contando con la sabidur铆a y espiritualidad de todos los pueblos de la regi贸n:

Durante muchos a帽os, los l铆deres ind铆genas y los pueblos de la Amazon铆a, les hemos estado advirtiendo a ustedes, nuestros hermanos que tanto da帽o han causado a nuestra floresta. Lo que est谩 haciendo cambiar谩 el mundo entero y destruir谩 nuestro hogar, y tambi茅n destruir谩 su hogar.

Hemos dejado a un lado nuestra historia dividida para unirnos. Hace apenas una generaci贸n, muchos de nuestros pueblos luchaban entre s铆, pero ahora estamos juntos, luchando juntos contra nuestro enemigo com煤n. Y ese enemigo com煤n son ustedes, los pueblos no ind铆genas que invadieron nuestras tierras y ahora est谩n quemando incluso esas peque帽as partes de las florestas donde vivimos, lo 煤nico que nos dejaron. El presidente Bolsonaro de Brasil est谩 alentando a los propietarios de haciendas pr贸ximas de nuestras tierras a talar la floresta , y no est谩 haciendo nada para evitar que invadan nuestro territorio.

Le pedimos que pare lo que est谩 haciendo, detenga la destrucci贸n, detenga su ataque a los esp铆ritus de la Tierra. Cuando tala los 谩rboles, agrede a los esp铆ritus de nuestros antepasados. Cuando busca minerales, empala el coraz贸n de la Tierra. Y cuando derrama venenos en la tierra y los r铆os (productos qu铆micos de la agricultura y mercurio de las minas de oro) debilita los esp铆ritus, las plantas, los animales y la propia Tierra. Cuando debilita a la Tierra as铆, ella comienza a morir. Si la Tierra muere, si nuestra Tierra muere, ninguno de nosotros podr谩 vivir y todos moriremos tambi茅n.

驴Por qu茅 usted hace eso? Usted dice que es para el desarrollo, pero 驴qu茅 tipo de desarrollo saca la riqueza de la floresta y la reemplaza con un solo tipo de planta o un tipo de animal? All铆 donde los esp铆ritus nos hab铆an dado todo lo que necesit谩bamos para una vida feliz, toda nuestra comida, nuestros hogares, nuestras medicinas, ahora solo hay soja o ganado. 驴Para qui茅n es este desarrollo? Solo unas pocas personas viven en tierras agr铆colas; no pueden mantener a mucha gente y son est茅riles.

Usted destruye nuestras tierras, envenena el planeta y siembra la muerte, porque est谩 perdido. Y pronto ser谩 demasiado tarde para cambiar.

Entonces, 驴por qu茅 hace eso? Podemos ver que es para que algunos de ustedes puedan obtener una gran cantidad de dinero. En el idioma Kayap贸, llamamos a tu dinero 鈥piucaprim鈥, 鈥渉ojas tristes鈥, porque es una cosa muerta e in煤til, y solo trae da帽o y tristeza.

Cuando su dinero entra en nuestras comunidades, a menudo causa grandes problemas, separando a nuestra gente. Y podemos ver que hace lo mismo en sus ciudades, donde los que llam谩is ricos viven aislados de los dem谩s, por miedo a que vengan otras personas y se lleven su piucaprim. Mientras tanto, otras personas pasan hambre o viven en la miseria porque no tienen suficiente dinero para comprar comida para ellos y sus hijos.

Pero esta gente rica va a morir, como todos nosotros vamos a morir. Y cuando sus esp铆ritus se separen de sus cuerpos, sus esp铆ritus estar谩n tristes y sufrir谩n, porque en vida hicieron sufrir a muchas otras personas en lugar de ayudarlas, en lugar de asegurarse de que todos los dem谩s tuvieran lo suficiente para comer antes de alimentarse a s铆 mismo, como es nuestro camino, el camino de los Kayap贸, el camino de los pueblos ind铆genas.

Tiene que cambiar su forma de vivir porque est谩 perdido, usted se perdi贸. Por donde usted va es solo el camino de la destrucci贸n y la muerte. Para vivir, debe respetar el mundo, los 谩rboles, las plantas, los animales, los r铆os e incluso la propia Tierra. Debido a que todas estas cosas tienen esp铆ritus, todas ellas son esp铆ritus y sin los esp铆ritus la tierra morir谩, la lluvia parar谩 y las plantas comestibles聽 se marchitar谩n y morir谩n tambi茅n.

Todos nosotros respiramos este aire, todos bebemos la misma agua. Vivimos en este planeta. Necesitamos proteger la Tierra. Si no lo hacemos, los fuertes vientos vendr谩n y destruir谩n la floresta.

Entonces usted sentir谩 el miedo que nosotros sentimos (RAONI, 2019)

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Ivo Poletto[2].聽 Comisi贸n 聽Pastoral de la Tierra. Texto original en portugu茅s. Postado en diciembre del 2020.

Referencias

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[1] SILVA, D. A. (Mundo Educa莽茫o 鈥 UOL): El a帽o1968 qued贸 grabado en la historia como un a帽o de manifestaciones en todo el mundo. En Europa, Estados Unidos y China, miles salieron a las calles para protestar contra las condiciones de trabajo y de educaci贸n y contra la guerra de Vietnam, por ejemplo. En Brasil, se produjo una ola de revuelta y resistencia a la dictadura c铆vico-militar en todo el pa铆s. Para contenerlo, el general Costa e Silva dict贸 el Acto Institucional No. 5, el AI-5, considerado un golpe dentro del golpe, fortaleciendo el poder autoritario de los militares.

[2]IVO POLETTO, fil贸sofo, te贸logo y cient铆fico social. Fue el primer secretario ejecutivo de la Comisi贸n Pastoral de la Tierra, entre 1975 y 1980, continuando como asesor nacional hasta 1992. De 1993 a 2002 fue asesor de C谩ritas Brasile帽a. Form贸 parte del equipo de educaci贸n ciudadana del Programa Fome Zero (Hambre Cero) en 2003 y 2004. Asesor贸 a las pastorales sociales de 2005 a 2010, y fue asesor del Foro de Cambios Clim谩ticos y Justicia Socioambiental en 2010, y sigue trabajando all铆 hasta la actualidad. Es autor del libro Brasil: oportunidades perdidas – Mis dos a帽os en el gobierno de Lula. Ed. Garamond, Rio de Janeiro, 2005, y organiz贸 la publicaci贸n, entre otros, del libro Uma Vida a Servi莽o da Humanidade 鈥 Di谩logos com Dom Tom谩s Balduino. Editora Lpyola: S茫o Paulo, 2002.