Justicia social

脥ndice

1 Estado de la cuesti贸n

2 Escol谩stica-tomista

3 De la justicia legal a la justicia social

4 Doctrina Social de la Iglesia

5 Nuevos enfoques y perspectivas

6 Justicia socioambiental

7 Sistematizaci贸n

8 Referencias bibliogr谩ficas

1 Estado de la cuesti贸n

Al adentrarse en un tema de tanta complejidad, nos cabe indagar la posibilidad de realizaci贸n de la Justicia Social a partir de las condiciones evidenciadas en la realidad. Las desigualdades sociales vienen aumentando. Para los defensores de un sistema capitalista neoliberal, la desigualdad no s贸lo es necesaria, sino que est谩 en la “esencia” de este modelo de sociedad. El fuerte rechazo del capitalismo liberal a la justicia social es un dato relevante. Ludwig von Mises, un exponente de la Escuela Austriaca de econom铆a, justifica la desigualdad social en los siguientes t茅rminos: “La desigualdad de ingresos y de riqueza es una caracter铆stica esencial de la econom铆a de mercado. Su eliminaci贸n la destruir铆a completamente “(Von MISES, 2010, 347 = 948).

Friedrich Hayek, uno de los principales 铆conos del pensamiento neoliberal, expresa toda su aversi贸n al concepto de justicia social. Primero, descalifica a la Iglesia:

鈥淧arece haber sido abrazada por un amplio segmento del clero de todas las tendencias del cristianismo, las cuales, a medida que perdieron la fe en una revelaci贸n sobrenatural, parecen haber buscado refugio y consuelo en una nueva religi贸n social que sustituye una promesa celeste de justicia por otra temporal, y esperan poder as铆 proseguir en su misi贸n de hacer el bien. La Iglesia Cat贸lica Romana, especialmente, hizo de la meta de ‘justicia social’ parte de su doctrina oficial鈥 (HAYEK, 1985, 84).

Acto seguido, descalifica a sus te贸ricos:

鈥淟a expresi贸n “justicia social” no es una expresi贸n ingenua de personas de buena voluntad en relaci贸n con los menos afortunados, sino que se ha convertido en una insinuaci贸n deshonesta. Para que el debate pol铆tico sea honesto, es necesario que las personas reconozcan que la expresi贸n es deshonrosa desde el punto de vista intelectual, s铆mbolo de demagogia o del periodismo barato, que los pensadores responsables deber铆an avergonzarse de usar.鈥 (HAYEK, 1985, 118).

La Doctrina Social Iglesia (DSI) es reconocida incluso por sus mayores adversarios como defensora de la justicia social. La desigualdad social es intolerable y la humanidad vive una grave situaci贸n de injusticia social provocada por una econom铆a que mata. La justicia es un concepto en torno al cual se estructura el Cristianismo (Cf. Entrada Fe y Justicia). No se trata s贸lo de la distribuci贸n de la renta.

Adem谩s de las formas tradicionales de justicia heredadas del pensamiento cl谩sico (legal / general, distributiva, correctiva), la DSI presenta la categor铆a de justicia social:

鈥淓l Magisterio social evoca acerca de las formas cl谩sicas de la justicia: la conmutativa, la distributiva, la legal. Un relieve cada vez mayor en el Magisterio ha adquirido la justicia social, que representa un verdadero y propio desarrollo de la justicia general, reguladora de las relaciones sociales con base en el criterio de la observancia de la ley. La justicia social, exigencia relacionada con la cuesti贸n social, que hoy se manifiesta en una dimensi贸n mundial, se refiere a los aspectos sociales, pol铆ticos y econ贸micos y, sobre todo, a la dimensi贸n estructural de los problemas y de las respectivas soluciones鈥. (CDSI, 2005, n. 201).

2 Escol谩stico-tomista

El concepto aristot茅lico-b铆blico-patr铆stico de justicia fue reinterpretado en la escol谩stica. Santo Tom谩s de Aquino, en el Tratado Da Iustitia, introdujo el t茅rmino en la teolog铆a y lo insert贸 en el marco de las virtudes, reformulando as铆 la justicia legal de Arist贸teles (ST II-II qq. 58-122). Su estudio es imprescindible para comprender el contenido de la justicia social. La justicia es la disposici贸n de car谩cter que hace que las personas act煤en justamente y deseen lo que es justo. Es la virtud que rige las relaciones humanas. El hombre justo (dikaios) es el que respeta las leyes (justicia absoluta) y la igualdad (justicia particular). Ser justo es vivir dentro de la legalidad y respetar la igualdad.

En la Justicia general, un acto justo es el de conformidad con la ley. La ley establece como debidas aquellas acciones necesarias para que la comunidad alcance el bien com煤n y la eudaimon铆a. El t茅rmino general se refiere a su alcance. La Justicia Particular es pautada por la noci贸n de igualdad y se subdivide en Justicia Distributiva y Justicia Correctiva. La Justicia Distributiva se ejerce en las distribuciones de honores, riquezas y de todo aquello que puede ser repartido. En la distribuci贸n se considera la calidad personal del destinatario. En la oligarqu铆a, el criterio de distribuci贸n es la riqueza; en la democracia, el ciudadano libre; en la aristocracia, la virtud. La Justicia Correctiva busca el restablecimiento del equilibrio en las relaciones privadas, voluntarias (contratos) e involuntarias (il铆citos civiles y penales).

Tom谩s de Aquino da continuidad a la tradici贸n aristot茅lica, a帽adi茅ndole elementos del Derecho Romano, de la Patr铆stica y de la Sagrada Escritura. Para designar a la Justicia General, Tom谩s utiliza el t茅rmino Justicia Legal, una vez que los actos debidos a la comunidad para que alcance el bien com煤n est谩n dispuestos en ley. Esta justicia se refiere a lo que es debido al otro en comunidad. El objeto de la justicia legal es el bien de todos. La Justicia Distributiva es aquella que reparte proporcionalmente lo que es com煤n, se trate de bienes o cargas, y pretende garantizar la igualdad en la distribuci贸n de los deberes y derechos. La justicia correctiva Aristot茅lica es denominada Conmutativa en Tom谩s.

3 De la justicia legal a la justicia social

En el siglo XIX los Neotomistas recuperan el concepto de Justicia legal en nueva perspectiva. La Ilustraci贸n, el estado de derecho y el liberalismo exigen repensar el concepto de justa distribuci贸n. Siguiendo a Charles Taylor (TAYLOR, 2000, 242), la base de identificaci贸n social en las sociedades jer谩rquicas es la noci贸n de honor. El honor es un preconcepto de cada persona en su condici贸n que define privilegios y distinciones por ocupar una determinada posici贸n (estatus). En sociedades jerarquizadas, la justicia distributiva ser谩 el principio ordenador de la vida social. La regla de distribuci贸n ser谩: a cada uno seg煤n su posici贸n social. En la sociedad democr谩tica, en la cual todos poseen la misma “relevancia”, se sustituye la noci贸n de honor por la “noci贸n de dignidad usada en sentido universalista e igualitario que permite hablar de dignidad inherente a los seres humanos (…). La premisa es que todos comparten esta dignidad “(脥dem, 242, 242). Ahora bien, si la igualdad fundamental no es proporcional, sino absoluta, la justicia distributiva no puede ser el principio ordenador de la sociedad, sino la justicia legal, fundada en la igualdad fundamental de todos los seres humanos. Como todos los miembros de una sociedad son iguales ante la Ley, la justicia legal se convierte en justicia social, aquella en que todos tienen el mismo valor, y todo acto de conformidad con la ley beneficia a todos. El medio utilizado para alcanzar el bien com煤n es el sujeto del bien com煤n – la sociedad en sus miembros – justificando el cambio de denominaci贸n, de justicia legal a justicia social.

En este contexto de transici贸n, Louis Taparelli d’Azeglio (1793-1862), te贸logo neotomista de la Universidad Gregoriana, fue el primero en utilizar la expresi贸n justicia social en la obra Saggio teoretico di diritto naturale. Preocupado por las consecuencias del liberalismo, de la r谩pida expansi贸n del capitalismo, a trav茅s de la Revoluci贸n Industrial, este autor busc贸 una base teol贸gica que sustentar la doctrina moral de la Iglesia. Y lo consigui贸, pues su pensamiento influenci贸 la elaboraci贸n de la Rerum Novarum. Sin embargo, la expresi贸n justicia social suscit贸 controversias entre sectores conservadores de la jerarqu铆a y el “catolicismo social europeo”, pues se sospechaba de cierta influencia socialista. Esta parece ser la raz贸n por la cual no fue adoptada por Le贸n XIII.

Taparelli parte del supuesto de la existencia de dos derechos. El derecho individual se refiere a Dios y a s铆 mismo. El “derecho social” especifica las relaciones humanas y debe fundamentar la justicia social. “La justicia social es la justicia entre hombre y hombre”. Entre los hombres considerados solamente en su humanidad, su racionalidad y libertad, existen “relaciones de perfecta igualdad, porque hombre y hombre aqu铆 no significa sino la humanidad reproducida dos veces” (TAPARELLI d’AZEGLIO 1840-1843). La justicia social, por lo tanto, en una sociedad en la que las posiciones ocupadas por cada uno son consideradas secundarias en materia de justicia, tiene por objeto aquello que es debido al individuo s贸lo por su condici贸n humana.

Los cat贸licos sociales franceses de finales del siglo XIX, principales responsables de la difusi贸n del vocablo justicia social en Europa, tambi茅n la vincularon a la Justicia Legal. Antoine, en Cours d’茅conomie sociale (1899) desarrolla una teor铆a de la justicia, en la que reitera los significados de justicia legal, justicia distributiva y justicia conmutativa. La Justicia Legal es la voluntad constante de los ciudadanos de dar a la sociedad lo que le es debido, la disposici贸n habitual a contribuir, bajo la direcci贸n de la autoridad suprema, al bien com煤n, he aqu铆 lo que nosotros llamamos justicia legal. Por lo tanto, ella se identifica con la justicia social, una vez que hay identidad de objeto, el bien com煤n. La justicia social consiste en la observancia de todo derecho, tiene el bien com煤n por objeto y la sociedad civil como sujeto. La sociedad civil s贸lo existe en la totalidad de sus miembros y todos ellos deben colaborar en la obtenci贸n del bien com煤n (sujeto de la justicia social) y todos deben participar del bien com煤n (t茅rmino de la justicia social).

En el 谩mbito alem谩n, donde tambi茅n hay un retorno al neotomismo, los editores de la importante revista Stimmen aus Maria-Laach, Pesch, Gundlach, Messner, Nell-Breuning y Tischleder adoptaron la expresi贸n justicia social. Este hecho fue decisivo para que el t茅rmino fuera acogido por el Magisterio, pues tales autores colaboraron de forma decisiva en la elaboraci贸n de la enc铆clica Quadragesimo anno (1931), de P铆o XI. Antes, s贸lo P铆o X, en la enc铆clica Iucunda sane (1904), que conmemoraba a San Gregorio Magno, utiliz贸 el t茅rmino al calificarlo como defensor de la “justicia social”. El concepto aparece en la enc铆clica Studiorum Ducem (29-06-1923), con ocasi贸n del sexto centenario de canonizaci贸n de Tom谩s de Aquino. En ella, P铆o XI afirma que en los escritos del Aquinate se encuentran las refutaciones de las teor铆as liberales de la moral del derecho y de la sociolog铆a.

4 Doctrina social de la Iglesia

El desarrollo del concepto de justicia social a partir de la tradici贸n aristot茅lico-tomista recibe impulso en las enc铆clicas sociales. El concepto fue introducido por P铆o XI en la Quadragesimo Anno (1931). El t茅rmino es citado siete veces y siempre acompa帽ado de los adjetivos conmutativo, legal / general. Se trata de un concepto que trae exigencias precisas, teniendo como criterio la dignidad humana, tal como la defini贸 Taparelli.La econom铆a es su campo de aplicaci贸n m谩s inmediato. Para P铆o XI, existe una Ley de justicia social que deber铆a regir cualquier modelo econ贸mico:

鈥淓s necesario que las riquezas, en continuo incremento con el progreso de la econom铆a social, sean repartidas por los individuos o por las clases particulares de tal manera, que se salve siempre la utilidad com煤n, de la que hablaba Le贸n XIII, o, en otras palabras, que en nada se perjudique al bien general de toda la sociedad. Esta ley de justicia social proh铆be que una clase sea por la otra excluida de la participaci贸n de los beneficios鈥 (QA, n.57).

Se aplica a la esfera econ贸mica con la misma universalidad de la Justicia Legal. Por lo tanto, “cada uno debe, pues tener su parte en los bienes materiales; y debe procurarse que su repartici贸n sea pautada por las normas del bien com煤n y de la justicia social “. (QA, 58). Tambi茅n en Santo Tom谩s de Aquino la justicia legal ordena al hombre inmediatamente al bien com煤n.

La justicia social considera al ser humano en su condici贸n de persona humana, sus derechos y deberes como miembro de la sociedad. As铆 como todos tienen obligaciones, todos tienen beneficios, ya que el bien com煤n se realiza solamente “cuando todos y cada uno tengan todos los bienes que las riquezas naturales, el arte t茅cnico, y la buena administraci贸n econ贸mica pueden proporcionar.” (QA apartado 75). En el orden econ贸mico, la f贸rmula de la justicia social ser铆a: todos los bienes necesarios para todos.

A煤n en la esfera de la econom铆a, el mundo del trabajo es el campo principal de aplicaci贸n de la ley de la justicia social. El salario es uno de sus instrumentos principales. Para valorar con justicia el trabajo, se debe considerar su dimensi贸n personal y social (QA, n.69). El bien com煤n exige que se promuevan puestos de trabajo como condici贸n de seguridad y bienestar. El desempleo es un reflejo de una econom铆a injusta. La justicia social debe regular y determinar el salario del obrero y de su familia, dispensando la explotaci贸n del trabajo infantil y de la mujer (QA, n潞 71).

La justicia social no se aplica solamente al campo econ贸mico. Tambi茅n “las instituciones p煤blicas deben adaptar el conjunto de la sociedad a las exigencias del bien com煤n, es decir, a las reglas de la justicia social” (QA, n.110). Los seres humanos, considerados como personas, son iguales y, por lo tanto, toda desigualdad en aspectos constitutivos de la persona, como es el caso de sus necesidades materiales b谩sicas, debe ser eliminada. No basta con apelar a la moralidad en las relaciones entre empresarios y trabajadores, pues el sistema de producci贸n se desarrolla dentro de una estructura social. La justicia social inspira la reforma de las instituciones. El Estado tiene un papel insustituible en la aplicaci贸n de esta ley (QA, n煤m. 79), siempre en colaboraci贸n entre Estado, empresa y sociedad: “Es preciso que esta justicia penetre completamente las instituciones de los pueblos y toda la vida de la sociedad. En defender y reivindicar eficazmente este orden jur铆dico y social debe insistir a la autoridad p煤blica “. (QA, apartado 88).

El Concilio Vaticano, en Gaudium et spes, confiere dos fundamentos teol贸gicos decisivos. El primero es la dignidad de la persona humana creada a imagen y semejanza de Dios:

鈥淟a igualdad fundamental entre todos los hombres debe ser cada vez m谩s reconocida, ya que, dotados de alma racional y creados a imagen de Dios, todos tienen la misma naturaleza y origen; y, redimidos por Cristo, todos tienen la misma vocaci贸n y destino divinos. Pero debe superarse y eliminarse, como contraria a la voluntad de Dios, cualquier forma social o cultural de discriminaci贸n, en cuanto a los derechos fundamentales de la persona, por raz贸n del sexo, raza, color, condici贸n social, lengua o religi贸n … En efecto, las excesivas desigualdades econ贸micas y sociales entre los miembros y pueblos de la 煤nica familia humana provocan el esc谩ndalo y son obst谩culo a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y, finalmente, a la paz social e internacional鈥 (GS, n.29).

El聽 segundo fundamento se encuentra en la referencia “a la creaci贸n de alg煤n organismo de la Iglesia encargado de estimular a la comunidad cat贸lica en la promoci贸n del progreso de las regiones necesitadas y de la justicia social entre las naciones” (GS, n. 90). La justicia social como exigencia de la dignidad humana tiene alcance global y encuentra su fundamentaci贸n teol贸gica en el principio del destino universal de los bienes: “Dios ha destinado la tierra con todo lo que contiene para el uso de todos los hombres y pueblos; de modo que los bienes creados deben llegar equitativamente a las manos de todos, seg煤n la justicia, secundada por la caridad “(GS, n.69). Pablo VI, siguiendo esta orientaci贸n del Concilio, crea la Comisi贸n de Justicia y Paz (Motu propio Catholicam Christi Ecclesiam, 6/01/1967).

Juan Pablo II mantiene la justicia social como un eje de la doctrina social de la Iglesia. Para 茅l la “cuesti贸n social” es identificada como cuesti贸n de justicia social en cuyo origen se encuentran las estructuras de pecado y los mecanismos perversos (Sollicitudo rei socialis). Al situar el trabajo humano como clave de la cuesti贸n social, el compromiso con la justicia se concreta, en primer lugar, en la lucha por los derechos laborales (Laborem exercens). La prioridad del trabajo sobre el capital es una de las exigencias de justicia social y los sindicatos son los exponentes de esta lucha (LE, n.8). Benedicto XVI, en Caritas in veritate, recuerda que la doctrina social nunca dej贸 de poner en evidencia la importancia que tiene la justicia distributiva y la justicia social para la propia econom铆a de mercado, no s贸lo porque integrada en las mallas de un contexto social y pol铆tico m谩s vasto, sino tambi茅n por la red de las relaciones en que se realiza (CiV, n. 35).

El Papa Francisco ampliar谩 el concepto de justicia social (TORNIELLI, A. GALEAZZI, G. 2016, FRANCISCO, 2016). En Evangelii Gaudium el Pont铆fice recuerda que “nadie deber铆a decir que se mantiene alejado de los pobres, pues nadie puede sentirse exonerado de la preocupaci贸n por los pobres y la justicia social” (EG, 201). Y destaca que la justicia social debe estar en la pauta del di谩logo entre las religiones: “El di谩logo interreligioso, fundado en la actitud de apertura en la verdad y en el amor, debe buscar la paz y la justicia social, es un compromiso 茅tico que crea nuevas condiciones sociales “(EG, 250).

En Laudato s铆 el pont铆fice inserta la justicia social en el paradigma del cuidado de la casa com煤n:

鈥渁 menudo falta una conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos. Estos son la mayor铆a del planeta, miles de millones de personas … Un verdadero enfoque ecol贸gico siempre se convierte en un enfoque social, que debe integrar la justicia en los debates sobre el medio ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres鈥 (LS, n. 49).

El cuidado de la casa com煤n apunta a la justicia intergeneracional:

鈥淪i la tierra nos es dada, no podemos pensar s贸lo a partir de un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para beneficio individual. No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuesti贸n esencial de justicia, pues la tierra que recibimos pertenece tambi茅n a los que vendr谩n鈥 (LS, n. 159).

5 Nuevos enfoques y perspectivas

En la Conferencia de Medell铆n (1968), el CELAM dedic贸 un documento entero al tema de la justicia. En 茅l, se denuncia que “la miseria marginaliza grandes grupos humanos en nuestros pueblos. Esta miseria, como hecho colectivo, es calificada de injusticia que clama a los cielos “. Y proclamaban la fuerza liberadora del cristianismo: “Creemos que el amor a Cristo y a nuestros hermanos ser谩 no s贸lo la gran fuerza liberadora de la injusticia y la opresi贸n, sino tambi茅n y principalmente la inspiradora de la justicia social” (Medell铆n, Justicia, n.1).

En Puebla (1979) los obispos contemplaron la justicia social como un derecho social que integra el proceso de evangelizaci贸n. “Los pueblos de este continente tienen derecho a la educaci贸n, a la asociaci贸n, al trabajo, a la vivienda, a la salud, al ocio, al desarrollo, al buen gobierno, a la libertad y justicia social, a la participaci贸n en las decisiones que conciernen al pueblo y a las naciones” (Puebla, n.1272).

En Aparecida el concepto fue ampliado de forma notable. Reino de Dios, justicia social y caridad cristiana es el t铆tulo del primer 铆tem del cap铆tulo 8. La justicia social se inserta en el amplio contexto del anuncio del Reino de Dios y de la promoci贸n de la dignidad humana. Primero, recuerda que las obras de misericordia est茅n acompa帽adas por la b煤squeda de una verdadera justicia social (DA, n.385).

A continuaci贸n, destaca que los nuevos pobres que emergen en la actualidad trascienden la dimensi贸n socioecon贸mica de la justicia social:

los inmigrantes, las v铆ctimas de la violencia, los desplazados y refugiados, las v铆ctimas de la trata de personas y secuestros, los desaparecidos, los enfermos de VIH y las enfermedades end茅micas, los t贸xico-dependientes, los ancianos, los ni帽os y las ni帽as que son v铆ctimas de la prostituci贸n, la pornograf铆a y la violencia o el trabajo infantil, las mujeres maltratadas, las v铆ctimas de la violencia, la exclusi贸n y el tr谩fico para la explotaci贸n sexual, las personas con capacidades diferentes, grandes grupos de desempleados(as), los excluidos por el analfabetismo tecnol贸gico, las personas que viven en la calle de las grandes ciudades, los ind铆genas y afroamericanos, agricultores sin tierra y los mineros (DA, n. 402).

La justicia social no se reduce a las pol铆ticas de distribuci贸n m谩s equitativas de la renta y la riqueza. Un nuevo tipo de demanda articula la equidad econ贸mica al reconocimiento de grupos discriminados. La Iglesia reconoce a partir de la fe las semillas del Verbo presentes en las tradiciones y culturas de los pueblos ind铆genas y originarios en el fortalecimiento de sus identidades y organizaciones propias (cfr. DA, n.529-530). Tambi茅n apoya “el di谩logo entre cultura negra y fe cristiana y sus luchas por la justicia social”. (DA, n.533).

Entidades y movimientos organizados alrededor de la etnia, del pueblo, del g茅nero y de la sexualidad, de la profesi贸n, luchan para que sus identidades sean reconocidas. La reivindicaci贸n es ser “reconocido” como ser humano en su constituci贸n plena “(HONNETH, 2003). La injusticia social tambi茅n se expresa en formas de discriminaci贸n cultural. Las injusticias de naturaleza simb贸lica derivada de modelos sociales de representaci贸n excluyen al “otro” a trav茅s de sus c贸digos de interpretaci贸n y de valores morales. En muchos casos, la injusticia econ贸mica es ampliada por este tipo de injusticia. Las dos formas se refuerzan. El pobre no es s贸lo pobre econ贸mico, pero tambi茅n es negro, es ind铆gena, es mujer, es gay, es transexual, etc. La superaci贸n de la injusticia cultural est谩 en el reconocimiento de las diversidades de las identidades y sus modelos sociales de representaci贸n. La pol铆tica de reconocimiento y pol铆tica de redistribuci贸n integran el concepto de justicia social. En la lucha contra la desigualdad socioecon贸mica se suman las luchas por el fin de las discriminaciones. Una amplia justicia social tiene por objeto responder a las dos reivindicaciones. El campo de la justicia social es al mismo tiempo, la redistribuci贸n y el reconocimiento (FRASER, 2001).

6 Justicia socioambiental

La distribuci贸n de los bienes, las tasas y la responsabilidad por el cuidado son el foco de la justicia ambiental. Las cuestiones que involucran la ecolog铆a y la desigualdad social se entrelazan en el concepto de justicia socioambiental. La definici贸n cl谩sica de justicia: “dar a cada uno lo que le corresponde” se aplica tambi茅n a los recursos naturales, no s贸lo a los derechos econ贸micos y sociales. La naturaleza es un bien p煤blico que todos los seres humanos deben disfrutar. La justicia social es uno de los cuatro temas de la Carta de la Tierra: respetar y cuidar de la comunidad de vida; integridad ecol贸gica; justicia social y econ贸mica; democracia, violencia y paz. Las actividades e instituciones econ贸micas en todos los niveles deber铆an promover sin discriminaci贸n, los derechos de todas las personas a un ambiente natural y social capaz de asegurar la dignidad humana, la salud corporal y el bienestar espiritual. Eliminar la discriminaci贸n en todas sus formas, como las basadas en raza, color, g茅nero, orientaci贸n sexual, religi贸n, idioma y origen nacional, 茅tnico o social.

驴A qui茅n pertenecen las reservas de petr贸leo, los r铆os, los bosques, la atm贸sfera? Existen, en l铆neas generales, los siguientes enfoques: (IB脕脩EZ, 2012). En la Justicia clim谩tica, los pobres son vistos como las principales v铆ctimas de la crisis ambiental provocada por los ricos. Por lo tanto, los principales culpables de la crisis deben pagar por ella. La Justicia ambiental entiende que la basura t贸xica y la chatarra se depositan en los territorios m谩s pobres y en las periferias, afectando a grupos espec铆ficos: afrodescendientes (racismo ambiental); pobres (clasismo ambiental); mujeres (sexismo ambiental). Esta visi贸n propone una distribuci贸n m谩s justa de los recursos naturales de tal forma que ning煤n grupo social pueda ser perjudicado. Los defensores de la Justicia ecol贸gica incluyen los animales no humanos en la distribuci贸n. La Justicia socioambiental intergeneracional contempla a las generaciones futuras como destinatarias de la justicia.

7 Sistematizaci贸n

El bien com煤n es el contenido de la justicia social. La justicia social regula las relaciones del individuo con la comunidad en su condici贸n de miembros de la comunidad. En la justicia social, se busca directamente el bien com煤n y, indirectamente, el bien de 茅ste o de aquel individuo particular. El ser humano es considerado en comunidad.

El reconocimiento es la actividad propia de la justicia social. Ella pretende regular la pr谩ctica social de considerar al otro como sujeto de derecho (o persona), como un ser que es “fin en s铆 mismo y posee una dignidad” (Kant). Un sujeto de derecho s贸lo se constituye como tal si es reconocido por otro sujeto de derecho. La justicia social se refiere a esta pr谩ctica de reconocimiento mutuo en el interior de una comunidad. Ella suprime toda suerte de privilegios, en el sentido de una desigualdad de derechos. Cada uno s贸lo posee los derechos que acepta para los dem谩s. En la medida en que los dem谩s miembros no reconocen los derechos de alguien, 茅ste queda excluido de reconocer los derechos de los dem谩s. El sujeto de la justicia social es la alteridad.

La persona humana es un ser concreto existente. Tiene una naturaleza humana, un todo en s铆 mismo, no pudiendo ser reducido a una parte de un todo mayor. A ella se les deben todos los bienes necesarios para su realizaci贸n en las dimensiones concreta, individual, racional y cultural. La igualdad b谩sica de cada persona es la igualdad en esta dignidad como concepto fundador de la experiencia jur铆dico-pol铆tica contempor谩nea.

Aunque la justicia distributiva, aplicando criterios pertinentes, como ‘a cada uno seg煤n su contribuci贸n y ‘a cada uno seg煤n su necesidad’, est茅 presente en el reparto de los bienes producidos, aun as铆, el sistema econ贸mico puede ser injusto desde el punto de vista de la justicia social, se viola la dignidad de la persona humana (Mater et magistra, n. 82).

Para determinar lo que es debido en un caso concreto, en t茅rminos de justicia social, no basta con seguir los c谩nones de igualdad proporcional de la justicia distributiva, sino que se hace necesario tener en cuenta los bienes de los que el ser humano es merecedor en virtud de su condici贸n humana. La justicia social contempla las siguientes dimensiones: socioecon贸mica, jur铆dico-pol铆tico-institucional, sociocultural, moral / subjetiva. La justicia social es la sistematizaci贸n, en t茅rminos de la teor铆a de la justicia, del valor de la dignidad de la persona humana presente en el desarrollo de la civilizaci贸n: act煤a de tal manera que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre y simult谩neamente como fin y nunca simplemente como medio (Kant). “C贸mo quer茅is que los dem谩s os hagan, haced tambi茅n vosotros a ellos鈥 (Lc 6, 31).

脡lio Gasda, SJ. Faculdade Jesu铆ta de Filosofia e Teologia (Belo Horizonte). Texto original portugu茅s.

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