Funci贸n social de la propiedad en la ense帽anza social de la Iglesia

脥ndice

1 Introducci贸n

2 Principios y valores de la doctrina social de la Iglesia

2.1 Principios

2.2 Valores

3 El principio del destino universal de los bienes

3.1 Significado de este principio

3.2 Destino universal de los bienes y la propiedad privada

3.3 Destino universal聽 y opci贸n preferencial por los pobres

4 Funci贸n social de la propiedad

4.1 Funci贸n social o hipoteca social

4.2 Distribuci贸n de la propiedad de la tierra

5 Otras formas de propiedad

6 Origen de las distorsiones en la visi贸n y la experiencia de la propiedad

7 Referencias bibliogr谩ficas

1 Introducci贸n

La ense帽anza social de la Iglesia sobre la propiedad tiene como referencia b谩sica el principio del destino universal de los bienes. En el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (en adelante: CDSI), la doctrina sobre la propiedad y su funci贸n social aparecen como consecuencia de este principio b谩sico. Por esta raz贸n, empezamos esta entrada con un an谩lisis del significado de este principio para la doctrina sobre la propiedad. La ense帽anza de la Iglesia sobre la propiedad y su funci贸n social tiene fuertes ra铆ces b铆blicas y es parte de la doctrina social constante de la Iglesia en sus enc铆clicas sociales desde la Rerum Novarum (en adelante: RN), del Papa Le贸n XIII (1891), a la Laudato Si ‘(en adelante, LS), del Papa Francisco (2015).

2 Principios y valores de la doctrina social de la Iglesia

Inicialmente, conviene introducir brevemente los seis principios y los cuatro valores que son la base de la doctrina social de la Iglesia (en adelante, DSI). Dado que esta doctrina tiene unidad y coherencia interna, la comprensi贸n de cada principio est谩 enriquecida con la visi贸n聽 del conjunto de聽 los principios y valores de la doctrina social.

2.1 Principios

脡stos son los seis principios de la doctrina social de la Iglesia (CDSI p.99-122):

1. La dignidad de la persona humana: el ser humano es la imagen viva de Dios mismo; la persona es titular de derechos y obligaciones que son inherentes a todo ser humano.

2. El bien com煤n: es el bien de todos y es indivisible (como la salud, la seguridad y la paz); Es responsabilidad de todos, bajo la coordinaci贸n del poder p煤blico.

3. El destino universal de los bienes: o principio del uso com煤n de los bienes, que precede a las diversas formas concretas de la propiedad (Sollicitudo rei socialis, en adelante SRS, n.42); la distribuci贸n de la propiedad debe ser tal que todos tengan al menos lo suficiente para vivir con dignidad.

4. Subsidiariedad: lo mayor no debe sustituir a lo menor, ni impedir su libre iniciativa; Implica el respeto a las competencias de cada nivel de responsabilidad y el derecho a emprender.

5. Participaci贸n: el derecho y el deber de contribuir a la vida en la sociedad; Implica los derechos y deberes de la ciudadan铆a activa.

6. Solidaridad: determinaci贸n firme y perseverante de empe帽arse por el bien com煤n; se opone a la “globalizaci贸n de la indiferencia.”

2.2 Valores

A continuaci贸n, presentamos los cuatro valores de la doctrina social de la Iglesia: (CDSI n.198-203):

Primero: La verdad: es la b煤squeda de ajustar nuestras acciones con las exigencias objetivas de la moralidad. Ap谩rtanos del arbitrio y aprox铆manos de la rectitud, la transparencia y la honestidad.

Segundo: La libertad: la autodeterminaci贸n en el horizonte de la verdad; Se pueden distinguir dos dimensiones de la libertad: la libertad de (coacci贸n) y la libertad para (hacer el bien).

Tercero: La justicia: es dar a cada uno lo que le es debido; la justicia puede ser: conmutativa; distributiva; legal; social y reparadora.

Cuarto: El amor: es la forma de todas las virtudes que anima por dentro聽 todo compromiso social. Se expresa como benevolencia y misericordia.

3 El principio del destino universal de los bienes

3.1 Significado de este principio

El Concilio Vaticano II resume el significado de este principio de la siguiente manera: 鈥淒ios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y todos los pueblos, de modo que los bienes creados deben ser suficientes para todos, con equidad, de acuerdo con la regla de justicia, inseparable de la caridad鈥 (Gaudium et spes, en adelante GS, n.69).

El principio del destino universal de los bienes de la tierra es la base del derecho universal al uso de los bienes. Cada persona debe tener la posibilidad de disfrutar el bienestar necesario para su pleno desarrollo. El principio del uso com煤n de los bienes es el “primer principio de toda 茅tica social y el principio caracter铆stico de la doctrina cristiana” (SRS n.42). Este principio establece la igualdad b谩sica de todos en relaci贸n con el sustento de las propias vidas: “Dios dio la tierra a toda la humanidad, para聽 sustento de todos sus miembros, sin excluir ni privilegiar a nadie” (Centesimus Annus, en adelante聽 CA , n.31). Ya P铆o XII en su mensaje de radio de Navidad de 1941, afirm贸 el derecho de toda persona a satisfacer sus necesidades b谩sicas, como base para la paz en el mundo: “No se puede prescindir de los bienes materiales que satisfagan sus necesidades primarias y constituyen las necesidades b谩sicas de su existencia鈥.

Es un derecho natural, original y prioritario. Asegura el Papa Pablo VI:

Todos los dem谩s derechos, sean聽 los que sean, incluidos los de propiedad y el libre comercio, le est谩n subordinados; no deben, por tanto, impedir, por el contrario facilitar su realizaci贸n; y es un deber social grave y urgente reconducirlo 聽a su prop贸sito original “(Populorum Progressio, en adelante PP, n.22).

Este principio implica tambi茅n la afirmaci贸n de que la econom铆a se hizo para el hombre y no el hombre para la econom铆a. “Debemos educar para un humanismo del trabajo, donde el hombre y no el lucro est谩 en el centro; donde la econom铆a sirva al hombre, y no se aproveche del hombre “, afirm贸 el Papa Francisco el 16 de octubre de 2016, en una audiencia a los miembros del Movimiento Cristiano de los Trabajadores de Italia.

La aplicaci贸n concreta del principio del destino universal de los bienes, de acuerdo con los diferentes contextos sociales y culturales, implica una definici贸n precisa de los modos, los l铆mites y objetos. Esto no quiere decir que todo est茅 a disposici贸n de todos y cada uno. Por lo tanto, es necesario regular este derecho en el orden jur铆dico. Este orden jur铆dico debe ser tal que proporcione a todos el acceso a los bienes necesarios para una vida digna y a un desarrollo integral, en聽 una sociedad “donde el progreso de algunos聽 no sea m谩s un obst谩culo para el desarrollo de los dem谩s, ni un pretexto para su sujeci贸n” (Instrucci贸n Libertatis conscientia, en adelante LC, n.90). El sistema jur铆dico debe respetar otro principio enunciado por Santo Tom谩s de Aquino: 鈥in necessitate sunt omnia communia鈥, es decir, “en caso de necesidad, todas las cosas son comunes” (Suma Teol贸gica, 2, 2, q 66, ad. 7). De acuerdo con este principio, a DSI considera l铆cito que una persona que pasa hambre haga lo necesario para la alimentarse, (situaci贸n enmarcada en la figura jur铆dica de “robo fam茅lico”). Por lo tanto, un ingreso m铆nimo (como “Bolsa Familia” o beneficio de prestaci贸n continuada) para personas comprobadamente 聽pobres, que no tienen otra fuente de ingresos, no es un favor, sino un derecho.

El principio del destino universal de los bienes es una invitaci贸n a cultivar una visi贸n de la econom铆a inspirada en聽 valores morales que permitan que nunca se pierda de vista ni el origen ni el prop贸sito de tales bienes, a fin de lograr un mundo m谩s justo y solidario. Este principio tambi茅n se corresponde con la llamada del Evangelio a superar la tentaci贸n de la codicia de la posesi贸n.

3.2 Destino universal de los bienes y la propiedad privada

A trav茅s del trabajo, la persona humana, usando su inteligencia, puede dominar la tierra y que sea una digna morada. “De este modo, se apropia de una parte de la tierra, adquirida precisamente con trabajo. Aqu铆 est谩 el origen de la propiedad individual “(CA n.31). La propiedad privada, asociada a otras formas de dominio privado de bienes, le da a cada persona una extensi贸n absolutamente necesaria para la autonom铆a personal y familiar y “debe ser considerada como una prolongaci贸n de la libertad humana” (GS n.71). El derecho de propiedad no debe obstaculizar el derecho a la propiedad. Es decir,聽 el derecho de algunos (ricos) no debe ser un obst谩culo para muchos otros (pobres) puedan acceder a la propiedad. En las palabras de Pablo VI, “no es l铆cito aumentar la riqueza de los ricos y el poder de los fuertes,聽 confirmando聽 la miseria de los pobres y haciendo mayor la servidumbre de los oprimidos” (PP n.33).

Esta comprensi贸n de la propiedad difiere tanto de la visi贸n del colectivismo como de la visi贸n del capitalismo, tal como fue aplicado聽 por el liberalismo. Juan Pablo II escribi贸: ” La tradici贸n cristiana no ha sostenido nunca este derecho como absoluto e intocable. Al contrario, siempre lo ha entendido en el contexto m谩s amplio del derecho com煤n de todos a usar los bienes de la entera creaci贸n”( Laborem Exercens, en adelante LE, n.14). Y termina resumiendo: ” el derecho a la propiedad privada como subordinado al derecho al uso com煤n, al destino universal de los bienes ” (LE n.14).

El origen primero de la propiedad se encuentra en el trabajo. El trabajo acumulado en forma de capital tiene la funci贸n b谩sica de servir al trabajo. De ello se sigue el “principio de la prioridad del 鈥榯rabajo鈥 sobre el 鈥榗apital鈥” (LE n.12). Por lo tanto Juan Pablo II fundamenta as铆聽 este principio:

Este principio se refiere directamente al proceso mismo de producci贸n, respecto al cual el trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras el 芦capital禄, siendo el conjunto de los medios de producci贸n, es s贸lo un instrumento o la causa instrumental. Este principio es una verdad evidente, que se deduce de toda la experiencia hist贸rica del hombre. (LE n.12)

La propiedad privada estimula al trabajo y a la responsabilidad. Es importante que sea accesible a todo el mundo. Por lo tanto la propiedad privada constituye “un instrumento para el cumplimiento del principio del destino universal de los bienes”. Es un medio, no un fin (PP n.22-23).

La propiedad p煤blica (estatal o comunal) es una forma importante de聽 propiedad por la cual se realiza el destino universal de los bienes. Una obligaci贸n que incumbe a los responsables de los bienes p煤blicos es su administraci贸n competente, dentro de su finalidad, y el cuidado para que dichos bienes sean bien utilizados y conservados.

3.3 Destino universal聽 y opci贸n preferencial por los pobres

El principio del destino universal de los bienes requiere que se cuide con especial atenci贸n a los pobres, los que est谩n en posiciones de marginalidad y, en cualquier caso, a las personas cuyas condiciones de vida impiden un crecimiento adecuado. “En este sentido se ha de reafirmar con toda su fuerza, la opci贸n preferencial por los pobres” (Juan Pablo II, Puebla, 1979). Esta es una forma especial de primac铆a en la pr谩ctica de la caridad cristiana y de la pr谩ctica de nuestras responsabilidades sociales.

La atenci贸n de Jes煤s a los pobres era constante y prioritaria, como 聽muestran los Evangelios. El cuidado de los cristianos por los pobres se inspira en el Evangelio y se refiere tanto a la pobreza material como a numerosas formas de pobreza cultural, espiritual, psico-social y religiosa.

Son loables todos los esfuerzos para superar la pobreza y es preciso ponerse en guardia contra聽 posiciones ideol贸gicas y mesianismos. Los pobres siguen confiados a nosotros y bajo esta responsabilidad seremos juzgados por Dios (Mt 25, 31-46).

El destino universal de los bienes requiere que la propiedad privada sirva para satisfacer las necesidades de las personas, especialmente de los pobres. Tambi茅n implica que se promuevan pol铆ticas para su inclusi贸n social. En la Exhortaci贸n Apost贸lica Evangelii Gaudium, el Papa Francisco considera la inclusi贸n social de los pobres uno de los “grandes problemas que (…) parecen cruciales en este momento de la historia” (Evangelii Gaudium, en adelante EG, n.185), junto con la cuesti贸n de聽 la paz y del di谩logo social. En su intervenci贸n en el encuentro mundial de movimientos populares, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el 9 de julio de 2015, Francisco dijo:

El destino universal de los bienes no es un adorno ret贸rico de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad聽 previa a la propiedad privada. La propiedad, particularmente cuando afecta a los recursos naturales, deben estar siempre en funci贸n de las necesidades de las personas. Y estas necesidades no se limitan a consumo. (…) Los planes de ayuda que socorren聽 a ciertas situaciones de emergencia deben ser considerados s贸lo como respuestas transitorias. nunca puede sustituir a la verdadera inclusi贸n: inclusi贸n que da trabajo digno libre, creativo, participativo y solidario.

Es necesario prestar atenci贸n a la dimensi贸n social y pol铆tica de la pobreza. “No se d茅 como caridad lo que ya es debido a t铆tulo de justicia” (Apostolicam actuositatem, en adelante AA, 8).

4 Funci贸n social de la propiedad

4.1 Funci贸n social o hipoteca social

La DSI聽 ense帽a a reconocer la funci贸n social de cualquier forma de propiedad privada, haciendo referencia frecuente a las exigencias imprescindibles del聽 bien com煤n (cf. Quadragesimo Anno, en adelante QA, 23). Estas exigencias se pueden resumir de la siguiente manera: nadie debe tener los bienes como siendo exclusivamente propios, solo de 茅l,聽 sino聽 comunes en cuanto al 聽uso, para聽 que tambi茅n pueden ser 煤tiles a los dem谩s; no se puede prescindir de los efectos en el uso de los propios bienes y recursos (lo que implica, por ejemplo, evitar el desperdicio); no es justo para mantener ociosos los bienes pose铆dos, especialmente los bienes de producci贸n, sino que es preciso confiarlos a quien tiene el deseo y la capacidad de hacerlos producir. La funci贸n social tambi茅n abarca los frutos de los recientes avances en los campos cient铆fico y tecnol贸gico.

Cabe una responsabilidad especial a los emprendedores, en el sentido de usar聽 su capacidad empresarial para crear nuevos emprendimientos聽 o modernizar聽 empresas tradicionales para asegurar su sustentabilidad econ贸mica, pol铆tica y socio-ambiental y聽 promoviendo el desarrollo con justicia social. Cristianos y personas de buena voluntad est谩n llamados a “preocuparse de construir un mundo mejor” y a cuidar la tierra, “nuestra casa com煤n” (EG n.183). Para el compromiso de organizar la econom铆a y promover el bien com煤n, dice Francisco, “tenemos un instrumento muy apropiado en el Compendio de la聽 Doctrina Social de la Iglesia, cuyo uso y estudio vivamente recomiendo” (EG n.184).

En la enc铆clica Laudato Si ‘, el papa Francisco asocia el uso social de los bienes a una “ecolog铆a humana”, que a su vez “es inseparable de la noci贸n del bien com煤n, un principio que desempe帽a un papel central y unificador en la 茅tica social” ( LS n.156). El bien com煤n “presupone el respeto de la persona humana como tal, con derechos fundamentales e inalienables, orientados a su desarrollo integral” (LS n.156), que requiere la creaci贸n de dispositivos de bienestar y de seguridad social y el desarrollo de grupos intermedios. Tambi茅n se requiere la aplicaci贸n del principio de subsidiariedad, especialmente para la familia. Tambi茅n requiere la paz social, la seguridad y la justicia distributiva (cf. LS n.156).

Adem谩s, se exigen acciones a nivel internacional, “para romper las barreras y los monopolios” que impiden o dificultan el ejercicio de la funci贸n social de la propiedad (cf. CA n.35).Al criticar la falta de 茅tica en la gesti贸n de las finanzas en la crisis de 2008-2009, Benedicto XVI escribe: “Que las finanzas despu茅s de su mala utilizaci贸n, que perjudic贸 a la econom铆a real, vuelvan a ser un instrumento que tenga el prop贸sito del desarrollo”. Y a帽ade: “Los agentes financieros han de redescubrir el fundamento 茅tico propio de su actividad” (Caritas in veritate, en adelante CV, n.62-64).

El documento de Puebla asumi贸 las ense帽anzas de Juan Pablo II sobre la hipoteca social que pesa sobre toda propiedad privada:

Como聽 ense帽a聽 Juan Pablo II, sobre toda propiedad privada pesa聽 una hipoteca social. La propiedad compatible con el destino universal de los bienes es, sobre todo, un poder de gesti贸n y administraci贸n, que, sin excluir el dominio, no lo hace absoluto ni ilimitado. “(Documento de Puebla, en adelante DP, n.492).

La expresi贸n “hipoteca social” resalta, as铆, el papel de gestores como inherente a los detentores de la propiedad de bienes y conocimientos. La propiedad privada no es nunca un derecho absoluto, sino condicionado a las normas y l铆mites que la ley establezca. La Constituci贸n de Brasil de 1988, en dos momentos diferentes (en los art铆culos 5, par谩grafo XXIII, y 170, par谩grafo III), despu茅s de asegurar el derecho a la propiedad, estableci贸 la necesidad de atender a su funci贸n social. Sobre la base de esta disposici贸n constitucional, un municipio puede establecer un impuesto a la propiedad progresivo en terrenos o聽 edificios ociosos y, en 煤ltima instancia, la expropiaci贸n de estos bienes.

Una forma de lograr en la pr谩ctica la funci贸n social de la propiedad es promover formas de participaci贸n de los trabajadores en la propiedad de las empresas. Juan Pablo II propone las siguientes formas: copropiedad,聽 accionariado del trabajo y participaci贸n en los beneficios. Asimismo, propone asociar el trabajo a la propiedad del capital a trav茅s de “cuerpos intermedios con fines econ贸micos”, que a menudo son llamados “empresas de autogesti贸n” (LE n.14). En estas empresas, pose铆das por los trabajadores, por lo general en forma de cooperativas, la iniciativa pasa a las manos de los trabajadores, de donde e nunca debi贸 haber salido. El sistema de empresas聽 autogestionadas muestra que es posible producir de manera eficiente y sin patrones capitalistas. En ellas se realiza la prioridad del trabajo sobre el capital, siendo que el聽 capital no es m谩s que trabajo acumulado. Los bienes de la naturaleza, la tecnolog铆a y el capital, son factores instrumentales puestos al servicio del trabajo humano,聽 煤nica causa eficiente de聽 producci贸n.

Una conclusi贸n l贸gica de la doctrina de la funci贸n social inherente a toda propiedad es que una parte de las fortunas acumuladas por los due帽os de las grandes empresas pertenecen, por derecho propio, a los trabajadores cuyo trabajo fue esencial para聽 la acumulaci贸n de estos bienes.

La propiedad intelectual est谩 garantizada por las leyes en muchos pa铆ses y es una manera de recompensar las inversiones realizadas en investigaciones que generaron una invenci贸n o la creaci贸n de un f谩rmaco. Sin embargo, es importante comprobar si estas leyes tienen en cuenta el principio de la funci贸n social de la propiedad, permitiendo el acceso a estos conocimientos a un coste adecuado, y satisfaciendo las necesidades sociales de poblaciones enteras (por ejemplo, medicaci贸n de control de epidemias). Otra discusi贸n que se impone es la relacionada con la privatizaci贸n de los servicios p煤blicos como el agua y el saneamiento. El riesgo de la privatizaci贸n de estos servicios es que, al convertirse en mercanc铆as, se vuelven inaccesibles para los pobres, debido a los altos precios que cobran los concesionarios de dichos servicios.

4.2 Distribuci贸n de la propiedad de la tierra

Cuesti贸n crucial en todos los pueblos, es la distribuci贸n equitativa de la tierra, ya sea en forma de suelo urbano, ya sea como suelo r煤stico. Tambi茅n en relaci贸n con este tema vale聽 el principio del destino universal de los bienes y de la funci贸n social de la propiedad. Hay que recordar la advertencia de los Santos聽 Padres: “Se dio la tierra a todos, no s贸lo a los ricos” (San Ambrosio, De Nabuthe, c. 12, n. 53; PL 14, 747. apud PP n.23). La posibilidad de posesi贸n de la tierra en las zonas rurales es condici贸n para el acceso a otros bienes y servicios, tales como el cr茅dito (cf. Pontificio Consejo Justicia y Paz, “Para una mejor distribuci贸n de la tierra. El reto de la reforma agraria“, 1997 n.27-31).

De la propiedad derivan una serie de ventajas objetivas, pero de ella tambi茅n pueden venir promesas ilusorias y tentadoras. Qui茅n absolutiza la propiedad y solo piensa en acumular bienes, acaba por experimentar la esclavitud m谩s radical.

Entre los desaf铆os del mundo de hoy, la Evangelii Gaudium coloca una econom铆a de exclusi贸n, una nueva idolatr铆a del dinero, el dinero que gobierna en lugar de servir y la desigualdad que genera la violencia (cf. EG n.55-58). La EG pide tambi茅n que se practique el di谩logo en la construcci贸n de nuevas pol铆ticas nacionales y locales, as铆 como el “di谩logo y聽 transparencia en la toma de decisiones” (LS n.182) en el campo de la econom铆a, del desarrollo sostenible y la lucha contra la corrupci贸n.

5 Otras formas de propiedad

Dado el predominio de la apropiaci贸n privada de los bienes en las sociedades capitalistas, es importante no olvidar las formas tradicionales, como la propiedad comunitaria, que se reviste de particular importancia y caracteriza a la estructura social de muchos pueblos ind铆genas y quilombolas. La supervivencia f铆sica y cultural de los pueblos originarios depende en gran medida de la garant铆a de la posesi贸n y uso de territorios, en que han vivido sus antepasados. La garant铆a de la preservaci贸n de la posesi贸n de estas tierras, bosques y聽 subsuelo es un factor clave para su supervivencia,聽 seguridad y bienestar. La garant铆a de la preservaci贸n de la posesi贸n de esta forma de propiedad no deber铆a excluir la conciencia de que tambi茅n este tipo de propiedad puede evolucionar.

Otra forma de propiedad es la propiedad colectiva bajo la forma cooperativa o asociativa. En Mater et Magistra (en adelante MM), el Papa Juan XXIII expres贸 su apoyo al cooperativismo (MM n.82-87), especialmente en el sector agr铆cola (MM n.143) que, seg煤n 茅l, ha sido descuidado por muchos gobiernos. Hay un reconocimiento impl铆cito de las formas de propiedad sobre los que se basa el cooperativismo y de los principios que este sistema practica en la gesti贸n de sus negocios. Un principio es el de la gesti贸n democr谩tica (una voz, un voto); otro, la distribuci贸n de los excedentes al final de cada a帽o en proporci贸n a las operaciones de cada asociado con la cooperativa y no en funci贸n聽 del volumen de capital aportado por el asociado (en forma de acciones), lo que subraya el principio de prioridad del trabajo sobre el capital.

6 Origen de las distorsiones en la visi贸n y la experiencia de la propiedad

Nos podemos preguntar sobre el origen de las distorsiones graves y frecuentes que se producen hoy en d铆a en la distribuci贸n de bienes y en la gesti贸n de negocios. La tendencia que los analistas observan en nuestra econom铆a globalizada es que la propiedad pas贸 a ser un derecho (casi) absoluto. Constatan聽 el creciente predominio del capital financiero sobre el capital productivo. Estas tendencias han dado como resultado el aumento de la concentraci贸n de la riqueza en pocas manos, con el crecimiento excesivo de las grandes fortunas. Los estudios del economista Thomas Piketty sobre la desigualdad, la concentraci贸n del capital y la financiarizaci贸n de la econom铆a moderna ofrecen evidencia s贸lida en este sentido.

Benedicto XVI, en su enc铆clica Caritas in veritate, destaca la funci贸n social de la empresa, que se lleva a cabo tanto en la producci贸n de bienes y servicios como en聽 la generaci贸n de puestos de trabajo. En cumplimiento de sus funciones, la empresa no puede tener en cuenta 煤nicamente el inter茅s de los propietarios o accionistas:

la empresa no puede tener en cuenta 煤nicamente los intereses de los propietarios de la misma, sino que tambi茅n debe estar preocupada con聽 las dem谩s categor铆as de sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: los trabajadores, los clientes, los proveedores de los diversos factores de la producci贸n, la comunidad de referencia.. (CV n.40).

El Papa advirti贸 contra el uso especulativo de los recursos de la empresa en el mercado financiero, poniendo en peligro la sostenibilidad de la empresa:

Hay que evitar que el motivo para el uso de los recursos financieros sea especulativo, cediendo a la tentaci贸n de buscar 煤nicamente un beneficio a corto plazo, sin cuidar聽聽 tambi茅n聽 de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, de su servicio concreto a la econom铆a real y adecuado, y de la oportuna promoci贸n de iniciativas econ贸micas en los pa铆ses necesitados de desarrollo. (CV n.40).

聽El papa Francisco, a su vez, diagnostica una profunda crisis antropol贸gica sobre la base del sistema de econom铆a de mercado. 脡l escribe en la Exhortaci贸n Apost贸lica Alegr铆a del Evangelio:

La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropol贸gica: 隆la negaci贸n de la primac铆a del ser humano! Hemos creado nuevos 铆dolos. La adoraci贸n del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versi贸n nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la econom铆a sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial, que afecta a las finanzas y a la econom铆a, pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientaci贸n antropol贸gica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo鈥 (EG n.55).

La crisis antropol贸gica resultante est谩 en l铆nea con la ideolog铆a de la libertad completa del mercado y la afirmaci贸n de un Estado m铆nimo: “Este desequilibrio proviene de las ideolog铆as que defienden la autonom铆a absoluta de los mercados y la especulaci贸n financiera. Por lo tanto, niegan el derecho de control de los Estados, encargados de velar por la protecci贸n del bien com煤n “(EG n.56). Despu茅s de hablar de las deudas, los intereses, la corrupci贸n y la evasi贸n fiscal ego铆sta, que asumen dimensiones globales, el Papa dice:

El af谩n de poder y de tener no conoce l铆mites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea fr谩gil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta. (EG n56).

El resultado de esta crisis antropol贸gica y de las ideolog铆as del individualismo y del materialismo son la enorme falta de respeto a los derechos humanos b谩sicos de las personas y de los pueblos, el cambio clim谩tico y la degradaci贸n del medio ambiente, de dimensiones globales, como nos advirti贸 la Enc铆clica Laudato Si ‘.

El gran desaf铆o es c贸mo fortalecer las pr谩cticas econ贸micas y sociales que adecuen a los principios de la doctrina social de la Iglesia sobre 聽la propiedad y el uso com煤n de los bienes, con el fin de invertir las tendencias actuales perjudiciales para el bien com煤n y autodestructivas de la humanidad.

Matias Martinho Lenz, SJ.Universidade Cat贸lica de Pelotas, RS, Brasil. Texto original Portugu茅s

7 Referencias bibliogr谩ficas

Lista de las grandes enc铆clicas sociales de los papas, en orden cronol贸gico, con sigla y a帽o de publicaci贸n:

LE脫N XIII. Rerum Novarum (RN). Sobre la situaci贸n de los obreros, 1891.

PIO XI. Quadragesimo Anno (QA). Sobre la restauraci贸n del orden social, en perfecta conformidad con la ley evang茅lica 1931.

JUAN XXIII. Mater et Magistra (MM). Sobre el reciente desarrollo de la cuesti贸n social a la luz de la doctrina cristiana, 1961.

______. Pacem in Terris (PT). Sobre la paz cristiana, 1963.

PABLO VI. Populorum Progressio (PP). Sobre el desarrollo de los pueblos, 1967.

JUAN PABLO II. Laborem Exercens (LE). Sobre el trabajo humano. En el 聽90潞 aniversario de la Rerum Novarum, 1981.

______. Sollicitudo Rei Socialis (SRS). Solicitud social de la Iglesia. Al cumplirse

el vig茅simo aniversario de la Populorum Progressio, 1987.

______. Centesimus Annus (CA). En el centenario de la Rerum Novarum, 1991.

BENEDICTO XVI. Caritas in Veritate (CV). Sobre el desarrollo humano聽 integral en la caridad y en la verdad, 2009.

FRANCISCO. Evangelii Gaudium (EG). La alegr铆a del Evangelio. Sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual, 2013.

______. Laudato Si鈥 (LS) 鈥 Alabado Seas. Sobre el cuidado de la casa com煤n, 2015.

Otros documentos sociales oficiales de la Iglesia Cat贸lica.

CONCILIO ECUM脡NICO VATICANO II. Constituci贸n Pastoral Gaudium et Spes (GS). Sobre la Iglesia en el mundo de hoy, 1965.

______. Decreto Apostolicam Actuositatem (AA). Sobre el Apostolado de los Laicos, 1965.

CONGREGACI脫N 聽PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Instrucci贸n Libertatis Conscientia (LC), 1987.

CONSEJO EPISCOPAL LATINO-AMERICANO. Conclusiones de la II Conferencia General del Episcopado Latino-americano. Documento de Puebla (DP), 1979.

______. Conclusiones de la II Conferencia General del Episcopado Latino-americano. Evangelizaci贸n en el presente y en el futuro de Am茅rica Latina. Documento de Aparecida (DA), 1979.

Textos y libros de referencia

ANTONCICH, R.; SANS, J. M. Ensino Social da Igreja. Petr贸polis: Vozes, 1986.

CALLEJA, J. I. Moral Social Samaritana I. Fundamentos e no莽玫es de 茅tica econ么mica crist茫. S茫o Paulo: Paulinas, 2006.

CNBB. Igreja e Quest茫o Agr谩ria no in铆cio do S茅culo XXI. Estudos da CNBB n. 99. Bras铆lia: CNBB, 2010.

LENZ, M. M. A propriedade e sua fun莽茫o social. In: CNBB. Temas da Doutrina Social da Igreja.聽 Projeto Nacional de Evangeliza莽茫o Queremos Ver Jesus, Caminho, Verdade e Vida.聽 S茫o Paulo: Paulinas e Paulus, 2006, p.77-90.

______ (e equipe do projeto ensino social da Igreja, desafio 脿s comunidades). Riqueza e Pobreza e o Ensino Social da Igreja. Cole莽茫o Ensino Social da Igreja, V. Petr贸polis: Vozes, 1993.

MARTINS, Jos茅 de Souza. Reforma agr谩ria: o di谩logo imposs铆vel. S茫o Paulo: Edusp, 2000.

PIKETTY, T. O Capital no S茅culo XXI. Rio de Janeiro: Intr铆nseca, 2014.

______. A Economia da Desigualdade. Rio de Janeiro: Intr铆nseca, 2015.

PONTIF脥CIO CONSELHO 鈥淛USTI脟A E PAZ鈥. Comp锚ndio da Doutrina Social da Igreja (CDSI). S茫o Paulo: Paulinas, 2005.