Catolicismo contempor谩neo

脥ndice

1 Revoluci贸n francesa y la Iglesia cat贸lica

1.1 Revoluci贸n inspirada en el iluminismo

2 Catolicismo y el proceso de restauraci贸n (1814-1846)

2.1 Restauraci贸n, un concepto

2.2 Estrategia agresiva contra la modernidad

3 Catolicismo y el combate al liberalismo (1846-1878)

4 Cuesti贸n social y el catolicismo

4.1 Le贸n XIII (1878-1903) y la cuesti贸n social

4.2 Rerum Novarum (1891)

5 Condenaci贸n del modernismo y las reformas intereclesiales

5.1 Contra el modernismo

5.2 Reformas intereclesiales

6 Movimientos de renovaci贸n

7 Catolicismo y las Grandes Guerras

7.1 Per铆odo entre Guerras

7.2 Pio XII: pastoral, teolog铆a y la 2陋 Guerra Mundial

8 Transici贸n y renovaci贸n, el papa cristiano 8.1 Juan XXIII (1958-1963)

8.1 Vaticano II (1962-1965) y su relaci贸n con la modernidad

8.3 Pablo VI, reformador e incomprendido (1963-1978)

9 El santo criticado y su continuador

9.1 Juan Pablo II (1978-2005)

9.2 Benedicto XVI (2005-2013)

10 El retorno al Cristianismo: Francisco

11 Referencias Bibliogr谩ficas

1 Revoluci贸n francesa y la Iglesia cat贸lica

1.1 Revoluci贸n inspirada en el iluminismo

En la transici贸n de los siglos XVIII-XIX, la sociedad europea entra en el gran escenario de la transformaci贸n impulsada por las revoluciones de la Ilustraci贸n (pensamiento), francesa (social burguesa) e industrial (econ贸mica capitalista). La Ilustraci贸n, en el “siglo de las luces” (XVIII), rompe con el determinismo religioso, imprime fuerza incondicional en la acci贸n cr铆tica de la raz贸n, cuestiona la 聽obediencia sumisa, organiza el conocimiento criando m茅todos de investigaci贸n, critica la 聽autoridad y el poder. No ahorraron cr铆ticas a la Iglesia Cat贸lica: la 聽brecha social entre el clero alto y bajo, la indiferencia ante 聽las dificultades del pueblo. La revoluci贸n social francesa afect贸 a todo el occidente, dejando marcas profundas en el catolicismo. La lucha se basa en los resultados de la sociedad medieval (clero, nobleza, artesanos) y la sociedad industrial (burgues铆a y los trabajadores). La revoluci贸n econ贸mica provoca cambios en el sistema de producci贸n, el capitalismo explota las riquezas naturales, se beneficia del avance cient铆fico, pero el progreso lleva consigo graves consecuencias para la sociedad. Entre ellos, la exploraci贸n humana: largas jornadas de trabajo, el 茅xodo rural, fin de artesanos, la divisi贸n social del trabajo, las concentraciones urbanas, precarias condiciones de vida, la prostituci贸n, el alcoholismo, la delincuencia, las epidemias y una inmensidad de despose铆dos.

La Revoluci贸n Francesa fue un acontecimiento inesperado para la Iglesia Cat贸lica, gestado en el seno de la Ilustraci贸n. En su despliegue se sucedieron otras revoluciones hasta la dictadura militar de Napole贸n Bonaparte. El siglo XIX se inicia, para la Iglesia, con un nuevo pontificado, P铆o VII (1800-1823). Despu茅s de varias negociaciones, el Papa firma junto con Napole贸n el Concordato (1801). El documento es un intento de recuperar las relaciones diplom谩ticas entre ambos Estados. As铆, la Iglesia renunci贸 a los bienes expropiados y acept贸 que la remuneraci贸n del clero fuera realizada por el Estado franc茅s. Bonaparte a帽adi贸 en secreto al Concordato 77 鈥榓rt铆culos org谩nicos鈥, que aboli贸 en parte, las conquistas del 聽mismo. La protesta del papa no tuvo ning煤n efecto, y P铆o VII a煤n sufrir铆a otras humillaciones por parte de Napole贸n, que en 1808 orden贸 la ocupaci贸n de Roma y los Estados Pontificios. El Papa excomulg贸 a Napole贸n y 茅ste hizo a P铆o VII prisionero en Fontainebleau, siendo presionado para renunciar al Estado Pontificio. Con la ca铆da de Napole贸n, a ra铆z de la campa帽a de Rusia (1812) y la Batalla de Leipzig (1813), y de las tropas aliadas haber invadido Par铆s (1814), el reordenamiento de Europa puede ser realizado por el Congreso de Viena (1814-15).

A principios del siglo XIX, el papado parec铆a atravesar聽 uno de los momentos m谩s dif铆ciles de la era moderna. P铆o VI hab铆a muerto (1799) solo y abandonado, prisionero de la Revoluci贸n Francesa. El episcopalismo parec铆a triunfar, siendo el sistema papal y la infalibilidad, seg煤n algunos autores alemanes y franceses, cuestiones anticuadas y sin importancia hist贸rica. Ning煤n otro evento hist贸rico contribuy贸 tanto al triunfo del papado en el Vaticano I (1869-1870) como la Revoluci贸n Francesa. Con P铆o VII se lleva a cabo la reorganizaci贸n de la Iglesia de Francia (1801), y 36 obispos que viv铆an fuera de Francia fueron depuestos, lo que demuestra, a pesar de todo, que el papado ten铆a poder. Este fue un paso para el ultramontanismo.

2 Catolicismo y el proceso de restauraci贸n (1814-1846)

2.1 Restauraci贸n, un concepto

Con el final de la Revoluci贸n Francesa y del per铆odo napole贸nico, Europa estaba en una situaci贸n pol铆tica, cultural y religiosa de total desorden. Era esencial, pensaban que el sistema religioso y varios miembros de la sociedad, restablecer el orden restaurando聽 los principios de autoridad, de la religi贸n y de la moral, tal y como eran en el Antiguo R茅gimen.

2.2 Estrategia agresiva contra la modernidad

El programa de restauraci贸n es evidente en el pontificado del Papa Le贸n XII (1823-1829). Su preocupaci贸n era recuperar todo lo que la secularizaci贸n y la revoluci贸n hab铆an destruido. La intenci贸n nunca fue adaptar la Iglesia a las exigencias de los tiempos, sino una restauraci贸n a los tiempos anteriores. Su sucesor, P铆o VIII (1829-1830), no fue un Papa con objetivos diferentes. Su acci贸n fue defensiva de la Iglesia y de la fe cat贸lica, defenderla de los errores de esas doctrinas, seg煤n 茅l聽 mentirosas y perversas, 聽que atacaban la fe. La educaci贸n deber铆a 聽estar en manos de la religi贸n cat贸lica. Estaba claro que este pontificado ser铆a una escala de transici贸n. El gran cambio vendr铆a con su sucesor.

La reacci贸n agresiva de la instituci贸n cat贸lica contra la modernidad no tardar铆a. Gregorio XVI (1831-1846), el nuevo papa realiz贸 un pontificado dentro de una l铆nea program谩tica de la situaci贸n cultural y pol铆tica de la 茅poca. La cultura fue dominada por la Ilustraci贸n, el anticlericalismo, la masoner铆a y el elemento anti-religioso, mientras que en聽 la pol铆tica oficial predomin贸 la restauraci贸n. En este contexto, el Papa public贸 la enc铆clica Mirari vos (1832). Entre los temas tratados en t茅rminos muy duros, est谩n las dos fuentes del mal: la libertad de prensa y la indiferencia religiosa. En la mentalidad de la cristiandad medieval y de la sociedad perfecta reinantes, el Papa no puede encontrar ninguna se帽al positiva en su tiempo y, a su vez, no identifica las situaciones preocupantes dentro de la instituci贸n religiosa que necesitan de transformaci贸n. La idea de 聽renovaci贸n de la Iglesia es rechazada, considerada un ultraje. Condena las v铆as f茅rreas, puentes, electricidad. Todo es se帽al聽 de la modernidad y, por tanto, errores que deben ser condenados. El modelo de Iglesia de la Cristiandad prevalecer谩 durante todo el siglo XIX.

Un aspecto importante de este per铆odo fue la vitalidad de la actividad misionera de la Iglesia a trav茅s de muchas comunidades religiosas y un interesante florecimiento de nuevas congregaciones, especialmente en el campo de la educaci贸n, la asistencia a los enfermos y el compromiso misionero. Las contradicciones de la historia se sucedieron en el transcurso del siglo XIX. Si, por una parte, un segmento de la instituci贸n construye un choque con la modernidad, otros sectores se ven dentro de una fiebre misionera, de la fundaci贸n de congregaciones dedicadas exclusivamente a las misiones, as铆 como de preparaci贸n para futuras iglesias locales.

3 Catolicismo y el combate al liberalismo (1846-1878)

El final del pontificado Gregorio XVI era para los romanos una liberaci贸n. El Papa y su secretario de Estado, el cardenal Lambruschini no eran queridos y su gobierno fue considerado tir谩nico y oscurantista. Todo el mundo esperaba聽 un nuevo papa capaz de hacer frente, de forma diplom谩tica, la situaci贸n social y pol铆tica. Elegido P铆o IX (1846-1878), los liberales y los dem贸cratas construyeron la imagen del Papa liberal, aunque 聽luego fuese acusado de enemigo de la libertad de conciencia y de culto y de promover una Iglesia hostil a la sociedad moderna. Defend铆a la plena independencia del papa y la Iglesia en relaci贸n al Estado, siendo opositor 聽combativo del galicanismo. Si, por una parte, los anticlericales se convirtieron en grandiosos enemigos del Papa, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, por el contrario, los ultramontanos adoraban exageradamente al Papa al que atribu铆an el t铆tulo de “Grande”. Hay tres puntos fundamentales en su pontificado: la proclamaci贸n del dogma de la Inmaculada Concepci贸n (1854); publicaci贸n de la enc铆clica Quanta Cura y su anexo Syllabus (1864); y el Concilio Vaticano I (1869-1870).

P铆o IX no aceptaba el r茅gimen constitucional, no s贸lo por entender que no era apto para la Iglesia, sino porque lo enjuiciaba como ruin en s铆 mismo. Enorme era su aversi贸n a los cat贸licos liberales. El auge de su pol铆tica antiliberal se da con la publicaci贸n de Quanta Cura y Syllabus. La enc铆clica tiene como objetivo se帽alar los errores “modernos” que colocaron la fe de la Iglesia en peligro y demuestran su capacidad de recuperaci贸n, la afirmaci贸n de la autoridad de la Iglesia, fundada en la autoridad divina. Estos errores resultantes de la aparici贸n de las聽 filosof铆as modernas como聽 teor铆as de un nuevo estado de esp铆ritu, distorsionan la conciencia humana y la conciencia eclesial. Se perdieron los valores morales y el car谩cter sagrado de la sociedad actual. Los errores modernos destacados son el naturalismo y el pante铆smo, el liberalismo, el comunismo y el socialismo, la separaci贸n de iglesia y estado. El anexo de la enc铆clica, el Syllabus es una lista de 80 errores de la modernidad que hab铆an sido expuestos y condenados en los documentos anteriores. El documento se publica en el momento en que hay una disonancia entre los cat贸licos. Adem谩s de las motivaciones de la sociedad para mostrar estos errores, el Papa analiza negativamente a los cat贸licos que estaban abiertos al di谩logo con la sociedad moderna, democr谩tica, progresista, constitucional. Sin embargo, los papistas, los tradicionalistas y los ultramontanos estaban dando demasiado 聽culto al pasado.

Las cr铆ticas de P铆o IX pretend铆an salvaguardar la fe de la Iglesia y la autoridad de la Iglesia misma en la sociedad moderna. Su apolog茅tica, incluyendo el dogma de la Inmaculada Concepci贸n, puso de relieve la posici贸n de la Iglesia para defenderse de la modernidad y afirmar su identidad, construida en el Concilio de Trento (1545-1563). Las cr铆ticas tambi茅n sirvieron para se帽alar los maximalismos tanto de los partidarios cuanto de los oponentes de la modernidad. Este Apolog茅tica hizo posible establecer un clima necesario buscar un equilibrio en la relaci贸n entre la iglesia y el estado, la fe y la raz贸n.

En la聽 fiesta de la Inmaculada de 1869, se abri贸 el Concilio Vaticano I, que fue organizado con un principal objetivo: completar y confirmar el trabajo de exposici贸n doctrinal anterior contra el racionalismo te贸rico y pr谩ctico del siglo XIX. Se aprobaron dos constituciones, una sobre la fe cat贸lica y la otra sobre el papel del Romano Pont铆fice y su autoridad doctrinal. En julio de 1870, la guerra franco-prusiana oblig贸 a la suspensi贸n del Vaticano I, que nunca m谩s se volvi贸 a abrir. Tambi茅n en 1870, el Estado papal fue anexado聽 oficialmente al territorio聽 italiano,聽 situaci贸n tan conflictiva que el Papa excomulg贸 al rey Vittorio Emanuelle y se refugi贸 en su residencia, el Quirinal. P铆o IX no autorizaba a los italianos que fuesen聽 candidatos o que votasen en las elecciones. Esta situaci贸n se prolong贸 durante m谩s de treinta a帽os. Empezaba la Cuesti贸n romana (1870-1929).

A pesar de las controversias historiogr谩ficas, el Papa Juan Pablo II pidi贸 la continuaci贸n del proceso de beatificaci贸n de P铆o IX, que se llev贸 a cabo junto con el del聽 Papa Juan XXIII, el 3 de septiembre de 2000.

4 Cuesti贸n social y el catolicismo

4.1 Le贸n XIII (1878-1903) y la cuesti贸n social

Este pontificado consigui贸 alcanzar un prestigio no logrado en 茅pocas anteriores. La situaci贸n final del siglo XIX coincidi贸 con una serie de cambios radicales en el campo pol铆tico, econ贸mico, social y cient铆fico. En 1892, el Papa aconseja a los franceses a aceptar la Rep煤blica, lo que significa el fin para el mundo cat贸lico, de la cristiandad. Su magisterio se ocup贸 de varios asuntos de gran importancia en aquel contexto, de la vida religiosa a la social. La sociedad estaba dividida por el conflicto entre capital y trabajo: se trata de la cuesti贸n social. Esta preocupaci贸n social hab铆a comenzado en la segunda mitad del siglo XIX, cuando en diversos pa铆ses fueron fundadas muchas asociaciones y c铆rculos en favor de los trabajadores. Le贸n XIII publicar谩 un documento hist贸rico que trat贸 de manera聽 objetiva del trabajo y la cuesti贸n social: la enc铆clica Rerum Novarum.

4.2 Rerum Novarum (1891)

La enc铆clica dio a la Iglesia Cat贸lica una especie de carta de ciudadan铆a. Sin lugar a dudas, la enc铆clica fue a la acci贸n social cristiana lo que fue el “Manifiesto Comunista” y “el Capital” de Karl Marx, para la acci贸n socialista. El documento trata de la cuesti贸n laboral, conteniendo los principios b谩sicos de la Doctrina Social de la Iglesia, que ser谩n recuperados, profundizados y aplicados en los sucesivos documentos y pronunciamientos del Magisterio. Esta enc铆clica es el primer texto del magisterio eclesi谩stico a estudiar seriamente los problemas sociales causados 鈥嬧媝or la industrializaci贸n. El texto, al mismo tiempo, condenaba el liberalismo y el socialismo, pero reconoc铆a el derecho natural a la propiedad e hizo hincapi茅 en su valor social atribu铆a al Estado el papel de promotor del bien com煤n, de la prosperidad p煤blica y de la privada, superando el absolutismo social del 聽estado liberal, y reconoc铆a el derecho de los trabajadores a un salario justo. Condenaba la lucha de clases y aceptaba el derecho del trabajador a asociarse para defender sus intereses.

La enc铆clica fue publicada 44 a帽os despu茅s de la aparici贸n del ‘Manifiesto de Marx, y aparentemente no fue tan importante para el movimiento de emancipaci贸n de los trabajadores. A menudo聽 utiliza un lenguaje abstracto, sin analizar la situaci贸n real creada por el capitalismo y no presenta un an谩lisis estructural de las causas de la miseria de la clase trabajadora. A pesar de estas y otras deficiencias, el documento representa una posici贸n importante en la historia de la Iglesia Cat贸lica.

Estos cambios en la postura de la Iglesia tambi茅n聽 producir谩n dificultades: no fueron pocas聽 las personas que ped铆an la conversi贸n de Le贸n XIII, que lo consideraban entregado a las tesis marxistas. La otra cara de la moneda es que en pa铆ses como Francia, B茅lgica e Italia, naci贸 un movimiento llamado democratacristiano, uniendo las aspiraciones apost贸licas, el deseo de reformas sociales y una preocupaci贸n pol铆tica, no siempre clara, pero a favor de la democracia.

5 Condenaci贸n del modernismo y reformas intereclesiales

5.1 Contra el modernismo

El modernismo y su consecuente crisis comenz贸 en tiempos de Le贸n XIII, pero su punto focal se produjo en el pontificado de P铆o X (1903-1914). Este movimiento surge en el 谩mbito universitario liberal. Elabor贸 un pensamiento que consisti贸 en la aplicaci贸n de m茅todos modernos de investigaci贸n cient铆fica a la teolog铆a. El objetivo era abrir el cristianismo a las exigencias filos贸ficas e hist贸ricas de la sociedad contempor谩nea. Un intento para acoger el pensamiento modernista se llev贸 a cabo en la obra filos贸fica de Maurice Blondel, L’Action (1893) .

Las ideas del modernismo se aplicaron a la teolog铆a y a la Escritura. Las proposiciones aplicadas en el campo eclesiol贸gico tend铆an聽 a reducir la Iglesia a una forma democr谩tica. El modernismo fue el intento de reconciliar a la Iglesia Cat贸lica con los resultados obtenidos por la cr铆tica hist贸rica. En este sentido, la Iglesia no es la jerarqu铆a, sino que es聽 originaria de la conciencia colectiva, nacida no de la voluntad de Dios, sino dela聽 necesidad. Generada desde abajo hacia arriba. Las proposiciones modernistas fueron censuradas por la Iglesia, pero no encontraron apoyo, ya que se alejaban del proyecto de聽 cristiandad. Algunos representantes del modernismo ten铆an sus obras sometidas al 脥ndice. Algunos se reconciliaron con la Iglesia y otros fueron excomulgados. Dos de los protagonistas son el cura franc茅s Alfred Loisy (1857-1940) y el jesuita ingl茅s George Tyrrell (1861-1909). El primero, que聽 fue excomulgado, interpretaba en sentido escatol贸gico la predicaci贸n de Jes煤s, negaba la inmutabilidad y el valor objetivo de los dogmas; reduc铆a el valor de la autoridad eclesi谩stica, predicaba la completa separaci贸n entre la fe y la historia. El segundo afirmaba que pod铆a quedarse en el catolicismo con la condici贸n de distinguir entre la fe viva y la teolog铆a muerta, entre la Iglesia real y la autoridad que la gobierna. Fue expulsado de la Compa帽铆a de Jes煤s y no fue aceptado en ninguna di贸cesis. M谩s tarde se decret贸 su exclusi贸n de los sacramentos, pero no la excomuni贸n.

A trav茅s de la enc铆clica Pascendi Dominici Gregis y del Decreto Lamentabili (1907), P铆o X presenta una fuerte condena del modernismo, reprimiendo la conciliaci贸n de la doctrina cristiana con la ciencia y el conocimiento moderno. Se llev贸 a cabo una caza formal a la herej铆a de los te贸logos reformistas, especialmente a exegetas e聽 historiadores. Son excluidas de la ense帽anza聽 las obras de Lagrange, Funk, Delehaye, Duchesne. En 1910, es impuesto a los profesores de聽 seminarios聽 el juramento antimodernista. Son realizadas visitas apost贸licas a los seminarios italianos, lo que resulta en聽 informes a veces duros聽 por parte de los visitadores. Uno de los evaluadores en estas visitas fue 脕ngelo Roncalli, el futuro Juan XXIII.

5.2 Reformas intereclesiales 聽 聽 聽 聽 聽聽

El Papa Sarto fue uno de los grandes reformadores de la Iglesia. Es de su iniciativa la organizaci贸n legislativa de la Iglesia a trav茅s del C贸digo de Derecho Can贸nico. Su presentaci贸n final se llev贸 a cabo en 1917 en el pontificado de Benedicto XV. Otras reformas se llevaron a cabo en la catequesis y la liturgia. Se organiz贸 un catecismo de la doctrina cristiana. En la liturgia, public贸 documentos sobre la m煤sica sacra (restauraci贸n del canto gregoriano), Breviario (armonizaci贸n del Breviario y del a帽o lit煤rgico) y la eucarist铆a (comuni贸n frecuente y la edad para la primera Eucarist铆a). P铆o X fue canonizado por el Papa P铆o XII en 1954.

6 Movimientos de renovaci贸n

Los movimientos b铆blico, lit煤rgico y ecum茅nico fueron la puerta de entrada del sujeto moderno en la Iglesia. Surgen en el siglo XIX y el siglo XX se despliegan. En los albores del Vaticano II tambi茅n tiene su gestaci贸n en estos movimientos. El movimiento ecum茅nico, por ejemplo, naci贸 fuera de la Iglesia Cat贸lica. En Edimburgo (Escocia) en 1910, los misioneros protestantes organizaron una conferencia para estudiar las posibilidades y los medios de uni贸n en vista de una sola evangelizaci贸n cristiana. Nac铆a el movimiento ecum茅nico. En 1960, en el pontificado de Juan XXIII, fue creada la Secretar铆a para la Uni贸n de los Cristianos, presidida por el cardenal jesuita alem谩n Agust铆n Bea. El movimiento naci贸 en el mundo protestante por razones de evangelizaci贸n y asume relevancia en la Iglesia Cat贸lica a medida que los te贸logos defienden un proyecto de este tipo.

7 Catolicismo y las grandes Guerras

En una l铆nea intermedia y de gran importancia hist贸rica para la comprensi贸n de la modernidad est谩 el pontificado de Benedicto XV (1914-1922). El Papa estuvo involucrado en la mediaci贸n con la 1陋 Guerra Mundial, pero sin 茅xito. El caos global de la guerra (1914-1918)聽 hizo evidente que los valores fundamentales de la modernidad estaban en crisis: la absolutizaci贸n de la raz贸n moderna, del progreso, de la naci贸n y de la industria. La creencia absoluta en la raz贸n, en el progreso, en el nacionalismo, en el capitalismo y en el socialismo hab铆a fracasado. Europa estaba pagando un alto precio con los movimientos reaccionarios del fascismo, el nazismo y el comunismo. Estos movimientos idealizaban, de una manera moderna, la raza, la clase y sus l铆deres impidieron un orden mundial nuevo y mejor.

La 1陋 Guerra puso en marcha una revoluci贸n global que se har铆a expl铆cita despu茅s de la 2陋 Guerra Mundial: el cambio del paradigma euroc茅ntrico de la modernidad, que ten铆a una marca colonialista, imperialista y capitalista. El nuevo paradigma, que hab铆a comenzado a desarrollarse, de la posmodernidad ser铆a global, polic茅ntrica y de orientaci贸n ecum茅nica. La Iglesia Cat贸lica reconocer谩 esto s贸lo en parte, y un poco tarde.

7.1 Per铆odo entre Guerras

El significado del pontificado de P铆o XI (1922-1939), en el per铆odo de entreguerras, debe entenderse dentro de los acontecimientos pol铆ticos de su tiempo: una humanidad oprimida por los totalitarismos generados por la sociedad de masas, las profundas diferencias ideol贸gicas que hicieron, sobre todo durante la guerra , los valores cristianos y la Iglesia acosados y perseguidos. La realizaci贸n de este pontificado sucedi贸 durante el drama de los grandes acontecimientos que marcaron el mundo contempor谩neo: el fascismo, el nazismo y el totalitarismo estalinista. Todo este contexto justific贸, en cierto modo, su pol铆tica concordataria llevada a cabo en Italia con los Pactos de Letr谩n (1929). El desarrollo de sus actividades se explicar谩 a trav茅s de las enc铆clicas: Non abbiamo Bisogno (1931), Quadragesimo anno (1931), Mit brennender Sorge (1937), y luego la condena del comunismo ateo en Divini Redemptoris (1937).

La Acci贸n Cat贸lica (movimiento laico), organizada en聽 este pontificado, est谩 en聽 la base de聽 la preparaci贸n del Vaticano II. A pesar de esta intenci贸n inicial, los laicos de la Acci贸n Cat贸lica llevaron los estudiantes (JEC), los universitarios (JUC), los trabajadores (JOC, ACO), el mundo rural (JAC) y personas de medios independientes (JIC), a inserirse en sus ambientes espec铆ficos, hasta el punto de que ellos trajeron hacia dentro de la iglesia todos los problemas y la reflexi贸n moderna que en tales situaciones se viv铆an. Esta actuaci贸n del laicado en el mundo, su implicaci贸n, asumiendo compromisos pol铆ticos, condujo a una mayor participaci贸n en la Iglesia, requiriendo una mayor formaci贸n espiritual y teol贸gica. Es ah铆 que ese laicado se enfrenta a los problemas de la modernidad. Los grandes pensadores Yves Congar, Jacques Maritain y Emmanuel Mounier desarrollaron reflexiones teol贸gicas sobre la presencia de los laicos cristianos en la Iglesia y en el mundo. Toda esta mentalidad se caracteriza por los se帽ales de la modernidad.

Frente a las medidas fascistas adoptadas en Italia en junio de 1938, y tambi茅n porque en Alemania el problema jud铆o se estaba agravando, P铆o XI encarg贸 al jesuita estadounidense John La Farge la tarea de preparar un texto sobre la unidad del g茅nero humano, dirigido a particularmente condenar el racismo y el antisemitismo. El proyecto del texto聽 lleg贸 a manos del papa s贸lo al final de 1938. El Papa estaba enfermo y poco despu茅s morir铆a, la enc铆clica nunca fue publicada. En Brasil la enc铆clica (y un extenso comentario) fue publicado por la Editora Vozes con el t铆tulo “La Enc铆clica escondida de P铆o XI鈥

7.2 Pio XII: pastoral, teolog铆a y la 聽2陋 Guerra Mundial

P铆o XII (1939-1958) hizo resurgir el proyecto de una civilizaci贸n cristiana. Eugenio Pacelli, que hab铆a sido nuncio en Munich, tuvo un pontificado de extremos. Esto se explica por el marcado contraste entre su figura y聽 orientaci贸n y las de su sucesor Juan XXIII (el papa del siglo). Representaba聽 la encarnaci贸n del papado en toda su dignidad y superioridad. Hered贸 de su antecesor una Iglesia fuertemente centralizada. Las actividades de este papa fueron adquiriendo otro tono distante, especialmente en sus relaciones con Alemania y el nazismo. En este sentido, su pontificado fue muy criticado por algunos, que afirmaban la ausencia de聽 manifestaciones p煤blicas del papa en la cuesti贸n jud铆a del Holocausto, y defendido por otros, que se dec铆an que el Papa estaba haciendo todo lo posible por medios diplom谩ticos.

El magisterio de P铆o XII se puede entender a trav茅s de sus mensajes, discursos y enc铆clicas. Su pontificado se puede considerar el 煤ltimo de la era anti-moderna medieval. Ten铆a muchos aspectos autoritarios: rechaz贸 las doctrinas evolucionistas, existencialistas, historicistas y sus infiltraciones en la teolog铆a cat贸lica fueron de gran impacto, como censuras a los estudiosos Maritain, Congar, Chenu, de Lubac, Mazzolari, Milani y a 聽los sacerdotes obreros franceses.

La situaci贸n mundial e incluso, en muchos sentidos, el interior de la Iglesia respiraban un aire deseoso de novedad. P铆o XII ve铆a de forma positiva las reformas, pero su actitud tend铆a a una mayor precauci贸n. Su creciente preocupaci贸n con una iglesia involucrada en un mundo de agitaciones y tensiones revolucionarias explica, en parte, porque comenz贸 a concentrar el gobierno en sus manos. Eugenio Pacelli ve铆a en la exposici贸n de la doctrina de la Iglesia, ante muchos problemas del聽 mundo moderno,聽 su misi贸n m谩s importante. Public贸 numerosos enc铆clicas. Las principales fueron Mystici Corporis (1950) y Humani generis (1950). La primera trata de la identidad y el ordenamiento de la Iglesia, con franco combate a la nueva teolog铆a. La segunda determina la posici贸n del Papa respecto a la moderna teor铆a evolutiva,聽 conteniendo rechazo a algunas hip贸tesis聽 de la escuela de Teilhard de Chardin (sin dar nombres). Dispens贸 una especial atenci贸n a la cuesti贸n acerca de Mar铆a. En 1950 proclam贸 el dogma de la Asunci贸n de Nuestra Se帽ora.

8 Transici贸n y renovaci贸n, el 聽papa cristiano

8.1 Juan XXIII (1958-1963)

El pontificado de Juan XXIII fue marcado por una eclesiolog铆a prof茅tica y su pastoral en聽 continuaci贸n con la 聽tradici贸n de la Iglesia. Sus primeros gestos pastorales indicaban una nueva direcci贸n para la Iglesia. En 1959, anunci贸 tres eventos eclesiales: el S铆nodo diocesano de Roma, la revisi贸n del C贸digo de Derecho Can贸nico y un Concilio, el Vaticano II. Su pontificado de aggiornamento marc贸 un cambio de direcci贸n debido a su intuici贸n en la convocatoria del Concilio.

Angelo Giuseppe Roncalli naci贸 en el pueblo de Sotto il Monte, en la provincia de B茅rgamo, Italia, el 25 de noviembre de 1881, de una pobre familia campesina. El joven Roncalli estudi贸 los dos primeros a帽os de teolog铆a en el seminario de B茅rgamo, siendo admitido en el a帽o 1896 en la Orden Franciscana Secular, donde profes贸 las reglas en mayo de 1897. Con una beca que consigui贸 de su di贸cesis, fue alumno del Pontificio Seminario Romano, donde recibi贸 su ordenaci贸n en agosto de 1904 – Roma. En 1905, fue nombrado secretario del obispo de B茅rgamo, D. Giacomo Tedeschi Radini, lo que le permiti贸 realizar innumerables viajes, visitas pastorales y colaborar con m煤ltiples iniciativas apost贸licas como s铆nodos, redacci贸n de bolet铆n聽 diocesano y obras sociales. Colabor贸 鈥嬧媍on el peri贸dico cat贸lico de la di贸cesis de B茅rgamo y fue asistente de la Mujer de la Acci贸n Cat贸lica Femenina. Fue como profesor en el seminario de la di贸cesis cuando profundiz贸 sus estudios sobre tres predicadores cat贸licos: San Francisco de Sales, San Gregorio Barbarigo (en aquel momento era beatificado y luego fue canonizado por el propio Roncalli en 1960), y San Carlos Borromeo, de quien public贸 las actas de visitas realizadas en la di贸cesis de B茅rgamo en el a帽o 1575. Despu茅s de la muerte del obispo de su di贸cesis en 1914, del cual 聽era secretario, el padre Roncalli continu贸 su ministerio sacerdotal en la di贸cesis, donde ten铆a la intenci贸n de permanecer.

En 1915, Roncalli fue a la guerra para defender su pa铆s, pues en los a帽os de seminarista en Roma hab铆a prestado un a帽o de servicio militar. Roncalli fue llamado como sargento sanitario y nombrado capell谩n militar los soldados heridos que regresaban de la l铆nea de combate, cuando Italia despu茅s de que el Tratado de Londres de 26 de abril 1915 renunci贸 al acuerdo con la Triple Alianza, entrando en la guerra.

La segunda fase de su vida comenz贸 en 1921, con una llamada del Papa Benedicto XV (1914-1922), para formar parte del Consejo de las Obras Pontificias para 聽la Propagaci贸n de la Fe, de la que fue presidente, cargo que le oblig贸 a pasar por numerosas di贸cesis italianas, organizando c铆rculos misioneros. Esta fase romana y la vida aparentemente tranquila de presb铆tero 聽no duraron mucho. En el papado de P铆o XI (1922-1938), el cura de la peque帽a localidad de Sotto il Monte fue elevado al episcopado en 1925 y nombrado Visitador Apost贸lico para Bulgaria. En 1934, fue designado Delegado Apost贸lico en Turqu铆a y Grecia y, al mismo tiempo, administrador del Vicariato Apost贸lico de Estambul, donde se destac贸 en el di谩logo con los musulmanes y los ortodoxos.

En 1944, el Papa P铆o XII nombr贸 a Roncalli nuncio apost贸lico en Par铆s. Su nombramiento cont贸 con la intervenci贸n directa del pro-secretario de Estado, Mons. Montini. A los cincuenta y tres a帽os de edad, Roncalli fue elevado a cardenal y dos a帽os m谩s tarde patriarca de Venecia. A los setenta y siete a帽os lleg贸 al c贸nclave y fue elegido el Papa Juan XXIII. Su enc铆clica Pacem in Terris (1963) fue el 煤ltimo acto de un pontificado muy breve, pero intenso, din谩mico e incisivo.

La muerte del Papa el 3 de junio 1963 –聽 d铆a de Pentecost茅s – fue recibida con gran conmoci贸n en varias partes del mundo cat贸lico. Impresionante esta ocasi贸n, a diferencia de otras ocasiones, cuando los hombres y mujeres de todos los pa铆ses y todas las religiones lloraban su muerte. Juan XXIII fue canonizado en abril de 2014, por el Papa Francisco.

8.2 Vaticano II (1962-1965) y su relaci贸n con la聽 modernidad

El 11 de octubre de 1962, el Papa Juan XXIII abri贸 el primer per铆odo del Concilio. El texto de apertura es de importancia fundamental (Gaudet Mater Ecclesia) y tuvo una profunda influencia en la redacci贸n de todos los documentos conciliares. Tres puntos son dignos de menci贸n. En primer lugar, el Papa se dirige a los profetas que anuncian s贸lo desgracias, viendo en el mundo moderno s贸lo deterioro y聽 desastres, comport谩ndose como si聽 no hubieran aprendido nada de la historia. En segundo lugar, el punto central del Concilio. No ser谩 s贸lo una discusi贸n de uno u otro art铆culo de la doctrina fundamental de la Iglesia, repitiendo y proclamando las ense帽anzas de los Padres y de los te贸logos antiguos y modernos, pues se asume que eso ya es muy presente y familiar. Para ello, no habr铆a necesidad de un concilio. Se trata de 聽una renovaci贸n, con serena y tranquila adhesi贸n a toda la ense帽anza de la Iglesia. En tercer lugar, la Iglesia siempre se ha opuesto a los errores; a menudo, incluso condenando聽 severamente. La Iglesia ahora tomando a trav茅s del Concilio la antorcha de la verdad religiosa, desea mostrarse madre amorosa de todos, benigna, paciente y llena de misericordia con sus hijos separados de ella.

El Vaticano II promulg贸 diecis茅is constituciones, decretos y declaraciones. Hay un consenso de que la Constituci贸n dogm谩tica Lumen Gentium y la Constituci贸n pastoral Gaudium et spes son el eje del Concilio. La Iglesia tuvo el valor de mirar a su pasado, reflexionar y crear una nueva relaci贸n en el presente. La continuidad del di谩logo y de todos los frutos gener贸 contin煤an en marcha.

El acontecimiento conciliar tuvo dos grandes personalidades al frente: Juan XXIII, que muri贸 despu茅s del primer per铆odo del Concilio, a los 82 a帽os, y Pablo VI (1963-1978), quien reemplaz贸. Montini (Pablo VI – beatificado en 2014 por el Papa Francisco) se tom贸 en serio su gran tarea de continuar el Concilio, por supuesto, con una t贸nica diferente. Roncalli (Juan XXIII) era pastor y Montini era integrante de la curia. En este sentido, el an谩lisis del post-concilio merece una reflexi贸n sobre los avances y retrocesos dentro del propio acontecimiento conciliar. A pesar de las concesiones sobre la reforma de la liturgia, la renovaci贸n de la Iglesia Cat贸lica y el di谩logo ecum茅nico con las otras Iglesias cristianas, deseada por Juan XXIII, el Concilio no tuvo un聽 gran avance, pero s铆 una estabilidad. Hist贸ricamente era demasiado pronto, a pesar de la ventana abierta, para percibir en la pr谩ctica cotidiana relaciones de transformaciones absolutas, abriendo la ventana, puertas, limpiando el gran polvo de los 聽聽muebles, y especialmente de sus interiores.. Fue un gran paso para el di谩logo con la modernidad. A veces se hizo de nuevo mon贸logo.

8.3 Pablo VI, reformador e incomprendido (1963-1978)

El Papa Pablo VI, Giovanni Battista Montini naci贸 en Concesio, cerca de Brescia, en el a帽o 1897. En familia acomodada, su madre, muy cat贸lica, fue presidente de la Asociaci贸n de Mujeres Cat贸licas de Brescia; su padre era un doctor en derecho, escritor y fundador del peri贸dico “Il cittadino de Brescia”, fue presidente de la Uni贸n Electoral Cat贸lica de Brescia y diputado en el Parlamento por el Partido Popular, del que fue uno de los fundadores. Ordenado sacerdote en 1920, Montini estudi贸 derecho can贸nico en la Universidad Gregoriana (Roma) y despu茅s de un examen de admisi贸n聽 se convirti贸 en聽 profesor por un per铆odo corto.

Despu茅s de su trabajo en la Secretar铆a de Estado de la Santa Sede, Montini fue nombrado arzobispo de Mil谩n. En el per铆odo de su arzobispado de Mil谩n (1955-1963), se acerc贸 a los trabajadores, y a las reivindicaciones de la izquierda que actuaban en su arquidi贸cesis, y tambi茅n no se olvid贸 de los que estaban lejos de la Iglesia. Uno de los acontecimientos m谩s importantes que se celebr贸 en Mil谩n fue la misi贸n de Mil谩n (5-24 de noviembre de 1957). Fue un enorme trabajo pastoral, que implic贸 a toda la inmensa ciudad. Preparado durante dos a帽os, participaron 500 agentes de pastoral, dos cardenales, 24 obispos, y se llevaron a cabo siete mil discursos y conferencias en las iglesias, establecimientos industriales, entidades culturales. El tema central de todas las predicaciones era Dios聽 Padre. El arzobispo Montini particip贸 directamente en estas actividades a trav茅s de radio, escritos y conferencias. Trat贸 de establecer una reforma pastoral聽 favoreciendo la renovaci贸n de la liturgia y promoviendo la construcci贸n de nuevas iglesias. Consagr贸 72 iglesias en el per铆odo que 聽permaneci贸 en Mil谩n. En el momento de la elecci贸n papal, otras 19 iglesias estaban en construcci贸n.

聽El d铆a despu茅s de su elecci贸n, Pablo VI anunci贸 a trav茅s de un mensaje de radio, su intenci贸n de continuar con el Consejo. Coordin贸 los siguientes tres per铆odos del Vaticano II.

De Am茅rica Latina, el Papa recibi贸 denuncias de la situaci贸n degradante de las poblaciones empobrecidas que viv铆an en situaci贸n de miseria y en gran parte bajo reg铆menes dictatoriales funestos, apoyados por el capitalismo “democr谩tico” estadounidense. El papa no era inmune a esta situaci贸n, lanzando la Enc铆clica Populorum 聽Progressio (1967), lo que caus贸 gran debate en los medios eclesiales y fuera de ellos, especialmente entre los conservadores de la Curia, que pensaban que el Papa se hab铆a excedido en sus colocaciones a la izquierda, como por ejemplo, cuando cit贸 y cuestion贸 la supremac铆a de la propiedad privada en detrimento de los derechos colectivos.

El Papa public贸 otras enc铆clicas, pero la que caus贸 m谩s discusi贸n fue Humanae Vitae (1968). La enc铆clica trataba un tema muy complejo para la sociedad: el control de la natalidad. Nunca una enc铆clica caus贸 tantas controversias internas y externas. El texto aborda el tema de la sexualidad humana. La pretensi贸n es que la sexualidad debe ser vista no como placer聽 animalesco. La incomprensi贸n del documento se debe principalmente a una lectura reductiva de la enc铆clica, teniendo en cuenta la cuesti贸n de la prohibici贸n de la p铆ldora y haciendo caso omiso de otra parte muy positiva: la funci贸n creadora de la sexualidad, no s贸lo biol贸gica, sino personalista.

En Jerusal茅n (1964), abraz贸 con el patriarca Anten谩goras el di谩logo con todos los cristianos. En el Congreso Eucar铆stico de Bombay (India – 1964), estuvo presente en el encuentro con los fieles cat贸licos. Discurs贸 en聽 la ONU (1965) ante 117 delegados de varios pa铆ses, marcando el di谩logo con la sociedad. Celebr贸 misa en F谩tima, Portugal, en 1967, para conmemorar los 50 a帽os de la aparici贸n de Mar铆a a los pastorcitos. En el Congreso Eucar铆stico de Bogot谩 (1968), abri贸 la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medell铆n II, un encuentro con los pobres del entonces tercer mundo. En el encuentro de oraci贸n en el Congreso Ecum茅nico聽 de las Iglesias en Ginebra (1969), abraza todos los hermanos cristianos de otras denominaciones.

La cuesti贸n de la colegialidad fue para Pablo VI, fundamental, por estar conectada a otra que le preocupaba, el ecumenismo. A estas cuestiones internas se une a la gran pregunta que hoy sigue siendo de gran importancia y con la que la instituci贸n religiosa tiene dificultades para manejar: el di谩logo con la sociedad. Para encaminar estos temas abordados en el Vaticano, el papa era consciente de que dentro de la instituci贸n hab铆a dos polos opuestos en alta conflictividad: la novedad y la tradici贸n, la verdad y la caridad, la historicidad y la permanencia, la autoridad y la libertad, el poder y la fraternidad, la superioridad y la humildad, la separaci贸n del mundo y la unidad con el mundo. Pablo VI tambi茅n era plenamente consciente de que deber铆a reconciliar estas dicotom铆as. Tambi茅n es importante destacar que este pontificado se inici贸 en un per铆odo conciliar y tuvo su continuidad dif铆cil en los primeros a帽os del post-Concilio.

Pablo VI muri贸 el 6 de agosto de 1978 en Castel Gandolfo, con 81 a帽os de edad. Fue enterrado en la cripta de la bas铆lica de San Pedro, en una tumba humilde, como 茅l mismo pidi贸 en su testamento.

9 El santo criticado y su continuador

9.1 Juan Pablo II (1978-2005)

Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II, elegido en 1978 despu茅s de la repentina muerte de Juan Pablo I, con 33 d铆as de pontificado, recibi贸 el legado espiritual de Pablo VI y el esp铆ritu pastoral del Vaticano II. Su pontificado largo (1978-2005) se caracteriz贸 por varios factores, uno de los cuales es religioso. Aumentando este car谩cter religioso, el Papa propuso una nueva evangelizaci贸n. 脡l escribi贸 14 enc铆clicas (3 sociales) y otros documentos y catequesis. El C贸digo de Derecho Can贸nico (1983) y el Catecismo de la Iglesia Cat贸lica fueron la culminaci贸n de un proceso iniciado y enriquecido en este pontificado. Present贸 duras cr铆ticas al sistema totalitario comunista y al capitalismo. Alent贸 el ecumenismo y el di谩logo interreligioso. Visit贸 114 pa铆ses, reuniendo multitudes. El Jubileo, en 2000, fue una gran celebraci贸n y estimul贸 la nueva evangelizaci贸n.

El pontificado Wojtyla tambi茅n sufri贸 cr铆ticas, como las del jesuita brasile帽o Jo茫o Batista Lib芒nio (2005) sobre el C贸digo y el Catecismo, y se refiere a los puentes que no crearon la continuidad con el聽 Vaticano II. Varios te贸logos presentaron sus observaciones sobre el S铆nodo 1985 extraordinario convocado para evaluar el Vaticano II, pero visto, sin embargo, como un retorno al pre-concilio. Juan Pablo II es criticado, a pesar de la afirmaci贸n de la colegialidad, por la centralizaci贸n que ten铆a como pilar de la curia romana, con una eclesiolog铆a jer谩rquica, perjudicando la concreci贸n de la Iglesia del Pueblo de Dios. Fueron cuestionadas las restricciones hechas a las mujeres en los distintos niveles ministeriales y la condena de muchos te贸logos. Renaci贸 el 聽autoritarismo y el clericalismo durante el pontificado, a diferencia de las directrices del Vaticano II.

El Papa enfrent贸 muchos sufrimientos particulares relacionados con su salud, incluyendo un atentado en 1981 en medio de la plaza de San Pedro. Su salud pas贸 por muchos momentos dif铆ciles, lo que llev贸 a un sufrimiento general de los fieles en los 煤ltimos a帽os de su pontificado. Una multitud acompa帽贸 a su largo velorio en Roma y pidi贸 que fuese聽 hecho santo inmediatamente. Su canonizaci贸n tuvo lugar en 2014, juntamente con Juan XXIII.

9.2 Benedicto XVI (2005-2013)

El sucesor de Juan Pablo II fue su聽 brazo derecho en la Curia Romana, el prefecto de la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, el cardenal alem谩n Joseph Ratzinger. La elecci贸n realizada en el c贸nclave fue recibida con numerosas reservas en esferas eclesi谩sticas. Se enfrent贸 a una serie de dificultades y pasar谩 a la historia como el Papa te贸logo y el que renunci贸.

El 11 de febrero de 2013 en la Ciudad del Vaticano, en la sala del consistorio, Benedicto XVI presidi贸 un consistorio p煤blico para la canonizaci贸n de Beatos. Luego sigui贸 la lectura de una breve declaraci贸n en lat铆n que聽 llevaba su firma y la fecha del d铆a anterior, en la que anunciaba su decisi贸n de renunciar al pontificado por razones de edad, indicando que la Sede de Pedro quedar铆a vacante a partir de las 20 horas del dia聽 28 de febrero. La declaraci贸n consta de 22 l铆neas, l铆neas destinadas a cambiar la historia de la Iglesia. Su renuncia es un gran gesto, que se convertir谩 en revolucionario. Benedicto XVI llev贸 el papado a los tiempos modernos.

Su pontificado fue extremadamente dif铆cil. Cargado de obst谩culos, ataques, crisis, esc谩ndalos (pedofilia) y las tensiones en el gobierno de la Curia Romana, el arribismo, las luchas internas. Sus pocos a帽os de su pontificado fueron marcados por otras situaciones conflictivas: las relaciones con los obispos lefebvrianos; la autorizaci贸n de la misa en lat铆n a trav茅s del motu proprio Summorum Pontificum (2007), trayendo a colaci贸n la oraci贸n por la conversi贸n de los Jud铆os; las discusiones sobre las hermen茅uticas del Vaticano II; el discurso en Ratisbona (Alemania 2006); el caso Richard Williamson de la Fraternidad San Pio X, excomulgado por el Papa Juan Pablo II y rehabilitado por el Papa Ratzinger; las notificaciones de la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe para varios te贸logos. Entre ellos se encuentran: Roger Haight, Jon Sobrino, Jacques Dupuis, Peter Phan, Queiruga Torres, Jos茅 Antonio Pagola.

Algunos de los proyectos iniciados por Benedicto XVI se paralizaron, desde聽 los de “la reforma de la reforma” de la liturgia a la relaci贸n con los lefebvrianos, pasando por el di谩logo ecum茅nico. El caso Vatileaks, en el 煤ltimo a帽o del pontificado, cre贸 una realidad compleja, sin duda no聽 limitada s贸lo a la traici贸n del mayordomo Paolo Gabriele, entregando los documentos secretos a terceros no autorizados, los cuales fueron despu茅s publicados.聽 Este es el contexto en el que el Papa Benedicto renuncia y, al mismo tiempo, el escenario de crisis en la que se eligi贸 a Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco. Su elecci贸n (2013) parece evocar aquella visi贸n de ocho siglos atr谩s: “Va Francisco, y repara mi Iglesia en ruinas.” Su misi贸n, otorgada por sus cardenales electores, es cambiar la imagen 谩spera de la Iglesia.

10 El retorno al Cristianismo: Francisco

Elegido en 2013, Francisco es el primer papa jesuita y latinoamericano (Argentina) en 20 siglos de la Iglesia Cat贸lica. Su nombre es un programa pontificado: la proximidad a los pobres y el compromiso de renovar la Iglesia. El cardenal Bergoglio naci贸 en 1936, en el barrio de Flores, el coraz贸n de Buenos Aires. En 1957, entra en la Compa帽铆a de Jes煤s. Sus a帽os de estudio de la teolog铆a y la filosof铆a se dieron en Argentina y Chile. En diciembre de 1969, fue ordenado sacerdote. No se puede definir como un gran arribista, fue prior Provincial de los Jesuitas en Argentina de 1973 a 1979. De 1980 a 1986 fue decano de la Facultad de Teolog铆a de San Miguel. En 1992, fue nombrado obispo auxiliar de la archidi贸cesis de Buenos Aires, dirigido por el cardenal Antonio Quarracino. Desde 1998, con la muerte de Quarracino, Bergoglio ser谩 el nuevo arzobispo de Buenos Aires. Fue creado cardenal por Juan Pablo II en 2001. En la tarde del 13 de marzo de 2013, en la Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano, a las 16:30 en la cuarta votaci贸n, es elegido como nuevo Papa. Francisco se enfrentar谩 a una tarea enorme, no s贸lo para el servicio en s铆, sino por las enormes dificultades que vive la instituci贸n en este contexto. Son聽 desaf铆os que el Papa jesuita conoce bien; es importante sembrar la semilla, pero no es necesario cosechar los frutos en el tiempo presente. Francisco dijo: “Desconf铆o de 聽las decisiones tomadas de modo repentino” (SPADARO, 2013, p.11). En este primer a帽o de su pontificado, 聽se puso en marcha la enc铆clica Lumen Fidei, iniciada por Benedicto XVI.

En tiempos de neoliberalismo, nada es tan actual como elaborar ense帽anzas sociales en situaciones siempre nuevas ah铆 anunciarlas prof茅tica y cr铆ticamente. El Papa Francisco, preocupado por la tarea pendiente del Vaticano II y en curso, dice que el mandamiento de no matar pone un l铆mite claro para garantizar el valor de la vida humana, por lo que, hoy en d铆a, hay que decir “no a la econom铆a de la exclusi贸n y la desigualdad social “( Evangelii Gaudium n.53聽 ). La Exhortaci贸n Apost贸lica del Papa, Evangelii Gaudium, publicada en 2013, ya caus贸 gran debate en todo el mundo. Por un lado, muchos analizan el documento como un gran paso en la cuesti贸n social, pero, por otro lado, los empresarios, especialmente los estadounidenses, eran extremadamente descontentos con las cr铆ticas al capitalismo. Cr铆ticas que Juan Pablo II ya hab铆a hecho. En la exhortaci贸n Francisco denuncia que “el ser humano es considerado en s铆 mismo, como una mercanc铆a que se puede utilizar y luego echar fuera” (EG n.53). Por lo tanto es una declaraci贸n y, al mismo tiempo, una necesidad de actualizar聽 el Vaticano II,聽 valorando la dignidad de la persona y diciendo, sin temor, un enorme no a la sacralizaci贸n del mercado. No a un dinero que gobierna en lugar de servir.

Lo que el Papa est谩 realizando fue un sue帽o de Juan XXIII, a saber, que la Iglesia saliese del Vaticano II y permaneciese muy cerca de los pobres para ellos se sintiesen dentro de la iglesia en su casa, pero que en el聽 fondo documental del Concilio, los pobres se pierden. Los empobrecidos no pueden salir de la 贸ptica de una Iglesia que sigue las inspiraciones del Vaticano II. Este tema est谩 evang茅licamente siempre presente, aunque a menudo ha sido silenciado en la sociedad e incluso dentro de la Iglesia en ciertos sectores eclesi谩sticos.

El Papa ha demostrado su capacidad para relacionarse con jud铆os, musulmanes y otros de diferentes denominaciones religiosas, desde la perspectiva de una eclesiolog铆a misionera: Iglesia en salida,聽 centr贸 en la sociedad y al servicio de la humanidad. Iglesia que sepa escuchar y realizar la urgente enculturaci贸n de la fe, enculturaci贸n que fue obstaculizada en los 煤ltimos a帽os por la centralizaci贸n.

Un acontecimiento hist贸rico y emblem谩tico del inicio de su pontificado fue la celebraci贸n de la XXVIII 聽Jornada Mundial de la Juventud (julio de 2013), en R铆o de Janeiro – Brasil. Sus discursos, homil铆as, los gestos y la inmensa presencia de fieles pusieron de manifiesto la relaci贸n que ya se marca este pontificado: cercano al pueblo, no s贸lo en el discurso sino tambi茅n en una rebeli贸n sana contra su seguridad personal. Visit贸 periferias de la ciudad maravillosa y celebr贸 en el Santuario de Aparecida del Norte, en Sao Paulo. Se reuni贸 con argentinos en la catedral de San Sebasti谩n de R铆o de Janeiro. Por donde pas贸 dej贸 un signo diferente del obispo de Roma, en el camino hacia As铆s en busca de聽 reformas de la Iglesia y de una Iglesia misionera. En ese mismo a帽o visit贸 a煤n, en Italia, Cagliari, As铆s y el viaje emblem谩tico a Lampedusa y su discurso sobre la tragedia global de la inmigraci贸n y delas innumerables de muertes en el mar, especialmente el naufragio de africanos.

El Papa visit贸 en 2014, Turqu铆a, Tirana (Albania), el Parlamento Europeo, Corea del Sur y Tierra Santa. En Italia, llev贸 a cabo visitas en 2014: Redipuglia, Caserta, Campobasso y Boiano, Isernia-Vesafro y Cassano allo Jonio. Convoc贸 y particip贸 del S铆nodo extraordinario de la Familia en 2014, que tuvo su continuidad y fin en octubre de 2015. En 2015, visit贸 las Filipinas, donde m谩s de 6 millones de personas asistieron a la misa celebrada en Manila, y Sri Lanka; Ecuador, Bolivia, Paraguay, Bosnia, Cuba y los Estados Unidos y las Naciones Unidas (ONU). Y, tambi茅n, en noviembre visit贸 Kenia, Uganda y la Rep煤blica Centroafricana. En Italia, ya visit贸, en 2015, Prato, Florencia, Tur铆n, Pompeya y N谩poles.

“Cuando insisto en la frontera, en particular, me refiero a la necesidad de que el hombre de la cultura est茅 inserido en el contexto en el que opera y sobre el cual reflexiona. Est谩 siempre al acecho el peligro de vivir en un laboratorio “y tambi茅n Francisco continua afirmando que” nuestra fe no es una fe-laboratorio, sino una fe-camino, una fe hist贸rica. Dios se revel贸 como historia, no como un compendio de verdades abstractas … es preciso vivir en la frontera “(SPADARO de 2013 p.33-4).

En otra enc铆clica de 2015 Laudato Si ‘- “Alabado Seas, sobre el cuidado del hogar com煤n”, el Papa ofrece una gran reflexi贸n para las discusiones sobre el tema de la ecolog铆a integral. El texto presenta un an谩lisis de lo que est谩 sucediendo en el planeta (la contaminaci贸n, el clima, el agua, la biodiversidad, el deterioro de la vida y la degradaci贸n social). Luego trata de la Creaci贸n y abordar el problema de la ra铆z humana de la crisis ecol贸gica. Se trata sin duda de un documento magistral que presenta enorme contribuci贸n y cr铆ticas al sistema econ贸mico generador de las crisis de la integridad ecol贸gica.

En su bula Misericordiae Vultus (2015), invita a la realizaci贸n del A帽o Santo del Jubileo extraordinario de la Misericordia a ser realizado entre el 8 de diciembre de 2015 (Fiesta de la Inmaculada Concepci贸n) y 20 de noviembre de, 2016 (fiesta de Cristo Rey)

Ney de Souza, PUC S茫o Paulo

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