Liturgia, religiosidad popular y culturas

脥ndice

Proemio

1 Inculturaci贸n de la liturgia

1.1 Qu茅 entendemos por liturgia y por cultura

1.2 Interacci贸n entre liturgia y culturas

1.3 Breve rese帽a hist贸rica. Hacia la interculturalidad

2 Creatividad lit煤rgica

2.1 Creatividad y novedad

2.2 Cuatro modalidades en la creatividad lit煤rgica

2.3 Variaci贸n, adaptaci贸n, inculturaci贸n

3 Religiosidad popular, cultura y liturgia

3.1 Importancia de la religiosidad popular

3.2 Religiosidad popular en Am茅rica Latina

3.3 Religiosidad popular y liturgia

4 Encuentro de fe y cultura en lo simb贸lico sacramental

4.1 Importancia de lo simb贸lico sacramental

4.2 El evangelio nos llega a trav茅s de s铆mbolos y ritos

4.3 Las culturas deben entrar en el rito y progresar con 茅l

5 Conclusi贸n

6 Referencias Bibliogr谩ficas

聽Proemio

Para la fe cristiana la encarnaci贸n del Hijo de Dios es un dato tan fundamental que afecta a todas las estructuras y elementos que la componen: el tiempo, el espacio, la cultura, la religiosidad, el culto, las relaciones sociales鈥 todo queda impregnado por el hecho de que Dios ha entrado en nuestra historia. La encarnaci贸n adquiere su pleno sentido en la glorificaci贸n de Jes煤s. Pero para la fe cristiana hay otro hecho sin el cual no se entiende plenamente ni la persona de Jes煤s, ni su glorificaci贸n, ni la Iglesia, ni el destino de la humanidad: este hecho es la presencia del Esp铆ritu de Dios en la persona de Jes煤s, en la Iglesia y en el mundo.

Si la encarnaci贸n del Hijo de Dios es de una trascendencia 煤nica, pero enmarcada en un tiempo y un espacio concretos (Nazaret, a帽o tal), la efusi贸n del Esp铆ritu Santo es algo que invade toda la historia y todos los pueblos, aun cuando su v茅rtice m谩s significativo sea Pentecost茅s. Nosotros tendemos a leer los acontecimientos salv铆ficos de un modo lineal y sin conexi贸n: la creaci贸n, la historia antes de Jes煤s, la presencia de Jes煤s en Palestina hace dos mil a帽os, la historia y la vida de la Iglesia despu茅s de Jes煤s. Estas etapas son reales, pero solo el Esp铆ritu Santo las unifica: 脡l ser谩 la clave para entender cosas tan variadas como la presencia de Dios en la religiosidad de los pueblos, la presencia de Dios en la liturgia, la presencia de Dios en cada coraz贸n y en cada cultura, el destino de la humanidad鈥

Siempre, pero especialmente en tiempos de cambios acelerados hist贸ricos, culturales y sociales, la Iglesia, en su evangelizaci贸n, estructuraci贸n y liturgia, tiene necesidad de volver a repensar su relaci贸n con la cultura o las culturas de los pueblos, partiendo de la encarnaci贸n de Cristo y del don del Esp铆ritu.

1 Inculturaci贸n de la liturgia

1.1 Qu茅 entendemos por liturgia y por cultura

El vocablo liturgia tiene diversas acepciones a nivel b铆blico y eclesial. Hace referencia a realidades relacionadas entre s铆 pero no id茅nticas. Aqu铆 entendemos por liturgia el significado que la Constituci贸n Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II le atribuye aun sin pretender definir lo que ella es. Dice all铆 en el n. 7:

Con raz贸n, pues, se considera la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificaci贸n del hombre, y as铆 el Cuerpo m铆stico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto p煤blico 铆ntegro.

Hay palabras a tener muy presentes en esta cuasi definici贸n: ejercicio del sacerdocio de Jesucristo, cabeza y miembros, santificaci贸n y culto p煤blico, signos sensibles que significan y realizan algo. La liturgia no se puede reducir a algo puramente interno ni individual; no es un simple recuerdo de los gestos salv铆ficos de Jes煤s; es actuaci贸n de Cristo hoy en su Iglesia; es adoraci贸n y santificaci贸n. Lo que Cristo realiz贸 en su encarnaci贸n, pasi贸n y glorificaci贸n lo sigue actualizando hoy en la liturgia por medio de la Iglesia que ha recibido su Esp铆ritu. Odo Casel, gran precursor de la renovaci贸n de la teolog铆a de la liturgia, dec铆a ya en 1928 que en cada uno de los sacramentos se da 鈥渓a presencia del acto salvador divino bajo el velo de los s铆mbolos鈥 y que 鈥渓a Liturgia es el Misterio cultual de Cristo en la Iglesia鈥 (citado por FILTHAUT, p. 28-29). La Sacrosanctum Concilium a su vez dir谩 que “Cristo聽est谩 siempre presente en su聽Iglesia, sobre todo en la acci贸n聽lit煤rgica” (SC 7).

El vocablo cultura ha tenido y tiene muy diversas acepciones. Limit谩ndonos al 谩mbito de nuestro estudio se podr铆a decir que es el conjunto de expresiones simb贸licas (modo de vida y de trabajo, fiestas, artes, celebraciones, formaci贸n鈥) que caracterizan el modo de ser, de actuar, de sentir y de valorar de un pueblo. Y aun cuando no hay unanimidad frente al concepto de cultura, hay un cierto acuerdo sobre ciertos rasgos que la caracterizan y que caracterizan a todas las culturas: la cultura no es solo racional; no es un simple adorno folkl贸rico; no es algo un铆voco sino plural y diversificado; la cultura es un todo estructurado, pero es cambiante y evolutiva; debe ser participativa si no quiere ser manipulada; incluye las realidades profundas de un pueblo, realidades que la 鈥榗onforman鈥, entre ellas el fen贸meno religioso; influyen en ella el medio ambiente y la historia[1].

1.2 Interacci贸n entre liturgia y culturas

La cultura, como expresi贸n de lo m谩s caracter铆stico e 铆ntimo del ser, actuar, sentir y valorar de un pueblo, incluye evidentemente la vivencia religiosa de un pueblo. Por su parte tambi茅n la religiosidad de un pueblo (expresada en sus libros, creencias, fiestas y ritos) imprime de alguna manera su huella en la cultura. Por ello, cuando un pueblo ha recibido en su historia la fe cristiana, su liturgia interact煤a con la cultura en una simbiosis m谩s o menos lograda pero real. Dos palabras claves explican c贸mo funciona o, al menos, como puede funcionar esta interacci贸n: se trata de las palabras aculturaci贸n e inculturaci贸n.

Aculturaci贸n: Es la introducci贸n de un cambio o modificaci贸n en un rito lit煤rgico para una mejor inserci贸n del pueblo creyente en la liturgia. La aculturaci贸n comporta siempre cambios m谩s o menos significativos en el rito lit煤rgico establecido. Un ejemplo: la sobria liturgia romana de los primeros siglos, al entrar en contacto con los pueblos evangelizados provenientes de otras culturas en siglos posteriores, acept贸 ritos m谩s expresivos y textos m谩s exuberantes que de alguna manera modificaron el genio del rito romano. De esta manera, la liturgia romana se 鈥渁cultur贸鈥 (= se acomod贸) a la cultura de dichos pueblos.

Inculturaci贸n: Es la reinterpretaci贸n y transformaci贸n de un rito no cristiano de modo que pueda entrar a formar parte de un rito lit煤rgico, pero de forma que exprese lo mismo que expresa el rito lit煤rgico. La inculturaci贸n comporta cambios m谩s o menos profundos del rito no cristiano, pero respetando la forma propia de una cultura. Para llevar a cabo la inculturaci贸n es preciso entre otras cosas que se conozca muy bien el genio y cultura de un pueblo y sus expresiones simb贸licas, ling眉铆sticas y rituales. Un ejemplo: La unci贸n prebautismal no figuraba en el rito bautismal de los primeros siglos; se tom贸 de la cultura y ritualidad pagana; pero se le dio un sentido cristiano[2].

1.3 Breve rese帽a hist贸rica. Hacia la interculturalidad

Familias lit煤rgicas: Un fen贸meno elocuente de la interacci贸n entre fe y cultura lo constituye, ante todo, la presencia de diversos ritos o familias lit煤rgicas en la Iglesia. En efecto, por raz贸n de la diversidad teol贸gica y cultural, existen desde los albores del cristianismo diversas formas de celebrar la liturgia en Oriente y en Occidente: no se celebraba ayer ni se celebra hoy de la misma manera en las Iglesias de Roma, Constantinopla (Estambul), Antioqu铆a o Alejandr铆a. El Concilio Vaticano II valora altamente estos ritos y desea que se mantengan (cf. Orientalium Ecclesiarum n. 1-2).

Aculturaci贸n: Ci帽茅ndonos al rito romano, la historia de la liturgia demuestra que, a pesar de que la liturgia occidental ha sido muy reacia a los cambios, los ritos han ido modific谩ndose a trav茅s de los siglos[3]: no se celebraba de la misma manera en los siglos primeros, en la 茅poca medieval, despu茅s del concilio de Trento y despu茅s de la reforma conciliar del Vaticano II. La liturgia occidental se ha ido 鈥渁culturando鈥 a los diversos tiempos y cambios culturales. En especial, la reforma lit煤rgica del Vaticano II tuvo muy en cuenta las exigencias de la cultura actual (empleo de las lenguas vern谩culas, creaci贸n y variedad de textos eucol贸gicos, participaci贸n, etc.).

Inculturaci贸n: En cuanto a la inculturaci贸n podemos decir que el mismo Jes煤s se vali贸 de esquemas culturales anteriores y de su tiempo (entre ellos, los ba帽os rituales de Israel, el bautismo penitencial e inici谩tico de Juan Bautista), pero d谩ndoles un sentido nuevo. En los primeros siglos y limit谩ndonos al patriarcado de Occidente, la liturgia fue cautelosa en la aceptaci贸n de formas rituales provenientes de otras religiones. En los siglos XVI y XVII sobresalen las controversias sobre los ritos malabares y chinos que fueron finalmente desautorizados. Singularmente el Ritual del Matrimonio del Vaticano II no se cierra a la posibilidad de aceptar un rito matrimonial tomado de otra cultura como forma del matrimonio, bajo ciertas condiciones, sobre todo en pa铆ses reci茅n evangelizados y culturalmente muy diversos.

Hacia la interculturalidad: Despu茅s del Concilio Vaticano II se habl贸 鈥 no siempre con precisi贸n ni con un lenguaje un铆voco 鈥 de aculturaci贸n e inculturaci贸n de la liturgia. Hoy, en el contexto de la pluralidad cultural y eclesial, se tiende tanto a nivel cultural como lit煤rgico a hablar m谩s de interculturalidad. Ci帽茅ndonos al caso de la liturgia, se podr铆a decir que los t茅rminos aculturaci贸n e inculturaci贸n ya expresan -entre los dos- la relaci贸n e interacci贸n entre liturgia y culturas. Pero el t茅rmino interculturalidad expresa en s铆 mismo con m谩s claridad y reciprocidad la interacci贸n entre dos o m谩s culturas y evita el peligro real de predominio de una cultura sobre otra. La interculturalidad insiste en que la relaci贸n debe ser en ambos sentidos, sin茅rgica, respetuosa, de mutuo enriquecimiento鈥 Cabr铆a preguntarse hasta qu茅 punto la interculturalidad (que habla de culturas) es aplicable a la relaci贸n entre una determinada cultura y la liturgia de la Iglesia: 驴es la liturgia sin m谩s precisiones una cultura鈥? Sin entrar aqu铆 a tratar este punto, debemos reconocer que la interculturalidad aplicada a nuestro caso puede ayudar a la liturgia oficial a tener una relaci贸n m谩s abierta y una actitud m谩s respetuosa con los valores de cada cultura.

2 Creatividad lit煤rgica

2.1 Creatividad y novedad

La palabra creatividad es una palabra muy amplia. La acci贸n de crear, caracter铆stica de Dios, se aplica tambi茅n al hombre, criatura de Dios. El hombre crea, inventa, produce, instituye, estructura, organiza, recrea. Creatividad y novedad van unidas: cuando se crea se produce algo nuevo. No podemos olvidar que Jes煤s es la novedad y esta novedad no pasa: 鈥Jesucristo es el mismo, ayer, hoy siempre鈥 (Heb 13,8). Esta novedad que es Cristo se debe expresar y manifestar en la liturgia de la Iglesia que 茅l preside.

La liturgia occidental, como ya he insinuado, no siempre ha sido un modelo de creatividad lit煤rgica. Esta falta de creatividad 鈥 pero tambi茅n de audacia y de clarividencia 鈥 no contribuy贸 en nada a superar las divisiones en la grave crisis de la Reforma (s. XVI). La historia de la liturgia post-tridentina, adem谩s del desafortunado desenlace de los ritos orientales chinos y malabares (s. XVII y XVIII), muestra algo que hoy causa extra帽eza y a lo que debieron someterse mal que bien las generaciones pasadas. Se trata del 鈥fixismo鈥 e inmovilismo lit煤rgico: lengua, ritos, normas, r煤bricas y m煤sica han estado prescritos y reglados hasta en sus m铆nimos detalles durante siglos. La Constituci贸n Sacrosanctum Concilium dio un gran paso al establecer la reforma de los libros y ritos lit煤rgicos y al propiciar una real participaci贸n de todos los fieles en la liturgia.

Pero reforma lit煤rgica no supone autom谩ticamente renovaci贸n lit煤rgica. Muchos creyeron ingenuamente que, reformando los libros lit煤rgicos, cambiando del lat铆n a la lengua vern谩cula y transformando algunos ritos o la disposici贸n del lugar del culto, ya estaba todo solucionado. Pronto se vio que no era as铆. Adem谩s, en Am茅rica Latina el cambio nos agarr贸 impreparados: faltaba profundizar en la catequesis, en el modo de predicar y de celebrar, en la piedad popular, en la relaci贸n entre liturgia y vida, en la formaci贸n y catequesis de los fieles. Se dio 茅nfasis a la reforma, pero no a la renovaci贸n; se hablaba en exceso de creatividad, pero poco de novedad; hubo una fiebre de cambios, pero no un esfuerzo por lograr una celebraci贸n y participaci贸n mejor. Todav铆a hoy nos cuesta entender que no todo se soluciona con los cambios y que no hay verdadera reforma sin renovaci贸n.

2.2 Cuatro modalidades en la creatividad lit煤rgica

Cuatro modalidades: Si se entiende por creatividad lit煤rgica la invenci贸n de nuevas formas rituales, se deben distinguir diversos modos de creatividad: a. Se crea todo, fondo y forma (ej: unas intenciones de la plegaria de los fieles improvisadas); b. Se ajusta una forma ordinaria o 鈥榬ecreaci贸n parcial鈥 (ej: se explicita una oraci贸n del misal demasiado abstracta o muy concisa); c. Se escoge entre diversos elementos (lecturas, plegarias, cantos, ritos); d. Se reproduce algo ya existente como si se creara en aquel momento (declamaci贸n de un salmo, interpretaci贸n de una m煤sica, recitaci贸n de una plegaria).

Regla de oro de la creatividad: Entre estos cuatro modos indicados no hay una jerarqu铆a de valor o de eficacidad. Porque 鈥el valor lit煤rgico de la creatividad no fluye de la cantidad de novedad, sino de la capacidad de significar la novedad de lo invisible鈥. O en lenguaje llano: La novedad lit煤rgica no consiste en hacer una cosa distinta cada d铆a, sino en hacerla cada vez de forma nueva. El modo a no es necesariamente mejor que el modo d.

Algunos ejemplos: 1. Una buena orquesta y coral interpreta decenas de veces la IX Sinfon铆a de Beethoven, sin cambiar nada; pero cada vez lo hace de forma nueva, como si fuera la primera vez. 2. En la celebraci贸n de un cumplea帽os no es necesario cambiar los gestos establecidos, sino hacerlos con el entusiasmo de celebrar algo nuevo: el don de la vida. 3. Las intenciones de la plegaria de los fieles improvisadas no necesariamente ayudan a suplicar mejor que las preparadas de antemano y anunciadas por un lector. 4. Un villancico nuevo el 25 de diciembre es laudable, pero no necesariamente conmueve m谩s y expresa mejor la fiesta navide帽a que el cl谩sico 鈥淣oche de paz鈥 bien ejecutado. Pero esto no es una invitaci贸n a hacer siempre lo mismo: no podemos olvidar que al rito lit煤rgico le acecha siempre la rutina y banalidad, la simple repetici贸n del pasado sin referencia al futuro, la mirada hacia nosotros sin mirar a los otros y al Otro.

2.3 Variaci贸n, adaptaci贸n, inculturaci贸n

En la preparaci贸n y ejecuci贸n de la liturgia se debe tener muy en cuenta, adem谩s de lo indicado sobre la creatividad y novedad, tres elementos que las favorecen y que indico a continuaci贸n:

La variaci贸n (indicada en los libros lit煤rgicos y poco usada por algunos): no podemos repetir cada d铆a el mismo rito, la misma celebraci贸n, los mismos textos y los mismos cantos sin caer en la rutina. Es necesario el uso de variantes. Los libros lit煤rgicos actuales presentan una gran variedad de textos eucol贸gicos (ej.: de una plegaria eucar铆stica se ha pasado a trece). Adem谩s, la liturgia no deber铆a reducirse a la celebraci贸n de la eucarist铆a: el rezo de la liturgia de las horas ofrece una estructura distinta y enriquece nuestra oraci贸n. La inflaci贸n de misas lleva a la devaluaci贸n eucar铆stica鈥

La adaptaci贸n: Una misa no puede ser igual en la parroquia, en un convento de religiosas, con unos ni帽os o en la c谩rcel鈥 Los libros lit煤rgicos nos lo insin煤an cuando dicen en las r煤bricas: 鈥渟eg煤n las circunstancias鈥 o 鈥渟i se juzga oportuno pastoralmente鈥 y cuando presentan diversidad de oraciones para acomodar un sacramento a quien lo recibe. Un modelo de adaptaci贸n realmente ejemplar es el 鈥Directorio lit煤rgico para las misas con participaci贸n de ni帽os鈥 publicado por la Congregaci贸n del Culto Divino en 1973. Merecer铆a ser tenido m谩s en cuenta en las escuelas, en la catequesis y en las parroquias. Otra adaptaci贸n a tener presente es el 鈥Directorio para las celebraciones dominicales en ausencia del presb铆tero鈥, publicado en 1988 por la misma Congregaci贸n y que invita a ejercer una adaptaci贸n creativa y a evitar la imitaci贸n servil de la misa dominical.

La inculturaci贸n-aculturaci贸n: En la Constituci贸n de Liturgia no aparece este tecnicismo; pero se habla all铆 de una 鈥渁daptaci贸n m谩s profunda鈥 a la mentalidad y tradiciones de los pueblos en ciertos lugares y circunstancias (cf. n. 37-40). Los n. 38-39 hablan de una adaptaci贸n del rito romano a una cultura (aculturaci贸n); los n. 37 y 40 hablan de la inclusi贸n de elementos de una cultura en el rito lit煤rgico (inculturaci贸n). Para esta adaptaci贸n m谩s profunda se exigen ciertas condiciones descritas en otros documentos. Un ejemplo actual de reciente inculturaci贸n y aculturaci贸n lo encontramos en el rito zaire帽o de la eucarist铆a (hoy llamado rito congole帽o), en la actual Rep. Dem. del Congo, en 脕frica (cf. PALOMERA, p. 73-76). En diversas culturas originarias de Am茅rica Latina se han permitido cambios limitados, especialmente en el campo de los textos eucol贸gicos (traducciones din谩micas).

3 Religiosidad popular, cultura y liturgia

Al hablar de las relaciones entre religiosidad popular, cultura y liturgia no haremos una distinci贸n entre religiosidad popular y religi贸n del pueblo. Si bien la distinci贸n es pertinente a nivel de la antropolog铆a religiosa general, a nivel de la liturgia y de la cultura de los pueblos de Am茅rica Latina, la distinci贸n resulta cada vez menos n铆tida. El pueblo tiende a expresar y a vivir la religi贸n (fe, creencias, sentido religioso) por medio de la religiosidad (ritos, expresiones simb贸licas, fiestas), en la liturgia oficial de la Iglesia y fuera de ella.

3.1 Importancia de la religiosidad popular

La religiosidad popular es un fen贸meno que atraviesa todos los pueblos y que influye en todas las culturas. El documento de Puebla (n. 444) nos dice con palabras sencillas que 鈥por religi贸n del pueblo, religiosidad popular o piedad popular, entendemos el conjunto de hondas creencias selladas por Dios, de las actitudes b谩sicas que de esas convicciones derivan y las expresiones que las manifiestan鈥. Y a帽ade: 鈥Se trata de la forma o de la existencia cultural que la religi贸n adopta en un pueblo determinado鈥. La religiosidad popular ha acompa帽ado la liturgia de la Iglesia desde sus albores. En el Oriente cristiano, la liturgia supo incorporar la religiosidad en su liturgia o caminar en estrecha unidad con ella. En el Occidente la liturgia, m谩s formal y elitista, no logr贸 esta simbiosis: la religiosidad popular se desarroll贸 m谩s bien en forma paralela a la liturgia.

3.2 Religiosidad popular en Am茅rica Latina

En Am茅rica Latina la religiosidad popular cat贸lica ha penetrado tanto en la cultura de las diversas etnias y grupos sociales que es un rasgo que ha marcado al catolicismo y culturas latinoamericanas. Los obispos reunidos en Medell铆n despu茅s del Concilio advert铆an sobre la necesidad de tomarla en cuenta para evitar un divorcio entre el catolicismo y el pueblo de los bautizados (cf. Doc. Medell铆n 6,3). Juan Pablo II la valoraba y la caracterizaba con estas palabras:

鈥淓sta piedad popular no es necesariamente un sentimiento vago, carente de s贸lida base doctrinal, como una forma inferior de manifestaci贸n religiosa. Cu谩ntas veces es, al contrario, como la expresi贸n verdadera del alma de un pueblo, en cuanto tocada por la gracia y forjada por el encuentro feliz entre la obra de evangelizaci贸n y la cultura local鈥 (Homil铆a pronunciada el 30 de enero de 1979 en el santuario de Ntra. Se帽ora de Zapop谩n, 2).

El papa Francisco habla en la Evangelii Gaudium en t茅rminos altamente elogiosos de la religiosidad popular en Am茅rica Latina al decir:

鈥淓n ese amado continente, donde gran cantidad de cristianos expresan su fe a trav茅s de la piedad popular, los Obispos [en Aparecida] la llaman tambi茅n 鈥榚spiritualidad popular鈥 o 鈥榤铆stica popular鈥. Se trata de una verdadera 鈥榚spiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos鈥欌 (EG, 124).

Junto a elementos positivos, no faltan en la religiosidad popular elementos negativos. Entre los elementos positivos podemos se帽alar, entre otros, los siguientes: presencia trinitaria en devociones e iconograf铆a; sentido de la providencia de Dios Padre; Cristo celebrado en su misterio de encarnaci贸n, en su crucifixi贸n, en la eucarist铆a, en la devoci贸n al Coraz贸n de Jes煤s; amor entra帽able y tierno a Mar铆a (quiz谩 el rasgo m谩s caracter铆stico de la religiosidad de Am茅rica Latina); las fiestas patronales; las peregrinaciones; la fe en la vida despu茅s de la muerte. Entre los aspectos negativos se帽alo, entre otros, los de origen ancestral (superstici贸n, magia, fatalismo); los que derivan de una mala catequesis (ignorancia, sincretismo, reducci贸n de la fe a un mero contrato, sacramentalismo vac铆o, ritualismo); los de origen ambiental (incoherencia entre fe y vida, falsos mesianismos, alcoholismo en las fiestas) (cf. Doc. Puebla n. 454 y 456 y Doc. Aparecida n. 258-259).

3.3 Religiosidad popular y liturgia

Los l铆mites entre lo lit煤rgico y la religiosidad popular no deber铆an convertirse en fronteras. Nuestras liturgias deber铆a reconocer con mayor amplitud la importancia de la piedad popular, como insin煤a ya la Sacrosanctum Concilium (n. 9 y 13). Deber铆amos tener m谩s en cuenta las culturas, las etnias y las lenguas minoritarias. Por otra parte, en la religiosidad popular se deber铆a fomentar el aprecio a la palabra de Dios, la predicaci贸n, la participaci贸n en la oraci贸n comunitaria y en las asambleas dominicales, la preparaci贸n sacramental, una catequesis s贸lida a nivel de ritos y la purificaci贸n de cuanto desdice de la fe y de la vida cristiana.

4 Encuentro de fe y cultura en lo simb贸lico sacramental

4.1 Importancia de lo simb贸lico sacramental

La comunicaci贸n a nivel humano y religioso funciona por s铆mbolos. La persona humana es un ser ritual. Se expresa y se dice a trav茅s de su corporeidad, de su palabra, de sus gestos, de sus s铆mbolos y de sus ritos. La religiosidad y piedad popular de nuestros pueblos nos lo recuerda: basta pensar en la importancia de las im谩genes, cantos, bendiciones, devociones, oraci贸n en familia, procesiones, cofrad铆as, danzas religiosas, fiestas patronales y santuarios en cada pueblo y ciudad. Tambi茅n la comunicaci贸n a nivel divino y salv铆fico funciona por s铆mbolos. Dios se nos ha manifestado a trav茅s de signos: la creaci贸n, los profetas, la palabra revelada, Cristo y sus gestos, la comunidad eclesial y humana, los gestos sacramentales, el pobre鈥 porque Dios nos ha hecho corp贸reos y se ha hecho corp贸reo.

4.2 El evangelio nos llega a trav茅s de s铆mbolos y ritos

El evangelio no es simplemente una historia de hace dos mil a帽os. La Buena Nueva no es solo una narraci贸n de algo que sucedi贸 鈥in illo tempore鈥. Si fuera as铆 admirar铆amos a un hombre excepcional, pero no m谩s. Lo que realiz贸 Jes煤s en Palestina se actualiza hoy 鈥per ritus et preces鈥 (Sacrosanctum Concilium n. 48), es decir, a trav茅s de la acci贸n lit煤rgica de asambleas convocadas en su Nombre y que invocan la fuerza de su Esp铆ritu en las celebraciones. El S铆mbolo de la fe (el Credo), no solo expresa la fe de la Iglesia: al profesarlo, nos une, nos identifica y nos ayuda a crecer como Iglesia. La liturgia es esto: no simple ceremonia, no simple recuerdo, no simple repetici贸n. Cristo se hace presente en el signo de la Palabra, Cristo nos alimenta con su Pan celestial, Cristo nos une en su Cuerpo por la fuerza de su Esp铆ritu. Sin estos signos y sin el Esp铆ritu Santo Cristo quedar铆a lejano.

4.3 Las culturas deben entrar en el rito y progresar con 茅l.

Hoy no podemos hablar de una sola cultura. Vivimos en un mundo plural. Tambi茅n la Iglesia una es una Iglesia plural. Es cat贸lica no porque se exprese en un solo idioma y cultura, sino porque en la pluralidad de lenguas y de culturas celebra una misma fe. En Pentecost茅s el don de lenguas hac铆a que cada pueblo entendiera en su idioma el mensaje que los ap贸stoles profesaban en su propia lengua. Hoy el don de lenguas debe consistir en que la buena noticia del Evangelio se reciba, se celebre y se encarne en multiplicidad de lenguas, sin menoscabo de la fe. La Iglesia es cat贸lica y universal porque en ella hay lugar para toda cultura, lengua, expresi贸n ritual y art铆stica. La inculturaci贸n ritual no es ninguna moda; es una tarea.

Conclusi贸n

La encarnaci贸n del Hijo de Dios es un hecho que nos invita a centrarnos y encontrarnos en la persona de Jes煤s. La irrupci贸n del Esp铆ritu de Jes煤s en la comunidad de Pentecost茅s nos invita a ensanchar el horizonte para ver que Jes煤s, presente en su Iglesia, abraza a todas las culturas, pueblos y lenguas y nos abre a humanizar y divinizar el mundo. La Iglesia en su liturgia (aunque no solo en ella) tiene una tarea importante: manifestar que el Se帽or est谩 presente en nuestra historia, en nuestras vidas, en nuestras culturas. Para hacerlo, la liturgia ha de acoger cada cultura, encarnarse en ella y traducir el Mensaje en el lenguaje de hoy, el de cada pueblo y el de cada cultura. Misi贸n ardua, a largo plazo, pero no imposible. No se trata de cambiarlo todo ni de dilapidar un tesoro de veinte siglos; pero s铆 de evitar una liturgia de museo (anticuada), inexpresiva (rutinaria) o discordante con la cultura de un pueblo: es tarea de todos, y en especial de quienes la presiden, sobre todo si est谩n insertos por su nacimiento y bautismo en aquella cultura.

L. Palomera, SJ. Universidad Cat贸lica de Bol铆via, Cochabamba. Original espa帽ol.

聽Referencia bibliogr谩fica

CHUPUNGCO, Anscar, 鈥淎daptaci贸n鈥 en: Nuevo Diccionario de Liturgia, ed. D. Sartore y A.M. Triacca, Madrid: Paulinas, 1987.

DI SANTE, Carmine, 鈥淐ultura y liturgia鈥 en: Nuevo Diccionario de Liturgia, ed. D. Sartore y A.M. Triacca, Madrid: Paulinas, 1987.

FILTHAUT, Teodoro, Teolog铆a de los Misterios. Exposici贸n de la controversia, Bilbao: Descl茅e de Brouwer, 1963.

PALOMERA, Luis, 鈥Le rite za茂rois de la messe. Opinion d鈥檜n liturgiste de l鈥橝m茅rique latine鈥, en Telema 29 (1982) 73-76.

PARA PROFUNDIZAR

ALDAZ脕BAL, J. et al., La inculturaci贸n en la liturgia, Cuadernos Phase 35, Barcelona: Centre de Pastoral Lit煤rgica , 1992.

CASEL, Odo, El Misterio del culto cristiano, San Sebasti谩n: Dinor, 1953.

CONSEJO EPISCOPAL LATINO-AMERICANO, Iglesia y Religiosidad popular en Am茅rica Latina. Ponencias y Documento final, Bogot谩, 1977.

DEPARTAMENTO DE LITURGIA DEL CELAM, El Medell铆n de la Liturgia, Bogot谩, 1973.

EQUIPO SELADOC, Religiosidad popular, Salamanca: S铆gueme, 1976.

[1] Para una mayor profundizaci贸n cf. DI SANTE: p. 518-530.

[2] Para una mayor profundizaci贸n cf. CHUPUNGCO: p. 45-48.

[3] Los Padres de la Iglesia la tuvieron presente recurriendo a la 鈥渢ipolog铆a b铆blica鈥 en la liturgia y catequesis de los ritos sacramentales.