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{"id":567,"date":"2015-02-13T13:38:27","date_gmt":"2015-02-13T15:38:27","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=567"},"modified":"2016-04-09T16:32:34","modified_gmt":"2016-04-09T19:32:34","slug":"la-riqueza-espiritual-de-las-religiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=567","title":{"rendered":"La riqueza espiritual de las religiones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 El di\u00e1logo de la experiencia religiosa<\/p>\n<p>2.1 La mirada contemplativa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 El reconocimiento de la trascendencia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3 La d\u00e1diva y la sacralidad de la vida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.4 La conexi\u00f3n humanidad\/Naturaleza<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.5 El h\u00e1bito de la oraci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.6 La pr\u00e1ctica de las virtudes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.7 La iniciaci\u00f3n y el discipulado progresivo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es lo que nos ense\u00f1an las otras religiosas sobre espiritualidad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las religiones preservan un patrimonio espiritual valioso y plural. Pues registran un conjunto significativo de experiencias, valores, m\u00e9todos e itinerarios espirituales que, en el curso de los siglos, ha inspirado millares de personas y comunidades. Al lado del cristianismo, este patrimonio compone el tesoro milenario de la experiencia religiosa humana, objeto no solo de estudio sino tambi\u00e9n del di\u00e1logo entre los seguidores de las respectivas religiones. En efecto, el <em>di\u00e1logo de la experiencia religiosa<\/em> es una v\u00eda espec\u00edfica de di\u00e1logo interreligioso que ha promovido el encuentro, la comprensi\u00f3n rec\u00edproca y la convergencia de las religiones en aspectos comunes, como la valorizaci\u00f3n de la trascendencia, la visi\u00f3n sagrada del tiempo y del cosmos, el respeto por la persona humana, la promoci\u00f3n de la justicia, el cuidado ecol\u00f3gico y la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerando lo abarcador que este tema es para la Historia de las Religiones, la Teolog\u00eda y la Espiritualidad Cristiana, se busc\u00f3 presentar aqu\u00ed una selecci\u00f3n de elementos que nos permita percibir y apreciar la riqueza espiritual de las religiones, teniendo presente nuestra identidad cristiana. As\u00ed, fueron listados los elementos espirituales de las religiones que respond\u00edan a dos criterios: de un lado, que sean caracter\u00edsticos de un determinado credo, perteneciendo a su herencia propia; de otro lado, que sean significativos para la fe cristiana, porque dialogan con las perspectivas teol\u00f3gicas del cristianismo y favorecen la profundidad de la propia espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay quien admita que ciertos elementos de la experiencia m\u00edstica de las religiones puedan ser asumidos selectivamente por la fe cristiana, a medida que \u2013 respetando el dato revelado \u2013 contribuyen al perfeccionamiento de los m\u00e9todos y percepciones de la espiritualidad cristiana, como la postura apof\u00e1tica delante del Absoluto (Budismo), los m\u00e9todos de concentraci\u00f3n en el acto de meditar (Hinduismo), el v\u00ednculo con la naturaleza creada (Culto de los Orix\u00e1s) o el abandono de s\u00ed en las manos de Dios (Islam Suf\u00ed). Hay otros que se posicionan m\u00e1s en el campo de la observaci\u00f3n que de la asunci\u00f3n: estudian y aprecian positivamente los elementos espirituales de las religiones, pero suman solamente aquellos t\u00edpicos de la tradici\u00f3n judaica ya presentes en las Escrituras, en la Liturgia y\/o en la tradici\u00f3n Patr\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de un debate en desarrollo que involucra fenomen\u00f3logos, te\u00f3logos y misionarios cristianos (cf. Cuttat, 1996; Basset, 1996; Natale Terrin, 2003; Dupuis, 2004). En el pasado, los ritos sacramentales asumieron material simb\u00f3lico de los cultos meditarr\u00e1neos, sin perder el sentido pascal; los hesicastas aplicaban disciplina mental y control de la respiraci\u00f3n, a la forma oriental, para orar con la mente y el coraz\u00f3n; y San Agust\u00edn integr\u00f3 la perspectiva personalista del platonismo en su camino de conversi\u00f3n al Evangelio (cf. Cuttat, 1996, p. 763-773).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recientemente, tanto el magisterio de la Iglesia como la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica han discernido estas cuestiones a la luz de las siguientes afirmaciones de fe: la voluntad salv\u00edfica de Dios es universal y hay un solo plano redentor para toda la humanidad (Ef 1,9-10; 1Tm 2,4-6); la mediaci\u00f3n salvadora de Jes\u00fas \u2013 el Verbo de Dios \u2013 es objetivamente universal, aun para aquellos que no Lo conocen y no Lo proclaman como Salvador (Jo 1,3-4; Col 1,15-17); el Esp\u00edritu Santo ilumina la inteligencia y suscita la oraci\u00f3n aut\u00e9ntica de todos los que buscan a Dios con sinceridad, en cualquier cultura y credo (Sab 1,6-7; At 17,27-28); toda persona humana es \u201cimago Dei\u201d (imagen y semejanza de Dios) en cuanto criatura, ya antes del bautismo, destinada a conocer y amar el creador que a ella se revela \u00a0(At 17,28; Col 1,15-16); en fin, hay una Revelaci\u00f3n general de Dios a todos los pueblos, m\u00e1s all\u00e1 de la tradici\u00f3n judaico-cristiana, por la cual el Verbo se manifiesta y establece con la humanidad un di\u00e1logo de salvaci\u00f3n (Mt 2,1-2; Rm 1,19-20); pues \u201cDios no hace discriminaci\u00f3n entre las personas: por el contrario, \u00e9l acepta quien lo toma y practica la justicia, cualquiera sea la naci\u00f3n a la que pertenezca\u201d (At 10,34-35).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se percibe, la explicaci\u00f3n de estos puntos supera las l\u00edneas de este art\u00edculo. Para un estudio m\u00e1s detallado, lean los documentos: <em>Di\u00e1logo y anuncio<\/em> (Pontificio Consejo para el Di\u00e1logo Interreligioso), <em>El cristianismo y las religiones<\/em> (Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional) y <em>Carta sobre algunos aspectos de la meditaci\u00f3n cristiana<\/em> (Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 El di\u00e1logo de la experiencia religiosa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al lado de la convivencia cotidiana, de la promoci\u00f3n conjunta del bien com\u00fan y del intercambio teol\u00f3gico, el di\u00e1logo interreligioso se da tambi\u00e9n en el nivel de la \u201cexperiencia religiosa, donde personas radicadas en las propias tradiciones religiosas comparten sus riquezas espirituales, por ejemplo, en lo que se refiere a la oraci\u00f3n y a la contemplaci\u00f3n, a la fe y a los caminos de la b\u00fasqueda de Dios y del Absoluto\u201d (<em>Di\u00e1logo y anuncio<\/em> 42d). Es en este nivel que se puede indagar, como cristianos, lo que las otras religiones pueden ense\u00f1ar al respecto de la espiritualidad, en el sentido aproximado aclarado m\u00e1s arriba (cf. <em>Carta sobre algunos aspectos de la meditaci\u00f3n cristiana<\/em> 16). En respuesta a esto, proponemos aqu\u00ed siete t\u00f3picos de aprendizaje dial\u00f3gico, en el que la vivencia de la espiritualidad cristiana se ve positivamente interpelada a desarrollarse y profundizarse, con \u00e9nfasis distintos y\/o complementarios, frente a las dem\u00e1s religiones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1. La mirada contemplativa<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las diversas culturas, las religiones han cultivado la mirada contemplativa sobre el universo, el devenir del tiempo, las otras personas y las criaturas en general. Se desarroll\u00f3, as\u00ed, un abordaje de la vida, del tiempo y del espacio no restricto a lo que se puede medir y explicar por c\u00e1lculo, pero que abre la cortina a una <em>episteme <\/em>(forma de conocer) de estilo conjuntivo y simb\u00f3lico. El ser humano se percibe peque\u00f1o frente a la inmensidad de los cielos, pero \u00edntimamente conectado con el mundo, al que contempla con curiosidad y asombro. Al observar el cielo se intuye el infinito; al seguir el flujo de las estaciones se percibe el impulso vital de la naturaleza; al celebrar nacimientos y muertes se indaga sobre el m\u00e1s all\u00e1. La vida se revela mucho m\u00e1s flu\u00edda y compleja de lo que podr\u00edan explicar las ecuaciones de la Qu\u00edmica y de la Mec\u00e1nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mirada contemplativa nos educa a buscar las primeras causas, el tiempo antes del tiempo, el comienzo primordial de todas las cosas, a partir de donde podemos interpretar el presente y vislumbrar el futuro. As\u00ed, las religiones sugieren emblemas del mundo, en s\u00edmbolos y relatos que comunican el sentido y educan hacia la contemplaci\u00f3n (cf. Ma\u00e7aneiro, 2011, p. 111-125). El Hinduismo entrev\u00e9 la unidad de todas las cosas por detr\u00e1s de la multiplicidad de los fen\u00f3menos; el Budismo habla de lo provisorio del tiempo y del espacio, cuya consistencia est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo que podemos observar; la C\u00e1bala judaica descubre una \u201ccadena de esferas\u201d (<em>sephirot<\/em>) ligadas entre s\u00ed, conteniendo centellas divinas que se combinan para crear los cuerpos, desde la peque\u00f1a c\u00e9lula hasta las grandes estrellas; el Islam reverencia el potencial creador de la Palabra divina que hizo el mundo visible e invisible; el Culto de los Orix\u00e1s dice que todo se mantiene por la energ\u00eda (<em>ash\u00e9<\/em>), que se direcciona al prop\u00f3sito de mantener el equilibrio humano y c\u00f3smico (<em>ob\u00e1<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerando que nosotros, los cristianos, vivimos predominantemente en Occidente, influenciado por la racionalidad anal\u00edtica e instrumental, aprendemos \u2013 con las dem\u00e1s religiones \u2013 a preservar y actualizar nuestra mirada contemplativa: intuitiva, pero no ingenua; buscadora de causas y abierta al futuro; en di\u00e1logo con las Ciencias, pero no reducida a una porci\u00f3n evidente de la materia, capaz de develar el sentido profundo de los fen\u00f3menos a la luz del querer benevolente del Creador (cf. Ef 1,3-10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2. El reconocimiento de la trascendencia<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las religiones declaran que la realidad va m\u00e1s all\u00e1 de lo que podemos medir, explicar y reproducir. De hecho, en el campo cient\u00edfico, se constatan ondas magn\u00e9ticas y variaciones de energ\u00eda invisible al ojo humano, presentes en el arreglo general del cosmos y de la vida planetaria. M\u00e1s all\u00e1 de eso, las religiones entienden la trascendencia como el Todo que contiene la parte, o el sentido \u00faltimo de la existencia: la Ciencia muestra el <em>c\u00f3mo<\/em>; las religiones descifran los <em>por qu\u00e9s<\/em>. Surgen nociones como el Tao:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se mira y no se ve: se llama invisible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se escucha y no se oye: se llama inaudible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se toca y no se siente: se llama impalpable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas tres cosas no se pueden indagar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, mezcladas, forman juntas una sola cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo alto no es claro,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abajo no es oscuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es inagotable y no puede ser nombrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se remonta a cuando las cosas no eran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se llama forma sin forma; figura sin figura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede comprender: es misterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien lo encara, no ve su rostro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien lo sigue, no ve sus espaldas. (Tao-te-ching: Cap\u00edtulo IV, 1.5.3)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Tao no tiene definici\u00f3n: es una intuici\u00f3n que afirma la Unidad que integra todos los seres y todos los fen\u00f3menos, anterior a las distinciones que percibimos. Pues para el Tao\u00edsmo, bien como para el Hinduismo y el Budismo, la realidad no se define por las formas aparentes; ni siquiera la divinidad es un Ser como lo son los otros seres: forma y figura se deshacen, apuntando para un Absoluto que se muestra y se esconde al mismo tiempo, huyendo de nuestras representaciones. Con otro abordaje, el Juda\u00edsmo y el Islam se concentran en los atributos positivos del ser, inclusive de Dios, declar\u00e1ndolo Santo, Justo, Omnisciente y Eterno. Y, aun as\u00ed, Dios abarca \u201clo manifiesto y lo oculto\u201d (<em>El Cor\u00e1n<\/em> 57,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprendemos, as\u00ed, a equilibrar m\u00edstica y teolog\u00eda, intuici\u00f3n y concepto, para no ser rehenes de nuestras representaciones. Al final, la verdad de la fe profesada no est\u00e1 apenas en el t\u00e9rmino de las formulaciones doctrinales, sino en el sentido que los conceptos preservan. En \u00faltima instancia, la doctrina debe convertirse en caridad, en relaci\u00f3n con Dios y los semejantes (cf. Lc 10,29-37; 1Jo 3,16-18). De otra manera, Dios ser\u00eda apenas una f\u00f3rmula profesada, cuando que es m\u00e1s que esto: es Amor (cf. 1Jo 4,7-10). El lenguaje de las otras religiones nos alerta sobre el valor de la analog\u00eda y del s\u00edmbolo, en relaci\u00f3n a los t\u00e9rminos y formulaciones, en vista de una espiritualidad que equilibre afecto e inteligencia, saber y sabor, adoraci\u00f3n y solidaridad. La s\u00edntesis de estos aspectos ciertamente favorece una espiritualidad cristiana m\u00e1s integral, respetuosa del misterio y dispuesta a nuevos aprendizajes del Esp\u00edritu Santo, el maestro interior (cf. Rm 8,26-27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.3 La d\u00e1diva y la sacralidad de la vida<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los elementos vitales son acogidos como d\u00e1diva por las religiones: el agua, el suelo, el aire, los granos, los medicamentos, las fuentes naturales de energ\u00eda y la identidad gen\u00e9tica de los organismos. Nada de esto puede ser producido por el ingenio humano de una forma absolutamente nueva: nuestra Ciencia se limita a clasificar y recombinar los componentes. Reconociendo el valor de estos bienes naturales, las religiones celebran la vida como d\u00e1diva y reverencian la Divinidad que la cre\u00f3 y la confi\u00f3 a nuestros cuidados:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Due\u00f1o del mundo delante de los dioses,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1or de alt\u00edsima casa en la corte del cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arrasador que hiere a la derecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arrasador que hiere a la izquierda (Himno a Ogum: Culto de los Orix\u00e1s)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 el cielo se alegre! \u00a1Qu\u00e9 la tierra\u00a0 exulte!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Conmu\u00e9vase el mar y todo lo que \u00e9l contiene!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 el campo exulte, y lo que en \u00e9l existe!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 los \u00e1rboles de la selva griten de alegr\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">delante de Adonay \u2013 pues \u00c9l viene! (Salmo 96,11-13: Juda\u00edsmo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dijo el Se\u00f1or Krishna:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo proveo calor y retengo la lluvia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soy la inmortalidad y la muerte personificada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto el esp\u00edritu cuanto la materia est\u00e1n en m\u00ed.\u00a0 (Bhagavad-Gita 9,19: Hinduismo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue Al\u00e1 quien cre\u00f3 siete firmamentos y otro tanto de tierras;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y sus designios se cumplen, en los cielos y en la tierra,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que sep\u00e1is que Dios es omnipotente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l todo abarca con su omnisciencia (El Cor\u00e1n 65,12: Islam)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las religiones nos hablan de la d\u00e1diva y del culto de la alabanza por la vida recibida. El Hinduismo nos recuerda la dimensi\u00f3n c\u00f3smica de la existencia, mayor que el peque\u00f1o planeta Tierra con sus habitantes y su tecnolog\u00eda tan pretensiosa. El culto de los Orix\u00e1s apunta hacia el poder tremendo de la Divinidad, percibida en la energ\u00eda \u00edgnea que todo derrite (<em>Ogum<\/em>) y en la fuerza de las aguas abisales (<em>Ocum<\/em>): \u00a1este poder encanta y hace temblar! As\u00ed, la d\u00e1diva es acompa\u00f1ada por la reverencia y el respeto, redimensionando nuestras pretensiones de dominio y explotaci\u00f3n de la naturaleza. Acogiendo la sabidur\u00eda de las religiones, nosotros, los cristianos celebramos a Dios Creador recitando la misma bendici\u00f3n proclamada por Israel: \u201c\u00a1Bendito seas, Se\u00f1or nuestro Dios, Rey del universo, por el fruto de la vi\u00f1a! \u00a1Bendito seas, Se\u00f1or nuestro Dios, Rey del universo, por el fruto de la tierra!\u201d (<em>berakh\u00e1<\/em> judaica, retomada en la presentaci\u00f3n de las ofrendas del Rito Eucar\u00edstico). La d\u00e1diva es reconocida, y la acci\u00f3n de gracias se prolonga en la vida preservada y compartida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.4 La conexi\u00f3n humanidad\/Naturaleza<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Herederos del m\u00e9todo cient\u00edfico cartesiano y ansiosos en consumir, nosotros los cristianos adherimos casi sin notar al juego financiero que transforma la Naturaleza en mercader\u00eda. Pero en el principio no era as\u00ed; pues la Sagrada Escritura propone el mundo como una huerta a ser cultivada, declarando al ser humano como el guardi\u00e1n y jardinero de los bienes naturales (cf. Gn 2,8.15). Algo semejante leemos en El Cor\u00e1n: \u201cAl\u00e1 nos constituy\u00f3 sus viceregentes en la tierra\u201d (Sura 6,165), pues \u201cas\u00ed se comportan los siervos del Misericordioso: ellos pisan la tierra con humildad\u201d (El Cor\u00e1n 25,63).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto los cient\u00edficos como los te\u00f3logos admiten que el Occidente tiene un d\u00e9ficit de espiritualidad en comparaci\u00f3n a Oriente en lo que se refiere, sobre todo, a la Naturaleza (cf. Natale Terrin, 2003, p. 89-90). Somos m\u00e1s consumidores que cultivadores; explotamos mucho y reciclamos poco; acumulamos m\u00e1s de lo que compartimos. La crisis de los recursos naturales, las anomal\u00edas clim\u00e1ticas y la poca distribuci\u00f3n de alimentos est\u00e1n all\u00ed, alertando sobre una espiritualidad desatenta a las conexiones entre la humanidad y el medio ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, la relectura ecol\u00f3gica de la Biblia y la elaboraci\u00f3n de una Teolog\u00eda de la Creaci\u00f3n m\u00e1s din\u00e1mica pueden dialogar con el abordaje conectivo de la cosmovisi\u00f3n hinduista y africana. Para el Hinduismo, todo est\u00e1 ligado a todo en la constituci\u00f3n del cosmos, que es movido por los principios generaci\u00f3n y degeneraci\u00f3n, ganancia o p\u00e9rdida de energ\u00eda, nacimientos y muertes, personificados por las divinidades Vishnu y Shiva, respectivamente. El ser humano no se encuentra fuera de este movimiento, sino dentro, al lado de las dem\u00e1s culturas, aunque se distinga de ellas por la racionalidad. Ya el Culto de los Orix\u00e1s va a las ra\u00edces de la vida, de la salud y de la fecundidad, conectando las habilidades humanas como plantar, cazar, fraguar metales y preparar remedios a la sabidur\u00eda de los dioses y ancestrales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el Cristianismo, dialogar con estas expectativas no significa pasar por alto las fuentes b\u00edblicas, ni disfrazar alg\u00fan tipo de pante\u00edsmo, sino acoger enfoques que optimizan todav\u00eda m\u00e1s nuestra confesi\u00f3n cristiana en el Dios Creador, As\u00ed, nuestras relecturas de la Teolog\u00eda de la Creaci\u00f3n podr\u00e1n dialogar con las Ciencias y tambi\u00e9n con las dem\u00e1s religiones, teniendo en cuenta la preservaci\u00f3n de la vida humana y planetaria. Del punto de vista de la conexi\u00f3n humanidad\/Naturaleza podemos desarrollar mejor la Pneumatolog\u00eda, tratando sobre la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, como un eslab\u00f3n de las criaturas entre s\u00ed y de \u00e9stas con el Creador (cf. Gn 1,2; Sab 7,22 \u2013 8,1; Rm 8,22-23). Del punto de vista del cultivo, de la generaci\u00f3n y de la cura, podemos valorizar el cuerpo como <em>locus <\/em>de la experiencia de Dios, integrando la dimensi\u00f3n terap\u00e9utica en la comprensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n integral del cristianismo (cf. Mt 10,1; Lc 7,24-37; Rm 8,18-25; Tg 5,13-16). \u201cO acaso no sab\u00e9is que vuestro cuerpo es templo del Esp\u00edritu Santo?\u201d (1Cor 6,19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.5 El h\u00e1bito de la oraci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n es una constante en las religiones. Aunque tenga diferentes sentidos y modalidades \u2013 como disciplina mental para el Budismo Zen, o uni\u00f3n amorosa con lo divino para el Islam Sufi \u2013 todas las religiones la valorizan. Se trata de una pr\u00e1ctica progresiva y habitual rumbo a la excelencia: oraci\u00f3n apaciguadora, transformadora y fructuosa. Mientras que el Hinduismo v\u00e9dico acent\u00faa la oraci\u00f3n lit\u00fargica acompa\u00f1ada de ofrendas, el Hinduismo devocional se concentra en la recordaci\u00f3n amorosa de la Personalidad Divina (<em>Krishna<\/em>) a trav\u00e9s de los mantras y del afecto cordial. El Budismo mon\u00e1stico, a su vez, desarrolla m\u00e9todos y ritos comunitarios de la oraci\u00f3n, sin descuidar la subjetividad espiritual de cada monje, cuya contemplaci\u00f3n alcanza niveles notables de sinton\u00eda psicosom\u00e1tica: la oraci\u00f3n budista sigue la estricta disciplina mental, supera el nivel de las palabras y conceptos, pacifica las actividades mentales y desarrolla la consciencia corporal con t\u00e9cnicas de respiraci\u00f3n. En el Juda\u00edsmo tenemos la poes\u00eda dram\u00e1tica de los salmos (<em>tehilim<\/em>) y las oraciones realizadas en las sinagogas o en familia (<em>kidushim<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como sucede en el Cristianismo, encontramos en las religiones diferentes grados oracionales: desde las oraciones m\u00e1s comunes hasta las formas elevadas de contemplaci\u00f3n. La C\u00e1bala judaica desarrolla la oraci\u00f3n solidaria y piadosa, por la cual el fiel (<em>hassid<\/em>) se une a la gracia redentora que envuelve a todos los hombres, consciente de que la centella divina que en \u00e9l arde lo aproxima a Dios y a las dem\u00e1s criaturas. \u00a1La oraci\u00f3n del <em>hassid <\/em>va de la alegr\u00eda a las l\u00e1grimas! (cf. Sholem, 1993, p. 333-356). Ya los suf\u00eds musulmanes usan el canto y la danza para orar juntos, dando vueltas en sinton\u00eda con la \u00f3rbita de los astros: se mueven en c\u00edrculos (<em>sema<\/em>), oyendo m\u00fasicas ritmadas por la memoria de los Nombres de Dios (<em>zikr<\/em>), en actitud de total abandono a Al\u00e1 (cf. Natale Terrin, 2003, p. 112-122; K\u00fcng, 2010, p. 381-393).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De estos ejemplos aprendemos a valorar la oraci\u00f3n y a desarrollar m\u00e9todos que la hagan m\u00e1s habitual y fructuosa. Tambi\u00e9n nosotros, cristianos, concebimos la oraci\u00f3n como ejercicio integrador para la persona, en el di\u00e1logo amoroso con Dios, en la forma de alabanza, petici\u00f3n, agradecimiento o adoraci\u00f3n. Preservadas las distinciones, admitimos que la disciplina zen y la dedicaci\u00f3n suf\u00ed a la oraci\u00f3n nos llevan a evaluar la calidad de nuestra propia oraci\u00f3n, ya que tenemos tantos medios e itinerarios para cumplirla: invocaci\u00f3n del Nombre de Jes\u00fas, recitado de los salmos, rosario occidental y bizantino, contemplaci\u00f3n de los \u00edconos, oraci\u00f3n de la quietud, contemplaci\u00f3n de los misterios de Jes\u00fas en el Evangelio, lectura orante de la Biblia (<em>lectio divina<\/em>), v\u00eda-sacra y oraci\u00f3n lit\u00fargica. Uno de los desaf\u00edos, m\u00e1s all\u00e1 de la disciplina que genera el h\u00e1bito, est\u00e1 en integrar mente y coraz\u00f3n en una oraci\u00f3n menos formalista y m\u00e1s cordial, que sea verdaderamente mistag\u00f3gica: enraizada en la Palabra de Dios, animada por el Esp\u00edritu Santo, integrada a la experiencia sacramental, inserta en el cotidiano de cada cristiano, significativa para el sujeto y animadora de la caridad fraterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.6 La pr\u00e1ctica de las virtudes<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLas virtudes hacen del sujeto humano un <em>fuerte <\/em>\u2013 como ense\u00f1a la ra\u00edz latina de la palabra <em>virtus <\/em>(= fuerza). Fuerte es el trabajo del suelo. Fuerte es el amor de los progenitores. Fuerte es la alegr\u00eda de los j\u00f3venes. Fuerte es la fragua del metal. Fuerte es la paz sobre la guerra. Fuerte es la comprensi\u00f3n. Fuerte es la sabidur\u00eda. Fuerte es la palabra proferida. Fuerte es la piedad sobre la impiedad. Fuerte es caminar en el desierto. Fuerte es recitar las Escrituras. Fuerte es la oblaci\u00f3n. Fuerte es la memoria celebrada. Fuerte es la gratitud. Fuerte es la compasi\u00f3n. Fuerte es la oraci\u00f3n. Fuerte es la virtud. Fuerte es el virtuoso\u201d (Ma\u00e7aneiro, 2011, p. 135-136). Todos estos matices de la virtud son ense\u00f1ados por las religiones:<\/p>\n<p>cheapest prices pharmacy. zoloft generic weight gain . top offering, <a href=\"http:\/\/partnerpharmacy24-7.com\/buy-zoloft-online\">buy zoloft<\/a> cheap meds online.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diga la verdad. Siga el camino de la rectitud. No pase por alto recitar las lecciones (los Vedas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de traer la riqueza apreciada por tu maestro, no cortes los lazos. No pases por alto la verdad. No olvides la religi\u00f3n (el Dharma). No ignores el bienestar de tu cuerpo. No pases por alto la fortuna y la riqueza. No olvides el estudio y la ense\u00f1anza de los textos sagrados. No ignores los rituales que honran los dioses ancestrales. Considera a tu madre como un dios; considera a tu padre como un dios; considera a tu maestro como un dios; considera los hu\u00e9spedes como un dios. Practica las acciones que no merecen censura, y no otras. Lleva en consideraci\u00f3n apenas el bien que ves en los otros (\u2026). Comparte la fe; no compartas sin fe. Da con generosidad; da con modestia; da con temor; da con pleno conocimiento y compasi\u00f3n. (Taittirya Upanishad 1. 11. 1-3: Hinduismo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haz que surja el amor \u2013 sin medida, cuidadoso [&#8230;] \u2014 mostrando amor a un ser vivo que sea, sin malicia, ya pasas con esto a ser virtuoso. Compasivo en esp\u00edritu con todos los seres, alcanza ricos m\u00e9ritos. Aquellos que, despu\u00e9s de vencer la tierra con todas sus multitudes, se hacen sabios y reyes, y ofrecen sacrificios, no poseen una d\u00e9cima parte del valor de un \u00e1nimo amable y bondadoso. Quien no mata, ni hace matar, quien no oprime, ni permite opresi\u00f3n, muestra amor a todos los seres y no teme de nadie la enemistad. (Itivutaka, 27: Budismo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El esp\u00edritu de Adonay reposa sobre m\u00ed, porque Adonay me ungi\u00f3. Me envi\u00f3 para anunciar la Buena Nueva a los pobres, a curar a los quebrantados de coraz\u00f3n y proclamar la libertad de los cautivos, la liberaci\u00f3n a los que est\u00e1n en prisi\u00f3n, me envi\u00f3 a proclamar un a\u00f1o aceptable para el Se\u00f1or. (Isa\u00edas 61,1-2: Juda\u00edsmo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La piedad no consiste en volver la mirada hacia Oriente u Occidente. Piadoso es aquel que cree que Al\u00e1, en el juicio, en los \u00e1ngeles, en el Libro y en los profetas; que, por amor a Dios, da sus bienes a los familiares, a los hu\u00e9rfanos, a los necesitados, a los peregrinos y a los mendigos; es aquel que rescata a los esclavos, recita las oraciones y paga el impuesto de los pobres; que cumple sus obligaciones, soportando las adversidades, los infortunios y peligros. As\u00ed son los creyentes y los piadosos (El Cor\u00e1n 2,177: Islam).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve claramente la distinci\u00f3n entre <em>p\u00edo <\/em>(justo y misericordioso) e imp\u00edo (injusto y perverso). En este sentido, las religiones convergen en las virtudes evang\u00e9licas y refuerzan la convicci\u00f3n cristiana en la caridad activa y prof\u00e9tica, en vista del Reino de Dios en el mundo. Esta convergencia de valores y actitudes consolida una espiritualidad centrada en el amor, y favorece la acci\u00f3n conjunta de las religiones en beneficio de la justicia y de la paz:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues el di\u00e1logo interreligioso, m\u00e1s all\u00e1 de su car\u00e1cter teol\u00f3gico, tiene significado especial en la construcci\u00f3n de la nueva humanidad: abre caminos in\u00e9ditos de testimonio cristiano, promueve la libertad y la dignidad de los pueblos, estimula la colaboraci\u00f3n para el bien com\u00fan, supera la violencia motivada por actitudes religiosas fundamentalistas, educa para la paz y para la convivencia ciudadana. (<em>Documento de Aparecida<\/em> 239)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.7 La iniciaci\u00f3n y el discipulado progresivo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se trata de espiritualidad, las religiones alertan sobre los peligros del individualismo y de las pretensiones desmedidas de quien piensa poder avanzar solo. De all\u00ed los grados de iniciaci\u00f3n y los estadios a ser recorridos por el <em>ne\u00f3fito<\/em> (disc\u00edpulo iniciante) bajo la asistencia de un <em>mistagogo <\/em>(maestro iniciador). El Hinduismo v\u00e9dico valora la disciplina mental y corporal, con una serie de pasos: abstinencia (<em>yama<\/em>), observancias asc\u00e9ticas (<em>niyamas<\/em>), posiciones del cuerpo (<em>\u00e1sana<\/em>), control de la respiraci\u00f3n (<em>pr\u00e1n\u00e1y\u00e1ma<\/em>), control de los sentidos (<em>pratyahara<\/em>), entrenamiento de concentraci\u00f3n (<em>dh\u00e1rana<\/em>), meditaci\u00f3n (<em>dhyana)<\/em> y \u00e9xtasis contemplativo (<em>samadhi<\/em>). Estos pasos son acompa\u00f1ados por el estudio de las Escrituras (<em>Vedas<\/em>), para que el disc\u00edpulo reconozca su condici\u00f3n humana, supere la ignorancia y los vicios, entrene las virtudes y alcance el estado de liberaci\u00f3n, inmerso en el Uno c\u00f3smico-divino (<em>moksha<\/em>). Ya el Hinduismo devocional se concentra en el conocimiento y la adoraci\u00f3n de Krishna, profesado como divinidad personal y misericordiosa: \u201cYo soy la meta, el sustentador, el testigo, la morada, el refugio y el amigo m\u00e1s querido. Soy la creaci\u00f3n y la aniquilaci\u00f3n, la base de todo, el lugar donde se descansa y la semilla eterna\u201d (<em>Bhagavad-Gita<\/em> 9,18). Mientras el Hinduismo V\u00e9dico fija la mirada al Uno c\u00f3smico impersonal, el Hinduismo devocional adora a Krishna como divinidad personal, pr\u00f3xima y benevolente: Amado, Amigo y Compa\u00f1ero. El discipulado sigue un proceso educativo, para perfeccionarse en los buenos h\u00e1bitos, a la no violencia y al amor por todas las criaturas vivas (<em>ahimsa<\/em>), la veracidad de los pensamientos, palabras y acciones (<em>satya<\/em>), la pureza mental y corporal (<em>shauca<\/em>), la misericordia (<em>daya<\/em>), con el estudio simult\u00e1neo de las Escrituras (<em>Bhagavad-Gita<\/em>). La finalidad es superar el egocentrismo y disciplinar la inteligencia y los afectos en la adoraci\u00f3n a Krishna mediante la v\u00eda unitiva: \u201cNo puedo adorarte en tu templo, ni invocarte frente a tus s\u00edmbolos, ni ofrecerte flores mojadas de roc\u00edo, porque t\u00fa mismo habitas el coraz\u00f3n de las flores. \u00bfC\u00f3mo puedo juntar mis manos e inclinarme en tu honra? Todo esto es, de hecho, un culto imperfecto, porque t\u00fa, Se\u00f1or, habitas en m\u00ed\u201d (Tayumana Swami, s\u00e9c. XVII, apud Acharuparambil, 1984, p. 560).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras coordenadas culturales, el Culto de los Orix\u00e1s practica un largo per\u00edodo de iniciaci\u00f3n, ritmado por semanas de aprendizaje y retiro. El ne\u00f3fito dispone su tiempo y su atenci\u00f3n a elecci\u00f3n por parte de los Orix\u00e1s: son ellos los que eligen el iniciante para determinados oficios religiosos, al servicio del culto y de la comunidad. Se entrena el respeto, la abnegaci\u00f3n, la atenci\u00f3n y el conocimiento de los relatos ancestrales. Como no hay escrituras, es de suma importancia ejecutar los ritos con precisi\u00f3n y transmitir los contenidos esenciales en la lengua lit\u00fargica (<em>yorub\u00e1<\/em>), a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n directa con los maestros. Despu\u00e9s de la primera iniciaci\u00f3n, el adepto pasa de la funci\u00f3n auxiliar del culto (<em>ogan<\/em>) al sacerdocio ancestral, ejercido por hombres (<em>babalorix\u00e1s<\/em>) o mujeres (<em>yalorix\u00e1s<\/em>). En el culto africano original exist\u00eda inclusive el oficio de maestro-iniciador (<em>babala\u00f4<\/em>), que interpretaba los or\u00e1culos y transmit\u00eda la sabidur\u00eda a las nuevas generaciones (cf. Gon\u00e7alves da Silva, 1994).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el campo de los religiones abraham\u00e1nicas, la C\u00e1bala judaica observa la iniciaci\u00f3n tradicional con la circuncisi\u00f3n (<em>mil\u00e1<\/em>), madurez (<em>bar-mitzva<\/em>) y ba\u00f1os de purificaci\u00f3n (<em>mikve<\/em>), acompa\u00f1ada por el estudio de la Ley (<em>Tor\u00e1<\/em>), de los Profetas (<em>Nebiim<\/em>) y de los Escrituras Sapienciales (<em>Ketuvim<\/em>). Se valoriza el v\u00ednculo con la comunidad, bajo la gu\u00eda de un maestro cari\u00f1osamente llamado <em>rebbe<\/em> (= mi estimado maestro). En la fase adulta, se abre un nuevo ciclo, con el estudio de las doctrinas cabal\u00edsticas sobre Dios, la Creaci\u00f3n, la Alianza, el Mes\u00edas y la Redenci\u00f3n, conforme a las diferentes escuelas de ense\u00f1anza. Entran en escena, entonces, nuevos textos para ser le\u00eddos y comentados, como <em>Sefer Yetsira <\/em>(Libro de la Creaci\u00f3n) y el <em>Sefer ha-Zohar <\/em>(Libro del Esplendor). En la pr\u00e1ctica, la fase adulta del discipulado ultrapasa la edad de cuarenta a\u00f1os, en un recorrido cont\u00ednuo de estudios y perfeccionamiento, con los siguientes focos: la oraci\u00f3n en estado de uni\u00f3n con Dios (<em>kavana<\/em>); el misterio del Mes\u00edas (<em>mashiah<\/em>); la celebraci\u00f3n semanal del s\u00e1bado, comprendido en sentido m\u00edstico (<em>shabat<\/em>); la santidad moral, personal y comunitaria (<em>tzedak\u00e1<\/em>). En suma, todas las religiones valoran la iniciaci\u00f3n y el discipulado, tendiendo a la formaci\u00f3n continuada de sus adeptos en un camino de perfeccionamiento espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos aqu\u00ed otro aspecto interesante para el cristianismo: no fijarse en las fases pasadas de evangelizaci\u00f3n, sino reproponer el discipulado progresivo mediante una \u201cnueva evangelizaci\u00f3n\u201d (cf. <em>Documento de Aparecida<\/em>, Parte VI). En este sentido, se articulan las siguientes fases complementarias entre s\u00ed: <em>kerigma<\/em>, con el anuncio del amor salv\u00edfico de Dios y el di\u00e1logo interpersonal; <em>didach\u00e9<\/em>, con la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica que profundiza el kerigma; <em>mistagogia<\/em>, con la escucha de la Palabra de Dios y la experiencia sacramental, en comunidad (cf. <em>Documento de Aparecida<\/em> 286-300; <em>Evangelii gaudium<\/em> 160-177).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los t\u00f3picos de aprendizaje dial\u00f3gico (arriba) muestran que cristianos y no cristianos pueden \u201ccooperar para promover los valores humanos y espirituales; podr\u00e1n, por fin, llevar tambi\u00e9n al di\u00e1logo de la experiencia religiosa, en respuesta a las grandes cuestiones suscitadas en el esp\u00edritu humano por las circunstancias de la vida. Los intercambios a nivel de la experiencia religiosa pueden volver las discusiones teol\u00f3gicas m\u00e1s vivas. Y \u00e9stas, a su vez, pueden iluminar las experiencias e impulsar relaciones m\u00e1s estrechas\u201d (<em>Di\u00e1logo y anuncio<\/em> 43).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201cdi\u00e1logo de la experiencia religiosa\u201d nos posibilita reconocer y discernir los valores espirituales de las religiones, apuntando las diferencias y tambi\u00e9n las convergencias, ya que \u201cla mayor parte de las grandes religiones han buscado la uni\u00f3n con Dios en la oraci\u00f3n y tambi\u00e9n indicado los caminos para obtenerla\u201d (<em>Carta sobre algunos aspectos da meditaci\u00f3n<\/em> <em>cristiana<\/em> 16). Conscientes de que \u201cla Iglesia cat\u00f3lica no rechaza nada de lo que en estas religiones existe de verdadero y santo\u201d (<em>Nostra aetate<\/em> 2), no conviene \u201cdespreciar, sin previa consideraci\u00f3n, tales indicaciones, solo por no ser de origen cristiano. Se podr\u00e1, por el contrario, recolectar en ellas lo que contienen de \u00fatil, teniendo el cuidado de nunca perder de vista la concepci\u00f3n cristiana de la oraci\u00f3n, con su l\u00f3gica y sus exigencias, porque solo dentro de esta totalidad estos fragmentos podr\u00e1n ser reformados e incluidos\u201d\u00a0 (<em>Carta sobre algunos aspectos de la meditaci\u00f3n cristiana<\/em> 16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una sugerencia importante para los cristianos \u201ces la aceptaci\u00f3n humilde de un maestro experimentado en la vida de oraci\u00f3n que conozca sus normas; de este aspecto siempre se tuvo consciencia en la experiencia cristiana, desde los tiempos antiguos, particularmente en la \u00e9poca de los Padres del desierto. El maestro \u2013 experimentado en <em>sentire cum ecclesia<\/em> [sentir con la Iglesia] \u2013 no debe solamente guiar y llamar la atenci\u00f3n sobre ciertos peligros, pero, como padre espiritual, introducir de manera viva, de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, en la vida de oraci\u00f3n, que es don del Esp\u00edritu Santo\u201d (<em>Carta sobre algunos aspectos de la meditaci\u00f3n cristiana<\/em> 16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0De hecho, el acompa\u00f1amiento personal y comunitario de los procesos de educaci\u00f3n de la fe y de la espiritualidad en general ha sido una necesidad, aun m\u00e1s en nuestros d\u00edas. \u201cLa Iglesia deber\u00e1 iniciar sus miembros \u2013 sacerdotes, religiosos y laicos \u2013 en este arte del acompa\u00f1amiento, para que todos aprendan a descalzar siempre las sandalias frente a la tierra sagrada del otro (cf. Ex 3,5). Debemos dar a nuestro caminar el ritmo saludable de la proximidad, con una mirada respetuosa y llena de compasi\u00f3n, pero que, al mismo tiempo, cure, libere y anime los hermanos a madurar en la vida cristiana\u201d (<em>Evangelii gaudium<\/em> 169).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro resultado valioso del di\u00e1logo de las experiencias religiosas son las solicitaciones de relectura y profundidad de nuestra fe cristiana, frente a otra religi\u00f3n. En el encuentro y di\u00e1logo sobre los diferentes caminos espirituales, las religiones piden de nosotros la aclaraci\u00f3n de los puntos tradicionales del Cristianismo, especialmente sobre la Palabra de Dios, la Trinidad, la comunicaci\u00f3n\/encarnaci\u00f3n del Verbo y la mediaci\u00f3n sacramental de la Iglesia. Adem\u00e1s de estos puntos tradicionales, puede pasar que el di\u00e1logo interreligioso nos solicite desarrollar nuevas perspectivas del dato revelado. Pues \u201cla plenitud de la verdad recibida en Jes\u00fas Cristo no da a los cristianos, individualmente, la garant\u00eda de haber asimilado de forma plena esta misma verdad. En un \u00faltimo an\u00e1lisis, la verdad no es algo que poseemos, sino una Persona por quien debemos dejar poseernos. Se trata, por lo tanto, de un proceso sin fin. Aunque manteniendo intacta su identidad, los cristianos deben estar dispuestos a aprender y a recibir de los otros, y por intermedio de ellos, los valores positivos de sus tradiciones\u201d (<em>Di\u00e1logo y anuncio<\/em> 49).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de estas perspectivas de relectura, listamos ocho:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Pneumatolog\u00eda:<\/strong> desarrollar la Teolog\u00eda del Esp\u00edritu Santo a partir de la Palabra de Dios y de la Teolog\u00eda de la Gracia, considerando la acci\u00f3n universal del Pneuma en los sujetos, culturas y credos, inclusive sus indicios en la ejemplaridad de los maestros de otras religiones (cf. CTI, <em>El cristianismo y las religiones <\/em>50-52 e82-84).<\/li>\n<li><strong>Antropolog\u00eda de la \u201cimago Dei\u201d:<\/strong> examinar los datos de la fenomenolog\u00eda y teolog\u00eda de las religiones, con foco en la humanidad en general y en la persona humana, en particular, como <em>creatura Verbi<\/em> y <em>capax Dei<\/em>, interlocutora del di\u00e1logo de salvaci\u00f3n abierto por la Trinidad y, por lo tanto, int\u00e9rprete de la Revelaci\u00f3n universal (cf. CTI, <em>El cristianismo y las religiones <\/em>48, 51, 88-92 e 110-112).<\/li>\n<li><strong>Cristolog\u00eda del Verbo:<\/strong> aclarar la dimensi\u00f3n c\u00f3smica y transhist\u00f3rica de la presencia del Verbo en el universo y en la humanidad, en comparaci\u00f3n con la cosmovisi\u00f3n de las dem\u00e1s religiones, particularmente el Hinduismo y el Budismo (cf. CTI, <em>El cristianismo y las religiones<\/em> 36 e 41-47).<\/li>\n<li><strong>Teolog\u00eda de la Creaci\u00f3n: <\/strong>ampliar y tematizar la teolog\u00eda b\u00edblica de la creaci\u00f3n, del Primero y del Nuevo testamento, en di\u00e1logo con los relatos creacionales\/cosmog\u00f3nicos de las religiones, individualizando las distinciones y las convergencias.<\/li>\n<li><strong>Teolog\u00eda de la Revelaci\u00f3n:<\/strong> apuntar los elementos de la Revelaci\u00f3n presentes en los relatos, ritos y escrituras de las religiones no cristianas, a la luz de la dogm\u00e1tica cristiana (cf. CTI, <em>El cristianismo y las religiones <\/em>88-92).<\/li>\n<li><strong>Fenomenolog\u00eda de la interioridad humana: <\/strong>sistematizar cu\u00e1nto las religiones registran sobre interioridad humana (consciencia, voluntad, b\u00fasqueda de la verdad, memoria, autoconocimiento, conversi\u00f3n) en una perspectiva comparada, para dialogar con la teolog\u00eda de la gracia y la teolog\u00eda espiritual (cf. <em>Di\u00e1logo y anuncio<\/em> 15-18).<\/li>\n<li><strong>Soteriolog\u00eda: <\/strong>ponderar los lenguajes de salvaci\u00f3n del cristianismo (redenci\u00f3n, cura, nueva creaci\u00f3n, reconciliaci\u00f3n, justificaci\u00f3n, recapitulaci\u00f3n) en di\u00e1logo con los conceptos y los lenguajes de salvaci\u00f3n de las diversas religiones, como liberaci\u00f3n\/<em>moksha<\/em>, plenitud\/<em>nirvana<\/em>, despertar\/<em>bodhi<\/em>, benevolencia divina\/<em>rahmat<\/em> (<em>Di\u00e1logo y anuncio<\/em> 29).<\/li>\n<li><strong>Escatolog\u00eda:<\/strong> aproximar la escatolog\u00eda pascal cristiana de la perspectiva escatol\u00f3gica de las religiones, considerando sus emblemas de mundo, sus doctrinas y sus prospectivas en cuanto al futuro y los fines, sea del cosmos o de la humanidad (cf. CTI, <em>El cristianismo y las religiones<\/em> 113).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Marcial Ma\u00e7aneiro,<\/em> PUC PR. Texto original en Portugu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ACHARUPARAMBIL, Daniel. L\u2019Induismo. In: ANCILLI, E.; PAPAROZZI, M. <em>La mistica<\/em> vol. II. Roma: Citt\u00e0 Nuova Editrice, 1984, p. 527-568.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ARNALDEZ, Roger. La mistica musulmana. In: RAVIER, Andr\u00e9. <em>La mistica e le mistiche<\/em>. San Paolo: Milano, 1996, p. 425-486.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BASSET, Jean-Claude. <em>Le dialogue interreligieux: histoire at avenir<\/em>. Paris: Cerf, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CELAM. <em>Documento de Aparecida<\/em>. Bras\u00edlia: Edi\u00e7\u00f5es CNBB, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COMISS\u00c3O TEOL\u00d3GICA INTERNACIONAL [CTI]. <em>O cristianismo e as religi\u00f5es<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGREGA\u00c7\u00c3O PARA A DOUTRINA DA F\u00c9. Carta sobre alguns aspectos da medita\u00e7\u00e3o crist\u00e3. In: <em>Documenta<\/em>. Bras\u00edlia: Edi\u00e7\u00f5es CNBB, p. 344-357.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CUTTAT, Jacques-Albert. L\u2019esperienza cristiana pu\u00f2 assumere la spiritualit\u00e0 orientale? In: RAVIER, Andr\u00e9 (dir.). <em>La mistica e le mistiche<\/em>. San Paolo: Milano, 1996, p. 629-776.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DUPUIS, Jacques. <em>O cristianismo e as religi\u00f5es<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCISCO. <em>Exorta\u00e7\u00e3o apost\u00f3lica \u201cEvangelii gaudium\u201d<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GON\u00c7ALVES DA SILVA, Vagner. <em>Candombl\u00e9 e umbanda<\/em>. S\u00e3o Paulo: \u00c1tica, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">K\u00dcNG, Hans. <em>O Isl\u00e3o: passado, presente, futuro.<\/em> Lisboa: Edi\u00e7\u00f5es 70, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0MA\u00c7ANEIRO, Marcial. <em>Religi\u00f5es &amp; Ecologia: cosmovis\u00e3o, valores, tarefas<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NATALE TERRIN, Aldo. <em>Introdu\u00e7\u00e3o ao estudo comparado das religi\u00f5es<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PONTIF\u00cdCIO CONSELHO PARA O DI\u00c1LOGO INTER-RELIGIOSO. <em>Documento \u201cDi\u00e1logo e An\u00fancio\u201d<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAVIER, Andr\u00e9. <em>La mistica e le mistiche<\/em>. San Paolo: Milano, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SERUYA, Henri. <em>La cabala<\/em>. Roma: Edizioni Mediterranee, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SHOLEM, Gershom.\u00a0 <em> Le grandi correnti della mistica ebraica<\/em>. Torino: Einaudi, 1993.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 El di\u00e1logo de la experiencia religiosa 2.1 La mirada contemplativa 2.2 El reconocimiento de la trascendencia 2.3 La d\u00e1diva y la sacralidad de la vida 2.4 La conexi\u00f3n humanidad\/Naturaleza 2.5 El h\u00e1bito de la oraci\u00f3n 2.6 La pr\u00e1ctica de las virtudes 2.7 La iniciaci\u00f3n y el discipulado progresivo 3 Conclusi\u00f3n 4 Referencias [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[101],"tags":[],"class_list":["post-567","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mistica-y-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/567","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=567"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/567\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1102,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/567\/revisions\/1102"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}