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{"id":559,"date":"2015-02-08T22:13:09","date_gmt":"2015-02-09T00:13:09","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=559"},"modified":"2016-11-19T16:32:33","modified_gmt":"2016-11-19T18:32:33","slug":"la-cuestion-del-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=559","title":{"rendered":"La cuesti\u00f3n del mal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 La experiencia humana del mal en la historia de la teolog\u00eda moral<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.1\u00a0 La experiencia humana del mal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.2 En la historia de la teolog\u00eda moral<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Caracter\u00edsticas del mal<\/p>\n<p>3 Simb\u00f3lica del mal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Culpa y pecado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Formas de expresi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Respuesta al mal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Jes\u00fas frente al mal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de iniciar el desarrollo de cada uno de los puntos enunciados es necesario situar, de manera muy breve, el asunto del mal. En primer lugar, es importante tener presente que el asunto del mal ha sido y puede ser planteado de diversos modos, por ejemplo, desde el punto de vista psicol\u00f3gico; otros consideran que el mal es un asunto de naturaleza metaf\u00edsica, otros que es casi exclusivamente de \u00edndole moral. Pero, en primer lugar, en lo que todos est\u00e1n de acuerdo es que el mal es una realidad que afecta a los seres humanos; segundo, existen varias teor\u00edas acerca de la naturaleza del mal, entre \u00e9stas est\u00e1n las que afirman: a) el mal forma parte de la realidad; b) el mal es el \u00faltimo grado del ser, entendido este grado como pobreza ontol\u00f3gica; c) el mal forma parte de lo real, pero como una entidad que opera din\u00e1micamente y contribuye al desenvolvimiento l\u00f3gico-metaf\u00edsico de lo que hay; d) el mal es el sacrificio que ejecuta una parte en beneficio del todo; e) el mal es una falta completa de realidad, es pura y simplemente el no ser, f) el mal es concebido como un alejamiento de Dios y desde esta perspectiva religiosa se concibe como una manifestaci\u00f3n del pecado; tercero, las doctrinas m\u00e1s destacadas sobre el origen del mal plantean que: a) el mal procede de Dios o de la causa primera; b) el mal tiene su origen en el ser humano; c) el mal es consecuencia del azar; d) es consecuencia de la naturaleza, de la materia o de otras fuentes; cuarto, tradicionalmente las clases de males se han clasificado entre el mal f\u00edsico, que equivale al dolor y al sufrimiento, y el mal moral que es identificado con el pecado y que algunos autores concluyen que \u00e9ste es el origen del mal f\u00edsico. A partir de Leibniz, que clasific\u00f3 el mal en tres tipos: metaf\u00edsico, f\u00edsico y moral, se habla tambi\u00e9n de mal metaf\u00edsico; finalmente, las siguientes maneras de enfrentar el mal, o actitudes frente a \u00e9ste, que se han identificado son: a) la aceptaci\u00f3n del mal; b) la desesperaci\u00f3n; c) la huida; d) la adhesi\u00f3n; e) la acci\u00f3n individual o colectiva para trasformar radicalmente el mal. (FERRATER MORA, 1979, p. 2079-2086).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, es importante subrayar que en su mayor\u00eda las religiones han comprendido el problema del mal esencialmente desde su dimensi\u00f3n moral y no como una cuesti\u00f3n f\u00edsica o metaf\u00edsica, aunque en los relatos m\u00edticos siempre se hayan relacionado todos estos aspectos. Para una gran mayor\u00eda de religiones el mal ha consistido en una infracci\u00f3n de la ley divina, por lo tanto el sufrimiento, el dolor y la muerte son consecuencias de la infracci\u00f3n. (Gonz\u00e1lez, p. 49).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 La experiencia humana del mal en la historia de la teolog\u00eda moral<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.1\u00a0 La experiencia humana del mal<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos empezar se\u00f1alando que abordar una reflexi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n del mal no resulta ser una tarea f\u00e1cil ni sencilla porque de todos los problemas, la presencia del mal en el mundo es, sin duda alguna, el que suscita m\u00e1s preguntas; la dificultad radica tambi\u00e9n en la multiplicidad de aproximaciones debido a la diversidad de las formas con las que se presenta el mal (Latourelle, 1984, p. 335-337).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera, debemos aclarar que plantear la cuesti\u00f3n del mal en t\u00e9rminos de problema es una consideraci\u00f3n que puede resultar incompleta y quedarse corta, ya que el mal es una realidad que, tambi\u00e9n se presenta como misterio (LACOSTE, 2007, p. 733); por tanto, podemos decir que si el mal es a la vez problema y misterio, su abordaje no pertenece exclusivamente al campo filos\u00f3fico, sino tambi\u00e9n al campo religioso y teol\u00f3gico (Latourelle, 1984, p. 337-339). \u201cTodo el enigma del mal radica en que comprendemos bajo un mismo t\u00e9rmino, por lo menos en el occidente judeocristiano, fen\u00f3menos tan diversos como en una primera aproximaci\u00f3n, el pecado, el sufrimiento, y la muerte. Hasta podr\u00eda decirse que si la cuesti\u00f3n del mal se distingue de la del pecado y la culpa, es porque el sufrimiento es tomado constantemente como t\u00e9rmino de referencia\u201d (Ricoeur, 2007, p. 23-24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el fen\u00f3meno del mal es un hecho indiscutible en la experiencia humana\u00a0 (Bravo, 2006, p.17).\u00a0 De una cosa, todos los seres humanos, y no solo los cristianos, somos conscientes: de la existencia del mal. No necesitamos de una revelaci\u00f3n particular o de una demostraci\u00f3n espec\u00edfica para constatar la experiencia de sus efectos (Gutierrez, 2014, p. 21). Todos podemos ver c\u00f3mo \u201cEl problema del mal atraviesa como una espada, dura y terrible, la entera historia de la humanidad. Ninguna cultura, y dentro de ella ning\u00fan individuo, ha podido escapar a su afrontamiento\u201d, (TORRES, 2011, 11). De esta experiencia del mal surgen las acuciantes preguntas de \u00bfpor qu\u00e9 el hambre?, \u00bfpor qu\u00e9 los genocidios?, \u00bfpor qu\u00e9 tanta crueldad?, \u00bfpor qu\u00e9 tantas guerras sin sentido?, \u00bfpor qu\u00e9 el sufrimiento de tantos y tantos seres humanos inocentes?, etc. (RUBIO, 1999, 151-155).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta experiencia humana del mal la encontramos en los fen\u00f3menos naturales como terremotos, sequ\u00edas, volcanes, inundaciones, etc.; en los males\u00a0 f\u00edsicos y ps\u00edquicos que est\u00e1n relacionados con las enfermedades f\u00edsicas y mentales; por \u00faltimo, la experiencia del mal est\u00e1 presente en el mal moral que afecta tanto a los individuos como a los grupos. Podr\u00edamos decir que este \u00faltimo, el mal moral, desde una perspectiva teol\u00f3gica hace referencia al pecado; tiene su fuente en el coraz\u00f3n humano y es la causa de la mayor\u00eda de los males f\u00edsicos y ps\u00edquicos (Latourelle, 1984, p. 339-340). Por consiguiente, la experiencia del mal est\u00e1 vinculada a lo que teol\u00f3gicamente llamamos pecado estructural, pecado colectivo o pecado social (Estrada, 2012, p. 92). Entonces, el mal moral compete a una problem\u00e1tica de la libertad. Intr\u00ednsecamente. Por eso se puede ser responsable de \u00e9l, asumirlo, confesarlo y combatirlo. El mal est\u00e1 inscrito en el coraz\u00f3n del ser humano. El mal compete a una problem\u00e1tica de la libertad. O de la moral (Ricoeur, 2007, p. 15) si esto es as\u00ed, la pregunta ya no es de d\u00f3nde viene el mal sino de d\u00f3nde viene que lo hagamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.2 En la historia de la teolog\u00eda moral<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres de la Iglesia, desde Or\u00edgenes, Clemente de Alejandr\u00eda, Gregorio de Niza, hasta Agust\u00edn, plantearon el problema del mal con referencia a la creaci\u00f3n; sin embargo, y a partir de Agust\u00edn, el mal se concibe no solo como negatividad sino, y sobre todo, como decisi\u00f3n libre de la persona. La causa es la deficiencia de la persona que se aplica a toda su voluntad. Porque aunque \u00e9sta tiende por naturaleza al bien, tiene la posibilidad de optar por el mal. Aqu\u00ed radica la grandeza del ser humano pero tambi\u00e9n la mayor deficiencia de su ser. (Gonzalez, p. 5-9). Desde este planteamiento debemos hablar, ya no del mal, sino del pecado constitutivo, y \u00e9ste como causa del pecado personal y del mal moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2\u00a0Caracter\u00edsticas del mal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto de la racionalidad occidental y de la religi\u00f3n judeo-cristiana, el mal se caracteriza por ser universal, irracional, personal y social. Es universal porque de \u00e9l dan testimonio los mitos m\u00e1s antiguos que buscan explicar la presencia del mal en el mundo.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Todas las etapas de la historia est\u00e1n atravesadas por la presencia del mal que, bajo diversas formas, llega hasta el presente. El mal, al menos como amenaza, se encuentra en todas las realidades creadas y adopta una multiplicidad de formas, de ah\u00ed que podamos afirmar que su presencia es universal y pluridimensional (Gelabert, 1999, p. 191-192). El mal es irracional. El mal siempre es irracional, no tiene raz\u00f3n de ser y est\u00e1 fuera de toda raz\u00f3n (Gelabert, 1999, p. 192-193). Por ejemplo, podemos ver esta irracionalidad en los campos de concentraci\u00f3n de Auschwitz, en las bombas de\u00a0 Hiroshima y Nagasaki; solo para ilustrar lo que decimos. Sin embargo, son much\u00edsimas las situaciones que nos muestran esta irracionalidad del mal.<\/p>\n<p>Una de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes es que el mal es una problem\u00e1tica de la libertad humana. Por esta raz\u00f3n se puede ser responsable de \u00e9l, asumirlo, confesarlo y combatirlo. El mal est\u00e1 inscrito en el coraz\u00f3n humano, en consecuencia, el mal es tambi\u00e9n de orden moral como ya lo hemos se\u00f1alado (RICOEUR, 15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3\u00a0Simb\u00f3lica del mal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La simb\u00f3lica del mal consiste en un intento de interpretar, comprender y explicar el asunto del mal, en otras palabras es una hermen\u00e9utica porque como afirma Ricoeur, \u201cSi \u2018el s\u00edmbolo da que pensar\u2019, lo que la simb\u00f3lica del mal da que pensar concierne a la grandeza y al l\u00edmite de toda visi\u00f3n \u00e9tica del mundo, ya que el hombre, que esta simb\u00f3lica pone de manifiesto, no parece ser menos v\u00edctima que culpable\u201d (Ricoeur, 2004, 17)). Los s\u00edmbolos son signos que expresan y comunican un sentido, con toda raz\u00f3n afirma Ricoeur que <em>mythos <\/em>ya es <em>logos <\/em>(Ricoeur, 2004, p. 179.183). Dentro de las cosmovisiones religiosas que presenta Ricoeur se pueden describir cuatro tipos de mitos sobre el mal: 1) en el primer relato m\u00edtico, Ricoeur sit\u00faa el comienzo del mal en el origen mismo del ser, en los Dioses que crean el mundo; 2) en un segundo grupo de mitos, se afirma que el destino marca los acontecimientos, el mal, por lo tanto es intr\u00ednseco a la existencia y al sufrimiento permanente; 3) en tercer lugar est\u00e1 el mito ad\u00e1mico judeo-cristiano, el cual se\u00f1ala que es el ser humano el que introduce el mal en el mundo; 4) por ultimo, est\u00e1 el mito \u00f3rfico que se\u00f1ala que un alma de origen divino es encarcelada en un cuerpo que la arrastra hacia el mal (DE COSSIO, 2011, 338-339). No hay, en efecto, un lenguaje directo, no simb\u00f3lico, del mal padecido, sufrido o cometido. Ya sea que el hombre se reconozca a s\u00ed mismo como responsable o como v\u00edctima de un mal que lo ataca y que lo expresa desde el principio en una simb\u00f3lica, (Ricoeur, <em>S.M., <\/em>p. 27). Sin embargo, los s\u00edmbolos del mal por antonomasia,\u00a0 son la indigencia y la finitud (Estrada, 2012, p. 74).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4\u00a0Culpa y pecado<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Afirm\u00e1bamos en el primer punto de este escrito que el mal se concibe no s\u00f3lo como carencia o negatividad sino tambi\u00e9n como decisi\u00f3n libre del ser humano. Es decir que \u201cel mal pertenece al drama de la libertad humana. Es el precio de la libertad\u201d, (SAFRANSKI, 2005, 10). Por lo tanto, es desde este planteamiento desde donde debemos hablar, ya no del mal, sino del pecado constitutivo.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Sin embargo, al hablar de pecado debemos dar un paso m\u00e1s y es el paso de la raz\u00f3n a la fe porque, como se\u00f1ala Ricoeur, la relaci\u00f3n personal con Dios establece el espacio espiritual en el que se intenta explicar el mal pero a nivel de pecado. Por consiguiente, la categor\u00eda que rige la noci\u00f3n de pecado es la categor\u00eda ante Dios. De esta forma, el pecado es una magnitud religiosa antes de ser \u00e9tico, no es la lesi\u00f3n de una regla abstracta, ni la violaci\u00f3n de una ley o norma sino, y principalmente, es la ruptura de un v\u00ednculo personal (Ricoeur, 2004, 214). Y el mal no aparece solo como carencia sino como la ruptura de una relaci\u00f3n (Bravo, 218).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del pecado personal existe la realidad de un pecado social o estructural, en el sentido de que todo pecado personal tiene una repercusi\u00f3n sobre toda la comunidad<em>.<\/em> (Mathias, 2011). El autor afirma en su libro que existe un pecado estructural, cuyo sujeto est\u00e1 constituido por la comunidad presente en aquella instituci\u00f3n social que atenta abiertamente contra la vida humana; y analiza tambi\u00e9n los efectos en los que se reconoce la existencia de un pecado estructural en un sistema social dado. \u00a0(VIDAL, 2012, P.261-292).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5\u00a0Formas de expresi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un hecho indiscutible que el ser humano se encuentra habitando un mundo en el que existe el mal y en el que se pueden reconocer varios tipos o formas de c\u00f3mo \u00e9ste se expresa. (Montero,\u00a0 coord. 2010, p.7). Entre las\u00a0 diversas manifestaciones del mal que el ser humano ha encontrado est\u00e1n las cat\u00e1strofes naturales, el mal f\u00edsico que se manifiesta en enfermedades como el c\u00e1ncer, el Sida, el \u00e9bola, las enfermedades mentales, etc. Sin embargo, la presencia del mal moral como las guerras, el terrorismo, el hambre, la crueldad, la pena de muerte, la explotaci\u00f3n, el maltrato y abuso a mujeres y ni\u00f1os, el mal vestido de progreso, la corrupci\u00f3n, y un sinf\u00edn de etc\u00e9teras, (L\u00f3pez, 2012, p. 20-49) debe hacernos pensar porque aqu\u00ed todos somos responsables. Para ilustrar lo dicho presentaremos algunos datos; en el 2000 el presidente del Banco mundial afirmaba:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son demasiados los pa\u00edses donde el VIH\/SIDA ha echado por tierra el aumento de la esperanza de vida y provocado tanto dolor y penurias. Son demasiados los pa\u00edses donde las armas, la guerra y los conflictos han echado por tierra el desarrollo. (..)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivimos en un mundo marcado por la desigualdad. Algo marcha mal cuando el 20% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n mundial recibe m\u00e1s del 80% del ingreso mundial. Algo marcha mal cuando el 10% de la poblaci\u00f3n recibe la mitad del ingreso nacional, como sucede actualmente en muchos pa\u00edses. Algo marcha mal cuando el ingreso medio de los 20 pa\u00edses m\u00e1s ricos es 37 veces superior al ingreso medio de los 20 pa\u00edses m\u00e1s pobres, diferencia que se ha duplicado con creces en los \u00faltimos 40 a\u00f1os. Algo marcha mal cuando 1.200 millones de personas contin\u00faan subsistiendo con menos de US$1 al d\u00eda y 2.800 millones viven con menos de US$2 al d\u00eda. En vista de todas estas fuerzas que acercan m\u00e1s al mundo, ha llegado el momento de cambiar nuestra manera de pensar. Ha llegado el momento de reconocer que todos vivimos en un mundo, no en dos; esta pobreza est\u00e1 en nuestra comunidad, donde sea que vivamos. Es nuestra responsabilidad. Ha llegado el momento de que los dirigentes pol\u00edticos reconozcan esa obligaci\u00f3n, (Wolfensohn).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Stiglitz, premio nobel de econom\u00eda 2001, afirma que el 1% de la poblaci\u00f3n tiene lo que el 99% necesita. El 1 % de la poblaci\u00f3n disfruta de las mejores viviendas, la mejor educaci\u00f3n, los mejores m\u00e9dicos y el mejor nivel de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 1 de abril del 2014 Jim Yong Kim, presidente del Banco mundial afirmaba:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivimos en un mundo de desigualdades. Las disparidades entre ricos y pobres son tan evidentes aqu\u00ed en la ciudad de Washington como en cualquier otra capital del mundo. Sin embargo, para muchos de nosotros en el mundo de los ricos las personas que est\u00e1n excluidas del progreso econ\u00f3mico siguen siendo en gran medida invisibles. Como expres\u00f3 textualmente el Papa Francisco: \u201cQue algunas personas sin techo mueren de fr\u00edo en la calle no es noticia. Al contrario, una bajada (\u2026) en las bolsas constituye una tragedia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii gaudium<\/em> se\u00f1ala:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como el mandamiento de \u00abno matar\u00bb pone un l\u00edmite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir \u00abno a una econom\u00eda de la exclusi\u00f3n y la inequidad\u00bb. Esa econom\u00eda mata. No puede ser que no sea noticia que muere de fr\u00edo un anciano en situaci\u00f3n de calle y que s\u00ed lo sea una ca\u00edda de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusi\u00f3n. No se puede tolerar m\u00e1s que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del m\u00e1s fuerte, donde el poderoso se come al m\u00e1s d\u00e9bil. Como consecuencia de esta situaci\u00f3n, grandes masas de la poblaci\u00f3n se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida, (EVAENGELII GAUDIUM 53).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivimos en un mundo roto por la injusticia, el hambre, las guerras, y un largo etc\u00e9tera. Y algo estamos haciendo mal porque estas cifras que hemos presentado y otros muchos informes que se presentan cada a\u00f1o muestran la inequidad en el mundo, en vez de disminuir van en aumento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6\u00a0<\/strong><strong><em>Respuesta al mal<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deber\u00eda ser un hecho indiscutible que \u201cEl mal convoca a todos a luchar en un frente com\u00fan: el de encontrar respuestas que, a pesar de los terribles e inacabables envites del mal, permitan vivir sin sucumbir al absurdo y sin rendirse en el esfuerzo por reparar los estragos y buscar las mejoras posibles\u201d, (TORRES, 2011, p. 111). Sin embargo, frente al mal encontramos un abanico muy diverso de respuestas, entre las que est\u00e1n: la aceptaci\u00f3n alegre del mal (actitud que encuentra en el mal satisfacci\u00f3n o complacencia); la aceptaci\u00f3n resignada (actitud pasiva o racionalizada ante el mal); la desesperaci\u00f3n (actitud de escape psicol\u00f3gico); la adhesi\u00f3n (actitud de sometimiento o reconciliaci\u00f3n con el mal); y finalmente, la acci\u00f3n (actitud de confrontaci\u00f3n y contestaci\u00f3n), individual y comunitaria (FERRATER MORA, 1979, p. 2084).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe duda que para la teolog\u00eda la realidad del mal es un desaf\u00edo (RICOEUR, 2006), y una invitaci\u00f3n a pensar \u00e9ste como la ra\u00edz com\u00fan del pecado y del sufrimiento. La cuesti\u00f3n del mal exige una convergencia del pensamiento y la acci\u00f3n, que pol\u00edtica y moralmente, exige a su vez una trasformaci\u00f3n de los sentimientos. Por lo tanto, desde esta trasformaci\u00f3n surge, no la cl\u00e1sica pregunta de un por qu\u00e9, sino \u00bfqu\u00e9 hacer contra el mal?\u00a0 (Ricoeur, 2006, p. 25. 58. 60).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta desde la fe en un Dios que libre y gratuitamente se autocomunica al ser humano (DV 2), nos lleva a afirmar con Ellacur\u00eda que hay que encararse con la realidad, cargar con ella y encargarse de transformarla (Estrada, 2012, 789). Teniendo presente que J. Sobrino considera la misericordia ante el sufrimiento de las v\u00edctimas como la actitud fundamental de todo ser humano cabal ante el sufrimiento de las v\u00edctimas y como categor\u00eda articuladora de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. (Tamayo 241-242). Este enfoque hacia la acci\u00f3n no pretende dar una soluci\u00f3n ya hecha, sino presentar, s\u00f3lo es el esbozo de una respuesta (Bravo 220). Porque sabemos que \u201cEl triunfo humano sobre el mal es siempre parcial y toda conquista es precaria, antesala de nuevos desaf\u00edos (\u2026)\u201d, (ESTRADA, 2012, 87). Sin embargo, frente al mal, debemos tener esperanza, porque el amor del Dios encarnado en Jes\u00fas capacita al ser humano para generar el bien desde la experiencia de mal (Estrada, 2012, 94). No hay duda que el misterio del mal es muy profundo, pero m\u00e1s profundo es todav\u00eda el abismo del amor de Dios. La fuerza para luchar contra el mal la encontramos en un Dios que se ha comprometido con un amor misericordioso en la cruz y nos ofrece la esperanza del triunfo en la resurrecci\u00f3n. En consecuencia, lo que nos hace cristianos es creer que la \u00faltima y definitiva palabra de esperanza en la lucha contra el mal nos ha llegado en la cruz y en la resurrecci\u00f3n (TORRES, 2005a, 267) de Cristo de quien se dijo que \u201c(\u2026) pas\u00f3 haciendo el bien (\u2026)\u201d (Hch 10,38).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>7\u00a0Jes\u00fas frente al mal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el apartado anterior hemos hecho una breve aproximaci\u00f3n al asunto de la respuesta al mal y hemos insinuado los l\u00edmites y las posibilidades que \u00e9sta tiene. Tambi\u00e9n hemos insinuado que la fuerza y la esperanza, en este intento de respuesta al mal, la encontramos en el amor de un Dios que se ha autocomunicado en Jes\u00fas de Nazaret. Por consiguiente, acercarnos a mirar c\u00f3mo se situ\u00f3 Jes\u00fas frente al mal puede orientarnos en esta gran tarea que tenemos pendiente de responder y luchar contra el mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos empezar se\u00f1alando que uno de los rasgos caracter\u00edsticos de Jes\u00fas es su sensibilidad hacia el sufrimiento. \u201cY al ver a la muchedumbre, sinti\u00f3 compasi\u00f3n de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor\u201d (Mt 9, 36). Esta sensibilidad se transforma en compasi\u00f3n y solidaridad con quien est\u00e1 sufriendo y as\u00ed nos lo demuestra con la par\u00e1bola del Buen Samaritano (Lc 10, 29-37) donde nos muestra que no basta con ser cumplidores con los deberes religiosos, sino que nuestro amor a Dios debe traducirse en una solidaridad efectiva con los que sufren (TAMAYO 243).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como consecuencia de su sensibilidad hacia el sufrimiento, Jes\u00fas es solidario con los que son estigmatizados y excluidos por causas religiosas, pol\u00edticas y sociales como los leprosos (Lc 5, 12-15; 17, 11-19; Mt 8, 1-4), los ciegos (Mt 9, 27-31 ), los paral\u00edticos (Mt 9, 1-8; Lc 5, 17-26), los pose\u00eddos por demonios (Mt 8, 28-34; 9, 32-34), los pecadores (Mt 9, 10-13; Lc 5, 29-32; Lc 7, 36-50), los samaritanos (Jn 4, 9- 10), etc. Son relaciones de reconocimiento y acogida. Es una solidaridad tan profunda que el propio Jes\u00fas se identifica con todos aquellos que sufren:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la c\u00e1rcel y viniste a verme. (\u2026).\u00a0 En verdad os digo que cuanto hiciste a cada uno de estos hermanos m\u00edos m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed me lo hicisteis.\u00a0 (Mt 25, 31-46).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Jes\u00fas no se queda \u00fanicamente en su trato misericordioso, solidario y compasivo con los que sufren, sino que va m\u00e1s all\u00e1 y denuncia al poder religioso, pol\u00edtico, social y econ\u00f3mico que est\u00e1n causando este sufrimiento (Mt 23, 1-32; Lc 11, 37-54). Podr\u00edamos decir que su actitud con los marginados, excluidos y estigmatizados por todos estos poderes ya es una denuncia y una confrontaci\u00f3n contra el mal; este mal que en t\u00e9rminos teol\u00f3gicos identificamos con el pecado social o con las estructuras de pecado (Nebel, 292-340; SARMIENTO, 869-881; Moser, 1369-1383)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta evidente que la persecuci\u00f3n, el juicio, la condena, la cruz y la muerte que sufri\u00f3 Jes\u00fas fue el resultado de su vida, de su lucha frontal contra el mal y de su compromiso en favor de la justicia y del bien (GELABERT, 217). Por lo tanto, la cruz no es signo de la debilidad de Dios, sino s\u00edmbolo de la fuerza de su amor. La cruz no es el s\u00edmbolo de un Dios que pacientemente acepta el sufrimiento al ser \u00e9l mismo v\u00edctima del mal, al contrario, la cruz es el grito de protesta m\u00e1s fuerte que jam\u00e1s alguien haya expresado contra el mal. La cruz no es signo de fracaso y desesperanza en la lucha contra el mal porque \u201c(\u2026) Dios se solidariza con la v\u00edctima. (\u2026) Dios est\u00e1 en el crucificado y en todos los masacrados de la historia, incluyendo el que colgaba en las alambradas de Auschwitz. (\u2026) Dios se implica en el mal no desde el poder sino desde el amor. (\u2026) No elimina la muerte pero ofrece, desde ella, la vida\u201d. (Lois, 35-36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al observar cu\u00e1l es la actitud de Jes\u00fas frente al mal, debemos tener presente que \u201cla referencia vinculante a la memoria del crucificado y resucitado, memoria subversiva y subyugante (\u2026) permite intuir al creyente qu\u00e9 es lo que su Dios quiere de \u00e9l en la relaci\u00f3n con el mal existente (Lois, 40). Por consiguiente, el cristianismo no es, en primera l\u00ednea, una doctrina que hay que mantener lo m\u00e1s pura posible sino una praxis que hay que vivir lo m\u00e1s radical posible (METZ, 33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo aparece claro a partir de la vida y el mensaje de Jes\u00fas, de su\u00a0 muerte y de su resurrecci\u00f3n: Dios, su Dios, como se\u00f1ala Schillebeecbx, es el anti-mal. \u00c9sta es la gran aportaci\u00f3n de la fe cristiana al problema del mal. Al situar Jes\u00fas en el centro de su vida y mensaje el servicio a un Reino de justicia y de fraternidad, la lucha contra el mal se convierte en componente esencial de la vida de todo seguidor de Jes\u00fas (Lois, 40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actitud de Jes\u00fas frente al mal nos muestra que ni el pecado ni la muerte tienen la \u00faltima palabra. La \u00faltima palabra la tiene la cercan\u00eda amorosa e indulgente del Dios que se ha comunicado a S\u00ed mismo y ha querido venir a formar parte de nuestra historia.<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda Isabel Gil Espinosa,\u00a0<\/em>Facultad de Teolog\u00eda,\u00a0Pontificia Universidad Javeriana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>8 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bravo L., C. S.J. (ed. Germ\u00e1n Neira F. S.J.) El problema del mal. Bogot\u00e1: PUJ, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ESTRADA, J. A. El mal y la creencia en Dios. En: G\u00d3MEZ-NOVELLA, A. D. (Dir.)Misterio del mal y fe cristiana. Valencia: Tirant Humanidades, 2012. P. 69-100.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ferrater Mora, J. \u201cEl mal\u201d. En Diccionario de filosof\u00eda, 2, Buenos Aires: Sudamericana, 1979.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Francisco, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Egangeli Gaudium<\/em>, Noviembre 24 del 2013. <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html<\/a> ( consultado el 30 de novie<\/span>mbre del 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GELABERT, M. El mal como estigma teol\u00f3gico. \u00bfUn signo de interrogaci\u00f3n en el discurso sobre Dios? Moralia: Revista de Ciencias Morales Vol. 22, no. 82-83 (Abr.-Sep. 1999) p. 191-222.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">GONZ\u00c1LEZ, A. Dios y la realidad del mal desde el pensamiento de Zubiri. <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.praxeologia.org\/malum97.html\">http:\/\/www.praxeologia.org\/malum97.html<\/a> (consultado el 5 de julio del 2014).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Gutierrez, H. Il male: tra cosmolog\u00eda, antropolog\u00eda e teolog\u00eda. En: Ce.Do. MEI, Livorno, Pharus, 2014. p. 21-30.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Kim, Jim Yong Discurso del presidente del grupo del Banco mundial, ante el Consejo de Relaciones exteriores. Washington, DC Estados Unidos, abril1, 2014. <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.bancomundial.org\/es\/news\/speech\/2014\/04\/01\/speech-world-bank-group-president-jim-yong-kim-council-on-foreign-relations\">http:\/\/www.bancomundial.org\/es\/news\/speech\/2014\/04\/01\/speech-world-bank-group-president-jim-yong-kim-council-on-foreign-relations<\/a> (Consultado el 5 de diciembre del 2014)<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LACOSTE, J.Y. El mal. En: LACOSTE, J.Y. (Dir.) Diccionario Akal cr\u00edtico de teolog\u00eda. Madrid: Akal, 2007. p. 731-734.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Latourelle, R. \u201cEl poder del mal y la salvaci\u00f3n por la cruz\u201d En: El hombre y sus problemas a la luz de Cristo. Salamanca: S\u00edgueme, 1984. 335-359.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LOIS F, Julio, El silencio de Dios y el sufrimiento del hombre. (A vueltas con Job y con Auschwitz: posibilidad o imposibilidad de la teodicea). En: Barcena, Fernando, <em>et al<\/em>. La autoridad del sufrimiento. El silencio de Dios y preguntas del hombre. Barcelona: Anthropos, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f3pez R., M. A. Los rostros del mal hoy. En: G\u00d3MEZ-NOVELLA, A. D. (Dir.)Misterio del mal y fe cristiana. Valencia: Tirant Humanidades, 2012. p. 19-50.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">METZ, J.B., M\u00e1s all\u00e1 de la religi\u00f3n burguesa. Salamanca: S\u00edgueme, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Montero, S. (coord.) Los rostros del mal. Instituto Universitario de Ciencias de las Religiones. Madrid: Khaf, 2010. Rese\u00f1a de: De Cossio, P. M. \u2019Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones, 16 ( 2011) p. 337-340. <span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/revistas.ucm.es\/index.php\/ILUR\/article\/view\/37718\/36501\">http:\/\/revistas.ucm.es\/index.php\/ILUR\/article\/view\/37718\/36501<\/a>(consultado el 20 de<\/span> agosto del 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moser, A. Pecado estructural. En: COMPAGNONI, F.; Piana, G. y Privitera, S. (Dirs.). Nuevo diccionario de teolog\u00eda moral. Madrid: Paulinas, 1992. 1369-1383.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NEBEL, Mathias. La categor\u00eda moral del pecado estructural ensayo de teolog\u00eda sistem\u00e1tica. Madrid: Editorial Trotta, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ricoeur, P. El mal un desaf\u00edo a la filosof\u00eda y a la teolog\u00eda<strong>.<\/strong> Madrid: Amorrortu 2006, (reimpresi\u00f3n de 2007).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ricoeur, P. Finitud y culpabilidad. (comprende dos obras L\u2019homme faillible, La symbolique du mal,) Trotta, Madrid: 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RUBIO, M. El mal nuestro de cada d\u00eda. Moralia: Revista de Ciencias Morales Vol. 22, no. 82-83 (Abr.-Sep. 1999) p. 151-172.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Safranski, R. El mal o el drama de la libertad<strong>.<\/strong> Barcelona: Tusqhets, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sarmiento, Augusto. El pecado social. Scripta Theologica 19 (1987) 869-881.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Stiglitz e., Joseph . El precio de la desigualdad. El 1% de la poblaci\u00f3n tiene lo que el 99% necesita. Bogot\u00e1: Distribuidora y Editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tamayo-Acosta, J. Viernes santo en la sociedad del bienestar social. La experiencia del mal desde la perspectiva de las v\u00edctimas. Moralia 22 (1999) p. 223-252.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Torres, A. La realizaci\u00f3n concreta de la esperanza: el mal desde la cruz y la resurrecci\u00f3n. Theol\u00f3gica Xaveriana 154 ( 2005a) p.\u00a0 267-292.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Torres, A. Repensar el mal. De la ponerolog\u00eda a la teodicea<strong>.<\/strong> Madrid: Trotta, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIDAL, M. El mal moral estructural. Lugar hermen\u00e9utico de la responsabilidad moral y de los valores \u00e9ticos. En: G\u00d3MEZ-NOVELLA, A. D. (Dir.)Misterio del mal y fe cristiana. Valencia: Tirant Humanidades, 2012. p. 261-292.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wolfensohn, James D. Presidente Grupo del Banco Mundial, Discurso ante la Junta de Gobernadores Praga, Rep\u00fablica Checa, 26 de septiembre de 2000. <span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/wwwwds.worldbank.org\/external\/default\/WDSContentServer\/WDSP\/IB\/2009\/11\/12\/000334955_20091112040027\/Rendered\/PDF\/ATTAZNN7.pdf\">http:\/\/wwwwds.worldbank.org\/external\/default\/WDSContentServer\/WDSP\/IB\/2009\/11\/12\/000334955_20091112040027\/Rendered\/PDF\/ATTAZNN7.pdf<\/a> (consultado el 5 de diciembre del 2014).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0Para seguir profundizando<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abingdon, O. The origin of our knowledge of right and wrong\u00a0New York: Routledge: Taylor &amp; Francis Group, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Albertos, J.E. El mal en la filosof\u00eda de la voluntad de Paul Ricoeur. Pamplona: Universidad de Navarra. EUNSA, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arendt, H. La condici\u00f3n humana<strong>. (<\/strong> trad. castellana de Ram\u00f3n Gil Novales), Barcelona: Paid\u00f3s, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayan, S.\u00a0 M\u00e1s all\u00e1 de la maldad. Mente y Cerebro No. 52 (ene.-feb. 2012), p. 75-77.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barahona, A. El Problema del Mal en R. Girard. Religi\u00f3n y Cultura Vol. 44, no. 206 (Jul.-Sep. 1998). p. 513-536.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Botero, A. G. El mal radical y la banalidad del mal. Las dos caras del horror de los reg\u00edmenes totalitarios desde la perspectiva de Hannah Arendt. Universitas Philosophica Vol. 30, no. 60 (ene.-jun. 2013), p.99-126.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carbonell,\u00a0 J<strong>.<\/strong> Una reflexi\u00f3n sobre el problema del mal. Revista Javeriana Vol. 95, no. 471 (Ene.-feb.1981), p. 53-59.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cardona, L. F. \u00a0Mal y sufrimiento humano un acercamiento filos\u00f3fico a un problema cl\u00e1sico. Bogot\u00e1: P UJ,\u00a02013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Castillo, M. Realidad y transcendentalidad en el planteamiento del problema del mal seg\u00fan Xavier Zubiri. Tesis (Doctorado en filosof\u00eda) Roma: PUG, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ce.Do. MEI. Le religioni e il problema del male. Livorno, Pharus, 2014. P. 31-44.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cooper, T. D<strong>.<\/strong> Las dimensiones del mal las perspectivas actuales. Bilbao: Mensajero, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edaz, J. A.\u00a0Fuentes del mal. Bogot\u00e1: Universidad Nacional de Colombia, c2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duquoc, Ch. O.P. El mal, enigma del bien. Selecciones de Teolog\u00eda Vol. 30, no. 118 (abr.-jun. 1991), p. 83-90.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Echeverr\u00eda, J. Ciencia del bien y el mal. Barcelona: Herder, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fabris, A. Le religione come risposta al problema del male: un approccio filos\u00f3fico. En: En: Ce.Do. MEI, Livorno, Pharus, 2014. P. 31-44.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fraij\u00f3, M. Dios, el mal y otros ensayos. Madrid: Trotta, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haag, H. El problema del mal. Barcelona: Herder, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Latourelle, R. El mal moral. En: Latourelle, R. \u2013 FISICHELLA, r. Diccionario de Teolog\u00eda fundamental. Madrid, Paulina, 1992. p. 849-858.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marcel, N. El enigma del mal. Cantabria: Sal Terrae, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mathias, N. Perspectivas filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas de la obra de Hannah Arendt. Moralia: Revista de Ciencias Morales Vol.24 Tomo 3, no. 89 (ene.-mar. 2001), p. 119-140.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Neira, E. S.J. Problemas theilardianos II: el problema del mal y del pecado. Revista Javeriana Vol. 75, no. 372 (mar.1971), p. 169-181<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Neusch, M. \u00a0El enigma del mal. Malia\u00f1o, Cantabria: Sal Terrae, 2010. 216 N38.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pe\u00f1a, J. <span style=\"color: #000000;\">El mal para Ricoeur. 2\u00aa Cuadernos de anuario filos\u00f3fico, U. de N. <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.unav.es\/filosofia\/publicaciones\/cuadernos\/serieuniversitaria\/\">http:\/\/www.unav.es\/filosofia\/publicaciones\/cuadernos\/serieuniversitaria\/<\/a> (consultado el 5 julio del 2014).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e9rez, F. J. S.J. El problema del mal reexaminado. Revista Estudios Eclesi\u00e1sticos Vol. 66, no. 256 (1991), p. 67-86.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quesada, J.\u00a0La filosof\u00eda y el mal. Madrid: S\u00edntesis, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, J. L. S.J. \u00a0 Evoluci\u00f3n y culpa. Buenos Aires: Lohle, 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Serrano de Haro, A. Sobre la Trivialidad del Mal. A Modo de Introducci\u00f3n Al Pensamiento de Hannah Arendt. Letras de Deusto Vol. 27, no. 74 (Ene.-Mar. 1997). p. 25-41.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solovyov, V. S. La justificaci\u00f3n del bien ensayo de filosof\u00eda moral\u00a0Salamanca: S\u00edgueme, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tamayo-Acosta, J. J. El Mal Dimensiones Teol\u00f3gico Morales. Moralia: Revista de Ciencias Morales Vol. 22, no. 82-83 (Abr.-Sep. 1999) p. 223-252.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Torres, A. La estructura fundamental de la esperanza b\u00edblica. Theol\u00f3gica Xaveriana 154 (2005b) p. 227-252.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Zimbardo, P. G.\u00a0 El efecto Lucifer: el por qu\u00e9 de la maldad. Barcelona: Paid\u00f3s, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> \u201cEl mal aparece en los mitos m\u00e1s antiguos como una potencia cuyas ra\u00edces se encuentran en un caos primordial o en los dominios de lo divino. Pertenece, como se\u00f1al\u00f3 M. Elaide, al mundo de lo religioso y supera las posibilidades del conocimiento, de la acci\u00f3n del hombre hasta que en los tiempos modernos empieza a sufrir un proceso de secularizaci\u00f3n\u201d, Montero, 2010, p. 6-7.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u201cLa decisi\u00f3n de entrar en el problema del mal por la puerta estrecha de la realidad humana no expresa, por consiguiente, sino la elecci\u00f3n de una perspectiva central (\u2026) Se objetar\u00e1 que la elecci\u00f3n de esta perspectiva es arbitraria, que es en sentido fuerte de la palabra, un prejuicio. En absoluto. La decisi\u00f3n de abordar el mal desde la perspectiva del hombre y de su libertad no es una elecci\u00f3n arbitraria sino adecuada a la naturaleza misma del problema\u201d, ( RICOEUR, 2004, p. 14).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 La experiencia humana del mal en la historia de la teolog\u00eda moral 1.1\u00a0 La experiencia humana del mal 1.2 En la historia de la teolog\u00eda moral 2 Caracter\u00edsticas del mal 3 Simb\u00f3lica del mal 4 Culpa y pecado 5 Formas de expresi\u00f3n 6 Respuesta al mal 7 Jes\u00fas frente al mal 8 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[194],"tags":[],"class_list":["post-559","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-moraletica-teologica-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/559","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=559"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/559\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1295,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/559\/revisions\/1295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=559"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=559"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=559"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}