
<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>

<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>
{"id":47,"date":"2014-10-13T00:51:45","date_gmt":"2014-10-13T00:51:45","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8200\/theologica\/?p=47"},"modified":"2023-04-06T18:21:42","modified_gmt":"2023-04-06T21:21:42","slug":"verbete-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=47","title":{"rendered":"La eclesialidad de los sacramentos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 La Iglesia hace los sacramentos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Los sacramentos hacen la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Los sacramentos irrepetibles como constituyentes de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que caracteriza la autocomunicaci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s de los sacramentos es su dimensi\u00f3n eclesial. Dios es soberanamente libre para autocomunicarse por v\u00edas solamente conocidas por \u00e9l, pues \u201cel Esp\u00edritu sopla donde quiere\u201d(Jo 3,8). Sin embargo, en la din\u00e1mica encarnatoria propia a la revelaci\u00f3n, Dios se comunica por se\u00f1ales sensibles. En primer lugar, a trav\u00e9s del Verbo hecho carne y, en continuidad con \u00e9l, a trav\u00e9s de la Iglesia, cuerpo de Cristo y de los gestos y ritos que en ella se realizan como veh\u00edculo de la gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre la Iglesia y los sacramentos es mutua: la Iglesia hace los sacramentos y, a su vez, \u00e9stos la crean y la constituyen como cuerpo de Cristo con diferentes funciones entre sus miembros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 La Iglesia hace a los sacramentos <\/strong>(TABORDA 1987, 150-155)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda celebraci\u00f3n supone una comunidad que se re\u00fane para celebrar, porque comprende el sentido de la celebraci\u00f3n y comulga con su contenido. En el caso de los sacramentos, en cuyo n\u00facleo est\u00e1 la actualizaci\u00f3n del misterio de Cristo, la celebraci\u00f3n supone la comunidad de fe, que es la Iglesia. Solamente en ella, en la comuni\u00f3n con los que nos precedieron en la fe (dimensi\u00f3n diacr\u00f3nica) y con aquellos que junto con nosotros aceptan la fe (dimensi\u00f3n sincr\u00f3nica), es posible hacer \u201cmemoria de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or\u201d, porque la Iglesia no es una realidad extr\u00ednseca al misterio pascual de Cristo, a\u00f1adida posteriormente a \u00e9l, casi de forma accidental. No. La comunidad de los que creen en el Resucitado es una dimensi\u00f3n intr\u00ednseca a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Sin Iglesia, no tiene sentido la resurrecci\u00f3n. Y viceversa: sin la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no hay Iglesia. Al resucitar a Jes\u00fas, el Padre da origen a la Iglesia como Cuerpo del Resucitado, comunidad suscitada por el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resurrecci\u00f3n vino a confirmar, por parte de Dios, que la vida y la muerte de Jes\u00fas revelan quien es Dios. La resurrecci\u00f3n, por lo tanto, no concierne \u00fanicamente a Jes\u00fas quien -con ella- supera la muerte. Concierne igualmente a toda la humanidad, a la que Dios manifiesta de esta forma qui\u00e9n es \u00c9l: el Dios de los pobres y no el Dios del poder (religioso y pol\u00edtico) que conden\u00f3 a Jes\u00fas, consider\u00e1ndolo indigno de vivir. Ahora bien, si la resurrecci\u00f3n es la autorrevelaci\u00f3n de Dios a la humanidad, si a trav\u00e9s de ella Dios muestra qui\u00e9n \u00c9l es, de nada servir\u00eda que Jes\u00fas hubiera resucitado, si nadie tuviera conocimiento de este hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supongamos que Jes\u00fas hubiera resucitado, pero que nadie lo hubiese encontrado ni cre\u00eddo en \u00e9l. En este caso, Dios no se hubiera manifestado en Jes\u00fas, sino en el Sanedr\u00edn y en Pilatos, puesto que el Sanedr\u00edn que conden\u00f3 a Jes\u00fas a la muerte y lo entreg\u00f3 a los romanos dec\u00eda que actuaba en nombre de Dios. Al conseguir eliminar a Jes\u00fas, que pretend\u00eda ser el Hijo de Dios, colocaba en pauta de qu\u00e9 lado estaba Dios: con el victorioso Sanedr\u00edn o con Jes\u00fas vencido, abandonado por Dios. Como ambos lados invocaban actuar en nombre de Dios, la victoria de uno de ellos demostrar\u00eda con qui\u00e9n estaba efectivamente Dios. Si nadie hubiera sabido de la resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas habr\u00eda resucitado en vano, pues la conclusi\u00f3n l\u00f3gica de la historia de Jes\u00fas habr\u00eda sido: es un fan\u00e1tico idealista m\u00e1s que ha tenido la muerte que merece. Hoy nadie sabr\u00eda nada de Jes\u00fas, a no ser tal vez alg\u00fan investigador ultraespecializado en el Oriente Medio antiguo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas pertenece la existencia de testigos y de aquellos que acepten su testimonio y transmitan este testimonio a las generaciones futuras (RAHNER; TH\u00dcSING 1975, 43-44). Si la constituci\u00f3n de la Iglesia es un momento intr\u00ednseco a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, entonces solamente en la comuni\u00f3n de la Iglesia es posible hacer memoria de Jes\u00fas como el Cristo, el Hijo del Dios vivo. S\u00f3lo la comunidad de fe, la Iglesia, es capaz de celebrar los sacramentos que son siempre memorial del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia es, por consiguiente, el sujeto actuante de los sacramentos. Pero no como mero aglomerado de personas. Por ella y en ella act\u00faa el mismo Se\u00f1or Resucitado, del cual la Iglesia es el Cuerpo. Este es el sentido m\u00e1s profundo de la afirmaci\u00f3n de la presencia din\u00e1mica de Cristo en los sacramentos (cf. <em>SC<\/em> 7).\u00a0 Sea cual fuere la comunidad eclesial que celebra, sea cual fuere el ministro que la preside, es el mismo Cristo quien en ellos act\u00faa por el Esp\u00edritu Santo. Por eso, el ministro puede ser indigno, no vivir lo que los sacramentos contienen y anuncian y, sin embargo, bajo su presidencia se nos comunica participaci\u00f3n en el misterio pascual de Cristo. Es que el ministro no los preside como individuo, dotado de m\u00e9ritos personales, sino como alguien con la funci\u00f3n espec\u00edfica de presidir a la comunidad de fe. \u00c9l no act\u00faa por su virtud, como tampoco la Iglesia act\u00faa por su propia fuerza, sino por la presencia perenne de Cristo que por el Esp\u00edritu Santo la crea y recrea constantemente y as\u00ed la instituye y con ella da origen a los sacramentos (Sacramentos: 1 Instituci\u00f3n de los sacramentos por Cristo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La presencia de Cristo en la Iglesia es obra del Esp\u00edritu Santo. Cristo resucitado es el Cristo vivificado por el Esp\u00edritu (cf. 2Cor 3,17) que transmite el Esp\u00edritu a sus disc\u00edpulos. El don del Esp\u00edritu pertenece, como momento interno, al misterio pascual de Cristo (TABORDA 2012, 100-104). El Esp\u00edritu suscita testigos, abre los ojos a los disc\u00edpulos. Si hay una comunidad de fe, es el resultado de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que despierta esa fe. En ese sentido, la Iglesia, Cuerpo del Resucitado, es vivificada y animada por el Esp\u00edritu. Aun m\u00e1s: es sacramento del Esp\u00edritu Santo, visibilizaci\u00f3n del mismo. En ella se manifiesta lo propio de la misi\u00f3n del Esp\u00edritu: unir la pluralidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sujeto de los sacramentos, quien los realiza es, pues, la Iglesia, la comunidad entera en su unidad y pluralidad, en que cada uno act\u00faa seg\u00fan la funci\u00f3n que el Esp\u00edritu Santo les ha dado (cf. <em>SC<\/em> 28).\u00a0 Sin embargo, en la Iglesia y a trav\u00e9s de ella, es el mismo Cristo el que por su Esp\u00edritu nos acerca al Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia, comunidad de los que adhirieron visiblemente a Cristo y viven as\u00ed su fe, hace los sacramentos. Se excluyen de ellos, por tanto, los que no quieren asumir el seguimiento de Jes\u00fas. Pero la exclusi\u00f3n de los sacramentos no significa la exclusi\u00f3n de la salvaci\u00f3n. Dios puede salvar y salva tambi\u00e9n a los que no pertenecen visiblemente a la Iglesia. De all\u00ed puede nacer la duda sobre la necesidad de los sacramentos. \u00bfPara qu\u00e9 existen los sacramentos, si la gracia de Dios es m\u00e1s amplia que su visibilizaci\u00f3n eclesial? Esta cuesti\u00f3n permite percibir la indispensable dimensi\u00f3n eclesial como una caracter\u00edstica esencial de los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comprender la relaci\u00f3n entre la salvaci\u00f3n de quienes no conocen a Cristo y la de quienes se adhirieron a \u00e9l en la Iglesia, hay que distinguir entre el <em>proceso de la salvaci\u00f3n <\/em>y la <em>mediaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n<\/em> (RAHNER 1966, 55-61). Donde quiera que alguien realice el bien, la justicia, el amor, la fraternidad, en definitiva, los bienes del Reino, Dios est\u00e1 actuando en \u00e9l con su Esp\u00edritu. Toda persona que de esta forma acepte la salvaci\u00f3n que Dios le ofrece, a trav\u00e9s de su conciencia, de sus semejantes, de su cultura, de su religi\u00f3n, est\u00e1 dentro del proceso de la salvaci\u00f3n, se ha apropiado de la salvaci\u00f3n ofrecida por Dios, tanto si esta persona conoce a Cristo, como si ni siquiera haya o\u00eddo hablar de \u00e9l. De esta forma, todo el bien que cualquier persona practica, crea o no en Dios y en Cristo, es fruto de la gracia, presencia de la salvaci\u00f3n. Es <em>salvaci\u00f3n como proceso<\/em> y <em>en proceso<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No por eso la Iglesia o los sacramentos se vuelven superfluos. Ellos son necesarios, tan necesarios como lo es la Iglesia. Para quien considera a la Iglesia con los ojos de la fe, no como una mera organizaci\u00f3n religiosa de iniciativa humana, sino como Cuerpo del Resucitado, dimensi\u00f3n intr\u00ednseca de la misma resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, negar la necesidad de la Iglesia para la salvaci\u00f3n es negar la necesidad de Cristo y de la revelaci\u00f3n de Dios. Pues s\u00f3lo por medio de la comunidad de los que creen en el Resucitado, la vida y la muerte de Cristo revelan el Dios verdadero. La necesidad de la Iglesia, sin embargo, no se sit\u00faa a nivel del proceso de la salvaci\u00f3n, sino a nivel de la mediaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n. <em>La mediaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n designa la presencia de la salvaci\u00f3n en la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y palpable de la Iglesia<\/em>, en el conocimiento y el reconocimiento expl\u00edcito de Cristo como revelaci\u00f3n del Padre. La mediaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n es m\u00e1s restricta que el proceso salv\u00edfico. El proceso salv\u00edfico est\u00e1, s\u00ed, mediado por Cristo, pero no siempre las personas que en \u00e9l est\u00e1n involucradas toman conocimiento de esta mediaci\u00f3n o la reconocen. Y, por lo tanto, establecer esta mediaci\u00f3n es el t\u00e9rmino al que tiende la salvaci\u00f3n como proceso, ya que lo que se vive, tiene que ser explicado, para que se viva de forma m\u00e1s intensa y concientemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sacramentos son necesarios como celebraci\u00f3n de la Iglesia que, a su vez, es necesaria, lo mismo que Cristo es necesario para la salvaci\u00f3n. La necesidad salv\u00edfica de los sacramentos no significa que sin ellos Dios no se autocomunique al ser humano en gracia, sino que los sacramentos son necesarios como celebraci\u00f3n expl\u00edcita de la gratitud del don de Dios en Cristo y que el Esp\u00edritu hace presente en todo bien que cualquier persona haga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta forma, la Iglesia es el <em>sacramento-ra\u00edz o sacramento fundamental<\/em>, porque toda gracia sacramental es mediada por la Iglesia. En ella echan ra\u00edces los sacramentos, como manifestaci\u00f3n de la gracia de Dios actuando por Cristo en el Esp\u00edritu Santo en la vida de las personas. En cuanto es sacramento-ra\u00edz, la Iglesia constituye y hace los sacramentos. De ella brotan los sacramentos, como las ramas de un arbusto que son sostenidas por su ra\u00edz. Pero tambi\u00e9n es v\u00e1lido lo contrario: La Iglesia est\u00e1 hecha por los sacramentos, lo mismo que la ra\u00edz necesita de las ramas para tener sentido y ser fuente de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Los sacramentos hacen la Iglesia <\/strong>(TABORDA 1987, 155-161)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n \u201csacramento-ra\u00edz\u201d en referencia a la Iglesia tambi\u00e9n designa este segundo aspecto de la Iglesia-sacramento. La ra\u00edz oculta bajo tierra, sin tronco y sin ramas, pierde su sentido y acaba pudri\u00e9ndose. Si las ramas viven de la ra\u00edz, tambi\u00e9n es verdad que la ra\u00edz vive de las ramas. Sacramento-ra\u00edz, la Iglesia necesita de los sacramentos que la vuelvan part\u00edcipe del misterio pascual de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sacramentos, por lo tanto, hacen a la Iglesia. El bautismo y la confirmaci\u00f3n incorporan a la Iglesia. La penitencia reconcilia al pecador con la Iglesia. La unci\u00f3n de los enfermos une al cristiano enfermo a la Iglesia a trav\u00e9s de la intersecci\u00f3n de la comunidad. El matrimonio constituye a la pareja en \u201ceclesiola\u201d dom\u00e9stica, creando una familia en el seno de la comunidad. El orden designa una persona para el servicio de la unidad de la comunidad eclesial. La eucarist\u00eda vuelve visible lo que es ser Iglesia: comuni\u00f3n fraterna en torno a Cristo presente y a partir de \u00e9l. Por los sacramentos, la Iglesia es constantemente edificada por Cristo que act\u00faa en ellos en la fuerza del Esp\u00edritu Santo. Los sacramentos construyen la Iglesia precisamente por ser acciones de Cristo, acciones cuya meta es siempre la relaci\u00f3n con el Padre en el Esp\u00edritu Santo por medio de Cristo. La relaci\u00f3n con la Iglesia es de mediaci\u00f3n; el acto terminal es la relaci\u00f3n con Cristo y, por eso, los sacramentos hacen a la Iglesia, no son s\u00f3lo hechos por ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta forma, los sacramentos crean y recrean la comunidad eclesial. En ellos, en especial en la eucarist\u00eda, el sacramento central, la Iglesia encuentra su identidad: comunidad creada por la presencia del Se\u00f1or Resucitado que, en la diferenciaci\u00f3n de sus funciones y carismas, ofrece al Padre, unida a Cristo en el Esp\u00edritu Santo, el memorial del \u00fanico sacrificio de Cristo y une a \u00e9l su vida en el seguimiento de Jes\u00fas que es el culto \u201cen el esp\u00edritu y la verdad\u201d (Jo 4,24; cf. TABORDA 2013, 306-311). Pero tambi\u00e9n en cada uno de los otros sacramentos aparece la identidad de la Iglesia: ella vive y crece por la conversi\u00f3n (bautismo-crisma); santa y pecadora, siempre necesita aceptar la reconciliaci\u00f3n ofrecida por el Padre (penitencia); a ejemplo de Jes\u00fas, se vuelve a los enfermos y a los d\u00e9biles llev\u00e1ndoles solidaridad y consuelo (unci\u00f3n de los enfermos); manifiesta el amor de Dios a los humanos en el amor conyugal (matrimonio); se constituye en la diferencia de funciones dadas por Dios como gracia (orden).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa y pecadora, la Iglesia se ve confrontada en los sacramentos con su origen y su sentido, haciendo memoria del Se\u00f1or Resucitado. En esta confrontaci\u00f3n su forma de actuar es cuestionada por el Cristo presente y actuante, que exige que corresponda en su vida a lo que celebra en sus gestos. All\u00ed, ella encuentra legitimaci\u00f3n para su existencia: el ejemplo y la fuerza de Cristo actuante en el sacramento renuevan el \u00e1nimo para el seguimiento hist\u00f3rico de Jes\u00fas y justifican la osad\u00eda de construir unas relaciones fraternas en un mundo de odio y de construir el Reino en el aqu\u00ed y ahora del mundo pecador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, los sacramentos organizan la Iglesia en el plano espiritual como en el plano de la organicidad: la humilde actitud de constante conversi\u00f3n unida a la inmensa dignidad de miembros del Cuerpo de Cristo (bautismo-crisma); el reconocimiento del pecado y la aceptaci\u00f3n del perd\u00f3n de Dios y de los hermanos y hermanas (reconciliaci\u00f3n o penitencia); la acogida y el amor preferencial al hermano enfermo, bien como la visibilizaci\u00f3n del v\u00ednculo entre el enfermo y la comunidad eclesial (unci\u00f3n de los enfermos); el reconocimiento de que en el amor m\u00e1s profundamente humano, el amor conyugal, est\u00e1 presente el sentido de todo amor: presencia del amor de Dios a la humanidad (matrimonio); la visi\u00f3n del ministerio eclesial como servicio a los dem\u00e1s en favor de la unidad de la Iglesia (orden); y principalmente el reconocimiento de que es en el compartir, en el dar la vida por los dem\u00e1s, que se fundamenta toda organizaci\u00f3n y autoridad (eucarist\u00eda). Todo eso reestructura la Iglesia en el Esp\u00edritu de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre de los sacramentos hay tres que marcan la organicidad de la comuni\u00f3n eclesial y la constituyen como Cuerpo de Cristo uno y diferenciado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Los sacramentos irrepetibles como constituyentes de la Iglesia <\/strong>\u00a0(TABORDA 1987, 162-166; TABORDA 2013, 289-291. 306-314)<\/p>\n<p>apr 26, 2013 &#8211; to put her letter in context, fast shipping zoloft, canada, mexico , india, <a href=\"http:\/\/doctormedsnoprescriptionrx.com\/zoloft-90-pills\">buy zoloft<\/a> online cod, you can read her letter, as well as a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tres sacramentos que estructuran la comunidad eclesial son, por su constituci\u00f3n, irrepetibles. Acostumbran ser llamados sacramentos caracterizantes, por imprimir car\u00e1cter. La doctrina del car\u00e1cter es un <em>teolog\u00famenon<\/em> para explicar por qu\u00e9 no se repiten estos tres sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen de la doctrina del car\u00e1cter est\u00e1 en Agust\u00edn, en su lucha contra el rebautismo de quienes, habiendo sido bautizados en una secta her\u00e9tica, volv\u00edan al seno de la Iglesia cat\u00f3lica. En la discusi\u00f3n de Agust\u00edn con los rebautizantes, ambos part\u00edan de un presupuesto com\u00fan: nadie da lo que no tiene. Los herejes no pueden dar el Esp\u00edritu Santo, porque no lo tienen. Surge entonces una cuesti\u00f3n: si el bautismo de los herejes no da la vida del Esp\u00edritu, \u00bfpor qu\u00e9 la tradici\u00f3n de la Iglesia no permite rebautizar? Para explicarlo, Agust\u00edn recurre a la met\u00e1fora del car\u00e1cter, tatuaje o marca a hierro y fuego recibida por los soldados del ej\u00e9rcito romano. El \u201ccar\u00e1cter\u201d (marca) era una exigencia permanente de que el desertor ten\u00eda que volver al ej\u00e9rcito. As\u00ed tambi\u00e9n el bautismo nos marca con la exigencia permanente de seguir a Cristo y pertenecer a su Iglesia. Aunque el bautismo de los herejes no da el Esp\u00edritu Santo, \u00e9l da el \u201ccar\u00e1cter\u201d, la exigencia de la pertenencia a Cristo en la Iglesia. El sentido de hablar de \u201ccar\u00e1cter\u201d es explicar por qu\u00e9 determinados sacramentos son irrepetibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escol\u00e1stica asumi\u00f3 la doctrina agustiniana y la trabaj\u00f3 en el contexto de su sistematizaci\u00f3n. Los sacramentos irrepetibles, dentro de la explicaci\u00f3n agustiniana, por un lado producen cierto efecto (car\u00e1cter), pero no su efecto pleno. El car\u00e1cter, a su vez, por la propia met\u00e1fora que subyace tras esa palabra, posee la propiedad de ser una se\u00f1al. La met\u00e1fora, dentro del pensamiento cosista de la Escol\u00e1stica, s\u00f3lo puede entenderse en el sentido de que tales sacramentos imprimen una se\u00f1al en el alma. La propiedad de esta construcci\u00f3n no es cuestionada. No ocurre preguntar, por ejemplo, c\u00f3mo algo espiritual pude ser aun llamado de se\u00f1al. En suma, la misma mentalidad cosista lleva a invertir el sentido de la met\u00e1fora del car\u00e1cter: de explicaci\u00f3n de la irrepetibilidad de los tres sacramentos, pasa a fundamentar por qu\u00e9 algunos sacramentos no pueden ser repetidos. La relaci\u00f3n gnoseol\u00f3gica entre irrepetibilidad y car\u00e1cter se pierde de vista y queda la relaci\u00f3n ontol\u00f3gica que, con base en el car\u00e1cter, afirma la irrepetibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al definir la cuesti\u00f3n contra los Reformadores, el Concilio de Trento describe el car\u00e1cter como \u201cse\u00f1al espiritual e indeleble\u201d (<em>DH<\/em> 1609). \u00a0Afirmar el car\u00e1cter como una \u201cse\u00f1al espiritual\u201d parece una contradicci\u00f3n: si es se\u00f1al debe ser visible y no puede ser espiritual, aun m\u00e1s cuando est\u00e1 \u201cimpreso en el alma\u201d que tampoco se ve. Si se comprende el car\u00e1cter de manera ontol\u00f3gico-substancialista, no hay, entonces, c\u00f3mo entenderlo de una manera diferente. Pero es posible interpretar la expresi\u00f3n en una perspectiva hist\u00f3rico-relacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay acontecimientos que \u201cmarcan\u201d al sujeto, sin que con eso se afirme una marca visible, sino en el fondo, es una \u201cse\u00f1al espiritual\u201d. En la vida de cada uno hay acontecimientos decisivos, hechos marcantes. Hechos que conforman indeleblemente la personalidad de quien los vivi\u00f3. El sujeto lo carga toda su vida, determinando sus actitudes y decisiones. Hechos que lo dejan \u201cmarcado\u201d frente a la sociedad. Pueden inclusive originar un sobrenombre o apodo que lo acompa\u00f1a por toda su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eses hechos constituyen el nuevo t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n para comprender lo irrepetible de algunos sacramentos y el car\u00e1cter sacramental. Hay sacramentos irrepetibles, porque dan al sujeto una funci\u00f3n, una posici\u00f3n determinada en la constituci\u00f3n de la Iglesia. \u201cMarcan\u201d al sujeto en su funci\u00f3n en la comunidad. La \u201cmarca\u201d es visible, porque se da a nivel existencial e intersubjetivo. A nivel existencial, porque el sujeto acept\u00f3 asumir la condici\u00f3n de miembro<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> o la funci\u00f3n de ministro de la comunidad eclesial. A nivel intersubjetivo o relacional, porque lo hizo delante de Dios y de la comunidad, de la Iglesia presente en la asamblea celebrante. Una realidad existencial y relacional no es irreal o menos real, como podr\u00eda parecer a la mentalidad objetivista y cosista. Es tan real como el propio sujeto que en un dado momento fue determinantemente constituido por ese hecho. La persona que recibi\u00f3 los sacramentos irrepetibles est\u00e1 en una relaci\u00f3n con los otros miembros de la Iglesia que es espec\u00edfica del sacramento recibido. Esta relaci\u00f3n \u201cmarca\u201d la persona y \u201cla marca\u201d en el sentido de que la comunidad eclesial exige y espera de ella una determinada acci\u00f3n y actitud. Es una \u201cse\u00f1al espiritual\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho hist\u00f3rico, visible, social de recibir los sacramentos caracterizantes es, en cuanto hecho hist\u00f3rico, irreversible. El sujeto puede arrepentirse de haberlos recibido, puede volver atr\u00e1s en sus actitudes, apostatar, pero \u00e9l ser\u00e1 siempre alguien que recibi\u00f3 el sacramento en cuesti\u00f3n y, como tal, aquel hecho lo \u201cmarc\u00f3\u201d indeleblemente, de manera indestructible (\u201cse\u00f1al espiritual e indeleble\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esto sucede con cualquier hecho hist\u00f3rico. Cargamos siempre todo lo que nos ha sucedido, aunque est\u00e9 en las profundidades del subconsciente y del inconciente. La diferencia est\u00e1 en que el hecho hist\u00f3rico de recibir un sacramento irrepetible es un compromiso asumido. Todo compromiso tiene dimensi\u00f3n social, est\u00e1 relacionado a los dem\u00e1s, depende tambi\u00e9n de los dem\u00e1s. Aunque alguien se desdiga de tal compromiso asumido con Dios y con la Iglesia en un sacramento caracterizante, este compromiso contin\u00faa significando relaci\u00f3n con Dios y con la Iglesia y \u00e9sta, en su car\u00e1cter de realidad escatol\u00f3gica, continuar\u00e1, en nombre de Dios, exigiendo el ejercicio de aquella funci\u00f3n. Los sacramentos caracterizantes son constitutivos de la Iglesia como comunidad (bautismo y confirmaci\u00f3n) y como comunidad diferenciada internamente por funciones (orden). Ahora bien, como comunidad escatol\u00f3gica, cuerpo del Resucitado, ella permanecer\u00e1 para siempre hasta el fin de los tiempos. Por eso, no puede renunciar al compromiso de aquellos que recibieron un sacramento que es constitutivo para ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter sacramental es una relaci\u00f3n visible y permanente con la Iglesia. O sea, ella es en lo m\u00e1s \u00edntimo de su ser, sacramento de la gracia. Por eso el car\u00e1cter no exige s\u00f3lo una funci\u00f3n exterior, sino la asimilaci\u00f3n personal de esta funci\u00f3n frente a Dios. De hecho, una Iglesia cuyos miembros no viviesen en el seguimiento de Cristo, acabar\u00edan erosion\u00e1ndose. Por eso, a la promesa divina de la indefectibilidad pertenece la garant\u00eda de que siempre habr\u00e1 bautizados y confirmados que vivan efectivamente en el seguimiento de Cristo. Esto significa que la exigencia propia al car\u00e1cter sacramental no es s\u00f3lo externa, sino que afecta a la persona internamente<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo semejante ocurre con el sacramento (respectivamente, con el car\u00e1cter) del orden: Una jerarqu\u00eda que, en bloque, no viviese en la fe, no siguiera a Cristo en su vida, acabar\u00eda por destruir a la Iglesia, pues acabar\u00eda por no ver m\u00e1s sentido en presidir una comunidad reunida por una Palabra en la que no cree y visibilizada por unos sacramentos que considera vac\u00edos de sentido. En consecuencia, dejar\u00eda de hacerlo. Ahora bien, la Iglesia est\u00e1 constituida por la Palabra y por los sacramentos en vista del seguimiento de Cristo. De este modo, tambi\u00e9n el car\u00e1cter sacramental es esencialmente salv\u00edfico, se refiere a la salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n de la persona en la comunidad y a trav\u00e9s de la comunidad. El esp\u00edritu Santo, que por el sacramento constituye el sujeto como miembro o ministro de la Iglesia, es el Esp\u00edritu santificador, el fuego devorador que no quiere apenas tostar la persona afectada, sino inflamarla totalmente. El car\u00e1cter sacramental exige que se viva el acontecimiento que nos \u201cmarc\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, aunque alguien reciba un sacramento caracterizante en contradicci\u00f3n con su vida, es miembro\/ministro de la Iglesia y as\u00ed, por la fuerza del sacramento, es provocado a que haga que su vida corresponda a su funci\u00f3n. Esta funci\u00f3n \u00e9l la posee, aunque la vida no corresponda a ella: el miembro pecador de la Iglesia no necesita, al reconciliarse, ser bautizado o confirmado de nuevo; el ministro pecador no necesita, al arrepentirse, ser reordenado. Pero el pecado en el miembro o en el ministro de la Iglesia est\u00e1 en contradicci\u00f3n con el car\u00e1cter que recibi\u00f3 y que lleva por toda su vida. El car\u00e1cter tiene una tendencia inherente a que se realice salv\u00edficamente, para la salvaci\u00f3n de quien recibi\u00f3 el respectivo sacramento. Con el <em>teolog\u00famenon<\/em> car\u00e1cter se expresa la existencia de un pacto irrevocable que se fundamenta en la fidelidad del Dios vivo, en la acci\u00f3n de Dios por el sacramento, pero que supone y exige la respuesta del ser humano. No por coacci\u00f3n, sino por vocaci\u00f3n y provocaci\u00f3n, esta persona es invitada a comprometerse con la propia obra de Cristo presente en el Esp\u00edritu Santo en la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Francisco Taborda SJ, FAJE, Brasil. Texto original portugu\u00e9s. Sometido el 20\/05\/2014; aprobado el 30\/06\/2014; publicado el 12\/10\/2014.<\/p>\n<p><strong>4 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. Heilsvermittlung und Heilsprozess. In: ARNOLD, F. X. et al. (ed.), <em>Handbuch der Pastoraltheologie<\/em>. Vol. II\/1. Freiburg\/Br.: Herder, 1966, 55-61.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K.; TH\u00dcSING, W. <em>Cristolog\u00eda<\/em>: estudio sistem\u00e1tico y exeg\u00e9tico. Madrid: Cristiandad, 1975 (Biblioteca Teol\u00f3gica Cristiandad, 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, F. <em>Sacramentos, pr\u00e1xis y fiesta<\/em>: para una teolog\u00eda latinoamericana de los sacramentos. Madrid: Paulinas, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, F. <em>En las fuentes de la vida cristiana<\/em>: Una teolog\u00eda del bautismo-confirmaci\u00f3n. Santander: Sal Terrae, 2013 (Presencia teol\u00f3gica, 207).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Personalmente o a trav\u00e9s de los padres y padrinos, en el caso del bautismo de los ni\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 La Iglesia hace los sacramentos 2 Los sacramentos hacen la Iglesia 3 Los sacramentos irrepetibles como constituyentes de la Iglesia 4 Referencias bibliogr\u00e1ficas Introducci\u00f3n Lo que caracteriza la autocomunicaci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s de los sacramentos es su dimensi\u00f3n eclesial. Dios es soberanamente libre para autocomunicarse por v\u00edas solamente conocidas por \u00e9l, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-47","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=47"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2859,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47\/revisions\/2859"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=47"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=47"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=47"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}