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{"id":457,"date":"2015-01-16T22:04:45","date_gmt":"2015-01-17T00:04:45","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=457"},"modified":"2016-04-09T17:01:43","modified_gmt":"2016-04-09T20:01:43","slug":"creer-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=457","title":{"rendered":"Creer en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Introducci\u00f3n explicativa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Creer\/Fe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 En Am\u00e9rica Latina: Contexto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Hermen\u00e9utica liberadora<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Desaf\u00edos y perspectivas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Introducci\u00f3n explicativa <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, cuando decimos creer en Am\u00e9rica Latina (AL) afirmamos un lugar geogr\u00e1fico o, mejor, una vasta geograf\u00eda donde la propuesta de la revelaci\u00f3n cristiana se ha hecho y ha hecho historia. La dificultad de reducir esta diversidad geogr\u00e1fica y humana a un concepto, AL, es evidente. La diferencia entre los pa\u00edses del continente y de las islas del Caribe es enorme y, aun en un mismo pa\u00eds, nos encontramos con una diversidad de regiones y de entramados humanos que se resisten a renunciar a su particularidad irreductible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se habla de marco social y eclesial de AL y el Caribe no se puede olvidar que se trata de una abstracci\u00f3n, un recurso ling\u00fc\u00edstico que para nada representa la viva realidad de nuestras tierras. Las im\u00e1genes y los conceptos son necesarios para la reflexi\u00f3n, pero, al mismo tiempo, ellos son deficientes e inadecuados. Ser\u00eda una ilusi\u00f3n intelectual, en cualquiera de sus vertientes realista o idealista, pensar que estas im\u00e1genes encarnan el retrato pintoresco y animado de la realidad viva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de esta dificultad, erigida en memoria, que honra la complejidad de la realidad y la insuficiencia y la fragmentaci\u00f3n de toda explicaci\u00f3n sobre ella, se acuerda en afirmar, un \u201cesp\u00edritu latinoamericano\u201d que, a la sombra de esta complejidad, se manifiesta como \u201cuna simplicidad permanente y, sin embargo, constantemente creadora\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, cuando hablamos sobre creer en AL no estamos proponiendo una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la especificidad de la fe (<em>fides qua, fides quae<\/em>) o la fe entendida y justificada, sino que consideramos la fe <em>quoad exercicium<\/em>, es decir, como la respuesta viva a una propuesta. No se trata de una teor\u00eda sobre la fe en general, la cual no existe, o de la fe en AL, sino de buscar lo que est\u00e1 impl\u00edcito, como exigencia y desaf\u00edo, en la respuesta a esa propuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Creer\/Fe<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el ser humano tiene fe en algo o en alguien se dice que \u00e9l cree. La correspondencia entre creer y tener fe no es absoluta, pero se puede afirmar que el significado de ambos encuentra una cierta coincidencia en cuanto se relacionan con algo que no es evidente. Desde este punto de vista, seg\u00fan el objeto de la creencia o de la fe, se puede hablar de una fe o de una creencia humana y religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe cristiana tiene una caracter\u00edstica singular por su car\u00e1cter teologal. Esto quiere decir que ella no es meramente humana o religiosa. Cuando humanamente se tiene fe en algo o en alguien no se puede garantizar la fidelidad de la parte de lo que se cree o de a quien se cree. Desde el punto de vista religioso, creer en una divinidad, en una fuerza superior y misteriosa no implica necesariamente una relaci\u00f3n personal con esa divinidad. Decir que la fe cristiana tiene un car\u00e1cter teologal significa que: a) ella tiene su origen en Dios, es Dios mismo quien se propone para ser cre\u00eddo (<em>credere Deum<\/em>), b) que la fidelidad de Dios est\u00e1 garantizada, se cree porque Dios es el propio motivo por el que se cree (<em>credere Deo<\/em>) y c) que ella posee una din\u00e1mica relacional en la cual la propia divinidad est\u00e1 implicada promoviendo, sosteniendo y encaminando el asentimiento hacia un fin que es Dios mismo (<em>credere in Deum<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter teologal de la fe, precisamente por <em>lo<\/em> que se cree, <em>a<\/em> quien se cree y <em>para<\/em> quien se cree, implica tambi\u00e9n una oscuridad y una certeza. Oscuridad porque a la verdad del objeto de fe no se llega por la evidencia de la demostraci\u00f3n sino por la autoridad de quien se propone para ser cre\u00eddo: \u201cLa fe es cierta no porque implica la evidencia de una cosa vista, sino porque es la adhesi\u00f3n a una persona que ve\u201d (J. Moroux, 83). La certeza de la fe no es, por lo tanto, una evidencia que se funda en la visi\u00f3n del creyente, sino en la visi\u00f3n de aquel a quien se cree.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La singularidad de esta certeza es extraordinaria porque la persona a quien se cree se hace, por as\u00ed decir, pasiva de su propia visi\u00f3n. Creyendo al que ve, vemos a trav\u00e9s de \u00e9l, porque \u00e9l ve a trav\u00e9s de nosotros. En un sentido estricto, la fe no es acompa\u00f1ada de la duda, por este modo singular de visi\u00f3n, el que cree no tiene dudas. No se puede confundir la tendencia a buscar y a comprender con un estado de duda, esta tendencia es inherente a la naturaleza del misterio que no se deja definir o limitar en nuestras representaciones. La certeza de la fe se confirma tambi\u00e9n, no solo en la confesi\u00f3n, sino tambi\u00e9n en la pr\u00e1ctica, el ejercicio de la caridad aporta una mayor coherencia y sentido a lo cre\u00eddo. La <em>fides quaerens intellectum<\/em> es tambi\u00e9n <em>fides quaerens caritatem<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En rigor, creer en AL o la fe en AL son equivalentes. Pero preferimos el verbo creer, precisamente, porque queremos subrayar el dinamismo prospectivo y ascendente de la propuesta que se nos ofrece como camino, verdad y vida (Cfr. Jn 14, 6) y que el sustantivo fe podr\u00eda oscurecer, por la misma funci\u00f3n del sustantivo en el artificio del lenguaje, al sugerirnos la imagen o la idea de una sustancia estable, de un hecho adquirido, de un absoluto. El verbo nos da la imagen viva de este acto singular y \u00fanico (acto de fe), mantiene su car\u00e1cter itinerante y provisorio, nos transmite el sentimiento de que en la respuesta queda siempre algo que necesita ser restablecido y completado, nos abre a la invenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 En Am\u00e9rica Latina: contexto <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La propuesta cristiana se configura en una trama hist\u00f3rica determinada (historia de la elecci\u00f3n del pueblo de Israel) con una pretensi\u00f3n de universalidad. Es una propuesta que alcanza a todas las naciones y en este sentido, el contexto de su configuraci\u00f3n hist\u00f3rica no limita la posibilidad de tejerse en otros contextos. La universalidad de la propuesta, su sentido original, solo puede ser recuperada si se entiende en los nuevos contextos donde ella es propuesta. Es en este sentido que podemos entender cualquier tipo de enunciado donde se explicitan las respuestas a la propuesta en un contexto determinado, en este caso, creer en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, a pesar de que hoy no entra en discusi\u00f3n el car\u00e1cter contextual de todo discurso teol\u00f3gico, no se cuestiona la legitimidad de este discurso de recurrir a otros saberes para dar raz\u00f3n de la fe. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica latinoamericana represent\u00f3 una novedad por ampliar considerablemente el abanico de posibilidades de este recurso auxiliar en su esfuerzo intelectivo pr\u00e1ctico de la propuesta cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La consecuencia l\u00f3gica de estas afirmaciones es que la respuesta (creer) a la propuesta de la revelaci\u00f3n est\u00e1 ligada a un contexto relativo y que, sin este v\u00ednculo necesario, no ser\u00eda posible ni responder de modo coherente ni honorar la pretensi\u00f3n absoluta y universal de la propuesta. Esta tarea exige un m\u00e9todo adecuado para poder dar cuenta, dar raz\u00f3n de la experiencia de fe, una fe enraizada y fundamentada en toda las experiencias del pasado, pero testimoniada en el presente y proyectada a un futuro de plenitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando afirmamos que toda reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, toda respuesta de fe a la propuesta de la revelaci\u00f3n est\u00e1 situada en un contexto particular, implicamos una pluralidad de modos, de s\u00edmbolos, de lenguaje para comunicar, dar raz\u00f3n y testimoniar esta experiencia de fe. Ni la vida creyente ni la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica poseen el privilegio de una \u201cextra-territorialidad\u201d. Ellas hacen parte de la cultura y del contexto en el seno de los cuales ellas se desarrollan. Olvidar este relativismo, en nombre de lo absoluto del contenido, es justamente cortar toda posibilidad de contacto con el grupo humano relativo y concreto al que est\u00e1 destinado la propuesta y, por consiguiente, condenarse a una manera conservadora de actuar y pensar. La fe practicada y pensada no ha sido ni es aut\u00f3noma de su contexto. Esta vida y reflexi\u00f3n no se dan en el interior de un laboratorio libre de contaminaci\u00f3n, sino en medio de un mundo contaminado por todas las tendencias y luchas ideol\u00f3gicas. Pero, precisamente, porque la fe se \u201cmundaniza\u201d es que ella ha respondido y puede responder a las preguntas y desaf\u00edos que han surgido o pueden surgir a lo largo de todos los momentos cruciales de la historia de la humanidad. \u00a0Entendiendo como cruciales estos tiempos, donde mas all\u00e1 de sus movimientos contradictorios, as\u00ed lo reconoce el Concilio, est\u00e1n marcados por una sincera y profunda b\u00fasqueda de sentido. (Cfr. <em>GS<\/em>, 4-10)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Hermen\u00e9utica liberadora <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta, en este caso creer, implica ya la instauraci\u00f3n de un di\u00e1logo. Esto quiere decir que la propuesta cristiana, al entrar en di\u00e1logo con un contexto social, cultural y espiritual, se reinventa. Una de las caracter\u00edsticas medulares de este di\u00e1logo-\u201cconversaci\u00f3n\u201d es la reinvenci\u00f3n, esta misma consecuencia del car\u00e1cter universal de la propuesta y, por as\u00ed decir, el lugar de su verificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reinventar no es prescindir de toda la preparaci\u00f3n que ha hecho posible llegar al punto de la conversaci\u00f3n, sino la renuncia a poner como condici\u00f3n que se cumpla la propuesta, previamente le\u00edda y entendida, antes de ser acogida. La invenci\u00f3n exhibe constantemente un car\u00e1cter impredecible al mismo tiempo que permanece atada a todo lo que la suscita. Para esta reinvenci\u00f3n, el creyente necesita de una teolog\u00eda que se distinga m\u00e1s por el m\u00e9todo empleado que por el lenguaje. En AL esta teolog\u00eda se conoce como teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n (TL) no porque, como lo se\u00f1al\u00f3 hace 40 a\u00f1os Juan Luis Segundo, su contenido sea la liberaci\u00f3n, sino porque intenta ser una teolog\u00eda liberadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9todo de esta teolog\u00eda, propuesto por el mismo Segundo, es un c\u00edrculo hermen\u00e9utico definido como:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">el continuo cambio de nuestra interpretaci\u00f3n de la Biblia en funci\u00f3n de los continuos cambios de nuestra realidad presente, tanto individual como social. Hermen\u00e9utica significa interpretaci\u00f3n. Y el car\u00e1cter circular de dicha interpretaci\u00f3n va en que cada nueva realidad obliga a interpretar de nuevo la revelaci\u00f3n de Dios, a cambiar con ella la realidad y, por ende, a volver a interpretar\u2026 y as\u00ed sucesivamente. (J. L. Segundo, 12).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9todo es decisivo para mantener y asegurar el car\u00e1cter liberador de la teolog\u00eda. Es por este m\u00e9todo que el te\u00f3logo articula las disciplinas que le abren el pasado y las disciplinas que le explican el presente, arm\u00e1ndose de los criterios actuales que lo hacen capaz de responder a las nuevas preguntas surgidas del contacto con la nueva realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Segundo, hacer teolog\u00eda liberadora ser\u00e1 siempre interpretar la palabra de Dios, dirigida al hombre de hoy en su aqu\u00ed y ahora, de una manera nueva. Esta novedad es exigida por la nueva realidad cuyas preguntas quedar\u00edan sin respuestas o recibir\u00edan respuestas inservibles o conservadoras, respuestas que buscar\u00edan aprobar lo que ya no existe o desaprobar lo existente. En otras palabras, fallar en responder a la nueva realidad por una manera nueva de interpretar la palabra de Dios equivaldr\u00eda a responder preguntas no hechas o a determinar de antemano las preguntas que deber\u00edan ser colocadas, sin percibir que esas respuestas, ellas mismas, fueron suscitadas en un contexto determinado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este fallo significar\u00eda, en \u00faltimo t\u00e9rmino, el fracaso de la teolog\u00eda y su pretensi\u00f3n de articular un discurso que anuncia y enuncia con sentido un mensaje elocuente para el hombre de hoy, elocuente por ser capaz de responder y representar con seriedad la pregunta por el sentido y la finalidad \u00faltima de la historia humana tejida en una multiplicidad de contextos. La teolog\u00eda fracasa cuando diluye la propuesta de fe (kerygma) al privarla de su universalidad y car\u00e1cter absoluto o, lo que es lo mismo, privarla de su naturaleza hist\u00f3rica y a historizarse. El contenido absoluto, revelaci\u00f3n de Dios, est\u00e1 destinado -por ser propuesta- a relativizarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este car\u00e1cter circular del m\u00e9todo teol\u00f3gico tambi\u00e9n ha sido expresado por Ratzinger en t\u00e9rminos de discurso escatol\u00f3gico, como la necesaria tensi\u00f3n entre palabra-esquema y realidad. La palabra-esquema es el relato de una historia posterior y por esta raz\u00f3n solo se llena de contenido por la propia experiencia hist\u00f3rica (realidad). Sin embargo, la palabra no es desprovista de contenido, ella es la fuente de lo cristiano y su norma. La palabra-esquema incorpora la realidad como la historia posterior que, a su vez, revela la amplitud y el alcance de la palabra. La experiencia hist\u00f3rica de la progresiva realidad est\u00e1 llamada a ser superada por la palabra con contenido que vehicula el esquema; ese contenido es suficientemente claro y amplio como para incorporar toda la realidad y, al mismo tiempo, dejar que se aclare su pleno sentido por la incorporaci\u00f3n de las experiencias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El esquema clama la realidad y por eso tiene que relatarla como historia posterior pero, al mismo tiempo, este esquema solo se llena de contenido por la experiencia hist\u00f3rica:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es solo as\u00ed como el esquema se va llenando de realidad. Se quedar\u00eda, por el contrario, en un vac\u00edo esquem\u00e1tico si pretendiera deducir el contenido exclusivamente a partir del texto reconstruido en su forma m\u00e1s primitiva. De esa manera el lector mismo es arrastrado a la aventura de la palabra, no pudiendo comprenderla sino como copart\u00edcipe y no como mero espectador. (J. Ratzinger, <em>Escatolog\u00eda<\/em>, 63-64).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Desaf\u00edos y perspectivas <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de estas consideraciones podemos preguntarnos por los desaf\u00edos a los cuales se enfrenta y tiene que responder la vida creyente en nuestro continente, en otras palabras, \u00bfqu\u00e9 significa creer en AL?, o \u00bfqu\u00e9 implica o cu\u00e1les son las exigencias de responder a la propuesta personal, no individual, de seguir a Jes\u00fas? Es claro que esta pregunta no se formular\u00eda sin un m\u00ednimo de inventario de la realidad. Si alguien se pregunta qu\u00e9 hacer o cu\u00e1l ser\u00eda la respuesta que deber\u00eda dar en una situaci\u00f3n determinada, es porque ya el propio contexto le est\u00e1 colocando preguntas nuevas que exigen respuestas nuevas. Se experimenta una insatisfacci\u00f3n y el sentimiento de no estar a la altura de la exigencia de lo que se cree y de ah\u00ed la necesidad de interpretar para que el testimonio de la esperanza sea coherente con ella (c\u00edrculo hermen\u00e9utico).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida creyente es ella misma, en cuanto vida con sentido, dar raz\u00f3n de lo que se cree o de lo que se espera porque se cree. Aunque este dar raz\u00f3n (apolog\u00eda) aparece en el NT en un contexto de defensa puede ser entendido en un contexto de di\u00e1logo, comunicar, dar noticia, explicar la esperanza a todo aquel que se interesa por ella (1Pd 3, 15). Esta conversaci\u00f3n nos coloca en la din\u00e1mica de un movimiento doble. Por un lado, se da noticia de lo que se cree y, al mismo tiempo, se entra en una b\u00fasqueda de la propia identidad, lo cual supone entrar en un camino de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En AL, este dar raz\u00f3n de la esperanza no est\u00e1 relacionado tanto con la dimensi\u00f3n racional, entendida como coherencia l\u00f3gica, conveniencia, plausibilidad de lo que se propone para ser cre\u00eddo, cuanto con el divorcio de la propuesta de la vida creyente y su empe\u00f1o por humanizar el mundo o, lo que es lo mismo, hacerlo seg\u00fan el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La TL ha intentado colocar el desaf\u00edo de la fe y de la teolog\u00eda, en este contexto latinoamericano, en el nivel de las condiciones de injusticia en la que vive la mayor\u00eda de nuestra gente. La racionalidad y la credibilidad de creer en AL depende de la fuerza de la fe para ayudar a transformar el mundo de injusticia. No se trata de defender o justificar la racionalidad y la credibilidad de la fe frente a los que eliminan a Dios del mundo o lo consideran una fantas\u00eda infantil y est\u00e9ril, sino, y aqu\u00ed est\u00e1 el drama de nuestro contexto, a los que han creado y mantienen la \u201cinjusticia estructural\u201d y que al mismo tiempo que se confiesan creyentes. En otros t\u00e9rminos, se confiesa la fe, sus contenidos (<em>fides quae<\/em>), pero no existe un acto de fe (<em>fides qua<\/em>). Este divorcio no hace m\u00e1s que revelar una increencia solapada de credulidad o, lo que es lo mismo, creer en un falso dios o en un dios inexistente y para quien la \u201cinjusticia institucionalizada\u201d se convierte en la realidad que la desenmascara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Motivada por el esp\u00edritu del Concilio Vaticano II, la Iglesia latinoamericana quiso ser protagonista del proceso de humanizaci\u00f3n exigido por el Concilio:<\/p>\n<blockquote><p>Al proclamar el Concilio la alt\u00edsima vocaci\u00f3n del hombre y la divina semilla que en \u00e9ste se oculta, ofrece al g\u00e9nero humano la sincera colaboraci\u00f3n de la Iglesia para lograr la <em>fraternidad universal<\/em> que responda a esa vocaci\u00f3n. No impulsa a la Iglesia ambici\u00f3n terrena alguna. S\u00f3lo desea una cosa: continuar, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido. (GS, 3)<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde AL, creer se ha traducido en una opci\u00f3n: \u201copci\u00f3n preferencial por los pobres\u201d, una opci\u00f3n que es \u201cintr\u00ednsecamente cristol\u00f3gica\u201d. En el documento final de la Conferencia Episcopal Latinoamericana y del Caribe reunida en Aparecida se afirma: \u201cTodo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo\u201d (DA, 393).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La opci\u00f3n preferencial por los pobres ha sido el modo c\u00f3mo la fe en AL ha encontrado su realizaci\u00f3n hist\u00f3rica y con esto no se ha hecho m\u00e1s que seguir el esp\u00edritu del Concilio cuando afirma: \u201cLos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, <em>sobre todo de los pobres y de cuantos sufren<\/em>, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo\u201d. (GS, 1) La opci\u00f3n preferencial por el pobre, sin eufemismo y sin necesidad de notas aclaratorias, constituye el \u201checho mayor\u201d, el \u201csigno de los tiempos\u201d de la \u00e9poca y de la realidad latinoamericanas y del Caribe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Afirmar que la fe tiene una realizaci\u00f3n hist\u00f3rica significa que ella no es independiente del contexto m\u00f3vil en el que se anuncia, y que las aut\u00e9nticas aspiraciones humanas encuentran una afinidad con lo que se propone. La propuesta de fe no es aut\u00f3noma o independiente de estas aspiraciones. En un sentido cristiano se tiene que afirmar que estas aspiraciones son el resultado de una fe impl\u00edcita, son el fruto de las \u201c<em>seminas verbi<\/em>\u201d que el Sembrador plant\u00f3 en el ser humano. En esto consiste justamente la universalidad de la propuesta porque, en definitiva, la propuesta y la aut\u00e9ntica aspiraci\u00f3n humana se reconocen. Este podr\u00eda ser el sentido profundo de la afirmaci\u00f3n de Paulo VI \u201cla Iglesia es experta en humanidad\u201d o de las palabras del Concilio:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n<\/em>. La comunidad cristiana est\u00e1 integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Esp\u00edritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvaci\u00f3n para comunicarla a todos. La Iglesia, por ello, se siente \u00edntima y realmente solidaria del genero humano y de su historia\u201d. (GS, 1)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su propuesta es plenamente humana y ella se encuentra con la b\u00fasqueda aut\u00e9ntica de la humanidad, como dos equipos perforando un t\u00fanel a partir de los lados opuestos de la monta\u00f1a pero que se encuentran en la oscuridad gracias a la habilidad del ingeniero. (Cfr. M. Blondel, <em>L\u2019Action<\/em>. I, 30 )<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que intentar un diagn\u00f3stico del contexto latinoamericano, ya David Tracy afirmaba al inicio de los noventa, que era imposible darle un nombre al presente, queremos aqu\u00ed insistir en la importancia del m\u00e9todo en la configuraci\u00f3n de una respuesta liberadora a la propuesta de la fe. En palabras de J. L. Segundo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">lo \u00fanico que puede mantener indefinidamente el car\u00e1cter liberador de una teolog\u00eda, no es su contenido sino su m\u00e9todo. En \u00e9ste est\u00e1 la garant\u00eda de que cualquiera que sea el vocabulario usado, y cualquiera que sean las tentativas del sistema para reabsolverlo, el sistema mismo va a continuar apareciendo en el horizonte teol\u00f3gico como opresor. Y en ello est\u00e1 la mayor esperanza teol\u00f3gica para el futuro. (J. L. Segundo, 48)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Segundo, el m\u00e9todo (c\u00edrculo hermen\u00e9utico) es lo que permite rescatar la soberana libertad de la palabra de Dios para decir, cualquiera sea el nombre que se le d\u00e9 al contexto, lo que es creadoramente liberador en dicha situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La din\u00e1mica encarnatoria de la fe no podr\u00eda ser honorada sin la insistencia en la responsabilidad creyente, como lo dec\u00eda I. Ellacur\u00eda y lo dice J. Sobrino, de <em>hacerse cargo<\/em> de la realidad, <em>cargar<\/em> con ella, <em>encargarse<\/em> de ella y <em>dejarse cargar<\/em> por ella. Dios se ha manifestado de manera definitiva (Hb 1, 1-6) en la palabra hecha carne (Jn 1, 1-4). Creer en esta propuesta, cualquiera sea el contexto donde esta respuesta se hace vida, ser\u00e1 siempre una manera de encarnar su universalidad (Mt 13, 33) y de universalizar su encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eugenio Rivas, SJ. FAJE, Brasil\/Santo Domingo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Referencias Bibliogr\u00e1ficas <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BERRIOS, F. \u2013 J. COSTADOAT \u2013 D. GARC\u00cdA ed., <em>Signos de estos tiempos. Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de nuestra \u00e9poca<\/em>, Centro Teol\u00f3gico Manuel Larra\u00edn, Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Santiago, Chile 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BONDEL, M., <em>L\u2019Action. Essai d\u2019une science de la pratique et d\u2019une critique de la vie<\/em>, Paris 1893.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHENU, B., <em>Teolog\u00edas cristianas de los Terceros Mundos<\/em>, Herder, Barcelona 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COSTADOAT, J., \u201cLa hermen\u00e9utica en las teolog\u00edas contextuales de la liberaci\u00f3n\u201d, <em>Teolog\u00eda y Vida<\/em>, 46 (2005), 56-74.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">________, \u201cSeguimiento de Cristo en Am\u00e9rica Latina\u201d, <em>Gregorianum<\/em> 93, 3 (2012) 573-592.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">________, \u201cValoraci\u00f3n teol\u00f3gica del pluralismo\u201d, <em>Anales de la Facultad de\u00a0<\/em><em style=\"line-height: 1.5;\">Teolog\u00eda<\/em><span style=\"line-height: 1.5;\">, 1, (2010) 605-621.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LAGUNA, J., <em>Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad. Hoja de ruta samaritana para otro mundo posible<\/em>, &lt;<span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.cristianismeijusticia.net\/files\/es172.pdf\">http:\/\/www.cristianismeijusticia.net\/files\/es172.pdf<\/a><\/span>.&gt; Acceso: 14 agosto 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ELLACUR\u00cdA, I., <em>Hacia una fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica del m\u00e9todo teol\u00f3gico latinoamericano<\/em>, UCA, El Salvador, 1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ELLACUR\u00cdA, I. \u2013 J. SOBRINO ed., <em>Mysterium Liberationis. Conceptos fundamentales de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n<\/em>, Madrid, Trotta 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MOUROUX, J., \u201cStructure \u00abpersonnelle\u00bb de la foi\u201d, <em>Recherches de Science Religieuse<\/em>, 29 (1939) 59-107.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PARRA, A., \u201cEl contexto de situaci\u00f3n: acci\u00f3n y transformaci\u00f3n\u201d; en <em>Textos, Contextos y Pretextos: Teolog\u00eda Fundamental<\/em>; Universidad Javeriana, Bogot\u00e1, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RATZINGER, J., <em>Escatolog\u00eda. La muerte y la vida eterna<\/em>, Herder, Barcelona 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SEGUNDO, J. L., <em>Liberaci\u00f3n de la teolog\u00eda<\/em>, Buenos Aires 1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOBRINO, J., \u201cTeolog\u00eda desde la realidad\u201d, en\u00a0 <em>Panorama de\u00a0la Teolog\u00eda Latinoamericana<\/em>, Verbo Divino, Navarra 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">________, \u201cEl pueblo crucificado y la civilizaci\u00f3n de la pobreza (el \u00abhacerse cargo de a realidad\u00bb de Ignacio Ellacur\u00eda)\u201d en <em>Fuera de los pobres no hay salvaci\u00f3n. Peque\u00f1os ensayos ut\u00f3picos-prof\u00e9ticos<\/em>, Trotta, Madrid 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRACY, D., \u201cDar nombre al presente\u201d, <em>Concilium<\/em> 227 (1990) 81-87.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00c9LEZ C., O. C. \u201cTeolog\u00edas y m\u00e9todos\u201d, <em>Theologica Xaveriana<\/em>, 153 (2005) 29-52.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constituci\u00f3n Pastoral Gaudium et Spes (GS),\u00a0 &lt;<span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html<\/a><\/span>&gt;. Acceso: 14 agosto 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Documento Conclusivo: V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecia, 13-31 de mayo 2007, &lt;<span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.celam.org\/aparecida\/Espanol.pdf\">http:\/\/www.celam.org\/aparecida\/Espanol.pdf<\/a><\/span>&gt;. Acceso: 14 agosto 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Introducci\u00f3n explicativa 2 Creer\/Fe 3 En Am\u00e9rica Latina: Contexto 4 Hermen\u00e9utica liberadora 5 Desaf\u00edos y perspectivas 6 Bibliograf\u00eda 1 Introducci\u00f3n explicativa En primer lugar, cuando decimos creer en Am\u00e9rica Latina (AL) afirmamos un lugar geogr\u00e1fico o, mejor, una vasta geograf\u00eda donde la propuesta de la revelaci\u00f3n cristiana se ha hecho y ha hecho [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[99],"tags":[],"class_list":["post-457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-fundamental-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=457"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/457\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1134,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/457\/revisions\/1134"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}