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{"id":429,"date":"2015-01-09T11:04:29","date_gmt":"2015-01-09T13:04:29","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=429"},"modified":"2016-04-09T17:49:10","modified_gmt":"2016-04-09T20:49:10","slug":"catequesis-e-iniciacion-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=429","title":{"rendered":"Catequesis e iniciaci\u00f3n cristiana"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">1 Fundamento de la catequesis en la iniciaci\u00f3n cristiana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Parte de la evangelizaci\u00f3n y una de sus formas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Origen y lugar de los catecismos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Catequesis narrativa; iniciaci\u00f3n a la vida de los disc\u00edpulos de Cristo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Resumiendo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Fundamento de la catequesis en la iniciaci\u00f3n cristiana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La catequesis naci\u00f3 en la Iglesia vinculada a la iniciaci\u00f3n cristiana, lo que equivale a decir: como anuncio del evangelio de Jes\u00fas Cristo, o sea, de la buena noticia que es Jes\u00fas Cristo (<em>Evangelii nuntiandi<\/em>, 7). El anuncio proclamado por el propio Dios en su Hijo Jes\u00fas Cristo, por medio de la totalidad de la vida de la Iglesia que constituye la tradici\u00f3n de la fe. Seg\u00fan la Carta de Pablo a los Colosenses (2, 6), esta proclamaci\u00f3n tiene como finalidad iniciar a una vida, a un camino: la vida en Cristo: \u201cAs\u00ed como recibisteis al Se\u00f1or Jes\u00fas Cristo, as\u00ed tambi\u00e9n caminad en \u00e9l\u201d. El verbo \u201crecibir\u201d (<em>paralamban\u014d<\/em>) junto con el verbo \u201ctransmitir\u201d (<em>parad\u00edd\u014dmi<\/em>) son los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos que designan el proceso de la tradici\u00f3n de la fe. La fe cristiana recibida en la tradici\u00f3n constituida por toda la vida de la Iglesia es un caminar, una forma de vida antes de ser formulada en conceptos. Los primeros cristianos son llamados de \u201cseguidores del camino\u201d (cf. At 9,2; 24,14). En At 18, 25 se dice que Apolo \u201cera catequizado en el camino del Se\u00f1or\u201d (<em>katekh\u0113m\u00e9nos ten hodon tou kyr\u00edou<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la tradici\u00f3n, la catequesis consiste en ser iniciado en el camino del Se\u00f1or, y esta iniciaci\u00f3n no es mera instrucci\u00f3n como muestra el catecumenado de los primeros siglos, sino iniciaci\u00f3n a la vida en la comunidad cristiana a trav\u00e9s de palabras y actos: participaci\u00f3n en la liturgia de la palabra junto a la comunidad reunida los domingos para la celebraci\u00f3n de la Cena, iniciaci\u00f3n al <em>ethos<\/em> de la comunidad por la pr\u00e1ctica de los mandamientos llevados a la plenitud en el mandamiento de Jes\u00fas (amar como \u00e9l am\u00f3), y varios actos sacramentales: Imposici\u00f3n de la se\u00f1al de la cruz, escrutinios, entrega del s\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles celebrados siempre en la liturgia de la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Parte de la evangelizaci\u00f3n y una de sus formas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia nacida de la acci\u00f3n evangelizadora de Jes\u00fas y de los Doce (EN, 15) \u00a0anuncia el evangelio, como lo hizo Jes\u00fas, con toda su vida. Desde el nacimiento de la Iglesia, la catequesis es una de las formas de evangelizaci\u00f3n y, por eso, comparte con ella su caracter\u00edstica singular que es la descentraci\u00f3n de la palabra de la Iglesia ante de la Palabra de Dios. Solamente as\u00ed puede nacer la fe como respuesta al Dios que se revela (<em>Dei Verbum<\/em>, 5). \u00a0Es muy probable que esa caracter\u00edstica de la catequesis explique, como sugiere Jungmann, el uso del verbo <em>kath\u0113khein<\/em> para hablar de la iniciaci\u00f3n cristiana, en el lugar de los verbos ense\u00f1ar o instruir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En griego profano el t\u00e9rmino <em>kat\u0113khein<\/em>, que es usado raramente, conserva su significado primitivo tal como \u201cretumbar\u201d, \u201cresonar\u201d (cf. <em>\u0113khos<\/em>, eco). \u00a0No cabe duda de que de ah\u00ed deriva el significado corriente del t\u00e9rmino catequesis en el uso eclesi\u00e1stico: el mensaje de Dios debe sonar o resonar en los o\u00eddos de los humanos, siguiendo las palabras de la oraci\u00f3n del oficio Lit\u00fargico propio de los ap\u00f3stoles, tomadas del salmo 19,5: <em>in omnem terram exivit sonus eorum<\/em> \u00a0(a toda la tierra alcanza su preg\u00f3n). En las palabras de la catequesis debe hacer eco otra palabra: la Palabra que trasciende las palabras humanas y que, sin embargo, s\u00f3lo en ellas puede ser reconocida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta de la fe cristiana nace de la ense\u00f1anza del propio Dios, como respuesta a su Palabra, que se manifiesta en Jes\u00fas Cristo. El propio Jes\u00fas lo dijo: \u201cSer\u00e1n todos disc\u00edpulos de Dios, Jn 6,45. La catequesis, comunicando al catec\u00fameno las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en actos y palabras, ratificadas por su muerte y resurrecci\u00f3n, debe conducir a o\u00edr la Palabra del propio Dios. \u201cTodo el que escucha al Padre y aprende, viene a m\u00ed\u201d continua diciendo Jes\u00fas\u00a0 (<em>ibid.<\/em>), y as\u00ed se cumple la profec\u00eda de Isa\u00edas (54,13). \u00c9ste es el humilde servicio que la catequesis puede prestar al Evangelio. Reside ah\u00ed su grandeza y su dificultad, al envolver, de forma significativa en cada \u00e9poca y en cada lugar del vasto mundo, la vida y la acci\u00f3n de la Iglesia en cuanto sacramento de Cristo. La catequesis debe entenderse, por lo tanto, como servicio a la Palabra divina en Jes\u00fas Cristo, consciente de que la Palabra es m\u00e1s que el texto de la Biblia. La Palabra brota de los labios divinos y resuena en el coraz\u00f3n humano por medio del servicio humilde del anuncio del Evangelio, que debe conjugar la palabra normativa de la Biblia, el testimonio de la vida eclesial recibido en el proceso ininterrumpido de la tradici\u00f3n de la fe y la atenci\u00f3n sol\u00edcita a las angustias y las esperanzas del oyente de la Palabra, de cuya salvaci\u00f3n la propia Iglesia es llamada en cada instante a ser sacramento. Las dificultades de la catequesis solo se superan f\u00e1cilmente cuando el anuncio del evangelio es vivido como misi\u00f3n de una comunidad consciente de la responsabilidad de su misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La catequesis as\u00ed entendida forma parte de la evangelizaci\u00f3n siendo una de sus formas. Como se afirma en la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Catechesi tradendae<\/em>, 5, el objetivo de la catequesis, como el de la evangelizaci\u00f3n, es \u201canunciar el Misterio de Cristo. Catequizar es, en cierto modo, llevar a uno a escrutar ese Misterio en toda su dimensi\u00f3n:\u00a0\u00abIluminar a todos acerca de la dispensaci\u00f3n del misterio&#8230; comprender, en uni\u00f3n con todos los santos, cu\u00e1l es la anchura, la largura, la altura y la profundidad y conocer la caridad de Cristo, que supera toda ciencia, para que se\u00e1is llenos de toda la plenitud de Dios\u00bb, Ef\u00a03, 9. 18s\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evangelizaci\u00f3n es m\u00e1s amplia que la catequesis, que es una de sus formas. La Iglesia anuncia el Evangelio con toda su vida. Con el tr\u00edplice servicio de la palabra, de la liturgia y de la caridad, siguiendo el ejemplo que nos dej\u00f3 el propio Cristo, quien vivi\u00f3 y muri\u00f3 por nosotros y para nuestra salvaci\u00f3n. Pablo dec\u00eda de la eucarist\u00eda: \u201cCada vez que com\u00e9is de este pan y que beb\u00e9is del c\u00e1liz, proclam\u00e1is la muerte del Se\u00f1or, hasta que vuelva\u201d (Cor 11,26). La eucarist\u00eda es el punto culminante del anuncio eclesial de la buena noticia de Dios en Jes\u00fas Cristo, porque seg\u00fan el adagio de los Padres, la eucarist\u00eda hace la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 El Origen y el lugar de los catecismos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto trasparece de la pr\u00e1ctica de la catequesis de la Iglesia primitiva: basta leer las catequesis bautismales y mistag\u00f3gicas de Cirilo de Jerusal\u00e9n y de Ambrosio para ver c\u00f3mo ellos la conceb\u00edan. En la medida en la que fue decayendo el catecumenado, en el r\u00e9gimen de la cristiandad, al dar por supuesto que nacer en un pa\u00eds cristiano equival\u00eda a vivir en la fe cristiana, la catequesis como iniciaci\u00f3n a la vida seg\u00fan el Evangelio se fue debilitando. Si en la Edad Media, al menos en los ambientes verdaderamente cristianos, continu\u00f3 floreciendo la vida cristiana, se debi\u00f3 en parte a la propia liturgia, a la vida familiar y al ambiente cristiano de la vida social que supl\u00edan lo que antes el catecumenado por medio de la iniciaci\u00f3n a la vida en la comunidad cristiana. Pero, con el desconocimiento progresivo de la lengua de la liturgia y la creciente descristianizaci\u00f3n de las costumbres, se fue sintiendo la necesidad de una reforma concebida como la vuelta al Evangelio. Muchos movimientos inspirados en Francisco de As\u00eds, la reforma teresiana del Carmelo, la orden de los jesuitas con los ejercicios Espirituales de Ignacio y los movimientos de reforma inspirados por Lutero son un testimonio de esto. Esa coyuntura explica el surgimiento de los catecismos y su utilidad. Sin embargo, aislados de las circunstancias espec\u00edficas en las que nacieron, desvirt\u00faan el sentido de la catequesis. La visi\u00f3n descontextualizada de los catecismos es responsable hasta hoy de pensar la catequesis como doctrina o ense\u00f1anza en contraposici\u00f3n al anuncio del evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Nuevo Testamento no existe esa contraposici\u00f3n. Jes\u00fas anuncia la buena nueva de Dios cuando proclama el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, como cuando ense\u00f1a a los disc\u00edpulos, o cuando conversa con las personas, o cuando cura un enfermo o libera a alg\u00fan afligido por un \u201cesp\u00edritu impuro\u201d. En Marcos 1,27, \u00a0este gesto es reconocido como \u201cense\u00f1anza nueva\u201d. Adem\u00e1s de \u201cproclamar\u201d, \u201canunciar\u201d, \u201cense\u00f1ar\u201d, el NT utiliza m\u00e1s de treinta verbos para designar lo que hoy se entiende por evangelizar (G. Friedrich, <em>keryss\u014d<\/em>, GLNT, 5, 441 s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El surgimiento de los catecismos fue oportuno en una \u00e9poca en que, aun sin ser cuestionada, la adhesi\u00f3n a la fe cristiana sufr\u00eda serias deformaciones, originadas principalmente por la falta de transparencia del testimonio de la instituci\u00f3n eclesial, cuya misi\u00f3n es ser, con toda su vida, sacramento de Cristo. Esta situaci\u00f3n lamentable exig\u00eda una reforma urgente, que por no haber sido realizada a tiempo, caus\u00f3 una dolorosa divisi\u00f3n entre los cristianos. Tanto en el campo cat\u00f3lico de la reforma, como en el protestante, los catecismos conjugados con otras iniciativas tuvieron una funci\u00f3n ben\u00e9fica al mostrar lo que se debe creer y c\u00f3mo se debe actuar y orar para ser disc\u00edpulo de Cristo. Hoy, en un mundo de un pluralismo exacerbado de creencias y de caminos religiosos, vuelve la imperiosa necesidad que tuvieron los disc\u00edpulos del Crucificado: mostrar que en Jesucristo Dios se revela y ofrece la salvaci\u00f3n a todo ser humano. Quien no es capaz de vivir la vocaci\u00f3n cristiana como servicio a la salvaci\u00f3n de todos en la pluralidad de las opciones religiosas no es un verdadero disc\u00edpulo de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Catequesis narrativa; iniciaci\u00f3n a la vida de disc\u00edpulos de Cristo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los evangelios muestran que el reconocimiento de Jes\u00fas como hijo de Dios solo es posible a quien se hace su disc\u00edpulo y se dispone a seguirlo como camino de vida. La catequesis debe ser siempre un proceso de iniciaci\u00f3n a la vida de los disc\u00edpulos de Cristo. Dios dif\u00edcilmente podr\u00e1 ser reconocido en Jes\u00fas Cristo, que muri\u00f3 crucificado por haber dedicado su vida a los dem\u00e1s, poniendo en primer lugar a los pobres y los excluidos, a no ser por quienes abran su coraz\u00f3n a ese mismo camino. Por quienes con Cristo se unan a su opci\u00f3n preferencial por los pobres y excluidos, en consonancia con la orientaci\u00f3n del episcopado latinoamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La catequesis debe ser, por eso, narrativa, o sea, debe mostrar, y no apenas afirmar, a partir de los actos y las palabras de Jes\u00fas que, en \u00e9l, Dios se revela. Porque solamente as\u00ed puede nacer la obediencia de la fe como opci\u00f3n libre y como don divino. No se trata apenas de contar la vida de Jes\u00fas, sino de mostrar que en Jes\u00fas el camino de la fe de Israel, arraigado en el caminar hist\u00f3rico de Israel y de todas las religiones, llega a su plenitud y revela el camino salvador de Dios, presente desde siempre de diversas formas (cf. Hb 1,2). \u00a0Por eso los evangelios y las cartas de los ap\u00f3steles, primeros auxilios de la catequesis, muestran con insistente repetici\u00f3n de la frase \u201cpara que se cumplan las Escrituras\u201d, que en Jes\u00fas llega a la plenitud el camino de la auto-comunicaci\u00f3n divina, no solo para Israel, sino tambi\u00e9n para la humanidad. Esto tambi\u00e9n explica que en las Escrituras de Israel se hable de personajes como No\u00e9, Abel, Ad\u00e1n, que no son ancestrales del pueblo, para mostrar \u2013 por ejemplo \u00ad\u00ad\u00ad en la figura simb\u00f3lica de Ad\u00e1n (que en hebreo significa hombre) que la revelaci\u00f3n testimoniada en las p\u00e1ginas del Libro trasciende el pueblo que las registr\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9ste es el desaf\u00edo de la catequesis para los d\u00edas de hoy, cuando la pluralidad de las culturas y de las religiones en la era de la comunicaci\u00f3n irrestricta y globalizada, se presenta frente a los ojos de todo oyente de la Palabra. Si los cristianos son los seguidores del camino que es Jes\u00fas, la Iglesia, al reconocer sus l\u00edmites geogr\u00e1ficos, hist\u00f3ricos y culturales en cuanto camino singular de salvaci\u00f3n, debe superar las fronteras de la salvaci\u00f3n que ella anuncia, para que resplandezca la verdad de su camino como fuente de Vida para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Resumiendo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resumiendo lo dicho hasta ahora, se pueden enumerar algunas caracter\u00edsticas fundamentales de la catequesis:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) La catequesis <em>es el anuncio del evangelio de Jes\u00fas Cristo<\/em>. Debe aparecer como la alegre noticia del amor de Dios, que trasciende \u201clos pensamientos humanos\u201d (cf. Mc 8, 27), a tal punto que se revela en su Hijo condenado a morir crucificado, denunciando como idolatr\u00eda toda idea de lo divino oriunda de la proyecci\u00f3n al infinito de las aspiraciones humanas de poder y de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) La catequesis debe ser la <em>iniciaci\u00f3n a la vida de la comunidad cristiana<\/em>. \u00a0Por eso no puede ser reducida a la simple instrucci\u00f3n. El sujeto agente de la catequesis es toda la comunidad. La Eucarist\u00eda, sin la cual la Iglesia no puede existir ni crecer, porque \u201cla Eucarist\u00eda hace la Iglesia\u201d, es el lugar eminente de la catequesis, la catequesis mistag\u00f3gica o de iniciaci\u00f3n al Misterio, que es Cristo revelador de Dios. La celebraci\u00f3n dominical de la eucarist\u00eda es el lugar prominente de formaci\u00f3n de la comunidad, tambi\u00e9n de los catequistas, sin que se niegue con esto la necesidad de los otros elementos necesarios para su formaci\u00f3n. Una consecuencia obvia de esto es la necesidad de un cambio de los ministerios, para que todas las comunidades tengan la posibilidad de celebrar la eucarist\u00eda como expresi\u00f3n significante de su propio misterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) En cada circunstancia de la vida, la respuesta de la fe \u2013 el reconocimiento del Crucificado como el salvador e Hijo de Dios \u2013 presenta desaf\u00edos nuevos, a veces sorprendentes. Por eso la primera catequesis deber\u00eda continuar con otras de sus variadas formas: escuela dominical de fe para adultos, cursos, retiros espirituales, etc. Sin embargo, en un mundo agitado como el de hoy en el que la sobrevivencia propia y de los hijos devora el tiempo de las personas, la \u00fanica forma posible de catequesis ser\u00e1 para muchos la catequesis mistag\u00f3gica de la eucarist\u00eda. Ella ser\u00eda suficiente si la celebraci\u00f3n dominical fuera m\u00e1s de lo que una mera rutina del cumplimiento de un precepto. Aqu\u00ed se encuentra nuevamente un desaf\u00edo para la Iglesia y la revisi\u00f3n de los ministerios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) Habiendo pasado el r\u00e9gimen de la cristiandad, la familia cristiana que bautiza a su ni\u00f1o se debe comprometer, con la ayuda da la comunidad, a la educaci\u00f3n en la iniciaci\u00f3n progresiva a la vida cristiana. De all\u00ed surge la importancia de la familia, que deber\u00e1 ser auxiliada por algunas instancias pastorales de la comunidad en la delicada tarea de iniciarlo en la fe cristiana. De manera que el resultado sea la alegr\u00eda de la buena noticia del amor de Dios revelado en Jes\u00fas y acompa\u00f1ado por su Esp\u00edritu o crecimiento del ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5) Alrededor de los 5 o 6 a\u00f1os de edad deber\u00e1 comenzar en la comunidad, la catequesis o catecumenado para los ni\u00f1os bautizados en su tierna edad, que los ayude a continuar la experiencia cristiana iniciada en el seno de la familia. A semejanza del catecumenado antiguo, la catequesis no consistir\u00e1 apenas en las ense\u00f1anzas. Un elemento fundamental ser\u00e1 la participaci\u00f3n de los ni\u00f1os con los padres en la eucarist\u00eda dominical, en la que deber\u00edan comulgar luego de manifestar ese deseo y ser capaces, como dec\u00eda P\u00edo X, de distinguir el pan eucar\u00edstico del pan com\u00fan. No se puede convertir la eucarist\u00eda en un premio para quien, por determinado tiempo, aprendi\u00f3 el catecismo o frecuent\u00f3 la catequesis. Consecuentemente, la catequesis no puede ser pensada como una \u201ccatequesis para la primera comuni\u00f3n\u201d, deber\u00e1 continuar durante toda la infancia y, en una configuraci\u00f3n diferente en la adolescencia. Se puede hablar de dos fases de la catequesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6) En la adolescencia la catequesis es de suma importancia por ser el per\u00edodo del cuestionamiento de la educaci\u00f3n recibida de los padres y de la crisis ben\u00e9fica que, siendo bien orientada conducir\u00e1 a una opci\u00f3n de fe adulta, a su confirmaci\u00f3n, que podr\u00e1 ser coronada con el sacramento de la confirmaci\u00f3n. Por eso, no es conveniente definir la catequesis de este per\u00edodo como la preparaci\u00f3n para la confirmaci\u00f3n. La catequesis o catecumenado continuado en los diferentes per\u00edodos, busca formar al cristiano adulto, capaz de decidir cu\u00e1ndo se encuentra dispuesto a asumir de forma adulta la misi\u00f3n del servicio del evangelio para la salvaci\u00f3n del mundo y pedir a la Iglesia el sacramento de la Confirmaci\u00f3n del Bautismo. Esta visi\u00f3n de la catequesis que ser\u00eda mejor definida se fuese llamada de catecumenado, puede parecer ut\u00f3pica, pero deber\u00eda ser puesta en pr\u00e1ctica \u2013 ya existen experiencias en esta direcci\u00f3n- por las comunidades que quisieren superar la constante frustraci\u00f3n de la ineficacia de tantos caminos de catequesis basados solamente en la transmisi\u00f3n de conocimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7) En la medida en que el Bautismo se convirtiere en una opci\u00f3n consciente para iniciar a los hijos en la experiencia eclesial de la fe cristiana, habr\u00e1 cada vez m\u00e1s adolescentes, j\u00f3venes y adultos no bautizados que despertar\u00e1n a la fe cristiana y pedir\u00e1n ser iniciados en ella. Al lado del catecumenado de los bautizados, las parroquias deber\u00e1n organizar el catecumenado de los adultos que piden el bautismo. Normalmente deber\u00e1 durar al menos un a\u00f1o. Hay experiencias exitosas y prometedoras en la actualidad. Lo espec\u00edfico del catecumenado, como ya fue presentado aqu\u00ed, es la iniciaci\u00f3n a la vida en la comunidad cristiana. Si, en los primeros tiempos de la Iglesia, el catecumenado se configur\u00f3 como la preparaci\u00f3n para la recepci\u00f3n de los sacramentos pascuales, y si, en la Edad Media, en situaci\u00f3n de cristiandad, la familia y la sociedad supl\u00edan de alguna forma la funci\u00f3n de la comunidad, en el mundo pluralista de hoy, la Iglesia debe encontrar nuevas formas para la iniciaci\u00f3n a la vida cristiana que respondan a esta situaci\u00f3n. La Iglesia recibe de Cristo los sacramentos al ser llamada, en la Pascua, a ser sacramento de Cristo. Por eso afirma que los sacramentos son instituidos por el Se\u00f1or, no inventados por ella. Esto, sin embargo, no la excluye de encontrar las formas de configuraci\u00f3n de los mismos que, en cada \u00e9poca, sean significantes de la Pascua de Cristo. Y esto vale para la configuraci\u00f3n de la catequesis o catecumenado para la iniciaci\u00f3n cristiana. En este sentido, el \u201cRitual de Iniciaci\u00f3n Cristiana de Adultos\u201d (RICA) es ejemplar al permitir y sugerir una variedad de formas de adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la base de todos estos \u00edtems hay una verdad fundamental, f\u00e1cilmente olvidada: la catequesis debe tener la humildad de permitir a Dios hablar por medio de su Hijo Jes\u00fas Cristo, el Crucificado, mediante el don del Esp\u00edritu, al coraz\u00f3n del catec\u00fameno. Solamente as\u00ed la fe puede ser una respuesta al Dios que se revela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Juan Ruiz de Gopegui, SJ<\/em>, FAJE. Brasil. Texto original en portugu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Referencias Bibliogr\u00e1ficas <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CELAM, V Conferencia general del \u00a0episcopado latinoamericano \u00a0y del caribe, Documento Conclusivo. Disc\u00edpulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en \u00c9l tengan vida \u201cYo soy el Camino, la Verdad y la Vida\u201d (Jn 16,4), http:\/\/www.celam.org\/aparecida\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB, Catequese Renovada, 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB, Diretrizes gerais da a\u00e7\u00e3o evangelizadora da Igreja no Brasil 2011 \u2013 2015, Documentos CNBB, 94. Bras\u00edlia, Ed. CNBB. 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concilio Vaticano II, <em>Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Dei Ver<span style=\"color: #000000;\">bum<\/span><\/em><span style=\"color: #000000;\"><em>\u00a0<\/em><em>sobre la Revelaci\u00f3n Divina<\/em>. <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/\"><em>http:\/\/www.vatican.va\/<\/em> <\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Id., Catequese e Comunidade crist\u00e3, <em>Perspectiva Teol\u00f3gica<\/em>,<span style=\"color: #000000;\"> <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.faje.edu.br\/periodicos2\/index.php\/perspectiva\/issue\/view\/110\">37, 103 (2005)<\/a> 315-336<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Id., Inicia\u00e7\u00e3o crist\u00e3, <em>Revista de Catequese<\/em>, 91(2000) 3-18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jo\u00e3o Paulo II, <em>Exortai\u00f3n apost\u00f3lica <\/em>Catechesi tradendae <em>sobre la catequesis<\/em> en nuestro tiempo,<span style=\"color: #000000;\"> <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/\"><em>http:\/\/www.vatican.va\/<\/em><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jungmann, Joseph A., <em>Catequ\u00e9tica. <\/em>Finalidade e m\u00e9todo de la instru\u00e7\u00e3o religiosa<em>, <\/em>Barcelona, Herder, 1963.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Papa Francisco, <em>Exhortaci\u00f3n<\/em> apost\u00f3lica Evangelii Gaudium <em>sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual<\/em>, <span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/\"><em>http:\/\/www.vatican.va\/<\/em><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Passos, Mauro (org.), <em>Uma Hist\u00f3ria no plural<\/em>. 500 anos do movimento catequ\u00e9tico brasileiro. Petr\u00f3polis, Vozes, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Friedrich, G., <em>keryss\u014d<\/em>, Grande Lessico del Nuovo Testamento, t. 5, p. 441-442.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paulo VI, <em>Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <\/em>Evangelii nuntiandi<em> sobre la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo, <\/em><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/\"><em>http:\/\/www.vatican.va\/<\/em><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ruiz de Gopegui, Juan A., <em>Experi\u00eancia de Deus e Catequese narrativa<\/em>, S\u00e3o Paulo, Ed. Loyola 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Fundamento de la catequesis en la iniciaci\u00f3n cristiana 2 Parte de la evangelizaci\u00f3n y una de sus formas 3 Origen y lugar de los catecismos 4 Catequesis narrativa; iniciaci\u00f3n a la vida de los disc\u00edpulos de Cristo 5 Resumiendo 6 Referencias Bibliogr\u00e1ficas 1 Fundamento de la catequesis en la iniciaci\u00f3n cristiana La catequesis naci\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[102],"tags":[],"class_list":["post-429","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-practica-y-pastoral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/429","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=429"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/429\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1140,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/429\/revisions\/1140"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=429"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=429"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=429"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}