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{"id":426,"date":"2015-01-08T20:08:00","date_gmt":"2015-01-08T22:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=426"},"modified":"2016-04-09T17:51:27","modified_gmt":"2016-04-09T20:51:27","slug":"la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=426","title":{"rendered":"La fe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica de la Fe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Dimensi\u00f3n teologal de la Fe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Dimensi\u00f3n comunitaria de la Fe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 La transmisi\u00f3n de la Fe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por medio de la Fe, el ser humano pretende fundar su realidad inmanente en la Realidad transcendente de Dios, en quien cree. Pero Dios es Dios, a quien \u201cnunca ha visto nadie\u201d (Jn 1, 18). \u00a0De ah\u00ed la complejidad planteada en la reflexi\u00f3n sobre la experiencia de fe; pues el \u201cobjeto\u201d al que pretende remitir tal experiencia escapa a toda posible verificaci\u00f3n directa. Dios es \u201coculto\u201d (Is 45,15). Siendo as\u00ed, \u201cninguna religi\u00f3n que no nos diga que Dios est\u00e1 oculto es verdadera y ninguna teolog\u00eda que no d\u00e9 raz\u00f3n de esto es instructiva. Eso es todo para nosotros: <em>Vere Tu es Deus absconditus\u2026 <\/em>Aun as\u00ed, la naturaleza es tal que por todas partes <em>nos<\/em> <em>indica<\/em> la existencia de un Dios oculto, tanto en el hombre como fuera del hombre\u201d (PASCAL, 1858, XII, 5 y XIII,3). La Fe es, pues, necesariamente una \u2018opci\u00f3n\u2019 interpretativa de la realidad que puede ser abordada desde perspectivas diversas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica de la Fe<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ser humano est\u00e1 inserto en el mundo sensorial y se relaciona con \u00e9l s\u00f3lo a trav\u00e9s de los sentidos. No hay ideas innatas. Tampoco las ideas religiosas, con que intentamos expresar la fe sobre realidades invisibles, son innatas. Por lo mismo, la pregunta primera sobre el valor antropol\u00f3gico de la fe religiosa es: \u00bfCu\u00e1n razonable es creer en lo que creo? \u00a0Por lo mismo, estamos obligados a evitar la alternativa \u201cdualista\u201d de fe o raz\u00f3n, o de \u00a0fe o ciencia, e incluso de creyentes o ateos. La fe debe ser asumida por la raz\u00f3n, ya que\u00a0 \u201cuna fe no razonable deja de ser fe, pues nadie puede creer en algo, si no es razonable creerlo\u201d (AGUST\u00cdN, <em>De praedestinatione sanctorum,\u00a0 <\/em>II, 5).<strong><em>\u00a0 <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que las ciencias fueron verificando el car\u00e1cter natural de los procesos mundanos en todo su proceso de causa-efecto, la cosmovisi\u00f3n pre-moderna m\u00edtico-ritual, que postulaba causas sobrenaturales para explicar los fen\u00f3menos mundanos fue seculariz\u00e1ndose, resultando en una cosmovisi\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica, propia de la modernidad ilustrada. \u00a0El ate\u00edsmo fue su forma m\u00e1s radical. Mientras la cr\u00edtica al sobrenaturalismo se agudiz\u00f3 al reaccionar frente al abuso frecuente de la fe religiosa como pretexto para justificar opresiones sociales, tanto en Europa (Marx), como despu\u00e9s en Am\u00e9rica (GUTIERREZ, G.<em>,<\/em>1992). El mismo Concilio Vaticano II asumi\u00f3, de forma autocr\u00edtica, las razones inherentes al origen del\u00a0 ate\u00edsmo (GS, 19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSin embargo, qu\u00e9 \u201cindicios\u201d hay, en la realidad mundana verificable, que puedan suscitar \u00a0razonablemente \u00a0la \u201copci\u00f3n creyente\u201d? La realidad en la que el ser humano est\u00e1 inmerso, junto con plantear la pregunta por las \u201ccausas\u201d (=ciencia aristot\u00e9lica), suscita tambi\u00e9n otro tipo de interrogante. Es la cuesti\u00f3n del\u00a0 \u2018ser o no ser\u2019, con que la conciencia se siente impactada al darse cuenta de que, todo lo que es, acaba siempre dejando de existir. Hay, pues, un riesgo real de que la nada y no el ser constituya, absurdamente, \u00a0la \u00faltima palabra de la realidad observada. El mismo \u2018yo\u2019 prev\u00e9 que dejar\u00e1 de ser yo, as\u00ed como el \u2018t\u00fa\u2019 deja siempre de ser \u2018t\u00fa\u2019. Pues bien, a pesar de ese riesgo angustiante, \u00bfes razonable postular que el Ser, y no la nada, pueda constituir la \u00faltima palabra de la realidad y que todo esto (la realidad) deba tener alguna Transcendencia? \u00a0En las situaciones sociales de marginaci\u00f3n de los pueblos mayoritarios de Asia, Africa y Am\u00e9rica Latina y Caribe\u00f1a, la cuesti\u00f3n por el sentido est\u00e1 fundamentalmente inserta en la religiosidad del pueblo, que clama por un Dios garante de la justicia, de manera que finalmente no d\u00e9 lo mismo ser v\u00edctima que victimario. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el clamor creyente del pobre Job b\u00edblico y de los millones de sufrientes arrinconados por el poder de los m\u00e1s fuertes a lo largo de la historia. El prototipo de esas v\u00edctimas es el sufriente crucificado, Jes\u00fas de Nazaret: \u201c\u00a1Dios m\u00edo, por qu\u00e9 me has abandonado!\u201d (Mc 15,34). Pero \u00a0el grito desesperado es transcendido por la fe confiada en el Dios que hace justicia: \u201cEn tus manos, Padre, encomiendo mi vida\u201d (Lc 23,46). \u00a0De igual forma, la experiencia creyente del pueblo reconoce tambi\u00e9n que su clamor es acogido por Dios: \u201cHe visto, he visto la miseria de mi pueblo\u2026y he prestado o\u00eddo al grito que le arrancan sus opresores. Conozco sus angustias y <em>he decidido liberarlo<\/em>\u201d (Ex 3, 7-8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese nivel de la existencia humana es donde se ubica, y sigue ubic\u00e1ndose hoy d\u00eda, particularmente en el mundo mayoritario de los pobres y oprimidos, la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica de la fe (ALFARO, J. 1988).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Dimensi\u00f3n teologal de la Fe\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica, la fe es experimentada como una decisi\u00f3n psicol\u00f3gica del creyente. Sin embargo, por definici\u00f3n, el objeto propio de la fe es la Realidad misma de Dios que, como tal, transciende nuestra experiencia psicol\u00f3gica inmanente. Por eso, \u201cno creemos en los enunciados, sino en lo que ellos quieren significar, puesto que la fe del creyente no tiene por objeto los enunciados (dogm\u00e1ticos), sino la Realidad a la cual \u00e9stos remiten\u201d(CATECISMO DE LA IGLESIA CAT\u00d3LICA, n.170). As\u00ed, pues, para que la experiencia creyente pueda\u00a0 constituir un medio de conexi\u00f3n con la Realidad transcendente, tiene que incluir un \u201cDon de lo Alto\u201d(Jn 3, 3); el cual no puede, como tal, coincidir con la experiencia psicol\u00f3gica creyente, aun cuando sea inseparable de ella. Es lo que denominamos \u2018Gracia\u2019, \u00fanica capaz de hacer que la fe, siendo m\u00eda, sea \u2018infinitamente\u2019 m\u00e1s que m\u00eda, como un \u2018Don Transcendente\u2019 (ROUSSELOT, 1910, 241-159 y 444-475).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso los seres humanos podemos compartir la misma fe, aun cuando creamos de formas tan distintas, tanto a lo largo de la historia, con sus diversas religiones, como al interior de las mismas confesiones creyentes. La fe \u2018teologal\u2019 no consiste, pues, ni en una \u2018gnosis\u2019 (determinada ideolog\u00eda creyente), ni en un \u2018sentimiento\u2019 (determinada euforia psicol\u00f3gica); si bien siempre \u2018se nos da\u2019 encarnada en situaciones hist\u00f3ricamente concretas, ideol\u00f3gicas y emotivas. La fe, que experimentamos como <em>nuestra<\/em>, nos coloca as\u00ed en tensi\u00f3n hacia su Objeto propio: la Realidad misma de Dios, que es siempre un Dios \u201coculto\u201d (Is 45,15).\u00a0\u00a0 Sin embargo, \u201cYo no he dicho a la progenie de Jacob: buscadme en vano. Soy Yo, Yahv\u00e9, <em>mi Palabra<\/em> es verdadera\u201d (Is 45, 19). De esta manera, la fe se enra\u00edza en una conciencia (coraz\u00f3n) abierta para dejarse interpelar por la <em>Palabra<\/em>. \u00a0Cuanto m\u00e1s abra alguien su coraz\u00f3n al impacto de la Palabra, m\u00e1s motivaci\u00f3n experimentar\u00e1 su libertad para decidir en la direcci\u00f3n de aquello a lo que la Palabra interpela. Pero, si cierra el coraz\u00f3n, la Palabra no produce frutos y se pierde la motivaci\u00f3n de la libertad. Tal como Jes\u00fas, en las par\u00e1bolas del Reino, concluye advirtiendo: \u201cQuien tenga o\u00eddos para escuchar, que escuche (Mc 4,23)\u2026, porque a quien tiene se le dar\u00e1, pero a quien no tiene se le quitar\u00e1 incluso lo que ten\u00eda\u201d (Mc 4,25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe no se mide, pues, por las ideas o las palabras religiosas, sino por la transformaci\u00f3n del criterio de la acci\u00f3n libre: \u201cNo quien dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, sino quien hace la voluntad del Padre\u201d (Mt 7, 21-23). \u00a0La pregunta creyente es siempre: \u201c\u00bf<em>qu\u00e9 debemos hacer<\/em>, hermanos?\u201d (He 2, 37;2,42-47;4,34-35).\u00bfCu\u00e1l es el criterio para discernir en qu\u00e9 sentido apunta la interpelaci\u00f3n de la Palabra y, por lo tanto, la respuesta a ella? \u00a0La tendencia narcisista del ser humano puede siempre llevarlo a \u2018usar a Dios en funci\u00f3n de los propios intereses\u2019. Por lo mismo, cuanto menos sospechosa de narcisismo sea una opci\u00f3n creyente, m\u00e1s razonable ser\u00e1 postular que puede remitir a una Realidad Transcendente, precisamente por no ser funcional a los intereses del propio yo. Dios garantiza, as\u00ed, su presencia transcendente (la Gracia) en toda decisi\u00f3n humana que busque actuar con \u2018buena voluntad\u2019; es decir, sin referencia egoc\u00e9ntrica, sino por alteridad misericordiosa, seg\u00fan la misma \u201cbuena voluntad\u201d\u00a0 divina, \u201cpuesto que es <em>Dios quien act\u00faa en vosotros tanto el querer, como el obrar por buena voluntad<\/em>\u201d(Fil 2,13)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa misma ense\u00f1anza la recoge <em>Gaudium et Spes<\/em> y, as\u00ed, despu\u00e9s de confesar que la Gracia divina act\u00faa por mediaci\u00f3n de la visibilidad de los sacramentos de la fe cristiana, concluye: \u201cEllo es tambi\u00e9n verdad para <em>todos los hombres de<\/em> <em>buena voluntad, en cuyo coraz\u00f3n act\u00faa la Gracia<\/em> de una manera invisible (o sea, aunque no haya la visibilidad sacramental) conocida por Dios\u201d(GS, 22)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa apertura del Don de la fe a \u201ctodos los hombres de buena voluntad\u201d constituye \u00a0el verdadero significado \u201ccat\u00f3lico\u201d de la fe, \u201cpuesto que Cristo \u00a0muri\u00f3 <em>por todos<\/em>\u201d. Tal afirmaci\u00f3n corresponde a Rm 8,32; pero el texto de GS, 22 lo universaliza, omitiendo el \u2018nosotros\u2019 de Rm 8,32 citado por GS, en coherencia con la formulaci\u00f3n cat\u00f3lica del Concilio de Trento, que rechaz\u00f3 el criterio luterano-calvinista de la \u2018doble predestinaci\u00f3n\u2019: \u201cSi alguien dijera que la gracia de la justificaci\u00f3n no se da sino en los predestinados a la vida, y todos los dem\u00e1s que son llamados, son ciertamente llamados, pero no reciben la gracia, por estar predestinados al mal por el poder divino, sea anatema\u201d (DS, 1567).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo mismo, esto tambi\u00e9n constituye la misi\u00f3n \u2018cat\u00f3lica\u2019 de la Iglesia que, por ser tal, implica una verdadera apertura al \u2018di\u00e1logo\u2019 ecum\u00e9nico, interreligioso\u00a0 junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad,\u00a0 particularmente con las culturas y espiritualidades ind\u00edgenas en Am\u00e9rica Latina<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De tal manera que, \u00a0tambi\u00e9n nuestra fe (con sus enunciados, pr\u00e1cticas religiosas y morales), cuando es practicada con \u2018buena voluntad\u2019,\u00a0 siendo decisi\u00f3n nuestra, es infinitamente m\u00e1s que nuestra (cf. Rm 8,24-27). Dicho en otros t\u00e9rminos, siendo \u2018nuestra propia espiritualidad\u2019, es la presencia transcendente del Esp\u00edritu de Dios en nosotros: \u201cPuesto que, por la Gracia, hab\u00e9is sido salvados mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es Don de Dios\u201d(Ef 2,8). El Don es \u201cinherente\u201d en nosotros, \u00a0y no s\u00f3lo \u2018imputado\u2019 extr\u00ednsecamente por Dios<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Pues por la fe tenemos ya \u201cla substancia (\u00fcpostasis) de lo que no vemos (la Filiaci\u00f3n divina) y la garant\u00eda de la Realidad que esperamos (Vida eterna)\u201d (He 11,1) <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Dimensi\u00f3n comunitaria de la Fe<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la fe supone siempre \u2019buena voluntad\u2019 compasiva, es obvio que, por su misma naturaleza, tiene una dimensi\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a fondo a\u00fan, la fe es comunitaria porque Dios, en s\u00ed mismo, es Comunidad trinitaria (BOFF, 1987). Dios no es YO, sino YO-T\u00da. No es \u2018poder\u2019, sino \u2018Relaci\u00f3n\u2019 extrovertida eterna, al interior de s\u00ed mismo. \u2018Alteridad\u2019 que constituye su \u2018\u00fanico Esp\u00edritu\u2019( Ga 4,6). De ah\u00ed que el criterio \u00faltimo de la acci\u00f3n humana no se mida por el poder, sino \u00a0por la \u2018relaci\u00f3n interpersonal\u2019. En definitiva, la \u00fanica pregunta para la autenticidad de la fe remite al reconocimiento del \u2019otro\u2019 como \u2018otro yo\u2019:\u00bfdecidieron actuar compasivamente en favor de quien lo necesitaba, o evitaron hacerlo? (Mt 25,40ss).Todo lo dem\u00e1s queda \u2018relativizado\u2019 en \u2018relaci\u00f3n\u2019 al Absoluto de la misericordia. Por eso, \u201cla Realidad a la cual nos referimos a trav\u00e9s de las formulaciones de la fe, nos permiten expresarla y transmitirla, celebrarla <em>en comunidad<\/em>, asimilarla y vivirla cada vez m\u00e1s\u201d (CATECISMO, 170). S\u00f3lo \u2018conoce\u2019 a Dios quien \u2018ama a Dios\u2019, puesto que quien no ama no conoce, sepa lo que sepa (SOBRINO, 1992). Por eso, \u201clos maestros de la Ley (sabios \u201creligiosos\u201d) <em>no me han conocido\u201d <\/em>(Jr 2,8). Pero \u201ca Dios no lo ha visto nunca nadie\u201d; por eso, \u201cquien dice \u2018yo amo a Dios\u2019, y odia a su hermano es un mentiroso \u00bfC\u00f3mo puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano a quien ve?\u201d (1Jn 4, 8 y 20). Sin embargo, la categor\u00eda de \u2018hermano\u2019 puede ocultar s\u00f3lo teor\u00edas filantr\u00f3picas universales. Lo que est\u00e1 en juego, en cambio, es el reconocimiento real y concreto del \u2018otro\u2019 que se me aproxima. Por eso, conoce-ama al hermano, quien conoce-ama al hermano que entra en mi proximidad. Si, pues, un ser humano forma parte de la categor\u00eda de enemigo, pero entra en tu proximidad, lo reconocer\u00e1s-amar\u00e1s como hermano, teniendo compasi\u00f3n por \u00e9l. Y \u00e9se es el verdadero significado creyente del \u2018amor al enemigo\u2019 formulado por Jes\u00fas (Mt 5, 43-48). La fe es siempre una experiencia compartida junto a otros. Y son tanto m\u00e1s \u2018otros\u2019, cuanto m\u00e1s requieran de nuestra \u2018alteridad\u2019 compasiva, al margen del propio inter\u00e9s egoc\u00e9ntrico.\u00a0 Hay, en efecto, un tipo de hermano que, cuando entra en mi proximidad, no me conviene decidir por \u00e9l (ya que no tiene poder de retribuci\u00f3n) ni pierdo nada si paso de largo (pues no tiene poder de represalia); si, en cambio, a pesar de ello, lo reconozco-amo como hermano, ah\u00ed verifico mi fe: conozco-amo a Dios. Y ese es, en definitiva, el significado b\u00edblico del <em>pobre<\/em> o <em>m\u00edsero <\/em>(cf. Jr 22.15-16; 34.8,22; Is 52,6;58,6-7) que Jes\u00fas ilustr\u00f3 magistralmente con la par\u00e1bola del herido necesitado de atenci\u00f3n compasiva, contrastando la acci\u00f3n del \u2018buen hereje samaritano\u2019 con la indiferencia del religioso sacerdote y del levita: \u201cT\u00fa haz lo mismo\u201d que el \u2018buen samaritano\u2019 y no imites al ortodoxo sacerdote o al levita (Lc 10, 25-37). Ello implica que la fe cristiana debe ser vivida en la proximidad con los pobres que est\u00e1n siempre ah\u00ed, sin intentar evitarlos. Pues son los pobres quienes viven m\u00e1s esa proximidad y pueden ser modelos de fe, como lo expresa en forma notable el Documento de Puebla, al destacar que las \u201cComunidades de Base han ayudado a la Iglesia a descubrir el <em>potencial evangelizador de los <\/em>pobres, por cuanto la interpelan constantemente, llam\u00e1ndola a la conversi\u00f3n y por cuanto muchos de ellos realizan en su vida los valores evang\u00e9licos de solidaridad, servicio, sencillez y disponibilidad para acoger el don de Dios\u201d (n. 1147). La \u2018opci\u00f3n por los pobres\u2019 no es, pues, una de las opciones posibles; sino que es la \u00fanica posible para el cristiano. Y la opci\u00f3n no es s\u00f3lo por los pobres, sino con ellos, para no confundir la opci\u00f3n por los pobres con el \u2018paternalismo\u2019 desde arriba (los altos creyentes) hacia bajo (los bajos creyentes). \u00c9se ha sido el aporte principal de la teolog\u00eda latinoamericana, redescubriendo el evangelio como un llamado del mismo Esp\u00edritu que penetr\u00f3 (como el Ungido-Cristo) a Jes\u00fas de Nazaret, para compartir la fe en comunidad con los pobres. Ello dio origen a la eclesiolog\u00eda de las Comunidades de Base, partiendo de la praxis-conocimiento (Iadath) de los pobres y con los pobres<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 La transmisi\u00f3n de la Fe<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe apost\u00f3lica es, pues, una fe en la Encarnaci\u00f3n no meramente fiel al enunciado niceno-constantinopolitano\u2019, sino vivida de acuerdo a la historicidad de Jes\u00fas crucificado por lo que hizo y dijo, pero a quien Dios resucit\u00f3 d\u00e1ndole la raz\u00f3n. De manera que todo aquel que enfrente su vida en la l\u00ednea en que Jes\u00fas la enfrent\u00f3, y por lo cual fue condenado a muerte en la cruz, tiene raz\u00f3n, aunque lo maten por ello. Esa fe dio origen a la\u00a0 Iglesia \u2018martirial\u2019 de los primeros cuatro siglos y es el n\u00facleo eclesiol\u00f3gico de la fe transmitida que sigue alimentando el compromiso \u2018martirial\u2019 de las comunidades pobres de Am\u00e9rica Latina y de las periferias suburbanas y campesinas mayoritarias del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa fe vivida y celebrada, fue consignada desde el comienzo en las primeras \u2018f\u00f3rmulas \u00a0querigm\u00e1ticas\u2019, que Pablo recoger\u00e1 en sus escritos como una \u2018tradici\u00f3n\u2019 recibida de la comunidad pre-paulina que hab\u00eda conocido a Jes\u00fas en vida y experimentado su Resurrecci\u00f3n. Y as\u00ed transmitir\u00e1 la fe pascual, con esas palabras introductorias del querigma: \u201cYo les transmito (paredoka), lo mismo que a m\u00ed me ha sido transmitido (paredothe)\u2026\u201d (1Cor 15,1ss). Con la misma introducci\u00f3n, Pablo recoge la f\u00f3rmula de la celebraci\u00f3n comunitaria del querigma, tal como le ha sido tambi\u00e9n \u2018transmitida\u2019 (par\u00e1dosis) de parte del Se\u00f1or Jes\u00fas (1Cor 11,23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, en adelante, toda comunidad creyente y todo grupo humano de \u2018buena voluntad\u2019, podr\u00e1 conectarse con la misma fe y la misma celebraci\u00f3n apost\u00f3lica que nos conecta con el acontecimiento hist\u00f3rico salvador que es Jesucristo: \u201cH\u00e1ganlo como <em>memorial m\u00edo<\/em>\u201d (1Cor 11,24; Lc 22,19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es, pues, \u00a0la misma <em>intenci\u00f3n salv\u00edfica universal de Dios<\/em> la que funda el car\u00e1cter \u2018transmisible\u2019 de la Palabra que \u2018comunica\u2019 la fe apost\u00f3lica. En eso consiste el verdadero significado de la <em>Tradici\u00f3n <\/em>de la Iglesia, que no puede ser \u2018traicionada\u2019. Por lo mismo, la fe apost\u00f3lica no s\u00f3lo funda una \u2018comunidad\u2019 (comuni\u00f3n) de fe\u2019, sino tambi\u00e9n una \u2018comunidad de misi\u00f3n (=Com-<em>munus<\/em>)\u2019, correspondiente a la totalidad del Pueblo de Dios (LG c.2), con la diversidad de sus ministerios: \u201cHay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. Y las manifestaciones del Esp\u00edritu, cada uno <em>las recibe para compartirlas<\/em> (<em>pros to sun-f\u00e9ron<\/em>)\u201d (1Cor 12, 6-7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Antonio Bentu\u00e9<\/em>, Universidad Cat\u00f3lica de Chile, Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Referencias Bibliogr\u00e1ficas <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AGUST\u00cdN San,\u00a0 \u201cUna fe no razonable no es fe, puesto que nadie puede creer en algo si ello no es razonable creerlo\u201d, <em>De praedestinatione sanctorum,\u00a0 <\/em>II, 5.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALFARO, J. <em>De la cuesti\u00f3n del hombre a la cuesti\u00f3n de Dios, Ed. <\/em>S\u00edgueme, Salamanca, 1988.<\/p>\n<p>kobe online! atarax prissammenligning. atarax over internettet. atarax generisk fast shipping. atarax buy online med over natten levering komme uden recept&#8230; <a href=\"http:\/\/canada-drugsonline.com\/atarax-10mg\">atarax reviews<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, L. <em>La Trinidad, la sociedad y la liberaci\u00f3n,<\/em> Madrid, Paulinas,1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CATECISMO DE LA IGLESIA CAT\u00d3LICA, n.170, citando a Tom\u00e1s de Aquino\u00a0 (<em>Summa Th. <\/em>II-II, q1,a2 ad 2m).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GUTIERREZ,G.\u00a0 <em>En b\u00fasqueda de los pobres de Jesucristo, <\/em>CEP, Lima, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PASCAL, B. <em>Pens\u00e9es, <\/em>Ed.Louandre, Par\u00eds, 1858, XII, 5 y XIII,3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROUSSELOT, P. <em>Les yeux de la foi<\/em>, RSR (1910) 241-159 y 444-475.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOBRINO, J. <em>El principio misericordia, <\/em>Sal Terrae, Santander, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El original griego permite interpretar tambi\u00e9n esa \u2018eudok\u00eda\u2019 refiri\u00e9ndola a los hombres que quieren actuar con \u2018buena voluntad\u2019; as\u00ed lo traducen tanto la Biblia Latinoamericana Ed. San Pablo 1994, como el Nuevo Testamento de la Edici\u00f3n Pastoral Cat\u00f3lica, Ed. Paulinas 1991: \u201ctratando de agradarle\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> A pesar de que la afirmaci\u00f3n del Papa, en el discurso de apertura del S\u00ednodo de Aparecida y recogida en el n. 95 del Documento final, no parece valorizar la religiosidad ind\u00edgena precolombina, el mismo S\u00ednodo reconoce que \u201cexiste un proceso de ocultamiento sistem\u00e1tico de los valores ind\u00edgenas, de su historia, cultura y expresiones religiosas\u201d, DA 96; por lo mismo, valora \u201csu profundo aprecio comunitario por la vida, presente en toda la creaci\u00f3n, en la existencia cotidiana y en la <em>milenaria experiencia religiosa que dinamiza sus culturas, <\/em>la que llega a su plenitud en la revelaci\u00f3n del verdadero rostro de Dios en Jesucristo\u201d, DA 529.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> De acuerdo al sentido del texto de Trento, en el anatema del Canon 11, DS 1561.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> \u00a0Comentando ese sentido de la \u2018fe teologal\u2019, Tom\u00e1s de Aquino expresa: \u201cLa fe es, pues, el h\u00e1bito de la conciencia por medio del cual <em>se inicia la Vida eterna en nosotros\u2026\u201d , Summa Th. II-II, q4, a1<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> El t\u00e9rmino b\u00edblico para expresar el \u2018conocimiento\u2019 (Iadath), significa al mismo tiempo \u2018hacer el amor\u2019 (cf. Gn 4,1 y 17).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 Dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica de la Fe 2 Dimensi\u00f3n teologal de la Fe 3 Dimensi\u00f3n comunitaria de la Fe 4 La transmisi\u00f3n de la Fe \u00a0Introducci\u00f3n Por medio de la Fe, el ser humano pretende fundar su realidad inmanente en la Realidad transcendente de Dios, en quien cree. 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