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{"id":420,"date":"2015-01-07T23:38:17","date_gmt":"2015-01-08T01:38:17","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=420"},"modified":"2016-04-09T17:59:50","modified_gmt":"2016-04-09T20:59:50","slug":"sacramentos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=420","title":{"rendered":"Sacramentos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Instituci\u00f3n de los sacramentos por Cristo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La jerarqu\u00eda de los sacramentos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 El n\u00famero de los sacramentos<\/p>\n<p>4 La eficacia de los sacramentos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante siglos la Iglesia celebr\u00f3 lo que hoy llamamos los \u201csiete sacramentos\u201d y reflexion\u00f3 sobre ellos, sin reunirlos en una lista espec\u00edfica y sin pensarlos sistem\u00e1ticamente. Aproximadamente, a partir del siglo XII, la teolog\u00eda los clasific\u00f3 y busc\u00f3 establecer algunos trazos comunes entre los siete. Desde entonces, determinados conceptos se transformaron en temas obligatorios dentro del abordaje gen\u00e9rico de los sacramentos, tal como la afirmaci\u00f3n de que los siete sacramentos fueron instituidos por Cristo y de que su eficacia se ejerce <em>ex opere operato<\/em>, que algunos imprimen car\u00e1cter y que no todos tienen la misma importancia. Entre ellos existe una jerarqu\u00eda en la que sobresalen como \u201csacramentos mayores\u201d la eucarist\u00eda y el bautismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas cuestiones debidamente sistematizadas pasaron a ser patrimonio de la fe en la Iglesia latina y fueron as\u00ed presentados en el Concilio de Florencia (1439), en el intento de alcanzar la uni\u00f3n con las Iglesias Orientales. Sin embargo, fue en el Concilio de Trento, contra las negaciones de los Reformadores, que los principios de la teolog\u00eda de los sacramentos en general tomaron forma con la concisi\u00f3n y exactitud escol\u00e1stica, convirti\u00e9ndose, en la teolog\u00eda posterior a este Concilio, en la espina dorsal del tratado <em>De Sacramentis in genere<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los temas de este tratado, elegimos cuatro que parecen ser los centrales y que merecen que se busque en ellos su sentido perenne (Sobre el car\u00e1cter, v\u00e9ase el art\u00edculo \u201cLa eclesialidad de los sacramentos. 3 Los sacramentos irrepetibles como constituyentes de la Iglesia\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Instituci\u00f3n de los sacramentos por Cristo<\/strong> (TABORDA 1987, 117-125)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento afirm\u00f3 como caracter\u00edstica fundamental de los siete sacramentos su instituci\u00f3n por Cristo (cf. <em>DH<\/em> 1601). \u00a0El punto central de esta afirmaci\u00f3n dogm\u00e1tica consiste en profesar el origen de los sacramentos en la iniciativa divina y no en la invenci\u00f3n humana. Cristo es el origen de los sacramentos, porque todos est\u00e1n en \u00e9l fundamentados y enraizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ex\u00e9gesis moderna no permite que se entienda por \u201cinstituci\u00f3n\u201d un supuesto acto jur\u00eddico de Jes\u00fas, determinando que haya tal sacramento y que sea administrado de tal o cual forma. En vano se buscar\u00e1 en el Nuevo Testamento textos que demuestren la instituci\u00f3n de cada uno de los sacramentos. Aun para los sacramentos claramente atestiguados por la Escritura permanece el problema. El \u201chaced esto en memoria m\u00eda\u201d quiz\u00e1 no pueda considerarse <em>ipsissima verba Jesu<\/em>. El mandato del bautismo es dado por el Se\u00f1or Resucitado y no por el Jes\u00fas terreno y est\u00e1 en una per\u00edcopa que es composici\u00f3n de Mateo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya mucho antes de que la ex\u00e9gesis moderna surgiera y adquiriera derecho de ciudadan\u00eda en la Iglesia cat\u00f3lica, era conocido el problema, por lo menos con relaci\u00f3n a algunos sacramentos. Teni\u00e9ndolo en cuenta, se discut\u00eda si la instituci\u00f3n fue mediata (por medio de otros) o inmediata (directamente por Cristo). Pero tambi\u00e9n se disputaba si fue espec\u00edfica (indicando en l\u00edneas generales materia y forma de cada sacramento [cf. hilemorfismo sacramental]) o gen\u00e9rica (determinando la gracia de cada uno, pero no los elementos f\u00edsicos\/visibles que habr\u00edan de constituirlos), directa (ordenando que se hiciese as\u00ed) o indirecta (dejando entender determinada pr\u00e1ctica sacramental). El Concilio de Trento ten\u00eda conciencia de esta discusi\u00f3n, pero no ha querido dirimir la cuesti\u00f3n, siguiendo el principio que se hab\u00eda impuesto de no intervenir en las disputas entre las escuelas teol\u00f3gicas cat\u00f3licas. Apenas afirma, contra los Reformadores, la instituci\u00f3n por Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La propia evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los gestos sacramentales \u2013 en parte conocida por los Padres de Trento \u2013 no permit\u00eda reconducir a una determinaci\u00f3n de Jes\u00fas cada uno de los sacramentos en su forma hist\u00f3rica concreta. Bastaba recorrer las modificaciones habidas en los ritos esenciales de cada sacramento para percibir el problema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevando en consideraci\u00f3n esa evoluci\u00f3n indiscutible, ser\u00e1 preciso plantear el problema de la instituci\u00f3n de los sacramentos en un contexto m\u00e1s amplio. Las formas de expresi\u00f3n del sacramento son secundarias (no en el sentido de ser menos importantes, sino en el sentido de ser derivadas de la gracia significada por los gestos). Se asumen, entonces, unos gestos que en el contexto cultural en que se form\u00f3 el cristianismo son significativos para el aspecto del misterio de Cristo que debe ser significado y celebrado por ellos. El \u201csacramento\u201d en cuanto forma de expresi\u00f3n (es decir, en cuanto gesto; el <em>sacramentum tantum <\/em>de la Escol\u00e1stica) puede existir ya antes. L\u00f3gicamente anterior al sacramento como expresi\u00f3n y m\u00e1s b\u00e1sico que \u00e9l, es el acontecimiento que \u00e9l expresa y realiza: la participaci\u00f3n en el misterio de Cristo. En otras palabras: el autor de los sacramentos es Dios, en cuanto que por medio de Cristo en el Esp\u00edritu Santo, re\u00fane a la Iglesia, la convoca y la provoca por el memorial del misterio de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema de la instituci\u00f3n de los sacramentos solo puede ser resuelto satisfactoriamente si se considera que Cristo instituy\u00f3 primeramente un camino de vida, y consecuentemente su seguimiento. En el contexto de este camino, por la necesidad antropol\u00f3gica de expresar a trav\u00e9s de los ritos el fundamento de la vida cristiana, adquieren sentido los sacramentos. \u201cInstituyendo\u201d un camino de vida, invitando al seguimiento, Cristo instituye los sacramentos. As\u00ed Dios, Cristo, el Esp\u00edritu Santo, la Iglesia \u2013 cada cual a su manera, en la medida y la forma de su participaci\u00f3n en el plano salv\u00edfico \u2013 son autores de los sacramentos: Dios como fuente \u00faltima de la salvaci\u00f3n, Jes\u00fas como el mediador \u00fanico, el Esp\u00edritu Santo como el que hace presente a Cristo a trav\u00e9s de los siglos, la Iglesia como cuerpo del Se\u00f1or Resucitado\u00a0 (cf. art\u00edculo \u201cLa eclesialidad de los sacramentos: 1 La Iglesia hace los sacramentos\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta explicaci\u00f3n no contradice al Concilio de Trento\u00a0 (cf. <em>DH<\/em> 1601),\u00a0 porque no se debe ni se puede reducir la instituci\u00f3n a un acto jur\u00eddico-formal realizado en el pasado y tampoco el texto conciliar lo exige. Por el contrario, la interpretaci\u00f3n m\u00edstica de los Padres de la Iglesia, seg\u00fan los cuales los sacramentos tienen su origen en el acontecimiento de la cruz, como expresado en la sangre y en el agua brotadas del costado de Cristo, es bien m\u00e1s fundamental que la discusi\u00f3n en moldes jur\u00eddicos de los te\u00f3logos medievales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La instituci\u00f3n de los sacramentos, como la de la Iglesia, es algo constante, permanente, expresi\u00f3n del \u201cestar\u00e9 con ustedes todos los d\u00edas hasta la consumaci\u00f3n de los siglos\u201d (Mt 28,20). De hecho, en general la palabra \u201cinstituci\u00f3n\u201d sugiere un acto realizado en un determinado momento del pasado. Pero entonces la Iglesia \u2013 y con ella los sacramentos \u2013 estar\u00eda sujeta a desaparecer con el pasar de las generaciones, por la voluntad de los humanos, de la misma forma como, con el tiempo, puede dejar de existir una sociedad creada por seres humanos para rendir culto a la memoria de alg\u00fan personaje eminente. Pasado el impacto de la presencia hist\u00f3rica de aquella persona, la sociedad acaba por deshacerse y morir. Pero la Iglesia no cae en esa categor\u00eda de asociaciones, porque es siempre de nuevo constituida por Cristo Resucitado, presente en ella por su Esp\u00edritu. La Iglesia no es una mera casualidad ni una invenci\u00f3n humana: ella pertenece al mismo misterio de la resurrecci\u00f3n de Cristo. Sin la Iglesia, es decir, sin la comunidad de los que creen en el Resucitado, la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no habr\u00eda sido la manifestaci\u00f3n definitiva y escatol\u00f3gica del Dios revelado (RAHNER; TH\u00dcSING 1975, 43-44).\u00a0 Por eso, la Iglesia es el Cuerpo del Resucitado, vive de la vida del Resucitado. Es creada constantemente por la presencia y la actuaci\u00f3n de Cristo en el Esp\u00edritu Santo. En este sentido, Cristo funda e instituye la Iglesia siempre de nuevo. Ella est\u00e1 enraizada en Cristo y, as\u00ed como el \u00e1rbol, no basta que un d\u00eda haya tenido ra\u00edces para poder seguir viviendo, creciendo y produciendo frutos. Lo mismo sucede con la Iglesia. La ra\u00edz precisa estar presente y actuante para que el \u00e1rbol viva. De manera semejante, tambi\u00e9n es as\u00ed con Cristo: porque permanece en la Iglesia, la \u201cinstituye\u201d \u2013 como ra\u00edz \u2013 siempre de nuevo y, con esto, \u201cinstituye\u201d constantemente los sacramentos por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la luz de esta instituci\u00f3n permanente de los sacramentos se entiende mejor el axioma agustiniano: \u201cTanto si bautiza Pedro como si bautiza Judas, es Cristo quien bautiza\u201d (AGUST\u00cdN, <em>In Joannis Evangelium <\/em>6, 7: <em>PL<\/em> 35, 1428). As\u00ed se comprende que el sacramento no depende de la dignidad y santidad del ministro (cf. <em>DH<\/em> 1612 e 1611), ya que es el mismo Cristo quien act\u00faa en \u00e9l. Esta presencia din\u00e1mica de Cristo en los sacramentos se encuadra en el contexto general de la presencia del Se\u00f1or Resucitado en su Iglesia (cf. <em>SC<\/em> 7; PABLO VI, Enc\u00edclica <em>Mysterium fidei<\/em>, n\u00ba 5).\u00a0 Porque los sacramentos est\u00e1n enraizados en Cristo, Dios no deja de actuar en ellos y\u00a0 autocomunicarse indefectiblemente por el hecho de la celebraci\u00f3n ser presidida por un hombre indigno, que vive lejos del camino de Jes\u00fas. Es Cristo quien act\u00faa, porque \u00e9l fundamenta constantemente los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta perspectiva, la preocupaci\u00f3n de buscar en el Nuevo Testamento una instituci\u00f3n de los sacramentos por el Jes\u00fas pre-pascual deja de tener inter\u00e9s. Ella ser\u00eda adem\u00e1s insuficiente, pues los sacramentos solo pueden tener sentido despu\u00e9s de Pascua. Tom\u00e1s de Aquino establece un principio muy v\u00e1lido en este contexto \u2013 aunque \u00e9l mismo lo aplique de manera insuficiente. Escribe: \u201cEs por su instituci\u00f3n que los sacramentos confieren la gracia. Se concluye, as\u00ed, que un sacramento es instituido en el momento en que recibe la fuerza de producir su efecto\u201d (<em>STh<\/em> III, q. 66, a. 2). Pues bien, la fuerza de los sacramentos proviene del misterio pascual de Cristo y de los misterios de su vida, en cuanto que preparan y lo llevan a la muerte y resurrecci\u00f3n y son confirmados y transfigurados por esta. Se sigue que solo despu\u00e9s de la Pascua cabe hablar de la instituci\u00f3n de los sacramentos en el sentido pleno de la palabra. Es por eso que la Tradici\u00f3n patr\u00edstica ense\u00f1aba que los sacramentos emanaban del costado abierto del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si los sacramentos radican en Cristo, la Iglesia no es la se\u00f1ora, sino la servidora de los mismos. Esta verdad fue expresada en el Concilio de Trento al declarar que la Iglesia no puede cambiar la \u201csustancia de los sacramentos\u201d (<em>DH<\/em> 1728). La \u201csustancia de los sacramentos\u201d no es el gesto simb\u00f3lico o el rito, sino su significaci\u00f3n, su sentido que es el sentido mismo de todo lo que Jes\u00fas hizo y ense\u00f1\u00f3. Significa la imposibilidad de la Iglesia de estructurarse o de modificarse por s\u00ed misma, por las veleidades de los seres humanos que la constituyen. Ella tiene que ser fiel al camino instituido por Cristo, del cual ella es sacramento, teniendo en los siete sacramentos sus expresiones rituales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La jerarqu\u00eda de los sacramentos <\/strong>\u00a0(TABORDA 1987, 126-129; CONGAR 1968)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de haber sido reunidos en una lista de siete ritos, como si fueran iguales, los sacramentos difieren entre s\u00ed. La afirmaci\u00f3n del Concilio de Trento de que hay sacramentos \u201cm\u00e1s dignos\u201d que otros (cf. <em>DH<\/em> 1603),\u00a0 supone una diferencia radical entre ellos desde el punto de vista teol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sacramentos celebran nuestra participaci\u00f3n en el misterio de Cristo. Pues bien, tanto la vida cristiana como el misterio de Cristo tienen momentos de diferente densidad. La vida humana no es una planicie mon\u00f3tona, donde un hecho se desarrolla despu\u00e9s del otro con la misma importancia. Tambi\u00e9n la vida de Jes\u00fas presenta momentos diferenciados por su intensidad. El misterio pascual de Cristo es un momento de mucho mayor peso que cualquier otro momento en la vida de Jes\u00fas, incluso por ser el resultado de todos los otros momentos menores e iluminar a todos ellos. Como los sacramentos celebran nuestra participaci\u00f3n en el misterio de Cristo, tambi\u00e9n ellos tienen diferente peso para la vida cristiana. Hay entre ellos una jerarqu\u00eda, donde se destacan los sacramentos mayores o principales. Cuanto m\u00e1s un acontecimiento de la vida del cristiano significa participaci\u00f3n en el centro del misterio de Cristo, su Pascua, tanto m\u00e1s importante es el sacramento que se\u00f1ala esa comuni\u00f3n con el centro del misterio de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que todo sacramento relaciona la vida del cristiano y de la comunidad con el misterio pascual, pero hay sacramentos en que la participaci\u00f3n en el misterio pascual est\u00e1 en primer plano, inclusive del punto de vista del gesto simb\u00f3lico. Tal es el caso del bautismo y de la eucarist\u00eda. El paso por el agua es un s\u00edmbolo que evoca el paso de la muerte a la vida, que es la conversi\u00f3n de los \u00eddolos al Dios verdadero. De la misma manera que en tiempos pasados el pueblo elegido pas\u00f3 de la esclavitud a la libertad atravesando el Mar Rojo, por el bautismo el ne\u00f3fito pasa de la vida vieja del pecado a la nueva vida a imagen de Cristo. Como Cristo atraves\u00f3 el mar de la muerte, pasando de la muerte a la vida en su misterio pascual, tambi\u00e9n el cristiano, por el bautismo, se renueva y se reviste de \u201chombre nuevo\u201d en Cristo (TABORDA 2013, 191-227). En la eucarist\u00eda, la acci\u00f3n de gracias sobre el pan y el vino hace memoria del cuerpo entregado por nosotros en la muerte de Jes\u00fas, de este cuerpo que es fuente de vida, que\u00a0 se entrega en favor de la vida de los dem\u00e1s. Del punto de vista del gesto simb\u00f3lico, el partir el pan y el distribuir el c\u00e1liz evoca la donaci\u00f3n de la vida por el otro que Jes\u00fas realiz\u00f3 en la cruz y resurrecci\u00f3n (TABORDA 2009, 56-82). De esta manera se muestra el lugar central del bautismo y de la eucarist\u00eda, entre todos los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La centralidad de los dos sacramentos mayores es tambi\u00e9n corroborada porque ambos son constitutivos del ser cristiano y edificadores de la Iglesia en cuanto tal. Hacen de la multitud el Pueblo de Dios. El bautismo, porque incorpora a la Iglesia a quien lo recibe. La eucarist\u00eda, porque hace de la multitud de los redimidos el Cuerpo de Cristo, crea y expresa la unidad y la comuni\u00f3n de los muchos en Cristo. En otras palabras: el bautismo y la eucarist\u00eda constituyen a la persona como cristiano. Los dem\u00e1s sacramentos lo alcanzan en situaciones particulares de la vida cristiana: el pecado, la enfermedad, la vocaci\u00f3n ministerial, el amor conyugal. Es por eso mismo que est\u00e1n en otro nivel de importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La afirmaci\u00f3n del bautismo y de la eucarist\u00eda como sacramentos principales es el contenido esencial de una jerarqu\u00eda de sacramentos. La jerarquizaci\u00f3n que se pueda establecer entre los dem\u00e1s sacramentos es secundaria y depender\u00e1 de los criterios que se adopten para establecerla, variando seg\u00fan el punto de vista asumido. Sin embargo, la perspectiva por la cual se estableci\u00f3 aqu\u00ed la principalidad del bautismo y la eucarist\u00eda es la perspectiva b\u00e1sica por fundarse en el significado mismo del sacramento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuperar en la teolog\u00eda sacramental ese dato de la Tradici\u00f3n, reafirmado en el Concilio de Trento (cf. <em>DH<\/em> 1603), es de gran inter\u00e9s ecum\u00e9nico, teniendo en vista la posici\u00f3n de las Iglesias hist\u00f3ricas provenientes de la Reforma que aceptan solo dos sacramentos: el bautismo y la eucarist\u00eda. Tambi\u00e9n tiene su importancia pastoral debido a la selecci\u00f3n espont\u00e1nea practicada por nuestro pueblo que busca, por ejemplo, el bautismo para los ni\u00f1os y la misa en determinadas ocasiones (en el s\u00e9ptimo d\u00eda del fallecimiento de un fiel, en fechas especiales como las bodas de plata o de oro \u2026). El \u201cinstinto de la fe\u201d los orienta en esta direcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>3 El n\u00famero de los sacramentos <\/strong><strong>\u00a0<\/strong>(TABORDA 1987, 142-147)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00famero \u201csiete\u201d de los sacramentos no es aritm\u00e9tico-num\u00e9rico-cuantitativo, sino simb\u00f3lico. Es por esto que la afirmaci\u00f3n de Trento, de que los sacramentos son siete, ni m\u00e1s ni menos (cf. <em>DH<\/em> 1601), puede ser mantenida, aun cuando se admita que el episcopado, el presbiterado y el diaconado son sacramentos (lo que podr\u00eda elevar a nueve la enumeraci\u00f3n aritm\u00e9tica de los sacramentos); o se mantenga como lo declar\u00f3 el Concilio de Trento que la \u201cextrema unci\u00f3n\u201d es \u201cla finalizaci\u00f3n\u201d de la penitencia (cf. <em>DH<\/em> 1694),\u00a0 lo que se constituir\u00eda como una casi unidad y llevar\u00eda a disminuir para seis el valor aritm\u00e9tico de la lista sacramental; o que se acepte la \u00edntima unidad entre el bautismo y la confirmaci\u00f3n que podr\u00edan ser considerados sacramentos complementarios y con esto sumar como uno en la lista de los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entender lo que significa afirmar que el n\u00famero \u201csiete\u201d de los sacramentos es una magnitud m\u00e1s bien simb\u00f3lica que aritm\u00e9tica, m\u00e1s bien cualitativa que cuantitativa, ser\u00e1 preciso considerar algunos elementos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00famero \u201csiete\u201d no fue simplemente consecuencia l\u00f3gica de una definici\u00f3n exacta de sacramento. Los te\u00f3logos no definieron primero lo que es sacramento y despu\u00e9s salieron en busca de ritos que cumplieran los requisitos de la definici\u00f3n, encontrando casualmente siete, ni m\u00e1s ni menos. El hecho hist\u00f3rico es que en la evoluci\u00f3n de la teolog\u00eda sacramental el n\u00famero \u201csiete\u201d aparece simult\u00e1neamente con un concepto todav\u00eda amplio de sacramento, lo cual sugiere que el n\u00famero y la definici\u00f3n son cuestiones independientes. Por otra parte, en toda la historia de la teolog\u00eda de los sacramentos, nunca se lleg\u00f3 a un concepto que de hecho abarcase a todos los siete y solo a los siete (CHAUVET 1976).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta consideraci\u00f3n hist\u00f3rica surge como conclusi\u00f3n probable que no fue la definici\u00f3n de sacramento lo que sirvi\u00f3 de criterio para elegir a estos siete. Pero tampoco fue la pr\u00e1ctica lit\u00fargica y eclesial que llev\u00f3 a privilegiar estos siete y no otros. En esta pr\u00e1ctica solo el bautismo y la eucarist\u00eda siempre tuvieron una primac\u00eda incontestable; los dem\u00e1s signos sagrados han merecido diversas t\u00f3nicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La raz\u00f3n es que el n\u00famero siete no tiene significado cuantitativo-num\u00e9rico, sino cualitativo. Claro que el concepto cualitativo solo existe si pueden ser enumerados siete cuantitativamente, pero el n\u00famero siete no es aut\u00f3nomo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto cualitativo del n\u00famero se sit\u00faa en el contexto de la m\u00edstica de los n\u00fameros de la Edad Media. Esta m\u00edstica se fundamenta muchas veces en Sb 11,20: \u201cTodo dispusiste con medidas, n\u00famero y peso\u201d. Se pensaba a partir de ah\u00ed que el n\u00famero expresara al mismo tiempo el pensamiento divino y la estructura fundamental de la realidad. La m\u00edstica de los n\u00fameros remonta, a trav\u00e9s de Isidoro de Sevilla (\u2020 636), a Agust\u00edn (\u2020 430) y, por medio de \u00e9l, a Plat\u00f3n\u00a0 (\u2020 347 a. C.) y de ah\u00ed a Pit\u00e1goras (\u2020 495 a. C,). Su presupuesto es que, al comprenderse las relaciones num\u00e9ricas, no se habla sobre la realidad, sino que la misma realidad se manifiesta en ellas. La m\u00edstica de los n\u00fameros estaba enormemente extendida en la Edad Media como lo prueba su existencia tambi\u00e9n entre los jud\u00edos (la c\u00e1bala). Por el simbolismo de los n\u00fameros, la c\u00e1bala quer\u00eda fundir los principios matem\u00e1ticos y cient\u00edficos para poder, por decir as\u00ed, \u201cespiar\u201d hacia adentro del misterio de las cosas. El simbolismo de los n\u00fameros trasciende el pensamiento y permite penetrar m\u00e1s en la realidad. En esta perspectiva, la m\u00edstica de los n\u00fameros no es una meta del conocimiento, sino una instancia mediadora de mayor conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta perspectiva del simbolismo num\u00e9rico para expresar la naturaleza de las cosas, sobresale el n\u00famero siete por su significado. El n\u00famero siete es s\u00edmbolo cualitativo de la perfecci\u00f3n: el n\u00famero uno significa origen, aludiendo al uno antes de su desdoblamiento en m\u00faltiplos; el n\u00famero dos representa el otro, fundamento de la multiplicidad; el n\u00famero tres tiene su importancia como s\u00edntesis de la unidad (n\u00famero 1) con la multiplicidad (n\u00famero 2), adem\u00e1s de ser el n\u00famero de la m\u00e1s simple figura geom\u00e9trica, el tri\u00e1ngulo. Por esta raz\u00f3n tres es el n\u00famero de la perfecci\u00f3n divina<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, designa la totalidad, s\u00edmbolo de la unidad del uno (n\u00famero 1) y del m\u00faltiplo (n\u00famero 2). El n\u00famero cuatro es el n\u00famero de la perfecci\u00f3n material, c\u00f3smica, el n\u00famero de la proporci\u00f3n perfecta (2:2) y, por lo tanto, del orden del cosmos. Cuatro son los elementos, los vientos, los r\u00edos del para\u00edso, los imperios seg\u00fan las visiones de Daniel, etc. Como la suma de tres y cuatro, el siete es la perfecci\u00f3n por excelencia, ya que une en una totalidad la tr\u00edada divina y el cuaternario c\u00f3smico. Es, pues, el n\u00famero de la armon\u00eda. Es por esto que se lo encuentra frecuentemente: siete son no solamente los sacramentos, sino tambi\u00e9n las virtudes, los dones del Esp\u00edritu Santo, los pecados capitales, los planetas, los per\u00edodos celestes, los tonos de la escala musical, sin hablar de las diversas ocurrencias del septenario en el libro del Apocalipsis de San Juan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este horizonte es que se deben localizar los siete sacramentos. El n\u00famero siete ya es una \u201cdefinici\u00f3n\u201d del sacramento: Dios (tr\u00edada divina) que se comunica con los humanos en la realidad c\u00f3smica de los gestos simb\u00f3licos (el cuaternario c\u00f3smico). Aun en Trento, a pesar del acento colocado en lo cuantitativo, permanece la conciencia de lo cualitativo. El acento aritm\u00e9tico responde a la negaci\u00f3n protestante que tambi\u00e9n es aritm\u00e9tica. La Reforma protestante se aferra a la letra de la Escritura y no capta el alcance cualitativo del n\u00famero siete. Posicion\u00e1ndose siempre frente a las afirmaciones o negaciones de los Reformadores, Trento entra en el terreno del valor aritm\u00e9tico del siete. Sin embargo, la Reforma niega no solo el n\u00famero de los sacramentos, sino el principio mismo de la sacramentalidad. Trento, defendiendo el n\u00famero siete y poni\u00e9ndose en pie de igualdad\u00a0 (aritm\u00e9ticamente) con la Reforma, en realidad defiende la propia sacramentalidad de la salvaci\u00f3n, expresada simb\u00f3licamente en el n\u00famero siete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El parentesco cualitativo-aritm\u00e9tico con la posici\u00f3n protestante tuvo consecuencias: la cuantificaci\u00f3n de los sacramentos con la correspondiente tendencia de medir la intensidad de la vida cristiana por la frecuencia de los sacramentos. No es preciso estar contra la cuantificaci\u00f3n matem\u00e1tica del los siete, sino contra la p\u00e9rdida de su valor cualitativo y el consiguiente \u201cconsumo\u201d de los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun reconociendo el valor simb\u00f3lico del n\u00famero siete, no se puede abstraer del hecho de que \u00e9l est\u00e1 mediado por el valor aritm\u00e9tico siete. Es decir: siete acciones simb\u00f3licas de la Iglesia \u2013 y no otras \u2013 fueron reconocidas aptas para expresar simb\u00f3licamente, en el simbolismo de los n\u00fameros, el principio de la sacramentalidad, a saber: que Dios se comunica con el ser humano en lo hist\u00f3rico-sensible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, es preciso decir que no se puede establecer <em>a priori<\/em> que sean \u00e9sos los siete sacramentos y por qu\u00e9 \u00e9sos y no otros. Pero <em>a posteriori,<\/em> es posible encontrar una l\u00f3gica en la elecci\u00f3n de estas acciones simb\u00f3licas y no de otras. Es que estas acciones simb\u00f3licas marcan momentos decisivos en la vida del cristiano y, consecuentemente, en la propia vida de la comunidad celestial. Hist\u00f3ricamente no es de despreciar la confrontaci\u00f3n del problema concreto \u201ccu\u00e1les siete?\u201d con los datos de la Escritura, que la selecci\u00f3n de estos gestos simb\u00f3licos implica. De todos ellos el te\u00f3logo medieval encontraba resquicios en el Nuevo Testamento. Adem\u00e1s del bautismo y de la eucarist\u00eda que obviamente son datos b\u00edblicos, se ve\u00eda la confirmaci\u00f3n en la imposici\u00f3n de las manos por parte de los ap\u00f3stoles en Hc 8,17; la penitencia, en Jn 20,23 y Mt 18,18; la unci\u00f3n de los enfermos, en Sant 5,14; el orden, en Hc 6; el matrimonio, en Ef 5,32,\u00a0 en donde se le\u00eda en la traducci\u00f3n latina hac\u00eda leer <em>magnum sacramentum<\/em>, una expresi\u00f3n fuerte, tan incisiva que fue capaz de vencer los prejuicios vigentes en contra del sexo y del matrimonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la fijaci\u00f3n de los siete sacramentos, hay un paralelismo con la formaci\u00f3n del canon neotestamentario: solo despu\u00e9s de una evoluci\u00f3n, de un lapso relativamente largo de tiempo, la Iglesia lleg\u00f3 a fijar el canon. A primera vista podr\u00eda haber sido llevada por la autor\u00eda apost\u00f3lica de los escritos, que hoy, para muchos libros, es negada o por lo menos puesta en cuesti\u00f3n. No por eso los libros seleccionados en la formaci\u00f3n del canon dejan de ser inspirados y can\u00f3nicos. La misma historia de la Iglesia, su identidad, que se construy\u00f3 sobre estos libros y solamente sobre \u00e9stos, no permite volver atr\u00e1s. Y, para quien cree que la Iglesia es conducida por el Esp\u00edritu Santo, es una garant\u00eda de lo acertado de la selecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo semejante podr\u00eda decirse de los siete sacramentos: La Iglesia no solamente celebr\u00f3 durante siglos estos sacramentos, quiz\u00e1 sin privilegiarlos, sino que una vez reconocidos, marcaron de tal forma la comunidad cristiana, su vida y su pr\u00e1ctica, que ya no puede vivir sin celebrarlos. Conducida por el Esp\u00edritu Santo, la Iglesia solo podr\u00eda haber aceptado una evoluci\u00f3n tan pre\u00f1ada de consecuencias bajo la acci\u00f3n del mismo Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de esto, discutir si se puede hoy volver a atr\u00e1s de la definici\u00f3n de Trento y a\u00f1adir \u201cnuevos\u201d sacramentos a la lista o reducir el septenario, es perder de vista que la Iglesia no se reduce a la celebraci\u00f3n de los sacramentos, sino que estos se ponen en el contexto m\u00e1s amplio de la fe en el misterio pascual de Cristo, decisivo para que los sacramentos den frutos de vida cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 La eficacia de los sacramentos<\/strong> (TABORDA 1987, 175-178)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento ense\u00f1a que \u201clos sacramentos de la Nueva Ley [&#8230;] confieren la gracia por la propia realizaci\u00f3n del acto &lt;sacramental&gt;\u201d (<em>ex opere operato<\/em>) (<em>DH<\/em> 1608). \u00a0El significado profundo de esta expresi\u00f3n muchas veces mal entendida en un sentido m\u00e1gico o casi m\u00e1gico, es que es Dios y solamente Dios quien act\u00faa en los sacramentos. El an\u00e1lisis de la expresi\u00f3n tradicional ayudar\u00e1 a comprender mejor esta prioridad de Dios en los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n <em>opus operatum<\/em> significa la \u201cacci\u00f3n como tal\u201d, \u201cla propia realizaci\u00f3n del acto\u201d. Se contrapone al <em>opus operantis<\/em>, que podr\u00eda ser traducido literalmente como la \u201cacci\u00f3n de quien act\u00faa\u201d. En la primera expresi\u00f3n se atiende objetivamente a la acci\u00f3n; en la segunda, a un sujeto que realiza la acci\u00f3n. Las expresiones se elucidan, si se lleva en consideraci\u00f3n el problema que hist\u00f3ricamente est\u00e1 en su origen. Ellas surgieron en la teolog\u00eda (y m\u00e1s exactamente en la soteriolog\u00eda) en la segunda mitad del siglo XII. Al tratar de la obra redentora de Cristo, se distingu\u00eda entre el <em>opus operatum<\/em>,\u00a0 su obra redentora al morir en la cruz, su acci\u00f3n de morir, y el <em>opus operantis<\/em>,\u00a0 en la acci\u00f3n de aquellos que llevaron Jes\u00fas a la muerte (Judas, por su traici\u00f3n; An\u00e1s y Caif\u00e1s, los miembros del Sanedr\u00edn y Pilatos, como mandantes del crimen; los verdugos, como ejecutores \u2026) El efecto redentor de la muerte de Cristo se da <em>ex opere operato<\/em> y no <em>ex opere operantis<\/em>; proviene de la acci\u00f3n de Cristo al morir y no de la acci\u00f3n de los hombres que lo mataron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIII la expresi\u00f3n fue transpuesta para la teolog\u00eda de los sacramentos: la gracia sacramental no depende del ministro ni de quien recibe el sacramento (<em>opus operantis<\/em>), sino de la acci\u00f3n sacramental, exterior, perceptible, visible (<em>opus operatum<\/em>). Es importante considerar la preposici\u00f3n <em>ex<\/em> que ocurre en la expresi\u00f3n. Ella significa \u201cpor causa de\u201d, \u201ca partir de\u201d. Que el sacramento no sea eficaz <em>ex opere operantis<\/em>, no significa que el <em>opus operantis<\/em> no sea importante, s\u00edno que la fuerza del sacramento, la gracia sacramental, no proviene del ministro o de la fe de quien recibe el sacramento. En todo caso, para que el sacramento sea eficaz\u00a0 <em>ex opere operato<\/em>,\u00a0 siempre es necesaria alguna participaci\u00f3n de los involucrados (<em>opus operantis<\/em>), sea del ministro (\u201cla intenci\u00f3n de [&#8230;] hacer lo que la Iglesia hace\u201d,\u00a0 <em>DH<\/em> 1611),\u00a0 sea de quien lo recibe (no poner obst\u00e1culo a la gracia, cf. <em>DH<\/em> 1606).\u00a0 Y, m\u00e1s que la intenci\u00f3n, se exige fe por parte de quien recibe el sacramento, una entrega a Dios correspondiente a la gracia concedida, una vida de acuerdo con el sacramento o, por lo menos, la disposici\u00f3n interna de comenzar un camino de conversi\u00f3n.\u00a0 La eficacia <em>ex opere operato<\/em>\u00a0 no sustituye el <em>opus operantis<\/em>;\u00a0 aunque la gracia no provenga del <em>opus operantis<\/em>. La fuente de la gracia es la acci\u00f3n sacramental, pero no en el sentido m\u00e1gico, ya que el <em>opus operatum<\/em>\u00a0 no est\u00e1 en la materialidad de la acci\u00f3n sacramental, sino en el hecho de ella ser acci\u00f3n de Cristo por el Esp\u00edritu Santo. Que los sacramentos act\u00faen <em>ex opere operato<\/em>\u00a0 significa, por consiguiente, que act\u00faan por fuerza de la obra salv\u00edfica de Cristo hecha presente por el sacramento. <em>Opus operatum<\/em> y <em>opus operantis<\/em> se encuentran en el sacramento. Este es el momento en el que la gracia se expresa como gracia que lleva a la persona a aceptarla libremente y por eso, al mismo tiempo, el gesto por el cual la persona expresa su libre adhesi\u00f3n a la gracia que, a su vez, le es dada totalmente por la gracia. Lejos de oponerse, <em>opus operatum<\/em> y <em>opus operantis<\/em> se suponen mutuamente como gracia y libertad (cf. antropolog\u00eda teol\u00f3gica).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta acci\u00f3n de Cristo en el Esp\u00edritu mediante los gestos simb\u00f3licos de la celebraci\u00f3n, es un ofrecimiento que Dios hace al ser humano\u00a0 (autocomunicaci\u00f3n de Dios). El ofrecimiento no deja de ser un ofrecimiento por el hecho de que alguien no acepte lo que le fue ofrecido, aunque para que haya ofrecimiento siempre deba existir una posibilidad de aceptaci\u00f3n. Si, por ejemplo, un loco ofrece a una persona un terreno en la luna, no es un ofrecimiento real, puesto que \u00e9l no tiene la posibilidad de dar lo que ofreci\u00f3. Tampoco hay ofrecimiento, si alguien ofrece a un sordomudo un CD con una sinfon\u00eda de Beethoven o a alguien a quien se le amputaron las dos piernas, un par de zapatos. Pero no deja de ser ofrecimiento, si alguien ofrece a una persona con plena capacidad auditiva un CD de Beethoven o a alguien que tiene ambas piernas un par de zapatos, aunque algunos no lo acepten, porque no les gusta la m\u00fasica erudita, o porque no les agrada el modelo de los zapatos. Es un ofrecimiento real aun cuando no es aceptado. Tambi\u00e9n Jes\u00fas era una chance de conversi\u00f3n para los fariseos, aunque ellos no lo hayan aceptado. La acci\u00f3n <em>ex opere operato<\/em> de los sacramentos expresa esta estructura fundamental del sacramento: Dios se ofrece a la persona a trav\u00e9s de ellos y ese ofrecimiento subsiste independientemente de que la persona lo acepte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma: la f\u00f3rmula \u201clos sacramentos act\u00faan <em>ex opere operato<\/em>\u201d significa negativamente que la eficacia del sacramento no procede del ser humano; positivamente que la eficacia procede de la obra de Cristo, su vida, muerte y resurrecci\u00f3n, objeto del memorial y que el gesto sacramental es un ofrecimiento permanente de Dios al ser humano, quiera que \u00e9ste lo acepte o no. Por eso, la expresi\u00f3n pone en primer plano la acci\u00f3n sacramental como tal, por la cual el misterio de Cristo (<em>opus operatum<\/em>) es celebrado y as\u00ed ofrecido como invitaci\u00f3n a esta persona y a esta comunidad para que asuma de forma m\u00e1s profunda la vida del seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Francisco Taborda SJ,<\/em> FAJE, Brasil. Texto original en portugu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHAUVET, L.-M. Le mariage, un sacrement pas comme les autres. Em: <em>LMD<\/em> n\u00ba 127 (1976) 85-105.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGAR, Y. A no\u00e7\u00e3o de sacramentos maiores ou principais. Em: <em>Concilium <\/em>n\u00ba 31 (1968) 21-31.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PABLO VI, Papa. <em>Carta enciclica<\/em> <strong><em>Mysterium fidei<\/em><\/strong><em> sobre la doctrina y culto de la sagrada eucaristia. http:\/\/vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_03091965_mysterium_sp.html<\/em> clomid 5-9 or 3-7 (acceso 6 ene 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K.; TH\u00dcSING, W. <em>Cristolog\u00eda<\/em>: estudio sistem\u00e1tico y exeg\u00e9tico. Madrid: Cristiandad, 1975 (Biblioteca Teol\u00f3gica Cristiandad, 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, F. <em>Sacramentos, pr\u00e1xis y fiesta<\/em>: para una teolog\u00eda latinoamericana de los sacramentos. Madrid: Paulinas, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, F. <em>O memorial da P\u00e1scoa do Senhor<\/em>: ensaios lit\u00fargico-teol\u00f3gicos sobre a eucaristia. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, F. <em>En las fuentes de la vida cristiana<\/em>: Una teolog\u00eda del bautismo-confirmaci\u00f3n. Santander: Sal Terrae, 2013 (Presencia teol\u00f3gica, 207).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> La calificaci\u00f3n del n\u00famero tres como n\u00famero de la divinidad no tiene nada que ver con la noci\u00f3n cristiana de que Dios es Trinidad. Este sentido del n\u00famero tambi\u00e9n existe, por ejemplo, en el juda\u00edsmo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Instituci\u00f3n de los sacramentos por Cristo 2 La jerarqu\u00eda de los sacramentos 3 El n\u00famero de los sacramentos 4 La eficacia de los sacramentos Durante siglos la Iglesia celebr\u00f3 lo que hoy llamamos los \u201csiete sacramentos\u201d y reflexion\u00f3 sobre ellos, sin reunirlos en una lista espec\u00edfica y sin pensarlos sistem\u00e1ticamente. 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