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{"id":414,"date":"2015-01-07T23:15:25","date_gmt":"2015-01-08T01:15:25","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=414"},"modified":"2016-04-09T18:47:57","modified_gmt":"2016-04-09T21:47:57","slug":"evangelizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=414","title":{"rendered":"Evangelizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1Evangelizaci\u00f3n, misi\u00f3n de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.1 La Iglesia vive para evangelizar y para ser evangelizada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.2 Objetivos primarios de la evangelizaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Evangelizaci\u00f3n en el horizonte del misterio de la comuni\u00f3n trinitaria<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 La Trinidad como paradigma de una evangelizaci\u00f3n integral<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Dimensiones de la Evangelizaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.1 Evangelizaci\u00f3n liberadora<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.2\u00a0Evangelizaci\u00f3n inculturada<\/p>\n<p>3.3 Evangelizaci\u00f3n misionera<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Desaf\u00edos y posibilidades de actualizaci\u00f3n de la Buena Nueva del Evangelio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1 Hacer del ser humano el camino de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.2 El pluralismo como presupuesto, no s\u00f3lo como apertura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.3 Revalorizaci\u00f3n de la Iglesia local<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 \u00a0Evangelizaci\u00f3n, misi\u00f3n de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.1 La Iglesia vive para Evangelizar y para ser evangelizada<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los cometidos esenciales de la Iglesia entendida no solamente como cuerpo institucional o jer\u00e1rquico, sino como Pueblo de Dios en marcha (cf. <em>Evangelii Gaudium <\/em>EG 111), es Evangelizar. En esta acci\u00f3n encuentra su dicha y su identidad (<em>Evangelii Nuntiandi <\/em>EN 14). Evangelizar es fundamentalmente comunicar la Buena Nueva del Evangelio mediante obras y palabras. Esta encomienda le viene dada, como un imperativo de Jes\u00fas en quien se fundamenta: \u201cVayan y anuncien la Buena Nueva\u2026\u201d Por lo tanto, no surge como estrategia o como recurso para justificar su existencia, sino justamente lo contrario, vive para Evangelizar, \u00e9sta es su misi\u00f3n fundamental sin la cual todas las dem\u00e1s acciones pastorales pierden su horizonte y su fuerza. Es cierto que esta misi\u00f3n muchas veces se ha confundido y se ha reducido a una indoctrinaci\u00f3n, aminorando as\u00ed el contenido tan rico y profundo de la acci\u00f3n evangelizadora. Por lo tanto, m\u00e1s que transmitir doctrinas o verdades, de lo que se trata en la acci\u00f3n evangelizadora es anunciar, transmitir con hechos y palabras la confesi\u00f3n de fe en la persona de Jes\u00fas de Nazaret, unido siempre al proyecto del Reino. De este modo, se puede comprender que las pr\u00e1cticas eclesiales dirigidas hacia muchos horizontes y ambientes, realizadas en contextos variados, deben ser acciones o pr\u00e1cticas esencialmente evangelizadoras, que le dan sentido y rumbo a su identidad y misi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sujeto de la evangelizaci\u00f3n, es la comunidad creyente, Pueblo de Dios constituido por todas y todos los bautizados. Es un sujeto colectivo en donde todos somos responsables con distintos oficios y encargos (cf. <em>Ad gentes <\/em>AG 5, 11-12). Esto requiere que la Iglesia de la que formamos parte, se sit\u00fae no s\u00f3lo como maestra, sino tambi\u00e9n como disc\u00edpula. En este sentido podemos decir que todo cristiano, cristiana, es al mismo tiempo evangelizador y evangelizado. Recordemos el caso emblem\u00e1tico de la conversi\u00f3n de Cornelio, en donde Pedro, el evangelizador, tambi\u00e9n queda convertido y evangelizado en este encuentro (Hch. 10, 34-43). Aqu\u00ed el evangelizador entra en di\u00e1logo con el evangelizado, pone en juego y en consideraci\u00f3n su propia comprensi\u00f3n de la fe. El anuncio y el di\u00e1logo son dos elementos constitutivos de la acci\u00f3n evangelizadora, que al saberlos articular en una actitud abierta dan mucho fruto (cf. <em>Documento de Aparecida.<\/em> DA 237). Antes de la conversi\u00f3n es necesaria la conversaci\u00f3n (cf. EG 127).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta relaci\u00f3n dial\u00f3gica o confrontaci\u00f3n seria entre evangelizando y evangelizador permite, como interlocutores, tomar una actitud de m\u00e1s humildad y vulnerabilidad a lo que como Iglesia se est\u00e1 poco acostumbrado. Esta actitud permite entrar y respetar el mundo y la cosmovisi\u00f3n del evangelizado, porque si no, \u00bfc\u00f3mo se puede esperar que quien lo escucha est\u00e9 en principio dispuesto a cambiar su vida y su pensamiento si \u00e9l \u2013el evangelizador- no est\u00e1 dispuesto a someterse a id\u00e9ntica disciplina?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es justamente lo interesante y lo rico del proceso evangelizador, que quien evangeliza, pone en juego su fe al realizar su cometido. Pues si no sucede esto, cuando se evangeliza partiendo de una postura fija e inconmovible, cerr\u00e1ndose a otras propuestas o an\u00e1lisis cr\u00edticos, se corre el riesgo de convertirse m\u00e1s que en evangelizadores, en propagandistas de una marca o de un producto. \u00a0\u201cEn este proceso de evangelizaci\u00f3n no existe evangelizador y evangelizado, como dos fracciones dentro de la Iglesia; ambos se evangelizan mutuamente construyendo as\u00ed una Iglesia como comunidad fraterna, toda ella ministerial, servidora y misionera\u201d ( BOFF, L., 1991, p.77).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong style=\"line-height: 1.5;\">1.2 Objetivos primarios de la Evangelizaci\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un primer objetivo que contin\u00faa siendo v\u00e1lido y leg\u00edtimo en el proceso evangelizador es la conversi\u00f3n, es decir, introducir a las personas a una determinada visi\u00f3n del mundo, a un determinado estilo de vida que no se ten\u00eda antes. El adherirse a una determinada doctrina, a unas ciertas creencias. En un sentido general, esto contin\u00faa siendo v\u00e1lido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esta finalidad de conversi\u00f3n a la persona de Jes\u00fas y a su proyecto del Reino, se ve fortalecida con lo que el Documento de Puebla (cf. DP 1145) afirma al decir que el mejor servicio al hermano, y al hermano m\u00e1s pobre, \u201ces la evangelizaci\u00f3n, que lo libera de las injusticias, lo promueve \u00edntegramente y lo dispone a realizarse como hijo de Dios.\u201d Aqu\u00ed radica tambi\u00e9n una de las finalidades de la Evangelizaci\u00f3n entendida como liberaci\u00f3n y promoci\u00f3n del hombre, para que se realice plenamente como hija e hijo de Dios. En los documentos de Medell\u00edn encontramos esta misma idea al afirmar que la evangelizaci\u00f3n consiste, fundamentalmente, en \u201cpasar de situaciones menos humanas a situaciones m\u00e1s humanas\u201d (<em>Documento de Medell\u00edn <\/em>Introducci\u00f3n n.6; <em>Documento de Santo Domingo <\/em>n. 162).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evangelizaci\u00f3n unida a la conversi\u00f3n tiene como objetivo primario la humanizaci\u00f3n de todo hombre y de todo el hombre. Esto ya lo recordaba con mucha claridad Pablo VI en la <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, al afirmar que entre promoci\u00f3n humana y evangelizaci\u00f3n existe una correlaci\u00f3n profunda de orden antropol\u00f3gico, teol\u00f3gico y evang\u00e9lico (EN 31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo fundamental en la pr\u00e1ctica evangelizadora es el anuncio de la persona de Jes\u00fas y la denuncia de todo lo que se oponga al establecimiento de su Reino como proyecto continuador de la voluntad del Padre, bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Anunciamos, por tanto, no s\u00f3lo unas verdades, sino principalmente la persona de Jes\u00fas que desde nuestra fe y desde nuestra identidad de cristianos representa una confesi\u00f3n de fe, una propuesta en medio de otras muchas. Anunciamos la Buena Nueva de Jes\u00fas, una noticia y un acontecimiento de car\u00e1cter salv\u00edfico, a caminar seg\u00fan el Evangelio (Ef. 4,1; Col 1,10; Gal 5,16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no anunciamos s\u00f3lo una persona en abstracto. Jes\u00fas no es s\u00f3lo hombre, sino el hombre que vivi\u00f3 sujeto a las coordenadas del tiempo y del espacio de manera muy espec\u00edfica y concreta. Anunciamos a Jes\u00fas con todos sus componentes fundamentales. Uno de \u00e9stos es el proyecto de Reino que no se identifica con la Iglesia, ni con el progreso de la t\u00e9cnica, sino que fundamentalmente es la vivencia de unas nuevas relaciones, unas nuevas opciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El anuncio de Jes\u00fas, no es un anuncio cualquiera, ni bajo cualquier circunstancia. Es el anuncio de un Cristo, y \u00e9ste crucificado (I Cor. 1,23); es por tanto un Jes\u00fas contextualizado, que \u201cpas\u00f3 haciendo el bien\u201d (Hch. I Cor. 2,2; Gal. 3,1). No es un Jes\u00fas s\u00f3lo de conceptos, sino un Jes\u00fas que padeci\u00f3, que fue crucificado, que muri\u00f3 por una causa concreta, que entr\u00f3 en conflicto con los del centro, en fin, un Jes\u00fas que es Dios y que est\u00e1 presente y actuante en la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Evangelizaci\u00f3n en el horizonte del misterio de la comuni\u00f3n<\/strong> <strong>trinitaria<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<em>2.1\u00a0<\/em><\/strong><em><strong>La Trinidad como paradigma de una evangelizaci\u00f3n integral<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan EN 26, \u201cevangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Esp\u00edritu Santo\u201d. En este acto testimonial que tiene ya una base trinitaria, se dan varios paradigmas o puntos referenciales para su realizaci\u00f3n. Uno de estos es el paradigma o modelo trinitario en el que encontramos el principio b\u00e1sico de relacionalidad. Este principio funciona a nivel de personas y a nivel de culturas. \u201c\u00c9stas constituyen un sistema completo, pero abierto a otros sistemas y culturas, pues ninguna de ellas agota las potencialidades del ser humano personal y social. Entre las culturas debe regir lo que rige en el misterio trinitario, la radical relacionalidad entre las tres divinas Personas. Cada una es una e irreductible, pero siempre en relaci\u00f3n y en \u201cperij\u00f3resis\u201d con las dem\u00e1s\u201d (BOFF, L., 1991, p. 48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La labor evangelizadora de la Iglesia tiene su origen y fundamento en el misterio de la comuni\u00f3n trinitaria, \u201cen la misi\u00f3n del Hijo y la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, seg\u00fan el designio del Dios Padre\u201d (AG 2). Esta comuni\u00f3n trinitaria es el modelo de toda evangelizaci\u00f3n que busca la vivencia de la fe en la dimensi\u00f3n comunitaria, pues la vocaci\u00f3n a vivir y a participar de esta comuni\u00f3n no se da de manera individual, sino en estrecha conexi\u00f3n mutua. \u201cLa evangelizaci\u00f3n es un llamado a la participaci\u00f3n en la comuni\u00f3n trinitaria\u201d (DP 218).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas el enviado del Padre, puso su tienda en medio de nosotros, asumiendo la naturaleza humana entera, tal como se da en nosotros, menos en el pecado (Hb. 4,5; 9,28). El texto narrado por el evangelista Lucas, cuando Jes\u00fas entra en la sinagoga de Nazaret, es un pasaje program\u00e1tico y paradigm\u00e1tico, es un referente obligado y un programa a realizar desde la evangelizaci\u00f3n. \u201c<em>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or<\/em>\u201d (Lc. 4,18-19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas es el modelo de evangelizador y la referencia obligada para toda acci\u00f3n evangelizadora, su persona es Buena Nueva que se hace concreta en palabras, gestos, actividades y acontecimientos de su ministerio. Para Jes\u00fas lo central y b\u00e1sico en el horizonte de su mensaje es el reino o reinado de Dios; todo lo dem\u00e1s es relativo (Mt 5, 3-12, EN 8), y se nos dar\u00e1 \u201cpor a\u00f1adidura\u201d (Mt 6,33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los evangelios dan cuenta de esta centralidad e importancia del Reino de Dios (Mt 5,3-12; 5-7\u2026). El Reino es el regalo misericordioso del Padre que salva y libera al hombre y mujer de toda opresi\u00f3n; es invitaci\u00f3n a encontrarse con Dios y a comprometerse para que este Reino se establezca en medio de la realidad social y personal, transformando con la \u201cfuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00edneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que est\u00e1n en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvaci\u00f3n\u201d (EN 19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para llevar a cabo este programa evangelizador, contamos con la presencia santificadora del Esp\u00edritu Santo, es el Esp\u00edritu Santo el protagonista de toda aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n, pues mediante su acci\u00f3n \u201cunifica en la comuni\u00f3n y en el ministerio y provee de diversos dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos a toda la Iglesia a trav\u00e9s de todos los tiempos\u201d (AG 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, tiene en el misterio de la Trinidad, su fundamento \u00faltimo en el sentido de ser el modelo por excelencia de relacionalidad y de comunitariedad en la que cada una de las personas contribuyen aportando su ser y su presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong style=\"line-height: 1.5;\">3 Dimensiones de la Evangelizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.1 Evangelizaci\u00f3n liberadora<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa evangelizaci\u00f3n no ser\u00eda completa si no tuviera en cuenta la interpelaci\u00f3n rec\u00edproca que en el curso de los tiempos se estable entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre\u201d (EN 29). Esta afirmaci\u00f3n de <em>Evangelii Nuntiandi,<\/em> tiene sus repercusiones concretas en nuestro continente latinoamericano al expresarse como Evangelizaci\u00f3n Liberadora a la que hacen un llamado los obispos reunidos en Puebla, al reconocer que la situaci\u00f3n vivida en tiempos de la Conferencia Episcopal Latinoamericana celebrada en <em>Medell\u00edn<\/em> (1968), es todav\u00eda mucho m\u00e1s grave. \u201cLos pastores de Am\u00e9rica Latina tenemos razones grav\u00edsimas para urgir la evangelizaci\u00f3n liberadora, no s\u00f3lo porque es necesario recordar el pecado individual y social sino tambi\u00e9n porque de Medell\u00edn para ac\u00e1, la situaci\u00f3n se ha agravado en la mayor\u00eda de nuestros pa\u00edses\u201d (DP 487). De ese tiempo a la fecha, podr\u00edamos todav\u00eda afirmar la urgencia constante de esta evangelizaci\u00f3n liberadora, o esta evangelizaci\u00f3n con dimensi\u00f3n social como se\u00f1ala el Papa Francisco (EG 176). \u00bfEn qu\u00e9 consiste fundamentalmente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparecida nos da una pauta para entender de qu\u00e9 se trata cuando afirma que la labor esencial de la evangelizaci\u00f3n \u201cincluye la opci\u00f3n preferencial por los pobres, la promoci\u00f3n humana integral y la aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n cristiana\u201d (DA 146). En estos tres elementos radica fundamentalmente el contenido de una evangelizaci\u00f3n liberadora: en una opci\u00f3n por los pobres, en una promoci\u00f3n humana y la liberaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lucha por la justicia y la participaci\u00f3n en favor de la transformaci\u00f3n del mundo es, claramente, una dimensi\u00f3n constitutiva de la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. As\u00ed lo afirm\u00f3 Juan Paulo II en su discurso inaugural de la Conferencia Episcopal Latinoamericana celebrada en Puebla (1979): \u201cla misi\u00f3n evangelizadora tiene como parte indispensable la acci\u00f3n por la justicia y las tareas de promoci\u00f3n del hombre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evangelizaci\u00f3n liberadora supone la superaci\u00f3n de una evangelizaci\u00f3n puramente doctrinal y kerigm\u00e1tica sin ning\u00fan arraigo en la realidad. Su punto de anclaje es el de una Iglesia que vive en el horizonte del Reino como proyecto del Padre y busca la liberaci\u00f3n integral de hombres y mujeres con la fuerza del Resucitado y la presencia actuante del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, se puede afirmar que la evangelizaci\u00f3n liberadora no es opcional, que la inclusi\u00f3n de la promoci\u00f3n humana, los esfuerzos por la promoci\u00f3n de la justicia y la contribuci\u00f3n a las transformaciones hist\u00f3ricas no es cuesti\u00f3n de modas o de regiones geogr\u00e1ficas, sino \u201cparte integrante\u201d, \u201cparte indispensable\u201d, \u201cdimensi\u00f3n constitutiva\u201d sin la cual simplemente no est\u00e1 completa la acci\u00f3n evangelizadora, faltando un componente importante y fundamental que le otorgan identidad, orientaci\u00f3n y sentido. \u201cSi esta dimensi\u00f3n no est\u00e1 debidamente explicitada, siempre corre el riesgo de desfigurar el sentido aut\u00e9ntico e integral que tiene la misi\u00f3n evangelizadora\u201d (EG 176).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.2 Evangelizaci\u00f3n inculturada<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las tareas evangelizadoras de la Iglesia consiste en encarnar el Evangelio en el coraz\u00f3n de las culturas y, desde ah\u00ed, participar en la conquista de las grandes aspiraciones de la humanidad. Por esto, quedan en desautorizaci\u00f3n todo tipo de visi\u00f3n miope etnoc\u00e9ntrica y se impone la conciencia de que la Iglesia, al hacerse presente en la diversidad de pueblos y culturas, es tambi\u00e9n una realidad pluricultural. En coherencia con el misterio de la Encarnaci\u00f3n, evangelizar no es como se ha dicho anteriormente anunciar una doctrina o incorporar personas a la Iglesia, sino ante todo, encarnar el Evangelio en la diversidad de las culturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata entonces de un proceso, no en la l\u00ednea de una \u201cevangelizaci\u00f3n de las culturas\u201d, sino de una \u201cevangelizaci\u00f3n inculturada\u201d. El primer paradigma parte del evangelio y se presta a la implantaci\u00f3n de una Iglesia monocultural que no hace justicia a la l\u00f3gica de la encarnaci\u00f3n (EG 117); los destinatarios del evangelio, en este caso, son reducidos a receptores pasivos de un evangelio ya inculturado y concebidos como objetos de la evangelizaci\u00f3n. El segundo, parte de la cultura y de sus respectivos sujetos, propiciando el surgimiento de las Iglesias culturalmente nuevas. Aqu\u00ed, no es tanto el evangelio que se incultura, sino los sujetos de la cultura que incorporan, a su modo, el evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al contrario de una cierta \u201cnueva evangelizaci\u00f3n\u201d, que cree ser nueva solamente porque incorpora medios innovadores para hacer lo de siempre, una evangelizaci\u00f3n inculturada sigue la pedagog\u00eda de <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, respetando en primer lugar la obra de Dios ya presente en las culturas y el \u201csagrario de la conciencia\u201d de los interlocutores. \u201cAcompa\u00f1ar, cuidar y fortalecer las riquezas que ya existen\u201d (EG 69). En esta misma direcci\u00f3n, se trata de llevar a cabo una evangelizaci\u00f3n por el testimonio (<em>evangelizaci\u00f3n impl\u00edcita<\/em>); despu\u00e9s, en la gratuidad por haber \u201crecibido por gracia\u201d el don del evangelio, proponerlo con delicadeza y amor, ofreciendo los medios necesarios para que los destinatarios puedan, desde la libre adhesi\u00f3n, encarnarlo en sus culturas (<em>evangelizaci\u00f3n impl\u00edcita<\/em>). Se pueden vislumbrar estos dos momentos en los siguientes pasos (cf. BRIGHENTI, 1997, p.73-105):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como evangelizaci\u00f3n impl\u00edcita, implicar\u00eda, en un primer paso, ser presencia testimoniante o de empat\u00eda, siguiendo el dinamismo del misterio de la Encarnaci\u00f3n. Ante todo, evangelizar significa insertarse gratuita y respetuosamente en el contexto en el cual se quiere desencadenar un proceso de evangelizaci\u00f3n inculturada. Se trata, siguiendo a <em>Gaudium et Spes<\/em>, de solidarizarse con los problemas, las alegr\u00edas y las tristezas, las angustias y las esperanzas del pueblo que se quiere evangelizar, pues, evangelizar significa testimoniar una actitud de respeto y de acogida de las culturas por causa de Dios y de la obra que \u00c9l realiz\u00f3 en el interior de las culturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un segundo paso, se trata de establecer una relaci\u00f3n dial\u00f3gica o de simpat\u00eda entre agentes y miembros de la cultura, de tal manera que, en un clima de confianza, ambas partes expresen su modo existencial, pronuncien su propia palabra y cultiven la capacidad de escucha y de apropiaci\u00f3n que requiere toda aut\u00e9ntica conversi\u00f3n. Evangelizar no es \u201cignorar ni imponer\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer paso, consistir\u00e1 en identificar y reconocer los valores de la cultura como \u201csemillas del Verbo\u201d pues, sabemos que las culturas, tanto en su dimensi\u00f3n simb\u00f3lica como en su dimensi\u00f3n \u00e9tica, son eco de la voz de Dios, que siempre se dirige a la sociedad y a cada subjetividad humana. Sobre todo las religiones, como alma de las culturas, son reacciones a la acci\u00f3n primera de Dios y camino de la divinidad para las culturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dados estos pasos, es posible pasar al segundo momento del proceso, el de una evangelizaci\u00f3n expl\u00edcita. Por esto, primeramente (cuarto paso), se trata de anunciar amorosa y respetuosamente las verdades del cristianismo. Despu\u00e9s de reafirmar que \u201cel Dios de la cultura\u201d es el Dios de Jesucristo, presente y actuante en la historia de todos los pueblos, es posible revelar expl\u00edcitamente este Dios, o sea, dar a conocer la positividad cristiana. La tarea del evangelizador, en este cuarto paso, consiste \u00fanicamente en facilitar el texto de la Biblia, la historia del texto, la tradici\u00f3n de su interpretaci\u00f3n y crear el contexto eclesial comunitario de fe necesario para leer e interpretar el Mensaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El quinto paso, consiste en llegar a una mutua evangelizaci\u00f3n expl\u00edcita o reflexi\u00f3n cr\u00edtica no solamente de los agentes en direcci\u00f3n a los miembros de la cultura, sino tambi\u00e9n de los propios miembros de la cultura en relaci\u00f3n a los agentes. Se trata de que cada una de las partes ayude a la otra a no absolutizar la propia cultura ante la trascendencia del Evangelio, ni su modo de apropiaci\u00f3n del mismo, para no caer en la \u201cvanidosa sacralizaci\u00f3n de la propia cultura con lo cual podemos mostrar m\u00e1s fanatismo que aut\u00e9ntico fervor evangelizador\u201d (EG 117). De un lado, se trata de inculturar el Mensaje y, de otro, de exculturarlo de versiones ex\u00f3genas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, en un sexto paso, llega el momento de la apropiaci\u00f3n o asimilaci\u00f3n sint\u00e9tica, que consiste en llevar a cabo una simbiosis entre Evangelio y cultura, tanto por parte de los miembros de la cultura que entra en contacto con el Evangelio, como por parte de los evangelizadores que, si de hecho establecieron una relaci\u00f3n dial\u00f3gica con los nuevos miembros, no obtienen los mismos resultados de este encuentro. No se da una relaci\u00f3n sincr\u00e9tica, sino sint\u00e9tica. El resultado de un proceso de evangelizaci\u00f3n inculturada con este (s\u00e9ptimo paso) es el surgimiento o crecimiento de Iglesias culturalmente nuevas, con \u201cfisionom\u00eda propia\u201d (EN 63). Se trata m\u00e1s de \u201ccreaci\u00f3n\u201d de una Iglesia particular aut\u00f3ctona, sustentada por una eclesialidad pluriforme, que de simple \u201cimplantaci\u00f3n\u201d. Tal como la Encarnaci\u00f3n es un \u201casumir sin aniquilar\u201d, el surgimiento de una Iglesia con \u201crostro propio\u201d significa \u201cinculturar sin identificar\u201d. Un ejemplo de este esfuerzo muchas veces incomprendido es la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal de las Casas en M\u00e9xico (cf. RU\u00cdZ, 1999, p.113-127).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.3 Evangelizaci\u00f3n misionera<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como el documento de <em>Puebla<\/em> acent\u00faa la dimensi\u00f3n liberadora de la evangelizaci\u00f3n, y <em>Santo Domingo<\/em> el de la inculturaci\u00f3n, el documento de <em>Aparecida<\/em> sit\u00faa la evangelizaci\u00f3n en una din\u00e1mica misionera (DA 13). Hace un fuerte llamado al compromiso por \u201cuna evangelizaci\u00f3n mucho m\u00e1s misionera, en di\u00e1logo con todos los cristianos y al servicio de todos los hombres\u201d. Esta dimensi\u00f3n misionera hay que entenderla en su justa medida, pues no se trata de un movimiento hacia adentro que pretende el robustecimiento de la Iglesia como instituci\u00f3n, sino un movimiento m\u00e1s de salida y de desconcentraci\u00f3n en donde la propuesta deje de ser al estilo de proselitismo, y sea m\u00e1s de contagio y de atracci\u00f3n. Es necesario \u201cdejar el c\u00f3modo criterio del \u2018siempre se ha hecho as\u00ed\u2019, siendo m\u00e1s audaces y creativos\u201d (EG 33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia cumple esta misi\u00f3n evangelizadora siguiendo los pasos de su Se\u00f1or y adoptando sus actitudes (cf. Mt 9, 35-36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor eso la Iglesia tiene que guardarse de la tentaci\u00f3n de medir la gloria de Dios por el honor que se le rinde a ella, idea que podr\u00eda inducirla a concentrar todos sus esfuerzos en el \u00fanico objetivo de restablecer su fuerza, su cr\u00e9dito, su prestigio, su influencia sobre la sociedad. [\u2026] Pudo pensar que su misi\u00f3n consist\u00eda en imponer su presencia en el mundo con esplendor y poder para dar un testimonio indudable de la revelaci\u00f3n cuyo dep\u00f3sito custodia\u201d (MOING, 2011, p. 295).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evangelizaci\u00f3n misionera implica una toma de conciencia de ser disc\u00edpulos y misioneros a la vez, pues \u201cson dos caras de la misma moneda\u201d, porque el disc\u00edpulo es por naturaleza misionero, y el misionero es el fiel seguidor de Jes\u00fas, que lo invita a proseguir la causa del Reino. Este llamado a realizar una evangelizaci\u00f3n misionera no es moment\u00e1neo ni pasajero, sino permanente (cf. DA 210). La conciencia misionera aunque no niega la dimensi\u00f3n territorial o geogr\u00e1fica, no se reduce a ella. \u201cEn efecto, los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios no son s\u00f3lo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas sino tambi\u00e9n los \u00e1mbitos socioculturales y, sobre todo, los corazones.\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> As\u00ed las cosas, los \u00e1mbitos de la misi\u00f3n no est\u00e1n vinculados \u00fanica ni primordialmente a lo territorial, sino tambi\u00e9n a las realidades en donde vive la gente, a las \u201cperiferias existenciales\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el DA nos encontramos con dos elementos que se podr\u00edan traducir en dos actitudes que configuran un cambio de paradigma en lo que a la misi\u00f3n se refiere: \u201catracci\u00f3n\u201d e \u201cirradiaci\u00f3n\u201d, atraer-irradiar, dos verbos que indican un movimiento de ida y vuelta. En el n\u00famero 159 Aparecida nos dice que \u201cla Iglesia crece no por proselitismo sino por atracci\u00f3n: como Cristo atrae todo a s\u00ed con la fuerza de su amor. La Iglesia atrae cuando vive en comuni\u00f3n, pues los disc\u00edpulos de Jes\u00fas ser\u00e1n reconocidos si se aman los unos a los otros como \u00c9l nos am\u00f3 (cf. Rm. 12, 4-13; Jn. 13, 34)\u201d. De esta forma, se deja atr\u00e1s toda la din\u00e1mica proselitista y se propone la atracci\u00f3n, descubriendo en el cristiano alguna singularidad que parece interesante en medio de tantas propuestas. Es necesario contar con esa fuerza para atraer, para convencer. Hoy la evangelizaci\u00f3n misionera se entiende a trav\u00e9s de esta atracci\u00f3n-contagio. De vecino a vecino, nuestra iglesia ya no convence s\u00f3lo con grandes concentraciones multitudinarias, grandes eventos. No es esa clase de atracci\u00f3n. \u201cSe trata de llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata, tanto a los m\u00e1s cercanos como a los desconocidos. Es la predicaci\u00f3n informal que se puede realizar en medio de una conversaci\u00f3n y tambi\u00e9n es la que realiza un misionero cuando visita un hogar\u201d (EG 127).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre este movimiento de irradiaci\u00f3n, hay dos expresiones en el documento, los dos en relaci\u00f3n a la comunidad parroquial y su misi\u00f3n: El DA pide \u201cque las Parroquias sean centros de irradiaci\u00f3n misionera en sus propios territorios\u201d (DA306). \u201cNecesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiaci\u00f3n de la vida en Cristo.\u201d (DA 362). Esto significa, en primer lugar, que las comunidades parroquiales est\u00e9n iluminadas por la vida de Cristo, que ellas en primer lugar experimenten la presencia de Jes\u00fas en sus vidas y luego expandan esta luz de Jes\u00fas, este verbo irradiar est\u00e1 en un sentido de respeto de expandir la luz sin imponerla, s\u00ed proponerla como una confesi\u00f3n de fe a la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4\u00a0Desaf\u00edos y Posibilidades de actuaci\u00f3n de la Buena Nueva del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong style=\"line-height: 1.5;\">4.1 Hacer del ser humano el camino de la Iglesia<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia hoy m\u00e1s que nunca necesita descentrarse de sus cuestiones internas y dejar de ser \u201cautorreferencial\u201d, para sintonizar con las grandes aspiraciones de la humanidad. Si de verdad quiere realizar una aut\u00e9ntica evangelizaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de un simple barniz y una acci\u00f3n superflua que no toca la realidad ni lo esencial del mensaje de Jes\u00fas, debe ser una Iglesia \u201cen salida\u201d (EG 24). \u201cEl espacio estrictamente religioso o intra-eclesial no agota la misi\u00f3n de la Iglesia, se\u00f1al e instrumento del Reino de Dios en el coraz\u00f3n de la historia: Dios desea salvar a todos, y la Iglesia, como mediadora privilegiada, requiere ser la Iglesia de todos, aun de aquellos que no son Iglesia\u201d (BRIGHENTI, 2009, p. 39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacer del ser humano el camino de la Iglesia es tomar conciencia de todo lo abarcante de su existencia, en todas sus dimensiones y \u00e1mbitos. \u201c<em>Este hombre <\/em>es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misi\u00f3n, \u00e9l es el camino primero y fundamental de la Iglesia\u201d (<em>Redemptor Hominis <\/em>RH 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este camino es hoy un desaf\u00edo y un requerimiento necesario para la acci\u00f3n evangelizadora, que exige superar los ya trillados paradigmas ontol\u00f3gico y hermen\u00e9utico, desde los cuales el ser humano es visto como si fuera simplemente una categor\u00eda universal, sin rostro y sin patria. Ya los obispos reunidos en Puebla, pon\u00edan en cuesti\u00f3n esta especie de \u201cuniversalidad\u201d a nivel cultural, que percib\u00edan como \u201csin\u00f3nimo de nivelaci\u00f3n y uniformidad que no respeta las diferentes culturas, debilit\u00e1ndolas, absorbi\u00e9ndolas o elimin\u00e1ndolas. Con mayor raz\u00f3n, la Iglesia no acepta aquella instrumentaci\u00f3n de la universalidad que equivale a la unificaci\u00f3n de la humanidad por v\u00eda de una injustamente supremac\u00eda y dominaci\u00f3n de unos pueblos o sectores sociales sobre otros pueblos y sectores\u201d (DP 427).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacer del ser humano el camino de la Iglesia, implica tomar muy en cuenta la dimensi\u00f3n de alteridad, una cuesti\u00f3n que la teolog\u00eda latinoamericana asume con mucha seriedad al percibir que en muchos sectores, especialmente el econ\u00f3mico, se ha negado la presencia y participaci\u00f3n del \u201cotro\u201d, es decir del pobre o mejor dicho del empobrecido, priv\u00e1ndolo de sus derechos m\u00e1s fundamentales. \u201cEs hora de que la Iglesia saque las consecuencias del Evangelio social de Jesucristo, para que la religi\u00f3n cristiana sea de hecho una experiencia salv\u00edfica, tanto en la esfera personal como en la social. Est\u00e1 en juego la credibilidad no solo de la Iglesia, sino tambi\u00e9n el propio Evangelio.\u201d (BRIGHENTI, 2009, p. 40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong style=\"line-height: 1.5;\">4.2 El pluralismo como presupuesto, no solo como apertura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil desentenderse del pluralismo como un hecho evidente en nuestros d\u00edas, casi nadie puede dudar de su influencia en todos los \u00e1mbitos. Pero lo importante no es solo caer en la cuenta de su existencia, sino asumirlo y considerarlo como algo ya pr\u00e1cticamente ineludible en todas las reflexiones y en las pr\u00e1cticas evangelizadoras, no basta presentarlo como una actitud de apertura a nuevas ideas o propuestas pastorales, sino incluirlo en los dise\u00f1os y confecciones evangelizadoras como un componente propio de la Iglesia. \u201cLa Iglesia del futuro o ser\u00e1 pluralista, o sea, respetuosa y promotora del pluralismo, o no ser\u00e1 cat\u00f3lica\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pluralismo \u2013m\u00e1s propiamente una actitud pluralista- es una respuesta posible al hecho de la pluralidad. No es una concesi\u00f3n ante la realidad que se impone, o una apertura ante otras ofertas o posibilidades, sino un presupuesto de nuestros planteamientos evangelizadores. Esto significa que la Iglesia, antes de hablar de s\u00ed misma y sus propios proyectos, tiene que escuchar y tener en cuenta al otro, no como una prolongaci\u00f3n de s\u00ed misma, sino como algo diferente, totalmente otro. La actitud pluralista nos lleva a considerar al diferente (cultura, lenguaje, s\u00edmbolo, persona), no como una amenaza, una competencia o enemigo potencial, sino como un medio de enriquecimiento y una apertura a nuevas posibilidades pastorales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta forma, en la acci\u00f3n evangelizadora, no hay destinatarios, sino interlocutores, como sucede en la revelaci\u00f3n. Para que pueda haber revelaci\u00f3n, no basta con que Dios se manifieste; es necesaria la respuesta humana. El punto de partida de la evangelizaci\u00f3n es el otro y sus circunstancias, sus necesidades, pues en tanto comunicaci\u00f3n, solo se da en cuanto el otro responde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actitud que marca la pauta en el encuentro con el otro, el diferente, en lugar de la manipulaci\u00f3n, o el proselitismo, es ante todo el testimonio. El testimonio es siempre la expresi\u00f3n de la discreta acci\u00f3n misteriosa de Dios, siempre respetuoso de la libertad humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong style=\"line-height: 1.5;\">4.3 Revalorizaci\u00f3n de la Iglesia local<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Vaticano II (LG 23, CD 11) redescubri\u00f3 el gran valor de la Iglesia particular, no como una parte, sino como una porci\u00f3n de la Iglesia universal, en la que se contiene la Iglesia toda, aunque no toda la Iglesia, pues ninguna Iglesia local puede agotar el misterio eclesial. De aqu\u00ed se desprende que la catolicidad de la Iglesia est\u00e1, a partir de la Iglesia local, en la comuni\u00f3n de las Iglesias, dado que la Iglesia de Jesucristo es \u201cIglesia de iglesias\u201d (cf. TILLARD, 1991).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, seg\u00fan nos recuerda el mismo Concilio, la Iglesia local est\u00e1 fundada sobre y edificada por la Palabra de Dios. La Iglesia es una instituci\u00f3n de la Palabra, que precede a la congregaci\u00f3n de los fieles. Ella misma es resultado de la evangelizaci\u00f3n. De ah\u00ed, justamente de la obra evangelizadora y misionera de la Iglesia local, surge la misi\u00f3n universal de la Iglesia. Esta es, primero, una llamada a evangelizarse continuamente, tomando un rostro propio en relaci\u00f3n con la alteridad de las dem\u00e1s Iglesias, es despu\u00e9s una llamada que incita a ir a todos los pueblos con el fin de hacer surgir comunidades que busquen inculturar la fe en su espacio local, a partir de sus particularidades, que reconfigurar\u00e1 a su vez el rostro de la Iglesia local.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las exigencias de la evangelizaci\u00f3n es la conformaci\u00f3n de grupos a \u201cescala humana\u201d, (cf. DA 180) como un medio privilegiado para la pr\u00e1ctica evangelizadora de la Iglesia (cf. DA 307). La Iglesia latinoamericana, tributaria de la eclesiolog\u00eda de Pueblo de Dios y de Comuni\u00f3n, ha querido ser una Iglesia viva y din\u00e1mica (cf. <em>Documento de Santo Domingo <\/em>DSD 23), reflejando ese rostro en los diversos niveles de Iglesia, a partir de la vivencia de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n, realizada especialmente a trav\u00e9s de las peque\u00f1as comunidades eclesiales de base, que son consideradas como un signo de vitalidad eclesial, instrumento de evangelizaci\u00f3n y punto de partida v\u00e1lido para una nueva sociedad (cf. DSD 61).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son consideradas as\u00ed por varias razones: primero, esas comunidades descentralizan y articulan las \u201cgrandes comunidades\u201d impersonales o masivas, transform\u00e1ndolas en ambientes sencillos y de mucha vitalidad, convirti\u00e9ndose de esa manera en un espacio promotor del rescate de la identidad, la dignidad y la autoestima. Segundo, abren un espacio a los excluidos, ya sea por cuestiones econ\u00f3micas, \u00e9tnicas, de edad, sexo, cultura. Al interior de estas peque\u00f1as comunidades los pobres se convierten en sujetos y actores de su propia historia, dejando de ser objeto de caridad o asistencia externa. Tercero, las peque\u00f1as comunidades intentan unir fe y vida, aunando la religiosidad al sentido, conscientes de que Dios desea la vida a partir del cuerpo. En su seno, la religi\u00f3n, lejos de ser un medio de alienaci\u00f3n, asume un car\u00e1cter expl\u00edcito de liberaci\u00f3n, manifestando en la historia la parcialidad de Dios por el pobre ante el sufrimiento injusto. Cuarto, las peque\u00f1as comunidades, haciendo eco del Concilio al recuperar el sentido del sacerdocio com\u00fan de los fieles, afirman la urgencia del protagonismo de los laicos y laicas en la misi\u00f3n evangelizadora (cf. LG 10, DSD 103,293).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ernesto Palafox. <\/em>Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de M\u00e9xico. M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Referencia Bibliogr\u00e1fica <\/strong><\/p>\n<p>ACTAS Y DOCUMENTOS PONTIFICIOS. <em>Evangelii Gaudium. La alegr\u00eda del Evangelio. Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica del Santo Padre Francisco<\/em>, M\u00e9xico: San Pablo, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, Leonardo. <em>Nueva Evangelizaci\u00f3n: <\/em>perspectiva de los oprimidos. M\u00e9xico: Palabra, 1991. 126p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRIGHENTI, Agenor. <em>Por una Evangelizaci\u00f3n Inculturada. Principios Pedag\u00f3gicos y Pasos Metodol\u00f3gicos.<\/em> Bogot\u00e1: Paulinas, 1997. 139p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO. <em>Aparecida. Documento conclusivo. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe<\/em>. M\u00e9xico: CEM, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO, <em>R\u00edo de Janeiro, Medell\u00edn, Puebla, Santo Domingo. Conferencias del Episcopado Latinoamericano, <\/em>Bogot\u00e1: CELAM, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MOING, Joseph. <em>Dios que viene al hombre. II\/2 de la aparici\u00f3n al nacimiento de Dios. El nacimiento. <\/em>Salamanca: S\u00edgueme, 2011. 635p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PABLO VI, <em>Evangelii Nuntiandi. La evangelizaci\u00f3n en el mundo actual.<\/em> M\u00e9xico: Paulinas, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RU\u00cdZ GARC\u00cdA, Samuel. <em>Mi trabajo pastoral en la Di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal de las Casas. Principios teol\u00f3gicos.<\/em> M\u00e9xico: Paulinas, 1999. 160p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TILLARD, Jean-Marie R. <em>Iglesia de Iglesias. <\/em>Salamanca: S\u00edgueme, 1991. 356p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA PROFUNDIZAR<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AMALORPAVADASS, D. <em>Evangelizaci\u00f3n y cultura<\/em>, en <em>Concilium<\/em> 134 (1978), p.80-94.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ARENS, Eduardo. <em>Para que el mundo crea. Evangelizaci\u00f3n\u2026 desde el evangelio, <\/em>en <em>P\u00e1ginas<\/em> 171 (2001), p.76-90.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRAVO GALLARDO, Carlos. <em>Discernir la evangelizaci\u00f3n<\/em>, en <em>Christus<\/em> 8 (1990), p.7-11.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRIGHENTI, Agenor. <em>La Misi\u00f3n evangelizadora en el contexto actual. Realidades y desaf\u00edos desde la Am\u00e9rica Latina<\/em>. M\u00e9xico: Palabra, 2009. 56p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COMBLIN, Jos\u00e9. <em>Evangelizar. <\/em>M\u00e9xico: Dabar, 2012. 132p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COMBLIN, Jos\u00e9. <em>Teolog\u00eda de la misi\u00f3n. La evangelizaci\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, 1974.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FLORIST\u00c1N, Casiano. <em>Evangelizaci\u00f3n<\/em>, Nuevo Diccionario de Pastoral, Madrid: Paulinas, 2002, p.550-559.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GUIJARRO, Santiago. <em>La primera evangelizaci\u00f3n. <\/em>Salamanca: S\u00edgueme, 2013. 237p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KELER, Miguel \u00c1ngel. <em>El proceso evangelizador de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina. De R\u00edo a Santo Domingo<\/em>, en <em>Medell\u00edn <\/em>21 (1995) p.5-34.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">METTE, Norbert. <em>Evangelizaci\u00f3n y credibilidad de la Iglesia<\/em>, en <em>Concilium<\/em> 134 (1978), p.72-79.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SASTRE, Jes\u00fas. <em>Evangelizaci\u00f3n<\/em>. Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n. Burgos: Monte Carmelo, 2000. p.410-424.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VELASCO, Juan Mart\u00edn. <em>Increencia y evangelizaci\u00f3n: del di\u00e1logo al testimonio<\/em>, Santander: Sal Terrae, 1988. 252p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Discurso del Papa Benedicto XVI a los miembros del Consejo Superior de las Obras Misionales Pontificias, 5 de mayo de 2007.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1Evangelizaci\u00f3n, misi\u00f3n de la Iglesia 1.1 La Iglesia vive para evangelizar y para ser evangelizada 1.2 Objetivos primarios de la evangelizaci\u00f3n 2 Evangelizaci\u00f3n en el horizonte del misterio de la comuni\u00f3n trinitaria 2.1 La Trinidad como paradigma de una evangelizaci\u00f3n integral 3 Dimensiones de la Evangelizaci\u00f3n 3.1 Evangelizaci\u00f3n liberadora 3.2\u00a0Evangelizaci\u00f3n inculturada 3.3 Evangelizaci\u00f3n misionera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[102],"tags":[],"class_list":["post-414","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-practica-y-pastoral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/414","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=414"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/414\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1151,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/414\/revisions\/1151"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=414"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=414"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=414"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}