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{"id":341,"date":"2015-01-05T19:16:21","date_gmt":"2015-01-05T21:16:21","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=341"},"modified":"2019-02-02T11:18:07","modified_gmt":"2019-02-02T13:18:07","slug":"historia-del-cristianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=341","title":{"rendered":"Historia del cristianismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>1 Temas, procesos y per\u00edodos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2\u00a0Un relativismo saludable<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia del cristianismo es diferente de la eclesiolog\u00eda, la cual se refiere a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la Iglesia. Curiosamente, esta historia es un campo del saber com\u00fan entre los creyentes y los no creyentes. Los creyentes pueden producir historiograf\u00eda del cristianismo, desde que tengan rigor en el m\u00e9todo y no se dejen llevar por los impulsos apolog\u00e9ticos acr\u00edticos. Los no creyentes tambi\u00e9n pueden producirla, desde que tengan la cultura religiosa necesaria para entender esta creencia, afinidad con sus temas y el mismo rigor metodol\u00f3gico. Los creyentes pueden quedar perplejos frente a ciertas realidades del pasado cuando son conocidas con m\u00e1s profundidad. Pero si ellos acogen esta perplejidad, pueden superar ingenuidades y alcanzar una fe m\u00e1s madura. A su vez, los no creyentes pueden ir m\u00e1s all\u00e1 del agnosticismo del sentido com\u00fan, que no es raro que se base en simplificaciones sobre el pasado. Ambos pueden ampliar horizontes, creciendo en conocimiento y sabidur\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en el transcurso de la historia que las personas y las colectividades, incluyendo a los cristianos y sus instituciones, se convierten en lo que son actualmente. Por eso, se puede aprender mucho con ella. Sin embargo, hoy no se considera rigorosamente a la historia como maestra, ya que ella no tiene un sentido un\u00edvoco como una profesora que ense\u00f1a lecciones en el sal\u00f3n de clases. Hay muchas perspectivas posibles, que pueden ser igualmente v\u00e1lidas. Toda la historia siempre nace de las preguntas formuladas en el presente respecto del pasado. Sin interrogaciones no hay historia. Los diversos campos de la historia est\u00e1n \u00edntimamente conectados. Por eso, la historia del cristianismo est\u00e1 ligada a la historia social, cultural y de las mentalidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Temas, procesos y per\u00edodos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo del siglo 20, la escritura de la historia experiment\u00f3 cambios tanto en sus temas como en sus intereses. Fue orient\u00e1ndose a los grandes eventos, las biograf\u00edas de las personalidades ilustres y cr\u00f3nicas pol\u00edticas, con foco en los sujetos y los acontecimientos que m\u00e1s atra\u00edan la atenci\u00f3n. Luego, le siguieron relatos sobre las estructuras de la vida cotidiana, como sociedades, personas comunes, econom\u00edas, vida material y mentalidades. Temas como alimentaci\u00f3n, vestuario, morada, transporte, vida privada, mujeres, infancia, miedo, seguridad y esperanza pasaron a ser interesantes para la historia. Este cambio de foco tambi\u00e9n afect\u00f3 a la historia del cristianismo. \u00c9sta \u00faltima estuvo muy enfocada en la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, los concilios ecum\u00e9nicos, documentos papales, creaci\u00f3n de obispados y hagiograf\u00edas (vida de los santos).\u00a0 Contribuy\u00f3 para esto la auto-comprensi\u00f3n de la Iglesia como sociedad perfecta, una sociedad en la que no falta nada para ser completa. Prevaleci\u00f3 el componente institucional. Sin embargo, con el Concilio Vaticano II (1962-1965), que defini\u00f3 la Iglesia como pueblo de Dios, pasaron a tener m\u00e1s \u00e9nfasis el laicado y el cristianismo v\u00edvido. Temas tales como religiosidad popular, asociaciones laicas y la recepci\u00f3n de los concilios en las iglesias locales ganaron destaque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los procesos de permanencias y cambios en las sociedades y civilizaciones ampliamente investigados por el historiador Fernand Braudel, tambi\u00e9n se aplican al cristianismo. \u00c9l desarroll\u00f3 el concepto de \u201clarga duraci\u00f3n\u201d. En el centro de la realidad social se encuentra una oposici\u00f3n viva, \u00edntima, repetida incesantemente entre lo que cambia y lo que insiste en permanecer, una dial\u00e9ctica de la duraci\u00f3n (BRAUDEL, 1992a, p.41-78). \u00a0En los movimientos que afectan a la masa en la historia actual hay una fant\u00e1stica herencia del pasado. Este movimiento no es una fuerza conciente, es de cierta forma inhumana, o una fuerza inconciente de la historia. El pasado, sobre todo, el pasado antiguo, invade el presente y de cierta manera toma cuenta de nuestras vidas. En gran parte, el presente es el objeto de un pasado que insiste en sobrevivir; el pasado, por sus reglas, diferencias y semejanzas, es la clave indispensable para cualquier comprensi\u00f3n seria del tiempo presente. En general, no hay cambios sociales r\u00e1pidos, pues las propias revoluciones no son rupturas totales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una revoluci\u00f3n tan profunda como la Francesa no cambi\u00f3 todo de un d\u00eda para el otro. Los cambios siempre se articulan con realidades que permanecen. De la misma forma como las aguas de un r\u00edo condenado a correr entre dos m\u00e1rgenes, pasando por islas, bancos de arena y obst\u00e1culos; el cambio es sorprendido por alguna trampa. Si ella consigue suprimir una parte considerable del pasado, es necesario que esta parte no tenga una resistencia demasiado fuerte, y que se desgaste a s\u00ed misma. El cambio adhiere al no cambio (a la persistencia), sigue sus debilidades y utiliza las l\u00edneas de menor resistencia. Al lado de las querellas y conflictos, hay compromisos, coexistencias y ajustes. En frecuentes divisiones entre lo que est\u00e1 a favor y en contra, existe, de un lado, lo que se mueve; y del otro, lo que insiste en quedarse en el mismo lugar (BRAUDEL, 1992b, p. 356-357). \u00a0En el cristianismo, las permanencia y los cambios est\u00e1n siempre presentes e interactuando mutuamente, ya sea oponi\u00e9ndose o articul\u00e1ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la periodizaci\u00f3n de la historia del cristianismo, se puede adoptar la divisi\u00f3n en cuatro unidades de Hubert Jedin sobre la historia de la Iglesia:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 \u2013 el cristianismo en la esfera cultural heleno-romana\u00a0 (siglo I a VII);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 \u2013 el cristianismo como fundamento de los pueblos cristianos occidentales (alrededor del 700 al 1300);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 \u2013 la disoluci\u00f3n del mundo cristiano occidental y el pasaje hacia la misi\u00f3n del mundo (1300 al 1750);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 \u2013 el cristianismo en la era industrial (siglos 19 y 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra periodizaci\u00f3n semejante es la de Marcel Chappin:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 \u2013 hasta el 400: un cristianismo alejado del mundo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 \u2013 Entre 400 y 1800: un cristianismo casi plenamente identificado con el mundo; que puede ser subdividido en:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) 400-1000: dominan los imperadores y los reyes;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) 1000-1500: domina el clero;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) 1500-1800: domina el Estado absoluto;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 &#8211; 1800-1960: cierto alejamiento frente al mundo que hostiliza la Iglesia, con el sue\u00f1o del retorno a la situaci\u00f3n anterior;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 &#8211; Desde el Vaticano II en adelante: inserci\u00f3n en el mundo como una instancia cr\u00edtica \u00a0(CHAPIN, 1999, p.127-128).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2<\/strong>\u00a0<strong>Un relativismo saludable<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mirada retrospectiva de la historia muestra las diferentes maneras de comprender un mismo concepto a lo largo del tiempo. La santidad, por ejemplo, es la fidelidad a Dios en el cumplimiento del Su Palabra. Fue entendida en el antiguo Israel como la estricta observaci\u00f3n de la Ley de Mois\u00e9s, incluyendo la abstenci\u00f3n de la carne de los animales, reptiles y aves considerados impuros (Lev 20,25-26). En el Nuevo Testamento, la santidad es la vida en Cristo, accesible a todos los paganos convertidos, prescindiendo de aquella Ley. En la Edad Media, San Luis, rey de Francia, se lanz\u00f3 en las cruzadas contra los moros en donde muri\u00f3. San Ignacio de Loyola en el siglo 16 fue un feroz opositor de la Reforma Protestante, instando a los gobernantes a aplicar todas las leyes existentes contra las herej\u00edas, incluyendo la pena de muerte donde existiera esa posibilidad (Loyola, 1963, p. 877-884). El papa Juan XXIII, recientemente canonizado, afirm\u00f3 la \u201calt\u00edsima relevancia\u201d de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos elaborada por las Naciones Unidas en 1948, conteniendo la libertad de Conciencia y la libertad religiosa (JO\u00c3O XXIII,1963, n\u00ba141-144). Este Papa contrari\u00f3 la ense\u00f1anza de mucho de sus predecesores. De todo esto queda claro que el esp\u00edritu genuino del Evangelio fue comprendido de forma diferente en cada una de las \u00e9pocas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciencia hist\u00f3rica permite superar el sentido com\u00fan en lo que respecta a las cruzadas, la colonizaci\u00f3n, la inquisici\u00f3n y las guerras religiosas. El debido encuadramiento de las leyes, de las sociedades, de las mentalidades en sus respectivas \u00e9pocas, evita un anacronismo perverso, un policiamiento ideol\u00f3gico del pasado y el linchamiento moral de los individuos. Para la teolog\u00eda, la historia es un \u201clugar teol\u00f3gico\u201d, una fuente de conocimiento en este campo del saber. Seg\u00fan Yves Congar, la historia abre el camino hacia un \u201csaludable relativismo\u201d. Esto es algo bien diferente del escepticismo; es la debida percepci\u00f3n de la relatividad de lo que es efectivamente relativo, de modo de calificar como absoluto solamente aquello que verdaderamente lo es. Gracias a la historia se puede comprender la exacta proporci\u00f3n de las cosas, evit\u00e1ndose considerar como \u201cla Tradici\u00f3n\u201d aquello que pertenece al pasado, y que cambi\u00f3 m\u00e1s de una vez en el decorrer de los tiempos. Se puede enfrentar el drama de las muchas preocupaciones tra\u00eddas por el surgimiento de las ideas y de las nuevas formas. Con la historia, es posible situarse mejor en el presente, con una consciencia m\u00e1s l\u00facida de lo que se desenlaza realmente, y del significado de las tensiones que se viven (CONGAR, 1970, p. 886-894).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revelaci\u00f3n b\u00edblica en el nombre de Dios, Jav\u00e9 (Ex 3,14), significa \u201cyo estar\u00e9 all\u00ed con vosotros\u201d. Dios es el Dios vivo, que se manifiesta en sus obras, en la historia que solo terminar\u00e1 cuando llegue el fin. Cristo no es solamente el Alfa, tambi\u00e9n es el Omega (Ap 1,8). Su verdad todav\u00eda est\u00e1 por realizarse. Hay algo de Su Palabra que no fue expresado, que no fue dicho. Para que sea dicho, se requiere la diversidad de la historia y de los pueblos, una diversidad que todav\u00eda no fue adquirida. La Palabra divina en gesto o expresiones, incluye una profundidad ilimitada. Es propuesta a los seres humanos en las diversas \u00e9pocas y lugares, en las experiencias, en los problemas y en las culturas. La historia humana, con su novedad y su originalidad permanente, por un lado, reclama siempre una respuesta a las cuestiones todav\u00eda desconocidas y, del otro lado, contribuye con los medios de expresi\u00f3n que aun no existen (CONGAR, <em>ibidem<\/em>). \u00a0La plenitud de Cristo se manifiesta en el desarrollo de la historia y exige que la historia se revele. De all\u00ed surge la importancia de reconocer las \u201cse\u00f1ales de los tiempos\u201d, como ense\u00f1a el Concilio Vaticano II (Gaudium et Spes, 1965, n\u00ba44).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la experiencia de los siglos pasados, los progresos cient\u00edficos y las riquezas culturales de los diversos pueblos, es que se manifiesta la condici\u00f3n humana y se abren nuevos caminos hacia la verdad que tambi\u00e9n benefician a la Iglesia. Desde el inicio de su historia, la Iglesia formula el mensaje de Cristo por medio de los conceptos y de las lenguas de los pueblos, recurriendo inclusive al saber filos\u00f3fico, con la finalidad de adaptar el Evangelio a la capacidad de comprensi\u00f3n de las personas y las exigencias de los sabios. Para el Concilio, esta manera adaptada de propagar el mensaje cristiano debe ser la ley de toda evangelizaci\u00f3n. De esta forma, en cada naci\u00f3n surge la posibilidad de exprimir este mensaje de su propia manera, fomentando un intercambio intenso entre la Iglesia y las diversas culturas de los pueblos. Para este intercambio, que se hace a lo largo de la historia, la Iglesia necesita de personas insertas en el mundo que conozcan bien el esp\u00edritu y el contenido de varias instituciones y saberes, sean ellos creyentes o no (<em>idem<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblo cristiano, especialmente sus pastores y te\u00f3logos, fueron exhortados a o\u00edr, discernir e interpretar los diferentes lenguajes y expresiones de los tiempos actuales, para juzgarlos a la luz de la palabra de Dios, con la ayuda del esp\u00edritu Santo, con el fin de que la Revelaci\u00f3n divina pueda ser cada vez m\u00e1s \u00edntimamente percibida, mejor comprendida y presentada de una manera conveniente. Como la Iglesia tiene aun estructura social visible, tambi\u00e9n puede ser enriquecida con la evoluci\u00f3n de la vida social en la historia. Todos los que promueven el bien de la comunidad humana en diversos \u00e1mbitos tambi\u00e9n ayudan a la comunidad eclesial, en la medida en la que \u00e9sta depende de las realidades exteriores. El Concilio reconoce que en esto la Iglesia recibe la ayuda de todo el mundo. Adem\u00e1s, ella se benefici\u00f3 mucho y puede aun beneficiarse, con la oposici\u00f3n de sus adversarios y perseguidores (<em>idem<\/em>). Esta rica interacci\u00f3n entre la Iglesia y el mundo en el transcurso del tiempo es un campo vasto de investigaci\u00f3n y estudio para el historiador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El saludable relativismo de Congar tambi\u00e9n nos habla de la mutabilidad de las formulaciones doctrinarias. Para \u00e9l, la \u00fanica manera de decir la misma cosa en un contexto que cambi\u00f3 es decirla de una manera diferente (CONGAR, 1984, p. 6). Esta misma idea es expresada por el Papa Juan XXIII, quien abre el Concilio proponiendo que la ense\u00f1anza de la Iglesia sea profundizada y expuesta de forma tal de responder a las exigencias de los tiempos actuales. Una cosa son las verdades contenidas en la doctrina, y otra es la formulaci\u00f3n con la que son enunciadas, conservando el mismo sentido y alcance. Se deber\u00eda atribuir mucha importancia a esta forma e insistir con paciencia en su elaboraci\u00f3n\u00a0 (JO\u00c3O XXIII, 1962). El dogma y la historia siempre est\u00e1n \u00edntimamente ligados. La formulaci\u00f3n del dogma, la preservaci\u00f3n y la profundizaci\u00f3n de su sentido, y las nuevas formas de su enunciaci\u00f3n dependen de la historia y sus contextos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a las personas involucradas en los dramas y los conflictos hist\u00f3ricos les conviene mencionar la reflexi\u00f3n del cardenal Carlo M. Martini sobre el juicio divino. \u00c9l afirma que hay un \u201crelativismo cristiano\u201d que es entender todas las cosas en relaci\u00f3n al\u00a0 momento en que la historia ser\u00e1 abiertamente juzgada. Entonces, las obras de los hombres aparecer\u00e1n con su verdadero valor. El Se\u00f1or ser\u00e1 el juez de los corazones, y cada uno recibir\u00e1 de \u00e9l su debida alabanza. Ya no estar\u00e1 bajo los aplausos o abucheos, la aprobaci\u00f3n o desaprobaci\u00f3n de los otros. Ser\u00e1 el Se\u00f1or quien dar\u00e1 el \u00faltimo y definitivo criterio de realidad de este mundo. Se cumplir\u00e1 el juzgamiento de la historia y se ver\u00e1 qui\u00e9n ten\u00eda raz\u00f3n. Muchas cosas se aclarar\u00e1n, se iluminar\u00e1n y se pacificar\u00e1n, para aquellos que todav\u00eda sufren en este mundo, que est\u00e1n dentro de la oscuridad, aun sin comprender el sentido de lo que les sucede. Es a partir de este momento culminante que la historia ser\u00e1 juzgada por Dios, y que el ser humano ser\u00e1 invitado a interpretar su peque\u00f1a historia de cada d\u00eda. La historia no es un proceso infinito envuelto en s\u00ed mismo, sin sentido y desembocado en la nada. Es algo que Dios mismo reunir\u00e1, juzgar\u00e1 y pesar\u00e1 con la balanza de Su amor y de Su misericordia, pero tambi\u00e9n de Su justicia (MARTINI, 2005).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas consideraciones de Martini encuentran apoyo en la exhortaci\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo: no juzgar antes de tiempo, esperar a que venga el Se\u00f1or, pues \u00e9l va aclarar todo lo que sucede en la oscuridad y va a manifestar las intenciones de los corazones. Entonces, cada uno habr\u00e1 de recibir de Dios las alabanzas que les corresponda (1 Cor 4,5). Con este relativismo cristiano, se puede mirar con m\u00e1s serenidad los complejos acontecimientos del pasado y sus interrelaciones, sin el af\u00e1n de apuntar qui\u00e9n ten\u00eda o no ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, Martini llama con otro nombre el relativismo saludable, enfatizando la plena manifestaci\u00f3n del absoluto en el fin de la historia. La debida percepci\u00f3n de lo que no es absoluto o intocable, es una tarea necesaria para los que desean mostrar la permanente actualidad del misterio cristiano, y transformarlo en algo cre\u00edble para la actual sociedad secularizada. El relativismo saludable es inevitable al admitir que la Iglesia se benefici\u00f3 mucho y, aun se puede beneficiar, con la oposici\u00f3n de sus adversarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Luis Correa Lima, SJ,<\/em> PUC-Rio, Brasil. Texto original en portugu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRAUDEL, Fernand. <em>Escritos sobre a hist\u00f3ria<\/em><strong>.<\/strong> S\u00e3o Paulo: Perspectiva, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____. <em>Reflex\u00f5es sobre a hist\u00f3ria<\/em>. S\u00e3o Paulo: Martins Fontes, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONC\u00cdLIO VATICANO II, <em>Constitui\u00e7\u00e3o Pastoral Gaudium et spes sobre a Igreja no mundo actual<\/em>. Roma, 1965. Dispon\u00edvel em: &lt;www.vatican.va&gt;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGAR, Yves-Marie. \u201cA hist\u00f3ria da Igreja, \u2018lugar teol\u00f3gico\u2019\u201d. <em>Concilium<\/em>: revista internacional de teologia, 1970, n\u00ba7, p. 886-894.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____. <em>La tradition et la vie de l\u2019\u00c9glise<\/em>. Paris: Cerf, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANZEN, August. <em>Breve hist\u00f3ria da Igreja<\/em>. Lisboa: Presen\u00e7a, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JO\u00c3O XXIII, Papa. <em>Discurso de sua santidade papa Jo\u00e3o XXIII na abertura solene do SS. Conc\u00edlio<\/em>. Roma, 1962. Dispon\u00edvel em: &lt;www.vatican.va&gt;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____. <em>Carta enc\u00edclica pacem in terris<\/em>. Roma, 1963, n\u00ba141-144. Dispon\u00edvel em: &lt;www.vatican.va&gt;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LIMA, Lu\u00eds Corr\u00eaa. \u201cThe historian between faith and relativism\u201d. In: Ignacio Silva. (Org.). <em>Latin american perspectives on science and religion<\/em>. Londres: Pickering &amp; Chatto, 2014, p. 43-55.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LOYOLA, San Ignacio de. \u201cAl P. Pedro Canisio\u201d (Roma, 13 ago. 1554) <em>in<\/em>: <em>Obras<\/em> <em>completas de San Ignacio de Loyola<\/em>. Madri: Biblioteca de Autores Cristianos, 1963, p. 877-884.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROGIER, L. J.; AUBERT, R.; KNOWLES, M. D. (org.). <em>Nova hist\u00f3ria da Igreja<\/em>, vol. 1 e 2. Petr\u00f3polis: Vozes, 1973-1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BELLITTO, Christopher M. <em>Hist\u00f3ria dos 21 Conc\u00edlios da Igreja<\/em>: de Nic\u00e9ia ao Vaticano II. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FR\u00d6HLICH, Roland. <em>Curso b\u00e1sico de hist\u00f3ria da Igreja<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LINDBERG, Carter. <em>Uma breve hist\u00f3ria do cristianismo<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARTINI, Carlo Maria. <em>Omelia del cardinale Carlo Maria Martini per il XXV anniversario di episcopato<\/em>. Mil\u00e3o, 8 mai. 2005. Dispon\u00edvel em: &lt;www.chiesadimilano.it&gt;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">REMOND, Ren\u00e9 (org.). <em>As grandes descobertas do cristianismo<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Para saber m\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COMBY, J. <em>Para ler a hist\u00f3ria da Igreja<\/em>. Vol I e II. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1996 (exclu\u00eddo da resenha).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LENZENWEGER, J.; STOCKMEIER, P.; AMON, K.; ZINNHOBLER, R. <em>Hist\u00f3ria da Igreja Cat\u00f3lica<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">POTEST\u00c0, G. L.; VIAN, G. <em>Hist\u00f3ria do cristianismo.<\/em> S\u00e3o Paulo: Loyola, 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Temas, procesos y per\u00edodos 2\u00a0Un relativismo saludable 3 Referencias bibliogr\u00e1ficas La historia del cristianismo es diferente de la eclesiolog\u00eda, la cual se refiere a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la Iglesia. Curiosamente, esta historia es un campo del saber com\u00fan entre los creyentes y los no creyentes. 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