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{"id":2968,"date":"2023-12-31T17:29:22","date_gmt":"2023-12-31T20:29:22","guid":{"rendered":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2968"},"modified":"2024-01-03T15:58:07","modified_gmt":"2024-01-03T18:58:07","slug":"autocomunicacion-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2968","title":{"rendered":"Autocomunicaci\u00f3n de Dios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Presentaci\u00f3n del concepto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Antecedentes b\u00edblicos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Historia de la teolog\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 La formulaci\u00f3n de Karl Rahner<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Objeciones al concepto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Presentaci\u00f3n del concepto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAutocomunicaci\u00f3n de Dios\u201d (a. D.) condensa una idea fundamental del mensaje cristiano: Dios todopoderoso y eterno ha querido darse \u00e9l mismo libremente, por su Hijo y por su Esp\u00edritu, a su creaci\u00f3n y, en ella, a la humanidad. Si bien a. D. como tal es un concepto teol\u00f3gico relativamente reciente (s. XX), sus fundamentos pueden encontrarse ya en la experiencia religiosa del pueblo de Israel plasmada en la Sagrada Escritura. En la teolog\u00eda actual, es un concepto ampliamente utilizado principalmente en dos campos: en la teolog\u00eda fundamental para referir a la \u00e0<a href=\"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1223\">revelaci\u00f3n<\/a> y en la antropolog\u00eda teol\u00f3gica para referir a la \u00e0<a href=\"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2529\">gracia<\/a> (BEINERT, 1988; KRAUS, 1988).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por una parte, al comprender la revelaci\u00f3n como a. D., se indica que Dios no revela primeramente informaciones acerca de s\u00ed mismo o de su voluntad (concepci\u00f3n informativa de la revelaci\u00f3n), sino que es \u00e9l mismo quien se dona al receptor de su revelaci\u00f3n (concepci\u00f3n comunicativa) y, al hacerlo, lo transforma (concepci\u00f3n performativa). Es <em>auto<\/em>comunicaci\u00f3n, porque lo comunicado se identifica con quien comunica: \u201cse da Dios mismo, [\u2026] el dador y el don son la misma cosa\u201d (RAHNER; VORGRIMLER, 1966, p. 58). El cristianismo confiesa que esa a. D. ha acontecido a lo largo de toda la historia, que se vuelve as\u00ed historia del don de Dios, y ha alcanzado su punto culminante en la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret (imagen visible del Dios invisible, Col 1, 15; ofrecido al mundo por amor, Jn 3, 16) y en el don del Esp\u00edritu Santo (Hch 2). Tras este punto irreversible ya acontecido, la historia consiste en que toda la creaci\u00f3n alcance o, m\u00e1s bien, sea alcanzada por la plenitud de Cristo, hasta que Dios sea todo en todos (1Co 15, 8; \u00e0<a href=\"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=283\">la esperanza cristiana<\/a>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, comprender la gracia como a. D. se opone a una concepci\u00f3n cosificada de la gracia, que la asimila a una sustancia que Dios reparte a su antojo, para poner de relieve que es Dios mismo quien se comunica como Esp\u00edritu Santo al interior de la persona (gracia increada). Esta inhabitaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en el ser humano es la que produce en \u00e9l frutos de conversi\u00f3n y de amor (gracia creada). En la antropolog\u00eda teol\u00f3gica, el concepto a. D. hace evidente tambi\u00e9n que el ser humano debe ser constitutivamente un receptor capaz de ese don de Dios (<em>capax Dei<\/em>), pues en otro caso la Palabra de Dios, que es Dios mismo, caer\u00eda en terreno inf\u00e9rtil. La a. D. implica, pues, que en la estructura del ser humano deben estar dadas (por Dios) las condiciones de posibilidad para \u201co\u00edr\u201d verdaderamente esa palabra divina (<em>potentia oboedientialis<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto a. D. se muestra capaz de articular as\u00ed \u00e1reas medulares de la teolog\u00eda, que corr\u00edan el riesgo de comprenderse separadamente. La revelaci\u00f3n de Dios es <em>salv\u00edfica<\/em>, no porque transmita ciertas afirmaciones acerca de Dios al estilo gn\u00f3stico, sino porque es Dios mismo quien se comunica como gracia. La experiencia personal y comunitaria de Dios como amor (gracia) revela verdaderamente qui\u00e9n es Dios: aquel Dios generoso, cuya acci\u00f3n m\u00e1s propia es darse a s\u00ed mismo libremente, no impelido por necesidad alguna, sino por el amor m\u00e1s desinteresado, y mover as\u00ed a sus criaturas a participar de esa misma din\u00e1mica de generosidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Antecedentes b\u00edblicos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino \u201cautocomunicaci\u00f3n\u201d no pertenece al vocabulario b\u00edblico y, evidentemente, es muy posterior a \u00e9l. No obstante, es posible encontrar elementos que pueden mostrar el arraigo escritur\u00edstico del concepto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Antiguo Testamento muestra c\u00f3mo Dios busca entrar en comunicaci\u00f3n con los seres humanos (Gen 3,9) y, en particular, con el pueblo de Israel (Ex 3,4). No permanece oculto, sino que da a conocer su nombre como el Dios fiel que quiere acompa\u00f1ar a su pueblo (Ex 3,14): es un \u201cDios misericordioso y clemente, tardo a la c\u00f3lera y rico en amor y fidelidad\u201d (Ex 34,6). Esa voluntad de darse generosamente es la actitud fundamental del Dios b\u00edblico (GANOCZY, 1991, p. 277). Su generosidad queda tanto m\u00e1s exaltada cuanto que elige y ama a los peque\u00f1os (Deut 7,7-8), a quienes no tienen m\u00e9ritos e, incluso, al pecador. El don que Dios hace de s\u00ed mismo parece reconocer una progresi\u00f3n en el Antiguo Testamento: desde la creaci\u00f3n del ser humano a imagen de Dios por medio de la palabra (Gen 1,26) y vivificado con su aliento de vida (Gen 2,7), pasando por la promesa de darle un coraz\u00f3n nuevo al ser humano ca\u00eddo (Jer 24,7; Ez 36,26-27), hasta la promesa de derramar su Esp\u00edritu sobre toda carne (Jl 2,28).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Nuevo Testamento presenta a Jesucristo como el revelador definitivo de Dios: al Dios que nadie ha visto nunca, el Hijo unig\u00e9nito lo ha dado a conocer (Jn 1,18). Dios, que hab\u00eda hablado a los padres de muchas maneras, en el tiempo definitivo ha hablado por medio de su Hijo (Heb 1,1-2). Ese Hijo es la imagen visible del Dios invisible (Col 1,15). As\u00ed, sin ocupar el t\u00e9rmino, se muestra a Jesucristo, que es uno con su Padre (Jn 10,30), como la autocomunicaci\u00f3n plena de Dios: por su gran amor, Dios lo ha <em>dado<\/em> para la vida del mundo (Jn 3,16). Asimismo, el Esp\u00edritu Santo es presentado eminentemente como don sin medida (Hch 8,20; Jn 3,34) que da el Padre por medio del Hijo (Lc 11,13; Jn 14,16.26). El Esp\u00edritu, que sondea las profundidades de Dios (1Cor 2,10), es dado a los seres humanos para que venga en nuestra ayuda (Rom 8,26), de forma que Cristo y el Esp\u00edritu habiten en el interior de la persona (Rom 8,9-10). El don del Esp\u00edritu nos hace \u201cpart\u00edcipes de la vida divina\u201d (2Pe 1,4). Al mismo tiempo, Pablo ya reconoce que el don de Dios en su Esp\u00edritu ata\u00f1e no s\u00f3lo al ser humano, sino a la creaci\u00f3n entera (GANOCZY, 1991, p. 93-94).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento presentan en distintos pasajes la relaci\u00f3n del ser humano con Dios como amistad, categor\u00eda que ser\u00e1 significativa para formular el sentido de la a. D. El Se\u00f1or habla con Mois\u00e9s como con un amigo (\u00c9x 33,11). Abraham es tenido por amigo de Dios (Is 41,8; Sant 2,23). Jes\u00fas llama amigos a sus disc\u00edpulos (Jn 15,14-15). El paradigma de la amistad muestra la distancia entre la idea b\u00edblica de la relaci\u00f3n con Dios y una idea de participaci\u00f3n de la sustancia divina al modo neoplat\u00f3nico. Esta distinci\u00f3n debe tenerse en cuenta para comprender adecuadamente el t\u00e9rmino a. D.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Historia de la teolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres de la Iglesia comprenden el don de Dios como intercambio admirable: en su Palabra, Dios ha asumido la naturaleza humana para que el ser humano llegue participar de la naturaleza divina (p. e. Ireneo, <em>Adv. Haer.<\/em> III 19,1; Atanasio, <em>Incarn.<\/em>, 54, 3). El don de la gracia significa as\u00ed la divinizaci\u00f3n (<em>theiosis<\/em>) del ser humano (M\u00dcLLER, 2009, p. 798). Tal divinizaci\u00f3n no debe comprenderse, no obstante, como enajenaci\u00f3n del ser humano respecto a su propia condici\u00f3n: en la mentalidad de los Padres, divinizaci\u00f3n significa \u201clo que entonces se entend\u00eda por la realizaci\u00f3n de una humanidad (= ser humano) verdadera y completa\u201d (GANOCZY, 1991, p. 127). O, dicho desde el punto de vista del ser humano, \u201cs\u00f3lo siendo m\u00e1s que hombre es el hombre verdaderamente tal, es decir, s\u00f3lo siendo \u201cDio\u201d\u00bb permanece hombre el ser humano\u201d (BOFF, 2001, p. 240). El Esp\u00edritu Santo derramado en los corazones es identificado con el don de Dios que provoca la inhabitaci\u00f3n de la Trinidad toda en el ser humano y su consecuente divinizaci\u00f3n (Agust\u00edn, <em>De Trin.<\/em> XV, 18, 32). As\u00ed, la a. D. en el interior del ser humano se dice principalmente del Esp\u00edritu Santo, pero en \u00faltimo t\u00e9rmino implica a toda la Trinidad (GANOCZY, 1991, pp. 155-156; H\u00dcNERMANN, 2006, p. 150).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escol\u00e1stica conserva la idea de la a. D. como inhabitaci\u00f3n de Dios en el ser humano. Pedro Lombardo destaca el don del Esp\u00edritu Santo para que el ser humano permanezca en Dios y Dios en \u00e9l (Pedro Lombardo, <em>Sent.<\/em> d. 17, c.4, 1). Tom\u00e1s de Aquino refiere a la comunicaci\u00f3n libre que el Padre hace del Hijo y del Esp\u00edritu Santo a la creatura (Tom\u00e1s de Aquino, <em>S.th. <\/em>I, q. 43, a. 4). Tal inhabitaci\u00f3n de Dios habilita al ser humano para responder al amor de Dios (Tom\u00e1s de Aquino, <em>S.th. <\/em>I, q. 43, a. 6). En palabras de G.-L. M\u00fcller:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los grandes te\u00f3logos de la Edad Media fijaban como principio de su reflexi\u00f3n la autocomunicaci\u00f3n de Dios. Al llegar Dios hasta nosotros en su amor, su gracia abarca, como uno de sus elementos constitutivos propios, tambi\u00e9n el aspecto de que crea en nosotros los presupuestos para que podamos aceptar, en cuanto criaturas, la gracia en nuestra realidad y podamos responder al amor de Dios con el amor de nuestra voluntad ornada con la gracia (M\u00dcLLER, 2009, p. 811).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n la m\u00edstica medieval mantuvo la imagen del Dios que se dona a s\u00ed mismo al ser humano y a toda la creaci\u00f3n, como recogen, por ejemplo, los <em>Ejercicios Espirituales<\/em> de san Ignacio de Loyola: \u201cel mismo Se\u00f1or desea d\u00e1rseme en cuanto puede seg\u00fan su ordenaci\u00f3n divina\u201d (IGNACIO DE LOYOLA, 1997, n. 234).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Progresivamente, no obstante, movida tambi\u00e9n por la controversia con la Reforma, la teolog\u00eda cat\u00f3lica comienza a acentuar el car\u00e1cter informativo de la Revelaci\u00f3n y el aspecto creado de la gracia. Por una parte, aunque sin perder completamente el car\u00e1cter personal de la comunicaci\u00f3n de Dios, se enfatiza que la Revelaci\u00f3n consiste fundamentalmente en el contenido objetivo de la fe que se preserva en la Sagrada Escritura y la tradici\u00f3n de la Iglesia. As\u00ed, en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Dei Filius<\/em> (1870), el Concilio Vaticano I se\u00f1ala que Dios quiso revelar sobrenaturalmente al g\u00e9nero humano \u201ca s\u00ed mismo y los decretos eternos de su voluntad\u201d y, siguiendo a Trento, que tal revelaci\u00f3n est\u00e1 contenida en los libros sagrados y las tradiciones no escritas (CONCILIO VATICANO I, 1870, cap. 2). Por otra parte, la gracia consiste fundamentalmente en la habilitaci\u00f3n del ser humano por parte de Dios para que este obre bien. La inhabitaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (<em>gracia increada<\/em>) es contemplada entonces como uno m\u00e1s de los efectos de la gracia santificante (<em>gracia creada<\/em>) y no como su origen (OTT, 1997, p. 396).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La intensificaci\u00f3n de los estudios b\u00edblicos y patr\u00edsticos en la primera mitad del siglo XX refrescaron algunas ideas fundamentales de la antigua tradici\u00f3n cristiana al respecto. Es as\u00ed que los Padres reunidos en el Concilio Vaticano II rechazaron el esquema previo <em>De fontibus revelationis<\/em>, que desde su t\u00edtulo declaraba varias fuentes de la Revelaci\u00f3n en un modelo informativo y elaboraron desde cero la constituci\u00f3n <em>Dei verbum<\/em> que, en un modelo comunicativo, declarar\u00e1 el Evangelio de Jesucristo como la \u00fanica \u201cfuente de toda la verdad salvadora\u201d (DV n. 7), de la que surgen tanto la Escritura como la Tradici\u00f3n (DV, n. 9). La revelaci\u00f3n no consiste primeramente en informar acerca de determinadas verdades, sino ante todo en darse Dios mismo al mundo y a los seres humanos y entablar con ellos una relaci\u00f3n de amistad, de modo que estos participen de su vida divina:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dispuso Dios en su sabidur\u00eda revelarse a S\u00ed mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Esp\u00edritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina. En consecuencia, por esta revelaci\u00f3n, Dios invisible habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y mora con ellos, para invitarlos a la comunicaci\u00f3n consigo y recibirlos en su compa\u00f1\u00eda (DV, n. 2; cf. n. 6).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 La formulaci\u00f3n de Karl Rahner<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s el autor m\u00e1s significativo para la instalaci\u00f3n del concepto de a. D. en la teolog\u00eda cristiana fue Karl Rahner (1904-1984). Seg\u00fan el te\u00f3logo jesuita alem\u00e1n, a. D. (<em>Selbstmitteilung Gottes<\/em>) \u201ces un concepto que resume breve y simplemente buena parte de la doctrina salv\u00edfica cristiana\u201d (RAHNER, 2002, p. 409) y una \u201cidea clave de la teolog\u00eda\u201d (RAHNER, 1976a, p. 345). M\u00e1s a\u00fan:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026el verdadero y \u00fanico centro del cristianismo y su mensaje es la verdadera autocomunicaci\u00f3n de Dios a la creatura en su realidad y gloria m\u00e1s \u00edntimas, es la confesi\u00f3n de la verdad m\u00e1s improbable, a saber, que Dios mismo, en su infinita realidad y gloria, santidad, libertad y amor, puede realmente penetrar en la creaturidad de nuestra existencia sin ninguna restricci\u00f3n (RAHNER, 2002, p. 3).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en 1939, Rahner hab\u00eda reivindicado que la gracia increada \u2013 el don del Esp\u00edritu Santo, por el cual toda la Trinidad viene a habitar en el ser humano \u2013 es realmente la esencia de la gracia y el fundamento de la transformaci\u00f3n interior del ser humano que lo hace justo (gracia creada). Fund\u00e1ndose en el testimonio b\u00edblico y patr\u00edstico, y en la relaci\u00f3n que establece la teolog\u00eda escol\u00e1stica entre la gracia en vida y la gloria en la visi\u00f3n beat\u00edfica, Rahner postula que la Trinidad se autocomunica al ser humano, de modo que el ser de Dios opera como \u201ccausalidad <em>cuasi-formal<\/em>\u201d de la visi\u00f3n beat\u00edfica de los bienaventurados (RAHNER, 1967, p. 361). Pero esto debe poder decirse tambi\u00e9n de la gracia si ella es \u201cel comienzo formal y el supuesto ontol\u00f3gico\u201d de la gloria eterna (RAHNER, 1964b, p. 92-93).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Karl Rahner desarrolla la idea de a. D. en su teolog\u00eda de la Sant\u00edsima Trinidad (\u00e0<a href=\"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=357\">la comuni\u00f3n Trinitaria<\/a>) mediante su \u201caxioma fundamental\u201d: \u201cLa Trinidad \u201cecon\u00f3mica\u201d es la Trinidad \u201cinmanente\u201d, y a la inversa\u201d (RAHNER, 1977, p. 278). Esto significa que Dios, tal como lo hemos conocido por su acci\u00f3n salv\u00edfica en la historia, se ha donado y revelado en esa historia <em>tal como es<\/em> en s\u00ed mismo. Es un axioma, porque es un principio fundamental no susceptible de comprobaci\u00f3n (tal comprobaci\u00f3n tendr\u00eda que recurrir al mismo principio). Al mismo tiempo, cuestionarlo implicar\u00eda restringir toda posibilidad de conocimiento de Dios, incluido lo ya declarado dogm\u00e1ticamente por la Iglesia. A juicio de Yves Congar, \u201cla de K. Rahner es la aportaci\u00f3n contempor\u00e1nea m\u00e1s original a la teolog\u00eda trinitaria\u201d (CONGAR, 1983, p. 454).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios se ha comunicado a la creatura en proximidad radical. Es cierto que permanece misterio, (para Rahner incluso en la gloria de la visi\u00f3n beat\u00edfica), pues su car\u00e1cter misterioso no reside s\u00f3lo en la limitaci\u00f3n del entendimiento creado, sino en el ser mismo de Dios, que en su infinitud no se deja aprehender (RAHNER, 1964b). Y, sin embargo, el Dios misterioso se comunica verdaderamente al ser humano en una triple forma: como fuente primigenia sin origen, indeducible y amorosa (Padre); como principio libre activo en la historia que se expresa plenamente a s\u00ed mismo (Palabra\/Hijo); y como capacidad en la creatura de aceptar amorosamente esa comunicaci\u00f3n, de forma que la aceptaci\u00f3n no rebaje el don al nivel creatural (Esp\u00edritu Santo) (RAHNER, 1964b, p. 97-98, 1977, p. 286-287). As\u00ed, la a. D. es constitutivamente trinitaria: sin negar el principio tradicional de que la operaci\u00f3n de Dios <em>ad extra <\/em>es conjunta, cada Persona trinitaria participa de tal operaci\u00f3n en un modo propio. Por eso, la experiencia que hacemos de la Trinidad (\u201ctrinidad econ\u00f3mica\u201d) es fiel reflejo de la Trinidad en su mismo ser (\u201ctrinidad inmanente\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aporte de Rahner es tan significativo que algunos consideran que, por ejemplo en la teolog\u00eda de la gracia, la reflexi\u00f3n posterior puede comprenderse en buena medida como recepci\u00f3n o di\u00e1logo con su pensamiento (ROTH, 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Objeciones al concepto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es conveniente tener presente algunas miradas cr\u00edticas, objeciones o precisiones que la idea de a. C. ha recibido. Entre ellas, podemos se\u00f1alar aqu\u00ed brevemente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. La imagen de que Dios se d\u00e9 a la creatura no puede comprenderse de modo sustancial, como si Dios diera parte de su esencia para crear lo distinto de s\u00ed. Estas im\u00e1genes, en parte relacionadas con el emanatismo neoplat\u00f3nico (cf. WILDBERG, 2021), no hacen justicia a la diferencia radical entre Dios y el mundo creado, suponen una degradaci\u00f3n del don que Dios hace de s\u00ed mismo y atentan contra la libertad de Dios en su amor (RAHNER, 1976a, p. 345). M\u00e1s adecuadas para comprender el don personal de la a. D. son las im\u00e1genes de la amistad y el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Para Karl Rahner, la idea de a. D. supone una condici\u00f3n de posibilidad (trascendental) en el ser humano, de modo que Dios pueda darse verdaderamente a la creatura: tal creatura debe ser \u2013 por gracia \u2013 estructuralmente capaz de recibir a Dios (<em>potentia oboedientialis<\/em>). Esto se convierte para Rahner precisamente en la definici\u00f3n del ser humano: aquel ser finito que Dios ha creado tal, que pueda recibir plenamente su don (RAHNER, 1964a). Pero para algunos planteamientos cr\u00edticos (por ejemplo: METZ, 1979, p. 169-174; SHEA, 2021, p. 656-661), si la a. D. ya est\u00e1 dada trascendentalmente a la creatura, la historia \u2013 es decir, la revelaci\u00f3n de Dios acontecida en Jesucristo y en su Esp\u00edritu en un momento concreto de la historia universal (la a. D. categorial) \u2013 se vuelve irrelevante. Pareciera que la a. D. es equidistante a cualquier punto de la historia y a Dios puede deduc\u00edrsele de la estructura del ser humano. Ante esto, Rahner arguye, por una parte, que tales condiciones de posibilidad en el ser humano (a. D. trascendental) solo existen en virtud de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n del Hijo, que atraviesa toda la historia universal (\u201ctoda gracia es gracia de Cristo\u201d), y, por otra, que el reconocimiento m\u00e1s pleno de tales condiciones solo se da a la luz de la historia concreta (categorial) de la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n (RAHNER, 1976b).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Dos objeciones han apuntado a la concepci\u00f3n que se tiene del destinatario de la a. D. Algunos autores, sobre todo latinoamericanos, han criticado que se piense a este destinatario sobre todo como el ser humano individual, mientras la dimensi\u00f3n social-comunitaria del don de Dios se oscurece (BOFF, 2001, p. 31; 39; SEGUNDO, 1969, p. 57-61). El cristianismo concibe la comunicaci\u00f3n \u00edntima de Dios a cada persona (IGNACIO DE LOYOLA, 1997, n. 15), pero al mismo tiempo las fuentes b\u00edblicas y patr\u00edsticas reconocen al pueblo de Dios o al g\u00e9nero humano en su totalidad como interlocutores de Dios en su don de s\u00ed mismo, sea que se entienda como revelaci\u00f3n o como gracia. Se requiere, pues, antropolog\u00eda que integre mejor los aspectos individuales y colectivos al considerar la a. D.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La segunda objeci\u00f3n respecto al destinatario se desarrolla desde la crisis ecol\u00f3gica y el cuestionamiento de un excesivo antropocentrismo en la teolog\u00eda cristiana. Rahner concibe al \u201csujeto humano-personal\u201d como el \u201cser al que se dirige la autocomunicaci\u00f3n divina\u201d (RAHNER, 1977, p. 318), pues es el ser espiritual libre que \u2013 en cierto modo, en nombre de toda la realidad creada \u2013 es capaz de recibir el don pleno de Dios en la Encarnaci\u00f3n. Algunos autores (GREGERSEN, 2013; JOHNSON, 2015), no obstante, reclaman una mayor conciencia de que el amor autodonativo de Dios es su actitud fundamental hacia todo el mundo biol\u00f3gico y natural. A trav\u00e9s de la <em>sarx<\/em> humana de Cristo, Dios se ha unido a toda carne (\u201cencarnaci\u00f3n profunda\u201d). As\u00ed, es toda la creaci\u00f3n la destinataria de la a. D. Se trata de resaltar esta unidad fundamental de la realidad creada amada por Dios, sin anular las diferencias entre las diversas creaturas: habr\u00e1 que pensar que el don que es Dios mismo se da y es recibido, seg\u00fan el principio cl\u00e1sico, <em>ad modum recipientes<\/em>, pero sin acotarla a la especie humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Si bien Yves Congar comparte el axioma fundamental de Rahner, ha solicitado incorporarle dos \u201cglosas\u201d, particularmente en lo que refiere al \u201cy a la inversa\u201d (CONGAR, 1983, p. 456-461). Estas aprehensiones pueden aplicarse tambi\u00e9n a la a. D. Por una parte, es necesario ser cauteloso con una identificaci\u00f3n estricta del don de Dios (Trinidad \u201cecon\u00f3mica\u201d) y su ser (Trinidad \u201cinmanente\u201d): si bien su don en la historia revela que tal darse a s\u00ed mismo es el car\u00e1cter m\u00e1s profundo del ser de Dios, hay que afirmar que Dios se da libremente (requisito para ser amor) y no impelido por una necesidad de su propio ser. En segundo lugar, la a. D. \u201cs\u00f3lo ser\u00e1 plena autocomunicaci\u00f3n escatol\u00f3gicamente\u201d (CONGAR, 1983, p. 459). La \u201cTrinidad econ\u00f3mica\u201d la conocemos bajo la forma de la <em>k\u00e9nosis<\/em>: el Padre omnipotente queda oculto ante el esc\u00e1ndalo del mal; en el resplandor de su gloria, el Hijo, reluce la sabidur\u00eda de la cruz; el Esp\u00edritu Santo permanece carente de rostro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al explorar la a. D. el lenguaje enfrenta a sus l\u00edmites: los conceptos se revelan p\u00e1lidos y muertos, las analog\u00edas son siempre parciales y requieren calibrarse unas a otras, el lenguaje negativo expresa nuestra distancia ante el Misterio. Sin embargo, la a. D. alude a la profunda convicci\u00f3n cristiana de haber hecho una experiencia de Dios como personas, como g\u00e9nero humano y como realidad creada. Dios se ha acercado en proximidad radical, se nos ha dado. En lenguaje negativo: no es participaci\u00f3n sustancial, no es mera entrega de sus dones, no es mera informaci\u00f3n acerca de s\u00ed. En lenguaje anal\u00f3gico: Dios se nos da como en una relaci\u00f3n tripersonal de amistad y amor; Dios participa de las alegr\u00edas y las esperanzas, de las angustias y las tristezas de su creaci\u00f3n, especialmente de los miembros que m\u00e1s sufren; Dios nos irriga y nutre con su propia vida; Dios en su gracia se ha hecho el \u201ccoraz\u00f3n del mundo\u201d (SIEBENROCK, 1994). Darse a s\u00ed mismo es lo m\u00e1s propio de Dios y, por ello, es la vocaci\u00f3n \u00faltima del ser humano y la cualidad de toda la creaci\u00f3n. Lo que Gabriela Mistral dice del servir es plenamente aplicable al don de s\u00ed mismo: \u201cToda la naturaleza es un anhelo de servicio. [\u2026] Dios, que da los frutos y la luz, sirve. Por eso puede llam\u00e1rsele: el que sirve\u201d (MISTRAL, 2021). La historia del universo puede leerse como la historia del don de Dios. Esa historia llegar\u00e1 a su plenitud cuando Dios Padre reciba en su seno amoroso a toda su creaci\u00f3n, el Esp\u00edritu derramado sobre toda carne sea la vida plena que la habite y el Primog\u00e9nito sea hecho cabeza de la creaci\u00f3n como su cuerpo transfigurado.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Hern\u00e1n Rojas Edwards, SJ. Universidad Cat\u00f3lica del Norte, Chile. Texto enviado el 30\/11\/2023, aprobado 26\/\/12\/2023; publicado el 31\/12\/2023. Original espagnol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BEINERT, W. Offenbarung. En: ______ (ed.). <em>Lexikon der katholischen Dogmatik<\/em>. 2. ed. Freiburg: Herder, 1988. p. 399-403.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, L. <em>Gracia y experiencia humana<\/em>. Madrid: Trotta, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONCILIO VATICANO I. <em>Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica \u00abDei Filius\u00bb<\/em>, 24 abr. 1870.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONCILIO VATICANO II. <em>Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica \u00abDei Verbum\u00bb<\/em>, 18 nov. 1965.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGAR, Y. <em>El Esp\u00edritu Santo<\/em>. Barcelona: Herder, 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GANOCZY, A. <em>De su plenitud todos hemos recibido<\/em>. Barcelona: Herder, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GREGERSEN, N. H. <em>Cur deus caro<\/em>: Jesus and the Cosmos Story. <em>Theology and Science<\/em>, v. 11, n. 4, p. 370-393, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00dcNERMANN, P. <em>Fe, tradici\u00f3n y teolog\u00eda<\/em>. Barcelona: Herder, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IGNACIO DE LOYOLA. Ejercicios. En: IPARRAGUIRRE, I.; DALMASES, C. de; RUIZ JURADO, M. (eds.). <em>Obras de San Ignacio de Loyola<\/em>. 6. ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1997. p. 179-306.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHNSON, E. <em>Pregunta a las bestias<\/em>. Cantabria: Sal Terrae, 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KRAUS, G. Gnade. In: BEINERT, W. (ed.). <em>Lexikon der katholischen Dogmatik<\/em>. 2. ed. Freiburg: Herder, 1988. p. 201-209.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">METZ, J. B. <em>La fe en la historia y la sociedad<\/em>. Madrid: Cristiandad, 1979.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MISTRAL, G. <em>El placer de servir [manuscrito]<\/em>. Disponible en: &lt;https:\/\/www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl\/bnd\/623\/w3-article-139303.html&gt;. Acceso en: 16 dic. 2023.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00dcLLER, G. L. <em>Dogm\u00e1tica. Teor\u00eda y pr\u00e1ctica de la teolog\u00eda<\/em>. 2. ed. Barcelona: Herder, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OTT, L. <em>Manual de teolog\u00eda dogm\u00e1tica<\/em>. 7. ed. Barcelona: Herder, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. Dios. E) La comunicaci\u00f3n de Dios mismo al hombre. <em>Sacramentum Mundi II<\/em>. 2. ed. Barcelona: Herder, 1976a. p. 343-348.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. El Dios Trino como principio y fundamento trascendente de la historia de la salvaci\u00f3n. En: FEINER, J.; L\u00d6HRER, M. (eds.). <em>Mysterium Salutis II<\/em>. 2. ed. Madrid: Cristiandad, 1977. p. 269-338.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. Experiencias de un te\u00f3logo cat\u00f3lico (trad. Carlos Schickendantz). <em>Proyecto 42<\/em>, p. 7-20, 2002. Disponible en: &lt;https:\/\/www.academia.edu\/5139759&gt;. Acceso en: 10 mar. 2021.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. Para la teolog\u00eda de la Encarnaci\u00f3n. <em>Escritos de teolog\u00eda IV<\/em>. Madrid: Taurus, 1964a. p. 139-157.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. Revelaci\u00f3n. <em>Sacramentum Mundi VI<\/em>. Barcelona: Herder, 1976b. p. 78-103.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. Selbstmitteilung Gottes (LThK). <em>S\u00e4mtliche Werke 17\/1<\/em>. Freiburg: Herder, 2002. p. 409.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. Sobre el concepto de misterio en la teolog\u00eda cat\u00f3lica. <em>Escritos de teolog\u00eda IV<\/em>. Madrid: Taurus, 1964b. p. 53-101.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K Sobre el concepto escol\u00e1stico de la gracia increada. <em>Escritos de teolog\u00eda I<\/em>. 3. ed. Madrid: Taurus, 1967. p. 351-380.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K.; VORGRIMLER, H. <em>Diccionario teol\u00f3gico<\/em>. Barcelona: Herder, 1966.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROTH, U. Gnadenlehre. En: MARSCHLER, T.; SCH\u00c4RTL, T. (eds.). <em>Dogmatik heute. Bestandsaufnahme und Perspektiven<\/em>. Regensburg: Verlag Friedrich Pustet, 2014. p. 361-398.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SEGUNDO, J. L. <em>Teolog\u00eda abierta para el laico adulto. Vol. 2 Gracia y condici\u00f3n humana<\/em>. Buenos Aires: Ediciones Carlos Lohl\u00e9, 1969.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SHEA, H. Internal difficulties in the theology of Karl Rahner. <em>Modern Theology<\/em>, v. 37, n. 3, p. 637-661, 2021.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SIEBENROCK, R. Gnade als Herz der Welt. Der Beitrag Karl Rahners zu einer zeitgem\u00e4\u00dfen Gnadentheologie. En: DELGADO, M.; LUTZ-BACHMANN, M. (eds.). <em>Theologie aus der Erfahrung der Gnade. Ann\u00e4herungen an Karl Rahner<\/em>. Hildesheim: [s.n.], 1994. p. 34-71.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">WILDBERG, C. Neoplatonism. En: ZALTA, E. N. (ed.). <em>The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter edition)<\/em>, 2021. Disponible en: &lt;https:\/\/plato.stanford.edu\/archives\/win2021\/entries\/neoplatonism\/&gt;. Acceso en: 9 dic. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Presentaci\u00f3n del concepto 2 Antecedentes b\u00edblicos 3 Historia de la teolog\u00eda 4 La formulaci\u00f3n de Karl Rahner 5 Objeciones al concepto Conclusi\u00f3n Referencias 1 Presentaci\u00f3n del concepto \u201cAutocomunicaci\u00f3n de Dios\u201d (a. D.) condensa una idea fundamental del mensaje cristiano: Dios todopoderoso y eterno ha querido darse \u00e9l mismo libremente, por su Hijo y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[99],"tags":[],"class_list":["post-2968","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-fundamental-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2968","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2968"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2968\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3045,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2968\/revisions\/3045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2968"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2968"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2968"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}