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{"id":283,"date":"2014-12-28T19:17:42","date_gmt":"2014-12-28T21:17:42","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=283"},"modified":"2016-04-10T09:16:26","modified_gmt":"2016-04-10T12:16:26","slug":"la-esperanza-cristiana-escatologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=283","title":{"rendered":"La esperanza cristiana (Escatolog\u00eda)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Cuestiones introductorias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La esperanza cristiana y la escatolog\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 La esperanza cristiana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 Nuevas cuestiones y nuevas problem\u00e1ticas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3 Cristo resucitado como fuente y destino de toda esperanza<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Fundamentaci\u00f3n b\u00edblica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Reino de Dios<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Resurrecci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.1 La resurrecci\u00f3n de los muertos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.2 La parus\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.3 La justicia de Dios<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Nuevo Cielo y Nueva Tierra<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Cuestiones introductorias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por mucho tiempo, la escatolog\u00eda fue designada como la <em>doctrina de las \u00faltimas cosas<\/em>, como aquello que deber\u00eda ser tratado al final, casi como un ap\u00e9ndice, destinado a lo nuevo que le ir\u00eda a suceder al ser humano despu\u00e9s de su muerte. Seguramente, la escatolog\u00eda no abandon\u00f3 este discurso respecto al fin y sobre esto nuevo que le espera al ser humano y a toda creaci\u00f3n en el futuro. Sin embargo, hoy hace su trabajo en otra perspectiva, marcada por la esperanza cristiana que vive de la experiencia de Cristo resucitado, en quien Dios realiz\u00f3 todas las cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia del resucitado genera en quien cree, una esperanza que trasciende la propia existencia, se abre ahora a lo nuevo que vendr\u00e1 e invade y modifica todo nuestro ser. Se vive una fe de adviento. Es un encuentro que nos hace nuevas criaturas y la esperanza posibilita vivir <em>ya<\/em>, en el presente, esta expectativa futura, aunque con cierta tensi\u00f3n, que aquello que fue prometido <em>todav\u00eda no <\/em>se manifest\u00f3 en su plenitud (cf. 1Jo 3,2), lo que nos coloca en este tiempo y en esta historia, en el camino de la esperanza; en la esperanza por la cual fuimos salvados (cf. Rm 8,24). Se vive esto de forma activa. Ya no se trata de un discurso anticipador e <em>informativo<\/em> de lo que viene despu\u00e9s del fin, sino un discurso <em>performativo, <\/em>que provoca una actitud, una performance correspondiente. As\u00ed, el discurso escatol\u00f3gico gana una nueva intenci\u00f3n a partir de la esperanza cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2\u00a0La esperanza cristiana y escatol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.1 La esperanza cristiana<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe es la esperanza (BENTO XVI, 2007, n.2), y la esperanza cristiana es la esperanza de la fe (MOLTMANN, 2005, p.34). Por un lado, podemos garantizar que la esperanza es una virtud, luego, ella no sucede apenas por el \u00edmpetu humano, sino que es suscitada por el propio Dios. Por lo tanto, es un don. Por otro lado, esta esperanza que emana de Dios y toca el fuero m\u00e1s \u00edntimo del ser humano se enfrenta con un mundo invertido en el cual aquel que espera y vive de esta esperanza se siente desafiado a dar sus razones. Se trata de tener esperanza contra toda esperanza (cf. Rm 4,18). Visto de esta forma, la esperanza cristiana provoca al ser humano a actuar, coloc\u00e1ndolo en un movimiento, hacia adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la mejor manera de entender hoy la esperanza cristiana, aproxim\u00e1ndola al discurso escatol\u00f3gico, y haciendo esto de forma dial\u00e9ctica, sin que la esperanza aparezca como una fuga del mundo rumbo a lo desconocido y sin que tambi\u00e9n se pierda la inmanencia de la historia. Teniendo como referencia a Cristo resucitado \u2013 que en su manifestaci\u00f3n se\u00f1ala al crucificado y el camino que transit\u00f3 \u2013 la esperanza cristiana nunca ser\u00e1 una fuga de la historia y de las responsabilidades, aunque s\u00ed, una forma de fe encarnada, un aut\u00e9ntico compromiso con todo lo que circula en nuestra existencia (PIAZZA, 2004, p.68). Hace valer en el mundo la voluntad de Dios y percibe en este mundo, los momentos de manifestaci\u00f3n de su presencia, tiempos y momentos favorables de la gracia de Dios (<em>kair\u00f3s<\/em> \u2013 <em>kair\u00f3i<\/em>). La esperanza ser\u00e1 siempre una virtud (cf. 1Cor 13,13), porque viene de Dios y emana de su voluntad, siendo perceptible para nosotros por medio de la fe (cf. Hb 11,1). O como dice\u00a0 W. Pannenberg: \u201clo que vale para la esperanza cristiana es que su fundamento est\u00e1 fuera de nosotros mismos, es decir, en Jes\u00fas Cristo\u201d (PANNENBERG, 2009, p.245). Sin embargo, esta esperanza ser\u00e1 siempre fuerza, porque sucede en el grito del pueblo que sufre, que trabaja y que clama a Dios que se haga su justicia y espera ansiosamente su futura liberaci\u00f3n. Esto se hace sentir desde la experiencia del \u00c9xodo (cf. \u00cax 3,7-8) hasta los tiempos actuales. La relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre estas dos nociones de la misma esperanza es lo que garantizar\u00e1 que se llegue a la gran esperanza, la Esperanza final (LIBANIO; BINGEMER, 1985, p.35) que, como fue puesto de manifiesto en la Exhortaci\u00f3n <em>Verbum Domini<\/em>, tiene rostro humano y nos am\u00f3 hasta el fin (BENTO XVI, 2010, n.91b).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que es espec\u00edfico en la esperanza cristiana y que da a ella todo este car\u00e1cter escatol\u00f3gico no es apenas una <em>espera<\/em> de algo, sino la <em>espera en<\/em> Cristo, y en Cristo se realizan todas las cosas, en \u00e9l todo se vuelve nuevo (cf. Ap 21,5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2 Nuevas cuestiones y nuevas problem\u00e1ticas<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La esperanza cristiana es la clave de la lectura fundamental para entender hoy la escatolog\u00eda. Es lo que da sentido a su contenido. Es por donde se percibe la verdad que se instal\u00f3 en nuestro medio y que se volvi\u00f3 vida \u2013y vida plena &#8211;\u00a0 en el Misterio Pascual. Vista anteriormente como un tratado que se dedicaba a discurrir sobre las cosas \u00faltimas (<em>Eschata<\/em>), la escatolog\u00eda, en la actualidad, es llamada a una nueva orientaci\u00f3n y percepci\u00f3n de su contenido y pasa a ser concebida a partir de un horizonte \u00faltimo (o <em>\u00c9schaton<\/em>), que es Cristo, y como resucitado, abre para nosotros y para toda la historia un nuevo futuro posible. Cristo resucitado abre para nosotros y para toda la creaci\u00f3n un nuevo momento de encuentro con Dios, donde todo lo que es perenne se vuelve pleno y todo lo que es amoroso se vuelve eterno (KUZMA, 2014, p.59-60). En la esperanza cristiana todo se transforma: todo el dolor, el sufrimiento, el pecado y la muerte abren espacio para la vida, y esa vida \u2013 la vida plena \u2013 llena todos los espacios posibles y alcanzables vali\u00e9ndose de lo que es imposible e inalcanzable (PIAZZA, 2004, p.57), esto quiere decir, incomprensible a la limitaci\u00f3n humana, pero revelado plenamente por Cristo, que al resucitar impuso sentido a todo lo que existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El te\u00f3logo J\u00fcrgen Moltmann, uno de los grandes responsables por esta actualizaci\u00f3n de la escatolog\u00eda, que gana mayor vigor en la segunda mitad del siglo XX, nos ayuda a entender este contexto:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, la escatolog\u00eda es id\u00e9ntica a la doctrina de la esperanza Cristiana, que abarca tanto lo que se espera como el acto de esperar, suscitado por este objeto. El cristianismo es total y visceralmente escatolog\u00eda, y no solo como ap\u00e9ndice; \u00e9l es perspectiva y tendencia para adelante y, por eso mismo, renovaci\u00f3n y transformaci\u00f3n del presente. Lo escatol\u00f3gico no es algo que se suma al cristianismo, sino que es simplemente el medio en el que se mueve la fe cristiana, aquello que da el tono a todo lo que hay en \u00e9l, los colores de la aurora de un nuevo d\u00eda esperado que ti\u00f1e todo lo que existe (MOLTMANN, 2005, p.30).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es abrir los ojos frente a un nuevo d\u00eda, al que todos somos llamados a disfrutar y a trabajar, a vivir y a construir. Es una esperanza que pide una acci\u00f3n. En las palabras del Concilio Vaticano II, que tambi\u00e9n impulsa esta intenci\u00f3n, se dice que el individuo debe ser salvado y la sociedad consolidada (<em>GS<\/em> n.3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.3 Cristo resucitado como fuente y destino de toda esperanza<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La esperanza cristiana nos hace percibir este nuevo futuro al que somos llamados por Dios. Este futuro prometido nos es anticipado por la experiencia de la fe no resucitada, una experiencia fundadora que nutre toda la esperanza; es de donde hoy parte el discurso de la escatolog\u00eda. Cristo resucitado es, pues, la personificaci\u00f3n de las cosas \u00faltimas y es \u00e9l quien da sentido a la historia, \u00e9l llena de contenido. Se ve a la historia, el antes y el despu\u00e9s, a partir de \u00e9l. De esta forma, aquello que es esperado en el futuro, aquello a lo que estamos destinados a vivir y a ser en el encuentro pleno con Dios, en lo eterno, ya nos es anticipado y se manifiesta en el presente de la historia (cf. 1Cor 15,17), en el tiempo, siendo algo sensible a la fe y vivido en la esperanza. La salvaci\u00f3n ofrecida por Dios es garantizada por Cristo, gratuitamente a todos, es vivida en esperanza (cf. Rm 8,24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Fundamentaci\u00f3n b\u00edblica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los textos b\u00edblicos est\u00e1n llenos de contenido escatol\u00f3gico. En AT tenemos a Dios que se revela, que crea, que se aproxima, que libera, que camina con su pueblo, y que en sus promesas hace surgir la esperanza (cf. Gn 12,1; 13,14-17; 15,-1-5; \u00cax 3,7-12). Tres promesas surgen en este primer momento: tierra, descendencia y alianza (NOCKE, 2002, p.342). M\u00e1s tarde aparecer\u00e1 una cuarta que nos habla del Reino en Israel, que se pierde y se divide en el actuar humano, dejando al pueblo sin rumbo, desesperanzado, lo cual alimenta y hace surgir a los profetas de Israel, cuando Isa\u00edas reclama \u201cel Pr\u00edncipe de la Paz\u201d (cf. Is 9,1-6). Tambi\u00e9n se ve esto en Ezequiel, cuando habla del Dios que da al pueblo un nuevo coraz\u00f3n (cf. Ez 36,26) y trae vida a los huesos secos (cf. Ez 37,1-14), entre otros. El AT es rico en expresiones escatol\u00f3gicas que suscitan la esperanza, sin embargo, nos gustar\u00eda destacar aqu\u00ed el texto de Isa\u00edas 65 que habla de la nueva creaci\u00f3n, donde no habr\u00e1 llantos ni lamentaciones, donde el lobo y el cordero pastar\u00e1n juntos y el le\u00f3n comer\u00e1 heno como lo hace el buey (cf. Is 65,17-25).\u00a0\u00a0 Un bell\u00edsimo texto que se aproxima mucho al texto del Apocalipsis del NT, cuando se habla del nuevo cielo y de la nueva tierra, donde Dios estar\u00e1 con nosotros, quien secar\u00e1 todas las l\u00e1grimas y ya no habr\u00e1 m\u00e1s muerte, pues \u00e9l har\u00e1 nuevas todas las cosas (cf. Ap 21,1-7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En NT tenemos en Cristo, el cumplimiento de todas las promesas y la apertura para lo <em>Nuevo<\/em> que se\u00f1ala hacia un futuro en Dios. Cristo hace suceder el Reino en su propia persona (cf. Mt 11,5-6). \u00c9l es \u201caquel que viene\u201d (Mt 3,11), el que trae la vida a este mundo y hace justicia (cf. Lc 4,18-19). \u00c9l es el Emanuel (cf. Mt 1,23), la resurrecci\u00f3n y la vida (cf. Jo 11,25). Todo aquello que ya se realiz\u00f3 en Cristo es para nosotros motivo de alegr\u00eda (cf. Fl 4,4) y de esperanza (cf. Cl 1,27), pues somos llamados para el mismo futuro, la resurrecci\u00f3n (cf. 1Cor 15,14). En Cristo, Dios cre\u00f3 todas las cosas, y en este mundo \u00e9l descendi\u00f3 (cf. Fl 2,6-11) para conducir el tiempo a la plenitud (cf. Ef 1,3-14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Reino de Dios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Reino de Dios es el n\u00facleo central de la escatolog\u00eda de hoy, pues remite al futuro anunciado y prometido por Jes\u00fas, y nos provoca tambi\u00e9n a esta misma pr\u00e1ctica, al seguimiento. Reino de Dios es donde sucede y existe el amor, la justicia y la paz; es la presencia salv\u00edfica y activa de Dios en la historia, ofrecida por \u00e9l gratuitamente y afirmada por nosotros libremente (SCHILLEBEECKX, 1994, p.150-1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la presencia de Dios en el mundo, una presencia visible y concreta por la persona y la praxis de Jes\u00fas, cuando los ciegos ven, cuando los muertos despiertan, cuando los enfermos son curados y cuando el pan es distribuido. El Reino sucede en el vivir de Jes\u00fas de Nazaret y somos llamados a esto. Reino de Dios es un lenguaje humano, de tono pol\u00edtico y religioso, por el cual entendemos la acci\u00f3n de Dios en nuestro medio. Ser\u00e1 siempre una acci\u00f3n salv\u00edfica y liberadora, que vuelve pleno y llena de vida todo lo que existe. Es cuando Dios revela al ser humano y a toda la creaci\u00f3n su intenci\u00f3n \u00faltima y definitiva y congrega a todos a seguirlo, en su b\u00fasqueda, a una vida de esperanza que se realizar\u00e1 en el futuro de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Cristo se cumple el tiempo y el Reino de Dios se acerca (cf. Mc 1,15). Somos llamados a vivir su praxis ya a construir en el presente aquello que ya nos espera en el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Resurrecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resurrecci\u00f3n es lo que hay de m\u00e1s radical y absoluto, pues es cuando la vida vence al tiempo y al espacio e irrumpe hacia la eternidad de Dios. Es cuando todo lo que existe se abandona a la gracia de aquel que es autor de la vida y que llena todas las condiciones de nuestra existencia. Es cuando el l\u00edmite humano se encuentra en lo grandioso de Dios. Es la transformaci\u00f3n m\u00e1xima, la concretizaci\u00f3n de toda esperanza (BOFF, 2010, p.41). Ni la muerte puede m\u00e1s con su palabra y con su poder, pues la muerte fue vencida para siempre y ya no alcanza a la vida que se revisti\u00f3 de plenitud y de verdadero sentido en Cristo. Resurrecci\u00f3n es el encuentro pleno y verdadero con Dios, es cuando lo veremos frente a frente y \u00e9l revelar\u00e1 en la esencia aquello que somos y nosotros lo veremos en la esencia as\u00ed como \u00e9l es. Ser\u00e1 el momento en el que el amor toma cuenta de nuestro ser y todo lo que era lejano se vuelve cercano, todo lo que estaba oculto ser\u00e1 revelado y todo lo que nos envuelve estar\u00e1 lleno de presencia de Dios. Su justicia ser\u00e1 realizada y ser\u00e1n realizadas tambi\u00e9n, nuevas, todas las cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.1 La resurrecci\u00f3n de los muertos<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La base de toda la fe cristiana, de toda esperanza, est\u00e1 en Cristo resucitado. La experiencia de este evento en los primeros disc\u00edpulos constituy\u00f3 el alimento de toda la esperanza, la \u00fanica fuerza capaz de generar vida en medio de tanta muerte y de generar confianza en medio de las tribulaciones. Esto se vuelve verdadero, por ejemplo, en la frase del Evangelio de Juan, durante el relato de L\u00e1zaro que, asociado al contexto de la comunidad (perseguida) a quien se destinaba el Evangelio, se dice de forma intensa: \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n. Quien cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1. Y quien vive y cree en m\u00ed, jam\u00e1s morir\u00e1\u201d (Jo 11,25-26). Lo mismo se reproduce en toda la comunidad primitiva, donde la experiencia del resucitado era la fuente de vida y de transformaci\u00f3n <em>ya<\/em> en esta vida (cf. Rm 6,1-11; Cl 2,12-13; 3,1; entre otras); se viv\u00eda all\u00ed el <em>g\u00e9rmen<\/em> de la resurrecci\u00f3n, caminando de forma peregrina al encuentro del absoluto, sembrado y vivido en la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resurrecci\u00f3n de los muertos, dentro de la comprensi\u00f3n cristiana, supera todo aquello que se entend\u00eda respecto de una vida futura y que era contemplado dentro de la tradici\u00f3n sem\u00edtica (NOCKE, 2002, p.405). El evento Cristo marca el tiempo de una nueva forma y trasciende cualquier expectativa. Lo que se vive es la experiencia del momento, que hace surgir la fe y la esperanza frente al amor que vivifica. En la \u00f3ptica cristiana, la resurrecci\u00f3n no es la restituci\u00f3n de esta vida, como el retorno de un cad\u00e1ver, o un retorno a este tiempo y espacio, o un reconducir de las almas (atento a una visi\u00f3n dualista y no cristiana del ser humano), sino la plenificaci\u00f3n de todas las potencialidades humanas, siendo ahora elevadas al plano de Dios, al plano de lo eterno. Con la muerte se pone punto final en este tiempo a aquello que el propio ser humano y el mundo proyectaron sobre la vida, pero es en esta misma muerte que Dios revela al ser humano su verdadera identidad y su verdadero futuro en la fuente de la vida verdadera. Con la muerte se rompe el tiempo y se entra en lo eterno; se rompen los l\u00edmites de la historia y se penetra en el vasto espacio de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte y la resurrecci\u00f3n no son momentos separados, sino que son momentos continuos en la existencia del humano. Vivir es caminar para la muerte a cada d\u00eda. Morir es abandonarse en la esperanza de Dios y dejarse tocar por la resurrecci\u00f3n que viene y que toca todo nuestro ser. Por la experiencia de los primeros cristianos, la resurrecci\u00f3n es un disfrutar de la presencia de Dios desde el ahora, en este tiempo y espacio, hasta el \u00faltimo momento, donde estaremos con Dios, y \u00e9l ser\u00e1 pleno en nosotros y nosotros seremos plenos en \u00e9l. \u00c9ste ser\u00e1 el momento en el que el ser humano escondido ser\u00e1 revelado, frente a frente, sin mentiras, sin m\u00e1scaras, sin pudor, sin respeto, pero con amor. Es cuando \u00e9l tendr\u00e1 la seguridad de ser fruto de un amor m\u00e1s grande y, al mismo tiempo, misterioso, que lo envuelve y lo coloca frente al rostro de Dios. Ser\u00e1 la transformaci\u00f3n plena, la plenitud del encuentro con Dios, la realizaci\u00f3n del proyecto de Dios en nosotros y nuestra realizaci\u00f3n en Dios. Es la felicidad, es el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.2 La parus\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por parus\u00eda se entiende la m\u00e1xima manifestaci\u00f3n, \u00faltima y plena de Dios que ya act\u00faa en el tiempo y se hace presente entre nosotros a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu, desde su llegada por medio de la encarnaci\u00f3n hasta su consumaci\u00f3n final (KUZMA, 2014, p.45). Es cuando todo lo que es esperado se vuelve pleno y lleno de vida y es donde Dios ser\u00e1 todo en todos y en todas las cosas (cf. 1Cor 15,28), eso no es apenas para el ser humano que espera, sino para toda la creaci\u00f3n que gime a la espera de este gran d\u00eda (cf. Rm 8,22). Para nosotros que aqu\u00ed estamos y vivimos la fe en clima de adviento, en la expectativa de Dios que viene y que har\u00e1 nuevas todas las cosas.\u00a0\u00a0 <strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como la muerte y la resurrecci\u00f3n son percibidas y vividas en forma de experiencia durante el transcurso de una vida, lo mismo se puede decir de la parus\u00eda. No podemos proyectarla en un momento separado en el futuro, algo que nos va a suceder y tambi\u00e9n al mundo en un tiempo predeterminado, siempre m\u00e1s adelante. Tenemos como verdadero por la fe que el fin y la consumaci\u00f3n de todas las cosas ya irrumpieron con Cristo y en \u00e9l \u2013 en este evento \u00fanico \u2013 Dios ya realiz\u00f3 su plano salv\u00edfico y dijo su \u00faltima palabra, que es una\u00a0 palabra de salvaci\u00f3n. La percepci\u00f3n de este evento nos llega de forma escatol\u00f3gica, al sentir la esperanza, a partir de un Cristo que viene a nosotros y nos anticipa la gloria de su Reino, invit\u00e1ndonos a seguirlo, mediante su propuesta de Reino, asumiendo las esperanzas de este mundo y conduci\u00e9ndolas a la gran esperanza que se realiza en \u00e9l. La parus\u00eda es, pues, un <em>evento continuo<\/em> que se anticipa y se hace sentir, y en la esperanza tiende a su realizaci\u00f3n, donde todo ser\u00e1 transformado y completado con la gloria de Dios. \u201cLa Parus\u00eda es la resurrecci\u00f3n alcanzando la historia: la historia de todos los hombres y de todos los tiempos. Est\u00e1 siempre sucediendo\u201d (LIBANIO; BINGEMER, 1985, p.215).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.3 La justicia de Dios<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda esta mirada de la escatolog\u00eda, alimentada por la esperanza cristiana y que surge de Cristo resucitado, conduce nuestra mirada tambi\u00e9n hacia el Cristo crucificado que trae las marcas de la Pasi\u00f3n y nos se\u00f1ala el camino recorrido hasta la cruz, el camino del Reino de Dios. Es el resucitado que fue crucificado (MOLTMANN, 2005, p.287-8), y que se traduce en promesa para el mundo, una promesa de justicia (KUZMA, 2014, p.118-24). La resurrecci\u00f3n de Cristo dio a la cruz un nuevo significado. Ella abre a la historia una nueva posibilidad, donde todos son aceptados y transformados delante de un amor incondicional. Dios hace su justicia y recibe a todos. En la cruz \u00e9l se vuelve solidario con todos aquellos que sufren y que tuvieron sus vidas destru\u00eddas, les extiende un nuevo aire de esperanza: donde hay muerte, \u00e9l produce la vida; donde hay abandono, \u00e9l produce un gesto concreto de libertad y de amor. Pero en la cruz, \u00e9l tambi\u00e9n perdona a todos, tambi\u00e9n a los verdugos de la historia; la resurrecci\u00f3n no anula el hecho, pero lo llena de contenido y de esperanza y ofrece a todos (v\u00edctimas y victimarios) una nueva posibilidad de vida en el amor y la justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Nuevo Cielo y Nueva Tierra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y todo se encamina hacia el fin bueno y eterno de Dios. La promesa de la creaci\u00f3n llega a su fin \u00faltimo (cf. Gn 1,31). El fin del tiempo y el inicio de la eternidad con Dios. La humanidad y la creaci\u00f3n se realizan y se vuelven plenas frente a la verdadera vida y frente al encuentro con el absoluto. Nada m\u00e1s puede alcanzar o destruir, la muerte fue vencida, el tiempo ya no existe. Esta es la casa de Dios con sus hijos (cf. Ap 21,3). All\u00ed no habr\u00e1 m\u00e1s luto ni l\u00e1grimas y el dolor ya no los alcanzar\u00e1 m\u00e1s<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed Cristo ser\u00e1 todo en todos y en todas las cosas (cf. 1Cor 15,28). El pasado y el futuro se encontrar\u00e1n en un instante eterno, en un reino escatol\u00f3gico, presente y permanente, en donde el <em>todav\u00eda no<\/em> se convertir\u00e1 en un <em>ya<\/em> y donde lo amoroso se convertir\u00e1 en eterno, en un tiempo que ya no es m\u00e1s tiempo, sino que es gracia y plenitud, un <em>kair\u00f3s<\/em> escatol\u00f3gico y triunfante (MOLTMANN, 2003, p.357-60), un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra (cf. Ap 21,1).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la escatolog\u00eda comprendida con la esperanza cristiana. Esperar en Dios significa abandonarse en el amor de aquel que viene y transforma todo nuestro ser y todo lo que existe, lleva todo a un estado pleno, conduce todo y a todos al encuentro de la verdadera vida.<\/p>\n<p><em>Cesar Kuzma, PUC-Rio, <\/em>Brasil. Texto original en portugu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>\u00a07 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>BENTO XVI. <em>Spe salvi<\/em>. 2.ed. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2007.<\/p>\n<p>______. <em>Verbum Domini. <\/em>S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010.<\/p>\n<p>BOFF, L. <em>Vida para al\u00e9m da morte: <\/em>o presente: seu futuro, sua festa, sua contesta\u00e7\u00e3o. 25.ed. Petr\u00f3polis: Vozes, 2010.<\/p>\n<p>KUZMA, C. <em>O futuro de Deus na miss\u00e3o da esperan\u00e7a: <\/em>uma aproxima\u00e7\u00e3o escatol\u00f3gica. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2014.<\/p>\n<p>LIBANIO, J. B.; BINGEMER, M. C. L. <em>Escatologia crist\u00e3: <\/em>o Novo C\u00e9u e a Nova Terra. Petr\u00f3polis: Vozes, 1985.<\/p>\n<p>MOLTMANN, J. <em>A vinda de Deus: <\/em>escatologia crist\u00e3. S\u00e3o Leopoldo: UNISINOS, 2003.<\/p>\n<p>______. <em>Teologia da Esperan\u00e7a: <\/em>estudos sobre os fundamentos e as consequ\u00eancias de uma escatologia crist\u00e3. S\u00e3o Paulo: Teol\u00f3gica; Loyola, 2005.<\/p>\n<p>NOCKE, F-J. Escatologia. In: SCHNEIDER, T. (org.). <em>Manual de dogm\u00e1tica. <\/em>2.ed. Petr\u00f3polis: 2002, p. 339-426, v.2.<\/p>\n<p>PANNENBERG, W. <em>Teologia Sistem\u00e1tica. <\/em>Santo Andr\u00e9: Academia crist\u00e3, 2009, v.3.<\/p>\n<p>PIAZZA, O. F. <em>A esperan\u00e7a: <\/em>l\u00f3gica do imposs\u00edvel. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2004.<\/p>\n<p>SCHILLEBEECKX, E. <em>Hist\u00f3ria humana: <\/em>revela\u00e7\u00e3o de Deus. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1994.<\/p>\n<p>VATICANO II. <em>Mensagens, discursos e documentos. <\/em>S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1998.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Cuestiones introductorias 2 La esperanza cristiana y la escatolog\u00eda 2.1 La esperanza cristiana 2.2 Nuevas cuestiones y nuevas problem\u00e1ticas 2.3 Cristo resucitado como fuente y destino de toda esperanza 3 Fundamentaci\u00f3n b\u00edblica 4 Reino de Dios 5 Resurrecci\u00f3n 5.1 La resurrecci\u00f3n de los muertos 5.2 La parus\u00eda 5.3 La justicia de Dios 6 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[103],"tags":[],"class_list":["post-283","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-sistematicadogmatica-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=283"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/283\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1188,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/283\/revisions\/1188"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}