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{"id":2729,"date":"2022-12-30T11:12:21","date_gmt":"2022-12-30T14:12:21","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2729"},"modified":"2023-12-31T15:28:36","modified_gmt":"2023-12-31T18:28:36","slug":"las-cinco-conferencias-generales-del-episcopado-latinoamericano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2729","title":{"rendered":"Las cinco Conferencias generales del Episcopado Latinoamericano"},"content":{"rendered":"<p><strong>Las cinco Conferencias generales del Episcopado Latinoamericano<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>1 Conferencia de R\u00edo<\/p>\n<p>2 Conferencia de Medell\u00edn<\/p>\n<p>3 Conferencia de Puebla<\/p>\n<p>4 Conferencia de Santo Domingo<\/p>\n<p>5 Conferencia de Aparecida<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>Referencia<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica de Am\u00e9rica Latina conoci\u00f3 una evoluci\u00f3n importante desde la fundaci\u00f3n del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), dejando progresivamente de ser \u201cIglesia espejo\u201d para tornarse \u201cIglesia fuente\u201d, como lo dec\u00eda Henrique Cl\u00e1udio de Lima Vaz al hablar de Brasil, pero que se puede aplicar a todo el continente (. VAZ, 1968, p. 17-22). En este proceso fueran fundamentales las conferencias del episcopado de la regi\u00f3n. Al comienzo, en la conferencia de R\u00edo de Janeiro, en 1965, la preocupaci\u00f3n era m\u00e1s bien la del centro romano, pero, a partir de Medell\u00edn, en 1968, hubo un verdadero giro, que no s\u00f3lo ha afectado el catolicismo latinoamericano y caribe\u00f1o, pero tambi\u00e9n, sobre todo con el pontificado de Francisco, el conjunto de la Iglesia cat\u00f3lica. El presente texto propone una s\u00edntesis de los principales ejes de cada una de las cinco conferencias<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>1 Conferencia de R\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>La primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano fue convocada por P\u00edo XII y tuvo lugar en R\u00edo, en 1955. As\u00ed lo expresa \u00e9l mismo:<\/p>\n<blockquote><p>Nos ha parecido oportuno, recogiendo adem\u00e1s el voto que Nos present\u00f3 el Episcopado de la Am\u00e9rica Latina, que la Jerarqu\u00eda Latinoamericana se reuniera para proceder al estudio a fondo de los problemas y de los medios m\u00e1s aptos para resolverlos con esa prontitud y plenitud que las necesidades exigen (PIO XII, 1955).<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo m\u00e1s notable de ella fue sin duda el acuerdo de crear el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM): \u201cLa Conferencia General del Episcopado Latinoamericano por unanimidad ha aprobado pedir, y atentamente pide a la Santa Sede Apost\u00f3lica, la creaci\u00f3n de un Consejo Episcopal Latinoamericano\u201d (DR 97). La misi\u00f3n que le dan es preparar las Conferencias Generales del Episcopado y sobre todo el ejercicio de la pastoral org\u00e1nica a trav\u00e9s de cinco subsecretariados (DR 97)<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay que destacar que los obispos, aleccionados por los m\u00e1s carism\u00e1ticos, realmente se encontraron como obispos de la Patria Grande y debatieron los temas.<\/p>\n<p>Ahora bien, la limitaci\u00f3n mayor fue que tanto el presidente de la Conferencia como su ayudante fueron italianos elegidos por el papa, que tambi\u00e9n dio el tono, el enfoque y la tem\u00e1tica. La carta que les envi\u00f3 antes de las sesiones fue casi literalmente la gu\u00eda para la Declaraci\u00f3n inicial y para las Conclusiones. As\u00ed lo reconocen ellos mismos: \u201clas important\u00edsimas Letras Apost\u00f3licas \u2018Ad Ecclesiam Christi\u2019 (que) constituyeron para nosotros la \u2018Magna Charta\u2019 en los trabajos y en las conclusiones de la Conferencia\u201d (DR, Declaraci\u00f3n). Ahora bien, esto no hay que verlo como una injerencia porque los obispos estaban de acuerdo en que ellos eran, digamos, los brazos del papa.<\/p>\n<p>Las necesidades, seg\u00fan el papa y los obispos, eran ante todo las de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica. As\u00ed lo atestiguan en la Declaraci\u00f3n y lo repetir\u00e1n en el documento conclusivo: \u201cla Conferencia ha tenido como objeto central de su labor el problema fundamental que aflige a nuestras naciones, a saber: la escasez de sacerdotes\u201d. Lo califican como \u201cla necesidad m\u00e1s apremiante de Am\u00e9rica Latina\u201d. Por eso la insistencia en la promoci\u00f3n de vocaciones y en su preparaci\u00f3n en los seminarios, as\u00ed como de modo m\u00e1s general la instrucci\u00f3n religiosa. No se puede encarecer m\u00e1s el valor de la doctrina cristina:<\/p>\n<blockquote><p>La Santa Iglesia, por disposici\u00f3n de Dios, es la depositaria de la doctrina cristiana que, fund\u00e1ndose en los principios eternos e indestructibles de la verdad divina, da la soluci\u00f3n de todos aquellos problemas que tocan directa o indirectamente la vida espiritual y moral del hombre, para que \u00e9ste realice plenamente su condici\u00f3n de hijo de Dios y se haga digno de las promesas del Cielo (DR, Declaraci\u00f3n).<\/p><\/blockquote>\n<p>Este valor de la doctrina y de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, que es su depositaria, es tan grande que al recomendar lo que llaman las Sagradas Letras, insisten en que hay que hacerlo \u201cponiendo de relieve los textos m\u00e1s importantes y fundamentales, como los relativos al Primado de Pedro, a la infalibilidad del Magisterio Eclesi\u00e1stico, al valor de la Tradici\u00f3n etc.\u201d (DR 72). Como se ve, la Biblia y sobre todo los Evangelios no son la narraci\u00f3n de un acontecimiento salvador, proclamado para que nos integremos a \u00e9l, sino un repertorio de textos que ratifican la sacralidad y autoridad de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>Desde esta absolutizaci\u00f3n de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, el Papa y luego los obispos se refieren a los enemigos. Citemos al Papa:<\/p>\n<blockquote><p>Muchos son, desgraciadamente, los asaltos de astutos enemigos y para rechazarlos es necesaria en\u00e9rgica vigilancia: como las insidias mas\u00f3nicas, la propaganda protestante, las diversas formas del laicismo, de superstici\u00f3n y de espiritismo que, cuanto m\u00e1s grave es la ignorancia de las cosas divinas y m\u00e1s adormecida la vida cristiana, tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente se difunden, ocupando el lugar de la verdadera Fe y satisfaciendo enga\u00f1osamente las ansias del pueblo sediento de Dios. A ellas se a\u00f1aden las perversas doctrinas de los que, bajo el falso pretexto de justicia social y de mejorar las condiciones de vida de las clases m\u00e1s humildes, tienden a arrancar del alma el inestimable tesoro de la religi\u00f3n (PIO XII, 1955).<\/p><\/blockquote>\n<p>Por eso, para vencerlos, insisten tanto en la difusi\u00f3n de la doctrina y de la moral cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta la escasez de sacerdotes, animan a los seglares que \u201cmilitan en una u otra organizaci\u00f3n de apostolado, con plena sumisi\u00f3n a las directivas y disposiciones de los Romanos Pont\u00edfices y de la Sagrada Jerarqu\u00eda\u201d (PIO XII, 1955). Les reconocen que<\/p>\n<blockquote><p>el apostolado, aun siendo misi\u00f3n propia del sacerdote, no es exclusiva de \u00e9l, sino que tambi\u00e9n les compete a ellos, por su mismo car\u00e1cter de cristianos, siempre bajo la obediencia de los Obispos y de los P\u00e1rrocos y dentro de las formas y oficios que no son privativos del ministerio sacerdotal (DR 43).<\/p><\/blockquote>\n<p>Su contenido es absolutamente eclesioc\u00e9ntrico:<\/p>\n<blockquote><p>adem\u00e1s de un esfuerzo continuo por conservar y defender \u00edntegramente la fe cat\u00f3lica, debe ser un apostolado misionero de conquista para la dilataci\u00f3n del reino de Cristo en todos los sectores y ambientes, y particularmente all\u00ed donde no pueda llegar la acci\u00f3n directa del sacerdote (DR 46).<\/p><\/blockquote>\n<p>Sin embargo, queremos destacar que, a pesar de tanta mediatizaci\u00f3n, reconocen lo que luego insistir\u00e1 el Vaticano II: que la misi\u00f3n les compete a ellos como cristianos, es decir, por el bautismo.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica social es enfatizada por el papa por su \u00edntima relaci\u00f3n con la vida religiosa: \u201cel campo social: tema \u00e9ste que si en todos los pueblos es merecedor de la mayor consideraci\u00f3n, en las Naciones Latinoamericanas ofrece motivos particulares para reclamar la solicitud pastoral de la Sagrada Jerarqu\u00eda, ya que se trata de cuesti\u00f3n \u00edntimamente ligada con la vida religiosa\u201d (PIO XII, 1955). Los obispos en la misma onda insistir\u00e1n en que el disc\u00edpulo de Cristo debe verla como un deber moral. La situaci\u00f3n es vista fundamentalmente como subdesarrollo: \u201cmuchos de sus habitantes &#8211; especialmente entre los trabajadores del campo y de la ciudad &#8211; viven todav\u00eda en una situaci\u00f3n angustiosa\u201d (DR, Declaraci\u00f3n). Por eso la elevaci\u00f3n de las clases necesitadas acontecer\u00e1 con el progreso y colaborar a \u00e9l es para el cristiano un deber moral:<\/p>\n<blockquote><p>El pensamiento cristiano, seg\u00fan las ense\u00f1anzas pontificias, contempla como elemento important\u00edsimo la elevaci\u00f3n de las clases necesitadas, cuya realizaci\u00f3n en\u00e9rgica y generosa aparece a todo disc\u00edpulo de Cristo, no solamente como un progreso temporal, sino como el cumplimiento de un deber moral (DR, Declaraci\u00f3n).<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta elevaci\u00f3n, trat\u00e1ndose del ind\u00edgena, es pasar de la barbarie a la civilizaci\u00f3n: \u201cuna labor perseverante para que el \u2018indio\u2019 se incorpore con honor en el seno de la verdadera civilizaci\u00f3n\u201d (DR, Declaraci\u00f3n). Como se ve, identifican la cultura occidental con la cultura y consiguientemente las culturas ind\u00edgenas como barbarie.<\/p>\n<p>Concretando un poco m\u00e1s, se refieren a la justicia social, que entra\u00f1a llegar a la armon\u00eda entre el capital y el trabajo: \u201csolucionar estos problemas, buscando, sobre todo, establecer la armon\u00eda cristiana entre el capital y el trabajo\u201d (DR 80). La acci\u00f3n de la Iglesia tendr\u00eda que orientarse fundamentalmente en impregnar el mundo econ\u00f3mico de su doctrina y el esp\u00edritu de armon\u00eda que la anima: \u201cse requiere la presencia activa de la Iglesia, a fin de influir en el mundo econ\u00f3mico-social, orient\u00e1ndolo con la luz de su doctrina y anim\u00e1ndolo con su esp\u00edritu\u201d (DR, Declaraci\u00f3n).<\/p>\n<p>Siguiendo al Papa se refieren espec\u00edficamente a \u201cla asistencia espiritual a los emigrados\u201d (PIO XII, 1955).<\/p>\n<p>No hay alusi\u00f3n a las causas de esta situaci\u00f3n de falta de lo esencial para las mayor\u00edas ni, claro est\u00e1, ninguna denuncia. Parecer\u00eda que la difusi\u00f3n de la doctrina cristiana y el cumplimiento del deber moral ser\u00edan suficientes para lograr un desarrollo que solucionar\u00e1 b\u00e1sicamente el problema. Por eso Fernando Torres Londo\u00f1o, despu\u00e9s de un an\u00e1lisis acucioso en el que se\u00f1ala todo lo positivo, concluye que esta primera Conferencia<\/p>\n<blockquote><p>por su esp\u00edritu, por la tem\u00e1tica que trat\u00f3 y las conclusiones a las que lleg\u00f3, se sit\u00faa en la misma trayectoria del Concilio Plenario Latinoamericano de 1899\u201d. \u201cLa Primera Conferencia muestra una Iglesia que todav\u00eda se piensa y se concibe en funci\u00f3n de ella misma y de sus estructuras clericales (LONDO\u00d1O, 1995).<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>2 Conferencia de Medell\u00edn<\/strong><\/p>\n<p>Para entender Medell\u00edn es necesario comprender su modo de producci\u00f3n. De buenas a primeras parecer\u00eda que recluirse en un seminario en el centro de un bosque no ayudar\u00eda a hacerse cargo de la realidad, pero lo que pas\u00f3 fue que el aislamiento provoc\u00f3 que el grupo aconteciera como tal: que los obispos, los peritos y los observadores se compenetraran en las eucarist\u00edas y en las conferencias iniciales y en los grupos de trabajo y en el compartir de las comidas y el descanso, de manera que todos se dejaran ganar por el tema y lo enfocaran desde un mismo esp\u00edritu, de tal modo que las diferencias, en la mayor parte de los casos, llegaron a ser internas y todos se abocaron a contribuir desde lo mejor de cada uno a la elaboraci\u00f3n conjunta. \u201cA lo largo de 2 semanas unos 250 participantes en la asamblea, cardenales, obispos, observadores, religiosos y laicos hombres y mujeres compartir\u00e1n todo, el trabajo, la mesa y la liturgia\u201d (SCATENA, 2019, p. 14). Por eso, fuera de dos cap\u00edtulos (el de pastoral popular y el de \u00e9lites), el resto posee una unidad org\u00e1nica muy dif\u00edcil de alcanzar en documentos elaborados en grupo. Por eso \u201cen esa experiencia, se impuso a la memoria de muchos de los protagonistas, la idea de una efusi\u00f3n palpable del Esp\u00edritu de Pentecost\u00e9s, como dijo despu\u00e9s el argentino Pironio\u201d (SCATENA, 2019, p. 12) o como ponder\u00f3 el cardenal Land\u00e1zuri en su discurso de clausura:<\/p>\n<blockquote><p>El nuevo Pentecost\u00e9s del que varias veces hemos hablado con ocasi\u00f3n de esta reuni\u00f3n es la gran idea, el gran acontecimiento. La conciencia prof\u00e9tica que en estos d\u00edas despert\u00f3 y se vivific\u00f3 es la nueva luz para la iglesia, el nuevo Pentecost\u00e9s para la Patria Grande. Un nuevo Pentecost\u00e9s que se dio en el momento mismo en que la iglesia latinoamericana decidi\u00f3 mirar a la cara la nueva realidad latinoamericana en vez de mirarse a s\u00ed misma (SCATENA, 2019, p. 27-28).<\/p><\/blockquote>\n<p>En efecto, el t\u00edtulo de la Conferencia fue: \u201cLa Iglesia en la actual transformaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina a la luz del concilio\u201d, o sea que el tema no fue ella misma sino Am\u00e9rica Latina. La Iglesia fue el sujeto que discern\u00eda, interna, ciertamente al tema, y los obispos fueron capaces de interpretar prof\u00e9ticamente la transformaci\u00f3n que se estaba operando, tanto en lo social, lo econ\u00f3mico y lo pol\u00edtico, como en lo antropol\u00f3gico, tanto en las \u00e9lites desarrollistas, como en los profesionales solidarios y en el pueblo; y puesto que la miraban desde Jes\u00fas de Nazaret, la miraron, no desde arriba sino desde el pueblo, desde su inserci\u00f3n solidaria en \u00e9l y por eso desde la elecci\u00f3n de un modo de vida atenido a lo indispensable. Esta perspectiva fue tan decisiva que la opci\u00f3n por los pobres fue un eje trasversal y la perspectiva para ver y juzgar la realidad y la acci\u00f3n de la Iglesia y sobre todo que incluy\u00f3 considerar a los pobres como sujetos en la sociedad (DM 2,27) y en la Iglesia y hacerse ellos cercanos a los pobres y hasta cierto punto pobres (DM 14: La pobreza de la Iglesia).<\/p>\n<p>La metodolog\u00eda de Medell\u00edn es ver, juzgar y actuar; pero teniendo presente la interacci\u00f3n de las tres fases. Quienes redactaron los documentos ya estaban en una acci\u00f3n pastoral. A ella llegaron por una visi\u00f3n y toma de posici\u00f3n cristianas, y es desde ah\u00ed desde donde contemplan la situaci\u00f3n. Este es el punto de partida de los inspiradores de los documentos de Medell\u00edn. Ellos los relanzan sobre la Iglesia y la opini\u00f3n p\u00fablica de una manera m\u00e1s objetivada: comenzando con la visi\u00f3n de la realidad, ilumin\u00e1ndola con la revelaci\u00f3n cristiana y proponiendo los compromisos que se derivan de la conciencia de lo que Dios nos exige para responder a esta situaci\u00f3n. Es claro que los que no comparten la opci\u00f3n, tampoco compartir\u00e1n su visi\u00f3n del continente, aunque no rechacen los datos.<\/p>\n<p>Los documentos ven la situaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina a trav\u00e9s de indicadores que la describen y de vectores que indican sus l\u00edneas de fuerza. Los indicadores componen una situaci\u00f3n de subdesarrollo. Los vectores de las fuerzas sociales m\u00e1s organizadas van en dos direcciones: hacia una modernizaci\u00f3n desarrollista y hacia una revoluci\u00f3n estructural. Pero, sin coincidir con ninguna de ellas, est\u00e1 la toma de conciencia y la movilizaci\u00f3n de las masas populares hacia mejores condiciones de vida, hacia la superaci\u00f3n de opresiones injustas y hacia una mayor personalizaci\u00f3n y socializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los documentos incluyen cuatro diagn\u00f3sticos generales del estado de Am\u00e9rica Latina y de su din\u00e1mica que caracterizan certeramente lo m\u00e1s decisivo del cuadro latinoamericano. Tambi\u00e9n contienen una tipolog\u00eda de los actores sociales organizados (DM 7,5-8). Adem\u00e1s, desglosan la situaci\u00f3n de la familia (DM 3,1-3), de la educaci\u00f3n (DM 4,2-6), de la juventud (DM 5,1-3.9) y del impacto de los medios de comunicaci\u00f3n (DM 16,1-2.6). Pero, sobre todo, en el documento sobre la Paz, desarrollan una visi\u00f3n estructural del subcontinente. Se fijan ante todo en las tensiones entre las clases: marginalidad y frustraciones crecientes, desigualdades excesivas, opresi\u00f3n y represi\u00f3n. Caracterizan el dominio de las clases altas sobre las dem\u00e1s como colonialismo interno, y prev\u00e9n que ser\u00e1 dif\u00edcil mantener la paz por la insensibilidad de los de arriba, la creciente toma de conciencia de los de abajo y el inter\u00e9s de los revolucionarios en agudizar las contradicciones. Luego caracterizan como neocolonialismo la situaci\u00f3n de dependencia respecto de las corporaciones trasnacionales y del capital financiero mundializado, al que llaman imperialismo internacional del dinero. La distorsi\u00f3n del comercio internacional, la fuga de dividendos y capitales econ\u00f3micos y humanos, la evasi\u00f3n de impuestos, el endeudamiento progresivo y el intervencionismo pol\u00edtico y hasta militar, ser\u00edan los \u00edndices m\u00e1s decisivos. Por \u00faltimo, se refieren a las tensiones entre los pa\u00edses latinoamericanos y la carrera armamentista.<\/p>\n<p>Los obispos se distancian de los que promueven revoluciones armadas como v\u00eda para superar esta situaci\u00f3n. Aunque reconocen la nobleza de sus motivaciones, insisten en que las consecuencias van a ser un empeoramiento de la situaci\u00f3n (DM 2,15.19). Acusan a los que se oponen a las necesarias reformas de ser los causantes de las revoluciones de la desesperaci\u00f3n que pueden sobrevenir (DM 2,17). Proponen el desarrollo integral. Colocan al amor como la gran fuerza liberadora de la injusticia y de la opresi\u00f3n e inspiradora de la justicia social, entendida como concepci\u00f3n de vida y como impulso al desarrollo integral (DM 1,5). Entienden el desarrollo integral como el paso de condiciones de vida menos humanas a m\u00e1s humanas:<\/p>\n<blockquote><p>Remontarse de la miseria a la posesi\u00f3n de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliaci\u00f3n de los conocimientos, la adquisici\u00f3n de la cultura [&#8230;], el aumento de la consideraci\u00f3n de la dignidad de los dem\u00e1s, la orientaci\u00f3n hacia el esp\u00edritu de pobreza, la cooperaci\u00f3n en el bien com\u00fan, la voluntad de paz, [&#8230;] la fe [&#8230;] y la unidad en la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar como hijos en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres (DM Introducci\u00f3n,6; cf. DM 2,14a).<\/p><\/blockquote>\n<p>Este proceso requiere cambios, tanto estructurales como personales. La situaci\u00f3n \u201cexige transformaciones globales, audaces, urgentes y profundamente renovadoras\u201d (DM 2,16). Esto implica vencer el \u201ctemor a los sacrificios y a los riesgos personales que implica toda acci\u00f3n audaz y verdaderamente eficaz\u201d (DM 2,17). El riesgo sube por la oposici\u00f3n de quienes detentan este poder injusto y opresor. Por eso hablan de \u201cla energ\u00eda fuerte y pac\u00edfica de las obras constructivas\u201d (DM 2,19). Son las que se mencionan en los documentos sobre la familia, la educaci\u00f3n, la juventud y los laicos. Pero tambi\u00e9n son las que se proponen en los documentos de Justicia y Paz, de car\u00e1cter m\u00e1s global, es decir ciudadano y pol\u00edtico, con su inevitable dimensi\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Como Am\u00e9rica Latina se consideraba a s\u00ed misma como un continente cat\u00f3lico, como los gobernantes se ten\u00edan por tales, lo mismo que las fuerzas vivas y ambas dec\u00edan representar a pueblos cat\u00f3licos, este diagn\u00f3stico les result\u00f3 intolerable. Y emprendieron una campa\u00f1a virulenta de persecuci\u00f3n ideol\u00f3gica contra los obispos y te\u00f3logos identificados con esta l\u00ednea, acus\u00e1ndolos de comunistas.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de ser, la inspiraci\u00f3n de fondo, de este documento y su justificaci\u00f3n cristiana es que Jes\u00fas se ha encarnado en la humanidad: a trav\u00e9s de \u00e9l, que se ha hecho no s\u00f3lo uno de nosotros sino espec\u00edficamente nuestro Hermano, Dios ha echado la suerte con la humanidad; y a su vez, la humanidad no se puede entender adecuadamente sin la referencia a \u00e9l, no s\u00f3lo como Creador sino como Padre, a trav\u00e9s de su Hijo \u00fanico, que se ha hecho para siempre nuestro Hermano y precisamente como pobre y, por tanto, desde los pobres. Por eso \u201ctodo \u2018crecimiento en humanidad\u2019 nos acerca a \u2018reproducir la imagen del Hijo para que \u00e9l sea el primog\u00e9nito entre muchos hermanos\u2019\u201d (DM4,9)<\/p>\n<p>Esta unidad entre cristianismo y humanidad es lo que el documento de Catequesis insiste que hay de poner de relieve:<\/p>\n<blockquote><p>Sin caer en confusiones o en identificaciones simplistas, se debe manifestar siempre la unidad profunda que existe entre el proyecto salv\u00edfico de Dios, realizado en Cristo, y las aspiraciones del hombre; entre la historia de la salvaci\u00f3n y la historia humana; entre la Iglesia, Pueblo de Dios, y las comunidades temporales; entre la acci\u00f3n reveladora de Dios y la experiencia del hombre; entre los dones y carismas sobrenaturales y los valores humanos (DM 8,4).<\/p><\/blockquote>\n<p>Por eso al contemplar esta situaci\u00f3n desde dentro los obispos la califican de \u201cviolencia institucionalizada\u201d (DM 2,16) que constituye una situaci\u00f3n de pecado (DM 2,1). En efecto,<\/p>\n<blockquote><p>La paz con Dios es el fundamento \u00faltimo de la paz interior y de la paz social. Por lo mismo, all\u00ed donde dicha paz social no existe; all\u00ed donde se encuentran injustas desigualdades sociales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas y culturales, hay un rechazo del don de la paz del Se\u00f1or; m\u00e1s a\u00fan, un rechazo del Se\u00f1or mismo (DM 2,14 c).<\/p><\/blockquote>\n<p>Como se ve, no se trata de un an\u00e1lisis meramente social ni de un juicio meramente pol\u00edtico sino de una toma de posici\u00f3n medularmente cristiana.<\/p>\n<p>Por eso la alternativa tiene que ser trabajar para que el ser humano asuma su dignidad y responsabilidad y as\u00ed se empe\u00f1e en transformar las estructuras que impiden la vida y la humanidad:<\/p>\n<blockquote><p>La originalidad del mensaje cristiano no consiste directamente en la afirmaci\u00f3n de la necesidad de un cambio de estructuras, sino en la insistencia en la conversi\u00f3n del hombre, que exige luego este cambio. No tendremos un continente nuevo sin nuevas y renovadas estructuras; sobre todo, no habr\u00e1 continente nuevo sin hombres nuevos, que a la luz del Evangelio sepan ser verdaderamente libres y responsables (DM 1,3).<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo m\u00e1s caracter\u00edstico del Documento es su car\u00e1cter responsable ( TRIGO, 2018, p. 33-57): prescriben a la Iglesia, de la que son responsables, lo equivalente de lo que se\u00f1alan a la sociedad y en ambos campos est\u00e1n dispuestos a ponerlo en pr\u00e1ctica, tanto como dirigentes, como en cuanto ciudadanos y miembros del pueblo de Dios (DM Introducci\u00f3n 3). Ante todo, urgen a los privilegiados (DM 2,17), a los pasivos (DM 2,18) y a los violentos (DM 2,19), lo mismo que a los cristianos: asumir su responsabilidad y promover la paz trabajando por la justicia (DM 2,14.16.22). A eso tienen que encaminarse las diversas expresiones de la pastoral (DM 2,24), nuestros colegios, seminarios y universidades (DM 2,25), la espiritualidad de los laicos (DM 10,17) y la tarea del obispo (DM 15,17).<\/p>\n<p>La alternativa tiene que comenzar por un cambio personal (DM 1,3), que es a la vez de personalizaci\u00f3n y cohesi\u00f3n fraterna (DM Introducci\u00f3n 4) y de toma de conciencia de la realidad (DM 2,7). A eso animan a los educadores (DM 4,8; 5,14) que, cristianamente hablando, es una conversi\u00f3n (DM Mensaje; 14,17; 6,8.15). Por eso, los obispos dicen que a ellos les corresponde educar las conciencias en todos estos aspectos (DM 2,20-21) y tambi\u00e9n fomentar los h\u00e1bitos comunitarios hacia la colaboraci\u00f3n (DM 1,17). Esta conciencia cr\u00edtica de la realidad es fundamental para los cristianos (DM 1,6) y por eso parte ineludible de la catequesis (DM 1,17), porque para conocer a Dios hay que conocer al ser humano y porque en Jes\u00fas de Nazaret se manifiesta el misterio humano (DM Introducci\u00f3n 1). Esta participaci\u00f3n tiene que llegar a la pol\u00edtica como ejercicio de caridad (DM 1,16).<\/p>\n<p>La propuesta de una educaci\u00f3n personalizadora (DM 4,4.8.11) se expresa para la Iglesia como necesidad de activar una catequesis integral (DM 8,1.6). Proponen que sean participativas tanto la sociedad (DM 7,21;5,1; 2,15;1,7;4,12; 1,12.16) como la Iglesia (DM 15,3.6; 5,13,14; 11,16.19). A la necesidad de que la sociedad se reestructure a partir de las comunidades de base (DM 2,14.27) corresponde la de que la Iglesia lo haga a partir de las comunidades cristianas de base (DM 15,10.13;8,10;6,14). Se da tambi\u00e9n correspondencia entre la propuesta de planificaci\u00f3n participativa para la sociedad (DM 1,15;7,21), y la de pastoral de conjunto, org\u00e1nica, para la Iglesia (DM 15,5.9.23; 9,13; 15,10). Esta misma correspondencia podemos observar entre adaptar las expresiones societarias seg\u00fan las diversas culturas (DM 4,3;5,11) y la inculturaci\u00f3n de la pastoral (DM 8,15; 6,1; 8,8; 9,7.10-11).<\/p>\n<p>Una correspondencia especialmente relevante y significativa es la que se da entre la exigencia a las \u00e9lites de ceder sus privilegios en favor de los de abajo (DM 14,10; 2,5.17), y la decisi\u00f3n a la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica de cambio de destinatario privilegiado, de condici\u00f3n social y de ubicaci\u00f3n (DM 14,9.11.15.16).<\/p>\n<p>Si nos hacemos cargo de lo que fue la primera conferencia episcopal, nos resultar\u00e1 f\u00e1cil comprender el estupor ante estas conclusiones de Medell\u00edn, tanto de los medios de comunicaci\u00f3n y de los intelectuales y m\u00e1s en general las \u00e9lites latinoamericanas, como de la curia vaticana y de las cristiandades del occidente y del tercer mundo; pero, ante todo, de la mayor parte de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica latinoamericana y de los cat\u00f3licos clericalizados, que en gran medida no se hab\u00edan enterado de la novedad del Vaticano II o no se hab\u00edan abierto a ella y que por eso no pudieron aceptar lo que era en verdad su recepci\u00f3n creativamente fiel.<\/p>\n<p>El presupuesto de todos ellos era que en el episcopado latinoamericano no hab\u00eda sujeto con sana autonom\u00eda, con calidad cristiana y perspicacia hist\u00f3rica. Por eso no se ve\u00eda de d\u00f3nde hab\u00eda salido el documento de Medell\u00edn, porque parec\u00eda imposible que reflejara el pensar y el sentir, la posici\u00f3n vital y el discernimiento de los obispos latinoamericanos. Por eso es m\u00e1s de alabar que el papa Pablo VI, que hab\u00eda presidido la inauguraci\u00f3n de la conferencia, le diera un voto de confianza y aprobara sus conclusiones antes de leerlas.<\/p>\n<p><strong>3 Conferencia de Puebla<\/strong><\/p>\n<p>Esta desconfianza de la curia romana respecto del rumbo que estaba tomando el episcopado latinoamericano se expres\u00f3 institucionalmente cuando el a\u00f1o 1972 intervino el CELAM imponiendo por medio del nuncio como secretario a L\u00f3pez Trujillo (COMBLIN, 2011, p. 147). \u00c9l prepar\u00f3 el documento de trabajo para Puebla y propuso tambi\u00e9n coordinar la reuni\u00f3n. Pero el presidente de la asamblea, Lorscheider, lo puso a votaci\u00f3n y la asamblea rechaz\u00f3 ambas medidas. Y aunque el discurso inicial del Papa en alguna medida impuso los temas de Jesucristo, el ser humano y la Iglesia, la asamblea obr\u00f3 con libertad y refrend\u00f3 en repetidos textos a Medell\u00edn (DP 12, 15, 25, 96, 142, 235, 260, 462, 480, 550, 590, 648, 1134, 1165, 1247), aunque no todas las orientaciones siguieran esa l\u00ednea, por lo que podemos considerar el documento como un compromiso entre las diversas corrientes (TRIGO, 1979, p. 98-107). La propuesta de la minor\u00eda consist\u00eda en contraponer el radical sustrato cat\u00f3lico de la cultura latinoamericana y el secularismo de la adveniente cultura universal y en optar por una modernizaci\u00f3n sin secularismo. Pero el documento insiste sin ambages que el hecho escandaloso de que \u201cen pueblos de arraigada fe cristiana se han impuesto estructuras generadoras de injusticia\u201d es \u201c\u00edndice acusador de que la fe no ha tenido la fuerza necesaria para penetrar los criterios y las decisiones de los sectores responsables del liderazgo\u201d (DP 437).<\/p>\n<p>Para empezar por el m\u00e9todo, Puebla asume el m\u00e9todo de ver, juzgar y actuar que emple\u00f3 Medell\u00edn: comienza con la visi\u00f3n pastoral de la realidad latinoamericana, prosigue con los designios de Dios sobre la realidad de Am\u00e9rica Latina, contin\u00faa con los centros, los agentes y los medios de evangelizar y acaba con las opciones y acciones preferenciales. Y para poner en marcha las conclusiones de la asamblea propone un proceso de participaci\u00f3n educando \u201cen la metodolog\u00eda de an\u00e1lisis de la realidad, para la reflexi\u00f3n sobre dicha realidad a partir del Evangelio, la opci\u00f3n por los objetivos y los medios m\u00e1s aptos y su uso m\u00e1s racional para la acci\u00f3n evangelizadora\u201d (DP 1307).<\/p>\n<p>La fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica del m\u00e9todo es que la salvaci\u00f3n acontece en la historia, pero que la historia no es epifan\u00eda de Dios. Por eso<\/p>\n<blockquote><p>para que todo se haga seg\u00fan el Esp\u00edritu de Cristo, debemos ejercitarnos en el discernimiento de las situaciones y de los llamados concretos que el Se\u00f1or hace en cada tiempo, lo cual exige actitud de conversi\u00f3n y apertura y un serio compromiso con lo que se ha discernido (DP 338).<\/p><\/blockquote>\n<p>Por eso colocan como primera opci\u00f3n pastoral la propia conversi\u00f3n de la Iglesia que concretizan muy pertinentemente (DP 973-975).<\/p>\n<p>Para Puebla la primera causa de todos los problemas es el sistema econ\u00f3mico imperante, que no considera al ser humano como centro de la sociedad y por eso no se interesa en lograr una sociedad justa (DP 64, 129). Por eso el efecto de este sistema es la polarizaci\u00f3n creciente entre ricos y pobres (DP 1, 28, 30, 38, 47, 129, 138, 494, 542, 778, 1135, 1207-1209, 1264). Como Medell\u00edn, los obispos califican a esta situaci\u00f3n como de pecado (DP 28, 70, 73, 281, 452, 487, 509, 1032) y proponen tambi\u00e9n la \u201cconversi\u00f3n personal y cambios profundos de estructuras\u201d (DP 30; cf. DP 436-438 <em>et passim<\/em>).<\/p>\n<p>El acento de Puebla estar\u00eda en las culturas y las ideolog\u00edas. Como tendencia hist\u00f3rica dicen: \u201cla programaci\u00f3n de la vida social responder\u00e1 cada vez m\u00e1s a los modelos buscados por la tecnocracia, sin correspondencia con los anhelos de un orden social m\u00e1s justo\u201d (DP 129). Ella utilizar\u00e1 los <em>massmedia<\/em>: ellos \u201cir\u00e1n programando progresivamente la vida del hombre y de la sociedad\u201d (DP 128; cf. 1072-1073). Puebla capta el desplazamiento de la cultura tradicional latinoamericana por la que llama \u201cadveniente cultura universal\u201d, que impulsada por las grandes potencias \u201cpretende ser universal. Los pueblos, las culturas particulares, los diversos grupos humanos son invitados, m\u00e1s a\u00fan, constre\u00f1idos a integrarse en ella\u201d (DP 421). \u201cLa Iglesia no acepta aquella instrumentaci\u00f3n de la universalidad que equivale a la unificaci\u00f3n de la humanidad por v\u00eda de una injusta e hiriente supremac\u00eda y dominaci\u00f3n de unos pueblos o sectores sociales sobre otros pueblos y sectores\u201d (DP 427). Sin embargo, reconocen que esta cultura ha impregnado todo de tal manera que \u201cse puede hablar con raz\u00f3n de una nueva \u00e9poca de la historia humana (GS 54)\u201d (DP 393).<\/p>\n<p>Respecto de las ideolog\u00edas, los obispos se refieren al liberalismo capitalista (DP 47, 437, 452), al colectivismo marxista (DP 48, 437, 543) y a la Seguridad Nacional (DP 49, 547-549). Como visiones inadecuadas del ser humano mencionan la determinista (DP 308-309, 335), la sicologista (DP 310), economicista (DP 311-313), consumista (DP 311), liberal (DP 312), colectivista (DP 313), estatista (DP 314), cientista (DP 315).<\/p>\n<p>Insisten en los derechos humanos y en la dignidad absoluta de la persona humana. Subrayan el no reconocimiento de esa dignidad y por tanto la violaci\u00f3n masiva de sus derechos, la fundamentaci\u00f3n de esos derechos y la presentaci\u00f3n positiva de en qu\u00e9 consiste esa dignidad y qu\u00e9 hacer para salvaguardarla y fomentarla. Por eso denuncian lo que niega m\u00e1s radicalmente a la persona: las idolatr\u00edas de nuestra \u00e9poca: el dinero y el poder, combinados, que act\u00faan buscando expandirse y que por eso instrumentalizan todo lo dem\u00e1s (DP 493-501). \u201cEs urgente (dicen) liberar a nuestros pueblos del \u00eddolo del poder absolutizado para lograr una convivencia social en justicia y libertad\u201d (DP 502). Por eso el documento insiste en el derecho primario de la humanidad a los bienes de la tierra, derecho al que est\u00e1 subordinado el de propiedad privada y el de libre comercio (DP 492, 542, 747, 1224, 1281).<\/p>\n<p>Esta evangelizaci\u00f3n tiene que penetrar en las culturas Los obispos optan por dos direcciones complementarias: la evangelizaci\u00f3n de la cultura que se ha ido forjando en Am\u00e9rica Latina en estos cinco siglos, mediante la evangelizaci\u00f3n de la religiosidad popular que es su venero m\u00e1s hondo y de los pueblos que son sus portadores; y simult\u00e1neamente la evangelizaci\u00f3n de la adveniente cultura universal mediante la evangelizaci\u00f3n de los constructores de la sociedad pluralista que se est\u00e1 forjando en nuestros d\u00edas. Pero insisten complementariamente en que los pobres son tambi\u00e9n sujetos evangelizadores:<\/p>\n<blockquote><p>El compromiso con los pobres y los oprimidos y el surgimiento de las Comunidades de Base han ayudado a la Iglesia a descubrir el potencial evangelizador de los pobres, en cuanto la interpelan constantemente, llam\u00e1ndola a la conversi\u00f3n y por cuanto muchos de ellos realizan en su vida los valores evang\u00e9licos de solidaridad, servicio, sencillez y disponibilidad para acoger el don de Dios (DP 1147).<\/p><\/blockquote>\n<p>Ahora bien, la opci\u00f3n por los pobres es no s\u00f3lo uno de los cap\u00edtulos del documento sino un eje trasversal que lo atraviesa completamente (TRIGO, 1979, p. 108-111). Por eso ese es el aspecto de Puebla que reviste mayor trascendencia hist\u00f3rica, y que, siendo asumido de la Iglesia latinoamericana, fue propuesto repetidamente por el Papa Juan Pablo II a la Iglesia universal. En Puebla es tan crucial esta opci\u00f3n que la podemos considerar, juntamente con la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, como lo que dinamiza, estructura y unifica todo el documento. Es particularmente pertinente su fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica: Dios toma su defensa y los ama porque \u201chechos a imagen y semejanza de Dios para ser sus hijos, esta imagen est\u00e1 ensombrecida y aun escarnecida\u201d (DP 1142). Y pide que nos fijemos en rostros muy concretos que la pobreza generalizada toma entre nosotros (DP 32-39) para que reconozcamos en ellos \u201clos rasgos sufrientes de Cristo, el Se\u00f1or, que nos cuestiona e interpela\u201d (DP 31). Por eso \u201cel servicio a los pobres es la medida privilegiada, aunque no excluyente, de nuestro seguimiento de Cristo\u201d (DP 1145). Cristo, que en todo el documento es inequ\u00edvocamente Jes\u00fas de Nazaret, que \u201cnaci\u00f3 y vivi\u00f3 pobre en medio de su pueblo Israel, se compadeci\u00f3 de las multitudes e hizo el bien a todos\u201d (DP 190).<\/p>\n<p>La medida de la integralidad de la opci\u00f3n por los pobres es la pobreza evang\u00e9lica que est\u00e1 \u201cexigida a todos los cristianos\u201d (DP 1148) y se caracteriza por tres elementos: actitud de apertura confiada en Dios; una vida sencilla, sobria y austera que aparte la tentaci\u00f3n de la codicia y del orgullo; y la comunicaci\u00f3n de bienes materiales y espirituales con los pobres (DP 1149-1150). Para los obispos \u201cesta pobreza es un reto al materialismo y abre las puertas a soluciones alternativas de la sociedad de consumo\u201d (DP 1152). Los obispos se alegran al ver que muchos de sus hijos no pobres viven esta pobreza cristiana (DP 1151). Desde la libertad que da la pobreza evang\u00e9lica tienen sentido las propuestas que se esbozan, que van desde la condena de la pobreza antievang\u00e9lica en que est\u00e1 sometida la mayor\u00eda de Am\u00e9rica Latina, al esfuerzo por conocer cada vez m\u00e1s los mecanismos que causan esta tragedia y denunciarlos, a sumar los esfuerzos con los que luchan por desarraigarla y crear un mundo m\u00e1s justo y humano, a apoyar a los trabajadores que quieren ser tratados como libres y responsables y participar en las decisiones que conciernen a su vida, y a defender el derecho a crear sus propias organizaciones ( DM 2,27), y a respetar y apoyar a las culturas ind\u00edgenas (DP 1159-1164).<\/p>\n<p>Desde esta opci\u00f3n se comprende su mensaje a los constructores de la sociedad pluralista. Destacamos dos elementos: el primero, la defensa del salario de los trabajadores, del derecho a organizarse y participar en las empresas y el derecho m\u00e1s general a una pol\u00edtica econ\u00f3mica que no vaya hacia la reducci\u00f3n del empleo. El segundo, el de la justicia en el punto espec\u00edfico de los contratos, m\u00e1s all\u00e1 de su legalidad y en el m\u00e1s gen\u00e9rico de la destinaci\u00f3n primaria de los recursos de la tierra para la humanidad como magnitud real, como sujeto colectivo, al que est\u00e1 subordinada la propiedad privada.<\/p>\n<p>El servicio del pueblo de Dios a los pueblos es la evangelizaci\u00f3n. Ella<\/p>\n<blockquote><p>da a conocer a Jes\u00fas como el Se\u00f1or, que nos revela al Padre y nos comunica su Esp\u00edritu. Nos llama a la conversi\u00f3n que es reconciliaci\u00f3n y vida nueva, nos lleva a la comuni\u00f3n con el Padre que nos hace hijos y hermanos. Hace brotar, por la caridad derramada en nuestros corazones, frutos de justicia, de perd\u00f3n, de respeto, de dignidad, de paz en el mundo (DP 352).<\/p><\/blockquote>\n<p>El documento insiste en el binomio de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n, tanto como estructura de la Iglesia como la misi\u00f3n que tiene que llevar al mundo. El motivo es que el Reino \u201cse da en cierto modo donde quiera que Dios est\u00e1 reinando mediante su gracia y amor, venciendo el pecado y ayudando a los hombres a crecer hacia la gran comuni\u00f3n que les ofrece en Cristo\u201d (DP 226). El designio de Dios es que los seres humanos construyan la comuni\u00f3n \u201cen toda la vida\u201d, incluso \u201cen su dimensi\u00f3n econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica\u201d (DP 215). Esta comuni\u00f3n, que es la m\u00e1s genuina producci\u00f3n humana, desde el plano trascendente, est\u00e1 \u201cproducida por el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo\u201d porque \u201ces la comunicaci\u00f3n de su propia comuni\u00f3n trinitaria\u201d (DP 215). Por eso las formas de comuni\u00f3n humana en sus diversos \u00e1mbitos \u201cson, animadas por la gracia, su primicia\u201d (DP 218). Ahora bien,<\/p>\n<blockquote><p>el pecado, fuerza de ruptura, obstaculizar\u00e1 permanentemente el crecimiento en el amor y la comuni\u00f3n, tanto desde el coraz\u00f3n de los hombres, como desde las diversas estructuras por ellos creadas, en las cuales el pecado de sus autores ha impreso su huella destructora. En este sentido, la situaci\u00f3n de miseria, marginaci\u00f3n, injusticia y corrupci\u00f3n que hiere a nuestro continente, exige del Pueblo de Dios y de cada cristiano un aut\u00e9ntico hero\u00edsmo con su compromiso evangelizador, a fin de poder superar los obst\u00e1culos (DP 281).<\/p>\n<p>El Evangelio nos debe ense\u00f1ar que, ante las realidades que vivimos, no se puede hoy en Am\u00e9rica Latina amar de veras al hermano y por lo tanto a Dios, sin comprometerse a nivel personal y en muchos casos, incluso, a nivel de estructuras, con el servicio y la promoci\u00f3n de los grupos humanos y de los estratos sociales m\u00e1s despose\u00eddos y humillados, con todas las consecuencias que se siguen (DP 327).<\/p><\/blockquote>\n<p>En esto consiste la sacramentalidad de la Iglesia: en ser signo cre\u00edble de comuni\u00f3n. Por eso<\/p>\n<blockquote><p>cada comunidad eclesial deber\u00eda esforzarse por constituir para el Continente un ejemplo de modo de convivencia donde logren aunarse la libertad y la solidaridad. Donde la autoridad se ejerza con el esp\u00edritu del Buen Pastor. Donde se viva una actitud diferente frente a la riqueza. Donde se ensayen formas de organizaci\u00f3n y estructuras de participaci\u00f3n, capaces de abrir camino hacia un tipo m\u00e1s humano de sociedad (DP 273).<\/p><\/blockquote>\n<p>Para que formen parte de este signo los pastores est\u00e1n al servicio de la Familia de Dios como hermanos: \u201cSon hermanos llamados a servir la vida que el Esp\u00edritu libremente suscita en los dem\u00e1s hermanos. Vida que es deber de los pastores respetar, acoger, orientar y promover, aunque haya nacido independientemente de sus propias iniciativas\u201d (DP 249).<\/p>\n<p><strong>4 Conferencia de Santo Domingo<\/strong><\/p>\n<p>Esta conferencia se celebr\u00f3 en el quinto centenario del \u201cdescubrimiento\u201d. Lo obvio habr\u00eda sido un discernimiento de estos cinco siglos y de la actuaci\u00f3n del cristianismo en ellos y propuestas para fortalecer lo bueno y superar lo malo. Pero el Vaticano intervino de modo que a nivel estructural no fue una conferencia del episcopado porque m\u00e1s de la mitad de los presentes no fueron elegidos por los obispos, porque fue desechado el documento de trabajo, porque los que la presidieron vinieron de Roma y de all\u00ed vino tambi\u00e9n la normativa y sobre todo porque no se admiti\u00f3 la redacci\u00f3n global de lo que hab\u00edan elaborado los grupos de trabajo que, menos los doctrinales, iban en la l\u00ednea de Medell\u00edn y Puebla y avanzaban en esa direcci\u00f3n. Tampoco se admiti\u00f3 el m\u00e9todo ver, juzgar, actuar y se lo sustituy\u00f3 por una doctrina preconciliar sobre Jesucristo y la Iglesia. Estuvo a punto de que la asamblea desechara todo; pero al fin se reestructur\u00f3 lo que se pudo y el resultado fue satisfactorio para la mayor\u00eda porque los cap\u00edtulos sobre la promoci\u00f3n humana y la cultura cristiana les parec\u00edan cauces adecuados para la pastoral.<\/p>\n<p>Tampoco ayud\u00f3 la separaci\u00f3n entre vivienda y lugar de trabajo ni el que la vivienda estuviera repartida por episcopados en lujosos hoteles que siguieron funcionando como tales. En este sentido fue lo m\u00e1s opuesto a Medell\u00edn.<\/p>\n<p>El tema fue \u201cimpulsar con nuevo ardor una Nueva Evangelizaci\u00f3n, que se proyecte en un mayor compromiso por la promoci\u00f3n integral del hombre e impregne con la luz del Evangelio las culturas de los pueblos latinoamericanos\u201d (DSD 1). La parte primera, \u201cJesucristo, evangelio del Padre\u201d, no recoge desgraciadamente la riqueza del conocimiento vivo de Jes\u00fas de Nazaret a trav\u00e9s de la lectura orante de las comunidades, una de las grandes riquezas del cristianismo latinoamericano que se expres\u00f3 en Medell\u00edn y Puebla. Ni siquiera dice que fue entregado al procurador romano para que fuera crucificado como subversivo, por las autoridades religiosas, sobre todo la aristocracia sacerdotal, que resent\u00eda su liderazgo con el pueblo que socavaba el suyo institucional; \u201ctodo el mundo se fue tras \u00e9l\u201d (Jn 12,19).\u00a0 Lo que proponen es<\/p>\n<blockquote><p>Provocar en los cat\u00f3licos la adhesi\u00f3n personal a Cristo y a la Iglesia por el anuncio del Se\u00f1or resucitado; Desarrollar una catequesis que instruya debidamente al pueblo, explicando el misterio de la Iglesia, sacramento de salvaci\u00f3n y comuni\u00f3n, la mediaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda y de los santos y la misi\u00f3n de la jerarqu\u00eda (DSD 142).<\/p><\/blockquote>\n<p>Como se ve, se sustituye a Jes\u00fas de Nazaret por el resucitado y la catequesis, en vez de centrarse en el seguimiento de Jes\u00fas, se restringe a la Iglesia, a la jerarqu\u00eda y a la devoci\u00f3n a la Virgen. Por eso en el documento la liturgia no es la celebraci\u00f3n de la fidelidad en el seguimiento de Jes\u00fas en la vida hist\u00f3rica sino la fuente y el centro, que hay que aplicar a la vida (DSD 34-35). El doctrinarismo es tal que llegan a afirmar que los \u201cvalores, criterios, conductas y actitudes\u201d de la religiosidad popular, que \u201cconstituyen la sabidur\u00eda de nuestro pueblo\u201d, \u201cnacen del dogma cat\u00f3lico\u201d (DSD 36).<\/p>\n<p>Sin embargo, hay muchos textos rescatables: la necesidad de una nueva evangelizaci\u00f3n<\/p>\n<blockquote><p>surge en Am\u00e9rica Latina como respuesta a los problemas que presenta la realidad de un continente en el cual se da un divorcio entre fe y vida hasta producir clamorosas situaciones de injusticia, desigualdad social y violencia. Implica afrontar la grandiosa tarea de infundir energ\u00edas al cristianismo de Am\u00e9rica Latina (DSD 24).<\/p><\/blockquote>\n<p>Los obispos afirman que \u201cel contenido de la Nueva Evangelizaci\u00f3n es Jesucristo\u201d (DSD 27). Nuevas situaciones exigen nuevos caminos. No pueden faltar \u201cel testimonio y el encuentro personal, la presencia del cristiano en todo lo humano, as\u00ed como la confianza en el anuncio salvador de Jes\u00fas\u201d (DSD 29). El cristianismo y la Iglesia tienen \u201cque inculturarse m\u00e1s en el modo de ser y de vivir de nuestras culturas\u201d. \u201cAs\u00ed, la Nueva Evangelizaci\u00f3n continuar\u00e1 en la l\u00ednea de la encarnaci\u00f3n del verbo\u201d (DSD 30).<\/p>\n<p>La proclamaci\u00f3n evang\u00e9lica y la catequesis deben \u201cnutrirse de la Palabra de Dios le\u00edda e interpretada en la Iglesia y celebrada en la comunidad\u201d (DSD 33). Y se realiza<\/p>\n<blockquote><p>\u2018difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad\u2019 (LG 12). El testimonio de vida cristiana es la primera e insustituible forma de evangelizaci\u00f3n, como lo hizo presente vigorosamente Jes\u00fas en varias ocasiones (cf. Mt 7,21-23; 25,31-46; Lc 10,37; 19,1-10) y lo ense\u00f1aron tambi\u00e9n los Ap\u00f3stoles (cf. Sant 2,14-18)\u201d (DSD 33).<\/p><\/blockquote>\n<p>En esta nueva evangelizaci\u00f3n piden \u201cque los bautizados no evangelizados sean los principales destinatarios de la Nueva Evangelizaci\u00f3n. \u00c9sta s\u00f3lo se llevar\u00e1 a cabo efectivamente si los laicos conscientes de su bautismo responden al llamado de Cristo a convertirse en protagonistas de la Nueva Evangelizaci\u00f3n\u201d (DSD 97). Por eso hay que \u201cevitar que los laicos reduzcan su acci\u00f3n al \u00e1mbito intraeclesial, impuls\u00e1ndolos a penetrar los ambientes socioculturales y a ser en ellos protagonistas de la transformaci\u00f3n de la sociedad a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia\u201d (DSD 98). \u201cUna l\u00ednea prioritaria de nuestra pastoral, fruto de esta IV Conferencia, ha de ser la de una Iglesia en la que los fieles cristianos laicos sean protagonistas\u201d (DSD 103).<\/p>\n<p>Ya hemos insistido que lo que dicen sobre la promoci\u00f3n humana es fundamentalmente pertinente. Ante todo, afirman que<\/p>\n<blockquote><p>los derechos humanos se violan no s\u00f3lo por el terrorismo, la represi\u00f3n, los asesinatos, sino tambi\u00e9n por la existencia de condiciones de extrema pobreza y de estructuras econ\u00f3micas injustas que originan grandes desigualdades. La intolerancia pol\u00edtica y el indiferentismo frente a la situaci\u00f3n del empobrecimiento generalizado muestran un desprecio a la vida humana concreta que no podemos callar (DSD 167).<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo especifican convincentemente:<\/p>\n<blockquote><p>El creciente empobrecimiento en el que est\u00e1n sumidos millones de hermanos nuestros hasta llegar a intolerables extremos de miseria es el m\u00e1s devastador y humillante flagelo que vive Am\u00e9rica Latina y el Caribe. As\u00ed lo denunciamos tanto en Medell\u00edn como en Puebla y hoy volvemos a hacerlo con preocupaci\u00f3n y angustia. Las estad\u00edsticas muestran con elocuencia que en la \u00faltima d\u00e9cada las situaciones de pobreza han crecido tanto en n\u00fameros absolutos como en relativos. A nosotros los pastores nos conmueve hasta las entra\u00f1as el ver continuamente la multitud de hombres y mujeres, ni\u00f1os y j\u00f3venes y ancianos que sufren el insoportable peso de la miseria as\u00ed como diversas formas de exclusi\u00f3n social, \u00e9tnica y cultural; son personas humanas concretas e irrepetibles, que ven sus horizontes cada vez m\u00e1s cerrados y su dignidad desconocida.<\/p>\n<p>Miramos el empobrecimiento de nuestro pueblo no s\u00f3lo como un fen\u00f3meno econ\u00f3mico y social, registrado y cuantificado por las ciencias sociales. Lo miramos desde dentro de la experiencia de mucha gente con la que compartimos, como pastores, su lucha cotidiana por la vida.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica de corte neoliberal que predomina hoy en Am\u00e9rica Latina y el Caribe profundiza a\u00fan m\u00e1s las consecuencias negativas de estos mecanismos. Al desregular indiscriminadamente el mercado, eliminarse partes importantes de la legislaci\u00f3n laboral y despedirse trabajadores, al reducirse los gastos sociales que proteg\u00edan a las familias de trabajadores, se han ahondado a\u00fan m\u00e1s las distancias en la sociedad (DSD 179).<\/p><\/blockquote>\n<p>Por eso afirman que \u201cdescubrir en los rostros sufrientes de los pobres el rostro del Se\u00f1or (cf. Mt 25,31-46) es algo que desaf\u00eda a todos los cristianos a una profunda conversi\u00f3n personal y eclesial\u201d (DSD 178) El texto especifica esos rostros.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es<\/p>\n<blockquote><p>Asumir con decisi\u00f3n renovada la opci\u00f3n evang\u00e9lica y preferencial por los pobres, siguiendo el ejemplo y las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas, con plena confianza en Dios, austeridad de vida y participaci\u00f3n de bienes. [\u2026] Revisar actitudes y comportamientos personales y comunitarios, as\u00ed como las estructuras y m\u00e9todos pastorales, a fin de que no alejen a los pobres, sino que propicien la cercan\u00eda y el compartir con ellos.<\/p>\n<p>Promover la participaci\u00f3n social ante el Estado, reclamando leyes que defiendan los derechos de los pobres (DSD 180).<\/p><\/blockquote>\n<p>Se refieren concretamente a la realidad del trabajo (DSD 186) la valoran cristianamente y proponen desaf\u00edos y l\u00edneas pastorales congruentes (DSD 182-185). Lo mismo respecto de las migraciones (DSD 186-189) y sobre el orden democr\u00e1tico (DSD 190-193). Destacamos:<\/p>\n<blockquote><p>Revisar actitudes y comportamientos personales y comunitarios, as\u00ed como las estructuras y m\u00e9todos pastorales, a fin de que no alejen a los pobres, sino que propicien la cercan\u00eda y el compartir con ellos. Promover la participaci\u00f3n social ante el Estado, reclamando leyes que defiendan los derechos de los pobres (DSD 180).<\/p><\/blockquote>\n<p>Tambi\u00e9n sobre el nuevo orden econ\u00f3mico (DSD 194-203), destacamos:<\/p>\n<blockquote><p>Fomentar la b\u00fasqueda e implementaci\u00f3n de modelos socioecon\u00f3micos que conjuguen la libre iniciativa, la creatividad de personas y grupos, la funci\u00f3n moderadora del Estado, sin dejar de dar atenci\u00f3n especial a los sectores m\u00e1s necesitados. Todo esto, orientado a la realizaci\u00f3n de una econom\u00eda de la solidaridad y la participaci\u00f3n, expresada en diversas formas de propiedad (DSD 201).<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo mismo respecto de la integraci\u00f3n latinoamericana (DSD 204-209), destacamos el horizonte:<\/p>\n<blockquote><p>Todos sentimos la urgencia de integrar lo disperso y de unir esfuerzos para que la interdependencia se haga solidaridad y \u00e9sta pueda transformarse en fraternidad [\u2026] La Iglesia es consciente de su singular protagonismo y de su papel orientador en cuanto a la formaci\u00f3n de una mentalidad de pertenencia a la humanidad y al fomento de una cultura solidaria y de reconciliaci\u00f3n (DSD 204).<\/p><\/blockquote>\n<p>Tambi\u00e9n nos parece pertinente lo que dice sobre la familia, aunque no compartimos la insistencia en que todo acto sexual debe estar abierto a la procreaci\u00f3n (DSD 210-227).<\/p>\n<p>El tratamiento de la cultura adolece del mismo problema de enfoque que Puebla ya que de alg\u00fan modo pretende identificar las se\u00f1as de identidad cat\u00f3licas presentes masivamente en el continente con su condici\u00f3n de evangelizado. Tampoco estoy de acuerdo con la pretensi\u00f3n de que exista o pueda existir una cultura cristiana (DSD 229). La evangelizaci\u00f3n de la cultura se apoya sin duda en elementos positivos, pero nunca corregir\u00e1 del todo los negativos estructurales. Tampoco estoy de acuerdo en que la inculturaci\u00f3n del evangelio consiste en introducir valores (DSD 230): es demasiado et\u00e9reo.<\/p>\n<p>Coincido con la importancia de la catequesis, pero estoy de acuerdo en la paradoja de que coexisten \u201cun desconocimiento de la doctrina junto a vivencias cat\u00f3licas enraizadas en los principios del Evangelio\u201d (DSD 247). Insisten y es pertinente hacerlo en \u201cpresentar la vida moral como un seguimiento de Cristo\u201d (DSD 239); pero por eso mismo es una debilidad que al presentar a Jes\u00fas omitan su vida concreta.<\/p>\n<p>Es valioso el apunte sobre lo que entra\u00f1a la evangelizaci\u00f3n de la cultura negra:<\/p>\n<blockquote><p>Conscientes del problema de marginaci\u00f3n y racismo que pesa sobre la poblaci\u00f3n negra, la Iglesia, en su misi\u00f3n evangelizadora, quiere participar de sus sufrimientos y acompa\u00f1arlos en sus leg\u00edtimas aspiraciones en busca de una vida m\u00e1s justa y digna para todos (249).<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo mismo respecto de las culturas ind\u00edgenas:<\/p>\n<blockquote><p>Contribuir eficazmente a frenar y erradicar las pol\u00edticas tendientes a hacer desaparecer las culturas aut\u00f3ctonas como medios de forzada integraci\u00f3n; o por el contrario, pol\u00edticas que quieran mantener a los ind\u00edgenas aislados y marginados de la realidad nacional (DSD 251).<\/p><\/blockquote>\n<p>Al referirse a la evangelizaci\u00f3n de las culturas modernas los obispos se\u00f1alan de entrada la \u201cincoherencia entre los valores del pueblo, inspirados en principios cristianos, y las estructuras sociales generadoras de injusticias, que impiden el ejercicio de los derechos humanos\u201d (DSD 253).<\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n de la ciudad y de la pastoral que se propone para ella revela que falta una comprensi\u00f3n m\u00e1s a fondo de su realidad y adaptaci\u00f3n a ella (DSD 255-262).<\/p>\n<p>\u201cLa educaci\u00f3n cristiana desarrolla y afianza en cada cristiano su vida de fe y hace que verdaderamente en \u00e9l su vida sea Cristo\u201d (DSD 264) \u00bfSe afirma lo que sucede o lo que quisi\u00e9ramos que sucediera? \u00bfEst\u00e1 siquiera planteado en lo que se llama educaci\u00f3n cat\u00f3lica?<\/p>\n<p>Lo que se afirma sobre la educaci\u00f3n cristina es tan pertinente que bueno ser\u00eda que al menos se planteara en los procesos de iniciaci\u00f3n cristiana:<\/p>\n<blockquote><p>la educaci\u00f3n cristiana se funda en una verdadera Antropolog\u00eda cristiana, que significa la apertura del hombre hacia Dios como Creador y Padre, hacia los dem\u00e1s como a sus hermanos, y al mundo como a lo que le ha sido entregado para potenciar sus virtualidades y no para ejercer sobre \u00e9l un dominio desp\u00f3tico que destruya la naturaleza (DSD 264).<\/p><\/blockquote>\n<p>Los desaf\u00edos de la realidad est\u00e1n bien planteados:<\/p>\n<blockquote><p>la realidad educativa latinoamericana nos interpela por la exclusi\u00f3n de mucha gente de la educaci\u00f3n escolar, aun la b\u00e1sica, por el gran analfabetismo que existe en varios de nuestros pa\u00edses; nos interpela por la crisis de la familia, la primera educadora, por el divorcio existente entre el Evangelio y la cultura; por las diferencias sociales y econ\u00f3micas que hacen que para muchos sea onerosa la educaci\u00f3n cat\u00f3lica, especialmente en niveles superiores. Nos interpela tambi\u00e9n la educaci\u00f3n informal que se recibe a trav\u00e9s de tantos comunicadores no propiamente cristianos, vgr. En televisi\u00f3n (DSD 267).<\/p><\/blockquote>\n<p>Se cae en cuenta muy real\u00edsticamente de la direcci\u00f3n de la demanda:<\/p>\n<blockquote><p>Generalmente desde los criterios secularistas nos piden que eduquemos al hombre t\u00e9cnico, al hombre apto para dominar su mundo y vivir en un intercambio de bienes producidos bajo ciertas normas pol\u00edticas; las m\u00ednimas. Esta realidad nos interpela fuertemente para poder ser conscientes de todos los valores que est\u00e1n en ella y poderlos recapitular en Cristo (DSD 266).<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00bfEs posible o hay que discernir qu\u00e9 s\u00ed y qu\u00e9 no? Por eso piden un di\u00e1logo con el hombre t\u00e9cnico y con el humanismo cristiano de manera que resulte sabidur\u00eda cristiana (DSD 268).<\/p>\n<p>El apunte antropol\u00f3gico en que se basa el tratamiento sobre la comunicaci\u00f3n es certero: \u201cCada persona y cada grupo humano desarrolla su identidad en el encuentro con otros (alteridad)\u201d (DSD 279).<\/p>\n<p>Bien planteado el problema:<\/p>\n<blockquote><p>Nos damos cuenta del desarrollo de la industria de la comunicaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, que muestra el crecimiento de grupos econ\u00f3micos y pol\u00edticos que concentran cada vez m\u00e1s en pocas manos y con enorme poder la propiedad de los diversos medios y llegan a manipular la comunicaci\u00f3n, imponiendo una cultura que estimula el hedonismo y consumismo y atropella nuestras culturas con sus valores e identidades.<\/p>\n<p>Vemos c\u00f3mo la publicidad introduce a menudo falsas expectativas y crea necesidades ficticias; vemos tambi\u00e9n c\u00f3mo especialmente en la programaci\u00f3n televisiva abundan la violencia y la pornograf\u00eda, que penetran agresivamente en el seno de las familias.(DSD 280)<\/p><\/blockquote>\n<p>Lo que se dice sobre comunicaci\u00f3n social y cultura es suficiente, aunque se reconoce que se est\u00e1 empezando (DSD 275-286).<\/p>\n<p>Recapitulando: \u201cnos comprometemos a trabajar en: 1. Una Nueva Evangelizaci\u00f3n de nuestros pueblos. 2. Una promoci\u00f3n integral de los pueblos latinoamericanos y caribe\u00f1os. 3. Una Evangelizaci\u00f3n inculturada\u201d (DSD 292). Son los 3 temas propuestos por el Papa y asumidos por la conferencia.<\/p>\n<p><strong>5 Conferencia de Aparecida<\/strong><\/p>\n<p>El t\u00edtulo de la Conferencia de Aparecida (2007) es: \u201cDisc\u00edpulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan en \u00c9l vida\u201d, un t\u00edtulo que expresa adecuadamente nuestro ser cristiano.<\/p>\n<p>El documento gira alrededor de la vida y el sujeto que la promueve es el colectivo de los disc\u00edpulos misioneros, aunque el sujeto trascendente es Jesucristo. La primera parte \u201cLa vida de nuestros pueblos hoy\u201d se propone como la mirada de los disc\u00edpulos misioneros sobre la realidad; la segunda, \u201cLa vida de Jesucristo en los disc\u00edpulos misioneros\u201d, desarrolla su vocaci\u00f3n a la santidad, su comuni\u00f3n en la Iglesia y su itinerario formativo; y la tercera, \u201cLa vida de Jesucristo para nuestros pueblos\u201d, se refiere a su misi\u00f3n al servicio de la vida, la promoci\u00f3n de la dignidad humana, sobre todo de los pobres, de los que sufren y particularmente de la familia y sus miembros de diferentes edades y responsabilidades, y concluye con la evangelizaci\u00f3n de la cultura.<\/p>\n<p>El objetivo de Aparecida es \u201crepensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misi\u00f3n en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales\u201d (Dap 11). La necesidad de este relanzamiento deriva de la novedad de la \u00e9poca, que exige evangelizarla e inculturar el Evangelio en ella. Por eso el documento dedicar\u00e1 muchas p\u00e1ginas a su caracterizaci\u00f3n como oportunidad y riesgo para la vida humana, y la calidad humana de esta vida y, m\u00e1s particularmente, para la fe cristiana. Pero para los obispos es imprescindible tambi\u00e9n una nueva evangelizaci\u00f3n fundante por la situaci\u00f3n del catolicismo en nuestra regi\u00f3n. En efecto, el documento reconoce que en la vida cotidiana de la Iglesia \u201caparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad\u201d (Dap 12). Por eso es imprescindible un \u201cacontecimiento fundante\u201d, que est\u00e1 ligado a un \u201cencuentro vivificante con Cristo\u201d (Dap 13).<\/p>\n<p>Este acontecimiento incumbe de un modo u otro a todos los cat\u00f3licos: \u201cA todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u201d (Dap 12). Por eso la revitalizaci\u00f3n del catolicismo \u201cno depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradici\u00f3n y novedad, como disc\u00edpulos de Jesucristo y misioneros de su Reino\u201d (Dap 11).<\/p>\n<p>Desde este objetivo, el documento reclama que ha sido escrito en continuidad con las anteriores Conferencias (Dap 9, 16, 369, 396, 402, 446, 526), ya que ellas tambi\u00e9n se plantearon el mismo objetivo de actualizar el Evangelio en sus propias circunstancias para contribuir a que los pueblos latinoamericanos tengan vida humana seg\u00fan la humanidad de Jesucristo.<\/p>\n<p>Queremos se\u00f1alar la importancia de ligar el encuentro con Jes\u00fas de Nazaret con la entrega a su Reino. Una entrega a Jes\u00fas que prescinda de la tarea del Reino no es entrega a \u00e9l sino a un Cristo que nos inventamos, ya que \u00e9l rechaz\u00f3 la propuesta de Pedro de quedarse contempl\u00e1ndolo en el Tabor (Mc 9,5-8) o la de la Magdalena de quedarse gozando de su persona resucitada (Jn 20,16-18) y los envi\u00f3 a proseguir la misi\u00f3n que el Padre le hab\u00eda encomendado (Jn 20,21). As\u00ed pues, el encuentro con Jes\u00fas no puede concebirse como estarse devotamente con \u00e9l (en eso consiste el pietismo) sino como el seguimiento de su misi\u00f3n con su mismo Esp\u00edritu (Dap 129-153).<\/p>\n<p>El m\u00e9todo es partir de la mirada creyente sobre la realidad para ver en ella el paso de Dios y lo que se opone al mundo fraterno de las hijas e hijos de Dios, es decir, al Reino, que vino a instaurar Jes\u00fas, o sea, auscultando los signos de los tiempos:<\/p>\n<blockquote><p>Los pueblos de Am\u00e9rica Latina y de El Caribe viven hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente sus vidas. Como disc\u00edpulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los \u2018signos de los tiempos\u2019, a la luz del Esp\u00edritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jes\u00fas, que vino para que todos tengan vida y \u2018para que la tengan en plenitud\u2019 (Jn 10, 10) (Dap 33; cf. Dap 366).<\/p><\/blockquote>\n<p>Por eso el m\u00e9todo que adopta, en continuidad con las conferencias anteriores, es el de ver, juzgar y actuar:<\/p>\n<blockquote><p>Este m\u00e9todo nos permite articular, de modo sistem\u00e1tico, la perspectiva creyente de ver la realidad; la asunci\u00f3n de criterios que provienen de la fe y de la raz\u00f3n para su discernimiento y valoraci\u00f3n con sentido cr\u00edtico; y, en consecuencia, la proyecci\u00f3n del actuar como disc\u00edpulos misioneros de Jesucristo (Dap 19).<\/p><\/blockquote>\n<p>La raz\u00f3n de esta secuencia es que para hacer el equivalente de lo que \u00e9l hizo en su situaci\u00f3n, que eso es seguirlo (Dap 139), no s\u00f3lo es preciso conocer su modo de hab\u00e9rselas con su realidad sino tambi\u00e9n nuestra realidad.<\/p>\n<p>Que el tema sea la vida parece bastante acertado ya que en Am\u00e9rica Latina la vida est\u00e1 amenazada, y vilipendiada de m\u00faltiples modos, y por otra parte existe en nuestra regi\u00f3n un anhelo inapagable de vida realmente humana, y adem\u00e1s para eso vino Jes\u00fas al mundo: para que tuvi\u00e9ramos vida, incluso para darnos vida con su vida (Dap 347-364).<\/p>\n<p>El que los cristianos tengamos que ser disc\u00edpulos es decisivo porque, como reconoce el documento con gran realismo, \u201cSi muchas de las estructuras actuales generan pobreza, en parte es debido a la falta de fidelidad a sus compromisos evang\u00e9licos de muchos cristianos con especiales responsabilidades pol\u00edticas, econ\u00f3micas y culturales\u201d (Dap 501). Tambi\u00e9n es un acierto unir la condici\u00f3n de disc\u00edpulos y la de enviados porque Jes\u00fas eligi\u00f3 disc\u00edpulos para que participaran de su misi\u00f3n; si los tuvo a su lado, fue para que en la convivencia se impregnaran por connaturalidad (Dap 336) de su mentalidad, sus actitudes y su modo de relacionarse. Es tambi\u00e9n un acierto que no proponga la misi\u00f3n como la maquinaria de las empresas para vender sus productos sino como un acontecimiento \u201cque tiene que pasar de persona a persona, de casa en casa, de comunidad a comunidad [\u2026], sobre todo entre las casas de las periferias urbanas y del interior [\u2026], buscando dialogar con todos en esp\u00edritu de comprensi\u00f3n y de delicada caridad\u201d Y prosigue citando al Papa Benedicto XVI: \u201csi las personas encontradas est\u00e1n en una situaci\u00f3n de pobreza, es necesario ayudarlas, como hac\u00edan las primeras comunidades cristianas, practicando la solidaridad, para que se sientan amadas de verdad\u201d (Dap 550).<\/p>\n<p>El documento especifica los lugares donde nos encontramos con Jes\u00fas de Nazaret: ante todo en los evangelios (Dap 247, 255), tambi\u00e9n en la comunidad (Dap 256) y se\u00f1aladamente en los pobres (Dap 257) y en la religi\u00f3n del pueblo (Dap 258-265) y, por supuesto, en la Cena del Se\u00f1or (Dap 251).<\/p>\n<p>Desde este encuentro personalizado con Jes\u00fas de Nazaret se pasa de una Iglesia clericalizada a otra en la que todos son sujetos que se edifican mutuamente y participan activamente en la misi\u00f3n (Dap 154, 156, 159, 162). El documento explana los lugares de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n: la parroquia como comunidad de comunidades, las comunidades eclesiales de base y otras peque\u00f1as comunidades y las conferencias episcopales, y analiza a continuaci\u00f3n c\u00f3mo contribuyen a ella cada una de las vocaciones en la Iglesia.<\/p>\n<p>El documento se\u00f1ala que esta misi\u00f3n por su entrega a los pobres y su defensa ha ocasionado m\u00e1rtires, un texto que hab\u00edamos esperado desde Puebla:<\/p>\n<blockquote><p>Su empe\u00f1o a favor de los m\u00e1s pobres y su lucha por la dignidad de cada ser humano han ocasionado, en muchos casos, la persecuci\u00f3n y a\u00fan la muerte de algunos de sus miembros, a los que consideramos testigos de la fe. Queremos recordar el testimonio valiente de nuestros santos y santas, y de quienes, aun sin haber sido canonizados, han vivido con radicalidad el evangelio y han ofrendado su vida por Cristo, por la Iglesia y por su pueblo (Dap 98).<\/p><\/blockquote>\n<p>El documento tematiza la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y los pobres de modo paradigm\u00e1tico: \u201cestamos llamados a contemplar, en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, el rostro de Cristo que nos llama a servirlo en ellos\u201d (Dap 393). La raz\u00f3n es que \u201cTodo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo\u201d (Dap 393). Por eso tenemos que dedicar tiempo a los pobres como amigos y procurar que ellos sean sujetos de su liberaci\u00f3n (Dap 394). Por eso, as\u00ed como Jes\u00fas vivi\u00f3 y propuso la reciprocidad de dones,<\/p>\n<blockquote><p>Los disc\u00edpulos y misioneros de Cristo promueven una cultura del compartir en todos los niveles en contraposici\u00f3n de la cultura dominante de acumulaci\u00f3n ego\u00edsta, asumiendo con seriedad la virtud de la pobreza como estilo de vida sobrio para ir al encuentro y ayudar a las necesidades de los hermanos que viven en la indigencia (Dap 540).<\/p><\/blockquote>\n<p>A esto dicen los obispos que los animan los mismos pobres (Dap 257,265).<\/p>\n<p>Por eso proponen una globalizaci\u00f3n alternativa \u201cque se fundamenta en el evangelio de la justicia, la solidaridad y el destino universal de los bienes, y que supere la l\u00f3gica utilitarista e individualista, que no somete a criterios \u00e9ticos los poderes econ\u00f3micos y tecnol\u00f3gicos\u201d (Dap 474<sub>; <\/sub>Dap 64); \u201cnuevas estructuras que promuevan una aut\u00e9ntica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el di\u00e1logo constructivo para los necesarios consensos sociales\u201d (Dap 384). Para posibilitarlo proponen<\/p>\n<blockquote><p>Apoyar la participaci\u00f3n de la sociedad civil para la reorientaci\u00f3n y consiguiente rehabilitaci\u00f3n \u00e9tica de la pol\u00edtica [\u2026], la creaci\u00f3n de oportunidades para todos, la lucha contra la corrupci\u00f3n, la vigencia de los derechos laborales y sindicales [\u2026], promover una justa regulaci\u00f3n de la econom\u00eda, finanzas y comercio mundial (Dap 406).<\/p><\/blockquote>\n<p>Para que todo esto sea posible hay que superar la divisi\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado, t\u00edpica de la modernidad, que pide declarar a esto como asunto de cada quien sin trascendencia. Por el contrario,<\/p>\n<blockquote><p>Cu\u00e1nta disciplina de integridad moral necesitamos, entendiendo por ella, en el sentido cristiano, el autodominio para hacer el bien, para ser servidor de la verdad y del desarrollo de nuestras tareas sin dejarnos corromper por favores, intereses y ventajas. Se necesita mucha fuerza y mucha perseverancia para conservar la honestidad que debe surgir de una nueva educaci\u00f3n que rompa el c\u00edrculo vicioso de la corrupci\u00f3n imperante (Dap 507).<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, la limitaci\u00f3n del documento es que, como en Puebla y m\u00e1s a\u00fan en Santo Domingo, adem\u00e1s de este horizonte que concibe la salvaci\u00f3n en la historia y la celebra en los sacramentos, se\u00f1aladamente en la Cena del Se\u00f1or, tambi\u00e9n afloran otros dos horizontes incompatibles: la teolog\u00eda de los misterios y una versi\u00f3n un tanto fundamentalista de la teolog\u00eda kerigm\u00e1tica. Hay que decir que los textos m\u00e1s prof\u00e9ticos fueron sistem\u00e1ticamente suprimidos por los que ten\u00edan el control final de la redacci\u00f3n (por ejemplo, lo que dicen de las CEBs en el n\u00b0193-195, en la versi\u00f3n original aprobada por la asamblea y lo que qued\u00f3 en los n\u00b0178-180 en la versi\u00f3n definitiva). Porque quienes promueven afirmaciones m\u00e1s pietistas y trascendentalizadas son los que viven m\u00e1s adaptados a este orden social. Ambos se remiten a Jes\u00fas de Nazaret, pero unos se restringen m\u00e1s a su misterio (por eso la abundancia de citas de Juan) y son proclives a lenguajes doxol\u00f3gicos, muy abundantes en este documento, ya que el contacto primario con Cristo es para ellos el culto; en tanto otros insisten en que el misterio de Jes\u00fas reluce en su historia (de ah\u00ed que se remitan a los sin\u00f3pticos) y en ella hay que descubrir su sentido, y que, al proseguirla, se entra en comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>Ambos grupos valoran la misa y gustan de ella, pero los primeros la entienden como el encuentro fontal del que viven, y los segundos como la celebraci\u00f3n vivificante y comprometedora del seguimiento en la vida. Para los primeros el Reino se identifica con la persona de Jes\u00fas. Esto tiene dos consecuencias: la primera que el acontecimiento del reino es un acontecimiento intraeclesial, cuya puerta es el bautismo y cuyo alimento es la Palabra y los sacramentos (p.ej. Dap 382), y la segunda que la misi\u00f3n consistir\u00e1 en poner en contacto con Jes\u00fas, para que se integren a la Iglesia, donde est\u00e1 la salvaci\u00f3n. Para los segundos Jes\u00fas es ciertamente interno al Reino, pero la raz\u00f3n es que en \u00e9l y s\u00f3lo en \u00e9l somos hijos de Dios y hermanos de todos los seres humanos (p.ej. Dap 139, 361).<\/p>\n<p>El sentido de este se\u00f1alamiento es ayudar a la comprensi\u00f3n del documento que han producido ambos como un compromiso, y en definitiva ayudar a la comprensi\u00f3n de nuestra Iglesia Latinoamericana para situarnos conscientemente en ella seg\u00fan el don recibido.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Pedro Trigo SJ. Facultad de teolog\u00eda de la Universidad Catolica Andr\u00e9s Bello, Caracas, Vezuela. Texto original espanhol<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>CELAM. <em>I Conferencia General del CELAM. <\/em>Documento de R\u00edo de Janeiro (DR). Bogot\u00e1: CELAM, 1955. Dispon\u00edvel em: <a href=\"https:\/\/www.celam.org\/conferencias_rio.php\">https:\/\/www.celam.org\/conferencias_rio.php<\/a>. Acceso: 30 ago. 2022.<\/p>\n<p>CELAM. <em>II<\/em> <em>Conferencia General del Episcopado Latinoamericano<\/em>. La Iglesia en la actual transformaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina a la luz del Concilio. Documento de Medell\u00edn. Bogot\u00e1: CELAM, 1968. Dispon\u00edvel em: <a href=\"https:\/\/celam.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/2-conferencia-general-medellin.pdf\">https:\/\/celam.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/2-conferencia-general-medellin.pdf<\/a> Acesso: 23 mar. 2022.<\/p>\n<p>CELAM. <em>III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.<\/em> La evangelizaci\u00f3n en el presente y en el futuro de Am\u00e9rica Latina. Documento de Puebla. Bogot\u00e1: CELAM, 1979. Dispon\u00edvel em: <a href=\"https:\/\/celam.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/3-conferencia-general-puebla.pdf\">Documento de Puebla. III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (celam.org)<\/a> Acceso: 26 mar. 2022.<\/p>\n<p>CELAM. <em>IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano<\/em>. Nueva evangelizaci\u00f3n, promoci\u00f3n humana, cultura cristiana. \u201cJesus Cristo ayer, hoy y siempre. Documento de Santo Domingo. Bogot\u00e1: CELAM, 1992. Dispon\u00edvel em: <a href=\"https:\/\/celam.org\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/conferencia-general-santo-domingo.pdf\">IV (celam.org)<\/a> Acesso: 25 mar. 2022.<\/p>\n<p>CELAM. <em>V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano<\/em>. Disc\u00edpulos misioneres de Jesus Cristo para que nuestros pueblos en \u00c9l tenga vida. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Documento de Aparecida. Bogot\u00e1: CELAM, 2007. Dispon\u00edvel em: <a href=\"https:\/\/celam.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/5-conferencia-general-aparecida.pdf\">https:\/\/celam.org\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/5-conferencia-general-aparecida.pdf<\/a> \u00a0Aceso 25 mar. 2022<\/p>\n<p>COMBLIN, J. El significado teol\u00f3gico-pastoral de Puebla. In: AMERINDIA. <em>Construyendo puentes entre teolog\u00edas y culturas<\/em>. Bogot\u00e1: San Pablo, 2011.<\/p>\n<p>DUSSEL, E. <em>Historia de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina<\/em>. Nova Terra, Barcelona 1964.<\/p>\n<p>LONDO\u00d1O, F. T. R\u00edo de Janeiro 1955: Fundaci\u00f3n del CELAM. In: IHIg (Instituto de Historia de la Iglesia). <em>Anuario de la historia de la Iglesia V. <\/em>Pamplona: Universidad de Navarra\/Facultad de Teolog\u00eda, 1996. p. 405-416.<\/p>\n<p>PIO XII. Carta apostolica <em>Ad Ecclesiam Christi<\/em> del Papa Pio XII a los obispos latinoamericanos. Roma: Vatican, 1955. Dispon\u00edvel em: <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/pius-xii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_p-xii_apl_19550629_ad-ecclesiam-christi.html\">Ad Ecclesiam Christi, a los Obispos latinoamericanos (29 de junio de 1955) | PIUS XII (vatican.va)<\/a>. Acceso: 30 ago. 2022.<\/p>\n<p>SCATENA, Silvia. El \u201cSina\u00ed\u201d\u2019 de Medell\u00edn: La conferencia de 1968 como \u201cNuevo Pentecost\u00e9s\u201d para la iglesia latinoamericana\u201d. <em>Revista latinoamericana de teolog\u00eda,<\/em> n. 106, p. 11-28, 2019.<\/p>\n<p>TRIGO, P. Medell\u00edn, una propuesta responsable. In<em> Revista Latinoamericana de Teolog\u00eda,<\/em> n. 103, enero-abril de 2018, p. 33-57.<\/p>\n<p>TRIGO, P. Puebla: un compromiso hist\u00f3rico. <em>Nueva Sociedad,<\/em> n. 41, 1979, p. 98-107.<\/p>\n<p>TRIGO, P. La opci\u00f3n de Puebla. <em>SIC<\/em>, n. 413, 1979, p. 108-111.<\/p>\n<p>TRIGO, P. Leer a Medell\u00edn hoy. In: <em>A esperan\u00e7a dos pobres vive<\/em>, S\u00e3o Paulo: Paulus, 2003. p. 685-700.<\/p>\n<p>TRIGO, P. An\u00e1lisis del juzgar en el documento de Medell\u00edn. In <em>ITER,<\/em> v. 76-77, mayo\/cic. 2018, p. 153-212.<\/p>\n<p>TRIGO, P. Medell\u00edn: una propuesta responsable. In <em>Revista Latinoamericana de Teolog\u00eda<\/em>, v. 103, ene.\/abr. 2018, p. 33-57.<\/p>\n<p>TRIGO, P. Puebla, sobre el pueblo y su cristianismo. In <em>ITER<\/em>, v. 78-79, ene.\/ago.2019, p. 17-51.<\/p>\n<p>TRIGO, P. Puebla: una experiencia espiritual.\u00a0In <em>SIC<\/em>, v. 413, 1979, p. 107. Disponible em: \u201c<a href=\"http:\/\/www.gumilla.org\/biblioteca\/bases\/biblo\/texto\/SIC1979413_107.pdf\">Puebla: una experiencia espiritual\u201d.<\/a> Acceso: 30 ago. 2022.<\/p>\n<p>TRIGO, P. Santo Domingo: IV Conferencia General del Episcopado L. A.: la asamblea y el documento.\u00a0In <em>SIC<\/em>, v. 550, 1992, p. 445-455. Disponible em: \u201c<a href=\"http:\/\/www.gumilla.org\/biblioteca\/bases\/biblo\/texto\/SIC1992550_445-455.pdf\">Santo Domingo: IV Conferencia General del Episcopado L. A: la asamblea y el documento\u201d.<\/a> Acceso: 18 ago. 2022.<\/p>\n<p>VAZ, H. C. de Lima. Igreja reflexo vs Igreja-fonte. <em>Cadernos Brasileiros<\/em>, Rio de Janeiro, n. 46, mar\/abr. 1968, p. 17-22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Theologica latinoamericana ya ha publicado uma entrada sobre las cinco Conferencias del CELAM, escrito por Sandra Arenas. El presente texto aborda otros aspectos y ayuda a enriquecer la compreensi\u00f3n de la tem\u00e1tica.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Dussel, en su an\u00e1lisis de la conferencia, se fija sobre todo en c\u00f3mo a partir de ella comienza la organizaci\u00f3n de la Iglesia latinoamericana en todos los campos y desde s\u00ed misma (DUSSEL, 1964, p. 186-190).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cinco Conferencias generales del Episcopado Latinoamericano \u00cdndice Introducci\u00f3n 1 Conferencia de R\u00edo 2 Conferencia de Medell\u00edn 3 Conferencia de Puebla 4 Conferencia de Santo Domingo 5 Conferencia de Aparecida Conclusi\u00f3n Referencia Introducci\u00f3n La Iglesia cat\u00f3lica de Am\u00e9rica Latina conoci\u00f3 una evoluci\u00f3n importante desde la fundaci\u00f3n del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), dejando progresivamente de ser [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[195],"tags":[],"class_list":["post-2729","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-del-cristianismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2729"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2729\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2920,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2729\/revisions\/2920"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}