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{"id":2722,"date":"2022-12-30T10:54:48","date_gmt":"2022-12-30T13:54:48","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2722"},"modified":"2023-01-28T16:43:37","modified_gmt":"2023-01-28T19:43:37","slug":"infalibilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2722","title":{"rendered":"Infalibilidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Del Vaticano I en adelante<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Giro latinoamericano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Un renovado concepto de revelaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Un renovado concepto de magisterio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 La infalibilidad como convicci\u00f3n fundamental<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dogma de la infalibilidad (i) de la Iglesia tiene una connotaci\u00f3n te\u00f3rica y una pr\u00e1ctica. En la actualidad se hace dif\u00edcil de aceptar que un Papa tenga autoridad para hacer pronunciamientos infalibles, aun cuando debe tenerse en cuenta que el obispo de Roma solo podr\u00eda hacerlos respecto de materias religiosas. Tales pronunciamientos no debieran exigirse a quienes no son creyentes. Por otra parte, en virtud de su aspecto pr\u00e1ctico, la infalibilidad constituye una <em>convicci\u00f3n<\/em> <em>fundamental<\/em> que, en perspectiva pastoral, invita a quienes no comparten la fe a converger en una praxis perfectamente inteligible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Del Vaticano I en adelante<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La infalibilidad (i) como asunto teol\u00f3gico es tan antigua como el Nuevo Testamento, si bien a lo largo de la historia de la Iglesia ha experimentado variaciones en cuanto a su objeto y a su sujeto. En el Nuevo Testamento la (i) tiene relaci\u00f3n con la responsabilidad de la Iglesia de custodiar la revelaci\u00f3n acontecida en Jesucristo. La misma Iglesia se considera columna y fundamento de la verdad (1Tim 3,15). Jes\u00fas dio a los disc\u00edpulos y ap\u00f3stoles autoridad para ense\u00f1ar (Lc 10,16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino (i) se ha usado para referirse a un saber te\u00f3rico sobre lo revelado; si bien, en \u00faltima instancia, se trata de asuntos te\u00f3ricos que demandan una praxis creyente en el Dios que exige fidelidad porque \u00e9l mismo no falla a las\/los cristianas\/os. El Concilio Vaticano I (1870) ha tenido especial importancia en la delimitaci\u00f3n del concepto (DH 3073-3074). El Concilio entiende la (i) como una doctrina acerca de la revelaci\u00f3n preservada en las Sagradas Escrituras y la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, que debe propagarse a todos los pueblos de la tierra y que, por ende, debe ser precavida de toda suerte de errores (DH 3069). La constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Pastor eternus<\/em> atribuye la (i) al Romano Pont\u00edfice en goce de la suprema potestad del magisterio, las veces que este se pronuncia <em>ex cathedra<\/em>, ejercitando su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos en materias de fe y costumbres (DH 3074). Asimismo, exige a la Iglesia universal acatamiento del magisterio que cumpla estas caracter\u00edsticas. Seg\u00fan el Vaticano I la (i) es un don de Cristo a su Iglesia, pero su ejercicio aut\u00e9ntico es potestad exclusiva del Romano Pont\u00edfice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Vaticano II ratific\u00f3 la doctrina del primer concilio Vaticano. Confirm\u00f3 \u201ccomo verdad de fe la instituci\u00f3n, perpetuidad, poder y raz\u00f3n de ser del sagrado primado del Romano Pont\u00edfice y de su magisterio infalible\u201d (LG 18). Por su parte introdujo dos precisiones importantes. Trat\u00f3 de la (i) como un aspecto del magisterio del colegio episcopal al servicio de su misi\u00f3n de anunciar el Evangelio. El magisterio de los obispos puede considerarse infalible las veces que se ejerce en comuni\u00f3n con el sucesor de Pedro, aun cuando lo practiquen obispos dispersos por el mundo. Por otra parte, el Vaticano II sostiene con m\u00e1s claridad que el concilio anterior que la (i) corresponde fundamentalmente a la Iglesia: \u201cLa totalidad de los fieles que tienen la unci\u00f3n del Santo (1Jn 2,20. 27) no puede equivocarse en la fe\u201d (LG 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun as\u00ed, el Vaticano II mantiene la problem\u00e1tica afirmaci\u00f3n acerca de la irreformabilidad de una doctrina declarada infalible por el Romano Pont\u00edfice (<em>ex sese, et non ex consensu Ecclesiae<\/em>) (LG 25). En esto cabe preguntarse por la validez de alguna ense\u00f1anza magisterial que no sea recibida por el Pueblo de Dios. Una tal situaci\u00f3n exigir\u00eda alg\u00fan tipo de cambio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun antes del Concilio Vaticano I, P\u00edo IX hab\u00eda declarado dogma de la Iglesia la Inmaculada concepci\u00f3n de Mar\u00eda (1854). La definici\u00f3n cumple con las caracter\u00edsticas que habr\u00eda de tener un aserto dogm\u00e1tico seg\u00fan el pr\u00f3ximo concilio que \u00e9l mismo presidi\u00f3 (\u201c<em>declaramus, pronuntiamus e definimus<\/em>\u201d). Pr\u00e1cticamente un siglo despu\u00e9s, P\u00edo XII proclam\u00f3 el dogma de la Asunci\u00f3n (1950), siendo esta la primera y \u00faltima definici\u00f3n infalible formulada despu\u00e9s del Vaticano I. Pues, a prop\u00f3sito de la misma Virgen, fracas\u00f3 la solicitud de numerosos <em>consiglia et vota<\/em> previos al Vaticano II de declarar a Mar\u00eda mediadora universal de la salvaci\u00f3n. <em>Lumen gentium<\/em> aclara que Jesucristo es el \u00fanico mediador entre Dios y los seres humanos (LG 60-62). Debe tenerse en cuenta en todo caso que, antes de la definici\u00f3n del dogma de la Inmaculada, P\u00edo IX realiz\u00f3 una extensa consulta; P\u00edo XII, por su parte, asegur\u00f3 el dogma de la Asunci\u00f3n como respuesta a numerosas peticiones. Uno y otro quisieron auscultar la fe de las\/los cristianas\/os. En ambos casos, se debe insistir, la (i) recay\u00f3 en asuntos atingentes a la fe de las bautizadas y bautizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00faltimas veces que se ha planteado el tema de la (i) ha sido a prop\u00f3sito de la enc\u00edclica <em>Humanae vitae<\/em> (1968). Hans K\u00fcng, contra quienes pudieron tenerla por doctrina infalible sobre el control de natalidad, la consider\u00f3 equivocada tal cual una enorme cantidad de proposiciones doctrinales magisteriales anteriores en la historia de la Iglesia. En vez de infalibilidad, K\u00fcng ha propuesto hablar de \u201cindefectibilidad\u201d (inalterabilidad, estabilidad)\u00a0 y de \u201cperennidad\u201d (indestructibilidad, perdurable). Karl Rahner reaccion\u00f3 contra K\u00fcng, haciendo ver que son posibles afirmaciones magisteriales infalibles y verdaderas. Seg\u00fan Rahner, el te\u00f3logo suizo opon\u00eda verdad a error, siendo que la infalibilidad de una doctrina no excluir\u00eda la perfectibilidad de su formulaci\u00f3n e incluso la cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros asuntos que en los a\u00f1os sucesivos han levantado el tema de la infalibilidad han sido el de la contracepci\u00f3n t\u00e9cnica y el de la ordenaci\u00f3n presbiteral de las mujeres (Juan Pablo II,<em> Ordenatio Sacerdotalis<\/em>, 1994).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Giro latinoamericano<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina sobre la (i), discutida desde su proclamaci\u00f3n, ha llegado a convertirse en impopular. Dice de ella Bernard Sesbo\u00fc\u00e9: \u201cEl t\u00e9rmino (i) es hoy particularmente mal recibido en la cultura de nuestro mundo. Su pretensi\u00f3n se interpreta de manera negativa y se considera demasiado contradicha por la historia\u201d (SESBOU\u00c9, 2014, p. 318). Bien parece que, en cambio, aun conservando la intenci\u00f3n del dogma, esta puede verificarse en otro tipo de expresiones. El mismo Sesbo\u00fc\u00e9 recomienda usar alguna \u201cexpresi\u00f3n dotada de gran valor pastoral que exprese el carisma de la Iglesia guardada por don al servicio de la verdad salv\u00edfica hasta el fin de los tiempos\u201d (SESBOU\u00c9, 2014, p. 319).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia latinoamericana y caribe\u00f1a, a este respecto, no ha usado la expresi\u00f3n de (i). Ni el magisterio ni los te\u00f3logos, salvo alguna excepci\u00f3n, la mencionan. La Iglesia del continente no se ha preocupado tanto en salvaguardar la doctrina como de impulsar la praxis cristiana. Si en el siglo XIX la Iglesia europea hubo de hacer una formulaci\u00f3n expresa del dogma de la (i) ante el acoso de adversarios hist\u00f3ricos como el racionalismo y los enemigos pol\u00edticos, la Iglesia latinoamericana ha procurado discernir en la historia la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Su actitud ante la historia, tras el Vaticano II, ha sido positiva, aun cuando en esta historia haya descubierto, por ejemplo, enormes injusticias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este giro en la valoraci\u00f3n de la historia ha sido apreciado e impulsado por la teolog\u00eda latinoamericana. Los te\u00f3logos han usado la expresi\u00f3n \u201clugar teol\u00f3gico\u201d para asegurar que la historia actual es fuente de conocimiento de Dios (Carlos Mesters, Elsa T\u00e1mez, Jon Sobrino, Jes\u00fas Aceves Herrera, Agenor Brighenti y otros). Ellos suelen decir que los pobres, las mujeres, los pueblos originarios y otros colectivos oprimidos constituyen un lugar teol\u00f3gico a trav\u00e9s del cual Dios mismo se manifiesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Am\u00e9rica Latina y el Caribe, puede decirse que la Iglesia es infalible cuando opta por los pobres, pues Dios opta por ellos (TRIGO, 2020, 187). Tambi\u00e9n podr\u00edan llegar a serlo otras convicciones fundamentales que ella descubra en su experiencia hist\u00f3rica y espiritual. La Iglesia latinoamericana, al igual que la Iglesia en otros lugares del planeta, puede llegar a madurar otras convicciones infalibles a prop\u00f3sito, por ejemplo, de la crisis socioambiental en curso. Ser\u00eda fundamental en todos los casos que cualquiera de estas convicciones encuentre asidero en las Sagradas Escrituras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Un renovado concepto de revelaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo anterior permite comprender que la teolog\u00eda latinoamericana haya entendido que m\u00e1s importante que la ortodoxia es la ortopraxis. A saber, que la fidelidad de la Iglesia a la praxis de Jes\u00fas es superior a la tradici\u00f3n en cuanto criterio (<em>fides quae creditur<\/em>) para discernir en el presente qu\u00e9 puede significar esta praxis (<em>fides qua creditur<\/em>). Y, viceversa, ha visto que este mismo seguimiento (espiritual) de Cristo es fundamental para comprender en qu\u00e9 consiste la revelaci\u00f3n y la tradici\u00f3n de la Iglesia. El Esp\u00edritu que guio a Jes\u00fas, que inspir\u00f3 a los hagi\u00f3grafos y que ha capacitado a la Iglesia a lo largo de siglos para transmitir el Evangelio, es el mismo Esp\u00edritu que hace comprender la Palabra en los acontecimientos actuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los episcopados y las\/os te\u00f3logas\/os de Am\u00e9rica Latina y el Caribe han recurrido al m\u00e9todo (europeo) del ver-juzgar-actuar para hallar la voluntad de Dios en el presente y para ponerla en pr\u00e1ctica. En esto han imitado el uso que <em>Gaudium et spes<\/em> hizo de este m\u00e9todo.\u00a0 La Iglesia latinoamericana y caribe\u00f1a ha puesto atenci\u00f3n a los signos de los tiempos. Desde su contexto ha querido comprender la Palabra de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Un renovado concepto de magisterio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Lumen gentium<\/em> ha contribuido a concebir la Iglesia y el magisterio de un modo nuevo. La noci\u00f3n de la Iglesia como Pueblo de Dios ha permitido que la Iglesia latinoamericana radique m\u00e1s profundamente en su historia respetiva, profundizando en la dignidad de sujetos hist\u00f3ricos socialmente desconsiderados y haciendo camino junto a otras tradiciones religiosas y filos\u00f3ficas. El compromiso en favor de los pobres de los cat\u00f3licos y de otros que no lo son, facilita pensar que la Iglesia que enra\u00edza en una misma historia configurada entre todos los seres humanos, constituye un <em>locus theologicus<\/em> a la vez <em>alienus et proprius. <\/em>Ella, en la \u00e9poca correspondiente, debe mediar fe y raz\u00f3n, a trav\u00e9s de un di\u00e1logo entre fe y ciencias, fe y cultura, y fe y justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este modo de ser Iglesia se expresa en Am\u00e9rica Latina y el Caribe en un renovado modo de entender el magisterio. Hasta antes del Concilio el magisterio latinoamericano fue, en realidad, pr\u00e1cticamente europeo. Desde la conferencia de Medell\u00edn en adelante la Iglesia continental \u2013 de un modo semejante a como una persona alcanza la mayor\u00eda de edad \u2013 ha podido comprobar en la pr\u00e1ctica que su acci\u00f3n evangelizadora corresponde a la atenci\u00f3n que ella ha puesto en el discernimiento contextual de los signos de su tiempo. En esta II conferencia episcopal obispos y te\u00f3logos han llegado a semejantes resultados acerca de la necesidad de realizar cambios sociales mayores. La tercera conferencia realizada en Puebla (1979) subray\u00f3 la importancia de la evangelizaci\u00f3n que los mismos pobres hacen de la Iglesia. En esta Iglesia ha llegado a ser posible hablar de un <em>magisterium pauperum<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia de Am\u00e9rica Latina y el Caribe ha descubierto por experiencia propia que Dios opta por los pobres y que, para ser cristiana, ella debe hacer lo mismo. Las cuatro \u00faltimas conferencias episcopales han insistido en que esta opci\u00f3n radica en la revelaci\u00f3n. Tambi\u00e9n tres papas han compartido y ratificado el magisterio del episcopado del continente. Juan Pablo II confirm\u00f3 a lo largo de todos sus a\u00f1os de pontificado la opci\u00f3n preferencial por los pobres; Benedicto XVI, en Aparecida, subray\u00f3 su \u00edndole cristol\u00f3gica; y Francisco, el primer papa latinoamericano, ha insistido en ella a\u00fan con m\u00e1s fuerza que los anteriores, sea con su magisterio sea con sus gestos. En Am\u00e9rica Latina y el Caribe se valora que el magisterio episcopal favorable a los pobres y a las v\u00edctimas haya sido refrendado por m\u00e1rtires como el santo Oscar Arnulfo Romero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 La infalibilidad como <em>convicci\u00f3n fundamental<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La (i) halla sustento en la Escritura. En esta se revela la (i) del Dios fiel con la humanidad y la creaci\u00f3n a trav\u00e9s de los seres humanos practican la fidelidad unos con otros. Esta es la verdad m\u00e1s profunda de la (i) de Dios. Pero, as\u00ed como la verdad acerca de Dios excede las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas y el mismo magisterio, su amor es mayor que la praxis de las cristianas y cristianos. Estos no pueden saber a ciencia cierta si su praxis, aun cuando quiera ser seguimiento de Cristo, es correcta. Siempre es posible una pr\u00e1ctica cristiana ideol\u00f3gica. El juicio \u00faltimo sobre su calidad es escatol\u00f3gico. Entre tanto, el magisterio del obispo de Roma, en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s obispos, cumple un servicio indispensable e insustituible en el discernimiento de la \u00edndole cristiana de la praxis de los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter principalmente pr\u00e1ctico de la (i) cristiana &#8211; esta misma como <em>convicci\u00f3n<\/em> b\u00e1sica de la misericordia y la justicia de Dios \u2013 facilita la convergencia entre quienes siguen a Jes\u00fas y los que no creen en \u00e9l. Entre los disc\u00edpulos de Cristo y los que no lo son hay una diferencia religiosa importante, pero no decisiva. Pues estos pueden no compartir un credo, pero en la medida que convergen en acciones favorables al mundo y la creaci\u00f3n en general, no se equivocan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta \u00f3ptica se plantea tambi\u00e9n el di\u00e1logo ecum\u00e9nico e interreligioso. La apertura a la universalidad del amor de Dios obliga a considerar secundarias las diferencias religiosas. Pues la praxis que cumple los requerimientos de este amor, subvierte los ordenamientos sociales, pol\u00edticos, culturales y religiosos que dividen y excluyen a los seres humanos. Tanto o m\u00e1s inquietantes han de ser para la Iglesia Cat\u00f3lica los males que aquejan a la humanidad como los cismas y herej\u00edas que atentan contra su unidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Pueblo de Dios es infalible cuando cree (LG 12), en la comprensi\u00f3n de que este pueblo ense\u00f1a (<em>docens<\/em>) porque aprende (<em>dicens<\/em>) de su propia experiencia espiritual colectiva e hist\u00f3rica de Dios trino. Pero no cualquier f\u00f3rmula que declare la (i) de alg\u00fan asunto debiera tener la misma autoridad. Solo el Romano pont\u00edfice, en beneficio de la unidad de la Iglesia, expresa aut\u00e9nticamente la (i) (DV 10b), movi\u00e9ndola a avanzar por un mismo camino tras la consecuci\u00f3n escatol\u00f3gica del Reino. Este camino propuesto por el papa puede ser recorrido con otros seres humanos y pueblos. Pues tambi\u00e9n estos, aun en el caso que no lo sepan, pueden llegar a tener parte en el Reino en la medida que se dejen inspirar por el Esp\u00edritu que en Pentecost\u00e9s fue derramado para proseguir la obra de amor universal de Cristo muerto y resucitado (LG 17a).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desempe\u00f1o del magisterio del Papa y de los obispos es obligante para el Pueblo de Dios. Lo es, formalmente, por la investidura que les otorga la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica y, materialmente, por la autoridad que les confiere la pr\u00e1ctica milenaria del amor misericordioso de Dios. A su efecto, este Pueblo debe adentrarse en el conocimiento de las fuentes de la revelaci\u00f3n (<em>loci proprii<\/em>) y considerar el aporte de la raz\u00f3n, de la filosof\u00eda, de las ciencias, de las lenguas, de la cultura y de las religiones (los <em>loci alieni<\/em>). La fuente primera de esta articulaci\u00f3n la constituye la Iglesia en acto, a saber, la Iglesia enraizada en la historia y el mundo, y no aparte de \u00e9l. Esta es, la Iglesia que vive del amor fidedigno de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dogma de la (i) ha sido discutido en la Iglesia desde su formulaci\u00f3n. En la actualidad se hace dif\u00edcil reconocer en el Sumo Pont\u00edfice y el episcopado en comuni\u00f3n con \u00e9l el poder de decidir lo que han de creer las\/los cristianas\/os. Se trata de una doctrina impopular. Sin embargo, debe reconocerse en las autoridades de la Iglesia la potestad de guiar al Pueblo de Dios con convicci\u00f3n en materias que pastoralmente tengan gran importancia. Ellas han de auscultar la fe de la Iglesia que radica en los y las bautizadas. Estos, a su vez, tienen la obligaci\u00f3n y el derecho de acoger de sus pastores indicaciones seguras de c\u00f3mo vivir su cristianismo. En todo caso, el ejercicio de la (i) debiera cumplir con la exigencia que el mismo Concilio Vaticano I impuso (contra el fide\u00edsmo y el racionalismo) de articular fe y raz\u00f3n. De este modo, lo que los fieles han de asumir como una ense\u00f1anza revelada de parte del obispo de Roma y los dem\u00e1s obispos tendr\u00eda que ser, de alg\u00fan modo, inteligible y practicable por quienes no comparten el credo de la Iglesia. La opci\u00f3n preferencial por los pobres formulada por la Iglesia de Am\u00e9rica Latina y el Caribe constituye un ejemplo de una convicci\u00f3n evang\u00e9lica fundamental que puede ser practicada por cualquier ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Jorge Costadoat SJ<\/em>. Centro Teol\u00f3gico Manuel Larra\u00edn. Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile. Universidad Alberto Hurtado. Texto original espa\u00f1ol. Enviado: 30\/09\/2022; Aprobado: 30\/10\/2022; Publicado: 30\/12\/2022.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOARES, Afonso M. Ligorio. Dogma. In PASSOS, Jo\u00e3o D\u00e9cio Passos; SANCHEZ, Wagner Lopes (Coord.). <em>Dicion\u00e1rio do Conc\u00edlio Vaticano II<\/em>, Paulus, S\u00e3o Paulo, 2015, p. 300-306.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRIGHENTI, Agenor. Magist\u00e9rio. In PASSOS, Jo\u00e3o D\u00e9cio Passos; SANCHEZ, Wagner Lopes (Coord.). <em>Dicion\u00e1rio do Conc\u00edlio Vaticano II<\/em>, Paulus, S\u00e3o Paulo, 2015, p. 574-578.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00dcNERMANN, Peter.\u00a0<em>Fe, tradici\u00f3n y teolog\u00eda como acontecer de habla y verdad<\/em>, Herder, Barcelona, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">K\u00dcNG, Hans. <em>\u00bfInfalible? <\/em>Una pregunta. Barcelona, 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, Karl. <em>La infalibilidad de la Iglesia<\/em>. Madrid: BAC, 1978.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SESBO\u00dc\u00c9, Bernard. <em>La infalibilidad de la Iglesia. <\/em>Historia y teolog\u00eda. Malia\u00f1o: Sal Terrae, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SILVA, Joaqu\u00edn. <em>El Magisterio en la Iglesia cat\u00f3lica<\/em>. Santiago: Arzobispado de Santiago, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">THILS, Gustave. <em>L&#8217;infaillibilit\u00e9\u00a0 pontificiale. <\/em>Source-Conditions-Limite. Gembloux: Duculot, 1969.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TRIGO, Pedro. Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo en el cristianismo latinoamericano. Malia\u00f1o: Sal Terrae, 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 Del Vaticano I en adelante 2 Giro latinoamericano 3 Un renovado concepto de revelaci\u00f3n 4 Un renovado concepto de magisterio 5 La infalibilidad como convicci\u00f3n fundamental Conclusi\u00f3n Referencias Introducci\u00f3n El dogma de la infalibilidad (i) de la Iglesia tiene una connotaci\u00f3n te\u00f3rica y una pr\u00e1ctica. En la actualidad se hace dif\u00edcil de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[99],"tags":[],"class_list":["post-2722","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-fundamental-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2722","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2722"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2722\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2797,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2722\/revisions\/2797"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}