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{"id":2700,"date":"2022-12-30T08:53:09","date_gmt":"2022-12-30T11:53:09","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2700"},"modified":"2023-02-19T18:13:08","modified_gmt":"2023-02-19T21:13:08","slug":"biblia-y-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2700","title":{"rendered":"Biblia y Ciencia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00cdndice<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Desde los inicios hasta la revoluci\u00f3n cient\u00edfica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La Revoluci\u00f3n Cient\u00edfica y la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Cuestiones contempor\u00e1neas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe cristiana, cuyo libro sagrado es la Biblia, y la ciencia coexisten en Occidente desde hace 20 siglos. La fe quiere dar una respuesta integral al sentido de la vida y del mundo a partir de la Revelaci\u00f3n divina. La ciencia quiere conocer toda la realidad seg\u00fan la raz\u00f3n que analiza y demuestra. El sujeto humano que cree y sabe es el mismo. No puede romper o renunciar a la posibilidad de creer y saber, o incluso saber a trav\u00e9s de la fe y la raz\u00f3n cient\u00edfica que analiza y demuestra. En el pasado, estos dos dominios no estaban separados ni eran independientes. La teolog\u00eda, la filosof\u00eda y las diversas ciencias estaban profundamente entrelazadas en una interdependencia jer\u00e1rquica. La modernidad oper\u00f3 una separaci\u00f3n entre estos tipos de saberes, d\u00e1ndoles autonom\u00eda. Empiezan a convivir, no sin extra\u00f1ezas y conflictos. En la historia de la Iglesia se advierte una relaci\u00f3n muy compleja, que va del est\u00edmulo a la aversi\u00f3n, de la tolerancia a la persecuci\u00f3n violenta, de la convivencia fruct\u00edfera a la exclusi\u00f3n mutua, seg\u00fan la s\u00edntesis del historiador Georges Minois utilizada en esta entrada (MINOIS, 1992, p. p\u00e1g. 2 -33). Los conflictos entre la fe cristiana y la ciencia involucran siempre la forma de entender e interpretar la Biblia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Vaticano II (1962-1965) afirma que la investigaci\u00f3n en todos los campos del conocimiento, realizada de manera verdaderamente cient\u00edfica y seg\u00fan las normas morales, nunca se opone a la fe, ya que las realidades profanas y de fe tienen su origen en el mismo Dios. Por el contrario, quien se esfuerza con humildad y constancia en escudri\u00f1ar los secretos de la naturaleza est\u00e1, en cierto modo, llevado de la mano de Dios, incluso sin darse cuenta, porque Dios sustenta todas las cosas y las hace ser lo que son. Y el Concilio deplora tambi\u00e9n ciertas actitudes de los cristianos por no reconocer suficientemente la leg\u00edtima autonom\u00eda de la ciencia, y por las disputas y controversias que han suscitado, haciendo pensar a muchos que fe y ciencia eran incompatibles. Como ejemplo de este error, se menciona el caso de Galileo Galilei (GS, n. 36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso Galileo se convirti\u00f3 en un emblema del conflicto. Antes y despu\u00e9s hay otros conflictos e interacciones igualmente positivas. Vale la pena saber algo de esta historia que revela mucho sobre la fe cristiana, Occidente y los caminos que dieron origen a la modernidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Desde los inicios hasta la revoluci\u00f3n cient\u00edfica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, hay textos b\u00edblicos muy favorables a la ciencia. Los libros de Proverbios, Salmos, Sabidur\u00eda y Eclesi\u00e1stico abundan en elogios del conocimiento, del estudio y de la investigaci\u00f3n: \u201cel conocimiento es corona de los prudentes\u201d (Pr 14,18); \u201cEl Se\u00f1or es el que da la sabidur\u00eda, y de su boca sale el conocimiento y la raz\u00f3n\u201d (Pr 2,6). La ciencia es un don de Dios, y el libro de la Sabidur\u00eda es un verdadero himno al conocimiento cient\u00edfico. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, hab\u00eda un conocimiento muy limitado. En la cosmolog\u00eda b\u00edblica, el mundo se hizo en seis d\u00edas. La tierra es la primera estrella del universo, nacida antes que el sol y las estrellas. Est\u00e1 inm\u00f3vil y tiene forma de plato. Las monta\u00f1as de la tierra sostienen la b\u00f3veda del cielo. Esta b\u00f3veda es una placa s\u00f3lida, el firmamento, donde cuelgan las estrellas. Sobre el firmamento, hay un dep\u00f3sito de agua de donde viene la lluvia. Basta que se abran sus compuertas, que caiga la lluvia. Sobre todo est\u00e1 el trono de Dios, que ve a los hombres a trav\u00e9s de las aberturas del firmamento. Esta fue la cosmolog\u00eda en el siglo VI a. C. que sustent\u00f3 las narraciones de la creaci\u00f3n en el libro de G\u00e9nesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Nuevo Testamento, Pablo no plantea directamente el problema de la ciencia, sino el de la evangelizaci\u00f3n y la resistencia a la que se enfrenta al anunciar el Evangelio. Para \u00e9l: \u201cla ciencia infla, pero el amor edifica\u201d (1Cor 8,1); y \u201caunque tuviera el don de profec\u00eda, el conocimiento de todos los misterios y todo conocimiento&#8230; si me falta el amor, nada soy\u201d (1Cor 13,2). La oposici\u00f3n entre la \u201clocura de la cruz\u201d y la \u201csabidur\u00eda del mundo\u201d est\u00e1 en el centro de la ense\u00f1anza de Pablo, que se enfrent\u00f3 al rechazo del Evangelio por parte de los sabios griegos. \u00c9l pregunta: &#8220;\u00bfNo ha convertido Dios en necedad la sabidur\u00eda de este mundo?&#8221; (1Cor 1,20). Estas ense\u00f1anzas no son estimulantes para la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal desconfianza fue heredada por los Padres de la Iglesia y por san Agust\u00edn: \u201cde nada sirve escudri\u00f1ar profundamente lo que sustenta la naturaleza de las cosas, como hacen los fil\u00f3sofos griegos llamados f\u00edsicos [\u2026] predicen el eclipse de sol, pero no se dan cuenta de lo que sostiene todas las cosas\u201d (AGUST\u00cdN apud MINOIS, 1990, p. 120). Tambi\u00e9n hubo una inminente expectativa de la venida gloriosa de Cristo y el fin del mundo, que dur\u00f3 hasta el siglo XVII. Para algunos Padres de la Iglesia, la ciencia era in\u00fatil: \u00bfpor qu\u00e9 estudiar la estructura de un mundo destinado a desaparecer pronto? Adem\u00e1s, ella enorgullec\u00eda a los hombres. Aun as\u00ed, la ciencia era posible y era un medio para conocer la verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre tiene dos caminos para el conocimiento de la verdad: la fe y el estudio racional de la naturaleza. de Dios. Para cada uno hab\u00eda un manual: el libro de la Revelaci\u00f3n, la Sagrada Escritura, en la que Dios confi\u00f3 sus secretos a la humanidad, y el &#8220;libro de la naturaleza&#8221; (<em>liber naturae<\/em>), el universo en el que vivimos, la creaci\u00f3n, que tambi\u00e9n viene de Dios. Cada libro tiene una clave de lectura: la fe para las Escrituras y la raz\u00f3n para la naturaleza. Y cada libro tiene su lector autorizado: los te\u00f3logos y los cient\u00edficos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hay contradicci\u00f3n en ciertos puntos entre te\u00f3logos y cient\u00edficos, es porque uno u otro est\u00e1n equivocados, y conviene revisar sus interpretaciones. Si se prueba una verdad cient\u00edfica, declara San Agust\u00edn, corresponde a los exegetas y te\u00f3logos revisar sus interpretaciones, ya que nada es m\u00e1s da\u00f1ino para la religi\u00f3n que los cristianos sosteniendo errores cient\u00edficos en nombre de la Biblia (AGOSTINHO, 1972, p. 615-616). De esta manera se arruina toda la credibilidad de la Escritura. Estas intuiciones de san Agust\u00edn son v\u00e1lidas hoy y permiten resolver grandes conflictos, aunque \u00e9l no aceptase plenamente la autonom\u00eda de la ciencia. Para San Agust\u00edn, la autoridad de la Escritura era superior a la de las ciencias. Frente a hip\u00f3tesis contradictorias de la ciencia, el te\u00f3logo debe elegir la hip\u00f3tesis m\u00e1s plausible, en funci\u00f3n de las exigencias de la fe. Por ejemplo: se dice en G\u00e9nesis que Dios separ\u00f3 las aguas superiores de las aguas inferiores. Aqu\u00ed hay una verdad de fe. El papel de la ciencia es explicar c\u00f3mo esto es posible. Ahora bien, entre las teor\u00edas cient\u00edficas griegas, hay una que afirma la presencia de cavidades ubicadas en la b\u00f3veda celeste que son aptas para retener agua: esa es una buena teor\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Occidente, la ciencia estuvo al servicio de la fe en la Edad Media y as\u00ed se desarroll\u00f3. En el a\u00f1o 990 se cre\u00f3 en Chartres una escuela episcopal, que pas\u00f3 a ser conocida como la Escuela de Chartres. Fue dirigida de 1006 a 1028 por el obispo Fulberto y alcanz\u00f3 tal prestigio que se convirti\u00f3 en el principal centro cient\u00edfico de los siglos XI y XII, con la ambici\u00f3n de lograr una s\u00edntesis entre fe y ciencia. All\u00ed, muchos hombres de Iglesia se lanzaron con entusiasmo al estudio de las ciencias, que revelaban las maravillas de Dios. Confiados en la racionalidad del mundo, cuya garant\u00eda era Dios, se dispusieron a explicar las Escrituras. Todo pod\u00eda explicarse mediante la f\u00edsica y las matem\u00e1ticas, y un hombre como Thierry de Chartres ten\u00eda la ambici\u00f3n de describir los seis d\u00edas de la creaci\u00f3n en los t\u00e9rminos de la f\u00edsica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dato m\u00e1s curioso de esa \u00e9poca es el papa del a\u00f1o 1000, Gerberto, elegido con el nombre de Silvestre ll. Con \u00e9l, la ciencia se adue\u00f1\u00f3 de la Sede de Pedro. Gerbert fue un gran cient\u00edfico de su \u00e9poca, probablemente el mejor matem\u00e1tico y astr\u00f3nomo, y pose\u00eda un vasto conocimiento en f\u00edsica, qu\u00edmica, medicina, zoolog\u00eda y bot\u00e1nica. Un hombre enciclop\u00e9dico <em>avant la lettre<\/em>, antes de que existiera ese t\u00e9rmino. \u00bfSe puede imaginar una consagraci\u00f3n m\u00e1s radiante del matrimonio entre Iglesia y ciencia? Fue maestro del obispo Fulberto y uno de los mayores entusiastas de la s\u00edntesis entre fe y ciencia. Esta incipiente ciencia medieval, hoy en gran parte obsoleta, plante\u00f3 problemas y fue precursora de la ciencia moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIV surge el nominalismo, corriente filos\u00f3fica que operaba una deconstrucci\u00f3n y una reelaboraci\u00f3n de los saberes existentes hasta entonces. Su principal exponente es el franciscano Guillermo de Ockham. Para \u00e9l, el mundo es una multiplicidad de seres individuales, absolutamente contingentes, sin relaci\u00f3n de conexiones inmutables y necesarias, sin una naturaleza ni esencia. El ser individual es un acto puro de la voluntad creadora divina, resultado de una elecci\u00f3n que, siendo divina, no est\u00e1 limitada ni constre\u00f1ida por conexiones inmutables y necesarias, nacidas de la naturaleza, la causalidad o cualquier otra raz\u00f3n metaf\u00edsica. El nominalismo proviene del nombre. El conocimiento humano se limita al nombre que asignamos a los seres. No hay naturaleza ni esencia, elementos que las cosas puedan tener en com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Ockham, el conocimiento que podemos tener del mundo es un conocimiento probable, basado en experiencias repetidas, porque lo que sucedi\u00f3 en el pasado tiene una alta probabilidad de suceder en el futuro. Con esto, el pensamiento nominalista rompi\u00f3 con el marco conceptual-especulativo precedente, incluida la cosmolog\u00eda antigua, y favoreci\u00f3 la tradici\u00f3n experimental. Con esta ruptura, allan\u00f3 el camino para la ciencia moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los disc\u00edpulos de Ockham comenzaron a cuestionar el geocentrismo y afirmaron el movimiento parcial de la Tierra. Se plante\u00f3 la hip\u00f3tesis de que algunos planetas giraban alrededor del Sol. En 1377, el te\u00f3logo y astr\u00f3nomo franc\u00e9s Nicol\u00e1s Oresme demostr\u00f3 que ser\u00eda mucho m\u00e1s sencillo explicar el movimiento celeste si fuera la Tierra la que se moviera, y declar\u00f3 que los pasajes de la Biblia que hablan del movimiento del Sol no son m\u00e1s que im\u00e1genes, formas de hablar, \u201ccomo donde est\u00e1 escrito que Dios se arrepinti\u00f3, se enoj\u00f3, se calm\u00f3 y otras cosas que no son literales\u201d (ORESME apud MINOIS, 1992, p. 12). Oresme fue nombrado obispo de Lisieux y nunca fue atacado por sus audaces hip\u00f3tesis. En el siglo XV, el fil\u00f3sofo y cardenal Nicol\u00e1s de Cusa tambi\u00e9n difundi\u00f3 ideas audaces, diciendo que el universo no tiene centro, que la Tierra se mueve y que los planetas est\u00e1n poblados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tratarse de la ciencia en Occidente, no se pretende desvalorizar otras civilizaciones que tienen su originalidad y que tambi\u00e9n forman parte del patrimonio com\u00fan de la humanidad, as\u00ed como la civilizaci\u00f3n cristiana. Esto se benefici\u00f3 de las contribuciones cient\u00edficas griegas, jud\u00edas e isl\u00e1micas. A finales del primer milenio y principios del segundo, las mayores bibliotecas del mundo estaban en el mundo isl\u00e1mico. Las obras griegas cl\u00e1sicas fueron traducidas al \u00e1rabe. La medicina y la astronom\u00eda \u00e1rabes fueron notables. De esta civilizaci\u00f3n proceden el alcohol, el \u00e1lgebra y la numeraci\u00f3n ar\u00e1biga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La Revoluci\u00f3n Cient\u00edfica y la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hito clave en el pensamiento occidental y la historia humana fue la revoluci\u00f3n cient\u00edfica. Con ella, la ciencia se separa de la filosof\u00eda y la religi\u00f3n, y gana autonom\u00eda. La qu\u00edmica se separa de la alquimia, la medicina de la magia y la astronom\u00eda de la astrolog\u00eda. Surge un nuevo paradigma, una nueva forma de pensar y una nueva visi\u00f3n del mundo que han marcado definitivamente la cultura moderna. Todo comenz\u00f3 a ser cuestionado por la ciencia y su dominio luego se extendi\u00f3 a la psique, la sociedad, la econom\u00eda y otras \u00e1reas de la realidad. Hubo que repensar otros saberes y se deshicieron varias certezas inquebrantables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El can\u00f3nigo y canonista polaco Nicol\u00e1s Cop\u00e9rnico retom\u00f3 las teor\u00edas sobre el movimiento de la tierra y compuso la teor\u00eda helioc\u00e9ntrica, basada en observaciones y c\u00e1lculos matem\u00e1ticos. Demostr\u00f3 que el movimiento de la tierra es suficiente para explicar todas las desigualdades que aparecen en el cielo. Estaba convencido de que la funci\u00f3n del erudito es buscar la verdad en todas las cosas, hasta el l\u00edmite concedido por Dios a la raz\u00f3n humana. Su gran obra <em>De revolutionibus orbium coeslestium<\/em> (Sobre las revoluciones de las esferas celestes) se public\u00f3 en 1534 y tuvo un gran impacto. Al desplazar a la tierra del centro del universo, Cop\u00e9rnico tambi\u00e9n cambi\u00f3 el lugar del hombre en el cosmos. La revoluci\u00f3n astron\u00f3mica implic\u00f3 tambi\u00e9n una revoluci\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el historiador de la ciencia Thomas S. Kuhn:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hombres que cre\u00edan que su morada terrestre era solo un planeta, girando ciegamente alrededor de una entre miles de millones de estrellas, estaban comenzando a evaluar su posici\u00f3n en el esquema c\u00f3smico de manera muy diferente a sus predecesores, quienes ve\u00edan la Tierra como el \u00fanico centro focal de la creaci\u00f3n divina (KUHN apud REALE; ANTISERI, 1990, p. 212)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de Cop\u00e9rnico, los astr\u00f3nomos pasaron a vivir en un mundo diferente. Fue el autor de una revoluci\u00f3n que lleva su nombre: la Revoluci\u00f3n Copernicana. En el curso de esta revoluci\u00f3n intelectual, surgieron otros nombres, como el de Johannes Kepler, a finales del siglo XVI y principios del XVII. Descubri\u00f3 las \u00f3rbitas el\u00edpticas de los planetas y su tiempo de revoluci\u00f3n alrededor del sol, relacion\u00e1ndolos con sus respectivas distancias. Sus descubrimientos muy originales fueron impulsados \u200b\u200bpor la fe en el sistema copernicano, que estaba vinculado a la fe plat\u00f3nica de que una raz\u00f3n matem\u00e1tica divina presid\u00eda la creaci\u00f3n del mundo. Su vida de cient\u00edfico, de alegres expectativas y amargas desilusiones, de repetidos esfuerzos y sucesivos fracasos, los callejones sin salida en los que se encuentra, la tenacidad con la que emprende el desarrollo de dif\u00edciles c\u00e1lculos, la constancia y perseverancia en la b\u00fasqueda de un orden, se deben a la fe de que ese orden existe y de que fue Dios quien lo cre\u00f3. Vemos en su vida una verdadera lucha con el \u00c1ngel, que al final no le niega su bendici\u00f3n (KUHN apud REALE; ANTISERI, 1990, p. 246).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los grandes nombres de la revoluci\u00f3n cient\u00edfica, Galileo Galilei (1564-1642) es considerado el fundador de la ciencia moderna, por haber teorizado el m\u00e9todo cient\u00edfico y la autonom\u00eda de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Matem\u00e1tico y astr\u00f3nomo, utiliz\u00f3 un descubrimiento reciente, el telescopio, lo perfeccion\u00f3 y lo apunt\u00f3 al cielo. A partir de entonces, hizo notables innovaciones, vio cosas que nadie hab\u00eda visto antes y sac\u00f3 conclusiones inusitadas. Vio que la luna no est\u00e1 hecha de una superficie lisa y pulida en absoluto, sino \u00e1spera y desigual. Y, del mismo modo, que la faz de la tierra est\u00e1, en gran parte, cubierta de prominencias, valles y recodos. Con este hallazgo, se socava la distinci\u00f3n entre cuerpos terrestres y celestes, pilar de sustentaci\u00f3n de la cosmolog\u00eda de Arist\u00f3teles y Ptolomeo. Galileo tambi\u00e9n estaba convencido de que los conocimientos geom\u00e9tricos y matem\u00e1ticos son definitivos, necesarios y seguros, ya que la naturaleza est\u00e1 escrita en lenguaje geom\u00e9trico y matem\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En f\u00edsica compuso las leyes del movimiento, y en astronom\u00eda retom\u00f3 el sistema copernicano, enriquecido con nuevas observaciones y c\u00e1lculos, haci\u00e9ndolo casi irrefutable. Ante el conflicto con las Escrituras, propuso una nueva interpretaci\u00f3n y una nueva relaci\u00f3n entre el libro sagrado y la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Galileo, se equivocan quienes pretenden detenerse siempre en el sentido puro de las palabras, porque entonces en la Escritura aparecer\u00edan no s\u00f3lo diversas contradicciones, sino tambi\u00e9n graves herej\u00edas y blasfemias, pues habr\u00eda que ver en Dios pies, manos y ojos, as\u00ed como efectos corporales y humanos, como los de la ira, de arrepentimiento, de odio e incluso, a veces, de olvido de las cosas pasadas y de ignorancia de las futuras. La ciencia y la fe para \u00e9l, en suma, se sit\u00faan y se relacionan de la siguiente manera: 1) la Escritura es necesaria para la salvaci\u00f3n del hombre; 2) Los \u201cart\u00edculos concernientes a la salvaci\u00f3n y al establecimiento de la fe\u201d son tan firmes que contra ellos \u201cno hay peligro de que pueda surgir alguna doctrina v\u00e1lida y eficaz\u201d; 3) Por sus finalidades, la Escritura no tiene autoridad respecto de todo aquel conocimiento que pueda establecerse por medio de \u201cexperiencias sensibles y demostraciones necesarias\u201d; 4) Cuando habla de lo que es necesario para nuestra salvaci\u00f3n (o de cosas que no se pueden conocer por ning\u00fan otro medio o por otra ciencia), la Escritura no puede ser desmentida; 5) Sin embargo, por cuanto los escritores sagrados se dirigieron a la &#8220;gente com\u00fan ruda e indisciplinada&#8221;, en muchos pasajes la Escritura necesita interpretaci\u00f3n; 6) La ciencia puede ser un medio para interpretaciones correctas; 7) No todos los int\u00e9rpretes de las Escrituras son infalibles; 8) No se puede comprometer a la Escritura en cosas que el hombre puede conocer con su raz\u00f3n; 9) La ciencia es aut\u00f3noma: sus verdades se establecen con experiencias sensibles y demostraciones ciertas, y no con base en la autoridad de la Escritura; 10) En cuestiones naturales, la Escritura viene en \u00faltimo lugar (GALILEO apud REALE; ANTISERI, 1990, p. 264-266).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede concluir, por tanto, que en opini\u00f3n de Galileo la ciencia y la fe son compatibles. La ciencia nos dice \u201cc\u00f3mo va el cielo\u201d y la fe nos dice \u201cc\u00f3mo se va al cielo\u201d. Y cuando surgen aparentes contradicciones, hay que sospechar inmediatamente que el cient\u00edfico se ha convertido en metaf\u00edsico, o bien que el religioso ha convertido el texto sagrado en un tratado de f\u00edsica o de biolog\u00eda. Las afirmaciones de Galileo, con esta innovadora hermen\u00e9utica, otorgan un nuevo lugar a la Biblia en la configuraci\u00f3n del conocimiento humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas de sus posiciones ya hab\u00edan sido, de alg\u00fan modo, defendidas por Nicol\u00e1s Oresme en el siglo XIV. \u00bfPor qu\u00e9 entonces se conden\u00f3 a Galileo? Por la Contrarreforma. La Iglesia cat\u00f3lica, celosa de la lucha contra el protestantismo, asumi\u00f3 una postura muy defensiva en relaci\u00f3n con las novedades. El Concilio de Trento proh\u00edbe interpretar las Escrituras contra el consenso un\u00e1nime de los Padres de la Iglesia (DENZIGER; H\u00dcNERMANN, 2007, n. 1507). En ese momento, no se pod\u00eda admitir que ning\u00fan cristiano fiel, incluso un gran cient\u00edfico, estableciese principios hermen\u00e9uticos de interpretaci\u00f3n de la Biblia y propusiese interpretaciones de tal o cual pasaje. Ah\u00ed est\u00e1 la ra\u00edz del choque entre Galileo y la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un te\u00f3logo jesuita, el cardenal Belarmino, con la intenci\u00f3n de salvar el magisterio de la Iglesia, afirm\u00f3 que el sistema copernicano pod\u00eda explicar las apariencias de la observaci\u00f3n y de los c\u00e1lculos matem\u00e1ticos, pero no correspond\u00eda a la realidad. Tanto Cop\u00e9rnico como Galileo estaban convencidos de lo contrario, a saber, que el movimiento de la tierra es real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mundo protestante, la teor\u00eda de Cop\u00e9rnico tambi\u00e9n fue hostilizada.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus Charlas de sobremesa, Lutero parece haber afirmado (1539): \u201cLa gente escuchaba a un astr\u00f3logo de dos centavos, que buscaba demostrar que es la Tierra la que gira y no los cielos y el firmamento, el sol y la luna [\u2026]. Este insensato pretende subvertir toda la ciencia astron\u00f3mica. Pero la Sagrada Escritura nos dice que Josu\u00e9 orden\u00f3 al sol, y no a la tierra, que se detuviera\u201d. En su Comentario sobre el G\u00e9nesis, Calvino cita el vers\u00edculo inicial del Salmo 93, que dice: &#8220;S\u00ed, el mundo permanece firme, nunca temblar\u00e1&#8221;. Y se pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n tendr\u00e1 la osad\u00eda de anteponer la autoridad de Cop\u00e9rnico a la del Esp\u00edritu Santo\u201d? (REALE; ANTISERI, 1990, p. 259)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Contrarreforma, la Iglesia Cat\u00f3lica cre\u00f3 instrumentos para proteger su fe y combatir el protestantismo. Uno fue la Inquisici\u00f3n romana, establecida por el Papa Pablo III en 1542, encabezada por una comisi\u00f3n permanente de cardenales para combatir la herej\u00eda. Esta instituci\u00f3n pronto tom\u00f3 el nombre de Congregaci\u00f3n del Santo Oficio. Ella fue la encargada de combatir todas las desviaciones doctrinales y morales, y no dud\u00f3 en condenar severamente aquellas tesis que le parecieron peligrosas o contrarias a la pureza de la fe, as\u00ed como a las personas que las defend\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1600, el dominico Giordano Bruno fue quemado vivo en Roma por decisi\u00f3n del Santo Oficio. En sus escritos, m\u00e1s po\u00e9ticos que rigurosos, impregnados de m\u00e1gico hermetismo, afirmaba que: el universo era infinito y eterno, compuesto por una infinidad de cuerpos min\u00fasculos, los \u00e1tomos; tiene multitud de mundos como el nuestro; las estrellas son enormes bolas de fuego; el sol no es m\u00e1s que una estrella, y la tierra es un peque\u00f1o punto que se mueve en el espacio. Este universo lo es todo, y Dios no es separable del mundo. Con esta concepci\u00f3n pante\u00edsta, Bruno neg\u00f3 la doctrina de la Sant\u00edsima Trinidad. El motivo de su condena fueron sus declaraciones religiosas, no sus concepciones sobre el cosmos. Pero luego, se le consider\u00f3, err\u00f3neamente, el primer m\u00e1rtir de la ciencia (NUMBERS, 2012, p. 79-88).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de la Inquisici\u00f3n, la Iglesia cre\u00f3 otro instrumento de control: el <em>Index librorum prohibitorum<\/em> (\u00cdndice de Libros Prohibidos), o simplemente el <em>\u00cdndice<\/em>. Fue obra del Papa Pablo IV, en 1559, que consisti\u00f3 en una lista constantemente actualizada de obras prohibidas, juzgadas contrarias a la fe y la moral, cuya lectura estaba prohibida a los fieles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1616, el Santo Oficio conden\u00f3 la doctrina de Cop\u00e9rnico y transmiti\u00f3 la sentencia a la Congregaci\u00f3n del \u00cdndice. Se advirti\u00f3 a Galileo que abandonara la idea copernicana y no la ense\u00f1ara m\u00e1s, bajo pena de prisi\u00f3n. Como continu\u00f3 ense\u00f1ando la doctrina prohibida, fue objeto de m\u00e1s procesamiento por parte de la Inquisici\u00f3n. En 1633, Galileo fue condenado a cadena perpetua en r\u00e9gimen domiciliario y a retractarse de sus ideas ante los tribunales. Estos son los t\u00e9rminos de la condenaci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decimos, pronunciamos, sentenciamos y declaramos que t\u00fa, el mencionado Galileo, por las cosas aducidas en el proceso y por las que confesaste como referidas antes, te convertiste para este Santo Oficio en vehementemente sospechoso de herej\u00eda, es decir, de haber sostenido y cre\u00eddo en falsa doctrina y contraria a las sagradas y divinas escrituras, que el sol es el centro de la tierra y que no se mueve de este a oeste, mientras que la tierra se mueve y no est\u00e1 en el centro del mundo, adem\u00e1s de que se puede sostener y defender como probable una opini\u00f3n despu\u00e9s de haber sido declarada y definida como contraria a la Sagrada Escritura. Y, en consecuencia, est\u00e1s sujetos a todas las censuras y penas de los sagrados c\u00e1nones y dem\u00e1s constituciones generales y particulares impuestas y promulgadas contra semejantes delincuentes. Y por las cuales nos daremos por satisfechos si, en t\u00e9rminos absolutos, m\u00e1s que antes, maldigas y detestes los errores y herej\u00edas antes mencionados, as\u00ed como cualquier otro error y herej\u00eda contrarios a la Iglesia Cat\u00f3lica y Apost\u00f3lica, en el modo y en la forma que te daremos. (SANTO OFICIO apud REALE; ANTISERI, 1990, p. 273)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La interpretaci\u00f3n tradicional de la Biblia prevaleci\u00f3 sobre la interpretaci\u00f3n innovadora del cient\u00edfico. Y Galileo abjur\u00f3:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, Galileo, hijo de aquel Vicente Galileo de Florencia, a esta edad m\u00eda de setenta a\u00f1os, constituido personalmente en juicio y arrodillado ante vosotros, eminent\u00edsimos y reverend\u00edsimos cardenales, inquisidores generales en toda la rep\u00fablica cristiana contra la her\u00e9tica maldad, y teniendo ante mis ojos los sagrados Evangelios, que toco con mis propias manos, juro que siempre he cre\u00eddo, creo ahora y, con la ayuda de Dios, creer\u00e9 tambi\u00e9n en el futuro en todo lo que\u00a0 la Santa Iglesia Cat\u00f3lica y Apost\u00f3lica sostiene , predica y ense\u00f1a [&#8230; ]. Por tanto, queriendo apartar del \u00e1nimo de las reverend\u00edsimas eminencias y de todo fiel cristiano esta vehemente sospecha, justamente concebida hacia m\u00ed, con coraz\u00f3n sincero y fe no fingida, abjuro, maldigo y detesto dichos errores y herej\u00edas y, en general, , todo y cualquier otro error, herej\u00eda y secta contrarias a la Santa Iglesia. Y juro que, en el futuro, nunca m\u00e1s volver\u00e9 a decir o admitir, de palabra o por escrito, cosas como esas por las que alguien pueda tener de m\u00ed tanta sospecha. Y si conozco herejes o sospechosos de herej\u00eda, los denunciar\u00e9 a este Santo Oficio, al inquisidor u ordinario del lugar donde me encuentre. (GALILEO apud REALE; ANTISERI, 1990, p. 274)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia de la Contrarreforma y del miedo conden\u00f3 a Galileo. Y el a\u00f1o 1633 fue emblem\u00e1tico en la historia de las ideas y en el conflicto entre fe y ciencia. A Descartes le sorprendi\u00f3 la condena de Galileo, por ser \u201citaliano y amigo del Papa\u201d. Solamente en 1820 la Iglesia permiti\u00f3 la publicaci\u00f3n de libros que ense\u00f1aban el movimiento de la Tierra, con el <em>imprimatur <\/em>otorgado a la obra del can\u00f3nigo Settele. Y, solamente, en 1846 se eliminaron del <em>Index<\/em> las obras de Cop\u00e9rnico y Galileo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de las severas restricciones eclesi\u00e1sticas, el proceso de la revoluci\u00f3n cient\u00edfica no se detuvo. Otro gran nombre de esta transformaci\u00f3n intelectual es el del f\u00edsico ingl\u00e9s Isaac Newton, autor de la obra <em>Plilosophiae naturalis principia mathematica<\/em> (Principios matem\u00e1ticos de la filosof\u00eda natural), publicada en 1688. Su obra expone lo que hoy se denomina f\u00edsica cl\u00e1sica, con las leyes del movimiento, de la gravedad, de la aceleraci\u00f3n y de la \u00f3ptica. Formul\u00f3 los postulados de la simplicidad y uniformidad de la naturaleza. La naturaleza es simple, de modo que no debemos atribuir a los fen\u00f3menos m\u00e1s causas que las suficientes para explicarlos. La naturaleza es uniforme: lo que sucede con la luz y la gravedad en la Tierra sucede tambi\u00e9n en cualquier otro planeta. La obra de Newton dio como resultado un marco unitario del mundo y un encuentro efectivo y s\u00f3lido de la f\u00edsica terrestre y la f\u00edsica celeste. Este marco unitario puso fin a la creencia, proveniente de la antig\u00fcedad griega, de una diferencia esencial entre los cielos y la tierra, entre el mundo supralunar y el sublunar, entre la mec\u00e1nica y la astronom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros campos de la ciencia, cabe recordar al fil\u00f3sofo y matem\u00e1tico Gottfried Leibniz, uno de los autores del c\u00e1lculo infinitesimal, y a William Harvey, m\u00e9dico y descubridor de la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea. Los cient\u00edficos fundaron sus academias para la promoci\u00f3n del conocimiento natural, como la Royal Society of London for the Promotion of Natural Knowledge en 1662; y la Acad\u00e9mie Royale des Sciences, en 1666, en el reinado de Luis XIV. La instituci\u00f3n inglesa ten\u00eda como lema: <em>Nullius in verba<\/em>, expresando que no es necesario basarse en la palabra de nadie. La frase est\u00e1 tomada de un poema de Horacio: <em>Nullius addictus iurare in verba magistri, \/ quo me cumque rapit tempestas, deferor hospes<\/em>; que quiere decir: &#8220;sin estar obligado a defender bajo juramento las palabras de un maestro, de buena gana me dejo llevar donde me arrastre la tempestad&#8221;. Es decir, en la ciencia, no es v\u00e1lido el argumento de autoridad, sino lo que se puede demostrar. Se estaba configurando la autonom\u00eda de la ciencia. Y todo ello para gloria de Dios, \u201cla honra y el beneficio de este Reino\u201d y el bien universal de la humanidad (REALE; ANTISERI, 1990, p. 218).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cristiandad cat\u00f3lica, junto con los avances, tambi\u00e9n se hicieron otras restricciones. En el siglo XVII, la teor\u00eda de los \u00e1tomos fue formalmente proscrita por los jesuitas, prohibiendo que se la ense\u00f1ara en sus colegios, por considerarla incompatible con el dogma de la transubstanciaci\u00f3n. Las obras cient\u00edficas de Descartes fueron colocadas en el <em>Index<\/em> en 1664. La teor\u00eda de la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea de Harvey fue puesta en cuesti\u00f3n porque contradec\u00eda a Arist\u00f3teles y Galeno. En 1751, el naturalista y matem\u00e1tico Georges de Buffon es reprendido, a petici\u00f3n de la facultad de teolog\u00eda de Par\u00eds, por afirmar en su Historia natural que el relieve terrestre fue modelado por el mar, que la tierra era originalmente un fragmento de estrella incandescente y que el sol se extinguir\u00eda por falta de combustible. Tales declaraciones fueron consideradas \u201cprincipios y m\u00e1ximas que no est\u00e1n de acuerdo con la religi\u00f3n\u201d (MINOIS, 1992, p. 6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XVIII surgieron teor\u00edas geol\u00f3gicas que negaban el diluvio universal, afirmando que la aparici\u00f3n del hombre data de hace cientos de miles de a\u00f1os, y que la Tierra tiene m\u00e1s de seis mil a\u00f1os. Estas son posiciones que contradicen la letra de la Sagrada Escritura, y la Iglesia Cat\u00f3lica las condena a medida que aparecen. En 1784, el abad Giraud-Soulavie, cuya obra es la base de la geolog\u00eda moderna, se ve obligado a renunciar a sus actividades cient\u00edficas y la Iglesia proh\u00edbe la publicaci\u00f3n de los dos vol\u00famenes de su <em>Historia natural de Francia Meridional<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, la situaci\u00f3n era compleja porque la Iglesia Cat\u00f3lica estaba lejos de ser un bloque unido. Mientras que una orden religiosa condenaba cierta doctrina, otra\u00a0 doctrina cuestionada era tolerada. Un parlamento prohib\u00eda cierto libro, pero tal obispo lo admit\u00eda. El Santo Oficio prohib\u00eda cierta opini\u00f3n, pero tal universidad la ense\u00f1aba. Esto hizo posible diferentes interpretaciones, formando grietas en la cristiandad que permitieron el avance cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fines del siglo XIX, la Iglesia Cat\u00f3lica actu\u00f3 en el mundo cient\u00edfico con un prop\u00f3sito apolog\u00e9tico: defender las verdades de fe amenazadas por la ciencia, distinguir la ciencia \u201cfalsa\u201d de la \u201cverdadera\u201d y crear la \u201cciencia cat\u00f3lica\u201d. Esta tiene como finalidad principal, como escribe el abad Jauge:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La defensa de la fe en el campo cient\u00edfico. Se propone recoger, entre el clero y los cat\u00f3licos ilustrados, el conocimiento de las respuestas dadas hoy por los te\u00f3logos y por la ciencia profana a las numerosas objeciones que, amparadas por una ciencia enga\u00f1osa, se dirigen contra las verdades cristianas. (MINOIS, 1992, p. 23)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este prop\u00f3sito es bastante comprensible en aquel contexto donde los cient\u00edficos endurecidos y sarc\u00e1sticos pensaban que la verdadera ciencia conduce al materialismo y al ate\u00edsmo. La ciencia cat\u00f3lica fracas\u00f3 porque su propia perspectiva de defender la religi\u00f3n, situando la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en un contexto de lucha, era contraria a la idea misma de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, que s\u00f3lo debe tener como objetivo el conocimiento y no justificar tal o cual filosof\u00eda o religi\u00f3n. Sin embargo, dentro del propio movimiento cient\u00edfico cat\u00f3lico surgieron voces que denunciaron la falta de respeto de la Iglesia por la ciencia. En 1897, en el Congreso de la Ciencia Cat\u00f3lica realizado en Freiburg, Suiza, el abad Boulay acus\u00f3 a la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica de imponer errores cient\u00edficos en el Catecismo en nombre de la fe:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un gran n\u00famero de catecismos de perseverancia, destinados a adolescentes de doce a quince a\u00f1os, contienen verdaderas herej\u00edas cient\u00edficas, errores positivos confundidos con las ense\u00f1anzas de las verdades m\u00e1s esenciales de la religi\u00f3n. Los adolescentes y j\u00f3venes que leen, que estudian con confianza estos manuales, son incapaces de realizar el cribado necesario. Ense\u00f1arles la creaci\u00f3n del mundo en seis d\u00edas, continuar enmarcando todos los acontecimientos b\u00edblicos en la cronolog\u00eda vulgar de 4000 a\u00f1os antes de la era cristiana, \u00bfno es esto enga\u00f1ar conscientemente a sus j\u00f3venes inteligencias? \u00bfNo es exponerlos a la tentaci\u00f3n del esc\u00e1ndalo y de la duda, ya que m\u00e1s tarde descubrir\u00e1n los errores de estas ense\u00f1anzas que les fueron transmitidas en nombre de una autoridad dogm\u00e1tica e infalible? (BOULAY apud MINOIS, 1991, p. 257)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta advertencia sigue siendo muy v\u00e1lida hoy, dada la expansi\u00f3n del fundamentalismo religioso. En aquel momento, sin embargo, prevalec\u00eda en la doctrina cat\u00f3lica la lectura literal de los primeros tres cap\u00edtulos del G\u00e9nesis, tal como lo determin\u00f3 la Santa Sede en 1909 (DENZIGER; H\u00dcNERMANN, 2007, n. 3512-3514). A pesar de ello, la Sede Romana tuvo iniciativas positivas en el campo cient\u00edfico, como la creaci\u00f3n del Observatorio Astron\u00f3mico Vaticano, en Castel Gandolfo, y de la Pontificia Academia de Ciencias, que luego fue presidida por el m\u00e9dico brasile\u00f1o Carlos Chagas Filho, entre 1972 y 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XX, uno de los nombres m\u00e1s importantes en el di\u00e1logo entre fe y ciencia es el del paleont\u00f3logo y te\u00f3logo jesuita Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Su obra es considerada el intento m\u00e1s seductor y audaz de s\u00edntesis entre la ciencia moderna y la fe. Sus principales publicaciones son <em>El medio divino<\/em> (1927), <em>El fen\u00f3meno humano<\/em> (1940), <em>El coraz\u00f3n de la materia<\/em> (1950) y <em>Lo cr\u00edstico<\/em> (1955), que expresan una visi\u00f3n grandiosa basada en la \u201cevoluci\u00f3n aplicada al cosmos y al esp\u00edritu\u201d. A partir de la creaci\u00f3n, ve el universo realizando un vasto movimiento de complejizaci\u00f3n que, a trav\u00e9s de muchas mutaciones, permite la emergencia del esp\u00edritu y de la conciencia desde la materia, hacia la plenitud que es la realizaci\u00f3n del Cristo c\u00f3smico, el Omega. Este proceso concierne a todos los seres humanos. Cada uno se inserta en el movimiento de la realizaci\u00f3n del Cristo, por amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ideas de Teilhard de Chardin fueron mal recibidas por las autoridades eclesi\u00e1sticas, sufriendo muchas censuras y prohibiciones que ilustran la dificultad del di\u00e1logo entre la Iglesia y la ciencia a\u00fan en el siglo XX. Las consecuencias teol\u00f3gicas de esta s\u00edntesis le causaron problemas. Se reproch\u00f3 a sus ideas haber ocultado el pecado original y el mal, y con ello la redenci\u00f3n; por no haber valorado debidamente la trascendencia en relaci\u00f3n con el mundo material, y la especificidad del esp\u00edritu en relaci\u00f3n con la materia. Teilhard muri\u00f3 en el anonimato, exiliado por las autoridades romanas. Despu\u00e9s de su muerte, sus libros fueron publicados por editoriales no cat\u00f3licas y su venta fue prohibida en las librer\u00edas cat\u00f3licas en 1957. Sin embargo, su pensamiento est\u00e1 muy vivo e influy\u00f3 en el Concilio Vaticano II. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, ha sido elogiado por los papas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de las controversias entre fe y ciencia, desde fines del siglo XIX, los estudios b\u00edblicos en el mundo cat\u00f3lico comenzaron a progresar m\u00e1s all\u00e1 del sentido literal (LE\u00c3O XIII, 1893, n. 39). En el pontificado de P\u00edo XII (1939-1958), una enc\u00edclica trata de los \u201cg\u00e9neros literarios\u201d en la Biblia. Lo que expresan los autores sagrados no es tan claro como en los escritores de nuestro tiempo, dice el Papa. Su significado no puede ser determinado solo por las reglas de la gram\u00e1tica y la filolog\u00eda, sino tambi\u00e9n por el contexto m\u00e1s amplio de los tiempos antiguos del Oriente. El int\u00e9rprete actual debe utilizar la historia, la arqueolog\u00eda, la etnolog\u00eda y otras ciencias para examinar y distinguir claramente qu\u00e9 g\u00e9neros literarios utilizaron realmente los escritores de aquellos tiempos remotos. Con un justo concepto de inspiraci\u00f3n b\u00edblica, no debe sorprender que en los autores sagrados, as\u00ed como en sus contempor\u00e1neos, se encuentren ciertas formas de exponer y contar, ciertas particularidades idiom\u00e1ticas, especialmente de las lenguas sem\u00edticas, ciertas expresiones aproximativas o hiperb\u00f3licas, tal vez parad\u00f3jicas, que sirven para grabar las cosas con mayor firmeza en la memoria. Ninguna de las formas de hablar de los antiguos, especialmente entre los orientales, es incompatible con las Sagradas Escrituras, ya que el g\u00e9nero adoptado no repugna a la santidad y verdad de Dios (PIO XII, 1943, n. 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la incorporaci\u00f3n de elementos hist\u00f3rico-cr\u00edticos en la interpretaci\u00f3n de la Biblia, la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n comenz\u00f3 a ser admitida, aunque con restricciones. P\u00edo XII afirm\u00f3 que es leg\u00edtimo suponer el origen del cuerpo humano en la materia viva preexistente. Sin embargo, conden\u00f3 el poligenismo, la teor\u00eda de un origen m\u00faltiple de la humanidad al admitir individuos que no descender\u00edan del primer hombre, Ad\u00e1n. Para el Papa, esto contradice la doctrina del pecado original, cometido por \u00e9l y transmitido a todos los dem\u00e1s por generaci\u00f3n, junto con sus consecuencias, convirti\u00e9ndose en el pecado propio de todo ser humano. No se debe proceder como si nada, en las fuentes de la Revelaci\u00f3n, exigiera la m\u00e1xima moderaci\u00f3n y cautela en esta materia cient\u00edfica (PIO XII, 1950, n. 35-37). Hay un progreso considerable, de eso no hay duda, pero permanece la tutela religiosa sobre la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Concilio Vaticano II (1962-1965), hubo un gran encuentro de la Iglesia con el mundo moderno, que permiti\u00f3 la resoluci\u00f3n de varios problemas y la superaci\u00f3n de muchos malestares. La Iglesia cat\u00f3lica, tras siglos de reticencias, acept\u00f3 la libertad de conciencia y la libertad religiosa, con la &#8220;justa autonom\u00eda de las realidades terrenas&#8221;, que incluyen la separaci\u00f3n de iglesia y estado, y la autonom\u00eda de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con la Biblia, la Revelaci\u00f3n divina transmitida en ella se entiende como la autocomunicaci\u00f3n de Dios al ser humano, que alcanza su plenitud en Jesucristo (DV, n.2). El \u00e9nfasis est\u00e1 en la relaci\u00f3n interpersonal, y no en la transmisi\u00f3n de un conjunto de enunciados inmutables con un significado un\u00edvoco. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico es asumido por el Concilio y bien sintetizado: el lector contempor\u00e1neo debe buscar el sentido que los autores sagrados en determinadas circunstancias, seg\u00fan las condiciones de su tiempo y de su cultura, pretendieron expresar utilizando los g\u00e9neros literarios entonces empleados. Hay que tener en cuenta los modos espec\u00edficos de sentir, decir o narrar que se usaban en su \u00e9poca, as\u00ed como los modos que se usaban con frecuencia en las relaciones entre los hombres de aquella \u00e9poca (DV, n. 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un nuevo tono mucho m\u00e1s positivo hacia la confianza y la colaboraci\u00f3n. El Concilio reconoce que las investigaciones y descubrimientos recientes en las ciencias, la historia y la filosof\u00eda plantean nuevos problemas, que tienen consecuencias para la vida y requieren nuevos estudios por parte de los te\u00f3logos. En la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia se deben conocer y aplicar no s\u00f3lo los principios teol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n los datos de las ciencias profanas, especialmente la psicolog\u00eda y la sociolog\u00eda, para que los fieles sean conducidos a una vida de fe m\u00e1s pura y adulta. Se exhorta a los fieles a vivir en estrecha uni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres de su tiempo, y a comprender bien su manera de pensar y de sentir, que se expresa a trav\u00e9s de la cultura. Que sepan conciliar los nuevos conocimientos cient\u00edficos y sus \u00faltimos descubrimientos con las costumbres y la doctrina cristianas. Que la pr\u00e1ctica religiosa y la rectitud moral acompa\u00f1en en los fieles el conocimiento cient\u00edfico y el progreso t\u00e9cnico, para que sean capaces de apreciar e interpretar todas las cosas con aut\u00e9ntico sentido cristiano (GS, n. 62).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 En el mensaje final del Concilio, se exhorta a los hombres dedicados al pensamiento y a la ciencia a considerar que quiz\u00e1s nunca como hoy, por la gracia de Dios, ha sido tan acogida la posibilidad de un acuerdo profundo entre la verdadera ciencia y la verdadera fe, sirviendo una y otra a la \u00fanica verdad. Que este precioso encuentro no sea impedido (PAULO VI, 1965).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe se\u00f1alar que, al reconocer en las ciencias profanas una importante ayuda para una vida de fe m\u00e1s pura y adulta, est\u00e1 impl\u00edcito el riesgo de desatender estas ciencias, contribuyendo a una fe menos pura y menos adulta. Con los nuevos vientos conciliares de acercamiento y reconciliaci\u00f3n, Pablo VI, en 1966, puso fin al \u00cdndice de Libros Prohibidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1os m\u00e1s tarde, durante el pontificado de Juan Pablo II, se dio un importante apoyo a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, especialmente a trav\u00e9s de visitas a centros de investigaci\u00f3n y pronunciamientos dirigidos a los cient\u00edficos. La m\u00e1s importante de ellas es una carta escrita en 1988 al director del observatorio astron\u00f3mico del Vaticano, el jesuita George Coyne, con motivo del tricentenario de la publicaci\u00f3n de la <em>Philosophiae Naturalis Principia Mathematica <\/em>de Newton.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa dice que es necesario que el cristianismo, las grandes religiones y la comunidad cient\u00edfica entablen un di\u00e1logo que supere la fragmentaci\u00f3n de la cultura moderna, hacia una visi\u00f3n unificada. Esta unidad es la que nos permite dar sentido a la realidad y a la vida. Enfatiza que la ciencia es ciencia y la religi\u00f3n es religi\u00f3n, cada una con sus principios y procedimientos. Que la teolog\u00eda no profesa una pseudociencia, y que la ciencia no es inconscientemente una teolog\u00eda. El cristianismo tiene sus propias fuentes de justificaci\u00f3n dentro de s\u00ed mismo y no espera que la ciencia sea su base apolog\u00e9tica. Y advierte a los te\u00f3logos contra el uso apresurado de teor\u00edas cient\u00edficas con fines apolog\u00e9ticos. La ciencia est\u00e1 ah\u00ed, desaf\u00eda a la teolog\u00eda, y su visi\u00f3n del mundo es inevitablemente asimilada por los cristianos, observa Juan Pablo II. Que lo hagan con profundidad y perspicacia, no de una manera acr\u00edtica y superficial, no de una manera que humille el evangelio y averg\u00fcence a los cristianos ante la historia. La ciencia puede purificar la religi\u00f3n del error y la superstici\u00f3n, y la religi\u00f3n puede purificar la ciencia de la idolatr\u00eda y los falsos absolutos (JUAN PAULO II, 1988).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aislamiento de ambas, por lo tanto, es mutuamente perjudicial. El uso de la ciencia puede ser masivamente destructivo, y las posiciones de la religi\u00f3n pueden ser oscurantistas y est\u00e9riles. Cada una puede aportar a la otra un horizonte m\u00e1s amplio, para el bien de todos. Otro aporte importante de este Papa fue un documento de la Curia romana sobre la interpretaci\u00f3n de la Biblia. En \u00e9l refuta, con sabidur\u00eda y firmeza, la lectura fundamentalista de la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta lectura asume que la Biblia, siendo la Palabra de Dios inspirada y libre de errores, debe ser le\u00edda e interpretada literalmente en todos sus detalles, excluyendo cualquier entendimiento que tenga en cuenta el crecimiento hist\u00f3rico\u00a0 y el desarrollo del texto b\u00edblico. Se opone as\u00ed al uso del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, as\u00ed como a cualquier otro m\u00e9todo cient\u00edfico. El fundamentalismo, con ra\u00edces en el principio de Lutero de <em>sola Scriptura<\/em> (solo las Escrituras), fue organizado m\u00e1s tarde por un amplio sector protestante que se opon\u00eda a la ex\u00e9gesis liberal. El nombre de este movimiento reactivo est\u00e1 directamente relacionado con el Congreso B\u00edblico Americano, realizado en 1895. Los principios del fundamentalismo son: la inerrancia verbal de la Escritura, la divinidad de Cristo, su nacimiento virginal, la doctrina de la expiaci\u00f3n vicaria y la resurrecci\u00f3n corporal en la segunda venida de Cristo. Esta lectura se difundi\u00f3 ampliamente en otros continentes, influenciando tambi\u00e9n a los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enfoque fundamentalista tiende a tratar el texto b\u00edblico como si fuera dictado palabra por palabra por el Esp\u00edritu Santo. Este enfoque es peligroso, advierte el documento, ya que es atractivo para las personas que buscan respuestas b\u00edblicas a los problemas de su vida. En lugar de decirles que la Biblia no contiene necesariamente una respuesta inmediata a cada uno de estos problemas, este enfoque puede confundirlos al ofrecerles interpretaciones piadosas pero enga\u00f1osas. El fundamentalismo invita, sin decirlo, a una especie de \u201csuicidio del pensamiento\u201d. Pone una falsa certeza en la vida, ya que inconscientemente confunde las limitaciones humanas del mensaje b\u00edblico con la sustancia divina de ese mensaje (PCB, 1993, I. F).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo documento romano eval\u00faa el uso del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, que pone de manifiesto, de forma diacr\u00f3nica, el sentido expresado por los autores y redactores de la Biblia. Este m\u00e9todo tiene l\u00edmites, pues se restringe a la b\u00fasqueda del sentido del texto b\u00edblico en las circunstancias hist\u00f3ricas de su producci\u00f3n. No est\u00e1 interesado en otras potencialidades de significado, que se manifestaron en el curso de per\u00edodos posteriores de la revelaci\u00f3n b\u00edblica y de la historia de la Iglesia. Sin embargo, el m\u00e9todo contribuy\u00f3 a la producci\u00f3n de obras de ex\u00e9gesis y teolog\u00eda b\u00edblica de gran valor. Con la ayuda de otros m\u00e9todos y enfoques, abre al lector moderno el acceso al significado del texto de la Biblia, tal como se puede tener (PCB, 1993, I. A).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1logo entre fe y ciencia contin\u00faa con el Papa Benedicto XVI. Se comprometi\u00f3 a profundizar y releer el concepto de ley natural que, seg\u00fan la tradici\u00f3n judeocristiana, est\u00e1 \u201cescrita en el coraz\u00f3n del hombre\u201d y orienta sus juicios \u00e9ticos (Rm 2, 14-16), indicando el bien a ser hecho y el mal por evitar. Para el Papa, la contribuci\u00f3n de los cient\u00edficos debe ser mayor que posibilitar el dominio humano sobre la naturaleza. Deben ayudar a comprender la responsabilidad del ser humano por su pr\u00f3jimo y por la naturaleza que le ha sido confiada. As\u00ed, es posible desarrollar un \u201cdi\u00e1logo fecundo entre creyentes y no creyentes; entre fil\u00f3sofos, juristas y hombres de ciencia\u201d. Este di\u00e1logo tambi\u00e9n puede ofrecer al legislador un material precioso para la vida personal y colectiva (BENTO XVI, 2007).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retoma el concepto patr\u00edstico de <em>liber naturae<\/em> (libro de la naturaleza). La Iglesia ense\u00f1a que Dios, creando y conservando todas las cosas por el Verbo, ofrece a los hombres un testimonio permanente de s\u00ed mismo en la creaci\u00f3n. Como el misterio de Cristo est\u00e1 en el centro de la Revelaci\u00f3n divina, se debe reconocer que la creaci\u00f3n misma, el libro de la naturaleza, tambi\u00e9n forma parte esencial de una sinfon\u00eda de muchas voces en la que el Verbo \u00fanico se expresa. La creaci\u00f3n nace del <em>Logos<\/em>, portando el signo indestructible de la raz\u00f3n creadora que la regula y gu\u00eda (BENTO XVI, 2010b, n. 7-9). Esta certeza est\u00e1 expresada en los Salmos: \u201cPor la palabra del Se\u00f1or fueron hechos los cielos; por el soplo de su boca todo su ej\u00e9rcito\u00bb (Sal 33, 6). El libro de la naturaleza es uno e indivisible, ya sea respecto al medio ambiente ya sea respecto a la vida humana y su desarrollo integral (BENTO XVI, 2009, n. 51). El te\u00f3logo tambi\u00e9n tiene una mirada sobre la naturaleza investigada por el cient\u00edfico, buscando la racionalidad y la unidad que surgen de la raz\u00f3n creadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Cuestiones contempor\u00e1neas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todos los cambios que han tenido lugar en los \u00faltimos cien a\u00f1os, quedan cuestiones conflictivas. Una es la doctrina del pecado original, basada en los primeros cap\u00edtulos de la Biblia. Todav\u00eda hoy se ense\u00f1a que al principio de la historia humana hubo un hombre y una mujer creados en estado de santidad, exentos de la muerte y viviendo en armon\u00eda con la naturaleza circundante (CIC, 1992, n. 390 y 398-400) , en un entorno y en una situaci\u00f3n tradicionalmente denominada &#8220;para\u00edso terrenal&#8221;. Esta doctrina se ha vuelto inadmisible para la ciencia. Teilhard de Chardin, basado en sus estudios paleontol\u00f3gicos, ya confi\u00f3 a principios de la d\u00e9cada de 1920:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuanto m\u00e1s resucitamos cient\u00edficamente el pasado, menos espacio encontramos para Ad\u00e1n y para el para\u00edso terrenal. [&#8230;] No hay el menor rastro en el horizonte, no hay la menor cicatriz, que indique las ruinas de una edad de oro o nuestra amputaci\u00f3n de un mundo mejor. (CHARDIN, 1969, p. 62-63)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acceso a la fe cristiana para muchas personas est\u00e1 bloqueado por la ense\u00f1anza sobre el pecado original. Un ejemplo de ello es el fil\u00f3sofo del derecho Norberto Bobbio, uno de los m\u00e1s importantes en su campo en el siglo XX. Fue sensible a la dimensi\u00f3n religiosa del ser humano, que contempla y siente sus propios l\u00edmites, sabiendo que la raz\u00f3n humana es una peque\u00f1a l\u00e1mpara que ilumina un espacio diminuto frente a la grandeza e inmensidad del universo. Bobbio descubri\u00f3 que \u201ccuanto m\u00e1s sabemos, m\u00e1s sabemos que no sabemos\u201d. El espacio de la conciencia humana se ha expandido enormemente, pero cuanto m\u00e1s se expande ese espacio, m\u00e1s consciente se vuelve la conciencia de la inmensidad que no conoce. Aun manteni\u00e9ndose dentro de los l\u00edmites de su propia raz\u00f3n, Bobbio tiene el \u201csentido del misterio\u201d, com\u00fan tanto al hombre de raz\u00f3n como al hombre de fe. La diferencia, para \u00e9l, es que el hombre de fe llena este misterio con revelaciones y verdades venidas de lo alto, de las que Bobbio no puede convencerse. Una de estas verdades es el pecado original, esta culpa original y colectiva transmitida de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Para \u00e9l es algo sumamente primitivo, ligado a una concepci\u00f3n tribal (BOBBIO, 2000, p. 7-9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El historiador Jean Delumeau, autor de un vasto trabajo sobre el miedo, la culpa en Occidente y la idea del para\u00edso, propone a las iglesias cristianas un urgente <em>aggiornamento <\/em>(actualizaci\u00f3n) sobre el pecado original. Que sea reconsiderada la enormidad atribuida a la primera falta: la pena de muerte y la culpabilidad hereditaria resultante. Es mejor hablar del \u201cpecado del mundo\u201d que Jes\u00fas viene a \u201cquitar\u201d, seg\u00fan el Evangelio de Juan (1,29), en el sentido de que todos nacemos en un mundo en el que ya existe el pecado. Un mundo en el que la maldad, el orgullo, la voluntad de poder y la concupiscencia se han acumulado desde el comienzo de la humanidad (DELUMEAU, 2007, p. 77-94).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de esta divergencia, en general, la actitud reciente de la Iglesia cat\u00f3lica hacia el conocimiento cient\u00edfico es de respeto a su autonom\u00eda, fomento de la investigaci\u00f3n y asombro ante los descubrimientos. La hostilidad y la desconfianza del pasado han dado paso a una colaboraci\u00f3n din\u00e1mica. Sin embargo, en las ciencias aplicadas a la vida y su transmisi\u00f3n, la situaci\u00f3n sigue siendo conflictiva debido a las prohibiciones de la moral cat\u00f3lica. La oposici\u00f3n de la Iglesia a los medios anticonceptivos artificiales, la inseminaci\u00f3n artificial y la fertilizaci\u00f3n in vitro no es aceptada por los no cat\u00f3licos e incluso por muchos fieles cat\u00f3licos. Tambi\u00e9n en antropolog\u00eda existe divergencia sobre la comprensi\u00f3n de la creaci\u00f3n del ser humano como hombre y mujer, y la diversidad sexual y de g\u00e9nero (LIMA, 2019).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia y la ciencia son diferentes niveles de conocimiento. El libro sagrado de los cristianos es la fuente y el alimento de su propia fe y tambi\u00e9n puede ser le\u00eddo provechosamente por los no creyentes. El mundo en el que viven los cristianos est\u00e1 profundamente moldeado por la ciencia y su lenguaje. No puede ser ignorada, ni en la comprensi\u00f3n de las Escrituras, ni en la elaboraci\u00f3n de la teolog\u00eda, ni en el di\u00e1logo con la contemporaneidad, ni en el compromiso a favor de un mundo m\u00e1s justo y solidario. La ciencia siempre puede advertir a la religi\u00f3n contra el error y la superstici\u00f3n, y la religi\u00f3n siempre puede advertir a la ciencia contra las idolatr\u00edas y los falsos absolutos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato cient\u00edfico del ser humano permite percibir que la persona humana est\u00e1 profunda e intr\u00ednsecamente interconectada con las dem\u00e1s criaturas del planeta, como hija de la tierra e hija del universo; y la persona humana tiene la dignidad y la responsabilidad particular de ser esa criatura en la que el universo alcanz\u00f3 la autoconciencia (HAIGHT, 2012, p. 17). La ciencia y la fe pueden unirse en una profunda admiraci\u00f3n por la creaci\u00f3n y en el acto de alabar al Creador, siguiendo el ejemplo del astrof\u00edsico contempor\u00e1neo Enrico Medi, cuya causa de beatificaci\u00f3n est\u00e1 en proceso. \u00c9l escribi\u00f3:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oh t\u00fa, galaxia misteriosa [&#8230;] Te veo, calculo, comprendo, estudio y descubro, penetro y recopilo. De ti tomo la luz y hago ciencia, tomo el movimiento y lo hago <span style=\"color: #000000;\">sabidur\u00eda, tomo el brillo de los colores y lo hago poes\u00eda; Os recojo, estrellas, en mis manos y, temblando en la unidad de mi ser, os elevo por encima de vosotras y, en oraci\u00f3n, os ofrezco al Creador, que s\u00f3lo a trav\u00e9s de m\u00ed pod\u00e9is vosotras mismas adorar (MEDI apud BENTO XVI, 2010a).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>Lu\u00eds Corr\u00eaa Lima<\/em>, PUC-Rio. Texto original en portugu\u00e9s. Enviado: 25\/08\/2022; Aprobado: 30\/11\/202e; Publicado: 30\/12\/2022<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<strong>Referencias <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">AGOSTINHO. <em>Obras de San Agust\u00edn<\/em>: en edici\u00f3n biling\u00fce. 41 v. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos: 1972.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">BENTO XVI. <em>Discurso do papa Bento XVI aos participantes no congresso sobre lei moral natural promovido pela Pontif\u00edcia Universidade Lateranense<\/em>. Roma, 12 fev 2007. Disponible en: https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/pt\/speeches\/2007\/february\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20070212_pul.html. Acceso el: 12 sept 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">BENTO XVI. <em>Carta enc\u00edclica<\/em> <em>Caritas<\/em> <em>in Veritate<\/em>. Roma, 2009. Disponible en: https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/pt\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html. Acceso el: 4 nov 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">BENTO XVI. <em>Audi\u00eancia geral<\/em>: Santo Alberto Magno. Pra\u00e7a S\u00e3o Pedro, 24 mar 2010a. Disponible en: https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/pt\/audiences\/2010\/documents\/hf_ben-xvi_aud_20100324.html.\u00a0 Acceso el: 9 ago 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">BENTO XVI. <em>Exorta\u00e7\u00e3o p\u00f3s-sinodal<\/em> <em>Verbum Domini<\/em>. Roma, 2010b. Disponible en: <a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/pt\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20100930_verbum-domini.html\">https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/pt\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20100930_verbum-domini.html<\/a>. Acceso el: 4 feb 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">BOBBIO, N. Religione e religiosit\u00e0. In: <em>Micromega<\/em> 2 \u2013 Almanacco di filosofia. Roma: Gruppo Editoriale L&#8217;Espresso 2000, p.7-16.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">BUTLER, J. <em>Problema de g\u00eanero<\/em>: feminismo e subvers\u00e3o da identidade. Rio de Janeiro: Civiliza\u00e7\u00e3o Brasileira, 2008.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">CHARDIN, P. T. de Chardin, P. <em>Comment je crois<\/em>. Paris: Seuil, 1969.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">CATECISMO DA IGREJA CAT\u00d3LICA (CIC). Roma: 1992. Disponible en: <a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/compendium_ccc\/documents\/archive_2005_compendium-ccc_po.html\">https:\/\/www.vatican.va\/archive\/compendium_ccc\/documents\/archive_2005_compendium-ccc_po.html<\/a>. Acceso el: 5 oct 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">CONC\u00cdLIO VATICANO II. <em>Constitui\u00e7\u00e3o Pastoral<\/em> <em>Gaudium et Spes <\/em>(<em>GS<\/em>) sobre a Igreja no mundo atual. Roma, 1965. Disponible en https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_po.html. Acceso el: 6 nov 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">CONC\u00cdLIO VATICANO II. <em>Constitui\u00e7\u00e3o dogm\u00e1tica<\/em> <em>Dei Verbum<\/em> (<em>DV<\/em>) sobre a revela\u00e7\u00e3o divina. Roma, 1965. Disponible en: <a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_po.html\">https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_po.html<\/a>. Acceso el: 4 nov 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">DELUMEAU, J. <em>\u00c0 espera da aurora:<\/em> um cristianismo para o amanh\u00e3. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2007.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">DENZIGER, H.; H\u00dcNERMANN, P. <em>Comp\u00eandio dos s\u00edmbolos, defini\u00e7\u00f5es e declara\u00e7\u00f5es de f\u00e9 e moral.<\/em> S\u00e3o Paulo: Paulinas\/Loyola, 2007.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">HAIGHT, R. <em>O seguimento de Cristo numa era cient\u00edfica<\/em>. S\u00e3o Leopoldo: Unisinos, 2012.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">JO\u00c3O PAULO II. <em>Letter of his holiness John Paul II to reverend George V. Coyne, S.J.<\/em> Vaticano, 1\u00ba jun 1988. Disponible en: https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/en\/letters\/1988\/documents\/hf_jp-ii_let_19880601_padre-coyne.html. Acceso el: 3 ene 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">LE\u00c3O XIII. <em>Providentissimus Deus<\/em>. Roma, 1893. Disponible en: <a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_18111893_providentissimus-deus.html\">https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_18111893_providentissimus-deus.html<\/a>. Acceso el: 10 ene 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">LIMA, L. G\u00eanero e orienta\u00e7\u00e3o sexual. DE MORI, G. (Ed.). Theologica Latinoamericana Enciclop\u00e9dia Digital. FAJE, Belo Horizonte: 2019, s\/pag. Disponible en\u00a0: &lt;http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1786&gt;. Acceso el: 19 feb 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">MINOIS, G. <em>L\u2019\u00c9glise et la science: <\/em>histoire d\u2019un malentendu. v. I: De saint Augustin \u00e0 Galil\u00e9e. Paris: Fayard, 1990.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">MINOIS, G. <em>L\u2019\u00c9glise et la science: <\/em>histoire d\u2019un malentendu. \u00a0v. II: De Galil\u00e9e a Jean-Paul II. Paris: Fayard, 1991.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">MINOIS, G. L\u2019\u00c9glise et la science: histoire d\u2019un malentendu. <em>Fetes et Saisons<\/em>, n. 463, p.2-33. 1992.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">NUMBERS, R. (org.). <em>Galileu na pris\u00e3o<\/em>: e outros mitos sobre ci\u00eancia e religi\u00e3o. Lisboa: Gradiva, 2012.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">PIO XII. <em>Divino Afflante Spiritu<\/em>. Roma, 1943. Disponible en: https:\/\/www.vatican.va\/content\/pius-xii\/pt\/encyclicals\/documents\/hf_p-xii_enc_30091943_divino-afflante-spiritu.html . Acceso el: 2 sept 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">PIO XII. <em>Humani generis<\/em>. Roma, 1950. Disponible en: <a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/pius-xii\/pt\/encyclicals\/documents\/hf_p-xii_enc_12081950_humani-generis.html\">https:\/\/www.vatican.va\/content\/pius-xii\/pt\/encyclicals\/documents\/hf_p-xii_enc_12081950_humani-generis.html<\/a>. Acceso el: 1 sept 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">PONTIF\u00cdCIA COMISS\u00c3O B\u00cdBLICA (PCB). <em>A interpreta\u00e7\u00e3o da B\u00edblia na Igreja<\/em>. Roma, 1993. Disponible en: <a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/pcb_documents\/rc_con_cfaith_doc_19930415_interpretazione_po.html\">https:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/pcb_documents\/rc_con_cfaith_doc_19930415_interpretazione_po.html<\/a>. Acceso el: 22 ene 2022.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">REALE, G.; ANTISERI, D. <em>Hist\u00f3ria da Filosofia<\/em>. v. II. S\u00e3o Paulo, Paulinas, 1990.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Para profundizar m\u00e1s:<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">ARNOULD, J. <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.livrariacultura.com.br\/scripts\/cultura\/resenha\/resenha.asp?nitem=249740&amp;sid=93822921011928390636131418&amp;k5=22CE5E4B&amp;uid=\"><em>Darwin, Teilhard de Chardin e Cia<\/em>. <\/a>S\u00e3o Paulo: Paulus, 1999.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">CONCILIUM (Revista Internacional de Teologia). <em>Evolu\u00e7\u00e3o e F\u00e9<\/em>, n. 284, 2000\/1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">MALDAM\u00c9, J.-M. <em>O pecado original<\/em>: f\u00e9 crist\u00e3, mito e metaf\u00edsica. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2013.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">PETERS, T; BENNETT, G. (org.). <em>Construindo pontes entre a ci\u00eancia e a religi\u00e3o<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola\/Unesp, 2003<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">VAZ, H. <em>Universo cient\u00edfico e vis\u00e3o crist\u00e3 em Teilhard de Chardin<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes, 1967.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 Desde los inicios hasta la revoluci\u00f3n cient\u00edfica 2 La Revoluci\u00f3n Cient\u00edfica y la Iglesia 3 Cuestiones contempor\u00e1neas Conclusi\u00f3n Referencias Introducci\u00f3n La fe cristiana, cuyo libro sagrado es la Biblia, y la ciencia coexisten en Occidente desde hace 20 siglos. La fe quiere dar una respuesta integral al sentido de la vida y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[91],"tags":[],"class_list":["post-2700","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-biblica-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2700","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2700"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2700\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2835,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2700\/revisions\/2835"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2700"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2700"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2700"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}