
<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>

<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>
{"id":2694,"date":"2022-12-30T08:47:36","date_gmt":"2022-12-30T11:47:36","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2694"},"modified":"2023-12-31T16:50:32","modified_gmt":"2023-12-31T19:50:32","slug":"bailes-religiosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2694","title":{"rendered":"Bailes religiosos"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin: 0cm;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">Introducti\u00f3n<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">1 El fundamento narrativo<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">1.1 Historia del baile<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">1.2 Acontecimientos fundantes<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">1.2.1 Los fundadores &#8211; el evento fundador<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">1.2.2 La presencia de Dios en la vida<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">1.3 Narratividad silenciosa<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">2 Una experiencia sinodal<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">2.1 Un espacio de autonom\u00eda<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">2.2 Una familia<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">2.3 Dignidad de hija(o), fragilidad de hija(o)<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">a. Dignidad de hija(o)<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">b. Fragilidad de hija(o)<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">3 La corporalidad<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">4 Saborear la comuni\u00f3n escatol\u00f3gica<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">5 Un contenido sint\u00e9tico de la fe<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"margin: 0cm;\">Referencias<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Los bailes religiosos son una realidad presente en toda Am\u00e9rica Latina, como una manera particular de expresar y vivir la fe, que responde bien a las necesidades y b\u00fasquedas de nuestro pueblo creyente. Es una realidad que hay que considerar en profundidad pues, en una \u00e9poca de crisis eclesial, los bailes religiosos nos presentan una Iglesia viva, con j\u00f3venes y ni\u00f1os, con un rostro alegre y festivo. As\u00ed tambi\u00e9n es relevante su manera sinodal de funcionar, sinodalidad que quiere ser la marca de una iglesia prof\u00e9tica y esperanzadora que pone al laicado como protagonista. Adem\u00e1s, la manera de expresar la religiosidad que involucra a la persona como un todo, integrando la corporalidad y la emoci\u00f3n, le da a los bailes religiosos una fuerza que es parte del secreto de su permanencia y vigor.<\/p>\n<p>Una atenci\u00f3n mayor a los bailes religiosos es importante para superar una mirada desconfiada que se fija en primer lugar en \u201clo que les falta\u201d m\u00e1s que en la plenitud de la experiencia que ellos propician. Durante mucho tiempo, desde la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica y desde la intelectualidad teol\u00f3gica, se ha visto con recelo esta experiencia por ciertos rasgos de \u201cpaganismo\u201d, o se la ha considerado como una experiencia b\u00e1sica de la fe que hay que evangelizar.<\/p>\n<p>En ese sentido resulta inspiradora la sensibilidad de Jes\u00fas que descubre la fe de la gente que se le acerca y la pone como modelo, como en el caso de lo que dice a la mujer cananea: \u201cMujer, grande es tu fe, que te suceda como deseas\u201d (Mt 15,28), y a la mujer hemorro\u00edsa: \u201c\u00a1\u00c1nimo!, hija, tu fe te ha salvado\u201d (Mt 9,22); y a la gente, alabando la fe del centuri\u00f3n: \u201cLes aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande\u201d (Mt 8,10). \u00bfDe qu\u00e9 fe se trataba? Una fe muy simple: la conciencia de que por s\u00ed solos no pod\u00edan salir de una situaci\u00f3n de dolor y la confianza en que Jes\u00fas pod\u00eda sanarlos. Esa fe as\u00ed de \u201cb\u00e1sica\u201d es reconocida por Jes\u00fas como una fe \u201cgrande\u201d, mayor, no solo que la de los maestros de la Ley y fariseos, sino tambi\u00e9n que la fe de los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>En <em>Evangelii nuntiandi <\/em>se se\u00f1ala que esta experiencia popular de la fe \u201crefleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer. Hace capaz de generosidad y sacrificio hasta el hero\u00edsmo, cuando se trata de manifestar la fe. Comporta un hondo sentido de los atributos profundos de Dios: la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante. Engendra actitudes interiores que raramente pueden observarse en el mismo grado en quienes no poseen esa religiosidad: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptaci\u00f3n de los dem\u00e1s, devoci\u00f3n\u201d (EN 48). Por su parte, el Papa Benedicto XVI reconoce la piedad popular como \u201cel precioso tesoro de la Iglesia cat\u00f3lica en Am\u00e9rica Latina, y que ella debe proteger, promover y, en lo que fuera necesario, tambi\u00e9n purificar\u201d (BENEDICTO XVI, 2007). En <em>Evangelii gaudium <\/em>el papa Francisco dice que \u201clas expresiones de la piedad popular tienen mucho que ense\u00f1arnos y, para quien sabe leerlas, son un lugar teol\u00f3gico al que debemos prestar atenci\u00f3n, particularmente a la hora de pensar la nueva evangelizaci\u00f3n\u201d (EG 126).<\/p>\n<p>No pretendemos presentar aqu\u00ed la piedad popular como una experiencia sin defecto, pero s\u00ed nos aproximamos a ella desde una postura de mayor humildad, reconociendo que toda experiencia de fe necesita siempre ser completada, iluminada, purificada. Seg\u00fan el documento de Puebla, \u201c<em>Como toda la Iglesia<\/em>, la religi\u00f3n del pueblo debe ser evangelizada siempre de nuevo\u201d (DP 457).<\/p>\n<p>Las reflexiones que siguen las contextualizamos en nuestra experiencia con los bailes religiosos del Norte de Chile y los bailes de Congado y Mozambique del Estado de Minas Gerais en Brasil. Cuando lo consideremos necesario iremos describiendo las formas como estos bailes religiosos viven y expresan su fe para ir fudamentando el desarrollo de cada tema.<\/p>\n<p><strong>1 El fundamento narrativo<\/strong><\/p>\n<p>La experiencia del baile religioso tiene un fundamento narrativo que la sustenta. Nos parece que esta narratividad dadora de sentido es un aspecto relevante para el sentido de pertenencia. Dividimos este fundamento narrativo en tres \u00edtems: la historia del baile, los acontecimientos fundantes y lo que hemos llamado \u201cnarratividad silenciosa\u201d, algo as\u00ed como una narratividad est\u00e9tica.<\/p>\n<p><strong>1.1 Historia del baile<\/strong><\/p>\n<p>La \u201chistoria del baile\u201d es muy importante como elemento de solidez. Un baile religioso no es algo que surja de la nada o de un simple acuerdo de amigos\/as. La relevancia del hecho fundante va de la mano de la seriedad con la que se asume el compromiso de bailar. Hay un compromiso de fidelidad que tiene como base un compromiso afectivo.<\/p>\n<p>En esta perspectiva narrativa se entrelazan bien pasado, presente y futuro. El pasado est\u00e1 referido sobre todo al hecho fundante. Sea un acontecimiento concreto o la conciencia de que Dios ha estado presente en la vida de esa comunidad. Ese fundamento mueve a bailar en el presente, a hacer todo el esfuerzo que ello implique. Es relevante no solo el momento fundante, sino la historia del baile desde su fundaci\u00f3n hasta el momento presente. Es una historia que se cuenta una y otra vez, como horizonte dador de sentido. Esas luces y sombras vividas en el pasado ayudan a mirar y comprender las luces y sombras actuales. As\u00ed tambi\u00e9n, el horizonte futuro est\u00e1 presente en la promesa: \u201cPara el otro a\u00f1o volver\u00e9\u201d. Y se pide la bendici\u00f3n para cumplir esa promesa: \u201cDanos vida para el a\u00f1o\u201d. Lo prometido configura, de alg\u00fan modo, la vida entre fiesta y fiesta. As\u00ed tambi\u00e9n, como horizonte de futuro, los ni\u00f1os tienen un lugar relevante: se ve en ellos el futuro, en la medida que son la garant\u00eda del cumplimiento de la promesa hacia adelante. Los fundadores, los integrantes actuales, ser\u00e1n trascendidos en ellos.<\/p>\n<p><strong>1.2 Acontecimientos fundantes<\/strong><\/p>\n<p><strong>1.2.1 Los fundadores &#8211; el evento fundador<\/strong><\/p>\n<p>El origen de los bailes siempre se puede remitir a una -o unas pocas- persona(s) concreta(s). Eso es algo que los miembros tienen claro porque es una narraci\u00f3n que se va transmitiendo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Es una tradici\u00f3n que se funda en una decisi\u00f3n personal: alguien, en un momento concreto, por motivaciones personales, propuso: \u201cFundemos un baile\u201d. Y esa persona concreta logr\u00f3 entusiasmar a los dem\u00e1s. Algunos bailes religiosos surgen porque alguien ha vivido un hecho milagroso en la familia. Son acontecimientos que tienen que ver habitualmente con la salud, la sanaci\u00f3n. Otros bailes han surgido para recordar a alguien que ha fallecido. Bailar es una manera de hacer memoria y honrar a esa persona que nos am\u00f3 y que seguimos amando. Se reconoce en esa persona la huella de Dios.<\/p>\n<p>Los fundadores son muy importantes: tienen un lugar especial en la toma de decisiones, son recordados permanentemente. Sus vidas son inspiradoras. Suelen tener el lugar del Caporal, el cargo m\u00e1s importante en el baile.<\/p>\n<p>En el caso de los bailes de Congado y Mozambique de Minas Gerais, el hecho fundante es la abolici\u00f3n de la esclavitud, a trav\u00e9s de la \u201cLey \u00c1urea\u201d, firmada por la Princesa Isabel el 13 de mayo de 1888, aprovechando la ausencia de su padre, el Rey Dom Pedro II, en viaje a Portugal. Adem\u00e1s de la alegr\u00eda por la liberaci\u00f3n se recuerda el dolor de los antepasados esclavos. Se afirma con orgullo el lazo identitario con los pueblos africanos y se afirma el proceso de liberaci\u00f3n como una acci\u00f3n salvadora de Dios. Se reconoce la presencia de la Virgen del Rosario en todo este proceso de liberaci\u00f3n. As\u00ed tambi\u00e9n, es relevante la figura de \u201cS\u00e3o Benedito\u201d, porque es un santo negro, lo cual refuerza la identidad cultural y espiritual como bautizados.<\/p>\n<p><strong>1.2.2 La presencia de Dios en la vida<\/strong><\/p>\n<p>Los bailes religiosos tienen que ver, sobre todo, con una clara conciencia de la presencia de Dios en la vida concreta. Se agradece su presencia bondadosa, fiel, misericordiosa. El plano de fondo es una vida dura, atravesada por el dolor, llena de contradicciones. Es una experiencia en la que el amor de Dios se experimenta como misericordia. Ante \u00e9l no tenemos nada que presentar como m\u00e9rito. En efecto, la acci\u00f3n de danzar es mucho m\u00e1s gratitud que m\u00e9rito. El bailar\u00edn tiene la conciencia de ser pobre ante Dios, vulnerable ante la vida, y, por ello, necesitado de Dios. Si algo recibe lo recibe por la pura bondad de Dios. En ese sentido podemos decir que los que bailan no son solo creyentes en Dios, sino necesitados de Dios.<\/p>\n<p>Es interesante que los pobres y los bailes pobres no se averg\u00fcenzan de sus grupos peque\u00f1os en n\u00famero, sus ropas sencillas, sus bandas peque\u00f1as. Ellos tambi\u00e9n ocupan las calles y la plaza para danzar. No se preocupan si es mucha o poca la gente que los est\u00e1 viendo. Incluso se muestran orgullosos de su simplicidad, como intuyendo la alegr\u00eda de Dios y de la Virgen que se conmueven de manera especial con los <em>anawin<\/em>.<\/p>\n<p>Por el lugar relevante que tiene la Virgen Mar\u00eda en la espiritualidad de los bailes religiosos, podr\u00edamos decir que se celebra tambi\u00e9n la \u201cmaternidad de Dios\u201d. En la devoci\u00f3n a la Virgen se subrayan elementos femeninos de Dios: su amor incondicional, desde las entra\u00f1as; su cuidado por el fr\u00e1gil, su intimidad como madre que se abaja para estrechar su mejilla con la nuestra con ternura. \u201cEn Mar\u00eda, Dios aparece como aquel que puede dar y mantener la vida, traer la paz y reconciliar los desajustes del mundo\u201d (GACIT\u00daA, 2017, p. 47). Seg\u00fan van Kessel, \u201cla Virgen Madre es remedio para el alma y para el cuerpo\u201d (KESSEL, 2002). As\u00ed tambi\u00e9n, se establece una relaci\u00f3n entre la obtenci\u00f3n de la salud y el perd\u00f3n de los pecados; \u201cel secreto de la recuperaci\u00f3n de la enfermedad est\u00e1 en el perd\u00f3n de los pecados y la bendici\u00f3n\u201d (IDEM). Se anhela una \u201cvida duradera, plena, segura, protegida por la poderosa vigilancia maternal de Mar\u00eda\u201d (IDEM). La manera de pedir esta bendici\u00f3n es bailando: \u201c[el baile] es la oraci\u00f3n m\u00e1s convincente y el argumento m\u00e1s fuerte aducido para que la Virgen les d\u00e9 salud y vida\u201d (IDEM).<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n, los santos son manifestaci\u00f3n de la cercan\u00eda de Dios: San Benedicto, el santo negro, en el caso de los bailes de Minas Gerais; San Lorenzo, que consideraba a los pobres como el tesoro de la Iglesia, es venerado en el norte de Chile como patrono de los mineros, los camioneros, los borrachos, la comunidad LGBTIQ+.<\/p>\n<p><strong>1.3 Narratividad silenciosa<\/strong><\/p>\n<p>El integrante de los bailes religiosos del norte de Chile se denomina a s\u00ed mismo \u201cbailar\u00edn del silencio\u201d (GACIT\u00daA, 2017, p. 21-22). En una de las canciones m\u00e1s populares de las fiestas del norte de Chile se canta: \u201cSoy bailar\u00edn del silencio, de ese silencio que habla con Dios\u201d. A pesar de que la experiencia del baile religioso siempre est\u00e1 acompa\u00f1ada de m\u00fasica, la experiencia del \u201csilencio\u201d es relevante. Se\u00f1alamos dos aspectos: el primero es que la experiencia de ser promesero (todo el que integra un baile ha hecho una promesa y, por ello, se le llama promesero) es una experiencia muy personal. Hay un sentido que lo ha llevado a bailar que solo \u00e9l conoce. Hay unas intenciones que se llevan a cada fiesta y que est\u00e1n solo en la intimidad del coraz\u00f3n. \u201cLa danza es expresi\u00f3n-narraci\u00f3n de su interioridad y un manifiesto de su fe\u201d (IDEM, p. 61). La promesa realizada a la Virgen o al santo implica un compromiso que debe cumplir por la cantidad de a\u00f1os que se ha comprometido; es lo que se llama \u201cpagar la manda\u201d. Para Van Kessel aparecen aqu\u00ed las relaciones de reciprocidad que caracterizan a los pueblos andinos; en efecto, \u201cla expresi\u00f3n \u2018pagar la manda\u2019 es el reflejo del principio de reciprocidad fundamental de las relaciones entre el humano y los seres de su medio: social, natural y divino. Sin embargo, el \u2018pago\u2019 de una manda o promesa no es una \u2018compra\u2019 de salud a Dios o a la Virgen\u201d (KESSEL, 2002). Por su parte, Lautaro N\u00fa\u00f1ez se\u00f1ala que en la promesa o la manda \u201csurge un compromiso como el acto m\u00e1s serio y estricto de todos. Con \u00e9l se recobra la antigua dignidad y la penitencia se hace p\u00fablica\u201d (N\u00da\u00d1EZ, 2004, p. 160).<\/p>\n<p>El segundo aspecto de esta \u201cnarratividad silenciosa\u201d es que el tipo de baile, los trajes y la coreograf\u00eda cuentan una historia. Por ejemplo, la \u201cmorenada\u201d, con su paso cansino y arrastrado nos recuerda el caminar de los esclavos atados con cadenas. Los \u201czambos caporales\u201d ironizan a los negros capataces que maltrataban a sus propios hermanos de raza. Los \u201cCongados\u201d y \u201cMozambiques\u201d de Brasil se visten a la usanza africana, pero transformando el dolor de los esclavos en la alegr\u00eda de los libres. Algunos llevan coronas, cetros, como signo de poder y dignidad. Otros se visten de marineros recordando las largas traves\u00edas en barco desde \u00c1frica a Brasil.<\/p>\n<p><strong>2 Una experiencia sinodal<\/strong><\/p>\n<p>Como dec\u00edamos al inicio, nos parece que parte de la fuerza de la experiencia de los bailes religiosos radica en su sinodalidad. Se\u00f1alamos a continuaci\u00f3n las maneras como ella se manifiesta.<\/p>\n<p><strong>2.1 Un espacio de autonom\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Una de las fuerzas que tiene la piedad popular y, m\u00e1s en concreto, la experiencia de los bailes religiosos, es su autonom\u00eda. El Papa Francisco nos ha dicho:<\/p>\n<blockquote><p>La pastoral popular es uno de los pocos espacios donde el Pueblo de Dios es soberano de la influencia de ese clericalismo que busca siempre controlar y frenar la unci\u00f3n de Dios sobre su pueblo. Aprender de la piedad popular es aprender a entablar un nuevo tipo de relaci\u00f3n, de escucha y de espiritualidad que exige mucho respeto y no se presta a lecturas r\u00e1pidas y simplistas (FRANCISCO, 2018a, \u00a75).<\/p><\/blockquote>\n<p>En efecto, los bailes religiosos son un espacio que tiene independencia del sacerdote, pues se estructuran a partir de una autoridad que es elegida, de manera rotativa; o, en el caso de los bailes familiares, es una autoridad que recae en el patriarca o la matriarca de la familia. Hay, por tanto, una autoridad legitimada, sea por la elecci\u00f3n, sea por la ascendencia relacionada al v\u00ednculo familiar.<\/p>\n<p><strong>2.2 Una familia<\/strong><\/p>\n<p>Otro elemento fuerte de los bailes es la relevancia que tiene la familia. Normalmente pertenecen al baile familias enteras. Y, a diferencia de la pastoral ordinaria de la iglesia, aqu\u00ed est\u00e1n presentes tambi\u00e9n los hombres. Esa estructura ayuda a generar din\u00e1micas de mayor estabilidad y autonom\u00eda. Podemos decir que los bailes religiosos son alimentados por las familias y, a su vez, alimentan la vida familiar. Adem\u00e1s, en cada fiesta religiosa conviven numerosas familias que comparten los viajes, las comidas, los lugares de hospedaje, las largas horas de danza.<\/p>\n<p>Y no se trata solo de una comuni\u00f3n de familias, sino de una gran familia que acoge a cada miembro: lo valora, se preocupa de lo que le pasa, lo apoya en las buenas y en las malas. Para muchos j\u00f3venes el baile se transforma en la \u00fanica familia que los acompa\u00f1a en los caminos de la vida. Es una estructura con fuertes lazos solidarios.<\/p>\n<p><strong>2.3 Dignidad de hija(o), fragilidad de hija(o)<\/strong><\/p>\n<p>La posibilidad de una sinodalidad real tiene que ver con considerar al otro como igual. Y esto no pasa solo por la conciencia de la <em>igual dignidad <\/em>de todos, sino que es necesaria tambi\u00e9n la conciencia de <em>igual fragilidad.<\/em> En efecto, en la medida que me reconozco fr\u00e1gil, el otro se hace relevante para m\u00ed, por cuanto es quien puede acompa\u00f1arme, alentarme, corregirme, fortalecerme.<\/p>\n<p>Tenemos la impresi\u00f3n de que este equilibrio entre dignidad y fragilidad se da en la piedad popular. Lo desarrollamos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>a. Dignidad de hija(o)<\/strong><\/p>\n<p>El bailar\u00edn se sabe hijo de Dios e hijo de Mar\u00eda. La referencia a la Virgen como madre es fundamental. En efecto, el traje del bailar\u00edn es s\u00edmbolo de esa dignidad de la cual se reviste. Por eso el traje es sagrado: cuando se est\u00e1 con el traje hay que comportarse de una manera digna, acorde a la dignidad que representa; por eso el traje no puede ser usado en otro contexto que no sea el de la fiesta religiosa.<\/p>\n<p>En las fiestas del Norte de Chile, cuando los bailes hacen la entrada al pueblo, las bailarinas y los bailarines nuevos visten \u201cde civil\u201d. Reci\u00e9n cuando llegan frente a la Virgen, mientras el baile canta, son revestidos con el traje del baile. No se visten ellos solos, sino que alguien que asume el rol de madrina o padrino los viste, como signo de una dignidad que reciben, que se les otorga -que Dios les otorga-. En ese traje se manifiesta esa dignidad de hijo e hija, as\u00ed como la de hermano\/a de los dem\u00e1s integrantes del baile.<\/p>\n<p>La persona devota sabe que es amada por Dios, por la Virgen. Se trata de un amor firme, incondicional, misericordioso, cargado de ternura. Es una experiencia muy personal, aunque siempre vivida en el contexto del grupo del baile. Por eso \u00e9l\/ella quiere agradecer bailando, y tiene la confianza para pedir, para confidenciar lo que le pasa.<\/p>\n<p>Esta condici\u00f3n de hijos e hijas est\u00e1 conectada \u00edntimamente con la condici\u00f3n de hijo de Jes\u00fas. Podr\u00edamos decir que el modo como Jes\u00fas est\u00e1 presente en estas fiestas no es, en primer lugar, como crucificado, sino como hijo, como ni\u00f1o. Un signo elocuente en este sentido son las im\u00e1genes de Mar\u00eda con el ni\u00f1o en brazos, un ni\u00f1o siempre revestido con el mismo traje del baile. De alg\u00fan modo el bailar\u00edn en la fiesta vuelve a ser ni\u00f1o, lo cual est\u00e1 vinculado tambi\u00e9n a la inocencia y la pureza de esa condici\u00f3n (LAAN, 1992, p. 63)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Por eso no tiene miedo ni verg\u00fcenza de revestirse con el traje y bailar delante de la gente. En la imagen del ni\u00f1o se plasma una especie de restablecimiento de la condici\u00f3n paradis\u00edaca. En el ni\u00f1o la fuerza creadora ha sido restablecida (LAAN, 1992).<\/p>\n<p>Las fiestas de reinado de Minas Gerais, animadas por los Congados y Mozambiques, tienen en el centro al rey y la reina, los cuales presiden la fiesta con capas, cetros y coronas; caminan escoltados por guardias con banderas, se les saluda con reverencia. Es interesante que cualquier persona puede ser rey o reina: un anciano(a), un joven, un(a) ni\u00f1o(a). No tiene que ver con una dignidad de la persona en la comunidad o determinados m\u00e9ritos. De alguna forma se quiere decir: \u201cTodos y todas somos reyes y reinas&#8230; no somos esclavos\u201d.\u00a0 Los trajes, tanto de los bailarines como del rey y la reina son sencillos, las coronas son de lata. No hay ning\u00fan tipo de lujo u ostentaci\u00f3n; como si se quisiera subrayar que se trata de un reinado diferente: no el que da el poder y el dinero, sino el que da la dignidad de ser hijo\/a de Dios y de la Virgen del Rosario.<\/p>\n<p>Otro elemento en el que se juega esa dignidad es que en las fiestas de Reinado, el pueblo negro puede expresarse a su manera: con cantos, tambores y danza. Un modo que fue censurado durante siglos por la iglesia jer\u00e1rquica, por sospecha de paganismo. Es como si se dijera: ante Dios, ante la Virgen, ante el santo, podemos ser nosotros mismos, porque esa manera de ser es valiosa y, porque, as\u00ed como nosotros los negros, otras mujeres y hombres santos tambi\u00e9n han danzado delante de Dios. Por eso se canta: <em>David dan\u00e7ou na presen\u00e7a de Deus, e estou alegre com meu Jesus, posso dan\u00e7ar na presen\u00e7a de Deus.<\/em><\/p>\n<p><strong>b. Fragilidad de hija(o)<\/strong><\/p>\n<p>Junto con la experiencia de la dignidad de saberse hijo(a) se experimenta la fragilidad de aquel que sabe que la vida no est\u00e1 en sus manos y, por eso, necesita de la ayuda de Dios y de la Virgen para sanar, para mantener el equilibrio y la armon\u00eda. El devoto es siempre una persona necesitada, consciente de su necesidad y de su incapacidad para satisfacerla. La enfermedad tiene un lugar central: a menudo se hace una promesa a la Virgen o al santo para que la propia persona u otra se sane; o para agradecer la sanaci\u00f3n. El devoto pide que se le conceda algo que de ninguna manera puede obtener por s\u00ed mismo (LAAN, 1992, p. 58). La vida est\u00e1 en manos de Dios y por eso se canta: \u201c<em>Si nos prestas vida, volver\u00e9 a tus pies para el a\u00f1o venidero; danos vida para el a\u00f1o\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>En las fiestas de Reinado en Brasil est\u00e1 presente el dolor de los esclavos como una tem\u00e1tica que atraviesa toda la fiesta. Pero no solo como un hacer memoria del pasado, sino en conexi\u00f3n con el dolor actual del pueblo negro que contin\u00faa siendo maltratado en muchos lugares. En ese contexto de vulnerabilidad la fiesta viene a decir, con una \u201cnarrativa silenciosa\u201d, que esa humillaci\u00f3n y marginaci\u00f3n son un esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p><strong>3 La corporalidad<\/strong><\/p>\n<p>Probablemente es en la corporalidad donde radica la mayor fuerza de la piedad popular y, m\u00e1s espec\u00edficamente, de los bailes religiosos. Estefany, integrante de la Morenada de F\u00e1tima de Diego de Almagro, en el norte de Chile explica lo que le pasa cuando baila: \u201cEs como una sensaci\u00f3n desde la punta de los dedos de los pies hasta mi pelo. Es una vibraci\u00f3n cuando uno est\u00e1 ah\u00ed danzando con la imagen y ver que ella es nuestra madre y agradecerle\u201d. En los bailes religiosos la corporeidad est\u00e1 primero: el paso aprendido, la coreograf\u00eda, la vibraci\u00f3n de la m\u00fasica, la materialidad de las ropas, los objetos. Todo est\u00e1 atravesado por la materialidad. Adem\u00e1s, el acto de danzar es sustentado siempre por la emoci\u00f3n: la alegr\u00eda, la pasi\u00f3n, la pena en la despedida. Es la emoci\u00f3n la que sustenta el aguante y el sacrificio, la fidelidad a la promesa (\u201cpara el otro a\u00f1o volver\u00e9\u201d).<\/p>\n<p>Cuando la Virgen de Andacollo aparece en la plaza del pueblo al final de la procesi\u00f3n todos los bailes est\u00e1n danzando; suenan los bombos, cajas y matracas, los pitos y las flautas. No hay discursos, no hay palabras; solo ritmo, danza, m\u00fasica. La plaza entera es una sola vibraci\u00f3n. Esa es la oraci\u00f3n, esa es la alabanza. No es solo el momento que antecede a la oraci\u00f3n, sino que es la oraci\u00f3n misma, realizada con el lenguaje del cuerpo, con los modos de la materia.<\/p>\n<p>En esta centralidad de la materia aparece con radicalidad la encarnaci\u00f3n, pues Dios no est\u00e1 solo en lo humano, sino en todo lo creado. Por ello, en la experiencia de los bailes religiosos todo lo creado participa de la alabanza. De hecho, seg\u00fan Chauvet<\/p>\n<blockquote><p>Se miren por donde se miren, los ritos nos remiten al cuerpo. \u00c9ste, precis\u00e9moslo, no es una simple condici\u00f3n de aquellos, sino su lugar mismo. En efecto, si la liturgia requiere del cuerpo, no es solo porque, siendo materia substancialmente informada por el alma, tiene que comprometerse necesariamente en la celebraci\u00f3n para que el homenaje tributado a Dios sea total: es porque el cuerpo es el escenario que le proporciona un lugar. Con ello se dice eminentemente que lo m\u00e1s espiritual de la comunicaci\u00f3n con Dios a que apunta -por su misma naturaleza- la liturgia se da en la mediaci\u00f3n corporal (CHAUVET, 1991, p. 117).<\/p><\/blockquote>\n<p>Y m\u00e1s adelante el mismo autor subraya:<\/p>\n<blockquote><p>Es en este lenguaje eminentemente sensible y corporal donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n eclesial, se efect\u00faa la comunicaci\u00f3n m\u00e1s espiritual de Dios (la del mismo Esp\u00edritu Santo) y as\u00ed la verdad del sujeto creyente. Los sacramentos atestiguan de este modo que lo m\u00e1s verdadero de la fe no se realiza, sino en lo concreto del cuerpo (CHAUVET, 1991, 148).<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>4 Saborear la comuni\u00f3n escatol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p>Subrayando la fiesta como eje central de la espiritualidad de los bailes religiosos, el Papa Francisco dijo en la ciudad de Iquique, Chile:<\/p>\n<blockquote><p>\u00a1C\u00f3mo saben ustedes de esto, queridos hermanos del norte chileno! \u00a1C\u00f3mo saben vivir la fe y la vida en clima de fiesta! Vengo como peregrino a celebrar con ustedes esta manera hermosa de vivir la fe. Sus fiestas patronales, sus bailes religiosos \u2014que se prolongan hasta por una semana\u2014, su m\u00fasica, sus vestidos hacen de esta zona un santuario de piedad y espiritualidad popular. Porque no es una fiesta que queda encerrada dentro del templo, sino que ustedes logran vestir a todo el poblado de fiesta (FRANCISCO, 2018b).<\/p><\/blockquote>\n<p>En la fiesta religiosa, que es el contexto habitual de la experiencia de los bailes religiosos, se vive una anticipaci\u00f3n de la escatolog\u00eda. Por eso todo debe ser bello: la m\u00fasica, la liturgia, la danza, los trajes, las relaciones entre todos. Es como si en la fiesta apareciera la verdad de lo que cada uno es y la verdad de lo que somos como comunidad: somos pecadores, somos fr\u00e1giles; pero pecadores perdonados y personas fr\u00e1giles sustentadas por la fuerza de Dios.<\/p>\n<p>En la fiesta se experimenta una especie de transfiguraci\u00f3n: el obrero que es explotado en el trabajo aparece en su dignidad de hijo de Dios; la mujer pobre que se sacrifica d\u00eda a d\u00eda por su familia aparece como hija de Dios. En la sincron\u00eda de la danza la comunidad que a veces se pelea aparece como un cuerpo unido en el que todos son importantes. La sincron\u00eda de la coreograf\u00eda del baile es signo de una plenitud que aspira siempre al fin del quiebre, la superaci\u00f3n del conflicto, el fin de la separaci\u00f3n entre buenos y malos.<\/p>\n<p>Por eso es tan interesante el contraste que se da entre las condiciones precarias en que se vive en la fiesta (los bailarines, sus familias, la dem\u00e1s gente que participa) y la extrema belleza del rito. Es como si entendi\u00e9ramos perfectamente que lo escatol\u00f3gico, lo pleno, no depende de una buena cama para dormir, una excelente alimentaci\u00f3n, un cuarto sin piso de tierra: lo pleno depende del amor, de la experiencia con los otros, del amor que Dios tiene con su pueblo.<\/p>\n<p>Esta experiencia de plenitud est\u00e1 tambi\u00e9n mediada por el ponerse en lugar de otro. El devoto se viste en la fiesta de indio, de caporal, de diablo, de chuncho, de cuyaca etc. Y ese revestirse de otro es, al mismo tiempo, revestirse de aquella plenitud que estoy llamado a vivir. Por eso la actitud que se debe tener cuando se est\u00e1 con el traje del baile es de tanto respeto. Sin embargo, no es una simple imaginer\u00eda o algo puramente metaf\u00f3rico. En ese revestirse de otro aparece la realidad m\u00e1s profunda de lo que ya somos: hijos e hijas de Dios. En las fiestas de Reinado en Brasil se produce algo diferente: algo as\u00ed como revestirse de s\u00ed mismos. Esa identidad de pueblo negro muchas veces negada, menospreciada incluso por ellos mismos, en la fiesta se asume transfigurada: \u201cSomos negros, descendientes de esclavos\u201d, \u201cnuestra raza es hermosa\u201d, \u201csomos libres, somos dignos\u201d, \u201cDios es nuestro liberador\u201d.<\/p>\n<p>Del mismo modo es relevante el hecho de ir a otro lugar, al santuario, al pueblo donde se realiza la fiesta. En efecto, \u201cel viaje largo y duro significa tomar distancia del lugar donde se vive y donde cumple con su rol social, hacia el santuario ubicado en la periferia\u2026 La peregrinaci\u00f3n provee de una ruta detenidamente estructurada y altamente valorada hacia un mundo liminal, donde se siente lo ideal como lo real, donde las personas manchadas socialmente puedan ser purificadas y renovadas\u201d (LAAN, 1992, p. 19).<\/p>\n<p>Esta plenitud escatol\u00f3gica aparece tambi\u00e9n como victoria definitiva del bien y superaci\u00f3n del mal. Por ejemplo, la diablada -uno de los bailes m\u00e1s tradicionales en la fiesta de La Tirana- representa a los diablos vencidos, \u201cconvertidos\u201d, comandados ahora por un \u00e1ngel (que siempre es una ni\u00f1a peque\u00f1a que lleva una estrella en la mano). El mal ha sido vencido por el bien. El bien, aparentemente fr\u00e1gil, se ha manifestado con todo su poder y lo ha transfigurado todo.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica hace posible un equilibrio entre fiesta y experiencia de la cruz. O, mejor, hace posible que la experiencia de la cruz sea asumida desde la fiesta. No cabe duda de que para los bailes religiosos la experiencia de danzar est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la fiesta. En efecto, la danza es expresi\u00f3n de una alegr\u00eda profunda, de una alegr\u00eda que toma a la persona por entero. Sin embargo, se trata, al mismo tiempo, de una experiencia sacrificial: estoy dispuesto a soportar el fr\u00edo y el calor, largas horas danzando, dormir poco, el sacrificio del gasto que implica participar en la fiesta, la incomodidad de la sencillez del lugar donde se aloja el baile (dormir en carpas, dormir en el suelo, sencillez de la comida, ba\u00f1os comunes). Pero no es un sacrificio que se haga por el valor del dolor o la ascesis por s\u00ed misma, sino un sacrificio que se sustenta en el amor, la pasi\u00f3n. Es como si se dijera: \u201cHago esto porque la Virgen, el santo, Jes\u00fas son muy importantes para m\u00ed\u201d; \u201csolo por ellos soy capaz de dar tanto, de darme entero\u201d. De este modo, la experiencia del baile religioso amarra bien cruz y resurrecci\u00f3n, dolor y alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Ahora bien, no es que una vez terminada la fiesta el llamado a la plenitud, la coherencia de vida, la integridad, se termine. De lo que se trata es que lo vivido en la fiesta sea alentador, iluminador, dador de fuerza para el retorno a la vida cotidiana. La identidad de \u201cpromesero\u201d se lleva siempre con orgullo, se dice a los dem\u00e1s (no se esconde). Es habitual que se hagan compromisos personales para el a\u00f1o delante de la Virgen o el santo. Compromisos que tienen que ver con conversi\u00f3n, con mejorar lo que se hizo mal, reparar el da\u00f1o causado.<\/p>\n<p>Por esta anticipaci\u00f3n escatol\u00f3gica que implica la experiencia de los bailes, ellos pueden ser dadores de sentido para la vida. Es lo que subraya el historiador Lautaro N\u00fa\u00f1ez que reconoce el aporte de los bailes en el norte chileno en la \u00e9poca de la explotaci\u00f3n del salitre. Ellos fueron contraculturales en una sociedad en la que importaba m\u00e1s el rendimiento, la producci\u00f3n, el trabajo extenuante. En efecto, \u201cestas innovaciones materiales no tuvieron una contraparte sociocultural que con la misma velocidad lograra cubrir las necesidades del alma\u201d (NU\u00d1EZ, 2004, p. 159). Es por eso que<\/p>\n<blockquote><p>para un promesante colonial situado en un mundo agobiante, de escasa estabilidad emocional por los temores a la salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n eternas, ser cofrade o bailar\u00edn de mandas significaba vivir en esa tierra con m\u00e1s certidumbre y menos angustias existenciales (NU\u00d1EZ, 2004, p. 157).<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>5 Un contenido sint\u00e9tico de la fe<\/strong><\/p>\n<p>El papa Francisco, en <em>Evangelii gaudium<\/em>, invita a \u201cevangelizar la s\u00edntesis\u201d. \u00c9l percibe el peligro de un mensaje cristiano complejo, lleno de disquisiciones que deja en segundo plano lo esencial. Por eso, refiri\u00e9ndose a c\u00f3mo hacer una buena homil\u00eda se\u00f1ala:<\/p>\n<blockquote><p>El desaf\u00edo de una pr\u00e9dica inculturada est\u00e1 en evangelizar la s\u00edntesis, no ideas o valores sueltos. Donde est\u00e1 tu s\u00edntesis, all\u00ed est\u00e1 tu coraz\u00f3n. La diferencia entre iluminar el lugar de s\u00edntesis e iluminar ideas sueltas es la misma que hay entre el aburrimiento y el ardor del coraz\u00f3n\u00a0(EG 143).<\/p><\/blockquote>\n<p>Es interesante que la s\u00edntesis a que se refiere el Papa no tiene que ver solo con una estrategia pedag\u00f3gica para transmitir el Evangelio. La s\u00edntesis toca m\u00e1s profundamente el coraz\u00f3n y, por lo mismo, es m\u00e1s eficaz para suscitar la fe y transmitirla.<\/p>\n<p>Por aqu\u00ed podemos encontrar una pista que nos lleve a valorar m\u00e1s profundamente esa fe que algunos llaman \u201cb\u00e1sica\u201d de la piedad popular. Si eso \u201cb\u00e1sico\u201d es lo esencial del Evangelio, entonces ya se trata de una fe madura. Por eso Jes\u00fas -como ve\u00edamos m\u00e1s arriba- se conmueve y elogia la fe de la mujer cananea, de la mujer hemorro\u00edsa y la del centuri\u00f3n romano.<\/p>\n<p>Tenemos la impresi\u00f3n de que, en la experiencia de los bailes religiosos, existe una s\u00edntesis de la fe. La expresamos as\u00ed: <em>Dios ha sido bueno con nosotros: nos ha mostrado su bondad en la acci\u00f3n milagrosa de la que hemos sido testigos, o bien, nos ha cuidado durante el a\u00f1o, nos ha dado fuerzas, nos ha dado vida. Esa presencia amorosa de Dios con nosotros -mediada por la Virgen o el santo- es motivo de alegr\u00eda y de fiesta. Por eso estamos aqu\u00ed para danzar, para expresar nuestro gozo y gratitud, para cumplir la promesa; para renovar nuestro amor por Dios, por la Virgen, por el santo, por nuestros hermanos y hermanas y para pedirles que nos sigan cuidado y acompa\u00f1ando como hasta ahora (a nosotros y a los que amamos.<\/em><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A manera de conclusi\u00f3n planteamos tres desaf\u00edos que nos parecen relevantes: la sinodalidad, la gratuidad y el m\u00e9todo.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo de la sinodalidad tiene dos dimensiones. Por un lado, acompa\u00f1ar a los bailes religiosos a ser una comunidad fraterna, donde se valore de verdad a cada uno de sus miembros. A veces, los bailes religiosos son espacios de dolor por los conflictos entre sus miembros. Lo importante es que los conflictos sean gestionados, que no se oculten ni se resuelvan mal. Ser\u00e1 relevante, por tanto, que sus dirigentes se formen en un liderazgo evang\u00e9lico, evitando todo tipo de autoritarismo. Por otro lado, es necesario que los dirigentes de los bailes sean protagonistas en la toma de decisiones, por ejemplo, a la hora de programar una fiesta religiosa. A menudo se viven din\u00e1micas en paralelo entre los bailes y la jerarqu\u00eda de la Iglesia. Por eso ser\u00eda interesante que los Caporales (jefes) de los bailes no solo sean consultados, sino que tengan voz activa en las decisiones. Un camino posible es que ellos y ellas reciban un ministerio formal por parte de la Iglesia (ASTUDILLO, 2019, p. 320).<\/p>\n<p>El desaf\u00edo de la gratuidad tiene que ver con insistir en la espiritualidad de los bailes religiosos en que el amor\/favor de Dios, de la Virgen, del santo se nos da de regalo. Esto implica superar una l\u00f3gica de premio o castigo. Es necesario poner atenci\u00f3n, por tanto, en la din\u00e1mica de reciprocidad presente en la experiencia de los bailes para que ella sea evang\u00e9lica; para que sea expresi\u00f3n del amor de Dios que nos am\u00f3 primero y se entreg\u00f3 por nosotros en Jesucristo.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo del m\u00e9todo tiene que ver con una manera diferente de aproximarnos a la piedad popular. Tenemos la impresi\u00f3n de que muchas de las conclusiones erradas respecto de la piedad popular tienen que ver con una aproximaci\u00f3n excesivamente conceptual, racional. Es necesario pensar un m\u00e9todo que nos permita una aproximaci\u00f3n adecuada. Visualizamos tres aspectos: 1) la convivencia: para intentar entender la piedad popular hay que vivirla. Es muy dif\u00edcil decir algo sobre ella mir\u00e1ndola desde fuera; 2) la descripci\u00f3n fenomenol\u00f3gica: las expresiones de piedad popular son tan originales y distintas que cada reflexi\u00f3n que hacemos debiera estar acompa\u00f1ada siempre de una descripci\u00f3n fenomenol\u00f3gica del rito presenciado\/analizado; 3) es necesario profundizar en las l\u00f3gicas del lenguaje simb\u00f3lico. En efecto, nuestra racionalidad centrada en la palabra dificulta, a menudo, entender c\u00f3mo la materia participa de la alabanza a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Alex Vigueras Cherres SS.CC. Te\u00f3logo chileno, pastoralista. Texto original espagnol.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>ASTUDILLO, Ibar. <em>Bailes religiosos del norte de Chile: <\/em>la vanguardia de la fe en las calles y en los Santuarios. Antofagasta: Universidad Cat\u00f3lica del Norte, 2019.<\/p>\n<p>BENEDICTO XVI, Papa. <em>Discurso<\/em> <em>inaugural de la Conferencia de Aparecida<\/em>, 13 de mayo de 2007.<\/p>\n<p>CELAM. <em>Documento de Puebla<\/em>. III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, Bogot\u00e1: CELAM, 1979.<\/p>\n<p>CELAM. <em>Documento de Aparecida<\/em>. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Bogot\u00e1: CELAM, 2007.<\/p>\n<p>CHAUVET, Louis Marie, <em>S\u00edmbolo y sacramento: dimensi\u00f3n constitutiva de la existencia cristiana. <\/em>Barcelona: Herder, 1991.<\/p>\n<p>FRANCISCO, Papa. <em>Carta al Pueblo de Dios que peregrina en Chile<\/em>, 31 de mayo de 2018a, \u00a75.<\/p>\n<p>FRANCISCO, Papa. <em>Evangelii Gaudium. <\/em>Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual, 2013.<\/p>\n<p>FRANCISCO, Papa. <em>Homil\u00eda en la misa de Iquique<\/em>, Chile, 18 de enero de 2018b.<\/p>\n<p>GACIT\u00daA<em>, V\u00edctor. La m\u00edstica popular de los bailes religiosos del norte de Chile<\/em>: an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre corporalidad, experiencia religiosa y modo de vida. Boston: Boston College University Libraries, 2017.<\/p>\n<p>LAAN, Erik. <em>Bailar para sanar<\/em>: estudio de la praxis de la peregrinaci\u00f3n de los bailes religiosos del norte de Chile. Iquique: Centro de Investigaci\u00f3n de la Realidad del Norte, 1992.<\/p>\n<p>N\u00da\u00d1EZ, Lautaro. <em>La Tirana del Tamarugal. <\/em>Santiago: Universidad Cat\u00f3lica del Norte, 2004.<\/p>\n<p>PAULO VI, Papa. <em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica<\/em> <em>Evangelli Nuntiandi, <\/em>1975.<\/p>\n<p>VAN KESSEL, Juan. \u201cReligiosidad andina mestiza como fuente de salud y vida\u201d. <em>Revista electr\u00f3nica Volver\u00e9<\/em>, 2 (julio 2002). Disponible: <a href=\"http:\/\/www.iecta.cl\/revistas\/volvere_2\/articulos.htm\">http:\/\/www.iecta.cl\/revistas\/volvere_2\/articulos.htm<\/a> Acceso: 18\/01\/2023.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda complementaria<\/strong><\/p>\n<p>BENTU\u00c9, Antonio. Elementos metodol\u00f3gicos para una reflexi\u00f3n sobre religiosidad popular. <em>Teolog\u00eda y Vida<\/em> 18 (1977), p. 99-112.<\/p>\n<p>CECH. <em>Directorio de pastoral de los bailes religiosos<\/em>. Santiago: CECH, 1990.<\/p>\n<p>CECH. <em>Cultura y religiosidad en el Norte Grande de Chile<\/em>. Santiago: CECH, 1990<\/p>\n<p>CECH. <em>La pastoral de la piedad popular.<\/em> Santiago: CECH, 2010.<\/p>\n<p>KESSEL, Juan van. <em>El desierto de Atacama canta a Mar\u00eda.<\/em> Antofagasta, 1978.<\/p>\n<p>KESSEL, Juan van. <em>Bailarines en el desierto. <\/em>Antofagasta, 1975.<\/p>\n<p>KESSEL, Juan van. Los bailes religiosos del\u00a0 Norte Grande de Chile como herencia cultural y andina. <em>Chungar\u00e1 <\/em>12 (1984), p. 125-134.<\/p>\n<p>KESSEL, Juan van. El <em>etos<\/em> en la estructura religiosa de la Tirana. <em>Teolog\u00eda y Vida<\/em> 12 (1971), p. 148-155.<\/p>\n<p>GUTI\u00c9RREZ, Pedro. La devoci\u00f3n mariana en los bailes de La Tirana y su relaci\u00f3n con Cristo Resucitado. <em>Teolog\u00eda y Vida<\/em> 12 (1971), p. 107-127.<\/p>\n<p>MORAND\u00c9, Pedro. Importancia de la religiosidad popular mariana en la nueva evangelizaci\u00f3n. <em>Revista Cat\u00f3lica<\/em> 89 (1989), p. 145-155.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Es interesante que en la fiesta de Epifan\u00eda que se celebra tambi\u00e9n en el pueblo de La Tirana, en el norte de Chile, cada 6 de enero, la met\u00e1fora m\u00e1s importante no es la se ser hijo, sino la de ser padre\/madre de Jes\u00fas, los encargados de acogerlo y cuidarlo. Esto se manifiesta, p. ej., en la procesi\u00f3n en que mucha gente (adultos, ancianos, ni\u00f1os y j\u00f3venes) llevan una imagen del ni\u00f1o Jes\u00fas en su regazo y le cantan \u201cArrur\u00fa, arrur\u00fa, du\u00e9rmete ni\u00f1o Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducti\u00f3n 1 El fundamento narrativo 1.1 Historia del baile 1.2 Acontecimientos fundantes 1.2.1 Los fundadores &#8211; el evento fundador 1.2.2 La presencia de Dios en la vida 1.3 Narratividad silenciosa 2 Una experiencia sinodal 2.1 Un espacio de autonom\u00eda 2.2 Una familia 2.3 Dignidad de hija(o), fragilidad de hija(o) a. Dignidad de hija(o) b. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-2694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2694"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2694\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2943,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2694\/revisions\/2943"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}