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{"id":2580,"date":"2021-12-30T08:20:53","date_gmt":"2021-12-30T11:20:53","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2580"},"modified":"2022-02-01T14:08:30","modified_gmt":"2022-02-01T17:08:30","slug":"liturgia-de-las-horas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2580","title":{"rendered":"Liturgia de las horas"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Desarrollo hist\u00f3rico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.1 La oraci\u00f3n de las horas en el Nuevo Testamento<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.1.1 Jes\u00fas oraba y recomendaba la oraci\u00f3n incesante<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.1.2 Oraci\u00f3n de las horas en la Iglesia Apost\u00f3lica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.2 La evoluci\u00f3n del Oficio Divino del s. II al s. V<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.3 El Oficio Divino desde la Edad Media hasta el Vaticano II<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Estructura y elementos del rito de la Liturgia de las Horas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Simbolismo y Teolog\u00eda de la Liturgia de las Horas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Pastoral<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consideraciones conclusivas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Liturgia de las Horas es una de las muchas formas de oraci\u00f3n de la Iglesia, que tiene como objetivo santificar todo el d\u00eda a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n ininterrumpida. Compuesto por himnos, salmos, cantos, ant\u00edfonas, lecturas b\u00edblicas y textos de grandes escritores eclesi\u00e1sticos y documentos del Magisterio, se reza en momentos espec\u00edficos. Horas Mayores: Laudes (al amanecer) y V\u00edsperas (al atardecer); Horas Menores: Tercia (a media ma\u00f1ana), Sexta (mediod\u00eda), Nona (a media tarde) y Completas (antes del descanso nocturno). Por lo tanto, ya es posible percibir que su simbolismo es c\u00f3smico y que, debido a las diferentes zonas horarias de las diferentes regiones de nuestro planeta, la Tierra es ba\u00f1ada por una ola de oraci\u00f3n cada hora. Estas horas tienen tambi\u00e9n un valor simb\u00f3lico-sacramental, ya que remiten a determinados acontecimientos importantes de la vida de Jes\u00fas de Nazaret y de los Ap\u00f3stoles, por tanto, tienen un car\u00e1cter salv\u00edfico (cf. AUG\u00c9, 2005, p. 230).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Liturgia de las Horas, como su nombre indica, es parte de la din\u00e1mica ritual y teol\u00f3gica del espacio y tiempo lit\u00fargicos. Esta din\u00e1mica, a su vez, tiene sus ra\u00edces en la encarnaci\u00f3n del Verbo eterno del Padre, Jesucristo. En efecto, con la Encarnaci\u00f3n del Verbo, Dios irrumpe en la historia humana y, de manera indeleble, se une a la humanidad, asumiendo nuestra carne en la persona de Jes\u00fas de Nazaret. Lo Eterno entra en el espacio y el tiempo y, con este hecho, transforma el <em>kronos<\/em> en <em>Kair\u00f3s<\/em>, es decir, en tiempo de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esta din\u00e1mica de la encarnaci\u00f3n del Verbo eterno recibe su luz del misterio pascual de Cristo. En efecto, en el centro de toda la vida de la Iglesia \u2013estructura, culto, acci\u00f3n apost\u00f3lica, espiritualidad, teolog\u00eda, \u00e9tica, etc. \u2013 es la Pascua de Cristo. Se concluye que la Liturgia de las Horas es un tipo de oraci\u00f3n esencialmente pascual, todas las horas se refieren al Misterio Pascual de Cristo. De hecho, es este \u00faltimo el que est\u00e1 en el centro, no s\u00f3lo de la Liturgia de las Horas, sino de toda la vida lit\u00fargica de la Iglesia.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Desarrollo hist\u00f3rico <\/strong><\/h5>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1 La oraci\u00f3n de las horas en el Nuevo Testamento<\/em><\/strong><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente no es nuestra intenci\u00f3n aqu\u00ed encontrar la estructura de la Liturgia de las Horas, tal como la conocemos hoy o lo m\u00e1s aproximado de eso, sino simplemente encontrar las ra\u00edces b\u00edblicas de la costumbre de la Iglesia de orar en momentos espec\u00edficos, algo que siempre ha sido presente en su vida desde sus inicios. La Liturgia de las Horas, aunque tenga sus ra\u00edces en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas y de sus santos Ap\u00f3stoles que, a su vez, segu\u00edan las costumbres de su religi\u00f3n, el juda\u00edsmo, conoci\u00f3 un largo y profundo desarrollo a lo largo de la historia de la iglesia, lo que veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.1 Jes\u00fas oraba y recomendaba la oraci\u00f3n incesante<\/em><\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los evangelios podemos encontrar informaci\u00f3n sobre la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. \u00c9l, siguiendo las costumbres de la religi\u00f3n de sus padres, el juda\u00edsmo, observaba sus prescripciones lit\u00fargicas adem\u00e1s de dirigirse a Dios en la intimidad con el Padre. Por eso Jes\u00fas, desde ni\u00f1o, en compa\u00f1\u00eda de sus padres, asist\u00eda anualmente al templo en las grandes fiestas pascuales (cf. Lc 2,41), y tambi\u00e9n en la edad adulta (cf. Jn 2,13-14). Sol\u00eda \u200b\u200bir a la sinagoga los s\u00e1bados (cf. Mt 12,9; Mc 3,1; Lc 4,16). Se iba solo a orar en lugares desiertos (cf. Lc 5,16) y a veces de noche (Mc 1,35). La oraci\u00f3n era un h\u00e1bito en la vida de Jes\u00fas; el evangelista Lucas cita varias veces la oraci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. 5,16; 6,12; 9,18; 28-29 passim); y en esos momentos se dirig\u00eda a Dios en intimidad filial (cf. Lc 10, 21; 22, 42; 23, 43, 46; Jn 11, 41-42; 17, 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas no se restringi\u00f3 a \u00e9l, ya que ense\u00f1\u00f3 a orar a sus disc\u00edpulos (cf. Mt 6, 5-13); y recomendaba vivamente a sus disc\u00edpulos la oraci\u00f3n incesante (Lc 18,1-7; 21,36)). Adem\u00e1s de la oraci\u00f3n personal, les ense\u00f1\u00f3 la oraci\u00f3n comunitaria (Mt 18,19-20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, sabemos que los evangelios no son la biograf\u00eda de Jes\u00fas, sino una cristolog\u00eda de las comunidades de sus redactores. Por tanto, es concebible que las oraciones que los evangelistas atribuyen a Jes\u00fas sean tambi\u00e9n las oraciones practicadas por las comunidades, dentro de las cuales surgieron estos tratados a partir de las experiencias que tuvieron del encuentro con Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.2 Oraci\u00f3n de las horas en la Iglesia Apost\u00f3lica<\/em><\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los otros escritos del Nuevo Testamento, adem\u00e1s de los cuatro evangelios, nos dan informaci\u00f3n sobre la oraci\u00f3n de las primeras comunidades cristianas. Podemos ver a Pedro y Juan subiendo al Templo para la oraci\u00f3n de las tres de la tarde (Hch 3,1), es decir, la hora nona. Pero parece que toda la comunidad de la Iglesia primitiva tambi\u00e9n ten\u00eda el h\u00e1bito de la oraci\u00f3n incesante. De hecho, \u201ceran asiduos en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles y en la comuni\u00f3n fraterna, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n\u201d (Hch 2, 42); tambi\u00e9n \u201ciban todos los d\u00edas al templo con asiduidad, partiendo el pan en casa, comiendo con alegr\u00eda y sencillez de coraz\u00f3n\u201d (Hch 2,46). El ap\u00f3stol Santiago recomienda a su comunidad: \u201c\u00bfAlguno de vosotros est\u00e1 sufriendo? orad\u201d \u2013 aqu\u00ed se trata de oraci\u00f3n personal, pero inmediatamente despu\u00e9s se refiere a la oraci\u00f3n de la Iglesia (TEB, nota de la versi\u00f3n): \u201c\u00bfEst\u00e1 alguno de vosotros enfermo? Mande llamar a los ancianos de la Iglesia y que estos oren\u201d (St 5,14).<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2 La evoluci\u00f3n del Oficio Divino del s. II al s. V<\/em><\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este h\u00e1bito de oraci\u00f3n personal y comunitaria incesante se transmitir\u00e1 a las comunidades postapost\u00f3licas y acompa\u00f1ar\u00e1 a la Iglesia a lo largo de toda su historia, hasta nuestros d\u00edas. Al final del siglo I o principios de siglo. II, en la <em>Didach\u00e8<\/em>, cap\u00edtulo IX, se recomienda rezar el Padrenuestro tres veces al d\u00eda. En el norte de \u00c1frica, donde se formaron desde muy tempranas comunidades cristianas fervorosas y bien estructuradas, tenemos el testimonio de Clemente Alexandrino (<em>Stromata<\/em>); tambi\u00e9n tenemos informaci\u00f3n del primer escritor eclesi\u00e1stico de habla latina conocido, Tertuliano (<em>De oratione; De ieiuno<\/em>), pasando por Cipriano (<em>De oratione dominica<\/em>) hasta Agust\u00edn de Hipona (<em>Sermones ad competeti<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atribuida a Hip\u00f3lito de Roma, tambi\u00e9n tenemos la <em>Traditio Apostolica<\/em> (principios del siglo III) que nos da informaci\u00f3n sobre las horas de oraci\u00f3n: al amanecer antes de que comience cualquier actividad (esta hora en la Iglesia); a la hora tercia, a la hora sexta y a la hora nona, donde quiera que estuviere; antes del descanso nocturno; y finalmente a la medianoche. Al final del siglo IV, la peregrina Egeria, que estuvo tres a\u00f1os en Palestina, da informaci\u00f3n sobre la liturgia de Jerusal\u00e9n, especialmente sobre las oraciones de las horas en la Iglesia de An\u00e1stasis: Vigilia (monjes, v\u00edrgenes y laicos) cantan himnos, salmos, a los que se responde con ant\u00edfonas; despu\u00e9s de que lleguen dos o tres presb\u00edteros y di\u00e1conos, comienza la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana. El obispo llega con sus sacerdotes y reza una oraci\u00f3n y da la bendici\u00f3n a los que indican sus nombres, por detr\u00e1s de los barrotes que cierran la gruta del sepulcro donde fue depositado el cuerpo de Cristo. Luego se vuelven a encontrar en el mismo lugar a la hora sexta y nona; en la hora d\u00e9cima se realiza el lucernario, las V\u00edsperas (SCh, 2002, p. 239-241); no menciona una oraci\u00f3n nocturna, pero en las p\u00e1ginas siguientes da cuenta de los oficios solemnes de la Epifan\u00eda, los cuarenta d\u00edas que le siguen y los oficios de las fiestas pascuales: Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Octava hasta Pentecost\u00e9s (SCh, 2002, p\u00e1g. 251-305).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de ese momento, es decir, c. IV, comienzan los primeros intentos de organizar la oraci\u00f3n de las horas. Los autores suelen distinguir dos caminos: el primero seguir\u00eda en una direcci\u00f3n que llamamos Oficio Catedral, y el segundo en otra direcci\u00f3n que llamamos Oficio Mon\u00e1stico. El Oficio Catedral \u2013tambi\u00e9n el oficio parroquial\u2013 ya estaba compuesto por las Horas Mayores \u2013Laudes y V\u00edsperas\u2013 con Laudes precedidas de una vigilia los domingos y d\u00edas festivos. El Oficio Mon\u00e1stico, adem\u00e1s de estas dos Horas Mayores, constaba de tres horas diurnas, Tercia, Sexta y Nona, m\u00e1s la Primera y Completas. Adem\u00e1s, los monjes institucionalizaron las vigilias de oraci\u00f3n como una actividad diaria, ya que su ideal era recitar el Salterio en su totalidad (cf. LEIKAN, 2000, p. 48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe destacar la presencia del Salmo 62 en Laudes y del Salmo 140 en V\u00edsperas en todas las Iglesias desde el siglo IV, seg\u00fan el testimonio de Eusebio de Cesarea (<em>Comentario a los Salmos<\/em> 140 y 142), Juan Cris\u00f3stomo (<em>Catequesis bautismales<\/em>) y las <em>Constituciones Apostolorum<\/em>. Este \u00faltimo documento (finales del siglo IV o principios del V) ya registra la presencia del <em>Nunc dimittis<\/em> (Lc 2,29-32) en el oficio vespertino.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.3 El Oficio Divino desde la Edad Media hasta el Vaticano II<\/em><\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el oficio mon\u00e1stico se desarroll\u00f3 de tal manera que acab\u00f3 influyendo en el oficio catedral. Adem\u00e1s de la aparici\u00f3n de nuevos idiomas y el uso cada vez m\u00e1s restringido del lat\u00edn, otras razones -que aqu\u00ed no son el caso- hicieron que el pueblo ya no tuviera acceso a la liturgia en general, y el oficio pasase a ser de &#8220;mano de obra especializada&#8221;, o sea, de cl\u00e9rigos y monjes. Desde el siglo IX, en muchas Iglesias locales, el clero estaba obligado a recitar el oficio, entonces fuertemente influenciado por el Oficio mon\u00e1stico que, a su vez, preve\u00eda m\u00e1s horas y textos m\u00e1s extensos: en el transcurso de una semana recitaban todo el salterio y, en un a\u00f1o, se le\u00eda toda o casi toda la Biblia, m\u00e1s himnos, c\u00e1nticos, ant\u00edfonas, responsorios, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed no se puede dejar de mencionar la Regla de San Benito que, principalmente por obra de Carlomagno, se impuso en casi todos los monasterios de Occidente. La <em>Regula Monasterum Sancti Benedicti Abbatis<\/em> prescribe siete oraciones horarias cada d\u00eda, citando el Salmo 118,164: \u201cTe alabo siete veces cada d\u00eda\u201d (Cap\u00edtulo XVI). Estos horarios son: Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, V\u00edsperas y Completas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la Hora Nocturna, durante el invierno (principios de noviembre hasta Semana Santa), est\u00e1n previstos 6 salmos precedidos por el verso \u201cOh Se\u00f1or, abre mis labios, y mi boca anunciar\u00e1 tu alabanza\u201d, al que sigue el Salmo 3, el Gloria, el Salmo 94 con ant\u00edfona, seis salmos con ant\u00edfonas, tres lecturas b\u00edblicas con responsorio, 6 salmos m\u00e1s con aleluya, lectura del Ap\u00f3stol, y se\u00a0 concluye con la s\u00faplica lit\u00e1nica, es decir <em>Kyrie eleison<\/em> (Cap. IX). La Hora Nocturna se reza en medio de la noche por el Salmo 118,62: \u201cEn medio de la noche me levanto y te doy gracias\u201d. Durante el resto del a\u00f1o, por la brevedad de las noches, se hace una sola lectura del Antiguo Testamento, quedando todo el resto como en el per\u00edodo invernal (Cap\u00edtulo X). Los domingos, sin embargo, se leen cuatro lecturas con responsorio despu\u00e9s de los primeros seis salmos y cuatro m\u00e1s despu\u00e9s de los otros seis salmos; tres c\u00e1nticos del Antiguo Testamento con Aleluya; cuatro lecturas m\u00e1s con responsorio, <em>Te Deum laudamus<\/em>, Lectura del Evangelio, <em>Te decet laus<\/em> y bendici\u00f3n final (Cap\u00edtulo XI).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Laudes, por su parte, estaban compuestas por el Salmo 66 con ant\u00edfona, seguido del Salmo 50 con Aleluya, los Salmos 117 y 62, el <em>Benedictus<\/em>, \u201cLaudes\u201d, lectura del Apocalipsis, con un responsorio, un himno ambrosiano, un verso, un canto evang\u00e9lico y finalizaba con la letan\u00eda (cap\u00edtulo XII). Para las dem\u00e1s horas, las composiciones son las siguientes: Prima: tres salmos con un solo Gloria, himno, luego el vers\u00edculo <em>Deus, in adiuntorium meu<\/em>&#8230;, tres salmos, una lectura, un vers\u00edculo<em>, Kyrie eleison<\/em> y conclusi\u00f3n; la Tercia, la Sexta y la Nona, el Oficio sigue el mismo orden para las tres: verso, el himno propio de la hora, tres salmos, las lecturas, el <em>Kyrie eleison<\/em> y las oraciones finales (Cap\u00edtulo XVII). Aqu\u00ed se recomienda que, si la comunidad es numerosa, los salmos se reciten con ant\u00edfona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las v\u00edsperas se componen de cuatro salmos con ant\u00edfonas, la lectura, responsorio, himno, vers\u00edculo, canto evang\u00e9lico, oraci\u00f3n lit\u00e1nica y concluyen con el Padre Nuestro. En Completas, los tres salmos se recitan en sucesi\u00f3n sin ant\u00edfona, el himno, una sola lectura, el vers\u00edculo, el <em>Kyrie eleison<\/em> y concluyen con la bendici\u00f3n (Cap\u00edtulo XVII).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la influencia de las reglas de los monasterios romanos sobre el Oficio Catedralicio, surgir\u00e1 una especie de Oficio mon\u00e1stico-eclesi\u00e1stico; una de estas nuevas reglas ser\u00e1 adoptada por el Papa y sus curiales a partir de finales de siglo X o principios de siglo. XI, lo que se conoci\u00f3 como el Breviario de la Curia romana (cf. RAFFA, 2004, p. 655). En la primera mitad del siglo XIII, San Francisco de As\u00eds adoptar\u00eda este Oficio para su orden, lo que, a su vez, contribuir\u00eda a su amplia difusi\u00f3n en casi todo Occidente, convirti\u00e9ndose en la forma predominante (cf. RAFFA, 2004).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la reforma tridentina del Breviario Romano, P\u00edo V, con la bula <em>Quod a nobis<\/em> (1568), redujo el n\u00famero de salmos, pero introdujo el Oficio de Santa Mar\u00eda el s\u00e1bado; redujo a\u00fan m\u00e1s los textos hagiogr\u00e1ficos. La bula no incluye a los laicos, cuando enumera los grupos de personas que est\u00e1n obligadas a rezar el oficio, y compromete el simbolismo de las horas al prever la recitaci\u00f3n privada, incluso lo equipara con la comunitaria,\u00a0 con la consiguiente recitaci\u00f3n en la hora en que se pudiese. En adelante, el Breviario de P\u00edo V ser\u00e1 pr\u00e1cticamente la \u00fanica regla en toda la Iglesia de Occidente. Una nueva reforma solo vendr\u00eda ya en el siglo. XX, por obra de P\u00edo X, con la bula <em>Divino afflatu<\/em>: redujo el n\u00famero de salmos en todas las horas, pero mantuvo la recitaci\u00f3n del salterio durante el transcurso de una semana, haciendo una nueva distribuci\u00f3n de los salmos. P\u00edo X hizo esta reforma en vista, sobre todo, de las exigencias de la labor pastoral del clero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la reforma impulsada por el Vaticano II surge la Liturgia de las Horas de Pablo VI, promulgada el 1 de noviembre de 1970, la que usamos hoy. Las grandes novedades aqu\u00ed son: distribuci\u00f3n de los salmos en cuatro semanas (cf. SC 91); la supresi\u00f3n de la Hora Prima (SC 89); la posibilidad de recitar la hora llamada Maitines en cualquier momento del d\u00eda, aunque conserve en el coro la \u00edndole de alabanza nocturna, y se reduce el n\u00famero de salmos, pero propone lecturas m\u00e1s largas; para las llamadas Horas Menores, a saber, Tercia, Sexta y Nona, se puede elegir una de ellas fuera del coro (SC 90) y, finalmente, el uso de la lengua vern\u00e1cula (SC 101). Tambi\u00e9n se recomienda devolver la fidelidad hist\u00f3rica a los martirios o vidas de los Santos (SC 92) y que \u201cse eliminen o cambien aquellas cosas que saben a mitolog\u00eda o son menos acordes con la piedad cristiana\u201d (SC 93).<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Estructura y elementos del rito de la Liturgia de las Horas<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Instrucci\u00f3n General sobre la Liturgia de las Horas (IGLH), en el Cap\u00edtulo II, muy acertadamente, presenta el rito con el t\u00edtulo \u201cLa santificaci\u00f3n del d\u00eda o las diferentes Horas del Oficio Divino\u201d. Hay siete momentos de oraci\u00f3n (cf. Sal 118,164): Oficio de Lecturas, Laudes, tres Horas Medias, V\u00edsperas y Completas. La Introducci\u00f3n del Oficio es, en la primera hora rezada (Laudes u Oficio de Lecturas), el Invitatorio \u201cAbre mis labios, Se\u00f1or. Y mi boca proclamar\u00e1 tu alabanza\u201d, con la que \u201clos fieles son invitados cada d\u00eda a cantar las alabanzas de Dios y a escuchar su voz&#8230;\u201d (ILGH 34); Sigue el Salmo 94(95), que puede ser sustituido por los Salmos 99(100), 66(67) o 23(24) con sus respectivas ant\u00edfonas. El salmo de apertura se recita de forma responsorial, es decir, la ant\u00edfona se comporta como un estribillo, pero si se recita individualmente, basta con decir la ant\u00edfona al principio y al final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hora denominada \u201cMaitines\u201d aparece en la Liturgia de las Horas de Pablo VI bajo el t\u00edtulo de \u201cOficio de Lecturas\u201d que, como prev\u00e9 la <em>Sacrosanctum Concilium<\/em> \u2013ya lo hemos mencionado m\u00e1s arriba\u2013 puede rezarse en cualquier momento del d\u00eda, aunque conserva su car\u00e1cter de oraci\u00f3n nocturna (cf. SC 89; ILGH 57). Cuando se abre el Oficio, se dice al principio el Invitatorio, como se indica en el p\u00e1rrafo anterior. A diferencia de la salmodia del ordinario del rito el Salmo Invitatorio se recita de forma responsorial, es decir, la ant\u00edfona se comporta como un estribillo, y lo mismo puede decirse de las dem\u00e1s opciones de salmo previstas para este tiempo. Cuando el Oficio de Lecturas no abre el oficio cotidiano, se abre como en las dem\u00e1s horas, es decir, el verso inicial y, poco despu\u00e9s, el Himno. La salmodia, como en las dem\u00e1s horas, se compone de tres salmos con las ant\u00edfonas correspondientes; a esto sigue el vers\u00edculo, que hace la transici\u00f3n de la salmodia para escuchar la Palabra de Dios. De hecho, inmediatamente despu\u00e9s se lee una lectura b\u00edblica seguida de su responsorio. La segunda lectura se toma de las obras de los Santos Padres o de otros escritores eclesi\u00e1sticos. Los domingos, d\u00edas de solemnidad o celebraci\u00f3n, se canta el <em>Te Deum<\/em>. El Oficio termina con la Oraci\u00f3n final y el \u201cBendigamos al Se\u00f1or. Gracias a Dios&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Horas Mayores, es decir, Laudes y V\u00edsperas, se abren con el verso introductorio \u201cDios m\u00edo, ven en mi auxilio.\u00a0 Se\u00f1or, date prisa en socorrerme\u201d Las Laudes, en cambio, si son la primera oraci\u00f3n del d\u00eda, se abren con el Invitatorio, seguido del Gloria al Padre, el himno propio de la hora, la salmodia con las respectivas ant\u00edfonas con Aleluya \u2013 excepto en el tiempo de Cuaresma \u2013 dicho al principio y al final, en este \u00faltimo caso, son precedidos por el Gloria al Padre&#8230; A esto le sigue la recitaci\u00f3n del himno, los dos salmos, entre los cuales se recita uno del Antiguo Testamento, cada uno de estos tres elementos con sus respectivas ant\u00edfonas, al principio y al final. A continuaci\u00f3n, se lee la lectura breve con su responsorio; si es necesario, se puede dar una homil\u00eda o un breve per\u00edodo de silencio antes del responsorio; esta lectura puede ser reemplazada por una m\u00e1s larga elegida a voluntad. Luego se recita el C\u00e1ntico evang\u00e9lico <em>Benedictus<\/em> \u2013 El Mes\u00edas y su precursor (Lc 1,68-79) \u2013 con su ant\u00edfona. Siguen las oraciones para consagrar el d\u00eda y el trabajo a Dios; la oraci\u00f3n del Padre Nuestro y, concluyendo el oficio, la oraci\u00f3n final y la despedida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las v\u00edsperas tienen una estructura muy similar. Nunca se abren con el Invitatorio porque no es la primera oraci\u00f3n del d\u00eda. El Himno es propio de esa hora y otra diferencia est\u00e1 en la salmodia, es decir, en lugar de recitar un himno del Antiguo Testamento, como en las Laudes, se recita un himno del Nuevo Testamento. Otra diferencia est\u00e1 tambi\u00e9n en el C\u00e1ntico del Evangelio: aqu\u00ed se recita el <em>Magn\u00edficat<\/em>. Todo lo dem\u00e1s se hace como en Laudes, obviamente con los contenidos espec\u00edficos de cada hora. N\u00f3tese aqu\u00ed que no hay V\u00edsperas los s\u00e1bados porque en esta hora se dicen las primeras V\u00edsperas del domingo, que es siempre una solemnidad; La excepci\u00f3n a lo que acabamos de decir es el S\u00e1bado Santo, porque no se dicen las primeras V\u00edsperas del Domingo de Resurrecci\u00f3n, ya que no puede haber otra oraci\u00f3n antes de la gran Vigilia Pascual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Horas Medias tienen una estructura mucho m\u00e1s simple: abren como las Horas Mayores \u2013nunca el vers\u00edculo \u201cAbre mis labios, Se\u00f1or&#8230;\u201d\u2013; el himno propio de cada hora; salmodia \u2013 cuando se rezan las tres horas, s\u00f3lo una usa los salmos distribuidos en el Salterio con sus ant\u00edfonas, pues las otras dos son tomadas de los Salmos Complementarios, los llamados \u201cSalmos Graduales\u201d; lectura breve con su responsorio, oraci\u00f3n final y despedida: \u201cBendigamos al Se\u00f1or. Gracias a Dios&#8221;. N\u00f3tese que en estas tres horas no se hace menci\u00f3n a la memoria de los Santos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes del descanso nocturno, la Iglesia invita a sus fieles a elevar la mente a Dios, en ritmo de oraci\u00f3n. Para ello se recita Completas que, como su nombre indica, concluye el oficio diario. De todas las horas, Completas es la m\u00e1s simple y breve en estructura. Esta hora antes del descanso nocturno comienza como las dem\u00e1s horas, -salvo la primera oraci\u00f3n del d\u00eda, es decir, Oficio de Lecturas o Laudes-, contin\u00faa con el Himno, la salmodia compuesta de un solo salmo, excepto cuando son rezadas despu\u00e9s de las primeras v\u00edsperas de los domingos y solemnidades, cuando se rezan los salmos 4 y 133 (134). Despu\u00e9s de la salmodia hay una Lectura Breve con el responsorio \u201cSe\u00f1or en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu&#8230; T\u00fa, el Dios leal, nos librar\u00e1s. Gloria al Padre&#8230;\u201d; seguidamente se canta el <em>Nunc Dimittis<\/em>, el C\u00e1ntico de Sime\u00f3n (Lc 2,29-32), con su ant\u00edfona. Esta hora termina con la Oraci\u00f3n final seguida de la bendici\u00f3n \u201cQue el Se\u00f1or Todopoderoso nos conceda una noche tranquila y, al final de la vida, una santa muerte\u201d; y, finalmente, se recita una de las ant\u00edfonas de Nuestra Se\u00f1ora propuestas en la Liturgia de las Horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de pasar al siguiente punto, es \u00fatil recordar que la Liturgia de las Horas sigue el A\u00f1o Lit\u00fargico y el Calendario Romano. As\u00ed, el contenido eucol\u00f3gico var\u00eda seg\u00fan el contenido teol\u00f3gico de cada tiempo (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario) \u2013 por eso no se dice el Aleluya al final de las ant\u00edfonas en Cuaresma \u2013; y del mismo modo se celebran las solemnidades, las fiestas y la memoria de los Santos.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Simbolismo y Teolog\u00eda de la Liturgia de las Horas<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las \u00faltimas d\u00e9cadas ha habido una fuerte tendencia a hacer teolog\u00eda de la liturgia en general y de sus celebraciones \u201cdesde la Lex Orandi\u201d <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, es decir, comentar la teolog\u00eda de los sacramentos y otras celebraciones lit\u00fargicas, principalmente desde el rito y sus contenidos No pod\u00eda ser diferente para la Liturgia de las Horas, dada la riqueza simb\u00f3lica y espiritual de sus diferentes horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy \u00fatil para su comprensi\u00f3n es comenzar con la nomenclatura. \u201cLiturgia de las Horas\u201d es un t\u00edtulo que apareci\u00f3 en 1959 y es muy apropiado, porque expresa la finalidad de esta oraci\u00f3n de la Iglesia, a saber, la santificaci\u00f3n del transcurso del d\u00eda, en el que los fieles se santifican \u2013 en el rito bizantino se le llama \u201creloj\u201d por la misma raz\u00f3n. \u201cOficio Divino\u201d, utilizado a\u00fan hoy junto a la Liturgia de las Horas, este t\u00e9rmino se utiliz\u00f3 antiguamente para designar todo acto de culto y, m\u00e1s tarde, para designar la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia, pero parece que tambi\u00e9n pretende se\u00f1alar el car\u00e1cter obligatorio, can\u00f3nico, <em>(Officium<\/em>, deber) de su recitaci\u00f3n (cf. RAFFA, 2004, p. 652). \u201cBreviario\u201d nos parece un poco pobre para designar tan rica expresi\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia, ya que se usaba para designar compilaci\u00f3n, abreviatura, etc. de los diferentes libros lit\u00fargicos utilizados para la oraci\u00f3n de las horas en la Edad Media. A lo largo de la historia de la liturgia se han utilizado los siguientes nombres<em>: cursus, preces horariae, opus Dei, horae canonicae<\/em> (cf. RAFFA, 2004, p. 652).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Originalmente, el Oficio de Lecturas \u2013en <em>Sacrassanctum Concilium<\/em> todav\u00eda se usa la expresi\u00f3n \u201c<em>Maitines<\/em>\u201d\u2013 tiene un car\u00e1cter nocturno. Se rezaba en mitad de la noche, especialmente en los monasterios, una referencia al Salmo 118(119),62. El simbolismo de esta hora es el de las \u201ctinieblas\u201d de las que Cristo nos ha arrebatado. Podemos encontrar un ejemplo en el himno \u201cOculta la noche oscura\u201d. Ya en la primera estrofa se dice: \u201cLa negra noche oculta los colores de todas las cosas de la tierra \u2026\u201d sugiriendo que las tinieblas nos impiden la visi\u00f3n f\u00edsica, met\u00e1fora de la visi\u00f3n beat\u00edfica. Y sigue &#8220;Juez de los corazones, para ti nuestra alabanza&#8221; sugiriendo que nuestra alabanza a Cristo es incesante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que acabamos de decir parece reforzarse con la par\u00e1bola de las \u201cdiez v\u00edrgenes\u201d (Mt 25,1-10), que se enmarca en un marco literario de marcado contenido escatol\u00f3gico: la venida del Hijo del Hombre (Mt 24,26-35); ignorancia del d\u00eda del juicio (Mt 24,36-51); los talentos (Mt 25,14-30); el juicio final (Mt 25, 31-46). El simbolismo de l\u00e1mparas, con suficiente aceite para estar encendidas cuando llegue el novio, sugier, no s\u00f3lo una actitud de vigilancia (cf. Mt 24,42), sino sobre todo de estar preparados para la \u201chora\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Laudes tienen un simbolismo natural, el sol, porque se rezan con las primeras luces del alba. El sol, \u201cla estrella naciente\u201d, en efecto, es una referencia b\u00edblica al Mes\u00edas (para indicar el descendiente de David: Jer 23,5; Zac 3,8; 6,12; el verbo correspondiente para indicar el del astro mesi\u00e1nico: Nm 24,17; cf Mal 3,20; Mt 2,2; Lc 1,78). El sol, por tanto, luz, es un simbolismo ya presente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, aqu\u00ed especialmente en la literatura ju\u00e1nica:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por \u00e9l. No era \u00e9l la luz, sino quien deb\u00eda dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo&#8221; <span style=\"text-indent: 36px;\">(Jn 1,4-9).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan vuelve a insistir en este simbolismo: \u201cOtra vez Jes\u00fas les habl\u00f3: \u2018Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andar\u00e1 en tinieblas; tendr\u00e1 la luz que lleva a la vida&#8217;\u201d (Jn 8,12); y m\u00e1s adelante escribe: \u201cMientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo\u201d (Jn 9,5); y adem\u00e1s:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas les dijo: \u00abTodav\u00eda, por un poco de tiempo, est\u00e1 la luz entre vosotros. Caminad mientras ten\u00e9is la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que camina en tinieblas, no sabe a d\u00f3nde va. 36.Mientras ten\u00e9is la luz, creed en la luz, para que se\u00e1is hijos de luz\u00bb\u201d (Jn 12,35-36)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y m\u00e1s: \u201cYo, la luz, he venido al mundo para que todo el que cree en m\u00ed no perezca en las tinieblas\u201d (Jn 12,46). N\u00f3tese que, en todos estos vers\u00edculos, Jes\u00fas se identifica con la luz, s\u00edmbolo de salvaci\u00f3n, mientras que las tinieblas se identifican con el pecado, el no estar y andar en la presencia de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Juan no es el \u00fanico en utilizar el simbolismo de la luz aplicado a Cristo y a la salvaci\u00f3n que \u00c9l realiz\u00f3 para nosotros en su misterio pascual. Tambi\u00e9n podemos encontrar este simbolismo en los escritos paulinos: \u201cDad gracias al Padre que os ha hecho part\u00edcipes de la herencia de los santos de la luz. \u00c9l nos arrebat\u00f3 de la potestad de las tinieblas y nos traslad\u00f3 al reino del Hijo de su amor\u00bb (Col 1, 12-13; cf. 1 Ts 5, 5; Hb 6, 4; 10, 32).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Robert Taft observa que el simbolismo de la luz, cuando se aplica a los que viven en Cristo (Ef 5 y 1 Jn 1,5-7; 2,8-11), tiene una dimensi\u00f3n moral y comunitaria, as\u00ed como observa que el libro del Apocalipsis concluye con un hermoso himno que hace referencia a la luz del Cordero en la Ciudad Santa de la Jerusal\u00e9n celestial (Ap 21,22-26) (TAFT, 2000, p. 157).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero veamos ahora c\u00f3mo este tema de la luz, en su simbolismo natural, el sol, aparece en el rito de las Laudes, con una clara referencia a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. De entrada, notamos que este tema es constante en esta \u00e9poca a causa del himno <em>Benedictus<\/em>, tambi\u00e9n conocido como \u201cC\u00e1ntico de Zacar\u00edas\u201d. En el himno de Adviento, propuesto para esta hora, podemos leer: \u201cUna clara voz resuena, que las tinieblas repudian, el sue\u00f1o pesado ahuyentase, Cristo en el cielo fulgura. Despierte el alma adormida y sus torpezas sacuda, que, para borrar los males, un astro nuevo relumbra.\u201d. En el himno propuesto para el tiempo de Navidad, el sol aparece como marcador de la duraci\u00f3n de la alabanza, pero no se aplica a Cristo ni a su acci\u00f3n salv\u00edfica. Para la Cuaresma, curiosamente, el simbolismo luz\/sol no aparece en el himno propuesto para el domingo, d\u00eda del sol, sino en el himno propuesto para los d\u00edas de la semana: \u201cOh Cristo, Sol de Justicia, resplandece en las tinieblas de la mente. Con fuerza y \u200b\u200bluz, repara de nuevo la creaci\u00f3n.\u201d En el himno de Laudes de Semana Santa, el tema est\u00e1 m\u00e1s ligado a los misterios de la pasi\u00f3n de Cristo y no hace referencia al simbolismo luz\/sol. Para los domingos de Pascua, en cambio, el simbolismo aparece bajo la imagen de la \u201caurora que resplandece\u201d y, para los d\u00edas de la semana, el simbolismo luz\/sol aparece m\u00e1s expl\u00edcito: \u201cJerusal\u00e9n fiel canta un himno triunfante, celebrando con alegr\u00eda a Jesucristo, la Luz Pascual\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las solemnidades que tienen lugar fuera del Tiempo Pascual, el tema aparecer\u00e1 en el himno de Laudes de la Sant\u00edsima Trinidad y se atribuye tambi\u00e9n a la Trinidad: \u201cOh Trinidad, en un supremo solio que resplandece, en un intenso esplendor\u201d; y al Hijo: \u201cT\u00fa eres esplendor y espejo de luz, oh Hijo, qu\u00e9 hermanos nos llamas\u201d; y el Esp\u00edritu Santo: \u201cPiedad y amor, fuego ardiente, dulce luz, poderoso resplandor, renueva nuestras mentes, oh Esp\u00edritu, y calienta el coraz\u00f3n fiel\u201d. En la solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, este simbolismo aparece en la quinta estrofa del himno de Laudes: \u201cQu\u00e9date con nosotros, Se\u00f1or, nueva ma\u00f1ana que brilla y vence las tinieblas de la noche, trayendo dulzura al mundo\u201d. Esta estrofa deja claro que las Laudes celebran la presencia de Cristo Luz entre los fieles y la victoria de Cristo sobre las tinieblas del pecado y la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay muchos ejemplos que podr\u00edamos citar aqu\u00ed, pero estos son suficientes para que nos demos cuenta de que el tema luz\/sol, en oposici\u00f3n a las tinieblas, es central en el oficio de Laudes. Esta centralidad del simbolismo del sol, adem\u00e1s de referirnos a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, nos recuerda una de las grandes maravillas de la creaci\u00f3n, fuente de luz y calor, de vida y alimento, que nos lleva a la alabanza y al agradecimiento (cf. TAFT, 2000, p. 158) por tantos dones recibidos de la bondad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, hay otros elementos en la estructura de Laudes, que nos proporcionan su contenido teol\u00f3gico. El primero de estos elementos es la santificaci\u00f3n del per\u00edodo de la ma\u00f1ana, pero, antes de comenzar cualquier actividad del d\u00eda, se invita al creyente a dirigir su mente al Se\u00f1or (cf. IGLH 38). As\u00ed, el cristiano estar\u00e1 siguiendo el consejo de Pablo cuando dice: &#8220;As\u00ed que, ya sea que coman o beban, o hagan cualquier otra cosa, h\u00e1ganlo todo para la gloria de Dios&#8221; (1 Cor 10,31), es decir, a lo largo de toda vuestra jornada, as\u00ed como todas vuestras actividades temporales sean hechas delante, y para la gloria, de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00edsperas y Laudes se llaman las Horas Mayores. Las v\u00edsperas, sin embargo, se celebran al despuntar el atardecer. Como en Laudes, el simbolismo central es el tema de la luz en oposici\u00f3n a la oscuridad. Al ponerse el sol, se encienden las l\u00e1mparas; esto significa la luz de Cristo que ninguna oscuridad puede vencer. Adem\u00e1s de evocar las tinieblas de la pasi\u00f3n de Cristo, las V\u00edsperas nos hacen reflexionar sobre la fugacidad de nuestra vida y de toda la Creaci\u00f3n. Lo que acabamos de decir nos abre a la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la oraci\u00f3n vespertina, ya que esta fugacidad de la vida debe abrirnos a la esperanza de la vida eterna. Otros grandes temas que aparecen en este oficio son la acci\u00f3n de gracias por los beneficios recibidos, el trabajo realizado y el bien que pudimos hacer a lo largo del d\u00eda. Sin embargo, el tema de las tinieblas nos recuerda nuestra condici\u00f3n pecaminosa y, por tanto, nos lleva al arrepentimiento y a pedir perd\u00f3n por los pecados que hayamos podido cometer. Tambi\u00e9n, el tema de la oscuridad nos invita a pedir la protecci\u00f3n divina contra los peligros que ofrece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos visto que, en Laudes, el simbolismo sol\/luz, en oposici\u00f3n a la oscuridad, nos recuerda la salvaci\u00f3n en oposici\u00f3n al mal y al pecado en varios pasajes b\u00edblicos. Algo similar sucede en las V\u00edsperas, por ejemplo, en el himno propuesto para estas horas hasta el 16 de diciembre en el Tiempo de Adviento, aparece expl\u00edcitamente la simbolog\u00eda luz (redenci\u00f3n) versus tinieblas (pecado): \u201cEterna luz de los hombres, de las estrellas, Creador, escucha nuestras oraciones, de todos Redentor\u201d (1\u00aa estrofa); \u201cSi la sombra del pecado lo oscurec\u00eda todo, Esposo, t\u00fa saliste del vientre de Mar\u00eda\u201d (3\u00aa estrofa). Desde el d\u00eda 16 hasta las v\u00edsperas de navidad, el himno propuesto vincula el tema de la luz, en su forma verbal \u201ciluminar\u201d, a la concepci\u00f3n virginal de Mar\u00eda por obra del Esp\u00edritu Santo. Desde la Navidad hasta la Epifan\u00eda, Jes\u00fas es \u201cDel Padre luz y esplendor\u201d (2\u00aa estrofa).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el tiempo de Cuaresma, el himno de las V\u00edsperas tampoco trae el tema de la luz, pero entre semana s\u00ed: \u201cT\u00fa consagraste la abstinencia de Cuaresma, oh, Jes\u00fas, con el ayuno y la oraci\u00f3n nos llevas de las tinieblas a la luz\u201d. Aqu\u00ed notamos, sin embargo, que el simbolismo tinieblas y luz se aplica al pecado (tinieblas) y a la salvaci\u00f3n (luz), es decir, la luz es simbolismo de la acci\u00f3n salvadora de Cristo y las tinieblas de la acci\u00f3n pecadora de la humanidad. Para el Tiempo Ordinario, tomemos como ejemplo el himno de las primeras V\u00edsperas del domingo de la primera semana: \u201cOh Dios, autor de todo, que gu\u00edas la tierra y el cielo, que vistes de luz el d\u00eda, das el sue\u00f1o a la noche\u201d (1\u00aa estrofa); \u201cSe\u00f1or, te damos gracias al final de este d\u00eda. Cae la noche, pero tu amor nos gu\u00eda\u201d (3\u00aa estrofa); \u201cY as\u00ed, cuando llega la noche, con grandes tinieblas, la fe, en medio de las tinieblas, esparce su luz\u201d (5\u00aa estrofa). Aqu\u00ed tambi\u00e9n se aplica el simbolismo de la luz a Cristo, pero los t\u00e9rminos luz, d\u00eda, noche, ocaso, tinieblas, tinieblas y resplandor indican el origen de la luz en Dios y su difusi\u00f3n en medio de las tinieblas como obra de la fe. Adem\u00e1s de indicar con gran precisi\u00f3n la hora del oficio de V\u00edsperas, celebra la confianza de la fe en la luz divina para atravesar las tinieblas de la noche, met\u00e1fora del pecado y de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las Segundas V\u00edsperas del primer domingo se celebra al Dios creador y autor de los tiempos: \u201cGeneroso creador de la luz, t\u00fa creaste la luz para el d\u00eda, con los primeros rayos de luz, su origen el mundo inicia\u201d (1\u00aa estrofa); \u201cLlamaste d\u00eda al transcurso de la ma\u00f1ana luminosa hacia el poniente. He aqu\u00ed, las tinieblas ya descienden sobre la tierra: escucha nuestra oraci\u00f3n, misericordioso.\u201d Luego vienen los temas del arrepentimiento y el perd\u00f3n de los pecados cometidos a lo largo del d\u00eda: \u201cPara que bajo el peso de los cr\u00edmenes no sea oprimida nuestra mente, y, olvidando las cosas eternas, no quede excluida del premio de la vida\u201d (3\u00aa estrofa); \u201cLlamando siempre a la puerta celestial, obtengamos el premio de la vida, evitemos el contagio del mal y curemos la herida de la culpa\u201d (4\u00aa estrofa).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Horas Menores u Horas Medias, a saber, Tercia (a las nueve), Sexta (al mediod\u00eda) y Nona (a las quince horas), tienen un car\u00e1cter simb\u00f3lico-sacramental, pues se refieren a los momentos clave del misterio de Cristo y la acci\u00f3n apost\u00f3lica de los Doce (cf. IGLH 75). Su prop\u00f3sito es que los cristianos detengan sus actividades y oren por la santificaci\u00f3n del d\u00eda y de sus propias actividades. Pero veamos c\u00f3mo aparecen en el rito los temas ligados al misterio de la pasi\u00f3n de Cristo, concretamente en los himnos de estas tres horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Oraci\u00f3n de las Nueve Horas, el himno propuesto para el Tiempo de Cuaresma es ejemplar, porque confirma lo que acabamos de decir en el p\u00e1rrafo anterior. La primera estrofa es una alabanza de las tres virtudes teologales, dones que nos ofrecen los m\u00e9ritos de la pasi\u00f3n de Cristo: &#8220;En la fe en Dios, por quien vivimos, en la esperanza de lo que creemos, en el don de la santa caridad, de la Cristo, cantemos las glorias\u201d. La confirmaci\u00f3n de lo que acabamos de hacer, as\u00ed como la referencia a la pasi\u00f3n de Cristo, aparecen en la siguiente estrofa: \u201cAl sacrificio de la Pasi\u00f3n en la hora tercia, Jes\u00fas llevando la cruz a cuestas, arranca a las tinieblas el perdido&#8221;. Esta referencia a la redenci\u00f3n se destaca m\u00e1s claramente en la tercera estrofa: \u201cNos has librado del decreto de condenaci\u00f3n total; del mundo malo libra a los pueblos, fruto de tu redenci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Oraci\u00f3n de las Doce Horas, la referencia a la pasi\u00f3n de Cristo ya aparece expl\u00edcitamente en la primera estrofa: \u201cEn la misma hora en que Jes\u00fas, el Cristo, padeci\u00f3 sed, clavado en la cruz, concede la sed de justicia y de gracia a los que celebra tu santa alabanza.\u201d La siguiente estrofa es importante porque vincula la Liturgia de las Horas con el sacramento de la Eucarist\u00eda: \u201cA la vez, sea \u00e9l nuestra hambre y el Pan divino que se da a s\u00ed mismo; sea \u200b\u200bel pecado una molestia para nosotros, s\u00f3lo en el bien puede estar nuestra alegr\u00eda\u201d. Aqu\u00ed la Eucarist\u00eda se concibe como el sacramento del sacrificio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Oraci\u00f3n de las Quince Horas, por su parte, utiliza el simbolismo num\u00e9rico para evocar el misterio de la muerte redentora de Cristo: \u201cEl n\u00famero sagrado, el tres por tres de las horas, abriendo un nuevo espacio, nos llama a la oraci\u00f3n, ahora. En el nombre de Jes\u00fas, tu pueblo perd\u00f3n implora\u201d (1\u00aa estrofa). La tercera estrofa celebra la victoria de la cruz sobre la muerte y el retorno de la luz tras las densas tinieblas, clara referencia a la resurrecci\u00f3n de Cristo: \u201cAhora la muerte muere vencida por la cruz; tras las densas tinieblas, serenas, vuelve la luz; el horror del mal se rompe, en las mentes Dios brilla\u201d.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Pastoral de la Liturgia de las Horas<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia en general, ya mucho antes de finalizar el primer milenio y por diversos factores, dej\u00f3 de ser accesible al pueblo cristiano, como ya hemos dicho, convirti\u00e9ndose en un \u201coficio\u201d de \u201cmano de obra especializada\u201d, es decir, monjes. y clero. A la Eucarist\u00eda asist\u00eda el pueblo, pero no participaba; iba a misa solo para ver el \u201cmilagro eucar\u00edstico\u201d. El famoso Decreto de Graciano (1140-1150) deja muy clara la distinci\u00f3n entre los \u201cespirituales\u201d (monjes y cl\u00e9rigos), clase destinada al oficio divino, y los \u201ccarnales\u201d, aquellos que se casan y pueden depositar sus ofrendas en el altar, pagar diezmos&#8230; (THION, 2005, p. 342). Situaci\u00f3n que perdur\u00f3 en la Iglesia Cat\u00f3lica hasta el Concilio Vaticano II. Esto ya apunta al desaf\u00edo de un cambio de mentalidad, consolidada por siglos de historia. Para exacerbar esta desviaci\u00f3n, la Iglesia tiene que lidiar con el tema del estilo de vida moderno, que deja a las personas cada vez m\u00e1s sin tiempo para ocuparse de su vida personal y, aqu\u00ed, la dimensi\u00f3n espiritual es la m\u00e1s afectada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han tomado algunas iniciativas: el reconocimiento oficial de la Iglesia de que la liturgia es un culto p\u00fablico, incluida la Liturgia de las Horas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ejemplo y el mandato de Cristo y de los Ap\u00f3stoles de orar siempre e insistentemente, no han de tomarse como simple norma legal, ya que pertenecen a la esencia \u00edntima de la Iglesia, la cual, al ser una comunidad, debe manifestar su propia naturaleza comunitaria incluso cuando ora. Si bien la oraci\u00f3n comunitaria encierra una especial dignidad conforme a lo que el mismo Cristo manifest\u00f3: &#8220;Donde est\u00e1n dos o tres congregados en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos&#8221; (Mt 18, 20). (IGLH 9)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y m\u00e1s adelante se reconoce que \u201cLa Liturgia de las Horas, como las dem\u00e1s acciones lit\u00fargicas, no es una acci\u00f3n particular, sino algo que pertenece a todo el Cuerpo de la Iglesia y lo manifiesta y alcanza\u201d (IGLH 20), siguiendo un principio vital establecido por el Vaticano II (SC 26). Adem\u00e1s, reconoce que la Liturgia de las Horas es la cumbre y la fuente de la actividad pastoral (IGLH 18), algo sobre lo que los laicos est\u00e1n asumiendo cada vez m\u00e1s su responsabilidad. Sin embargo, la participaci\u00f3n de los laicos en la oraci\u00f3n de las horas es todav\u00eda muy t\u00edmida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al lenguaje, en Brasil, hace tres d\u00e9cadas surgi\u00f3 el Oficio Divino de las Comunidades, pero la participaci\u00f3n del pueblo sigue siendo t\u00edmida<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. En toda Am\u00e9rica Latina se difundi\u00f3 tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de la Lectura Orante, ligada no tanto a la Liturgia de las Horas, sino a la pr\u00e1ctica, tambi\u00e9n mon\u00e1stica, de la Lectio Divina. Es urgente, sin embargo, que tales iniciativas sean profundizadas por expertos en liturgia y l\u00edderes comunitarios, sin los cuales se dificulta cualquier reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral, y por pastores verdaderamente comprometidos con las comunidades cristianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, se advierte que ser\u00eda totalmente ilusorio esperar de los cristianos contempor\u00e1neos un grado de compromiso similar al de los cristianos de los primeros siglos de vida de la Iglesia. Sin embargo, es en este mundo, a trav\u00e9s de los gigantescos avances tecnol\u00f3gicos que ofrecen a las personas todo tipo de entretenimiento, a donde la Iglesia sigue siendo enviada a anunciar, testimoniar y celebrar el Evangelio de Cristo.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Consideraciones conclusivas<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo del texto, tratamos de conceptualizar, mostrar la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, presentar la teolog\u00eda simb\u00f3lica y los desaf\u00edos pastorales de la Liturgia de las Horas. Con ello esperamos haber podido mostrar el verdadero esp\u00edritu de esta forma de oraci\u00f3n de la Iglesia, que le es esencial. Hemos llegado a la conclusi\u00f3n de que se trata de algo verdaderamente evang\u00e9lico y vital para el camino de los cristianos, a pesar de todas sus vicisitudes. Dado que es el ejercicio sacerdotal de Cristo el que une a s\u00ed mismo a su amada Esposa, la Iglesia, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, la Liturgia de las Horas conserva su poder para santificar al ser humano y consagrar a Dios el tiempo y todas las actividades humanas. de vida, ba\u00f1ando el mundo, cada hora, con una ola de Oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Marco Antonio Morais Lima, SJ<\/em>. Universidad Cat\u00f3lica de Pernambuco. Texto original en portugu\u00e9s. Enviado: 15\/11\/2021. Aprobado: 15\/12\/2021. Publicado: 30\/12\/2021.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Referencias<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">AUG\u00c9, M. <em>Liturgia.<\/em> Hist\u00f3ria, celebra\u00e7\u00e3o, teologia, espiritualidade. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONC\u00cdLIO VATICANO II. <em>Sacrosanctum Concilium.<\/em> Constitui\u00e7\u00e3o sobre a sagrada liturgia. Petr\u00f3polis: Vozes, 1968.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONGREGA\u00c7\u00c3O DO CULTO DIVINO E DISCIPLINA DOS SACRAMENTOS. <em>Liturgia das Horas<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes; S\u00e3o Paulo: Paulinas\/Paulus, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LEIKAM, R. M. La Liturgia delle Ore nei primi quattro secoli. In: CHUPUNGCO, A. J. <em>Scientia Liturgica.<\/em> Manuale di liturgia V. Casale Monferrato: Piemme, 2000. p. 90-130.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAFFA, V. Liturgia das Horas. In; SARTORE, D.; TRIACCA, A. M. <em>Dicion\u00e1rio de Liturgia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2004. p. 651-670.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TAFT, R. F. Teologia della Liturgia delle Ore. In: CHUPUNGCO, A. J. <em>Scientia Liturgica<\/em>. Manuale di liturgia V. Casale Monferrato: Piemme, 2000. p. 150-165.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> V\u00e9ase, al respecto, la breve pero profunda exposici\u00f3n de TABORDA, \u00a0F. <em>O Memorial da P\u00e1scoa do Senhor<\/em><strong>. <\/strong>Ensaios lit\u00fargico-teol\u00f3gicos sobre a eucaristia. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2009, p. 21-37.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Sobre el Oficio Divino de las Comunidades, v\u00e9ase la entrada en esta misma Enciclopedia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Mucho se ha invertido en los \u00faltimos a\u00f1os en la creaci\u00f3n de aplicaciones, que ponen a disposici\u00f3n, en formato digital, el conjunto de la Liturgia de las Horas. Otros formatos, vinculados a la Lectura orante, tambi\u00e9n est\u00e1n disponibles, como Lecionaltas, Passo a Rezar, Prayer walking etc.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 Desarrollo hist\u00f3rico 2.1 La oraci\u00f3n de las horas en el Nuevo Testamento 2.1.1 Jes\u00fas oraba y recomendaba la oraci\u00f3n incesante 2.1.2 Oraci\u00f3n de las horas en la Iglesia Apost\u00f3lica 2.2 La evoluci\u00f3n del Oficio Divino del s. II al s. V 2.3 El Oficio Divino desde la Edad Media hasta el Vaticano [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-2580","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2580","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2580"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2580\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2657,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2580\/revisions\/2657"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}