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{"id":2572,"date":"2021-12-30T08:19:06","date_gmt":"2021-12-30T11:19:06","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2572"},"modified":"2022-01-17T04:59:15","modified_gmt":"2022-01-17T07:59:15","slug":"movimiento-liturgico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2572","title":{"rendered":"Movimiento lit\u00fargico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Pasos hist\u00f3ricos del movimiento lit\u00fargico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>1.1 Prehistoria del Movimiento Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>1.2 Comienzos y teolog\u00eda del Movimiento Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>1.3 Desarrollo del Movimiento Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>1.4 El Movimiento Lit\u00fargico en Brasil<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La impugnaci\u00f3n del Movimiento Lit\u00fargico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Nueva fase del Movimiento Lit\u00fargico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un peque\u00f1o vistazo a la historia de la liturgia, nos damos cuenta de que siempre ha habido per\u00edodos hist\u00f3ricos en los que la liturgia ha sido reconocida con particular atenci\u00f3n, tanto que se ha caracterizado a lo largo de la vida de la Iglesia y en todos los tiempos como la fuente y cumbre de la vida cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios de siglo XX, un gran movimiento de renovaci\u00f3n lit\u00fargica cobra fuerza en la Iglesia de Occidente. Es el llamado Movimiento Lit\u00fargico, que tuvo su prehistoria en el per\u00edodo de la Ilustraci\u00f3n (siglo XVIII) y la Restauraci\u00f3n Cat\u00f3lica (siglo XIX). El Movimiento Lit\u00fargico naci\u00f3 de la necesidad de la Iglesia de rescatar su identidad. Sufriendo la influencia del individualismo y del racionalismo modernos, el culto de la Iglesia, sus formas de celebraci\u00f3n y su teolog\u00eda hab\u00edan sido relegadas a un plano secundario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la tormenta de la Revoluci\u00f3n Francesa y el fracaso de las ideas de la Ilustraci\u00f3n, el per\u00edodo posterior, el Romanticismo, tuvo una influencia positiva en la liturgia. De hecho, este per\u00edodo despert\u00f3 el sentido hist\u00f3rico y llev\u00f3 a muchos cl\u00e9rigos y simples fieles a investigar el origen y significado de los gestos, vestiduras, ritos, objetos y fiestas en la liturgia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo de renovaci\u00f3n pronto contagia a las iglesias europeas. En Alemania, los estudios de teolog\u00eda son promovidos por los profesores de la Universidad de Tubinga. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de estos maestros, centrada en la Iglesia como cuerpo m\u00edstico de Cristo, fue una preparaci\u00f3n preciosa para el Movimiento Lit\u00fargico. Aqu\u00ed consideraremos esencialmente algunos personajes, eventos y problemas que caracterizaron el Movimiento Lit\u00fargico y el advenimiento del Concilio Vaticano II. Nos detendremos en el pensamiento de algunas personas cuya reflexi\u00f3n teol\u00f3gica tuvo importantes implicaciones para la comprensi\u00f3n y concepci\u00f3n de la liturgia y sigue influyendo en la actualidad.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Pasos hist\u00f3ricos del movimiento lit\u00fargico<\/strong><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.1 Prehistoria del Movimiento Lit\u00fargico<\/strong><\/em><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XVII se inaugura el movimiento filos\u00f3fico-cultural denominado Ilustraci\u00f3n, en clara oposici\u00f3n a la visi\u00f3n y afirmaciones del Barroco, opulento y teatral en sus formas. La Ilustraci\u00f3n privilegia lo esencial y la sobriedad: \u201cEn la visi\u00f3n ilustrada del tiempo, los acontecimientos se examinan a la luz de la raz\u00f3n, sin exceder el sentimiento y luchando contra la ignorancia y la superstici\u00f3n\u201d (CONTE, 1992, p. 61). La Ilustraci\u00f3n estaba en contra de todas las formas de piedad popular, que consideraba llenas de superstici\u00f3n y fanatismo. Tambi\u00e9n critic\u00f3 severamente las celebraciones pomposas y pidi\u00f3 una liturgia m\u00e1s sobria y esencial, atenta a favorecer la participaci\u00f3n de los fieles. Instancias no siempre bien acogidas por los eclesi\u00e1sticos, que, en lugar de la renovaci\u00f3n, prefer\u00edan todo lo que no turbara la tranquilidad de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante este per\u00edodo naci\u00f3 tambi\u00e9n un gran inter\u00e9s por el estudio de las fuentes lit\u00fargicas antiguas, negadas por los reformadores protestantes. Entre los grandes, merece especial atenci\u00f3n el cardenal teatino Giuseppe Maria Tomasi (1649-1713), conocido como el \u201cpr\u00edncipe de la liturgia de Occidente\u201d, que quiso devolver a la \u201cforma original, los oficios y ritos en general de la Iglesia\u201d (cf. DI PIETRO, 1986, p. 11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ilustraci\u00f3n tambi\u00e9n tuvo una gran influencia en la liturgia. Este movimiento desencaden\u00f3 un proceso contra la centralidad tridentina y la exagerada exteriorizaci\u00f3n barroca. Los cat\u00f3licos exig\u00edan una liturgia m\u00e1s sencilla, que se adaptara a la realidad de la gente y fuera comprendida por ellos. El problema es que el clero vio la liturgia m\u00e1s como una funci\u00f3n educativa para el pueblo que como una celebraci\u00f3n del misterio de Cristo, lo que comprometi\u00f3 el trabajo de reforma. En cualquier caso, este movimiento puede verse como el comienzo del Movimiento Lit\u00fargico, que culminar\u00e1 con la reforma lit\u00fargica del Vaticano II. Y a partir de ah\u00ed comprenderemos que la liturgia es la fuente primordial de la vida cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, como tal, el Movimiento Lit\u00fargico puede considerarse como un fen\u00f3meno muy reciente, ya sea por su nombre o por su contenido. La expresi\u00f3n \u201cMovimiento Lit\u00fargico\u201d aparece por primera vez en Alemania, en el <em>Vesperale <\/em>de A. Schott, publicado en 1894, y fue aceptada para indicar un fen\u00f3meno hist\u00f3rico-cultural propio de nuestro tiempo, aunque, a lo largo de la historia, siempre ha habido movimientos que condujeron sucesivamente a una transformaci\u00f3n de la liturgia. Es arduo, si no imposible, como con cualquier movimiento, darle una definici\u00f3n sint\u00e9tica y completa. Quiz\u00e1s lo mejor es lo que encontramos en las palabras de Neunheuser:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">corriente que re\u00fane vastos ambientes en la b\u00fasqueda de una renovaci\u00f3n, en primer lugar, de la propia vida espiritual, dej\u00e1ndose afectar por la fuerza de la liturgia y, en segundo lugar, de la liturgia misma, a partir de una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de su esp\u00edritu y leyes \u00edntimas que la inspiran. (NEUNHEUSER, 1992, p. 787)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esto podemos, para simplificar, se\u00f1alar dos objetivos del Movimiento Lit\u00fargico: hacer de la liturgia el alimento de la vida cristiana; responder a la pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 es la liturgia?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede hablar de dos instancias: la instancia hist\u00f3rico-hermen\u00e9utica y la instancia espiritual. En ellas est\u00e1n impl\u00edcitas, y deben ser consideradas, la instancia teol\u00f3gica y la instancia pastoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La restauraci\u00f3n lit\u00fargica tridentina se tradujo en un apego tenaz a formas heredadas de una Edad Media, en la que la liturgia se hab\u00eda convertido en un hecho clerical y alejado del pueblo. La teolog\u00eda del culto cristiano, aquella de los Padres, hab\u00eda sido olvidada y el acontecimiento de la salvaci\u00f3n, operativo en la acci\u00f3n lit\u00fargica, estaba todav\u00eda totalmente ausente.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.2 Comienzos y teolog\u00eda del Movimiento Lit\u00fargico<\/strong><\/em><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pretendemos entrar en la discusi\u00f3n de la periodizaci\u00f3n del Movimiento Lit\u00fargico, para nuestro alcance, acogemos las fases indicadas por R. Guardini: \u201cEl Movimiento Lit\u00fargico desarroll\u00f3 primero una fase <em>restauradora;<\/em> luego otra <em>acad\u00e9mica<\/em>; finalmente la <em>realista<\/em>\u201d (cf. GRILLO, 2007, p. 31), pero opinamos que el Movimiento Lit\u00fargico contin\u00faa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inicio del Movimiento Lit\u00fargico del siglo XX -preparado en ambientes mon\u00e1sticos y, sobre todo, en Solesmes con el abad P. Gu\u00e9ranger- coincide generalmente con el llamado \u201cacontecimiento de Malinas\u201d, conferencia celebrada el 23 de septiembre de 1909, durante el <em>Congr\u00e8s National des Oeuvres Catholiques<\/em>, de Lambert Beauduin (1873-1960), benedictino de la abad\u00eda de Monte Cesar, en B\u00e9lgica, sobre \u201cLa verdadera oraci\u00f3n de la Iglesia\u201d (cf. BEAUDUIN, 2010). En esta conferencia, L. Beauduin observ\u00f3 que en el culto divino reinaba el individualismo religioso, que las asambleas lit\u00fargicas hab\u00edan perdido su car\u00e1cter comunitario, que los fieles buscaban a Dios s\u00f3lo de manera devocional, por lo que la liturgia se empobrec\u00eda cada vez m\u00e1s. Refiri\u00e9ndose a una declaraci\u00f3n tomada del motu proprio <em>Tra le sollecitudini<\/em>, en el que el Papa P\u00edo X describi\u00f3 la liturgia como la fuente m\u00e1s importante e indispensable de la Iglesia, L. Beauduin afirm\u00f3 que era necesario hacer un camino de renovaci\u00f3n lit\u00fargica, a trav\u00e9s del cual la celebraci\u00f3n comunitaria de la liturgia recuperase su significado profundamente eclesial. La Iglesia como <em>Corpus Christi mysticum<\/em>, que L. Beauduin hab\u00eda vinculado a la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, se convertir\u00e1 en el tema dominante de la eclesiolog\u00eda en la primera mitad del siglo XX. (cf. GOPEGUI, 2008, p. 18-26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El advenimiento del papado de P\u00edo X (4 de agosto de 1903) se\u00f1al\u00f3 al ML el comienzo de una primera recepci\u00f3n oficial de las instancias de renovaci\u00f3n. Con su primera enc\u00edclica, el Papa anunci\u00f3 el programa de su pontificado<em>: Instaurare omnia in Christo<\/em>, y mientras tanto, con diferentes intervenciones, inici\u00f3 una primera reforma de la liturgia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el motu proprio <em>Tra le sollecitudini<\/em> del 22 de noviembre de 1903, el Papa declar\u00f3:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que es nuestro m\u00e1s vivo deseo que el esp\u00edritu cristiano florezca en todo y se mantenga en todos los fieles, es necesario ante todo velar por la santidad y la dignidad del templo, donde los fieles se re\u00fanen precisamente para atraer este esp\u00edritu de su primaria e indispensable fuente: la <em>participaci\u00f3n activa<\/em> en los sagrados misterios y en la oraci\u00f3n p\u00fablica y solemne de la Iglesia. (PIO X, 1903, en la Introducci\u00f3n)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acci\u00f3n de P\u00edo X a favor de la liturgia fue considerada como una contribuci\u00f3n muy importante al desaf\u00edo asumido por el Movimiento Lit\u00fargico. Las reiteradas intervenciones por la revisi\u00f3n de los cantorales lit\u00fargicos, por la reforma del salterio, sobre la comuni\u00f3n frecuente, orientaron decisivamente a la Iglesia hacia una liturgia que comenzaba a recuperar el lugar que le correspond\u00eda. Esto tambi\u00e9n afirma Rousseau:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconstruir la comunidad de fieles en torno a la vida parroquial; despertar el fervor del pueblo a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n activa en el santo sacrificio de la misa; apreciar la riqueza de las fiestas eclesiales, el valor de los sacramentos, de los sacramentales; dar a los cristianos el sabor de los santos misterios, devolverlos a la atm\u00f3sfera de la edad de oro de la fe, beberlos en tragos abundantes de todos los canales de la gracia: \u00e9ste era, por excelencia, su programa apost\u00f3lico. A menudo se ha citado esta frase: No es necesario cantar ni rezar durante la misa, pero debemos cantar y rezar la misa, que ya contiene una actitud de piedad lit\u00fargica, que sus actos posteriores no hacen m\u00e1s que amplificar. (ROUSSEAU, 1961, p. 236)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos pudieron captar el contenido teol\u00f3gico de las palabras del Papa sobre la <em>participaci\u00f3n activa<\/em> de los fieles en la oraci\u00f3n p\u00fablica y solemne de la Iglesia. Quiz\u00e1, incluso para P\u00edo X, la cuesti\u00f3n estaba mucho m\u00e1s en el plano externo que en el teol\u00f3gico. Con su discurso, el Papa busc\u00f3 superar la participaci\u00f3n pasiva del pueblo cristiano en las celebraciones lit\u00fargicas. Queda el hecho de que sus declaraciones, gracias a algunos te\u00f3logos del Movimiento Lit\u00fargico de la \u00e9poca, tuvieron una notable repercusi\u00f3n en la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente a partir de las declaraciones de P\u00edo X, el Movimiento Lit\u00fargico \u2013que formaba parte de una visi\u00f3n renovada de la Iglesia llevada adelante por algunos te\u00f3logos, entre los cuales cabe citar sobre todo JA M\u00f6hler\u2013 se propon\u00eda esencialmente tres objetivos: 1) favorecer y aumentar la participaci\u00f3n activa de los fieles en la liturgia; 2) revalorizar el arte sacro; 3) redescubrir la visi\u00f3n teol\u00f3gica de la liturgia y su dimensi\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia tuvo que liberarse de la imagen jur\u00eddica, superar la fase historicista para llegar a una base teol\u00f3gica sobre la que injertar reformas pastorales. Por tanto, una nueva visi\u00f3n de la Iglesia caracteriz\u00f3 los inicios del Movimiento Lit\u00fargico. Todo el clima de transformaci\u00f3n pol\u00edtica, filos\u00f3fica, teol\u00f3gica e hist\u00f3rico-cultural que se cre\u00f3 entre el Romanticismo y la Ilustraci\u00f3n ayud\u00f3 a los laicos cat\u00f3licos a adquirir una mayor conciencia de su pertenencia a la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella situaci\u00f3n hist\u00f3rica, cultural y religiosa que hab\u00eda creado y difundido la imagen de la Iglesia como sociedad jur\u00eddicamente perfecta ya hab\u00eda sido superada. Fue el Movimiento Lit\u00fargico, junto con el florecimiento de los estudios sobre los Padres de la Iglesia, lo que contribuy\u00f3 de manera decisiva y profunda a redescubrir im\u00e1genes, modelos e interpretaciones de la Iglesia, a las que hasta entonces no se hab\u00eda prestado atenci\u00f3n. En la profunda convicci\u00f3n de que el divorcio entre el pueblo y la Iglesia proven\u00eda principalmente de la desafecci\u00f3n a la liturgia, el P. Parsche y su colaborador J. Casper se comprometieron a promover la <em>Volksliturgy<\/em> en las parroquias frecuentadas por intelectuales y el pueblo en general. Su trabajo ser\u00e1 continuado m\u00e1s tarde por los jesuitas H. Rahner y J. A. Jungmann, a trav\u00e9s de la llamada <em>teolog\u00eda kerigm\u00e1tica<\/em>. En particular, Jungmann, con el redescubrimiento de la centralidad del misterio pascual, centrar\u00e1 su reflexi\u00f3n en el car\u00e1cter kerigm\u00e1tico de la liturgia, combinado con una concepci\u00f3n de la Iglesia como <em>plebs sancta,<\/em> en la que la idea de la Iglesia como cuerpo m\u00edstico es conducida hacia una eclesiolog\u00eda fuertemente comunitaria y eucar\u00edstica (cf. PAIANO, 1993, p. 72).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Movimiento Lit\u00fargico presentaba a los hombres de su tiempo<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">No un rostro nuevo de la Iglesia, sino un rostro que hab\u00eda estado en la sombra durante mucho tiempo; de hecho, trat\u00f3 de acercarlos lo m\u00e1s posible a lo que la Iglesia era en su naturaleza m\u00e1s profunda, es decir, a su ser sacramental y a sus celebraciones lit\u00fargicas, ense\u00f1\u00e1ndoles que la Iglesia es el \u201ccuerpo m\u00edstico\u201d de Cristo, es decir, el misterio del Cristo que prolonga su existencia humana. Y de esta nueva comunidad eclesial redescubierta en los que nos rodean, que son precisamente los participantes en la celebraci\u00f3n, el punto central es el altar. (NEUNHEUSER,1987, p. 22).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Romano Guardini entendi\u00f3 la relaci\u00f3n entre el Movimiento Lit\u00fargico y la Iglesia, describiendo al primero como una corriente muy pujante del movimiento eclesial, llegando incluso a afirmar que era \u201cel movimiento eclesial en su vertiente contemplativa. All\u00ed la Iglesia se inserta como realidad religiosa en la vida de oraci\u00f3n. La vida personal pasar\u00e1 a formar parte de la vida eclesial\u201d (GUARDINI, 1989, p. 39). La interpenetraci\u00f3n vital entre Iglesia y liturgia se destaca, as\u00ed, emblem\u00e1ticamente: \u201cla liturgia es la creaci\u00f3n redentora y orante, porque es Iglesia orante\u201d (GUARDINI, 1989, p. 39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este nuevo orden de ideas se afirm\u00f3 cada vez m\u00e1s, especialmente en B\u00e9lgica, gracias a la obra de L. Beauduin quien, junto con los monjes del monasterio de Monte Cesar, promovi\u00f3 las famosas <em>Semaines et conf\u00e9rences liturgiques<\/em>, con la aparici\u00f3n de las grandes revistas lit\u00fargicas. Entre otras muchas, recordamos especialmente la revista <em>Les questions liturgiques<\/em>, de la que Beauduin fue el fundador, y que muy pronto se convirti\u00f3 en <em>Les questions liturgiques et paroissiales<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El programa de restauraci\u00f3n lit\u00fargica del Papa P\u00edo X se convierte un poco en el programa de Monse\u00f1or L. Beauduin. Entendi\u00f3 que para la santificaci\u00f3n del pueblo de Dios era necesario comenzar por una adecuada formaci\u00f3n del clero que luego trabajar\u00eda pastoralmente en las parroquias, donde se re\u00fane y organiza el pueblo de Dios (cf. BEAUDUIN, 1914).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la introducci\u00f3n a la colecci\u00f3n de obras de L. Beauduin, publicada con motivo de su 80 cumplea\u00f1os, se mencionaban tres m\u00e9ritos fundamentales de la obra del monje benedictino belga: haber iniciado el Movimiento Lit\u00fargico gracias a la riqueza de iniciativas promovidas; haber dotado al mismo movimiento de un programa y de una doctrina, que demostraban su compromiso para que las actividades realizadas pudieran incidir sobre el campo propiamente pastoral; el inter\u00e9s por la eclesiolog\u00eda junto con una gran sensibilidad y apertura ecum\u00e9nica, fruto de una intensa reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la liturgia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Beauduin, la liturgia es el culto de la Iglesia.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda la fuerza innovadora de esta simple definici\u00f3n reside en la palabra \u201ciglesia\u201d, que especifica en un sentido formalmente cristiano el \u201cculto\u201d. Este, en efecto, recibe de la \u201ciglesia\u201d su car\u00e1cter \u201cp\u00fablico\u201d y \u201ccomunitario\u201d, pero no de tal manera que haga que el culto cristiano se asemeje a cualquier culto, procedente de alguna \u201csociedad\u201d que lo instituya por ley, sino, m\u00e1s bien, en el sentido de que la \u201ciglesia\u201d, siendo la continuaci\u00f3n de Cristo en el mundo, ejerce ese culto tan especial y perfecto que Cristo dio al Padre en su vida terrena. El culto de la iglesia es, por tanto, ante todo, culto cristiano en sentido eminente, porque en \u00e9l se expresa la naturaleza propia de la iglesia, que es comunidad visiblemente reunida en torno a Cristo. (MARSILI, 1992, p. 640)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la definici\u00f3n de liturgia de Beauduin, la eclesialidad se destaca como el aspecto dominante de la liturgia. Es liturgia, por tanto, todo, y s\u00f3lo, lo que la Iglesia reconoce como propio en los actos de culto, porque la Iglesia es la continuaci\u00f3n de Cristo. De hecho, el sujeto \u00fanico y universal del culto de la Iglesia es Cristo resucitado y glorioso. Es \u00e9l quien ejerce nuestro culto y cumple aqu\u00ed en la tierra toda nuestra liturgia. Precisamente por esta presencia activa de Cristo en la historia, a trav\u00e9s de su Iglesia, la liturgia puede definirse como el ejercicio del sacerdocio de Cristo, momento en que nos constituye en su comunidad y nos transforma en su cuerpo m\u00edstico. Tal sacerdocio<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) es <em>personal<\/em>, es decir, es el sacerdocio personal de Cristo que act\u00faa por medio de quienes son sus ministros en virtud de un sacramento; b) es <em>colectivo<\/em> (diremos \u201ccomunitario\u201d) en cuanto Cristo, reuniendo en s\u00ed mismo a toda la humanidad redimida, ejerce \u201cuna acci\u00f3n sacerdotal colectiva y solidaria, en favor y en beneficio de toda su comunidad\u201d; c) es <em>jer\u00e1rquico<\/em>, es decir, aunque es \u201cCristo mismo quien ejerce su sacerdocio aqu\u00ed en la tierra\u201d, sin embargo, queriendo hacerlo visible, elige para s\u00ed \u201cministros, instrumentos que act\u00faan en su nombre y con su poder, y este es el sacerdocio cat\u00f3lico, transmisi\u00f3n sacramental del \u00fanico sacerdocio de Cristo\u201d. (MARSILI, 1987, p. 91)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marsili observ\u00f3 que \u201choy es f\u00e1cil evaluar esta s\u00edntesis de la teolog\u00eda de la liturgia presentada en el lejano 1912-1920, (&#8230;), pero en ese momento fue un hecho verdaderamente extraordinario y no todos lo entendieron en su pleno valor\u201d (MARSILI, 1987, pp. 91-92).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, a la luz de la reflexi\u00f3n lit\u00fargica y eclesiol\u00f3gica actual, se puede criticar la explicaci\u00f3n de la naturaleza sacerdotal de la liturgia que ofrece Beaudiun. Cuando \u00e9l habla de la liturgia como <em>ejercicio del sacerdocio de Cristo en la Iglesia<\/em>, aqu\u00ed la <em>iglesia <\/em>es s\u00f3lo la jerarqu\u00eda. Cristo s\u00ed ejerce una acci\u00f3n sacerdotal en favor y en beneficio de toda su comunidad, pero lo hace a trav\u00e9s de sus ministros. De la premisa sobre la <em>naturaleza<\/em> <em>colectiva del sacerdocio de Cristo<\/em>, Beauduin no llega a la conclusi\u00f3n de que todos los fieles act\u00faan en Cristo ejerciendo su sacerdocio com\u00fan. Expres\u00f3 claramente que, con mucha cautela, hay que decir que <em>en Cristo todos tienen un verdadero sacerdocio<\/em> &#8211; sacerdocio universal &#8211; y esto porque, debido al movimiento protestante, que negaba el sacerdocio ministerial, pod\u00eda surgir la confusi\u00f3n en la mente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien Beauduin no lleg\u00f3 a profundizar la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el sacerdocio com\u00fan de los fieles, es necesario reconocer que su pensamiento fue el que cal\u00f3 m\u00e1s profundamente en el Movimiento Lit\u00fargico y esto \u201cquiz\u00e1s por su tradicionalismo y novedad conjuntamente , quiz\u00e1s por su apertura a lo eclesiol\u00f3gico, quiz\u00e1s por su capacidad de &#8216;unir&#8217; el momento santificador y cultual de la liturgia, quiz\u00e1s por las evidentes &#8216;reca\u00eddas&#8217; de una cierta visi\u00f3n en el plano de la espiritualidad y de las pastorales\u201d ( CATELLA, 1998, p. 32). Fue precisamente la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-lit\u00fargica de Beauduin la que favoreci\u00f3 el replanteamiento de la liturgia, d\u00e1ndole car\u00e1cter teol\u00f3gico, y aumentando a\u00fan m\u00e1s su conexi\u00f3n con la cristolog\u00eda y la eclesiolog\u00eda.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Proporcionando \u2013 en consecuencia \u2013 la visi\u00f3n de la intr\u00ednseca relaci\u00f3n entre Cristo-Iglesia-Liturgia y la idea de un redescubrimiento\/revelaci\u00f3n\/reforma de la pr\u00e1ctica y de la espiritualidad lit\u00fargica, se habr\u00eda producido una reforma\/renacimiento de la misma iglesia. No s\u00f3lo esto, sino que esta s\u00edntesis ser\u00e1 acogida en la enc\u00edclica Mediator Dei (1947) del Papa P\u00edo XII, que ser\u00e1 sentida como la carta magna del movimiento lit\u00fargico. (CATELLA, 1998, p. 32)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro punto relevante de la visi\u00f3n lit\u00fargica de L. Beauduin es su pensamiento sobre la relaci\u00f3n entre eclesiolog\u00eda y eucarist\u00eda. La eucarist\u00eda es la conjunci\u00f3n del cielo y la tierra, es s\u00edmbolo de la Iglesia constantemente edificada. Cuando el cristiano vive aut\u00e9nticamente la liturgia y, en particular, la celebraci\u00f3n de la misa, en ese momento desarrolla el esp\u00edritu de pertenencia a la Iglesia. El redescubrimiento de la teolog\u00eda lit\u00fargica presupone e implica una nueva concepci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Renania, el monasterio de Maria Laach trat\u00f3 de continuar el camino iniciado, dedic\u00e1ndose ante todo a la formaci\u00f3n del ambiente universitario, de los profesores y del clero, con la esperanza de que estos \u00faltimos pudieran llevar adelante el ideal de una vida cristiana como vida lit\u00fargica-, convirti\u00e9ndose en un centro de formaci\u00f3n y de reforma lit\u00fargica en Alemania. En 1913, antes de ser nombrado abad, el obispo Ildefonso Herwegen se reuni\u00f3 con un peque\u00f1o grupo de laicos (con H. Br\u00fcning y R. Schumann) que expresaron el deseo de una mayor participaci\u00f3n en las celebraciones lit\u00fargicas. Al a\u00f1o siguiente, el joven abad invit\u00f3 a un grupo un poco m\u00e1s numeroso al monasterio para la Semana Santa de 1914, en la que, por primera vez, se celebr\u00f3 la misa dialogada. Bajo la direcci\u00f3n del Abad Herwegen, con otros dos monjes, Cunibert Mohlberg y Odo Casel, y en colaboraci\u00f3n con Romano Guardini, F. R. Dolger y Anton Baumstark, abrieron el camino para el Movimiento Lit\u00fargico alem\u00e1n. En 1918, organizaron una triple serie de publicaciones: apareci\u00f3 el primer volumen de la colecci\u00f3n <em>Ecclesia orans<\/em>, la serie <em>Liturgie geschichtliche Quellen<\/em> y <em>Liturgie geschichtliche Forschungen<\/em> (1919). Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, comenzaron la revista <em>Jahrbuch fur Liturgiewissenschaft<\/em> (NEUNHEUSER, 1987, p. 25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de este nuevo orden de ideas, fue muy importante la aportaci\u00f3n de O. Casel, fil\u00f3logo de las lenguas cl\u00e1sicas antiguas. Amante de las fuentes, construy\u00f3 toda su doctrina teol\u00f3gica sobre la Sagrada Escritura y sobre los Padres de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Casel, la Iglesia es el cuerpo m\u00edstico de Cristo que se realiza en s\u00ed mismo en el culto que ofrece al Padre. El sujeto de toda acci\u00f3n lit\u00fargica es, por tanto, el cuerpo de Cristo. Y esto es precisamente lo que le da a la liturgia superioridad sobre otras devociones o pr\u00e1cticas piadosas. En la liturgia tiene lugar la presencia activa y vivificante del Se\u00f1or Resucitado. A trav\u00e9s de la liturgia, en efecto, el misterio de Cristo se convierte en misterio de la Iglesia, y la Iglesia existe en el tiempo y en el espacio como misterio de Cristo. As\u00ed, en la liturgia la Iglesia no s\u00f3lo anuncia la salvaci\u00f3n, sino que la actualiza, haci\u00e9ndola presente a los hombres hoy reunidos para la celebraci\u00f3n de los divinos misterios. Esto sucede especialmente durante la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda. En <em>il mistero della Chiesa<\/em>, el autor expresa claramente esta l\u00ednea de pensamiento:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">este es el sacrificio de los cristianos: nosotros, los muchos, somos un solo cuerpo en Cristo. La <em>ecclesia<\/em> celebra este sacrificio en el misterio del altar bien conocido por los fieles; aqu\u00ed se muestra c\u00f3mo, en la cosa que sacrifica, ella misma es sacrificada. [\u2026] La cabeza, primero, se sacrific\u00f3 a s\u00ed misma, para que el cuerpo pudiera unirse con ella. En virtud de su sacrificio, ahora tambi\u00e9n nosotros podemos sacrificarnos; en la eucarist\u00eda nos sacrificamos con Cristo, que presenta al Padre su naturaleza humana y a todos nosotros en ella. Este sacrificio de la <em>ecclesia<\/em>, la eucarist\u00eda, es la presentaci\u00f3n cotidiana del misterio del sacrificio de Cristo, que incluye el sacrificio de todos sus miembros. La <em>ecclesia<\/em> se ofrece a s\u00ed misma por Cristo y en Cristo; sacrifica no por su propio poder, ni por un modo propio, sino por medio del Se\u00f1or; m\u00e1s precisamente, as\u00ed se ofrece en toda su esencia, porque est\u00e1 incluida en la realidad del Se\u00f1or, es decir, en su cuerpo inmolado y glorificado. (CASEL, 1965, p. 408-409)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos parece arriesgado decir que fue precisamente a causa de esta visi\u00f3n de Iglesia, y en particular del misterio de la presencia activa de Cristo en la liturgia, como se convirti\u00f3 en la idea central de la constituci\u00f3n lit\u00fargica. Esto constituir\u00eda -tras un per\u00edodo de dura oposici\u00f3n tambi\u00e9n por parte del magisterio- un alt\u00edsimo reconocimiento a la reflexi\u00f3n y obra del monje benedictino.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.3 Desarrollo del Movimiento Lit\u00fargico<\/strong><\/em><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">La renovaci\u00f3n lit\u00fargica no fue una corriente de pensamiento limitada solo a B\u00e9lgica, Alemania y Francia, sino que se extendi\u00f3 a otras partes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1911 tuvo lugar el congreso lit\u00fargico en los Pa\u00edses Bajos, en Breda, que en 1912 y 1914 llev\u00f3 a la fundaci\u00f3n de la Sociedad Lit\u00fargica respectivamente de las di\u00f3cesis de Haarlem y Utrecht, y de la Federaci\u00f3n Lit\u00fargica Holandesa en 1915.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Austria, el Movimiento Lit\u00fargico se desarroll\u00f3 bajo la direcci\u00f3n del agustino Pius Parsch de Klosterneuburg, quien public\u00f3 <em>Das Jahr des Heils<\/em> (1923), un comentario sobre el misal y el breviario para todo el a\u00f1o lit\u00fargico, y la revista <em>Bibelund Liturgie<\/em> (1926).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Movimiento Lit\u00fargico tambi\u00e9n comenz\u00f3 a tomar forma en otros pa\u00edses europeos con diferentes acentos seg\u00fan el clima cultural y eclesial de cada pa\u00eds. Hubo una evoluci\u00f3n importante en Espa\u00f1a, dirigida principalmente por el monasterio de Montserrat, en Portugal, Suiza, Inglaterra, en la Checoslovaquia de entonces, Hungr\u00eda y Polonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Italia no faltaron personas y ambientes que por esos a\u00f1os vivieron y participaron del despertar lit\u00fargico y eclesiol\u00f3gico en acci\u00f3n. Sin embargo, seg\u00fan el juicio de E. Cattaneo, el Movimiento Lit\u00fargico en Italia no tuvo el mismo \u00e9xito que en otros pa\u00edses. Hay dos razones para esta circunstancia:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera estaba constituida por el tradicionalismo espiritual anclado en un catecismo antiguo y la piedad devocional [&#8230;], la segunda era la ausencia, en el movimiento, de obispos italianos -salvo algunas excepciones [&#8230;]- explicable en la costumbre de nuestra casa de aguardar la palabra de Roma por obediencia al Primado de Italia, el Sumo Pont\u00edfice, y por una fuerte dependencia de los \u00f3rganos de la curia romana. (CATTANEO, 2003, p. 505-506)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de esta consideraci\u00f3n, en nuestra opini\u00f3n, la labor del Movimiento Lit\u00fargico en Italia debe ser considerada importante, tanto a nivel teol\u00f3gico como pastoral. En el plano teol\u00f3gico, fue notable la labor desarrollada por M. Righetti, quien se dedic\u00f3, sobre todo, a incrementar la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-lit\u00fargica, publicando estudios cient\u00edficos de particular inter\u00e9s. Ocupa tambi\u00e9n un lugar destacado la <em>Revista Lit\u00fargica<\/em>, fundada en 1914 junto al monasterio benedictino de Finalpia (Savona) y cuyo primer director fue monse\u00f1or E. Caronti. Un colaborador destacado de la revista fue el monje dom I. Schuster, que m\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en obispo de la archidi\u00f3cesis de Mil\u00e1n, Schuster enriqueci\u00f3 la revista con la publicaci\u00f3n de sus estudios que, recopilados y organizados, se convirtieron en parte fundamental de su obra <em>Libersacramentorum<\/em>. Desde el punto de vista pastoral, fueron relevantes las semanas lit\u00fargicas organizadas, sobre todo, por iniciativa de G. Bevilacqua del Oratorio de Brescia. La primera semana tuvo lugar en Brescia en 1922.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo a\u00f1o de la fundaci\u00f3n de <em>Rivista Liturgica<\/em>, el obispo de Ivrea, monse\u00f1or Matteo Filippello, public\u00f3 la carta pastoral sobre La <em>liturgia parrocchiale<\/em>, \u201cuno de los testimonios m\u00e1s significativos del movimiento lit\u00fargico italiano\u201d (CATTANEO, 2003, p. 497). En esa carta, el obispo invitaba a los fieles de su di\u00f3cesis a tomar conciencia de su pertenencia eclesial y a vivir la vida de la Iglesia que, siendo \u201cuna sociedad esencialmente religiosa\u201d, se expresa de manera especial en la liturgia. Y el pueblo debe participar en la liturgia no s\u00f3lo con su presencia f\u00edsica, \u201csino con su voz, con su mente, con su coraz\u00f3n, con toda su alma\u201d (CATTANEO, 2003, p. 498).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo \u2013 Iglesia \u2013 liturgia: este es el trinomio sobre el que se concentra la reflexi\u00f3n del tambi\u00e9n benedictino Salvador Marsili. La liturgia es el momento salv\u00edfico a trav\u00e9s del cual contin\u00faa la acci\u00f3n de Cristo en el mundo y en cada persona, acci\u00f3n redentora para los hombres y glorificadora con relaci\u00f3n a Dios. As\u00ed entendida, la liturgia adquiere una base esencialmente cristol\u00f3gica. Y, a esta luz, la Iglesia resulta directamente como efecto de la liturgia, incluso antes de ser la ejecutora:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la liturgia nace y de la liturgia vive la Iglesia. [&#8230;] Los sacramentos configuraron la iglesia. Saliendo del cuerpo atormentado y desmembrado de Cristo, formaron un cuerpo misterioso para Cristo, capaz de llevar toda su vida divina. [&#8230;] De la liturgia la Iglesia, consecuencia l\u00f3gica y ontol\u00f3gica, si es verdad que los sacramentos realizan y llaman a la Iglesia a la existencia pr\u00e1ctica. Es la liturgia la que santifica la sociedad, que hace a la sociedad santa, es decir, la Iglesia. (MARSILI, 1938, p. 232)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De su visi\u00f3n teol\u00f3gica de la liturgia, Marsili saca una conclusi\u00f3n de notable consideraci\u00f3n teol\u00f3gica: la liturgia no es una realidad accidental en relaci\u00f3n con la Iglesia, es, a su vez,<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">el principio b\u00e1sico y constitutivo, de modo que sin liturgia no puede haber Iglesia [&#8230;]. No en el sentido de que la existencia de la iglesia reivindique una liturgia para satisfacer su deber de culto hacia la divinidad, sino en el sentido muy diferente de que sin la liturgia la iglesia no puede, en la actual econom\u00eda cristiana, existir. [&#8230;] La liturgia no est\u00e1 al lado de la Encarnaci\u00f3n. La liturgia es el \u201cMisterio de Cristo\u201d siempre vivo y activo. (MARSILI, 1939, p. 73-78)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcitos, Marsili afirma que \u201ccomprender la liturgia es comprender la Iglesia, y la incomprensi\u00f3n de una conduce inevitablemente a una falsa apreciaci\u00f3n de la otra\u201d (MARSILI, 1939, p. 17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Movimiento Lit\u00fargico tambi\u00e9n se difundi\u00f3 en las Am\u00e9ricas: el monje Virgil Milchel fund\u00f3, en 1925, el Movimiento Lit\u00fargico en los Estados Unidos, en el monasterio de Saint John, en Collegeville. Tambi\u00e9n es el fundador de la revista <em>Orate frates<\/em>, que en 1951 cambi\u00f3 su nombre a Worship (cf. NEUNHEUSER, 1987, p. 30).<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.4 El<\/strong><strong> Movimiento Lit\u00fargico en Brasil<\/strong><\/em><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Brasil, el Movimiento Lit\u00fargico surgi\u00f3 en 1933, en R\u00edo de Janeiro, y su exponente fue el monje benedictino Martinho Micheler. Reci\u00e9n llegado de Alemania, recibi\u00f3 el encargo de impartir un curso de Liturgia en el Instituto Cat\u00f3lico de Estudios Superiores, fundado bajo la inspiraci\u00f3n y direcci\u00f3n de Alceu Amoroso Lima, con el objetivo de ofrecer cursos de teolog\u00eda a estudiantes universitarios cat\u00f3licos. Sus clases tuvieron gran repercusi\u00f3n en la universidad cat\u00f3lica y en los c\u00edrculos intelectuales. Descubren con admiraci\u00f3n que la liturgia es mucho m\u00e1s que un conjunto de r\u00fabricas, gestos o ritos: es la vida de Cristo en nosotros, la acci\u00f3n de la Trinidad, la vida de la Iglesia, el Cuerpo M\u00edstico de Cristo. Dentro de la Acci\u00f3n Universitaria Cat\u00f3lica, se form\u00f3 un centro de liturgia. Los trabajos de este centro comenzaron con un retiro para un grupo de seis muchachos, guiado por dom Martinho, en una hacienda en el interior del Estado de R\u00edo, con el nombre de \u201cseis d\u00edas de comunidad\u201d. En el peque\u00f1o grupo tendremos la figura del futuro continuador del Movimiento Lit\u00fargico, con la reforma lit\u00fargica, D. Clemente Isnard. All\u00ed celebr\u00f3 la primera misa <em>versus populum<\/em>. La misa fue dialogada y esto tambi\u00e9n fue una novedad. En aquellos d\u00edas, aquellos muchachos tambi\u00e9n descubrieron las riquezas del Oficio Divino. Pero lo importante no fueron las innovaciones en cuanto a la pr\u00e1ctica de la celebraci\u00f3n, que hoy nos pueden parecer insignificantes, sino el esp\u00edritu que implicaron: el redescubrimiento de la espiritualidad centrada en la oraci\u00f3n de la Iglesia. Fue este esp\u00edritu el que cultiv\u00f3 dom Martinho, en una misa semanal celebrada en el Monasterio de San Benito para un grupo de universitarios. En 1935 se fund\u00f3 la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, presidida por Alceu Amoroso Lima, que se convertir\u00eda en la gran protagonista y difusora del Movimiento Lit\u00fargico en todo Brasil. Tanto en Brasil como en los estados Unidos, el movimiento tuvo una particular atenci\u00f3n a la dimensi\u00f3n social de la celebraci\u00f3n (DA SILVA, 1983, p. 40-74).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo era muy nuevo: la liturgia se presentaba m\u00e1s all\u00e1 de las r\u00fabricas, mucho m\u00e1s que alegorismos. Se empez\u00f3 a descubrir en Brasil una teolog\u00eda de la liturgia. Despu\u00e9s de dom Martinho Michler, una serie de monjes como dom Beda Keckeisen, en Bah\u00eda, dom Polycarpo Amstalden, en S\u00e3o Paulo, dom Hidebrando Martins, en R\u00edo de Janeiro, la abadesa Luzia Ribeiro de Oliveira, en el monasterio femenino de Belo Horizonte, llevaron adelante las ideas de la participaci\u00f3n activa de los fieles en la liturgia, conscientes, por supuesto, de que nada se puede anteponer a Cristo, el liturgista por excelencia. Tambi\u00e9n tenemos al P. Gregory Lutz, quien puede ser considerado uno de los pioneros de la reforma lit\u00fargica A pesar de haber estudiado y sido ordenado antes del Concilio Vaticano II, el descubrimiento de la liturgia durante la d\u00e9cada de 1960 le abri\u00f3 un nuevo mundo. Con dom Jos\u00e9 Clemente Isnard (1917\u20142011), pueden ser considerados los verdaderos promotores de la Reforma Lit\u00fargica del Concilio Vaticano II en tierras brasile\u00f1as (Cf. GOPEGUI, pp. 21-22).<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La impugnaci\u00f3n del Movimiento Lit\u00fargico<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">La refutaci\u00f3n del Movimiento Lit\u00fargico no se hizo esperar. La pol\u00e9mica gir\u00f3 en torno al tema liturgia-espiritualidad, por un lado, y liturgia-compromiso cristiano, por el otro. Reaparecer\u00e1 una y otra vez, llegando hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os 1913-1914 se suscit\u00f3 un vehemente debate entre el benedictino Festugi\u00e8re, defensor del Movimiento Lit\u00fargico, y el jesuita Navatel, que impugnaba el Movimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Brasil, esta discusi\u00f3n se reflej\u00f3 en la prolongada pol\u00e9mica entre la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, apoyada por los benedictinos, y las Congregaciones Marianas, apoyadas por algunos jesuitas. En todo este asunto, el Seminario Coraz\u00f3n Eucar\u00edstico, de la Arquidi\u00f3cesis de Belo Horizonte, jug\u00f3 un papel destacado (DA SILVA, 1983, p. 163-199).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La discusi\u00f3n dur\u00f3 hasta la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica <em>Mediator Dei<\/em>, en 1947, que asumi\u00f3 oficialmente las grandes ideas del Movimiento Lit\u00fargico. Pero, como ocurre en algunos escritos del Magisterio, al mezclar elogios al Movimiento Lit\u00fargico con advertencias sobre sus posibles exageraciones, no impidi\u00f3 la continuaci\u00f3n de la pol\u00e9mica, alimentada por lecturas divergentes de la enc\u00edclica papal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que est\u00e1 en juego en la discusi\u00f3n es la concepci\u00f3n de la Liturgia. Para aquellos que refutan el Movimiento Lit\u00fargico, la liturgia es solo el rostro ceremonial y decorativo de la misa, los sacramentos y los sacramentales, y esto todav\u00eda est\u00e1 presente en la mente de muchas personas. Para los defensores del Movimiento Lit\u00fargico, la Liturgia es la presencia sacramental de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios en la historia humana, es la oraci\u00f3n de Cristo con su Iglesia. As\u00ed entendida, la liturgia no puede suponer ninguna amenaza para la piedad personal, que no puede concebirse sin ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro aspecto que llev\u00f3 a cuestionar el Movimiento Lit\u00fargico fue la relaci\u00f3n entre celebraci\u00f3n lit\u00fargica y compromiso con la transformaci\u00f3n de las realidades terrenas. Este enfrentamiento se produjo en el seno de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica. En Brasil, esta oposici\u00f3n se dio de manera muy radical, al comp\u00e1s de la creciente conciencia de la urgencia de una acci\u00f3n capaz de transformar las situaciones de injusticia en que viv\u00eda la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Si en algunos esta conciencia llev\u00f3 a perder el entusiasmo por la vida lit\u00fargica, en los m\u00e1s conscientes fue la causa de su profundizaci\u00f3n, impulsando al Movimiento Lit\u00fargico a hacer que las situaciones concretas de la vida de hombres y mujeres configurasen la forma de la celebraci\u00f3n. As\u00ed, el Movimiento Lit\u00fargico pas\u00f3 de una fase centrada principalmente en el pasado, a una fase en la que comenzaron a proponerse reformas m\u00e1s profundas, que har\u00edan de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica una expresi\u00f3n de las angustias y esperanzas del ser humano de hoy.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Nueva fase del Movimiento Lit\u00fargico<\/strong><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en los a\u00f1os 1903-1914 las reformas de P\u00edo X hab\u00edan precedido y dado origen al Movimiento Lit\u00fargico, a partir de la Segunda Guerra Mundial, los desarrollos del movimiento pastoral lit\u00fargico son los que el Papa P\u00edo XII ratific\u00f3, al retomar el proyecto de P\u00edo X y adaptarlo a las nuevas condiciones. Si antes de 1940 se trataba de poner al alcance del pueblo la liturgia existente y promover el canto gregoriano, entonces se ver\u00e1 m\u00e1s claramente la necesidad de una profunda reforma de los ritos y una introducci\u00f3n parcial de la lengua vern\u00e1cula en las celebraciones. (BUGNINI, 2018, p. 40-44).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1947, incluso antes de consagrar la Enc\u00edclica <em>Mediator Dei<\/em> a la liturgia, el Papa P\u00edo XII instituy\u00f3, dentro de la Congregaci\u00f3n de Ritos, una comisi\u00f3n encargada de preparar una reforma general de la liturgia. Adem\u00e1s, ya hab\u00eda tomado medidas espec\u00edficas para atenuar la ley del ayuno eucar\u00edstico, a fin de facilitar la celebraci\u00f3n de la misa nocturna y la comuni\u00f3n en los pa\u00edses en guerra, medidas que generaliz\u00f3 en 1953, con la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Christus Dominus<\/em>. A partir de entonces el agua natural no romp\u00eda en ning\u00fan caso el ayuno eucar\u00edstico, y \u00e9ste, en relaci\u00f3n con cualquier otro alimento, se fijaba en tres horas antes de la comuni\u00f3n (CATTANEO, 2003, p. 508-515).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer fruto de la reforma deseada por P\u00edo XII fue la autorizaci\u00f3n para celebrar la Vigilia Pascual durante la Noche Santa (1951). Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, lleg\u00f3 el momento de la reforma de Semana Santa (1955). Despu\u00e9s de un tiempo, con el desarrollo del movimiento b\u00edblico, se prest\u00f3 m\u00e1s atenci\u00f3n a la palabra de Dios y su uso lit\u00fargico. Pero para que todos tuvieran acceso, durante la celebraci\u00f3n, a la mesa de la Palabra, era necesario que \u00e9sta fuera proclamada en lengua vern\u00e1cula. P\u00edo XII no crey\u00f3 que el asunto estuviera lo suficientemente maduro para tomar una iniciativa general, y se content\u00f3 con ofrecer autorizaciones parciales para leer la Ep\u00edstola y el Evangelio durante la liturgia solemne (1953). Permiti\u00f3, sin embargo, la publicaci\u00f3n de rituales biling\u00fces, especialmente en alem\u00e1n y franc\u00e9s (1947). Como primer paso hacia la reforma del Breviario, simplific\u00f3 las r\u00fabricas (1955) e hizo preparar un C\u00f3dice de las r\u00fabricas, que Juan XXIII public\u00f3 en 1960. Fue tambi\u00e9n Juan XXIII quien public\u00f3 el rito simplificado de la Dedicaci\u00f3n de las Iglesias y Altares (1961). Pero ya hab\u00eda decidido presentar, al Concilio en preparaci\u00f3n, los principios de la reforma general de la liturgia (CATTANEO, 2003, p. 508-515).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este per\u00edodo constituye un momento muy singular para la teolog\u00eda, caracterizado por un intenso fervor de investigaci\u00f3n y estudios en diversas \u00e1reas. Este es el fen\u00f3meno, llamado as\u00ed en su momento por Romano Guardini, el \u201cdespertar de la iglesia en las almas\u201d (GUARDINI, 1989, p. 21). La Iglesia, en los m\u00faltiples aspectos de la vida, estaba vinculada al centro de los intereses religiosos y teol\u00f3gicos. Asistimos a \u201cuna especie de maduraci\u00f3n colectiva de lo que no hab\u00eda ocurrido, en el siglo XIX, salvo en la intuici\u00f3n de alguno, sino en un nuevo contexto hist\u00f3rico que requerir\u00e1, poco a poco, una nueva reelaboraci\u00f3n del rostro institucional de la Iglesia\u201d (FRISQUE, 1972, p. 214). Y por eso mismo, el Movimiento Lit\u00fargico debe ser pensado tambi\u00e9n junto a otros movimientos que al mismo tiempo buscaban repensar otros aspectos de la pr\u00e1ctica eclesial: el movimiento teol\u00f3gico y cristol\u00f3gico con la b\u00fasqueda del Jes\u00fas hist\u00f3rico, el movimiento catequ\u00e9tico y el movimiento b\u00edblico son algunos de los muchos que intentaban cambios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino del Movimiento Lit\u00fargico no fue f\u00e1cil. No faltaron los ataques y discusiones por parte de fieles y obispos que no estaban de acuerdo con algunas tendencias y opciones de quienes impulsaban el movimiento:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la pol\u00e9mica m\u00e1s importante (con consecuencias muy positivas, sin embargo) fue la que se desarroll\u00f3 tanto a nivel teol\u00f3gico como espiritual, en torno a la visi\u00f3n \u201cmist\u00e9rica\u201d de la liturgia, tal como la propone y defiende el benedictino alem\u00e1n O. Casel. (NEUNHEUSER, 1992, p. 797)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los beneficios y las intuiciones prof\u00e9ticas son evidentes hoy a la luz de la reforma lit\u00fargica desencadenada por el Concilio Vaticano II. En primer lugar, el redescubrimiento de la participaci\u00f3n activa del pueblo en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, la centralidad del misterio pascual, coraz\u00f3n de toda la vida lit\u00fargica y la necesidad de la formaci\u00f3n lit\u00fargica de los pastores y del pueblo, todo ello basado en una s\u00f3lida eclesiolog\u00eda y en una investigaci\u00f3n seria y profunda sobre la naturaleza teol\u00f3gica y pastoral de la liturgia. De ah\u00ed la necesidad de hacer comprensible a los fieles la celebraci\u00f3n de la misa y de los sacramentos, simplificando los ritos y utilizando la lengua local. Con el Movimiento Lit\u00fargico renace el deseo de devolver a los fieles el Oficio Divino para promover el conocimiento de la Palabra de Dios y la oraci\u00f3n de la Iglesia, y aumentar la vida espiritual del clero con el compromiso diario del Oficio Divino. El Movimiento no descuid\u00f3 el gran campo de las artes, perfilando el principio de la belleza, de la sobriedad y de la sencillez.<\/p>\n<p>F. Brovelli escribi\u00f3 que el Movimiento Lit\u00fargico, hoy, es para la Iglesia<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">un importante patrimonio: esto favorece la b\u00fasqueda del sentido de la liturgia en la vida de la Iglesia y la comprensi\u00f3n de sus funciones espec\u00edficas en el conjunto del desarrollarse de la misi\u00f3n. A la luz de esto y desde esta perspectiva, creemos que se aclara definitivamente el enunciado que habla de un movimiento lit\u00fargico como una realidad que no s\u00f3lo se incorpora parcialmente a la reforma conciliar; de hecho, la atraviesa y la supera, ofreciendo las deliberaciones conciliares y futuras demandas de inter\u00e9s para todos los cristianos. (BROVELLI, 1987, p. 74).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Washington da Silva Paranhos<\/em>. FAJE. Texto original portugu\u00e9s. Sometido: 10\/10\/2020. Aprobado: 30\/11\/2021. Publicado: 30\/12\/2021.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Siglas<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">TS = <em>Tra le sollecitudini<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ML = Movimiento Lit\u00fargico<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">BEAUDUIN, L. <em>La pi\u00e9t\u00e9 de l\u2019\u00c9glise<\/em>.Louvain:Maredsous, 1914.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BEAUDUIN, L.<em>M\u00e9langesliturgiquesrecueillisparmilesouvres de dom Lambert Beauduin \u00e0 l\u2019occasion de ses 80 ans (1873-1953)<\/em>. Louvain: Centre liturgique, AbbayeduMont Cesar, 1954.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BEAUDUIN, L.<em>La vraiepri\u00e8re de l\u2019\u00c9glise<\/em>. Le VIII\u00aacongr\u00e8snationaldes\u0152uvrescatholiquesallait se tenir \u00e0 Malinesdu 23 au 26 Septembre 1909.<em>QuestionsLiturgiques<\/em>\/Studies in Liturgy, n. 91, p.37-41, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BROVELLI, F.<em>Radici, acquisizioni, istanzedel movimento liturgiconelnostrosecolo<\/em>.In: BROVELLI, F. (Ed.).<em>Assisi 1956-1986<\/em>: Il movimento liturgicotrariformaconciliare e attesedelpopolodidio. Assisi: Cittadella, 1987.p.47-74.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BUGNINI, A.<em>A Reforma Lit\u00fargica<\/em> (1948-1975). S\u00e3o Paulo: Paulus, Paulinas, Loyola, 2018.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASEL,O.<em>Il misterodellachiesa<\/em>. Roma: Citt\u00e0Nuova, 1965.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CATELLA, A. Dalla costituzioneconciliareSacrosanctumConciliumall\u2019enciclicaMediator Dei. Unpercorso interpretativo.In: CATELLA, A. (Ed.).<em>La \u201cMediator Dei\u201d<\/em>. Il centro diazioneliturgica. Cinquant\u2019anniallalucedel Movimento Liturgico. Roma: CLV &#8211; Ed. Liturgiche, 1998.p.11-44.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CATTANEO, E.<em>Il culto Cristiano in occidente<\/em>. Note storiche. Roma: CLV \u2013 Edizioniliturgiche, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONTE, N.<em>Benedetto Dio checihabenedetti in Cristo<\/em>. Introdu\u00e7\u00e3o alla Liturgia. Palermo: EdiOftes, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DA SILVA, J. A.<em>O Movimento Lit\u00fargico no Brasil<\/em>. Estudo hist\u00f3rico. Petr\u00f3polis: Vozes, 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DI PIETRO, P.<em>S. Giuseppe M. Tomasi<\/em>: ildotto, il santo, sacerdote teatino e cardinale. Vicenza: 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRISQUE, J.<em>L\u2019ecclesiologianel XX secolo<\/em>.In: VANDER GUCHT, R.; VORGRIMLER. H. (Eds.).<em>Bilanciodella teologia del XX secolo<\/em>, III. Roma: Citt\u00e0Nuova, 1972.p.2111-2262.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GOPEGUI, Juan A. R. <em>Eukharistia<\/em>. Verdade e caminho da Igreja. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GRILLO, A. R. Guardini, anota\u00e7\u00f5es no di\u00e1rio de 26 de maio de 1953. In:GRILLO, A. <em>Oltre Pio V, La riformaliturgicanel conflito diinterpretazioni<\/em>. Brescia:Queriniana, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GUARDINI, R.<em>La realt\u00e0dellachiesa<\/em>. Brescia: Morcelliana, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARSILI, S. Liturgia e santit\u00e0. Divagazioniliturgiche. <em>RivistaLiturgica<\/em>,v. 25,p.231-233, 1938.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARSILI, S. Il misterodi Cristo. <em>RivistaLiturgica<\/em>,v.26,p.73-78, 1939.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARSILI, S. Il problema liturgico. <em>RivistaLiturgica<\/em>,v.26,p.15-19, 1939.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARSILI, S. A liturgia momento hist\u00f3rico da salva\u00e7\u00e3o. In: NEUNHEUSER, B.; MARSILI, S.; AUG\u00c9, M.; CIVIL, R. (Eds.).<em>An\u00e1mnesis<\/em> 1. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1987.p.37-102.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARSILI, S. Liturgia. In: SARTORE, D.; TRIACCA, A. M. (Eds.).<em>Dicion\u00e1rio de Liturgia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1992.p.638-651.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NEUNHEUSER, B. Movimento Lit\u00fargico. In: SARTORE, D.; TRIACCA, A. M. (Eds.).<em>Dicion\u00e1rio de Liturgia<\/em>. S\u00e3o Paulo, Paulus, 1992.p.787-799.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NEUNHEUSER, B. O Movimento lit\u00fargico: panorama hist\u00f3rico e linhas teol\u00f3gicas. In:NEUNHEUSER, B.; MARSILI, S.; AUG\u00c9, M.; CIVIL, R. (Eds.). <em>An\u00e1mnesis<\/em> 1.S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1986.p.8-36.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PIO X. Motu proprio<em>Tralesollecitudini<\/em>. AAS 36. 1903.p.329-331.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PIO XII. Carta Enc\u00edclica <em>Mediator Dei et hominum<\/em>, 20 novembro de 1947. AAS 39. 1947.p.521-595.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAIANO, M. Il rinnovamentodella liturgia: daimovimentiallachiesauniversale. In: ALBERIGO, G.; MELLONI, A. (Eds.).<em>Verso il concilio Vaticano II (1960-1962)<\/em>. Passaggi e problemidellapreparazioneconciliare. Genova: Marietti,1993.p.67-140.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROUSSEAU, O.<em>Storiadel movimento liturgico<\/em>. Lineamentistoricidagliinizidel sec. XIX fino ad oggi. Roma: Paoline, 1961.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 Pasos hist\u00f3ricos del movimiento lit\u00fargico 1.1 Prehistoria del Movimiento Lit\u00fargico 1.2 Comienzos y teolog\u00eda del Movimiento Lit\u00fargico 1.3 Desarrollo del Movimiento Lit\u00fargico 1.4 El Movimiento Lit\u00fargico en Brasil 2 La impugnaci\u00f3n del Movimiento Lit\u00fargico 3 Nueva fase del Movimiento Lit\u00fargico Conclusi\u00f3n Referencias Introducci\u00f3n Con un peque\u00f1o vistazo a la historia de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-2572","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2572","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2572"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2572\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2643,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2572\/revisions\/2643"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2572"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2572"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2572"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}