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{"id":2568,"date":"2021-12-30T08:17:58","date_gmt":"2021-12-30T11:17:58","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2568"},"modified":"2022-02-01T15:08:29","modified_gmt":"2022-02-01T18:08:29","slug":"exequias-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2568","title":{"rendered":"Exequias"},"content":{"rendered":"<h4><strong>\u00cdndice<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 La muerte es parte de la vida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Celebrar en el momento de la muerte: una tradici\u00f3n de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 Rituales de exequias de la Iglesia latina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 Consideraciones sobre el ritual de exequias de 1969<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Para mejor celebrar por ocasi\u00f3n de la muerte: sugerencias pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>1 La muerte es parte de la vida<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco de As\u00eds concluye el famoso \u201cCanto de las criaturas\u201d alabando a la \u201chermana muerte\u201d: \u201cAlabado seas, mi Se\u00f1or, por nuestra hermana, la muerte corporal, de la que ning\u00fan hombre viviente puede escapar. [&#8230;] Bienaventurados los que en ella encuentren tu sant\u00edsima voluntad, porque la segunda muerte no los da\u00f1ar\u00e1\u201d. El santo de As\u00eds fue consecuente con este inusual motivo de alabanza. Sus bi\u00f3grafos relatan que, en el momento extremo de su vida, cant\u00f3 el Salmo 141, junto a los hermanos que lo rodeaban. En efecto, el momento de la muerte de san Francisco fue tan expresivo que, hasta el d\u00eda de hoy, la familia franciscana se re\u00fane cada a\u00f1o en v\u00edsperas de su fiesta, por la noche, para celebrar el <em>transitus<\/em> del ser\u00e1fico padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte es parte de la vida. No es casualidad que en diferentes culturas y religiones se celebren ritos funerarios para honrar, reverenciar, agradecer, despedir, \u201crecomendar\u201d al amado a la protecci\u00f3n de la divinidad. Es una especie de conclusi\u00f3n de los \u201critos de iniciaci\u00f3n\u201d. Estos ritos engloban etapas significativas de la vida humana, tales como: nacimiento, ni\u00f1ez, edad adulta, iniciaci\u00f3n religiosa, etc. Los ritos funerarios muestran, por un lado, la despedida del difunto de este mundo terrestre y, por otro, buscan reintegrarlo en otro lugar, el de la memoria. Son igualmente importantes en el proceso de duelo, ya que, adem\u00e1s de \u201chonrar\u201d al difunto, ejercen un efecto reparador en las personas que participan en ellos, es decir, refuerzan la comuni\u00f3n, fortalecen los lazos de solidaridad, complicidad y compasi\u00f3n mutua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en los tiempos actuales se nota la paradoja de la negaci\u00f3n y banalizaci\u00f3n de la muerte. Al mismo tiempo que se oculta la realidad de la muerte, las noticias se difunden en los medios con excesivas dosis de sensacionalismo, d\u00e1ndonos la impresi\u00f3n de que estamos ante un espect\u00e1culo aterrador. Y, para empeorar las cosas, el mundo entero, desde finales de 2019 en adelante, se sumergi\u00f3 en un oc\u00e9ano de tormentas, provocadas por la pandemia Sars-CoV-2. Aun sabiendo que el aislamiento social ha sido una de las formas m\u00e1s seguras de contener la propagaci\u00f3n del virus, es igualmente evidente que esta medida preventiva ha provocado graves efectos secundarios en buena parte de la poblaci\u00f3n del planeta. La imposibilidad de que las personas puedan visitar a sus familiares y amigos enfermos y celebrar dignamente los ritos funerarios en memoria de sus seres queridos fallecidos ha causado un da\u00f1o irreparable a muchas personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La alta tasa de patolog\u00edas derivadas del \u201cduelo complicado\u201d en estos tiempos de pandemia ha llamado la atenci\u00f3n de psic\u00f3logos y psiquiatras, \u201cpor tratarse de una situaci\u00f3n adversa, en la que muchos est\u00e1n perdiendo muchas cosas, no solo personas, el tiempo de la elaboraci\u00f3n de este momento podr\u00e1 ser a\u00fan m\u00e1s largo y lento, y en un \u00e1mbito colectivo, ya que toda la sociedad lo est\u00e1 sufriendo\u201d(MELO, 2020, p. 1). El c\u00e9lebre te\u00f3logo portugu\u00e9s J. Tolentino Mendon\u00e7a se\u00f1ala las principales fases que deben respetarse en el trabajo de luto, en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero tendr\u00edamos que llorar por nuestra imposibilidad de consolaci\u00f3n (frase extraordinaria del Antiguo Testamento en la que San Mateo recupera, para su Evangelio, la escena de la muerte de los inocentes: \u201cHubo una voz en Ram\u00e1, un lamento y un gran llanto: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere ser consolada\u201d (Mt 2,18). Entonces necesitar\u00edamos llorar y ser consolados, en peque\u00f1os pasos. Y luego integrar progresivamente la ausencia en una nueva comprensi\u00f3n de este misterio que es la presencia de los otros en nuestra vida. (MENDON\u00c7A, 2016, p. 16-17)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe un consenso de que la pandemia ha colocado a la poblaci\u00f3n mundial en una enigm\u00e1tica encrucijada. Lo importante es que se decidas por un camino donde el trabajo de luto sea menos traum\u00e1tico.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Celebrar en el momento de la muerte: una tradici\u00f3n de la Iglesia<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto de la fe cristiana, la muerte se ve como la culminaci\u00f3n de una experiencia pascual de la vida. Los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, especialmente el bautismo, llevan a la persona a esta experiencia. En las aguas del bautismo, sacramentalmente, tiene lugar el paso de la muerte a la vida, del sepulcro a la resurrecci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuimos, pues, con \u00e9l sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros vivamos una vida nueva. 5.Porque si hemos hecho una misma cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n semejante. (Rm 6,4-6)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida cristiana consiste en una configuraci\u00f3n progresiva con Cristo, como muy bien expresa el Ap\u00f3stol: \u201cCristo ser\u00e1 glorificado en mi cuerpo, sea por la vida o por la muerte. Para m\u00ed, vivir es Cristo y morir, ganancia\u201d (Flp1, 20-21). En este dinamismo pascual, la muerte corporal se ve como la plenitud de la vida. Una vez incorporado a la comunidad de los que renacieron por las aguas bautismales, el cristiano ya no vive para s\u00ed mismo, sino para quien lo liber\u00f3 de las tinieblas y lo traslad\u00f3 al reino del Hijo amado (cf. Col 1,13). As\u00ed, momentos importantes en la vida de la comunidad, como la muerte de un hermano o hermana, son celebrados por toda la Iglesia, cuerpo vivo de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se sabe que los cristianos de los primeros siglos incorporaron, en las celebraciones lit\u00fargicas, diversos elementos de la cultura de los pueblos de la \u00e9poca. En otras palabras, los ritos cristianos son el resultado de una sana \u201cinculturaci\u00f3n\u201d, es decir, de la mutua fecundaci\u00f3n de elementos propios de la cultura con la fe cristiana. En el caso de los ritos relacionados con la muerte, las costumbres \u201cpaganas\u201d fueron adaptadas por los cristianos, por ejemplo: a) el vi\u00e1tico (comuni\u00f3n ofrecida al moribundo para fortalecerlo en el \u201c\u00faltimo viaje\u201d) sustituye a la moneda que los griegos y romanos pon\u00edan en boca del difunto, para que pudiera pagar el \u201cpeaje\u201d de su viaje al m\u00e1s all\u00e1; b) los salmos sustituyen a las lamentaciones, comunes en el mundo romano; c) el <em>refrigerium<\/em> (una comida funeraria \u201cpagana\u201d que se realizaba sobre la tumba del difunto, en el tercero, s\u00e9ptimo, trig\u00e9simo d\u00eda y en el aniversario de la muerte) hizo que algunos cristianos celebraran la Eucarist\u00eda en la tumba de sus seres queridos . Esta pr\u00e1ctica, poco a poco, se fue trasladando a los espacios de las iglesias, dando lugar a \u201cmisas por los fieles difuntos\u201d.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.1 Rituales de exequias de la Iglesia latina<\/strong><\/em><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un breve recorrido, se se\u00f1alar\u00e1n algunas caracter\u00edsticas teol\u00f3gico-lit\u00fargicas de los principales rituales de exequias de la Iglesia latina, a saber: el ritual romano del siglo VII, los rituales romano-galicanos de los siglos VIII-IX, el ritual romano de 1614 y el ritual de 1969 (cf. ROUILLARD, 1993, p. 237-242).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ritual romano del siglo VII se considera el m\u00e1s antiguo y, por tanto, merece una atenci\u00f3n especial. Aqu\u00ed, se hace un breve itinerario sobre los procedimientos dispensados al moribundo, en su lecho de muerte, as\u00ed como las pautas para la celebraci\u00f3n de las exequias. Aqu\u00ed est\u00e1 el texto (con nuestra traducci\u00f3n) del \u201cOrdinario sobre c\u00f3mo actuar a favor de los difuntos\u201d:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. En cuanto lo veas acerc\u00e1ndose a la muerte, el enfermo deber\u00e1 comulgar del santo sacrificio, aunque haya comido ese d\u00eda, porque la comuni\u00f3n ser\u00e1 para \u00e9l una ayuda y una defensa en la resurrecci\u00f3n de los justos. Ella lo resucitar\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Despu\u00e9s de recibir la comuni\u00f3n, un presb\u00edtero o di\u00e1cono leer\u00e1 la <em>Pasi\u00f3n del Se\u00f1or<\/em> ante el cuerpo de enfermo, hasta que el alma abandone el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Sin embargo, antes de que el alma haya dejado el cuerpo, se dice: R \/. \u201cSantos de Dios, socorredlo. V \/. Cristo te acoja\u201d. <em>Salmo 113 (<\/em>Cuando el pueblo de Israel sali\u00f3 de Egipto<em>). Ant\u00edfona<\/em>: \u201cEl coro de \u00e1ngeles te acoja\u201d. El sacerdote dice la oraci\u00f3n como en los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Luego se lava el cuerpo y se coloca en el ata\u00fad. Y despu\u00e9s de que el cuerpo est\u00e9 en el ata\u00fad, antes de salir de la casa, se dice la ant\u00edfona: \u201cMe formaste de la tierra y me vestiste de carne, Redentor m\u00edo; resuc\u00edtame en el \u00faltimo d\u00eda\u201d. <em>Salmo 96<\/em> (El Se\u00f1or rein\u00f3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Luego, el cuerpo se coloca dentro de la iglesia. Se dice: <em>Ant\u00edfona<\/em>: &#8220;Se\u00f1or, t\u00fa ordenaste que yo naciera&#8221;. <em>Salmo 41<\/em> (como suspira la cierva). Ant\u00edfona: \u201cLos \u00e1ngeles te lleven al para\u00edso de Dios; a tu llegada, los m\u00e1rtires te reciban y te lleven a la ciudad santa de Jerusal\u00e9n\u201d. <em>Salmo 4<\/em> (\u00a1Cuando llamo, resp\u00f3ndeme!).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Mientras es llevado a la sepultura: <em>Ant\u00edfona<\/em>: &#8220;El que llam\u00f3 a tu alma a la vida&#8221;. <em>Salmo 14<\/em> (Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n habitar\u00e1?). <em>Ant\u00edfona<\/em>: &#8220;Se\u00f1or, que tomaste el alma del cuerpo, haz que se regocije con tus santos en tu gloria&#8221;. <em>Salmo 50<\/em> (Ten piedad, Dios m\u00edo<em>). Ant\u00edfona<\/em>: \u201cHe aqu\u00ed, Se\u00f1or, mi humildad y mi sufrimiento, perdona todos mis pecados\u201d. <em>Salmo 24 (<\/em>Se\u00f1or Dios m\u00edo, a ti elevo mi alma). <em>Ant\u00edfona<\/em>: \u201cLos \u00e1ngeles te conduzcan al reino de Dios con gloria; los m\u00e1rtires te reciban en tu reino, Se\u00f1or. De la tierra lo modelaste y lo vestiste de carne, Redentor m\u00edo, resuc\u00edtalo en el \u00faltimo d\u00eda<em>. Salmo 50<\/em> (Ten piedad, Dios m\u00edo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Y cuando se coloca en la iglesia, todos oran por esta misma alma siempre, sin parar, hasta que el cuerpo sea enterrado. Canten salmos o responsorios, recen oraciones o lean el libro de Job, y cuando llegue el momento de las vigilias, al mismo tiempo, celebren la vigilia, digan salmos con las ant\u00edfonas sin aleluya. El sacerdote, sin embargo, dice la oraci\u00f3n, mientras se canta la ant\u00edfona: &#8220;\u00c1breme las puertas de la justicia, y entrando por ellas, cantar\u00e9 al Se\u00f1or&#8221;. <em>Salmo 117<\/em> (Dad gracias al Se\u00f1or).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una vista panor\u00e1mica de este Ordo del siglo VII, se puede apreciar f\u00e1cilmente su car\u00e1cter pascual. Los salmos pascuales 113 y 117 que enmarcan el ritual muestran que existe una correspondencia tipol\u00f3gica entre las exequias y el \u00e9xodo, es decir: \u201cel difunto experimenta su salida de Egipto y su entrada a la tierra prometida, donde es acogido por los \u00e1ngeles y por los santos\u201d (ROUILLARD, 1993, p. 239). Esto aparece expl\u00edcito en el rito descrito anteriormente. La procesi\u00f3n f\u00fanebre &#8211; desde la casa del difunto, pasando por la iglesia, hasta la tumba &#8211; tiene un significado escatol\u00f3gico: la comunidad \u201cacompa\u00f1a\u201d al ser querido en el \u201ccamino\u201d hacia su hogar definitivo, la \u201cJerusal\u00e9n celestial\u201d. Aqu\u00ed\u00a0\u00a0 ser\u00e1n acogidos por los habitantes del cielo, los que han &#8220;vencido la gran tribulaci\u00f3n&#8221; (Ap 7,14). Finalmente, en el presente ritual, prevalece la certeza de que el difunto entrar\u00e1 en la gloria, sin mayores obst\u00e1culos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los rituales romano-galicanos de los siglos siguientes, la eucolog\u00eda cambi\u00f3 sustancialmente. La mentalidad de los pueblos franco-alemanes influy\u00f3 decisivamente en el contenido de las oraciones y admoniciones, a saber: a) las insistentes peticiones de misericordia y perd\u00f3n de Dios en favor del difunto, as\u00ed como de protecci\u00f3n contra todos los peligros a los que se encuentra expuesto, en su &#8220;viaje&#8221; al m\u00e1s all\u00e1; b) la inseguridad de los fieles sobre el destino eterno de la persona que acaba de morir; c) la eucarist\u00eda, que pas\u00f3 a ocupar el lugar central en los funerales, y la consiguiente mentalidad de \u201csacrificio de propiciaci\u00f3n y sufragio\u201d a favor del difunto. Siglos despu\u00e9s, el reduccionismo llegar\u00e1 a tal punto que, en la misa de exequias, los fieles no comulgan, para revertir al difunto los \u201cm\u00e9ritos\u201d obtenidos con tal celebraci\u00f3n; d) la falta de claridad en la relaci\u00f3n entre la muerte del creyente y el misterio pascual de Cristo. De hecho, apenas se menciona a Cristo y al Esp\u00edritu Santo, excepto en la conclusi\u00f3n trinitaria de las oraciones. Las oraciones est\u00e1n dirigidas a Dios, pero no explicitan que envi\u00f3 a su Hijo para la salvaci\u00f3n de los seres humanos. \u201cEn resumen, esta teolog\u00eda del m\u00e1s all\u00e1 parece inspirada casi en su totalidad por el Antiguo Testamento y poco animada por la buena noticia del Evangelio. [&#8230;] No es ni cristol\u00f3gica ni pascual\u201d (ROUILLARD, 1993, p. 241).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ritual romano de 1614 es parte del conjunto de libros lit\u00fargicos promulgados por la Iglesia despu\u00e9s del Concilio de Trento. El desarrollo de los funerales obedece a la antigua costumbre procesional, a saber: desde la casa del difunto hasta la iglesia; de la iglesia al cementerio. En cuanto a la teolog\u00eda, este ritual trae influencias directas de rituales anteriores, especialmente los provenientes del imperio carolingio. Tales influencias son perceptibles en las ambig\u00fcedades all\u00ed presentes: junto a una eucolog\u00eda, procedente de los antiguos sacramentarios romanos, que revela la plena confianza en la resurrecci\u00f3n, hay otra, que expresa la incertidumbre y el terror ante la muerte y el \u201cdestino del alma\u201d.\u00a0 A modo de ejemplo, cabe mencionar el responsorio que sigue a la oraci\u00f3n del Padre Nuestro:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">V \/. Y no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">R \/. Mas l\u00edbranos del mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V \/. De las puertas del infierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">R \/. Arrebata, Se\u00f1or, su alma &#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como puede verse, el texto sugiere que todos los difuntos corren el peligro de confundir la \u201cpuerta\u201d del infierno con la del cielo. De hecho, la aterradora concepci\u00f3n de la muerte y la duda sobre el destino de los difuntos se transmitieron ampliamente en la reflexi\u00f3n y la predicaci\u00f3n de la Iglesia, que alcanz\u00f3 su punto m\u00e1ximo en los siglos XVI y XVII. Se notan otros impasses teol\u00f3gicos como: a) la inexpresiva referencia al misterio pascual; b) la ausencia de v\u00ednculo con el sacramento del bautismo; c) una eucolog\u00eda exclusiva para el difunto. En las oraciones no se menciona a los vivos que lloran la p\u00e9rdida de sus seres queridos; e) un ritual que debe realizar exclusivamente el clero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00fasica ritual de exequias tampoco es muy pascual. La secuencia \u201c<em>Dies irae<\/em>\u201d y el \u201cOfertorio\u201d de la \u201cMisa de <em>R\u00e9quiem<\/em>\u201d son buenos ejemplos de ello. En estas dos piezas musicales, entre otros aspectos, se expresa el miedo al infierno, el pesimismo sobre la vida y la creencia generalizada de que \u201cpocos se salvan\u201d. Hay quienes afirman que la ant\u00edfona \u201c<em>Domine Jesu Christe<\/em>\u201d (Ofertorio) es el texto m\u00e1s enigm\u00e1tico &#8211; no solo en la liturgia de exequias sino en toda la liturgia romana &#8211; debido a la petici\u00f3n de que Cristo &#8220;libere las almas de todos los difuntos de las penas del infierno&#8221;. Estrictamente hablando, esto es algo parad\u00f3jico, ya que la teolog\u00eda sostiene que es imposible pasar del infierno al para\u00edso, por lo tanto, un conflicto con el principio <em>lex credendi lex suplicandi<\/em> (cf. SORESSI, 1947, p. 245-252).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de cuatro siglos de uso de este ritual por parte de la Iglesia latina, la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino public\u00f3, en 1969, un nuevo ritual funerario. La <em>Sacrosanctum Concilium<\/em> hab\u00eda solicitado expresamente que el nuevo rito funerario expresara m\u00e1s claramente el car\u00e1cter pascual de la muerte cristiana y que se correspondiera mejor con las condiciones de las diferentes regiones, tambi\u00e9n en lo que respecta al color lit\u00fargico y al rito de exequias de los ni\u00f1os (cf. SC, n. 81-82).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este ritual se compone de una introducci\u00f3n general (Observaciones preliminares), en la que se presentan sus bases teol\u00f3gicas y pastorales, y ocho cap\u00edtulos, constituidos de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) <em>Vigilia por el difunto y oraci\u00f3n cuando se coloca el cuerpo en el ata\u00fad (cap. I)<\/em>. Es una celebraci\u00f3n de la Palabra de Dios, bajo la presidencia de un presb\u00edtero o ministro (a) laico(a). En el momento de colocar el cuerpo en el ata\u00fad, se prev\u00e9 un breve rito que consta de salmos, una lectura breve y una oraci\u00f3n final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b<em>) Primer tipo de exequias: celebraciones en casa del difunto, en la iglesia y en el cementerio (cap\u00edtulo II).<\/em> Aqu\u00ed se conserva la tradici\u00f3n de los rituales antiguos, con dos procesiones, interconectando tres estaciones, a saber: de la casa del difunto a la iglesia, y de all\u00ed al cementerio. En estos tres lugares est\u00e1n previstas oraciones, salmos, responsorios, etc., y la eucarist\u00eda (en la iglesia).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) <em>Segundo tipo de exequias: celebraciones en la capilla del cementerio y junto a la sepultura (cap\u00edtulo III<\/em>). Aqu\u00ed, el ritual no prev\u00e9 la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. En la capilla del cementerio se celebra una liturgia de la Palabra de Dios, seguida de la \u201cencomendaci\u00f3n y despedida\u201d. En la sepultura, se dicen las oraciones indicadas y se canta alg\u00fan \u201ccanto apropiado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) <em>Tercer tipo de exequias: celebraciones en casa del difunto (cap\u00edtulo IV).<\/em> Esta tercera posibilidad de celebraci\u00f3n es similar a la de la \u201cVigilia\u201d (cap\u00edtulo I), seguida de la \u201cencomendaci\u00f3n y despedida\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) <em>Exequias de ni\u00f1os (cap<\/em><em>. <\/em><em>V).<\/em> Para este tipo de exequias, existen textos propios (oraciones y lecturas b\u00edblicas), adem\u00e1s de la recomendaci\u00f3n de que el color lit\u00fargico sea \u201cfestivo y pascual\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">f) <em>Textos varios: para funerales de adultos (cap. VI), exequias de ni\u00f1os bautizados (cap. VII), exequias de ni\u00f1os no bautizados <\/em><em>(cap. VIII).<\/em><\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.2 Consideraciones sobre el ritual de exequias de 1969<\/strong><\/em><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin lugar a duda, el nuevo ritual de exequias representa un avance expresivo respecto al antiguo. Como ejemplo, se pueden destacar los siguientes puntos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) <em>La restauraci\u00f3n de la perspectiva pascual y eclesial<\/em>. Esta perspectiva forma el hilo conductor de todo el ritual. Al comienzo de las &#8220;Observaciones preliminares&#8221;, leemos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia, en las exequias de sus hijos, celebra confiada el misterio pascual, para que quienes por el Bautismo fueron incorporados a Cristo, muerto y resucitado, pasen tambi\u00e9n con \u00e9l a la vida eterna [\u2026] Por eso, la Iglesia ofrece por los difuntos el sacrificio eucar\u00edstico de la Pascua de Cristo, y reza y celebra sufragios por ellos, de modo que, comunic\u00e1ndose entre s\u00ed todos los miembros de Cristo, \u00e9stos impetran para los difuntos el auxilio espiritual y, para los dem\u00e1s, el consuelo de la esperanza. (n. 1)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede ver claramente la \u00edntima relaci\u00f3n entre las exequias y los sacramentos primordiales: el bautismo y la eucarist\u00eda. Tambi\u00e9n se puede decir que la celebraci\u00f3n de las exequias es la culminaci\u00f3n de una vida tejida en la comunidad eclesial y alimentada por los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) <em>Una eucolog\u00eda m\u00e1s completa<\/em>. Cabe destacar en las oraciones y prefacios la presencia de varios \u201ctemas\u201d poco explicitados en el ritual tridentino, tales como: la esperanza y certeza de la resurrecci\u00f3n, vinculadas a la Pascua de Cristo; el perd\u00f3n y la misericordia divinas; el valor escatol\u00f3gico de la eucarist\u00eda, definida como \u201cvi\u00e1tico en la peregrinaci\u00f3n terrena\u201d y \u201cprenda de la pascua eterna del cielo\u201d; la profesi\u00f3n de fe en la victoria pascual de Cristo; mayor atenci\u00f3n a los afligidos por esa muerte, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) <em>Un amplio leccionario<\/em>. Como otros libros lit\u00fargicos, producidos despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, el ritual de exequias trae un rico leccionario. Las &#8220;Observaciones preliminares&#8221; indican las razones de esto, en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cualquier celebraci\u00f3n por los difuntos, tanto exequias como com\u00fan, se considera parte muy importante del rito la lectura de la palabra de Dios.\u00a0En efecto, \u00e9sta proclama el misterio pascual, afianza la esperanza de un\u00a0nuevo encuentro en el reino de Dios, exhorta a la piedad hacia los difuntos y a dar un testimonio de vida cristiana. (n. 11)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El leccionario incluye una importante colecci\u00f3n de lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento. Los textos se presentan en el orden en que se proclaman en la acci\u00f3n lit\u00fargica (primera lectura &#8211; salmo responsorial &#8211; segunda lectura &#8211; aclamaci\u00f3n evang\u00e9lica &#8211; evangelio), y se distribuyen en tres apartados: \u201cExequias de adultos\u201d, \u201cExequias de ni\u00f1os bautizados\u201d y \u201cExequias de ni\u00f1os no bautizados\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) La <em>ampliaci\u00f3n de la colecci\u00f3n de salmos<\/em>. El nuevo ritual rescata un repertorio expresivo de salmos que se remontan a la antigua tradici\u00f3n de las celebraciones exequiales, especialmente las de contenido pascual y de confianza. Despu\u00e9s de todo, el lenguaje po\u00e9tico, expresado en los diferentes g\u00e9neros de los salmos, permite que la comunidad de fe se solidarice con los enfermos, afligidos, inseguros, abandonados, etc.: \u201cEn mi angustia clam\u00e9 al Se\u00f1or, y el Se\u00f1or me respondi\u00f3 y me liber\u00f3. El Se\u00f1or me prob\u00f3 severamente, pero no me abandon\u00f3 a la muerte\u201d (Sal 118\/117, 5, 18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e<em>) Revisi\u00f3n de exequias de ni\u00f1os<\/em>. El nuevo ritual contempl\u00f3 la solicitud del <em>Sacrosanctum Concilium<\/em> de revisar las exequias de los ni\u00f1os, incluida la creaci\u00f3n de un formulario para una \u201cmisa propia\u201d (cf. SC n. 82). Tambi\u00e9n se prepararon textos para exequias de los ni\u00f1os no bautizados, es decir, aquellos cuyos padres deseaban haberlas bautizado, pero se lo impidi\u00f3 su muerte prematura. Una caracter\u00edstica de la eucolog\u00eda de estas celebraciones es el hecho de que el ni\u00f1o (no bautizado) est\u00e1 confiado a la misericordia divina, sin mencionar su entrada en la gloria celestial; se pide, sobre todo por sus padres. Detr\u00e1s de esta \u201comisi\u00f3n\u201d se esconde el controvertido tema sobre la suerte de los ni\u00f1os que mueren sin ser bautizados. Vale la pena recordar que, en el momento en que se escribieron estas oraciones, prevalec\u00eda la doctrina com\u00fan de que las \u201calmas\u201d de los ni\u00f1os no bautizados no pod\u00edan disfrutar de la \u201cvisi\u00f3n beat\u00edfica\u201d de Dios. Esta cuesti\u00f3n fue discutida, cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s, por la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional. En 2007, el Papa Benedicto XVI aprob\u00f3 y autoriz\u00f3 la publicaci\u00f3n del documento \u201cLa esperanza de salvaci\u00f3n para los ni\u00f1os que mueren sin bautismo\u201d, elaborado por la mencionada Comisi\u00f3n. El estudio llega a la siguiente conclusi\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra conclusi\u00f3n es que los muchos factores que hemos considerado ofrecen serias razones teol\u00f3gicas y lit\u00fargicas para esperar que los ni\u00f1os que mueren sin bautismo ser\u00e1n salvados y podr\u00e1n gozar de la visi\u00f3n beat\u00edfica. Subrayamos que se trata de motivos de esperanza en la oraci\u00f3n, m\u00e1s que de conocimiento cierto. Hay muchas cosas que simplemente no nos han sido reveladas (cf. Jn 16,12). Vivimos en la fe y en la esperanza en el Dios de misericordia y de amor que nos ha sido revelado en Cristo, y el Esp\u00edritu nos mueve a orar en acci\u00f3n de gracias y alegr\u00eda constantes (cf. 1 Tes 5,18). Lo que nos ha sido revelado es que el camino de salvaci\u00f3n ordinaria pasa a trav\u00e9s del sacramento del Bautismo. Ninguna de las consideraciones arriba expuestas puede ser aducida para minimizar la necesidad del Bautismo ni para retrasar su administraci\u00f3n [135]. M\u00e1s bien, como queremos confirmar en esta conclusi\u00f3n, nos ofrecen poderosas razones para esperar que Dios salvar\u00e1 a estos ni\u00f1os cuando nosotros no hemos podido hacer por ellos lo que hubi\u00e9ramos deseado hacer, es decir, bautizarlos en la fe y en la vida de la Iglesia. (CTI, 2008, n. 102-103)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ritual funerario de 1969 tambi\u00e9n innova en otros aspectos, como: admisi\u00f3n a la cremaci\u00f3n (n. 15); el ministro de las exequias, a excepci\u00f3n de la eucarist\u00eda, puede ser un laico (n. 19); la sensibilidad ecum\u00e9nica de quienes preparan y presiden las exequias, ya que en los funerales es com\u00fan la presencia de personas de otras religiones o incluso sin pr\u00e1ctica religiosa (n. 18); la posibilidad de adaptaciones del ritual, por las conferencias episcopales (n. 21-22), etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Completando estas consideraciones sobre el ritual de exequias de 1969, tambi\u00e9n es pertinente se\u00f1alar sus l\u00edmites, como la existencia de vestigios de una escatolog\u00eda dualista (cuerpo x alma) y la no adaptaci\u00f3n del ritual por parte de la mayor\u00eda de las conferencias episcopales. Estas y otras aristas pueden suavizarse, a medida que las iglesias se involucren en la elaboraci\u00f3n de rituales que, adem\u00e1s de una buena teolog\u00eda, tengan en cuenta la realidad cultural de las comunidades de fe.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Para mejor celebrar por ocasi\u00f3n de la muerte: sugerencias pastorales<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se dice al comienzo de este texto, la Iglesia, en su cuidado pastoral, siempre ha buscado alentar y consolar a sus hijos e hijas en el momento extremo de su existencia, prepar\u00e1ndolos para la \u00faltima y decisiva batalla espiritual, librada entre la vida y muerte. Buenos ejemplos de ello son el rito de \u201cencomendar el alma\u201d (1614) y el de la \u201cencomendaci\u00f3n de los moribundos\u201d (1969). Tales ritos, compuestos de oraciones, breves per\u00edcopas b\u00edblicas, jaculatorias, responsos, etc. &#8211; se realizan con el moribundo en su lecho de muerte. Una vez que se ha producido el desenlace, se celebran las exequias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al celebrar la \u201cpascua\u201d de sus hijos e hijas, la Iglesia contin\u00faa su noble misi\u00f3n de consolar y confortar a los afligidos, como bien exhorta el Ap\u00f3stol: \u201cSi creemos que Jes\u00fas muri\u00f3 y resucit\u00f3, tambi\u00e9n creemos que Dios, a trav\u00e9s de Jes\u00fas reunir\u00e1 con \u00e9l a los que durmieron. Por tanto, consolaos los unos a los otros con estas palabras\u201d (1 Ts 4, 14,18). Siguiendo esta antigua tradici\u00f3n, urge que la Iglesia cree medios efectivos para la sedimentaci\u00f3n de una \u201cpastoral de la esperanza\u201d, que sirva de contrapunto al parad\u00f3jico fen\u00f3meno del camuflaje y \/ o banalizaci\u00f3n de la muerte, propio de la sociedad actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una mayor eficacia de esta &#8220;pastoral de la esperanza&#8221;, entre otras cosas, conviene tener en cuenta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>a) Una acci\u00f3n conjunta con la \u201cpastoral de la salud\u201d.<\/em> El consuelo espiritual que se da a los enfermos, as\u00ed como a los familiares y a todos los que atienden a los enfermos, constituye un verdadero ministerio de consolaci\u00f3n. Este \u201cministerio\u201d tiende a fortalecerse en la vida de las personas, especialmente cuando tienen que afrontar el dolor de la muerte de un ser querido y el consiguiente trabajo de duelo.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>b) <em>Una adecuada formaci\u00f3n de los agentes de la \u201cpastoral de la esperanza\u201d.<\/em> La celebraci\u00f3n de las exequias y la consiguiente asistencia espiritual a las familias en duelo requieren una preparaci\u00f3n cuidadosa. Es una experiencia de aprendizaje que privilegiar\u00e1 la escucha de la persona que sufre. Sin la cultura de la escucha es imposible abrir el canal del consuelo.<\/li>\n<\/ol>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchar significa dar la palabra al otro, dar tiempo y espacio al otro, acogerlo tambi\u00e9n en lo que rechaza de si, darle el derecho a ser quien es y a sentir lo que siente y brindarle la posibilidad de expresarse.\u00a0 Escuchar es un acto que humaniza al hombre y que suscita la humanidad del otro. (MANICARDI, 2017, p. 15)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las exequias y celebraciones de apoyo a las familias en duelo, la escucha tiene un espacio privilegiado en el momento del \u201crecuerdo de la vida\u201d. Aqu\u00ed se invita a las personas a expresar sus sentimientos y recordar el \u201cpaso\u201d del ser querido, a la luz del misterio pascual de Cristo. Los hechos, palabras y acciones del difunto se convierten en un verdadero \u201ctestamento\u201d para ser cumplido por todos. Asimismo, la escucha de la Palabra de Dios y su vinculaci\u00f3n con lo dicho en el \u201crecuerdo de la vida\u201d se convertir\u00e1 en alimento sustancioso de vida y en un remedio eficaz para combatir la tristeza y el dolor de la separaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros contenidos estudiados, a lo largo del proceso formativo, deben corroborar esa \u201cescucha\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) <em>La creaci\u00f3n de itinerarios exequiales adaptados a las necesidades pastorales de cada regi\u00f3n<\/em>. El rito f\u00fanebre de 1969 deja un amplio espacio para que las conferencias episcopales realicen adaptaciones, seg\u00fan las necesidades pastorales de cada regi\u00f3n (cf. n. 21-22). Lamentablemente, la gran mayor\u00eda de conferencias episcopales han optado por la simple traducci\u00f3n del ritual. El liturgista Gregorio Lutz -de grata memoria-, al hacer consideraciones sobre un nuevo ritual de exequias para Brasil, lament\u00f3 que el ritual de 1969 solo se tradujera, sin ninguna adaptaci\u00f3n, en estos t\u00e9rminos.:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que \u00e9l expresa la aut\u00e9ntica fe cristiana con respecto a la muerte, pero esta fe se expresa en un lenguaje que aqu\u00ed es dif\u00edcil de entender. Por este motivo.este nuevo ritual no fue tan bien aceptado como lo hubiera sido un ritual adaptado, posiblemente con diferentes sugerencias para regiones con tradiciones propias y para entornos diversos. (LUTZ, 1998, p. 33)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta opini\u00f3n de Lutz se puede aplicar a otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. En el caso de Brasil, lo que ha sucedido, en la pr\u00e1ctica, son publicaciones de materiales alternativos para celebraciones exequiales que se adoptan en parroquias y di\u00f3cesis. Como ejemplo, podemos destacar: \u201cNuestra Pascua: materiales para la celebraci\u00f3n de la esperanza\u201d y \u201cCelebrando con motivo de la muerte: material para velorio, \u00faltima encomendaci\u00f3n y entierro\u201d. El primero fue elaborado por la Comisi\u00f3n Episcopal Pastoral de Liturgia de la CNBB. Este material consta de cuatro cap\u00edtulos y dos ap\u00e9ndices. El primer cap\u00edtulo contiene tres celebraciones de la Palabra; el segundo trae una celebraci\u00f3n para la encomendaci\u00f3n; el tercero presenta un rito propio para el momento en que el cuerpo es depositado en la tumba; el cuarto trae una propuesta para celebraciones relacionadas con la cremaci\u00f3n (una en el crematorio y otra para la deposici\u00f3n de la urna con las cenizas). En el ap\u00e9ndice I se encuentra un peque\u00f1o leccionario y en el ap\u00e9ndice II una colecci\u00f3n de c\u00e1nticos apropiados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El material \u201cCelebrando con motivo de la muerte: material para el velatorio, \u00faltima encomendaci\u00f3n y entierro\u201d, a su vez, consta de seis guiones. Cada guion contempla una circunstancia diferente de muerte, a saber: de un miembro activo de la comunidad; de una persona que muri\u00f3 despu\u00e9s de una larga enfermedad; de una persona joven; de una persona religiosa; de alguien v\u00edctima de violencia; de un ni\u00f1o. Cada uno de los guiones consta de tres partes: a) \u201cvelorio\u201d (celebraci\u00f3n en el formato del <em>Oficio Divino de las Comunidades<\/em>: llegada, apertura, recuerdo de vida, salmo, lecturas b\u00edblicas, meditaci\u00f3n, oraci\u00f3n, alabanza); b) \u201cEncomendaci\u00f3n y despedida\u201d; c) \u201cEntierro \/ cremaci\u00f3n\u201d. Tambi\u00e9n hay dos peque\u00f1os ritos para el momento de la cremaci\u00f3n y la deposici\u00f3n de las cenizas, as\u00ed como un \u201cOficio de apoyo a las familias en duelo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, lo que se espera es que las diferentes iglesias encuentren la mejor manera de celebrar la Pascua de sus hijos e hijas y que estas celebraciones sean momentos privilegiados para proclamar la fe en \u201cCristo primog\u00e9nito entre los muertos\u201d.\u201d (Cl 1,18).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Joaquim Fonseca, OFM. <\/em>. Texto original en portugu\u00e9s. Sometido: 08\/12\/2021. Aprobado: 20\/12\/2021. Publicado: 30\/12\/2021<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">BROVELLI, F. Ex\u00e9quias. In: SARTORE, D.; TRIACCA, A. M. <em>Dicion\u00e1rio de Liturgia<\/em>. 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Disponible en: https:\/\/www.scielo.br\/j\/ptp\/a\/McMhwzWgJZ4bngpRJL4J8xg\/?lang=pt&amp;format=pdf Acceso el: 6 nov 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 La muerte es parte de la vida 2 Celebrar en el momento de la muerte: una tradici\u00f3n de la Iglesia 2.1 Rituales de exequias de la Iglesia latina 2.2 Consideraciones sobre el ritual de exequias de 1969 3 Para mejor celebrar por ocasi\u00f3n de la muerte: sugerencias pastorales Referencias 1 La muerte es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-2568","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2568"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2568\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2620,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2568\/revisions\/2620"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}