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{"id":2518,"date":"2021-12-24T15:20:53","date_gmt":"2021-12-24T18:20:53","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2518"},"modified":"2021-12-24T15:33:45","modified_gmt":"2021-12-24T18:33:45","slug":"mistica-de-lo-cotidiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2518","title":{"rendered":"M\u00edstica de lo Cotidiano"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Lo cotidiano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 \u00bfQu\u00e9 es (y qu\u00e9 no es) la m\u00edstica? Algunos malentendidos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Caracter\u00edsticas espec\u00edficas de la experiencia m\u00edstica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Hacia una definici\u00f3n de m\u00edstica de lo cotidiano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Francisco: De la m\u00edstica popular a los santos de la puerta de al lado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Una m\u00edstica cotidiana desde Am\u00e9rica Latina<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solemos definir a nuestro tiempo, como una \u00e9poca sedienta de espiritualidad. Se afirma tambi\u00e9n, con alg\u00fan consenso, que nuestro tiempo rechaza las religiones con su carga de dogmas y compromisos \u00e9ticos, pero valora la espiritualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00edstica queda en un campo impreciso, indeterminado, pero siempre atrae, en especial la experiencia de las personas a las que llamamos \u201cm\u00edsticos\u201d. Aunque no comprendamos del todo su experiencia, sabemos que han vivido algo especial, algo diferente y m\u00e1s profundo que los ha conectado con el misterio de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para evitar malentendidos desde el comienzo, debemos decir que, seg\u00fan mi opini\u00f3n, la m\u00edstica es una dimensi\u00f3n humana universal, que puede darse o no en un contexto religioso, aunque aqu\u00ed nos referiremos espec\u00edficamente a la experiencia m\u00edstica cristiana. Espero poder explicitar esta idea en el texto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La universal vocaci\u00f3n a la santidad, proclamada por el Concilio Vaticano II (LG 39), nos induce a pensar que, si todos los bautizados estamos llamados a la santidad, (entendida como plenitud de la caridad), es l\u00f3gico pensar que tambi\u00e9n estamos universalmente llamados a experimentar esa caridad de alg\u00fan modo, a tener alguna experiencia de esa comuni\u00f3n. Hay autores que hacen se\u00f1alamientos a\u00fan m\u00e1s precisos y audaces: \u201cTodo bautizado y bautizada es un m\u00edstico o una m\u00edstica, aunque s\u00f3lo tenga una experiencia latente y no refleja del misterio\u201d (OLIVERA, 2002, p. 297; RU\u00cdZ SALVADOR, 1978, p. 514-536).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como proclamamos la universalidad de la vocaci\u00f3n a la santidad, estamos ante una \u201cdemocratizaci\u00f3n\u201d de la m\u00edstica, con una experiencia que podr\u00eda ser tan amplia como el n\u00famero de bautizados y bautizadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, se ha insistido, no sin raz\u00f3n, en que el fen\u00f3meno m\u00edstico no consiste principalmente en acontecimientos extraordinarios, que podr\u00edan darse pero que no forzosamente definen una experiencia como m\u00edstica, ni son lo m\u00e1s importante de dicha experiencia, seg\u00fan lo afirman los mismos protagonistas. (VELASCO, 2007, p. 46).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no son personas extraordinarias, ni hechos extraordinarios los que definen la m\u00edstica, esta experiencia puede formar parte de la vida cotidiana de personas ordinarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta entrada la organizaremos as\u00ed: en primer lugar, luego de una breve definici\u00f3n de lo cotidiano, describiremos el hecho m\u00edstico, se\u00f1alando sus caracter\u00edsticas y desarrollando qu\u00e9 se entiende por m\u00edstica de lo cotidiano, para terminar con el aporte del Papa Francisco a esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Lo cotidiano<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la Real Academia Espa\u00f1ola, lo cotidiano no es m\u00e1s que lo diario, lo que se da todos los d\u00edas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Lo cotidiano es lo de todos los d\u00edas, lo que se repite, lo previsible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto de lo cotidiano, en parte estaba expresado en los Padres del Desierto a trav\u00e9s de su noci\u00f3n de \u201ccelda\u201d. La celda es ese esquema de diaria repetici\u00f3n de lo mismo, a partir del cual aprendemos a ser fieles a nuestra vocaci\u00f3n y que es clave en la autenticidad de nuestra relaci\u00f3n con Dios (MAZZINI, 2001, p. 423-436).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cultura moderna y posmoderna, lo cotidiano tiene en general una connotaci\u00f3n negativa, de repetici\u00f3n y desgaste. No obstante, hay autores y autoras que propician un rescate de lo cotidiano (GERA, 1968, p. 153-167), proponiendo ese espacio como el aqu\u00ed y ahora de nuestro encuentro con nosotros\/as mismos\/as, con los hermanos y con el Se\u00f1or. Postulan tambi\u00e9n que lo cotidiano, para cada ser humano, expresa el contexto vital desde el cual se pronuncia e interpreta la realidad, de all\u00ed la importancia de conocer el universo cotidiano de las personas, para entender su aproximaci\u00f3n al mundo y su comprensi\u00f3n de las encrucijadas vitales (ISASI-DI\u0301AZ, 2003, p. 365-384).<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>2 \u00bfQu\u00e9 es (y qu\u00e9 no es) la m\u00edstica? Algunos malentendidos <\/strong><\/h5>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia de la Vida podr\u00eda ser la definici\u00f3n m\u00e1s breve de la m\u00edstica. Se trata de una experiencia y no de su interpretaci\u00f3n, aunque nuestra consciencia de ella le sea concomitante. No las podemos separar, pero las podemos y debemos distinguir [&#8230;] Se trata de una experiencia completa y no fragmentaria. Lo que a menudo ocurre es que no vivimos en plenitud porque nuestra experiencia no es completa y vivimos distra\u00eddos o solamente en la superficie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que la m\u00edstica no sea el privilegio de unos cuantos escogidos, sino la caracter\u00edstica humana por excelencia (PANIKKAR, 2005. p. 19).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta definici\u00f3n de Panikkar de la m\u00edstica, en su sencillez y contundencia es sumamente profunda y reveladora. Notemos que se trata de una experiencia plena de la Vida, completa, hol\u00edstica. Una experiencia de la Vida con may\u00fascula, como fen\u00f3meno integral, integrador. Tal experiencia denota otro nivel de percepci\u00f3n y la posibilidad de tener esa percepci\u00f3n. Al hablar de plenitud de Vida, se trata de una experiencia de Dios o de lo Sagrado, que es el n\u00facleo de la experiencia m\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra definici\u00f3n que puede ayudarnos en nuestra aproximaci\u00f3n es \u00e9sta:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, con la palabra m\u00edstica nos referimos, en t\u00e9rminos muy generales e imprecisos a experiencias interiores, inmediatas, fruitivas que tienen lugar en un nivel de conciencia que supera la que rige en la experiencia ordinaria y objetiva, de la uni\u00f3n \u2013 cualquiera sea la forma en que se la viva \u2013 del fondo del sujeto con el todo, el universo, lo absoluto, lo divino, Dios o el Esp\u00edritu (MART\u00cdN VELASCO, 2003, p. 23).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vamos por partes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino \u201cexperiencia\u201d (WAAIJMAN, 2011, p. 571-573) puede ser utilizado en distintos sentidos; lo que se denomina en general por experiencia es un conocimiento inmediato de cosas concretas, por oposici\u00f3n a un conocimiento m\u00e1s abstracto y discursivo. El tema de la experiencia comienza a desarrollarse en la modernidad, con el inter\u00e9s por las ciencias positivas (experimentales) por aquellos saberes que pueden corroborarse por el contacto concreto y directo, de lo singular y presente. Con el tiempo, especialmente en el siglo XX, la experiencia designar\u00e1 un saber m\u00e1s integral, no solamente opuesto a lo abstracto, sino involucr\u00e1ndolo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia no designa solamente los estados psicol\u00f3gicos internos, sino tambi\u00e9n el mundo exterior; adem\u00e1s no describe s\u00f3lo lo inmanente, sino tambi\u00e9n lo trascendente. Se nombra una situaci\u00f3n global, total, a la vez vivida y reflexionada de un ser humano inmerso en el tiempo, pero abierto a la eternidad. Tambi\u00e9n designa modalidades espec\u00edficas y orientadas cada una a un objeto propio, de tal manera que podemos hablar de experiencia est\u00e9tica, moral, religiosa, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia no es entonces algo puramente subjetivo, afectivo o inmanente, sino una realidad que nos abre al mundo, a los otros y a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando hablamos de lo espiritual, trascendente o sagrado, puede haber distintos tipos de experiencias, distinguiremos al menos tres niveles para enfocar mejor nuestro tema:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>experiencia espiritual <\/em>es una realidad humana que tiene que ver con la percepci\u00f3n y b\u00fasqueda del sentido, la conexi\u00f3n y la trascendencia. \u201cEs un universal humano que nos caracteriza a todas las personas y que puede estar vivida y\/o expresada, o no, a trav\u00e9s de la religi\u00f3n\u201d (MELLONI RIBAS, 2015, p. 39-43).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>experiencia religiosa<\/em>, en cambio, es entendida como mediadora de una presencia, es la conciencia de la relaci\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de pensamientos, sentimientos y actitudes en los que se percibe la relaci\u00f3n con la trascendencia. Si la religi\u00f3n se define como la relaci\u00f3n con el ser sagrado como tal, es precisamente la conciencia de esta relaci\u00f3n, en todos sus aspectos, lo que constituye la experiencia religiosa. Dicha experiencia involucra un cuerpo de verdades, unas normas \u00e9ticas y una comunidad que vive y celebra esa experiencia (MELLONI RIBAS, 2018, p. 27-30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00facleo de la <em>experiencia m\u00edstica <\/em>tiene una nota distintiva: la inmediatez y la percepci\u00f3n de la bondad divina como algo en lo cual la persona se siente inmersa, sin intervenci\u00f3n de su voluntad, al menos en el inicio de dicha experiencia (MARTIN VELASCO, 1999, p. 289-293). Veamos ahora sus notas diferenciadoras.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Caracter\u00edsticas espec\u00edficas de la experiencia m\u00edstica<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante se\u00f1alar que la experiencia m\u00edstica est\u00e1 presente en todas las tradiciones religiosas. Enumeremos algunas notas que parecen ser las m\u00e1s importantes (MARTIN VELASCO, 1999, p. 319-356):<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Experiencia de gratuidad, en la que la bondad de Dios act\u00faa y la persona tiene una experiencia de fusi\u00f3n con lo trascendente o con Dios, de forma pasiva;<\/li>\n<li>Experiencia \u00edntima de realidades profundas y sobrenaturales, de la realidad como un todo, con orden radical y definitivo. Car\u00e1cter hol\u00edstico, totalizador y englobante, en el que el sujeto y el mundo entero se perciben como parte de ese orden general, pleno de sentido;<\/li>\n<li>La experiencia tiene connotaciones afectivas y fruitivas. Hay un impacto emocional, que es vivenciado muchas veces en simult\u00e1neo con un profundo sentimiento de paz, de alegr\u00eda, de gozo inexplicables y que no son asimilables a otras experiencias. Es una experiencia de simplicidad y sencillez;<\/li>\n<li>Certeza y oscuridad. Certeza de la experiencia con todo lo que la misma comporta para el m\u00edstico. Oscuridad, que se da al sobrepasar los l\u00edmites de la capacidad humana de comprensi\u00f3n;<\/li>\n<li>Es una vivencia que en general introduce una novedad en el conocimiento de lo trascendente o divino. Muchas veces se refiere la necesidad de ordenar la experiencia mediante el relato autobiogr\u00e1fico y la simbolog\u00eda expresiva;<\/li>\n<li>La experiencia m\u00edstica es en su esencia indecible, incomunicable. Se trata de una experiencia no mediatizada por el razonamiento discursivo, por el pensamiento ordinario, no se puede tematizar o pensar y por lo tanto no se sabe decir.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos detendremos en esta \u00faltima caracter\u00edstica por su relevancia para la m\u00edstica de lo cotidiano: la imposibilidad de describir o definir con palabras lo vivido. En el cristianismo la experiencia m\u00edstica es dependiente de la fe y su com\u00fan denominador es la inefabilidad, es \u201cnube\u201d, es \u201ctiniebla\u201d como le gusta decir al pseudo-Dionisio, seguido por la tradici\u00f3n posterior. Tom\u00e1s de Aquino dir\u00e1 que el alma entra entonces en esta \u201ctiniebla de la ignorancia\u2026 en la que nos unimos lo m\u00e1s posible a Dios, como dice Dionisio, y que es una nube en la que decimos que Dios habita\u201d (TOM\u00c1S DE AQUINO, I Sent.d.8q1 a.1 ad4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente el apofatismo es un elemento central de la experiencia m\u00edstica. Quienes tienen alguna experiencia al respecto, no saben decirlo, porque tampoco saben explicar-se c\u00f3mo es esta comunicaci\u00f3n divina. Al mismo tiempo, no pueden negar la vivencia, que se recuerda en t\u00e9rminos muy reales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es, cuando los m\u00edsticos experimentales (llamamos m\u00edsticos experimentales a quienes, teniendo ellos o ellas mismas\/os una experiencia m\u00edstica, la describen) tienen o quieren narrar su experiencia de Dios, tienen siempre un momento que podr\u00edamos llamar \u201capofatismo de base\u201d: no podemos hablar de Dios, porque en realidad no sabemos qui\u00e9n es \u00c9l y mucho menos podemos describirlo. El m\u00edstico siempre nos va a decir que, ante todo Dios no es lo que \u00e9l percibi\u00f3 y entendi\u00f3, aunque s\u00ed lo es de modo sumo. Admirablemente lo enuncia Tom\u00e1s de Aquino, una vez m\u00e1s dej\u00e1ndonos percibir de alg\u00fan modo su propia experiencia m\u00edstica: \u201cIn finem nostrae cognitionis Deum tamquam ignotum cognoscimus\u201d (TOM\u00c1S DE AQUINO, In <em>Boetium de Trinitate<\/em> q1 a2 ad1). Nuestro m\u00e1ximo conocimiento de Dios es re-conocerlo como ignoto, como desconocido por ser infinitamente luminoso y cognoscible, desmesurado para nuestra aprehensi\u00f3n tanto sensible como inteligible y volitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera hermosa y pedag\u00f3gica lo expresa Juan de la Cruz en la introducci\u00f3n al Cantico Espiritual:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026Porque \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 escribir lo que a las almas amorosas, donde \u00e9l mora, hace entender? Y \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 manifestar con palabras lo que las hace sentir? Y \u00bfqui\u00e9n, finalmente, lo que las hace desear? Cierto, nadie lo puede; cierto, ni ellas mismas por quien pasa lo pueden. Porque \u00e9sta es la causa porque con figuras, comparaciones y semejanzas, antes rebosan algo de lo que sienten y de la abundancia del esp\u00edritu vierten secretos misterios, que con razones lo declaran. Las cuales semejanzas, no le\u00eddas con la sencillez del esp\u00edritu de amor e inteligencia que ellas llevan, antes parecen dislates que dichos puestos en raz\u00f3n, seg\u00fan es de ver en los divinos Cantares de Salom\u00f3n y en otros libros de la Escritura divina, donde, no pudiendo el Esp\u00edritu Santo dar a entender la abundancia de su sentido por t\u00e9rminos vulgares y usados, habla misterios en extra\u00f1as figuras y semejanzas. De donde se sigue que los santos doctores, aunque mucho dicen y m\u00e1s digan, nunca pueden acabar de declararlo por palabras, as\u00ed como tampoco por palabras se pudo ello decir; y as\u00ed, lo que de ello se declara, ordinariamente es lo menos que contiene en s\u00ed (DE LA CRUZ, 1992, p. 571-572 <em>C\u00e1ntico Espiritual B<\/em>, Prol 1).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente, las almas \u201camorosas\u201d a las que aqu\u00ed se refiere el santo, son las que han tenido alguna experiencia m\u00edstica. Nadie, ni ellas mismas, pueden decir lo que Dios les ha hecho entender (se trata de una comprensi\u00f3n que excede la inteligencia), ni sentir (excede los sentidos), ni desear (excede la capacidad de la voluntad). Aqu\u00ed Juan da un paso m\u00e1s: como no pueden decir y ni explicar \u201c\u00e9sta es la causa porque con figuras, comparaciones y semejanzas, antes rebosan algo de lo que sienten y de la abundancia del esp\u00edritu vierten secretos misterios\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, los m\u00edsticos y las m\u00edsticas recurren al lenguaje simb\u00f3lico que hay que entender y leer en el contexto y en la l\u00ednea de afinidad espiritual en la que fueron dichas, que el santo llama aqu\u00ed \u201csencillez de esp\u00edritu de amor e inteligencia\u201d. De lo contrario todo parecer\u00e1 un \u201cdislate\u201d, un disparate. Por eso usan \u201cextra\u00f1as figuras y semejanzas\u201d, nosotros dir\u00edamos: s\u00edmbolos y met\u00e1foras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estas sencillas palabras nos introduce el santo en el tema crucial del lenguaje para hablar de Dios. \u00bfCu\u00e1l es el m\u00e1s adecuado? R. Ferrara nos recuerda que:<\/p>\n<blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">\u201cDios\u201d se declina y conjuga en m\u00faltiples lenguajes: en el or\u00e1culo del profeta, en la doxolog\u00eda y plegaria del salmista y en la sentencia del sabio, la cual se expande en el lenguaje articulado del te\u00f3logo en su discurso \u201cnarrativo y argumentativo\u201d que, en orden a esa articulaci\u00f3n, apela tanto a las analog\u00edas, con sus afinidades y correspondencias, como a las paradojas y los contrastes\u201d (FERRARA, 2005, p. 27).<\/h5>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta vida Dios es conocido y denominado por v\u00eda de analog\u00eda y paradoja, aunque es inefable. Algunos nombres lo designan con propiedad, aunque de modo deficiente (FERRARA, 2005, p. 28-31. 93-94. 252-265).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestras palabras son ineficientes para hablar sobre Dios y sobre la experiencia de Dios, a\u00fan la m\u00e1s com\u00fan y universal (MERTON, 2008, p. 81-96). Es por eso que el lenguaje sobre esta experiencia est\u00e1 cargado de met\u00e1foras y s\u00edmbolos. Esto ciertamente puede resultar un l\u00edmite, pero tambi\u00e9n es una posibilidad, porque el m\u00edstico, muchas veces con sus met\u00e1foras, est\u00e1 abriendo su experiencia a la nuestra, de la misma manera que un s\u00edmbolo abre el significado de una realidad a nuevas percepciones. Sus experiencias, llaman, invitan, evocan las del lector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imagen simb\u00f3lica se revela en la literatura religiosa particularmente apta para expresar realidades espirituales. Jes\u00fas, por ejemplo, es presentado como Pan de Vida (Jn 6:34) o Luz del mundo (Jn 8:12). Como imagen, el s\u00edmbolo se desarrolla a trav\u00e9s del contacto del hombre con el ambiente. En este sentido, el s\u00edmbolo puede referirse al mundo m\u00e1s primitivo de la naturaleza, o al mundo m\u00e1s social, de la familia o de la t\u00e9cnica. Es propio del lenguaje simb\u00f3lico partir de la imagen para pasar a otro nivel significativo: la monta\u00f1a, por ejemplo, se convierte en s\u00edmbolo del esfuerzo moral o espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00edmbolo verdadero parte de lo concreto sensible para alcanzar el nivel espiritual, es un signo capaz de evocar otra realidad perteneciente a un nivel ontol\u00f3gico superior: el agua como s\u00edmbolo de vida, la luz como s\u00edmbolo de sabidur\u00eda, el cielo como morada de Dios, etc. El s\u00edmbolo pertenece al orden de la percepci\u00f3n sensible y no se puede separar de dicha actividad perceptiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al contrario del concepto, el <em>s\u00edmbolo<\/em>, por su \u201csugestiva\u201d inadecuaci\u00f3n y por su carga vital trasmitida por la imagen, contiene en s\u00ed su propia superaci\u00f3n. Pensemos en la zarza ardiente, o la roca, para mostrar o sugerir caracter\u00edsticas de la realidad divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00edmbolo no es la \u201cfotograf\u00eda\u201d de la realidad objetiva, sino que intenta revelar algo m\u00e1s profundo y fundamental. Sugiere, indica, se\u00f1ala. Pretende hacernos acceder a otros niveles de realidad que, de otra manera, permanecer\u00edan cerrados para nosotros. Es una expresi\u00f3n siempre abierta, que intenta decirnos siempre algo m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como conclusi\u00f3n y atentos\/as a la m\u00edstica de lo cotidiano, en la narraci\u00f3n de las experiencias m\u00edsticas, tenemos que reparar en la dificultad de narrar la experiencia y en los s\u00edmbolos y las met\u00e1foras que usan las personas que transitan estas experiencias (MARTIN VELASCO, 1999, p. 49-58). S\u00f3lo entender\u00e1 el mensaje del m\u00edstico quien comprenda tanto su silencio como los s\u00edmbolos y las met\u00e1foras que utiliza. Quien los considere meros adornos de su discurso o mal comprenda esos s\u00edmbolos y met\u00e1foras, no entender\u00e1 el n\u00facleo de su experiencia, porque dichos s\u00edmbolos son claves hermen\u00e9uticas para desentra\u00f1ar lo que el m\u00edstico o la m\u00edstica nos quieren decir. Dichas expresiones pueden ser comunes a las narrativas m\u00edsticas universales (por ej.: Dios es como la luz, el mar, etc.) o muy propias y personales, tales como nombres propios que s\u00f3lo esa persona utiliza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas claves son importantes tanto si se trata de un gran m\u00edstico o m\u00edstica canonizado\/a, cuyas obras son universalmente conocidas o de una persona ignota que en alg\u00fan lugar del mundo le cuenta a otro ser humano lo que ha vivido, en relaci\u00f3n con una experiencia de Dios que le ha manifestado su bondad de modo sobrecogedor.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Hacia una definici\u00f3n de m\u00edstica de lo cotidiano<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que estuvimos viendo y analizando sobre la experiencia m\u00edstica nos sirve para llegar al tema que es el foco de este texto: la m\u00edstica de lo cotidiano. La reflexi\u00f3n del Vaticano II que abre la posibilidad de ser santos a todos los bautizados (a la que ya hemos hecho alusi\u00f3n), nos hace salir del esquema de \u201cperfecci\u00f3n\u201d para abrirnos a la esfera de \u201cplenitud de la caridad\u201d (LG 39). Esa misma perspectiva, saca a la experiencia m\u00edstica, del contexto de algunas personas muy especiales que tienen experiencias de Dios de las que hemos llamado \u201cextraordinarias\u201d, para abrirnos a la posibilidad de la universalidad de dicha experiencia y a que los lugares de la m\u00edstica no s\u00f3lo pueden ser los templos o los sitios de retiro, sino tambi\u00e9n el trabajo, la calle, el hogar, la escuela. Se trata, en definitiva, de \u201cencontrar a Dios en todas las cosas\u201d (GARC\u00cdA, 2013, p. 62).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral de los a\u00f1os postconciliares, sigui\u00f3 esta l\u00ednea, pero sobre todo, estas ideas empezaron a plasmarse en experiencias concretas. La vida religiosa, por ejemplo, desarroll\u00f3 modelos de inserci\u00f3n en los barrios, llevando adelante apostolado y oraci\u00f3n all\u00ed, incluso con experiencias de vida contemplativa como la de los y las hermanitos y hermanitas de Carlos de Jes\u00fas. Los movimientos laicales ayudaron a crecer en conciencia de la importancia de encontrar a Dios en la vida de la familia, en el trabajo, en el compromiso social y pol\u00edtico y maduraron la percepci\u00f3n de la contemplaci\u00f3n y la vida m\u00edstica de laicos y laicas (GOFFI, 1987, p. 158-163).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernardo Olivera, monje trapense y escritor de espiritualidad, define a los sujetos de la experiencia de esta manera: \u201c[m\u00edsticos y m\u00edsticas] son, simplemente, todos aquellos y aquellas que entrando en el Misterio van siendo transformados por \u00e9l\u201d (OLIVERA, 2002, p. 80).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la m\u00edstica es la \u201cinmediatez mediada del contacto amoroso\u201d con Dios, tal como sea concebido (MART\u00cdN VELASCO, 2007, p. 62) o la experiencia plena de la Vida, seg\u00fan la definici\u00f3n de Panikkar, con la que comienza este texto, esa experiencia est\u00e1 perfectamente accesible a todas las personas que se abran al misterio divino, en todas partes y en cualquier momento de la existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el tema de la m\u00edstica de lo cotidiano hay dos cuestiones, las cuales, siendo temas cl\u00e1sicos de la espiritualidad cristiana, afloran en el posconcilio de una manera nueva: la posibilidad de amar a Dios m\u00e1s de lo que se lo conoce y el tema del conocimiento por connaturalidad. Veamos brevemente estos dos puntos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto del primer punto, ya a fines del siglo XIII, un cartujo llamado Hugo de Balma (DE BALMA, 1992, p. 117-118) dice que la uni\u00f3n m\u00e1s profunda del alma con Dios se puede dar por amor sin conocimiento intelectual previo, supuesta una advertencia general de la fe. Esta era una cuesti\u00f3n que se debat\u00eda bastante en el siglo de oro espa\u00f1ol. San Juan de la Cruz, teniendo en cuenta esa discusi\u00f3n, la va a esclarecer uniendo la tendencia de intelectuales que dec\u00edan que no hay nada en la inteligencia que no pase por los sentidos (por lo cual no se podr\u00eda amar a Dios sin conocerlo) y la corriente de los m\u00edsticos afectivos quienes afirmaban que, respecto de Dios era posible amarlo m\u00e1s de lo que efectivamente podemos conocerlo. Lo dice en el C\u00e1ntico Espiritual de este modo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donde es de saber, acerca de lo que algunos dicen que no puede amar la voluntad sino lo que primero entiende el entendimiento, hase de entender naturalmente, porque por v\u00eda natural es imposible amar si no se entiende primero lo que se ama; m\u00e1s por v\u00eda sobrenatural bien puede Dios infundir amor y aumentarle sin infundir ni aumentar distinta inteligencia [\u2026].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y esto experimentado est\u00e1 en muchos espirituales, los cuales muchas veces se ven arder en amor de Dios sin tener m\u00e1s distinta inteligencia que antes; porque pueden entender poco y amar mucho, y pueden entender mucho y amar poco\u2026 (CB 26,8) (DE LA CRUZ, 1992, p. 694).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La explicaci\u00f3n del santo de Fontiveros, contin\u00faa relacionando este fen\u00f3meno con la fe teologal, que ilustra a los creyentes que se abren a la acci\u00f3n de la gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto del segundo tema, sobre el tipo de conocimiento que aporta la m\u00edstica en general y la de lo cotidiano en particular, podemos decir que es an\u00e1loga al conocimiento por connaturalidad, del que tambi\u00e9n habla el Aquinate (JOHNSTON, 1997, p. 63-68), ya que en el conocimiento por connaturalidad se aprende por una cierta afinidad o inclinaci\u00f3n hacia el objeto conocido. Esta inclinaci\u00f3n proviene del amor y de la uni\u00f3n y reviste una importancia especial cuando hablamos de Dios y de su conocimiento, porque tal como nos lo recuerda la primera carta de Juan, \u201cel que ama, conoce a Dios y el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es Amor\u201d (1Jn 4: 7-8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amor de Dios se derrama en nosotros, nos atrae y nos unimos a \u00c9l, propiciando en nosotros la sabidur\u00eda m\u00e1s alta, de la que habla tambi\u00e9n Tom\u00e1s de Aquino al comienzo de la <em>Summa<\/em>, la que viene del Esp\u00edritu Santo y por la cual nos unimos a Dios (TOM\u00c1S DE AQUINO, STh q1 a6 ad3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto conciliar y postconciliar, se destaca el pensamiento de Karl Rahner, \u00e9l fue uno de los que utiliz\u00f3 y difundi\u00f3 la expresi\u00f3n \u201cm\u00edstica de lo cotidiano\u201d. Rahner sostiene que todos los que viven con autenticidad, poniendo amor y responsabilidad en lo que hacen, desde un sincero deseo de servicio a los dem\u00e1s, viven el \u201cmisticismo de la vida diaria\u201d (RAHNER, 2010, p. 172-188). Resalta no solo la intr\u00ednseca unidad entre el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo (RAHNER, 1966, p. 271-291) sino tambi\u00e9n la ense\u00f1anza de Jes\u00fas que dice que amar al m\u00e1s peque\u00f1o de sus hermanos significa amarlo a \u00e9l. Seg\u00fan Rahner, la m\u00e1s profunda forma del misticismo de la vida diaria es el amor sin reserva al pr\u00f3jimo y la aceptaci\u00f3n humilde de la propia existencia, con sus l\u00edmites y posibilidades, pero en apertura a las profundidades de la vida misma y, por ende, al propio misterio, al misterio de los hermanos y de la existencia en general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta mirada de la vida posee una profunda significaci\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral. Se trata de tener la certeza (con frecuencia oscura) que la vida diaria, aceptada con todos sus desaf\u00edos, es el verdadero seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cotidianeidad de la vida de Jes\u00fas es lo que le sirve a Rahner como fundamento para poder apreciar la vida diaria como lugar de encuentro con el misterio: lo que realmente es sorprendente, e incluso desconcertante en la vida de Jes\u00fas, es que \u00e9sta permanece por completo dentro del marco de la existencia diaria, una existencia similar a la de tantas personas de su tiempo y de su pueblo. Lo primero que deber\u00edamos aprender del Se\u00f1or es su humanidad asumida, integrada, aceptada hasta el final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Cristo, Dios ha asumido la cotidianeidad. El misticismo de la vida diaria es el gozo oscuro y parad\u00f3jico de existir en el mundo, una fe pascual que ama la existencia tal como es. La participaci\u00f3n en la muerte de Cristo hace posible que la persona pueda entregarse al misterio que permea la vida diaria: este es el fundamento cristol\u00f3gico para un misticismo de lo cotidiano. Obviamente, no hablamos s\u00f3lo de la muerte como paso final a la vida eterna, sino tambi\u00e9n las micro-muertes que todos los d\u00edas nos atraviesan y que forman parte del entramado de lo diario. Aceptar la soledad cuando se presenta en nuestra existencia, ceder un criterio importante en la vida familiar, escuchar una cr\u00edtica injusta, aceptar una tarea agobiante por amor a Dios, a la comunidad o para sostener la propia familia, perdonar sin condiciones, hacer bien y a fondo la tarea cotidiana sin esperar reconocimiento, entregarse generosamente a la oraci\u00f3n, ser fiel a la propia conciencia aunque no seamos comprendidos\/as, aceptar la desilusi\u00f3n entre el proyecto so\u00f1ado y lo logrado\u2026 Lograr perseverar en esas actitudes son acontecimientos de gracia, presentes en la vida cotidiana. Son transparencias del misterio que asoma y se deja entrever, haci\u00e9ndonos sospechar la presencia de Dios junto a nosotros, en nosotros, entre nosotros (EGAN, 2013, p. 45-49).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que la tradici\u00f3n llama perseverancia final, la entrega total de la vida en el \u00faltimo momento, ser\u00e1 muy dif\u00edcil si no se ha verificado esta fidelidad cotidiana, oscura y gozosa al mismo tiempo.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>de Certeau, expresaba esta experiencia del siguiente modo:<\/li>\n<\/ol>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">es m\u00edstico aquel o aquella que no puede dejar de caminar y que, con la certeza de lo que le falta, sabe de cada lugar y de cada objeto que no es eso; que no es posible fijar ah\u00ed la residencia, que no es posible contentarse con ello (DE CERTEAU, 1987, p. 14).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00edstica de lo cotidiano es la sospecha fundada del Reino de Dios presente cada d\u00eda.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>5<\/strong> <strong>Francisco: De la m\u00edstica popular a los santos de la puerta de al lado<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista del Magisterio de la Iglesia, quien m\u00e1s ha hablado, no directamente de la m\u00edstica de lo cotidiano, pero s\u00ed de temas muy cercanos, es el Papa Francisco. Ya desde <em>Evangelii Gaudium<\/em>, su Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica program\u00e1tica, aborda la cuesti\u00f3n de la presencia de Dios en lo cotidiano (EG 73). Ese sentido profundo de trascendencia que descubrimos en el transcurrir de los d\u00edas y las actividades en las que se va nuestra vida, de la que nos habla EG, esa hondura sin estridencias que se percibe como una presencia fiel que nos acompa\u00f1a aun cuando no la sintamos, eso precisamente es la m\u00edstica de lo cotidiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>En el n\u00famero 174<\/u> de EG, el Papa dice que en lectura de la Palabra de Dios y en la Eucarist\u00eda, se recibe el esp\u00edritu de profec\u00eda para dar testimonio en la vida cotidiana. Santidad y profec\u00eda aparecen asociadas en y a la vida cotidiana. Porque la comuni\u00f3n con la dimensi\u00f3n sagrada de la existencia es lo que nos va transformando en profetas y testigos en medio del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un n\u00facleo que tem\u00e1ticamente es importante en EG, propio de la teolog\u00eda y la pastoral de Francisco, en el que toca de alg\u00fan modo el tema de la m\u00edstica cotidiana, al hablar de la fuerza evangelizadora de la piedad popular (122-126). Particularmente en el n\u00famero 124 cita al documento de Aparecida, el cual al tratar el tema de piedad\/espiritualidad\/m\u00edstica popular, la aborda como una \u201cverdadera espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos\u201d (EG 124, citando DA 263). Dentro de esa piedad\/espiritualidad\/m\u00edstica popular, una nota distintiva es la condici\u00f3n de encarnaci\u00f3n, como capacidad de ver a Dios en la vida, de percibir su presencia en las realidades cotidianas, alegres, dif\u00edciles o intrascendentes. Es un fragmento de Aparecida, en el que vemos la indudable influencia del Cardenal Bergoglio:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la piedad popular se contiene y expresa un intenso sentido de la trascendencia, una capacidad espont\u00e1nea de apoyarse en Dios y una verdadera experiencia de amor teologal. Es tambi\u00e9n una expresi\u00f3n de sabidur\u00eda sobrenatural, porque la sabidur\u00eda del amor no depende directamente de la ilustraci\u00f3n de la mente sino de la acci\u00f3n interna de la gracia. Por eso, la llamamos espiritualidad popular. Es decir, una espiritualidad cristiana que, siendo un encuentro personal con el Se\u00f1or, integra mucho lo corp\u00f3reo, lo sensible, lo simb\u00f3lico, y las necesidades m\u00e1s concretas de las personas. Es una espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos, que no por eso es menos espiritual, sino que lo es de otra manera (DAp 263).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el documento habla aqu\u00ed de piedad\/espiritualidad\/m\u00edstica popular, podemos ver algunas de las caracter\u00edsticas que nos acercan a la m\u00edstica o espiritualidad de lo cotidiano: encuentro personal y concreto con Dios, sentido de la trascendencia, espont\u00e1nea capacidad de apoyarse en el Se\u00f1or, experiencia de amor teologal, sabidur\u00eda del amor como ilustraci\u00f3n de la gracia. Todo ello vivido en lo concreto, sensible y simb\u00f3lico, de modo \u201cencarnado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto el texto de EG 124, como el de Aparecida 263, nos se\u00f1alan que el n\u00facleo de esta piedad\/espiritualidad o m\u00edstica popular, que tiene muchos elementos de la experiencia m\u00edstica cotidiana, es una experiencia teologal\/bautismal, un instinto de fe impregnada por la caridad que nos lleva a descubrir al Se\u00f1or y a su obra en toda circunstancia, m\u00e1s a\u00fan en lugares donde parecer\u00eda que Dios no se encuentra. Esta experiencia aporta un conocimiento, una \u201csabidur\u00eda de Dios amorosa\u201d accesible a todas y todos los creyentes, que confiere una afinidad espiritual al Misterio de Dios y una capacidad de discernimiento, contraintuitiva respecto de la formaci\u00f3n en temas religiosos que pudieran tener o no, dichas personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Post Sinodal <em>Amoris Laetitia,<\/em> aparece el tema de la oraci\u00f3n en familia, muy ligada a lo cotidiano (AL 29, 86, 216, 223, 227, 255, 287-288, 316-318). Particularmente en los n\u00fameros 316 a 318, se habla de la vida de oraci\u00f3n en familia y de cada uno de los c\u00f3nyuges, mostrando que la m\u00edstica no es privativa de algunas personas en la Iglesia: \u201cquienes tienen hondos deseos espirituales no deben sentir que la familia los aleja del crecimiento en la vida del Esp\u00edritu, sino que es un camino que el Se\u00f1or utiliza para llevarles a las cumbres de la uni\u00f3n m\u00edstica.\u201d (AL 316).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro documento clave para encontrar elementos sobre m\u00edstica popular y cotidiana es la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Gaudete et Exsultate<\/em>. Abordando de lleno el tema de la santidad en el mundo actual, el Papa en los primeros p\u00e1rrafos nos habla de \u201clos santos de la puerta de al lado\u201d, una expresi\u00f3n o imagen que, posiblemente queriendo ilustrar una idea, se transform\u00f3 en un punto central de su mensaje gracias a la fuerza de la imagen. Se trata de esas personas comunes con las que todos nos podemos identificar. En ese p\u00e1rrafo, el Papa asocia la santidad a la virtud de la paciencia: \u201cme gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente\u2026es muchas veces la santidad de la puerta de al lado, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios\u201d (GE 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios se hace presente de un modo silencioso en la paciencia de lo cotidiano, y en quienes la ejercitan: trabajadores, padres y madres de familia, etc. Personas que van \u201ccada uno por su camino\u201d (GE 11, citando LG 11), es decir, en las condiciones habituales del d\u00eda a d\u00eda. En los n\u00fameros siguientes a la definici\u00f3n de santidad de la puerta de al lado (8 y 9), el Papa asocia la santidad cotidiana a la oscuridad y a la profec\u00eda, que podr\u00edan ser otros t\u00e9rminos para hablar de paciencia y testimonio. La descripci\u00f3n de Francisco evoca el efecto de una especie de levadura, solo conocida por Dios, pero que podr\u00eda ser el verdadero fermento y motor de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata, seg\u00fan el Papa, de escuchar el propio llamado y dejar que fructifique la gracia del Bautismo en un camino de santidad (GE 15), preocup\u00e1ndose de aclarar que, si la santidad no es un patrimonio exclusivo de los consagrados, tampoco lo es la vida de oraci\u00f3n y comuni\u00f3n con el Se\u00f1or (GE 14), tal como lo hab\u00eda afirmado en AL 316.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cap\u00edtulo 3 aborda dos \u201cejes\u201d de la santidad cristiana: las bienaventuranzas planteadas como identidad del seguidor de Jes\u00fas y el gran protocolo sobre el que seremos juzgados (Mt 25). De ambos textos se destaca la misericordia, como ese \u201chilo conductor\u201d que sostiene nuestra relaci\u00f3n con Dios y con los hermanos y el entramado de la m\u00edstica cotidiana (MAZZINI, 2015, p. 29-48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descubrir a Dios en nuestra vida tiene que ver con la vivencia de la misericordia, quien reconoce y sirve al Se\u00f1or en lo concreto, descubre su presencia en todos los aspectos de la cotidianeidad y est\u00e1 en condiciones de unirse a \u00c9l por la fe y el amor, aunque la vivencia sea oscura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco ha retomado el tema en sus catequesis sobre la oraci\u00f3n, en Febrero de 2021, as\u00ed se manifestaba:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n est\u00e1 siempre viva en la vida, como una brasa de fuego, tambi\u00e9n cuando la boca no habla, pero el coraz\u00f3n habla. Todo pensamiento, incluso si es aparentemente \u201cprofano\u201d, puede ser impregnado de oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n en la inteligencia humana hay un aspecto orante; esta de hecho es una ventana asomada al misterio: ilumina los pocos pasos que est\u00e1n delante de nosotros y despu\u00e9s se abre a la realidad toda entera, esta realidad que la precede y la supera. Este misterio no tiene un rostro inquietante o angustiante, no: el conocimiento de Cristo nos hace confiados que all\u00ed donde nuestros ojos y los ojos de nuestra mente no pueden ver, no est\u00e1 la nada, sino que hay alguien que nos espera, hay una gracia infinita.\u201d (FRANCISCO, Catequesis del mi\u00e9rcoles 10 de febrero de 2021)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUna ventana al misterio\u201d, dice el Papa, esa podr\u00eda ser una buena definici\u00f3n de la m\u00edstica cotidiana, vivir atentos a la presencia de Dios amorosa y misteriosa, siempre presente y concomitante a los l\u00edmites de nuestras existencias peque\u00f1as, precarias, limitadas pero habitadas.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>6<\/strong> <strong>Una m\u00edstica cotidiana desde Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">El P. Jorge Seibold sj tiene varios textos sobre m\u00edstica popular, son escritos en y desde Am\u00e9rica Latina. En uno de ellos (SEIBOLD, 2016, p. 157-162) habla de los signos de la experiencia m\u00edstica en el catolicismo popular latinoamericano, entre los cuales est\u00e1 la m\u00edstica de lo cotidiano, con un sentido profundo que tiene nuestra gente de la presencia de Dios en su vida, del hermano necesitado como lugar de encuentro con Jes\u00fas, del contacto corporal y del abrazo como epifan\u00eda de fraternidad, de la hospitalidad y la solidaridad a veces m\u00e1s all\u00e1 de las propias posibilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una espiritualidad de lo cotidiano que viven las personas m\u00e1s sencillas y creyentes de nuestro pueblo en la pr\u00e1ctica de un tipo de oraci\u00f3n ininterrumpida, muy sencilla, muy simple, pero con un hondo sentido de uni\u00f3n con Dios. Algunos\/as lo expresan encomendando al Se\u00f1or o a Mar\u00eda sus necesidades, agradecimientos y deseos en el transcurso del d\u00eda. Otros\/as intercediendo por las necesidades de personas concretas de la familia o de la comunidad o por quienes en el mundo sufren a causa de diversos males (la violencia, las enfermedades, el desempleo, etc.). As\u00ed no es poco frecuente ir a visitar a un vecino\/a enfermo\/a de un barrio humilde y que, espont\u00e1neamente, nos cuente que ofrece a Dios sus dolores o incomodidades por otras personas que percibe que sufren m\u00e1s que \u00e9l o ella y que, cuando as\u00ed lo hace, se siente particularmente unido o unida a Jes\u00fas en su Pasi\u00f3n. Es de notar que en general no se trata de personas con gran formaci\u00f3n religiosa pero s\u00ed, con un profundo sentido de fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El altar dom\u00e9stico, con alguna imagen de Jes\u00fas, de Mar\u00eda, de alg\u00fan santo patrono del pueblo de donde la familia es oriunda, es un espacio sagrado en el que suele haber tambi\u00e9n agua bendita y en ocasiones especiales o de necesidad, una vela prendida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La solidaridad de los m\u00e1s pobres es una manifestaci\u00f3n de la presencia de Dios en lo cotidiano. Podr\u00edamos decir que es una m\u00edstica cotidiana de la acci\u00f3n, en la que las personas experimentan la presencia de Dios y la autenticidad de su fe, porque viven de acuerdo con lo que creen y eso es una epifan\u00eda, una certeza de la presencia de Dios. Esta m\u00edstica de los pueblos latinoamericanos, en general, no se vive en forma aislada, ni como una minor\u00eda, sino m\u00e1s bien en la experiencia de creer en Dios, formando parte de un pueblo (GUTI\u00c9RREZ, 1989, p. 20-26). De all\u00ed las apreciaciones del Documento de Aparecida, que comentamos antes y que nos muestran la experiencia espiritual, como experiencia popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos mucho que aprender de las personas m\u00e1s sencillas de nuestros pueblos latinoamericanos, ellas con su intuici\u00f3n de fe en contextos hostiles y a menudo violentos, pueden se\u00f1alarnos el camino del encuentro cotidiano con el misterio. Nos manifiestan que la experiencia m\u00edstica se revela como ciencia del amor: una sabidur\u00eda que busca, sufre y goza en medio de la vida (NAVARRO S\u00c1NCHEZ, 2012, p. 28) y que, sobre todo, encuentra a Dios en toda circunstancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Marcela Mazzini. <\/em>Universidad Cat\u00f3lica de Argentina. Texto original castellano. Recibido: 30\/03\/2021. Aceptado: 30\/05\/2021. Publicado: 24\/12\/2021.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><strong>Referencias<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE BALMA, H. <em>Sol de Contemplativos<\/em>, Edici\u00f3n preparada por Teodoro H. Mart\u00edn. Salamanca: S\u00edgueme, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE CERTEAU, M. <em>La Faiblesse de croire<\/em>. Paris: Cerf, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EGAN, H. D. The Mystical Theology of Karl Rahner. <em>The Way<\/em>, v. 52, n. 2, p.43-62, April. 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FERRARA, R. <em>El misterio de Dios: correspondencias y paradojas. Una propuesta sistem\u00e1tica<\/em>. Salamanca: S\u00edgueme, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCISCO. Catequesis del mi\u00e9rcoles 10 de febrero de 2021. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2021\/documents\/papa-francesco_20210210_udienza-generale.html\">http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2021\/documents\/papa-francesco_20210210_udienza-generale.html<\/a> Acceso en: 12 febrero 2021.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GARC\u00cdA, C. La M\u00edstica que cambia la vida y el coraz\u00f3n, dimensi\u00f3n performativa. <em>Teresianum <\/em>n. 64, p. 59-80, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GERA, L. Eucarist\u00eda y vida cotidiana. <em>Teolog\u00eda<\/em> n.13, p.153-177, 1968.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GOFFI, T. <em>La experiencia espiritual, hoy. L\u00edneas esenciales de la espiritualidad cristiana contempor\u00e1nea<\/em>. Salamanca: S\u00edgueme, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GUTI\u00c9RREZ, G.<em> Beber en su Propio pozo. En el Itinerario Espiritual de un Pueblo<\/em>, Salamanca: S\u00edgueme, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ISASI-DI\u0301AZ, A.M.\u00a0 Lo Cotidiano: Elemento Intr\u00ednseco de la Realidad. En: R. FORNET-BETANCOURT (ed.), <em>Resistencia y solidaridad. Globalizacio\u0301n capitalista y liberacio\u0301n<\/em>, Madrid: Trotta, 2003, 365-384.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHNSTON, W.\u00a0 <em>Teolog\u00eda M\u00edstica<\/em>. Barcelona: Herder, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE LA CRUZ, J., <em>Obras Completas<\/em>. Madrid: 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MART\u00cdN VELASCO, J.\u00a0 \u00a0<em>El fen\u00f3meno m\u00edstico. Un estudio comparado<\/em>, Madrid: Trotta, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. <em>M\u00edstica y Humani<\/em>smo. Madrid: PPC, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAZZINI, M. M\u00edstica en la Trama de la Vida Cotidiana. <em>Revista Teolog\u00eda, <\/em>Tomo LII, n. 116, p. 29-48, Abril. 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____.La maternidad como celda. Un lugar para el hijo, un camino para la madre (o la solidaria esperanza de abrir un espacio espiritual).\u00a0<a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/revista?codigo=23244\"><em>Cuadernos Mon\u00e1sticos<\/em><\/a>\u00a0n. 139,\u00a0p.\u00a0423-436, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MELLONI RIBAS, J. La Espiritualidad como Universal Humano. En: BENITO, E.; BARBERO, J.; DONES (eds.), <em>Espiritualidad en Cl\u00ednica. Una propuesta de Evaluaci\u00f3n y Acompa\u00f1amiento Espiritual en Cuidados Paliativos.<\/em> Buenos Aires: Ed. Biblos-Instituto Pallium Latinoam\u00e9rica, 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____.<em>El Uno en lo M\u00faltiple. Aproximaci\u00f3n a la diversidad y unidad de las religiones.<\/em> Ja\u00e9n: Sal Terrae, 2018. Segunda Edici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MERTON, T. <em>Ascenso a la Verdad<\/em>. Buenos Aires-M\u00e9xico: Lumen, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NAVARRO S\u00c1NCHEZ, R. E. Vivir la experiencia m\u00edstica hoy: Itinerario de Sabidur\u00eda en medio de la vida. En: NAVARRO S\u00c1NCHEZ, R. E. (dir.) <em>Espiritualidad para caminantes. Fuentes tensiones, fronteras<\/em>. Bogot\u00e1: San Pablo, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OLIVERA, B. <em>Sol en la Noche. Misterio y m\u00edstica cristiana desde una experiencia cisterciense.<\/em> Burgos: Monte Carmelo, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PANIKKAR, R. <em>De la m\u00edstica. Experiencia plena de la vida<\/em>. Barcelona: Herder, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, K. Sobre la unidad del amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo, en\u00a0<em>Escritos de Teolog\u00eda<\/em>, vol. VI. Madrid: Taurus, 1966.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____.\u00a0<em>The Mystical way in the everyday life<\/em>. New York: Orbis, 2010. Translated, edited and with an introduction by Annemarie Kidder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RUIZ SALVADOR, M. <em>Caminos del Esp\u00edritu<\/em>,<em> Compendio de Teolog\u00eda Espiritual<\/em>, Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1978. Segunda edici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SEIBOLD, J. <em>La<\/em><em> m\u00edstica Popular. Nueva edici\u00f3n corregida y aumentada<\/em>. Buenos Aires: Agape, 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">WAAIJMAN, K. <em>Espiritualidad. Formas. Fundamentos y M\u00e9todos<\/em>. Salamanca: S\u00edgueme, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> REAL ACADEMIA ESPA\u00d1OLA.\u00a0<em>Diccionario de la lengua espa\u00f1ola<\/em>, 23.\u00aa ed. [versi\u00f3n 23.4 en l\u00ednea]. &lt;https:\/\/dle.rae.es&gt; Consulta el 28 de marzo 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 Lo cotidiano 2 \u00bfQu\u00e9 es (y qu\u00e9 no es) la m\u00edstica? Algunos malentendidos 3 Caracter\u00edsticas espec\u00edficas de la experiencia m\u00edstica 4 Hacia una definici\u00f3n de m\u00edstica de lo cotidiano 5 Francisco: De la m\u00edstica popular a los santos de la puerta de al lado 6 Una m\u00edstica cotidiana desde Am\u00e9rica Latina \u00a0Introducci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[101],"tags":[],"class_list":["post-2518","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mistica-y-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2518","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2518"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2518\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2523,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2518\/revisions\/2523"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2518"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2518"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2518"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}