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{"id":2512,"date":"2021-12-24T15:01:44","date_gmt":"2021-12-24T18:01:44","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2512"},"modified":"2022-01-05T18:55:36","modified_gmt":"2022-01-05T21:55:36","slug":"escriptura-tradicion-magisterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2512","title":{"rendered":"Escritura, Tradici\u00f3n, Magisterio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 La pol\u00e9mica de las dos fuentes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 El salto adelante en el Concilio Vaticano II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 La relaci\u00f3n entre Tradici\u00f3n y Escritura en <em>Dei Verbum<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 El car\u00e1cter hist\u00f3rico de la Tradici\u00f3n y la Escritura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 La relaci\u00f3n entre Escritura, Tradici\u00f3n y Magisterio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio de la relaci\u00f3n entre Escritura, Tradici\u00f3n y Magisterio, por mucho que haya sido ampliamente destacado durante y despu\u00e9s del Concilio Vaticano II (1962-1965), es siempre relevante. Porque se trata de aclarar las mentes y los corazones sobre los medios por los que nos llegan los bienes de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En respuesta a la pol\u00e9mica protestante, que puso en tela de juicio el fundamento teol\u00f3gico de la Tradici\u00f3n y el Magisterio, insistiendo en la <em>sola Scriptura<\/em> como camino de revelaci\u00f3n divina y de salvaci\u00f3n humana, la Iglesia cat\u00f3lica se vio obligada a debatir con mayor profundidad la relaci\u00f3n entre estas tres realidades. Durante el Concilio de Trento (1545-1563), evitando la expresi\u00f3n <em>partim<\/em> &#8230; <em>partim<\/em> a favor de <em>et<\/em>, los Padres conciliares sentaron las bases para una mejor comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Escritura y Tradici\u00f3n, dejando claro que la revelaci\u00f3n no puede ser encontrada un poco en aquella y un poco en esta, sino conjuntamente en ambas, y que es necesario enfatizar la interdependencia entre ellas, vi\u00e9ndolas no como dos fuentes distintas de revelaci\u00f3n, sino como dos caminos por los cuales Dios revela su ser y su plan salvador para la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Vaticano II dio un salto adelante. Estableci\u00f3 la conexi\u00f3n entre ellas con mayor claridad, demostrando el car\u00e1cter hist\u00f3rico-salv\u00edfico de la revelaci\u00f3n divina. M\u00e1s que como promulgaci\u00f3n de decretos y doctrinas, tal como se pensaba despu\u00e9s de Trento y del Vaticano I, la revelaci\u00f3n constituye una historia de gestos y palabras a trav\u00e9s de las cuales Dios act\u00faa en medio del pueblo. En esta historia, Dios se revela salvando y salva revel\u00e1ndose. Todo el conjunto hist\u00f3rico de acciones por las que Dios manifiesta su ser y actuar, animando, corrigiendo y educando al pueblo, forma un caudaloso r\u00edo por donde pasa la Tradici\u00f3n. Dentro de esta Tradici\u00f3n, cuando algunos hagi\u00f3grafos ponen por escrito elementos de la vida del pueblo, nacen las Escrituras, que se convierten en un factor unificador del pensamiento y los ideales populares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia en su conjunto y el Magisterio como gu\u00eda entran en esta poderosa corriente de revelaci\u00f3n y son, al mismo tiempo, receptores y transmisores del Evangelio, convirti\u00e9ndose as\u00ed en beneficiarios y servidores de la Palabra de vida. El Magisterio es responsable de la recepci\u00f3n, custodia e interpretaci\u00f3n oficial de la revelaci\u00f3n presente en las Escrituras y en la Tradici\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>1 La pol\u00e9mica de las dos fuentes<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Reforma Protestante cuestion\u00f3 profundamente la Tradici\u00f3n (ARENAS, 1995, p. 170-172), asegurando que toda la verdad revelada est\u00e1 contenida en la Sagrada Escritura y que esta no necesita ning\u00fan int\u00e9rprete autorizado, ya que, seg\u00fan Pablo, la justificaci\u00f3n se da por la gracia del Evangelio mediante la fe. Todo creyente, en el libre examen de las Escrituras, ayudado por el Esp\u00edritu Santo, tiene acceso directo a la relaci\u00f3n con Cristo. Y puede, solo por la fe, solo por la gracia de Dios, basado solo en las Escrituras, encontrar la justificaci\u00f3n que le es garantizada solo por Cristo. Para Lutero, el Evangelio es practicado por el &#8220;esp\u00edritu&#8221; (por la fe del creyente) en oposici\u00f3n a la &#8220;letra&#8221; (las reglas morales). Por eso, dice, no contaban penitencias, peregrinaciones, indulgencias, devociones, rituales sacramentales, pr\u00e1cticas morales, como medios para garantizar la salvaci\u00f3n. Contaba la confianza en el amor de Dios, como se registra en las Escrituras, en la s\u00edntesis de Pablo, que cita a Habacuc: \u201cEn \u00e9l [en el Evangelio] la justicia de Dios se revela de la fe hacia la fe, como est\u00e1 escrito: &#8216;El justo vive por la fe\u201d (Rm 1, 17). Se enfatiz\u00f3 el momento individual de la fe, la acogida de la justificaci\u00f3n atribuida al pecador por Dios, y el libre examen de las Escrituras, con menos atenci\u00f3n al aspecto objetivo. Basta confiar en esa justicia que viene por fe y conduce a la fe. De esta manera, se rechazaba la Tradici\u00f3n, ya sea como fuente de revelaci\u00f3n y salvaci\u00f3n, o como criterio para interpretar la Escritura. Lutero tambi\u00e9n cuestion\u00f3 el Magisterio eclesi\u00e1stico, que, seg\u00fan \u00e9l, se atribu\u00eda plena autoridad en la interpretaci\u00f3n y ense\u00f1anza de la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A ra\u00edz de este problema generado por Lutero, el Concilio de Trento (1545-1563) consider\u00f3 oportuno defender la posici\u00f3n que consideraba Escritura y Tradici\u00f3n en interdependencia conjunta, con el fin de llegar a una comprensi\u00f3n completa de la revelaci\u00f3n (ARENAS, 1995, p. 172-174). Pero, ante el desd\u00e9n de Lutero por lo que no cab\u00eda en las Escrituras, el Concilio y, sobre todo, la teolog\u00eda y la pr\u00e1ctica eclesial posterior, enfatiz\u00f3 de manera especial, aunque germinal, la Tradici\u00f3n y, con ella, el Magisterio. Esta opci\u00f3n ha llevado a muchos considerar, con alguna exageraci\u00f3n, las Escrituras y la Tradici\u00f3n como dos fuentes de la misma revelaci\u00f3n. Sin embargo, prevaleci\u00f3 el sentido com\u00fan y la sobriedad y los Padres conciliares, en lugar de aprobar el texto previsto con doble <em>partim<\/em> (parte de la revelaci\u00f3n estar\u00eda en la Escritura y parte en la Tradici\u00f3n), aprobaron un texto con un simple <em>et <\/em>(libros escritos y tradiciones no escritas), dejando claro que el Evangelio es la \u00fanica fuente de revelaci\u00f3n. El Decreto <em>De canonicis scripturis <\/em>sobre los libros sagrados y las tradiciones a ser acogidas, de 1546, as\u00ed se expresa:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">[El Concilio] teniendo siempre ante sus ojos su intenci\u00f3n de que, extirpando los errores, se conserve en la Iglesia la pureza del Evangelio que,\u00a0 prometido inicialmente por los profetas en las Sagradas Escrituras, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, promulg\u00f3 por su propia boca, y luego envi\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles a predicarlo a toda criatura (Mc 16,15) como fuente de toda verdad sana y de todo orden moral, viendo claramente que esta verdad y este orden est\u00e1n contenidos en libros escritos y Tradiciones no escritas que, recibidas por los Ap\u00f3stoles de boca del mismo Cristo o transmitidas de mano en mano por los Ap\u00f3stoles, bajo el dictado del Esp\u00edritu Santo, nos han llegado, siguiendo el ejemplo de los Padres Ortodoxos, recibimos y veneramos. , con igual sentimiento de piedad e igual reverencia, todos los libros tanto del Nuevo como del Antiguo Testamento, ya que el mismo Dios es el autor de ambos; y recibe y venera igualmente las tradiciones relativas tanto a la fe como a las costumbres, como provenientes de la boca de Cristo o dictadas por el Esp\u00edritu Santo y conservadas en la Iglesia Cat\u00f3lica por sucesi\u00f3n continua.(DH 1501)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prop\u00f3sito del documento es mostrar que el Evangelio es la &#8221; fuente de toda verdad sana y de toda regla moral&#8221;. Sin embargo, esta fuente \u00fanica se nos transmite a trav\u00e9s de dos v\u00edas, dos canales: \u201clibros escritos y tradiciones no escritas\u201d. Estas tradiciones no escritas, que juntas forman la Tradici\u00f3n, las recibieron los ap\u00f3stoles del propio Cristo o les fueron dictadas por el Esp\u00edritu Santo, y fueron conservadas y transmitidas por la Iglesia a lo largo de los siglos hasta que lleg\u00f3 a nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trento concluye la cuesti\u00f3n dando igual valor, reverencia y respeto a las dos formas de transmitir el \u00fanico Evangelio, fuente de toda salvaci\u00f3n y fundamento de toda conducta del hombre nuevo, en Cristo. La Escritura y la Tradici\u00f3n, constituidas por tradiciones recibidas del mismo Cristo o de la inspiraci\u00f3n del Par\u00e1clito, son vistas como dos canales de transmisi\u00f3n de la Buena Nueva, \u00fanica fuente de revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta posici\u00f3n tridentina parece muy formal y de pura defensa de la posici\u00f3n y acci\u00f3n cat\u00f3lica. Sin embargo, en el fondo de este tema, debemos identificar un tema que es mucho mayor que la mera defensa. Entre l\u00edneas, Trento dice que el Evangelio, en su testimonio original, fue confiado a una comunidad viva de fe. Y la separaci\u00f3n entre expresi\u00f3n escrita y expresi\u00f3n oral y viva del Evangelio ser\u00eda una aberraci\u00f3n, ya que toda escritura debe ser interpretada dentro de la comunidad donde se genera y nace. Romper esta unidad ser\u00eda traicionar la verdad fundamental intr\u00ednseca al mismo Evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las posiciones despu\u00e9s de Trento no fueron las mismas que las registradas en el decreto de 1546. En la mente de la mayor\u00eda de los Padres y, m\u00e1s tarde, en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y en las ense\u00f1anzas catequ\u00e9ticas, el concepto que prevaleci\u00f3 fue el de las dos fuentes de la verdad evang\u00e9lica y no el de las dos formas de su transmisi\u00f3n. Esto todav\u00eda era com\u00fan en el siglo XX y se hizo muy expl\u00edcito al comienzo de las discusiones del Concilio Vaticano II acerca del documento sobre la divina revelaci\u00f3n .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 El salto adelante en el Concilio Vaticano II<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Vaticano II (1962-1965) todav\u00eda sufri\u00f3 el dr\u00e1stico conflicto de las dos fuentes. Pero, una vez m\u00e1s, tambi\u00e9n en este consejo prevalecieron el sentido com\u00fan y el equilibrio. La Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica <em>Dei Verbum<\/em>, promulgada el 18 de noviembre de 1965, es el resultado de una larga discusi\u00f3n, que dur\u00f3 pr\u00e1cticamente todo el tiempo del Concilio (LATOURELLE, 1985, p. 366-368; ARENAS, 1995, p. 174-177). El esquema <em>De fontibus revelationis<\/em>, previamente elaborado por la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica, presentado y discutido en noviembre de 1962, fue rechazado por la mayor\u00eda conciliar. En una votaci\u00f3n exploratoria con vistas a la continuaci\u00f3n de los debates, la mayor\u00eda pidi\u00f3 que se retirara este esquema. Como no se alcanz\u00f3 una mayor\u00eda de 2\/3 para esto, el Papa Juan XXIII orden\u00f3 la remoci\u00f3n del texto y la formaci\u00f3n de una comisi\u00f3n mixta para su reelaboraci\u00f3n, que incluir\u00eda elementos que hab\u00edan sido debatidos en el Secretariado de la Uni\u00f3n de Cristianos.\u00a0 Los debates sostenidos en torno al tema de la revelaci\u00f3n produjeron cambios profundos y sustanciales, que muestran un cambio en la direcci\u00f3n del propio Concilio y no solo de este documento. Uno de los motivos de discusi\u00f3n fue precisamente el controvertido tema de las dos fuentes. Estaba en juego una nueva visi\u00f3n del fen\u00f3meno de la tradici\u00f3n, que se hab\u00eda anunciado en el siglo anterior: m\u00e1s que la tradici\u00f3n material, importaba la idea de un proceso de tradici\u00f3n. Esta idea de una tradici\u00f3n como realidad viva, adem\u00e1s de ir m\u00e1s all\u00e1 de la teor\u00eda de dos fuentes, sirvi\u00f3 para colaborar con el di\u00e1logo ecum\u00e9nico, tema que recorri\u00f3 toda la asamblea conciliar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de varias redacciones, la <em>Dei Verbum<\/em> pasa a la historia como uno de los documentos m\u00e1s significativos del Vaticano II, por demostrar la comprensi\u00f3n cat\u00f3lica de la revelaci\u00f3n como di\u00e1logo pedag\u00f3gico entre Dios y la humanidad. El Concilio Vaticano II expresa en <em>Dei Verbum<\/em> el mismo pensamiento que el Concilio de Trento; en esto los Padres conciliares se muestran incrustados en la Tradici\u00f3n de la Iglesia, ya que defienden la misma l\u00ednea de pensamiento a lo largo de la historia de la Iglesia, como la defendi\u00f3 firmemente hace cuatrocientos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al controvertido tema de las dos fuentes, el texto final del Concilio Vaticano II, aunque no aborda expl\u00edcitamente el tema, deja claro que solo hay una fuente de revelaci\u00f3n: la Buena Nueva de la salvaci\u00f3n en Cristo. Los Padres conciliares aprobaron el texto final de la <em>Dei Verbum<\/em>, en el que no solo no se hace referencia a las dos fuentes, sino que la conciencia de la Iglesia es clara de que tenemos una sola fuente de revelaci\u00f3n: el deseo divino de venir a nosotros y la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica. de este deseo con su movimiento interesado en la b\u00fasqueda del ser humano para relacionarse con \u00e9l como con un amigo. Citando el Concilio Tridentino, la <em>Dei Verbum<\/em> reafirma que Cristo \u201ccomunic\u00f3 los dones divinos a los ap\u00f3stoles y los envi\u00f3 a predicar a todos el Evangelio prometido a los profetas, que \u00e9l cumpli\u00f3 y promulg\u00f3 por su propia boca, como fuente de toda verdad saludable y expresi\u00f3n de la forma correcta de vivir\u201d. <em>Dei Verbum<\/em> contin\u00faa afirmando que los ap\u00f3stoles proclamaron fielmente este Evangelio &#8220;con la predicaci\u00f3n, el ejemplo y las instituciones que crearon&#8221;, transmitiendo lo aprendido directamente &#8220;a trav\u00e9s de las palabras, la comuni\u00f3n y la acci\u00f3n de Cristo y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo&#8221;.\u00a0 Finalmente, se afirma que la Tradici\u00f3n y la Escritura \u201cson el espejo en el que la Iglesia peregrina contempla a Dios, de quien todo lo ha recibido, hasta que pueda llegar a verlo cara a cara\u201d (DV 7). La insistencia de la <em>Dei Verbum<\/em> en que la Escritura y la Tradici\u00f3n constituyen una fuente \u00fanica de revelaci\u00f3n aparece en otra formulaci\u00f3n: &#8220;La Sagrada Tradici\u00f3n y la Sagrada Escritura constituyen un \u00fanico dep\u00f3sito sagrado de la Palabra de Dios confiada a la Iglesia&#8221;. (DV 10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerado en relaci\u00f3n con el texto inicial, las modificaciones m\u00e1s importantes son las de los dos primeros cap\u00edtulos El nuevo texto no comienza con un cap\u00edtulo sobre la doble fuente de la revelaci\u00f3n. La visi\u00f3n pol\u00e9mica y anti-ecum\u00e9nica del primer esquema cambi\u00f3 profundamente. Ya no se trata de sustentar la tesis anti-protestante de que la revelaci\u00f3n divina tiene una doble fuente, en el sentido de que est\u00e1 contenida en parte en la Escritura y en parte en la Tradici\u00f3n, sino en exponer el significado de la revelaci\u00f3n en un marco hist\u00f3rico-salv\u00edfico. El Concilio deja claro que, antes de hablar de Escritura y Tradici\u00f3n, es necesario hablar de un tema m\u00e1s b\u00e1sico del que dependen teol\u00f3gicamente tanto el sentido de la Escritura como de la Tradici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La preocupaci\u00f3n del Vaticano I (1870) hab\u00eda sido afirmar la existencia de una revelaci\u00f3n sobrenatural. El Vaticano II adquiere un tono diferente. No se ocupa s\u00f3lo del hecho de la revelaci\u00f3n y del car\u00e1cter sobrenatural de la revelaci\u00f3n, sino sobre todo del sentido de la revelaci\u00f3n y de la perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00edfica en la que debe entenderse la revelaci\u00f3n. La <em>Dei Verbum<\/em> se convierte as\u00ed en el primer documento del Magisterio de la Iglesia que se ocupa de la naturaleza y el sentido de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras iniciales del documento, <em>Dei Verbum<\/em>, indican que el Concilio adopta un lenguaje concreto sobre la revelaci\u00f3n; no se pretende hablar de la revelaci\u00f3n como transmisi\u00f3n de verdades eternas de un Dios inmutable a una Iglesia institucional, sino de un di\u00e1logo en el que Dios con su Palabra viva se dirige a la Iglesia viva. No se niega que la revelaci\u00f3n dada en esa Palabra comporta verdades sobre el Dios eterno e inmutable, que son reveladas a la Iglesia institucional. Sin embargo, el texto conciliar se propone hablar de realidades concretas en un lenguaje mucho m\u00e1s cercano a nuestra historia. Cuando se trata de la revelaci\u00f3n divina, el Concilio no se refiere a una palabra distante, alcanzada s\u00f3lo por abstracciones, sino a una palabra encarnada en nuestra historia, que el mismo Concilio, como toda la Iglesia, escucha y proclama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido es bastante caracter\u00edstica la cita en el Proemio de la Primera Ep\u00edstola de San Juan (1 Jn 1,2-3). Cabe se\u00f1alar que esta f\u00f3rmula introductoria del proemio, en la que se pone un acento dominante en la Palabra de Dios como Verbo encarnado ante el cual la Iglesia se encuentra en actitud de escucha y anuncio, entr\u00f3 en el texto s\u00f3lo en su \u00faltima reformulaci\u00f3n. El proemio es una magn\u00edfica introducci\u00f3n no s\u00f3lo a la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Dei Verbum<\/em> sobre la revelaci\u00f3n divina, que presenta el tema y el lenguaje de su desarrollo, sino que justifica l\u00f3gicamente (si no cronol\u00f3gicamente) \u201ccomo el primero de los grandes documentos del Vaticano II; realmente este <em>prooemium<\/em> es una introducci\u00f3n a todo el conjunto de la obra conciliar\u201d. Y muestra que el Vaticano II al mismo tiempo \u201ccontin\u00faa y ampl\u00eda el trabajo iniciado por los concilios Tridentino y Vaticano I\u201d (LATOURELLE, 1985, p. 369. 370).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta orientaci\u00f3n del texto conciliar hacia el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n es consecuencia, entre otros factores, de su car\u00e1cter profundamente b\u00edblico. En este punto, a pesar de la intenci\u00f3n expl\u00edcita de llevar adelante las ense\u00f1anzas de los Concilios de Trento y Vaticano I, el Vaticano II se distingue profundamente de ambos. Basta hacer una ligera comparaci\u00f3n entre los diferentes textos en cuanto a su uso de la Biblia.. El Decreto <em>De canonicis scripturis<\/em> del Concilio de Trento cita solo un pasaje b\u00edblico (Mt 16,15) y la Constituci\u00f3n <em>Dei Filius<\/em> del Vaticano I cita algo m\u00e1s de veinte. <em>Dei Verbum<\/em> est\u00e1 llena de citas b\u00edblicas, que muestran el origen profundo de los argumentos que se est\u00e1n desentra\u00f1ando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n de la revelaci\u00f3n se plantea, sobre todo en el primer cap\u00edtulo, en \u00edntima conexi\u00f3n con la historia y con la salvaci\u00f3n de los seres humanos. El Vaticano II, adem\u00e1s de desarrollar y perfeccionar los pasos iniciados por Trento y el Vaticano I, promueve un salto cualitativo en el campo de la revelaci\u00f3n y desvela, en forma germinal, la robusta densidad que marcar\u00e1 la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y la pr\u00e1ctica pastoral en a\u00f1os posteriores. La revelaci\u00f3n como tal se presenta como di\u00e1logo y amistad, convivencia e intimidad, que Dios propone a los seres humanos, esperando la respuesta de un coraz\u00f3n libre. Para la acogida de esta revelaci\u00f3n, en la que Dios manifiesta su ser y su acci\u00f3n, hay todo un juego preparatorio que va desde la creaci\u00f3n, pasando por la historia de Israel, hasta alcanzar a toda la humanidad, que, en Cristo, plenitud de la revelaci\u00f3n, encuentra el camino de su plena realizaci\u00f3n en la participaci\u00f3n de la naturaleza divina.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>3 La relaci\u00f3n entre Tradici\u00f3n y Escritura en <em>Dei Verbum<\/em><\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante notar que en el cap\u00edtulo II de <em>Dei Verbum<\/em>, sobre la transmisi\u00f3n de la revelaci\u00f3n divina, el Concilio Vaticano II abre el camino para entender la relaci\u00f3n entre Escritura y Tradici\u00f3n (LATOURELLE, 1985, p. 387-395; SESBOU\u00c9; TH\u00c9OBALD, 2005, p. 419-423; M\u00dcLLER 2015, p. 60-80). Es un c\u00edrculo hermen\u00e9utico que comienza con la Tradici\u00f3n. Antes de referirse m\u00e1s expl\u00edcitamente a la Escritura (n. 11-25), el documento se detiene a explicar el lugar de la Tradici\u00f3n en la vida de la Iglesia (n. 7-8), y luego habla de la relaci\u00f3n entre ambas (n. 9-10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por Tradici\u00f3n entendemos todo el contexto social, hist\u00f3rico y cultural en el que \u201cla revelaci\u00f3n destinada a todos los pueblos\u201d permanece \u201cen su integridad a lo largo del tiempo\u201d y se \u201ctransmite a todas las generaciones\u201d (DV 7). Aqu\u00ed podemos ver un concepto que impregna toda la espiritualidad y teolog\u00eda del Concilio: la universalidad. Para todos los pueblos, en todo momento, toda la revelaci\u00f3n es transmitida por los ap\u00f3stoles y luego por sus sucesores. <em>Dei Verbum<\/em> expone as\u00ed, en t\u00e9rminos amplios, la integridad del contenido de la Tradici\u00f3n, haciendo un amplio repaso de sus significados: a) el encargo de los ap\u00f3stoles, que aprendieron \u201cdirectamente con las palabras, la convivencia y la acci\u00f3n de Cristo y por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo \u201d, transmiti\u00f3 el Evangelio\u201c por la predicaci\u00f3n, por el ejemplo y por las instituciones que ellos crearon \u201d(DV 7); b) la misi\u00f3n de los autores sagrados, que \u201cescribieron el mensaje de salvaci\u00f3n\u201d (DV 7); c) el camino hist\u00f3rico de los sucesores de los ap\u00f3stoles, cuya misi\u00f3n es \u201cmantener intacto y vivo el Evangelio en la Iglesia\u201d (DV 7) y que perdurar\u00e1 hasta el fin de los tiempos (DV 8); d) el conjunto de tradiciones que los fieles reciben \u201coralmente o por escrito\u201d y que deben guardar (DV 8); e) \u201ctodo lo que contribuya a que el pueblo de Dios lleve una vida santa y crezca en la fe\u201d (DV 8); f) todo lo que \u201cla Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto, perpet\u00faa y transmite a todas las generaciones\u201d, todo lo que la Iglesia es y todo en lo que cree (DV 8); g) las ense\u00f1anzas de los Santos Padres (DV 8); h) la definici\u00f3n del canon de las Escrituras, para que se comprendan mejor y se pongan en pr\u00e1ctica (DV 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dei Verbum tambi\u00e9n muestra que, a diferencia de las Escrituras, que est\u00e1n fijas en su escritura literaria y en su definici\u00f3n can\u00f3nica, la Tradici\u00f3n est\u00e1 viva (SESBOU\u00c9, 2006, p. 435-440). Se desarrolla en la Iglesia con la ayuda del Esp\u00edritu Santo, con la expansi\u00f3n de la percepci\u00f3n de realidades y palabras, a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n, el estudio, la comprensi\u00f3n espiritual, la predicaci\u00f3n, hasta alcanzar la plenitud de la verdad divina (DV 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, queda claro que sin Tradici\u00f3n no hay Escritura. La tradici\u00f3n es el terreno donde nacen los libros b\u00edblicos, es el recorrido hist\u00f3rico y la experiencia vital de las personas y comunidades, en su relaci\u00f3n a la vez amorosa y conflictiva con Dios, que se plasman por escrito en determinados libros; es el r\u00edo caudaloso de la existencia, con sus avances y retrocesos, sus angustias y esperanzas, que deja por escrito en sus orillas, en los m\u00e1s diversos g\u00e9neros literarios, registros de hechos y cargas de sus sentimientos y emociones; es \u201cel caos de los acontecimientos hist\u00f3ricos como escenario, en el que Dios se revela tal como es\u201d (BLANK, 2005, p. 8). La Escritura registra la Tradici\u00f3n, que, en este sentido, es materialmente m\u00e1s rica que eso. Porque es imposible anotar por escrito todo lo que se vive. El evangelio de Juan, por ejemplo, termina diciendo que ser\u00eda imposible dejar constancia de todo lo que Jes\u00fas fue, dijo e hizo (Jn 20,30; 21,25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras esta amplia exposici\u00f3n sobre la importancia de la Tradici\u00f3n, el Concilio reflexiona brevemente sobre la relaci\u00f3n entre ambas: \u201cse articulan estrechamente y se comunican entre s\u00ed; ambas tienen el mismo origen divino, forman una unidad en cierto modo y tienden al mismo fin \u201d; \u201cAmbas deben ser recibidas y veneradas con el mismo amor y el mismo respeto\u201d (DV 9); \u201cConstituyen un \u00fanico dep\u00f3sito sagrado de la palabra de Dios\u201d y ponen a pastores y fieles bajo la misma inspiraci\u00f3n divina (DV 10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, estos n\u00fameros de <em>Dei Verbum<\/em> parecen ser solo una extensi\u00f3n de lo que Trento ya hab\u00eda dicho. Aqu\u00ed est\u00e1 claro el deseo de Dios de preservar toda la revelaci\u00f3n hecha para la salvaci\u00f3n: Cristo, en quien se completa la revelaci\u00f3n, mand\u00f3 a los ap\u00f3stoles que el Evangelio, prometido a los profetas, cumplido y promulgado por \u00e9l mismo, fuera predicado a todos los seres humanos de en todos los tiempos, como \u00fanica fuente de toda salvaci\u00f3n y del comportamiento \u00e9tico del cristiano, su <em>modus vivendi<\/em>, cuyo modelo es la vida del propio Cristo. Ambas est\u00e1n profundamente entrelazadas, tienen el mismo origen, forman un todo y tienden al mismo prop\u00f3sito o tienen el mismo objetivo: la salvaci\u00f3n de la humanidad. Ambas son la Palabra de Dios (<em>Dei Verbu<\/em>m), la Escritura, en su expresi\u00f3n escrita, inspirada por el Esp\u00edritu Santo, y la Tradici\u00f3n, en su expresi\u00f3n oral recibida de Cristo y del Esp\u00edritu. La verdad revelada recibida por la Iglesia est\u00e1 presente en estos dos caminos, que deben recibir de los fieles igual respeto, veneraci\u00f3n y adhesi\u00f3n a la fe a trav\u00e9s de su inteligencia y voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los padres conciliares fueron conscientes de que la transmisi\u00f3n de la revelaci\u00f3n en la Tradici\u00f3n se produce en tres momentos: a) la tradici\u00f3n divina, que es la entrega del Hijo a la humanidad por el Padre, la entrega que Cristo, el primer objeto y sujeto de la revelaci\u00f3n, hace de s\u00ed mismo y la entrega del Esp\u00edritu Santo para la vida de los fieles; b) la tradici\u00f3n divino-apost\u00f3lica, que es la recepci\u00f3n y transmisi\u00f3n de la persona y obra de Cristo por los ap\u00f3stoles, que siempre cuentan con la ayuda especial del Esp\u00edritu Santo; c) la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, que es la transmisi\u00f3n continua durante siglos m\u00e1s all\u00e1 de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, originaria y fundacional de toda la tradici\u00f3n eclesial (ARENAS, 1995, p. 177-180).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, los sacerdotes del Vaticano II asumen toda la Tradici\u00f3n de la Iglesia y se insertan en ella manteniendo la misma posici\u00f3n de siempre, con la diferencia de que en este momento la Iglesia no condenaba a nadie, sino que buscaba un di\u00e1logo abierto y sincero con otros cristianos. confesiones y con la cultura moderna.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>4 El car\u00e1cter hist\u00f3rico de la Tradici\u00f3n y la Escritura<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras tradiciones de las escrituras sagradas (como los Vedas y Upanishads del hinduismo, el Cor\u00e1n del Islam, el Avesta del zoroastrismo) concentran el contenido en reflexiones, ense\u00f1anzas, proverbios, meditaciones, oraciones, con poco espacio para la narraci\u00f3n. Todas las religiones, con sus ritos y mitos, llevan consigo sus tradiciones, que, a su vez, son el fundamento de las culturas (ARENAS, 1995, p. 168). De una manera diferente y \u00fanica, la Biblia judeocristiana transmite la Palabra de Dios como interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de una historia. La historia profana de Israel, analizada a la luz de la fe, se convierte en historia de revelaci\u00f3n y salvaci\u00f3n. El profeta ejerce una may\u00e9utica hist\u00f3rica y ve los acontecimientos como una acci\u00f3n de Dios que libera y salva (TORRES QUEIRUGA, 2010, p. 447-449). Cuanto m\u00e1s abierto est\u00e1 el pueblo a la revelaci\u00f3n de Dios (ARENAS, 1995, p. 169-170), m\u00e1s liberaci\u00f3n es promovida por el propio pueblo a su favor. Y viceversa, cuanto m\u00e1s se produce la liberaci\u00f3n sociopol\u00edtico-cultural, m\u00e1s personas conocen al Dios que se les revela (FELLER, 1988, p. 52-72).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la historia de la revelaci\u00f3n hay una gran eje religioso y cultural que presenta a Dios junto a los pobres, las viudas, los hu\u00e9rfanos y los extranjeros, despertando en ellos la fe en la propia dignidad, el compromiso por mejores condiciones de vida y la esperanza de mejores d\u00edas. Hay un hilo de oro que recorre toda la Escritura, que muestra a Dios (Yahv\u00e9, en el Antiguo Testamento, y Jes\u00fas, en el Nuevo) en su opci\u00f3n por los pobres. No hay manera de leer las Escrituras judeocristianas sin considerar el lugar prominente de los pobres y los agraviados, por quienes el coraz\u00f3n de Dios es apasionado. Lo que se lee en las Escrituras es solo un atisbo del viaje hist\u00f3rico del pueblo, en sus dificultades y sacrificios, en sus sue\u00f1os y esperanzas. (FELLER, 1995).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta historia de salvaci\u00f3n surge un denso cuerpo de tradiciones orales, que posteriormente y con el tiempo se van poniendo por escrito (LENGSFELD, 1971, p. 219-248; LIBANIO, 1992, p. 412-418). En el caso del Antiguo Testamento, tenemos sagas, leyendas, mitos, cr\u00f3nicas, poemas, oraciones, refranes, etc., que se transmitieron primero de forma oral, durante un tiempo m\u00e1s o menos largo, hasta que se recopilaron por escrito y se convirtieron en escrituras sagradas. En el caso del Nuevo Testamento, tenemos recuerdos de los hechos y palabras de Jes\u00fas y, m\u00e1s tarde, f\u00f3rmulas de fe y desarrollos pastorales, que luego llegaron a codificarse en los Evangelios y en las Cartas de los ap\u00f3stoles. Estas tradiciones convergen en Jesucristo, en quien tenemos la plena revelaci\u00f3n de Dios y la liberaci\u00f3n integral del ser humano (BLANK, 2005, p. 244-259). \u201cNi Mahoma, ni Zoroastro, ni Buda se presentaron como un objeto de fe para sus disc\u00edpulos\u201d (SESBOU\u00c9, 2006, p. 425). El cristianismo ve en Cristo la plenitud de toda revelaci\u00f3n. Por eso la Tradici\u00f3n de la Iglesia debe, a lo largo de la historia, volver siempre a Jes\u00fas de Nazaret, para descubrir en \u00e9l qui\u00e9n es Dios y qui\u00e9n es el ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, se puede ver que la Tradici\u00f3n es la madre de la Escritura, ya que antes de que se escribieran los libros, en su corriente hist\u00f3rica,\u00a0 ya estaban sucediendo la revelaci\u00f3n de Dios y la liberaci\u00f3n del pueblo como obra de Dios (en el Antiguo Testamento) , y la plenitud de la revelaci\u00f3n en Cristo y la voluntad salv\u00edfica universal de Dios. Era un r\u00edo caudaloso, rico en manifestaciones reveladoras y salvadoras de Dios, el que tuvo lugar en las experiencias que se hac\u00edan\u00a0 de la presencia y acci\u00f3n de Dios. Esta corriente viva form\u00f3 y gener\u00f3 la Escritura. En este sentido, la Tradici\u00f3n es anterior a la Escritura, es su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n es hermana de la Escritura, ya que continu\u00f3 su poderoso trascurso de viaje hist\u00f3rico y comuni\u00f3n vital mientras se escrib\u00eda la Escritura (desde alrededor del 1000 a.C. al 50 a.C. en el caso del Antiguo Testamento, y desde el 30 d.C. al 100 d.C., en el caso del Nuevo Testamento). Una mirada al pasado, recordando los gestos liberadores de Yahv\u00e9 y Jes\u00fas, una mirada al presente, tomando conciencia de la presencia viva de Dios entre los pueblos, un lanzarse hacia el futuro, con la esperanza segura de que todo se mueve hacia la plenitud de la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n. As\u00ed, la Tradici\u00f3n y la Escritura se unieron en el transcurso del proceso revelador que termin\u00f3 con Jesucristo y los \u00faltimos ap\u00f3stoles. En este sentido, la Tradici\u00f3n es hermana y contempor\u00e1nea de la Escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la Tradici\u00f3n no se detuvo en el a\u00f1o 100 d.C., con la finalizaci\u00f3n de la composici\u00f3n de las Escrituras. La tradici\u00f3n es hija de las Escrituras, ya que continu\u00f3 incluso despu\u00e9s de que se terminaron las Escrituras, y contin\u00faa hoy. Una vez terminada, la Escritura comenz\u00f3 a orientar al Pueblo de Dios, como par\u00e1metro de profundizaci\u00f3n de la Tradici\u00f3n, que continu\u00f3 animando la historia en las sucesivas generaciones. Impulsada por la Escritura en la creaci\u00f3n de rituales lit\u00fargicos, orientaciones pastorales, movimientos teol\u00f3gicos, c\u00f3digos legales, instituciones sociales, institutos religiosos, devociones populares, caminos hacia la santidad, etc., la Tradici\u00f3n contin\u00faa el proceso de interpretaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n divina y la salvaci\u00f3n humana\u201d hasta que llegue a ver a Dios cara a cara\u201d(DV 7). De esta manera, la Tradici\u00f3n tambi\u00e9n es hija de la Escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta as\u00ed que no es solo a trav\u00e9s de las Escrituras como la Iglesia obtiene su certeza sobre todo lo que ha sido revelado. Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n, como su nombre indica, transmite la revelaci\u00f3n divina. Por tanto, ambos deben ser aceptadas y veneradas con igual sentimiento de piedad y reverencia (DV 9). En este sentido, existe una complementariedad cualitativa entre estos dos canales de transmisi\u00f3n, por lo que es normal que la Escritura no baste para generar certeza. Por tanto, esta insuficiencia material de la Escritura lleva a admitir que la Tradici\u00f3n tiene mayor extensi\u00f3n que la Escritura.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>5 La relaci\u00f3n entre Escritura, Tradici\u00f3n y Magisterio<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la relaci\u00f3n entre Tradici\u00f3n, Escritura y Magisterio, se debe tener cuidado de no caer en el error protestante de acusar a los cat\u00f3licos de haber subordinado la Escritura al Magisterio (LATOURELLE, 1985, p. 395-399; SESBOU\u00c9, 2006, p. 440 -443). La autoridad del Magisterio es, parad\u00f3jicamente, de obediencia. El Magisterio no se cierne sobre la Palabra, sino que se somete a la Palabra y la sirve, mientras que &#8220;por disposici\u00f3n divina y la asistencia del Esp\u00edritu Santo s\u00f3lo ense\u00f1a lo que ha sido transmitido, que busca escuchar con piedad, santificar y exponer fielmente &#8220;(DV 10). El Concilio reitera la obediencia del Magisterio a la Palabra de Dios, en su forma escrita y transmitida. La autoridad del Magisterio s\u00f3lo puede ejercerse escuchando obedientemente la Palabra, con el fin de mantener al pueblo fiel en la misma obediencia. \u201cLa Iglesia no es <em>domina<\/em>, sino <em>ancill<\/em>a de la Palabra de Dios. Una afirmaci\u00f3n preciosa en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico de hoy: es la primera vez que se expresa as\u00ed un texto conciliar\u201d (LATOURELLE, 1981, p.397).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00fanico dep\u00f3sito de la revelaci\u00f3n, formado por la Tradici\u00f3n y la Escritura, fue confiado a toda la Iglesia, para alimentar la fe de todos los fieles. Pero el Magisterio se encarga de custodiar, exponer fielmente e interpretar oficialmente, funciones que son responsabilidad exclusiva del Magisterio, con el objetivo de animar a toda la Iglesia a vivir del \u00fanico Evangelio. De esta manera, junto con sus pastores, todo el pueblo cristiano podr\u00e1, incluso en nuestro tiempo, imitar a la Iglesia apost\u00f3lica en su adhesi\u00f3n a la revelaci\u00f3n, perseverando \u201cen la doctrina de los ap\u00f3stoles, en la comuni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n ininterrumpida\u201d (Hch 2,42), para que\u201c en la conservaci\u00f3n de la fe, en su pr\u00e1ctica y en su desarrollo, pastores y fieles est\u00e9n siempre bajo la misma inspiraci\u00f3n \u201d(DV 10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Magisterio de la Iglesia ejerce la autoridad en nombre de Cristo, ya que se le ha confiado la tarea de interpretar con autoridad la Palabra de Dios, escrita y transmitida. El Magisterio de la Iglesia se define modestamente como servidor de la Palabra de Dios, sin ense\u00f1ar nada m\u00e1s que lo que le ha sido transmitido. As\u00ed, el Magisterio expone fielmente la Palabra de Dios, escucha piadosamente la voz viva del Evangelio que resuena continuamente en sus o\u00eddos, porque el Magisterio, como tal, tambi\u00e9n vive en la fe, siendo el primero en escuchar la Palabra de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00f3tese que Escritura, Tradici\u00f3n y Magisterio son inseparables, interconectados y asociados e interdependientes, de modo que uno no puede tener consistencia sin los otros dos. Los tres juntos expresan la acci\u00f3n de un mismo Esp\u00edritu, cada uno a su manera contribuyendo a la salvaci\u00f3n de los fieles.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su \u00edntima relaci\u00f3n y conexi\u00f3n con la Escritura y la Tradici\u00f3n, que son la <em>norma normans<\/em> de nuestra fe, la norma objetiva de lo que los fieles deben creer, y por su misi\u00f3n ante estos canales de revelaci\u00f3n, el Magisterio es tambi\u00e9n norma de fe, norma pr\u00f3xima y segura, de la cual la Escritura y la Tradici\u00f3n, a su vez, son la norma. (ARENAS, 1995, p. 191)<\/p>\n<\/blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>En el amplio e interminable proceso de evangelizaci\u00f3n, la Iglesia debe renovarse siempre desde su fuente, el misterio de Dios revelado en Cristo. Evangelizar es m\u00e1s que garantizar el espacio de la Iglesia en los medios seculares, hacer presencia en el are\u00f3pago moderno, impulsar las devociones religiosas populares, reunir a cat\u00f3licos alejados, garantizar resultados a las necesidades inmediatistas del pueblo, entre otras metas que hoy se proponen ampliamente. Evangelizar es proponer a todas las personas y a todos los pueblos, en sus diferentes situaciones, la revelaci\u00f3n de Dios Padre que en Cristo y en el Esp\u00edritu se encuentra con el ser humano, manifestando su ser y su obrar. Dios se revela como el amor y la comuni\u00f3n de tres personas distintas que se aman tanto y tan bien que son un solo Dios. Esta marca esencial de Dios se refleja en su acci\u00f3n, en su propuesta de liberaci\u00f3n integral, de salvaci\u00f3n temporal y eterna a favor de todos los seres humanos, comenzando por los pobres, los m\u00e1s alejados de este don divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hilo de oro recorre la Tradici\u00f3n y la Escritura del pueblo jud\u00edo y de los cristianos, que muestra c\u00f3mo, desde Abraham hasta Jes\u00fas y hasta el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles, Dios se pone del lado de los \u00faltimos. Para llegar a todos, comienza en la base. Si su Reino comenzase con los de arriba de la pir\u00e1mide, su propuesta salvadora no llegar\u00eda a todos. A partir de los \u00faltimos, por los que Dios Padre y Jes\u00fas de Nazaret manifiestan predilecci\u00f3n, la voluntad salv\u00edfica universal se abre a todos los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino de Israel, la historia de Jes\u00fas y la vida de las primeras comunidades cristianas estuvieron marcadas por la presencia y la acci\u00f3n de un Dios amoroso, un Dios de ternura, piedad y misericordia, Dios de los pobres, hu\u00e9rfanos, viudas y extranjeros, que al final de las Escrituras se presenta como Dios-Amor (1 Juan 4: 8). As\u00ed, la interpretaci\u00f3n actual de las Escrituras, para ser fiel a la revelaci\u00f3n b\u00edblica del ser y obrar de Dios, debe ser realizada por la Iglesia, bajo la gu\u00eda del Magisterio, siempre basada en la opci\u00f3n por los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Vitor Galdino Feller<\/em>. ITESC\/FACASC. Texto original portugu\u00e9s. Enviado: 10\/06\/2021. Aprovado: 31\/06\/2021. Publicado: 24\/12\/2021.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">ARENAS, O. R. <em>Jesus, epifania do amor do Pai<\/em>. Teologia da revela\u00e7\u00e3o. Trad. Orlando Soares Moreira. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BLANK, R.J. <em>Deus na hist\u00f3ria<\/em>. Centros tem\u00e1ticos da revela\u00e7\u00e3o. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONC\u00cdLIO VATICANO II. Constitui\u00e7\u00e3o Dogm\u00e1tica <em>Dei Verbum<\/em> sobre a revela\u00e7\u00e3o divina. In: Vaticano II. Mensagens, discursos, documentos. Trad. Francisco Cat\u00e3o. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2007, p. 345-358.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FELLER, V.G.<em>O Deus da revela\u00e7\u00e3o<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FELLER, V.G. <em>A revela\u00e7\u00e3o de Deus a partir dos exclu\u00eddos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LENGSFELD, P. Tradi\u00e7\u00e3o e Sagrada Escritura \u2013 Sua rela\u00e7\u00e3o m\u00fatua. In:\u00a0 FEINER, J.; LOEHRER, M. <em>MysteriumSalutis<\/em> I\/2: Teologia Fundamental. Trad. Belchior Corn\u00e9lio da Silva. Petr\u00f3polis: Vozes, 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LATOURELLE, R. <em>Teologia da Revela\u00e7\u00e3o<\/em>. Trad. Fl\u00e1vio Cavalca de Castro. 3.ed. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LIBANIO, J. B. <em>Teologia da revela\u00e7\u00e3o a partir da modernidade<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00dcLLER, G.L. <em>Dogm\u00e1tica cat\u00f3lica. <\/em>Teoria e pr\u00e1tica da teologia. Trad. Vilmar Schneider. Petr\u00f3polis: Vozes, 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SESBO\u00dc\u00c9, B. A comunica\u00e7\u00e3o da Palavra de Deus. In: SESBO\u00dc\u00c9, B.; THEOBALD, Ch. <em>A palavra de salva\u00e7\u00e3o<\/em> (s\u00e9culos XVIII-XX). Hist\u00f3ria dos dogmas 4. Trad. Aldo Vanucchi. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TORRES QUEIRUGA, A. <em>Repensar a revela\u00e7\u00e3o.<\/em> A revela\u00e7\u00e3o divina na realiza\u00e7\u00e3o humana. Trad. Afonso Maria Ligorio Soares. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 La pol\u00e9mica de las dos fuentes 2 El salto adelante en el Concilio Vaticano II 3 La relaci\u00f3n entre Tradici\u00f3n y Escritura en Dei Verbum 4 El car\u00e1cter hist\u00f3rico de la Tradici\u00f3n y la Escritura 5 La relaci\u00f3n entre Escritura, Tradici\u00f3n y Magisterio Conclusi\u00f3n Referencias Introducci\u00f3n El estudio de la relaci\u00f3n entre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[99],"tags":[],"class_list":["post-2512","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-fundamental-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2512","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2512"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2512\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2594,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2512\/revisions\/2594"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2512"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2512"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2512"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}