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{"id":2490,"date":"2021-12-24T11:58:00","date_gmt":"2021-12-24T14:58:00","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2490"},"modified":"2021-12-24T12:14:54","modified_gmt":"2021-12-24T15:14:54","slug":"la-salvacion-en-jesucristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2490","title":{"rendered":"La salvaci\u00f3n en Jesucristo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 \u00bfQu\u00e9 es salvaci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La fe cristiana en Jes\u00fas Salvador<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Salvaci\u00f3n mediante la Encarnaci\u00f3n del Verbo Divino<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Salvaci\u00f3n mediante el ministerio p\u00fablico del Enviado del Padre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Salvaci\u00f3n mediante la muerte y resurrecci\u00f3n del Redentor<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.1 La muerte como ofrenda de sacrificio<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.2 La muerte como expiaci\u00f3n por los pecados<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.3 la muerte como pago de rescate del cautiverio<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.4 La muerte como prestaci\u00f3n de satisfacci\u00f3n a Dios<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Salvaci\u00f3n mediante la recapitulaci\u00f3n de Cristo Cabeza<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 El anuncio de la salvaci\u00f3n en Cristo en el contexto actual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contexto actual de secularismo, indiferencia religiosa y pluralismo religioso plantea un desaf\u00edo apasionante a la fe cristiana. El cristianismo tiene como punto central de su doctrina la fe en Jesucristo como \u00fanico Salvador de todo el g\u00e9nero humano: es el \u00fanico mediador entre Dios y la humanidad (1Tm 2,5); no hay otro nombre excepto el suyo, en el que todos son salvos (Hch 4,12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo presenta los elementos b\u00e1sicos de la fe en la salvaci\u00f3n en Jesucristo. Despu\u00e9s de presentar el significado de la salvaci\u00f3n, especialmente desde la reflexi\u00f3n pastoral y teol\u00f3gica de Am\u00e9rica Latina, expone los puntos clave de la fe cristiana en Jes\u00fas Salvador. Luego, analiza los enfoques tradicionales que caracterizaron la soteriolog\u00eda durante los dos milenios del cristianismo. Finalmente, indica formas de anunciar la salvaci\u00f3n en Cristo en el contexto actual, sugiriendo como criterio de verificaci\u00f3n pastoral la opci\u00f3n por los pobres.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>1 \u00bfQu\u00e9 es salvaci\u00f3n?<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo ser humano busca algo m\u00e1s, anhela trascenderse m\u00e1s all\u00e1 de la rutina diaria, superar lo incompleto y llenar los vac\u00edos que acompa\u00f1an a la vida. Desde una perspectiva negativa, todo ser humano busca huir de situaciones adversas que obstaculizan su vida. Los pacientes buscan una cura. Los desempleados entregan sus curr\u00edculos aqu\u00ed y all\u00e1 con vistas a su inserci\u00f3n en el mundo laboral. Pobres y miserables trabajan para poner pan en la mesa diaria. Los presos sue\u00f1an con la libertad. Las personas violadas en sus derechos b\u00e1sicos buscan la justicia para ver condenados a sus malhechores, para que se restituyan sus derechos, para obtener una indemnizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el lenguaje cristiano, el significado de la salvaci\u00f3n se puede sintetizar a partir de tres elementos: a) el punto de partida es una situaci\u00f3n negativa insoportable, marcada por situaciones opresivas de males f\u00edsicos y morales, injusticia, enfermedades, inseguridad econ\u00f3mica, miedo a la muerte, pecado, con la incapacidad personal para resistirlo y superarlo; b) el punto de llegada es una situaci\u00f3n positiva frente a la anterior, confirmada por una vida satisfactoria, de bienestar, integridad f\u00edsica y moral, paz interior y sentido de la justicia, vivida como un don; c) la intervenci\u00f3n de un agente externo, Dios Padre, que act\u00faa a trav\u00e9s de su Hijo y de su Esp\u00edritu Santo, y que hace que el individuo o las personas pasen de una situaci\u00f3n negativa a una positiva (BATTAGLIA, 2013, p. 341-342 ).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos tres elementos se encuentran en dos p\u00e1rrafos de la Introducci\u00f3n a las Conclusiones de Medell\u00edn (1987). El primero y segundo elementos se revelan en la afirmaci\u00f3n de que la transformaci\u00f3n del pueblo latinoamericano se da a trav\u00e9s del paso de situaciones negativas insoportables, inhumanas a situaciones m\u00e1s positivas, de dignidad humana, en las que se consideran los valores humanos y cristianos.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">el verdadero desarrollo, que es el paso, para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas, acondiciones m\u00e1s humanas. Menos humanas: las carencias materiales de los que est\u00e1n privados del m\u00ednimum vital y las carencias morales de los que est\u00e1n mutilados por el ego\u00edsmo. Menos humanas: las estructuras opresoras, que provienen del abuso del tener del abuso del poder, de las explotaciones de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones. M\u00e1s humanas: el remontarse de la miseria a la posesi\u00f3n de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliaci\u00f3n de los conocimientos, la adquisici\u00f3n de la cultura. M\u00e1s humanas tambi\u00e9n: el aumento en la consideraci\u00f3n de la dignidad de los dem\u00e1s, la orientaci\u00f3n hacia el esp\u00edritu de pobreza, la cooperaci\u00f3n en el bien com\u00fan, la voluntad de paz. M\u00e1s humanas todav\u00eda: el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin. M\u00e1s humanas, por fin, y especialmente, la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad en la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres. (MEDELL\u00cdN, Introducci\u00f3n, \u00a7 9, 1987, p. 7)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer \u00edtem aparece cuando se profesa que es Dios quien realiza la salvaci\u00f3n de los seres humanos, actuando misteriosamente en la conducci\u00f3n de estos pasajes, a trav\u00e9s de Jesucristo y su Esp\u00edritu Santo, y haciendo que estas conquistas humanas terrenales apunten a la eternidad:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos, en efecto, los cristianos, dejar de presentir la presencia de Dios, que quiere salvar al hombre entero, alma y cuerpo. En el d\u00eda definitivo de la salvaci\u00f3n Dios resucitar\u00e1 tambi\u00e9n nuestros cuerpos, por cuya redenci\u00f3n gemimos ahora, al tenerlas primicias del Esp\u00edritu. Dios ha resucitado a Cristo y, por consiguiente, a todos los que creen en El. Cristo, activamente presente en nuestra historia, anticipa su gesto escatol\u00f3gico no s\u00f3lo en el anhelo impaciente del hombre por su total redenci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en aquellas conquistas que, como signos pronosticadores, va logrando el hombre a trav\u00e9s de una actividad realizada en el amor (MEDELL\u00cdN, Introducci\u00f3n, \u00a7 8, 1987, p. 6-7)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, cuando la fe cristiana habla de salvaci\u00f3n, no la reduce a un solo aspecto, sino que la comprende en sus m\u00e1s variadas dimensiones, ya que se trata de la salvaci\u00f3n del ser humano, en cuerpo y alma, en su totalidad e integridad.\u00a0 En resumen, se afirma que la salvaci\u00f3n es redenci\u00f3n del pecado con vistas a la vida eterna y tambi\u00e9n liberaci\u00f3n sociopol\u00edtica con vistas a la justicia social en una sociedad democr\u00e1tica en la que la vida terrena se pueda vivir con dignidad. Desde Medell\u00edn, la visi\u00f3n de la salvaci\u00f3n, tanto desde la teolog\u00eda como desde el Magisterio de la Iglesia latinoamericana, ha superado el dualismo que hab\u00eda prevalecido hasta entonces en los \u00e1mbitos eclesiales y abarc\u00f3 al ser humano en todas sus dimensiones y relaciones: con uno mismo, con el mundo, con los hermanos y con Dios. Para la teolog\u00eda y el Magisterio de la Iglesia latinoamericana, la salvaci\u00f3n se da en el proceso hist\u00f3rico de liberaci\u00f3n de todo lo que impide la promoci\u00f3n y defensa de la vida. La salvaci\u00f3n es, entonces, la realizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s plena del ser humano en su historia personal, comunitaria, social y c\u00f3smica, hasta alcanzar la plenitud en la metahistoria, la felicidad eterna.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La fe cristiana en Jes\u00fas Salvador<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde sus inicios, la fe cristiana afirma que los deseos m\u00e1s profundos del ser humano, ya sean los referidos a la vida en este mundo o los que apuntan a la vida despu\u00e9s de la muerte, tienen su cumplimiento en Jesucristo, reconocido como el \u00fanico Salvador de toda la humanidad. La soteriolog\u00eda (del griego <em>soteria<\/em>, salvaci\u00f3n), disciplina teol\u00f3gica que estudia el proceso de la salvaci\u00f3n humana a trav\u00e9s de Jesucristo, considera que, a lo largo del Nuevo Testamento, no hay preocupaci\u00f3n por la afirmaci\u00f3n del ser de Jes\u00fas (que solo ocurrir\u00e1 con los concilios cristol\u00f3gicos de los siglos IV al VIII), sino que el \u00e9nfasis siempre se da a la acci\u00f3n salv\u00edfica de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es precisamente en el retorno a la acci\u00f3n salv\u00edfica de Jes\u00fas de Nazaret como la teolog\u00eda actual lograr\u00e1 escapar a las dos tesis problem\u00e1ticas que obstaculizan el camino reflexivo actual: el exclusivismo y el relativismo (FELLER, 1995, p. 11-15). El exclusivismo descarta la posibilidad de la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n divina fuera del \u00e1mbito del cristianismo. Adem\u00e1s del riesgo del imperialismo, del fanatismo y la intolerancia, actitudes que no son coherentes con el Evangelio de Cristo, esta tesis resulta insultante en relaci\u00f3n con el amor de Dios, que \u201ces mayor que nuestro coraz\u00f3n\u201d (1Jn 3,20) y que sobrepasa todo nuestro conocimiento y pretensi\u00f3n de acapararlo. Tampoco da ninguna explicaci\u00f3n de la ineficacia del cristianismo y el evangelio cristiano para la salvaci\u00f3n de millones de personas. \u00bfHabr\u00eda usado Dios un instrumento hist\u00f3ricamente inadecuado para llevar a cabo su voluntad de salvaci\u00f3n universal? (SHORTER, 1986, p. 230-234). El relativismo, a su vez, considera que las religiones no son verdaderas ni falsas, porque no hacen declaraciones sobre la realidad, sino que usan met\u00e1foras para describir un sentimiento personal o un compromiso. Adem\u00e1s de exponer a las religiones al riesgo de banalizaci\u00f3n y nivelaci\u00f3n en la l\u00ednea de la mediocridad, esta tesis no respeta el diferencial de cada religi\u00f3n. En el caso del cristianismo, no se puede negar que la fe cristiana en la divinidad de Cristo no es puramente subjetiva, po\u00e9tica o metaf\u00f3rica, sino que se basa en la actualidad hist\u00f3rica (SHORTER, 1986, p. 234-237).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristianismo est\u00e1 esencialmente ligado a una insuperable particularidad hist\u00f3rica, que exige la necesidad de eliminar la pretensi\u00f3n cristiana de la verdad absoluta, condensada en pronunciados rasgos imperialistas a lo largo de su historia. Pero es en esta particularidad donde la fe cristiana, desde el principio, ve la manifestaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en su car\u00e1cter escatol\u00f3gico, que requiere el esfuerzo de superar cualquier acomodaci\u00f3n relativista. Para los cristianos, Jes\u00fas de Nazaret es una manifestaci\u00f3n relativa (porque es hist\u00f3rica) de un sentido absoluto (porque es divino) (SCHILLEBEECKX, 1997, p.179). Es en la particularidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas de Nazaret donde los cristianos deben apoyarse para confesar la acci\u00f3n salv\u00edfica universal del Cristo de la fe. Citando la reflexi\u00f3n de von Balthasar sobre Jes\u00fas como un \u201cuniversal concreto\u201d, M. Bordoni explica que se trata de una afirmaci\u00f3n cristol\u00f3gica que \u201cse basa en la conjunci\u00f3n ontol\u00f3gica entre Dios y el hombre, que es el gran acontecimiento de la historia que ning\u00fan pensamiento humano podr\u00eda imaginar: &#8216; Cristo no es un individuo entre los dem\u00e1s, porque es Dios en persona, sin iguales entre los dem\u00e1s, ni es la norma como universal, porque es \u00fanico &#8216;&#8221;(BORDONI, 1997, p. 77).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consonancia con la perspectiva calcedoniana de la distinci\u00f3n en la unidad entre lo humano y lo divino, lo hist\u00f3rico y lo eterno, se cree que en la particularidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas de Nazaret se manifiesta y se cumple plenamente el \u00fanico plan salv\u00edfico universal de Dios, el cual, a su vez, se expande e impulsa en las religiones y culturas de todos los pueblos. Esta perspectiva es coherente con las reflexiones cristol\u00f3gicas modernas que parten de la historia para llegar al misterio, de lo particular para llegar a lo universal. La teolog\u00eda actual parte de la humanidad de Jes\u00fas de Nazaret para afirmar la divinidad y el mesianismo salvador del Cristo de la fe. As\u00ed, siguiendo una cristolog\u00eda de abajo hacia arriba, partimos de la particularidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas de Nazaret y su predilecci\u00f3n por los pobres, para percibir y definir en \u00e9l la revelaci\u00f3n de la presencia y acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios Padre a favor de todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, se encajan aqu\u00ed las cuatro trayectorias cristol\u00f3gicas b\u00e1sicas que, seg\u00fan Helmut Koester, se desarrollaron en los a\u00f1os transcurridos entre la muerte de Jes\u00fas y la redacci\u00f3n de los textos del Nuevo Testamento. Recordando a Jes\u00fas, sus ense\u00f1anzas, elecciones, decisiones y enfrentamientos, las primeras comunidades cristianas elaboraron estas trayectorias, todas ellas con contenido soteriol\u00f3gico, es decir, centradas en la acci\u00f3n salv\u00edfica de Jes\u00fas: a) en una cristolog\u00eda de la parus\u00eda, centrada en el futuro, Jes\u00fas es el Hijo del hombre y el Se\u00f1or por venir, el agente divino que pronto volver\u00eda en gloria para juzgar al mundo; b) en una cristolog\u00eda de la vida p\u00fablica, centrada en el presente de la comunidad, Jes\u00fas es el hombre divino, aprobado por Dios con milagros, prodigios y se\u00f1ales que Dios hizo por medio de \u00e9l entre los seres humanos; c) en una cristolog\u00eda de la sabidur\u00eda, interesada en el origen de Cristo, \u00e9l es el maestro, el enviado de la sabidur\u00eda divina o incluso la sabidur\u00eda encarnada; d) en una cristolog\u00eda pascual, atenta al fin de la vida de Jes\u00fas y al comienzo de la comunidad cristiana, Jes\u00fas es el crucificado y el resucitado de entre los muertos (KOESTER, citado por GALVIN, 1997, p. 336-338).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de estas trayectorias cristol\u00f3gicas, previas a la redacci\u00f3n de los textos del Nuevo Testamento, se desarrollar\u00e1n, en el interior mismo del Nuevo Testamento y, despu\u00e9s, a lo largo de la historia cristiana, diversos modelos o explicaciones soteriol\u00f3gicas sobre la forma en que obra la gracia de Cristo en favor de nuestra salvaci\u00f3n.\u00a0 Cabe se\u00f1alar que estas explicaciones se centran en uno o m\u00e1s aspectos de la existencia de Cristo como salv\u00edfico, siendo los principales puntos de referencia la encarnaci\u00f3n, la vida p\u00fablica, la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo, la recapitulaci\u00f3n final (GALVIN, 1997, p. 359).\u00a0 La soteriolog\u00eda pascual, aunque con \u00e9nfasis en la muerte m\u00e1s que en la resurrecci\u00f3n, ser\u00e1 predominante. Por su mayor fidelidad al Jes\u00fas hist\u00f3rico, mayor poder para construir la Iglesia, mayor aproximaci\u00f3n a la realidad del sufrimiento humano, mayor capacidad para ofrecer una estructura vinculante para otros tipos soteriol\u00f3gicos, ella funcionar\u00e1 como factor unificador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los siguientes \u00edtems veremos c\u00f3mo estos enfoques fueron tomando nuevos matices y c\u00f3mo se desarrollaron a lo largo de la historia de la fe cristiana.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Salvaci\u00f3n mediante la Encarnaci\u00f3n del Verbo Divino<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pensamiento gn\u00f3stico-dualista no acept\u00f3 la doctrina de la encarnaci\u00f3n. Al postular dos principios metaf\u00edsicos absolutos, uno espiritual y celestial, que era fuente de bien, y el otro material y terrenal, que era una fuente de mal, vieron el mundo creado bajo una luz negativa. Para esta visi\u00f3n negativa de la materia, lo divino, totalmente espiritual, no podr\u00eda habitar, y mucho menos asumir, el mundo material. En reacci\u00f3n a este dualismo, los Padres de la Iglesia, apoyados en l\u00edneas generales en el Evangelio de Juan, afirmaron claramente que la Palabra de Dios realmente se hizo carne en el hombre de Nazaret. La fe en la encarnaci\u00f3n es el fundamento de la pr\u00e1ctica sacramental, mediante la cual las cosas creadas pueden mediar la presencia de Dios. Para Ireneo de Lyon (\u2020 202) est\u00e1 claro que, si el Verbo no se hizo realmente carne, no podr\u00eda ser crucificado, no podr\u00eda redimirnos con su sangre, no podr\u00eda entregarse a nosotros en el sacramento eucar\u00edstico de su cuerpo. y sangre. Para Agust\u00edn de Hipona (\u2020 430) la encarnaci\u00f3n es la expresi\u00f3n definitiva del amor de Dios, que se rebaja para entrar en el mundo de manera personal y as\u00ed conseguirnos la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vinculada a la encarnaci\u00f3n est\u00e1 la noci\u00f3n de salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n o la iluminaci\u00f3n (RYAN, 2020, p. 92-94). Esta noci\u00f3n tuvo su apogeo con los Padres Apost\u00f3licos y Apologistas a fines del siglo I y durante todo el siglo II. La Palabra de Dios se encarn\u00f3 para transmitir la verdad sobre Dios y sobre nosotros mismos. Con sus ense\u00f1anzas y ejemplos, \u00e9l es el maestro por excelencia, vino a sacarnos de la ignorancia, vino a traer luz a los que yac\u00edan en las tinieblas del error y el pecado. El cristianismo se ve como una nueva filosof\u00eda, una nueva forma de vida. Se trata, por tanto, de seguir sus ense\u00f1anzas, de cumplir su palabra, de convertirse en su fiel disc\u00edpulo, de dejarse formar por este divino pedagogo. Este tema de la obra salvadora como educaci\u00f3n o iluminaci\u00f3n empez\u00f3 a perder fuerza con la cr\u00edtica de Agust\u00edn a los pelagianos, que propon\u00edan la salvaci\u00f3n practicando las ense\u00f1anzas e imitando los ejemplos de Cristo. Para Agust\u00edn, en l\u00ednea con san Pablo en su cr\u00edtica a la confianza en la Ley, se necesitaba algo m\u00e1s transformador, algo que nos liberara del poder del pecado del mundo y as\u00ed nos predispusiera a vivir seg\u00fan las ense\u00f1anzas de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n relacionado con la encarnaci\u00f3n est\u00e1 el tema de la divinizaci\u00f3n o deificaci\u00f3n (RYAN, 2020, p. 94-97). El Verbo se hizo hombre para que los humanos pudi\u00e9ramos volvernos divinos. A trav\u00e9s de la divinizaci\u00f3n, que es m\u00e1s que la justificaci\u00f3n o el perd\u00f3n de los pecados, el ser humano comparte la propia vida de Dios, vive en comuni\u00f3n con \u00e9l, se convierte en hijo por adopci\u00f3n. Es un intercambio maravilloso: Dios se disminuye para compartir la vida humana, con el fin de que podamos compartir la vida divina, que es incorruptible e inmortal. Esta deificaci\u00f3n es posible, por tanto, no por un don natural del hombre, sino por la pura gracia divina, conseguida durante un largo proceso de asimilaci\u00f3n a Cristo mediante el bautismo y la vivencia de los sacramentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia de la soteriolog\u00eda basada en la encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas, con sus subteor\u00edas centradas en la educaci\u00f3n y la divinizaci\u00f3n, no disminuye el impacto de la centralidad de la muerte de Jes\u00fas como predominante en las explicaciones de la acci\u00f3n salv\u00edfica a favor de la humanidad. En su gran explicaci\u00f3n de la obra divina de la encarnaci\u00f3n, as\u00ed lo expresa Atanasio de Alejandr\u00eda (\u2020 373), se\u00f1alando a la muerte salvadora del Se\u00f1or:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viendo a todos los hombres sujetos a la muerte, se compadeci\u00f3 de nuestra raza y de nuestra debilidad; condescendi\u00f3 con nuestra corrupci\u00f3n y no soport\u00f3 que la muerte nos dominara, para que la criatura no pereciera, ni la obra hecha por el Padre en beneficio de los hombres se volviera in\u00fatil. Por eso, el Verbo tom\u00f3 un cuerpo como el nuestro (&#8230;) y lo entreg\u00f3 a la muerte, en beneficio de todos, present\u00e1ndolo al Padre. Actu\u00f3 as\u00ed por filantrop\u00eda. De esta manera, dado que todos en \u00e9l mueren, la sentencia de corrupci\u00f3n pronunciada contra los hombres ser\u00e1 abrogada, despu\u00e9s de haber sido plenamente consumada en el cuerpo del Se\u00f1or (ATANASIO, 2002, p. 134-135).<\/p>\n<\/blockquote>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>4 <\/strong><strong>Salvaci\u00f3n mediante el ministerio p\u00fablico del Enviado del Padre<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra forma de presentar la salvaci\u00f3n en Jesucristo se centra en su ministerio p\u00fablico, en particular la proclamaci\u00f3n del Reino de Dios (RYAN, 2020, p. 55-59). En el discurso program\u00e1tico al inicio de su ministerio (Lc 4,18-19), Jes\u00fas se presenta como enviado del Padre, diciendo a lo que ha venido: para llevar la buena nueva a los pobres, liberar a los presos, devolver la vista a los ciegos, proclama el a\u00f1o de la gracia del Se\u00f1or. A lo largo de su ministerio p\u00fablico, Jes\u00fas sana a los enfermos, echa fuera demonios, perdona a los pecadores, satisface el hambre de multitudes, llama a hombres sencillos y rudos a ser sus ap\u00f3stoles, incluye mujeres en su grupo de seguidores, toma partido por los pobres y excluidos de la religi\u00f3n y sociedad (FELLER, 1995, p. 55-74). En Jes\u00fas de Nazaret, Dios se hizo cercano y compa\u00f1ero de los marginados y oprimidos de todo tipo. No vino \u201cpara juzgar al mundo, sino para salvarlo\u201d (Jn 12, 47). Los excluidos de la vida religiosa y social eran los favoritos de Jes\u00fas, destinatarios del anuncio del Reino, elegidos como sujetos en la construcci\u00f3n del nuevo Pueblo de Dios, camino privilegiado de la revelaci\u00f3n de Dios a todos. En la opci\u00f3n de Jes\u00fas por los pobres se descubre la voluntad divina para la salvaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El anuncio del Reino de Dios por Jes\u00fas indica que algo no est\u00e1 bien en la historia humana: hay personas en situaci\u00f3n de no salvaci\u00f3n, hay poderes activos en la obra de la creaci\u00f3n divina que se oponen a Dios, hay agentes humanos que, aunque creados por Dios y para Dios, act\u00faan en contra del ser y actuar de Dios. En el anuncio del Reino de Dios, que est\u00e1 intr\u00ednsecamente ligado a su persona, Jes\u00fas est\u00e1 indicando que Dios viene a salvar. Es cierto que \u201cel mensaje de Jes\u00fas se centr\u00f3 en una futura venida de Dios para reinar, un tiempo en el que se manifestar\u00eda en toda su trascendente gloria y fuerza para reunir y salvar a su pueblo pecador pero arrepentido de Israel\u201d (MEIER, 1997, p. 91). Pero el Reino de Dios no solo ten\u00eda una dimensi\u00f3n futura; ya estaba sucediendo, ya estaba presente en la persona misma, en las palabras y acciones salvadoras de Jes\u00fas, que<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">apunta al poder soberano de Dios, claramente revelado en los exorcismos (y en otras obras salvadoras) que \u00e9l realiza y que muestran plenamente que el Reino de Dios ya ha llegado, al menos para aquellos que han experimentado la poderosa manifestaci\u00f3n de Dios en su propia vida. carne. derrotando al mal (MEIER, 1997, p. 256).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para mayor claridad, podr\u00edamos decir que el Reino de Dios predicado por Jes\u00fas es la realizaci\u00f3n de sue\u00f1os divinos, transformados en sue\u00f1os humanos, en tres grandes condiciones que expresan la realidad de la salvaci\u00f3n. Tres condiciones, que no son mutuamente excluyentes, no son escalonadas, sino que se exigen mutuamente. Existe una condici\u00f3n m\u00ednima, que se manifiesta en el cuidado de la vida f\u00edsica, en la salud y bienestar del cuerpo, en la posesi\u00f3n de los bienes materiales necesarios para la integridad de la existencia: alimentaci\u00f3n, hogar, salud, trabajo, seguridad, etc. Gran parte de la obra de Jes\u00fas se centr\u00f3 en la soluci\u00f3n-salvaci\u00f3n de problemas f\u00edsicos y materiales: curaci\u00f3n de enfermedades, multiplicaci\u00f3n de los panes, exorcismos. De hecho, sin esta condici\u00f3n m\u00ednima, el Reino de Dios no tiene fundamento, no tiene sustentaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo ser feliz sin las condiciones m\u00ednimas para una vida digna? Pero esto no es suficiente. La felicidad humana apunta a una expresi\u00f3n m\u00e1s densa de salvaci\u00f3n. Hay una condici\u00f3n media, que se manifiesta en el cultivo del esp\u00edritu, en el acceso a la educaci\u00f3n, en la libertad de circulaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n, en las expresiones art\u00edsticas, deportivas, culturales, en la promoci\u00f3n de los derechos humanos, personales y sociales, en la construcci\u00f3n de ciudadan\u00eda, en organizaci\u00f3n democr\u00e1tica, seguridad y paz. Aqu\u00ed tambi\u00e9n vemos la predicaci\u00f3n y la acci\u00f3n de Jes\u00fas: las bienaventuranzas, el mandamiento de amar al pr\u00f3jimo, las par\u00e1bolas, la acogida y el perd\u00f3n de los pecadores, la vida de oraci\u00f3n. De hecho, \u00bfde qu\u00e9 sirve comer si no hay tranquilidad y paz, si no hay comuni\u00f3n? Pero la posesi\u00f3n de bienes materiales y espirituales es todav\u00eda poco para la felicidad humana. El ser humano tiene en s\u00ed mismo el deseo de lo absoluto, de la salvaci\u00f3n eterna, un vac\u00edo que s\u00f3lo se llenar\u00e1 en el encuentro definitivo con Dios. Existe, por tanto, una condici\u00f3n m\u00e1xima y final para la realizaci\u00f3n del Reino de Dios, que Jes\u00fas se\u00f1al\u00f3 sin ambig\u00fcedades: la resurrecci\u00f3n final, la posesi\u00f3n de los bienes eternos, la vida eterna, la feliz convivencia en el cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Reino de Dios es el mismo Jes\u00fas, en su forma de ser y de actuar. \u00c9l es el mediador supremo de la felicidad humana, de las salvaciones hist\u00f3ricas y la salvaci\u00f3n eterna. Es el Reino de Dios entre nosotros (Lc 17,21). En su persona y en su praxis se anunci\u00f3 e inici\u00f3 el Reino, se cumpli\u00f3 la salvaci\u00f3n, aunque en forma embrionaria, a favor de los \u00faltimos y, a partir de ellos, a favor de todos.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Salvaci\u00f3n mediante la muerte y resurrecci\u00f3n del Redentor<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas no muri\u00f3 por casualidad, enfermedad o accidente. Aunque la comunidad cristiana dir\u00e1 que su cruz se explica por los designios de la presciencia de Dios (Hch 2,23; 4,28), es necesario considerar los factores hist\u00f3ricos. Jes\u00fas fue condenado a muerte por el anuncio del Reino de Dios, que tambi\u00e9n implicaba el anuncio de otra imagen de Dios. Ya sea la proclamaci\u00f3n del Reino de inclusi\u00f3n e igualdad, de perd\u00f3n y libertad, o la proclamaci\u00f3n de Dios como Padre de ternura, compasi\u00f3n y misericordia, esto molest\u00f3 a los l\u00edderes religiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el inicio de su ministerio p\u00fablico y a lo largo de su misi\u00f3n de anunciar el Reino y denunciar las pr\u00e1cticas id\u00f3latras anti-reino propagadas por los l\u00edderes religiosos, Jes\u00fas fue perseguido. Se hizo cada vez m\u00e1s claro, para Jes\u00fas, la percepci\u00f3n de que la realizaci\u00f3n de la voluntad del Padre tendr\u00eda que implicar la entrega de su vida. Aunque los evangelios reflejan la interpretaci\u00f3n de las comunidades cristianas, hay evidencia s\u00f3lida de que el Jes\u00fas terrenal revel\u00f3 ser consciente del significado salvador de su muerte (RYAN, 2020, p. 60-64). Esto es lo que se puede ver en la indicaci\u00f3n de que no vino para ser servido sino para servir (Mc 10,45), en los anuncios de la pasi\u00f3n (Mc 8,31; 9,31; 10,32-34), en los relatos de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, en los que manifiesta la confianza de que su muerte servir\u00e1 para la restauraci\u00f3n de Israel y la renovaci\u00f3n de la alianza divina (Mt 26,26-30; Mc 14,22-26; Lc 22,14-20), y en la oraci\u00f3n en Getseman\u00ed, en la que entrega su vida al que llam\u00f3 Abba (Mt 26,36-45; Mc 14,32-42; Lc 22,39-46). El mismo Jes\u00fas, y no solo la comunidad cristiana, debe haber le\u00eddo su muerte a la luz de los textos prof\u00e9ticos: el martirio de un jud\u00edo fiel pod\u00eda expiar los pecados del pueblo (2Mc 7, 37-38), el suplicio del siervo sufridor ejerce el papel de sufrimiento vicario en el plan de Dios (Is 52,13\u201353,12). La confesi\u00f3n de fe de los primeros cristianos de que la muerte de Jes\u00fas ten\u00eda poder salvador (1 Ts 5:10; Rm 4,25; 1Cor 15,3) se bas\u00f3 ciertamente en las actitudes y palabras del mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.1 La muerte como ofrenda de sacrificio<\/em><\/strong><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vinculada a la muerte, la idea del sacrificio fue muy \u00fatil para que los Santos Padres explicaran c\u00f3mo se produce la salvaci\u00f3n de la humanidad a trav\u00e9s de Jesucristo (RYAN, 2020, p. 97-100). Clemente de Roma ense\u00f1\u00f3 que la sangre de Cristo era preciosa para el Padre, ya que fue derramada para la expiaci\u00f3n del pecado humano y trajo la gracia del arrepentimiento. Atanasio ense\u00f1\u00f3 que Jes\u00fas, ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismo como sacrificio sin tacha, se entreg\u00f3 a la muerte en lugar de todos los seres humanos, para ajustar cuentas con la muerte y liberarlos de las consecuencias de la primera transgresi\u00f3n. Seg\u00fan Ambrosio, por su propia ofrenda, Jes\u00fas redimi\u00f3 la carne humana, que estaba sujeta al pecado. Juan Cris\u00f3stomo, en sus homil\u00edas sobre la Carta a los Hebreos, se refiere a la muerte de Cristo como un sacrificio de propiciaci\u00f3n para comprar el fin de la ira de Dios. De otra manera, Agust\u00edn afirma que el sacrificio de Cristo no fue para apaciguar la ira de un Dios furioso, sino una consecuencia de su encarnaci\u00f3n, que implic\u00f3 la manifestaci\u00f3n de su plena solidaridad, hasta la muerte de cruz, con la humanidad herida y perdida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como sacrificio de Cristo, la comunidad cristiana tambi\u00e9n se ofrece en sacrificio en la Eucarist\u00eda, a trav\u00e9s del sumo sacerdote Jesucristo, que se ofreci\u00f3 a Dios en su pasi\u00f3n por nosotros, en forma de siervo, para que pudi\u00e9ramos participar de su cabeza gloriosa y, as\u00ed, practicar las buenas obras que son el verdadero sacrificio para ofrecer a Dios.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.2 La muerte como expiaci\u00f3n por los pecados<\/em><\/strong><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como \u00fanico, verdadero, sumo y eterno sacerdote, Cristo se ofrece a s\u00ed mismo como v\u00edctima pascual. As\u00ed, supera la instituci\u00f3n cultual del Antiguo Testamento, ligada al Templo y los sacrificios, indicando que, como la Ley, tampoco el culto salva. El \u00fanico acto salv\u00edfico para asegurar, de una vez por todas (Hb 7,27; 9,12.26.28; 10,10), el perd\u00f3n de los pecados y la comuni\u00f3n con Dios es la muerte en sacrificio de Jes\u00fas, que vino a servir y a dar. su vida por nosotros (Mt 20,28), para derramar su sangre y purificarnos del pecado (1 Jn 1, 7), para rescatarnos a todos del poder del mal (1Tm 2: 6). En lugar de una acci\u00f3n sagrada realizada en el recinto del Templo y con rituales precisos (Lv 1-15) que mediar\u00edan el deseo humano de expiaci\u00f3n (Hb 9,1-10), el sacrificio de Jes\u00fas tiene lugar fuera del Templo y de la ciudad santa, como el asesinato de un malhechor (Hb 13,12). Este es el verdadero culto a Dios, que responde plenamente a los anhelos de expiaci\u00f3n, ya que abre el camino al descanso divino y la herencia eterna. El gran ritual de expiaci\u00f3n, que ten\u00eda como objetivo liberar a Israel de sus pecados y restaurar la alianza del pueblo con Dios (Lv 16), se realiza definitivamente en Jesucristo, quien carg\u00f3 con el pecado del mundo y lo expi\u00f3 con su propia sangre (Hb 9, 6-14). La pr\u00e1ctica sacrificial de animales es reemplazada por la ofrenda de un solo mediador entre Dios y los seres humanos (Hb 9,1-15), el \u00fanico santuario, el \u00fanico sacerdote, el \u00fanico sacrificio realmente agradable a Dios, no el sacrificio simb\u00f3lico celebrado con ritos religiosos, sino el verdadero sacrificio de toda una vida en favor de los hermanos. Con su muerte en sacrificio en la cruz, Cristo vence todos los ritos y sacrificios del antiguo pacto (Hb 10, 1-10). \u201cAs\u00ed suprime lo primero para establecer lo segundo\u201d (Hb 10, 9). Por tanto, la ciudad nueva, la Iglesia, el cielo, no necesita santuario, \u201cporque su santuario es el Se\u00f1or mismo, Dios Todopoderoso y el Cordero\u201d (Ap 21, 22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed la invitaci\u00f3n a los cristianos a superar la negligencia (Hb 2,1), la incredulidad (Hb 3,12-13), la inmadurez espiritual (Hb 5,11-12) y a salir del recinto sagrado (Hb 13,13) para entrar en contacto con el mundo donde se encuentra el Cristo humillado, que no se averg\u00fcenza de ser nuestro hermano (Hb 2,11) y sigue cargando su cruz entre los pobres. As\u00ed, los fieles alcanzan la salvaci\u00f3n asemej\u00e1ndose a Jes\u00fas, en la pr\u00e1ctica del amor al pr\u00f3jimo, en el amor hasta el final, hasta la entrega de la propia vida.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.3 La muerte como pago de rescate del cautiverio<\/em><\/strong><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de la idea de sacrificio, los Santos Padres tambi\u00e9n utilizaron la noci\u00f3n de rescate para presentar su explicaci\u00f3n soteriol\u00f3gica. Utilizando el pasaje de Mc 10,45 (\u201cel Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos\u201d), algunos Padres de la Iglesia ense\u00f1an que, con su muerte y resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas triunfa sobre el mal y rescata a la humanidad que estaba cautiva, bajo el poder del diablo. Gregorio de Niza afirma que la humanidad, con el pecado, se hab\u00eda vendido a Satan\u00e1s, quien lleg\u00f3 a tener derecho sobre nosotros. Por tanto, por una cuesti\u00f3n de justicia, Dios necesitaba darle al diablo, se\u00f1or de la humanidad, la oportunidad de pedir lo que quisiese como precio por el rescate de los seres humanos. El diablo pidi\u00f3 lo que era m\u00e1s valioso que la raza humana: la sangre del Nazareno, nacido de una virgen y hacedor de tantos milagros. Pero se enga\u00f1\u00f3 porque no hab\u00eda visto a la divinidad escondida dentro de la humanidad del Se\u00f1or. Al resucitar de entre los muertos, Jes\u00fas enga\u00f1a al diablo y lo vence, y, uniendo a toda la raza humana a su cuerpo, los rescata del cautiverio diab\u00f3lico. Para Agust\u00edn, el diablo adquiri\u00f3 derechos sobre la humanidad a trav\u00e9s del pecado de los primeros padres. Por un acto de justicia y no de poder, Dios libera al g\u00e9nero humano con la humildad de Cristo en la encarnaci\u00f3n, cuando no solo se asemeja a nosotros, sino que, aunque inocente, tambi\u00e9n asume nuestro sufrimiento. Al matar a un hombre inocente, el diablo perdi\u00f3 sus derechos sobre la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esta idea de rescate no fue asimilada por todos. Gregorio de Nazianzo considera un ultraje espantoso imaginar que la sangre de Cristo fue el pago dado al diablo por la liberaci\u00f3n del hombre; De manera diferente, entendi\u00f3 que el Padre acept\u00f3 la ofrenda gratuita de Cristo no a petici\u00f3n del diablo, sino porque, en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, la humanidad deb\u00eda ser santificada por la humanidad de Dios, para que \u00e9l pudiera librarnos venciendo el poder del tirano y llevarnos hasta \u00e9l por la mediaci\u00f3n del Hijo.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.4 La muerte como prestaci\u00f3n de satisfacci\u00f3n a Dios<\/em><\/strong><\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Anselmo da Canterbury, tenemos la transici\u00f3n del uso de im\u00e1genes o met\u00e1foras a la elaboraci\u00f3n de una teor\u00eda soteriol\u00f3gica de la satisfacci\u00f3n (RYAN, 2020, p. 109-121). \u00c9l quiere ofrecer una elucidaci\u00f3n racional de los misterios de la fe y responder a los pensadores jud\u00edos que encontraron la idea de la encarnaci\u00f3n ofensiva para la dignidad e impasibilidad de Dios. De ah\u00ed el t\u00edtulo de su obra principal: <em>Cur Deus homo?<\/em> (\u00bfPor qu\u00e9 Dios se hizo hombre?). Su argumento soteriol\u00f3gico se contextualiza en el per\u00edodo feudal, en el que el sometimiento a la voluntad de la autoridad superior era fundamental para el mantenimiento del orden social y, por tanto, en caso de ofensa a la autoridad, se encontraba la satisfacci\u00f3n correspondiente al estatus social del ofendido. Se sit\u00faa en el contexto del sistema penitencial, en el que se prescrib\u00edan penitencias por pecados espec\u00edficos con vistas a la satisfacci\u00f3n de la reparaci\u00f3n de los pecados. La satisfacci\u00f3n ofrecida por el ofensor a la autoridad y por el pecador a Dios se convirti\u00f3 en una analog\u00eda natural para explicar el sacrificio de Cristo por la redenci\u00f3n de la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anselmo presupone la creencia cristiana de que Dios cre\u00f3 a la humanidad para la felicidad eterna, lo que requiere la completa sumisi\u00f3n de la voluntad humana a los planes divinos. Al pecar, todos rechazaron esta sumisi\u00f3n, deshonrando a Dios y, en consecuencia, perturbando el orden del universo. La superaci\u00f3n del pecado, por lo tanto, implica la restauraci\u00f3n del honor divino y la restauraci\u00f3n de la armon\u00eda del universo. Para ello hay dos caminos, el castigo divino o el dar satisfacci\u00f3n a Dios. El castigo es una idea inconcebible, ya que contradice el deseo divino de que todos alcancen la bienaventuranza eterna. La provisi\u00f3n de satisfacci\u00f3n por parte del ser humano es imposible, ya que siendo infinita la dignidad de Dios, la ofensa contra \u00e9l tambi\u00e9n es infinita y, por tanto, la humanidad es incapaz de cubrir la distancia entre el pecado cometido y el honor ofendido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por justicia y por respeto a la libertad y responsabilidad humanas, Dios no puede ignorar la ofensa y, por tanto, la exigencia de satisfacci\u00f3n. Por misericordia, Dios quiere llevar a cabo su plan de tener a todos con \u00e9l en la felicidad eterna. La salida del impasse se encuentra en la encarnaci\u00f3n de Dios. La prestaci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n ser\u00e1 hecha por alguien que es al mismo tiempo perfecto Dios y perfecto hombre. La deuda la paga uno de la raza humana que, siendo Dios, se presenta como una ofrenda correspondiente al <em>status<\/em> divino de aquel cuyo honor ha sido ofendido. Dado que la muerte es efecto del pecado, el Hijo eterno de Dios no necesitaba morir, sino que deseaba entregarse libremente a la muerte para satisfacer el honor divino; por este acto extremo de libertad personal y obediencia al Padre, su auto-ofrenda tiene un valor infinito, mayor que todo el pecado de la humanidad. Su muerte da la debida satisfacci\u00f3n a Dios y trae consigo la redenci\u00f3n de toda la raza humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con ligeros matices de diferencia, Aquino abraza la teor\u00eda de la satisfacci\u00f3n, al tiempo que considera que<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sufriendo por amor y obediencia, Cristo ofreci\u00f3 a Dios m\u00e1s de lo que exig\u00eda la compensaci\u00f3n por todas las ofensas de la humanidad. (&#8230;) Por tanto, la pasi\u00f3n de Cristo fue una satisfacci\u00f3n por los pecados humanos no solo suficiente, sino sobreabundante (TOM\u00c1S DE AQUINO, 2002, p. 693)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas explicaciones de la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de la muerte (sacrificio, expiaci\u00f3n, rescate, satisfacci\u00f3n) siempre se correlacionan con la resurrecci\u00f3n. Si Cristo no hubiera resucitado, su muerte no tendr\u00eda poder salvador. El primer efecto salvador de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or se manifest\u00f3 en los disc\u00edpulos. La experiencia pascual del encuentro con Cristo resucitado hizo que los disc\u00edpulos vivieran tambi\u00e9n su particular Pascua: de asustados y encerrados en casa, se volvieron valientes y atrevidos al anunciar la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Comenzaron a profesar la inauguraci\u00f3n, aunque provisional, del Reino de Dios predicado por Jes\u00fas. La muerte del maestro fue aceptada por el Padre, que se veng\u00f3 de los amos y asesinos, liberando a la v\u00edctima del poder de la muerte y d\u00e1ndole una nueva forma de vida. Por lo tanto, la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas revela el significado universal de la persona, el mensaje y la obra salvadora de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como no es posible entender el ministerio p\u00fablico del anuncio del Reino sin el destino de muerte, tampoco es posible separar la muerte de la resurrecci\u00f3n. Una interpretaci\u00f3n soteriol\u00f3gica de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas surgi\u00f3 muy temprano en la comunidad, como dos eventos que se explican entre s\u00ed: en Jes\u00fas no hay muerte sin resurrecci\u00f3n, no hay resurrecci\u00f3n sin muerte. Su muerte se ve no solo como un evento hist\u00f3rico, sino como un evento salvador: muri\u00f3 por nuestros pecados, como parte integrante de la voluntad salv\u00edfica de Dios. Su resurrecci\u00f3n, en relaci\u00f3n con la muerte, se considera intr\u00ednseca a la revelaci\u00f3n del designio salv\u00edfico de Dios.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Salvaci\u00f3n mediante la recapitulaci\u00f3n de Cristo Cabeza<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">La renovaci\u00f3n de la humanidad y del mundo es uno de los conceptos soteriol\u00f3gicos centrales del Nuevo Testamento. Los primeros cristianos estaban convencidos de que en Cristo la humanidad y la historia ten\u00edan un nuevo comienzo. En el himno cristol\u00f3gico de la Carta a los Efesios (3, 1-10), Pablo bendice a Dios porque en Cristo se recapitulan todas las cosas. Esta doctrina se basa b\u00edblicamente en la ense\u00f1anza paulina del nuevo Ad\u00e1n (Rm 5, 12-21; 1Cor 15, 20-28. 45-49), que supera en gracia y salvaci\u00f3n los efectos nocivos del pecado del primer Ad\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ireneo de Lyon desarroll\u00f3 especialmente la doctrina de la recapitulaci\u00f3n. (RYAN, 2020, p. 90-92). Contra el pensamiento gn\u00f3stico, la recapitulaci\u00f3n lleva la intenci\u00f3n de unir creaci\u00f3n y redenci\u00f3n: la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios en Cristo comienza con la creaci\u00f3n, contin\u00faa con la redenci\u00f3n y se realiza plenamente en la recapitulaci\u00f3n. Seg\u00fan Ireneo, cuando el Verbo divino se hizo carne, uni\u00f3 a toda la humanidad, santific\u00f3 todas las etapas de la vida humana y as\u00ed inaugur\u00f3 una raza redimida. Como cabeza de la Iglesia y de la humanidad, con su obediencia rompi\u00f3 los lazos que nos ataban a la desobediencia y reorient\u00f3 todas las cosas hacia \u00e9l. Ahora, todos los seres humanos, e incluso todas las cosas, est\u00e1n orientadas hacia Cristo, encuentran su sentido en Cristo, han sido recapituladas, encabezadas en Cristo (IRINEU, 1995, p 349-351). Por su obediencia, Cristo devuelve a la humanidad la semejanza divina que se hab\u00eda perdido por la desobediencia, incorporando en s\u00ed toda la historia humana. Si la desobediencia del primer Ad\u00e1n fue de alcance universal, la obediencia del nuevo Ad\u00e1n tiene un alcance a\u00fan mayor y abarca a todos, convirti\u00e9ndose en el punto m\u00e1s alto de la historia humana. Complet\u00f3 todo el camino de la historia, asumiendo la condici\u00f3n humana en todas sus dimensiones, pero sin contaminarla con el pecado (Hb 4, 15). Aunque no hab\u00eda pecado en \u00e9l (1 Jn 3,5; 1 Pd 2,22), se hizo pecado por nosotros para que fu\u00e9ramos justificados (2 Cor 5,21). As\u00ed, Jesucristo imprime en la humanidad su victoria sobre el mal, el pecado y la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta perspectiva de la salvaci\u00f3n por recapitulaci\u00f3n, que, teniendo sus or\u00edgenes en el Oriente cristiano, transcurri\u00f3 clandestinamente en la teolog\u00eda y espiritualidad occidental, es retomada en los tiempos modernos por un gran n\u00famero de te\u00f3logos. Fue adoptado en sus l\u00edneas generales por <em>Gaudium et Spes<\/em>, donde obtuvo car\u00e1cter oficial en un documento conciliar. Se refleja, por ejemplo, en los cuatro cap\u00edtulos de la parte doctrinal del documento. De hecho, casi como una luz al final del t\u00fanel, que ilumina el camino recorrido anteriormente, Cristo, el Hombre Nuevo (GS 22), ilumina la doctrina sobre la dignidad de la persona humana (GS 12-21); el Verbo Encarnado (GS 32) dilucida la doctrina sobre la comunidad humana (GS 23-31); el Cristo que recapitula el cielo nuevo y la tierra nueva (GS 39) explica el significado de la actividad humana en el mundo (GS 33-38); el Cristo, alfa y omega (GS 45), interpreta el papel de la Iglesia en el mundo (GS 40-44). La perspectiva de la recapitulaci\u00f3n ve el significado de la encarnaci\u00f3n de Cristo no solo en la liberaci\u00f3n del mal, sino sobre todo en la perfecci\u00f3n del bien que est\u00e1 presente en toda la creaci\u00f3n. Incluyendo evidentemente la redenci\u00f3n como liberaci\u00f3n del mal, la perspectiva de recapitular todo en Cristo es m\u00e1s amplia, m\u00e1s optimista, ofrece un mayor aliento m\u00edstico para una teolog\u00eda que dialoga con otras iglesias, religiones y culturas, y est\u00e1 atenta a los grandes desaf\u00edos de la historia.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>7 El anuncio de la salvaci\u00f3n en Cristo en el contexto actual<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al anunciar la salvaci\u00f3n en Cristo en el contexto actual de pobreza creciente, de desmantelamiento de la democracia y las pol\u00edticas p\u00fablicas, de pluralismo religioso y del uso abusivo de la religi\u00f3n para manipular las conciencias para justificar la violencia, la corrupci\u00f3n, el asesinato de inocentes, es necesario tomar en cuenta el presupuesto b\u00e1sico de la unicidad de Jes\u00fas en el contexto de sus relaciones (TAVARES, 2004, p. 515-147), es decir, el regreso al ser humano de Jes\u00fas de Nazaret (TORRES QUEIRUGA, 1999, p. 305-310), a la humanidad de Jes\u00fas como camino para nuestra realizaci\u00f3n personal y para la construcci\u00f3n de un mundo nuevo. Esta concreci\u00f3n hist\u00f3rica es, de hecho, alguien situado en el tiempo y el espacio, un hombre de conflictos, con causas y opciones bien definidas, con relaciones diferenciadas con los pobres y los poderosos, con crisis, renuncias y enigmas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, con pr\u00e1cticas provocativas que lo llevaron a ser condenado a muerte. S\u00f3lo desde la humanidad de Jes\u00fas tendr\u00e1 sentido afirmar el &#8220;misterio de la gracia&#8221; del cristianismo, &#8220;el punto esencial donde el cristianismo se diferencia de otras religiones&#8221;, porque es en el hombre de Nazaret donde se revela la venida de Dios, donde se cumple \u201cel anhelo presente en todas las religiones de la humanidad\u201d; en \u00e9l \u201cel hombre (<em>vivens homo<\/em>) es la epifan\u00eda de la gloria de Dios, llamado a vivir en la plenitud de la vida en Dios\u201d (JO\u00c3O PAULO II, 1994, p. 11-12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del retorno a la humanidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas se comprende mejor la relaci\u00f3n entre la salvaci\u00f3n cristiana y la opci\u00f3n por los pobres (FELLER, 2005, p. 56-78). Es necesario asumir la humanidad de Jes\u00fas en lo que se revel\u00f3 de m\u00e1s dram\u00e1tica, hasta el punto de que sea posible afirmar que este hombre es Dios y, por tanto, el salvador de la humanidad. El Dios del judeocristianismo es un Dios que busca al ser humano, que viene al encuentro de cada ser humano y de la humanidad en general. Hasta el punto de convertirse en uno de los nuestros. La fe cristiana confiesa que, para conocerla, el ser humano necesita la ayuda especial de una revelaci\u00f3n. No fue con la sabidur\u00eda del mundo, con el poder del dinero y el poder del mando que el cristianismo logr\u00f3 llegar a todos los pueblos. Tampoco hoy, no ser\u00e1 con la fuerza de la raz\u00f3n, de la ley, del triunfo, que siempre albergan pretensiones de exclusividad, como el cristianismo lograr\u00e1 proponer la salvaci\u00f3n de Cristo a los pobres, a los miembros de otras religiones, a la sociedad secular. Pero, s\u00ed, desde la peque\u00f1ez, la pobreza y el martirio. Estas actitudes nos recuerdan que \u201cel servicio de la misi\u00f3n es la alegr\u00eda de una Iglesia que anuncia al ser humano de hoy que es hijo de Dios en Cristo, comprometido con la liberaci\u00f3n de todo hombre y de todos los hombres\u201d. (MARADIAGA, 2004, p. 57).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, inspirada en la historia centenaria de la caridad cristiana, en las acciones pastorales de las comunidades eclesiales de base y en las ense\u00f1anzas del episcopado latinoamericano, centr\u00f3 su reflexi\u00f3n en la opci\u00f3n por los pobres. As\u00ed, sistematiz\u00f3 el mensaje del cristianismo en torno al lugar central que ocupan los pobres, preferidos del mensaje y la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas de Nazaret. El mensaje de salvaci\u00f3n en Jesucristo tambi\u00e9n se comprende a trav\u00e9s de la opci\u00f3n por los pobres. La centralidad de los pobres como destinatarios y, a partir de entonces, tambi\u00e9n sujetos del Reino de Dios, se convierte en clave para comprender la amplitud de ese mismo Reino, en pro de la inclusi\u00f3n, en \u00e9l, de personas de todos los pueblos, culturas y culturas. religiones (AQUINO J\u00daNIOR, 2004, p. 515-554). Para comprender esta centralidad, vale la pena citar al ex\u00e9geta alem\u00e1n J. Jerem\u00edas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al constatar que Jes\u00fas proclam\u00f3 el amanecer de la consumaci\u00f3n del mundo, a\u00fan no hemos descrito completamente su predicaci\u00f3n de la <em>basilea<\/em>. Al contrario, todav\u00eda no hemos mencionado el rasgo esencial (&#8230;) el ofrecimiento de salvaci\u00f3n que Jes\u00fas hace a los pobres (&#8230;). El Reino pertenece <em>\u00fanicamente a los pobres<\/em>. (JEREMIAS apud SOBRINO, 1994, p. 124)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pobres son, de hecho, los primeros y \u00fanicos destinatarios del mensaje de Jes\u00fas, ungido por el Esp\u00edritu \u201cpara anunciar la Buena Nueva a los pobres\u201d (Lc 4,18). Una se\u00f1al de que Jes\u00fas es el Mes\u00edas es: \u201ca los pobres se anuncia la Buena Nueva (Lc 7,22; Mt 11,5). La primera bienaventuranza de Jes\u00fas es: \u201cBienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios\u201d (Lc 6,20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde esta centralidad de los pobres para la comprensi\u00f3n y pr\u00e1ctica del Reino de Dios, es necesario comprender la parcialidad del propio Reino de Dios (SOBRINO, 1994, p. 128-131). Como realidad escatol\u00f3gica, el plan salv\u00edfico de Dios para la humanidad y toda la creaci\u00f3n, el Reino es universal, abierto a todas las personas y todos los pueblos. Revelado al pueblo jud\u00edo, el Reino se abri\u00f3 entonces a todas las naciones, a toda criatura (Mc 16,15). Esta apertura tuvo lugar, sin embargo, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de los pobres. No fueron los l\u00edderes religiosos y pol\u00edticos los que aceptaron y propagaron el movimiento de Jes\u00fas. Por el contrario, si hubiera sido por ellos, el Reino de Dios habr\u00eda sido sofocado como su predicador fue rechazado y asesinado. Si el Reino de Dios ha continuado en la historia, su apertura a los pueblos, con posibilidad de inserci\u00f3n en todas las culturas y di\u00e1logo con todas las religiones, se debe, en t\u00e9rminos de acci\u00f3n humana, a los pobres de Israel. De la parcialidad a favor de los pobres, el Reino se abri\u00f3 a todos los pueblos (AQUINO J\u00daNIOR, 2004, p. 518; FRAIJO, 2002).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta totalidad, por tanto, no se entender\u00e1 propiamente fuera de la parcialidad de los pobres, porque en ellos, como en el siervo sufriente Jes\u00fas de Nazaret, Dios sigue revel\u00e1ndose a nosotros.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos pobres aparece el rostro de Dios, la divinidad escarnecida. Que los seres humanos podamos ver algo de Dios en ellos no es programable, pero sucede. Algunos solo parecen expresar el no tener figura humana, no atesorar su condici\u00f3n divina, que les viene con la creaci\u00f3n. Estos pobres, como el Hijo amado, hacen a Dios presente, silencioso y oculto, pero en \u00faltima instancia Dios. (SOBRINO, 2000, p. 290)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Ya en el Antiguo Testamento, Yahv\u00e9 se hab\u00eda revelado como el Dios de un pueblo oprimido. Esta parcialidad no solo no se niega, sino que se corrobora en el Nuevo Testamento. Encontramos en la Escritura una serie de preferencias de Dios, que revela su parcialidad a favor de unos, precisamente al revelar su oposici\u00f3n a otros.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta parcialidad es una mediaci\u00f3n esencial de su propia revelaci\u00f3n. Dios no se revela, primero, como \u00e9l es, y luego se muestra parcial hacia los oprimidos. Es m\u00e1s bien <em>en y a trav\u00e9s de<\/em> su parcialidad hacia los oprimidos como Dios revela su propia realidad. (SOBRINO, 1994, p. 129)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios revela su ser, qui\u00e9n es y c\u00f3mo es, a trav\u00e9s de sus acciones. Si su acci\u00f3n se centra en la liberaci\u00f3n de los pobres, entonces hay que concluir que el ser de Dios est\u00e1 marcado por la sencillez y la pobreza. Si \u201cDios es Amor\u201d (1 Jn 4,16), en su comuni\u00f3n de amor no hay lugar para el orgullo y la arrogancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivida en Dios, la historia humana se convierte en un solo camino, un solo devenir humano, asumido irreversiblemente por Cristo, cuya obra salv\u00edfica comienza a abarcar todas las dimensiones de la existencia humana, pero siempre desde las situaciones en las que la vida es m\u00e1s fr\u00e1gil. Por eso,<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">las mediaciones hist\u00f3ricas y pol\u00edticas actuales, valoradas por s\u00ed mismas, cambian la experiencia y la reflexi\u00f3n sobre el misterio oculto todo el tiempo y ahora revelado, sobre el amor del Padre y la fraternidad humana, sobre la salvaci\u00f3n que obra en el tiempo y da su unidad profunda a la historia humana (GUTIERREZ, 1981, p. 96)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios mismo, que se revela en la historia de los pobres de Nazaret en particular y de los pobres en general, quiere que los acontecimientos de la historia sean signos de su presencia salv\u00edfica y mediaciones para el encuentro con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta elecci\u00f3n del mismo Dios nos hace ver que es abajo donde no solo est\u00e1n los deseos de libertad, sino tambi\u00e9n las pr\u00e1cticas de liberaci\u00f3n, vividas en la comuni\u00f3n y en el di\u00e1logo entre las personas y los pueblos.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comuni\u00f3n con los dem\u00e1s, esta igualdad que Cristo quiere que vivamos, se descubre por la carne y no por el esp\u00edritu. Es a trav\u00e9s de la carne como Cristo es nuestro hermano, nuestro consangu\u00edneo, igual a nosotros. Y esta fraternidad, la podemos descubrir en el nivel m\u00e1s bajo, en el nivel \u00ednfimo. Mientras haya alguien m\u00e1s abajo que nosotros, mientras haya una cuota de \u201cprofundidad\u201d que no hayamos alcanzado, esto significa que no realizamos toda la fraternidad. (PAOLI, 1983, p. 16)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el esfuerzo por proclamar la salvaci\u00f3n universal en Jesucristo, no se puede menospreciar la memoria y la pr\u00e1ctica de la fe de los pobres que, incluso en su pobreza y debilidad, subvierten el orden del mundo para crear un nuevo orden cultural y religioso (GUTIERREZ , 1981, p. 78-85; 133-139; 245-313; SCANNONE, 1976, p. 217-252), para so\u00f1ar con la globalizaci\u00f3n de la solidaridad, para garantizar en el horizonte de la historia que otro mundo es posible. En el mismo esp\u00edritu de seguimiento de Jes\u00fas y de la opci\u00f3n por los pobres, como criterios b\u00e1sicos para verificar la salvaci\u00f3n universal y eterna, se entiende el dec\u00e1logo, tambi\u00e9n propuesto por el CELAM (2003, p. 213-229), para vivir en este mundo globalizado. la experiencia de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios en nuestra historia: descubrir un <em>ethos<\/em> com\u00fan, una fuerza que une moralmente a personas y grupos, en medio del relativismo \u00e9tico o de la ausencia total de la \u00e9tica; apostar por la caridad, expresada en una opci\u00f3n real por los pobres frente a la exclusi\u00f3n; reconstruir el tejido social, a partir de la importancia de la familia y la comunidad pol\u00edtica; promover una cultura de acogida, hospitalidad y gratuidad; dialogar con las ciencias, culturas y religiones, buscando y valorando un horizonte de crecimiento mutuo; democratizar la comunicaci\u00f3n, especialmente en lo que respecta al intercambio de sentido; fortalecer la globalizaci\u00f3n desde abajo, destacando y ofreciendo alternativas para promover y defender la vida de los excluidos; acompa\u00f1ar las iniciativas de integraci\u00f3n entre los pa\u00edses pobres, con miras a un destino mundial com\u00fan; replanificar la educaci\u00f3n, como apuesta por las nuevas generaciones; promover un nuevo modelo de desarrollo social y ecol\u00f3gicamente sostenible. En todo esto se expresan salvaciones hist\u00f3ricas que son, a su vez, signos de salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ser humano nunca est\u00e1 contento con lo que es o con lo que tiene. Siempre busca algo m\u00e1s. Quiere deshacerse de situaciones insoportables, luchar por una vida m\u00e1s confortable. Desde Medell\u00edn, la teolog\u00eda latinoamericana ha entendido que la salvaci\u00f3n cristiana engloba todos estos sue\u00f1os humanos y apunta a su plena realizaci\u00f3n en la eternidad. Dios est\u00e1 activamente presente en la historia y hace que las luchas humanas por la liberaci\u00f3n social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica tengan significado teol\u00f3gico. La salvaci\u00f3n eterna pasa por liberaciones hist\u00f3ricas, aunque no se reduzca a ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el comienzo del cristianismo, como puede verse en los escritos del Nuevo Testamento, Jes\u00fas es designado como el salvador de la humanidad. La salvaci\u00f3n en Jesucristo constituye el n\u00facleo de la fe cristiana. Ya en el Nuevo Testamento y, a partir de entonces, en las teolog\u00edas de estos veinte siglos, aparecieron varias im\u00e1genes soteriol\u00f3gicas que intentaban explicar c\u00f3mo se produce la salvaci\u00f3n de la humanidad en Cristo. Con un enfoque en la encarnaci\u00f3n del Verbo eterno, se apunta a la educaci\u00f3n o iluminaci\u00f3n de sus fieles y a su divinizaci\u00f3n. El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas y su anuncio del Reino, aunque poco reflejado en estos dos milenios, ha sido pensado en los \u00faltimos tiempos como un lugar expl\u00edcito de la obra salv\u00edfica de Jes\u00fas. La muerte redentora, vista como sacrificio, rescate, satisfacci\u00f3n, gan\u00f3 tanto \u00e9nfasis en la explicaci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Cristo que, aunque siempre fue recordada, en realidad permaneci\u00f3 en la sombra, como ligada a la muerte, sirviendo como su sentido \u00faltimo. La recapitulaci\u00f3n, que tuvo un gran impacto en los dos primeros milenios, vuelve a estar presente en la teolog\u00eda actual, ganando terreno en la teolog\u00eda del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda latinoamericana, con su centralidad en la opci\u00f3n por los pobres, anuncia que la salvaci\u00f3n universal y eterna tiene como punto de partida la concreci\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas de Nazaret, en sus palabras y acciones liberadoras a favor de las multitudes marginadas. A partir de la parcialidad de los pobres, la salvaci\u00f3n llega a todos los pueblos. Desde la historicidad de los gestos liberadores de Jes\u00fas, de la Iglesia y de los pobres, se apunta a la salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Vitor Galdino Feller. ITESC\/FACASC. Texto original en protugu\u00e9s. Recibido:\u00a0 22\/05\/2021. Aprobado:\u00a0 30\/10\/2021. Publicado: 24\/12\/2021.<\/em><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AQUINO J\u00daNIOR, F. Di\u00e1logo inter-religioso a partir dos pobres \u2013 Por uma teologia da liberta\u00e7\u00e3o das religi\u00f5es. <em>Revista Eclesi\u00e1stica Brasileira<\/em>,Petr\u00f3polis, v. 63, n. 252, p. 515-554, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ATAN\u00c1SIO. A encarna\u00e7\u00e3o do Verbo. In: ATAN\u00c1SIO. <em>Contra os pag\u00e3os. <\/em>A encarna\u00e7\u00e3o do Verbo. Apologia do imperador Const\u00e2ncio. Apologia de sua fuga. Vida e conduta de S. Ant\u00e3o. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2002. Cole\u00e7\u00e3o Patr\u00edstica 18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BATTAGLIA, V. <em>Ges\u00f9 Cristo luce del mondo<\/em>. Manuale di cristologia. Roma: Antonianum, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BORDONI, M. Singolarit\u00e0eduniversalit\u00e0 di Ges\u00f9 Cristo nellariflessionecristologicacontempor\u00e2nea. In:CODA, P. (org.).<em>L\u2019Unico e i molti \u2013 <\/em>La salvezzadiGes\u00f9 Cristo e lasfidadel pluralismo. Roma: Lateranense\/Mursia, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CELAM.<em>Globaliza\u00e7\u00e3o e nova evangeliza\u00e7\u00e3o na Am\u00e9rica latina e no Caribe \u2013 <\/em>Reflex\u00f5es do CELAM 1999-2003. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II CONFER\u00caNCIA GERAL DO EPISCOPADO LATINO-AMERICANO. <em>Conclus\u00f5es de Medell\u00edn<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FELLER, V. G. <em>A revela\u00e7\u00e3o de Deus a partir dos exclu\u00eddos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FELLER, V.G. <em>O sentido da salva\u00e7\u00e3o.<\/em> Jesus e as religi\u00f5es. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2005, p. 56-78.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRAIJ\u00d3, M. <em>O cristianismo \u2013 <\/em>Uma aproxima\u00e7\u00e3o ao movimento inspirado em Jesus de Nazar\u00e9. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GALVIN, J. P. Jesus Cristo. In: FIORENZA, F. S.; GALVIN, J.P. <em>Teologia sistem\u00e1tica<\/em>. Perspectivas cat\u00f3lico-romanas. v.I. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GESCH\u00c9, A. <em>Deus para pensar 2 <\/em>\u2013 O ser humano. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GUTI\u00c9RREZ, G. <em>A for\u00e7a hist\u00f3rica dos pobres<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IRINEU. <em>Contra as heresias<\/em>. In: IRINEU DE LI\u00c3O. <em>Livros I, II, III, IV, V<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1995. Cole\u00e7\u00e3o Patr\u00edstica 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JO\u00c3O PAULO II. <em>Carta Apost\u00f3lica <\/em>Tertio Millennio Adveniente<em> sobre a prepara\u00e7\u00e3o para o jubileu do ano 2000<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARADIAGA, O.R. La missi\u00f3n desde la peque\u00f1ez, la pobreza y el mart\u00edrio. <em>Medell\u00edn<\/em>, Bogot\u00e1, v. 30,n. 117, p. 53-66, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MEIER, J. P. <em>Um judeu marginal<\/em>. Repensando o Jesus hist\u00f3rico II\/II: Mensagem. Trad. Laura Rumchinsky. Rio de Janeiro: Imago, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAOLI, A. <em>Em busca da liberdade: <\/em>castidade, obedi\u00eancia, pobreza. 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S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Al preguntarse sobre \u201c\u00bfqu\u00e9 es un falso dios, sino aquel que nos remite a nuestras ideas m\u00edticas todopoderosas y portentosas, totalmente transparentes?\u201d, A. Gesch\u00e9 se refiere a Cristo como aquel que \u201cno quiso vaciar sus propios enigmas\u201d. \u201cGrit\u00f3 en una cruz [\u2026] el enigma de un abandono; descendi\u00f3 a un infierno, el infierno de su muerte, y s\u00f3lo porque entr\u00f3 all\u00ed, porque no rechaz\u00f3 el enigma, es por lo que \u00e9l resucit\u00f3 y recibi\u00f3 respuesta [&#8230;]; renunci\u00f3 a la magia de la omnipotencia y el [&#8230;] milagro [&#8230;] \u00c9l venci\u00f3 porque vivi\u00f3 hasta el final una cierta agon\u00eda del sentido y de la evidencia [&#8230;]. Nos ense\u00f1a que el enigma salva, construye, puede ser saludable [&#8230;] Todos tenemos lutos que trabajar y que no podemos evitar\u201d.(GESCH\u00c9, A. <em>Deus para pensar 2 \u2013 O ser humano<\/em>, p. 20-21)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 \u00bfQu\u00e9 es salvaci\u00f3n? 2 La fe cristiana en Jes\u00fas Salvador 3 Salvaci\u00f3n mediante la Encarnaci\u00f3n del Verbo Divino 4 Salvaci\u00f3n mediante el ministerio p\u00fablico del Enviado del Padre 5 Salvaci\u00f3n mediante la muerte y resurrecci\u00f3n del Redentor 5.1 La muerte como ofrenda de sacrificio 5.2 La muerte como expiaci\u00f3n por los pecados [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[103],"tags":[],"class_list":["post-2490","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-sistematicadogmatica-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2490"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2490\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2494,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2490\/revisions\/2494"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}