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{"id":2050,"date":"2020-12-31T16:54:26","date_gmt":"2020-12-31T18:54:26","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2050"},"modified":"2021-02-10T16:02:02","modified_gmt":"2021-02-10T18:02:02","slug":"memorial-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2050","title":{"rendered":"Memorial\u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">\u00cdndice<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 El concepto b\u00edblico de memorial<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>1.1 Memorial: en el Antiguo Testamento<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>1.2 Memorial: en el Nuevo Testamento<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 El memorial eucar\u00edstico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.1 La memoria y la comprensi\u00f3n mist\u00e9rico-sacramental de la eucarist\u00eda<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.2 La eucarist\u00eda, sacrificio memorial<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.3 En el memorial vivimos el \u201ctiempo sacramental\u201d o \u201ctiempo redimido\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 El concepto b\u00edblico de memorial <\/strong>(cf. CHENDERLIN, 1982; NEUNHEUSER, 1992)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia teol\u00f3gica del concepto de &#8220;memorial&#8221; radica en la orden de Jes\u00fas en la \u00faltima cena, al instituir la Eucarist\u00eda: &#8220;Haced esto en memoria m\u00eda&#8221; (cf. 1Cor 11,24-25; Lc 22,19). Jes\u00fas lo dice en su contexto hist\u00f3rico y cultural, desde el horizonte vetero-testamentario y jud\u00edo que le es propio. Por tanto, es necesario volver a las ra\u00edces b\u00edblicas del memorial\/<em>an\u00e1mnesis<\/em>\/<em>zikkaron<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMemorial\u201d &#8211; y no memoria &#8211; es la mejor traducci\u00f3n de la palabra griega <em>an\u00e1mnesis<\/em> que aparece en las palabras de Jes\u00fas en la \u00daltima Cena al instituir la Eucarist\u00eda y expresa lo que \u00e9l mand\u00f3 hacer cada vez que comemos el pan y bebemos el vino eucar\u00edstico (cf. 1Cor 11,24-25). La palabra griega, a su vez, traduce el t\u00e9rmino hebreo <em>zikkaron<\/em> que se encuentra, por ejemplo, en Ex 12,14, en el relato de la instituci\u00f3n de la cena pascual jud\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.1 Memorial: en el Antiguo Testamento<\/strong><\/em> (cf. EISING, 1977)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que hay que decir es que <em>zakar (qal), mimneiskomai<\/em> (\u201crecordar \/ acordarse\u201d), en la Biblia, no es una mera acci\u00f3n de una subjetividad que se aferra al pasado. No es una retrospecci\u00f3n hist\u00f3rica o psicol\u00f3gica. Se podr\u00eda decir que \u201crecordar\u201d es un <em>verbo performativo<\/em>, realiza algo, expresa una acci\u00f3n con consecuencias para el presente y el futuro y, con ello, una acci\u00f3n que, desde el pasado, irrumpe en el presente, abriendo el futuro. Para mostrar un caso profano, no lit\u00fargico, pensemos en el \u201crecuerdo\u201d del copero del fara\u00f3n en Gn 40,14,23 y 41,9. \u201cAcordarse\u201d de Jos\u00e9 es intervenir en su favor. Cuando el mismo verbo aparece en el contexto religioso del culto o de la oraci\u00f3n, se refuerza su dimensi\u00f3n performativa, porque cuando Dios \u201cse acuerda\u201d, act\u00faa salv\u00edficamente seg\u00fan sus promesas. Basta considerar que, en 68 apariciones veterotestamentarias del verbo <em>zakar<\/em> en <em>qal <\/em>(una de las formas de conjugaci\u00f3n verbal del hebreo), Dios es el sujeto del \u201cacordarse\u201d y el objeto es su acci\u00f3n a favor de la humanidad, y cuando el sujeto de <em>zakar<\/em> es el ser humano, 69 veces el objeto desde el punto de vista gramatical es Dios o su acci\u00f3n salvadora. Esta menci\u00f3n significa que el pasado recordado se vuelve actuante, lleno de eficacia salv\u00edfica. Tal perspectiva se comprueba por lo opuesto, al considerar un texto como Sal 34,17 o 9,7: Dios borra la memoria de los imp\u00edos. Su desaparici\u00f3n, como si nunca hubiera existido, se atribuye a Dios. De esto se sigue que el &#8220;acordarse&#8221; de alguien, por parte de Dios, es algo que pertenece, por as\u00ed decirlo, al orden ontol\u00f3gico, es existir ante Dios y por la acci\u00f3n de Dios. \u201cEl ser humano vive, porque Dios se acuerda de \u00e9l y \u00e9ste tiene el deber de alabar a Dios, recordando sus maravillas\u201d (EISING, 1977, p.586). Por parte de Dios, <em>zakar <\/em>es una acci\u00f3n creadora a favor de su pueblo (cf. EISING, 1977, p.591). El &#8220;acordarse&#8221; es, por tanto, <em>eficaz, produce efecto<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El sujeto de la acci\u00f3n de &#8220;acordarse&#8221; puede ser Dios o el ser humano, pero el complemento, cuando se trata de un contexto religioso, es la alianza, la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios y la respuesta humana positiva o negativa.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, el grupo sem\u00e1ntico en torno a la palabra \u201cmemorial\u201d no debe reducirse a un solo lado, como si un aspecto excluyera al otro. Al afirmar que el memorial tiene como objetivo recordar a Dios, no se excluye que tambi\u00e9n pretende recordar al ser humano y viceversa.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto de la alianza, el grupo de palabras evoca la petici\u00f3n persistente y generalizada, junto con la acci\u00f3n de gracias, en la que el pueblo pide a Dios que [&#8230;] \u201crecuerde sus promesas de la alianza\u201d, una pr\u00e1ctica que, simult\u00e1neamente, enfatiza que los que piden est\u00e1n, ellos mismos, acord\u00e1ndose de esas promesas (CHENDERLIN: 1982, p. 216-217, \u00a7 448).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el concepto de <em>zikkaron<\/em>, a la idea de &#8220;acordarse&#8221; se le a\u00f1ade la idea de \u201csigno\u201d y, por ello, a menudo se vincula con <em>&#8216;\u00f4t<\/em>, signo (cf. Js 4,6.7; Ex 13,9; Nm 17, 3,5; Ex 12,13-14). Y ese signo puede ser tanto para Dios como para el hombre. Y, por tanto, tener el prop\u00f3sito tanto de recordar a Dios como de recordar al ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cRecordar\u201d aparece, por tanto, como una referencia al pasado que se hace en el presente. Pero es preciso a\u00f1adir tambi\u00e9n su intencionalidad con respecto al futuro. Is 47,7 y Qo 11,8, por ejemplo, muestran c\u00f3mo el futuro tambi\u00e9n puede ser objeto del \u201cacordarse\u201d. El futuro puede ser recordado porque seguramente llegar\u00e1 y tendr\u00e1 consecuencias predecibles. O tambi\u00e9n, porque en \u00e9l se cumplir\u00e1n las promesas de Dios, ya conocidas. Al presentificar en el culto la pasada acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios, se actualiza la promesa de salvaci\u00f3n ligada al evento y as\u00ed ya ocurre la salvaci\u00f3n. Lanzar un clamor a Dios que recuerda sus promesas despierta la esperanza: ellas se cumplir\u00e1n. Decir al ser humano que se &#8220;acuerde\u201d de las acciones de Dios en la historia incita a la obediencia, la observancia de los mandamientos y, en consecuencia, a acoger la salvaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La anamnesis es, pues, un \u201cacordarse\u201d del origen que permanece decisivo para el presente y para el futuro. Se recuerda el pasado para interpretar el presente y hacer posible el futuro (cf. FABRY, 1993, p. 590). El culto de Israel es siempre una anamnesis. Las fiestas &#8211;muchas de ellas o incluso todas&#8211; que se originaron de una religi\u00f3n de la naturaleza son historizadas, convirti\u00e9ndose, en el Antiguo Testamento, en anamnesis de las grandes haza\u00f1as de Dios: la liberaci\u00f3n de Egipto (Pascua), la concesi\u00f3n de la Tor\u00e1 (Pentecost\u00e9s), la permanencia del pueblo en el desierto (Fiesta de las Tiendas). De esta forma las fiestas testimonian la presencia permanente de Dios en la historia, conjugando el recuerdo del pasado, el significado permanente y la perspectiva escatol\u00f3gica. As\u00ed se ve que no se trata simplemente de \u00a0dar vueltas alrededor de algo que ya ha pasado, que no vuelve m\u00e1s y est\u00e1 cada vez m\u00e1s lejos, sino que la anamnesis es una fuerza actualizante que revela que la acci\u00f3n de Dios permanece en el presente. Recordar es una mediaci\u00f3n entre la acci\u00f3n de Dios en el pasado que, como tal, permanece en el pasado y no se repite, y la significaci\u00f3n permanente de esa misma acci\u00f3n que tiene sus ra\u00edces y or\u00edgenes en ese pasado que se evoca en la anamnesis y es mediada para nuestros d\u00edas mediante una celebraci\u00f3n o un determinado gesto lit\u00fargico, como la celebraci\u00f3n de la Cena pascual cada a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.2 Memorial: em el Nuevo Testamento<\/strong><\/em> (cf. MICHEL, 1942)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La complejidad de los t\u00e9rminos memorial \/ <em>an\u00e1mnesis<\/em> \/ <em>zikkaron<\/em>, recordar \/ <em>zakar<\/em> \/ <em>mimimneiskomai<\/em> permanece presente en el Nuevo Testamento. \u201cLa palabra de Jes\u00fas muestra su fuerza permaneciendo viva en la memoria de los disc\u00edpulos\u201d (MICHEL 1942, p. 681). Pedro recuerda la profec\u00eda de Jes\u00fas sobre su negaci\u00f3n y, por eso, llora amargamente (cf. Mc 14,72; Mt 26,75; Lc 22,61-62). Pero es especialmente despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n cuando se manifiesta la eficacia del \u201crecuerdo\u201d de los disc\u00edpulos (cf. Lc 24,6.8). El evangelio de Juan insiste en este aspecto como fuente de fe y de conocimiento (cf. Jn 2,22 y 12,16). \u201cAcordarse\u201d es verdadero conocimiento, porque resulta de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu (cf. Jn 14, 26). \u201cEl Esp\u00edritu Santo confirma, consolida, aclara la obra de Jes\u00fas y trae as\u00ed un recuerdo definitivo y concluyente\u201d (MICHEL 1942, p.681). La Tradici\u00f3n, en el sentido teol\u00f3gico fuerte del t\u00e9rmino, es ese \u201cacordarse\u201d que se produce por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la transmisi\u00f3n de la Palabra, en la conformaci\u00f3n cristiana de la existencia a trav\u00e9s del amor al necesitado (cf. Hb 13, 3), en celebraci\u00f3n de la liturgia. No se trata de un recuerdo historizante, ni intelectual o doctrinal, sino de una vivificaci\u00f3n por la Palabra en una experiencia celebrada en la liturgia bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu de Cristo. Es fundamental, para la comprensi\u00f3n del memorial \/ <em>an\u00e1mnesis \/ zikkaron<\/em> en el sentido neotestamentario, esta afirmaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo como fuente y garant\u00eda del realismo salv\u00edfico que en ella se opera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a la obra del Esp\u00edritu Santo, el memorial es eficaz, no corre el peligro de ser la <em>nuda commemoratio<\/em> que el Concilio de Trento excluy\u00f3 como explicaci\u00f3n de lo que ocurre en la Eucarist\u00eda (cf. <em>DH<\/em> n. 1753). Al actuar el Esp\u00edritu de Cristo, se puede reconocer la eficacia del memorial. \u00c9l es capaz de hacer perenne el sacrificio de Cristo y hacernos participantes de su misterio salv\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la temporalidad del memorial, el Nuevo Testamento a\u00f1ade un aspecto nuevo y esencial. Las promesas de Dios se cumplieron definitivamente en Jesucristo (\u00e9l es el &#8220;s\u00ed&#8221; de Dios, cf. 2Cor 1,20), han llegado los tiempos escatol\u00f3gicos (cf. Hb 1,1), el futuro se hace presente, porque en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas los disc\u00edpulos palparon con las manos (cf. 1 Jn 1,1) el futuro que nos aguarda. La memoria es, as\u00ed, tambi\u00e9n &#8220;memoria del futuro&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que tener en cuenta toda esta riqueza sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino b\u00edblico memorial \/ <em>an\u00e1mnesis \/ zikkaron<\/em> para entender el orden en que Jes\u00fas estableci\u00f3 la iteraci\u00f3n del rito creado por \u00e9l en la \u00faltima cena. La interpretaci\u00f3n del orden de iteraci\u00f3n como &#8220;Haced esto para mantener viva mi memoria&#8221; estrecha e incluso tergiversa el sentido de &#8220;memorial&#8221;. Primero, porque entiende &#8220;memoria&#8221; en el sentido psicol\u00f3gico \u00edntimista. Si no se repite siempre lo que hizo Jes\u00fas, caer\u00e1 en el olvido. Se depender\u00eda de la acci\u00f3n humana para mantenerse vivo el recuerdo del Se\u00f1or y su acci\u00f3n salvadora. En este caso, el memorial ser\u00eda una mera acci\u00f3n humana y depender\u00eda de nuestra iniciativa la presentificaci\u00f3n del misterio pascual y nuestra participaci\u00f3n en la salvaci\u00f3n que Cristo nos ha dado. No hacemos el memorial &#8220;para mantener viva la memoria de Jes\u00fas&#8221;, sino que Dios mismo nos convoca (como <em>ekklesia<\/em>) para celebrar el memorial y as\u00ed nos lleva a &#8220;mantener viva la memoria de Jes\u00fas&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras: el memorial es un don. El memorial es la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en el sacramento, en el misterio, en la semejanza, seg\u00fan la din\u00e1mica propia de la acci\u00f3n sacramental (cf. GIRAUDO, 2003, p. 509-512). Es primeramente la acci\u00f3n de Dios la que nos convoca (<em>ek-kles\u00eda<\/em>) para, con la fuerza del Esp\u00edritu Santo, realizar el signo (<em>\u00f4t<\/em>) que es memorial (<em>zikkaron<\/em>) del misterio de Cristo. El signo es el gesto de tomar pan y vino seg\u00fan el mandato de Jes\u00fas. Se convierte en memorial cuando pronunciamos sobre las ofrendas la acci\u00f3n de gracias por la obra salvadora consumada por Cristo. Memorial es pura gracia, porque es obediencia al mandamiento del Se\u00f1or. Es Cristo quien act\u00faa en el Esp\u00edritu Santo para hacernos \u201ccontempor\u00e1neos\u201d del Calvario y del sepulcro del Resucitado, comulgando del pan que hace de nosotros cuerpo de Cristo para ser entregado por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concepto de memorial \/ <em>an\u00e1mnesis \/ zikkaron<\/em> no corresponde, por tanto, al uso com\u00fan del vocabulario de &#8220;recuerdo, memoria&#8221; que denota subjetivismo. En un momento nost\u00e1lgico, vuelvo mi pensamiento al pasado y &#8220;recuerdo&#8221; los momentos alegres o los pasajes dolorosos de la vida. El pasado permanece pasado, el presente se alimenta de un recuerdo que despierta ciertos sentimientos y la vida sigue. Es pura nostalgia. En el contexto b\u00edblico, lit\u00fargico, teol\u00f3gico, memorial es mucho m\u00e1s; es una instituci\u00f3n establecida por Dios que nos remite al pasado, da sentido al presente y nos abre al futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 El memorial eucar\u00edstico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ra\u00edces b\u00edblicas y jud\u00edas del \u201cmemorial\u201d y su uso en el contexto de la instituci\u00f3n de la cena pascual jud\u00eda (cf. Ex 12,14) iluminan la Eucarist\u00eda como Pascua cristiana, ya que es obediencia a la orden de iteraci\u00f3n dada por el Se\u00f1or en la \u00faltima cena que los evangelios sin\u00f3pticos identifican como una cena pascual (cf. GIRAUDO, 2003, p. 127-143. GIRAUDO, 1989, p. 162-186).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.1 El memorial y la comprensi\u00f3n mist\u00e9rico-sacramental de la eucarist\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comprensi\u00f3n jud\u00eda del memorial pascual es muy clara en el dicho atribuido por la tradici\u00f3n talm\u00fadica al rabino Gamaliel, quien ser\u00eda el propio maestro de Pablo en el juda\u00edsmo (cf. Hch 22, 3), o su nieto hom\u00f3nimo. Resume de una manera lapidaria lo que cada jud\u00edo piadoso viv\u00eda al comer anualmente el cordero pascual, los panes \u00e1zimos y hierbas amargas. (cf. GIRAUDO, 2003, p. 112-115; GIRAUDO, 1989, p. 143-146):<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, cada uno est\u00e1 obligado a verse a s\u00ed mismo como habiendo salido <em>\u00e9l mismo<\/em> de Egipto, como se dijo: \u201cEn aquel d\u00eda har\u00e1s saber a tu hijo: <strong>&#8216;Esto es con motivo <\/strong>de lo que <em>hizo conmigo<\/em> el Se\u00f1or (lo que \u00e9l hizo), cuando <em>sal\u00ed <\/em>de Egipto\u201d [Ex 13,8]. El Santo no solo redimi\u00f3 a nuestros padres &#8211; \u00a1bendito sea! &#8211; sino tambi\u00e9n a<em> nosotros<\/em> nos remidi\u00f3 con ellos, como est\u00e1 dicho: \u201cY <em>nos hizo<\/em> salir de all\u00ed, para hacer<em>nos<\/em> venir y dar<em>nos<\/em> la tierra que hab\u00eda prometido a nuestros padres\u201d [Dt 6,23]. (GIRAUDO, 2003, 112s; la negrita es m\u00eda, la cursiva del autor)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero n\u00f3tese lo que est\u00e1 en cursiva, a saber: expresiones que incluyen en el evento fundacional &#8211; la liberaci\u00f3n de Egipto &#8211; a aquel que ahora celebra la Pascua. No fueron solo ellos, nuestros padres, sino nosotros hoy quienes salimos de Egipto; a nosotros el Alt\u00edsimo nos redimi\u00f3. Esta perspectiva se ve confirmada por otro momento del ritual pascual: la alegor\u00eda de los cuatro hijos. El segundo hijo, calificado de malvado, no se incluye a s\u00ed mismo en la salvaci\u00f3n provocada por la liberaci\u00f3n de Egipto y, por tanto, tampoco en la comunidad de Israel, negando as\u00ed sus ra\u00edces. (cf. GIRAUDO, 1989, p. 137; GIRAUDO, 2003, p. 107).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tan fundamental saberse incluido en la celebraci\u00f3n de la intervenci\u00f3n hist\u00f3rica e irrepetible de YHWH que no hacerlo excluye el efecto salvador propio de la acci\u00f3n divina. Se trata, por tanto, de una comprensi\u00f3n mist\u00e9rico-sacramental de la cena pascual, en la que est\u00e1 en juego la noci\u00f3n de memoria sacramental. Este es el primer punto que debemos tener en cuenta para entender la Eucarist\u00eda como memorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo punto para tener en cuenta en la cl\u00e1usula de Gamaliel es lo que est\u00e1 en negrita. Se trata de la interpretaci\u00f3n de Ex 13.8. &#8220;Es por esto&#8221;. Se puede preguntar &#8220;de esto&#8221; \u00bfqu\u00e9? En el caso de la Pascua jud\u00eda: del cordero, del \u00e1zimo y de las hierbas amargas (cf. Ex 12,1-14). Es decir: los elementos esenciales que no pueden faltar en la cena pascual jud\u00eda son los <em>signos sacramentales<\/em> que <em>remiten figurativamente<\/em> a los participantes de la cena, al acontecimiento pascual del paso del Mar Rojo (cf. Ex 14,15-31), acontecimiento \u00fanico e irrepetible. Los comensales de hoy se hacen presentes <em>en misterio<\/em> en el hecho fundacional; son transportados por estos signos al paso del Mar, que, como todo acontecimiento hist\u00f3rico, ya no se puede repetir. La Pascua de hoy es la misma Pascua que la de los padres. En t\u00e9rminos de salvaci\u00f3n, en el plano mist\u00e9rico-sacramental, no hay diferencia entre el cordero, el \u00e1zimo y la hierba amarga de esa \u00faltima cena en Egipto y los mismos elementos de la Pascua actual. Y \u201c<em>es por esto<\/em>\u201d (del cordero, del \u00e1zimo, de la hierba amarga) que el Se\u00f1or nos redimi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta perspectiva de la cena pascual jud\u00eda aclara el sentido de la Eucarist\u00eda. Con la misma intenci\u00f3n de instituir un <em>zikkaron<\/em> \/ memorial \/ <em>an\u00e1mnesis<\/em>, Jes\u00fas parti\u00f3 el pan y distribuy\u00f3 el c\u00e1liz. La perspectiva mist\u00e9rico-sacramental heredada del juda\u00edsmo nos permite comprender el alcance del gesto de Jes\u00fas. Plagiando la amonestaci\u00f3n de Gamaliel, vale la pena decir:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, cada uno de nosotros est\u00e1 obligado a verse a s\u00ed mismo -con los ojos penetrantes de la fe- como habiendo estado all\u00ed en el Calvario el primer Viernes Santo y ante el sepulcro vac\u00edo en la ma\u00f1ana de la resurrecci\u00f3n. Porque no solo estaban nuestros padres all\u00ed; sino tambi\u00e9n todos nosotros, reunidos hoy aqu\u00ed para celebrar la eucarist\u00eda, est\u00e1bamos all\u00ed con ellos, dispuestos a morir en la muerte de Cristo y a resucitar en su resurrecci\u00f3n. (GIRAUDO, 2003, p. 90; GIRAUDO, 1989, p. 116).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los signos del pan y del vino que dej\u00f3 Jes\u00fas, nos hacemos hoy salv\u00edficamente contempor\u00e1neos del acontecimiento redentor de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. En misterio o sacramento, participamos del acontecimiento hist\u00f3rico \u00fanico e irrepetible que nos trajo la redenci\u00f3n. Por este pan y vino en el que se pronunci\u00f3 la acci\u00f3n de gracias del memorial y para los cuales se suplic\u00f3 la venida del Esp\u00edritu Santo, somos verdaderamente transportados &#8211; en la fe &#8211; al evento fundacional y participamos en \u00e9l. \u201cEs por esto\u201d (del signo del pan y del vino en el que se pronunci\u00f3 el memorial de acci\u00f3n de gracias) que somos redimidos (cf. JO\u00c3O PAULO II, 2003, n. 4; GIRAUDO, 2008, p. 51).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La transposici\u00f3n de la mistagog\u00eda jud\u00eda a la Eucarist\u00eda nos permite captar mejor el realismo de la Eucarist\u00eda: a trav\u00e9s del memorial de la entrega del Se\u00f1or bajo los signos del pan y del vino, nos apropiamos de la redenci\u00f3n en Cristo y \u00e9l se hace presente, como el verdadero Cordero que quita el pecado del mundo. Tambi\u00e9n podemos decir: este pan que ahora partimos es el que parti\u00f3 Jes\u00fas, significando prof\u00e9ticamente su cuerpo entregado por nosotros; este vino, que ahora est\u00e1 aqu\u00ed en el c\u00e1liz, es ese vino que Jes\u00fas bebi\u00f3 en la \u00faltima cena, anunciando prof\u00e9ticamente su sangre derramada (cf. GIRAUDO, 1989, p. 221-222. GIRAUDO, 2003, p. 168-169).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.2 La eucarist\u00eda, sacrificio memorial<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el realismo salv\u00edfico del memorial, se puede reconocer la eucarist\u00eda como sacrificio. En este punto, lo primero que hay que hacer es subrayar que el car\u00e1cter sacrificial de la Eucarist\u00eda no resta valor a la unicidad del sacrificio de Cristo. \u00c9l es el \u00fanico sacerdote de la nueva y eterna alianza; su sacrificio tambi\u00e9n es \u00fanico, ya que no es ritual, sino hist\u00f3rico, vivencial, existencial y, como todo hecho hist\u00f3rico, irrepetible. Sin embargo, para expresarlo, el autor de la Ep\u00edstola a los Hebreos hace uso del vocabulario cultural, ritual y sacerdotal, pero lo transforma intr\u00ednsecamente, aplic\u00e1ndolo a la realidad profana de la existencia hist\u00f3rica de Jes\u00fas. La referencia constante al culto lev\u00edtico sirve para distanciarse de \u00e9l y mostrarlo superado por el culto hist\u00f3rico realizado por Jes\u00fas, que culmina con su muerte en la cruz. Como <em>acontecimiento hist\u00f3rico<\/em>, con todos los horrores de las torturas a las que son sometidos los condenados como malhechores, el sacrificio de Cristo es absolutamente irrepetible, sucedi\u00f3 de una vez para siempre (cf. Hb 9,12 y 26) y, con ello, aboli\u00f3 todos los sacrificios. As\u00ed, Cristo es el fin del sacerdocio y los sacrificios, como lo es de la Ley (cf. Rm 10, 4). Fin significa tanto &#8220;t\u00e9rmino&#8221; como &#8220;meta&#8221;. En este sentido, Cristo es el fin y la realizaci\u00f3n de todo sacerdocio, y su vida, que culmina en la cruz y la resurrecci\u00f3n, es el fin y la realizaci\u00f3n de todo sacrificio. En esta condici\u00f3n, se vuelven innecesarios ulteriores sacrificios, porque en su vida realiz\u00f3, escatol\u00f3gicamente, la pretensi\u00f3n de todo acto de sacrificial: presentarnos a Dios y ser acogidos con una mirada ben\u00e9vola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de esta afirmaci\u00f3n irreductible de la unicidad del sacerdocio y del sacrificio de Cristo, se ilumina el significado de la Eucarist\u00eda y su car\u00e1cter sacrificial. La Eucarist\u00eda no es el paralelo neotestamentario de los sacrificios en el templo. En el templo de Jerusal\u00e9n (y en los sacrificios de todas las religiones), cada sacrificio es un nuevo acto sacrificial, distinto del anterior, de modo que se pueden numerar, y treinta sacrificios valen m\u00e1s que diez. La Eucarist\u00eda, por el contrario, es todo Calvario y nada m\u00e1s que el Calvario. Y nada le a\u00f1ade.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comprender c\u00f3mo, a pesar de la unicidad y suficiencia del sacrificio de Cristo, la Eucarist\u00eda puede ser y es \u201cun sacrificio &lt;en el sentido&gt; verdadero y propio\u201d (DH n. 1751), es de ayuda el concepto de memorial. Permite que la Eucarist\u00eda se vea totalmente relacionada con el sacrificio de la cruz. Es sacrificio porque es memorial; es sacrificio porque es sacramento del \u00fanico sacrificio (cf. AVERBECK, 1967).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.3 En el memorial vivimos el \u201ctiempo sacramental\u201d o \u201ctiempo redimido\u201d<\/em> (<\/strong>PAMPALONI, 2008, p. 87-103)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el memorial nos hace contempor\u00e1neos de la acci\u00f3n hist\u00f3rica que es la muerte de Jes\u00fas y su manifestaci\u00f3n a los disc\u00edpulos como Resucitado, se puede explicar distinguiendo entre &#8220;tiempo f\u00edsico&#8221; y &#8220;<em>tiempo sacramental<\/em>&#8220;. Respondiendo al cuestionamiento de Calvino de que negaba la presencia de Cristo en el pan eucar\u00edstico, porque estando en el cielo, a la diestra del Padre, no pod\u00eda estar al mismo tiempo en la tierra bajo las especies del pan y del vino, el Concilio de Trento hace una importante distinci\u00f3n entre &#8220;espacio f\u00edsico&#8221; y &#8220;<em>espacio sacramental<\/em>&#8220;, declarando que no hay contradicci\u00f3n entre ambos (cf. GIRAUDO, 2003, p.540). La presencia de Cristo en el cielo, a la diestra del Padre, no impide que <em>se nos presente sacramentalmente en su sustancia<\/em>, en muchos otros lugares, \u201cseg\u00fan una forma de existencia que, aunque dif\u00edcilmente podamos expresar con palabras, podemos reconocer con el pensamiento iluminado por la fe como posible para Dios y en el que debemos creer firmemente\u201d (<em>DH<\/em> n. 1636).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras: no hay contradicci\u00f3n entre la presencia f\u00edsica &#8211; que, por definici\u00f3n, es \u00fanica &#8211; y la presencia sacramental, m\u00faltiple, en todas las Eucarist\u00edas que se celebran sobre la faz de la tierra. Del mismo modo, debe ser posible afirmar que no existe contradicci\u00f3n entre el tiempo f\u00edsico en el que tuvo lugar el sacrificio del Calvario y su perpetuaci\u00f3n en cada \u201choy\u201d de las celebraciones eucar\u00edsticas. El concepto de \u201ctiempo sacramental\u201d es muy apropiado por evocar que es en sacramento, en misterio, que, a trav\u00e9s de las palabras de Cristo y la invocaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (cf. CATECISMO DE LA IGLESIA CAT\u00d3LICA, 2003, n. 1333; TABORDA, 2015, p. 287-309), nos hemos convertido aqu\u00ed y ahora en contempor\u00e1neos del acontecimiento del Calvario y de la experiencia vivida por las mujeres en la ma\u00f1ana del domingo en la tumba del Resucitado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Massimo Pampaloni sugiere que entendamos el \u201ctiempo sacramental\u201d como una irrupci\u00f3n de Dios en el tiempo cronol\u00f3gico, calific\u00e1ndolo como \u201ctiempo redimido\u201d (PAMPALONI, 2004, p. 98-100; TABORDA, 2015, p. 79-84). En la liturgia vivimos inmersos en la anticipaci\u00f3n sacramental del tiempo redimido, que es el \u201ctiempo\u201d que experimentaremos en la comuni\u00f3n final y escatol\u00f3gica con Dios. El tiempo lit\u00fargico es, por tanto, un tiempo redimido que no vive la fragmentaci\u00f3n del aqu\u00ed y no all\u00ed, del ahora y no despu\u00e9s. La liturgia <em>no es una repetici\u00f3n<\/em> del pasado; pero, transport\u00e1ndonos por la fe y por los signos sacramentales al acontecimiento fundacional, es, cada vez que se celebra, un paso m\u00e1s en nuestro camino hacia la definitividad de la uni\u00f3n plena con el Se\u00f1or en el cuerpo eclesial escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Nuestra contemporaneidad con el pasado y el futuro es posible gracias a la resurrecci\u00f3n de Cristo, porque, habiendo ascendido al cielo, en \u00e9l se realiza ya esa uni\u00f3n. <\/em>Podr\u00edamos ilustrarlo a trav\u00e9s de dos perspectivas b\u00edblicas que se encuentran, respectivamente, en la Ep\u00edstola a los Hebreos y en el Apocalipsis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el <em>Apocalipsis<\/em>, el vidente ve al Cordero de pie en el centro del trono, de pie y como inmolado (cf. Ap 5, 6). El Cordero es el Resucitado en la gloria del Padre. Est\u00e1 de pie, triunfante, como alguien que tiene una dignidad especial y puede estar en pie delante de Dios (cf. Hch 7, 55). Pero est\u00e1 \u201ccomo inmolado\u201d, porque el Resucitado es el Crucificado y Jes\u00fas est\u00e1 en la gloria del Padre con toda su historia que culmina y se resume en su muerte. Nosotros, cada uno de nosotros, somos aquello en lo que nos convertimos en el curso de nuestra historia. Nadie nace preparado; nos hacemos d\u00eda a d\u00eda, a trav\u00e9s de nuestras decisiones ante las luchas que sufrimos, delante de las circunstancias en las que se desarrolla nuestra existencia, del escenario en el que vivimos. Nos hacemos cada d\u00eda, y solo en el momento de la muerte podemos decir qui\u00e9nes somos realmente, porque solo entonces entramos en la definitividad. Por eso Jes\u00fas, siendo un verdadero hombre, est\u00e1 al lado del Padre con su historia, su vida de entrega hasta la cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la <em>Ep\u00edstola a los Hebreos<\/em>, Cristo es presentado como el verdadero sacerdote que supera y realiza el sacerdocio lev\u00edtico. El punto de partida es la liturgia del D\u00eda del Perd\u00f3n (<em>Yom Kippur<\/em>), el gran d\u00eda de la expiaci\u00f3n, la fiesta m\u00e1xima del templo de Jerusal\u00e9n (cf. Lv 16,3-34). En ese \u00fanico d\u00eda del a\u00f1o, el Sumo Sacerdote (y solo \u00e9l), para ofrecer la sangre de las v\u00edctimas a Dios, atravesaba el velo que separaba de la mirada profana la parte m\u00e1s sagrada del templo, el Santo de los Santos. Pero, para tener acceso a la presencia del Alt\u00edsimo, necesitaba limpiarse de sus pecados mediante el sacrificio de novillos y cabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor de la Ep\u00edstola a los Hebreos ve en esta liturgia del templo una \u201csombra de bienes futuros\u201d (Hb 10, 1). El verdadero sacerdote es Cristo que entr\u00f3 de una vez por todas en el verdadero Santo de los Santos, el cielo, sin tener que purificarse de antemano, porque se hizo semejante a nosotros en todo menos en el pecado (cf. Hb 4,15). Y \u00e9l entr\u00f3 no por un acto ritual, sino por un acto hist\u00f3rico, su muerte como condenado, expulsado del lugar sagrado e incluso de la Ciudad Santa, debiendo llevar la ignominia de la cruz (cf. Hb 13,12-13).\u00a0 Su sacrificio es <em>\u00e9l mismo<\/em>, su <em>vida<\/em>, su <em>historia<\/em>. Por eso mismo supera todo culto antiguo y all\u00ed est\u00e1, con el Padre, para interceder por nosotros para siempre (cf. Hb 7,25), presentando al Padre su vida desde que entr\u00f3 en el mundo (cf. Hb 10,5-7). hasta la muerte de cruz (cf. Hb 13,12). \u00c9l es, como dice la liturgia, \u201cal mismo tiempo sacerdote, altar y cordero\u201d (MISAL ROMANO, Prefacio de la Pascua V).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En vista de estas dos perspectivas b\u00edblicas del Apocalipsis y la Ep\u00edstola a los Hebreos, hubo quien postul\u00f3 la admisi\u00f3n de un \u201csacrificio celestial\u201d (LEPIN, 1926, p. 737-758). La historia de cada uno es lo que lo identifica como esa persona (es el \u201ccuerpo\u201d de la persona). Ahora bien, en la plenitud escatol\u00f3gica, no perdemos nuestra identidad; al contrario, la afirmamos, porque all\u00ed tambi\u00e9n \u201ccargaremos\u201d, para bien y para mal, nuestra propia historia, que es la historia de nuestra libertad. Lo mismo ocurre con el Cristo glorioso, de modo que el \u201csacrificio celestial\u201d no es \u201cotro sacrificio\u201d, al que se referir\u00eda la Eucarist\u00eda, sino el mismo sacrificio del Calvario perennizado en la gloria como \u201csacrificio celestial\u201d que sirve de mediaci\u00f3n para que, celebrando la eucarist\u00eda, nos hagamos contempor\u00e1neos del sacrificio de la cruz perpetuado por la existencia de Cristo en la eternidad, el vencedor de la muerte que lleva en su cuerpo las llagas del Crucificado (cf. Jn 20,20 e 27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen: el memorial eucar\u00edstico hace presente a Cristo y, con \u00e9l, su vida, muerte, resurrecci\u00f3n, manifestaci\u00f3n en el Esp\u00edritu, parus\u00eda, porque en su misterio pascual Cristo redime el tiempo. A trav\u00e9s del memorial, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (ep\u00edclesis), participamos de este \u201ctiempo redimido\u201d y, con eso, Cristo se hace presente a nosotros y en nosotros, transform\u00e1ndonos, por la comuni\u00f3n, en su cuerpo eclesial. Por eso, en la plegaria eucar\u00edstica, despu\u00e9s de alabar al Padre, recordando (= memorial) lo que hizo por nosotros en su Hijo Jes\u00fas y en vista de \u00e9l, le imploramos que env\u00ede el Esp\u00edritu con el doble prop\u00f3sito: transformar los dones del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, para que, comulgando, podamos ser transformados en el cuerpo eclesial. (cf. GIRAUDO, 2003, p. 306-318; GIRAUDO, 1989,p. 436-439).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Francisco Taborda SJ. <\/em>Facultad Jesuita de Filosof\u00eda y Teolog\u00eda. Texto original portugu\u00e9s. Postado en diciembre del 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AVERBECK, W. <em>Der Opfercharakter des Abendmahls in der neueren evangelischen Theologie<\/em>. Paderborn: Bonifatius-Druckerei, 1967.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CATECISMO DA IGREJA CAT\u00d3LICA. S\u00e3o Paulo; Petr\u00f3polis: Loyola, Paulinas, Ave-Maria, Paulus, Vozes, 1999 (reimpress\u00e3o: junho de 2003).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHENDERLIN, F. <em>\u201cDo This as My Memorial\u201d<\/em>.\u00a0 The Semantic and Conceptual Background and Value of &#8216;anamnesis&#8217; in 1 Corinthians 11:24-25. Rome: Biblical Institute Press, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EISING, H. zakar. In: BOTTERWERK, G; RINGGREN, H. (eds.). <em>Theologisches W\u00f6rterbuch zum Alten Testament<\/em>. v. 2. 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S\u00e3o Paulo: Loyola, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JO\u00c3O PAULO II. <em>Enc\u00edclica Ecclesia de Eucharistia<\/em>, 17 de abril de 2003. Dispon\u00edvel em: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/pt\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_20030417_eccl-de-euch.html\">http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/pt\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_20030417_eccl-de-euch.html<\/a> Acesso em: 27 fev 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LEPIN, M. <em>L\u2019id\u00e9e du sacrifice de la Messe d\u2019apr\u00e8s les th\u00e9ologiens depuis l\u2019origine jusqu\u2019\u00e0 nos jours<\/em>. Paris: Gabriel Beauchesne, 1926.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MICHEL, O. Mimine<sub>i<\/sub>skomai ktl. In: KITTEL, G. (ed.). <em>Theologisches W\u00f6rterbuch zum Neuen Testament<\/em>. v. 4. Stuttgart: W. Kohlhammer, 1942. p.678-687.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NEUNHEUSER, B. Memorial. In: SARTORE, D.; TRIACCA, A. M. (org.). <em>Dicion\u00e1rio de Liturgia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1992. p. 723-736.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAMPALONI, M. A liturgia como pastor do tempo. In: BARROS, P. C. (org.). <em>A servi\u00e7o do Evangelho<\/em>: estudos em homenagem a J. A. Ruiz de Gopegui, SJ, em seu 80\u00ba anivers\u00e1rio. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2008. p. 87-103.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>Lettura strutturale del Sermone <\/em>In Ascensione Christi<em> di Gregorio di Nissa<\/em>: teologia e percorsi sacramentali del testo. Roma: Facolt\u00e0 di Scienze Ecclesiastiche Orientali. Pontificio Istituto Orientale, 2004 (<em>pro manuscripto<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, F. <em>O memorial da P\u00e1scoa do Senhor<\/em>: ensaios lit\u00fargico-teol\u00f3gicos sobre a eucaristia. 2.ed. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 El concepto b\u00edblico de memorial 1.1 Memorial: en el Antiguo Testamento 1.2 Memorial: en el Nuevo Testamento 2 El memorial eucar\u00edstico 2.1 La memoria y la comprensi\u00f3n mist\u00e9rico-sacramental de la eucarist\u00eda 2.2 La eucarist\u00eda, sacrificio memorial 2.3 En el memorial vivimos el \u201ctiempo sacramental\u201d o \u201ctiempo redimido\u201d 1 El concepto b\u00edblico de memorial [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-2050","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2050","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2050"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2050\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2415,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2050\/revisions\/2415"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2050"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2050"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2050"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}