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{"id":2034,"date":"2020-12-31T16:44:53","date_gmt":"2020-12-31T18:44:53","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2034"},"modified":"2021-02-10T15:59:49","modified_gmt":"2021-02-10T17:59:49","slug":"eclesialidade-das-cebs-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2034","title":{"rendered":"Eclesialidad de las CEBs"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00cdndice<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 CEBs: \u00bfmovimiento o Iglesia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Entender la eclesialidad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Primeros pasos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Lo que dicen los te\u00f3logos y pastoralistas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Lo que dice el Magisterio de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.1 El magisterio de la Iglesia en Brasil<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.2 Conferencias Generales del Episcopado de LAyC<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.3 El Magisterio Pontificio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El soplo del Esp\u00edritu Santo despert\u00f3 en la Iglesia muchas experiencias de renovaci\u00f3n que, a lo largo del siglo. XX, prepararon el Concilio Vaticano II. Entre estas experiencias podemos mencionar con seguridad el movimiento comunitario. Alent\u00f3 muchas iniciativas para la participaci\u00f3n de los laicos, incluidos los j\u00f3venes, hacia una experiencia profunda de comunidad eclesial, con participaci\u00f3n en la vida lit\u00fargica, en la comunidad parroquial, mirando no solo al interior de la Iglesia, sino tambi\u00e9n descubriendo la dimensi\u00f3n del empe\u00f1o de renovaci\u00f3n social a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de la justicia y la solidaridad (cf. LIBANIO, 2005, p. 21-48).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las muchas experiencias de renovaci\u00f3n, no podemos dejar de mencionar la de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Hoy, despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas de experiencia de las CEBs como escuelas para la formaci\u00f3n de la fe eclesial, podemos decir que ya forman parte del patrimonio teol\u00f3gico-pastoral de la Iglesia, especialmente en el continente latinoamericano y caribe\u00f1o (= ALyC).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su trayectoria, las CEBs se han enfrentado a muchas dificultades. Uno de ellos y el m\u00e1s persistente fue, sin duda, la eclesialidad. \u00bfLas CEBs son movimiento dentro de la Iglesia o Iglesia en la base eclesial?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1<\/strong> <strong>CEBs: \u00bfmovimiento o Iglesia?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como fen\u00f3meno hist\u00f3rico-eclesial, las CEBs est\u00e1n sujetas a la ambig\u00fcedad propia de los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos. Tuvieron que definir su identidad eclesial desde muy temprano, delimit\u00e1ndose con los nuevos movimientos eclesiales. Para quienes viven el d\u00eda a d\u00eda de estas comunidades, ellas expresan prof\u00e9ticamente la nueva comprensi\u00f3n de la Iglesia del Concilio Vaticano II. Pero hay quienes hacen una lectura diferente, interpret\u00e1ndolos m\u00e1s como un movimiento contestatario de la estructura jer\u00e1rquica de la Iglesia institucional. Es decir, ellas tambi\u00e9n enfrentan escollos, despiertan entusiasmo y pasi\u00f3n, dudas e incluso rechazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para evitar desviaciones, las CEBs fueron constantemente objeto de la atenci\u00f3n de te\u00f3logos y pastoralistas y de la preocupaci\u00f3n pastoral del magisterio de la Iglesia, a nivel de las Conferencias Episcopales, del Episcopado del Continente Latinoamericano e incluso del magisterio de la Iglesia universal, velando por su eclesialidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La exhortaci\u00f3n postsinodal <em>Christifideles Laici<\/em> (CfL), 1988, recogiendo los frutos del <em>S\u00ednodo sobre la Vocaci\u00f3n y Misi\u00f3n de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo<\/em>, 1987, nos ofrece una preciosa indicaci\u00f3n para responder a la cuesti\u00f3n de la diferenciaci\u00f3n entre CEBs y movimientos eclesiales. En la parte en que se ocup\u00f3 de las parroquias como \u201cla Iglesia misma que vive en medio de las casas\u201d, el texto pontificio nos hace ver que la realidad eclesial de los movimientos tiene aspectos que dif\u00edcilmente encajan en una categor\u00eda ligada a territorio, edificio, estructura. Esta realidad eclesial est\u00e1 m\u00e1s ligada a \u201cla familia de Dios\u201d, \u201cfraternidad animada por el esp\u00edritu de unidad\u201d, arraigada en una comunidad de fe, esperanza y caridad, en definitiva, en una comunidad eucar\u00edstica. De hecho, en el contexto de la vida parroquial, se desarrollan estructuras parroquiales que promueven la participaci\u00f3n de los laicos, por un lado, y las \u201cpeque\u00f1as comunidades eclesiales de base, tambi\u00e9n llamadas comunidades vivas\u201d, por otro (CfL n. 26). El texto, por tanto, nos ayuda a distinguir aquellas estructuras que apoyan la participaci\u00f3n de los laicos en la vida eclesial y las \u201cpeque\u00f1as comunidades de base\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente, el texto se abre a \u201cformas asociativas de participaci\u00f3n\u201d y a una \u201cnueva era asociativa\u201d. Estas &#8220;formas asociativas&#8221; no son una mera concesi\u00f3n de la autoridad. Son el resultado del bautismo, vivido bajo la responsabilidad del laico (cf. CfL n. 29). Corresponde a la autoridad eclesi\u00e1stica indicar claramente los criterios de eclesialidad, tal como se indica en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica (cf. CfL n. 30). Estas agrupaciones o los nuevos movimientos tienen algunos aspectos similares a las CEBs. Ellos tambi\u00e9n pueden pensarse como \u201cuna nueva forma de ser Iglesia\u201d, de la Iglesia realizarse. Se puede decir que \u201cla vocaci\u00f3n apost\u00f3lica de cada bautizado se expresa tambi\u00e9n con iniciativas colectivas o grupales que caracterizan a los movimientos eclesiales\u201d (MA\u00c7ANEIRO, 2015, p. 644).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, las CEBs tienen caracter\u00edsticas distintas y m\u00e1s amplias que los movimientos eclesiales. En ellas se destaca la participaci\u00f3n de los miembros de la comunidad como \u201cIglesia local\u201d que involucra a todos: ni\u00f1os, j\u00f3venes, adultos y ancianos, hombres y mujeres. Todos se re\u00fanen alrededor de la comunidad que celebra su fe, esperanza y caridad. Ser\u00e1 instructivo recordar uno de los textos m\u00e1s esclarecedores de la historia de las CEBs. El <em>Documento de Medell\u00edn<\/em> (DMd) afirma que<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">la experiencia de la comuni\u00f3n a la que fue llamado debe ser encontrada por el cristiano en su \u201ccomunidad y base\u201d, es decir, en una comunidad local o ambiental, que corresponda a la realidad de un grupo homog\u00e9neo, y que tenga una dimensi\u00f3n que permita el tratamiento personal fraterno entre sus miembros. (DMd 15, 10)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra siguiente preocupaci\u00f3n es entender esta eclesialidad como la identidad de las CEBs.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2<\/strong> <strong>Entender la eclesialidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia de Jesucristo tiene su punto de partida en la Sant\u00edsima Trinidad por el designio eterno del Padre, que quiere la salvaci\u00f3n de todos, y por la misi\u00f3n del Hijo y del Esp\u00edritu (cf. LG n. 2-4). Dada esta iniciativa, la Iglesia tiene su \u201censayo\u201d hist\u00f3rico en la vida de Jes\u00fas y su predicaci\u00f3n del Reino de Dios, y se explicita desde el kerigma, que vincula a los seguidores de Jes\u00fas con su vida, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta acci\u00f3n divina que tiene lugar en el evento de la salvaci\u00f3n en Cristo por el Esp\u00edritu se convierte en una realidad emp\u00edrica en la obra de Jes\u00fas: anuncia el Reino del Padre, llama a los disc\u00edpulos a estar con \u00e9l en el aprendizaje del discipulado y luego a ser enviados en misi\u00f3n. Se puede decir que, por su muerte y resurrecci\u00f3n y por Pentecost\u00e9s, la Iglesia adquiere una densidad hist\u00f3rica palpable y visible, como sacramento universal de salvaci\u00f3n. A trav\u00e9s de la experiencia del Resucitado y del Esp\u00edritu, la Iglesia puede celebrar la gracia liberadora en la historia hasta el fin de los tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir, entonces, que a trav\u00e9s de la experiencia del Resucitado y del Esp\u00edritu Santo, se constituye la primera comunidad apost\u00f3lica y todas aquellas comunidades &#8211; <em>ekklesiai<\/em> en el sentido que nos llega en el Nuevo Testamento &#8211; que se van formando a lo largo de la historia hasta el fin de los tiempos. Toda y cualquier comunidad cristiana necesita este inicio como hecho estructurante. La fe, la esperanza y la caridad nos constituyen como Iglesia. Dicho de otro modo, la eclesialidad no se da como obra humana, sino que es esencialmente la acci\u00f3n comunicativa de Dios en el mundo. As\u00ed se forman todas las Iglesias locales, grandes, peque\u00f1as, pobres, dispersas. A esta experiencia de las comunidades apost\u00f3licas se vinculan las CEBs para afirmarse hoy como Iglesia en condiciones hist\u00f3ricas-coyunturales distintas a las de los tiempos apost\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, nos ayuda la afirmaci\u00f3n, de innegable autoridad, de la <em>Lumen Gentium<\/em> \u201cla Iglesia de Cristo est\u00e1 verdaderamente presente en todas las leg\u00edtimas comunidades locales de fieles, que, unidas a sus pastores, son tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento llamadas &#8216;iglesias&#8217;\u201d. (LG n. 26). Veamos, entonces, cu\u00e1l es el significado de esta preciosa inserci\u00f3n, precisamente en el cap. III de <em>Lumen Gentium<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los debates conciliares sobre la comprensi\u00f3n de la Iglesia surgi\u00f3 la observaci\u00f3n de que exist\u00eda, de hecho, una cierta visi\u00f3n unilateral a favor de la Iglesia universal, ofrecida por los cap.I y II de <em>Lumen Gentium<\/em>, respectivamente, sobre el misterio de la Iglesia vista desde la Trinidad, y el Pueblo de Dios en su plena historicidad. As\u00ed, la dimensi\u00f3n \u201cuniversal\u201d de la Iglesia se hizo representar muy bien. Pero la Iglesia todav\u00eda necesitaba trabajar m\u00e1s de forma inmediata su realidad \u201clocal\u201d. Sin ella faltar\u00eda la referencia a la vida concreta donde realmente se realiza la Iglesia en sus diferentes niveles: en la Iglesia diocesana, en la parroquia o en las CEBs. Estos diversos niveles, aunque diferentes, se complementan entre s\u00ed, siempre bajo el pastor del obispo. Se trata, por tanto, de la comprensi\u00f3n de la Iglesia no tanto desde su \u201cuniversalidad abstracta\u201d, sino desde la comunidad concreta, en la que se anuncia la Palabra y se celebra la Memoria del Se\u00f1or. De esta manera, la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica se hace presente en la comunidad viva. Por tanto, la peque\u00f1a comunidad es Iglesia en el verdadero sentido del t\u00e9rmino. Desde esta realidad escatol\u00f3gica, presente y real, se puede buscar comprender la Iglesia en su conjunto. Esto se debe a que el misterio de la Iglesia, en su universalidad, est\u00e1 realmente presente (en el texto latino: <em>vere adest<\/em>) en la comunidad local.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto conciliar tiene un contexto espec\u00edfico, en el que se hace expl\u00edcito el lugar del ministerio del obispo, que, por la plenitud del sacramento del orden, preside la Iglesia particular o local. Desde este ministerio apost\u00f3lico se puede decir que la Iglesia de Cristo se encuentra en todas las leg\u00edtimas asambleas locales de fieles, sean peque\u00f1as, pobres o dispersas. En ellas est\u00e1 presente el Se\u00f1or Resucitado. Por esta presencia victoriosa del Resucitado la comunidad local se une al misterio de la Iglesia de Cristo <em>una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica<\/em>, como profesamos en el <em>Credo Apost\u00f3lico<\/em> (cf. RAHNER, 1966, p. 242-245).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de estos presupuestos para la comprensi\u00f3n de la \u201ceclesialidad\u201d, recorreremos el camino seguido por las CEBs, pregunt\u00e1ndonos sobre los <em>primeros pasos<\/em> de esta experiencia y sobre la lectura que de ella hicieron sus actores hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3<\/strong> <strong>Primeros pasos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colocadas las condiciones estructurantes de la eclesialidad, ahora vemos c\u00f3mo sus actores vivieron la experiencia de las CEBs y la expresaron en el d\u00eda a d\u00eda. En este itinerario, es fundamental, de entrada, decir que las CEBs no surgieron de una planificaci\u00f3n previa. No hubo un momento concreto en el que los participantes decidieron que iban a \u201ccrear una comunidad de base\u201d, es decir, una comunidad cristiana con otra figura de la Iglesia que no es solo la Iglesia de siempre, que expresa esta identidad que viene de los ap\u00f3stoles y que presenta con nueva visibilidad, un modelo hist\u00f3rico en construcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El impulso renovador del Esp\u00edritu Santo, ya presente en muchas Iglesias particulares de la Iglesia latinoamericana, responde al anhelo de renovaci\u00f3n que precede al Concilio Vaticano II y se manifiesta de modo creciente, especialmente en los a\u00f1os 50 y 60 del siglo XX. Destacamos que, en este punto, privilegiamos el camino recorrido por las CEBs en la Iglesia en Brasil, por el hecho evidente de vivir dicha experiencia eclesial en esta Iglesia. Sin duda los participantes de otras realidades eclesiales podr\u00e1n ampliar nuestra visi\u00f3n, enriqueci\u00e9ndola con sus experiencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En torno al Concilio Vaticano II en nuestro continente hay una nueva conciencia eclesial. Se anuncian nuevos hechos: primero, el surgimiento de un nuevo sujeto social en la sociedad de nuestro continente, el sujeto popular, que anhelaba la participaci\u00f3n; en segundo lugar, el surgimiento de un nuevo sujeto eclesial, con una nueva conciencia en la Iglesia. Anhelaba participar activa y responsablemente en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia. Este sujeto provoca nuevos descubrimientos y conversiones pastorales (cf. Doc. CNBB, 1986, n. 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfD\u00f3nde encontramos las semillas de esa experiencia? Para responder a esta pregunta, debemos dirigir nuestra mirada a nuestra historia y descubrir los factores que causaron la aparici\u00f3n de las CEBs. En el pasado de nuestra historia, hemos notado que en muchos rincones de nuestro continente fueron los fieles laicos quienes, poblando el interior, llevaron consigo la fe y sus expresiones, construyendo oratorios y capillas, alimentando su propia fe sencilla pero ferviente y devota. Se aseguraron de que la propia experiencia de la vida cristiana garantizara la transmisi\u00f3n de la fe eclesial, incluso antes que el clero que por all\u00e1 llegase. M\u00e1s recientemente, este fondo hist\u00f3rico se encontr\u00f3 con los distintos movimientos renovadores que prepararon el Concilio Vaticano II. Tales movimientos ten\u00edan al &#8220;sujeto moderno&#8221; como sujeto portador de cambios. Este encuentro entre lo que nos lleg\u00f3 de la tradici\u00f3n con este nuevo esp\u00edritu, sobre todo de participaci\u00f3n, de renovaci\u00f3n comunitaria, dio lugar a nuevas experiencias, entre las que se encuentran las CEBs. Se da, as\u00ed, el despertar de una nueva conciencia eclesial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto de este despertar del Esp\u00edritu en el coraz\u00f3n de la Iglesia, las primeras experiencias de renovaci\u00f3n comunitaria tuvieron lugar en la d\u00e9cada de 1950 en Brasil, Chile, Panam\u00e1 y en muchas otras Iglesias locales. En el caso brasile\u00f1o, mencionamos dos iniciativas pioneras, presagiando las peque\u00f1as comunidades cristianas, luego llamadas de base. La<em> primera <\/em>es la experiencia de la catequesis popular en la di\u00f3cesis de Barra do Pira\u00ed (RJ), impulsada por el entonces obispo diocesano Don Agnelo Rossi. Estimul\u00f3 la participaci\u00f3n de los laicos en los salones comunitarios, bajo la gu\u00eda de los catequistas, para la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios y la catequesis. La <em>segunda <\/em>experiencia tuvo lugar en el llamado Movimiento de Navidad, que comenz\u00f3 en la d\u00e9cada de 1950. En \u00e9l se articulaba la promoci\u00f3n humana, a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n popular y la sindicalizaci\u00f3n rural, con la formaci\u00f3n de la fe, valorando la comunidad local. Esta iniciativa fue impulsada por Don Eugenio Sales, de la arquidi\u00f3cesis de Natal, en el estado de Rio Grande do Norte. (cf. TEIXEIRA, 1988, p. 56-67).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto con la renovaci\u00f3n comunitaria, tambi\u00e9n crece la renovaci\u00f3n del ministerio sacerdotal. Los sacerdotes descubren su lugar eclesial en comunidades que se entusiasman y crecen. El ministerio de la Iglesia deja a un lado su tradicional sentido de <em>estatus<\/em> clerical y establece una relaci\u00f3n org\u00e1nica con la comunidad. La parroquia tambi\u00e9n se renueva. Poco a poco se produce una verdadera conversi\u00f3n espiritual y pastoral, como anticip\u00e1ndose a lo que la Conferencia de Aparecida explicitar\u00eda despu\u00e9s (cf. DAp n. 370).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Converge con esa renovaci\u00f3n la preocupaci\u00f3n que el Papa Juan XXIII expres\u00f3 poco despu\u00e9s de su elecci\u00f3n, en un discurso a los miembros de la Comisi\u00f3n para Am\u00e9rica Latina (CAL), el 15 de noviembre de 1958. Este llamamiento no tuvo el efecto deseado.\u00a0 Por eso, el Papa insisti\u00f3 en otro discurso, el 8 de diciembre de 1961. En \u00e9l, Juan XXIII subray\u00f3 nuevamente la urgencia de una movilizaci\u00f3n que involucrase a los diversos aspectos de la vida eclesial en la pastoral de conjunto y en una planificaci\u00f3n pastoral realista (cf. FREITAS, 1997, p. 78).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En respuesta a los llamamientos del Papa Juan XXIII, en 1962 la CNBB lanz\u00f3 un <em>Plan de Emergencia<\/em> (PE), buscando la renovaci\u00f3n pastoral, que enfatiza la necesidad de dinamizar las parroquias para responder a la realidad y ser verdaderamente \u201cuna comunidad de fe, de cultura y de caridad\u201d. Y a\u00f1adi\u00f3 dos cosas importantes para la experiencia de las CEBs: a) \u201clos laicos tienen un papel muy decisivo en estas comunidades\u201d (CNBB, 1963, n. 5.5). Se trata de la iniciativa evangelizadora o &#8220;del papel de todos los bautizados en la vida y en la misi\u00f3n de la Iglesia, dejando atr\u00e1s la pasividad&#8221;; b) en esta tarea evangelizadora, \u201cel m\u00e9todo m\u00e1s seguro es la evangelizaci\u00f3n a partir de los problemas de la vida\u201d (CNBB, 1963, n. 5,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el impulso m\u00e1s fuerte proviene del entusiasmo y la alegr\u00eda eclesial creados por el Concilio Vaticano II. El esp\u00edritu eminentemente pastoral que irradia el Concilio crea un nuevo clima de renovaci\u00f3n pastoral en las parroquias y comunidades. Por ello, ser\u00eda muy \u00fatil recordar aqu\u00ed algunos puntos b\u00e1sicos de la eclesiolog\u00eda del Concilio y que encajan muy bien en el entendimiento de las CEBs.:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>el <em>primer<\/em> punto que influye profundamente en la vida de las CEBs es la nueva concepci\u00f3n de la Iglesia como pueblo peregrino de Dios y misterio de comuni\u00f3n;<\/li>\n<li>el <em>segundo<\/em> punto se refiere a <em>Gaudium et Spes<\/em>, que nos presenta la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo, en un di\u00e1logo cr\u00edtico, especialmente desde la teolog\u00eda de los \u201csignos de los tiempos\u201d (cf. CNBB, 1963, n. 4 y 11);<\/li>\n<li>el <em>tercer<\/em> punto se refiere a la dimensi\u00f3n pastoral, abriendo espacios para nuevas experiencias comunitarias adem\u00e1s de la cl\u00e1sica pastoral sacramentalista de conservaci\u00f3n, propia de las cristiandades. A trav\u00e9s de esta ventana abierta por el soplo del Esp\u00edritu pasa una de las creaciones m\u00e1s esperanzadoras: las peque\u00f1as comunidades que, inspiradas por la experiencia de las comunidades apost\u00f3licas, se presentan ahora como una respuesta viva y creativa, procedente de dentro mismo del pueblo del Dios peregrino.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 \u00bfQu\u00e9 dicen los te\u00f3logos y pastoralistas?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta ya larga historia de las CEBs, muchos te\u00f3logos y pastoralistas se han pronunciado. En Brasil, tuvimos el primer Encuentro Intereclesial de las CEBs en Vit\u00f3ria (ES), con un extenso an\u00e1lisis de la experiencia de las CEBs,\u00a0 de Carlos Mesters,\u00a0 bajo el t\u00edtulo <em>El\u00a0 futuro de nuestro pasado. &#8220;\u00a1Lo que debe ser tiene fuerza!&#8221;<\/em> (ENCUENTRO DE VICTORIA, 1975, p. 120-200). En el mismo informe, Leonardo Boff hace una r\u00e1pida reflexi\u00f3n sobre las eclesiolog\u00edas presentes en las Comunidades Eclesiales de Base (ENCONTRO DE VIT\u00d3RIA, 1975, p. 201-209).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero fue en 1977 cuando Leonardo Boff profundiz\u00f3 sistem\u00e1ticamente en el tema de las CEBs en su libro reconocido internacionalmente: <em>Eclesiog\u00e9nesis. Las comunidades eclesiales de base reinventan la Iglesia<\/em> (1977). \u00c9l enfrenta la pregunta crucial: &#8220;\u00bfla CEB es Iglesia o solo tiene elementos eclesiales?&#8221; (BOFF, 1977, p\u00e1g.21). Parte de un supuesto teol\u00f3gico indiscutible: \u201cla Iglesia se constituye como Iglesia cuando los hombres se dan cuenta del llamado salv\u00edfico hecho en Jesucristo y se re\u00fanen en comunidad, profesan la misma fe, celebran la misma liberaci\u00f3n escatol\u00f3gica y tratan de vivir el seguimiento de Jesucristo&#8221;. Y concluye que \u201cs\u00f3lo podemos hablar en <em>sentido propio<\/em> de Iglesia, cuando surge esta conciencia eclesial\u201d (BOFF, 1977, p. 22). Poniendo esta condici\u00f3n a priori, admite que en el momento concreto de las CEBs existen opiniones divergentes que \u00e9l atribuye a la posici\u00f3n que alguien ocupa en la estructura de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su argumentaci\u00f3n, Boff sigue la l\u00ednea que le ofrecen las experiencias que provienen de las bases eclesiales y de sus int\u00e9rpretes. Entre los apoyos que cita aparece, en primer lugar, J. Marins: \u201cpara nosotros, la CEB es la Iglesia misma, sacramento universal de salvaci\u00f3n, continuando la misi\u00f3n de Cristo, profeta, sacerdote y pastor. Por tanto, comunidad de fe, culto y amor. Su misi\u00f3n se hace expl\u00edcita a nivel universal, diocesano y local (de base)\u201d(BOFF, 1975, p. 405). Y en segundo lugar, A. Antoniazzi, en su interpretaci\u00f3n m\u00e1s matizada. Para \u00e9l, las CEBs son realidades eclesiales, pero carentes de un desarrollo m\u00e1s pleno: \u201cdesde el punto de vista pastoral, estos grupos o comunidades de base deben ser considerados una aut\u00e9ntica realidad eclesial, sin duda carente de desarrollo, pero ya integrada en la \u00fanica comuni\u00f3n con el Padre en Cristo por el Esp\u00edritu Santo\u201d (cf. BOFF, 1977, p. 25). Antoniazzi entiende a las CEBs en su eclesialidad b\u00e1sica, a\u00fan en crecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, esta comprensi\u00f3n de la Iglesia como realidad local ya se encuentra en el NT, especialmente en la literatura paulina. Al principio, Pablo es testigo de la existencia de diferentes iglesias (<em>ekklesiai<\/em>). Son Iglesias locales que est\u00e1n constituidas no por el n\u00famero de miembros, sino por la vocaci\u00f3n a la que los seguidores de Jes\u00fas est\u00e1n llamados para constituir el &#8220;pueblo nuevo&#8221;, que re\u00fane a los santificados por el bautismo y que Pablo llama &#8220;el cuerpo de Cristo&#8221;.\u00a0 S\u00f3lo en un segundo momento surge la conciencia de que las numerosas Iglesias locales en su conjunto se entienden como Iglesia universal, con el fin de calificar la comuni\u00f3n de las Iglesias en el \u00fanico misterio trinitario como pueblo de Dios peregrino en la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro aspecto en el que debemos profundizar r\u00e1pidamente se refiere a la relaci\u00f3n entre lo &#8220;universal&#8221; y lo &#8220;particular&#8221; o &#8220;local&#8221; en la Iglesia. De hecho, &#8220;universal&#8221; y &#8220;particular&#8221; no son cosas comparables. Lo \u201cuniversal\u201d de la Iglesia no es una realidad hist\u00f3rica eclesial visible, tangible, que englobe al conjunto de las Iglesias, sino el misterio de salvaci\u00f3n que est\u00e1 presente en las diferentes Iglesias locales. Lo universal existe en lo particular, es decir, en la realidad de la historia concreta en el momento y lugar donde se ofrece el misterio de la salvaci\u00f3n y donde \u201cla fe constituye la realidad m\u00ednima constituyente de la Iglesia particular\u201d (BOFF, 1977, p. 32). Desde esta perspectiva, \u201cel fiel, por su fe-comunidad, ya es presencia de la Iglesia universal\u201d (BOFF, 1977, p. 33). En estos t\u00e9rminos, la Iglesia &#8220;universal&#8221; no es &#8220;visible&#8221;. Es &#8220;misterio&#8221;. Lo \u201cvisible\u201d es la Iglesia particular en la que concretamente nos entendemos como disc\u00edpulos de Cristo en comuni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Boff afirma, en conclusi\u00f3n, que las CEBs &#8220;son\u201d Iglesia universal realizada en la base &#8220;(1977, p. 37). Como Iglesia de base eclesial, la CEB es un signo visible, hist\u00f3ricamente perceptible del misterio de la voluntad salv\u00edfica universal de Dios en Cristo a trav\u00e9s del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 El magisterio de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta parte pretendemos exponer, en primer lugar, lo que dice la ense\u00f1anza de la Iglesia en Brasil por el simple hecho de que hablamos desde aqu\u00ed. Pero se puede partir de cada Conferencia Episcopal; en segundo lugar , lo que dicen las Conferencias Generales del Episcopado de LAyC; tercero, las principales declaraciones del magisterio pontificio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.1 El magisterio de la Iglesia en Brasil<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza de la Iglesia en Brasil sobre las CEBs comenz\u00f3 en 1962 con el <em>Plan de Emergencia<\/em>. Ya nos referimos antes a \u00e9l. Al final del Concilio, la CNBB lanz\u00f3 un audaz <em>Plan Pastoral de Conjunto<\/em> (PPC) en 1966. En \u00e9l, la Iglesia en Brasil se fij\u00f3 el objetivo de \u201ccrear los medios y las condiciones para que la Iglesia en Brasil se ajuste, lo m\u00e1s r\u00e1pida y plenamente posible, a la imagen de la Iglesia del Vaticano II\u201d (CNBB, 1966, p. 25). En el esfuerzo de renovaci\u00f3n, el PPC indic\u00f3 que \u201cla descentralizaci\u00f3n de la parroquia es urgente\u201d, dando lugar a \u201ccomunidades de base\u201d. En ellas &#8220;los cristianos no son personas an\u00f3nimas, que solo buscan un servicio o cumplen una obligaci\u00f3n, sino que se sienten acogidos y responsables, y parte integrante de ella, en comuni\u00f3n de vida con Cristo y con todos sus hermanos&#8221; (CNBB, 1966, p\u00e1g.38).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que la Iglesia en Brasil se adapte a la imagen de la Iglesia del Vaticano II, el PPC nos dice: \u201cLa Iglesia es y ser\u00e1 siempre una comunidad. En ella siempre estar\u00e1 presente y activo el ministerio de la Palabra, la vida lit\u00fargica y especialmente la eucar\u00edstica, la acci\u00f3n misionera, la formaci\u00f3n en la fe de todos los miembros del pueblo de Dios, la presencia de Dios en el desarrollo humano, la organizaci\u00f3n visible de la propia comunidad eclesi\u00e1stica\u201d (CNBB, 1966, p. 27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el PPC, la CEB ya forma parte de la estructura de la Iglesia diocesana a su nivel. Se\u00f1ala que las CEBs \u201ccorresponden, en las zonas rurales, a las capillas rurales\u201d. Sin embargo, no deja de se\u00f1alar que \u201cen el medio urbano es necesario intensificar las experiencias incipientes\u201d (CNBB, 1966, p. 106). Desde el inicio, destaca la dificultad que tuvieron las CEBs para establecerse en el espacio urbano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, las CEBs contin\u00faan enfrentando nuevos desaf\u00edos. En la d\u00e9cada de 1970, el desaf\u00edo era garantizar la plena eclesialidad, con un mayor \u00e9nfasis en el \u00e1mbito interno de la Iglesia. En la d\u00e9cada de 1980, el desaf\u00edo estaba m\u00e1s relacionado con su relaci\u00f3n con los movimientos sociales. En el clima de cambio hacia un estado democr\u00e1tico, en una situaci\u00f3n de relativa libertad, se abren nuevas perspectivas para partidos pol\u00edticos, movimientos sociales, sindicatos, entre otros. Surgen entonces interrogantes relacionados con la articulaci\u00f3n de las CEBs con estos nuevos actores pol\u00edticos, sociales y populares, que implican aspectos particulares de la pastoral de las CEBs. Para dar cuenta de esta nueva coyuntura y, as\u00ed, orientar la vida eclesial y la pr\u00e1ctica pastoral de las CEBs, los obispos editaron, a principios de los a\u00f1os ochenta, el documento titulado <em>Comunidades eclesiales de base en la Iglesia de Brasil<\/em> (CNBB, 1986). De \u00e9l recogemos los puntos b\u00e1sicos, incluso corriendo el riesgo de repetici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Se reafirma con \u00e9nfasis la eclesialidad de las CEBs. Son un \u201cfen\u00f3meno estrictamente eclesial\u201d y \u201cnacieron dentro de la Iglesia-instituci\u00f3n\u201d para convertirse en \u201cuna nueva forma de ser Iglesia\u201d (CNBB, 1986, n. 3) y \u201cuna nueva forma de estar la Iglesia en el mundo\u201d (CNBB, 1986, n. 4);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Se destaca que los pobres tienen un lugar privilegiado en la Iglesia. En este contexto, las CEBs \u201cson expresi\u00f3n del amor preferencial de la Iglesia por el pueblo sencillo\u201d (CNBB, 1986, n. 47, cf. DPb n. 643). Pero las CEBs no pueden reducirse a los pobres, dejando la parroquia y otras organizaciones a las clases medias y ricas (CNBB, 1986, n. 48). Al contrario, \u201cel fundamento de las CEBs se dirige como ideal a todos los cristianos\u201d (CNBB, 1986, n. 51). En ellas se ponen a prueba \u201cformas de organizaci\u00f3n y estructuras de participaci\u00f3n capaces de allanar el camino hacia un tipo de sociedad m\u00e1s humana\u201d. En ellas se muestra que \u201csin una comuni\u00f3n radical con Dios en Jesucristo, cualquier otra forma de comuni\u00f3n puramente humana &#8230; termina inevitablemente volvi\u00e9ndose contra el hombre mismo\u201d (CNBB, 1986, n. 54, cf. DPb n. 273);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Otro aspecto se refiere a la relaci\u00f3n entre las CEBs y la dimensi\u00f3n sociopol\u00edtica de la evangelizaci\u00f3n. El S\u00ednodo de 1971 sobre <em>la justicia en el mundo<\/em> ya hab\u00eda afirmado que \u201cla acci\u00f3n por la justicia y la participaci\u00f3n en la transformaci\u00f3n del mundo se nos presenta claramente como una dimensi\u00f3n constitutiva de la predicaci\u00f3n del Evangelio, es decir, de la misi\u00f3n de la Iglesia por la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano y la liberaci\u00f3n de toda opresi\u00f3n \u201d(<em>Introducci\u00f3n<\/em>). Al afirmar que la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia es \u201ceminentemente pastoral\u201d, no quiere decir que pueda omitirse en temas sociopol\u00edticos pues \u201cpresentan una dimensi\u00f3n \u00e9tica relevante\u201d (CNBB, 1981, n. 2). Ante esto, el documento 25 de la CNBB insta a las CEBs y otras comunidades eclesiales a permanecer fieles a la propia fe, en contenido y m\u00e9todos, en la b\u00fasqueda de la liberaci\u00f3n plena, superando la tentaci\u00f3n de \u201creducir la misi\u00f3n de la Iglesia a las dimensiones de un proyecto puramente temporal\u201d (CNBB, 1986, n. 64, cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em> 32);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) Otro punto se refiere a la relaci\u00f3n entre las CEBs y los movimientos populares en la lucha por la justicia. Las CEBs &#8220;no pueden arrogarse el monopolio del Reino de Dios&#8221;. De hecho, la CEB debe ser consciente de que \u201ccomo Iglesia, es signo e instrumento del Reino, es esa peque\u00f1a porci\u00f3n del pueblo de Dios donde la Palabra de Dios se recibe y se celebra en los sacramentos &#8230; especialmente en la Eucarist\u00eda\u201d (CNBB, 1986, n\u00fam. 70). As\u00ed formadas, ellas buscan \u201cla colaboraci\u00f3n fraterna con personas y grupos que luchan por los mismos valores\u201d (CNBB, 1986, n. 73). El Documento, sin embargo, expresa una salvedad sobre \u201clos grupos ideol\u00f3gicos encerrados en s\u00ed mismos\u201d, especialmente aquellos que \u201crepudian expl\u00edcitamente la fe y la apertura a Dios\u201d (CNBB, 1986, n. 74). Finalmente, se solicita mantener \u201cuna clara distinci\u00f3n entre las CEBs y los movimientos populares\u201d. Ni las CEBs pueden ocupar el espacio de un movimiento secular, ni pueden acomodarse a los movimientos populares, con el riesgo de perder su propia identidad eclesial. (CNBB, 1986, n. 76);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) Dos cuestiones tambi\u00e9n preocupan a los obispos dentro de la Iglesia. Primero, la relaci\u00f3n entre las CEBs y los movimientos laicos. En el contexto, el Documento establece claramente que \u201cla CEB no es un movimiento. Es una nueva forma de ser Iglesia\u201d. Al ser Iglesia, \u201cel ministerio pastoral o jer\u00e1rquico es parte de la CEB\u201d en su papel espec\u00edfico de \u201chacer presente a Cristo Cabeza\u201d (CNBB, 1986, n. 79). En segundo lugar, con respecto a la coordinaci\u00f3n y la responsabilidad \u00faltima de las CEBs, el mismo Documento aclara la relaci\u00f3n entre <em>los Encuentros Intereclesiales de las CEBs<\/em> y el ministerio pastoral de los obispos. De hecho, para &#8220;garantizar la plena eclesialidad&#8221; de estos encuentros, pide que &#8220;la coordinaci\u00f3n general sea asumida por la Regional o di\u00f3cesis que lo acoge&#8221;. Y a\u00f1ade el principio general que rige la eclesialidad en toda la Iglesia: \u201cLa coordinaci\u00f3n de la pastoral es uno de los aspectos del ministerio episcopal y debe ejercerse en profunda comuni\u00f3n con el Obispo y bajo su responsabilidad \u00faltima\u201d (CNBB, 1986, n. 86).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Coronando este punto, se\u00f1alamos otro documento de la CNBB, el n\u00famero 92 (2010). Representa el compromiso de los obispos con la animaci\u00f3n de las CEBs, ahora frente a otros desaf\u00edos de una realidad plural, que sugiere \u201cdiferentes formas de vivir la misma fe en la sociedad posmoderna. El cambio de \u00e9poca, aunque se manifiesta en el nivel m\u00e1s profundo de la cultura y la l\u00f3gica del mercado, erosiona la estructura fundamental de la sociabilidad b\u00e1sica (cf. CNBB, 2010 p. 12). En respuesta al nuevo clima coyuntural, el documento propone: \u201cvalorar las experiencias de sociabilidad b\u00e1sica\u201d (CNBB, 2010, p. 13) y expresar con \u00e9nfasis la experiencia de los intereclesiales como \u201cmanifestaci\u00f3n visible de la eclesialidad de las CEBs &#8230; comuni\u00f3n entre los fieles y sus pastores\u201d (CNBB, 2010, p. 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.2 Conferencias Generales del Episcopado LAyC<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00e1mbito latinoamericano, se puede decir que las CEBs \u201cganan un foro de ciudadan\u00eda\u201d en Medell\u00edn (TEIXEIRA, 1988, p. 294). De hecho, la II Asamblea General del Episcopado Latinoamericano (1968) abord\u00f3 las CEBs de manera positiva y alentadora. Enumera los puntos fundamentales que constituyen las CEBs como Iglesia: a) ser \u201cuna comunidad de fe, esperanza y caridad\u201d; b) ser \u201cel primer y fundamental n\u00facleo eclesial\u201d, es decir, \u201cc\u00e9lula inicial de estructuraci\u00f3n eclesial\u201d; c) \u201cfoco de evangelizaci\u00f3n\u201d y d) \u201cactualmente un factor primordial para la promoci\u00f3n y el desarrollo humano\u201d (DMd n. 15, 10). En este contexto, la parroquia se convierte en \u201cun conjunto unificador de las comunidades de base\u201d. A su vez, las CEBs se convierten en un dinamismo renovador y descentralizador de la pastoral (DMd no. 15, 13), dando lugar a nuevos ministerios y espacios de participaci\u00f3n en la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, en las nuevas pastorales que surgen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el documento de Medell\u00edn recomienda tres puntos para asegurar el seguimiento y est\u00edmulo de las CEBs en el futuro: a) que los obispos y p\u00e1rrocos se preocupen por el descubrimiento y la formaci\u00f3n de l\u00edderes para las CEBs (DMd No. 15, 11); b) que se realicen estudios teol\u00f3gicos, sociol\u00f3gicos e hist\u00f3ricos, con la debida divulgaci\u00f3n de las experiencias (DMd n. 15, 12); c) que los seminaristas est\u00e9n mejor preparados para el ambiente latinoamericano, es decir, \u201cformaci\u00f3n b\u00e1sica en la pastoral de conjunto,\u00a0 preparaci\u00f3n para fundar y ayudar a las comunidades de base, conveniente formaci\u00f3n y entrenamiento en din\u00e1micas de grupo y relaciones humanas (&#8230;)\u201d (DMd n. 13, 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fase de experiencia incipiente se cierra positivamente con la legitimaci\u00f3n de las CEBs por parte del episcopado latinoamericano. All\u00ed se reconoce que ellas corresponden tanto a los anhelos de los fieles de participar en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia como a las ense\u00f1anzas del Concilio sobre la Iglesia. Esto hizo de las CEBs una esperanza para la Iglesia en el continente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en Medell\u00edn las CEBs &#8220;ganan un foro de ciudadan\u00eda&#8221;, en Puebla (1979) se confirman. Pasando por dificultades e incluso persecuciones, maduran. Debido a la intensificaci\u00f3n de la represi\u00f3n contra los movimientos sociales y pol\u00edticos, y de la censura, las CEBs se convirtieron, en muchos lugares, en espacio de la sociedad civil y, en particular, de los movimientos populares. La voz de la Iglesia para la sociedad resonaba en ellos. De hecho, \u201cla Iglesia se fue desconectado de quienes ten\u00edan el poder econ\u00f3mico o pol\u00edtico\u201d (DPb n. 623).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para asegurar la plena eclesialidad de las CEBs, el Documento de Puebla parte de la pregunta: \u201c\u00bfCu\u00e1ndo se puede considerar una peque\u00f1a comunidad como comunidad eclesial de base?\u201d. Y responde, did\u00e1cticamente: es comunidad cuando \u201cintegra familias, adultos y j\u00f3venes, en una \u00edntima relaci\u00f3n interpersonal de fe\u201d; es <em>eclesial <\/em>cuando \u201ces una comunidad de fe, esperanza y caridad; celebra la Palabra de Dios y se nutre de la Eucarist\u00eda &#8230; realiza la Palabra de Dios en la vida \u201d; es <em>de base<\/em> cuando \u201cest\u00e1 constituida por unos pocos miembros, de forma permanente y como c\u00e9lula de la gran comunidad\u201d (DPb n. 641).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puebla tambi\u00e9n hace un discernimiento sobre la llamada \u201cIglesia popular\u201d. De hecho, hab\u00eda en la d\u00e9cada de 1970 divergencias sobre el tema. Para evitar desv\u00edos del proyecto original como \u201cnueva forma de ser Iglesia\u201d, el Documento de Puebla trabaja la Iglesia como \u201cpueblo peregrino\u201d y afirma que las CEBs se insertan \u201cvitalmente\u201d dentro de la Iglesia \u201ccomo pueblo hist\u00f3rico institucional\u201d (DPb n .261). En consecuencia, integradas a la totalidad del pueblo de Dios, las CEBs evitar\u00e1n los escollos de la secta, del autoabastecimiento como \u201cIglesia popular\u201d (DPb n. 262).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed se distingue el correcto sentido de &#8220;popular&#8221;: &#8220;que busca encarnarse en los c\u00edrculos populares&#8221;, &#8220;que surge de la respuesta de la fe&#8221; y, as\u00ed, evita el escollo de la &#8220;Iglesia que nace del pueblo&#8221;. Esta Iglesia &#8220;viene de lo alto&#8221;. No acepta ese sentido de \u201cpopular\u201d que establece un contraste entre la Iglesia llamada \u201cinstitucional\u201d u \u201coficial\u201d y la que nace de abajo, del pueblo. Ese sentido introduce una \u201cdivisi\u00f3n dentro de la Iglesia\u201d que es inaceptable (DPb n. 263). Lleva consigo el peligro de \u201cdegenerar en anarqu\u00eda organizativa\u201d o \u201celitismo cerrado o sectario\u201d (DPb n. 261). En cualquier caso, el texto concluye que \u201cesta designaci\u00f3n parece infeliz\u201d (DPb n. 263).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Superando las ambig\u00fcedades que a veces trae consigo el calor de la lucha, el Documento de Puebla todav\u00eda puede afirmar positivamente que<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">el compromiso con los pobres y el surgimiento de las comunidades de base han ayudado a la Iglesia a descubrir el potencial evangelizador de los pobres, al mismo tiempo que \u00e9stos la desaf\u00edan constantemente, llam\u00e1ndola a la conversi\u00f3n y por lo\u00a0 mucho que ellos realizan en su vida\u00a0 los valores evang\u00e9licos de solidaridad, servicio , sencillez y disponibilidad para acoger el don de Dios. (DPb n. 1147)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos acontecimientos notables de esta fase se pronunciaron sobre las CEBs. Primero, la Conferencia de Santo Domingo concibe a la parroquia como una \u201ccomunidad de comunidades y movimientos\u201d y coloca a las CEBs dentro de ella como una \u201cc\u00e9lula viva\u201d (DSD n. 61). El segundo fue el planteamiento que se hizo de las CEBs en la V Conferencia General de Aparecida, objeto de controversia entre los defensores de las Comunidades y quienes ya planteaban objeciones. A \u00e9stos \u00faltimos no les gust\u00f3 el \u00e9nfasis que el Documento Final (DAp), aprobado por los Obispos, daba a las CEBs. Por eso fue objeto de cambios. De hecho, el texto de las CEBs, que fue aprobado en la tercera redacci\u00f3n del Documento de Aparecida, desapareci\u00f3 en la cuarta versi\u00f3n. Fue reintroducido a pedido de 10 Conferencias Episcopales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber sido bendecidas por Medell\u00edn, por la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Evangelii Nuntiandi<\/em> n. 58 (Pablo VI) y por Puebla, es curioso encontrarnos en la situaci\u00f3n de tener que defender esta experiencia leg\u00edtima y original de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina y que hace historia tambi\u00e9n en otros continentes, como la Iglesia en la base: la estructura m\u00e1s simple y humanamente perceptible de la presencia de los disc\u00edpulos de Jesucristo en la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, el balance entre lo que fue eliminado del texto aprobado en Aparecida y el texto \u201ccorregido\u201d, que en cierto modo es negativo, puede considerarse preocupante. De hecho, lo que se elimin\u00f3 es alentador, positivo, con una mirada hacia el futuro de la Iglesia y de la experiencia de renovaci\u00f3n que traen las CEBs. Mientras que lo que se ha puesto en su lugar se caracteriza por la precauci\u00f3n, mirando m\u00e1s al pasado que al futuro de esperanza que las CEBs anuncian. Este texto no distingue claramente la presencia de las CEBs de otros grupos dentro de la parroquia. De hecho, las CEBs no se a\u00f1aden a grupos y movimientos, sino que son realmente Iglesia local en la que caben grupos, movimientos y otras realidades eclesiales. El texto corregido acaba reduciendo la gran experiencia eclesial de las CEBs a la \u201cexperiencia eclesial de algunas Iglesias de Am\u00e9rica Latina y el Caribe\u201d (DAp n. 178).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, cabe mencionar que el Documento de Aparecida llama la atenci\u00f3n sobre la importancia de la Eucarist\u00eda en la comunidad \u201ccomo centro de su vida\u201d (DAp n. 180). Incluso enfatiza \u201cla gran importancia del precepto dominical\u201d (DAp n. 252). All\u00ed, los obispos expresan su preocupaci\u00f3n por la mayor\u00eda de nuestros CEBs que \u201cno tienen la oportunidad de participar en la Eucarist\u00eda dominical\u201d, debido a la falta de un ministro. Por eso, nuestros obispos recordaron una reflexi\u00f3n, que ya se hac\u00eda en la patr\u00edstica, sobre la presencia real y verdadera de Jesucristo en la Palabra proclamada. As\u00ed, nuestras CEBs &#8220;pueden alimentar su ya admirable esp\u00edritu misionero, participando en la &#8216;celebraci\u00f3n dominical de la Palabra&#8217;, que hace presente el Misterio Pascual en el amor que congrega (cf. 1Jn 3,14), en la Palabra acogida (cf. Jn 5,24-25) y en la oraci\u00f3n comunitaria\u201d (DAp n. 253).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.3 El Magisterio pontificio<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fij\u00e1ndonos en el magisterio pontificio, es oportuno recordar la preciosa ense\u00f1anza de Pablo VI, en la exhortaci\u00f3n postsinodal <em>Evangelii Nuntiandi<\/em> (1975). La multiplicaci\u00f3n y diversificaci\u00f3n de las CEBs en la Iglesia universal llev\u00f3 al S\u00ednodo sobre <em>la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo <\/em>(1974) a realizar un discernimiento eclesial sobre ellas. Pablo VI, ya en el discurso final del S\u00ednodo, nos dice: \u201cnotamos, no sin alegr\u00eda, que las peque\u00f1as comunidades cristianas traen gran esperanza a la Iglesia, y que tienen su origen en el Esp\u00edritu Santo\u201d (REB 136, 1974, p. 945). En <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, el Papa, retomando las contribuciones de los padres sinodales, se\u00f1ala que las CEBs, \u201cque florecen m\u00e1s o menos en todas partes de la Iglesia, difieren mucho unas de otras\u201d (EN n. 58). Por eso es necesario discernir constantemente su valor eclesial. Ante esto, analiza dos tipos de CEBs:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>las hay que \u201cnacen y se desarrollan en el interior de la Iglesia, se solidarizan con la vida de la Iglesia y, alimentadas por su doctrina, permanecen unidas a sus pastores\u201d (EN n. 58);<\/li>\n<li>hay otras que \u201cagrupan comunidades de base con un esp\u00edritu de fuerte cr\u00edtica con relaci\u00f3n a la Iglesia\u201d, contrastando Iglesia \u201cinstitucional\u201d y \u201ccomunidades carism\u00e1ticas, liberadas de estructuras\u201d. Ellas \u201ccuestionan radicalmente a la Iglesia\u201d. Estas &#8220;comunidades de base&#8221;, seg\u00fan el Papa, tienen &#8220;una designaci\u00f3n puramente sociol\u00f3gica&#8221;. Por eso, \u201cno podr\u00edan, sin abuso del lenguaje, llamarse comunidades eclesiales de base\u201d (EN n. 58).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta designaci\u00f3n de CEBs, dice tambi\u00e9n el Papa, &#8220;pertenece a las otras, es decir, a las que se re\u00fanen en Iglesia, para unirse a la Iglesia y aumentar la Iglesia&#8221;. \u00c9stas, s\u00ed, son Iglesia, porque: a) &#8220;nacen de la necesidad de vivir m\u00e1s intensamente la vida de la Iglesia&#8221;; b) \u201cviven una dimensi\u00f3n m\u00e1s humana\u201d; c) \u201cse congregan para escuchar y meditar la Palabra de Dios y celebrar los sacramentos para el v\u00ednculo del \u00c1gape\u201d (EN n. 58).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conscientes de las condiciones de su eclesialidad, advierte el Papa, \u201clas comunidades eclesiales de base corresponder\u00e1n a su vocaci\u00f3n m\u00e1s fundamental: de oyentes del Evangelio que se les anuncia y de destinatarios privilegiados de la evangelizaci\u00f3n, ellas mismas se convertir\u00e1n sin demora en anunciadoras del Evangelio\u201d. As\u00ed, ser\u00e1n \u201clugar de evangelizaci\u00f3n\u201d y \u201cesperanza para la Iglesia universal\u201d (EN n. 58).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con su peculiar claridad, Juan Pablo II, en su <em>Mensaje a las Comunidades Eclesiales de Base<\/em> (Manaus, 1980) explica c\u00f3mo debe entenderse el t\u00e9rmino Base: \u201cSer eclesial es su marca original y su forma de existir y operar. Y la base a la que se refieren es de car\u00e1cter n\u00edtidamente eclesial y no meramente sociol\u00f3gico o de otro tipo.\u201d (JO\u00c3O PAULO II, 1980, n. 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, queremos subrayar la reciente contribuci\u00f3n del Papa Francisco a una nueva din\u00e1mica misionera en la Iglesia. Primero, hay que decir que Francisco no hizo el Concilio, sino que lo asimil\u00f3 dentro de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina, donde capt\u00f3 el esp\u00edritu conciliar de apertura al mundo de hoy en el que la Iglesia debe ser misionera. En <em>Evangelii Gaudium<\/em> (EG) acu\u00f1\u00f3 la feliz expresi\u00f3n \u201cIglesia en salida\u201d para decir que una comunidad misionera no se cierra sobre s\u00ed misma (cf. EG n. 24). En segundo lugar, con respecto a las CEBs, podemos decir que forma parte de la experiencia del joven jesuita Bergoglio la labor pastoral en las periferias de la arquidi\u00f3cesis de Buenos Aires, donde florecieron las CEBs. En tercer lugar, como obispo y luego arzobispo, siempre alent\u00f3 la renovaci\u00f3n pastoral hacia la conversi\u00f3n eclesial y la transformaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe mencionar su participaci\u00f3n, como presidente de la Comisi\u00f3n de Redacci\u00f3n del Documento Final, en la V Conferencia General de Obispos Latinoamericanos y Caribe\u00f1os de Aparecida. En \u00e9l se privilegia la dimensi\u00f3n misionera, se anima a las comunidades de base y peque\u00f1as comunidades a ser evangelizadoras, sin perder el contacto con la parroquia, en el contexto de la pastoral org\u00e1nica (cf. EG n. 29).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como obispo de Roma, el Papa Francisco, a pesar de sufrir incomprensiones de algunos grupos dentro de la Iglesia, contin\u00faa su preocupaci\u00f3n por las periferias del mundo de hoy, por lo que convoc\u00f3 un S\u00ednodo especial de los obispos para la Amazon\u00eda en 2019. As\u00ed, \u00e9l quiere situar en el centro de la preocupaci\u00f3n de la Iglesia a los m\u00e1s pobres de los pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n, afirmamos que las CEBs son el fruto de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu que renueva a la Iglesia desde sus bases eclesiales. Ellas no son comprendidas por sus participantes, especialmente los pobres, como Movimientos en la Iglesia, sino como Iglesias en la base eclesial dentro de las Iglesias particulares. Esta porci\u00f3n del Pueblo de Dios, por peque\u00f1a y pobre que sea, es la Iglesia de Cristo que \u201cest\u00e1 verdaderamente presente en todas las leg\u00edtimas comunidades locales de fieles\u201d. Siempre unidos a sus pastores, generan \u201cuna nueva forma de ser Iglesia\u201d y \u201cde la Iglesia estar presente en el mundo\u201d (CNBB, 1986, n. 3 y siguientes).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Cleto Caliman, SDB. <\/em>PUC Minas \u2013 texto original en portugu\u00e9s. Postado en diciembre del 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, Leonardo. <em>Eclesiog\u00eanese. <\/em>As Comunidades eclesiais de Base reinventam a Igreja<em>. <\/em>Petr\u00f3polis: Vozes, 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CARIAS, C. Pinto. Igreja, Povo de Deus, Comunidade e Comunidades Eclesiais de Base. In: BRIGHENTI, A.; PASSOS, J. D\u00e9cio (orgs.). <em>Comp\u00eandio das<\/em> <em>Confer\u00eancias dos Bispos da Am\u00e9rica Latina e Caribe<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas\/Paulus, 2018. p. 315-324.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CELAM. <em>Documento de<\/em> <em>Medell\u00edn<\/em>. Presen\u00e7a da Igreja na atual transforma\u00e7\u00e3o da Am\u00e9rica Latina \u00e0 luz do Conc\u00edlio Vaticano II. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.faculdadejesuita.edu.br\/eventodinamico\/eventos\/documentos\/documento-FwdDtt9v3ukKPDZq.pdf\">https:\/\/www.faculdadejesuita.edu.br\/eventodinamico\/eventos\/documentos\/documento-FwdDtt9v3ukKPDZq.pdf<\/a> . Acceso el: 4 nov 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CELAM. <em>Documento de<\/em> <em>Puebla. <\/em>Evangeliza\u00e7\u00e3o no presente e no futuro da Am\u00e9rica Latina. Conclus\u00f5es da III Confer\u00eancia Geral do Episcopado Latino-americano. Disponible en: <a href=\"http:\/\/portal.pucminas.br\/imagedb\/documento\/DOC_DSC_NOME_ARQUI20130906182452.pdf\">http:\/\/portal.pucminas.br\/imagedb\/documento\/DOC_DSC_NOME_ARQUI20130906182452.pdf<\/a>. Acceso el: 12 dic 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CELAM. <em>Documento de<\/em> <em>Santo Domingo<\/em>. Nova evangeliza\u00e7\u00e3o, promo\u00e7\u00e3o humana e cultura crist\u00e3. Disponible en: <a href=\"http:\/\/portal.pucminas.br\/imagedb\/documento\/DOC_DSC_NOME_ARQUI20130906182452.pdf\">http:\/\/portal.pucminas.br\/imagedb\/documento\/DOC_DSC_NOME_ARQUI20130906182452.pdf<\/a> .Acceso el: 12 sept 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CELAM. <em>Documento de Aparecida<\/em>. V Confer\u00eancia Geral do Episcopado Latino-Americano e do Caribe. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.dhnet.org.br\/direitos\/cjp\/a_pdf\/cnbb_2007_documento_de_aparecida.pdf\">http:\/\/www.dhnet.org.br\/direitos\/cjp\/a_pdf\/cnbb_2007_documento_de_aparecida.pdf<\/a>. Acceso el: 6 nov 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB. <em>Comunidades Eclesiais de Base na Igreja do Brasil.<\/em> 4.ed. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1986 (Documentos da CNBB 25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB. <em>Mensagem ao Povo de Deus das Comunidades Eclesiais de Base.<\/em> Bras\u00edlia: Edi\u00e7\u00f5es CNBB, 2010 (Documentos da CNBB 92).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB. <em>Plano de emerg\u00eancia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1963.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB. <em>Plano de Pastoral de Conjunto 1966-1970<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1966.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CNBB. <em>Reflex\u00e3o crist\u00e3 sobre a Conjuntura pol\u00edtica<\/em>. Conselho Permanente, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ENCONTRO DE VIT\u00d3RIA, ES. <em>Comunidades Eclesiais de Base: uma Igreja que nasce do Povo. <\/em>Petr\u00f3polis: Vozes, 1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FERRARO, Benedito. Comunidades Eclesiais de Base, Par\u00f3quia, Igreja Particular. In: SOUZA, N.; SBARDELOTTI, E. (Orgs.). <em>Puebla: <\/em>Igreja na Am\u00e9rica Latina e no Caribe<em>.<\/em> Petr\u00f3polis: Vozes, 2019. p. 312-324.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FREITAS, M. Carmelita de. <em>Uma Op\u00e7\u00e3o renovadora. <\/em>A Igreja no Brasil e o Planejamento pastoral. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JO\u00c3O PAULO II. <em>Mensagem do Papa Jo\u00e3o Paulo II aos l\u00edderes das Comunidades de Base do Brasil<\/em>. Mensagens pontif\u00edcias. Site Vaticano. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/pt\/messages\/pont_messages\/1980\/documents\/hf_jp-ii_mes_19800711_comunita-base-brasile.html\">http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/pt\/messages\/pont_messages\/1980\/documents\/hf_jp-ii_mes_19800711_comunita-base-brasile.html<\/a> . Acceso el: 23 nov 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LIBANIO, J. Batista. <em>Conc\u00edlio Vaticano II. <\/em>Em busca de uma primeira compreens\u00e3o<em>.<\/em> S\u00e3o Paulo: Loyola, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MA\u00c7ANEIRO, Mar\u00e7al. Movimentos eclesiais. In: PASSOS, J. D.; SANCHEZ, W. L. <em>Dicion\u00e1rio do Conc\u00edlio Vaticano II.<\/em> S\u00e3o Paulo: Paulinas-Paulus, 2015. p. 643-647.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARINS, Jos\u00e9. Comunidades Eclesiais de Base na Am\u00e9rica Latina. <em>Concilium,<\/em> v. 104, n. 4, p. 404-413, 1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAULO VI. Exorta\u00e7\u00e3o apost\u00f3lica <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/paul-vi\/pt\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">http:\/\/www.vatican.va\/content\/paul-vi\/pt\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html<\/a>. Acceso el: 5 oct 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAHNER, Karl. Kommentar. In: <em>Lexikon f\u00fcr Theologie und Kirche<\/em> 12<em>.<\/em> Freiburg \u2013 Basel \u2013 Wien: Herder, 1966. p. 210-259.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TEIXEIRA, L. C. Faustino. <em>A G\u00eanese das CEBs no Brasil. <\/em>Elementos explicativos<em>. <\/em>S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1988.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 CEBs: \u00bfmovimiento o Iglesia? 2 Entender la eclesialidad 3 Primeros pasos 4 Lo que dicen los te\u00f3logos y pastoralistas 5 Lo que dice el Magisterio de la Iglesia 5.1 El magisterio de la Iglesia en Brasil 5.2 Conferencias Generales del Episcopado de LAyC 5.3 El Magisterio Pontificio Conclusi\u00f3n Referencias Introducci\u00f3n El soplo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[103],"tags":[],"class_list":["post-2034","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-sistematicadogmatica-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2034","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2034"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2034\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2410,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2034\/revisions\/2410"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2034"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2034"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2034"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}