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{"id":2031,"date":"2020-12-31T15:47:07","date_gmt":"2020-12-31T17:47:07","guid":{"rendered":"http:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2031"},"modified":"2021-03-29T09:28:51","modified_gmt":"2021-03-29T12:28:51","slug":"la-eucaristia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=2031","title":{"rendered":"La eucarist\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Realidad actual de la eucarist\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Valoraci\u00f3n del magisterio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Sacramento principal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Nombres<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 La doctrina fundamental<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.1 Instituida por Cristo en la \u00faltima cena<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.2 Memorial de la Cena<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.3 Memorial del sacrificio<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.4 La presencia real de Cristo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.5 La transubstanciaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>5.6 La materia de las especies y la f\u00f3rmula esencial<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 La eucarist\u00eda y la iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7 La celebraci\u00f3n, en s\u00edntesis<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Realidad actual de la eucarist\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eucarist\u00eda, como principal celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia, sufre en estos tiempos las mismas tensiones y contradicciones que la fe cristiana en las sociedades contempor\u00e1neas. No es extra\u00f1o, pues celebra, precisamente, la fe en Jesucristo muerto y resucitado en la vida actual de la humanidad y de cada creyente. La liturgia es sensible a los cambios en el mundo y en la Iglesia porque no se celebra en espacios y tiempos abstractos, sino en los concretos contextos humanos, culturales y eclesiales, de cada creyente y de cada comunidad. En general, se puede afirmar que en el \u00faltimo decenio gran n\u00famero de cat\u00f3licos han dejado de participar en la eucarist\u00eda dominical y de practicar la vida sacramental. En general son aquellos cuya vinculaci\u00f3n con la Iglesia estaba basada sobre todo en la recepci\u00f3n de los sacramentos y en la participaci\u00f3n en funerales y grandes fiestas cristianas del a\u00f1o lit\u00fargico o de santuarios. Las comunidades eclesiales de base, capillas de barrios m\u00e1s homog\u00e9neos o de sectores rurales, en cambio, suelen mantener una praxis celebrativa m\u00e1s viva y regular. Pero tambi\u00e9n ellas se han resentido muy a menudo con el alejamiento de los j\u00f3venes y la dificultad para comprometer laicos y laicas en los diversos roles lit\u00fargicos ligados a la eucarist\u00eda: coros, lectores, ac\u00f3litos. La crisis por los abusos de poder, de conciencia y sexuales de miembros del clero, que en estos a\u00f1os ha sido ampliamente publicitada y ha afectado fuertemente a la Iglesia en muchos pa\u00edses del continente, ha sido un factor que, para muchos cat\u00f3licos con una pertenencia m\u00e1s fr\u00e1gil a la Iglesia, y\/o una formaci\u00f3n m\u00e1s superficial, los ha llevado a cesar pr\u00e1cticamente toda participaci\u00f3n en ella, comenzando por la eucarist\u00eda dominical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, la realidad de la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda es demasiado vasta y diversa para resumirla o generalizarla en unas pocas l\u00edneas. De un lado, hay comunidades con celebraciones muy vivas y participativas, y en el otro extremo, iglesias donde el n\u00famero de fieles que asiste a la misa dominical ha disminuido dr\u00e1sticamente, a la vez que la edad media de los participantes ha subido con la misma drasticidad. Los planes pastorales diocesanos, el carisma de los p\u00e1rrocos o sacerdotes que presiden la eucarist\u00eda, la formaci\u00f3n de los laicos y laicas y la tradici\u00f3n de la Iglesia local son determinantes para la calidad de vida lit\u00fargica y, en particular, de las celebraciones eucar\u00edsticas. Las grandes diferencias en estos aspectos determinan tambi\u00e9n en buena medida las diferencias en la calidad, la participaci\u00f3n y la vivacidad de las misas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta mirada realista, que no pretende ser pesimista, se hace necesaria al inicio de un tratamiento doctrinal de la eucarist\u00eda, ya que los cat\u00f3licos hemos puesto este sacramento en el lugar m\u00e1s alto de la vida lit\u00fargica de la Iglesia y no dejamos de proclamar su centralidad e importancia. A muchos puede parecerles que actualmente dichas declaraciones no corresponden a la realidad y, a decir verdad, no les faltar\u00eda raz\u00f3n. Por otra parte, \u00bfpuede la Iglesia renunciar a afirmar y ense\u00f1ar la importancia y centralidad de la eucarist\u00eda, sin afectar con ello el coraz\u00f3n mismo de su praxis lit\u00fargico-sacramental?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Valoraci\u00f3n del magisterio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El magisterio de la Iglesia contin\u00faa situando a la eucarist\u00eda en un lugar eminente de su praxis cultual. El <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica <\/em>(en adelante, <em>CEC<\/em>) reafirma que la eucarist\u00eda es \u201cfuente y cima de toda la vida cristiana\u201d, citando <em>Lumen Gentium 11<\/em> <em>(CEC 1324)<\/em>; que \u201ccontiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua\u201d, citando <em>Presbyterorum ordinis 5 (CEC 1325), <\/em>y culmina afirmando que \u201cla eucarist\u00eda es el compendio y la suma de nuestra fe\u201d <em>(CEC 1327)<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anteriormente la constituci\u00f3n sobre la liturgia del Concilio Vaticano II, <em>Sacrosanctum Concilium <\/em>(en adelante, <em>SC<\/em>), hab\u00eda afirmado que la liturgia, de la cual la eucarist\u00eda es la m\u00e1xima expresi\u00f3n, es \u201cla cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza\u201d <em>(SC 10).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa san Juan Pablo II dedic\u00f3 a la eucarist\u00eda importantes p\u00e1ginas en su magisterio, entre las que destaca su \u00faltima Carta enc\u00edclica, <em>\u201cEcclesia de Eucharistia\u201d <\/em>(2003, en adelante, <em>EdE<\/em>). En ella hay pasajes testimoniales de una gran hondura, como el que dice: \u201cAqu\u00ed (en la eucarist\u00eda) est\u00e1 el tesoro de la Iglesia, el coraz\u00f3n del mundo, la prenda del fin al que todo hombre, aunque sea inconscientemente, aspira. Misterio grande, que ciertamente nos supera y pone a dura prueba la capacidad de nuestra mente de ir m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias\u201d<em> (EdE 59). <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n el Papa em\u00e9rito, Benedicto XVI, escribi\u00f3 sobre la eucarist\u00eda. Particularmente importante es su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Sacramentum caritatis<\/em> (2007, en adelante<em> SC<\/em>) en la que integra la reflexi\u00f3n del s\u00ednodo de obispos de 2005, cuyo tema fue precisamente la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El magisterio del papa Francisco, por su parte, ofrece una gran cantidad de catequesis, homil\u00edas y frases sobre la eucarist\u00eda. En su catequesis del 22 de noviembre de 2017, Francisco recuerda el antiguo e impresionante episodio de los m\u00e1rtires de Abitinia:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos olvidar el gran n\u00famero de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil a\u00f1os de historia, han resistido hasta la muerte por defender la eucarist\u00eda; y cuantos, aun hoy, arriesgan la vida por participar en la misa dominical. En el a\u00f1o 304, durante la persecuci\u00f3n de Diocleciano, un grupo de cristianos del norte de \u00c1frica fueron sorprendidos mientras celebraban la misa en una casa y fueron arrestados. El proc\u00f3nsul romano, en el interrogatorio, les pregunt\u00f3 por qu\u00e9 lo hab\u00edan hecho, sabiendo que era absolutamente prohibido. Y ellos respondieron: \u00abSin el domingo no podemos vivir\u00bb, que quer\u00eda decir: si no podemos celebrar la eucarist\u00eda, no podemos vivir, nuestra vida cristiana morir\u00eda. De hecho, Jes\u00fas dice a sus disc\u00edpulos: \u201cLes aseguro que, si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendr\u00e1n vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u201d (Jn 6, 53-54). Estos cristianos del norte de \u00c1frica fueron asesinados por celebrar la eucarist\u00eda. Han dejado el testimonio que se puede renunciar a la vida terrena por la eucarist\u00eda, porque ella nos da la vida eterna, haci\u00e9ndonos part\u00edcipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Un testimonio que nos interpela a todos y nos pide una respuesta sobre qu\u00e9 cosa signifique para cada uno de nosotros participar en el sacrificio de la misa y acercarnos al Banquete del Se\u00f1or (FRANCISCO, 2017).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pregunta del Papa Francisco es clave en nuestros d\u00edas: \u00bfQu\u00e9 significa la eucarist\u00eda, hoy, para nosotros? Si hubo tiempos en los que no era necesario plantearse tal cuesti\u00f3n, no son estos. Ciertamente, para valorar la eucarist\u00eda no basta con saber m\u00e1s acerca de ella. Si el saber no est\u00e1 en vital conexi\u00f3n con toda la vida de fe, no sirve de mucho. Puede hacernos m\u00e1s sabios, pero no celebrar mejor nuestra fe. La eucarist\u00eda es ante todo una experiencia. Una experiencia celebrativa, festiva, que brota de la gratuidad de ser cristianos. Podemos saber mucho sobre ella, pero para que adquiera su pleno sentido como sacramento de la Iglesia, debe ser experimentada, vivida, celebrada en la comunidad de los creyentes. Desde esa perspectiva se intenta aqu\u00ed sintetizar su doctrina fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Sacramento principal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia y los ministerios de la Iglesia est\u00e1n orientados hacia la eucarist\u00eda. \u201cLos dem\u00e1s sacramentos\u201d, afirma el <em>CEC 1324, <\/em>\u201ccomo tambi\u00e9n todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, est\u00e1n unidos a la Eucarist\u00eda y a ella se ordenan\u201d. Su centralidad en la Iglesia Cat\u00f3lica es clara y est\u00e1 bien fundamentada en la praxis y doctrina de su historia. Por eso es necesario conocer esos fundamentos en tiempos en que la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica de la Iglesia suele ser d\u00e9bil y escasa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eucarist\u00eda es el principal de los siete sacramentos. Dentro del mundo sacramental se ordena con el grupo de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, junto al bautismo y a la confirmaci\u00f3n. La tr\u00edada <em>bautismo-confirmaci\u00f3n-eucarist\u00eda<\/em> fue durante los primeros siglos de cristianismo la puerta de ingreso a la comunidad cristiana, como una \u00fanica celebraci\u00f3n sacramental, simult\u00e1nea, de la que la eucarist\u00eda era la culminaci\u00f3n. Muy tard\u00edamente en la historia de la Iglesia, reci\u00e9n a inicios del siglo XX, se generaliz\u00f3 la costumbre de adelantar la eucarist\u00eda a una edad m\u00e1s temprana, cambiando as\u00ed el orden tradicional en el que se impart\u00edan los sacramentos de la iniciaci\u00f3n: 1-bautismo, 2-confirmaci\u00f3n y 3-eucarist\u00eda, a uno nuevo: 1-bautismo, 2-eucarist\u00eda y 3-confirmaci\u00f3n. Pero ya anteriormente, en la Iglesia latina, la confirmaci\u00f3n se hab\u00eda separado del bautismo en su momento de administraci\u00f3n. La raz\u00f3n fue que, en el Occidente, contrariamente a las comunidades del Oriente cristiano, se estableci\u00f3 al obispo (y no al presb\u00edtero) como ministro ordinario (hoy lo denominamos originario) de la confirmaci\u00f3n. Los presb\u00edteros bautizaban a los reci\u00e9n nacidos, y s\u00f3lo cuando el obispo visitaba el lugar, o cuando los ni\u00f1os o j\u00f3venes pod\u00edan ir a la sede episcopal, pod\u00edan ser confirmados. Y a menudo pasaban a\u00f1os entre uno y otro sacramento. Pero a\u00fan en esa modalidad, la eucarist\u00eda se recib\u00eda por primera vez s\u00f3lo en la confirmaci\u00f3n, conservando as\u00ed el orden tradicional: 1-bautismo, 2-confirmaci\u00f3n y 3-eucarist\u00eda y, por ende, se conservaba tambi\u00e9n el signo concreto de la eucarist\u00eda como culminaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy se considera importante recuperar la unidad de estos tres sacramentos, teol\u00f3gica y pastoralmente vinculados e interdependientes. Ya que en las iglesias latinas dicha unidad no puede ser temporal \u2013 la costumbre y ciertas ventajas pastorales de administrar la primera eucarist\u00eda primero, y m\u00e1s tarde la confirmaci\u00f3n, est\u00e1n demasiado arraigadas \u2013\u00a0 se procura que al menos sea clara catequ\u00e9tica y lit\u00fargicamente: en la formaci\u00f3n y en la ritualidad. Considerar a la eucarist\u00eda como la culminaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana se puede afirmar s\u00f3lo te\u00f3ricamente, ya que el signo establece como culminaci\u00f3n (al menos, temporal) al sacramento de la confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bautismo y la confirmaci\u00f3n imprimen car\u00e1cter, es decir, son sacramentos que s\u00f3lo se reciben una vez en la vida, pues dejan una marca espiritual indeleble en quien los ha recibido. La eucarist\u00eda, en cambio, es el sacramento del camino cristiano: se recibe cuantas veces sea necesario, como alimento para vivir la uni\u00f3n personal con Cristo y el discipulado. Es el sacramento del caminante, del peregrino que quiere vivir su fe en seguimiento y fidelidad a la misi\u00f3n encomendada. En su homil\u00eda de <em>Corpus Christi<\/em> de 2015, el Papa Francisco afirm\u00f3 que \u201cla Eucarist\u00eda no es un premio para los buenos, sino la fuerza para los d\u00e9biles; para los pecadores es el perd\u00f3n, el vi\u00e1tico que nos ayuda a andar, a caminar\u201d. Imagen profunda y realista: la comuni\u00f3n eucar\u00edstica no puede erigirse en una recompensa por los m\u00e9ritos que tenga un cristiano, sino que, precisamente, es el alimento que necesita en su fragilidad y vulnerabilidad, para vivir y testimoniar su fe en el complejo mundo actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Nombres<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eucarist\u00eda ha recibido varios nombres a lo largo de la historia. Cada uno de ellos pone de relieve alg\u00fan aspecto de su contenido teol\u00f3gico o de su forma celebrativa. El <em>CEC <\/em>los enumera m\u00e1s exhaustivamente en los n\u00fameros 1328 a 1332. Tres de ellos son particularmente importantes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Fracci\u00f3n del pan. <\/em><\/strong>Esta expresi\u00f3n se halla en Hch 2,42.46, en el contexto de la descripci\u00f3n de la primera comunidad cristiana, y en Hch 20,7.11, en un contexto que se puede llamar lit\u00fargico, de una asamblea en \u201cel primer d\u00eda de la semana\u201d (domingo, d\u00eda del Se\u00f1or), con una larga charla (homil\u00eda) de san Pablo. La expresi\u00f3n <em>fracci\u00f3n del pan<\/em> alude directamente a una acci\u00f3n propia de la eucarist\u00eda, como es la de partir el pan para repartirlo, pero tiene su ra\u00edz en una costumbre jud\u00eda mucho m\u00e1s antigua: la del padre de familia que, luego de bendecir la mesa, part\u00eda y repart\u00eda el pan a los suyos. En la cena de la Pascua jud\u00eda, que es el antecedente inmediato de la eucarist\u00eda, este gesto era particularmente significativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Cena del Se\u00f1or. <\/em><\/strong>En 1Co 11,20, san Pablo utiliza esta expresi\u00f3n para distinguir la cena fraternal que preced\u00eda a la \u201ccena del Se\u00f1or\u201d (la eucarist\u00eda) en las primeras comunidades cristianas. En la comunidad de Corinto, las cenas previas eran escenario de excesos y desprecio por los m\u00e1s pobres, lo que motiva la cr\u00edtica de Pablo. A pesar de no producirse en la misma cena del Se\u00f1or, su inmediatez con ella debiera hacerlas coherentes con el esp\u00edritu cristiano de fraternidad, solidaridad y aprecio por los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Eucarist\u00eda<\/em><\/strong><strong>. <\/strong>Se halla este nombre, en su forma verbal, dar gracias, en Lc 22,19: \u201cTom\u00f3 el pan, <em>dio gracias<\/em>\u2026\u201d y en 1Co 11,24: \u201cTom\u00f3 pan, <em>dando gracias<\/em> lo parti\u00f3\u2026\u201d Muy cercano es el t\u00e9rmino bendecir, que usa Mc 14,22 y Mt 26,26: \u201cTom\u00f3 el pan, <em>lo bendijo<\/em>\u2026\u201d Dado que la acci\u00f3n de gracias y la bendici\u00f3n son acciones inherentes a la liturgia cristiana, y que en la eucarist\u00eda se manifiestan con particular claridad, es \u00e9ste el t\u00e9rmino que la liturgia actual ha privilegiado sobre los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00bfMisa? <\/em><\/strong>Si bien la expresi\u00f3n \u201cmisa\u201d sigue siendo utilizada en el lenguaje coloquial y pastoral en portugu\u00e9s, espa\u00f1ol y otros idiomas, es un t\u00e9rmino que ha dejado de ser usado en el lenguaje teol\u00f3gico por su escasa relaci\u00f3n con alg\u00fan aspecto central de la eucarist\u00eda. Su origen est\u00e1 en el medioevo, en la f\u00f3rmula de despedida de los fieles al finalizar la eucarist\u00eda: <em>\u201cIte, missa est\u201d <\/em>(literalmente, <em>\u201cvayan, ha sido enviada\u201d<\/em>, refiri\u00e9ndose impl\u00edcitamente a la celebraci\u00f3n). De all\u00ed, por metonimia, la eucarist\u00eda pas\u00f3 a ser denominada \u201cmisa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 La doctrina fundamental<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>5.1 Instituida por Cristo en la \u00faltima cena<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n cristiana, bas\u00e1ndose en el Nuevo Testamento, afirma que la eucarist\u00eda fue instituida por Jesucristo en la cena que celebr\u00f3 con sus ap\u00f3stoles la noche antes de su pasi\u00f3n. Los textos fundamentales son Mt 26,26-29; Mc 14,22-25; Lc 22,19-20; 1Co 11,23-25. Ellos trasmiten, con peque\u00f1as variaciones, el relato de la instituci\u00f3n que hasta hoy constituye la parte central de las Plegarias eucar\u00edsticas. Tambi\u00e9n es fundamental Jn 13,1-15, que relata el lavatorio de los pies que Jes\u00fas hizo durante la cena, considerado un signo cuyo contenido y significado es paralelo y an\u00e1logo al de la fracci\u00f3n del pan: la entrega radical de su vida al servicio de la humanidad. Dice que el Se\u00f1or, habiendo amado a los suyos, los am\u00f3 hasta el extremo. Sabiendo que hab\u00eda llegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de la cena, les lav\u00f3 los pies y les dej\u00f3 como misi\u00f3n el mandamiento del amor. Se trata del mismo contenido de la ofrenda del pan partido y el vino repartido, signos de la entrega radical de Jes\u00fas a los suyos, que sus disc\u00edpulos deben imitar en su memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cena Jes\u00fas dio a la Pascua, principal fiesta jud\u00eda, su \u201csentido definitivo\u201d <em>(CEC 1340)<\/em>. \u201cNuestro Salvador, en la \u00faltima Cena, la noche en que fue entregado, instituy\u00f3 el sacrificio eucar\u00edstico, (\u2026) banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura\u201d <em>(SC 47).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles part\u00edcipes de su Pascua, instituy\u00f3 la eucarist\u00eda como memorial de su muerte y de su resurrecci\u00f3n y orden\u00f3 a sus ap\u00f3stoles (\u201ca quienes constitu\u00eda sacerdotes del Nuevo Testamento\u201d,<em> Concilio de Trento, Denziger-H\u00fcnermann [en adelante DH] 1740) <\/em>que hicieran lo mismo \u201cen memoria suya\u201d (Lc 22,19 y 1Co 11,24). Eucarist\u00eda y sacerdocio ministerial son dos temas que la tradici\u00f3n cat\u00f3lica ha mantenido esencialmente vinculados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al hablar de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda, es preciso aludir a la comprensi\u00f3n contempor\u00e1nea de \u201cinstituci\u00f3n\u201d: ella no es meramente un momento fundacional de un sacramento, sino sobre todo la voluntad de Jes\u00fas de salvar por medio de determinados signos rituales en los cuales \u00e9l mismo sigue actuando por medio del Esp\u00edritu Santo, a trav\u00e9s de ministros que lo hacen en su nombre y en su lugar. Es decir, la instituci\u00f3n no es s\u00f3lo una acci\u00f3n del pasado hist\u00f3rico, sino un efecto permanente de la misma, cada vez que el sacramento \u2013 en este caso, la eucarist\u00eda \u2013 se celebra de nuevo: all\u00ed est\u00e1 Jesucristo, ahora resucitado y glorioso, presidiendo cada asamblea que celebra su fe.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.2 Memorial de la Cena<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eucarist\u00eda es \u201cmemorial\u201d: \u201cHagan esto en memoria (conmemoraci\u00f3n) m\u00eda\u201d. Este concepto es clave en la comprensi\u00f3n sacramental contempor\u00e1nea. Permite entender mejor el misterio de la presencia y actualizaci\u00f3n de la obra salvadora de Cristo en la liturgia, y especialmente en la eucarist\u00eda. No se trata de un mero recuerdo subjetivo individual, sino de una acci\u00f3n ritual y eclesial que hace actual y presente la fuerza liberadora de las acciones de Jes\u00fas. La eucarist\u00eda es as\u00ed el memorial del misterio pascual de Cristo: no solamente evoca o recuerda, sino que trae de alg\u00fan modo al aqu\u00ed y ahora la obra de la salvaci\u00f3n realizada por su vida, muerte y resurrecci\u00f3n. Esa obra se hace presente y actual por medio de la acci\u00f3n lit\u00fargica celebrada por la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ritos y las palabras constituyen la \u201cmateria prima\u201d del mundo sacramental cristiano, y en particular, de la eucarist\u00eda. Esos ritos, que son acciones simb\u00f3licas realizadas por los creyentes en lugares y con objetos significativos, y acompa\u00f1ados de palabras igualmente significativas, habladas o cantadas, son los elementos b\u00e1sicos de toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica. En la historia de la eucarist\u00eda, el \u00e1mbito significativo se extendi\u00f3, m\u00e1s all\u00e1 de los ritos y palabras, al edificio en el cual se celebra, cuyo centro visual y ritual lo ocupa el altar, acompa\u00f1ado por el amb\u00f3n de la Palabra, a otros lugares significativos dentro de \u00e9l (fuente bautismal, sagrario, sede, lugar de la penitencia, im\u00e1genes), y a la vestimenta de los ministros. Todos esos signos son elementos que \u201chablan\u201d, comunicando un significado que excede la mera comprensi\u00f3n racional e involucra toda la persona de los que forman la asamblea que celebra su fe. En el \u201cedificio-iglesia\u201d se realiza la \u201cCena del Se\u00f1or\u201d que en su forma ritual evoca la cena de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos antes de su pasi\u00f3n y muerte. Mesa (alimento) y palabra (comunicaci\u00f3n) son tambi\u00e9n los elementos centrales de toda cena convival.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eucarist\u00eda es memorial de la \u00fanica cena hist\u00f3rica que Jes\u00fas celebr\u00f3 con sus disc\u00edpulos antes de padecer. Tanto la \u00faltima cena relatada por los Evangelios, como la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que aconteci\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s, s\u00f3lo se han realizado una vez en la historia <em>(\u201cephapax\u201d)<\/em>. Lo que <em>temporalmente<\/em> se dio una vez para siempre, <em>sacramentalmente, <\/em>por obra del Esp\u00edritu Santo, se puede realizar \u201c<em>en memoria suya<\/em>\u201d todas las veces y en cualquier lugar que un grupo de cristianos quiera celebrar su fe, \u201c<em>hasta que venga<\/em>\u201d (1Co 11, 26), actualizando <em>hic et nunc (aqu\u00ed y ahora) <\/em>la salvaci\u00f3n que aconteci\u00f3 en el misterio pascual. Toda eucarist\u00eda de la historia participa as\u00ed, sacramentalmente, de la \u00fanica cena del pasado temporal por obra del Esp\u00edritu Santo. Toda eucarist\u00eda es memorial o conmemoraci\u00f3n de la \u00faltima cena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.3 Memorial del sacrificio<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>SC 47 <\/em>afirma<em>: <\/em>\u201cNuestro Salvador, en la \u00faltima cena, la noche que le traicionaban, instituy\u00f3 el sacrificio eucar\u00edstico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz\u2026\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como es memorial de la cena, la eucarist\u00eda es tambi\u00e9n memorial del \u00fanico sacrificio hist\u00f3rico de Cristo en la cruz. Corrientemente se expresa esto diciendo, simplemente, que la eucarist\u00eda es sacrificio. Pero esa expresi\u00f3n puede suscitar comprensiones err\u00f3neas. Tal como sucede con la cena, cuando se dice que la eucarist\u00eda es sacrificio, no se afirma en sentido hist\u00f3rico, pues hist\u00f3ricamente Jes\u00fas muri\u00f3 una sola vez en la cruz, sino en sentido sacramental o memorial: la eucarist\u00eda es el \u201csacramento del sacrificio (de la cruz)\u201d. Sin embargo, esto no explica por qu\u00e9 o en qu\u00e9 sentido la cruz misma, es decir la muerte hist\u00f3rica de Jesucristo crucificado, es un sacrificio. El libro b\u00edblico que desarrolla esta idea es la carta a los Hebreos <em>(Heb 7,26-27; 10,1-14), <\/em>afirmando que Cristo es el \u00fanico sacerdote que ofrece un \u00fanico sacrificio (ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismo en la cruz), de una vez para siempre. Es decir, el sacrificio lo realiza Jes\u00fas ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismo. De all\u00ed la expresi\u00f3n de que \u00e9l es \u201csacerdote, v\u00edctima y altar\u201d. Fuera de la Biblia, la <em>Didaj\u00e9<\/em>, escrito contempor\u00e1neo a los \u00faltimos libros del Nuevo Testamento, es el primer escrito que habla de la eucarist\u00eda como \u201csacrificio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eucarist\u00eda no es \u201csacrificio\u201d en el sentido habitual de la palabra, es decir, una ofrenda hecha a Dios para atraer su favor, expiar alguna falta o purificarse. El Dios de Jesucristo no necesita sangre ni sacrificios humanos \u2013como la terrible tortura y muerte en la cruz\u2013 para amar y favorecer a su pueblo. Jes\u00fas no se ofreci\u00f3 en sacrificio en ese sentido. El \u201ccordero de Dios\u201d, Jesucristo, que evoca aquel cordero sacrificado cada Pascua jud\u00eda para comerlo en familia, haciendo memoria de la r\u00e1pida comida de cordero asado, panes \u00e1zimos y verduras amargas antes de partir al \u00e9xodo, no puede ser comprendido como una ofrenda presentada por el ser humano como sacrificio a Dios, para aplacarlo o conseguir su favor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, la cr\u00edtica prof\u00e9tica del Antiguo Testamento ya hab\u00eda advertido que los sacrificios cruentos (de animales sacrificados en distintas formas) no agradan a Dios si no conllevan una vida cotidiana coherente con el culto. \u201cMisericordia quiero, no sacrificios\u201d, dice <em>Oseas 6,6<\/em>, profetizando contra el culto vac\u00edo. E Isa\u00edas dice: \u201cHarto estoy de holocaustos de carneros\u2026 y sangre de novillos y machos cabr\u00edos no me agrada. (\u2026) Busquen lo justo, den sus derechos al oprimido, hagan justicia al hu\u00e9rfano, aboguen por la viuda\u201d <em>(Is 1,11. 17).<\/em> Un sacrificio \u201cespiritual\u201d, es decir la oraci\u00f3n creyente y el amor al pr\u00f3jimo, es m\u00e1s agradable a Dios que los sacrificios materiales de animales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Jes\u00fas hizo fue entregar su vida por amor extremo, radical, a la humanidad, coronando as\u00ed una vida y un ministerio de servicio humilde a la humanidad, representado en el lavatorio de los pies que el Evangelio seg\u00fan Juan pone en el lugar de la cena del Se\u00f1or. Jes\u00fas no quer\u00eda morir de la forma que vislumbraba: de ah\u00ed su oraci\u00f3n desgarrada en el huerto de Getseman\u00ed. Su entrega a la voluntad del Padre es la consecuencia de una misi\u00f3n entregada a la misi\u00f3n de dar vida, que con su muerte tendr\u00eda su m\u00e1xima expresi\u00f3n, la resurrecci\u00f3n de entre los muertos. S\u00f3lo en este sentido se puede decir que la muerte de Cristo fue un sacrificio. Su vida entera fue ser pan partido\/cuerpo entregado y vino\/sangre derramada para su pr\u00f3jimo. En el sacrificio de la cruz culmina una actitud permanente de Jes\u00fas, que \u00e9l entendi\u00f3 como esencial en la misi\u00f3n encomendada por el Padre: el despojo de s\u00ed mismo tomando condici\u00f3n de esclavo <em>(Flp 2,6-8),<\/em> sirviendo a la humanidad hasta la entrega voluntaria de la propia vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, el car\u00e1cter sacrificial de la eucarist\u00eda, afirmado siempre por la doctrina de la Iglesia cat\u00f3lica, con fuerza extrema luego que Lutero y la Reforma del siglo XVI lo negaran, debe entenderse como una participaci\u00f3n memorial en la entrega voluntaria y extrema de su vida, aceptada por Jesucristo como consecuencia de su misi\u00f3n en el mundo. Al mismo tiempo, y de all\u00ed el verdadero sentido de la presentaci\u00f3n de las ofrendas en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda, la asamblea actualiza el sentido sacrificial de su propia vida cristiana, es decir, se ofrece como instrumento del amor de Dios por la humanidad, y se compromete a perpetuar la misi\u00f3n de Cristo de anunciar y hacer presente el Reinado de Dios en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La eucarist\u00eda es sacrificio en este horizonte. En cuanto es un don recibido de Dios, la eucarist\u00eda es memorial de su extremo amor, y en cuanto es ofrenda a Dios, es sacrificio: no para obtener algo de \u00e9l, sino para entregar la propia vida por su Reinado, como Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.4 La presencia real de Cristo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia ha afirmado siempre que en las especies del pan y del vino \u201ceucaristizados\u201d, Cristo est\u00e1 presente. La base b\u00edblica fundamental son las palabras de Jes\u00fas en los relatos de la instituci\u00f3n: \u201cEste <strong>es<\/strong> mi cuerpo\u2026 esta <strong>es<\/strong> mi sangre\u201d<em> (Mt 26, 26.28). <\/em>La fe en la presencia de Cristo en la celebraci\u00f3n y en las especies eucar\u00edsticas est\u00e1 desde el inicio de la formaci\u00f3n de la liturgia cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego surgi\u00f3, en el desarrollo hist\u00f3rico de la eucarist\u00eda, la veneraci\u00f3n de las especies, especialmente del pan cuando quedaban pedazos despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n. Eran conservados con respeto para distribuirlos a los enfermos o imposibilitados de participar en la eucarist\u00eda, y m\u00e1s adelante comenzaron a ser objeto de devoci\u00f3n y conservados en sagrarios o tabern\u00e1culos especialmente hechos para ese fin. Finalmente, en paralelo con una p\u00e9rdida del sentido de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, cuando nadie o muy pocos se acercaban ya a comulgar, se desarroll\u00f3 m\u00e1s intensamente la adoraci\u00f3n al pan consagrado como liturgia propia e independiente de la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda, y la construcci\u00f3n de los altares barrocos, que a menudo exaltaban la custodia para la adoraci\u00f3n en exuberantes retablos que ocupaban todo lo ancho y lo alto del \u00e1bside de las iglesias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La presencia de Cristo en la eucarist\u00eda es doctrina firme de la Iglesia Cat\u00f3lica, que comparten tambi\u00e9n, aunque con diversos matices en su interpretaci\u00f3n, las grandes iglesias reformadas. El Concilio de Trento formul\u00f3 dogm\u00e1ticamente esta afirmaci\u00f3n diciendo que bajo las especies consagradas Cristo mismo, vivo y glorioso, est\u00e1 presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad <em>(DH 1640, 1651)<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la presencia real de Cristo en la eucarist\u00eda nunca ha sido f\u00e1cil de comprender racionalmente; menos para la mentalidad cient\u00edfico-t\u00e9cnica contempor\u00e1nea. Se advierte con mucha claridad, como sucede con todas las verdades cristianas fundamentales, que es s\u00f3lo por la fe que puede ser aceptada. La pregunta acerca de <em>c\u00f3mo<\/em> puede suceder eso ha acompa\u00f1ado siempre a los cristianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.5 La transubstanciaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue esa permanente dificultad para comprender racionalmente la afirmaci\u00f3n de que el pan y el vino consagrados <em>son<\/em> el cuerpo y la sangre de Cristo, cuando el sentido com\u00fan y la evidencia de los sentidos de la vista, el olfato, el gusto y el tacto dicen que all\u00ed hay s\u00f3lo pan y vino, la que llev\u00f3. ya en el tardo medioevo. a complejas reflexiones y arduas discusiones acerca de c\u00f3mo acontece el cambio en las especies. Fruto de ellas fue la teor\u00eda finalmente aceptada por la Iglesia Cat\u00f3lica: la doctrina de la <em>transubstanciaci\u00f3n (DH 1642)<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan ella, en el relato de la instituci\u00f3n se realiza la <em>transubstanciaci\u00f3n<\/em> del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La doctrina explica que all\u00ed se efect\u00faa un cambio de <em>sustancia<\/em>, o de esencia, del pan y del vino, que pasan a ser el Cuerpo y la Sangre de Cristo, pero sin que cambien sus <em>accidentes<\/em> de <em>pan<\/em> y de <em>vino<\/em> (apariencia, peso, color, sabor, olor y textura), de modo que, aunque conserven las caracter\u00edsticas del pan y del vino, han cambiado su esencia, siendo ahora, verdaderamente, la del Cuerpo y la Sangre de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de la transubstanciaci\u00f3n sigue siendo una explicaci\u00f3n plausible del c\u00f3mo sucede la transformaci\u00f3n del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, pero ha sido complementada o ampliada por otros aportes en \u00e9poca contempor\u00e1nea, que critican en ella su concentraci\u00f3n en lo que pasa con las especies sin considerar un factor esencial de la eucarist\u00eda: su significado y su finalidad; es decir, afirman que la doctrina de la transubstanciaci\u00f3n considera las especies est\u00e1ticamente, y postulan que la transformaci\u00f3n de las especies debe ser entendida din\u00e1micamente y conforme al significado del sacramento de la eucarist\u00eda: alimento espiritual, fuerza para la vida eclesial. De all\u00ed los nombres de dichas teor\u00edas: <em>transignificaci\u00f3n<\/em> y <em>transfinalizaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Especialmente interesante es la segunda, ya que Jes\u00fas, en la \u00faltima cena, no se limit\u00f3 a decir: \u201cEsto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre\u201d; sino que realiz\u00f3 aquellos gestos y pronunci\u00f3 aquellas palabras <em>con una finalidad:<\/em> para repartir ese alimento y esa bebida entre los comensales y ser consumidos por ellos. Es decir: a la afirmaci\u00f3n de que ese pan es su Cuerpo y ese vino es su Sangre, pertenecen teol\u00f3gica y ritualmente su consumo en la cena festiva y fraterna, como una sola acci\u00f3n lit\u00fargica. Y, m\u00e1s all\u00e1 a\u00fan, ese consumo tiene por finalidad alimentar la vida interior y la fidelidad al seguimiento de Cristo por parte de quienes lo hacen, no s\u00f3lo individualmente, sino como Iglesia, Cuerpo de Cristo. No es suficiente considerar la transubstanciaci\u00f3n en s\u00ed misma, sin hacerlo <em>junto con su finalidad<\/em>. Es por eso por lo que no podr\u00eda haber una eucarist\u00eda en la que, <em>al menos, <\/em>comulgue el sacerdote celebrante, pues ella se celebra <em>para <\/em>la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, aunque se conserven luego parte de las especies para ser distribuidas m\u00e1s tarde o para la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>5.6 La materia de las especies y la f\u00f3rmula esencial<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pan de harina de trigo, hecho recientemente, y el vino natural, de uva, no corrompido, son la \u201cmateria\u201d del sacramento. Al vino se debe mezclar un poco de agua. El <em>C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico<\/em> especifica que \u201cseg\u00fan la antigua tradici\u00f3n de la Iglesia latina, el sacerdote, dondequiera que celebre la Misa, debe hacerlo empleando pan \u00e1cimo\u201d <em>(CIC 924\u00a71).<\/em> El pan \u00e1cimo es pan hecho sin levadura. Los ritos orientales en general usan pan con levadura para la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comuni\u00f3n, seg\u00fan la Introducci\u00f3n de la \u00faltima edici\u00f3n del <em>Misal Romano (2002),<\/em> se puede ofrecer en muchas ocasiones bajo las dos especies (con pan y con vino), m\u00e1s que en el pasado. Pero sigue siendo v\u00e1lida la comuni\u00f3n bajo la sola especie del pan y, en caso de necesidad, cuando alguien no est\u00e1 en condiciones de deglutir s\u00f3lidos, bajo la sola especie del vino. M\u00e1s all\u00e1 de la validez, la verdad del signo aconseja comulgar habitualmente bajo las dos especies, ya que as\u00ed fue realizado por el Se\u00f1or en la \u00faltima cena y as\u00ed se hizo durante siglos en todas las comunidades cristianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los sacramentos tienen una f\u00f3rmula esencial, a cuya proclamaci\u00f3n est\u00e1 ligada su validez y que es tradicionalmente muy cuidada por la Iglesia. En la eucarist\u00eda se considera que dicha f\u00f3rmula es la Plegaria eucar\u00edstica completa, desde el di\u00e1logo antes del Prefacio hasta la doxolog\u00eda con el Am\u00e9n final. El n\u00facleo de la plegaria lo constituye el relato de la instituci\u00f3n, que no corresponde literalmente a ninguno de los relatos b\u00edblicos arriba mencionados (Mt, Mc, Lc y 1Co), pero contiene lo esencial de ellos: <em>\u201cTomen y coman todos de \u00e9l, porque esto es mi Cuerpo, que ser\u00e1 entregado por ustedes. \/ Tomen y beban todos de \u00e9l, porque \u00e9ste es el c\u00e1liz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que ser\u00e1 derramada por ustedes y por muchos para el perd\u00f3n de los pecados. Hagan esto en conmemoraci\u00f3n m\u00eda\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 La eucarist\u00eda y la iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Pablo afirma que los cristianos son el cuerpo de Cristo, y Cristo su cabeza <em>(1Co 12, 13-30). <\/em>Esta imagen tiene una expresi\u00f3n particularmente intensa en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda. En ella los creyentes se encuentran como \u201casamblea\u201d y se identifican como \u201ciglesia\u201d de Cristo (<em>iglesia<\/em> deriva del griego <em>eccles\u00eda<\/em>, que significa originariamente <em>asamblea<\/em>). Cada vez que celebran la eucarist\u00eda, los cristianos se constituyen como comunidad de disc\u00edpulos que contin\u00faa en la historia la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Celebran reunidos en su nombre y \u201cen memoria suya\u201d, presididos por el mismo Cristo, presente en el ministro <em>(SC 7) <\/em>y en la asamblea misma, que es su Cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda la liturgia, y de manera muy especial la eucarist\u00eda, es \u201cejercicio del sacerdocio de Cristo\u201d, seg\u00fan la expresi\u00f3n de <em>SC 7. <\/em>Aqu\u00ed est\u00e1 la ra\u00edz teol\u00f3gica de la participaci\u00f3n activa que la reforma del Concilio Vaticano II impulsara para la liturgia. Cristo total, es decir, Cabeza y Cuerpo, ejerce su sacerdocio en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda. Por lo tanto: no el sacerdote ministro solo ni aislado, sino \u00e9l junto con toda la asamblea, que por el bautismo ha sido constituida en un \u201cpueblo sacerdotal\u201d <em>(1Pe 2,9), <\/em>y cada hombre o mujer bautizados, en \u201csacerdotes, profetas y reyes\u201d <em>(Ritual del Bautismo, oraci\u00f3n de la unci\u00f3n con el crisma), <\/em>lo que los hace protagonistas de la liturgia por la participaci\u00f3n activa, plena, consciente y fructuosa <em>(SC 48). <\/em>La eucarist\u00eda, cada vez que es celebrada, es una expresi\u00f3n de la Iglesia entera, un signo hist\u00f3rico de la Iglesia celestial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La participaci\u00f3n activa de los fieles en la liturgia fue uno de los grandes logros del Concilio Vaticano II. Desde entonces se quiere que los cristianos no asistan a la eucarist\u00eda como extra\u00f1os y mudos espectadores, sino que, conscientes de que en la eucarist\u00eda se produce un encuentro con Jesucristo vivo, y al mismo tiempo, comprendi\u00e9ndola lo m\u00e1s posible, participen por la intimidad de la fe, por los ritos y oraciones, los servicios y ministerios, los cantos y gestos simb\u00f3licos, en la riqueza de la celebraci\u00f3n. La renovaci\u00f3n de ritos, textos y cantos, y sobre todo los esfuerzos de inculturaci\u00f3n, han facilitado este prop\u00f3sito, aunque hoy, como se ha dicho m\u00e1s arriba, la eucarist\u00eda sufra otras amenazas desde nuestras sociedades secularizadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia se nutre de la eucarist\u00eda: vive de ella porque es el sacramento del camino, de la peregrinaci\u00f3n cristiana por las luces y las sombras de la vida y de la historia, continuando la misi\u00f3n de Jesucristo, hacia la plenitud del Reinado. La relaci\u00f3n entre la eucarist\u00eda y la Iglesia pone particularmente de relieve la dimensi\u00f3n soteriol\u00f3gica (relativa a la salvaci\u00f3n) y la escatol\u00f3gica (relativa al final de los tiempos), que est\u00e1n, adem\u00e1s estrechamente vinculadas entre s\u00ed. Cuando celebra la eucarist\u00eda, la Iglesia es una Iglesia que experimenta la salvaci\u00f3n y se alimenta para ser liberadora, y a la vez, por participar anticipadamente de la liturgia celestial <em>(SC 8)<\/em>, es una Iglesia de la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no significa que la vida de los cristianos se reduzca a la eucarist\u00eda; significa m\u00e1s bien que, siendo la eucarist\u00eda <em>cumbre<\/em> y la <em>fuente (LG 11) <\/em>de la vida de la Iglesia, es el momento en el que toda nuestra vida se ofrece a Dios y recibe de \u00e9l fuerza para continuar su camino. La eucarist\u00eda supone la vida y es para la vida, as\u00ed como supone la fe y es para fortalecerla. Todos los sacramentos alimentan la vida cristiana, pero la eucarist\u00eda lo hace de una manera \u00fanica, como encuentro del creyente en el centro mismo de su fe: Jesucristo muerto y resucitado para que todos tengan \u201cvida en abundancia\u201d <em>(Jn 10, 10).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La participaci\u00f3n activa en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda es un signo de madurez de los cristianos. Responder en los di\u00e1logos con el ministro que preside, cantar cuando lo hace el coro, saludar a las personas vecinas en el rito de la paz y, sobre todo, comulgar, forman parte integrante de una buena celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda y un signo visible de que ella no es una simple fiesta humana, sino un encuentro personal y eclesial con Cristo resucitado y vivo en la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>7 La celebraci\u00f3n, en s\u00edntesis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia de la eucarist\u00eda se desarrolla conforme a una estructura fundamental que se fue formando y consolidando muy tempranamente y se ha conservado hasta nuestros d\u00edas. Comprende dos grandes momentos que forman una unidad b\u00e1sica, \u201cun solo acto de culto\u201d (SC 56): la liturgia de la Palabra y la liturgia eucar\u00edstica. A ellas est\u00e1n asociados los dos principales centros significativos del espacio lit\u00fargico: el altar y el amb\u00f3n, que deben ser siempre \u00fanicos. Se habla as\u00ed de \u201clas dos mesas\u201d: la de la palabra y la de la eucarist\u00eda. Estas dos grandes partes est\u00e1n enmarcadas en los ritos iniciales y los ritos finales. Al primero pertenecen el acto penitencial y el canto del Gloria; al segundo la bendici\u00f3n final que env\u00eda a la asamblea a vivir lo que se ha celebrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reforma lit\u00fargica del Concilio Vaticano II acentu\u00f3 notoriamente la importancia de la Sagrada Escritura en la eucarist\u00eda y en toda la liturgia de la Iglesia. Enriqueci\u00f3 para ello el anterior ciclo anual, que se repet\u00eda cada a\u00f1o y ofrec\u00eda mucho menor cantidad de pasajes b\u00edblicos y mucha repetici\u00f3n de algunos de ellos, ideando un ciclo de tres a\u00f1os para los domingos y de dos para las misas feriales, con una mucho mayor riqueza de pasajes b\u00edblicos cuyo criterio de selecci\u00f3n y distribuci\u00f3n fue que quien celebre la eucarist\u00eda cada domingo, tenga en los tres a\u00f1os una visi\u00f3n global del conjunto de la Sagrada Escritura. Los ciclos (o \u201ca\u00f1os\u201d) dominicales se llamaron A, B y C, y a cada uno de ellos se asign\u00f3 la lectura de un Evangelio: Mateo para el ciclo A, Marcos y Juan para el B y Lucas para el C. Para las eucarist\u00edas dominicales se establecieron lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las eucarist\u00edas feriales se estableci\u00f3 un ciclo de dos a\u00f1os, llamados I (a\u00f1os impares) y II (a\u00f1os pares), en los cuales se repite el Evangelio cada a\u00f1o, pero la primera lectura es distinta en los a\u00f1os pares e impares. Tanto en cantidad, como especialmente en calidad (criterios de selecci\u00f3n de los textos), la Biblia tiene, desde la reforma lit\u00fargica del Concilio Vaticano II, una presencia digna de su condici\u00f3n de \u201cmesa de la Palabra\u201d, parte esencial de la eucarist\u00eda y no mera preparaci\u00f3n para la comuni\u00f3n. En relaci\u00f3n con la riqueza b\u00edblica, que necesita ser le\u00edda y aceptada como palabra viva, es decir como iluminaci\u00f3n de la realidad de la asamblea celebrante, la reforma pide a los sacerdotes que hagan una homil\u00eda todos los domingos, y ojal\u00e1 en toda eucarist\u00eda, y que ella se base en la Palabra de Dios proclamada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda no ha sido ni puede ser est\u00e1tica. Manteniendo el n\u00facleo testimoniado por la Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento, y la primera praxis cristiana, ella corre la suerte de todo lo humano: se desarrolla, se adapta, cambia a lo largo de la historia. La esclerosis de sus normas o la inflexibilidad para adaptarlas a las culturas y grupos humanos s\u00f3lo la ha alejado del Pueblo de Dios, que necesita celebrar su fe y siempre halla modo de hacerlo. Que ese modo tenga siempre a la eucarist\u00eda en el lugar principal, es la tarea permanente de la Iglesia para ser fiel a Jes\u00fas, que nos pidi\u00f3 hacer eso \u201cen memoria suya\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALDAZ\u00c1BAL, J., <em>La Eucarist\u00eda<\/em>, Biblioteca Lit\u00fargica 12, Centre de Pastoral lit\u00fargica, Barcelona 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ARIAS R. Maximino, <em>Eucarist\u00eda, presencia del Se\u00f1or<\/em>, CELAM, Colecci\u00f3n de Textos b\u00e1sicos para Seminarios latinoamericanos, vol.IX 2-2, Bogot\u00e1 1997, 401p.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BASURKO, X., <em>Para comprender la Eucarist\u00eda<\/em>, Ed. Verbo Divino, Estella (Navarra) 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BENEDICTO XVI, <em>Sacramentum Caritatis, <\/em>Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal, 22 de febrero de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BETZ, J., <em>La Eucarist\u00eda, misterio central<\/em>, en: <em>Mysterium salutis<\/em>, Vol. IV\/2, Madrid 1975, 186-310.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOROBIO, D., <em>Eucarist\u00eda<\/em>, Sapientia Fidei 23, B.A.C., Madrid 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BROUARD Maurice (dir.), <em>Enciclopedia de la Eucarist\u00eda, <\/em>Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 2004<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONCILIO VATICANO II, <em>Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, <\/em>1965<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u2019ANNIBALE Miguel \u00c1ngel, <em>El misterio eucar\u00edstico, <\/em>en MANUAL DE LITURGIA del CELAM, Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, 2001, volumen III, p.167-260<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCISCO, Audiencia general 22 noviembre 2017. Disponible: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2017\/documents\/papa-francesco_20171122_udienza-generale.html\">http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2017\/documents\/papa-francesco_20171122_udienza-generale.html<\/a>. Acceso: 15\/12\/2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GERKEN, A., <em>Teolog\u00eda de la Eucarist\u00eda<\/em>, Ed. Paulinas, Madrid 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GESTEIRA, M., <em>La eucarist\u00eda, misterio de comuni\u00f3n<\/em>, Salamanca 1983 (2a Ed. 1992).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GONZ\u00c1LEZ, C. I., <em>\u2019Bendijo el pan y lo parti\u00f3 (Mc 6,41): Tratado de Eucarist\u00eda<\/em>, Conferencia del Episcopado Mexicano, M\u00e9xico 1999 (Bibl.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JUAN PABLO II, <em>Ecclesia de Eucharistia, <\/em>\u00faltima Carta enc\u00edclica de este Papa, 17 de abril de 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOCKE, F.-J., <em>Doctrina especial de los sacramentos, <\/em>en: Th. Schneider, <em>Manual de teolog\u00eda dogm\u00e1tica<\/em>, Ed. Herder, Barcelona 1996 (Eucarist\u00eda: 892-932).<\/p>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Realidad actual de la eucarist\u00eda 2 Valoraci\u00f3n del magisterio 3 Sacramento principal 4 Nombres 5 La doctrina fundamental 5.1 Instituida por Cristo en la \u00faltima cena 5.2 Memorial de la Cena 5.3 Memorial del sacrificio 5.4 La presencia real de Cristo 5.5 La transubstanciaci\u00f3n 5.6 La materia de las especies y la f\u00f3rmula [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-2031","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2031"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2031\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2459,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2031\/revisions\/2459"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}