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{"id":1942,"date":"2020-02-24T15:58:29","date_gmt":"2020-02-24T18:58:29","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1942"},"modified":"2021-02-10T15:53:58","modified_gmt":"2021-02-10T17:53:58","slug":"reconciliacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1942","title":{"rendered":"Reconciliaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Sumario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Reconciliaci\u00f3n: condici\u00f3n para la perfecta integraci\u00f3n del ser humano consigo mismo, con Dios, con la comunidad eclesial, con la sociedad y con el cosmos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 La experiencia de la reconciliaci\u00f3n en la Sagrada Escritura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 Pecado &#8211; misericordia &#8211; conversi\u00f3n, en el Antiguo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 Pecado &#8211; misericordia &#8211; conversi\u00f3n, en el Nuevo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 La experiencia de la reconciliaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica de la Iglesia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.1 siglos I-VI: reconciliaci\u00f3n a trav\u00e9s de la penitencia can\u00f3nica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.2 Siglos VII-XI: reconciliaci\u00f3n mediante penitencia tarifada \/ privada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.3 siglos XI-XX: reconciliaci\u00f3n a trav\u00e9s de la penitencia de confesi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 La experiencia de reconciliaci\u00f3n propuesta en el Ritual de la Penitencia de 1973 y sus desaf\u00edos pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1 El ritual de la penitencia de 1973<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1.1 Aspectos teol\u00f3gico-lit\u00fargicos destacados<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1.2 Avances y l\u00edmites<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.2 Celebrar la reconciliaci\u00f3n hoy: pistas para la acci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acercamiento al sacramento de la reconciliaci\u00f3n se basar\u00e1 en los siguientes puntos: 1) La reconciliaci\u00f3n como condici\u00f3n para la perfecta integraci\u00f3n del ser humano consigo mismo, con Dios, con la comunidad eclesial, con la sociedad y con el cosmos; 2) La experiencia de la reconciliaci\u00f3n en la Sagrada Escritura; 3) La experiencia de la reconciliaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica de la Iglesia (enfoque hist\u00f3rico-teol\u00f3gico); 4) La experiencia de reconciliaci\u00f3n propuesta en el nuevo ritual de penitencia y sus desaf\u00edos pastorales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Reconciliaci\u00f3n: condici\u00f3n para la perfecta integraci\u00f3n del ser humano consigo mismo, con Dios, con la comunidad eclesial, con la sociedad y con el cosmos.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las cuestiones existenciales planteadas por los seres humanos, a lo largo de la historia, quiz\u00e1s la que m\u00e1s preocupe sea la de la b\u00fasqueda de la paz. Entre las m\u00faltiples formas de comportamiento, tanto a nivel personal como social, existen aquellas que generan serias rupturas que van m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito de las relaciones humanas, hasta el punto de poner en peligro incluso la viabilidad de la vida en el planeta. Parece que las divisiones y tensiones en el mundo tienden a desarrollarse en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, es decir, desde simples conflictos interpersonales y familiares hasta grandes enfrentamientos generados por los intereses pol\u00edticos de los pueblos y las naciones. El Papa Francisco, en su Constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Veritatis Gaudium<\/em>, enfoca l\u00facidamente en aspectos de este tema:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u2026hoy no vivimos s\u00f3lo una \u00e9poca de cambios sino un verdadero cambio de \u00e9poca, que est\u00e1 marcado por una \u00abcrisis antropol\u00f3gica\u00bb y \u00absocioambiental\u00bb de \u00e1mbito global, en la que encontramos cada d\u00eda m\u00e1s \u00abs\u00edntomas de un punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradaci\u00f3n, que se manifiestan tanto en cat\u00e1strofes naturales regionales como en crisis sociales o incluso financieras\u00bb. Se trata, en definitiva, de \u00abcambiar el modelo de desarrollo global\u00bb y \u00abredefinir el progreso\u00bb\u201d. (VG n.3)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este cambio y redefinici\u00f3n del modelo de comportamiento al que se refiere el Papa puede vincularse con la palabra &#8220;reconciliaci\u00f3n&#8221;, tan querida por la tradici\u00f3n b\u00edblico-lit\u00fargica. Se sabe que los seres humanos, en esencia, aspiran a un mundo mejor, justo, fraterno y reconciliado. La realizaci\u00f3n de tal aspiraci\u00f3n requiere que la persona de buena voluntad decida ponerse en un proceso continuo de <em>metanoia<\/em>, de un cambio radical en su pensar, actuar y sentir. Esto se debe a que el ser humano &#8220;no es ni un &#8216;no\u2019 ni un &#8216;ya&#8217;, sino un &#8216;todav\u00eda no&#8217;, un ser inacabado llamado a perfeccionarse, que debe ser creativo y debe sentirse llamado a luchar y avanzar\u201d (BOROBIO, 2009, p.298).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reconciliaci\u00f3n es una condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> para la perfecta integraci\u00f3n del ser humano consigo mismo, con Dios, con la comunidad eclesial, con la sociedad y con el propio cosmos. Este proceso ocurre, en primera instancia, con el reconocimiento de las limitaciones y debilidades que inducen al ser humano a pr\u00e1cticas il\u00edcitas e injustas.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es falsa, por lo tanto, la reconciliaci\u00f3n de quienes cierran los ojos a la realidad y hacen como si no existiera; o del que comienza disculp\u00e1ndose a s\u00ed mismo totalmente; o la de alguien que quiere reconciliarse aniquilando al contrario; o la de alguien que renuncia a todos los esfuerzos de reconciliaci\u00f3n dici\u00e9ndose a s\u00ed mismo: &#8220;No hay nada que hacer&#8221;. Estos caminos son falsos porque niegan, en principio, la condici\u00f3n b\u00e1sica para la reconciliaci\u00f3n: aceptar los dos polos o realidades que deben reconciliarse (BOROBIO, 2009, p.297).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reconciliaci\u00f3n es, por lo tanto, el resultado de un proceso continuo de conversi\u00f3n que impregna toda acci\u00f3n humana, desde la simple tarea de cumplir con el deber cotidiano hasta acciones m\u00e1s grandes como: solidaridad, correcci\u00f3n fraterna, perd\u00f3n mutuo, compromiso con la justicia, compromiso con la justicia. defensa de la vida en el planeta, etc. Por lo tanto, esta comprensi\u00f3n de la &#8220;conversi\u00f3n&#8221; y la consiguiente &#8220;reconciliaci\u00f3n&#8221; suplantar\u00e1n la mentalidad de que el perd\u00f3n de Dios se limita solo al momento de celebraci\u00f3n del sacramento de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 La experiencia de la reconciliaci\u00f3n en la Sagrada Escritura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de Israel est\u00e1 marcada por la intervenci\u00f3n constante de aquel que es &#8220;paciente y misericordioso&#8221;, que no tiene en cuenta las faltas y los pecados de ese pueblo (Salmo 130,3). Esta acci\u00f3n salvadora del Eterno impregna toda la Sagrada Escritura. Aunque admitimos que hay otras posibilidades de enfocar el tema en cuesti\u00f3n, para el alcance de este texto optamos por elaborar algunas notas sobre la experiencia de reconciliaci\u00f3n a partir de la tr\u00edada: pecado &#8211; misericordia &#8211; conversi\u00f3n (cf. NOCENT, 1989, p.149-154).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1 Pecado &#8211; misericordia &#8211; conversi\u00f3n, en el Antiguo Testamento<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) El pecado se remonta a los or\u00edgenes, es decir, al momento en que el ser humano aspira a tomar el lugar de Dios mismo. Debido a este pecado de origen, fuimos creados en la culpa (Sal 51,7). El pecado est\u00e1 relacionado con la Alianza. Es, por lo tanto, una apostas\u00eda de la fidelidad a Dios. Hay varios tipos de pecado, el m\u00e1s com\u00fan y el m\u00e1s grave es el de la idolatr\u00eda. Debido a estas &#8220;infidelidades&#8221;, el pueblo de Israel est\u00e1 sujeto a &#8220;castigos&#8221; y experimenta la alegr\u00eda de &#8220;volver&#8221; a Dios. Aunque es responsabilidad de todos, incluidos los reyes, el pecado tambi\u00e9n es una responsabilidad individual. El pecado es esclavitud y, por lo tanto, atrae el castigo de Dios. Este castigo a menudo se interpreta como un tipo de medicina dada por Dios para corregir a sus hijos e hijas del pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) La misericordia de Dios se canta ampliamente en los textos sagrados, ya que \u00e9l siempre ha sido misericordia (Dt 4,31). En el libro de los salmos, por ejemplo, encontramos voces elocuentes que cantan este acto de Dios: &#8220;\u00c9l perdona todas tus iniquidades y sana todas tus enfermedades&#8221; (Sal 103,3); \u201cHas perdonado la maldad de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados\u201d (Salmo 85,3); &#8220;No act\u00faa con nosotros seg\u00fan nuestros pecados, y no nos paga seg\u00fan nuestras iniquidades&#8221; (Sal 103,10); &#8220;Den gracias al Se\u00f1or, porque \u00e9l es bueno: su misericordia es para siempre\u201d (Sal 136,1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) La conversi\u00f3n se experimenta como un regalo de Dios mismo. \u00c9l, en persona o por medio de los profetas, invita a su pueblo a la conversi\u00f3n: \u201cHijos de hombres, \u00bfhasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9is un coraz\u00f3n pesado? \u00bfPor qu\u00e9 am\u00e1is la vanidad y busc\u00e1is la mentira?\u201d (Sal 4,3); \u201cNo endurezc\u00e1is vuestros corazones como en Merib\u00e1, como en el d\u00eda de Massa, en el desierto\u201d (Sal 95,8); \u201cQue cada cual vuelva atr\u00e1s de su mal camino. Mejorad vuestra conducta y vuestras obras\u201d (Jr 18,11); &#8220;Venid, volvamos al Se\u00f1or&#8221; (Os 6,1). Finalmente, el Salmo 51 sintetiza, elocuentemente, la teolog\u00eda de la culpa, la conversi\u00f3n y la misericordia de Dios en el Primer Testamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2 Pecado &#8211; misericordia &#8211; conversi\u00f3n, en el Nuevo Testamento<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) El pecado, y todas sus implicaciones, debe abordarse a la luz del misterio de Cristo. Seg\u00fan el ap\u00f3stol Pablo, el pecado entr\u00f3 en el mundo por un solo hombre (Rm 5,12) y por un hombre la muerte ser\u00e1 vencida (1 Cor 15,21). Por lo tanto, el pecado proviene del comienzo del mundo y todos los seres humanos est\u00e1n involucrados en \u00e9l: &#8220;Si decimos que no tenemos pecado, nos enga\u00f1amos a nosotros mismos y la verdad no est\u00e1 en nosotros&#8221; (1 Jn 1,8); &#8220;Aquel de vosotros que est\u00e9 sin pecado, \u00a1que le arroje la primera piedra!\u201d (Jn 8,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, en los escritos del Nuevo Testamento, el pecado consiste en el rechazo de la Palabra (Mt 13,22), en la negaci\u00f3n de la Palabra y de la luz (Jn 3,19), el no reconocimiento de la propia ceguera (Jn 9,41), el rechazo de Cristo (Jn 1,11), en la pr\u00e1ctica de la iniquidad (1 Jn 2,14-17). Finalmente, del &#8220;pecado\u201d surgen los pecados, como se\u00f1ala el ap\u00f3stol Pablo en una de sus listas: &#8220;libertinos, id\u00f3latras, ad\u00falteros, sodomitas, ladrones, codiciosos, borrachos, maldecidores, estafadores (&#8230;)\u201d (1Cor 6,9-10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) La misericordia caracteriza al Dios de los cristianos. Los fieles son el objeto de esta misericordia divina: &#8220;Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzar\u00e1n misericordia&#8221; (Mt 5,7). Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. &#8220;Cuando se complet\u00f3 el tiempo previsto, Dios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de mujer, nacido sujeto a la Ley, para rescatar a los que estaban sujetos a la Ley, y todos recibimos la dignidad de hijos&#8221; (Ga 4.4-5). El evangelista Lucas es ciertamente el que mejor re\u00fane los diferentes comportamientos de Jes\u00fas que manifiestan misericordia. La par\u00e1bola del padre y sus dos hijos es paradigm\u00e1tica: el padre, lleno de compasi\u00f3n, se apresura a encontrarse con el hijo que regresa y, despu\u00e9s de haberlo abrazado cari\u00f1osamente (con abrazos y besos), haber escuchado su &#8220;confesi\u00f3n&#8221;, lo lleva al banquete (Lc 15,11-32). De hecho, la actitud de Jes\u00fas de mostrarse amigo de los pecadores, marginados, enfermos, afligidos, &#8211; \u00a1y que fue motivo de esc\u00e1ndalo para los fariseos e incluso para algunos de sus disc\u00edpulos! &#8211; se deriva de su misi\u00f3n principal, que es revelar la misericordia del Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, misericordia<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">es condici\u00f3n de nuestra salvaci\u00f3n; es la palabra que revela el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad; es el acto \u00faltimo y supremo por el cual Dios viene a nuestro encuentro; es la ley fundamental que vive en el coraz\u00f3n de cada persona, cuando ve con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida; es el camino que une a Dios y al hombre\u201d (MV n.2).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) La conversi\u00f3n es un medio efectivo para obtener misericordia y tiene lugar bajo dos vertientes: el deseo humano de un cambio radical en la vida (metanoia) y el auxilio divino para su plena realizaci\u00f3n. Sin embargo, vale la pena mencionar que la iniciativa siempre es de Dios, como bien expresa el ap\u00f3stol Pablo, Cristo fue enviado no cuando est\u00e1bamos decididos a convertirnos, sino cuando est\u00e1bamos en plena situaci\u00f3n de pecado. (cf. Rm 5,6s).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchar la Palabra de Dios y la consecuente adhesi\u00f3n a ella nos reposiciona en el camino de seguir a Cristo, porque \u00e9l nos perdona el pecado y nos hace nuevas criaturas, gracias al misterio de su muerte y resurrecci\u00f3n. En otras palabras, se trata de llevar a cabo, en nuestras vidas, la din\u00e1mica del misterio pascual de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 La experiencia de la reconciliaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia, a lo largo de su historia, ha experimentado diferentes modalidades con respecto a la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica y la pr\u00e1ctica de celebraci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n. Para el alcance de este texto, el enfoque hist\u00f3rico-teol\u00f3gico tendr\u00e1 lugar en los siguientes per\u00edodos: a) siglos I-VI (a trav\u00e9s de la penitencia can\u00f3nica); b) siglos VII-XI (reconciliaci\u00f3n mediante penitencia tarifaria \/ privada); c) siglos XI-XX (reconciliaci\u00f3n a trav\u00e9s de la penitencia de la confesi\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.1 siglos I-VI: reconciliaci\u00f3n a trav\u00e9s de la penitencia can\u00f3nica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los primeros dos siglos de la era cristiana, hay pocos datos que aludan a la pr\u00e1ctica penitencial de los cristianos. Como ejemplo, citamos <em>Didach\u00e9, la Carta de Bernab\u00e9, la Primera Carta de Clemente de Roma a los Corintios y El Pastor de Hermas<\/em>. (cf. NOCENT, 1989, p.165-169).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) La <em>Didach\u00e9<\/em> (siglo I), siguiendo los escritos del Nuevo Testamento, enumera algunos pecados graves, correspondientes a los mandamientos (cap. 2). Tambi\u00e9n habla de la &#8220;confesi\u00f3n&#8221; de los pecados a la asamblea (cap. 4) e impone condiciones (confesi\u00f3n de los pecados) para participar plenamente en la mesa del Se\u00f1or (cap. 14). Vale la pena se\u00f1alar que tal &#8220;confesi\u00f3n&#8221; es posiblemente una especie de reconocimiento p\u00fablico de los propios pecados, como el &#8220;acto penitencial&#8221;, de nuestras celebraciones eucar\u00edsticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) La <em>primera carta de Clemente de Roma a los Corintios<\/em> (siglo I) trae algo m\u00e1s concreto: Vosotros, pues, los que fuisteis origen de esta sedici\u00f3n, estad sometidos a los Presb\u00edteros, y recibid esta correcci\u00f3n como penitencia, doblegando vuestros corazones\u201d (57,1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) La <em>Carta de Bernab\u00e9<\/em> (siglo II), adem\u00e1s de enumerar una serie de vicios que deben evitarse, trae advertencias de naturaleza escatol\u00f3gica: \u201cEl Se\u00f1or est\u00e1 cerca, con su salario\u201d (cap. 19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) <em>El Pastor de Hermas <\/em>(siglo II) aborda el tema penitencial desde los aspectos de la perspectiva escatol\u00f3gica, la conversi\u00f3n y la \u00fanica posibilidad de recibir el perd\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del siglo III, se ve m\u00e1s claramente la pr\u00e1ctica penitencial. Se establece la penitencia &#8220;can\u00f3nica&#8221; o &#8220;p\u00fablica&#8221;, otorgada solo una vez en la vida por los pecados m\u00e1s graves. Es una disciplina estricta de expiaci\u00f3n, que termina con la reconciliaci\u00f3n eclesial, a trav\u00e9s del ministerio del obispo. Consist\u00eda, b\u00e1sicamente, en tres momentos muy distintos: a) la<em> confesi\u00f3n<\/em> secreta del pecado, al obispo. Esto admit\u00eda a la persona en el grupo de &#8220;penitentes&#8221;; b) el tiempo necesario para llevar a cabo <em>las obras de penitencia<\/em>, es decir: ayunos prolongados, restricciones alimenticias, uso de prendas penitenciales y de cilicio, oraci\u00f3n de rodillas, etc. El penitente tambi\u00e9n era responsable de pedir a los miembros de la comunidad de fe que rezaran por ellos; c) <em>reconciliaci\u00f3n<\/em> o paz. Es el momento de celebraci\u00f3n cuando el obispo y los ancianos presentes impon\u00edan las manos a los penitentes, otorg\u00e1ndoles la remisi\u00f3n de los pecados y su readmisi\u00f3n a la asamblea eclesial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, nadie duda del valor pedag\u00f3gico de esta antigua pr\u00e1ctica de la penitencia, respaldada por la conciencia de su estrecha conexi\u00f3n con el sacramento del bautismo. \u00c9ste es, de hecho, la &#8220;primera penitencia&#8221;. El sacramento de la reconciliaci\u00f3n, a su vez, fue visto como un segundo bautismo. Sin embargo, el rigor extremo y el hecho de que se otorgase solo una vez en la vida y tuviese consecuencias para toda la vida contribuy\u00f3 a que las personas pospusiesen, en la medida de lo posible, el acceso al sacramento de la reconciliaci\u00f3n. Esto dio lugar a efectos colaterales como: la salida progresiva de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica y la transformaci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n en un sacramento para los ancianos y los moribundos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>3.2 Siglos VII-XI: reconciliaci\u00f3n mediante penitencia tarifada \/ privada<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo VII es visto como un hito en t\u00e9rminos de disciplina penitencial. Hay una ruptura con la vieja pr\u00e1ctica: la reconciliaci\u00f3n que pod\u00eda realizarse privadamente y ser repetida. Esta pr\u00e1ctica disciplinaria, utilizada por monjes irlandeses y escoceses, tambi\u00e9n se hab\u00eda extendido a las comunidades parroquiales. El hecho de que la mayor\u00eda de los obispos tambi\u00e9n sean monjes contribuy\u00f3 a la expansi\u00f3n de esta &#8220;novedad&#8221;. De ah\u00ed los famosos &#8220;libros penitenciales&#8221;. Estos libros contienen tablas y listas de pecados y la pena correspondiente (tarifa) que se impondr\u00e1 al penitente, por cada pecado cometido. La duraci\u00f3n de estas oraciones var\u00eda seg\u00fan la gravedad del pecado, y puede extenderse a lo largo de d\u00edas, semanas, meses, a\u00f1os de ayuno, etc. Por otro lado, continuaba vigente el principio: \u201cPara el pecado grave y oculto, la penitencia secreta; para pecado grave y p\u00fablico, penitencia p\u00fablica\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pr\u00e1ctica, la penitencia tarifada caus\u00f3 dudas, tales como: \u00bfc\u00f3mo resolver casos en que, en una sola confesi\u00f3n, la persona se vea obligada a reparar muchos a\u00f1os de penitencia? En vista de esto, se crearon las llamadas conmutaciones o redenciones de la acci\u00f3n penitencial. Tales conmutaciones podr\u00edan realizarse de acuerdo con los c\u00e1lculos previstos, por ejemplo: a) acci\u00f3n penitencial de larga duraci\u00f3n: podr\u00eda reemplazarse por una m\u00e1s corta pero m\u00e1s dura; b) acci\u00f3n penitencial intercambiada por dinero: el monto var\u00eda de acuerdo con la pena; c) acci\u00f3n penitencial substituida por la misa: se encargaba una determinada\u00a0 cantidad de misas como pago de la penitencia impuesta; d) acci\u00f3n penitencial rescatada a trav\u00e9s de otra persona: se basaba en el precepto evang\u00e9lico de que algunos soportaran la carga de otros (cf. BA\u00d1ADOS, 2005, p.217).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el acceso repetido al sacramento ha sido un hecho positivo en la historia de la Penitencia, con respecto a la pr\u00e1ctica pastoral, hubo l\u00edmites considerables, por ejemplo, a la &#8220;mercantilizaci\u00f3n&#8221; de las penas. Esto, adem\u00e1s de acentuar el car\u00e1cter individual y m\u00e1gico del sacramento, reforz\u00f3 el binomio confesi\u00f3n-absoluci\u00f3n, relativizando la penitencia como tal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>3.3 Siglos XI-XX: reconciliaci\u00f3n a trav\u00e9s de la penitencia de confesi\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque todav\u00eda exist\u00eda penitencia p\u00fablica reservada para los pecados p\u00fablicos, considerados escandalosos, la confesi\u00f3n auricular gradualmente tom\u00f3 su espacio, hasta el punto de convertirse en la \u00fanica forma de celebrar el sacramento. Se desencaden\u00f3 un tipo de &#8220;confesi\u00f3n devocional&#8221;, caracterizada por la acusaci\u00f3n de pecados (por parte del penitente) y la absoluci\u00f3n inmediata (por parte del ministro ordenado). Esta &#8220;confesi\u00f3n&#8221; se estaba convirtiendo gradualmente en una condici\u00f3n para la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, incluso una vez al a\u00f1o, como lo propuso el Consejo de Letr\u00e1n (1215). Finalmente, la reconciliaci\u00f3n que, en los primeros siglos, era concedida una vez en la vida, ya que este sacramento era visto como un segundo bautismo o &#8220;bautismo laborioso&#8221;, ahora se vuelve obligatoria una vez al a\u00f1o. Esta pr\u00e1ctica se extendi\u00f3 hasta el Concilio de Trento. (siglo XVI).<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca del Concilio de Trento, el problema teol\u00f3gico y disciplinario del sacramento de la penitencia era complejo no solo por la Reforma y su actitud hacia el sacramento, sino tambi\u00e9n por la complejidad del problema, de la disciplina del sacramento y de la Iglesia misma. De hecho, desde el punto de vista de la disciplina del sacramento, hubo varias divergencias en sus aplicaciones (NOCENT, 1989, p.204).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Limit\u00e1ndose a dar una respuesta dogm\u00e1tica a los ataques de los reformadores, el Concilio de Trento trata el sacramento de la penitencia en s\u00ed mismo, y cuando lo considera en relaci\u00f3n con la Eucarist\u00eda, lo hace bajo el aspecto de la dignidad necesaria para la comuni\u00f3n y tambi\u00e9n para enfatizar que la Eucarist\u00eda no puede substituir la absoluci\u00f3n en el caso de un pecado grave. De la doctrina sobre el sacramento de la penitencia ense\u00f1ada por Trento, vale la pena destacar: a) la declaraci\u00f3n sobre la instituci\u00f3n del sacramento por Cristo y su necesidad por derecho divino, para la salvaci\u00f3n de los que cayeron despu\u00e9s del bautismo; b) la ense\u00f1anza de que la confesi\u00f3n solo se hace al sacerdote y es secreta; c) la necesidad de confesar todos los pecados, incluidos los veniales, al menos una vez al a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trento enfatiza la estrecha relaci\u00f3n entre individuo y confesor: por parte del individuo se requiere una actitud de profunda contrici\u00f3n, seguida de la declaraci\u00f3n de todos los pecados (confesi\u00f3n) y la satisfacci\u00f3n de las penas; El confesor, representante de Dios y juez, ser\u00e1 responsable de absolver los pecados del penitente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n vale la pena mencionar la ense\u00f1anza de Trento sobre la diferencia entre el sacramento de la penitencia y el sacramento del bautismo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que este sacramento es diferente del bautismo por muchas razones. Adem\u00e1s de ser muy diferentes la materia y la forma que constituyen la esencia del sacramento, tambi\u00e9n consta que el ministro del bautismo no debe ser juez, porque la Iglesia no ejerce jurisdicci\u00f3n sobre la persona que no haya entrado primero por la puerta del bautismo. (&#8230;) Lo mismo no se da con los que son de la familia de la fe, los que Cristo el Se\u00f1or, con el ba\u00f1o del bautismo, hizo, de una vez por todas, miembros de su cuerpo. De hecho, si \u00e9stos se contaminasen despu\u00e9s de alg\u00fan delito, deben, seg\u00fan su voluntad, purificarse, no mediante un nuevo bautismo, que de ninguna manera es legal en la Iglesia Cat\u00f3lica, sino compareciendo como reos ante este tribunal de la penitencia, para que, por la sentencia del sacerdote, puedan ser liberados, no solo una vez, sino cada vez que, arrepinti\u00e9ndose de sus pecados, recurriesen a \u00e9l (DENZINGER-H\u00dcNERMANN, 2007, n.1671).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los siglos siguientes (post-tridentinos), la teolog\u00eda y la pr\u00e1ctica pastoral del sacramento de la penitencia siguen el camino trazado por Trento y no presentan cambios sustanciales, a pesar de las acaloradas discusiones sobre la intensidad de la &#8220;contrici\u00f3n&#8221;. La &#8220;satisfacci\u00f3n&#8221; impuesta despu\u00e9s de la absoluci\u00f3n, adem\u00e1s de llevar al penitente a aceptar la pena (cura de las consecuencias del pecado cometido), lo vuelve m\u00e1s cauteloso y vigilante en el futuro. Durante este per\u00edodo, tambi\u00e9n hubo repetidos llamados a la &#8220;confesi\u00f3n individual&#8221;, casi siempre vista como una condici\u00f3n para recibir la Eucarist\u00eda con dignidad. La confesi\u00f3n frecuente de todos los pecados (incluidos los veniales) se convierte en una obsesi\u00f3n por parte del clero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 La experiencia de reconciliaci\u00f3n propuesta en el Ritual de la Penitencia de 1973 y sus desaf\u00edos pastorales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta \u00faltima secci\u00f3n tratar\u00e1, primero, del estudio del Ritual de la Penitencia de 1973, buscando resaltar su teolog\u00eda en \u00e9l. Luego, se presentar\u00e1n tres posibilidades de acci\u00f3n, con miras a una participaci\u00f3n consciente, activa y fruct\u00edfera de los fieles en la celebraci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.1 El ritual de la penitencia de 1973<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En respuesta a la solicitud expresa del Concilio Vaticano de que &#8220;el rito y las f\u00f3rmulas de la Penitencia sean revisadas de manera que expresen m\u00e1s claramente la naturaleza y el efecto de este sacramento&#8221; (SC n.72), la Sagrada Congregaci\u00f3n para el Culto Divino public\u00f3, en Roma, el 2 de diciembre de 1973, el nuevo <em>Ritual de la Penitencia<\/em> (RP).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este ritual consiste en una &#8220;Introducci\u00f3n general&#8221;, un &#8220;Rito para la reconciliaci\u00f3n individual de los penitentes&#8221;, un &#8220;Rito para la reconciliaci\u00f3n de varios penitentes con la confesi\u00f3n individual y la absoluci\u00f3n&#8221;, un &#8220;Rito para la reconciliaci\u00f3n de varios penitentes&#8221; con confesi\u00f3n y absoluci\u00f3n general \u201d; un amplio &#8220;Leccionario&#8221;; y tres &#8220;Ap\u00e9ndices&#8221;, a saber: a) absoluci\u00f3n de censuras y dispensa de irregularidades; b) ejemplos de celebraciones penitenciales: Cuaresma, Adviento, Celebraciones ordinarias para ni\u00f1os, para j\u00f3venes, para enfermos; c) esquema para el examen de conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.1.1 Aspectos teol\u00f3gico-lit\u00fargicos destacados<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;Introducci\u00f3n general&#8221; del RP, en sinton\u00eda con <em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, comienza con el enfoque del ministerio de reconciliaci\u00f3n en el contexto de la historia de la Salvaci\u00f3n: el Padre siempre ha mostrado su misericordia y reconcili\u00f3 el mundo consigo mismo. Este plan divino alcanz\u00f3 su apogeo en el misterio pascual de Cristo. Desde entonces, la Iglesia nunca ha dejado de convocar a hombres y mujeres a la conversi\u00f3n, mediante la celebraci\u00f3n del sacramento de la reconciliaci\u00f3n. Este sacramento est\u00e1 asociado con el bautismo, &#8220;por el cual el hombre viejo es crucificado con Cristo para que, destruido el cuerpo del pecado, ya no sirvamos al pecado, sino que resucitemos con Cristo, vivamos para Dios&#8221;, y la eucarist\u00eda, que construye la Iglesia y hace de sus miembros \u201cun solo cuerpo y un solo esp\u00edritu&#8221; (RP n. 1-2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda secci\u00f3n trata sobre la reconciliaci\u00f3n de los penitentes en la vida de la Iglesia: Cristo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 por ella para santificarla, uni\u00e9ndola a s\u00ed mismo como esposa. \u00c9sta, a su vez, no siempre le es fiel y, por esta misma raz\u00f3n, necesita una purificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n continuas. En el sacramento de la reconciliaci\u00f3n, \u201clos fieles obtienen por la misericordia divina el perd\u00f3n por la ofensa cometida a Dios y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que hirieron por el pecado y que colabora para su conversi\u00f3n con la caridad, el ejemplo y las oraciones &#8220;(LG n. 11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en esta secci\u00f3n, se presentan las partes constitutivas del sacramento de la reconciliaci\u00f3n, a saber:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) La <em>contrici\u00f3n<\/em>. De la contrici\u00f3n interior depende la autenticidad de la penitencia. La conversi\u00f3n debe alcanzar \u00edntimamente al ser humano para iluminarlo cada d\u00eda, con mayor intensidad, y para configurarlo cada vez m\u00e1s en Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) La <em>confesi\u00f3n <\/em>requiere del penitente la voluntad de abrir su coraz\u00f3n al ministro de Dios; y por la parte de \u00e9ste, un juicio espiritual por el cual, actuando en el nombre de Cristo, pronuncia, en virtud del poder de las llaves, la sentencia de remisi\u00f3n o de la retenci\u00f3n de pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) La <em>satisfacci\u00f3n<\/em> de la culpa es una expresi\u00f3n concreta de la verdadera conversi\u00f3n, es decir, de la reparaci\u00f3n del da\u00f1o causado. Es necesario, por lo tanto, que la satisfacci\u00f3n impuesta sea realmente un remedio para el pecado y, de alguna manera, una renovaci\u00f3n de la vida. As\u00ed, el penitente, olvidando lo que pas\u00f3 (Fil 3,13), se integra nuevamente en el misterio de la salvaci\u00f3n, lanz\u00e1ndose hacia adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) La <em>absoluci\u00f3n<\/em>. A trav\u00e9s de la confesi\u00f3n sacramental, Dios concede el perd\u00f3n mediante el signo de la absoluci\u00f3n, y as\u00ed realiza el sacramento de la reconciliaci\u00f3n. A trav\u00e9s de este sacramento, el Padre da la bienvenida a su hijo que regresa; Cristo coloca a la oveja perdida sobre sus hombros, llev\u00e1ndola de vuelta al redil; y el Esp\u00edritu Santo santifica su templo nuevamente o comienza a habitarlo m\u00e1s plenamente. Esto se manifiesta plenamente en la participaci\u00f3n frecuente o m\u00e1s ferviente en la mesa del Se\u00f1or, habiendo gran gozo en la Iglesia de Dios por el regreso del hijo distante (cf. RP n. 6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vale la pena se\u00f1alar que la <em>satisfacci\u00f3n<\/em> aparece antes de la absoluci\u00f3n, es decir, se ha restaurado el orden ideal de la estructura sacramental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la reiteraci\u00f3n del sacramento, entre otras recomendaciones, el RP aclara que.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">no se trata de una mera repetici\u00f3n ritual ni de un cierto ejercicio psicol\u00f3gico, sino de sin constante empe\u00f1o en perfeccionar la gracia del bautismo, que hace que de tal forma nos vayamos conformando continuamente a la muerte de Cristo, que llegue a manifestarse tambi\u00e9n en nosotros la vida de Jes\u00fas. (&#8230;) La celebraci\u00f3n de este sacramento es siempre una acci\u00f3n en la que la Iglesia proclama su fe, da gracias a Dios por la libertad con que Cristo nos liber\u00f3 y ofrece su vida como sacrificio espiritual en alabanza de la gloria de Dios y sale al encuentro de Cristo que se acerca (RP n.7).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera secci\u00f3n trata de las funciones y ministerios en la reconciliaci\u00f3n de penitentes. Adem\u00e1s de destacar el papel de toda la comunidad en la celebraci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n, recuerda que la Iglesia est\u00e1 involucrada y act\u00faa en la reconciliaci\u00f3n; destaca la responsabilidad del obispo y los presb\u00edteros (que act\u00faan en comuni\u00f3n con el obispo) en la remisi\u00f3n de los pecados; recuerda que &#8220;mientras los fieles experimentan y proclaman la misericordia de Dios en sus vidas, celebran con el ministro ordenado la liturgia de una Iglesia que se renueva continuamente&#8221; (RP n. 8-11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuarta secci\u00f3n, a su vez, describe las tres formas de celebrar el sacramento de la reconciliaci\u00f3n, buscando mostrar su importancia en la vida de los fieles; enfatiza la teolog\u00eda de la f\u00f3rmula de absoluci\u00f3n, en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n significa c\u00f3mo la reconciliaci\u00f3n del penitente tiene su origen en la misericordia de Dios Padre; muestra el nexo entre la reconciliaci\u00f3n del pecador y el misterio pascual de Cristo; subraya la intervenci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en el perd\u00f3n de los pecados; y, por \u00faltimo, ilumina el aspecto eclesial del sacramento, ya que la reconciliaci\u00f3n con Dios se pide y se otorga por el ministerio de la Iglesia. (RP n.19)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La quinta secci\u00f3n habla sobre &#8220;Celebraciones penitenciales&#8221;. En cuanto a la naturaleza y la estructura, estas celebraciones son<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">reuniones del pueblo de Dios para o\u00edr la palabra de Dios, por la cual se invita a la conversi\u00f3n y a la renovaci\u00f3n de vida y se proclama, adem\u00e1s, nuestra liberaci\u00f3n del pecado por la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Su estructura es la que se acostumbra a observar en las celebraciones de la palabra de Dios, y que se propone en el \u00abRito para reconciliar a varios penitentes\u00bb (RP n.36).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la utilidad e importancia, las &#8220;celebraciones penitenciales&#8221; fomentan el esp\u00edritu de penitencia de la comunidad cristiana; ayudan a los fieles a preparar la confesi\u00f3n que cada uno podr\u00e1 hacer oportunamente; educan a los ni\u00f1os a adquirir gradualmente una conciencia del pecado en la vida humana y de la liberaci\u00f3n del pecado por parte de Cristo; ayudan a los catec\u00famenos en su conversi\u00f3n. Adem\u00e1s, donde no hay ministros ordenados disponibles para otorgar la absoluci\u00f3n sacramental, las celebraciones penitenciales son muy \u00fatiles para despertar en los fieles una contrici\u00f3n perfecta, nacida de la caridad, por la cual, con el deseo de recibir el sacramento de la reconciliaci\u00f3n m\u00e1s tarde, pueden alcanzar la gracia de Dios (cf. RP n.37).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima secci\u00f3n de la &#8220;Introducci\u00f3n general&#8221; del RP discute las &#8220;Adaptaciones del Rito a las diferentes regiones y circunstancias&#8221;. Dichas adaptaciones pueden realizarse por las Conferencias Episcopales (RP n. 38), por el obispo diocesano (RP n. 39) y por el ministro (RP n.40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>4.1.2 Avances y l\u00edmites<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para emitir un juicio sobre el RP de 1973, es necesario tener en cuenta que este ritual es el resultado de un trabajo laborioso articulado por el <em>Consilium<\/em>. A. Bugnini, en su obra antol\u00f3gica <em>La reforma lit\u00fargica<\/em>, se expresa de la siguiente manera: \u201cLa revisi\u00f3n de los ritos de la Penitencia ha atravesado un camino muy largo y dif\u00edcil. Se necesitaron siete a\u00f1os para poner en pr\u00e1ctica las pocas l\u00edneas que la Constituci\u00f3n lit\u00fargica dedica a este tema\u201d (2018, p.551).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se discutieron cuestiones importantes, algunas de ellas, de manera &#8220;acalorada&#8221;, ya en la primera etapa de los trabajos (1966-1969), como el aspecto social y comunitario del pecado y de la reconciliaci\u00f3n, la cuesti\u00f3n de una posible celebraci\u00f3n comunitaria de reconciliaci\u00f3n, con absoluci\u00f3n general, sin previa confesi\u00f3n individual, una nueva f\u00f3rmula sacramental para la absoluci\u00f3n y la posibilidad de f\u00f3rmulas sacramentales facultativas, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue a partir de este contexto que se desarroll\u00f3 el nuevo RP. Los tres tipos de celebraci\u00f3n de reconciliaci\u00f3n propuestos en este ritual son un buen ejemplo de esto. El c\u00e9lebre liturgista A. Nocent, en un an\u00e1lisis cr\u00edtico de la RP, reconoce estas modalidades como positivas, bajo tres aspectos: a) el intento de restaurar la unidad entre la Palabra y el sacramento; b) la intervenci\u00f3n, al menos parcialmente, de la comunidad eclesial; c) la presentaci\u00f3n de un formulario de absoluci\u00f3n dogm\u00e1ticamente m\u00e1s rico, que corrige el aspecto jur\u00eddico. Por otro lado, lamenta que ninguna de las tres modalidades sea realmente satisfactoria y adecuada a las circunstancias actuales, en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer ritual, el relacionado con el penitente que se encuentra con el confesor, no se lleva a cabo f\u00e1cilmente: supone un contacto humano y espiritual para el di\u00e1logo, une al sacramento una breve liturgia de la Palabra, pero carece de la visibilidad de la comunidad y, sobre todo, es dif\u00edcil de llevar a cabo. en una parroquia o en un grupo de personas que se presentan juntas; y eso imposibilita la pr\u00e1ctica prevista por el ritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo ritual enfatiza la preparaci\u00f3n de la comunidad para la confesi\u00f3n, que no tiene base en la tradici\u00f3n, pero que de hecho constituye enriquecimiento. No obstante, en el momento en que el ritual sacramental deber\u00eda acentuar el aspecto comunitario del sacramento, la absoluci\u00f3n, sin el permiso del Ordinario, sigue siendo individual. Solo la preparaci\u00f3n para el sacramento es comunitaria, mientras que el sacramento permanece visiblemente individual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer ritual, la absoluci\u00f3n sin confesi\u00f3n previa, no encuentra apoyo en la tradici\u00f3n, ya que la antig\u00fcedad consideraba la absoluci\u00f3n coronando la conversi\u00f3n. Aqu\u00ed, por el contrario, la absoluci\u00f3n se coloca en el plano jur\u00eddico, sin ning\u00fan control sobre c\u00f3mo el penitente pretende convertirse. Sin embargo, es necesario reconocerlo, vivimos en situaciones nuevas, que la Iglesia antigua no conoc\u00eda (NOCENT, 1989, p. 215-216).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.2 Celebrar la reconciliaci\u00f3n hoy: pistas para la acci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Celebrar la reconciliaci\u00f3n en las comunidades de hoy en d\u00eda sigue siendo un gran desaf\u00edo. Aun as\u00ed, nos atrevemos a se\u00f1alar tres demandas que consideramos fundamentales para mejorar la pastoral de la reconciliaci\u00f3n. Son las siguientes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) <em>Promover una formaci\u00f3n teol\u00f3gico-lit\u00fargica sobre el sacramento de la reconciliaci\u00f3n para el clero y el pueblo en general. <\/em>Una vez que este sacramento es &#8220;un encuentro gozoso del ser humano con Dios, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de la Iglesia&#8221;, se puede llevar a cabo dicha capacitaci\u00f3n utilizando esta triada<em>:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Dios: <\/em>aquel que promueve y hace posible la plena reconciliaci\u00f3n;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; La Iglesia: <\/em>aquella que colabora y hace visible el encuentro de reconciliaci\u00f3n;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; El penitente: <\/em>la persona que acepta y participa activamente en la reconciliaci\u00f3n<em>.<\/em> (BOROBIO, 2009, p.324).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) <em>Promover celebraciones penitenciales. <\/em>Estas celebraciones, previstas en el RP, a\u00fan carecen de especial atenci\u00f3n por parte de los pastores y l\u00edderes de las comunidades eclesiales. La liturgista I. Buyst da buenas razones para el aumento de tales celebraciones (cf. BUYST, 2008, p.54-66):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Las celebraciones penitenciales pueden facilitar la transici\u00f3n de una concepci\u00f3n individualista, legalista y formalista a una mentalidad de reconciliaci\u00f3n m\u00e1s b\u00edblica y comunitaria-eclesial. Sin tener que preocuparse por la confesi\u00f3n y la absoluci\u00f3n, las personas est\u00e1n m\u00e1s dispuestas a centrarse en la Palabra de Dios y dejarse transformar por ella. Y, sin embargo: el hecho de que la presidencia de estas celebraciones no se limite al ministro ordenado, se hace m\u00e1s evidente la responsabilidad de la comunidad y de cada persona como ministro de penitencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La comunidad podr\u00e1 favorecer momentos favorables para celebraciones penitenciales, tales como: durante la Cuaresma y el Adviento, en fiestas patronales, en reuniones de peregrinaci\u00f3n, en momentos espec\u00edficos del itinerario eclesial, especialmente en situaciones de enfrentamientos, desacuerdos, disputas, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Las celebraciones penitenciales pueden ayudar a las comunidades a comprender que la reconciliaci\u00f3n es un viaje espiritual que dura toda la vida y que su objetivo principal es el &#8220;hombre nuevo&#8221;<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Dado que las celebraciones penitenciales son &#8220;reuniones del pueblo de Dios para escuchar su Palabra, que lo invita a la conversi\u00f3n y a la renovaci\u00f3n de la vida, proclamando tambi\u00e9n nuestra liberaci\u00f3n del pecado a trav\u00e9s de la muerte de Cristo&#8221; (RP n. 36), su aumento en la vida de la comunidad, proporcionar\u00e1 a los fieles la experiencia de la eficacia de la Palabra proclamada que, a trav\u00e9s de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, produce la conversi\u00f3n y la renovaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) <em>Presta atenci\u00f3n al horizonte abierto de posibles &#8220;adaptaciones&#8221;. <\/em>Como vimos anteriormente, la &#8220;Introducci\u00f3n general&#8221; del RP propone adaptaciones del rito a diferentes regiones y circunstancias, abarcando los niveles de la conferencia episcopal, el obispo diocesano y el ministro (RP n. 38-40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los dos primeros niveles (de la conferencia episcopal y del obispo diocesano), a excepci\u00f3n de la exigencia expl\u00edcita de que la f\u00f3rmula sacramental deba mantenerse en su totalidad, el resto del ritual puede ser adaptado, inclusive con la composici\u00f3n de nuevos textos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A nivel del ministro, especialmente los p\u00e1rrocos, la posibilidad de adaptar el rito a las circunstancias concretas de los penitentes est\u00e1 abierta, siempre que se conserve su estructura esencial y la integralidad de la f\u00f3rmula de absoluci\u00f3n. Tambi\u00e9n se recomienda usar celebraciones penitenciales con frecuencia durante todo el a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, en el RP, hay una amplia gama de posibilidades para las adaptaciones del rito. Esto permitir\u00e1 que la comunidad de fe celebre la reconciliaci\u00f3n de una manera m\u00e1s consciente, activa y fruct\u00edfera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluimos este texto con una nota sobre el t\u00edtulo del ritual. A. Bugnini lo justifica as\u00ed:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo general del volumen es <em>Ordo Paenitentiae<\/em>, porque contiene indicaciones para los ritos sacramentales y no sacramentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la acci\u00f3n lit\u00fargica sacramental se prefiere, en los cap\u00edtulos individuales de Ordo, el t\u00e9rmino <em>Reconciliatio<\/em>. Indica mejor que la penitencia sacramental es tanto la acci\u00f3n de Dios como del hombre, mientras que &#8220;Penitencia&#8221; enfatiza m\u00e1s la acci\u00f3n del hombre. (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Reconciliatio<\/em> es utilizada m\u00e1s apropiadamente por la Iglesia antigua para el acto sacramental. (&#8230;) Esta terminolog\u00eda tambi\u00e9n sirve para llamar la atenci\u00f3n y profundizar en un aspecto fundamental para la comprensi\u00f3n y renovaci\u00f3n de la penitencia sacramental (2018, p.560-561).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, la reconciliaci\u00f3n es acci\u00f3n de Dios, es iniciativa de Dios, como bien lo expresa el Ap\u00f3stol:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Todo proviene de Dios, que nos reconcili\u00f3 consigo por Cristo y nos confi\u00f3 el ministerio de la reconciliaci\u00f3n. 19.Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliaci\u00f3n.&#8221; (2Cor 5,18-19).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Joaquim Fonseca, OFM,\u00a0<\/em>Instituto Santo Tom\u00e1s de Aquino. Texto original portugu\u00e9s. Postado en febrero del 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BA\u00d1ADOS, C. P. Penit\u00eancia e reconcilia\u00e7\u00e3o. In: CELAM. <em>A celebra\u00e7\u00e3o do mist\u00e9rio pascal<\/em>; os sacramentos: sinais do mist\u00e9rio pascal. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2005. Manual de liturgia, v. III, p.205-238.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOROBIO, D. <em>Celebrar para viver<\/em>; liturgia e sacramentos da Igreja. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BUGNINI, A. <em>A reforma lit\u00fargica<\/em> (1948-1975). S\u00e3o Paulo: Paulus; Paulinas; Loyola, 2018.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BUYST, I. As celebra\u00e7\u00f5es penitenciais. In: CNBB. <em>Deixai-vos reconciliar<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2008, p. 49-66. Estudos da CNBB, n.96.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DENZINGER \u2013 H\u00dcNERMANN. <em>Comp\u00eandio dos s\u00edmbolos, defini\u00e7\u00f5es e declara\u00e7\u00f5es de f\u00e9 e moral<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas \/ Loyola, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCISCO. <em>Veritatis Gaudium<\/em>. Sobre as universidades e as faculdades eclesi\u00e1sticas. Disponible<span style=\"color: #000000;\"> en: <a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/pt\/apost_constitutions\/documents\/papa-francesco_costituzione-ap_20171208_veritatis-gaudium.html\">http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/pt\/apost_constitutions\/documents\/papa-francesco_costituzione-ap_20171208_veritatis-gaudium.html<\/a> Acceso en: 12 sept 2019.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">______. <\/span><em><span style=\"color: #000000;\">Mise<\/span>ricordiae Vultus<\/em>. O rosto da miseric\u00f3rdia. Bula de proclama\u00e7\u00e3o do jubileu extraordin\u00e1rio da miseric\u00f3rdia. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOCENT, A. O sacramento da penit\u00eancia e da reconcilia\u00e7\u00e3o. In: NOCENT, A. et al. <em>Os sacramentos<\/em>; teologia e hist\u00f3ria da celebra\u00e7\u00e3o. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1989, p.143-221. Anamnesis, 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VISENTIN, P. Penit\u00eancia. In: VV.AA. <em>Dicion\u00e1rio de liturgia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1992. p. 920-937.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario Introducci\u00f3n 1 Reconciliaci\u00f3n: condici\u00f3n para la perfecta integraci\u00f3n del ser humano consigo mismo, con Dios, con la comunidad eclesial, con la sociedad y con el cosmos. 2 La experiencia de la reconciliaci\u00f3n en la Sagrada Escritura 2.1 Pecado &#8211; misericordia &#8211; conversi\u00f3n, en el Antiguo Testamento 2.2 Pecado &#8211; misericordia &#8211; conversi\u00f3n, en el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-1942","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1942","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1942"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1942\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2397,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1942\/revisions\/2397"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1942"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1942"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1942"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}