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{"id":1940,"date":"2020-02-24T15:45:27","date_gmt":"2020-02-24T18:45:27","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1940"},"modified":"2021-02-10T15:53:27","modified_gmt":"2021-02-10T17:53:27","slug":"misal-de-san-pio-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1940","title":{"rendered":"Misal de San P\u00edo V"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Terminolog\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Historia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Controversias en torno al Misal de San P\u00edo V<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 De las controversias a la separaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 En busca de la reconciliaci\u00f3n y la paz lit\u00fargica: Benedicto XVI y el <em>Summorum Pontificum<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6 Desaf\u00edos que permanecen<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Terminolog\u00eda <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los t\u00e9rminos \u201cMisal de San P\u00edo V\u201d, \u201cMisal Tridentino\u201d, \u201cMisal tradicional\u201d, \u201cMisal de siempre\u201d, \u201cMisal gregoriano\u201d, \u201cMisal romano cl\u00e1sico\u201d y tambi\u00e9n misal de la forma <em>antiquior<\/em> (de la forma m\u00e1s antigua), <em>usus antiquior<\/em> (uso antiguo) o <em>vetus ordo<\/em> (antiguo ordo) forman el campo l\u00e9xico en torno a esa forma de celebraci\u00f3n eucar\u00edstica que Benedicto XVI design\u00f3 como &#8220;Misa seg\u00fan la forma extraordinaria del rito romano&#8221;. Con esta clasificaci\u00f3n, Benedicto XVI aclar\u00f3 que el Misal Romano, promulgado por Pablo VI en 1969, es la expresi\u00f3n ordinaria de <em>lex orandi<\/em> de la Iglesia Cat\u00f3lica de rito latino. Sin embargo, desde 2007 y debido al Motu Proprio <em>Summorum Pontificum<\/em>, se han abierto m\u00e1s posibilidades de celebraci\u00f3n de acuerdo con el <em>usus antiquior<\/em>, consolidado en la edici\u00f3n t\u00edpica del Misal Romano de 1962, bajo el pontificado de Juan XXIII. Estos no son dos ritos diferentes, sino dos formas diferentes del mismo rito. Debido a su uso generalizado y su importancia hist\u00f3rica, conservaremos en esta entrada la designaci\u00f3n &#8220;Misal de San P\u00edo V&#8221;. Esta designaci\u00f3n tambi\u00e9n es utilizada por la Instrucci\u00f3n General del Misal Romano. (IGMR n.8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Historia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue a partir del siglo X cuando el t\u00e9rmino &#8220;misal&#8221; y sus correlativos (<em>liber missalis, missale plenum, missale plenarium<\/em>) se hicieron frecuentes para indicar los libros lit\u00fargicos con todos los textos eucol\u00f3gicos y b\u00edblicos necesarios para la celebraci\u00f3n de la misa. El t\u00e9rmino misal surgi\u00f3 por razones pr\u00e1cticas que produjeron la fusi\u00f3n de varios textos prescritos para las misas en un solo volumen port\u00e1til. Anteriormente, estos textos estaban separados, parte de ellos en los sacramentarios, que tambi\u00e9n inclu\u00edan las oraciones eucar\u00edsticas y el rito de comuni\u00f3n, y las otras partes en los leccionarios, salterios y antifonarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El creciente desuso y olvido de la concelebraci\u00f3n eucar\u00edstica, el fen\u00f3meno de la multiplicaci\u00f3n de &#8220;misas privadas&#8221; por razones devocionales, especialmente el sufragio de los difuntos caus\u00f3 la edici\u00f3n de fasc\u00edculos con series de misas (<em>libelli missarum<\/em>) con numerosas misas cotidianas por los difuntos y otras misas votivas.\u00a0 La practicidad de estos folletos, por dispensar del manejo de los voluminosos sacramentarios y los antiguos leccionarios, agradaron al clero religioso y secular. As\u00ed, en el siglo XIII, ya se hab\u00eda completado la transici\u00f3n que estableci\u00f3 la preferencia por el misal como libro lit\u00fargico del altar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Correspondi\u00f3 principalmente a los franciscanos, en sus actividades misioneras y en la expansi\u00f3n de las fundaciones conventuales, difundir en toda Europa lo que se ha convertido en el misal m\u00e1s extendido hasta ahora. Es el <em>Missale secundum consuetudinem curiae<\/em>, es decir, el misal de la Capilla Papal que, a su vez, reproduc\u00eda fielmente el misal vigente en el pontificado de Inocencio III (1198-1216). Con el advenimiento de la imprenta, este misal recibi\u00f3 su primera edici\u00f3n impresa en 1474 y m\u00e1s tarde fue la referencia fundamental para la elaboraci\u00f3n del Misal de San P\u00edo V, en 1570.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XVI estuvo profundamente agitado por los acontecimientos derivados de la Reforma Protestante, iniciada por Lutero en 1517. La ola de desaf\u00edos teol\u00f3gicos tambi\u00e9n alcanz\u00f3 la praxis lit\u00fargica de la Iglesia romana. Por otro lado, ya hab\u00eda un movimiento constante de renovaci\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral en la propia esfera romana. Tal renovaci\u00f3n requiri\u00f3 aclaraciones doctrinales, profundizaci\u00f3n espiritual y normas disciplinarias con respecto a los sacramentos, especialmente la Eucarist\u00eda. Es en este contexto donde se lleva a cabo el Concilio de Trento (1545-1563) y la consiguiente edici\u00f3n de libros lit\u00fargicos revisados. Es de este ambiente de donde emerge el Misal Romano de San P\u00edo V.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la Eucarist\u00eda, aunque con diversos matices, el protestantismo emergente cuestion\u00f3 la comprensi\u00f3n tradicional de la presencia de Cristo en el sacramento eucar\u00edstico y rechaz\u00f3 la comprensi\u00f3n de la Misa como una actualizaci\u00f3n del sacrificio del Calvario, ofrecido de una manera m\u00edstica y sin sangre en el altar. a trav\u00e9s del ministerio de sacerdotes. El Concilio de Trento defendi\u00f3 y reafirm\u00f3 la doctrina cat\u00f3lica sobre la Misa, haciendo hincapi\u00e9 en la presencia real de Cristo bajo la especie eucar\u00edstica y el car\u00e1cter sacrificial de la Misa (DH 1738-1743, 1751-1754). Tambi\u00e9n se catalog\u00f3 una serie de abusos a evitar en la misa y se indic\u00f3 la forma correcta de su celebraci\u00f3n (BOROBIO, 1993, p.232-240).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el per\u00edodo medieval, los numerosos abusos lit\u00fargicos han sido una dolorosa herida abierta en la vida de la Iglesia. El Concilio Tridentino se esforz\u00f3 por frenar la irreverencia y el descuido, as\u00ed como por castigar el sacrilegio, la superstici\u00f3n y la codicia que frecuentemente distorsionaban los actos lit\u00fargicos (JUNGMANN, 2010, p.145-149). Le correspondi\u00f3 al Papa P\u00edo IV (1499-1565) recibir oficialmente la pesada tarea de una gran revisi\u00f3n de la praxis lit\u00fargica, pero fue su sucesor inmediato, el Papa P\u00edo V (1504-1572) quien realmente la llev\u00f3 a cabo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo principal de la revisi\u00f3n lit\u00fargica tridentina era salvaguardar la ortodoxia doctrinal y eliminar los abusos. La revisi\u00f3n y edici\u00f3n de los libros lit\u00fargicos reformados fue el camino elegido. Al tratar de llevarlo a cabo, el objetivo era restaurar los ritos lit\u00fargicos de acuerdo con la antigua norma de los Santos Padres. Los l\u00edmites de la investigaci\u00f3n, en esos tiempos verdaderamente dif\u00edciles, hicieron que San P\u00edo V eligiera preservar esas formas hist\u00f3ricas de la tradici\u00f3n lit\u00fargica a las que tuvieron acceso los eruditos de la \u00e9poca. En vista de esta tradici\u00f3n lit\u00fargica impugnada por los reformadores, tambi\u00e9n se opt\u00f3 por introducir las modificaciones m\u00ednimas en los ritos sagrados. Por esta raz\u00f3n, &#8220;el misal de 1570 difiere poco del primer misal impreso en 1474 que, a su vez, reproduce fielmente el del tiempo del Papa Inocencio III&#8221; (IGMR n. 7). La limitaci\u00f3n impuesta a los liturgistas tridentinos tambi\u00e9n se refiri\u00f3 a las fuentes investigadas: &#8220;adem\u00e1s, los manuscritos de la Biblioteca del Vaticano, aunque sugiriesen algunas correcciones, no permit\u00edan ir m\u00e1s all\u00e1 de los comentarios lit\u00fargicos medievales, en la investigaci\u00f3n de los antiguos y probados autores&#8221; (IGMR n.7). La culminaci\u00f3n de este proceso tuvo lugar en 1570 con la bula <em>Quo primum tempore<\/em>, en la que P\u00edo V promulg\u00f3 el misal revisado, m\u00e1s tarde asociado con su nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comprensi\u00f3n sobre la &#8220;norma de los Santos Padres&#8221;, es decir, la praxis lit\u00fargica de los Padres de la Iglesia fue la gu\u00eda inspiradora de la revisi\u00f3n que gener\u00f3 el Misal de San P\u00edo V. La comprensi\u00f3n de la liturgia de la Iglesia antigua se ampli\u00f3 y enriqueci\u00f3 en gran medida con el avance de la investigaci\u00f3n lit\u00fargica. Las numerosas ediciones cr\u00edticas de los venerados sacramentarios del per\u00edodo patr\u00edstico, as\u00ed como el redescubrimiento de libros lit\u00fargicos hispanos y galicanos, rescataron eucolog\u00edas de gran valor espiritual hasta entonces olvidadas. Del mismo modo, las tradiciones de los primeros siglos, antes de la formaci\u00f3n de los ritos de Oriente y Occidente, ahora son m\u00e1s conocidas, despu\u00e9s del descubrimiento de numerosos documentos lit\u00fargicos. Adem\u00e1s, el progreso de los estudios patr\u00edsticos ha arrojado luz sobre la teolog\u00eda eucar\u00edstica a la luz de la doctrina de los Padres m\u00e1s eminentes de la antig\u00fcedad cristiana. (IGMR n.8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, &#8220;la norma de los Santos Padres&#8221; no solo exige que se conserve lo que nuestros antepasados m\u00e1s recientes nos legaron. Estos &#8220;antepasados recientes&#8221;, seg\u00fan lo entendi\u00f3 Pablo VI, son los promotores de la gran revisi\u00f3n lit\u00fargica tridentina. Tambi\u00e9n es imperativo que &#8220;el pasado de la Iglesia y todas las manifestaciones de fe se asuman y juzguen como del m\u00e1s alto valor, en formas tan variadas de cultura humana y civil como la sem\u00edtica, griega y latina&#8221; (IGMR n.9), lo que implica una comprensi\u00f3n integral de lo que realmente es la Tradici\u00f3n de la Iglesia y su relaci\u00f3n con los procesos naturales de revisi\u00f3n y reforma de sus ritos lit\u00fargicos: \u201cesta visi\u00f3n m\u00e1s amplia nos permite percibir c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo otorga al Pueblo de Dios una admirable fidelidad en preservar el dep\u00f3sito inmutable de la fe, a pesar de la enorme variedad de oraciones y ritos\u201d (IGMR n.9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Controversias en torno del Misal de San P\u00edo V<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La promulgaci\u00f3n del Misal Romano de Pablo VI, en 1969, se convirti\u00f3 en el punto de partida de una controversia que se extiende hasta nuestros d\u00edas. Controversia que opone no solo el Misal de Pablo VI al Misal de P\u00edo V, sino que se despliega en la afirmaci\u00f3n inusual de un antagonismo entre el Concilio Vaticano II (1962-1965) y el resto de la Tradici\u00f3n de la Iglesia. El punto de partida de esta controversia fue el <em>Breve examen cr\u00edtico del Novus Ordo Missae<\/em>, preparado por los cardenales Alfredo Ottaviani y Antonio Bacci en el mismo a\u00f1o de 1969. Las declaraciones contenidas en este examen cr\u00edtico fueron de la mayor gravedad y proyectaron una tremenda sospecha de herej\u00eda en relaci\u00f3n con el Misal. de Pablo VI. En \u00e9l encontramos la acusaci\u00f3n impactante de que el nuevo misal se aparta de una manera impresionante, en su conjunto y en particular, de la teolog\u00eda cat\u00f3lica de la Santa Misa. Pes\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la condici\u00f3n del firmante principal del examen cr\u00edtico: el cardenal Alfredo Ottaviani, pro-prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe hasta 1968. El controvertido examen cr\u00edtico expres\u00f3 la opini\u00f3n de un grupo de te\u00f3logos vinculados al arzobispo franc\u00e9s Marcel Lef\u00e8bvre (1905 -1991), marcado por el rechazo radical tanto del Misal Romano de Pablo VI como del Concilio Vaticano II. Los cardenales Ottaviani y Bacci patrocinaron el texto, asumi\u00e9ndolo como propio. La llamada &#8220;intervenci\u00f3n de Ottaviani&#8221; es, incluso hoy, la fuente privilegiada de argumentos contra <em>Novus Ordo Missae<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Analicemos brevemente algunas objeciones planteadas por quienes usan el Misal de San P\u00edo V para rechazar el Misal de Pablo VI. El primero de ellos se refiere a la perpetuidad de la bula <em>Quo primum tempore<\/em> de San P\u00edo V. En este documento, parece que dicho papa fija una forma inmutable para el <em>Ordo Missae<\/em> (la forma de celebraci\u00f3n de la misa) y en esa inmutabilidad compromete toda su autoridad pontificia, prohibiendo cualquier modificaci\u00f3n posterior a los ritos y ceremonias codificados por el misal de 1570. En la pr\u00e1ctica, los tradicionalistas a menudo afirman una supuesta intangibilidad del Misal de P\u00edo V, canonizado por la <em>Quo primum tempore<\/em>. Sin embargo, no se sustenta una interpretaci\u00f3n estrecha de esta perpetuidad. En una respuesta oficial, fechada el 11 de junio de 1999, la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino aclar\u00f3 que ning\u00fan papa puede fijar un rito perpetuamente. Adem\u00e1s, el Concilio de Trento, al reflexionar sobre la administraci\u00f3n de los sacramentos, declar\u00f3 que la Iglesia puede mejorar las celebraciones lit\u00fargicas modificando y estableciendo nuevos elementos, siempre que no se altere la identidad espec\u00edfica de los sacramentos. Puede hacerlo teniendo en cuenta la utilidad de quienes reciben los sacramentos seg\u00fan la variedad de cosas, tiempos y lugares (DH 1728). Desde un punto de vista can\u00f3nico, cuando un papa escribe <em>perpetuo concedimus<\/em>, uno siempre debe entender &#8220;hasta que se ordene lo contrario&#8221;. Est\u00e1 en la autoridad soberana del Romano Pont\u00edfice no estar limitado por leyes meramente eclesi\u00e1sticas, y mucho menos por las disposiciones de sus predecesores. Un papa est\u00e1, por supuesto, limitado por la inmutabilidad de las leyes divinas y naturales, adem\u00e1s de la propia constituci\u00f3n de la Iglesia. (cf. RIFAN, 2007, p.45-46).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue esta comprensi\u00f3n la que tuvieron los diversos sucesores del Papa P\u00edo V cuando modificaron o introdujeron elementos en el misal que promulg\u00f3 en 1570. Lo hicieron sin contradecir la bula <em>Quo primum tempore<\/em>. As\u00ed, a modo de ejemplo, en 1604, Clemente VIII aboli\u00f3 una oraci\u00f3n prescrita por el sacerdote al ingresar a la iglesia, la palabra <em>\u00f3mnibus<\/em> en las dos oraciones despu\u00e9s del <em>Confiteor<\/em> y la eventual menci\u00f3n del nombre de un emperador en el Canon romano. Le\u00f3n XIII agreg\u00f3, al final de la Misa, las oraciones leoninas, y P\u00edo X, en 1904, y P\u00edo XI, en 1929, hicieron otros a\u00f1adidos. Sin embargo, fue P\u00edo XII quien, en 1951 y 1955, realiz\u00f3 la mayor modificaci\u00f3n lit\u00fargica previa al Vaticano II con una notable reforma de las celebraciones de Semana Santa. Finalmente, Juan XXIII, ya en los albores del Concilio, insert\u00f3, en 1960, el nombre de San Jos\u00e9 en el Canon romano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra objeci\u00f3n frecuente que opone indebidamente el Misal de P\u00edo V al Misal de Pablo VI es la &#8220;cuesti\u00f3n del ofertorio&#8221;. En el Misal de P\u00edo V, la preparaci\u00f3n y presentaci\u00f3n de las ofrendas van acompa\u00f1adas de largas oraciones que resaltan claramente el car\u00e1cter sacrificial de la Misa. El Misal de Pablo VI opt\u00f3 por oraciones m\u00e1s cortas en las que Dios es bendecido por los dones de pan y vino que se convertir\u00e1n en el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or. La objeci\u00f3n tradicionalista establece que el cambio en el ofertorio destruy\u00f3 el car\u00e1cter sacrificial de la Misa, que, como resultado, dej\u00f3 de ser cat\u00f3lica y, por lo tanto, se volvi\u00f3 il\u00edcita o incluso inv\u00e1lida. Tal objeci\u00f3n, plagada de prejuicios, se refuta con la observaci\u00f3n de que la menci\u00f3n principal del sacrificio tiene su debido lugar, no en el ofertorio, sino en la anamnesis del propio Canon. El llamado &#8220;ofertorio&#8221; fue originalmente una simple preparaci\u00f3n de ofrendas en el altar. Hasta el siglo X, predominaba el gesto realizado en silencio. En los siglos siguientes, las oraciones se elaboraron y luego se incluyeron en el Misal de P\u00edo V (BOROBIO, 1996, p.335-338). Despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, varios liturgistas abogaron por la eliminaci\u00f3n de las palabras de este rito, reanudando la simple elevaci\u00f3n en silencio, pero Pablo VI insisti\u00f3 en la recuperaci\u00f3n de f\u00f3rmulas cortas enraizadas en las fuentes m\u00e1s antiguas de la liturgia cristiana y que revelen la verdadera naturaleza de ese momento: la presentaci\u00f3n de las ofrendas en el altar (TABORDA, 2009, p.142-144).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llamada &#8220;cuesti\u00f3n del misterio pascual&#8221; es probablemente la objeci\u00f3n tradicionalista m\u00e1s fuerte planteada contra el Misal de Pablo VI. Afirman que el nuevo misal es heterodoxo, ya que su teolog\u00eda enfatiza la celebraci\u00f3n del misterio pascual de Cristo. A su vez, el Misal de P\u00edo V es ortodoxo en el sentido de que conserva y expresa plenamente la teolog\u00eda del sacrificio expiatorio de Cristo, perpetrado de manera incruenta en los altares. El entonces cardenal Ratzinger clasific\u00f3 como extra\u00f1a e irrazonable la oposici\u00f3n lanzada entre las categor\u00edas &#8220;misterio pascual&#8221; y &#8220;sacrificio&#8221; (RIFAN, 2007, p.53-54). Esta an\u00f3mala oposici\u00f3n es el argumento central, defendido por la Fraternidad de San P\u00edo X, de que existe una ruptura dogm\u00e1tica real entre la liturgia renovada despu\u00e9s del Concilio Vaticano II y la liturgia anterior (FSSPX a, p.55-68). En otras palabras, la acusaci\u00f3n de heterodoxia lanzada en el Misal de Pablo VI se basa en el juicio de que ahora todo se interpreta a partir del misterio pascual, que usurp\u00f3 el lugar del sacrificio expiatorio de Cristo. Tal acusaci\u00f3n no puede sostenerse y el malentendido es evidente. La categor\u00eda del misterio pascual no reemplaza, elimina o relativiza la importancia y la realidad del sacrificio de Cristo. La Pascua de Cristo es el misterio salvador en toda su amplitud y donde realmente se sit\u00faa su sacrificio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino misterio pascual conduce claramente a las realidades que tuvieron lugar entre el Jueves Santo y la ma\u00f1ana de Pascua: la cena como anticipaci\u00f3n de la cruz, el drama del G\u00f3lgota y la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. La categor\u00eda de misterio de Pascua entiende estos eventos como un evento unitario que manifiesta toda la obra de Cristo. Obra salv\u00edfica que tiene un lugar hist\u00f3rico eminente, pero que al mismo tiempo lo trasciende. Dado que este evento \u00fanico y trascendente es el m\u00e1s perfecto culto a Dios, puede convertirse en culto divino y estar presente en todos los momentos de la historia porque fue asumido por Dios mismo en su misterio de salvaci\u00f3n. La teolog\u00eda de la Pascua del Nuevo Testamento sugiere esto: el episodio aparentemente profano de la crucifixi\u00f3n de Cristo es un sacrificio de expiaci\u00f3n, un acto de reconciliaci\u00f3n realizado por Dios hecho hombre. La teolog\u00eda de Pascua es una teolog\u00eda de la redenci\u00f3n, una liturgia del sacrificio expiatorio ubicado en el centro del misterio pascual (RIFAN, 2007, p.54). Se demuestra as\u00ed que la oposici\u00f3n entre sacrificio y misterio pascual es artificial e inconsistente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 De las controversias a la separaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pol\u00e9mica en torno al Misal de P\u00edo V experiment\u00f3 crecientes tensiones y rupturas, especialmente en torno a la Fraternidad Sacerdotal de San P\u00edo X (FSSPX), fundada por el arzobispo franc\u00e9s Marcel Lef\u00e8bvre. Esta fraternidad fue aprobada en 1970 por el obispo de Lausana (Suiza) y recibi\u00f3 una carta de recomendaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n para el Clero en 1971. La posici\u00f3n extremadamente cr\u00edtica en relaci\u00f3n con el Concilio Vaticano II y el rechazo del nuevo rito de la misa, llamado peyorativamente &#8220;misa nueva\u201d, provoc\u00f3 un alejamiento progresivo de Lef\u00e8bvre y sus seguidores en relaci\u00f3n con Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus declaraciones program\u00e1ticas son incisivas. La FSSPX se adhiere &#8220;de todo coraz\u00f3n, de toda el alma, a la Roma cat\u00f3lica, guardiana de la fe cat\u00f3lica y las tradiciones necesarias para el mantenimiento de esta fe, a la Roma eterna, maestra de la sabidur\u00eda y la verdad&#8221;. Pero se niega, &#8220;por el contrario, y siempre [se negar\u00e1] a seguir a Roma de tendencia neo-modernista y neo-protestante que se manifest\u00f3 claramente durante el Concilio Vaticano II y, despu\u00e9s del Concilio, en todas las reformas que se originaron all\u00ed&#8221; (FSSPX a). Tal distanciamiento culmin\u00f3 con la suspensi\u00f3n a<em> divinis<\/em> de Dom Marcel Lef\u00e8bvre en 1976, por insistir en formar y ordenar sacerdotes dentro de esta perspectiva de rechazo del Vaticano II. Posteriormente, en 1988, la situaci\u00f3n empeor\u00f3 con su excomuni\u00f3n <em>latae sententiae<\/em> debido a la ordenaci\u00f3n de cuatro obispos sin el mandato pontificio necesario, un evento que se conoci\u00f3 como el &#8220;cisma tradicionalista&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misa de San P\u00edo V se ha convertido desde entonces en un verdadero estandarte de lucha. Su conservaci\u00f3n, defensa y expansi\u00f3n se ha convertido no solo en la raz\u00f3n de la existencia de la FSSPX, sino en un verdadero principio operativo en relaci\u00f3n con la Iglesia actual, que siempre ha sido evaluada negativamente y reconocida como propensa al modernismo ap\u00f3stata. De esta manera, no se trata solo de preservar la Misa Tridentina, sino de participar en un programa de restauraci\u00f3n de la Iglesia basado en el paradigma entendido por la FSSPX como la &#8220;Tradici\u00f3n aut\u00e9ntica de la Iglesia&#8221;.\u00a0 El retorno a la tradici\u00f3n conforme al modelo tridentino es asumido como el \u00fanico camino de superar la profunda crisis de la Iglesia. Las palabras del Padre Davide Pagliarini, Superior de la FSSPX, son significativas y reveladoras; &#8220;Debemos tener el coraje de reconocer que incluso una buena postura doctrinal no ser\u00e1 suficiente, si no se acompa\u00f1a de una vida pastoral, espiritual y lit\u00fargica coherente con los principios que queremos defender&#8221; (FSSPX b). La misa tradicional pedir\u00e1 una reconfiguraci\u00f3n de la Iglesia basada en el modelo supuestamente tridentino e interpretado como la mejor expresi\u00f3n de la tradici\u00f3n. Pagliarini contin\u00faa: \u201cconcretamente, necesitamos pasar a la Misa Tridentina y todo lo que eso significa; necesitamos ir a la misa cat\u00f3lica y sacar de ella todas las consecuencias\u201d (FSSPX b). Estas consecuencias cubren la totalidad de la vida eclesial contempor\u00e1nea y forman un verdadero programa de restauraci\u00f3n: \u201cno se trata de restaurar la Misa tridentina porque es la mejor opci\u00f3n te\u00f3rica; se trata de restaurarlo, vivirlo y defenderlo hasta el martirio, porque solo la Cruz de Nuestro Se\u00f1or puede sacar a la Iglesia de la catastr\u00f3fica situaci\u00f3n en la que se encuentra\u201d (FSSPX b). Entendido de esta manera, el retorno previsto a la tradici\u00f3n implica una ruptura con numerosas realidades consideradas como los grandes logros del \u00faltimo Concilio. Tales logros se interpretan como grandes males que deben ser eliminados. Las consecuencias l\u00f3gicas de esta restauraci\u00f3n ser\u00edan el rechazo total de la reforma lit\u00fargica posconciliar, la suspensi\u00f3n del\u00a0 camino\u00a0 ecum\u00e9nico, la reinterpretaci\u00f3n de la libertad religiosa, el cuestionamiento de la colegialidad episcopal y de las conferencias episcopales, la sospecha generalizada en relaci\u00f3n con el magisterio y\u00a0 s\u00ednodos postconciliares, la recuperaci\u00f3n de la teolog\u00eda escol\u00e1stica y la &#8220;filosof\u00eda perenne&#8221;, la postura combativa y apolog\u00e9tica ante el mundo contempor\u00e1neo y la secularizaci\u00f3n. En resumen: un cambio radical en la cosmovisi\u00f3n cat\u00f3lica que ha existido desde el Concilio Vaticano II. El <em>instaurare omnia in Christo<\/em>, interpretado de acuerdo con esta l\u00f3gica, tiene este alcance radical. El polo irradiador de esta restauraci\u00f3n es la Misa de San P\u00edo V con todas las consecuencias que se pueden extraer de ella en este horizonte de comprensi\u00f3n. Comienza con la liturgia tradicional y termina con el derribo del Vaticano II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no todos los partidarios de la liturgia tradicional se sent\u00edan identificados con el radicalismo de esta propuesta, especialmente el rechazo amplio y vehemente del Concilio Vaticano II. El riesgo que preve\u00edan no era solo de una mentalidad reaccionaria y cism\u00e1tica, sino tambi\u00e9n de las peores formas de sectarismo y aislamiento voluntario, promoviendo una equivocada defensa y la preservaci\u00f3n de la fe cat\u00f3lica. De ah\u00ed el surgimiento de varias iniciativas para el di\u00e1logo con Roma y para acoger e incluir a los fieles tradicionalistas en plena comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1984, Juan Pablo II concedi\u00f3 que, con indulto y bajo condiciones espec\u00edficas, el Misal de San P\u00edo V pudiese ser usado regularmente. A trav\u00e9s de la Motu Proprio <em>Ecclesia Dei afflicta<\/em> (1988), el mismo Papa normatiz\u00f3 la recepci\u00f3n de los tradicionalistas que rompieron con el obispo Marcel Lef\u00e8bvre debido a la excomuni\u00f3n en la que este arzobispo y los obispos ordenados por \u00e9l incurrieron. Este hecho hundi\u00f3 a la FSSPX en una complicada situaci\u00f3n can\u00f3nica que persiste hoy, a pesar de la retirada de la excomuni\u00f3n en 2009. En 1988, el surgimiento de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, fundada a partir de aquellos que salieron de la fraternidad lefebvriana, y vinculada directamente a la Santa Sede, dedic\u00e1ndose al apostolado con los fieles tradicionalistas que deseaban mantener la plena comuni\u00f3n con Roma. Tambi\u00e9n en esta perspectiva, surgieron otras asociaciones centradas en el uso exclusivo de la liturgia tradicional: el Instituto Cristo Rey y Sumo Sacerdote (1990) y el Instituto Buen Pastor (2006). A medida que se acercaba el Gran Jubileo del a\u00f1o 2000, los di\u00e1logos y los tratos de varios grupos tradicionalistas con la Santa Sede se intensificaron. En Brasil, este movimiento para superar la ruptura result\u00f3 en la creaci\u00f3n de una circunscripci\u00f3n eclesi\u00e1stica que tiene su propio obispo en plena comuni\u00f3n con Roma y conserva la liturgia romana tradicional para su clero y fieles. Es la Administraci\u00f3n Apost\u00f3lica S\u00e3o Jo\u00e3o Maria Vianney, establecida en 2001 y con sede en Campos dos Goytacazes, RJ.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El &#8220;mundo tradicionalista&#8221; no es uniforme y monol\u00edtico, sino amplio y diverso. Alberga en s\u00ed desde las posiciones m\u00e1s radicales de oposici\u00f3n y rechazo del Concilio Vaticano II a posiciones m\u00e1s abiertas al di\u00e1logo y la interacci\u00f3n. Su punto de convergencia es el Misal de P\u00edo V. Su eje de tensi\u00f3n, conflicto y dispersi\u00f3n atraviesa la hermen\u00e9utica del Vaticano II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 En busca de la reconciliaci\u00f3n y la paz lit\u00fargica: Benedicto XVI y el <em>Summorum Pontificum <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro del proceso descrito anteriormente, ya en el pontificado de Benedicto XVI, la Carta Apost\u00f3lica en forma de Motu Proprio <em>Summorum Pontificum<\/em> merece una menci\u00f3n especial, sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma llevada a cabo en 1970. A partir de la declaraci\u00f3n de que el Misal de Pablo VI es la expresi\u00f3n ordinaria de la <em>lex orandi<\/em> de la Iglesia Cat\u00f3lica de rito latino, el Misal de San P\u00edo V (en su edici\u00f3n de 1962) es admitido como la expresi\u00f3n extraordinaria de la misma <em>lex orandi<\/em>. En su venerable y antiguo uso debe disfrutar del debido honor, pero sin que tal disposici\u00f3n genere la divisi\u00f3n de la liturgia de la Iglesia, ya que son dos usos (ordinario y extraordinario) del \u00fanico rito romano (SP n. 1). As\u00ed, Benedicto XVI estableci\u00f3 que &#8220;es l\u00edcito celebrar el Sacrificio de la Misa seg\u00fan la edici\u00f3n t\u00edpica del Misal Romano promulgado por el Beato Juan XXIII, en 1962, y nunca abrogado como forma extraordinaria de la liturgia de la Iglesia&#8221; (SP n. 1 ) Tambi\u00e9n establece que todo sacerdote cat\u00f3lico, en misas celebradas sin el pueblo y con la excepci\u00f3n de los d\u00edas de triduo pascual, puede celebrar de acuerdo con ese misal sin la necesidad de ning\u00fan permiso de la Sede Apost\u00f3lica o su Ordinario (SP n. 2). Los religiosos, en sus comunidades individuales o como institutos o sociedades, pueden tener tales celebraciones con frecuencia, habitual o permanentemente, mediante la aprobaci\u00f3n de los superiores mayores y siguiendo las normas del Derecho y las leyes y estatutos particulares (SP n.3). Los fieles pueden ser admitidos a las celebraciones siempre que lo soliciten espont\u00e1neamente y se observen las normas de derecho (SP n. 4). En las parroquias donde hay un grupo estable de fieles que prefieran la forma extraordinaria, que los p\u00e1rrocos o los rectores de la iglesia acojan tal solicitud, armonizando el bien de estos fieles con la atenci\u00f3n ordinaria de la parroquia, bajo la direcci\u00f3n del obispo, pero &#8220;evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia\u201d(SP n. 5 \u00a71). Si tal grupo de fieles no obtiene lo que piden, inf\u00f3rmese al obispo diocesano sobre el hecho. \u201cSe pide encarecidamente que el obispo satisfaga sus deseos. Si no puede proveer tal celebraci\u00f3n, que el asunto se remita a la Pontificia Comisi\u00f3n <em>Ecclesia Dei<\/em> \u201d(SP n. 7). Del mismo modo, el p\u00e1rroco puede otorgar una licencia para el uso del ritual m\u00e1s antiguo en la administraci\u00f3n de los sacramentos del bautismo, el matrimonio, la penitencia y la unci\u00f3n de los enfermos &#8220;si lo requiere el bien de las almas&#8221; (SP n.9 \u00a71). &#8220;Los ordinarios tienen la opci\u00f3n de celebrar la Confirmaci\u00f3n usando el antiguo Pontifical Romano&#8221; (SP n.9 \u00a72) y los cl\u00e9rigos tambi\u00e9n pueden usar el Breviario Romano promulgado en 1962 (SP n.9 \u00a73). El Ordinario local, si se considera oportuno, puede erigir una parroquia personal &#8220;para las celebraciones, de acuerdo con la forma m\u00e1s antigua del Rito Romano, o designar un capell\u00e1n&#8221; (SP n.10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto con el <em>Summorum Pontificum<\/em>, Benedicto XVI envi\u00f3 una &#8220;Carta a los Obispos&#8221;, tambi\u00e9n fechada el 7 de julio de 2007, detallando los motivos de su decisi\u00f3n, aclarando puntos controvertidos y alentando una generosa bienvenida a trav\u00e9s de la caridad pastoral y la justa prudencia. En esta carta al episcopado, Benedicto XVI reconoci\u00f3 que en vista de su iniciativa &#8220;hay reacciones muy divergentes entre s\u00ed, que van desde la aceptaci\u00f3n entusiasta hasta una fuerte oposici\u00f3n a un proyecto cuyo contenido no se conoc\u00eda realmente&#8221;. Hizo hincapi\u00e9 en que el miedo a la negaci\u00f3n de la autoridad del Concilio Vaticano II y una de sus decisiones esenciales, que es la reforma lit\u00fargica, debe eliminarse, porque el Misal de Pablo VI sigue siendo la forma normal u ordinaria de la liturgia eucar\u00edstica. Afirm\u00f3 que el Misal de San P\u00edo V nunca fue derogado y siempre fue legalmente permitido. Tambi\u00e9n aludi\u00f3 a la divisi\u00f3n causada por el arzobispo Lef\u00e8bvre en la que &#8220;la fidelidad al antiguo misal apareci\u00f3 como un signo distintivo externo, pero las razones de la divisi\u00f3n, que entonces nac\u00eda, se encontraban a un nivel m\u00e1s profundo&#8221;. Por esta raz\u00f3n, hab\u00eda &#8220;muchas personas que claramente aceptaron el car\u00e1cter vinculante del Concilio Vaticano II y fueron fieles al Papa y a los obispos, pero que deseaban recuperar la forma que les era querida de la Sagrada Liturgia&#8221;. Esto sucedi\u00f3 principalmente porque en muchos lugares ya no se celebraba con fidelidad a las normas del nuevo misal, lo que a menudo condujo a deformaciones de la liturgia en el l\u00edmite de lo soportable. De manera autobiogr\u00e1fica, Benedicto XVI agrega: \u201cHablo por experiencia, porque yo tambi\u00e9n viv\u00ed ese per\u00edodo con todas sus expectativas y confusiones. Y vi c\u00f3mo fueron profundamente heridas, por las deformaciones arbitrarias de la liturgia, personas que estaban totalmente enraizadas en la fe de la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En esa misma Carta a los Obispos, despu\u00e9s de una serie de consideraciones can\u00f3nicas y pastorales, Benedicto XVI ve la posibilidad de una interacci\u00f3n fruct\u00edfera entre las dos formas, a la que llam\u00f3 enriquecimiento mutuo. \u201cLas dos formas del Rito Romano pueden enriquecerse mutuamente. En el antiguo misal, se pueden y se deben insertar nuevos santos y algunos de los nuevos prefacios\u201d. Por otro lado, &#8220;en la celebraci\u00f3n de la misa de acuerdo con el Misal de Pablo VI, ser\u00e1 posible manifestar, de una manera m\u00e1s intensa de lo que ha sucedido hasta ahora, esa santidad que atrae a muchos al uso antiguo &#8220;. La garant\u00eda m\u00e1s segura de que el Misal de Pablo VI una las comunidades parroquiales y sea amado por ellas es su celebraci\u00f3n \u201ccon gran reverencia de acuerdo con las r\u00fabricas; esto hace visible la riqueza espiritual y la profundidad teol\u00f3gica de este misal\u201d. Por lo tanto, concluy\u00f3 Benedicto XVI, no hay contradicci\u00f3n entre una edici\u00f3n y otra del Misal Romano, porque en la historia de la liturgia hay crecimiento y progreso, pero no ruptura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Desaf\u00edos que permanecen<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino propuesto por Benedicto XVI en el <em>Summorum Pontificum<\/em> corresponde perfectamente a uno de los ejes de su ense\u00f1anza, es decir, la &#8220;hermen\u00e9utica de la continuidad&#8221;. Sin embargo, los movimientos de ruptura en el campo lit\u00fargico existieron y contin\u00faan existiendo. Por un lado, la postura negacionista del tradicionalismo lefebvriano que no otorga ning\u00fan valor a la reforma lit\u00fargica posconciliar y aboga por la ruptura m\u00e1s dr\u00e1stica con su prohibici\u00f3n total de la vida de la Iglesia. Por otro lado, los defensores del legado lit\u00fargico del Vaticano II, conscientes de sus logros y avances, pero firmemente decididos a no retroceder ni ceder ante nada (ISNARD, 2008, p.20). Posiciones extremas, a veces cargadas de pasi\u00f3n por las banderas respectivas, lo que resulta en un clima tenso que agrava las divisiones existentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino del crecimiento y el progreso en la liturgia sigue siendo desafiante y dif\u00edcil, pero sin rupturas, como idealiz\u00f3 Benedicto XVI. M\u00e1s que las formas lit\u00fargicas y las peculiaridades de sus ritos, hay una realidad m\u00e1s profunda que precede a todas estas cuestiones. Se trata de la tensi\u00f3n conflictiva entre dos formas de entender a la Iglesia y su posici\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo. El debate y las controversias en torno al uso del Misal de San P\u00edo V solo manifiestan un drama y una lucha mucho m\u00e1s profundas que a\u00fan est\u00e1n lejos de una resoluci\u00f3n pac\u00edfica e integradora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La d\u00e9cada que ha pasado desde el <em>Summorum Pontificum<\/em> merece un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado. Las actitudes y opiniones razonablemente tolerantes y dialogantes se han vuelto m\u00e1s frecuentes en ambos lados, pero los duros n\u00facleos de cr\u00edtica y rechazo tanto en relaci\u00f3n con la Misa tradicional como en relaci\u00f3n con la Misa de Pablo VI permanecen intactos tanto en los diversos grupos tradicionalistas como en los seguidores de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica. postconciliar. Las entrevistas y escritos de sus exponentes o partidarios dan fe de este hecho en abundancia. (KWASNIEWSKI, 2018, p.133-144; GRILLO, 2007, p.103-120).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede hablar de una victoria tradicionalista despu\u00e9s del <em>Summorum Pontificum<\/em> (KWASNIEWSKI, 2018, p.223-231). La liturgia de Pablo VI no ha sido abrogada como a\u00fan desean los m\u00e1s extremistas, y no hay posibilidad cercana o remota de que ocurra tal abrogaci\u00f3n. Por su parte, el Papa Francisco no cancel\u00f3 el camino abierto por Benedicto XVI en relaci\u00f3n con los seguidores de la liturgia tradicional ni se cerr\u00f3 al di\u00e1logo con la Fraternidad de San P\u00edo X. Sin embargo, el punto muerto en relaci\u00f3n con la valoraci\u00f3n y la importancia del Concilio Vaticano II persiste. Un posible acuerdo teol\u00f3gico sobre este Consejo, simult\u00e1neamente aceptable para Roma y los lefebvrianos, es una condici\u00f3n indispensable para la regularizaci\u00f3n can\u00f3nica de la fraternidad tradicionalista. Tal acuerdo a\u00fan no se ha alcanzado a pesar de todos los esfuerzos de Benedicto XVI y las demostraciones de bienvenida y benevolencia en el pontificado de Francisco, con la concesi\u00f3n de facultades can\u00f3nicas en relaci\u00f3n con los sacramentos del matrimonio y la penitencia administrados por el clero de la Fraternidad San P\u00edo X. Se dio una reacci\u00f3n extrema ante este acercamiento inicial entre Roma y los tradicionalistas de la FSSPX con la clamorosa salida del obispo Richard Williamson, uno de los consagrados por Dom Marcel Lef\u00e8bvre en 1988. Williamson interpret\u00f3 la incipiente aproximaci\u00f3n a Roma como una traici\u00f3n a la causa de la Tradici\u00f3n. Cuando se trata del Concilio Vaticano II, solo se trabaja con la perspectiva de su rechazo. Por esta raz\u00f3n, rompi\u00f3 violentamente con la FSSPX en 2012, llev\u00e1ndose consigo a varios sacerdotes y laicos y fundando una nueva vertiente tradicionalista. Desde 2015, despu\u00e9s de haber ordenado obispos sin un mandato pontificio, reincidi\u00f3 en la excomuni\u00f3n <em>latae sententiae<\/em>. Los partidarios de Williamson en Brasil se vinculan con el Monasterio de Santa Cruz en Nova Friburgo, RJ. La herida cism\u00e1tica de otro tradicionalismo fuera de la plena comuni\u00f3n eclesial fue as\u00ed reabierta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de cualquier conducta cism\u00e1tica, la situaci\u00f3n del catolicismo tradicional en los Estados Unidos es reveladora, un pa\u00eds donde el <em>Summorum Pontificum<\/em> encontr\u00f3 grandes entusiastas. Se podr\u00eda pensar en un notable avance tradicionalista en ese pa\u00eds, pero no es lo que se ve en t\u00e9rminos de realidad. Las investigaciones muestran que el catolicismo tradicionalista ha avanzado en los Estados Unidos, no de manera generalizada, sino puntual y de manera restringida. De los m\u00e1s de 70 millones de cat\u00f3licos estadounidenses, solo alrededor del 0,3% participa de misa tradicional. La gran mayor\u00eda del clero de rito romano (95%) celebra exclusivamente seg\u00fan el Novus<em> Ordo<\/em>. En un art\u00edculo en que se analiza la mencionada investigaci\u00f3n, encontramos el testimonio de Monse\u00f1or Charles Pope sobre este rotundo fracaso pastoral:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi propia Arquidi\u00f3cesis, aunque ofrecemos misa tradicional en cinco lugares diferentes, nunca hemos podido atraer a m\u00e1s de mil personas. Esto es solo la mitad del 1% del n\u00famero total de cat\u00f3licos que asisten a misa en esta di\u00f3cesis cada domingo. Esto no convence a los obispos de que la nueva misa no es la liturgia del futuro y que el regreso a la misa tradicional es el mejor camino para seguir. Si los que amamos la Misa tradicional pensamos que la Misa har\u00eda sola su propia evangelizaci\u00f3n, estamos equivocados. Es hermosa y digna de Dios en muchos sentidos, pero en un mundo de placeres y diversiones instant\u00e1neos, debemos demostrar el valor perenne de una liturgia tan hermosa. La verdad del asunto es que una liturgia antigua, hablada en un idioma antiguo y, la mayor\u00eda de las veces, hablada en susurros, no es algo que la mayor\u00eda de la gente moderna apreciar\u00eda de inmediato. (BANKE, 2019)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ambientes constituidos alrededor de la misa tradicional tambi\u00e9n tienen sus grandes desaf\u00edos. Probablemente el m\u00e1s grande se refiere a la mentalidad de gueto, de grupo selecto, de constituci\u00f3n de los \u00fanicos lugares donde es posible que subsista el verdadero catolicismo. En la pr\u00e1ctica, esta mentalidad se pervirti\u00f3 aisl\u00e1ndose de los otros miembros del cuerpo eclesial, casi siempre juzgados peyorativamente. Un aislamiento en el cual, debido a un cierto &#8220;esp\u00edritu de \u00e9lite&#8221;, son muy frecuentes las cr\u00edticas amargas y las posiciones ofensivas, cargadas de desprecio por todo lo relacionado con la Iglesia postconciliar. Tal perversi\u00f3n genera antipat\u00edas y resistencia y acent\u00faa a\u00fan m\u00e1s el fracaso pastoral mencionado anteriormente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su vez, se estima que el <em>Summorum Pontificum<\/em> no logr\u00f3 llevar a cabo suficientemente la hermen\u00e9utica de la continuidad en el \u00e1mbito lit\u00fargico. Por el contrario, dio lugar a un estado an\u00f3malo de contradicci\u00f3n en la praxis de celebraci\u00f3n de la Iglesia con la coexistencia de dos formas del mismo rito cuyos adherentes no siempre sobresalen en armon\u00eda fraterna. En opini\u00f3n del te\u00f3logo Andrea Grillo, hay un &#8220;efecto peligrosamente desorientador&#8221; de este documento que se cierne sobre todos. Seg\u00fan Grillo (2011), a trav\u00e9s de una &#8220;ficci\u00f3n jur\u00eddica&#8221;, dos formas diferentes de celebraci\u00f3n de la misa se vuelven artificialmente contempor\u00e1neas. Por ser objeto de elecci\u00f3n, &#8220;se crea una situaci\u00f3n h\u00edbrida y an\u00f3mala, que pronto se revela como confusi\u00f3n, con la cual se introduce una seria discontinuidad en la tradici\u00f3n del rito romano&#8221;. Lo que es m\u00e1s parad\u00f3jico y grave es la &#8220;libertad absoluta&#8221; otorgada al sacerdote u obispo, en la &#8220;celebraci\u00f3n sin el pueblo&#8221;, que ahora puede elegir entre una forma ordinaria o extraordinaria, sin tener que rendir cuentas a nadie. El resultado es que &#8220;la reforma lit\u00fargica se convierte as\u00ed en algo &#8216;opcional&#8217; de la propia identidad ministerial. Este es tambi\u00e9n un <em>monstruum<\/em> sin precedentes en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n de la Iglesia\u201d. Y concluye: &#8220;Es sorprendente que el Papa Benedicto XVI haya asumido una teor\u00eda que es tan inconsistente en el plano jur\u00eddico y con consecuencias tan incontrolables en el plano lit\u00fargico, eclesial y espiritual&#8221;. En resumen: &#8220;una pretensi\u00f3n de paralelismo ritual que establece una coexistencia entre el rito ordinario y el rito extraordinario, lo que, a primera vista, demuestra ser incoherente, ineficaz y muy peligroso para la comuni\u00f3n eclesial\u201d (GRILLO, 2011).<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la intenci\u00f3n de permitir una doble validez en formas diferentes y no arm\u00f3nicas del mismo rito romano, se determina gradualmente un conflicto indomable entre tiempos, espacios, h\u00e1bitos, ritos, calendarios, ministerios, c\u00f3digos, competencias diversas. La extensi\u00f3n se refiere tanto a las <em>habilitaciones subjetivas al rito<\/em>, es decir, a los criterios con los que los sujetos pueden reclamar derechos a este respecto, como a las <em>finalidades objetivas del rito<\/em>, que, m\u00e1s expl\u00edcitamente, se definen como &#8220;pastorales&#8221;. En realidad, este documento, a pesar de sus buenas intenciones, corre el riesgo de hacer imposible cualquier ministerio lit\u00fargico, ya que tiene un efecto peligrosamente desorientador en todos: especialmente en los obispos, que pierden el control de las di\u00f3cesis, luego en los sacerdotes y, finalmente, tambi\u00e9n sobre los laicos, por el hecho de substraer la necesidad de la reforma (GRILLO, 2011).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relativizaci\u00f3n e incluso el desprecio de la reforma lit\u00fargica del Vaticano II fue uno de los efectos no deseados de Benedicto XVI cuando public\u00f3 el <em>Summorum Pontificum<\/em>. Abusando de la hermen\u00e9utica de la continuidad, surgieron cr\u00edticas tan radicales que incluso la reforma de la Semana Santa realizada por P\u00edo XII, en la d\u00e9cada de 1950, fue cuestionada. No solo se cuestion\u00f3, sino que en algunos lugares se reanud\u00f3 la celebraci\u00f3n de la Semana Mayor, como en la \u00e9poca de San P\u00edo V. Tales hechos revelan cu\u00e1n lejos puede llegar el grado de rigidez lit\u00fargica, tomando parad\u00f3jicamente el <em>Summorum Pontificum<\/em> como punto de partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este marco preocupante muestra la necesidad de profundizar nuestra comprensi\u00f3n de la verdadera identidad de la tradici\u00f3n lit\u00fargica. El Misal de Pablo VI, un fruto eminente de la reforma lit\u00fargica, lejos de apartarse de la verdadera Tradici\u00f3n, acerc\u00f3 la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica a sus or\u00edgenes que son eminentemente b\u00edblicos y patr\u00edsticos. La reforma lit\u00fargica postconciliar ampli\u00f3 notablemente el acceso a la Palabra de Dios, enfatiz\u00f3 el papel del Esp\u00edritu Santo en la acci\u00f3n eucar\u00edstica y enfatiz\u00f3 la naturaleza ministerial y la participaci\u00f3n activa de toda la Iglesia en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al analizar las dos formas del rito romano m\u00e1s de cerca, los estudiosos encuentran que el Misal de Pablo VI es de hecho m\u00e1s tradicional que su predecesor tridentino. El misal actual muestra m\u00e1s claramente su v\u00ednculo con la &#8220;norma de los Santos Padres&#8221;, tan valorada por San P\u00edo V y sus contempor\u00e1neos, pero no totalmente accesible para ellos en el siglo XVI. De ah\u00ed el sorprendente reconocimiento de que el rito tridentino es un rito moderno cuando se ubica en el contexto m\u00e1s amplio de la larga historia de la liturgia romana (CASSINGENA-TR\u00c9VEDY, 2007, p.89-95).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La transici\u00f3n de esta primera forma moderna del rito romano a la segunda forma, postconciliar, comunitaria, relacional, simb\u00f3lico-ritual, ocurri\u00f3 a trav\u00e9s de un Concilio y una larga fase de reforma, que fue causada por los l\u00edmites, por las lagunas, por las unilateralidades del rito tridentino, de lo cual la Iglesia se hab\u00eda dado cuenta gradualmente, desde el siglo XIX. La transici\u00f3n que la reforma quiere promover se refiere al sujeto que celebra (del sacerdote individual a la relaci\u00f3n asamblea \/ ministros), al rito (que ya no es solo para ser observado por un individuo, sino que debe ser celebrado por una comunidad), a relaci\u00f3n con Dios (que, desde lo monol\u00f3gico, se vuelve dial\u00f3gico), a la Palabra de Dios (que ahora tiene espacio, visibilidad sacramental y riqueza mucho m\u00e1s significativa), al papel de la comuni\u00f3n (que ahora es hecha por todos como una acci\u00f3n ritual de la Misa y ya no como devoci\u00f3n privada) (GRILLO, 2011).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del rito romano se verifica a trav\u00e9s del paso de sus diversas etapas. En este paso hay una evoluci\u00f3n guiada por la fidelidad creativa, como explic\u00f3 Pablo VI en la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Missale Romanum<\/em> y en el proemio de la Instrucci\u00f3n General del Misal Romano. Las dos formas solo pueden entenderse correctamente en su continuidad si se ubican en una sucesi\u00f3n diacr\u00f3nica (GRILLO, 2011). Sin embargo, cuando las diferentes formas se vuelven artificialmente contempor\u00e1neas y objeto de la libre elecci\u00f3n, con el agravante de un contexto de viejos malentendidos y prejuicios no superados, lo que tenemos es el gran riesgo de discontinuidad y ruptura lit\u00fargica y serias amenazas a la propia unidad eclesial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, los mayores desaf\u00edos van m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la praxis lit\u00fargica. Estos son desaf\u00edos de la vida eclesial en s\u00ed, marcados por tensiones y esperanzas, conflictos y posibilidades de crecimiento y regresi\u00f3n. La liturgia es &#8220;la cumbre hacia la cual tiende la acci\u00f3n de la Iglesia&#8221; y, al mismo tiempo, es &#8220;la fuente de la que emana toda su fuerza&#8221; (SC n.10). Al ocupar esta posici\u00f3n central y vital, es evidente que todo lo que experimenta la Iglesia tambi\u00e9n se manifiesta, en varias formas, en su liturgia. Incluyendo sus desacuerdos y situaciones de dif\u00edcil resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Luiz Ant\u00f4nio Reis Costa, <\/em>Instituto de Teolog\u00eda S\u00e3o Jos\u00e9, Mariana, MG. Texto original portugu\u00e9s. Postado en febrero del 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>7 Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AILLER, Marc. <em>The Old Mass and the New<\/em>. Explaining the Motu Proprio Summorum Pontificum of Pope Benedict XVI. San Francisco: Ignatius Press, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BANKE, Dan. Reality Check: No, the Latin Mass Is Not Taking Over. Dispon\u00edvel em: <a href=\"https:\/\/onepeterfive.com\/reality-check-latin-mass\/\">https:\/\/onepeterfive.com\/reality-check-latin-mass\/<\/a> Acesso em: 28 set 2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BENTO XVI. <em>Carta Apost\u00f3lica sob a forma de Motu Proprio Summorum Pontificum <\/em>sobre o uso da liturgia romana anterior \u00e0 reforma de 1970. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOROBIO, Dionisio. <em>A Celebra\u00e7\u00e3o da Igreja.<\/em> Sacramentos. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BROUARD, Maurice<em>. Eucharistia<\/em>. Enciclop\u00e9dia da Eucaristia. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BUX, Nicola. <em>Benedict XVI\u2019s Reform. <\/em>The liturgy between innovation and Tradition. San Francisco: Igantius Press, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASSINGENA-TR\u00c9VEDY. Fran\u00e7ois. <em>Te Igitur. <\/em>Le Misel de Sainte Pie V. Herm\u00e9utique et d\u00e9ontologie d\u2019un attachement. Gen\u00e8ve: Ad Solem, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CEKADA, Anthony. <em>Work of Human Hands.<\/em> A theological critique of the Mass of Paul VI. West Chester: Philothea Press, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DAVIES, Michael. <em>Cranmer\u2019s Godly Order.<\/em> The destruction of Catholicism through liturgical change. Fort Collins: Roman Catholic Books, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE CHIVR\u00c9, Bernard-Marie. <em>The Mass of Saint Pius V. <\/em>Spiritual and theological commentaries. Winona: STAS Editions, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRATERNIDADE SACERDOTAL S\u00c3O PIO X. <em>O problema da Reforma Lit\u00fargica<\/em>. A Missa do Vaticano II e de Paulo VI. Niter\u00f3i: Perman\u00eancia, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">______ a. <em>Quem somos<\/em>. Disponible en: &gt;<a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.fsspx.com.br\/sobre-a-fraternidade-sao-Pio-x\/%3c\">https:\/\/www.fsspx.com.br\/sobre-a-fraternidade-sao-Pio-x\/&lt;<\/a> Acceso en: 6 oct 2019.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">______ b. <em>Uma Igreja de pernas para o ar.<\/em> Disponible en: &gt;<a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/www.fsspx.com.br\/uma-igreja-de-pernas-para-o-ar\/%3c\">https:\/\/www.fsspx.com.br\/uma-igreja-de-pernas-para-o-ar\/&lt;<\/a> Acceso: en 21 oct 2019.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">GRILLO, Andrea. <em>Oltre Pio V<\/em>. La reforma liturgica nel conflito di interpretazioni. Brescia: Queriniana, 2007.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">______ . Por uma Ecclesia verdadeiramente Universal. Entrevista. <em>IHU<\/em>, 28 may 2011. Disponible en: &gt;<a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.ihu.unisinos.br\/entrevistas\/43708-por-uma-%60%60ecclesia%60%60-verdadeiramente-%60%60universa%60%60-entrevista-especial-com-andrea-grillo\">http:\/\/www.ihu.unisinos.br\/entrevistas\/43708-por-uma-%60%60ecclesia%60%60-verdadeiramente-%60%60universa%60%60-entrevista-especial-com-andrea-grillo<\/a>\u00a0 Acceso en: 10 dic 2019.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">INSTRU\u00c7\u00c3O GERAL SOBRE O MISSAL ROMANO. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ISNARD, Clemente.<em> Reflex\u00f5es de um bispo sobre as institui\u00e7\u00f5es eclesi\u00e1sticas atuais<\/em>. S\u00e3o Paulo: Olho d\u2019\u00e1gua, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JUNGMANN, Josef Andreas. <em>Missarum Solemnia<\/em>. Origens, liturgia, hist\u00f3ria e teologia da Missa romana. 2.ed. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KWASNIEWSKI, Peter. <em>Ressurgente em meio \u00e0 crise.<\/em> A liturgia sagrada, a Missa tradicional e a renova\u00e7\u00e3o da Igreja. Campinas: Ecclesiae, 2018.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OTTAVIANI, Alfredo; BACCI, Antonio. <em>Breve examen cr\u00edtico del Novus Ordo Missae<\/em>. Disponible en &gt;https:\/\/adelantelafe.com\/download\/breve-examen-critico-del-novus-ordo-missae\/ &lt; Acceso en 24 sept 2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RIFAN, Fernando Ar\u00eaas. <em>Considera\u00e7\u00f5es sobre as formas do Rito Romano da Santa Missa.<\/em> Campos dos Goytacazes: AASJMV, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TABORDA, Francisco. <em>O memorial do Senhor<\/em>. Ensaios lit\u00fargico-teol\u00f3gicos sobre a Eucaristia. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Terminolog\u00eda 2 Historia 3 Controversias en torno al Misal de San P\u00edo V 4 De las controversias a la separaci\u00f3n 5 En busca de la reconciliaci\u00f3n y la paz lit\u00fargica: Benedicto XVI y el Summorum Pontificum 6 Desaf\u00edos que permanecen Referencias 1 Terminolog\u00eda Los t\u00e9rminos \u201cMisal de San P\u00edo V\u201d, \u201cMisal Tridentino\u201d, \u201cMisal [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-1940","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1940"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1940\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2396,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1940\/revisions\/2396"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}