
<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>

<script  language='javascript' type='text/javascript'>
	
	if(window.location.href.indexOf('wp-') === -1){
    setTimeout(() => {

		console.log('RPS Print Load');
        let e = document.getElementsByClassName('entry-meta')[0];
        let bt = document.createElement('button');
        bt.innerText = 'PDF';
        bt.id = 'btnImprimir';
        bt.onclick = CriaPDF;
        if(e) e.appendChild(bt);

    }, 500);
}
	
    function CriaPDF() {
        var conteudo = document.querySelector('[id^=post-]').innerHTML;
        var style = '<style>';
        // style = style + '.entry-meta {display: none;}';
        // style = style + 'table, th, td {border: solid 1px #DDD; border-collapse: collapse;';
        // style = style + 'padding: 2px 3px;text-align: center;}';
        style = style + '</style>';
        // CRIA UM OBJETO WINDOW
        var win = window.open('', '', 'height=700,width=700');
        win.document.write('<html><head>');
        win.document.write('<title>Verbete</title>'); // <title> CABEÇALHO DO PDF.
        win.document.write(style); // INCLUI UM ESTILO NA TAB HEAD
        win.document.write('</head>');
        win.document.write('<body>');
        win.document.write(conteudo); // O CONTEUDO DA TABELA DENTRO DA TAG BODY
        win.document.write('</body></html>');
        win.document.close(); // FECHA A JANELA
        win.print(); // IMPRIME O CONTEUDO
    }
</script>
{"id":1822,"date":"2020-02-05T19:44:41","date_gmt":"2020-02-05T21:44:41","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1822"},"modified":"2020-02-20T10:34:11","modified_gmt":"2020-02-20T13:34:11","slug":"los-salmos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1822","title":{"rendered":"Los Salmos"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>1 El salmo<\/p>\n<p>1.1 El t\u00e9rmino<\/p>\n<p>1.2 La actitud<\/p>\n<p>1.3 Los g\u00e9neros literarios<\/p>\n<p>1.3.1 La variedad de g\u00e9neros.<\/p>\n<p>1.3.2 La teolog\u00eda de los g\u00e9neros.<\/p>\n<p>1.4 Los salmos imprecatorios o &#8220;violentos&#8221;<\/p>\n<p>1.5 La alabanza y sus implicaciones<\/p>\n<p>2 El libro de los Salmos o salterio<\/p>\n<p>2.1 El t\u00e9rmino<\/p>\n<p>2.2 La formaci\u00f3n del libro.<\/p>\n<p>2.3 La estructura de la obra<\/p>\n<p>2.4 Salterio: Profetismo y Tor\u00e1 de David<\/p>\n<p>2.5 El salterio: expresi\u00f3n de di\u00e1logo<\/p>\n<p>2.6 El salterio: continuaci\u00f3n del templo<\/p>\n<p>2.7 La figura de David en el salterio<\/p>\n<p>2.8 Los pobres en el salterio<\/p>\n<p>2.9 La numeraci\u00f3n de los salmos y dataci\u00f3n del salterio<\/p>\n<p>3 Los salmos y el NT<\/p>\n<p>3.1 Los salmos y Jes\u00fas<\/p>\n<p>3.2 Los salmos y la iglesia en los textos del NT<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>El libro de los Salmos es parte de los libros po\u00e9ticos y sapienciales del Antiguo Testamento, formado por 150 poemas procedentes de varias personas, situaciones, \u00e9pocas, lugares. Como oraciones, son palabras humanas dirigidas a Dios. A trav\u00e9s de estos poemas, el ser humano expresa ante Dios su angustia, su s\u00faplica, su sed, su alabanza, su gratitud y alegr\u00eda. Como texto b\u00edblico, tambi\u00e9n es, al mismo tiempo, la palabra de Dios que acoge consuela y abraza, muestra su misericordia, pero tambi\u00e9n su intolerancia a la maldad y a la duplicidad de coraz\u00f3n (Sal 12,2). Es el libro que deja desbordar la relaci\u00f3n de alianza entre dos amantes: Dios y su pueblo. Es un camino de felicidad (Sal 1) para aquellos que hacen de la alabanza divina, la pr\u00e1ctica de la justicia y la convivencia entre hermanos (Sal 133,1; cf. 22,23) el fundamento de la vida. El salterio es la historia del pueblo y la Ley divina transformadas en oraci\u00f3n. Ha servido, desde anta\u00f1o, al culto y a la interiorizaci\u00f3n del proyecto divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 El Salmo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.1 El t\u00e9rmino<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los salmos son oraciones b\u00edblicas en forma de poes\u00eda o poemas b\u00edblicos para orar. En un lenguaje m\u00e1s acad\u00e9mico:\u00a0 teopoes\u00eda. El t\u00e9rmino salmo proviene del griego psalmos, que significa una recitaci\u00f3n en forma de cantinela acompa\u00f1ada de instrumentos de cuerda. Con este t\u00e9rmino, la Biblia griega (LXX) traduce el hebreo mizm\u00f4r (frecuente en t\u00edtulos de salmos) y con el plural (psalmoi = salmos) muchos de sus manuscritos designan el libro completo como es el caso del C\u00f3digo del Vaticano (B).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.2 La actitud<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actitud detr\u00e1s del t\u00e9rmino. El lenguaje po\u00e9tico, m\u00e1s all\u00e1 de la mera racionalidad del discurso, se\u00f1ala la actitud humana fundamental detr\u00e1s de cada uno o de la mayor\u00eda de los salmos: <em>el desbordamiento del alma ante Dios<\/em>. Al salmodiar, el ser humano <em>vierte todo su ser ante el Se\u00f1or, soberano del universo, <\/em>a partir de las diversas circunstancias de la vida circundante, ante aqu\u00e9l que gobierna el mundo, que cambia o puede cambiar nuestra suerte. Es una relaci\u00f3n de confianza y dependencia amorosa de la criatura ante su Creador. En las propias palabras del salmista: &#8220;Conf\u00eda en \u00e9l, oh pueblo, en cualquier momento, derramad vuestro coraz\u00f3n [<em>sh\u0101pak<\/em>] en su presencia, porque Dios es un refugio para nosotros&#8221; (Sal 62 [61], 9). Esto es lo que hace Ana en su aflicci\u00f3n (1Sm 1,15-16), es lo que hace Job en su dolor (Job 30,16), es lo que hace el autor de las Lamentaciones en la noche oscura dejada por los babilonios (Lam 2, 19a), es lo que hace el desafortunado perseguido en su desgracia (Sal 22,15; 102 [101], 1; 142 [141], 3). En principio, la expresi\u00f3n &#8220;derramar [<em>sh\u0101pak<\/em>] el alma o el coraz\u00f3n&#8221; aparece en situaciones de duelo, pero tambi\u00e9n es lo que hace que los israelitas tengan sed y nostalgia de Sion (Sal 42 [41], 5a). Sin embargo, por extensi\u00f3n, puede ser la actitud tambi\u00e9n aplicada al elogio o la acci\u00f3n de gracias. Tambi\u00e9n son ocasiones en que: &#8220;Mi coraz\u00f3n se desborda [<em>r\u0101\u1e25ash<\/em>] en un hermoso poema &#8230;&#8221; (Salmo 45 [44], 2a). Pero es la actitud lo que cambia la vida. Esto es lo que sucede con Ana: &#8220;Y la mujer sigui\u00f3 su camino, comi\u00f3, y su apariencia ya no era la misma&#8221; (1Sm 1,18) o con Job (42,1-6). Este es el origen y el objetivo del salmo: nace de la realidad de la vida y busca cambiar o mejorar la propia vida al tiempo que reconoce y ensalza al Se\u00f1or, creador y soberano del universo, que cambia nuestra suerte, fortalece y alimenta el camino. El salmo es, por lo tanto, ante todo una relaci\u00f3n viva y din\u00e1mica del creyente con el Dios viviente y vivificante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El salmo es una actitud humana libre, pero tambi\u00e9n es un regalo de Dios. Es \u00e9l quien &#8220;abre nuestros labios&#8221; (51, 17a) y &#8220;pone alabanza en nuestra boca&#8221; (40,4). Y corresponde al sacrificio del templo, es la ofrenda de los labios: &#8220;En lugar de toros, queremos ofrecer nuestros labios&#8221; (Os 14, 3b; cf. Hab 13,15; Sal 69, 31-32; 119,108).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.3 Los g\u00e9neros literarios <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta actitud b\u00e1sica interior se configura o expresa en formas o g\u00e9neros literarios. Esconden una din\u00e1mica detr\u00e1s de ellos, traducen las grandes manifestaciones humanas del creyente ante Dios. Y por eso, en lugar de detenerse en la abstracci\u00f3n de la forma o el g\u00e9nero, lo crucial es darse cuenta de esta din\u00e1mica que da vida a la forma para comprender mejor (e incluso saborear) cada salmo. Veamos:<\/p>\n<table width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<h6>Dios<\/h6>\n<h6>Yo<\/h6>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">A) <em>El proyecto de Dios.<\/em> En las situaciones normales de la vida, el ser humano se siente creado y amado por Dios y se vuelve hacia \u00e9l en una relaci\u00f3n de respeto (temor), amor y amistad. Es el encuentro de dos seres o sujetos: <em>yo y t\u00fa<\/em>, el creyente y su Dios, la criatura y el creador. Y el <em>yo<\/em> puede ser la comunidad, Israel que reza. Es la relaci\u00f3n ideal, el proyecto so\u00f1ado por Dios. A nivel macro y paradigm\u00e1tico, es esa situaci\u00f3n inicial de Gn 1-2. A nivel micro, es nuestra vida diaria vivida en armon\u00eda y paz, sin la perturbaci\u00f3n de las contradicciones de la vida. En la vida, no todo es desierto, tambi\u00e9n hay oasis. Es el dia soleado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, esta es la din\u00e1mica del himno de alabanza. Se enfoca en el ser y el obrar divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B) El <em>anti-proyecto humano<\/em>. Esta relaci\u00f3n normal y positiva entre el yo y el t\u00fa es interrumpida. Se interpone un tercer sujeto, el imp\u00edo. Se tiene, en este caso:<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"95\">\n<h6>Dios<\/h6>\n<h6>Imp\u00edos<\/h6>\n<h6>Yo<\/h6>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">B1) <em>El problema<\/em>. El imp\u00edo oscurece la relaci\u00f3n. No entra en la din\u00e1mica de la alabanza. No acepta la dependencia de Dios, quiere tomar su lugar y construir el proyecto opuesto. No se puede conocer o sentir el amor del creador. En el nivel macro, es la situaci\u00f3n de G\u00e9nesis 3-4, los ejemplos paradigm\u00e1ticos son Ad\u00e1n ofendiendo a Dios y Ca\u00edn matando a su hermano. A nivel micro, es la realidad del mundo que nos rodea, el contexto social de ayer y de hoy dominado por la violencia, la corrupci\u00f3n, la injusticia, la opresi\u00f3n, etc., el anti-proyecto del Reino. El <em>Yo<\/em> se convierte en una v\u00edctima de los <em>imp\u00edos<\/em>. Es el d\u00eda nublado cuando no se puede ver el sol y es dif\u00edcil percibir su calor. El <em>imp\u00edo<\/em> puede ser una persona (enemiga) o una estructura de poder opresivo, algo externo. Pero tambi\u00e9n puede estar dentro de nosotros, como es el caso del pecado y la enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, esta es la din\u00e1mica del <em>lamento o la queja<\/em>. Es m\u00e1s horizontal, ya que presenta el problema. La queja es t\u00edpica del creyente, el imp\u00edo no se queja. Los problemas comunes son: enfermedad (6.7; 38,1-8), hambruna, guerra (3,7; 27,3), epidemias, abandono (22,2), acusaciones (35,1.11), impiedades o maldad de quien persigue (7,2; 35,3-4), opresi\u00f3n (42,10; 44,8.11), pecado (41,5; 51) etc. En los salmos, aparecen m\u00e1s de 90 denominaciones para referirse al enemigo, tal es la importancia del tema para el orante. Sin embargo, puede expresarse a trav\u00e9s de im\u00e1genes po\u00e9ticas como: agua hasta el cuello, lodo profundo, corriente que me arrastra, barro, lo profundo de las aguas, pozo (69,2-3.15-16; 124,4-5), fieras (22,13-14.22; 57,5), huesos que tiemblan (6,3), se secan (22,15), se consumen (31,11b; 32,3) o se rompen (42,11), un coraz\u00f3n que se agita (38,11) o se derrite (22,15), aguas del abismo, lazos de muerte (18,5-6) o del abismo (116,3), el <em>seol<\/em> (6,6; 86,13; 88,4 ) etc.<\/p>\n<table width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<h6>Dios<\/h6>\n<h6>Imp\u00edos<\/h6>\n<h6>Yo<\/h6>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">B2) El <em>llamamiento a la soluci\u00f3n<\/em>. Esta situaci\u00f3n no puede continuar as\u00ed, tiene que terminar. El <em>yo,<\/em> v\u00edctima, clama a su divinidad, grita pidiendo socorro (Ex 2,23). Es el &#8220;\u00bfhasta cu\u00e1ndo Se\u00f1or?&#8221; (Sal 13, 2-3; 90, 13). Dios, intolerante a todas las formas de impiedad (5,5-7; 6,9; 145,20), escucha e interviene liberando a la v\u00edctima y restaurando la relaci\u00f3n (Ex 2,24; 3,7-10; Sal 34,7.18). \u00a0Los imp\u00edos deben desaparecer, su proyecto no tiene consistencia (cf. Sal 1,4-6). Pero el <em>yo <\/em>tambi\u00e9n debe ser intolerante con la impiedad, incluso desde adentro. En un lenguaje moderno, los imp\u00edos desaparecen por conversi\u00f3n (cf. Ez 18,23; 33,11; 1 Pe 3, 9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, esta es la din\u00e1mica de la <em>s\u00faplica<\/em>. Es m\u00e1s vertical ya que apela a Dios para la soluci\u00f3n del problema. <em>Lamento-s\u00faplica <\/em>son, de hecho, dos caras de la misma moneda. La cara y la cruz son claramente distinguibles, pero forman una misma moneda. Son situaciones complementarias y no siempre tan puras. Porque no hay s\u00faplica si una situaci\u00f3n de lamento no lo lleva a ella y uno no se lamenta por el simple placer de lamentarse. Al lamentarse, impl\u00edcitamente uno busca una soluci\u00f3n al problema, es decir, el lamento no deja de ser una s\u00faplica impl\u00edcita. A veces el salmista carga las tintas en un aspecto, a veces en otro. Es por eso por lo que a menudo encontramos confusi\u00f3n en la clasificaci\u00f3n de estos salmos. Depende muchas veces de cuales fueron los aspectos que m\u00e1s llamaron la atenci\u00f3n del biblista.<\/p>\n<table width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<h6>L\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Dios<\/h6>\n<h6>I<\/h6>\n<h6>B<\/h6>\n<h6>E<\/h6>\n<h6>R<\/h6>\n<h6>A\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Yo<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">C) <em>Restauraci\u00f3n del orden y el reconocimiento<\/em>. Dios interviene y libera, restaurando el orden, su proyecto, y el ser humano, a su vez, lo <em>reconoce<\/em>. A nivel macro es paradigm\u00e1tico el evento de <em>\u00e9xodo <\/em>en el que se restaura la libertad de su pueblo. A nivel micro, son esas conquistas cotidianas en t\u00e9rminos de derechos humanos y sociales, inclusiones y humanizaciones, etc., sin mencionar la superaci\u00f3n personal, los cambios en la vida personal y comunitaria. Se vuelve a la relaci\u00f3n <em>yo-t\u00fa<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la din\u00e1mica de acci\u00f3n de gracias o agradecimiento. Centra el acto puntual de Dios en mi favor o en nuestro favor. \u00c9l interviene y libera, y la v\u00edctima agraciada irrumpe en acci\u00f3n de gracias. En estos salmos, por lo tanto, se reconoce el beneficio recibido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D) Los salmos que abordan el camino del justo en su b\u00fasqueda de Dios, a menudo en un dilema que requiere su discernimiento y elecci\u00f3n, una decisi\u00f3n en vista de una vida correcta y feliz, son los salmos de sabidur\u00eda. El ejemplo cl\u00e1sico es el Salmo 1. Una de las preguntas que preocupa a los sabios, como muestra el Sal 73 o 49, es la que le plantea Jerem\u00edas a Dios: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 prospera el camino de los imp\u00edos?&#8221; (Jr 12, 1). Otra es: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 sufre el justo?&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E) Algunos salmos retoman las haza\u00f1as de Dios en favor de su pueblo, relatan momentos relevantes de su historia. Rezan la historia, presentan la historia hecha oraci\u00f3n. Sugieren que el Dios que actu\u00f3 en el pasado tambi\u00e9n act\u00faa en el presente. Son los salmos hist\u00f3ricos. Este es el caso de Sal 78; 105; 106; 135; 136.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.3.1 La variedad de g\u00e9neros<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las actitudes o manifestaciones fundamentales del ser humano ante Dios y, en consecuencia, los g\u00e9neros literarios que las transmiten se indicaron antes de manera m\u00e1s detallada:\u00a0 el himno de alabanza, la s\u00faplica y la acci\u00f3n de gracias. Otras formas o g\u00e9neros se consideran derivados o variantes. Por ejemplo, los cantos de Sion (Sal 46; 48; 76; 87) son himnos que exaltan, con cierto tono escatol\u00f3gico, la ciudad santa como la morada del Dios viviente. Desde all\u00ed gobierna a su pueblo. Se enaltece la gloria de Sion y su santuario, destino de los peregrinos (cf. Sal 84 y 122); los salmos del Reino de Dios (caracterizados por la f\u00f3rmula \u2018<em>el Se\u00f1or reina<\/em>&#8216;\u00a0 Sal 96, 10; 97, 1, 99, 1; Is 24, 23; 52, 7) son himnos cuyo tema b\u00e1sico es la realeza divina (cf. Sal 47; 93; 95-99; 145); La confianza es un elemento caracter\u00edstico de los salmos de s\u00faplicas o de lamento. Pero a veces el salmista enfatiza tanto su confianza en la intervenci\u00f3n divina que este tema domina todo el salmo (cf. 4,11; 25); una variante de los salmos de lamento-s\u00faplica ser\u00edan tambi\u00e9n los penitenciales y los imprecatorios, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n debemos considerar las particularidades de los salmos. Hay salmos que han asimilado (o son) or\u00e1culos (Sal 2,50; 75; 81; 82; 85; 95; 110), otros han asimilado una acci\u00f3n lit\u00fargica (Sal 15, 24), otros est\u00e1n formados por m\u00e1s de un g\u00e9nero (Sal 89: v. 2-19 himno; v. 20-38 or\u00e1culo; v. 39-52 lamento). El Salmo 119 es un himno a la Ley, pero a veces presenta rasgos de lamento individual, a veces rasgos de sabidur\u00eda, etc. Estos elementos son comprensibles si consideramos que el hablante no sigue un protocolo en su oraci\u00f3n, simplemente reza y la vida no est\u00e1 dividida en compartimentos, sino que est\u00e1 &#8220;mezclada&#8221;. A esto se agrega el fen\u00f3meno de relecturas, actualizaciones, colectivizaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de la variedad de g\u00e9neros, por lo tanto, se encuentra el aspecto din\u00e1mico de la oraci\u00f3n de Israel. No se fosiliz\u00f3 ni cristaliz\u00f3 en el tiempo, sino que era algo vivo que evolucionaba a lo largo de la historia. La variedad tambi\u00e9n refleja la pluralidad de situaciones de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.3.2 La teolog\u00eda de los g\u00e9neros literarios <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El himno de alabanza celebra la grandeza y majestad de Dios, manifestada en la creaci\u00f3n, y su bondad expresada en su actuaci\u00f3n en la historia. \u00c9l es rey y creador (desde Sion). La oraci\u00f3n contempla el ser y el obrar divino y devuelve su alabanza. El tono del himno es de triunfo, gozo, alegr\u00eda, solemnidad. Es el clima de la asamblea lit\u00fargica en fiesta. Su base es el <em>hall<sup>e<\/sup>l\u00fb-yah<\/em>, es decir, alabad al Se\u00f1or. La alabanza presupone una apertura generosa y gratuita al gran Otro, desapego de nosotros mismos. No es utilitarista o interesado, sino centrado en el amor. En palabras del salmista: &#8220;Tu amor vale m\u00e1s que la vida, y por eso mis labios te alaban&#8221; (Sal 63,4). Sin embargo, el hombre ego\u00edsta tiene dificultades para alabar. Algunas religiones (si no todas) tienen la oraci\u00f3n b\u00e1sica, la s\u00faplica, enfocada en las necesidades vitales del orante. La alabanza presupone una cierta grandeza del individuo o la comunidad: reconocer que Dios debe y merece ser alabado independientemente de mis intereses. Esta es una particularidad de la oraci\u00f3n b\u00edblica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta actitud generalmente se expresa con verbos como: <em>h\u0101lal <\/em>= alabar; <em>b\u0101rak <\/em>= bendecir; <em>y\u0101d\u00e2<\/em> = dar gracias; <em>r\u0101nan<\/em> = regocijarse, gritar de alegr\u00eda; <em>r\u00fbm<\/em> = exaltar (aparece, por ejemplo, en Sal 145) y <em>z\u0101mar<\/em> = cantar alabanzas, hacer m\u00fasica; <em>sh\u00eer <\/em>= cantar (aparece, por ejemplo, en Sal 33) etc., o sustantivos como: <em>ter\u00fb\u2018\u00e2<\/em> = ovaci\u00f3n (Sal 27,6; 33,3; 47,6); <em>tehill\u00e2 <\/em>= alabanza (Sal 33,1; 145,1, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lamento-s\u00faplica es la oraci\u00f3n que surge de la angustia, la aflicci\u00f3n, el sufrimiento, con la expectativa de encontrar ayuda, liberaci\u00f3n, consuelo. Est\u00e1 marcado por la total dependencia y confianza en Dios, quien puede cambiar la suerte de los afligidos. Porque \u00e9l es &#8220;un Dios que no aceptar\u00e1 la iniquidad&#8221; (Sal 5,5), es fiel a los peque\u00f1os y no ignora su clamor (18,7; 22,25). Mientras en el himno de alabanza el salmista glorifica a Dios, en la s\u00faplica de lamento se dirige a \u00e9l presentando su dolor, su desgracia. La oraci\u00f3n es m\u00e1s centrada en el <em>yo<\/em>, es m\u00e1s interesada y no gratuita.\u00a0 El t\u00e9rmino t\u00e9cnico para el lamento es <em>q\u00een\u00e2<\/em>. Pero el t\u00e9rmino en s\u00ed mismo no es una condici\u00f3n para que el salmo sea de lamento. El sufrimiento tiende a rebelarse y alejar al creyente de Dios, y el lamento-s\u00faplica conserva la relaci\u00f3n. En esta categor\u00eda de salmo entran los salmos penitenciales. Por un lado, en estos salmos se produce la revelaci\u00f3n del pecado, Dios permite al creyente descubrir la miseria del pecado que deshumaniza. El orante se da cuenta de que la desgracia que lo hace sufrir est\u00e1 dentro de \u00e9l (Sal 32,3-4) y pide a Dios que aniquile a este enemigo alojado en su ser (Sal 41,5; 51,3-4.9). Por otro lado, se abre para recibir el perd\u00f3n divino tan pronto como se sienta recreado, rehecho por el perd\u00f3n (Sal 32,1-2; 51,10.12.14). La s\u00faplica penitencial se basa en una profunda confianza en la infinita misericordia de Dios que todo lo renueva (Sal 103; 118; 136).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acci\u00f3n de gracias es la actitud de reconocimiento de los beneficios que Dios otorga. El verbo <em>y\u0101d\u00e2 (<\/em>dar gracias, agradecer) significa en primer lugar reconocer. Es edificante saberse agraciado por el bien ajeno, comunicado como un don, como una gracia. Estos salmos son menos libres y m\u00e1s oportunos y directos que el himno de alabanza. Se aprecia una acci\u00f3n puntual de Dios. Estaba enfermo, supliqu\u00e9, \u00e9l me atendi\u00f3 y me cur\u00f3 y lo agradezco. El clima de estos salmos es alegr\u00eda y el t\u00e9rmino t\u00e9cnico es <em>y\u0101d\u00e2<\/em>. Dios libera al orante de su desgracia y lo hace pasar de la muerte a la vida, de la opresi\u00f3n a la libertad. La ingratitud es una de las miserias humanas, es algo reprobable en el ser humano. La gratitud, a su vez, es una actitud de generosidad y grandeza. Es noble ser grato, particularmente a Dios, a quien le debemos todo lo que tenemos y somos (1 Cor 4,7). El ni\u00f1o puede sonre\u00edr o llorar f\u00e1cilmente, expresar alegr\u00eda o dolor. As\u00ed, de modo espontaneo, puede ocurrir la alabanza o el lamento-s\u00faplica.\u00a0 Si le damos chocolate a un ni\u00f1o, lo recibir\u00e1 e incluso nos mirar\u00e1 con simpat\u00eda. Pero la madre tendr\u00e1 que decirle: &#8220;Hijo m\u00edo, \u00a1dile gracias!&#8221; Por lo tanto, la acci\u00f3n de gracias requiere instrucci\u00f3n, formaci\u00f3n, educaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, estos g\u00e9neros literarios est\u00e1n al servicio de una misma y \u00fanica alabanza a Dios. La tradici\u00f3n jud\u00eda nombra el libro de los salmos como <em>sefer<\/em> <em>t<sup>e<\/sup>hillim<\/em>, es decir, el &#8220;Libro de las alabanzas&#8221;. Significa que todas las actitudes humanas hacia Dios se expresan en los salmos y que estas formas literarias que las revisten son alabanzas a Dios. El lamento-s\u00faplica e incluso los salmos imprecatorios pueden y deben verse como alabanza (VON RAD, 1973, p. 341-2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.4 Los salmos imprecatorios o &#8220;violentos&#8221;<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imprecaci\u00f3n es una f\u00f3rmula de juramento en la que se invocan maldiciones sobre alguien, sin que sea extra\u00f1o expresar sentimientos violentos. Los salmos imprecatorios son aquellos en los que el orante le ruega a Dios que castigue al enemigo no solo con verg\u00fcenza, aflicci\u00f3n o desgracia (para \u00e9l y su familia), sino incluso que lo maldiga, destruya, aniquile, extirpe. Estos son salmos que asustan por el tono violento en plena oraci\u00f3n completa. Este elemento aparece en varios salmos, pero domina, hasta el punto de caracterizar, los siguientes salmos: 35; 58; 69; 83; 109; 137,8-9. Sin embargo, la imprecaci\u00f3n no se limita a los salmos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imprecaci\u00f3n no era la forma ordinaria. Fue el \u00faltimo recurso cuando la v\u00eda ordinaria, la instituci\u00f3n competente, resultaba ineficaz para lograr la justicia. El infractor no pod\u00eda quedar impune y la maldici\u00f3n era la protecci\u00f3n de aquellos que no pod\u00edan defenderse (Prov 11,26; 28,27; 30,10;\u00a0Eclo 4,4-5). Era el arma de los oprimidos: llamar a Dios contra el opresor. Por lo tanto, la imprecaci\u00f3n o maldici\u00f3n fue la afirmaci\u00f3n de la impotencia humana. Se aconsejaba ayudar al enemigo (Prov 25,21-22; Ex 23,4-5). El objetivo no era la violencia en s\u00ed, sino la exigencia de justicia. Era el deseo de que la justicia divina se manifestase y restaurase el equilibrio, la igualdad en la vida social. Tanto es as\u00ed que no es el orante quien realiza tal venganza o violencia, sino que se delega a Dios como juez para que retribuya al imp\u00edo de acuerdo con sus obras (cf. Sal 94, 1-3). Para \u00e9l es venganza (Dt 32,35).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es Dios quien debe actuar de acuerdo con sus criterios y no seg\u00fan la furia del orante. El efecto de la imprecaci\u00f3n, por lo tanto, depende de Dios. Vale la m\u00e1xima que dice: &#8220;\u00bfC\u00f3mo puedo maldecir cuando Dios no maldice?&#8221; (Nm 23, 8). \u00c9l puede convertir una maldici\u00f3n en una bendici\u00f3n (cf. Sal 109,28) y viceversa (cf. Mal 2,2). El efecto de la imprecaci\u00f3n o maldici\u00f3n depende, por un lado, de la culpabilidad del acusado, es decir, debe ser leg\u00edtima o justa, ya que &#8220;la maldici\u00f3n injusta no va a ninguna parte&#8221; (Prov 26,2b). Y, por otro lado, depende de la voluntad soberana del Dios justo y misericordioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, al expresar estos sentimientos violentos en oraci\u00f3n, la oraci\u00f3n se libera de ellos y se los conf\u00eda a aquel que puede liberar. La maldici\u00f3n tambi\u00e9n es cat\u00e1rtica. No tiene la intenci\u00f3n de despertar sentimientos de odio y violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT, sin embargo, predomina el precepto de amar al enemigo (Mt 5,44; Lc 6,27-29; Rom 12,14.20). Pensamiento no ausente en el AT. Parad\u00f3jicamente, Jes\u00fas &#8220;se convirti\u00f3 en maldici\u00f3n por nosotros&#8221; (Gal 3,13), &#8220;el justo para los injustos&#8221; (1Pe 3,18). Esta fue la &#8220;venganza&#8221; de Dios para mostrar que el criterio final de la imprecaci\u00f3n es el perd\u00f3n y la misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1.5 La alabanza y sus implicaciones<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Sal 1 es la puerta de entrada al libro de los Salmos, es el pr\u00f3logo. Ofrece la clave hermen\u00e9utica para leer el libro. Es un salmo sapiencial, es decir, un salmo de sabidur\u00eda que propone dos caminos para ser discernidos y elegidos: el camino de los imp\u00edos, y el camino de los justos. Esto significa que la alabanza implica una elecci\u00f3n de vida y una vida feliz (v. 1a), ya que el imp\u00edo no alaba a Dios ni reconoce su camino (v. 6). Es una opci\u00f3n que se va consumiendo a lo largo del camino, dentro del salterio y durante toda la vida. Esta opci\u00f3n se aplica tanto al individuo (Sal 1,1; 112,1; 119,1-2; 128,1) como al pueblo (144,15). Al mismo tiempo, la alabanza implica la adhesi\u00f3n a Dios y su proyecto de acuerdo con su Ley (v. 2) y la consiguiente salida radical de la rueda de los imp\u00edos, de los perversos (v. 1; cf. 146,8-9). Esto da como resultado una conducta \u00e9tica fecunda atestiguada por los frutos (v. 3) y, finalmente, justa (v. 5b.6a). Por lo tanto, el creyente es quien hace de la justicia un criterio de vida. Confiere verdad y confianza en la piedad, se convierte en mediaci\u00f3n para Dios. Ahora, esta adhesi\u00f3n a Dios implica una renuncia vehemente a la alabanza y a la adoraci\u00f3n de \u00eddolos y a negociaciones interesadas. El Salmo 15 tambi\u00e9n responde a lo que significa &#8220;habitar en la tienda divina&#8221;, es decir, lo que implica alabar. Lo mismo ocurre en Sal 24, 3-4. Por lo tanto, la alabanza, m\u00e1s all\u00e1 del am\u00e9n-aleluya, es conducta de vida imbuida del proyecto divino. El <em>Midrash Tehilim<\/em> parafrasea el Salmo 1,1 de la siguiente manera: &#8220;Las alabanzas (del) hombre (son) que \u00e9l no sigui\u00f3 el consejo de los perversos, y no se coloc\u00f3 en el camino de los pecadores, ni se sent\u00f3 en la reuni\u00f3n de los que se burlan&#8221;. La alabanza s\u00e1lmica, por lo tanto, no es compatible con la injusticia o cualquier forma de impiedad e intolerancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 El libro de los Salmos o salterio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.1 El t\u00e9rmino<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Libro de los Salmos es la designaci\u00f3n con la cual la versi\u00f3n griega (LXX) traduce <em>el libro de las alabanzas<\/em>. La designaci\u00f3n tambi\u00e9n es utilizada por Lucas (Lc 20,42; [24,44]; Hechos 1,20). Es un conjunto de 150 salmos (versi\u00f3n griega 151), tambi\u00e9n llamado salterio. El t\u00e9rmino salterio es una transliteraci\u00f3n del griego <em>Psalteri\u00f3n<\/em>, que en realidad es el nombre del instrumento de cuerda que acompa\u00f1aba los cantos (cf. Dn 3,5) y que la versi\u00f3n griega utiliza para traducir el t\u00e9rmino hebreo <em>n\u0113bel<\/em> = arpa (p. ej.: Sal 32,2; 56,9). Tambi\u00e9n es el t\u00e9rmino utilizado como t\u00edtulo del libro en el C\u00f3digo Alejandrino (siglo V d. C.). Este dato se\u00f1ala la naturaleza y posterior uso lit\u00fargico de estos poemas, es decir, generalmente iban acompa\u00f1ados de instrumentos de cuerda. Esto tambi\u00e9n explica las numerosas menciones de este tipo de instrumento en todo el libro, as\u00ed como las numerosas instrucciones musicales en los t\u00edtulos de los salmos (por ej. 4,1; 5,1; 6,1; 9,1; 22,1, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3.2 La formaci\u00f3n del libro<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El salterio no surgi\u00f3 en la forma en que lo conocemos hoy. Hubo un proceso. En este proceso, pocos fueron producidos por un escriba, lo que podr\u00edamos llamar salmos redaccionales. La mayor\u00eda de ellos surgi\u00f3 de las situaciones existenciales del individuo o incluso de la comunidad. Su fuente es lo ordinario de la vida, donde el creyente busca a Dios. Esa ser\u00eda la primera fase, la fase oral. En un segundo momento, estos poemas fueron escritos y pasaron por relecturas o a\u00f1adidos, es decir, fueron colectivizados (adaptados para uso comunitario) y actualizados (en el tiempo y el espacio) e incluso &#8220;reciclados&#8221; de otras culturas (p. ej.: Sal 19,1-7; 29; 104) etc. Entonces alguien (o algunos) agrup\u00f3 los salmos en colecciones. As\u00ed tenemos, por ejemplo, las colecciones de salmos dedicados: a David (3-41; 51-72; 138-145) con evidente prop\u00f3sito (72,20). Todav\u00eda hay otros sueltos dedicados a David; a Asaf (50; 73-83); a los hijos de Cor\u00e9 (42-49; 84-85; 87-88); una colecci\u00f3n de salmos de subida o graduales (Sal 120-134) usados para peregrinaciones; grupos aleluy\u00e1ticos, es decir, aquellos que comienzan y \/ o terminan con aleluya (105-107; 111-118; 135-136; 146-150), etc. Finalmente, de manera an\u00e1loga a una di\u00f3cesis, parroquia o congregaci\u00f3n, que re\u00fane los cantos m\u00e1s comunes que ayudan a rezar, y forma un libro de canto, un redactor (o una escuela) dio forma final al trabajo y pas\u00f3 a formar parte del canon, llegando hasta nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos indicios, visibles a simple vista, muestran este proceso de formaci\u00f3n. Por ejemplo: a) el nombre divino <em>Yahweh<\/em> (= Se\u00f1or) aparece casi exclusivamente en los Sal 1-41; 84-150 mientras que el nombre Elohim (= Dios) predomina en los Sal 42-83 hasta el punto de ser llamado salterio eloista; b) los salmos atribuidos a las personas caracterizan decisivamente los Salmos 3-89, mientras que a partir de ah\u00ed dicha atribuci\u00f3n se vuelve escasa. Desde el Sal 90, salmos con t\u00edtulos tem\u00e1ticos como &#8220;aleluya&#8221; (Sal 106; 111-113; 135), o &#8220;dad gracias \/ celebrad&#8221; (Sal 105; [106]; 107; 118; 136), o &#8220;subidas&#8221; (Sal 120-134), o an\u00f3nimos (114-117; 119; 137); c) Los salmos con t\u00edtulos biogr\u00e1ficos, es decir, con informaciones sobre la vida de David (cf. Sal 3, 7; 18; 34; 51; 52; 54; 56; 57; 59; 60; 63), son un fen\u00f3meno t\u00edpico de los Sal 3-72. La \u00fanica excepci\u00f3n fuera de este bloque es el Sal 142; d) la part\u00edcula hebrea <em>sel\u00e2<\/em> (probablemente informaci\u00f3n musical, quiz\u00e1s &#8220;pausa&#8221;) aparece 37 veces entre los Sal 3-89, mientras que en el resto del salterio lo encontramos solo 140,4.6 y 143,6; e) los duplicados de salmos en diferentes colecciones. Por ejemplo: Sal 14 y 53; 40,14-18 y 70; 57,8-12 + 60,7-14 y 108; 18 y 2 Sm 22 (y con variaciones en 144,1-10); el Sal 115,4-11 se reanuda con variaciones en Sal 135,15-20 etc. Estas indicaciones no son casuales, revelan un trabajo intencional de coleccionistas y \/ o redactores en la formaci\u00f3n de la obra. Pero tambi\u00e9n sugieren el uso de salmos en diversos lugares y tiempos, como un proceso din\u00e1mico de la vida de oraci\u00f3n de Israel. Es conveniente recordar que los salmos no se limitan al salterio, est\u00e1n dispersos por toda la Biblia. Por ejemplo: Ex 15,1-18; Dt 32; I Sm 2,1-11; Es 12,1-6; 38,10-20; Jn 2,3-10; Sir 51,1-12 o, m\u00e1s evidente, Sal 18 tambi\u00e9n se encuentra en 2 Sam 22 o, igualmente en 1 Cro 16, 8-36 est\u00e1 formado por tres salmos: v. 8-22 = Sal 105.1-15; v. 23-33 = Sal 96 y v. 34-36 = Sal 106,1.47-48, respectivamente principio y final de Sal 106.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.3 La estructura de la obra<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos 150 salmos no se yuxtaponen al azar. Se organizaron en una estructura, cuyos elementos configurantes son ofrecidos por la propia obra. Se trata de las doxolog\u00edas (= glorificaciones) presentes en el Salmo 41,14; 72,18-19; 89,53; 106,48. Se componen de cuatro elementos b\u00e1sicos: a) alabanza: &#8220;bendito sea el Se\u00f1or&#8221;; b) especificaci\u00f3n: &#8220;Dios de Israel&#8221;; c) elemento temporal: &#8220;siempre y para siempre&#8221;; d) elemento conclusivo: \u201cAm\u00e9n, am\u00e9n\u201d. El Sal 145, el \u00fanico con el t\u00edtulo hebreo de alabanza, cuyo plural titula todo el salterio (libro de las alabanzas), realiza la funci\u00f3n de la 5\u00aa doxolog\u00eda (TORQUATO, 2009, p. 430-45). La doxolog\u00eda no solo tiene la funci\u00f3n teol\u00f3gica de dar gloria o bendici\u00f3n a Dios, sino que tambi\u00e9n tiene la funci\u00f3n literaria de la delimitaci\u00f3n. Adem\u00e1s de las doxolog\u00edas, hay dos bloques de salmos llamados &#8220;hu\u00e9rfanos&#8221;, es decir, sin t\u00edtulos (1-2; 146-150) que tienen la funci\u00f3n de marco, respectivamente introducci\u00f3n y conclusi\u00f3n. Desde all\u00ed se puede ver la estructura del salterio de la siguiente manera:<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"39\">\u00a0<\/p>\n<address>1-2<\/address>\n<address>pr\u00f3logo<\/address>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"96\">\n<address>\u00a0<\/address>\n<address>3-41<\/address>\n<address>I<\/address>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"98\">\n<address>\u00a0<\/address>\n<address>42-72<\/address>\n<address>II<\/address>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"82\">\n<address>\u00a0<\/address>\n<address>73-89<\/address>\n<address>III<\/address>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"83\">\n<address>\u00a0<\/address>\n<address>90-106<\/address>\n<address>IV<\/address>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"109\">\n<address>\u00a0<\/address>\n<address>107-145<\/address>\n<address>V<\/address>\n<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"57\">\n<address>\u00a0<\/address>\n<address>146-150<\/address>\n<address>ep\u00edlogo<\/address>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"39\"><\/td>\n<td width=\"96\"><\/td>\n<td width=\"98\">\u00a0<em>salterio mesi\u00e1nico<\/em><\/td>\n<td width=\"82\"><em>\u00a0<\/em><\/td>\n<td width=\"83\"><em>\u00a0<\/em><\/td>\n<td width=\"109\"><em>salterio teocr\u00e1tico<\/em><\/td>\n<td width=\"57\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0|<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00e9ngase en cuenta que el salterio se compone de 5 partes (o libros) a imitaci\u00f3n del Pentateuco (ZENGER, 2003, p. 314) y por eso tambi\u00e9n es conocido como la Tor\u00e1 de David.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La organizaci\u00f3n actual reproduce, en opini\u00f3n de algunos investigadores, el viaje hist\u00f3rico de Israel desde la monarqu\u00eda: a) El per\u00edodo de David corresponder\u00eda a los dos primeros libros (Sal 2-72), como sugieren los t\u00edtulos de los salmos, y el Sal 72,20, a la sucesi\u00f3n simbolizada en la figura de Salom\u00f3n a quien se dedica el Sal 72,1 como\u00a0 oraci\u00f3n del padre al hijo. Este salmo presenta un verdadero programa de gobierno del rey; b) luego la crisis de la monarqu\u00eda en el tercer libro, como muestra su conclusi\u00f3n (Sal 89). Estas tres primeras partes o libros (Sal 3-89) formar\u00edan el salterio mesi\u00e1nico introducido por el Sal 2. La instituci\u00f3n de la monarqu\u00eda y su rey humano fracasaron; c) el cuarto libro corresponder\u00eda al per\u00edodo del exilio en Babilonia, otro &#8220;Egipto&#8221;. Curiosamente, la apertura, el Sal 90, est\u00e1 dedicada a Mois\u00e9s y el libro se caracteriza por referencias a Mois\u00e9s (99,6; 103,7; 105,26; 106,16.23.32-33); d) el quinto libro corresponder\u00eda al post-exilio, Dios que repatria y re\u00fane a su pueblo (cf. Sal 107,3; 126,1-3) despertando esperanza nuevamente. En este libro est\u00e1 la colecci\u00f3n de salmos de subida o peregrinaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n (Sal 120-134). Ser\u00eda la etapa del redactor. Estos dos libros formar\u00edan el salterio teocr\u00e1tico, es decir, cuando la instituci\u00f3n falla, Dios mismo contin\u00faa gobernando a su pueblo. El rey humano es depuesto, pero el Se\u00f1or contin\u00faa reinando. Este salterio pr\u00e1cticamente se abre (Sal 93-99) y concluye (Sal 145) con los salmos de la realeza divina: el Se\u00f1or es rey. Finalmente, el salterio aparece como una historia rezada, la historia hecha oraci\u00f3n. Expresa en alabanza las maravillas divinas hechas a su pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos dos salterios ten\u00edan diferentes historias redaccionales hasta su fusi\u00f3n en una obra \u00fanica. Mientras que los salmos de lamento-s\u00faplica dominan el primer salterio, los salmos de alabanza y acci\u00f3n de gracias dominan el segundo. La din\u00e1mica de la obra (tambi\u00e9n presente en muchos salmos) revela un paso de la opresi\u00f3n y sus causas a la libertad y la alegr\u00eda. &#8220;Por la tarde puede llegar el llanto, pero por la ma\u00f1ana la alegr\u00eda&#8221; (30, 6b), porque \u00e9l &#8220;transforma el luto en danza&#8221; (30,12). Significa que el salterio sigue una din\u00e1mica pascual. Adem\u00e1s, hay temas que son transversales en todo el salterio, tales como: la sabidur\u00eda, la Tor\u00e1 (dav\u00eddica), la alianza, la dimensi\u00f3n mesi\u00e1nica, la teocracia, la realeza divina, la peregrinaci\u00f3n a Sion, los pobres, el conflicto entre justo e imp\u00edo, la creaci\u00f3n, Dios como escudo, ayuda y misericordia, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada salmo individual obviamente tiene su teolog\u00eda, su mensaje. Sin embargo, situado en su respectivo libro o parte del salterio, obtiene un mayor brillo. Por ese motivo la interpretaci\u00f3n del salmo individual no deber\u00eda ignorar el conjunto del salterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.4<\/strong> <strong>Salterio: Profetismo y Tor\u00e1 de David<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro de Jerem\u00edas, Dios habla de establecer un nuevo pacto (Jer 31,31) y luego especifica en qu\u00e9 consiste la novedad: &#8220;Pondr\u00e9 mi ley en su seno y la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n&#8221; (v. 33). Ya no estar\u00e1 en piedra (exterior), sino en el coraz\u00f3n (interior). En esta l\u00ednea, el movimiento prof\u00e9tico camina en un intento de interiorizar la Ley y los valores de la fe. Superar la mera obligaci\u00f3n y abrazar la ley como un valor que da sabor a la vida. Era necesario superar el formalismo. En el post-exilio, el salterio ya habr\u00eda asumido esta tarea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Deuteronomio, Dios propone a los israelitas, a trav\u00e9s de Mois\u00e9s, dos caminos: la vida feliz y la muerte, bendici\u00f3n y maldici\u00f3n (Dt 30, 15-20). El primero se basa en la ley divina. Israel debe discernir y elegir, tendr\u00e1 que decidir, tomar una decisi\u00f3n sabia. Entonces el libro presenta una bienaventuranza (Dt 33,29) y con ella pr\u00e1cticamente concluye el Pentateuco. El siguiente texto trata de la muerte de Mois\u00e9s y se considera tard\u00edo. Por lo tanto, esta bienaventuranza transforma la Ley de Mois\u00e9s, la Tor\u00e1 (expresada en el Pentateuco), en un ideal de vida y vida feliz. Este ideal se reafirma a la entrada de la tierra prometida como base para el comienzo de un nuevo proyecto de vida: actuar de acuerdo con la Ley (Tor\u00e1) y tenerla en los labios, medit\u00e1ndola d\u00eda y noche y as\u00ed tener \u00e9xito (Jos 1,7- 8) Ahora bien, el Salmo 1, introducci\u00f3n del libro de los Salmos, se abre con una bienaventuranza (v. 1), retomando y volviendo a proponer los dos caminos: el camino del justo y el camino del imp\u00edo. Pues bien, el camino del justo, del &#8220;feliz&#8221;, se basa en la Ley (Tor\u00e1) (v. 1-2). Por lo tanto, la Tor\u00e1 de David (el salterio que se le atribuye) ser\u00eda una continuaci\u00f3n o una respuesta a la de Mois\u00e9s, solamente que ahora abierta a todo ser humano: &#8220;feliz el hombre&#8221; (Sal 1,1). Esta relaci\u00f3n entre las dos Tor\u00e1s no es nueva. La tradici\u00f3n jud\u00eda lo ha visto durante siglos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mois\u00e9s le ofreci\u00f3 a Israel cinco libros de la Tor\u00e1, y David le ofreci\u00f3 a Israel cinco libros de los Salmos. Mois\u00e9s concluy\u00f3 la Tor\u00e1 con la bendici\u00f3n &#8220;\u00bfQu\u00e9 tan digno de alabanza eres, Israel, quien es comparable a ti?&#8221; David comenz\u00f3 sus Salmos con la expresi\u00f3n final de Mois\u00e9s, &#8220;Las alabanzas del hombre&#8221;.\u00a0 (&#8230;) David enfatiz\u00f3 esta verdad, comenzando su f\u00f3rmula de felicidad con la advertencia de evitar a los malvados y a los pecadores (primer vers\u00edculo). (Midrash Tehilim, Sl 1,1)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El salterio es, por lo tanto, la Tor\u00e1 rezada o cantada: &#8220;Tus decretos se han convertido en mis c\u00e1nticos &#8230;&#8221; (Cf. Sal 119,54). Adem\u00e1s, es la Tor\u00e1 interiorizada: &#8220;Dios m\u00edo, quiero tener tu Ley en mis entra\u00f1as&#8221; (Sal 40, 9), donde ella es fruct\u00edfera. La Ley deja de ser aquella externa presentada por Mois\u00e9s en piedra (Ex 24,12; 31,18), para ser la que el justo medita con placer d\u00eda y noche, recitada en los salmos. Ley = Tor\u00e1 no significa nada negativo y legalista, ya que su primer significado es instrucci\u00f3n, ense\u00f1anza, orientaci\u00f3n a la vida, expresi\u00f3n de voluntad divina, plena de sabidur\u00eda e inteligencia como los r\u00edos (Sir 24, 23-28). Por lo tanto, ella y sus sin\u00f3nimos aparecer\u00e1n en los salmos como <em>\u1e25\u0101p\u0113ts <\/em>= placer, deleite (cf. Sal 1,2; 112,1; 119,35), como <em>sha&#8217;\u0103shu&#8217;\u00eem<\/em> = delicia, placer, deleite (cf. Sal 119,16.24.47.70.77.92.143.174), que reside en el coraz\u00f3n (Sal 37,31), que se ama (Sal 119,47b.48.97.113.119.127.159.163). Pertenece al Se\u00f1or (78,1.5) y es perfecta (19,8-9) y debe ser observada (105,45) porque es un instrumento educativo (94,12). Aunque existe la posibilidad de rechazo (78,10; 89,31-32). Pero, de cualquier modo, la Ley se convierte en oraci\u00f3n en una relaci\u00f3n viva con el Dios viviente y en respuesta a su don.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los salmos en s\u00ed mismos nacieron de circunstancias cotidianas sin un prop\u00f3sito necesariamente lit\u00fargico. Sin embargo, la relaci\u00f3n entre el salterio y el culto es innegable. Esta relaci\u00f3n est\u00e1 en la base de la formaci\u00f3n del propio salterio. Esto significa que ha habido una evoluci\u00f3n en el uso de los salmos. Pasan a servir a la liturgia y, m\u00e1s precisamente, a la internalizaci\u00f3n y la vida de la Ley como una expresi\u00f3n de la voluntad de Dios, del proyecto de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.5 El salterio: expresi\u00f3n de di\u00e1logo<\/em> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sagrada Escritura es la palabra de Dios para el ser humano. A trav\u00e9s de ella, Dios le propone algo al hombre para ayudarlo a caminar en su presencia y ser feliz. Los salmos, como oraciones, son palabras humanas a Dios. Por la salmodia, el ser humano responde a Dios.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yahweh no eligi\u00f3 a un pueblo para ser el objeto pasivo de su voluntad hist\u00f3rica, sino que lo eligi\u00f3 para el di\u00e1logo. La respuesta de Israel, que sacaremos del salterio, ya es, en el plano teol\u00f3gico, una cuesti\u00f3n en s\u00ed misma. (VON RAD, 1973, p. 340-341)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, si los salmos son parte de la Sagrada Escritura, es porque tambi\u00e9n son la palabra de Dios. Por lo tanto, la palabra Dios no es solo la que \u00e9l nos habla, sino tambi\u00e9n la que quiere escuchar de nosotros (BONHOEFFER, 1969, p. 66-68). \u00c9l no solo escucha nuestra oraci\u00f3n, sino que hace de ella sus propias palabras y nos la devuelve como un regalo para que podamos alabarlo como debiera. Es \u00e9l quien abre nuestros labios (Sal 51,17) y pone alabanza en nuestra boca (Sal 40, 4a), quien inspira alabanza [incluso] en la noche (Job 35,10b). Por lo tanto, se inicia un di\u00e1logo all\u00ed, provocado y deseado por Dios mismo. A\u00fan seg\u00fan D. Bonhoeffer, es algo comparable al ni\u00f1o: \u201cEl ni\u00f1o aprende a hablar porque su padre le habla a \u00e9l; De esta manera \u00e9l aprende el idioma de su padre. De la misma manera, aprendemos a hablarle a Dios porque Dios nos ha hablado y contin\u00faa habl\u00e1ndonos\u201d (1969, p. 65)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.6 El salterio: continuaci\u00f3n del templo <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la di\u00e1spora, sin templo ni aparato lit\u00fargico, \u00bfa d\u00f3nde peregrinar para contemplar el rostro del Se\u00f1or? \u00bfD\u00f3nde presentar las ofrendas y sacrificios? El texto de Daniel, aunque tard\u00edo, expresa esta realidad: &#8220;No hay m\u00e1s jefe, ni profeta, ni pr\u00edncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblaci\u00f3n, ni incienso, ni lugar donde ofrezcamos las primicias &#8230;&#8221; (Dn 3.38). Es el vac\u00edo de las instituciones pol\u00edticas y religiosas. \u00bfC\u00f3mo encontrar a Dios? Ezequiel ofrece una gran ayuda. \u00c9l ve la gloria del Se\u00f1or apartarse del templo (Ez 10, 3-22; 11, 22-24) y regresar (43,1-9). Esto muestra que Dios no est\u00e1 atado a la instituci\u00f3n, sino a su pueblo. Y Dios mismo es su santuario (Ez 11,16). El pr\u00f3logo del salterio muestra que esa savia, el agua de la vida, que una vez vino del templo e hizo fruct\u00edfero el \u00e1rbol (cf. Ez 47,12; Sal 52,10; 92,13-16), ahora proviene de la placentera meditaci\u00f3n de la Ley (Sal 1, 1-3). Dios mismo acude a quien lo invoca con la condici\u00f3n de que lo invoque sinceramente (Sal 145,18). Porque \u00e9l es &#8220;el Santo que mora (<em>y\u0101shab<\/em>) en las alabanzas de Israel&#8221; (Sal 22,4). Dios reina dondequiera que Israel salmodie.\u00a0 La salmodia da continuidad al templo y al servicio de eso est\u00e1 el salterio. Es la oraci\u00f3n como incienso, ofrenda (Sal 141,2). La alabanza es la adhesi\u00f3n al proyecto de este gran Rey, independientemente del lugar. Es la ofrenda de los labios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en el Salmo 1, 1-2, el individuo comienza solo, pero termina en el Consejo <em>(\u2018\u0113d\u00e2<\/em>), es decir, en el colectivo, en la comunidad. La misma din\u00e1mica se encuentra en todo el salterio. El fiel que alaba converge en el <em>q\u0101h\u0101l<\/em>, la Asamblea (Sal 22,23,26; 26,12; 35,18; 40,10-11; 89,6; 107,32; 149,1). La verdadera alabanza no a\u00edsla, conduce a la comunidad. El templo es importante como lugar donde la Asamblea se realiza. Sin embargo, el templo por el templo puede enmascarar la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or (cf. Jr 7,1-11) si falta la interiorizaci\u00f3n de los valores de la fe. De la Asamblea parte la alabanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.7 La figura de David en el salterio<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la tradici\u00f3n b\u00edblica, David no solo es el rey, sino tambi\u00e9n el animador de la liturgia: organiza a los levitas (1Cr 23,6) y a los cantores (1Cr 25,1; Esd 3,10-11; Neh 12,24), \u00e9l mismo sab\u00eda tocar la lira (1Sm 16,16-18) y &#8220;cantaba de coraz\u00f3n, mostrando su amor por su Creador&#8221; (Eclo 47, 8) y por eso es el &#8220;cantor de los c\u00e1nticos de Israel&#8221; (2Sm 23,1) . Ahora bien, \u00e9l aparece en el salterio de tres maneras: a) en el t\u00edtulo de los salmos que se le atribuyen, los salmos <em>led\u0101v\u012bd<\/em> = salmos de David. Hay 61 salmos en hebreo y 14 m\u00e1s en la versi\u00f3n griega. Las diferencias revelan el trabajo redaccional. Qumr\u00e1n y la tradici\u00f3n rab\u00ednica, sin embargo, atribuyen todos los salmos a David. La Iglesia no ser\u00e1 diferente (cf. Mt 22, 43-45; Hch 2, 25-34; Rom 4,6-8). Es probable que esta atribuci\u00f3n evoque la actuaci\u00f3n lit\u00fargica de David, el hombre de alabanza, el servidor (cf. 2Cr 29,30). Recu\u00e9rdese que tambi\u00e9n Asaf, los hijos de Cor\u00e9, Emman y Ethan, a quienes se les asignaron salmos, eran todos cantores del templo (Ez 2,41; 3,10-11; 1Cr 25). Sin embargo, algunos escritores b\u00edblicos prefieren ver aqu\u00ed la figura del israelita ejemplar y rey ideal, la figura del futuro mes\u00edas. Ser\u00edan salmos, por lo tanto, para ser le\u00eddos en una clave mesi\u00e1nica; b) en t\u00edtulos biogr\u00e1ficos. Estos son 13 t\u00edtulos vinculados a eventos en la vida de David relatados en 1Sm 19; 21-24; 2Sm 8; 10-12; 15-16;\u00a0 22 (\/\/ Sal 18), por lo tanto, provenientes de la Obra Hist\u00f3rica Deuteronomista (OHD). Ser\u00eda una relectura del salmo desde la perspectiva de esta obra, dando una nueva luz al salmo. No es el David de la realeza (excepto 51,1), sino el hombre simple, elegido por Dios en favor de Israel, con virtudes y debilidades, emociones, miedo, coraje, amor, lamento, quien invita a la alabanza. Es el siervo del Se\u00f1or, perseguido, sufriente ejemplar, pecador, cuyo motivo para su oraci\u00f3n es ser salvado o liberado por Dios en sus dificultades. Es el David a la altura de cualquier israelita o de cualquier persona en la misma situaci\u00f3n; c) en el interior de algunos salmos (18,51; 78,70; 89,4.21.36.50; 132,1.10-11.17; 144,10; cf. tambi\u00e9n 122,5). Para estos salmos, David es el rey del Se\u00f1or, su siervo, el elegido, el ungido, con quien hizo un pacto con un juramento solemne de que su dinast\u00eda durar\u00eda para siempre (cf. 2Sm. 7). A la luz de estos textos, cuando en otros salmos se habla del ungido, rey, siervo del Se\u00f1or, el lector u orante ve al Rey David y las promesas que se le hicieron. As\u00ed, el David que canta los salmos es un s\u00edmbolo de esperanza del tiempo mesi\u00e1nico. (LORENZIN, 2014, p. 551-552).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.8 Los pobres en el salterio<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A causa del espacio, la tem\u00e1tica estar\u00e1 limitada a un ejemplo. En el primer libro del salterio (Sal 3-41), el orante aparece envuelto en varias situaciones de opresi\u00f3n que se presentan a Dios en la oraci\u00f3n. \u00c9l es, por lo tanto, un oprimido, un pobre. El malvado, que se levanta contra \u00e9l (3,2) y trata de evitar que se levante (41,9), forma el marco de este libro, caracterizado por el verbo <em>q\u00fbm <\/em>= levantar (-se). Una s\u00faplica ininterrumpida del orante para que el Se\u00f1or se levante (<em>q\u00fbm<\/em>) (3,8; 7,7; 9,20; 10,12; 17,13; 35,2) y tenga compasi\u00f3n (<em>\u1e25\u0101nan<\/em>) (4,2; 6,3; 9,14; 25,16; 26,11; 27,7; 30,11; 31,10) culmina en 41,11, convergiendo ambas expresiones: &#8220;Ten piedad de m\u00ed, lev\u00e1ntame&#8221;. Dios, a su vez, toma posici\u00f3n: &#8220;Para los pobres oprimidos y los necesitados que gimen, ahora me levanto (<em>q\u00fbm<\/em>)&#8221; (12,6). En la conclusi\u00f3n de este primer libro, el salmista hace de la defensa de los d\u00e9biles un ideal de vida, una bienaventuranza: &#8220;feliz quien se preocupa (<em>\u015b\u0101kal<\/em>) por los pobres (<em>pt\u014dchos<\/em>) y los d\u00e9biles (<em>d\u0101l<\/em>), en el d\u00eda de la infelicidad el Se\u00f1or lo libera\u201d (Sal 41,2). Y cuidar a ejemplo de Dios (41, 11-13). Aqu\u00ed se hace expl\u00edcito lo que es &#8220;buscar el refugio de Dios&#8221; presente en la bienaventuranza de la introducci\u00f3n (Sal 2,12b). La opci\u00f3n de Dios por el d\u00e9bil es una constante en el salterio (cf., por ej.: 107,41; 113,7; 138,6; 146,7-9; 147,6). Por lo tanto, la oraci\u00f3n de los salmos no ignora el destino de los d\u00e9biles, sino que lo tiene como un presupuesto elemental. De hecho, en la mayor\u00eda de los salmos son ellos quienes se dirigen a Dios contra los imp\u00edos, convencidos de que Dios no aprueba al perverso y al mentiroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.9 La numeraci\u00f3n de los salmos y dataci\u00f3n del salterio <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La versi\u00f3n griega (LXX), seguida de la versi\u00f3n latina (Vulgate = Vg), une los Sal 9 y 10 y los Sal 114 y 115 y divide en dos los Sal 116 y 147. Por esta raz\u00f3n, las Biblias que siguen a la versi\u00f3n griega o latina, como Ave Mar\u00eda, tienen una unidad num\u00e9rica adicional despu\u00e9s del Salmo 10. Es por eso que la mayor\u00eda de los salmos aparecen con dos n\u00fameros. Esto da como resultado el siguiente cuadro. (LORENZIN, 2014, p. 11):<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"280\">Biblia Hebrea (TM)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" width=\"284\">Biblias Griega (LXX) y Latina (Vg)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"280\">Sal 1-8<\/p>\n<p>Sal 9-10<\/p>\n<p>Sal 11-113<\/p>\n<p>Sal 114-115<\/p>\n<p>Sal 116,1-9<\/p>\n<p>Sal 116,10-19<\/p>\n<p>Sal 117-146<\/p>\n<p>Sal 147,1-11<\/p>\n<p>Sal 147,12-20<\/p>\n<p>Sal 148-150<\/td>\n<td width=\"284\">Sal 1-8<\/p>\n<p>Sal 9<\/p>\n<p>Sal 10-112<\/p>\n<p>Sal 113<\/p>\n<p>Sal 114<\/p>\n<p>Sal 115<\/p>\n<p>Sal 116-145<\/p>\n<p>Sal 146<\/p>\n<p>Sal 147<\/p>\n<p>Sal 148-150<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dataci\u00f3n de la obra no es una tarea sencilla. Sin embargo, la afinidad del marco del salterio (1-2; 146-150) con el libro de Sir\u00e1cida, compuesto alrededor del a\u00f1o 175 aC, la afinidad de los temas de la sabidur\u00eda de la ley, escatolog\u00eda y alabanza divina de este mismo marco con los textos esenios. encontrados en Qumr\u00e1n, que data de 200 a 150 aC, y la proximidad del salterio teocr\u00e1tico (Sal 90-150) con la Sabidur\u00eda conducen a que la investigaci\u00f3n actual conjeture la redacci\u00f3n del salterio entre 200 y 150 aC, es decir, en el siglo II aC (LORENZIN, 2014, p. 25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Los Salmos y el NT<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.1 Los salmos y Jes\u00fas<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los libros de Isa\u00edas y de los Salmos son las obras m\u00e1s citadas en el NT. El salterio se cita expresamente alrededor de 78 veces y las alusiones superan otras 300. Obviamente, este uso conlleva una novedad, los salmos se leen en clave cristol\u00f3gica. El evangelista Lucas pone una frase en la boca de Jes\u00fas que ilustra esto: &#8220;Era necesario que se cumpliese todo lo que est\u00e1 escrito sobre m\u00ed en la Ley de Mois\u00e9s, los Profetas y los Salmos&#8221; (24,44). \u00bfPero Jes\u00fas habr\u00eda usado los salmos durante su vida? \u00bfCu\u00e1les son los indicios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Jes\u00fas participa en las fiestas jud\u00edas (Lc 2,41; Jn 2,13; 5,1; 7,14.37; 10,22; 12,12-13). Ahora bien, el uso de los salmos formaba parte de la liturgia de las fiestas, como lo demuestran las referencias del Talmud. En Pascua, por ejemplo, se recitaba el <em>hallel<\/em> egipcio (Sal 113-118). En Lucas 22,7-20 Jes\u00fas celebra la Pascua con los disc\u00edpulos. Mt 26,30 y Marcos 14,26 se referir\u00edan a la recitaci\u00f3n del <em>hallel<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) las peregrinaciones a Jerusal\u00e9n y a la Fiesta de las Tiendas fueron animadas con los c\u00e1nticos de subida (Sal 120-134). Jes\u00fas con sus padres y luego con sus disc\u00edpulos puede haber usado esta colecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Jes\u00fas frecuentaba la sinagoga, y le\u00eda all\u00ed (cf. Lc 4,16) y ense\u00f1aba (Mc 1,21; 6,2). Despu\u00e9s de leer la Tor\u00e1 y los Profetas, se cantaba un salmo. De esto, el Sal 92,1 es un indicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) En los salmos, Jes\u00fas encuentra inspiraci\u00f3n para su ense\u00f1anza. En Mt 13,35 cita el salmo para justificar su pedagog\u00eda: &#8220;Abrir\u00e9 mi boca en par\u00e1bolas&#8221; (Sal 78,2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, estos indicios a\u00fan no nos permiten afirmar, sino presuponer, que Jes\u00fas haya usado los salmos. Sin embargo, hay otros casos en los que los salmos aparecen en la boca de Jes\u00fas como:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) En la ense\u00f1anza y las controversias con los adversarios: Mt 7,23 (Sal 6,9); 21,16 (Sal 8,3); 21,42 (Sal 118,22-23); 22,43-44 (Sal 110,1); 23,39 (Sal 118,26); Mc 12,10-11 (Sal 118,22-23); 12,36 (Sal 110,1); 14,18 (Sal 41,10); Lc 12,27 (Sal 6,9); 13,35 (Sal 118,26); 20,17 (Sal 118.22-23); 20.42-43; 22,69 (Sal 110,1); Jn 10,34 (Sal 82,6); 13,18 (Sal 41,10). Todav\u00eda hay un mayor n\u00famero de alusiones a los salmos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">f) En la vida personal: &#8220;al entrar en el mundo&#8221;, el autor de Hb 10,5-7 coloca en boca de Jes\u00fas el Sal 40,7-9. \u00c9l anuncia el nombre divino a los hermanos en la Asamblea (Heb 2,12; cf. Sal 22,23). En la cruz, usa los salmos para decir &#8220;Tengo sed&#8221; (Jn 19,28; cf. Sal 22,16; 69,22), para lamentar el abandono de Dios (Mt 27,46; Mc 15,34; cf. 22,2) y entregarse al Padre y dejar este mundo (Lc 23,46; cf. Sal 31,6) (GOURGUES, 1984, p. 80).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos \u00faltimos elementos confirman la presuposici\u00f3n precedente ya que muestran que la iglesia primitiva vio en su maestro a un amante de los salmos. Hizo uso de los salmos en la misi\u00f3n y la relaci\u00f3n con el Padre. Por lo tanto, el salterio debe significar algo para el creyente y la comunidad que rezan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.2 Los Salmos y la Iglesia em los textos del NT<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia hace, en varias ocasiones, citas directas del salterio para iluminar la vida o el ministerio de su Mes\u00edas y Se\u00f1or. Adem\u00e1s de los textos ya indicados, hay otra serie de textos como vemos en estos ejemplos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) en los Evangelios: Mt 4,6 (Sal 91,11-12); 21,9 (Sal 118, 25-26); 27,43 (Sal 22,9); Mc 15,24 (Sal 22,19). En Lucas, el Magnificat (Lc 1,46-55) est\u00e1 entretejido, entre otros textos, con Sal 89,11; 98,3; 103,17; 107,9; 111,9; Benedictus (Lc 1,67-79) usa las doxolog\u00edas de Sal 41,14; 72,18; 106,48; 111,9 y hay salmos que hablan de misericordia y alianza con los antepasados: Sal 105,8-9; 106.45a. Adem\u00e1s: Lc 3,22 (Sal 2,7); 4,10-11 (Sal 91,11-12); 19,38 (Sal 118,25-26); 23,34 (Sal 22,19); Jn 2,17 (Sal 69,10); 6,31 (Sal 78,24); 12,13 (Sal 118,25-26); 19,24 (Sal 22,19); 19,36 (Sal 34,21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) en Hechos: 1,20 (Sal 69,26; 109,8); 2,25-28 (Sal 16, 16-11); 2,34-35 (Sal 110,1); 4,11 (Sal 118,22); 4,25-26 (Sal 2,1-2); 13,33 (Sal 2,7); 13,35 (Sal 16,10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) en las ep\u00edstolas de Pablo: para decir que el ser humano es pecador &#8211; en Rom 3, 10-18 &#8211; el ap\u00f3stol hace uso de los Salmos 5,10; 14,1-3; 36,2; 107,7; 140,4. Pero Dios justifica: Rom 4,7-8 (Sal 32,1-2). Para otros ejemplos: 8,36 (Sal 44,23); 11,9-10 (Sal 69,23-24); 15,3 (Sal 69,10b); 15,9 (Sal 18,50); 15,11 (Sal 143,2); 1Cor 3,20 (Sal 94,11); 10,26 (Sal 24,1); 15.,5 (Sal 110,1); 2Cor 4,14 (Sal 116,10a); 9,9 (Sal 112,9); Gal 21,6 (Sal 143,2); Ef 1,22 (Sal 8,7); 4,8 (Sal 68,19); 4,26 (Sal 4,6 cf. LXX); 2Tim 4,14 (Sal 62,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) en la ep\u00edstola a los Hebreos: 1,5-13 para demostrar que Cristo es superior a los \u00e1ngeles, el autor recurre a los Sal 2, 7; 45,7-8; 97,7; 102,26-28; 104,4; 110,1. El hombre un poco menor que los \u00e1ngeles: 2, 6-8 (Sal 8,5-7); Jes\u00fas, el hermano: 2,12 (Sal 22,23); el tema del reposo se basa en Sal 95, 3,7-11 (Sal 95,7-11); 4,1.3.5 (Sal 95,11); 4,7 (95,7-8); el tema del sacerdocio de Cristo: 5, 5 (Sal 2, 7); 5,6.10; 6,20; 7,1.11.17.21 (Sal 110,4); el tema del sacrificio: 10, 5-7 (Sal 40, 7-9 cf. LXX); 10,9 (Sal 40,8); 10,12-13; 12,2 (Sal 110,1). En las recomendaciones finales (13,6), recurre al Sal 118,6.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) en las ep\u00edstolas cat\u00f3licas: Sant 5,11b (Sal 103, 8a); 1Pe 2,7 (Sal 118,22); 3,10-12 (Sal 14,13-17); 5,7 (Sal 55,23); 2Pe 3,8 (Sal 90,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">f) en el Apocalipsis: 1.5 (Sal 89,28); 2,23 (Sal 62,13); 2,26-27 (Sal 2,8-9); 9,20 (Sal 115,4; 135,15); 11,18b; 19,5 (Sal 115,13); 15,3 (Sal 92,6). Parece obvia la relevancia de los salmos en los escritos del Nuevo Testamento y, por lo tanto, de uso en la Iglesia naciente en la proclamaci\u00f3n y ense\u00f1anza de las Buenas Nuevas. Algunos elementos se destacan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) la preferencia de los autores del Nuevo Testamento por los Sal 2; 22; 110; 118, evocando el aspecto mesi\u00e1nico;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) el hecho de que los dos grandes ap\u00f3stoles de la Iglesia primitiva usasen los salmos para anunciar la resurrecci\u00f3n: Pedro recurre a los Sal 16, 1-11 y 110, 1 en Hechos 2, 25-28.34, y Pablo recurre a los Sal 2, 7 y 16,10 en Hch 13, 33-37. Hebreos usa el salmo para hablar tambi\u00e9n de la venida de Jes\u00fas al mundo (Heb 10, 7; 9; cf. Sal. 40, 8-9) y su sacerdocio (Heb 5, 6; 10, 6; 7, 11,17, 21; cf. 110,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) La Iglesia se re\u00fane para orar despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de Pedro en Hch 4, 23-30 y se basa en Sal 2, 1-2 (cf. Hch 4, 25b-26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) Pablo recomienda el uso de salmos en la vida cristiana: &#8220;&#8230; en acci\u00f3n de gracias a Dios, entonad en vuestros corazones salmos, himnos y c\u00e1nticos espirituales&#8221; (Col 3,16) y &#8220;Hablaos los unos a los otros con salmos e himnos y c\u00e1nticos espirituales, cantando y alabando al Se\u00f1or en vuestro coraz\u00f3n\u201d(Ef 5,19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este marco se puede concluir que los salmos ocuparon un lugar importante en la expresi\u00f3n de la fe de la iglesia primitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BONHOEFFER, D. <em>Pregare i salmi con Cristo<\/em>. Brescia: Queriniana, 1969.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GOURGUES, M. <em>Os Salmos e Jesus, Jesus e os Salmos<\/em> (CB 25). S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LORENZIN, T. <em>I Salmi <\/em>(PT 20)<em>.<\/em> Milano: Paoline, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TEHILIM Ner Yossef.<em> O Livro dos Salmos comentado. <\/em>Trad. A. Wasserman e C. Szwertszarf. S\u00e3o Paulo: Maayanot, 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TORQUATO, R. P. <em>Malkut Adonai<\/em>. Uma leitura do Sl 145 no horizonte da Tor\u00e1 dav\u00eddica. Roma: Edizioni Carmelitane, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VAZ, A. Os Salmos: A vida feita ora\u00e7\u00e3o. Para uma recita\u00e7\u00e3o vital crist\u00e3 dos salmos. In: VV.AA. <em>Ora\u00e7\u00e3o, encontro de comunh\u00e3o<\/em>. I Semana de Espiritualidade. Oiras: Edi\u00e7\u00f5es Carmelo, 1985. p.37-77.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VON RAD, G. <em>Teologia do Antigo Testamento I.<\/em> S\u00e3o Paulo: Aste, 1973.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ZENGER, E. O livro dos salmos. In: VV.AA. <em>Introdu\u00e7\u00e3o ao Antigo Testamento <\/em>(BL 36). S\u00e3o Paulo: Loyola, 2003, 306-323.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Literatura recomendada<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALONSO SCH\u00d6KEL, L.; CARNITI, C. <em>Salmos I<\/em> (Sl 1-72). S\u00e3o Paulo: Paulus, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>Salmos II<\/em> (Sl 72-150). S\u00e3o Paulo: Paulus, 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ASENSIO, V. M. <em>Livros sapienciais e outros escritos<\/em> (IEB 5). S\u00e3o Paulo: Ave Maria, 1997. p.253-394.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BALLARINI, T.; REALI, V. <em>A po\u00e9tica hebraica e os salmos<\/em>. Petr\u00f3polis: Vozes, 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BARROS SOUZA, M. de. <em>Seu louvor em nossos l\u00e1bios<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>E a vida vira ora\u00e7\u00e3o<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. Amor que une vida e ora\u00e7\u00e3o \u2013 Os salmos b\u00edblicos e a liturgia. <em>RIBLA<\/em> n.45, p.155-169, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FERNANDES, L. A.; GRENZER, M. <em>Dan\u00e7a, \u00f3 terra!<\/em> Interpretando Salmos. S\u00e3o Paulo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paulinas, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GIRARD, M. <em>Como ler o livro dos Salmos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GONZ\u00c1LEZ, A. <em>El<\/em> <em>Libro de los Salmos<\/em>. Introducci\u00f3n, versi\u00f3n y comentario. Barcelona:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Herder, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KRAUS, H.-J. <em>Teologia<\/em> <em>de los Salmos<\/em>. Salamanca: S\u00edgueme, 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAILHIOT, G.-D. <em>Os salmos<\/em>. Rezar com as palavras de Deus. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MESTERS, C. <em>O Rio dos Salmos das Nascentes ao Mar<\/em>. Belo Horizonte: CEBI, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. Jesus e os Salmos \u2013 A ora\u00e7\u00e3o dos Salmos na vida de Jesus. <em>RIBLA<\/em> n.45, p.142-154, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______; OROFINO, F.; WEILER, L. <em>Rezar os salmos hoje:<\/em> a lei orante do povo de Deus. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2017.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MURPHY, R. E. <em>J\u00f3 e Salmos. <\/em>Encontro e confronto com Deus (PCB \u2013 AT). S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1985. p.7-72.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROSE, M. Salmos. In: R\u00d6MER, T. et al. (orgs.) <em>Antigo Testamento.<\/em> Hist\u00f3ria, escritura e teologia. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2010. p.581-600.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCHILLING, O. Os Salmos, Louvor de Israel a Deus. In: SCHREINER, J. (ed) <em>Palavra e Mensagem.<\/em> Introdu\u00e7\u00e3o teol\u00f3gica e cr\u00edtica aos problemas do AT (NCB 8). S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1978. p.382-406.<\/p>\n<p>SCHMIDT, W. H. <em>Introdu\u00e7\u00e3o ao Antigo Testamento.<\/em> S\u00e3o Leopoldo: Sinodal, 1994. p.284-294.<\/p>\n<p>SILVA, C. M. D.; L\u00d3, R. C. <em>Caminho n\u00e3o muito suave<\/em>. Cartilha de literatura sapiencial<\/p>\n<p>b\u00edblica. Campinas: Al\u00ednea, 2012. p.105-137.<\/p>\n<p>STADELMANN, L. I. J. <em>Os Salmos<\/em>. Estrutura, conte\u00fado e mensagem. Petr\u00f3polis: Vozes,<\/p>\n<p>1983.<\/p>\n<p>______. <em>Os Salmos<\/em>. Coment\u00e1rio e ora\u00e7\u00e3o. Petr\u00f3polis: Vozes, 2000.<\/p>\n<p>VV.AA. <em>Os Salmos e os outros escritos.<\/em> S\u00e3o Paulo: Paulus, 1996.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 El salmo 1.1 El t\u00e9rmino 1.2 La actitud 1.3 Los g\u00e9neros literarios 1.3.1 La variedad de g\u00e9neros. 1.3.2 La teolog\u00eda de los g\u00e9neros. 1.4 Los salmos imprecatorios o &#8220;violentos&#8221; 1.5 La alabanza y sus implicaciones 2 El libro de los Salmos o salterio 2.1 El t\u00e9rmino 2.2 La formaci\u00f3n del libro. 2.3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[91],"tags":[],"class_list":["post-1822","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-biblica-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1822","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1822"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1822\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1929,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1822\/revisions\/1929"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}