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{"id":1780,"date":"2019-12-24T17:17:16","date_gmt":"2019-12-24T19:17:16","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1780"},"modified":"2020-02-05T22:54:16","modified_gmt":"2020-02-06T00:54:16","slug":"cartas-paulinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1780","title":{"rendered":"Cartas Paulinas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 El ap\u00f3stol Pablo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>1.1 Pablo en los Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>1.2 Pablo en las cartas paulinas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 El epistolario paulino<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.1 Las cartas aut\u00e9nticas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>2.2 Las cartas discutidas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 La teolog\u00eda paulina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>3.1 El poder de Dios para la salvaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>3.2 Seres humanos nuevos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>3.3 El cuerpo de la Iglesia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Interpretaci\u00f3n de las cartas paulinas en Am\u00e9rica Latina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 El ap\u00f3stol Pablo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1ndo y d\u00f3nde naci\u00f3 Pablo? \u00bfEn qu\u00e9 momento se hizo seguidor de Cristo? La cronolog\u00eda de la vida de Pablo tiene dos fuentes: los Hechos de los Ap\u00f3stoles y sus propios escritos. Estas dos fuentes no coinciden siempre entre s\u00ed. La descripci\u00f3n de los Hechos se le atribuye a Lucas y corresponde a la perspectiva evangelizadora de toda su obra. Pablo, por su parte, no nos ofrece una autobiograf\u00eda completa, sino eventos aislados a partir de los cuales se pueden reconstruir algunas partes de su vida. Hay dos tipos de cronolog\u00eda, las relativas y la absoluta. Las relativas se entienden como \u201crelativa a Lucas\u201d y \u201crelativa a las cartas de Pablo\u201d. Seg\u00fan esta aproximaci\u00f3n cada obra literaria refleja una \u201chistoria\u201d diferente del ap\u00f3stol. La cronolog\u00eda absoluta busca hacer coincidir dentro de un solo cuadro hist\u00f3rico los datos de los Hechos, de las cartas y algunos acontecimientos extrab\u00edblicos que podr\u00edan coincidir con los mencionados en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.1 Pablo en los Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo es el protagonista de la segunda parte de los Hechos de los Ap\u00f3stoles; su caracterizaci\u00f3n corresponde al proyecto narrativo y misionero de la obra lucana: \u201cpara que ustedes sean mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea, en Samar\u00eda, hasta los confines de la tierra\u201d (Hch 1,8; cf. Is 41,9). Lucas narra tres viajes misioneros del ap\u00f3stol y tres veces el encuentro del ap\u00f3stol con Jes\u00fas resucitado en la v\u00eda hacia Damasco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los viajes de Pablo descritos en la segunda parte del libro describen un ap\u00f3stol que se prodiga llevando el Evangelio de Jesucristo a las fronteras de la di\u00e1spora jud\u00eda. El recorrido del primer viaje lleva a Pablo y a Bernab\u00e9, por encargo de la iglesia de Antioquia, hasta Licaonia, Listra y Derbe (14,1-6), centro sur de la Turqu\u00eda actual. Su predicaci\u00f3n tiene lugar inicialmente en la sinagoga jud\u00eda (14,1) y tiene como consecuencia el rechazo e incluso la lapidaci\u00f3n (14,19). Ante el rechazo de los jud\u00edos se dirigen a los gentiles (13,46). El recorrido del segundo viaje lleva a Pablo, a Silas y en parte a Timoteo, hasta la Galacia antigua, un poco m\u00e1s al norte del primer viaje. Las dificultades (16,6-10) los empujan a ir hacia Macedonia, pasando por Neapolis y Filipos, centros urbanos romanos. Esta transici\u00f3n se\u00f1ala un momento crucial en el proyecto misionero lucano: la evangelizaci\u00f3n de Europa. El recorrido del tercer viaje lleva a Pablo desde Antioqu\u00eda hasta Corinto, pasando por la mayor\u00eda de las iglesias fundadas en el Asia Menor y costas de la Tesalia, y de regreso hacia Jerusal\u00e9n. El anuncio evang\u00e9lico a lo largo de estos viajes se realiza generalmente en la sinagoga jud\u00eda; Lucas reitera, adem\u00e1s, los obst\u00e1culos de la primera predicaci\u00f3n, la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo y el ejemplo de Pablo como primer testimonio personal de identificaci\u00f3n con el destino de Jes\u00fas. Se discute mucho las fechas de estos viajes. Si se tiene en cuenta la menci\u00f3n de Gali\u00f3n (18,12-17) y su tiempo como proc\u00f3nsul en Acaya, se pueden conjeturar los siguientes plazos: primer viaje entre los a\u00f1os 47-48 d.C., segundo entre 49-52 d.C. y tercero entre 53-57 d.C. Se discute igualmente si el cuarto viaje o de la cautividad se puede considerar un viaje apost\u00f3lico. Es muy posible que estos viajes correspondan m\u00e1s a un \u201cesquema teol\u00f3gico\u201d de difusi\u00f3n del testimonio sobre Jes\u00fas resucitado, partiendo desde Antioqu\u00eda y Jerusal\u00e9n, pasando por Roma y desde all\u00ed hasta los confines de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los relatos de conversi\u00f3n de Pablo constituyen un tr\u00edptico. Cada escena propone una imagen diferente del ap\u00f3stol, con un objetivo espec\u00edfico. El primero se narra en tercera persona, el segundo como un testimonio personal y el tercero como una defensa ante el tribunal de Agripa. En Hch 9,1-19 Lucas describe un encuentro entre Pablo y Jes\u00fas resucitado. Este relato concluye con el bautismo de Pablo por manos de Anan\u00edas. En Hch 22,1-21 Pablo mismo describe lo sucedido en el camino hacia Damasco como un testimonio personal. En este caso el \u201cDios de nuestros Padres\u201d lo constituye en testigo privilegiado de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Este relato concluye con una visi\u00f3n en el templo de Jerusal\u00e9n (vv. 17-21) en la cual se confirma su misi\u00f3n como testigo. En Hch 26,12-23 Pablo se defiende de las acusaciones de algunos jud\u00edos ante el tribunal de Agripa. Aunque esta defensa se realiza ante un tribunal romano, Pablo esgrime argumentos caracter\u00edsticos de los profetas. Su defensa consiste en reafirmar su vocaci\u00f3n prof\u00e9tica. El objetivo de estas tres narraciones diferentes consiste en mostrar de forma gradual c\u00f3mo Pablo fue tomando conciencia de su vocaci\u00f3n a ser testigo de Jes\u00fas resucitado. Entre los cap\u00edtulos 9,22 y 26 se describen sus actividades misioneras y, lo m\u00e1s importante, las persecuciones y los rechazos de los cuales fue objeto. La imagen de Pablo que nos da Lucas es la de un ap\u00f3stol misionero, testigo personal de la persecuci\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, porque \u00e9l mismo lo ha experimentado as\u00ed durante su itinerario apost\u00f3lico y espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.2 Pablo en las cartas paulinas<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo se describe Pablo a s\u00ed mismo en sus cartas? \u00bfC\u00f3mo un siervo in\u00fatil semejante al descrito en el Evangelio (Lc 17,10)? \u00bfC\u00f3mo un ap\u00f3stol y evangelizador? Pablo habla de s\u00ed mismo en los siguientes pasajes: Gal 1,15\u00ad\u20132,14; Flp 3,5-6; 1Cor 7,7. Su testimonio escrito demuestra que fue un hombre de fe enraizado en dos culturas, la del juda\u00edsmo de la di\u00e1spora y la grecorromana del Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Flp 3,5-6 Pablo pareciera definirse a s\u00ed mismo como uno que subvierte el orden establecido. El \u201cvivir en Cristo\u201d determina un antes y un despu\u00e9s; todo lo anterior se juzga una p\u00e9rdida si se compara con el valor de conocerlo. Entre algunos jud\u00edos la fidelidad a la ley de Mois\u00e9s ten\u00eda una importancia sin igual; un m\u00e9rito que Pablo pone en tela de juicio despu\u00e9s de su encuentro con el Se\u00f1or. En el \u00e1mbito grecorromano el prestigio o el poder gloriarse eran imprescindibles. Los motivos m\u00e1s significativos eran el linaje, la educaci\u00f3n, los \u00e9xitos alcanzados. Pablo relativiza su linaje, su formaci\u00f3n farisea y su celo como perseguidor, mostrando con su ejemplo que la fe en Cristo constituye un motivo incomparable de orgullo e introduce as\u00ed un nuevo modo de estar en el mundo. En Rm 1,1 Pablo se presenta a s\u00ed mismo como esclavo \u2013 de Cristo Jes\u00fas \u2013 y en 1Cor 9,19 como un hombre libre que se ha hecho esclavo. \u00c9l renuncia voluntariamente a sus derechos para dar ejemplo de c\u00f3mo se debe instruir a una asamblea. Esta comprensi\u00f3n de su ministerio, como servidor humilde del mensaje de Cristo, y de su trabajo evangelizador, como servicio a una comunidad, modifica los par\u00e1metros del discipulado grecorromano, cuyo objetivo era superar al maestro. El hecho de ser \u201cseparado\u201d para la difusi\u00f3n del evangelio (Rm 1,1) sigue, adem\u00e1s, el modelo de consagraci\u00f3n de Israel caracter\u00edstico de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica en el AT (cfr. Ez 45,1.4; 48,9.20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Gal 1,15\u20132,14 Pablo describe su transformaci\u00f3n de perseguidor de la Iglesia a evangelizador de los gentiles. \u00c9l justifica su ministerio y su ser ap\u00f3stol por una llamada divina, sin intervenci\u00f3n humana. Despu\u00e9s de haber tenido esta experiencia del Se\u00f1or, \u00e9l menciona un intervalo de tres a\u00f1os (1,18), antes de una visita breve a Jerusal\u00e9n y despu\u00e9s otro intervalo de catorce a\u00f1os hasta una nueva visita a Jerusal\u00e9n (2,1), identificada con el Concilio de Jerusal\u00e9n. Estos diecisiete a\u00f1os no son f\u00e1ciles de explicar, si se adjudica valor hist\u00f3rico a los itinerarios propuestos en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Para compaginar estos a\u00f1os con los transcurridos antes del primer viaje misionero se tendr\u00eda que forzar un poco el c\u00f3mputo de los a\u00f1os. A pesar de las dificultades se\u00f1aladas para establecer una cronolog\u00eda absoluta, las dos fuentes principales, la carta a los G\u00e1latas (2,1-10) y los Hechos de los Ap\u00f3stoles (15,2-29), coinciden en mencionar el encuentro de Pablo y Bernab\u00e9 con los Ap\u00f3stoles, pilares de Jerusal\u00e9n, as\u00ed como los acuerdos all\u00ed establecidos: no imponer la circuncisi\u00f3n a los cristianos de origen pagano \u2013 no jud\u00edo \u2013 y cuidar especialmente de los pobres. Si se tienen en cuenta, adem\u00e1s, algunas fuentes hist\u00f3ricas extrab\u00edblicas (Suetonio y T\u00e1cito) y el c\u00e1lculo retroactivo de los a\u00f1os pasados por Pablo en Corinto seg\u00fan Hch 18,11-22, antes de comparecer ante el proc\u00f3nsul L. Junio Gali\u00f3n Eneo en Acaya (aprox. 52 d.C.), se podr\u00eda datar su participaci\u00f3n en el Concilio de Jerusal\u00e9n alrededor de los a\u00f1os 49-50 d.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 El epistolario paulino<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cartas paulinas se pueden agrupar de muchas maneras: protopaulinas, deuteropaulinas, tritopaulinas. Algunos distinguen, adem\u00e1s, sus cartas de la cautividad y las pastorales, es decir, aquellas que mencionan sus cadenas (Filipenses, Filem\u00f3n, Efesios y Colosenses) y aquellas que se dirigen a ministros de la Iglesia (Timoteo y Tito). Por razones de claridad y brevedad se expondr\u00e1n en dos grandes grupos: aquellas cuya autenticidad es pr\u00e1cticamente un\u00e1nime y aquellas discutidas o atribuidas a la escuela paulina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1 Las cartas aut\u00e9nticas<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.1 Romanos<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta a los Romanos fue escrita hacia finales del 57 d.C. o comienzos del 58 d.C., desde Acaya (Macedonia) o desde Corinto. Se considera la \u201csuma teol\u00f3gica\u201d del ap\u00f3stol. En ella se explica el c\u00f3mo y por qu\u00e9 Dios transforma a los seres humanos por medio de la fe en Cristo. De acuerdo con las promesas hechas a Israel, Dios capacita a los creyentes para obrar con justicia y rectitud. La justicia por la fe en Cristo est\u00e1 al alcance tanto de jud\u00edos como de no jud\u00edos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.2 Primera Corintios<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera carta a los Corintios fue escrita entre los a\u00f1os 54-56 d.C., durante el \u201ctercer viaje misionero\u201d (cf. Hch 18,18-28) y posiblemente desde \u00c9feso. En esta carta Pablo cuestiona duramente la comunidad por las divisiones que la aquejan. Discordias por el tipo de bautismo recibido o por los carismas que abundaban en la comunidad indican que los destinatarios eran ne\u00f3fitos o todav\u00eda inmaduros en la fe. A todos ellos el Ap\u00f3stol los instruye en la verdadera sabidur\u00eda del Evangelio de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.3 Segunda Corintios<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda carta a los Corintios fue escrita posiblemente hacia mediados del a\u00f1o 57 d.C. desde Macedonia, despu\u00e9s del reencuentro entre Pablo y Tito (2Cor 7,6-7) y antes de viajar de nuevo hacia Jerusal\u00e9n (cf. Hch 19,21-22). Los temas de la consolaci\u00f3n y de la reconciliaci\u00f3n aparecen como los hilos conductores de gran parte de la carta. En las secciones 8\u20139 Pablo promueve una colecta para la comunidad de Jerusal\u00e9n y en 10\u201313 se defiende anunciando cu\u00e1l es su \u00fanico motivo de orgullo: predicar a Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.4 G\u00e1latas<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta a los G\u00e1latas fue escrita en alg\u00fan momento entre los a\u00f1os 55-57 d.C., desde Corinto o desde \u00c9feso, despu\u00e9s del \u201cConcilio de Jerusal\u00e9n\u201d, pero antes de la carta a los Romanos. En esta carta Pablo reprocha la incoherencia e insensatez de los miembros de la comunidad que quieren ceder a las presiones de un grupo de agitadores judaizantes. El Ap\u00f3stol les recuerda que en cuanto disc\u00edpulos de Cristo han sido llamados a la libertad. La libertad verdadera se reconoce porque capacita para amar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.5 Filipenses<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta a los Filipenses se atribuye a un Pablo \u201canciano\u201d y prisionero. La menci\u00f3n de \u201cmis cadenas\u201d (1,7.14.17) indica que el Ap\u00f3stol escribi\u00f3 esta carta desde Roma aproximadamente entre los a\u00f1os 60-62 d.C. En ella Pablo propone dos ejemplos a seguir, el de Cristo que se humilla y el de Pablo mismo que se despoja de sus antiguos privilegios. La invitaci\u00f3n a la alegr\u00eda completa este compendio de la vida cristiana que sintoniza al creyente con los mismos sentimientos de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.6 Primera Tesalonicenses<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera carta a los Tesalonicenses se considera el escrito m\u00e1s antiguo del epistolario paulino y de todo el NT; pudo haber sido escrita alrededor de los a\u00f1os 50-51 d.C. En ella Pablo intenta dar respuesta al temor de quienes esperaban la venida del Se\u00f1or como un suceso inminente: si aquellos que murieron antes de esta venida participar\u00e1n del \u201cd\u00eda del Se\u00f1or\u201d. El Ap\u00f3stol confirma a los creyentes record\u00e1ndoles que no sabemos ni el d\u00eda ni la hora y los exhorta a la sobriedad en el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.1.7 Filem\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se discute si esta carta fue escrita en los a\u00f1os 56-57 d.C., desde \u00c9feso (cf. Aristarco en Flm 34 y Hch 19,29) o alrededor del a\u00f1o 60 desde Roma. El Ap\u00f3stol solicita a Filem\u00f3n que reciba al esclavo On\u00e9simo como si se tratara del mismo Pablo. Se trata de una peque\u00f1a obra maestra de persuasi\u00f3n en la cual Pablo busca formar la conciencia del cristiano, para que se comporte de acuerdo con el amor y la fe en Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2 Las cartas discutidas<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2.1 Efesios<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta a los Efesios fue escrita entre los a\u00f1os 60-90 d.C., en alg\u00fan lugar de Asia Menor, alrededor de una \u201cescuela paulina\u201d que preserv\u00f3 el pensamiento y el estilo del Ap\u00f3stol. En ella se menciona la condici\u00f3n de Pablo \u201cprisionero\u201d (4,1), \u201cembajador entre cadenas\u201d (6,20). El coraz\u00f3n de la carta es el misterio de Cristo, el cual se define como la unidad indisoluble entre la cabeza, que es Cristo, y su cuerpo, que es la Iglesia. La carta promueve, adem\u00e1s, la coherencia moral con el conocimiento de este misterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2.2 Colosenses<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta a los Colosenses fue escrita entre los a\u00f1os 60-90 d.C., en alg\u00fan lugar de Asia Menor, quiz\u00e1 un poco antes de la carta a los Efesios. Se atribuye a una \u201cescuela paulina\u201d que conserv\u00f3 el estilo y la ense\u00f1anza del Ap\u00f3stol. Esta carta comparte muchas caracter\u00edsticas con la carta a los Efesios, pero a diferencia de \u00e9sta no subraya tanto el papel de la Iglesia cuanto el de Cristo. Es posible que haya sido la respuesta a algunas ideas err\u00f3neas que proliferaron en las comunidades de Colosas y Laodicea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2.3 Segunda Tesalonicenses<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda carta a los Tesalonicenses fue escrita entre los a\u00f1os 80-90 d.C., en alg\u00fan lugar de Asia Menor en el seno de una \u201ccomunidad paulina\u201d. Esta carta fue elaborada sobre el molde de la primera y trata aparentemente la misma cuesti\u00f3n: la venida del Se\u00f1or y el final de los tiempos. Sin embargo, a diferencia de la primera, enfatiza la prevenci\u00f3n de los enga\u00f1os del maligno y de cualquier otra forma de maldad. Se discute mucho si su contenido apocal\u00edptico es paulino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2.4 Primera Timoteo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera carta a Timoteo fue escrita hacia finales del Siglo I d.C., en alg\u00fan lugar de Asia Menor. Pablo asoci\u00f3 a Timoteo a su labor apost\u00f3lica, seg\u00fan el testimonio de Hch 16,1-3; 18,5; 2Cor 1,19. La carta refleja una comunidad en transici\u00f3n de la misi\u00f3n a la institucionalizaci\u00f3n. En ella se caracteriza la conducta intachable de los ministros (obispos, di\u00e1conos, presb\u00edteros) y del resto de la comunidad. La fe se entiende como un combate que involucra el amor, la paciencia y la bondad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2.5 Segunda Timoteo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda carta a Timoteo fue escrita hacia finales del Siglo I d.C., en alg\u00fan lugar de Asia Menor. Esta carta se considera el testamento y la despedida del Ap\u00f3stol al final de su vida: \u201che peleado una buena pelea, he terminado la carrera, he mantenido la fe\u201d (4,7). En ella se exhorta a la fidelidad, firmeza y fortaleza ante las adversidades. Tambi\u00e9n se prev\u00e9 la persecuci\u00f3n para todos aquellos que quieran llevar una vida aut\u00e9ntica en Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2.6 Tito<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta a Tito fue escrita hacia finales del Siglo I d.C. Tito aparece como compa\u00f1ero apost\u00f3lico de Pablo en algunas de sus cartas (2Cor 2,13; Gal 2,1-3), en el contexto de la misi\u00f3n a Macedonia (2Cor 7,6.13) y de la colecta para los pobres de Jerusal\u00e9n (2Cor 8,6.16). Por esta raz\u00f3n la escritura de la carta se ubica entre las iglesias de Macedonia o Acaya. La carta ofrece un resumen de la redenci\u00f3n y del bautismo cristianos; redenci\u00f3n entendida como purificaci\u00f3n y bautismo como renovaci\u00f3n en el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>2.2.7 Hebreos<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor de la Primera Ep\u00edstola de Clemente (a finales del Siglo I o comienzos del siglo II d.C.) se refiere ya a esta carta como parte del NT; su fecha de composici\u00f3n, sin embargo, es incierta (entre el 65 y 90 d.C.). La autor\u00eda paulina de la carta se acept\u00f3 en las iglesias de Oriente, pero se puso en duda en las de Occidente; ella no se incluye, por ejemplo, en el Canon de Muratori (Siglo II d.C. aprox.). Su contenido se parece mucho al de una homil\u00eda antigua elaborada a partir de textos del AT con el fin de demostrar el primado del sacerdocio de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 La teolog\u00eda paulina<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>3.1 El poder de Dios para la salvaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo describe en sus cartas la acci\u00f3n de Dios a favor de los hombres por medio de ciertas nociones conocidas en el AT. Dios, por ejemplo, justifica, salva, perdona, exp\u00eda los pecados de la humanidad. A estas nociones el Ap\u00f3stol a\u00f1ade otras m\u00e1s propias del mundo grecorromano. Dios reconcilia, concede la paz, une los \u00e1nimos. La teolog\u00eda de Pablo, sin embargo, no se diferencia sustancialmente de su cristolog\u00eda, porque todas las acciones de Dios se realizan <em>por medio<\/em> de Jesucristo. Todos los seres humanos, adem\u00e1s, independientemente de su raza y origen, ya sean jud\u00edos o no jud\u00edos, acceden a estos beneficios divinos <em>por medio<\/em> de la fe en Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la carta a los Romanos y a los G\u00e1latas Pablo realiza un esfuerzo enorme por demostrar con la ayuda de las mismas Escrituras del AT que las promesas de Dios a Israel preve\u00edan tambi\u00e9n la inclusi\u00f3n de los no-jud\u00edos. Para ello el Ap\u00f3stol tiene que explicar su comprensi\u00f3n personal, o reinterpretaci\u00f3n, de la alianza entre Dios e Israel y de la ley de Mois\u00e9s. La alianza establecida entre Dios y Abraham inclu\u00eda la tierra y la descendencia para todo Israel. El sello de tal alianza por parte de los israelitas consist\u00eda en la circuncisi\u00f3n de los varones. Pablo demuestra que antes de la alianza y de la prescripci\u00f3n de la circuncisi\u00f3n, Dios hizo una <em>promesa<\/em> incondicional a Abraham, en la cual Abraham crey\u00f3 antes de hacerse israelita o jud\u00edo. La precedencia de la promesa (para todos los creyentes) con relaci\u00f3n a la alianza (circunscrita a los circuncisos) es as\u00ed un punto de fuerza de la teolog\u00eda paulina. La consecuencia inmediata de esta comprensi\u00f3n del modo de actuar de Dios es la derogaci\u00f3n de la validez de la ley de Mois\u00e9s para quienes creen en Cristo. Si Cristo es el \u00fanico intermediario entre Dios y los hombres, la ley no puede ocupar este lugar. Pablo aclara que la ley de Mois\u00e9s es santa, justa y buena (Rm 7,12) y que fue la pedagoga de la humanidad para ense\u00f1arle el Cristo (Gal 3,24). Ahora, en Cristo, todos los preceptos de la ley se sintetizan en el mandamiento del amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poder del Evangelio de Cristo tiene repercusiones c\u00f3smicas. Pablo describe la actividad de Dios a favor de la humanidad como capacitaci\u00f3n para que ellos lleguen a ser hijos de Dios en plenitud. Para lograr este objetivo, Dios, por medio de Cristo, traslada a quienes est\u00e1n bajo el dominio del pecado y los reubica bajo el dominio de la gracia. Esto significa que, en Cristo, Dios derrota al poder del pecado, su antiguo adversario. En las cartas discutidas, especialmente en Efesios y Colosenses, la acci\u00f3n de Dios y la mediaci\u00f3n de Cristo tienen tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n c\u00f3smica. Esta dimensi\u00f3n ya se sugiere en Rm 8,38-39 cuando se afirma que nada, ni siquiera el poder del pecado, nos puede separar del amor de Dios. En Efesios y Colosenses la soberan\u00eda de Cristo, y con ella la del Dios bueno, alcanza a todas sus criaturas, tanto las que est\u00e1n sobre la tierra como en los cielos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>3.2 Seres humanos nuevos<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo explica la vida en Cristo mediante contrastes temporales, oposiciones l\u00f3gicas y paradojas humanas. Antes de la venida de Cristo \u00e9ramos esclavos del poder del pecado, ahora, en Cristo, somos \u201cesclavos\u201d de la justicia (Rm 6,18). Antes, bajo el r\u00e9gimen de la ley est\u00e1bamos expuestos a los caprichos del ego\u00edsmo humano (la carne), ahora en Cristo, hemos muerto a tales caprichos y podemos vivir seg\u00fan el Esp\u00edritu. Pablo subraya el cambio entre el antes y el despu\u00e9s de los creyentes con la ayuda de la imagen del bautismo (inmersi\u00f3n). \u00bfQu\u00e9 sucede en los creyentes que pasan de estar bajo la ley, expuestos al pecado, a estar bajo la gracia? La respuesta del Ap\u00f3stol es contundente: sucede una muerte. El creyente se sumerge en la muerte de Cristo, es con-sepultado, se hace uno con la sepultura de Cristo, y se une as\u00ed a su muerte (Rm 6,3-5). A esta identificaci\u00f3n con su muerte no corresponde una identificaci\u00f3n igual con la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or: \u00e9sta se pospone para el futuro; seremos resucitados, as\u00ed como seremos salvados. La reflexi\u00f3n del Ap\u00f3stol se concentra, de hecho, en las consecuencias morales de esta inmersi\u00f3n en el presente: ahora caminamos en novedad de vida (Rm 6,4). La participaci\u00f3n en esta muerte separa al creyente del poder del pecado, de manera que pueda poner sus cualidades al servicio de la justicia (Rm 6,12-14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1 Cor 11,23-26 Pablo relata uno de los testimonios m\u00e1s antiguos de la \u00daltima Cena del Se\u00f1or y la explica como misterio de unidad y comuni\u00f3n con la misma entrega de Jes\u00fas en la cruz. Pablo tambi\u00e9n describe esta unidad \u00edntima del creyente con Cristo por medio de las virtudes fe, esperanza y caridad. La fe en Cristo se traduce en la esperanza de la resurrecci\u00f3n con \u00e9l; estas virtudes se materializan, a su vez, en manifestaciones de amor para con los dem\u00e1s, sean miembros de la comunidad o no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las cartas discutidas la descripci\u00f3n de la identificaci\u00f3n con el creyente cambia ligeramente. En ellas se conserva el esquema temporal para esclarecer los efectos de la muerte y resurrecci\u00f3n. Sin embargo, a diferencia de las cartas aut\u00e9nticas en las cuales se acent\u00faa el \u201cya pero todav\u00eda no\u201d (ya fuimos justificados, pero todav\u00eda no salvados), en las cartas discutidas se insiste en la uni\u00f3n presente con Cristo: \u201cpor gracia ustedes ya han sido salvados\u201d (Ef 2,5). No s\u00f3lo salvados, sino glorificados con Cristo, sentados a la derecha de Dios Padre (Ef 2,6). \u00bfQuiere decir esto que no falta nada en el camino hacia la salvaci\u00f3n? Para que el creyente llegue a ser perfecto, es decir, adulto o maduro en Cristo hace falta que conozca su misterio y crezca arm\u00f3nicamente hasta identificarse con \u00e9l mismo (Ef 4,13-16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>3.3 El cuerpo de la Iglesia<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo define a la Iglesia como comuni\u00f3n en el Esp\u00edritu. \u00c9l subraya curiosamente la diferencia de sus miembros. Mediante la comparaci\u00f3n con el cuerpo humano (1Cor 12,14-26) el Ap\u00f3stol muestra que cada miembro es diferente por naturaleza y por funci\u00f3n. Esta comparaci\u00f3n le permite exhortar a sus oyentes a proteger con cuidado a los miembros m\u00e1s d\u00e9biles (1 Cor 12,22-24). Durante su experiencia misionera y apost\u00f3lica Pablo tuvo que enfrentar muchas divisiones comunitarias; algunas por motivos religiosos e incluso espirituales, como la proliferaci\u00f3n de carismas; otras de tipo moral, como esc\u00e1ndalos (1Cor 6,12-20; 7,1-2); otras de tipo \u00e9tnico, como discriminaciones entre judeocristianos y cristianos de origen pagano, entre ricos y pobres. En todos estos casos el Ap\u00f3stol busca ir a la ra\u00edz de la vida cristiana, evitando dar a menudo directrices particulares. El v\u00ednculo de la caridad est\u00e1 por encima de cualquier divisi\u00f3n. La presencia del Esp\u00edritu Santo en la comunidad garantiza, adem\u00e1s, que su unidad sea corporativa y org\u00e1nica, m\u00e1s que mera uniformidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las cartas discutidas la comprensi\u00f3n de la Iglesia gana en densidad. En ellas la Iglesia no se identifica en primer lugar con las comunidades locales sino con el cuerpo de Cristo, con su cuerpo m\u00edstico. Si Cristo resucitado es la cabeza, la Iglesia es su cuerpo glorificado. La Iglesia es as\u00ed el misterio de unidad entre esta cabeza y este cuerpo. Estas cartas ahondan en los m\u00faltiples ministerios que se insin\u00faan ya en la segunda generaci\u00f3n apost\u00f3lica: ap\u00f3stoles, profetas, evangelizadores, pastores, maestros (Ef 4,11). En las cartas pastorales (Primera y Segunda a Timoteo, Tito) se describe cierta organizaci\u00f3n institucional de las comunidades cristianas, como tambi\u00e9n la caracterizaci\u00f3n de ciertos ministerios instituidos: obispos (1Tim 3,1-7; Tit 1,7-9) di\u00e1conos (1Tim 3,8-13), presb\u00edteros (1Tim 4,17-22; Tit 1,5-6). Al Ap\u00f3stol se le atribuye, por ejemplo, el nombramiento de los responsables de la comunidad (2Tim 1,6-8). Se trata de una Iglesia que crece y se organiza para difundir el Evangelio y promover la caridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Interpretaci\u00f3n de las cartas paulinas en Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La interpretaci\u00f3n de las cartas paulinas en Am\u00e9rica Latina (AL) se ha caracterizado por su tenor pastoral. La lectura popular de la Biblia ha descubierto tanto en las narraciones de los viajes misioneros de los Hechos como en la descripci\u00f3n de algunas cartas un modelo de construcci\u00f3n de peque\u00f1as comunidades. Siguiendo este modelo se descubre la palabra de Dios que se abre camino en el continente americano (Mesters). La invitaci\u00f3n paulina a vivir la libertad con la que Cristo nos hizo libres constituye un desaf\u00edo para las iglesias de todos los tiempos. Un reto que incluye, adem\u00e1s, la afirmaci\u00f3n de la igualdad de la mujer en todos los niveles de la sociedad y de la Iglesia (Tamez). El contexto del libro del \u00c9xodo y de Mois\u00e9s como l\u00edder de Israel ha sido igualmente inspirador para leer los textos paulinos en AL (Inostroza). Las cartas paulinas han servido, en fin, como fuente de reflexi\u00f3n para los procesos de reconciliaci\u00f3n que tienen lugar en AL (Granados).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0<em>Juan Manuel Granados Rojas SJ, Pontificio Instituto B\u00edblico \u2013 original castellano.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aletti, J-N. \u201cRomanos\u201d. En: W. Farmer et\u00a0 al. (e.d). <em>Comentario B\u00edblico Internacional<\/em>. Estella: Verbo Divino, 1999, p. 1416-1458.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aletti, J-N. <em>Eclesiolog\u00eda de las cartas de San Pablo<\/em>. Estella: Verbo Divino, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Becker, J. \u201cCuestiones cronol\u00f3gicas sobre la vida de Pablo\u201d. En: <em>Pablo, el ap\u00f3stol de los paganos<\/em>. Salamanca: S\u00edgueme, 1996, 31\u201349.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brown, R. <em>Introducci\u00f3n al Nuevo Testamento<\/em>. Biblioteca de Ciencias B\u00edblicas y Orientales. Madrid: Trotta, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span lang=\"ES-US\">C\u00f3rdova Gonz\u00e1lez<\/span><span lang=\"ES-US\">, E.\u00a0<i>1 y 2 Corintios. 1 y 2 Tesalonicenses<\/i>. Estella: Verbo Divino, 2016.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fitzmyer, J.A. <em>Teolog\u00eda de San Pablo: s\u00edntesis y perspectivas<\/em>. Madrid: Ediciones Cristiandad, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Granados Rojas, J.M.\u00a0<em>La teolog\u00eda de la reconciliaci\u00f3n en las cartas de San Pablo<\/em>. Estella: Verbo Divino, 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inostroza Lanas, J.C.\u00a0<em>Mois\u00e9s e Israel en el desierto: El Midr\u00e1s Paulino de 1Cor 10,1-13<\/em>. Salamanca: Publicaciones Universidad Pontificia, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mesters, C.\u00a0<em>Vivir y anunciar la palabra: las primeras comunidades<\/em>. Estella: Verbo Divino, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pastor-Ramos, F. <em>Para m\u00ed, vivir es Cristo: teolog\u00eda de San Pablo: persona, experiencia, pensamiento, anuncio<\/em>. Estella: Verbo Divino, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e1nchez Bosch, J. <em>Maestro de los pueblos: una teolog\u00eda de Pablo, el ap\u00f3stol<\/em>. Estella: Verbo Divino, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tamez, E. &#8220;G\u00e1latas&#8221;. En: W.\u00a0Farmer\u00a0et\u00a0\u00a0al. (e.d).\u00a0<em>Comentario B\u00edblico Internacional<\/em>. Estella: Verbo Divino, 1999, p. 1508-1520.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 El ap\u00f3stol Pablo 1.1 Pablo en los Hechos de los Ap\u00f3stoles 1.2 Pablo en las cartas paulinas 2 El epistolario paulino 2.1 Las cartas aut\u00e9nticas 2.2 Las cartas discutidas 3 La teolog\u00eda paulina 3.1 El poder de Dios para la salvaci\u00f3n 3.2 Seres humanos nuevos 3.3 El cuerpo de la Iglesia 4 Interpretaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[91],"tags":[],"class_list":["post-1780","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-biblica-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1780","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1780"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1780\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1844,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1780\/revisions\/1844"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1780"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1780"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1780"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}