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{"id":1724,"date":"2019-02-03T11:28:45","date_gmt":"2019-02-03T13:28:45","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1724"},"modified":"2019-02-03T11:28:45","modified_gmt":"2019-02-03T13:28:45","slug":"mistica-y-espiritualidad-espiritualidades-en-la-historia-del-cristianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1724","title":{"rendered":"M\u00edstica y Espiritualidad. Espiritualidades en la historia del cristianismo"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>1 Las grandes corrientes de la espiritualidad cristiana<\/p>\n<p>1.1 Las espiritualidades en el cristianismo antiguo y medieval<\/p>\n<p>1.2 Las espiritualidades de la misi\u00f3n, en la modernidad<\/p>\n<p>1.3 Las espiritualidades de comuni\u00f3n, en la Iglesia contempor\u00e1nea<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de hacer un recorrido por las distintas etapas o expresiones de la espiritualidad cristiana a lo largo de la historia, es importante detenernos en un primer acercamiento a lo que es la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La espiritualidad cristiana es una <em>din\u00e1mica<\/em> vital que nos pone en sinton\u00eda con la acci\u00f3n de Dios y nos hace obrar seg\u00fan el Esp\u00edritu del Dios revelado en la persona de Jes\u00fas. Por tanto, la espiritualidad cristiana no es algo <em>gaseoso<\/em>, <em>abstracto<\/em>, <em>elevado<\/em>, <em>desencarnado<\/em>. Espiritualidad es un estilo de vida que se puede ver y comprobar en obras muy concretas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, las distintas espiritualidades, son manifestaciones del Esp\u00edritu de Dios que est\u00e1 siempre curando las heridas del Cuerpo de Cristo. Los carismas y manifestaciones de las espiritualidades, son dones de Dios para edificar el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Las espiritualidades en plural, tienen la misi\u00f3n de construir la comuni\u00f3n, y la comuni\u00f3n se realiza alrededor de las heridas. En cada \u00e9poca de la historia, han surgido diversas expresiones de la espiritualidad cristiana, y todas ellas han sido respuestas a los desaf\u00edos de cada momento y a las necesidades del cuerpo del Se\u00f1or resucitado en la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No resulta dif\u00edcil entender la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo como la que hace posible el salir de s\u00ed (<em>\u00e9x-tasis<\/em>) y el permanecer unido. El Esp\u00edritu Santo hace posible que el Padre y el Hijo se comuniquen y se abran, no s\u00f3lo en el seno de la comunidad divina, sino frente al hombre, al mundo y al tiempo (MOLTMANN, 1978, p. 79). Dios, uno y trino, comunidad de amor, vive el misterio de la interacci\u00f3n entre las personas que se necesitan en su diferencia y que no se anulan en una uniformidad ni en una individualidad est\u00e9ril. San Agust\u00edn quiso expresar esta funci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo dentro de la comunidad divina como el Amor. Hablando de la Trinidad, afirma: \u201cAqu\u00ed tenemos tres cosas: el Amante, el Amado y el Amor&#8221; (AGUST\u00cdN, 1948, 529.535, Apud, FORTE, B. 1996 p. 36); un Padre Amante, un Hijo Amado y el v\u00ednculo que mantiene unidos a los dos, el Esp\u00edritu del Amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misi\u00f3n del Esp\u00edritu, como tambi\u00e9n la misi\u00f3n del Hijo, consiste en la glorificaci\u00f3n de Dios y la liberaci\u00f3n del mundo. Dios es glorificado en la liberaci\u00f3n y redenci\u00f3n de la creaci\u00f3n entera; no quiere ser glorificado sin que su creaci\u00f3n y la humanidad sea liberada al mismo tiempo (MOLTMANN, J. 1978, p. 79. De manera que esta participaci\u00f3n en la vida de Dios a la que hemos hecho referencia y el proceso de comuni\u00f3n que \u00e9sta supone, es la funci\u00f3n espec\u00edfica del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partiendo de esta primera definici\u00f3n de la espiritualidad desde la comprensi\u00f3n del misterio trinitario, vamos a presentar una aproximaci\u00f3n trinitaria a las distintas formas de participaci\u00f3n de los cristianos en la vida de Dios, que es lo que llamamos <em>espiritualidad<\/em>. Esta participaci\u00f3n en la vida de Dios hace que las personas podamos entrar en la din\u00e1mica vital propia de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1<\/strong> <strong>Las grandes corrientes de la espiritualidad cristiana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las grandes corrientes de la espiritualidad cristiana son expresiones de la acci\u00f3n de Dios en medio de su pueblo, para responder a los desaf\u00edos propios de cada momento hist\u00f3rico. Los carismas son regalos de Dios para la construcci\u00f3n de la comuni\u00f3n. Nunca son posesi\u00f3n exclusiva de personas o grupos particulares. Por esto es fundamental conocer la historia concreta en la que cada carisma es regalado a la Iglesia, para saber a qu\u00e9 necesidades de la comunidad respondi\u00f3 y cu\u00e1l puede ser su alcance.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aproximaci\u00f3n que queremos ofrecer a la historia de la espiritualidad cristiana quiere destacar tres grandes din\u00e1micas que descubrimos en historia de la Iglesia, cada una de ellas con un acento particular, pero no exclusivo, ni excluyente, en la relaci\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n (El Padre), en la realizaci\u00f3n de la misi\u00f3n (El Hijo) y en la construcci\u00f3n de la comuni\u00f3n (El Esp\u00edritu Santo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una primera din\u00e1mica que acent\u00faa la b\u00fasqueda de Dios en la oraci\u00f3n, la soledad, el encuentro \u00edntimo y personal con Dios, puede descubrirse de modo m\u00e1s claro, pero no exclusivo, en los or\u00edgenes de la espiritualidad cristiana y en las escuelas de la Iglesia Antigua y Medieval. Una segunda din\u00e1mica espiritual que busca a Dios sobre todo en la misi\u00f3n y en el servicio a los m\u00e1s d\u00e9biles y necesitados de nuestra sociedad, es m\u00e1s propia de las expresiones de la espiritualidad Moderna. Y, finalmente, una din\u00e1mica que busca a Dios sobre todo en la construcci\u00f3n de la comuni\u00f3n con los otros seres humanos y con toda la creaci\u00f3n, son m\u00e1s propias de el tiempo que sigue al Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego, estas tres expresiones de la espiritualidad cristiana no se pueden entender desde la mutua exclusi\u00f3n, m\u00e1xime cuando corresponden a la din\u00e1mica existente entre las personas divinas y la manera como nosotros podemos entrar a participar de la vida de Dios. Desde esta triple comprensi\u00f3n de las expresiones de la espiritualidad cristiana, vamos a proponer el recorrido por la historia de la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.1<\/em><\/strong> <strong><em>Las espiritualidades en el cristianismo antiguo y medieval<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una primera expresi\u00f3n de la vida espiritual cristiana, tiene una relaci\u00f3n muy estrecha con la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles y lo que podr\u00edamos llamar, la espiritualidad evang\u00e9lica o apost\u00f3lica, que se fue desarrollando en medio de las persecuciones de la segunda mitad del siglo primero. Fruto de esta experiencia espiritual y de la vida cristiana de estas comunidades primitivas fueron los escritos del Nuevo Testamento. Este primer desarrollo de la espiritualidad cristiana propuso las primeras interpretaciones de lo que significa el seguimiento del Se\u00f1or y las implicaciones para la vida de las comunidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, en los siglos segundo y tercero, vendr\u00edan los padres apost\u00f3licos y apologistas, que tuvieron la tarea de explicar la fe cristiana y la forma como el evangelio deb\u00eda encarnarse en las cultura griega y romana, en medio de las cuales naci\u00f3 el cristianismo. Esta \u00e9poca tambi\u00e9n fue marcada por las persecuciones y el martirio. Hay que tener presente, adem\u00e1s, que se trataba de una propuesta de vida de fe que se iba abriendo camino muy lentamente en medio de comunidades sencillas en el contexto del mundo mediterr\u00e1neo. Sin embargo, el crecimiento continuo del cristianismo en estos a\u00f1os se debe, sin la menor duda, a las radicales exigencias que supon\u00eda el seguimiento. Esta parad\u00f3jica realidad fue recogida en el adagio popular que afirma: \u201cSangre de m\u00e1rtires, semilla de cristianos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de esos largos a\u00f1os de persecuci\u00f3n y martirio, sobre todo a partir del Edicto de Mil\u00e1n (313), promulgado por el Emperador Constantino y la consecuente progresiva integraci\u00f3n de los cristianos en las estructuras del Imperio romano, muchos cristianos buscaron en la soledad de los desiertos, nuevas formas de vivir la fe, acordes con las exigencias evang\u00e9licas. Primero de modo individual con una vida erem\u00edtica y m\u00e1s tarde con una vida en com\u00fan. Los Padres y las Madres del Desierto acompa\u00f1aron el camino de muchos creyentes y recogieron sus pr\u00e1cticas en Reglas que establec\u00edan condiciones y formas de encuentro con Dios en la oraci\u00f3n y en la vida com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La era constantiniana, puede decirse que no es simplemente un tiempo determinado de la historia, sino un modo de ser Iglesia en el Mundo; se desarroll\u00f3 una forma de ser Iglesia que se confundi\u00f3 con el poder del Estado, se le puso apellido de cristiano a la Econom\u00eda, a la Cultura, a la Pol\u00edtica, a la Filosof\u00eda, a la Sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del 313 se comienzan a dar las conversiones en masa; gente especialmente de las clases altas econ\u00f3micas e intelectuales; familias de relevancia pol\u00edtica; fue un tiempo de herej\u00edas; el esp\u00edritu mundano se fue abriendo paso en la Iglesia, tanto entre los fieles como en medio de la jerarqu\u00eda. &#8220;A partir del siglo IV se da lugar a un tremendo contraste con la etapa anterior de la Iglesia: durante las persecuciones se bautizaba solamente a los convertidos; de ahora en adelante la Iglesia tendr\u00e1 que convertir a los bautizados&#8221; (GOMEZ, J. A. , 1987, p. 168.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vale la pena recordar aqu\u00ed un texto de Hilario de Poitiers (c. 315-367), escrito en la \u00e9poca del emperador Constancio, hijo de Constantino, en el que se se\u00f1ala la trampa que le ha tendido el Imperio a la vida cristiana:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;\u00a1Oh Dios todopoderoso, ojal\u00e1 me hubieses concedido vivir en los tiempos de Ner\u00f3n o de Decio&#8230;! Por la misericordia de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, tu Hijo, yo no habr\u00eda tenido miedo a los tormentos, sabiendo que Isa\u00edas hab\u00eda sido mutilado&#8230; Me habr\u00eda considerado feliz al combatir contra tus enemigos declarados, ya que en tales casos no habr\u00eda duda alguna respecto a quienes incitar\u00edan a renegar&#8230; Pero ahora tenemos que luchar contra un perseguidor insidioso, contra un enemigo enga\u00f1oso, contra el anticristo Constancio. Este nos apu\u00f1ala por la espalda, pero nos acaricia el vientre. No confisca nuestros bienes, d\u00e1ndonos as\u00ed la vida, pero nos enriquece para la muerte. No nos mete en la c\u00e1rcel, pero nos honra en su palacio para esclavizarnos. No desgarra nuestras carnes, pero destroza nuestra alma con su oro. No nos amenaza p\u00fablicamente con la hoguera, pero nos prepara sutilmente para el fuego del infierno. No lucha, pues tiene miedo de ser vencido. Al contrario, adula para poder reinar. Confiesa a Cristo para negarlo. Trabaja por la unidad para sabotear la paz. Reprime las herej\u00edas para destruir a los cristianos. Honra a los sacerdotes para que no haya Obispos. Construye iglesias para demoler la fe. Por todas partes lleva tu nombre a flor de labios y en sus discursos, pero hace absolutamente todo lo que puede para que nadie crea que T\u00fa eres Dios. (\u2026) Tu genio sobrepasa al del diablo, con un triunfo nuevo e inaudito: Consigues ser perseguidor sin hacer m\u00e1rtires&#8221; (HIL\u00c1RIO DE POITIERS, PL 10, 580-581, APUD, G\u00d3MEZ, J. A., 1987, p. 170).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, se da el movimiento de <em>fuga mundi<\/em>, que llev\u00f3 a miles de cristianos a los desiertos. Esta forma de vida se fue sistematizando a partir de la <em>Vita Antonii<\/em> (ca. 360), escrita por San Atanasio y luego con figuras como San Agust\u00edn (354-430), Casiano (c. 360-435), el Pseudo Dionisio (Siglos V y VI) y San Gregorio Magno (540-604). Pero tal vez la s\u00edntesis m\u00e1s completa de la propuesta mon\u00e1stica, se le debe a San Benito Abad (480-547), que compone una regla para sus monjes, que se extiende por toda Europa como forma de vida y como camino espiritual que tiene como \u00fanico fin, la b\u00fasqueda de Dios (SAN BENITO, 2006).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El momento preciso que se\u00f1ala el paso entre la Antig\u00fcedad y la Edad Media, es una discusi\u00f3n que no se ha cerrado de modo definitivo, sin embargo, suele entenderse como un proceso ocurrido desde la segunda mitad del siglo V y los comienzos del VI, particularmente a partir de la ca\u00edda del \u00faltimo emperador romano de Occidente, R\u00f3mulo Augusto, depuesto por los germanos en el a\u00f1o 476. Esta transici\u00f3n pol\u00edtica de Europa, que sigui\u00f3 a la ca\u00edda del Impero Romano en Occidente, estuvo acompa\u00f1ada por procesos culturales, sociales y religiosos que fueron interpretados como el inicio de la Edad Media.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las expresiones de la espiritualidad cristiana en este per\u00edodo fueron una continuidad del camino de la vida mon\u00e1stica. Se mantuvo la tradici\u00f3n seg\u00fan la cual hombres y mujeres buscaban un encuentro cada vez m\u00e1s profundo con Dios, a trav\u00e9s de la convivencia, el trabajo, la vida austera y, sobre todo, la oraci\u00f3n en com\u00fan. Desde luego, a lo largo de este per\u00edodo, que algunos extienden hasta el siglo XV, son muchos los acentos que se dieron en la espiritualidad cristiana, pero vale la pena destacar los procesos misioneros en Irlanda (Siglo V) e Inglaterra (Siglo VI), y los movimientos de renovaci\u00f3n del monacato, como el que se dio en Cluny (Siglo X).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde aparece la figura de Bernardo de Claraval (1091-1153) y la reforma cisterciense, que buscaron un nuevo rigor en la vivencia de la Regla de San Benito, d\u00e1ndole m\u00e1s fuerza a la segregaci\u00f3n del mundo, a la soledad, al silencio, a la austeridad de vida personal y comunitaria y al trabajo sencillo. Un siglo despu\u00e9s (Siglo XII), vendr\u00e1 la fundaci\u00f3n de La Cartuja y un renacer del eremitismo en Europa, insistiendo m\u00e1s en la oraci\u00f3n, la ascesis personal y la pobreza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, no se ha cerrado el ciclo de la Baja Edad Media, hay un fen\u00f3meno que hace pensar en una nueva etapa del camino espiritual cristiano. Hasta aqu\u00ed, el acento, aunque no de modo exclusivo, estuvo orientado a la b\u00fasqueda de Dios a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y a trav\u00e9s de otras pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas y espirituales, incluida la vida en com\u00fan. A partir del siglo XII, con el surgimiento de los can\u00f3nicos regulares y poco despu\u00e9s con la creaci\u00f3n de las \u00f3rdenes mendicantes en el siglo XIII, aparece un elemento que toma el protagonismo en la espiritualidad cristiana: la misi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.2. <\/em><\/strong><strong><em>Las espiritualidades de la misi\u00f3n en la modernidad<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reforma gregoriana, iniciada en el cambio del milenio produjo, entre otras cosas, un proceso de renovaci\u00f3n de la vida del clero y de la vida mon\u00e1stica, que hemos se\u00f1alado m\u00e1s arriba. Este proceso tuvo como efecto una trasformaci\u00f3n en la vida de la Iglesia y el nacimiento de los can\u00f3nigos regulares que conjugaban, de una manera novedosa, la vida mon\u00e1stica y el ministerio clerical, buscando una presencia de la fe m\u00e1s abierta en medio del mundo. Junto a esta novedad en el camino espiritual cristiano, est\u00e1 el nacimiento de las \u00f3rdenes mendicantes, que son un desarrollo de esta din\u00e1mica espiritual que busca salir del encierro del monasterio, para vivir en medio de la sociedad y atendiendo sus necesidades m\u00e1s urgentes. Las \u00f3rdenes mendicantes tienen como caracter\u00edsticas una vida de pobreza personal y comunitaria, una actividad apost\u00f3lica o misionera, una vida fraterna menos estructurada y una mayor movilidad, que contrasta con la estabilidad de la vida mon\u00e1stica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las escuelas franciscana, dominicana y carmelitana, son las m\u00e1s conocidas y representan una novedad que dar\u00e1 un giro a la din\u00e1mica espiritual cristiana. No hay que perder de vista que el nacimiento de estas \u00f3rdenes religiosas se da, sin que las formas de vida mon\u00e1stica y las espiritualidades que de ellas se alimentan, dejen de existir. Las nuevas formas de vida y de b\u00fasqueda de Dios, ahora m\u00e1s centradas en la misi\u00f3n, se van abriendo camino en medio de un mundo que tambi\u00e9n va cambiando hacia una sociedad menos rural y m\u00e1s centrada en los nacientes burgos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta etapa de la historia nacieron tambi\u00e9n las \u00f3rdenes militares, los caballeros de Malta, la Orden de lo caballeros teut\u00f3nicos, la Orden de los Templarios y los caballeros del Santo Sepulcro. Igualmente, surgieron \u00f3rdenes hospitalarias, como los Trinitarios y los Mercedarios. Todas ellas, con la intenci\u00f3n de responder a necesidades propias de la \u00e9poca y frente a las cuales no hab\u00eda una respuesta dentro de la Iglesia, desde la perspectiva de la espiritualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La din\u00e1mica de transformaci\u00f3n social, pol\u00edtica, econ\u00f3mica y cultural propia de esta \u00e9poca, propici\u00f3 una mayor comunicaci\u00f3n entre las personas, creando una propagaci\u00f3n mayor de las devociones populares y las asociaciones de creyentes, alrededor de proyectos comunes, terceras \u00f3rdenes, cofrad\u00edas, gremios, asociaciones y movimientos espirituales independientes de las grandes instituciones eclesi\u00e1sticas. Los laicos se van haciendo independientes de los monasterios, las parroquias y los conventos y buscan fuentes nuevas de alimento espiritual. Aparecen en este tiempo movimientos como los begardos, las beguinas, los Hermanos del libre esp\u00edritu y otras formas de vida espiritual, que florecen bajo el amparo de los religiosos de las nuevas \u00f3rdenes mendicantes. Por su esp\u00edritu independiente y su alejamiento de las fuentes cl\u00e1sicas de la vida espiritual, algunos de estos movimientos fueron sospechosos de herej\u00edas y algunos de ellos fueron condenados por la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que destacar en este momento, el aporte de la escuela renano-flamenca, con figuras como la de los dominicos Eckhart (c. 1260-1327), Taulero (c. 1300-1361) y Suso (c. 1295-1365), quienes vivieron y sistematizaron experiencias espirituales muy profundas que sirvieron de gu\u00eda a las b\u00fasquedas del pueblo sencillo. Esta escuela, unida a la figura de Juan Ruysbroek (1293-1381), fue la que dio paso a lo que se conoce como la \u201c<em>Devotio Moderna<\/em>\u201d, que es &#8220;una reinterpretaci\u00f3n de toda la vida cristiana en medio de aquel contexto de rupturas con todo lo que hab\u00eda constituido el entramado de la cristiandad medieval&#8221; (G\u00d3MEZ, J. A., 1987, p. 28-29). Esta corriente renovadora de la espiritualidad, propon\u00eda un acento mayor en la pr\u00e1ctica de las virtudes, llegando a presentar una fractura entre la vida de piedad y la teolog\u00eda. El camino hacia Dios no era la reflexi\u00f3n te\u00f3rica, sino la vida de penitencia y de caridad pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos se\u00f1alar como caracter\u00edsticas de la \u201c<em>Devotio Moderna<\/em>\u201d la gran importancia que se le da a la interioridad, que hace que se desarrolle una piedad m\u00e1s privada y subjetiva y se rechace lo sacramental y lo lit\u00fargico; es m\u00e1s importante la soledad, el silencio y el desprecio del mundo. Frente a una tendencia m\u00e1s racional y especulativa, la \u201c<em>Devotio Moderna<\/em>\u201d desarrolla lo afectivo y da una relevancia mayor a lo que viene del &#8216;coraz\u00f3n&#8217;; lo que cuenta, a la hora de buscar la cercan\u00eda de Dios, es la voluntad, el coraz\u00f3n, la devoci\u00f3n y no tanto la reflexi\u00f3n y la raz\u00f3n. En este sentido, la asc\u00e9tica es fundamental; se insiste m\u00e1s en el esfuerzo de la voluntad que en la acci\u00f3n directa de la gracia, lo cual hace que la \u201c<em>Devotio Moderna<\/em>\u201d desarrolle un moralismo pr\u00e1ctico. Por otra parte, se centran en la meditaci\u00f3n de las virtudes y los ejemplos de Jes\u00fas, tal como se desprenden de una lectura llana y sencilla de los Evangelios. De ah\u00ed la importancia y la centralidad de la &#8216;Imitaci\u00f3n de Cristo&#8217;, como modelo de la vida del creyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo los pasos de esta propuesta de espiritualidad popular, extendida por toda Europa, se produce en Espa\u00f1a un tiempo de grandes reformas, lideradas inicialmente por miembros de las \u00f3rdenes mendicantes, pero dando paso m\u00e1s tarde a grandes figuras como Ignacio de Loyola (1491-1556), Juan de \u00c1vila (1499-1569), Teresa de Jes\u00fas (1515-1582) y Juan de la Cruz (1542-1591). Este per\u00edodo signific\u00f3 un fortalecimiento de la experiencia espiritual desde una perspectiva eclesial y misionera, en medio de una Europa que vive la fractura de la Reforma protestante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XVII el dinamismo de la espiritualidad cristiana estuvo centrado en Francia, donde florecieron propuestas como la de Francisco de Sales (1567-1662), conocida como el \u201chumanismo devoto\u201d, o la del cardenal B\u00e9ruelle (1575-1629), y algunos de sus seguidores, Juan Jacobo Olier (1608-1657), Juan Eudes (1601-1680) y Vicente de Paul, reconocidos tambi\u00e9n como representantes de la \u201cEscuela francesa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un cap\u00edtulo aparte podr\u00eda escribirse con el desarrollo, durante los siglos XVI y XVII de la espiritualidad de la Reforma Protestante, que tuvo su propia din\u00e1mica, bajo el liderazgo de Mart\u00edn Lutero, Juan Calvino y la escuela anglicana, para mencionar solo los autores m\u00e1s destacados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los siglos XVIII y XIX, permitieron el nacimiento de una espiritualidad ilustrada, que se fue desarrollando al ritmo de las transformaciones propias de estos siglos. Surgieron escuelas espirituales que respondieron a las necesidades de la juventud, como la de Juan Bosco (1815-1888), de la pastoral parroquial, con figuras como Juan Mar\u00eda Vianney (1786-1859) y Antonio Mar\u00eda Claret (1807-1870), de fortalecimiento del laicado con una propuesta de contemplaci\u00f3n activa, como la de Carlos de Foucauld (1858-1916) y de un sentido c\u00f3smico de la salvaci\u00f3n como la que propuso Teilhard de Chardin (1881-1955).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos sintetizar las din\u00e1micas propias de la espiritualidad cristiana desde finales de la Edad Media, hasta el final de la \u00e9poca Moderna, como una infinidad de b\u00fasquedas por realizar la misi\u00f3n de Cristo en medio del mundo. Desde luego, la b\u00fasqueda de Dios a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n siempre sigui\u00f3 en la base de todas las propuestas, pero la misi\u00f3n de Cristo en medio del mundo, se convirti\u00f3 en el centro de las b\u00fasquedas espirituales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imposible se\u00f1alar fechas exactas o momentos precisos de los cambios hist\u00f3ricos, como tampoco es posible dividir los momentos de la historia de la espiritualidad cristiana con toda precisi\u00f3n. Pero con el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, vemos nacer una nueva etapa en el desarrollo de la espiritualidad cristiana, que vamos a tratar de caracterizar para cerrar esta apretada s\u00edntesis propuesta en este escrito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>1.3 <\/em><\/strong><strong><em>Las espiritualidades de comuni\u00f3n, en la Iglesia contempor\u00e1nea<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Vaticano II centr\u00f3 su trabajo en la recuperaci\u00f3n de las fuentes originales de la fe y, por tanto, tambi\u00e9n de la espiritualidad. Estas fuentes, Palabra de Dios (<em>Dei Verbum<\/em>), la Iglesia (<em>Lumen Gentium<\/em>), la liturgia (<em>Sacrosanctum Concilium<\/em>) y la historia (<em>Gaudium et Spes<\/em>), fueron definitivas en la configuraci\u00f3n de una propuesta nueva en el \u00e1mbito espiritual. Podr\u00edamos decir que el t\u00e9rmino que mejor caracteriza este momento vivido por la espiritualidad cristiana, muy acorde con la din\u00e1mica trinitaria que hemos querido seguir en este escrito, es el de \u2018comuni\u00f3n\u2019, t\u00e9rmino muy utilizado en el Nuevo Testamento, como expresi\u00f3n propia de las primeras comunidades cristianas. En los documentos del Concilio Vaticano II, la palabra \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, aparece 112 veces y el t\u00e9rmino \u201ccomunidad\u201d, 183 veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comuni\u00f3n y comunidad, se destacan, pues, como conceptos clave en las ense\u00f1anzas del Concilio, a\u00f1adiendo que estos t\u00e9rminos no hacen referencia a un problema de <em>estructura<\/em> de la Iglesia, ni de una cuesti\u00f3n <em>administrativa<\/em>, aunque tampoco se descarta; lo que quiere se\u00f1alar el Concilio es la <em>naturaleza<\/em> de la Iglesia, o como dice el mismo Concilio, el <em>mysterium<\/em> de la Iglesia. Cambia el \u00e9nfasis de una eclesiolog\u00eda m\u00e1s preocupada por las formas externas de la organizaci\u00f3n eclesial, hacia una concepci\u00f3n que mira m\u00e1s hacia el fondo, a su constituci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta caracter\u00edstica de la eclesiolog\u00eda conciliar, que determina una nueva forma de entender y vivir la espiritualidad, invita a dirigir la mirada en tres direcciones: la comuni\u00f3n con Dios, la comuni\u00f3n en la Iglesia y la comuni\u00f3n con toda la creaci\u00f3n. Por esto, las nuevas expresiones de la espiritualidad buscan la participaci\u00f3n en la vida de Dios, condici\u00f3n para hacer posible la fraternidad entre los hombres y con la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez este aspecto eclesiol\u00f3gico de la comuni\u00f3n, es el que ha tenido un mayor desarrollo, tanto en los estudios teol\u00f3gicos del postconcilio, como en las propuestas espirituales de este per\u00edodo de tiempo. Se ha generado un esp\u00edritu de corresponsabilidad en todos los niveles de la vida de la Iglesia: consejos parroquiales y diocesanos; s\u00ednodos diocesanos y de Obispos; conferencias episcopales, conferencias de superiores mayores y de religiosos; asociaciones, movimientos y organizaciones de laicos que buscan un objetivo com\u00fan. Estas estructuras han facilitado la participaci\u00f3n de todos los estamentos y ministerios de la Iglesia, en un intento por crear verdaderos lazos de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n. Se trata de estructuras colegiales en las que se ha buscado una aut\u00e9ntica participaci\u00f3n de los laicos, que ten\u00edan bastante limitada su actividad e iniciativa en los modelos eclesiales anteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Participaci\u00f3n y corresponsabilidad se convierten en la forma m\u00e1s clara de expresar la prioridad de lo comunitario en el nuevo modelo eclesial que se va desarrollando a partir del Vaticano II. Tomando unas palabras de Jean Marie Tillard, podr\u00edamos decir que nada escapa al <em>abrazo comunitario<\/em>, en el que nos introducimos a trav\u00e9s del bautismo y que tiene su culmen en la Eucarist\u00eda. A partir del Concilio, lo comunitario, tanto como expresi\u00f3n, como por su contenido, se convirti\u00f3 en un elemento central de la teolog\u00eda y de la pr\u00e1ctica de la Iglesia, reavivando, as\u00ed, la conciencia de todo el pueblo de Dios, como sujeto comunitario. Esto supuso, como ya lo hemos insinuado antes, una transformaci\u00f3n en la manera de entender la unidad de la Iglesia, m\u00e1s referida a la comunidad trinitaria, en la que no se eliminan las diferencias, sino que se entienden como complementos necesarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una palabra merece, en esta tercera etapa del desarrollo de las espiritualidades cristianas contempor\u00e1neas, el movimiento pentecostal, que irrumpe en las iglesias cristianas con mucha fuerza y muchos elementos en com\u00fan. Este movimiento pone el acento en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la vida de las personas y las comunidades, invitando a desarrollar los carismas particulares, que deben actuar todos en la edificaci\u00f3n del cuerpo del Se\u00f1or. Las sanaciones, exorcismos, milagros, que produce la fuerza liberadora del Esp\u00edritu y la expresi\u00f3n alegre de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, son caracter\u00edsticas de este movimiento, que encuentra un desarrollo claramente notorio en los continentes m\u00e1s empobrecidos: \u00c1frica, Asia y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las din\u00e1micas espirituales de esta etapa final de nuestro recorrido, han puesto su acento en la b\u00fasqueda de la comuni\u00f3n con Dios, con los hermanos y con la creaci\u00f3n. Ya no solo se trata de buscar a Dios, sino de participar con \u00e9l de su vida\u2026 ya no solo se trata de realizar muchas acciones de caridad, para llevar adelante la misi\u00f3n del Hijo, sino de comulgar con \u00e9l en su acci\u00f3n. Ya no solo se trata de entrar en comuni\u00f3n con Dios y con los dem\u00e1s, sino que hemos descubierto la importancia de entrar en comuni\u00f3n tambi\u00e9n con la creaci\u00f3n, haci\u00e9ndonos responsables de nuestro entorno. Desde esta perspectiva, se van abriendo propuestas espirituales que tienen un sentido m\u00e1s ecum\u00e9nico, m\u00e1s abiertas al di\u00e1logo con otras religiones y otras culturas, centradas sobre todo en los m\u00e1s d\u00e9biles de la sociedad, en los m\u00e1s pobres, en los marginados y rechazados de nuestra sociedad, estando atentos al surgimiento de nuevas subjetividades que se convierten en llamadas de Dios para construir la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el intento por reconstruir la historia de la espiritualidad cristiana, hemos querido seguir la din\u00e1mica que se vive al interior de la misma Trinidad, entre el Dios-Padre Creador que est\u00e1 siempre dej\u00e1ndose buscar por el hombre, el Dios-Hijo que se revela en la historia a trav\u00e9s de su misi\u00f3n y el Dios-Esp\u00edritu Santo, que construye permanentemente la comuni\u00f3n con Dios, con los dem\u00e1s y con la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos convencidos de que esta din\u00e1mica de Dios, puede ayudar a entender la historia de la espiritualidad cristiana, pero no puede encerrarla de modo definitivo. El Dios que nos busca y que se deja buscar, ha estado y estar\u00e1 siempre presente a lo largo de la historia que hemos intentado recoger. El Dios que invita a compartir su misi\u00f3n, especialmente atendiendo de modo preferencial a los miembros m\u00e1s heridos del cuerpo de Cristo, siempre necesitar\u00e1 de nuestro apoyo para continuar esa tarea inmensa de sanar a los m\u00e1s d\u00e9biles y dar vida a los que lo necesitan. El Dios que construye siempre la comunidad y que nos hace instrumentos suyos para realizar esta comuni\u00f3n en medio del mundo, con \u00e9l mismo, con los dem\u00e1s y con toda la creaci\u00f3n, siempre estar\u00e1 trabajando en nosotros y con nosotros en esta obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Herman Rodriguez Ozorio<\/em>, SJ. Pontificia Universidad Javeriana. Texto original castellano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FELIZ, \u00c1., <em>Las grandes escuelas de espiritualidad<\/em>, Herder, Barcelona, 1963.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G\u00d3MEZ, J. \u00c1. <em>Historia de la Vida Religiosa<\/em>. Volumen I: Desde los Or\u00edgenes hasta la reforma cluniacense. Madrid: Publicaciones Claretianas, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. <em>Historia de la Vida Religiosa<\/em>. Volumen II: De los Can\u00f3nigos Regulares hasta las reformas del siglo XV. Madrid: Publicaciones Claretianas,1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. <em>Historia de la Vida Religiosa<\/em>. Volumen III: Desde la \u201cDevotio moderna\u201d hasta el Concilio Vaticano II. Madrid: Publicaciones Claretianas,1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ANDERSON, A. <em>El Pentecostalismo. <\/em>El cristianismo carism\u00e1tico mundial. 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Traducci\u00f3n de la obra: Spirituality: Forms, Foundations, Methods, 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice Introducci\u00f3n 1 Las grandes corrientes de la espiritualidad cristiana 1.1 Las espiritualidades en el cristianismo antiguo y medieval 1.2 Las espiritualidades de la misi\u00f3n, en la modernidad 1.3 Las espiritualidades de comuni\u00f3n, en la Iglesia contempor\u00e1nea Conclusi\u00f3n Referencias Introducci\u00f3n Antes de hacer un recorrido por las distintas etapas o expresiones de la espiritualidad cristiana [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[101],"tags":[],"class_list":["post-1724","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mistica-y-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1724","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1724"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1724\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1725,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1724\/revisions\/1725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1724"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1724"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1724"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}