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{"id":1718,"date":"2019-02-02T18:18:03","date_gmt":"2019-02-02T20:18:03","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1718"},"modified":"2019-02-02T18:18:03","modified_gmt":"2019-02-02T20:18:03","slug":"cristianismo-moderno-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1718","title":{"rendered":"Cristianismo Moderno"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>1 El per\u00edodo moderno<\/p>\n<p>2 Los descubrimientos y la expansi\u00f3n de la cristiandad<\/p>\n<p>3 La evangelizaci\u00f3n de las poblaciones no cristianas<\/p>\n<p>3.1 Los amerindios<\/p>\n<p>3.2 Los pueblos de \u00c1frica<\/p>\n<p>3.3 La esclavitud colonial y el catolicismo<\/p>\n<p>4 Las Reformas<\/p>\n<p>4.1 Las reformas protestantes<\/p>\n<p>4.2 Las Iglesias Cristianas<\/p>\n<p>4.3 Reforma Cat\u00f3lica<\/p>\n<p>4.4 Nuevas y viejas \u00f3rdenes y congregaciones<\/p>\n<p>5 La religiosidad popular latinoamericana<\/p>\n<p>6 Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 El per\u00edodo moderno<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el inicio de lo que llamamos per\u00edodo moderno (a partir del siglo XV), una serie de instancias de la vida social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica cambi\u00f3 dr\u00e1sticamente. Desde el cisma generado por el papado de Avignon, la autoridad de los papas ven\u00eda siendo minada por el deseo de autonom\u00eda de los soberanos nacionales en sus Estados en formaci\u00f3n. Esta transformaci\u00f3n pol\u00edtica, que substituye la descentralizaci\u00f3n caracter\u00edstica del sistema feudal por una centralizaci\u00f3n, extrapola la esfera de la pol\u00edtica estatal y se desdobla en otras \u00e1reas. Ejemplos de esta acci\u00f3n del Estado en otras esferas son el mercantilismo econ\u00f3mico, que se basa en la prerrogativa real de estructurar la econom\u00eda por medio de la concesi\u00f3n de monopolios y la preservaci\u00f3n de los estancos reales; y el control progresivo que los monarcas ejercieron sobre el catolicismo o sobre el proceso de Reforma en sus dominios (liderando, como en Inglaterra, administrando, como en Francia, o impidiendo, como en el caso de los Ib\u00e9ricos). Es posible pensar que hasta la geograf\u00eda y la demograf\u00eda cambiaron abismalmente con la integraci\u00f3n de las Am\u00e9ricas y de \u00c1frica en el sistema pol\u00edtico, econ\u00f3mico y religioso del Occidente moderno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este per\u00edodo finaliza con el advenimiento del liberalismo republicano, siendo hijo de la Ilustraci\u00f3n que tiene inicio aun en el siglo XVII, con fil\u00f3sofos como John Locke e Thomas Hobbes, en Inglaterra. Estos pensadores rompieron el aura divina que legitimaba el poder de los reyes absolutistas. En sus textos, el gobierno mon\u00e1rquico surge como una necesidad de la vida en sociedad \u2013 Hobbes \u2013 y las distinciones nobiliarias ya no son m\u00e1s producidas por diferencias innatas, sino por construcciones sociales \u2013 Locke. El trabajo de estos fil\u00f3sofos prepara y ayuda a fundamentar el pensamiento iluminista del siglo siguiente. Aunque se diga poco sobre esto, los dos grupos, ingleses del siglo XVII y franceses del XVIII, operan con conceptos que ya eran usados por los te\u00f3logos del siglo XVI, como el dominicano Francisco de Victoria, considerado el fundador del derecho internacional, y el jesuita Luis de Molina (ZERON, 2011, p.203 et seq.). Ambos, as\u00ed como otros te\u00f3logos de su \u00e9poca, operaban ampliamente con la idea de los derechos naturales, como los derechos inherentes a todos los hombres. Los jesuitas fueron inclusive acusados de propagar el regicidio por defender el derecho de oponerse a la tiran\u00eda, lo que sin duda contribuy\u00f3 a su erradicaci\u00f3n (ANDR\u00c9S-GALLEGO, s.d., p.168 et seq.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Los descubrimientos y la expansi\u00f3n de la cristiandad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El per\u00edodo moderno fue, sin duda, marcado por el cambio de finalidad de las relaciones de la cristiandad con el mundo externo a ella. Si en los principios del cristianismo y en el medioevo el escenario de tales relaciones fue el Mediterr\u00e1neo, ahora los espacios privilegiados para estos encuentros ser\u00e1n el Atl\u00e1ntico y el \u00cdndico. Ser\u00e1 por all\u00ed que los intercambios mercantiles y culturales pasar\u00e1n a suceder con una frecuencia cada vez mayor. Nuevos pueblos ser\u00e1n conocidos, una nueva geograf\u00eda ser\u00e1 dise\u00f1ada y nuevos desaf\u00edos al cristianismo tambi\u00e9n aparecer\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nuevos contratos ser\u00e1n, en verdad, fruto de los viejos conocidos. La expansi\u00f3n europea se inicia con los portugueses, a partir de la expulsi\u00f3n de los moros que habitaban su territorio en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica hac\u00eda siete siglos. Desde all\u00ed hasta Ceuta, en 1415, fue presentado el patr\u00f3n de conjunci\u00f3n de la acci\u00f3n militar, con la expansi\u00f3n de la fe y de los objetivos mercantiles que marcaron las conquistas de la modernidad ib\u00e9rica. Ceuta, una plaza comercial de gran importancia en el extremo norte de \u00c1frica, en el estrecho de Gibraltar, era la confluencia entre el mar conocido como lo nuevo y que funcionaba como una especie de esquina entre la pen\u00ednsula y las nuevas posibilidades africanas. Debido a esto, fue la punta de lanza de la b\u00fasqueda de nuevas regiones m\u00e1s al sur con ganancias potenciales. Se pasaba as\u00ed de los moros a los pueblos animistas, tambi\u00e9n denominados paganos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, fue sin duda con el infante D. Henrique, el navegador, que la expansi\u00f3n lusitana tuvo su mayor impulso. Este hijo del rey D. Jo\u00e3o I, el fundador de la dinast\u00eda de Avis (1385-1581), fue el articulador de la toma de Ceuta y de la consiguiente serie de conquistas que le prosiguieron. En la secuencia vinieron: las islas del Atl\u00e1ntico (archipi\u00e9lago de Madeira, las Azores y las otras islas menores) y el pasaje del cabo Bojador, por Gil Eanes, en 1434, despu\u00e9s fueron la desembocadura del r\u00edo Senegal y el archipi\u00e9lago del Cabo Verde, en 1456. Su nombre aparece expl\u00edcitamente en la bula <em>Romanus Pontifex<\/em>, de Nicolau V, fechada en 1455, la cual, a\u00fan impregnada del esp\u00edritu de las Cruzadas, autoriza la conquista militar como mecanismo para la expansi\u00f3n de la fe sobre los sarracenos (musulmanes) y otros infieles (pueblos animistas subsaharianos)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el Mediterr\u00e1neo, el comercio de los art\u00edculos que ven\u00edan de Asia era monopolio de los italianos desde la cuarta cruzada (1202-1204), cuando fue fundado el reino latino de Constantinopla \u2013 hoy Estambul. As\u00ed, Europa estaba en la primera mitad del siglo XV inundada de productos oriundos de \u00c1frica, por la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, y de Asia, por la pen\u00ednsula It\u00e1lica. Sin embargo, este cuadro muda dr\u00e1sticamente despu\u00e9s que los turcos del Imperio otomano conquistaran la plaza mercantil de Constantinopla, en 1453, acontecimiento que fue utilizado por mucho tiempo como el marco fundamental del pasaje del medioevo hacia la edad moderna. Desde este momento en adelante, la incertidumbre por el abastecimiento y la subida de los precios se instalaron en los principales mercados consumidores de productos asi\u00e1ticos (especias, vajilla, sedas y otros productos finos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se abre, as\u00ed, la demanda por nuevas rutas comerciales para Oriente, ya sea por el Atl\u00e1ntico sur \u2013 pasando por el Cabo de las Tormentas -, con los portugueses, o buscando la circunnavegaci\u00f3n de la tierra por parte de los espa\u00f1oles. Estos \u00faltimos, por haber concluido el proceso de expulsi\u00f3n de los moros y la unificaci\u00f3n de las casas de Arag\u00f3n y Castilla solamente en 1492, a\u00f1o en el que la mezquita de C\u00f3rdoba cae en manos espa\u00f1olas, estaban en considerable desventaja frente a los lusitanos. Ciertamente fue por esto que la Corona espa\u00f1ola apost\u00f3 una peque\u00f1a suma de dinero, si la comparamos con los voluminosos gastos de la corte madrile\u00f1a, en una expedici\u00f3n de tres embarcaciones comandadas por Crist\u00f3bal Col\u00f3n, quien parti\u00f3 rumbo a Occidente en ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo de la expedici\u00f3n de Col\u00f3n era llegar al reino del gran Kan, presentado por Marco Polo en sus cr\u00f3nicas. El plan era simple, llegar al paralelo de las Islas Canarias, marco divisorio del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico entre portugueses y espa\u00f1oles desde el Tratado de Alca\u00e7ovas, en 1479, y seguir para el oeste hasta las Indias. La base de los c\u00e1lculos de Col\u00f3n estaba completamente equivocada. Lo cual hab\u00eda sido advertido por los ge\u00f3grafos de la Universidad de Salamanca. Sin embargo, es preciso que se aclare que, aunque estos estudios cat\u00f3licos son frecuentemente presentados como err\u00f3neos y d\u00e9biles de entendimiento frente al visionario Col\u00f3n, la realidad fue otra. Lejos de creer que la tierra era plana, los profesores de Salamanca se basaron en los c\u00e1lculos de Erat\u00f3stenes, de la Grecia Antigua, quien calcul\u00f3 la l\u00ednea alrededor del Ecuador como equivalente a aproximadamente 40.000 km (la medida exacta es 40.072 km). Mientras que Col\u00f3n se basaba en los c\u00e1lculos realizados por Ptolomeu de Alejandr\u00eda, quien us\u00f3 un m\u00e9todo que lo indujo a error y lleg\u00f3 a un n\u00famero aproximadamente 20% menor que el de Erat\u00f3stenes. Luego, el debate que antecedi\u00f3 la partida de las embarcaciones rumbo a oriente por occidente era sobre la viabilidad del viaje en t\u00e9rminos de su duraci\u00f3n; del tiempo que se quedar\u00edan a merced de los vientos y las olas, sin agua potable y sin puestos de abastecimiento. Sin embargo, fue a partir de este error que los europeos contactaron una nueva gama de poblaciones con individuos gen\u00e9ricamente llamados \u201cindios\u201d, ya que, una vez comprobado el equ\u00edvoco cometido por el c\u00e9lebre navegador, quien crey\u00f3 haber llegado al archipi\u00e9lago de Jap\u00f3n (toda la porci\u00f3n del mundo al este de Jerusal\u00e9n era designado con el t\u00e9rmino de Indias).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De cualquier manera, un hecho merece ser destacado: la expansi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica, aun en los moldes de las Cruzadas, siempre estuvo presente en los viajes de Expansi\u00f3n Ib\u00e9rica; desde la autorizaci\u00f3n papal a las decenas de menciones de fe y a Dios en el diario de Col\u00f3n, hay muchas evidencias de que la ampliaci\u00f3n del mundo cristiano, por el crecimiento de los dominios de los Reyes cat\u00f3licos, siempre existi\u00f3 en la imaginaci\u00f3n y en los corazones de los involucrados en este proceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 La evangelizaci\u00f3n de las poblaciones no cristianas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.1 Los amerindios<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proceso de colonizaci\u00f3n estuvo marcado por una serie de ambig\u00fcedades, el inter\u00e9s en la colonizaci\u00f3n fue apenas uno de ellos. Por un lado, muchos europeos que desembarcaron en Am\u00e9rica se vieron imbuidos del ideal de obtenci\u00f3n de ganancias materiales y sociales, como t\u00edtulos y cargos en el gobierno del Nuevo Mundo, usando como tel\u00f3n de fondo la expansi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica como lo autorizaba Nicolau V. Por otro lado, la Bula Sublimis Deus<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>, del papa Pablo III, de 1537, el mismo que refrend\u00f3 el instituto de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, se\u00f1alaba otra directriz general para el contacto con los habitantes de las nuevas tierras. Seg\u00fan esta bula, la vida, la libertad y las propiedades de todos los pueblos contactados por los europeos deber\u00edan ser preservadas y el proceso de conversi\u00f3n solo podr\u00eda ser realizado por la predicaci\u00f3n y el buen ejemplo. As\u00ed, desembarcaron en Am\u00e9rica conquistadores y misioneros con percepciones distintas sobre los territorios y los habitantes y con objetivos igualmente distintos para ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de Am\u00e9rica espa\u00f1ola, aun cuando los jesuitas cumplieron un papel importante, los primeros misioneros que llegaron fueron los padres de las \u00f3rdenes mendicantes, especialmente los franciscanos. Sin embargo, fueron los frailes dominicanos, especialmente Pedro de C\u00f3rdoba, Antonio de Montesinos, Juli\u00e1n Garc\u00e9s (obispo de Tlaxcala) y Bartolom\u00e9 de las Casas, los que m\u00e1s se destacaron en la defensa de la vida y la libertad de los ind\u00edgenas, con los que se preocupaba el papa Pablo III. Los dos primeros viajaron a Santo Domingo, en la isla La Espa\u00f1ola, en 1510, fundando la primera casa de la orden en las Am\u00e9ricas. Fue exactamente una predicaci\u00f3n dur\u00edsima a favor de los indios proferida por fray Antonio de Montesinos en nombre de todos sus compa\u00f1eros en 1511, lo que impact\u00f3 a las Casas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9ste, hasta entonces hab\u00eda participado de combates contra grupos ind\u00edgenas que resultaron en la muerte de decenas de espa\u00f1oles y de millares de nativos, poseyera ind\u00edgenas como esclavos (en verdad, en <em>encomienda<\/em>, una modalidad de trabajo no remunerado impuesto a los ind\u00edgenas), aunque se dedicara al trabajo de evangelizaci\u00f3n y de bautismo de la poblaci\u00f3n local. Seg\u00fan Carlos Josaphat, en la propia evaluaci\u00f3n que las Casas hace de los resultados de pr\u00e9dica de Montesinos, \u00e9l los coloca en una especie de graduaci\u00f3n: hubo quien se qued\u00f3 \u2018at\u00f3nito\u2019, otros \u2018empedernidos\u2019 y unos pocos \u2018arrepentidos\u2019, pero nadie convertido\u201d (JOSAPHAT, 2000, p.59). Si esto ocurri\u00f3 de hecho, las Casas estaba al menos entre los arrepentidos, ya que no tard\u00f3 en transformarse en un gran defensor de los pueblos nativos de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La creencia de que los pueblos podr\u00edan ser clasificados entre avanzados y primitivos perdur\u00f3 desde el siglo XIX hasta hace poco tiempo y fue enormemente utilizada para explicar el fen\u00f3meno de la conquista. Solo a partir de la d\u00e9cada de 1980 en adelante que los investigadores \u2013 historiadores, soci\u00f3logos y antrop\u00f3logos \u2013 se despidieron del viejo mito euro-c\u00e9ntrico que consideraba el grado de evoluci\u00f3n de cada cultura seg\u00fan la semejanza que \u00e9sta ten\u00eda con la cultura occidental contempor\u00e1nea. La gran cuesti\u00f3n historiogr\u00e1fica a responder era c\u00f3mo un grupo tan peque\u00f1o de colonizadores pudo eliminar una poblaci\u00f3n tan grande de nativos (ROMANO, 1972, p.97-106). En verdad, esto poco tiene que ver con el hecho de que algunas culturas poseyesen Estados con poder coercitivo y otras no. Se debe m\u00e1s que nada a la caracter\u00edstica de la poblaci\u00f3n americana de no constituirse como una totalidad, por lo tanto, se organizaban en grupos que pose\u00edan intereses espec\u00edficos y, para alcanzarlos, establec\u00edan estrategias propias, como alianzas con los colonizadores. Esto sucedi\u00f3 con los pueblos tributarios de aztecas, repiti\u00e9ndose de forma semejante por toda Am\u00e9rica, inclusive en las alianzas entre franceses y tamoios, en la bah\u00eda de Guanabara. En este escenario de diversidad y conflictos, potenciado por la presencia de europeos interesados en sacar provecho de las disputas entre los pueblos nativos, es que actuaron los misioneros; sea de manera pac\u00edfica, o ampliando uno de los lados beligerantes, en nombre de lo que cre\u00edan que era la implantaci\u00f3n de la fe en una tierra a merced del demonio. Era una ecuaci\u00f3n simple: perder cuerpos (inclusive los suyos) y salvar almas (inclusive las suyas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los jesuitas llegaron a la Am\u00e9rica espa\u00f1ola encontraron toda una obra de catequesis y conversi\u00f3n de los ind\u00edgenas que ya hab\u00eda sido emprendida por los mendicantes. En el caso de los dominios portugueses, los misioneros de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas fueron protagonistas en este proceso de cristianizaci\u00f3n. En Brasil, los miembros de las \u00f3rdenes mendicantes actuaron en menor escala. Se sabe apenas que quien celebr\u00f3 la primera misa en Brasil, y por lo tanto capell\u00e1n de la escuadra de Cabral, fue el obispo franciscano Dom frei Henrique de Coimbra, que iba como misionero para Calcuta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya los padres jesuitas llegaron junto con el primer gobernador general Tom\u00e9 de Souza, en 1549. Era un grupo peque\u00f1o, liderado por el padre Manuel de N\u00f3brega, quien inmediatamente comenz\u00f3 a recorrer las aldeas catequizando y bautizando a los indios. Atendiendo un pedido de N\u00f3brega, entonces ya consciente del tama\u00f1o de la tarea evangelizadora, algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando llega el segundo gobernador \u2013 general Duarte da Costa, aporta un nuevo grupo, con Jos\u00e9 de Anchieta. Este nuevo grupo se desplaza hacia el sur, en direcci\u00f3n a la capitan\u00eda de San Vicente, fundando all\u00ed el colegio S\u00e3o Paulo de Piratininga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan se percibe en las cartas enviadas por los misioneros, la evangelizaci\u00f3n de estos pueblos tuvo una corta duraci\u00f3n, consistiendo en una efusiva aceptaci\u00f3n inicial y seguida del completo abandono tan pronto los padres se ausentaban de la tribu (CASTELNAU-L\u2019ESTOILE, 2006, p.109). La soluci\u00f3n para este dilema de \u201cvi\u00f1edo est\u00e9ril\u201d fue la creaci\u00f3n de los \u201caldeamentos\u201d o misiones. Por medio de los llamados \u201cdescimentos\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> y de las adhesiones voluntarias o presionadas por el riesgo de la esclavizaci\u00f3n de la parte de los \u201cbandeirantes\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, los ind\u00edgenas se integraban en comunidades controladas por los padres jesuitas, constituyendo un espacio de civilizaci\u00f3n y orden, que garantizaba una mayor durabilidad de su cristianizaci\u00f3n. En las aldeas, los nativos se organizaban alrededor del liderazgo de los padres de la Compa\u00f1\u00eda, pasando a adoptar los h\u00e1bitos cristianos, aprendiendo oficios y sedentariz\u00e1ndose. Este conjunto de elementos representaba, en la \u00f3ptica de los padres, el pilar para una conversi\u00f3n m\u00e1s duradera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las misiones jesuitas se hicieron famosas como lugares de abrigo para la poblaci\u00f3n ind\u00edgena en Brasil, pero eran frecuentemente proveedoras de fuerza militar y de trabajo alquilado por los padres a las C\u00e1maras municipales, a los particulares que solicitaran o a otras \u00f3rdenes que los necesitasen. La expulsi\u00f3n de los franceses result\u00f3 en la fundaci\u00f3n de la ciudad de R\u00edo de Janeiro, en 1555, y los ind\u00edgenas de los \u201caldeamentos\u201d fueron de suma importancia del punto de vista militar. De la misma manera, los \u201caldeamentos\u201d jesuitas en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, desde la primera mitad del siglo XVII, formaron parte de la mano de obra predominante en la colecta de las llamadas \u201cdrogas del sert\u00e3o\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. En los siglos XVII y XVIII, la producci\u00f3n art\u00edstica de los ind\u00edgenas \u201caldeados\u201d en varias partes de Am\u00e9rica \u2013 escultura, pintura, m\u00fasica y confecci\u00f3n de instrumentos musicales -, que inicialmente era apenas uno de los mecanismos de catequesis, fue adquiriendo caracter\u00edsticas propias, pasando a ser conocida como arte misionera o barroco misionero. Una de las caracter\u00edsticas de este arte es la influencia de elementos est\u00e9ticos ind\u00edgenas en las producciones. Con la expulsi\u00f3n de los jesuitas del Imperio portugu\u00e9s, en 1759, y en el Imperio espa\u00f1ol, en 1767, las misiones fueron entregadas a otras \u00f3rdenes \u2013 en general mendicantes \u2013 o a administradores civiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.2 Los pueblos de \u00c1frica<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto los misioneros mendicantes como los padres de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas actuaron en repetidas tentativas de cristianizaci\u00f3n en \u00c1frica. Los resultados de este proceso variaron mucho, de regi\u00f3n en regi\u00f3n, siempre con avances y tambi\u00e9n retrocesos. Para que se pueda abordar m\u00ednimamente esta historia es preciso comprender que \u00c1frica es un continente extremadamente vasto y que sus habitantes son diferentes de regi\u00f3n a regi\u00f3n y de pueblo a pueblo. Hay por lo menos dos grandes matices religiosos en \u00c1frica, pero una inmensidad de posibilidades de combinaciones y de interacciones entre ellas: la Isl\u00e1mica y la animista. La Isl\u00e1mica se instal\u00f3 con la expansi\u00f3n del Isl\u00e1n por el norte del continente y posteriormente con los puestos de expansi\u00f3n intra-continental a trav\u00e9s del Sahara. Ya la animista, m\u00e1s caracter\u00edstica de los pueblos subsaharianos, es profundamente vinculada a la naturaleza y a sus fen\u00f3menos, atribuy\u00e9ndoles esp\u00edritus. M\u00e1s all\u00e1 de esto, incorpora elementos sociales divinizados, como l\u00edderes, guerreros o personalidades muy marcantes que, junto con los mitos de creaci\u00f3n y construcci\u00f3n del mundo, van a componer el pante\u00f3n de los Orishas. Con esto, se puede comprender la inmensa tarea de cristianizar un \u00e1rea que es casi cuatro veces mayor que el Brasil de hoy. Vamos a presentar, apenas a t\u00edtulo de ejemplo, los casos de Angola, Congo y Guinea, las regiones que m\u00e1s sufrieron los efectos de los contactos con los europeos, entre los que se destaca de forma deplorable el tr\u00e1fico de esclavos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las facilidades o dificultades para la evangelizaci\u00f3n de la costa sur occidental del continente que hoy es de Angola, deriv\u00f3 de las alianzas entre portugueses y los jefes locales <em>sobas<\/em>, subordinados al gran soberano Ngola, quien gobernaba el reino Ndongo. Estas alianzas ten\u00edan como fundamento tanto ganancias pol\u00edticas y comerciales, como intereses religiosos. Seg\u00fan la conveniencia del momento, los <em>sobas <\/em>se convertir\u00edan al catolicismo o volv\u00edan al animismo, o a\u00fan se aproximaban a los reformados. Uno de los mayores intereses en las proximidades con los <em>sobas<\/em> era que, debido a la gran autonom\u00eda con la que gobernaban sus territorios, eran ellos los que controlaban gran parte del tr\u00e1fico de esclavos de Angola hacia Am\u00e9rica. Su conversi\u00f3n siempre fue vista con cierta desconfianza por los jesuitas, puesto que, con gran frecuencia no era duradera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los portugueses llegaron a la costa del Congo en los primeros a\u00f1os del siglo XVI, dando inicio al proceso de evangelizaci\u00f3n de la regi\u00f3n. En <em>Cronica d\u2019el Rei D. Jo\u00e3o II<\/em>, de aproximadamente 1502, su autor, Rui de Pina, relata que tanto el jefe local <em>mani Soyo<\/em>, con algunos de sus ministros, como el jefe de la regi\u00f3n, <em>mani Congo<\/em>, con muchos de sus seguidores, aceptaron el bautismo y la fe cat\u00f3lica r\u00e1pidamente, dando origen a todo un proceso de sincretismo que involucra no solo la religi\u00f3n, sino tambi\u00e9n la pol\u00edtica y alianzas comerciales. Para comenzar, muchos autores, como Marina Melo de Souza, creen que la cruz ya era para la cultura del Congo un s\u00edmbolo m\u00edstico y adivinatorio, lo que facilitar\u00eda la absorci\u00f3n del crucifijo cat\u00f3lico como s\u00edmbolo religioso, bien como las asociaciones de im\u00e1genes de santos y rosarios a los <em>minkisi<\/em>, denominaci\u00f3n gen\u00e9rica de objetos m\u00e1gicos o de culto religioso en aquella regi\u00f3n (SOUZA, 2005). Otra muestra de esta simbiosis es que, a partir de 1509, los soberanos congoleses pasaron a ostentar nombres portugueses asociados a los suyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En el caso de Guinea, a\u00fan m\u00e1s al norte, el jesuita Baltazar Barreira, responsable por la misi\u00f3n de Angola y fundador del colegio de Cabo Verde, asume a principios del siglo XVII la misi\u00f3n de evangelizar el pueblo de aquellas tierras. Barreira y sus compa\u00f1eros enfrentaron la competencia de los <em>bexerins<\/em>, como eran llamados los sacerdotes isl\u00e1micos, y los <em>jambacouse<\/em>, como eran designados los sacerdotes locales, encargados de identificar a los hechiceros comedores de almas que, seg\u00fan la creencia local, produc\u00edan enfermedades y muertes. Como no pod\u00eda dejar de ser, con tantas matrices religiosas disputando espacios en los corazones y mentes de los habitantes, el sincretismo fue tal que, en poco tiempo, los jesuitas pasaron a ser llamados de bexerins de los cristianos (SANTOS, 2011, p.187-213). All\u00ed tambi\u00e9n, relat\u00f3 Barreira, las personas cristianas, por la poca doctrina y el gran contacto con los animistas, f\u00e1cilmente volv\u00edan a sus antiguos cultos. M\u00e1s all\u00e1 de la competencia, hab\u00eda problema con el tr\u00e1fico de esclavos. Los sacerdotes animistas y los bexerins tambi\u00e9n funcionaban como agentes e intermediarios en el comercio de esclavos transahariano, que llevaba esclavos \u2013 principalmente mujeres como futuras esposas \u2013 hacia las regiones isl\u00e1micas (LOVEJOY, 2011, p.32). Todo esto se suma al tr\u00e1fico de esclavos hacia Am\u00e9rica, que generaba muchas cr\u00edticas de los jesuitas a los dem\u00e1s religiosos cat\u00f3licos, acus\u00e1ndolos de no predicar, ni catequizar, sino m\u00e1s bien de traficar. Sin embargo, los padres jesuitas tambi\u00e9n pose\u00edan esclavos. Aunque se sepa poco en t\u00e9rminos cuantitativos de la participaci\u00f3n de \u00e9stos en el comercio de africanos, es cierto que existi\u00f3. De manera general, la alta mortalidad de sacerdotes, la competencia con otros grupos religiosos mejor estructurados y respaldados por la sociedad local, adem\u00e1s de la poca inversi\u00f3n de la Corona portuguesa, puede explicar el relativo fracaso de la misi\u00f3n de convertir los africanos en el litoral atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De forma general, la presencia europea en \u00c1frica fue, como en el inicio de la colonizaci\u00f3n en Am\u00e9rica, costera. El cristianismo, unido al mismo proceso, tambi\u00e9n lo fue. La diferencia es que, en Am\u00e9rica, progresivamente la colonizaci\u00f3n fue interioriz\u00e1ndose. Ocupando, aunque parcamente, \u00e1reas cada vez mayores en el interior, llevaba consigo la catequesis y la Cruz, fen\u00f3meno que no se dio en \u00c1frica, donde el principal inter\u00e9s era la administraci\u00f3n de las \u00e1reas costeras para controlar el comercio, principalmente el de los esclavos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>3.3 La esclavitud colonial y el catolicismo<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso que se aclare, antes de abordar tan delicado asunto, que durante buena parte de su vigencia, la esclavitud no era apenas legal, sino moralmente l\u00edcita. Esto no quiere decir que, en los d\u00edas de hoy, pueda ser considerada, as\u00ed como cualquier otra condici\u00f3n de trabajo an\u00e1loga a ella, m\u00ednimamente aceptable. Lo que consta aqu\u00ed es restricto al per\u00edodo que se encierra en la mitad del siglo XIX, sino antes. Esta constataci\u00f3n se hace necesaria para comprender c\u00f3mo era posible que esclavos liberados tambi\u00e9n compraran esclavos para que trabajasen en su lugar, y c\u00f3mo un grupo peque\u00f1o de benefactores pod\u00eda controlar una cantidad de esclavos, en no raras veces, diez veces mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que se piense en pasividad, es preciso considerar la autonom\u00eda que estas personas esclavizadas ten\u00edan para estipular sus propias estrategias cotidianas, que no eran necesariamente una clara revuelta o el recurso de la violencia, aunque las numerosas rebeliones de los esclavos atestiguaran ser este recurso viable no apenas para los se\u00f1ores, sino tambi\u00e9n para los esclavos. Sin embargo, el n\u00famero de veces en que el c\u00e1lculo de p\u00e9rdidas y de ganancias los llev\u00f3 a tomar otro camino, uno menos arriesgado. Se debe considerar que, frecuentemente los hisoriador4es y otros autores colocan en las cabezas y las bocas de personajes hist\u00f3ricos discursos que solo llegaron a ellos mucho despu\u00e9s. En el caso de la esclavitud, el concepto iluminista de libertad solo aport\u00f3 en Am\u00e9rica para los letrados entre el final del siglo XVIII y el inicio del siglo XIX, y significaba la autonom\u00eda econ\u00f3mica y el derecho a la participaci\u00f3n pol\u00edtica. El significado de libertad cambia con el pasar del tiempo. As\u00ed, cuando hablamos de esclavitud colonial estamos tratando de una costumbre o de una regla t\u00e1cita de la sociedad que la atraviesa desde lo alto hasta abajo. Muchas rebeliones fueron organizadas cuando ciertas condiciones de trabajo fueron establecidas (REIS e SILVA, 1989, p.103).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es a esta esclavitud que los textos del clero colonial cat\u00f3lico se refieren. De hecho, no son textos literarios, y ni podr\u00edan serlo. Estar\u00edan m\u00e1s bien clasificados como ut\u00f3picos, que trataban con una esclavitud en la que el se\u00f1or desempe\u00f1a funciones paternas: ense\u00f1ar, tutelar, alimentar y corregir. Veamos lo que dice el jesuita Jorge Benci, en su libro titulado <em>Economia Crist\u00e3 dos Senhores no Governo dos Escravos<\/em>, escrito por los idus de 1700: \u201cDebe el se\u00f1or al siervo el pan para que no desfallezca\u201d (BENCI, 1977, p.53). En los primeros cuatro discursos del libro, el autor coloca sobre la r\u00fabrica <em>pan<\/em>, una serie de obligaciones del se\u00f1or con su esclavo: comida, indumentaria y cuidados en la enfermedad. En el segundo discurso, la argumentaci\u00f3n comienza con la siguiente afirmaci\u00f3n: \u201ccomo los siervos son criaturas racionales, que constan de cuerpo y alma, no solo debe el se\u00f1or darles el sustento corporal para que no perezca su cuerpo, sino el espiritual para que no desfallezcan sus almas\u201d (BENCI, 1977, p.83). Esto nos permite percibir que el mito afirmando que el clero cat\u00f3lico defend\u00eda la teor\u00eda de que los esclavos no ten\u00edan alma es completamente infundado. El esfuerzo del clero cat\u00f3lico en catequizar, coherente con sus creencias, bautizar, casar sacramentalmente y sepultar seg\u00fan el rito cristiano a los esclavos, es una evidencia m\u00e1s, que muestra bien que la postura general entre el clero cat\u00f3lico era bien opuesta a esa. Adem\u00e1s, Benci tambi\u00e9n llama vehementemente la atenci\u00f3n de los se\u00f1ores al respecto de su obligaci\u00f3n religiosa con los esclavos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pensamiento colonial cat\u00f3lico sobre la esclavitud parece haberse iniciado con Alonso de Sandoval, rector del colegio jesu\u00edtico de Cartagena de Indias (1605-1617). En su libro <em>Um tratado sobre a escravid\u00e3o<\/em>, presenta un largo estudio sobre la comprensi\u00f3n y la ense\u00f1anza de los pueblos reci\u00e9n llegados de \u00c1frica al puerto de Cartagena. En verdad, m\u00e1s que un programa catequ\u00e9tico, Sandoval desarrolla una verdadera \u201csoteriolog\u00eda\u201d de los esclavizados. El primer paso de esta \u201csoteriolog\u00eda\u201d fue clasificar todos los negros africanos y de las islas del \u00cdndico como et\u00edopes, que ya eran asociados a la descendencia de Cam, maldita por el pecado de \u00e9ste contra su padre, No\u00e9. De all\u00ed se desarrolla el pensamiento de Sandoval, se\u00f1alando que, seg\u00fan Isidoro de Sevilla, en la divisi\u00f3n del mundo, a \u00c1frica le correspond\u00eda a los descendientes de Cam. Por lo tanto, la esclavitud en los moldes cristianos, donde los se\u00f1ores asumen funciones paternales con los esclavos, representar\u00eda la redenci\u00f3n de la maldici\u00f3n de Cam. Esto, por representar la inserci\u00f3n de los \u201cet\u00edopes\u201d en el nuevo pueblo elegido: la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en Cartagena de las Indias, actu\u00f3 San Pedro Claver que vivi\u00f3 all\u00ed y evangeliz\u00f3 durante casi toda la primera mitad del siglo XVII. En la regi\u00f3n portuaria de la ciudad, acog\u00eda, alimentaba y confortaba a los africanos esclavizados que desembarcaban, sin medir gastos (SPLENDIANI e ARISTIZABAL, 2002, p.86). Afer\u00eda los conocimientos doctrinarios, para chequear si hab\u00edan sido bautizados en \u00c1frica y si tal bautismo era v\u00e1lido<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, catequizaba a todos y bautizaba, ocasionalmente \u201cbajo condici\u00f3n\u201d, los esclavizados, colocando en sus cuellos una medallita de plomo, que de un lado ten\u00eda el rostro de Jes\u00fas y del otro el de Mar\u00eda, para poder reconocer a la bautizados en la ciudad. En su proceso de beatificaci\u00f3n consta que ten\u00eda conflictos constantes con las se\u00f1oras de la ciudad, por recoger en las calles y plazas a los negros para la celebraci\u00f3n de la misa, a pesar del mal olor que ellos exhalaban, por su heridas y condiciones precarias de higiene que les eran impuestas (SPLENDIANI e ARISTIZABAL, 2002, p.90 et seq.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4. Las Reformas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino reforma, aunque de contenido sem\u00e1ntico poco delimitado, fue utilizado durante toda la Edad Media como el llamado al cambio y a la correcci\u00f3n tanto de los fieles, en el sentido de conversi\u00f3n y santidad, cuanto de la coerci\u00f3n de los problemas de disciplina y \u00e9tica dentro del clero cat\u00f3lico. En varios contextos medievales, el uso del t\u00e9rmino reforma estuvo vinculado a la b\u00fasqueda de la purificaci\u00f3n y de la santificaci\u00f3n dentro de la Iglesia. Solamente despu\u00e9s del surgimiento y la afirmaci\u00f3n pol\u00edtica del movimiento luterano es que el t\u00e9rmino gana el significado de ruptura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tradicionalmente, el fen\u00f3meno de la emergencia de la Reforma Protestante viene siendo explicado a partir de sus causas internas. Las m\u00e1s antiguas v\u00edas historiogr\u00e1ficas sit\u00faan en Lutero y en las 95 tesis publicadas en la catedral de Wittenberg el foco explicativo de la Reforma. Posteriormente, la historiograf\u00eda marxista incorpor\u00f3 la venta de las indulgencias del clero alem\u00e1n, extrapolando el fen\u00f3meno como pr\u00e1ctica generalizada del catolicismo, y transform\u00f3 a Lutero en una especie de revolucionario lanz\u00e1ndose contra las estructuras opresivas del poder financiero eclesi\u00e1stico. Tanto en una, cuento en la otra vertiente, el peso de la ruptura reca\u00eda totalmente en los desv\u00edos y \u201cabusos\u201d comportamentales del clero cat\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, para una mejor comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno, las razones del surgimiento y de la afirmaci\u00f3n de la Reforma deben ser pensadas de modo m\u00e1s amplio. En primer lugar, los \u201cabusos\u201d del clero no son causa suficiente para la Reforma, al final el movimiento reformador ya exist\u00eda dentro de la propia Iglesia desde la Edad Media y nunca se hab\u00edan visto grupos que propusieran rupturas en las proporciones que comienza a tener a partir de las voces tales como la de Lutero y los anabaptistas. Adem\u00e1s de eso, las principales referencias a abusos en los textos de los reformadores son relativas a las pr\u00e1cticas lit\u00fargicas y a las costumbres cat\u00f3licas, como la comuni\u00f3n en apenas una especie, y no sobre las eventuales pr\u00e1cticas privadas del clero. Muchos cr\u00edticos no eran separatistas, como Erasmo de Rotterdam, por ejemplo. Por \u00faltimo, se puede pensar que, algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde cuando la Reforma Cat\u00f3lica corrigi\u00f3 gran parte de los desv\u00edos de conducta generalizados entre cl\u00e9rigos, los reformadores no propusieron el retorno (DELUMEAU, 1989, p.59 et seq.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, las causas m\u00e1s profundas de la Reforma est\u00e1n ligadas a las angustias colectivas del final del medievo. La principal de ellas era la muerte y la consecuente ida al infierno. No por casualidad, los concilio en la baja edad Media \u2013 Lyon (1274) y Florencia (1438-1445) \u2013 y en el inicio de la era moderna \u2013 Trento (1545-1563) \u2013 se ocupan de este punto doctrinario. Fen\u00f3menos como la peste negra, la guerra de los Cien A\u00f1os, el Gran Cisma en Occidente, que hicieran surgir tres hombres alegando ser el verdadero papa, la amenaza de los turcos otomanos, fueron, en fin, una serie de problemas que apesadumbraron y desorientaron las conciencias del europeo en general. El horror al pecado y al miedo de la muerte fueron algunas de las consecuencias de este proceso, para el que la soluci\u00f3n presentada por las corrientes reformadoras era m\u00e1s accesible en comparaci\u00f3n al purgatorio cat\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, por la teolog\u00eda reformada, el pesimismo dominante generaba una soluci\u00f3n simplificada para el binomio pecado\/infierno: la Gracia venida de la fe, que era bastante y suficiente para tornar justo al hombre, por s\u00ed solo inherentemente pecador. La novedad de los reformadores era proponer una fe individual que rescatase individualmente del pecado. Consecuencia de este postulado era que cada individuo era su propio sacerdote, reduciendo al m\u00ednimo la eclesiolog\u00eda y pr\u00e1cticamente extinguiendo los ministerios ordenados. Como muchos sacerdotes pose\u00edas vidas condenables, y desde la propagaci\u00f3n de la <em>Devotio Moderna<\/em> muchos laicos buscaban una vida santificada, la idea reformada de un sacerdocio universal no fue dif\u00edcil de ser propagada. De igual manera, la lectura del texto b\u00edblico, que en este per\u00edodo ya no era rara fuera del ambiente lit\u00fargico, tambi\u00e9n pasa a ser de direcci\u00f3n individual. Como se\u00f1ala Jean Delumeau (1989, p.78), \u201clos reformadores no \u2018dieran\u2019 a los cristianos los libros santos traducidos en lengua vulgar que la Iglesia les habr\u00eda negado anteriormente\u201d. Lo que sucedi\u00f3 es que la profusi\u00f3n de las copias en lenguas diferentes del lat\u00edn gener\u00f3 la familiaridad y el deseo de leer e interpretar las Sacras Letras (Sagradas Escrituras).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>4.1 Las reformas protestantes<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fen\u00f3meno de las reformas posteriormente llamadas protestantes no tuvo inicio con Lutero, pero sin duda alguna tuvo en \u00e9l su gran primer protagonista. El fray agustiniano Mart\u00edn Lutero, que ingres\u00f3 en la orden como cumplimiento de una promesa realizada cuando estuvo en peligro de muerte, se transform\u00f3 en monje diligente y escrupuloso. Probablemente ya le atormentaba en la conciencia la gran cuesti\u00f3n que lo llevar\u00eda a la ruptura con el catolicismo: la justificaci\u00f3n del hombre. Adem\u00e1s de una variedad de cr\u00edticas comportamentales, como el cobro por las indulgencias practicadas por gran parte del clero de su propia tierra, la gran cuesti\u00f3n de Lutero siempre fue la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n de las almas, lo que era una cuesti\u00f3n com\u00fan en la \u00e9poca. En el fondo, las normalmente sobre-valorizadas noventa y cinco tesis publicadas en la catedral de Wittenberg y el viaje a Roma no est\u00e1n en el centro de la Reforma Luterana. Al contrario de lo que muchos autores afirman, Jean Delumeau, basado en textos del propio Lutero, dice que \u201ceste viaje a Roma no parece haber sido determinante en la evoluci\u00f3n interior\u201d del futuro reformador (DELUMEAU, 1989, p.86). Ya sobre las tesis que fueron copiadas e impresas por toda Europa, es preciso notar que, cuando preguntado sobre ellas en el cap\u00edtulo de los Agustinianos reunidos en Heidelberg (abril de 1518), Lutero dio menos importancia a la cuesti\u00f3n de las indulgencias de lo que a su doctrina sobre la justificaci\u00f3n (DELUMEAU, 1989, p.90).\u00a0 La visi\u00f3n del agustiniano alem\u00e1n era fuertemente marcada por una lectura pesimista de la obra de San Agust\u00edn, trasladando en el ser humano una total inoperancia contra el pecado, estando \u00e9ste, entonces, a merced de la Gracia divina y nada m\u00e1s. As\u00ed, irremediablemente pecador, el hombre, mientras individuo, solo tendr\u00eda una soluci\u00f3n: la fe individual. En las palabras del propio Lutero: \u201cEl libre albedr\u00edo despu\u00e9s de la ca\u00edda no es m\u00e1s que una palabra vana; haciendo lo que es posible el hombre peca mortalmente\u201d (DELUMEAU, 1989, p.106).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, persistiendo en su doctrina de la justificaci\u00f3n posible apenas por la fe, Lutero abre las puertas para que otros pensadores propongan doctrinas aut\u00f3nomas y establezcan confesiones propias. Y fue exactamente lo que hizo el humanista Juan Calvino. Por insistencia del padre se gradu\u00f3, inicialmente, en derecho. Al morir \u00e9ste, se transforma en te\u00f3logo en Paris, aun no siendo ordenado sacerdote. Adhiri\u00f3 a la Reforma y por eso fue expulsado de Paris junto con otros hugonotes. Sigui\u00f3 para Basilea y despu\u00e9s para Ginebra, donde se estableci\u00f3. El marco inicial de la doctrina calvinista fue la publicaci\u00f3n, en 1536, todav\u00eda en Basilea, de su obra <em>Institutio Religionis Christianae<\/em>, donde comienza a presentarse efectivamente como reformador. En ella Calvino sigue la eclesiolog\u00eda luterana, ense\u00f1ando que la Iglesia es el conjunto de los elegidos, cuyos nombres solo Dios conoce, siendo por lo tanto esencialmente invisible. Pero en una edici\u00f3n posterior (1541), presentar\u00e1 la Iglesia visible como blanco de gran estima y comuni\u00f3n obligatoria. Dada su percepci\u00f3n de una distancia inconmensurable entre Dios y el hombre, fomenta la iconoclast\u00eda, reafirmando que apenas las Escrituras pueden ofrecer un camino para conocer a Dios. Compartiendo el pesimismo del reformador de Wittemberg, Calvino ampl\u00eda su reflexi\u00f3n cuando publica, en 1552, un tratado sobre la predestinaci\u00f3n, porque Dios elije a quien da su Gracia y quien, consecuentemente, ser\u00e1 salvado. A los que no fueron elegidos para la salvaci\u00f3n solo les restar\u00e1 el infierno. Con esta doctrina una de las maneras de transformar perceptible al mundo el grupo de elegidos era fructificar el trabajo diligente y el comportamiento austero en riquezas, esta creencia se hac\u00eda muy atractiva para los burgueses \u2013 principalmente los financistas -, que eran vistos como pecadores por el catolicismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00faltimas de las tres vertientes de los reformadores es la anglicana. El rey Enrique VIII era un cat\u00f3lico ferviente, lleg\u00f3 hasta escribir un manifiesto contra los errores de Lutero. Lo que parece es que, esta devoci\u00f3n solamente se sustent\u00f3 mientras el rey cre\u00eda que el papa le ser\u00eda siempre favorable. Cuando el papa Clemente VII neg\u00f3 el pedido de anulaci\u00f3n del casamiento para el que Enrique hab\u00eda pedido permiso a Julio II, el rey percibi\u00f3 que no ten\u00eda en Clemente el aliado incondicional que necesitaba. Para \u00e9l, era necesario un segundo matrimonio en la b\u00fasqueda de un heredero masculino, que evitar\u00eda el retorno de las guerras y conflictos por el trono ingl\u00e9s. De all\u00ed surge la ruptura de Inglaterra, por una ley \u2013 el acto de supremac\u00eda (1534) \u2013 sin ninguna cuesti\u00f3n teol\u00f3gica o disciplinar para proponer al catolicismo. Esta reforma era meramente una cuesti\u00f3n de obediencia y jurisdicci\u00f3n. Al rey cab\u00eda, a partir de entonces, la doble jurisdicci\u00f3n que tantos conflictos causara en la Edad Media: la temporal y la religiosa, la mitra y la corona reposando en la misma cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>4.2 Las Iglesias Cristianas<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como consecuencia del movimiento reformista iniciado en el siglo XVI, lo que se observa en el escenario religioso es la profundizaci\u00f3n de las rupturas entre las diferentes vertientes del cristianismo. La antigua divisi\u00f3n entre Oriente y Occidente que, por el bien de los intentos realizados al final del medievo, poco se avanz\u00f3 concretamente rumbo al reencuentro, se suma la fractura de la reforma y las numerosas divisiones colaterales a la doctrina de la libre interpretaci\u00f3n de las escrituras. Este punto espec\u00edfico, com\u00fan a la gran mayor\u00eda de las vertientes doctrinarias, asociado a la emergencia del individuo como referencia y agente relevante, convoc\u00f3 la proliferaci\u00f3n y la fragmentaci\u00f3n de las corrientes reformadoras en una pluralidad de credos. As\u00ed, a lo largo de los cien a\u00f1os siguientes a los procesos fundadores reformistas, las comunidades confesiones se multiplicaron por Europa (JEDIN, 1972, p. 577).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de eso, las identidades nacionales nacientes se asociaron a las identidades religiosas, lo que condujo a disputas y guerras de cu\u00f1o religioso, en especial en Francia, con la Noche de San Bartolom\u00e9, cuando los cat\u00f3licos masacraron a los protestantes en Paris, y la Guerra de los Treinta A\u00f1os, que ten\u00eda, entre las causas de los conflictos, las disputas entre cat\u00f3licos y protestantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La multiplicaci\u00f3n de las denominaciones fue inevitable y, hasta cierto punto, previsible. La libre interpretaci\u00f3n de las Escrituras y la eclesiolog\u00eda que atribuy\u00f3 un papel casi nulo a la iglesia visible dar\u00edan, inevitablemente, en disensiones y protestas de las protestas. Adem\u00e1s del protestantismo cl\u00e1sico de Lutero, Calvino y Zu\u00ednglio, se suma el anglicanismo. E en \u00e9ste, los fieles de influencia calvinista, cr\u00edticos de las reminiscencias cat\u00f3licas del anglicanismo, inician el movimiento puritano, que se desdoblar\u00e1, entre los colonizadores de Am\u00e9rica del Norte, y los que, en Francia, formar\u00edan los hugonotes. Tambi\u00e9n derivados del grupo calvinista, surgir\u00e1n los presbiterianos, que se distinguen por el gobierno de los ancianos (presb\u00edteros). Tambi\u00e9n provenientes de los anglicanos, los bautistas surgen de los ingleses que viv\u00edan en Holanda en 1608, caracteriz\u00e1ndose por la defensa y la pr\u00e1ctica del ritual del bautismo por inmersi\u00f3n. En los siglos siguientes surgieron pietistas, metodistas, adventistas, pentecostales, adem\u00e1s de las nuevas separaciones del catolicismo en el siglo XIX, como la de las iglesias veterocat\u00f3licas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>4.3 La Reforma Cat\u00f3lica<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la parte cat\u00f3lica, ya hab\u00eda un movimiento reformista iniciado aun en la Edad Media, conocido como la Reforma Gregoriana, en alusi\u00f3n al papa Gregorio VII (1073-1085), y que tuvo avances y retrocesos a lo largo de los siglos. Sin embargo, se hac\u00eda urgente que los reformadores tuvieran una respuesta. Esta era una demanda del clero cat\u00f3lico y una exigencia del emperador Carlos V. \u00c9ste, preocupado por tener su imperio dividido entre cat\u00f3licos y reformados, buscaba imponer una soluci\u00f3n conciliatoria, que preservase la unidad de sus dominios. En esta tensi\u00f3n, se celebra el Concilio de Trento, centro de la Reforma Cat\u00f3lica moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la Dieta de Worms, reunida en 1521, en la que Lutero reafirm\u00f3 su doctrina sobre la justificaci\u00f3n de la fe en presencia del emperador Carlos V, en la cristiandad ya se demandaba un concilio (ALBERIGO, 1995, p.325). No apenas por la gravedad de la ruptura que amenazaba arrastrarse, sino tambi\u00e9n por la influencia de la doctrina conciliarista, todav\u00eda fuerte en muchas mentes. Uno de los mayores defensores de un nuevo concilio general era el propio Lutero, aunque probablemente para ganar tiempo en su proceso de excomuni\u00f3n (JEDIN, 1960, p.99). La elecci\u00f3n de la ciudad donde tendr\u00eda lugar la asamblea fue dif\u00edcil y compleja. Para los luteranos, grandes fomentadores de la idea de un concilio reformador, la sede del concilio deber\u00eda ser en Alemania, donde hab\u00eda nacido el conflicto. Sin embargo, el tiempo pasaba, los papas se suced\u00edan, y la oposici\u00f3n de Roma a su convocaci\u00f3n era evidente. No apenas por la aversi\u00f3n a la doctrina conciliarista, de la cual la propuesta estaba impregnada, sino tambi\u00e9n por el hecho de que, al menos en parte, un intento semejante fracas\u00f3 en Augsburgo. El concilio solo comenz\u00f3 a configurarse de forma efectiva despu\u00e9s de un encuentro de Carlos V con el Papa Pablo III, ocurrido en Roma en la primavera de 1536.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo entonces una primera convocaci\u00f3n en el a\u00f1o siguiente, para la ciudad de Mantua, que no fue posible realizar por la guerra entre Carlos V y Francisco I, y por las exigencias hechas por el duque de Mantua para recibir el concilio. En octubre de 1537, el concilio fue transferido para Vicenza, igualmente sin \u00e9xito. Cuando la expansi\u00f3n de las doctrinas reformadas ya hab\u00eda avanzado mucho y amenazaba penetrar en la pen\u00ednsula It\u00e1lica, se revisti\u00f3 de urgencia una acci\u00f3n por parte de la Curia romana. Esta acci\u00f3n fue la efectiva convocaci\u00f3n del Concilio para la ciudad de Trento, estrat\u00e9gicamente localizada en el Tirol, aun perteneciente al Imperio, pero de f\u00e1cil acceso a los prelados italianos. Aun as\u00ed, el concilio fue realizado en un per\u00edodo turbulento, entreverado de guerras que hicieron que los trabajos fueran suspendidos y recomenzaran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego del inicio, la divergencia entre la Curia y el emperador qued\u00f3 clara: mientras a la curia le interesaba la inmediata condenaci\u00f3n del luteranismo, el emperador deseaba la reforma de la Curia para entonces entablar un di\u00e1logo con la vertiente reformada y preservar una unidad confesional del Imperio (ALBERIGO, 1995, p.334). La primera de las tres etapas del Concilio (1545-1548) fue la m\u00e1s importante. En ella fueron celebradas 10 sesiones, en las que fueron reafirmadas las fuentes de autoridad en el catolicismo \u2013 Escrituras y Tradici\u00f3n -, la doctrina del pecado original, la justificaci\u00f3n por la fe y por las obras, y la validez de los sacramentos. En la segunda etapa (1551-1552), cuando tuvieron lugar 6 sesiones, fueron acordados c\u00e1nones sobre la eucarist\u00eda, penitencia y extremaunci\u00f3n. Despu\u00e9s de una larga interrupci\u00f3n, el Papa P\u00edo IV convoca un tercer per\u00edodo (1562-1563), en el que todav\u00eda son celebradas 9 sesiones. Este \u00faltimo per\u00edodo fue marcado por decretos disciplinarios que objetivaban una reforman en la Curia, aun objeto de duras cr\u00edticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los puntos centrales del Concilio, principalmente en la primera etapa, fue la cuesti\u00f3n de la justificaci\u00f3n del hombre, tema central en la reforma luterana. Para Carlos V y sus aliados dentro del Concilio, la definici\u00f3n cat\u00f3lica deber\u00eda admitir dos formas de justificaci\u00f3n alternativas: la fe y las obras, que podr\u00edan venir juntas o preferencialmente de la fe. De esta manera, a las nuevas vertientes del cristianismo quedar\u00eda resguardada la creencia en la fe como forma de justificaci\u00f3n, y a los cat\u00f3licos reservado el derecho de acrecentar las obras como necesarias a la salvaci\u00f3n. La acci\u00f3n de los padres jesuitas Diego Laynez, que suceder\u00eda a Ignacio de Loyola en el control de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, y Alfonso Salm\u00e9ron, gran erudito y ex\u00e9geta, contribuy\u00f3 decisivamente para la distinci\u00f3n doctrinaria marcada en el texto final del concilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de esta cuesti\u00f3n central, los conciliares en Trento buscaron establecer con m\u00e1xima claridad los saberes y las pr\u00e1cticas involucradas en cada uno de los sacramentos. No apenas por estar \u00e9stos siendo puestos en cuesti\u00f3n por el movimiento reformador, sino por considerar que era de ellos que nac\u00eda la verdadera santidad, y si \u00e9sta fuera perdida ser\u00eda por donde se recobrar\u00eda o, tambi\u00e9n, se aumentar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.4 Las Nuevas y viejas \u00f3rdenes y congregaciones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento de car\u00e1cter espiritual que surgi\u00f3 al final de la Edad Media, conocido en su totalidad como <em>Devotio Moderna<\/em>, se asienta en la emergencia de la referencia a lo individual en diversas esferas de la vida cotidiana, incluso la religiosa. Erwin Iserloh, refiri\u00e9ndose al ocaso del medioevo afirma que:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) se hab\u00eda puesto en marcha un proceso de individualizaci\u00f3n, que descubr\u00eda lo particular en lo universal, y se liberaron enormes fuerzas espirituales, art\u00edsticas y religiosas. En conexi\u00f3n con ese movimiento est\u00e1 el despertar de un laicismo consciente de su responsabilidad, la evoluci\u00f3n de las ciudades y la formaci\u00f3n de los estados nacionales (HUBERT, 1973, p.573)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto indica que el mismo factor est\u00e1 en la ra\u00edz de distintos fen\u00f3menos. Se trata de la emergencia progresiva del individuo como referencia, que tanto redunda en el laicismo creciente en el escenario religioso europeo de los siglos siguientes, cuanto a la fundamentaci\u00f3n de las nuevas formas de relacionamiento con lo divino que se instauran dentro de la propia Iglesia. Si no en funci\u00f3n de este nuevo modelo de piedad, al menos a partir de \u00e9l, la reforma cat\u00f3lica va a poner en marcha una reforma de las \u00f3rdenes religiosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tratarse de las reformas de las \u00f3rdenes religiosas, es preciso que se distinga la que fue emprendida en Espa\u00f1a por el cardenal Cisneros, a pedido del papa Alejandro VI y con el apoyo de la monarqu\u00eda cat\u00f3lica. Esta distinci\u00f3n debe ser realizada no apenas por su importancia interna, sino por los desdoblamientos que esta reforma va a tener en Am\u00e9rica, con la venida de los misioneros de las \u00f3rdenes ya reformadas para el trabajo de catequesis y misionero. Por influencia de Cisneros, los franciscanos y benedictinos espa\u00f1oles fueron reformados, volviendo al rigor en la observaci\u00f3n de sus reglas, que hab\u00edan perdido. De modo semejante, bajo el liderazgo se Santa Teresa de \u00c1vila, fueron reformadas las carmelitas. A los frailes carmelitas es San Juan de la Cruz quien extiende el mismo esp\u00edritu reformista. Se suma a estos m\u00edsticos San Juan de \u00c1vila, el ap\u00f3stol de Andaluc\u00eda, quien predicaba la reforma del clero y la profundizaci\u00f3n, y San Ignacio de Loyola, fundador de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, autor de los Ejercicios Espirituales. Curiosamente, el esp\u00edritu anti-reformista tambi\u00e9n se hac\u00eda notar, basta decir que todos los cuatro santos de esp\u00edritu m\u00edstico y reformador tuvieron que v\u00e9rselas, de una manera o de otra, con la inquisici\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas asumi\u00f3 caracter\u00edsticas singulares frente a las \u00f3rdenes mendicantes, entre otras. Entre ellas, la que m\u00e1s se destac\u00f3 fue la instauraci\u00f3n del cuarto voto: el de obediencia especial al papa en relaci\u00f3n a las misiones. Adem\u00e1s de esto, no habitaban en monasterios y no se establec\u00edan en un solo lugar, siendo fundamentalmente misioneros de inspiraci\u00f3n paulina. Basta considerar que muchos colegios y misiones fundados en los primeros a\u00f1os eran dedicados a la memoria de San Pablo: Piratininga, Luanda, Goa etc. Luego despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n, fueron enviadas las primeras misiones para dentro de la propia Europa, buscando recobrar los cat\u00f3licos que hab\u00edan migrado para las doctrinas reformadas. En seguida fueron enviados misioneros jesuitas para cristianizar los rincones m\u00e1s lejanos del planeta: desde Am\u00e9rica hacia Jap\u00f3n. Un gran ejemplo de misionero jesuita fue San Francisco Javier, uno de los compa\u00f1eros de Ignacio de Loyola en la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, enviado a la India y al Jap\u00f3n, despu\u00e9s de un acuerdo entre los jesuitas y la Corona portuguesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras \u00f3rdenes fueron fundadas en este esp\u00edritu de reforma del clero regular: San Antonio Mar\u00eda Zaccaria (1502-1537) fund\u00f3 los Cl\u00e9rigos regulares de San Pablo, llamados barnabitas, por su monasterio en San Bernab\u00e9; la Orden de los Cl\u00e9rigos Regulares de Somasca, los somascos, fue fundado por San Jer\u00f3nimo Emiliano, un laico consagrado que se dedic\u00f3 al cuidado de los hu\u00e9rfanos. San Jer\u00f3nimo era muy cercano a San Caetano de Thiene, quien fund\u00f3 la orden de los teatinos. El santo de la alegr\u00eda, San Felipe Neri, fund\u00f3 una comunidad de cl\u00e9rigos seglares conocida como Congregaci\u00f3n del Oratorio, u oratorianos. Algunas mujeres tambi\u00e9n crearon \u00f3rdenes regulares en este movimiento, como Santa \u00c1ngela de Merici (1474-1540), que fue la fundadora de la <em>Compagnia delle dimesse di Santa Orsola<\/em> \u00a0(las ursulinas), destinada al abrigo y educaci\u00f3n de las ni\u00f1as abandonadas. Es importante se\u00f1alar que el Estado no cumpl\u00eda las funciones de cura, sustentaci\u00f3n y educaci\u00f3n de los s\u00fabditos. Cab\u00eda a las instituciones caritativas, en general vinculadas a las iniciativas del clero cat\u00f3lico, desempe\u00f1ar este papel<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5. La religiosidad popular latinoamericana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino religiosidad se refiere, por s\u00ed solo, a las lecturas e interpretaciones del pueblo y de la relaci\u00f3n que se establece con lo sagrado (NASCIMENTO, 2009, p.119-30). Frecuentemente se constituye de la fusi\u00f3n entre tradiciones y creencias de or\u00edgenes diversos con la doctrina y la liturgia cat\u00f3lica, lo que resulta en formas de culto, creencias y devociones semejantes a las cat\u00f3licas, pero con significados desplazados por los saberes populares. Sin lugar a dudas, las pr\u00e1cticas religiosas populares de Portugal y Espa\u00f1a, pasadas casi siempre por la v\u00eda materna, dieron origen, en el encuentro con los ritos locales amerindios y los importados de \u00c1frica, al catolicismo popular latinoamericano (DUSSEL, 1983, p.200).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una mejor comprensi\u00f3n de esta simbiosis de formas y contenidos religiosos, es preciso considerar que, desde el punto de vista de la antropolog\u00eda cultural, la religiosidad es la forma con la que las sociedades lidian con lo inesperado y con lo que les escapa al control \u2013 como el resultado de la cosechas, el r\u00e9gimen de las lluvias, los problemas de salud y la muerte. El cristianismo, como religi\u00f3n revelada, trasciende este primer aspecto, pero acaba dialogando con \u00e9l, en la medida en que se propaga por medio de la predicaci\u00f3n de sus verdades. En la medida en que fue alcanzando grupos cada meas m\u00e1s lejanos en t\u00e9rminos de padrones culturales, el contenido de la predicaci\u00f3n pas\u00f3 por filtros cada vez m\u00e1s variados y fue asociado a formas de creer y ver el mundo cada vez m\u00e1s distintas del judaico-europeo, del cual sali\u00f3 el modelo cat\u00f3lico que lleg\u00f3 a la edad moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, los misioneros cat\u00f3licos, preocupados en garantizar la salvaci\u00f3n de los menos letrados, emprendieron enormes esfuerzos de catequesis. Sin embargo, en este contexto de enfrentamiento religioso con los reformados, el pueblo cat\u00f3lico iletrado y los pueblos \u00e1grafos fueron, en la mayor\u00eda de las veces, sub-valorizados en su capacidad de aprendizaje y de compresi\u00f3n doctrinaria. En los siglos XVI y XVII, abundaban en la cristiandad los catecismos resumidos para los ni\u00f1os, los r\u00fasticos, los brutos y todos los considerados de poca inteligencia (MU\u00d1OZ, 2006, p.417). En cada espacio del globo los r\u00fasticos y brutos espec\u00edficos, que de forma general eran los campesinos, los pobres, los ind\u00edgenas y los africanos, en este \u00faltimo caso tanto los que viv\u00edan all\u00e1 como los que fueron tra\u00eddos para Am\u00e9rica y sus descendientes. Es en medio de este pueblo de <em>rudes e brutos<\/em> que un modelo muy particular de catolicismo va a desarrollarse en Am\u00e9rica Latina. Es posible considerar que en este proceso de evangelizaci\u00f3n, bajo condiciones muy espec\u00edficas, o sea, en un contexto de colonizaci\u00f3n y conquista, se construye un catolicismo mestizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho es que la cultura popular y su religiosidad encontraron, en las formas cat\u00f3licas de culto o de expresi\u00f3n de sus valores, mecanismos para viabilizar sus creencias ancestrales, as\u00ed como sus necesidades inmediatas. Por eso, antes de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX, hab\u00eda una gran distancia entre la devoci\u00f3n cat\u00f3lica a los santos y el pedido de su intercesi\u00f3n, y la creencia popular en el poder atribuido a los santos de hacer milagros, con poderes que les ser\u00eda propios \u2013 apenas para citar un ejemplo. Del mismo modo, la doctrina cat\u00f3lica sobre los sacramentos, como la expresa Trento, deja mucho de la interpretaci\u00f3n que de ellos hac\u00edan en los segmentos m\u00e1s populares &#8211; de los rudes y los brutos \u2013 menos afectadas a los complejos conceptos teol\u00f3gicos. Hasta las hermandades de los laicos, lugar del catolicismo no clerical por excelencia, no eran raras las veces usadas mucho m\u00e1s como lugares de visibilidad y status social que efectivamente de culto y oraci\u00f3n (BOSCHI, 1986, p.14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La popularizaci\u00f3n de la doctrina y los movimientos de los laicos incrementados por el concilio Vaticano II tendieron a disminuir la distancia entre lo que la Iglesia ense\u00f1a y lo que el pueblo m\u00e1s comprometido en el catolicismo cree. Sin embargo, fuera de los c\u00edrculos estrictamente cat\u00f3licos, las creencias llenas de figuraciones cat\u00f3licas a\u00fan se mantienen.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Carlos Engemann. <\/em>Universidade Aberta do Brasil, Instituto Superior de Teologia do Rio de Janeiro. Texto original portugu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>6 Referencias<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALBERIGO, Giuseppe (org.). <em>Hist\u00f3ria dos Conc\u00edlios Ecum\u00eanicos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ANDR\u00c9S-GALLEGO, Jos\u00e9. <em>Por qu\u00e9 los jesuitas<\/em>: raz\u00f3n y sinraz\u00f3n de una decisi\u00f3n capital.\u00a0 Dispon\u00edvel em: <a href=\"http:\/\/www.larramendi.es\/i18n\/consulta\/registro.cmd?id=1221\">www.larramendi.es\/i18n\/consulta\/registro.cmd?id=1221<\/a>. Acesso em 6 out 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BENCI, Jorge. <em>Economia Crist\u00e3 dos Senhores no Governo dos Escravos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Grijalbo, 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOSCHI, Caio C\u00e9sar. <em>Os leigos e o poder<\/em> \u2013 irmandades leigas e pol\u00edtica colonizadora em Minas Gerais. S\u00e3o Paulo: \u00c1tica, 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASTELNAU-L\u2019ESTOILE, Charlotte de<em>. Oper\u00e1rios de uma vinha est\u00e9ril<\/em>: os jesu\u00edtas e a convers\u00e3o dos \u00edndios no Brasil 1580-1620. Bauru: Edusc, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">COXITO, Am\u00e2ndio A. Luis de Molina e a escravatura. In: <em>Revista Filos\u00f3fica de Coimbra<\/em>. n.15, p.117-36. 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DELUMEAU, Jean. <em>Nascimento e afirma\u00e7\u00e3o da Reforma<\/em>. S\u00e3o Paulo: Pioneira, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DIXON, C. Scott.\u00a0<em>Protestants: A History from Wittenberg to Pennsylvania, 1517-1740<\/em>. Oxford: Wiley-Blackwell, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DUSSEL, Enrique. <em>Historia general de la iglesia en Am\u00e9rica Latina<\/em>: introducci\u00f3n general a la historia de la iglesia en Am\u00e9rica Latina. Tomo I. Salamanca: CEHILA, 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JEDIN, Hubert. <em>Breve historia de los conc\u00edlios<\/em>. Barcelona: Herder, 1960.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______ (org.). <em>Manual de Historia de la Iglesia<\/em> \u2013 Reforma, Reforma Cat\u00f3lica y Contrarreforma. v. V. Barcelona: Herder, 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOSAPHAT, Carlos. <em>Las Casas, todos os direitos para todos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LOVEJOY, Paul E. <em>Transformations in Slavery<\/em>: a history of slavery in Africa. 3ed. Cambridge: Cambridge University Press, 2011. p. 24-32.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAHN-LOT, Marianne.\u00a0<em>A conquista da Am\u00e9rica Espanhola<\/em>. Campinas: Papirus, 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARCOS, Jes\u00fas Varela; SHENEIDER, Cristina Seibert. A Pol\u00edtica Atl\u00e2ntica dos Pa\u00edses Ib\u00e9ricos e o Descobrimento do Brasil. In:\u00a0<em>Revista del Semin\u00e1rio Iberoamericano de Descubrimientos y Cartografia<\/em> \u2013 Semin\u00e1rios Tem\u00e1ticos. Valladolid: Seminario Iberoamericano de Descubrimentos y Cartografia Instituto Interuniversitario de Estudios de Iberoam\u00e9rica y Portugal, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARTINEZ, Jos\u00e9 Luis.\u00a0<em>Pasajeros de Indias:<\/em> Viajes trasatl\u00e1nticos en el siglo XVI. Ciudad de M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MART\u00cdNEZ-HIDALGO, Jos\u00e9 Maria.<em>\u00a0Las naves del Descubrimiento e sus hombres.<\/em> Madrid: Mapfre, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MU\u00d1OZ, Miguel Luis L\u00f3pez-Guadalupe<em>. <\/em>Religiosidad institucional y religiosidad popular. In: PE\u00d1A, Antonio Luis Cort\u00e9s (org). <em>Historia del cristianismo<\/em>. v. III &#8211; El mundo moderno. Granada: \u00a0Trotta \u2013 Universidad de Granada, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NASCIMENTO, Mara Regina do. Religiosidade e cultura popular: catolicismo, irmandades e tradi\u00e7\u00f5es em movimento. In: <em>Revista da Cat\u00f3lica<\/em>. Uberl\u00e2ndia, v.1, n.2. 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00c9REZ, Demetrio Ramos. Colombo e os seus descobrimentos. In:\u00a0ALBUQUERQUE, Lu\u00eds de (dir.).\u00a0<em>Portugal no Mundo<\/em> \u2013 s\u00e9culos XII-XV. Lisboa: Publica\u00e7\u00f5es Alfa, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">REIS, Jo\u00e3o Jos\u00e9; SILVA, Eduardo (orgs.). <em>Negocia\u00e7\u00e3o e conflito.<\/em> Rio de Janeiro: Cia. das Letras, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROMANO, Ruggiero.\u00a0<em>Os conquistadores da Am\u00e9rica.<\/em> Lisboa: Publica\u00e7\u00f5es D. Quixote, 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SANDOVAL, Alonso. <em>Um Tratado sobre la Esclavitud<\/em>. Madrid: Alianza Editorial, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SANTOS, Vanicl\u00e9ia Silva. Bexerins e jesu\u00edtas: religi\u00e3o e com\u00e9rcio na costa da Guin\u00e9 (s\u00e9culo XVII). In: <em>M\u00c9TIS: hist\u00f3ria &amp; cultura<\/em>. v.10, n.19, p. 187-213. jan\/jun 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOARES, Mariza de Carvalho. Descobrindo a Guin\u00e9 no Brasil colonial. In: <em>Revista do Instituto Hist\u00f3rico e Geogr\u00e1fico Brasileiro<\/em>. Rio de Janeiro, n. 161 (407), p.71-94. abr\/jun 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOUZA, Marina de Mello e. Evangeliza\u00e7\u00e3o e poder na regi\u00e3o do Congo e Angola: a incorpora\u00e7\u00e3o dos crucifixos por alguns chefes centro-africanos, s\u00e9culos XVI e XVII. In: <em>Actas do Congresso Internacional Espa\u00e7o Atl\u00e2ntico de Antigo Regime: poderes e sociedades<\/em>. 2005.\u00a0 Dispon\u00edvel em: <a href=\"http:\/\/cvc.instituto-camoes.pt\/eaar\/coloquio\/comunicacoes\/marina_mello_souza.pdf\">cvc.instituto-camoes.pt\/eaar\/coloquio\/comunicacoes\/marina_mello_souza.pdf<\/a>. Acesso em 15 dez 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SPLENDIANI, A.; ARISTIZABAL, T. <em>Processo de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n de san Pedro Claver<\/em>. Bogot\u00e1: CEJA, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ZERON, Carlos Alberto de Moura Ribeiro. <em>Linha de f\u00e9<\/em> \u2013 a Companhia de Jesus e a escravid\u00e3o no processo de forma\u00e7\u00e3o da sociedade colonial (Brasil, s\u00e9culos XVI e XVII). S\u00e3o Paulo: EDUSP, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Esta bula fue escrita por el papa Pablo III despu\u00e9s de Haber recibido una carta del dominicano Juli\u00e1n Garc\u00e9s. En esta carta, el obispo Tlaxcala (hoy uno de los estados que componen M\u00e9xico), denuncia la extrema crueldad con la que los conquistadores trataban los habitantes de Am\u00e9rica, con el pretexto de que \u00e9stos no conoc\u00edan la fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Expediciones de b\u00fasqueda de ind\u00edgenas, que eran vendidos como esclavos, hechas en el interior de Brasil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> L\u00edderes de las expediciones que se aventuraban por el interior en b\u00fasqueda de ind\u00edgenas para vender como esclavos o de minerales preciosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Las m\u00e1s conocidas eran: cacao, canela del mato, clavo, casta\u00f1as, pia\u00e7ava, semillas oleaginosas, gengibre, vainilla, tinta de urucum, anil etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Era com\u00fan que se considerara inv\u00e1lido un bautismo que no fuera precedido de catequesis, de la aceptaci\u00f3n de la fe y del deseo del bautismo. El arzobispo de Sevilha, D. Pedro de Castro y Qui\u00f1ones, produjo, en el inicio del siglo XVII, una instrucci\u00f3n que se converti\u00f3 en el modelo para la catequesis de africanos y en ella recomendaba que se cuestionara si el individuo hab\u00eda escuchado catequesis, si la hab\u00eda comprendido, si la hab\u00eda aceptado y se hab\u00eda deseado ser bautizado. Claver utilizaba esa instrucci\u00f3n em su trabajo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 El per\u00edodo moderno 2 Los descubrimientos y la expansi\u00f3n de la cristiandad 3 La evangelizaci\u00f3n de las poblaciones no cristianas 3.1 Los amerindios 3.2 Los pueblos de \u00c1frica 3.3 La esclavitud colonial y el catolicismo 4 Las Reformas 4.1 Las reformas protestantes 4.2 Las Iglesias Cristianas 4.3 Reforma Cat\u00f3lica 4.4 Nuevas y viejas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[195],"tags":[],"class_list":["post-1718","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-del-cristianismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1718"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1718\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1719,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1718\/revisions\/1719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}