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{"id":1682,"date":"2018-12-25T08:33:01","date_gmt":"2018-12-25T10:33:01","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1682"},"modified":"2018-12-25T08:33:01","modified_gmt":"2018-12-25T10:33:01","slug":"teologia-politica-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1682","title":{"rendered":"Teolog\u00eda Pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>1 Expresi\u00f3n<\/p>\n<p>1.1 Origen<\/p>\n<p>1.2 Ambig\u00fcedad<\/p>\n<p>1.3 Delimitaci\u00f3n de enfoque<\/p>\n<p>2 Abordaje teol\u00f3gico<\/p>\n<p>2.1 Panorama hist\u00f3rico<\/p>\n<p>2.1.1 Antigua teolog\u00eda pol\u00edtica<\/p>\n<p>2.1.2 Nueva teolog\u00eda pol\u00edtica<\/p>\n<p>2.2 Caracter\u00edsticas fundamentales<\/p>\n<p>2.2.1 Funci\u00f3n cr\u00edtica y creativa<\/p>\n<p>2.2.2 Teolog\u00eda Fundamental Pr\u00e1ctica<\/p>\n<p>2.2.3 Autoridad de las v\u00edctimas<\/p>\n<p>3 Relevancia y l\u00edmites<\/p>\n<p>4 Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>1 Expresi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene empezar haciendo algunas consideraciones acerca de la expresi\u00f3n &#8220;Teolog\u00eda Pol\u00edtica&#8221; (TP), pues ella ni surgi\u00f3 ni fue utilizada siempre en contexto teol\u00f3gico-cristiano y su desarrollo propiamente teol\u00f3gico no siempre fue expresado en estos t\u00e9rminos. De ah\u00ed la importancia de indicar su origen y las perspectivas en que fue desarrollada y delimitar el enfoque de nuestro abordaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.1 Origen<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n TP no surgi\u00f3 en un ambiente cristiano y, en realidad, s\u00f3lo en la segunda mitad del siglo XX fue asumida y desarrollada en sentido estrictamente teol\u00f3gico-cristiano. Esto no significa que no haya habido una teolog\u00eda pol\u00edtica o una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la dimensi\u00f3n y las realidades pol\u00edticas a lo largo de la historia del cristianismo. Por lo contrario. Pero esta reflexi\u00f3n no se ha formulado hasta hace poco en t\u00e9rminos de TP.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque llega a nosotros a trav\u00e9s de Agust\u00edn en su obra <em>La ciudad de Dios<\/em>, la expresi\u00f3n TP remite a la distinci\u00f3n estoica de los tres g\u00e9neros o tipos de teolog\u00eda: m\u00edtica, f\u00edsica y pol\u00edtica o civil. Esto ya aparece en el estoicismo medio de Panecio de Rodas (+ 100? a. C.) y se consolida en el ambiente cultural romano con Marco Varr\u00f3n (+ 27 a. C.). En su obra enciclop\u00e9dica <em>De Antiquitatibus<\/em>, citada por Agust\u00edn, Varr\u00f3n explica estos tres g\u00e9neros de teolog\u00eda: &#8220;Lo llaman m\u00edtico porque es usado principalmente por los poetas, f\u00edsico, porque lo usan los fil\u00f3sofos, y civil, porque lo emplean los pueblos&#8221;. Seg\u00fan \u00e9l, &#8220;la primera teolog\u00eda es principalmente propia del teatro, la segunda, del mundo, la tercera, de las ciudades&#8221;. La teolog\u00eda pol\u00edtica o civil, dice Varr\u00f3n, es aquella que &#8220;los ciudadanos, y de modo especial los sacerdotes, deben conocer y poner en pr\u00e1ctica en las urbes. En ella hallamos a los dioses que deben ser objeto de culto p\u00fablico y los ritos y sacrificios a los que cada cual est\u00e1 obligado&#8221; (AGOSTINHO, 2016, p. 251-253).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante tener presente aqu\u00ed dos cuestiones que marcar\u00e1n decisivamente la historia de la expresi\u00f3n TP. En primer lugar, aparece en contexto filos\u00f3fico-pol\u00edtico como una teolog\u00eda subordinada y al servicio del Estado: controlada por los agentes del Estado y con la funci\u00f3n de su legitimaci\u00f3n o justificaci\u00f3n religiosa. En segundo lugar, aparece en conflicto con la doctrina cristiana. Agust\u00edn retoma la distinci\u00f3n estoica en un tono claramente pol\u00e9mico y de reprobaci\u00f3n como se puede ver en los libros VI a VIII de la obra La ciudad de Dios. No por casualidad, la expresi\u00f3n TP es recordada en la Edad Media s\u00f3lo con &#8220;uno de los muchos errores del paganismo&#8221; (SCATTOLA, 2009, p. 20). Y, aunque se utiliza en los siglos XVI y XVII para &#8220;indicar las materias comunes a la administraci\u00f3n religiosa y pol\u00edtica&#8221;, refiri\u00e9ndose a uno de los varios campos de acci\u00f3n de la autoridad del pr\u00edncipe &#8220;(SCATTOLA, 2009, p 21), s\u00f3lo se reanudar\u00e1 y desarrollar\u00e1 de modo positivo a partir del siglo XIX en ambientes cat\u00f3licos conservadores y contrarrevolucionarios (Bonald, De Maistre, Cort\u00e9s, Schmitt, etc.) y, en sentido contrario y ahora estrictamente teol\u00f3gico, en la segunda mitad del siglo XX con la &#8220;nueva teolog\u00eda pol\u00edtica&#8221; (Metz, Moltmann, S\u00f6lle, etc.) (Cf. SCATTOLA, 2009, p. 34-40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.2 Ambig\u00fcedad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del car\u00e1cter controvertido de la expresi\u00f3n TP en la tradici\u00f3n cristiana desde los primeros siglos, hay una ambig\u00fcedad que se refiere al propio estatuto te\u00f3rico de esa expresi\u00f3n. Es que ella ni naci\u00f3 ni fue desarrollada en ambiente cristiano y, como ya hemos indicado, s\u00f3lo en la segunda mitad del siglo XX fue desarrollada en sentido estrictamente teol\u00f3gico. Naci\u00f3 en el marco de la filosof\u00eda estoica, fue asumida en el \u00e1mbito jur\u00eddico, retomada en el contexto de la filosof\u00eda y de las ciencias pol\u00edticas modernas y, finalmente, en el \u00e1mbito de la teolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ambig\u00fcedad, aqu\u00ed, se refiere al hecho de que la expresi\u00f3n TP se refiere a la teolog\u00eda, pero fue desarrollada, sobre todo, filos\u00f3fica, jur\u00eddica, social y pol\u00edticamente. En realidad, la expresi\u00f3n se refiere mucho m\u00e1s a la relaci\u00f3n religi\u00f3n-pol\u00edtica considerada por la filosof\u00eda y \/ o por otras ciencias que a la teolog\u00eda en sentido estricto como <em>intellectus fidei<\/em>. Sin hablar de que la reflexi\u00f3n propiamente teol\u00f3gica sobre la relaci\u00f3n religi\u00f3n-pol\u00edtica, a modo de justificaci\u00f3n o de cr\u00edtica, se desarroll\u00f3 a lo largo de la historia, en otros t\u00e9rminos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.3 Delimitaci\u00f3n del enfoque<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ambig\u00fcedad te\u00f3rica de la expresi\u00f3n TP exige de nosotros una delimitaci\u00f3n clara de nuestro enfoque. No vamos a tratar de los diversos enfoques de la relaci\u00f3n religi\u00f3n-pol\u00edtica que subyacen a la expresi\u00f3n TP. Una visi\u00f3n panor\u00e1mica en esa direcci\u00f3n puede ser encontrada en la obra ya mencionada de Merio Scattola<em>, Teolog\u00eda Pol\u00edtica<\/em>, donde, en una visi\u00f3n diacr\u00f3nica que yuxtapone e interrelaciona perspectivas te\u00f3ricas distintas, esboza la problem\u00e1tica de la relaci\u00f3n entre religi\u00f3n y pol\u00edtica en Occidente (Cf. SCATTOLA, 2009).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro enfoque de la TP ser\u00e1 de orden estrictamente teol\u00f3gico, lo que, aunque no puede dejar de referirse e incluso de arraigarse en la historia de la teolog\u00eda, es muy reciente: nace y se desarrolla en Alemania en la segunda mitad del siglo XX. Es verdad, como ya advertimos, que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la dimensi\u00f3n y las realidades pol\u00edticas es tan antigua como el cristianismo. Pero esto s\u00f3lo recientemente se ha formulado y desarrollado expl\u00edcitamente en t\u00e9rminos de TP.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Abordaje teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo estrictamente teol\u00f3gico de una TP en la segunda mitad del siglo XX est\u00e1 vinculado a nombres como J\u00fcrgen Moltmann (Cf. MOLTMANN, 2011, p. 389-418; 2004, p. 102-105), Dorothee S\u00f6lle (Cf. S\u00d6LLE, 1982) y, sobre todo, Johann Baptista Metz (Cf. METZ, 1997). Es con ellos que la expresi\u00f3n TP adquiere estatuto teol\u00f3gico y marca una nueva etapa en la teolog\u00eda europea, caracterizada por el paso de una perspectiva de car\u00e1cter trascendental-personalista-existencial hacia una perspectiva marcadamente social y pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una mejor comprensi\u00f3n de ese movimiento teol\u00f3gico que tuvo una importancia muy grande en el proceso de renovaci\u00f3n de la teolog\u00eda europea en di\u00e1logo con el mundo moderno, as\u00ed como en la teolog\u00eda latinoamericana que empezaba a surgir, conviene hacer algunas consideraciones de orden hist\u00f3rico e indicar sus principales caracteres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.1 Panorama hist\u00f3rico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, es importante situar ese movimiento teol\u00f3gico en el contexto m\u00e1s amplio de la teolog\u00eda, particularmente en lo que se refiere a la problem\u00e1tica religi\u00f3n-pol\u00edtica ya la propia expresi\u00f3n TP. Por cierto, ese fue uno de los primeros desaf\u00edos con que Metz tuvo que enfrentarse. Es que la expresi\u00f3n TP, con la que designaba su perspectiva y su proyecto teol\u00f3gicos, tiene una historia muy controvertida que remit\u00eda a la teolog\u00eda pol\u00edtica o civil de los estoicos, al cristianismo constantiniano y, m\u00e1s cerca, a las discusiones y controversias entre Carl Schmitt (SCHMITT, s \/ d) y Erik Peterson (PETERSON, 1999) en la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para librarse de esa carga hist\u00f3rica controvertida y demarcar las fronteras de su proyecto teol\u00f3gico, Metz habla de &#8220;nueva teolog\u00eda pol\u00edtica&#8221; en contraposici\u00f3n a la &#8220;vieja teolog\u00eda pol\u00edtica&#8221; estoica y constantiniana (Cf. METZ, 1997, p.34-43; 2006, p. 252-257, 2013, p. 33-37, MOLTMANN, 105). Ciertamente, no pretende ni llega a hacer un estudio exhaustivo sobre la llamada &#8220;antigua teolog\u00eda pol\u00edtica&#8221;. Su inter\u00e9s es explicitar su proyecto teol\u00f3gico. En este sentido, la contraposici\u00f3n &#8220;antigua&#8221; X &#8220;nueva&#8221; tiene un car\u00e1cter did\u00e1ctico: la expresi\u00f3n &#8220;antigua TP&#8221; desempe\u00f1a una funci\u00f3n negativa (decir lo que no es) en su esfuerzo de explicitar positivamente la &#8220;nueva TP&#8221; (decir lo que es, o en qu\u00e9 consiste). Y se acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en un recurso did\u00e1ctico muy utilizado en la presentaci\u00f3n hist\u00f3rico-sistem\u00e1tica de su proyecto teol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.1.1 \u201cAntigua teolog\u00eda pol\u00edtica\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n &#8220;antigua teolog\u00eda pol\u00edtica&#8221; es tomada en un sentido cr\u00edtico-peyorativo y remite tanto a la TP estoica como a las diferentes formas de constantinismo o instrumentalizaci\u00f3n pol\u00edtica del cristianismo a lo largo de la historia. Se trata de un largo per\u00edodo que va desde el estoicismo hasta Carl Schmitt y sus desdoblamientos en el siglo XX &#8220;(METZ, 2013, p. 33). Esta comprensi\u00f3n amplia, gen\u00e9rica y negativa de la &#8220;antigua TP&#8221; tiene el m\u00e9rito de destacar su car\u00e1cter conservador e ideol\u00f3gico y de demarcar fronteras con relaci\u00f3n a la &#8220;nueva TP&#8221;. Pero tiene una doble limitaci\u00f3n te\u00f3rica. Por un lado, ignora y ofusca las diferentes perspectivas con que la relaci\u00f3n religi\u00f3n-pol\u00edtica es tratada al nombrar con la misma expresi\u00f3n enfoques de orden filos\u00f3fico, jur\u00eddico, sociopol\u00edtico y teol\u00f3gico. Por otro lado, simplifica la problem\u00e1tica como si todo abordaje (tambi\u00e9n teol\u00f3gico) de la relaci\u00f3n religi\u00f3n-pol\u00edtica anterior hubiera sido de cu\u00f1o conservador-ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la cuesti\u00f3n es mucho m\u00e1s compleja de lo que parece. Desde el punto de vista estrictamente teol\u00f3gico, hay que reconocer que el enfoque de la relaci\u00f3n religi\u00f3n-pol\u00edtica no siempre se ha dado a modo de instrumentalizaci\u00f3n ideol\u00f3gica del cristianismo en funci\u00f3n del Estado y \/ o de la conservaci\u00f3n del <em>status quo<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 del uso de la expresi\u00f3n TP, el enfoque teol\u00f3gico de la pol\u00edtica se dio tanto a modo de legitimaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n, como a modo de cr\u00edtica o al menos de no subordinaci\u00f3n total.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El propio Peterson, en confrontaci\u00f3n con Schmitt, al intentar probar &#8220;la imposibilidad teol\u00f3gica de una teolog\u00eda pol\u00edtica&#8221; (PETERSON, 1999, p. 123), contrapone Agust\u00edn a Eusebio de Ces\u00e1rea (Cf. PETERSON, 1999, p. 93- 95) y, por lo tanto, acaba indicando, aunque de modo apolog\u00e9tico y un tanto simplista, dos perspectivas distintas de abordaje teol\u00f3gico de la pol\u00edtica o, si se quiere, de TP.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Eusebio<\/em> es contado entre los &#8220;te\u00f3logos de la corte bizantina&#8221; (PETERSON, 1999, p. 93) y presentado como una especie de &#8220;publicista pol\u00edtico&#8221; (PETERSON, 1999, p. 82) que refuerza la idea ya difundida de que &#8220;la misi\u00f3n apost\u00f3lica fue facilitada por el imperio romano y que ve en el imperio romano la victoria sobre la&#8221; idolatr\u00eda polite\u00edsta y demon\u00edaca&#8221; y el cumplimiento de todas las profec\u00edas sobre la &#8220;paz de los pueblos&#8221;(PETERSON, 1999, p. 79-84); por otra parte, <em>Agust\u00edn <\/em>es contacto entre los te\u00f3logos ortodoxos que deshicieron &#8220;el lazo que un\u00eda el Evangelio al imperio&#8221;. Seg\u00fan Peterson, &#8220;lo que los sacerdotes griegos llevaron a t\u00e9rmino en relaci\u00f3n con la idea de Dios&#8221;, al contraponer el dogma de la Trinidad a la concepci\u00f3n pagana y jud\u00eda de &#8220;monarqu\u00eda divina&#8221;, vaci\u00e1ndola de su &#8220;car\u00e1cter pol\u00edtico-teol\u00f3gico&#8221;, Agust\u00edn lo realiz\u00f3 en Occidente &#8220;con el concepto de paz&#8221;. Para \u00e9l, &#8220;la paz augusta, sobre la cual se hab\u00eda construido en la Iglesia una dudosa teolog\u00eda pol\u00edtica, se presentaba [&#8230;] como una paz cuestionable&#8221; (PETERSON, 1999, p. 93). Y, as\u00ed, concluye, &#8220;no s\u00f3lo se acab\u00f3 teol\u00f3gicamente con el monote\u00edsmo como problema pol\u00edtico y se liber\u00f3 la fe cristiana del encadenamiento al imperio romano, sino que se llev\u00f3 a cabo la ruptura radical con una teolog\u00eda pol\u00edtica que degeneraba al Evangelio convirti\u00e9ndolo en instrumento de justificaci\u00f3n de una situaci\u00f3n pol\u00edtica &#8220;(PETERSON, 1999: 95).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Peterson tiene raz\u00f3n en lo que se refiere a la imposibilidad de una teolog\u00eda pol\u00edtica que transforme el Evangelio &#8220;en instrumento de justificaci\u00f3n de una situaci\u00f3n pol\u00edtica&#8221;. Pero no puede concluir de ah\u00ed, como lo hace, &#8220;la imposibilidad teol\u00f3gica de una teolog\u00eda pol\u00edtica&#8221; sin m\u00e1s. Y en ese punto Schmitt tiene raz\u00f3n (Cf. SCHMITT, s \/ d, p. 173). Tampoco podr\u00eda apelar a Agust\u00edn como justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de la imposibilidad de una TP. Por m\u00e1s que no se deba ni se pueda atribuir a \u00e9l la paternidad del llamado &#8220;agustinismo pol\u00edtico&#8221; medieval y su teor\u00eda de una &#8220;teocracia imperial&#8221;, preludio de la&#8221; teocracia pontificia &#8220;(Cf. RAMOS, 2015, p. 202-204), tampoco se puede negar su reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la pol\u00edtica o, si se quiere, una TP en Agust\u00edn (Cf. RAMOS, 2015, p. 185-208).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.1.2 \u201cNueva Teolog\u00eda Pol\u00edtica\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;nueva TP&#8221; surge en el contexto m\u00e1s amplio de la pregunta por la posibilidad de una &#8220;teolog\u00eda del mundo&#8221; que tome en serio los procesos de la Aufkl\u00e4rung, de la secularizaci\u00f3n y de la emancipaci\u00f3n en curso en el mundo moderno (Cf. METZ, 1997, p.15 75). Nace como una teolog\u00eda &#8220;con el rostro volcado hacia el mundo&#8221; (Cf. METZ, 1997, p. 7; 2006, p. 253, 257). En este sentido, y en contraposici\u00f3n a la &#8220;antigua TP&#8221; de cu\u00f1o antimoderno y restauracionista, la &#8220;nueva TP&#8221; surge como una teolog\u00eda moderna. Piensa la relaci\u00f3n entre Iglesia y sociedad \/ pol\u00edtica no de modo &#8220;precr\u00edtico&#8221;, en contraposici\u00f3n a la modernidad en la l\u00ednea de una identificaci\u00f3n entre ambas, sino de modo &#8220;post-cr\u00edtico&#8221;, en el sentido de una &#8220;segunda reflexi\u00f3n&#8221; que repiensa cr\u00edticamente \/ modernamente las relaciones Iglesia \/ fe &#8211; sociedad \/ pol\u00edtica (Cf. METZ, 1997, p. 12, 27, 39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto supuso y \/ o implic\u00f3 tanto una nueva comprensi\u00f3n del mundo, de lo &#8220;pol\u00edtico&#8221; y de la relaci\u00f3n de la Iglesia con ellos, como un giro en el movimiento teol\u00f3gico en curso que intentaba un di\u00e1logo con el mundo moderno, as\u00ed como una ruptura con y, \/ o superaci\u00f3n dial\u00e9ctica de los presupuestos filos\u00f3ficos implicados en ese movimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;nueva TP&#8221; entiende el <em>mundo<\/em> no como &#8220;cosmos&#8221; en contraposici\u00f3n a la existencia y a la persona ni como &#8220;realidad meramente existencial o personal&#8221;, sino como &#8220;realidad social en un proceso hist\u00f3rico&#8221; (METZ, 1997, p. 15). Y habla de <em>lo pol\u00edtico<\/em> en el sentido que esa expresi\u00f3n adquiri\u00f3 en el mundo moderno, sea en lo que se refiere a la distinci\u00f3n entre Estado y sociedad y a la consiguiente superaci\u00f3n del reduccionismo del pol\u00edtico a t\u00e9cnicas de administraci\u00f3n del poder, sea en lo que se refiere al car\u00e1cter cr\u00edtico que debe caracterizar un discurso. Esto posibilit\u00f3 una nueva comprensi\u00f3n de la <em>relaci\u00f3n entre teolog\u00eda y pol\u00edtica<\/em>, donde la Iglesia se entiende no en funci\u00f3n del Estado, sino como &#8220;instituci\u00f3n cr\u00edtico-social&#8221; con &#8220;tarea cr\u00edtico-liberadora&#8221; en la sociedad o como &#8220;lugar e instituci\u00f3n sociocr\u00edticos de la libertad&#8221; y la TP es entendida como &#8220;conciencia cr\u00edtica de las implicaciones sociales y de las tareas del cristianismo&#8221; (Cf. METZ, 1997, p.15, 32, 35ss).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta nueva comprensi\u00f3n del mundo, de la pol\u00edtica y de la relaci\u00f3n entre teolog\u00eda y pol\u00edtica implic\u00f3 una ruptura dial\u00e9ctica con las corrientes teol\u00f3gicas de car\u00e1cter y \/ u orientaci\u00f3n existencial, personalista y trascendental que hab\u00edan intentado en las \u00faltimas d\u00e9cadas un di\u00e1logo cr\u00edtico-productivo con la modernidad, como con sus presupuestos te\u00f3rico-filos\u00f3ficos. A pesar de su enorme importancia en el proceso de renovaci\u00f3n de la teolog\u00eda europea, estas teolog\u00edas fueron en buena medida v\u00edctimas y c\u00f3mplices de la moderna privatizaci\u00f3n de la fe, la religi\u00f3n y la teolog\u00eda. No por casualidad las categor\u00edas que ellas utilizan para explicar el mensaje cristiano son predominantemente &#8220;categor\u00edas de lo \u00edntimo, de lo privado, de lo apol\u00edtico&#8221; (Cf. METZ, 1997, p. 10ss). De ah\u00ed la necesidad de ruptura con y \/ o superaciones dial\u00e9cticas de esas teolog\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Metz habla de su TP como paso de una teolog\u00eda trascendental hacia una teolog\u00eda pol\u00edtica (Cf. METZ, 1997, p. 95; 2013, p. 34). Moltmann llega a una &#8220;hermen\u00e9utica pol\u00edtica&#8221; o a una TP como concreci\u00f3n de su teolog\u00eda de la esperanza y como consecuencia pol\u00edtica de su teolog\u00eda de la cruz (Cf. MOLTMANN, 2011, p. 289ss; 2004, p. 102ss). Y S\u00f6lle desarrolla su TP en discusi\u00f3n cr\u00edtica con la teolog\u00eda de Bultmann (Cf. S\u00d6LLE, 1982, p. 12). En todos estos casos, fue decisivo el di\u00e1logo cr\u00edtico-creativo con Marx, Bloch, la Escuela de Francfort (Horkheimer, Adorno, Marcuse, Benjamin) y el pensamiento jud\u00edo, entre otros (Cf. METZ, 1997, p. 95, MOLTMANN, 2004, p. 103).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;nueva TP&#8221; surge, pues, en di\u00e1logo cr\u00edtico-creativo con el mundo moderno, simult\u00e1neamente, como una <em>teolog\u00eda moderna<\/em> (cr\u00edtica) y como una teolog\u00eda en ruptura (dial\u00e9ctica) con la privatizaci\u00f3n moderna de la fe, de la religi\u00f3n y de la teolog\u00eda, as\u00ed como con las teolog\u00edas de alguna manera v\u00edctimas y \/ o c\u00f3mplices de esa privatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2 Caracter\u00edsticas fundamentales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo situado la &#8220;nueva TP&#8221; en el contexto m\u00e1s amplio de la teolog\u00eda y en contraposici\u00f3n a la &#8220;antigua TP&#8221;, conviene esbozar sistem\u00e1ticamente sus principales caracter\u00edsticas y, con ellas, su estructura te\u00f3rica fundamental (Cf. GIBELLINI, 1998, p. 301-321; TAMAYO, 2005, p. 870-879).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2.1 Funci\u00f3n cr\u00edtico-creativa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1967, en una conferencia en un Congreso Internacional de Teolog\u00eda en Toronto, Canad\u00e1, titulada El <em>problema de una &#8220;Teolog\u00eda pol\u00edtica&#8221;<\/em> (Cf. METZ, 1997, p. 9-22) y considerada una especie de &#8220;manifiesto program\u00e1tico&#8221; de su TP , Metz indica una doble caracter\u00edstica y \/ o tarea de esa teolog\u00eda: &#8220;cr\u00edtico-correctiva&#8221; frente a la tendencia privatizadora de la teolog\u00eda actual y &#8220;positiva&#8221;, como intento de formulaci\u00f3n del mensaje escatol\u00f3gico en las actuales condiciones de nuestra sociedad (METZ, 1997, p. 9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;nueva TP&#8221; tiene una funci\u00f3n <em>cr\u00edtico-correctiva<\/em> frente a la tendencia moderna de privatizaci\u00f3n de la religi\u00f3n presente en las varias teolog\u00edas que intentaron un di\u00e1logo positivo con la modernidad. Una de las caracter\u00edsticas de la modernidad fue la separaci\u00f3n entre religi\u00f3n y sociedad y el confinamiento de la religi\u00f3n a la esfera privada con progresiva p\u00e9rdida de relevancia social. Esto se agrava con la cr\u00edtica marxista de la religi\u00f3n como superestructura ideol\u00f3gica de la sociedad. Y las teolog\u00edas que intentaron un di\u00e1logo positivo con la modernidad (trascendental, existencial, personalista) acabaron convirti\u00e9ndose en v\u00edctimas y c\u00f3mplices de esta tendencia de privatizaci\u00f3n de la religi\u00f3n, en la medida en que se refugiaron en la esfera de lo privado. Es un tipo de teolog\u00eda que trata de resolver el problema surgido con la Aufkl\u00e4rung, elimin\u00e1ndolo. &#8220;Procura superar la Aufkl\u00e4rung sin haber pasado por ella&#8221;. De ah\u00ed la raz\u00f3n de que &#8220;para la conciencia religiosa determinada por esa teolog\u00eda, la realidad sociopol\u00edtica tenga s\u00f3lo una existencia ef\u00edmera. Las categor\u00edas que esta teolog\u00eda utiliza para explicar el mensaje son predominantemente categor\u00edas de lo \u00edntimo, de lo privado, de lo apol\u00edtico &#8220;(METZ, 1997: 10). En este contexto surge la &#8220;nueva TP&#8221;. Ella surge en di\u00e1logo cr\u00edtico-creativo con la modernidad y con las teolog\u00edas modernas en curso y asume, modernamente \/ cr\u00edticamente, la tarea de desprivatizaci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana. Si Bultmann, por ejemplo, se empe\u00f1\u00f3 en un proyecto de &#8220;desmitizaci\u00f3n&#8221; de la teolog\u00eda (Entmytologisierung) y produjo una teolog\u00eda de orientaci\u00f3n existencial, Metz se empe\u00f1a en un proceso de desprivatizaci\u00f3n de la teolog\u00eda (Entpruevatisierung) y desarrolla una teolog\u00eda de orientaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero adem\u00e1s de esa funci\u00f3n cr\u00edtico-correctiva frente a las teolog\u00edas modernas en curso, la &#8220;nueva TP&#8221; tiene una funci\u00f3n positiva que consiste en explicitar y desarrollar las implicaciones sociopol\u00edticas del mensaje cristiano en el contexto de una sociedad moderna. Se trata de repensar modernamente las relaciones entre religi\u00f3n y sociedad, entre fe y praxis social. Al final, &#8220;la salvaci\u00f3n a que se refiere en la esperanza la fe cristiana no es una salvaci\u00f3n privada&#8221; y su anuncio tiene dimensiones y consecuencias p\u00fablicas y sociales indiscutibles como se puede comprobar en la cruz de Jes\u00fas (Cf. METZ, 1997, 13). Y, aqu\u00ed, va a ser fundamental la reanudaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del mensaje cristiano y el desarrollo de su dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-p\u00fablico-social. La esperanza cristiana no carece de dimensi\u00f3n, implicaciones y relevancia social, pero desempe\u00f1a una funci\u00f3n cr\u00edtica y des-absolutizadora en la sociedad y en la propia Iglesia. La categor\u00eda &#8220;reserva escatol\u00f3gica&#8221; (eschatologischer Vorbehalt) permitir\u00e1 comprender modernamente la misi\u00f3n de la Iglesia como &#8220;tarea cr\u00edtico-liberadora&#8221; en la sociedad y en la Iglesia y comprender a la propia Iglesia como &#8220;instituci\u00f3n cr\u00edtico-social&#8221; (Cf. METZ, 1997, p. 15ss). Y la categor\u00eda &#8220;memoria&#8221; (Erinnerug), con su estructura te\u00f3rica de &#8220;narraci\u00f3n&#8221; (Erz\u00e4lung), ser\u00e1 fundamental para el desarrollo de la tesis de la fe como <em>memoria pasionis, mortis et resurrectionis Jesu Christi <\/em>(Cf. METZ, 11997, p. 47) que, gracias a su car\u00e1cter y poder pr\u00e1ctico-movilizador, se constituye como &#8220;memoria peligrosa&#8221; (gef\u00e4hrliche Erinnerung) que &#8220;acosa el presente y lo cuestiona, porque nos recuerda un futuro que a\u00fan no ha llegado&#8221; (METZ, 1997 , p. 49).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2.2 Teolog\u00eda Fundamental pr\u00e1ctica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya est\u00e1 claro que la &#8220;nueva TP&#8221; no tiene nada que ver con la politizaci\u00f3n de la teolog\u00eda o la instrumentalizaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la religi\u00f3n a modo de la &#8220;antigua TP&#8221;. Pero ella tampoco puede ser comprendida como una &#8220;teolog\u00eda de lo pol\u00edtico&#8221; o una m\u00e1s de las muchas &#8220;teolog\u00edas regionales&#8221; en curso: teolog\u00eda del trabajo, teolog\u00eda de la sexualidad, teolog\u00eda de la m\u00fasica, etc. (Cf. METZ, 1997, p. 43). Tampoco puede ser tomada simplemente como una nueva disciplina teol\u00f3gica ni ser identificada con una teolog\u00eda social y menos a\u00fan con lo que se llama en la teolog\u00eda &#8220;\u00e9tica pol\u00edtica&#8221; (Cf. METZ, 1997, p. 27s, 71). Ni siquiera puede ser tomada como una especie de aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de principios y normas en la acci\u00f3n sociopol\u00edtica de los cristianos (Cf. METZ, 1997, p. 71).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto desarrollo de la relaci\u00f3n entre religi\u00f3n y sociedad o de la dimensi\u00f3n sociopol\u00edtica del mensaje escatol\u00f3gico cristiano o como <em>memoria passionis<\/em> en las condiciones de nuestro tiempo, la &#8220;nueva TP&#8221; emerge como reelaboraci\u00f3n del mensaje cristiano en su totalidad a la luz de su relevancia social en el contexto de una sociedad moderna. Y, as\u00ed, emerge como desarrollo de un &#8220;rasgo fundamental de la conciencia cr\u00edtico-teolog\u00eda como un todo&#8221; que bien puede ser formulado en t\u00e9rminos de una &#8220;nueva relaci\u00f3n teor\u00eda-praxis&#8221;, en el sentido de que toda teolog\u00eda debe tener una orientaci\u00f3n pr\u00e1xica fundamental (METZ, 1997, p. 28). En este sentido, se puede hablar, aqu\u00ed, de una &#8220;teolog\u00eda fundamental pr\u00e1xica&#8221; o de una &#8220;teolog\u00eda fundamental con intenci\u00f3n pr\u00e1xica&#8221; (Cf. METZ, 1977) o incluso de una &#8220;praxis apolog\u00e9tica&#8221; (METZ, 1977, p.9 ; 2006, 255ss). Se trata de una teolog\u00eda articulada en torno a tres categor\u00edas b\u00e1sicas: memoria, narraci\u00f3n, solidaridad (Cf. METZ, 1977, p. 159-211) y una teolog\u00eda que busca dar raz\u00f3n o explicitar los fundamentos pr\u00e1xico-sociales del mensaje escatol\u00f3gico cristiano en el contexto de una sociedad esclarecida y secularizada que privatiza la religi\u00f3n y compromete su dimensi\u00f3n sociopol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.2.3 Autoridad de las v\u00edctimas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una teolog\u00eda que se comprende como <em>memoria passionis<\/em> o como confrontaci\u00f3n cr\u00edtico-pr\u00e1xica del mensaje escatol\u00f3gico cristiano con la sociedad actual se constituye como &#8220;memoria peligrosa&#8221; y s\u00f3lo puede desarrollarse en &#8220;solidaridad&#8221; con las v\u00edctimas de la historia: del presente (&#8220;hacia adelante &#8220;) Y del pasado (&#8221; hacia atr\u00e1s &#8220;) (Cf. METZ, 1977, p. 204). Esto permite recuperar la centralidad de la teodicea en la teolog\u00eda cristiana (Cf. METZ, 2006, p. 3-34). No como una cuesti\u00f3n meramente te\u00f3rico-especulativa, sino m\u00e1s bien como una cuesti\u00f3n pr\u00e1xica que se enfrenta y se traduce en t\u00e9rminos de compasi\u00f3n, amor y solidaridad con las v\u00edctimas y que tiene una dimensi\u00f3n sociopol\u00edtica fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una religi\u00f3n con el &#8220;rostro hacia el mundo&#8221; (Cf. METZ, 1997, p. 7; 2006, p. 253, 257) no puede ignorar la &#8220;historia del sufrimiento&#8221; y eso significa, para Metz, que no puede ser &#8220;de espaldas a Auschwitz (Cf. METZ, 2006, p. 35-68), es decir,&#8221; ni de espaldas al holocausto ni de espaldas al sufrimiento mudo de los pobres y oprimidos en el mundo &#8220;(METZ, 1984, p. 38). Debe ser una teolog\u00eda con el &#8220;rostro dirigido&#8221; a Auschwitz y a todas las v\u00edctimas de la historia. Se trata, aqu\u00ed, de una solidaridad pr\u00e1xica-te\u00f3rica con las v\u00edctimas que se concreta tanto en la acci\u00f3n de los cristianos como en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Esto oblig\u00f3 a Metz a reconocer la &#8220;autoridad de los que sufren&#8221; en el propio teologizar (Cf. METZ, 1997, p.12s). Ellos son &#8220;investidos por Jes\u00fas de una autoridad frente a la cual no existe posibilidad de negar obediencia. Es s\u00f3lo en esta autoridad de los que sufren donde se manifiesta la autoridad de Dios como juez del mundo y de todos los seres humanos: Mt 25, 31-46\u201d (METZ, 1997, 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Relevancia y l\u00edmites<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La &#8220;nueva TP&#8221; tuvo una importancia muy grande en la profundizaci\u00f3n del di\u00e1logo cr\u00edtico-creativo de la Iglesia con el mundo moderno y en el proceso de renovaci\u00f3n de la propia teolog\u00eda europea en la segunda mitad del siglo XX. Ella retom\u00f3 y reelabor\u00f3 en nuevos t\u00e9rminos la problem\u00e1tica de la relaci\u00f3n Iglesia-sociedad, superando modernamente la tendencia moderna de privatizaci\u00f3n de la fe y de la religi\u00f3n y desarrollando la dimensi\u00f3n sociopol\u00edtica del mensaje cristiano. Recuper\u00f3 la relevancia sociopol\u00edtica de la fe y de la Iglesia e hizo eso, no en una perspectiva restauracionista antimoderna (precr\u00edtica), sino en el contexto de una sociedad moderna (cr\u00edtica)\u00a0 y en una perspectiva dial\u00e9ctica de di\u00e1logo cr\u00edtico con la modernidad (post-cr\u00edtica). Con eso, ampli\u00f3 los horizontes de la teolog\u00eda y de su di\u00e1logo con el mundo moderno y posibilit\u00f3 y provoc\u00f3 la superaci\u00f3n dial\u00e9ctica de las teolog\u00edas existencial, personalista y trascendental, hacia una teolog\u00eda sociopol\u00edtica fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, la &#8220;nueva TP&#8221;, en sinton\u00eda con el proceso conciliar de renovaci\u00f3n de la Iglesia, aguza la sensibilidad eclesial hacia los problemas del mundo y, sobre todo, a las situaciones de sufrimiento y a las v\u00edctimas de la historia y, as\u00ed, confiere nueva centralidad a la problem\u00e1tica de la teodicea en el cristianismo. Lo hace desde una perspectiva pr\u00e1xica-te\u00f3rica en la l\u00ednea de solidaridad con las v\u00edctimas, de reconocimiento de su autoridad y de inserci\u00f3n de su voz en los logos de la teolog\u00eda. Esto permite profundizar la cr\u00edtica al cristianismo burgu\u00e9s que se desarroll\u00f3 en Occidente (Cf. METZ, 1984), estrecha los lazos con las teolog\u00edas de la liberaci\u00f3n y abre perspectivas para cr\u00edtica y autocr\u00edtica de la &#8220;nueva TP&#8221; en el sentido de cierta complicidad con la historia occidental de los vencedores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, a pesar de la importancia de esta teolog\u00eda en el di\u00e1logo cr\u00edtico con la modernidad y con las teolog\u00edas modernas en curso, en la recuperaci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n del car\u00e1cter fundamentalmente pr\u00e1xico de la fe y de la teolog\u00eda y en la solidaridad con las v\u00edctimas de la historia y con la &#8220;historia del sufrimiento &#8220;, ella tiene l\u00edmites que necesitan ser reconocidos y superados, lo que implica, de cierta manera, en su propia superaci\u00f3n como perspectiva y proyecto teol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, los te\u00f3logos latinoamericanos, desde principios de los a\u00f1os 1970, criticaron &#8220;cierta insuficiencia en sus an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea&#8221; (GUTI\u00c9RREZ, 2000, p. 284; Cf. RUBIO, 1977, p. 98.). El car\u00e1cter excesivamente abstracto de sus enfoques del mundo, la carencia o insuficiencia de mediaciones sociopol\u00edticas para analizar y transformar la realidad y la concentraci\u00f3n en la problem\u00e1tica de la privatizaci\u00f3n de la religi\u00f3n, dificultaron o incluso impidieron a la nueva TP descender a las ra\u00edces m\u00e1s profundas del mundo moderno y enfrentarse con sus problemas m\u00e1s fundamentales. Adem\u00e1s, el impacto y la centralidad de Auschwitz y la pregunta fundamental: \u00bfc\u00f3mo hacer teolog\u00eda despu\u00e9s de Auschwitz?, comprensible en muchos aspectos, acabaron desviando la mirada de las v\u00edctimas actuales del mundo y sus verdugos y comprometiendo el car\u00e1cter de &#8220;memoria peligrosa&#8221; que corresponde a la teolog\u00eda en cada tiempo. De ah\u00ed la denuncia po\u00e9tico-prof\u00e9tica certera del obispo Pedro Casald\u00e1liga:&#8221; \u00bfC\u00f3mo hablar de Dios despu\u00e9s de Auschwitz?, os pregunt\u00e1is vosotros, ah\u00ed, al otro lado del mar, en la abundancia. &#8220;\u00bfComo hablar de Dios en Auschwitz?, se preguntan aqu\u00ed los compa\u00f1eros, cargados de raz\u00f3n, de llanto y sangre, metidos en la muerte diaria de millones &#8230;&#8221; (CASALD\u00c1LIGA, 1990, p. 45).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no s\u00f3lo eso. La propia formulaci\u00f3n en t\u00e9rminos de TP parece muy problem\u00e1tica. Especialmente por la ambig\u00fcedad de la expresi\u00f3n, indicada y criticada desde el principio. En el sentido moderno, que se utiliz\u00f3 por Metz (sociedad en sentido amplio y discurso cr\u00edtico), parece limitado e incapaz de dar cuenta del todo de la fe que la teolog\u00eda procura comprender y teorizar. A principios de los a\u00f1os 1970, Kasper manifestaba su insatisfacci\u00f3n con el marco se\u00f1alado por la &#8220;nueva TP&#8221;: &#8220;Bajo muchos puntos de vista es excesivamente estrecho y conduce necesariamente a una reducci\u00f3n inadecuada del mensaje cristiano; y es esto lo que los representantes de la teolog\u00eda pol\u00edtica no pretenden &#8220;(KASPER, 1982, p. 139). Y, al final de los a\u00f1os 1990, Moltmann reconoce que &#8220;tal vez a finales de los a\u00f1os 1960 el pol\u00edtico haya sido sobreestimado&#8221;. Pero, a partir de 1989, en el contexto de la &#8220;globalizaci\u00f3n de la econom\u00eda&#8221;, donde la propia pol\u00edtica se encuentra en el &#8220;peligro de ser controlada&#8221; por las grandes corporaciones econ\u00f3micas y los mercados financieros, la pol\u00edtica pasa a tener un alcance muy limitado y &#8221; eso limita el alcance de la &#8216;nueva teolog\u00eda pol\u00edtica&#8217; &#8221; (MOLTMANN, 2004, p. 105). De modo que, sea por el alcance limitado de la pol\u00edtica en el mundo actual (Moltmann), sea por la no reducci\u00f3n de la fe a su dimensi\u00f3n social (Kasper), la TP, a pesar de su importancia y sus ganancias irrenunciables, parece limitada y reclama un marco te\u00f3rico -conceptual m\u00e1s amplio capaz de articular y elaborar la fe en su totalidad y complejidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Francisco Aquino Junior<\/em>. Profesor en la Facultad Cat\u00f3lica de Fortaleza (FCF) y en la Universidad Cat\u00f3lica de Pernambuco (UNICAP). Texto original portugu\u00e9s.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><strong> Bibliograf\u00eda<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">AGOSTINHO. <em>A Cidade de Deus<\/em>. Parte I. Petr\u00f3polis: Vozes, 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASALD\u00c1LIGA, P. <em>Todavia estas palabras<\/em>. Estella: Verbo Divino, 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GIBELLINI, R. <em>A teologia do s\u00e9culo XX<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GUTI\u00c9RREZ, G. <em>Teologia da Liberta\u00e7\u00e3o<\/em>: Prospectivas. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KASPER, W. <em>Introducci\u00f3n a la f\u00e9<\/em>. Slamanca: Sigeme, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">METZ, J.B. <em>Glaube in Geschichte und Gesellschaft<\/em>. Mainz: Gr\u00fcnewald, 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. <em>Para al\u00e9m de uma religi\u00e3o burguesa<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. \u201cPerante os judeus. Teologia crist\u00e3 p\u00f3s-Auschwitz\u201d. <em>Concilium<\/em> 195 (1984) p. 35-46.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. <em>Zum Begriff der neuen Politischen Theologie<\/em>: 1967 \u2013 1997. Mainz: Gr\u00fcnewald, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. \u201cDeus e os males deste mundo: A esquecida mas inesquec\u00edvel Teodic\u00e9ia\u201d. <em>Concilium<\/em> 273 (1997) p. 8-14.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. <em>Memoria Passionis<\/em>: Ein provozirendes Ged\u00e4chtnis in pluralistischer Gesellschaft. Freiburg \u2013 Basel \u2013 Wien: Herder, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. <em>M\u00edstica de olhos abertos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MOLTMANN. J. <em>O Deus crucificado<\/em>: A cruz de Cristo como base e cr\u00edtica da teologia crist\u00e3. Santo Andr\u00e9: Academia Crist\u00e3, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____. <em>Experi\u00eancias de reflex\u00e3o teol\u00f3gica<\/em>: Caminhos e formas de teologia crist\u00e3. S\u00e3o Leopoldo: Editora UNISINOS, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PETERSON, E. <em>El monote\u00edsmo como problema pol\u00edtico<\/em>. Madrid: Minima Trotta, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAMOS, Manfredo Thomaz. <em>A ideia do Estado na doutrina \u00e9tico-pol\u00edtica de Santo Agostinho<\/em>: Um estudo do Epistol\u00e1rio comparado com o \u201cDe Civitate Dei\u201d. Porto Alegre: Letra &amp;Vida, 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RUBIO, Alfonso Garcia. <em>Teologia da Liberta\u00e7\u00e3o<\/em>: Pol\u00edtica ou profetismo? S\u00e3o Paulo: Loyola, 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCATTOLA, M. <em>Teologia Pol\u00edtica<\/em>. Lisboa: Edi\u00e7\u00f5es 70, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCHMITT, C. <em>Teolog\u00eda Pol\u00edtica<\/em>: Cuatro ensayos sobre la soberania. Buenos Aires: Editorial Struhalt &amp; C\u00eda, s\/d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00d6LLE, D. <em>Politische Theologie<\/em>. Stuttgart: Kreutz-Verlag, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TAMAYO, J.J. \u201cTeologia Pol\u00edtica\u201d. In: TAMAYO, J.J. (dir.). <em>Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda<\/em>. Madrid: Trotta, 2005, p. 870-879.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Expresi\u00f3n 1.1 Origen 1.2 Ambig\u00fcedad 1.3 Delimitaci\u00f3n de enfoque 2 Abordaje teol\u00f3gico 2.1 Panorama hist\u00f3rico 2.1.1 Antigua teolog\u00eda pol\u00edtica 2.1.2 Nueva teolog\u00eda pol\u00edtica 2.2 Caracter\u00edsticas fundamentales 2.2.1 Funci\u00f3n cr\u00edtica y creativa 2.2.2 Teolog\u00eda Fundamental Pr\u00e1ctica 2.2.3 Autoridad de las v\u00edctimas 3 Relevancia y l\u00edmites 4 Referencias \u00a01 Expresi\u00f3n Conviene empezar haciendo algunas consideraciones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[99],"tags":[],"class_list":["post-1682","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia-fundamental-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1682","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1682"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1682\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1683,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1682\/revisions\/1683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1682"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}