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{"id":1672,"date":"2018-12-24T17:29:29","date_gmt":"2018-12-24T19:29:29","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1672"},"modified":"2018-12-24T17:29:29","modified_gmt":"2018-12-24T19:29:29","slug":"mistica-y-erotismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1672","title":{"rendered":"M\u00edstica y erotismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 M\u00edstica: definici\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Erotismo: definici\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 M\u00edstica y erotismo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Las intercesiones entre m\u00edstica y erotismo en el arte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 M\u00edstica: definici\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La etimolog\u00eda de la palabra m\u00edstica atestigua el car\u00e1cter de revelaci\u00f3n caracter\u00edstico de esa experiencia. El t\u00e9rmino griego <em>mystik\u00f3s<\/em> tiene en su ra\u00edz el verbo <em>myo<\/em>, que significa &#8220;cerrar&#8221; y, en particular, &#8220;cerrar los ojos&#8221;. En cierto sentido, la m\u00edstica presupone el misterio y la posibilidad de su desvelamiento: detr\u00e1s del mundo de las apariencias queda un conocimiento y una verdad no pasible de aprehensi\u00f3n cognoscitiva \/ sensible, realidades posibles de verse cuando se cierra los ojos de la raz\u00f3n y se salta hacia esa alteridad absoluta del completamente Otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00edstica, en sus diferentes manifestaciones religiosas, ha sido comprendida como una experiencia radical a trav\u00e9s de la cual se intenta recuperar la realidad como un todo org\u00e1nico y cohesionado, sin fisuras conceptuales, o, en otras palabras, como un intento de salir del mundo del &#8220;esto y aquello&#8221; y alcanzar la unidad \/ entereza de la realidad. Esta Unidad puede ser representada positivamente como Dios o lo divino, o simplemente como el Uno, seg\u00fan la definici\u00f3n de Leonardo Boff: &#8220;Toda m\u00edstica, cristiana o pagana, vive de una experiencia radical: aquella de la unidad del mundo con el supremo principio o del hombre con Dios. Se trata de una experiencia inmediata de Dios o del Uno &#8220;(BOFF, 1983, 16). O, como afirma Morano,<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerada seg\u00fan las \u00e9pocas y las culturas como experiencia de santidad en las religiones, de locura con el advenimiento de la psiquiatr\u00eda, o de emergencia de la totalidad de ser en la sociedad secularizada y rom\u00e1ntica de la Nueva Era; siempre y cualquiera que sea el modo y caracterizaci\u00f3n que podamos utilizar, la experiencia m\u00edstica cumple una funci\u00f3n indicativa fundamental: la de mostrarnos el l\u00edmite de nuestra experiencia, el l\u00edmite de nuestro conocimiento, al se\u00f1alar hacia una realidad que trasciende (en el sentido profano o religioso) los l\u00edmites de nuestro yo. El misterio aparece as\u00ed como el indicador de Otro, en cuanto expresi\u00f3n de lo que nos excede. Es el testimonio de lo que nos sobrepasa, el recuerdo de que vivimos envuelto en la densidad del misterio y de que lo real sigue estando m\u00e1s all\u00e1 de lo que se nos da a conocer (MORANO, 2004, 217)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ve, tanto la experiencia m\u00edstica como su testimonio son did\u00e1cticos: nos muestran los l\u00edmites de nuestro conocer y los l\u00edmites de nuestro lenguaje. Y de esta forma nos permite vivir el misterio intr\u00ednseco de aquello que nos excede como seres de y de la cultura. En ese sentido la m\u00edstica tiene implicaciones espirituales, \u00e9ticas y cognitivas que son importantes para la comprensi\u00f3n de ese fen\u00f3meno. Espirituales porque cuando tocado por lo sagrado lo m\u00edstico se vuelve &#8220;una nueva criatura&#8221; (2Cor, 5,17) cuyos prop\u00f3sitos, comportamiento, deseos y ambiciones est\u00e1n totalmente dirigidos por una voluntad que sobrepasa su entendimiento; \u00e9ticas porque el itinerario m\u00edstico exige de aquel que lo emprende compromisos con valores que est\u00e1n en contra de aquellos adoptados por la sociedad capitalista contempor\u00e1nea; y, finalmente, cognitivos, pues m\u00e1s que conocimiento positivo sobre el mundo y sobre Dios la m\u00edstica pone bajo sospecha lo que pensamos saber sobre los mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su propuesta de caracterizaci\u00f3n de los fen\u00f3menos m\u00edsticos el estudioso de las religiones Juan Martin Velasco afirma que las experiencias m\u00edsticas<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edan ser descritas como episodios m\u00e1s o menos breves en los cuales un sujeto entra en relaci\u00f3n con una realidad que lo supera absolutamente, o, mejor dicho, con dimensiones y aspectos de lo real que superan absolutamente las dimensiones y aspectos con los que entra en contacto en su propia vida ordinaria (VELASCO, 2004, 24).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La afirmaci\u00f3n de que en la m\u00edstica hay una especie de epifan\u00eda de lo real, con una consecuente <em>desautomatizaci\u00f3n <\/em>de los modos de ver y percibir el mundo, enfatiza el aspecto no ordinario del evento, su aura de acontecimiento revelador y transformador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un abordaje psicol\u00f3gico del fen\u00f3meno religioso (ver M\u00edstica y psicoan\u00e1lisis), William James leg\u00f3 una definici\u00f3n hoy ya cl\u00e1sica de la experiencia m\u00edstica, en la que se resaltan cuatro marcas de la misma, que son: a) la <strong>inefabilidad<\/strong>: para W. James esa experiencia trae en s\u00ed la marca de la negatividad, &#8220;cuya calidad necesita ser experimentada directamente: no puede ser comunicada ni transferida a otros&#8221;; b) <strong>cualidad no\u00e9tica<\/strong>: aunque semejantes a los sentimientos (es decir, inefables),<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201clos estados m\u00edsticos parecen ser tambi\u00e9n para los que los experimentan, estados de conocimiento, estados de visi\u00f3n interior dirigida a profundidades de verdad no sondeadas por el intelecto discursivo. Son iluminaciones, revelaciones llenas de significado e importancia, por m\u00e1s inarticuladas que sigan siendo (..)\u201d (JAMES, 1995, 237);<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) <strong>transitoriedad: <\/strong>no pueden perdurar por mucho tiempo, aunque puedan repetirse en momentos posteriores; d<strong>) pasividad<\/strong>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201csi bien la aproximaci\u00f3n de estados m\u00edsticos es facilitada por operaciones voluntarias preliminares, como la fijaci\u00f3n de la atenci\u00f3n, la ejecuci\u00f3n de ciertos gestos corporales, u otras maneras prescritas por los manuales de misticismo, sin embargo, despu\u00e9s de que la especie caracter\u00edstica de conciencia se impuso, el m\u00edstico tiene la impresi\u00f3n de que su propia voluntad est\u00e1 dormida y, a veces, de que est\u00e1 siendo agarrado y sostenido por una fuerza superior. Esta \u00faltima particularidad vincula los estados m\u00edsticos a ciertos fen\u00f3menos definidos de personalidad secundarios o alternativos, como el discurso prof\u00e9tico, la escritura autom\u00e1tica o el trance <em>medi\u00famnic<\/em>o\u201d (JAMES, 1995, 238).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras caracter\u00edsticas de la experiencia m\u00edstica son se\u00f1aladas por estudiosos diversos, que son: a) la discontinuidad completa entre la experiencia vivida y todas las dem\u00e1s cotidianas; b) lucidez y certeza en la narrativa, es decir, a pesar de la dificultad de encontrar palabras para narrar la experiencia no se demuestra vacilaci\u00f3n en cuanto a la vivencia de la experiencia; c) presencia amorosa y transformadora de aqu\u00e9l que irrumpe en la experiencia m\u00edstica &#8211; aqu\u00ed parece que tal caracter\u00edstica sea m\u00e1s pertinente en relaci\u00f3n a las m\u00edsticas cristianas -; d) suspensi\u00f3n del flujo del tiempo; e) simultaneidad de percepciones sensibles que normalmente ser\u00edan disociadas, por ejemplo, arrebatamiento y goce que es tambi\u00e9n dolor y angustia; f) Inefabilidad de la experiencia (BOFF, 2004, 1162-1169).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Henrique de Lima Vaz, priorizando la m\u00edstica cristiana, repetir\u00e1 la definici\u00f3n de J. Maritain, para quien esa es una experiencia fruitiva del Absoluto. Teniendo, pues, como singularidad un objeto de fruici\u00f3n absoluta, Lima Vaz sit\u00faa la experiencia m\u00edstica en un tri\u00e1ngulo &#8220;m\u00edstico-m\u00edstica-misterio\u201d:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia m\u00edstica, en su contenido original, se sit\u00faa justamente en el interior de ese tri\u00e1ngulo: en la intencionalidad experiencial que une lo m\u00edstico como iniciado al Absoluto como misterio; y en el lenguaje con que, en un segundo momento, rememorativo y reflexivo, la experiencia se dice como m\u00edstica y se ofrece como objeto a explicaciones te\u00f3ricas de naturaleza diferente (VAZ, 2000, 17).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una mejor comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno, Lima Vaz distingue did\u00e1cticamente tres grandes formas por las cuales la experiencia m\u00edstica es vivida por los m\u00edsticos y pensada por los te\u00f3ricos en Occidente: la m\u00edstica especulativa, la m\u00edstica mist\u00e9rica y la m\u00edstica prof\u00e9tica. En la m\u00edstica especulativa el ser es una especie de prolongaci\u00f3n de la experiencia metaf\u00edsica, cuyo origen se remonta a Plat\u00f3n, y tiene sus prolongaciones en la m\u00edstica neoplat\u00f3nica (Plotino, Porfirio, Proclo) y en la m\u00edstica cristiana (Gregorio de Nisa, Pseudo-Dionisio, San Buenaventura, Tom\u00e1s de Aquino, Maestro Eckhart, San Juan de la Cruz y otros). Si en la metaf\u00edsica la inteligencia procede por la v\u00eda discursiva en su intento de intuir lo divino o Absoluto,<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la m\u00edstica especulativa la inteligencia es elevada como por encima de s\u00ed por el \u00edmpetu profundo de alcanzar en s\u00ed mismo lo Absoluto en su plenitud absoluta de ser. Pero \u00bfc\u00f3mo alcanzarlo de esta suerte sin identificarse, de alguna manera, con \u00e9l y sin descubrir en s\u00ed misma una identidad original con el Absoluto? Tal es, fundamentalmente, el itinerario dibujado por la m\u00edstica especulativa para su itinerario, y que ser\u00e1 la fuente de todos los problemas que su pr\u00e1ctica y su expresi\u00f3n te\u00f3rica encontrar\u00e1n al ser recibidos por la tradici\u00f3n cristiana (VAZ, 2000, 33).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el an\u00e1lisis de Lima Vaz el declive de la m\u00edstica especulativa en la modernidad se relaciona con el declive de la <em>inteligencia espiritual<\/em>, &#8220;\u00f3rgano propio de la contemplaci\u00f3n metaf\u00edsica y de la contemplaci\u00f3n m\u00edstica&#8221;. A partir de Descartes la m\u00edstica es secularizada y se transforma en filosof\u00eda especulativa, secularizaci\u00f3n que avanza desde Espinoza hasta Hegel, y de \u00e9ste hasta Heidegger, que desarrolla una especie de pensamiento m\u00edstico-po\u00e9tico del Ser (VAZ, 2000, 43-44).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por m\u00edstica mist\u00e9rica Lima Vaz define aquella<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">forma de m\u00edstica que se distingue de la m\u00edstica especulativa, en la medida en que el espacio intencional donde se desenvuelve la experiencia de Dios no es el espacio interior del sujeto ordenado seg\u00fan la estructura vertical del esp\u00edritu, sino el espacio sagrado de un rito de iniciaci\u00f3n (&#8230;) o de un culto (VAZ, 2000, 47).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la experiencia de la m\u00edstica especulativa es una experiencia reflexiva, en la m\u00edstica mist\u00e9rica ella es lit\u00fargica, orientada hacia la vivencia objetiva del <em>myst\u00e9rion.<\/em> Los primeros cultos de misterio se encuentran en los cultos de misterio de la tradici\u00f3n religiosa griega, siendo los m\u00e1s importantes los misterios de Eleusis, de Dionisio y los del orfismo; ya la m\u00edstica misteriosa cristiana se organiza en torno a las categor\u00edas del Bautismo, Resurrecci\u00f3n y Vida Nueva, y tiene entre sus principales representantes a Or\u00edgenes, Gregorio de Nisa, San Juan Cris\u00f3stomo y San Agust\u00edn. Finalmente, hay la m\u00edstica prof\u00e9tica, la cual Lima Vaz define como aquella que se constituye en torno a la Palabra de la revelaci\u00f3n, y es la forma original de la m\u00edstica cristiana, encontrando su arquetipo en la doctrina y en la pr\u00e1ctica de los primeros disc\u00edpulos cristianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Erotismo: definici\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es exactamente una novedad postular analog\u00edas entre el sentimiento de unidad propio de la m\u00edstica y la experiencia er\u00f3tica-amorosa, y uno de los m\u00e1s significativos estudios sobre esas aproximaciones es el que fue hecho por Georges Bataille en obras como <em>El erotismo<\/em> y <em>La experiencia interior<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Georges Bataille busca comprender experiencias humanas l\u00edmites en que el propio ser se pone en cuesti\u00f3n, denomin\u00e1ndolas de erotismo, que distingue en erotismo de los cuerpos, erotismo de los corazones, erotismo sagrado (que ser\u00eda la m\u00edstica). En \u00e9l se identifican en esos movimientos &#8220;er\u00f3ticos&#8221; la nostalgia de un sentimiento de entereza y plenitud (que \u00e9l llama &#8220;continuidad&#8221;), donde lo que estar\u00eda en juego ser\u00eda &#8220;sustituir el aislamiento del ser, su discontinuidad, por un sentimiento de continuidad perdida&#8221; (BATAILLE, 1987, 22). Por discontinuidad Bataille entiende el espacio circunscrito y limitado de la subjetividad, el l\u00edmite entre yo-t\u00fa, el abismo que nos separa unos de otros, la propia noci\u00f3n de identidad:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los seres que se reproducen son distintos entre s\u00ed como distintos son de aquellos que los generaron. Cada ser es distinto de todos los dem\u00e1s. Su nacimiento, su muerte y los acontecimientos de su vida pueden tener para los dem\u00e1s cierto inter\u00e9s, pero \u00e9l es el \u00fanico directamente interesado. S\u00f3lo \u00e9l nace. S\u00f3lo \u00e9l muere. Entre un ser y otro hay un abismo, una discontinuidad (BATAILLE, 1987, 12).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque es imposible superar el abismo que nos separa como seres discontinuos, el erotismo ofrece la oportunidad de, juntos, sentir el v\u00e9rtigo fascinante que es fijar los ojos en el precipicio de la propia finitud humana y, parad\u00f3jicamente, experimentar una chispa de eternidad, aunque de forma puntual (BATAIILE, 1987, 13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed la importancia que \u00e9l dar\u00e1 al erotismo (de los cuerpos, de los corazones y sagrado) como &#8220;apertura a la continuidad ininteligible, desconocida, que es el secreto del erotismo, y cuyo secreto s\u00f3lo el erotismo desvenda&#8221; (BATAILLE, 1987, 22). En relaci\u00f3n al erotismo m\u00edstico Bataille enfatiza una especie de desbordamiento y olvido de s\u00ed mismo presente en el erotismo sensual y en el amor-pasi\u00f3n; en estos el deseo de fusi\u00f3n viene en respuesta a un desequilibrio entre los interdictos de conservaci\u00f3n de la propia vida y el deseo transgresivo de &#8220;perderse&#8221; en el otro, en la m\u00edstica ese otro ser\u00eda la alteridad absoluta de lo sagrado o, en palabras de Rudolf Otto, lo completamente otro cuya presencia causa fascinaci\u00f3n y temor, pero tambi\u00e9n un apasionado deseo de entrega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un art\u00edculo que aborda las similitudes entre la m\u00edstica y la sensualidad, Bataille afirma:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos transes, arrebatamientos y estados teop\u00e1ticos que fueron descritos insistentemente por m\u00edsticos de todos los credos (hind\u00faes, budistas, musulmanes o cristianos &#8211; sin hablar de los que, m\u00e1s raros, no pertenecen a una religi\u00f3n) tienen el mismo sentido: se trata siempre de un desapego en relaci\u00f3n a la conservaci\u00f3n de la vida, de la indiferencia a todo lo que tiende a asegurarla, de la angustia sentida en esas condiciones hasta el instante en que las fuerzas del ser naufragan, de la apertura en fin para ese movimiento inmediato de la vida que es habitualmente comprimido y que se libera de repente en el desbordamiento de una alegr\u00eda infinita de ser (BATAILLE, 1987, 229-230) .<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el erotismo la fusi\u00f3n entre fragmento y todo se da de forma objetiva y puntual, ef\u00edmera y transitoria; ya en la m\u00edstica la b\u00fasqueda de la reconciliaci\u00f3n con lo divino \/ sagrado permanecer\u00e1 como ideal a ser incansablemente perseguido y que no se restringe al sentimiento ext\u00e1tico de uni\u00f3n hombre-dios, sino que abarca un proceso mucho m\u00e1s complejo de ascesis y desprendimiento que puede o no conducir al m\u00edstico al \u00e9xtasis &#8211; experiencia fulminante de la presencia divina. El itinerario del m\u00edstico es una experiencia radical de abandono y olvido de s\u00ed y de los marcos sociales, culturales y cognitivos que nos inscriben en determinada temporalidad, y en esto se asemeja a la pasi\u00f3n er\u00f3tica. Pero, por otro lado, la m\u00edstica no es &#8220;improductiva&#8221;, en el sentido en que da Bataille al erotismo, o sea, no es radical rechazo a lo que \u00e9l llama &#8220;mundo del trabajo&#8221; (el mundo de los hombres). Hay que recordar los innumerables ejemplos de m\u00edsticos solidarios con la construcci\u00f3n de un ethos impregnado por la justicia social y la vivencia activa de los principios \u00e9ticos cristianos, tales como Santa Teresa de \u00c1vila, San Juan de la Cruz, Maestro Echkart, Simone Weill, Edith Stein, Albert Schweitzer, Cristian de Cherg\u00e9, entre otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas intersecciones entre poes\u00eda, erotismo y m\u00edstica tambi\u00e9n fueron presentidas por Octavio Paz. poeta y ensayista que dir\u00e1: &#8220;El hombre es un ser que se asombra: al asombrarse, poetiza, ama, diviniza [&#8230;}. Ninguna de estas experiencias es pura; en todas ellas aparecen los mismos elementos, sin que se pueda decir que uno es anterior al otro &#8220;(PAZ, 1982, 172). Un ser que se asombra ante lo sagrado, que diviniza a quien ama, que ama lo que le fascina: el hombre es aqu\u00e9l a quien los afectos se interponen y componen la base de sus creencias y comportamientos y, por este motivo, los fen\u00f3menos de la humanidad m\u00edstica y de la pasi\u00f3n er\u00f3tica se ligan de forma tan inquietante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Intentando comprender las afinidades entre estos fen\u00f3menos, Octavio Paz acu\u00f1\u00f3 el neologismo otredad para intentar explicar, dentro de la perspectiva heideggeriana, las experiencias-l\u00edmites de lo sagrado, del erotismo y de la poes\u00eda. &#8220;As\u00ed, seg\u00fan \u00e9l,&#8221; La experiencia de lo sobrenatural es la experiencia del Otro &#8220;(1982, p.155), sin embargo, ese Otro est\u00e1 en el plano de la inmanencia, en lo hist\u00f3rico, es decir, es el hombre enfrentado con su propia contingencia y temporalidad, con lo que Heidegger llama &#8220;rudo sentimiento de estar (o encontrarse) ah\u00ed&#8221; y Rudolf Otto de &#8220;sentimiento de estado de criatura&#8221;. Por lo tanto, la experiencia de otredad es aquella en que la &#8216;esencial heterogeneidad del ser&#8217; viene a la superficie y el hombre se da cuenta de la fisura intolerable entre \u00e9l y el Absoluto, percibi\u00e9ndose como destituido de entereza, como un <em>pro-jetarse <\/em>en el vac\u00edo, un inscribirse en la historicidad. As\u00ed, ser-para-la-muerte, el hombre es presencia (ser) y ausencia (no-ser), vac\u00edo y anhelo por la totalidad, vida y muerte. La redenci\u00f3n de esa condici\u00f3n original de carencia -la paradoja propuesto por Octavio Paz de ser menos de lo que se es- est\u00e1 en &#8216;vivir&#8217; la muerte como parte intr\u00ednseca del movimiento de la vida, yendo al encuentro de ese otro que al final soy yo mismo, mi proyecto de hombre. &#8220;Lim\u00edtrofe a la religi\u00f3n, poes\u00eda y erotismo, la otredad es un experimentar la separaci\u00f3n y uni\u00f3n&#8221; presentes en todas las manifestaciones del ser, desde las f\u00edsicas hasta las biol\u00f3gicas &#8220;(PAZ, 2003, 109), experiencia que no puede ser provocada o dirigida por el sujeto, pues no se encuentra en el \u00e1mbito en lo cognoscible, aunque sea accesible a todos los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra semejanza entre Octavio Paz y Bataille es la percepci\u00f3n de una \u00edntima relaci\u00f3n entre erotismo (de los cuerpos y de las palabras) y muerte. Se compara la afirmaci\u00f3n de Bataille &#8211; &#8220;Creo que el erotismo es la aprobaci\u00f3n en la vida hasta la muerte&#8221; (BATAILLE, 1989, 12) &#8211; con lo que nos dice Paz:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparece nuevamente, ahora despojada de su aureola religiosa, la doble cara del erotismo: fascinaci\u00f3n ante la vida y ante la muerte. El significado de la met\u00e1fora er\u00f3tica es ambiguo. Mejor dicho, es plural. Dice muchas cosas, todas diferentes, pero en todas ellas aparecen dos palabras: placer y muerte (PAZ, 2001, 19).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Santa Teresa, a quien fue conferido el t\u00edtulo de Doctora en Teolog\u00eda:<\/p>\n<blockquote><p>Vivo sin vivir en m\u00ed,<\/p><\/blockquote>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">y tan alta vida espero,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que muero porque no muero.,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta divina uni\u00f3n,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">del amor en que yo vivo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ha hecho a Dios mi cautivo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y libre mi coraz\u00f3n;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y causa en m\u00ed tal pasi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ver a Dios mi prisionero,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que muero porque no muero.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Teresa expresa en ese poema la paradoja de los m\u00edsticos y apasionados: se vive sin vivir porque se tiene cautivo, prisionero, el Amado dentro del pecho. Y esta presencia plat\u00f3nica, que se siente en el cuerpo y en el alma, no es suficiente para matar el deseo de Presencia. As\u00ed, los amantes son prisioneros de la cosa amorosa, de tal modo que la muerte es deseada porque ser\u00eda la uni\u00f3n total con el Amado. La muerte se convierte en vida, cuando significa la uni\u00f3n definitiva entre el Alma y su Amado, y la vida es muerte, pues aplaza ese momento de fruici\u00f3n total de la presencia amorosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 M\u00edstica y erotismo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre m\u00edstica y erotismo, a pesar de la extra\u00f1eza que pueda causar, no es reciente ni siquiera epis\u00f3dica. En el siglo II dC, Or\u00edgenes, uno de los padres de la Iglesia, inaugura una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica del Cantar de los Cantares que influenciar\u00e1 toda la tradici\u00f3n m\u00edstica subsiguiente. En su comentario al libro b\u00edblico Or\u00edgenes toma la noci\u00f3n de Dios como Eros, fuerza motivadora que mueve el alma en su ascenso m\u00edstico, que no es nada m\u00e1s que el eros convertido en inapropiado en nosotros de vuelta al lugar de origen trascendental. M\u00e1s tarde, San Bernardo de Claraval interpretar\u00e1 el lenguaje er\u00f3tico-amoroso del C\u00e1ntico como la alegor\u00eda de la uni\u00f3n del alma con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El libro emociona y encanta al narrar el encuentro amoroso entre Amante y Amado (o Dios y el Alma sedienta de su presencia, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de los padres de la Iglesia), y por ello mismo se ha convertido en una fuerte influencia en la literatura m\u00edstica, como en San Juan de la Cruz, Santa Teresa de \u00c1vila y en las m\u00edsticas beguinas Hadewijch de Amberes y Mechtild de Magdeburgo. Por otro lado, ese poema er\u00f3tico-amoroso es tambi\u00e9n rele\u00eddo por autores brasile\u00f1os tan diversos como Castro Alves, Oswald de Andrade, Hilda Hilst y Manuel Bandeira, que retoman esa tradici\u00f3n m\u00edstica para cantar la sacralidad del amor entre un hombre y una mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIII las m\u00edsticas beguinas, fuertemente influenciadas por la teolog\u00eda del amor de Bernardo de Claraval y la ret\u00f3rica del amor cort\u00e9s, retoman esa interpretaci\u00f3n m\u00edstica del Cantar de los Cantares y elaboran una osada forma de interpolaci\u00f3n de lo divino: la m\u00edstica nupcial (o <em>mystique courtoise<\/em>) , que funde las convenciones del amor cort\u00e9s con las aspiraciones espirituales de la m\u00edstica. Hadewijch de Amberes, por ejemplo, es una beguina del s. XII cuyos escritos (cartas y poemas) dan testimonio del encuentro entre las convenciones del amor cort\u00e9s con las aspiraciones espirituales de la m\u00edstica. En los versos abajo vemos la expresi\u00f3n, en lenguaje apasionado, del deseo mayor del m\u00edstico, que es la vivencia incondicional e incondicionada del amor por Dios:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Canci\u00f3n V<\/em>, Hadewijch de Antu\u00e9rpia<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conducta del amor es inaudita,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como bien sabe qui\u00e9n su atracci\u00f3n conoce,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque cuando da consuelo, luego lo suspende.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel a quien toca el Amor<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No encuentra reposo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En compensaci\u00f3n, saborea<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numerosas horas innumerables<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Radiante a veces; a veces fr\u00edo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, cauteloso; esforzado a veces;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su inconstancia toma m\u00faltiples figuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amor exige la totalidad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De una gran deuda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A quien la comparte invita a su sabrosa soberan\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, lleno de dulzura; a veces, cruel;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces lejano; pr\u00f3ximo a veces;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La que del Amor comprende<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La rara fidelidad, eso es el j\u00fabilo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo derriba<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y abraza<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un solo gesto [&#8230;]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, suave; a veces, severo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En libre consuelo, en amenazante miedo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando recibe o reparte sus dones,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una ley que las almas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que en el amor se equivocan,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivan siempre en la sombra de este valle.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera similar, San Juan de la Cruz, m\u00edstico espa\u00f1ol del siglo XVI, toma como paradigma los encuentros y desencuentros entre el Alma deseosa de la presencia divina y Aquel a quien se debe amar sobre todas las cosas, con nuestro coraz\u00f3n, alma, fuerza y entendimiento (Mc 12,30). De acuerdo con la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica tradicional, la Esposa es el Alma, la que ama (Amante) y el Esposo el propio Dios, y la trayectoria que el Alma emprende est\u00e1 llena de percances y angustias, en un proceso de ascesis e iluminaci\u00f3n que culmina en la uni\u00f3n m\u00edstica. En el C\u00e1ntico Espiritual de San Juan de la Cruz, al encontrarse Amante y Amado para la consumaci\u00f3n de esas bodas m\u00edsticas, el Alma enamorada confiesa (estrofas XVII y XVIII):<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed me abri\u00f3 su pecho<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y la ciencia me ense\u00f1\u00f3 muy deliciosa;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a \u00e9l, en don perfecto,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me di, sin dejar nada,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y entonces le promet\u00ed ser su esposa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi alma se ha consagrado,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con mi cuero cabelludo, a su servicio;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ya no guardo m\u00e1s ganado,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tengo m\u00e1s oficio,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que s\u00f3lo amar es ya mi ejercicio.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n jo\u00e1nica &#8220;ya no tengo otro oficio y amar es mi ejercicio&#8221; se\u00f1ala a una relaci\u00f3n er\u00f3tico-amorosa en la que la asimetr\u00eda entre Amante y Amado impone al primero la entrega a Aquel que toma posesi\u00f3n de su cuerpo, voluntad, inteligencia y devenir. Conforme destaca Mar\u00eda Clara Bingemer (2004), parece ser una especificidad de la m\u00edstica cristiana cierta pasividad que encuentra en las met\u00e1foras amorosas su referencial simb\u00f3lico:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, hay una m\u00edstica cristiana que se sit\u00faa firmemente en la esfera de la pasividad (del <em>pathos<\/em>). Esto es un rasgo distintivo de realzada importancia, ya que no toda m\u00edstica tiene esa marca pasiva. En las religiones afrobrasile\u00f1as, por ejemplo, el m\u00edstico sabe c\u00f3mo provocar el \u00e9xtasis; tambi\u00e9n en el Oriente (pensemos, sobre todo en la India) \u00e9l es igualmente activo en el proceso, deteniendo el conocimiento de ciertas t\u00e9cnicas capaces de llevar a la experiencia de lo que est\u00e1 detr\u00e1s del mundo como se manifiesta. Es decir: hay una ciencia m\u00edstica, hay una t\u00e9cnica m\u00edstica. El \u00e9xtasis puede ser provocado, por tratarse de un movimiento que va de abajo a lo alto. En la tradici\u00f3n cristiana, el recorrido es inverso: pues comienza desde lo alto hacia abajo. El m\u00edstico es acometido por un agente, Dios o el demonio. Este, pues, es un concepto b\u00e1sico: <em>la experiencia m\u00edstica es una experiencia de posesi\u00f3n<\/em> (cursiva nuestra) (BINGEMER, 2004, 462).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sujeto l\u00edrico (el alma) asume una discursividad femenina en la que se destaca la disponibilidad para la acogida del otro, del Amado (Dios). Sin embargo, es importante resaltar que tal pasividad no implica inercia: es el Alma sedienta de la presencia divina que &#8220;sale&#8221; intr\u00e9pida en busca del amado, atravesando fronteras y peligros hasta que Amante y Amado por fin se encuentran en un <em>locus amenus <\/em>anteriormente preparado para ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El encuentro de los amantes despu\u00e9s de un largo recorrido lleno de desventuras donde se buscan con ah\u00ednco y fe es un <em>topos<\/em> muy explorado en la literatura de todas las nacionalidades, y tambi\u00e9n fuera de la m\u00edstica cristiana el simbolismo er\u00f3tico est\u00e1 presente, apareciendo en tradiciones religiosas tan diversas como el hinduismo, el budismo y el sufismo. En el m\u00edstico sufismo R\u00fcmi (siglo XIII, Oriente Medio), por ejemplo, encontramos la misma met\u00e1fora de Dios como el Amado a quien el alma (la Amante) busca reconciliarse, en una fusi\u00f3n donde el Yo se pierde en el Uno:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amoroso busca ardientemente el bien amado: cuando el bien amado viene, el amoroso se va (M III, 4620). La presencia del amado es como la llama del amor que, cuando se eleva, consume todo lo que no es el Bien amado (M V, 588). Nada queda m\u00e1s que Dios. El destino del amante es morir para s\u00ed mismo: de \u00e9l s\u00f3lo permanece el nombre (MV, 2023) (apud TEIXEIRA, 2003, p. 20-41).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos pocos ejemplos demuestran que la intercesi\u00f3n entre m\u00edstica y erotismo no es epis\u00f3dica, gratuita o excentricidad de alguna personalidad religiosa; lo que nos lleva a concordar con la afirmaci\u00f3n de la fil\u00f3sofa y tambi\u00e9n m\u00edstica Simone Weil: &#8220;reprender los m\u00edsticos por amar a Dios por medio de las facultades de amor sexual es como si alguien tuviera que reprender a un pintor por hacer cuadros usando colores compuestas de sustancias materiales\u201d (apud MCGINN, 2012, 182).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Las intercesiones entre m\u00edstica y erotismo en el arte<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en la literatura y el arte, erotismo y m\u00edstico se entrelazan, ya sea por los temas y motivos comunes, ya sea por el di\u00e1logo que poetas y artistas en general establecen entre ellas, y en ese caso la escultura de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) <em>El \u00e9xtasis de Santa Teresa<\/em> es una referencia obligatoria. Bernini, uno de los mayores escultores del siglo XVII, representa la experiencia m\u00edstica de la transverberaci\u00f3n de Santa Teresa de \u00c1vila, retratada por ella en su autobiograf\u00eda. Uniendo los\u00a0 sentimientos m\u00edsticos de \u00e9xtasis y la figuraci\u00f3n de una experiencia de intenso placer que se puede asociar al sexual, Bernini parece intuir la \u00edntima asociaci\u00f3n entre lo m\u00edstico y lo er\u00f3tico que otra artista contempor\u00e1nea, ahora brasile\u00f1a, declarar\u00e1: &#8220;Er\u00f3tico es el alma &#8220;, verso de Adelia Prado donde subyace una concepci\u00f3n de cuerpo y alma, inmanencia y trascendencia como elementos de un \u00fanico todo indiviso, de tal modo que se llega a la afirmaci\u00f3n, apenas aparentemente her\u00e9tica, de que&#8221; sin el cuerpo el alma de un hombre no goza &#8220;. Otra poetisa brasile\u00f1a que hace este enfoque es Hilda Hilst, especialmente cuando se rescata la tradici\u00f3n portuguesa de canciones de amor para nombrar una experiencia parad\u00f3jica de la presencia y la ausencia divina, recuperando tambi\u00e9n algunos procedimientos ret\u00f3ricos de la m\u00edstica apof\u00e1tica. En un libro de clara inspiraci\u00f3n m\u00edstica &#8211; <em>Poemas malditos, gozosos y devotos<\/em> (2005) &#8211; la poeta Hilda Hilst canta el sufrimiento por la ausencia e indiferencia del amado, siendo \u00e9se exactamente el Dios cristiano:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poema VIII <\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en este mundo que te quiero sentir<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es lo \u00fanico que s\u00e9. Lo que me queda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decir que te voy a conocer a fondo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin las bendiciones de la carne, en el despu\u00e9s,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me parece a m\u00ed magra promesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSentimientos del alma? S\u00ed. Pueden ser prodigiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero t\u00fa sabes la delicia de la carne<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los encajes que has inventado. De toques.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo hermoso de los tallos. De las corolas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfVes c\u00f3mo me quedo peque\u00f1a y tan poco inventiva?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tallos. Corola. Son palabras rosadas. Pero sangran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se hacen de carne.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dir\u00e1s que el humano deseo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No percibe el hambre. S\u00ed, mi Se\u00f1or,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te percibo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero d\u00e9jame amarte a ti, en este texto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con los arrobos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De una mujer que s\u00f3lo sabe el hombre.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contrapartida al aprovechamiento art\u00edstico del tema m\u00edstico tenemos la operaci\u00f3n contraria: la reanudaci\u00f3n de procedimientos est\u00e9ticos para la mejor expresi\u00f3n de la experiencia m\u00edstica, y ah\u00ed son numerosos los ejemplos: las beguinas Hadewijch de Amberes, Mechthild de Magdeburgo y Marguerite Porete, los m\u00edsticos ib\u00e9ricos Teresa de \u00c1vila y San Juan de la Cruz, los contempor\u00e1neos Ernesto Cardenal y Simone Weill, y otros. Todos estos m\u00edsticos se hicieron poetas para cantar un amor extremo, buscando inspiraci\u00f3n en la tradici\u00f3n de la poes\u00eda amorosa para componer versos de gran expresividad m\u00edstico-er\u00f3tica y belleza po\u00e9tica. Por ejemplo, Ernesto Cardenal, poeta nicarag\u00fcense, al narrar su experiencia de conversi\u00f3n utiliza con gran libertad el lenguaje de los juegos er\u00f3ticos para expresar lo extraordinario de ese evento:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando aquel medio d\u00eda del 2 de junio, un s\u00e1bado,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Somoza Garc\u00eda pas\u00f3 como rayo por la Avenida Roosevelt<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">sonando todas las bocinas para espantar el tr\u00e1fico,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">en ese mismo instante, igual que su triunfante caravana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">as\u00ed triunfal t\u00fa entraste de pronto dentro de m\u00ed<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y mi almita indefensa queriendo tapar sus verg\u00fcenzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue casi una violaci\u00f3n,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">pero consentida,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">no pod\u00eda ser de otro modo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y aquella invasi\u00f3n de placer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">hasta casi morir,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y decir: ya no m\u00e1s<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que me mat\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto placer que produce tanto dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como una especie de penetraci\u00f3n..<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta nicarag\u00fcense trata el tema de la experiencia de encuentro con Dios como un intercambio amoroso donde la violenta disparidad entre un amante humano y un Amado divino se describe en t\u00e9rminos de una &#8220;violaci\u00f3n consentida&#8221; que genera en la misma intensidad dolor y placer. El drama de la conversi\u00f3n se expresa por medio de met\u00e1foras y analog\u00edas que nos remiten al acto sexual y a las construcciones ideol\u00f3gicas que delinean los papeles sociales a ser desempe\u00f1ados por los g\u00e9neros: a la pasividad femenina se impone la impetuosidad masculina que no llega a ser violaci\u00f3n por ser consentida. Son las mismas figuras y analog\u00edas que aparecen en los m\u00edsticos y poetas citados anteriormente, aunque sea evidente una distinci\u00f3n entre ambos (m\u00edsticos y poetas): en los primeros la presencia divina es experiencia vivida en el cuerpo y en el alma y, si esa experiencia es fugaz, las marcas que deja no lo son, pues subsiste la promesa del encuentro entre aquellos que se aman apasionadamente: el Alma y su Dios. Hay una Referencia absoluta que no s\u00f3lo legitima ese hecho, sino que tambi\u00e9n lo hace posible, y es a esa presencia que el m\u00edstico dirige su oraci\u00f3n, celebraci\u00f3n o alabanza, siendo esa experiencia singular de oraci\u00f3n \/ alabanza la que gu\u00eda su discurso lejos de toda negaci\u00f3n vac\u00eda y puramente mec\u00e1nica. Ya en los escritos po\u00e9ticos que dialogan con la ret\u00f3rica m\u00edstica, la Presencia divina es sentida, de forma negativa, como ausencia que hiere el alma, y todo deseo se traduce en un lamento &#8211; el sufrimiento amoroso por la indiferencia del Amado, como en el tramo del poema <em>El ausente<\/em>, del poeta mexicano Octavio Paz, que transcribimos abajo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios insaciable que mi insomnio alimenta;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios sediento que refrescas tu eterna sed en mis l\u00e1grimas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios vac\u00edo que golpeas mi pecho con un pu\u00f1o de piedra, con un pu\u00f1o de humo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios que me deshabitas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios desierto, pe\u00f1a que mi s\u00faplica ba\u00f1a,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios que al silencio del hombre que pregunta contestas con un silencio m\u00e1s grande,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios hueco, Dios de nada, mi Dios:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">sangre, tu sangre, la sangre, me gu\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra aproximaci\u00f3n entre m\u00edstica y erotismo es en relaci\u00f3n al lenguaje: tensada entre el deseo de expresar lo indecible y la limitaci\u00f3n intr\u00ednseca al discurso. Los ya mencionados, el poeta Octavio Paz y el fil\u00f3sofo Bataille, perciben que la experiencia de plenitud es vivenciada de forma semejante por medio de la m\u00edstica, del erotismo y de la poes\u00eda, defendiendo que la poes\u00eda est\u00e1 para el lenguaje as\u00ed como el erotismo est\u00e1 para la sexualidad, esto es, si m\u00edstica y erotismo son intentos de trascender los l\u00edmites del ser, experiencias de otredad, el lenguaje po\u00e9tico es el medio encontrado para expresar esas experiencias lim\u00edtrofes porque la poes\u00eda tambi\u00e9n es lenguaje en los bordes de lo indecible, tambi\u00e9n es intento de escapar de los l\u00edmites del discurso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poetas y m\u00edsticos asumen la dura tarea de decir una experiencia que se encuentra fuera de los l\u00edmites de la palabra. Y tal vez por ello se multipliquen las paradojas, las met\u00e1foras inquietantes, las im\u00e1genes inusitadas y er\u00f3ticas. &#8220;B\u00e9seme con los besos de tu boca porque mejor es tu amor que el vino&#8221;, nos dice el poeta, autor de los Cantares b\u00edblicos. &#8220;El cuerpo no tiene desvanes, \/ s\u00f3lo inocencia y belleza, \/ tanta que Dios nos imita \/ y quiere casarse con su Iglesia&#8221;, se atreve Adelia Prado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se dijo antes, tanto el lenguaje de la pasi\u00f3n como el discurso de la m\u00edstica es un discurso que se confiesa impotente, fracasado en su m\u00e9rito de lenguaje productivo, hasta in\u00fatil.\u00a0 Sin embargo, si el fin de la experiencia m\u00edstica es el silencio &#8211; recordemos el ya tan citado epigrama de Wittgeinstein: &#8220;De lo que no se puede hablar se debe callar&#8221; &#8211; pocos g\u00e9neros discursivos fueron tan productivos como ese, pues lo que los m\u00edsticos m\u00e1s hacen es hablar: en la m\u00edstica se habla (y mucho) para confesarse mudo, enmudecido, <em>en fanti<\/em>.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los m\u00edsticos simplemente no han sido silenciosos. Muchos han hablado sin restricci\u00f3n, y otros han escrito voluminosamente. El g\u00e9nero de literatura m\u00edstica es, no s\u00f3lo cuantitativamente vasto, sino ling\u00fc\u00edsticamente exuberante. En el discurso m\u00edstico, el lenguaje se desenfrena: ella brinca, ella salta, ella canta. Ella habla en prosa y poes\u00eda; ella da descripciones objetivas de la experiencia y vuela en las alas del \u00e9xtasis; ella gu\u00eda principiantes con un gentil cuidado y corta la ilusi\u00f3n con argumentos de l\u00e1mina afilada. [&#8230;]. Adem\u00e1s, ciertos m\u00edsticos han tenido sus experiencias m\u00edsticas en y a trav\u00e9s del lenguaje. Con eso quiero decir no s\u00f3lo que el lenguaje evoca y moldea esas experiencias, sino\u00a0 que las formas ling\u00fc\u00edsticas participan en la revelaci\u00f3n del dominio trascendente. En este sentido, puede existir una m\u00edstica del lenguaje (COUSINS, 1992, apud SHOJI, 2003, 60).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todas las inflexiones posibles para el lenguaje positivo, el lenguaje er\u00f3tico es el m\u00e1s apropiado para llevar las palabras a sobrepasarse a s\u00ed mismas, lo que es perceptible en los muchos testimonios personales de m\u00edsticos donde los s\u00edmbolos y las met\u00e1foras usados para caracterizar la uni\u00f3n m\u00edstica ente Creador y criatura asumen una connotaci\u00f3n claramente sexual, como vimos en los ejemplos citados en el transcurso del texto. Y uno de los temas frecuentes en estos textos y testimonios es la b\u00fasqueda de la fusi\u00f3n, en que el Yo sea suprimido por la uni\u00f3n con lo sagrado, lema repetido por innumerables m\u00edsticos, y no s\u00f3lo dentro de la tradici\u00f3n cristiana, siendo el s\u00edmbolo de la uni\u00f3n er\u00f3tica considerado el m\u00e1s apropiado para la expresi\u00f3n del \u00e9xtasis m\u00edstico, como se\u00f1ala Rosado:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La uni\u00f3n er\u00f3tica-amorosa ha sido el \u00fanico s\u00edmbolo de la uni\u00f3n m\u00edstica utilizada por pr\u00e1cticamente todas las tradiciones m\u00edsticas, incluida la cristiana, y a diferencia de cualquier otro s\u00edmbolo sagrado, la sexualidad inmanente en el amor y el erotismo es universal y a-hist\u00f3rica: el ser humano nunca pudo prescindir de ella, y cuando lo hace con ejercicios de ascetismo, recurre a met\u00e1foras o alegor\u00edas para encontrar una v\u00eda que permita expresar la inefabilidad de la continuidad del ser, de la participaci\u00f3n de Dios por medio de su semejanza con el acto amoroso (ROSADO, 2001, 10).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reside aqu\u00ed una importante intersecci\u00f3n entre m\u00edstica y erotismo: en ambas experiencias hay una inmersi\u00f3n radical en la alteridad, la intenci\u00f3n de perderse en ese Otro con el que s\u00f3lo es posible establecer una relaci\u00f3n a distancia; tomemos como ejemplo a Mois\u00e9s, l\u00edder espiritual que interviniera el establecimiento de la alianza entre Dios y el pueblo hebreo, y aun as\u00ed no puede ver el rostro de Dios, &#8220;porque nadie puede verlo y continuar con vida&#8221; (Ex. 33,20) . Sin embargo, el deseo de fusi\u00f3n alimenta la imaginaci\u00f3n de los amantes y de los m\u00edsticos, con una diferencia: si en el erotismo la fusi\u00f3n entre fragmento y todo se da sensual y sensorialmente, aunque de forma puntual y ef\u00edmera, en la m\u00edstica la b\u00fasqueda de la reconciliaci\u00f3n con lo, divino \/ sagrado permanecer\u00e1 como ideal a ser incansablemente perseguido. El poeta y m\u00edstico Ernesto Cardenal expresa con admirable riqueza y belleza las paradojas propias de ese encuentro m\u00edstico-amoroso:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">De repente el alma siente su presencia en una forma en que no puede equivocarse, y con temblor y espanto exclama: &#8220;t\u00fa debes ser aquel que hizo el cielo y la tierra!&#8221;. Y quiere esconderse y desaparecer de esa presencia y no puede, porque est\u00e1 como entre la espada y la pared, est\u00e1 entre \u00e9l y \u00e9l, y no tiene d\u00f3nde escapar, porque esa presencia invade cielos y tierra e invade tambi\u00e9n a ella totalmente, y ella est\u00e1 en sus brazos. Y el alma que persigui\u00f3 la felicidad toda su vida sin saciarse nunca y buscando todos los instantes la belleza, el placer y la felicidad y el goce, queriendo siempre gozar m\u00e1s y m\u00e1s, ahora en agon\u00eda, ahogada en un oc\u00e9ano de deleite insoportable, sin m\u00e1rgenes y sin fondos, exclama: \u00a1basta! \u00a1No me hagas gozar m\u00e1s, si me amas, porque yo muero! &#8220;. Penetrada de una dulzura tan intensa que se transforma en dolor, un dolor indescriptible, como algo agridulce que fuera infinitamente amargo e infinitamente dulce. Todo es tal vez en un segundo, y tal vez no volver\u00e1 a repetirse en toda su vida, pero cuando ese segundo pas\u00f3 el alma entiende que toda la belleza y las alegr\u00edas y gozos de la tierra quedaron desvanecidos, &#8220;son como esti\u00e9rcol&#8221;, como dijeron los santos (<em>skybala<\/em>, &#8220;mierda&#8221; como dice San Pablo) y ya no podr\u00e1 gozar jam\u00e1s en nada que no sea eso y ve que su vida ser\u00e1 a partir de entonces una vida de tortura y martirio porque enloqueci\u00f3, est\u00e1 loco de amor y de amor de nostalgia de lo que prob\u00f3, y va a sufrir todos los sufrimientos y torturas siempre y cuando venga a probar una segunda vez, un segundo m\u00e1s, una gota m\u00e1s, esa presencia. (1979, p.63-64).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio de ese poeta-m\u00edstico nos lleva a una \u00faltima aproximaci\u00f3n entre la m\u00edstica y el erotismo: el sentimiento de plenitud y entereza cuando se es tocado por la presencia amada. El alma, que &#8220;no se saciaba nunca&#8221; ante la Presencia divina, no s\u00f3lo se expande por cielos y tierra, sino que tambi\u00e9n es invadida por ese amor totalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Cleide Maria de Oliveira.\u00a0<\/em>CEFET, Curvelo (MG), Brasil. Texto original portugues.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BATAILLE, George. <em>M\u00edstica e sensualidade<\/em>. O erotismo. Porto Alegre: L&amp;PM Editores, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____. <em>A literatura e o mal<\/em><strong>.<\/strong> Trad. De Suely Santos. Porto Alegre: LP &amp; M Editores, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOFF, Leonardo. <em>Mestre Eckhardt<\/em>: a m\u00edstica de Ser e de ter. Petr\u00f3polis: Vozes, 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LONGCHAMP, M. H. M\u00edstica. En LACOSTE, J.-Y. <em>Dicion\u00e1rio cr\u00edtico de teologia<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulinas; Edi\u00e7\u00f5es Loyola, 2004. 1162-1169.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HILST, Hilda.\u00a0 <em>Poemas malditos, gozozos e devotos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Globo, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JAMES, William. <em>As variedades da experi\u00eancia religiosa<\/em>: um estudo sobre a natureza humana. S\u00e3o Paulo: Cultrix, 1995, 237-8.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LIMA VAZ, Henrique C. <em>Experi\u00eancia m\u00edstica e filosofia na tradi\u00e7\u00e3o ocidental<\/em>. S\u00e3o Paulo: Edi\u00e7\u00f5es Loyola, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAGDEBURGO, Macthilde de. <em>La luz divina ilumina los corazones<\/em>. Testimonio de una m\u00edstica del siglo XIII, intr. trad. y notas de P. Daniel Guti\u00e9rrez, Burgos, Monte Carmelo, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MCGINN, Bernard. As funda\u00e7\u00f5es da m\u00edstica. Das origens ao s\u00e9culo V. Tomo I. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MORANO, Carlos Dominguez. La experi\u00eancia m\u00edstica desde la Psicologia e la Psiquiatria. Em IDEM<strong>, <\/strong><em>La experiencia mistica<\/em>: estudio interdisciplinar. Madri: Editorial Trotta, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROSADO, Juan Antonio. <em>Erotismo, misticismo e arte<\/em>. 2001. Acess\u00edvel por www. Unomassuno.com.mx\/versuple.asp?id=50346, em mar\u00e7o\/2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAZ, Oct\u00e1vio. <em>O arco e a lira<\/em>. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PRADO, Ad\u00e9lia. <em>Poesia Reunida. <\/em>S\u00e3o Paulo: Siciliano, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SHOJ\u00cf, Rafael. Condi\u00e7\u00f5es de significado na linguagem m\u00edstica. Em <em>Revista de Estudos da Religi\u00e3o<\/em>. N\u00ba 4, 2003, 54-73.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TEIXEIRA, Faustino. RUMI: a paix\u00e3o pela Unidade. Em <em>Revista de Estudos da Religi\u00e3o<\/em>, n 4, 2003, 20-41.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VELASCO, Juan Mart\u00edn. El fen\u00f3meno m\u00edstico en la historia y en la actualidad. Em IDEM. <em>La experiencia mistica<\/em>: estudio interdisciplinar. Madri: Editorial Trotta, 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 M\u00edstica: definici\u00f3n 2 Erotismo: definici\u00f3n 3 M\u00edstica y erotismo 4 Las intercesiones entre m\u00edstica y erotismo en el arte 5 Referencias bibliogr\u00e1ficas 1 M\u00edstica: definici\u00f3n La etimolog\u00eda de la palabra m\u00edstica atestigua el car\u00e1cter de revelaci\u00f3n caracter\u00edstico de esa experiencia. 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