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{"id":1664,"date":"2018-12-24T16:28:02","date_gmt":"2018-12-24T18:28:02","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1664"},"modified":"2018-12-24T16:28:02","modified_gmt":"2018-12-24T18:28:02","slug":"jesus-mediador-entre-dios-y-los-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1664","title":{"rendered":"Jes\u00fas, mediador entre Dios y los hombres"},"content":{"rendered":"<p><strong>Sumario<\/strong><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>1 El testimonio de la Escritura<\/p>\n<p>2\u00bfQu\u00e9 es una mediaci\u00f3n? La mediaci\u00f3n de Cristo<\/p>\n<p>3 Algunos testimonios em la tradici\u00f3n<\/p>\n<p>3.1 Ireneo de Lyon (ca. de 140-202)<\/p>\n<p>3.2 De Agust\u00edn a Tom\u00e1s de Aquino<\/p>\n<p>3.3 Hoy<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los t\u00e9rminos &#8220;mediaci\u00f3n&#8221; y &#8220;mediador&#8221; hoy tal vez no nos digan mucho. Ellos pertenecen al lenguaje jur\u00eddico o al lenguaje filos\u00f3fico, y no los utilizamos con frecuencia. Ellos exigen, efectivamente, alguna explicaci\u00f3n. Pero a partir de nuestra reflexi\u00f3n, descubrimos que est\u00e1n, de modo un tanto escondido, en el coraz\u00f3n de nuestro lenguaje cotidiano, sea cual sea. Tambi\u00e9n est\u00e1n en el coraz\u00f3n de nuestra fe, pues es en torno a ellos que se organiza toda la teolog\u00eda de la redenci\u00f3n y de nuestra salvaci\u00f3n, o sea, del \u00e9xito definitivo de nuestra vida. Intentemos, por lo tanto, acompa\u00f1ar ese lenguaje, primero en la Sagrada Escritura y, despu\u00e9s, en la tradici\u00f3n de la Iglesia, hasta hoy, donde la encontramos en el importante tema de la reconciliaci\u00f3n y en el desarrollo contempor\u00e1neo de la idea de sacramento<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 El testimonio de la Escritura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto m\u00e1s caracter\u00edstico del NT acerca de la mediaci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas es bien conocido: &#8220;Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y la humanidad: el hombre Cristo Jes\u00fas, que se entreg\u00f3 como rescate para todos\u201d (1Tm 2,5-6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este texto paulino es en realidad una f\u00f3rmula abreviada de la confesi\u00f3n de fe, pr\u00f3xima a la que se lee en 1Cor 8,6. Ella presenta al Padre y al Hijo, pero sin desarrollar estos t\u00e9rminos como har\u00e1n las confesiones de fe subsiguientes. Contiene dos art\u00edculos. El primero es la reanudaci\u00f3n de la confesi\u00f3n jud\u00eda fundamental: hay un solo Dios. El segundo art\u00edculo le asocia de manera inmediata la confesi\u00f3n de fe de Jesucristo, que comparte con Dios la caracter\u00edstica de unicidad, una manera de decir que \u00e9l no introduce el n\u00famero en Dios. El \u00fanico Dios y el \u00fanico mediador constituyen entre s\u00ed una sola unidad divina. La particularidad de este segundo art\u00edculo consiste en apelar a la noci\u00f3n de mediador, que aqu\u00ed recapitula el sentido y la finalidad de la vida y de la muerte de aquel que nos fue enviado como hombre. \u00c9l constituye con Dios uno solo, pero \u00e9l se hizo un ser humano, y esta novedad hace de \u00e9l un mediador. De hecho, es en tanto hombre, es decir, en tanto Dios convertido en hombre, como \u00e9l es mediador. El final del texto es un resumen de la actividad salvadora de Jes\u00fas: se dio en rescate por todos nosotros, evocaci\u00f3n de su muerte y resurrecci\u00f3n, como nos reconciliaron con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el alcance de ese texto, relativamente tard\u00edo en la obra paulina? \u00bfSer\u00e1 s\u00f3lo un mero detalle del pensamiento del ap\u00f3stol, o ser\u00e1 la recuperaci\u00f3n, por \u00e9l, de un dato mayor de la revelaci\u00f3n cristiana? Para responder a esta pregunta necesitamos primero verlo en el AT, debido a ese gran principio, aplicado por los Santos Padres, quienes nos ense\u00f1an a buscar siempre el acuerdo entre los dos Testamentos como signo de su verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lengua hebrea no posee un t\u00e9rmino equivalente al del griego <em>mesites<\/em>, &#8220;mediador&#8221;. Sin embargo, los grandes personajes del AT ya cumplen una funci\u00f3n mediadora. Abraham es aquel en quien &#8220;ser\u00e1n benditas todas las naciones de la tierra&#8221; (Gn 12,3). Mois\u00e9s tuvo por misi\u00f3n liberar a Israel de su cautiverio egipcio y concluir la primera Alianza entre Dios y su pueblo. Su mediaci\u00f3n es, por lo tanto, tambi\u00e9n descendente. Pero interviene, sobre todo, ante Dios en favor de su pueblo pecador. Pablo llega a decir que la Ley fue promulgada &#8220;por los \u00e1ngeles, por la mano de un mediador&#8221;, incluso si, &#8221; este mediador no lo es de uno solo&#8221; (Gal 3,19). El NT comprende, por lo tanto, el papel de Mois\u00e9s como el de una cierta mediaci\u00f3n (Gal 3,19-29). El sacerdocio lev\u00edtico es. a su vez, una instituci\u00f3n de mediaci\u00f3n en el servicio del culto y de la Ley. El rey, como ungido de Yhwh, es investido de una funci\u00f3n de representaci\u00f3n de su pueblo ante Dios. De manera muy diferente el profeta recibe la vocaci\u00f3n de ser testigo de la palabra de Dios dirigida al pueblo. Su &#8220;mediaci\u00f3n&#8221; es m\u00e1s descendente que ascendente, a diferencia de aquella del sacerdote y del rey. Pero a su vez intercede a favor del pueblo, debido a su solidaridad con \u00e9l. La figura misteriosa de Siervo de Dios (Is 40-55) parece representar al peque\u00f1o resto de Israel y asumir una funci\u00f3n de mediaci\u00f3n entre Dios y los hombres. \u00c9l lleva el pecado de la multitud, \u00e9l asume sus sufrimientos y ofrece su vida en expiaci\u00f3n, lo que le valdr\u00e1 una posteridad viva. Este servido anticipa la misi\u00f3n misma de Jes\u00fas, misi\u00f3n de reconciliaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n, la de nuestro \u00fanico mediador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando volvemos al NT, encontramos raramente el tema de la mediaci\u00f3n de Cristo expresado de manera formal, pero \u00e9l se encuentra en afirmaciones categ\u00f3ricas y solemnes y pertenece a la propia estructura de la revelaci\u00f3n. Lo encontramos en la carta a los Hebreos, expresado de manera bien determinada, referente a la primera alianza y a los diversos anuncios prof\u00e9ticos: &#8220;Cristo ha recibido un ministerio tanto mejor, por cuanto es tambi\u00e9n el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas&#8221; (Hb 8,6). El mismo tema se desarrolla con el lenguaje del &#8220;Sumo Sacerdote&#8221;, del que Jes\u00fas no atrae la gloria a s\u00ed mismo, sino que la recibe del Padre (Hb 5,5), mientras responde a ese llamamiento diciendo con el propio cuerpo: &#8220;He aqu\u00ed que yo vengo&#8221; (Hb 10.5-7). La oferta del cuerpo de Cristo suprime los sacrificios y las oblaciones de la primera Ley. Esta alianza es eterna, pues el Cristo &#8220;vive siempre para interceder por nosotros&#8221; (Heb 7,25). &#8220;Por eso es el mediador de una nueva alianza: su muerte redimi\u00f3 las transgresiones de la primera alianza, y as\u00ed los que son llamados reciben la herencia eterna prometida&#8221; (Hb 9,15). Esta es la &#8220;nueva alianza&#8221; prometida por Jerem\u00edas e inscrita en los corazones (Jr 31,31-34). La expresi\u00f3n es retomada por la misma ep\u00edstola: &#8220;Jes\u00fas, el mediador de la nueva alianza y de la aspersi\u00f3n con sangre m\u00e1s elocuente que la de Abel&#8221; (Heb 12,24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran novedad de la mediaci\u00f3n sacerdotal de Cristo es que es ante todo descendente. Los sumos sacerdotes de la antigua Ley ejerc\u00edan su ministerio en un movimiento principalmente ascendente y que nunca alcanzaba totalmente su objetivo: restablecer la comuni\u00f3n del pueblo con su Dios. Jes\u00fas se compromete en un movimiento libre y definidamente descendente, que lo conduce al abajamiento y a la muerte. Exactamente porque \u00e9l viene de Dios y vino a nosotros rebaj\u00e1ndose, \u00e9l puede &#8220;establecer realmente una comunicaci\u00f3n perfecta y definitiva entre el ser humano y Dios&#8221;(VANHOYE, 1980, p. 48). Mientras los sumos sacerdotes hac\u00edan todo para separarse del pueblo pecador, Jes\u00fas, el santo por excelencia, hace todo lo que puede para asumir una solidaridad plena con los pecadores. As\u00ed, podemos encontrar en \u00e9l un &#8220;Sumo sacerdote misericordioso y digno de confianza\u201d (Hb 2,17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escritura expresa, adem\u00e1s, la mediaci\u00f3n del Cristo apelando al tema del intercambio. En la persona de Jes\u00fas se produce un misterioso intercambio entre Dios y los hombres. Escribe Pablo: &#8220;Conoc\u00e9is la generosidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo: de rico que se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza&#8221; (2Cor 8,9). Es tambi\u00e9n el cambio de su fuerza por nuestra debilidad: &#8220;De hecho, fue crucificado en la debilidad, pero \u00e9l vive por la fuerza de Dios. Y nosotros tambi\u00e9n somos d\u00e9biles en \u00e9l, pero tambi\u00e9n vivimos con \u00e9l por el poder de Dios en relaci\u00f3n con nosotros &#8220;(2Cor 13,4). Este intercambio va hasta el final, pues se convierte en el de la santidad y del pecado: &#8220;Al que no conoci\u00f3 pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fu\u00e9semos hechos justicia de Dios en \u00e9l.&#8221; (2Cor 5,21). Este vers\u00edculo ha sido a menudo mal entendido. Evidentemente, Jes\u00fas no fue hecho pecador, sino que carg\u00f3 sobre s\u00ed todas las consecuencias de nuestro pecado, como nos muestra la imagen de su cuerpo torturado. En la carta a los G\u00e1latas el intercambio es el de la maldici\u00f3n y de la bendici\u00f3n: &#8220;Cristo pag\u00f3 para liberarnos de la maldici\u00f3n de la Ley, haci\u00e9ndose \u00e9l mismo maldici\u00f3n en nuestro favor, pues est\u00e1 escrito:&#8221; Maldito todo aquel que sea suspendido en el madero &#8221; Gl 3,13). En la cruz, Jes\u00fas se volvi\u00f3 a su vez objeto de la maldici\u00f3n proclamada por la Ley, en el momento en que nos justificaba a todos nosotros. Hasta all\u00ed fue su amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2\u00a0\u00bfQu\u00e9 es una mediaci\u00f3n? La mediaci\u00f3n de Cristo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos ser m\u00e1s exactos en cuanto a la definici\u00f3n de la mediaci\u00f3n, que nos ha sido evocada en la Escritura bajo m\u00faltiples aspectos. Se trata, de hecho, de un t\u00e9rmino que utilizamos tambi\u00e9n en la vida cotidiana, que est\u00e1 en la base de nuestro lenguaje y funciona, sobre todo, en las matem\u00e1ticas. Hagamos de inmediato la distinci\u00f3n entre el intermediario y el mediador. El intermediario es un tercer figurante externo a las dos personas que, por ejemplo, deber\u00edan ser reconciliadas. \u00c9l ser\u00e1 el &#8220;hombre del buen servicio&#8221;. \u00c9l tiene su consistencia propia, presente antes y despu\u00e9s del servicio prestado. El mediador es interno a cada uno de los protagonistas y constituye una unidad con cada uno de ellos. El intermediario s\u00f3lo puede, en parte, convertirse en intermediario si, por una verdadera solidaridad con uno y otro, puede sentirse siendo \u00e9l mismo en los dos lados del conflicto. Tomemos por ejemplo un empleador en oposici\u00f3n a una empleada inmigrante. Nuestro presunto mediador es, por una parte, un empresario, amigo del arriba mencionado, y de otra parte \u00e9l mismo inmigrante originario del mismo pa\u00eds de donde viene la empleada. \u00c9l siente en s\u00ed mismo la humillaci\u00f3n y un trato injusto que amenaza caer sobre ella. \u00c9l participa en el estatuto de mediador, porque se identifica naturalmente con cada una de las dos partes. Pero, en la medida en que su mediaci\u00f3n tiene \u00e9xito, ella desaparece, as\u00ed como \u00e9l mismo como mediador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La instancia mediadora por excelencia de la comunicaci\u00f3n entre las personas humanas es el lenguaje: ser es hablar. No por nada las modernas t\u00e9cnicas audiovisuales son llamadas medios, o medios de comunicaci\u00f3n. Los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n al servicio de la comunicaci\u00f3n entre las personas. Pero para que el lenguaje pueda funcionar, ciertas condiciones deben ser respetadas. El mismo lenguaje -la misma lengua- debe ser adquirido por los dos interlocutores. Este lenguaje permitir\u00e1 entonces que el mismo pensamiento o la misma informaci\u00f3n est\u00e9 presente en cada uno de ellos. La comunidad del lenguaje permite la comunicaci\u00f3n, tal vez hasta la comuni\u00f3n. Pero el lenguaje se desvanece constantemente, como el rollo de una pel\u00edcula al ser proyectado, permitiendo as\u00ed que siga vivo y pueda crear una comuni\u00f3n de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, toda argumentaci\u00f3n en nuestro lenguaje se apoya en el funcionamiento de &#8220;t\u00e9rminos intermediarios&#8221;, t\u00e9rminos que son comunes a otros dos t\u00e9rminos diferentes y permiten hacer pasar nuestro pensamiento de uno a otro. El silogismo puede ser extremadamente simple, como el que nos va a servir de ejemplo. Pero \u00e9l est\u00e1 presente tambi\u00e9n en argumentaciones extremadamente complejas. As\u00ed, por ejemplo, el silogismo que desde siglos se repite en las escuelas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo hombre es mortal. S\u00f3crates es un hombre. Por lo tanto, S\u00f3crates es mortal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema consiste en poder justificar una relaci\u00f3n fundadora entre S\u00f3crates y su car\u00e1cter mortal. \u00bfPor qu\u00e9 es mortal? \u00a1Porque es <em>hombre<\/em>! Y este es el t\u00e9rmino que nos servir\u00e1 de t\u00e9rmino intermedio seg\u00fan una proposici\u00f3n general que vale para todos los hombres. &#8220;Todo hombre es mortal&#8221;, eso es cierto porque evidente; por lo tanto, vale para el caso particular de S\u00f3crates que es un hombre. El t\u00e9rmino hombre sirvi\u00f3 aqu\u00ed como mediador entre la afirmaci\u00f3n A y la afirmaci\u00f3n B. No le queda m\u00e1s que desaparecer. Este silogismo elemental, que no nos ense\u00f1a nada, descompone en todos sus elementos una afirmaci\u00f3n que ya conocemos bien, porque \u00e9l reposa, para nosotros, de manera inconsciente, sobre raciocinios de ese g\u00e9nero. El lenguaje funciona porque es al mismo tiempo nosotros mismos y el otro: es \u00e9l el que nos permite, de alguna manera, de pasar de uno al otro. Ella es mediadora. As\u00ed comprendemos por qu\u00e9 el lenguaje est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomemos ahora el ejemplo de las matem\u00e1ticas, en la que el signo = funciona en cualquier teorema. Un teorema progresa a partir de una sucesi\u00f3n de ecuaciones. Pero en cada progreso de la argumentaci\u00f3n, los elementos de la ecuaci\u00f3n cambian, de uno y del otro lado. El signo = es el t\u00e9rmino intermedio necesario para el progreso de la argumentaci\u00f3n. Pero en s\u00ed mismo no es nada: se desvanece siempre que haya probado la perfecta equivalencia de los dos lados de la ecuaci\u00f3n. Si en determinado momento la perfecta ecuaci\u00f3n no fue respetada, todo el raciocinio se desploma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas estas reflexiones sobre el lenguaje reciben un sentido extremadamente fuerte para el cristiano cuando descubre que el evangelio de Juan llama a la persona de Jes\u00fas de <em>Verbo<\/em>, es decir, de <em>Palabra<\/em>. En \u00e9l, la Palabra divina se convirti\u00f3 en palabra humana, el <em>Verbo hecho carne<\/em>. Esto era indispensable para establecer una comunicaci\u00f3n plena entre el lenguaje de Dios y el lenguaje del ser humano. En Jes\u00fas, Dios aprendi\u00f3 nuestra lengua. En \u00e9l se realiza la plena revelaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n de Dios a los hombres y la perfecta respuesta del hombre a Dios, en la obediencia y en el amor. En Jes\u00fas mediador la comuni\u00f3n inmediata entre Dios y el hombre se realiza en un movimiento constante de intercambio entre la revelaci\u00f3n de Dios y la oraci\u00f3n del hombre. Este intercambio se realiza en \u00e9l por nosotros, para ponernos, a nuestra vez, en comuni\u00f3n inmediata con el Padre. Pero la Palabra que es Jes\u00fas, es divina: no se desvanece como una simple palabra humana. Conviene decir, al mismo tiempo, que se desvanece y que no se desvanece. Ella se desvanece, y manifest\u00f3 ese desvanecimiento en la muerte &#8211; la k\u00e9nosis &#8211; en la cruz, pues de otro modo ella no habr\u00eda cumplido hasta el fin la mediaci\u00f3n que permite nuestro paso hacia Dios. Ella no se desvanece, pues ese movimiento del doble &#8220;s\u00ed&#8221; de Dios al hombre y del hombre a Dios es, en adelante, eterno. De \u00e9l depende nuestra comuni\u00f3n con Dios de una vez para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cristo no establece competencia entre Dios y el hombre: \u00e9l es totalmente uno y el otro. Todos los caminos que van de Dios al hombre y del hombre a Dios se cruzan en \u00e9l. En \u00e9l, el entero misterio de la Trinidad entra en comuni\u00f3n con la humanidad entera. All\u00ed est\u00e1 el origen y la realizaci\u00f3n de los dos movimientos del intercambio mediador, el movimiento descendente que va de Dios al hombre y el movimiento ascendente que va del hombre a Dios. Las grandes categor\u00edas de la Biblia y de la Tradici\u00f3n acerca de la redenci\u00f3n se insertan espont\u00e1neamente en este doble movimiento. Presentamos, pues, algunos ejemplos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 Algunos testimonios en la tradici\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Escritura, los testimonios dados privilegian claramente el movimiento descendente de la mediaci\u00f3n, sin olvidar el movimiento ascendente. El Cristo nos salva, en primer lugar, porque es el revelador del conocimiento de Dios. El tema m\u00e1s frecuente es el de la redenci\u00f3n, en el sentido de rescate, o sea, de la liberaci\u00f3n, y tambi\u00e9n el de la liberaci\u00f3n, realizada por el combate victorioso del Cristo contra las potencias del mal. El Cristo es tambi\u00e9n aquel que nos trae la participaci\u00f3n en la divinidad, el divinizador, del mismo modo que \u00e9l realiza nuestra salvaci\u00f3n, simult\u00e1neamente como Dios y como hombre, pues \u00e9l vino a los suyos -y esto se refiere a nosotros- en una transmisi\u00f3n &#8221; de hombre a hombre &#8220;. Pero Jes\u00fas realiza tambi\u00e9n el don sin retribuci\u00f3n del hombre a Dios, pues del don de Dios al hombre puede por ser acogido y recibido. As\u00ed como Dios se dio a s\u00ed mismo a nosotros, la retribuci\u00f3n no se puede realizar sin el don de s\u00ed del hombre a Dios, don que efect\u00faa su paso en Dios. El don de s\u00ed es el sacrificio, que est\u00e1 ligado a los t\u00e9rminos de propiciaci\u00f3n, de satisfacci\u00f3n (\u00e9sta, a menudo demasiado mal entendida, como si debiera provenir de una compensaci\u00f3n) y de representaci\u00f3n. Hoy se presta m\u00e1s atenci\u00f3n al tema de la solidaridad asumida por el \u00fanico mediador con la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>3.1 Ireneo de Lyon (de 140-202)<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ireneo de Lyon ha meditado con atenci\u00f3n sobre los textos de la Escritura que evocan la mediaci\u00f3n de Cristo y hasta hizo de ellos la teor\u00eda:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l entonces mezcl\u00f3 y uni\u00f3 el hombre a Dios. Pues si no fuera un hombre el que venciese al adversario del hombre, el enemigo no habr\u00eda sido vencido en toda justicia. Por otro lado, si no fuera Dios quien nos hubiera otorgado la salvaci\u00f3n, no la habr\u00edamos recibido de modo estable. Y si el hombre no hubiera sido unido a Dios, \u00e9l no habr\u00eda podido recibir en participaci\u00f3n la incorruptibilidad. Porque era necesario que \u00abel mediador de Dios y de los hombres\u00bb, por su parentesco con cada una de las dos partes, las condujera una y otra a la amistad y la concordia, de modo que al mismo tiempo Dios acogi\u00f3 al hombre y que el hombre se ofreci\u00f3 a Dios. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos, de hecho, tener parte a la filiaci\u00f3n adoptiva, si no hubi\u00e9ramos recibido, por el hijo, la comuni\u00f3n con Dios? \u00bfY c\u00f3mo habr\u00edamos recibido la comuni\u00f3n con Dios, si su verbo no hubiera entrado en comuni\u00f3n con nosotros, haci\u00e9ndose carne? \u00a0(IRENEE DE LYON &#8211; III, 18,7, reed. 1984, p. 365-366)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hermoso texto de Ireneo nos explica con toda claridad la mediaci\u00f3n de Cristo. Ella tiene por fundamento el doble parentesco del Verbo encarnado con Dios y con el hombre. Es gracias a ello que el mediador puede reconducir las dos partes a la amistad y a la concordia (punto de vista redentor) y dar al hombre la filiaci\u00f3n adoptiva y la comuni\u00f3n con Dios (punto de vista divinizador). Pero hay otro rasgo que recibe la atenci\u00f3n de Ireneo. Para \u00e9l, la victoria del demonio sobre la humanidad fue profundamente injusta. Para que la justicia sea plenamente realizada, &#8220;es preciso&#8221; que el propio vencido, es decir, el ser humano, consiga la victoria sobre el enemigo. No se trata en modo alguno de hacer justicia a Dios, sino al hombre, que injustamente fue hecho pecador. Para Ireneo, hay dos aspectos de la mediaci\u00f3n: ella es redentora mientras nos libra del pecado; es divinizadora mientras nos da la filiaci\u00f3n adoptiva: \u00abPorque esta es la raz\u00f3n por la cual el Verbo se hizo hombre y el Hijo de Dios hijo del hombre: para que el hombre, al mezclarse con el Verbo y al recibir as\u00ed la filiaci\u00f3n adoptiva se convierta en hijo de Dios\u00bb (IRENEE DE LYON &#8211; III, 19,1, reed. 1984, p. 368).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme a los pasajes, Ireneo resalta una dominante m\u00e1s divinizadora o m\u00e1s &#8220;reconciliadora&#8221;:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es porque en los \u00faltimos tiempos, el Se\u00f1or nos restableci\u00f3 en la amistad por medio de su encarnaci\u00f3n: convertido en \u00abmediador de Dios y de los hombres\u00bb \u00e9l inclin\u00f3 a nuestro favor a su Padre contra quien hab\u00edamos pecado y \u00e9l lo consol\u00f3 de nuestra desobediencia por su obediencia, y \u00e9l nos despert\u00f3 la gracia de la conversi\u00f3n y de la sumisi\u00f3n a nuestro creador (IRENEE DE LYON &#8211; III, 17,1, reed. 1984, p. 619).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo &#8220;inclin\u00f3&#8221; y &#8220;consol\u00f3&#8221; al Padre despu\u00e9s de nuestro pecado: expresiones antropom\u00f3rficas, pero mucho m\u00e1s elocuentes y justas que la idea de &#8220;castigo vengador&#8221; y &#8220;compensaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas es el mediador de nuestra redenci\u00f3n porque antes fue mediador de nuestra creaci\u00f3n. &#8220;El Hijo de Dios, que ya se encontraba impreso en forma de cruz en el universo&#8221; (IRENEE DE LYON, <em>D\u00e9monstration <\/em>(\u2026) SC 406, p.131-133), &#8220;vino de modo visible en su propio dominio, se hizo carne y fue suspendido en el madero, a fin de recapitular todas las cosas en s\u00ed mismo&#8221; (IRENEE DE LYON &#8211; V, 18,3, reed. 1984, p. 625). As\u00ed la humanidad de Cristo es la &#8220;placa giratoria&#8221; de la comunicaci\u00f3n de los dones de Dios a nuestra humanidad. Tertuliano retomar\u00e1 la misma idea, diciendo que &#8220;Cristo es el soporte de la salvaci\u00f3n\u201d (TERTULLIEN, <em>La r\u00e9surrection <\/em>(\u2026) VIII\u00a0; <em>PL<\/em> 2, 806, ab).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.2 De Agust\u00edn a Tom\u00e1s de Aquino<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre Ireneo y Agust\u00edn, Or\u00edgenes volvi\u00f3 a la tem\u00e1tica de la mediaci\u00f3n. En los siglos IV y V los grandes debates sobre la Trinidad y la cristolog\u00eda encontraron su argumento soteriol\u00f3gico principal en la afirmaci\u00f3n de las condiciones que permitan al Cristo ser un aut\u00e9ntico mediador entre Dios y los hombres. Si no es verdaderamente Dios, igual y &#8220;consubstancial&#8221; al Padre, no puede divinizarnos (Atanasio contra Ario). Si no es verdaderamente hombre, habiendo participado plenamente en nuestra condici\u00f3n com\u00fan, entonces no fue a nosotros que nos asumi\u00f3, y nosotros quedamos fuera de la salvaci\u00f3n que \u00e9l trajo (Gregorio Nazianzeno). Si \u00e9l no es un solo y el mismo como Dios y como hombre, el v\u00ednculo que \u00e9l quiere constituir entre Dios y nosotros se rompe y no hay m\u00e1s mediaci\u00f3n ni salvaci\u00f3n. &#8220;Es necesario que \u00e9l posea lo que es nuestro para que poseamos lo que es de \u00e9l\u201d (CYRILLE, <em>Le Christ <\/em>(\u2026) 722 a-b;\u00a0 <em>S.C<\/em> 97, reed. 1964, p. 327-329), dice Cirilo de Alejandr\u00eda en su debate con Nestorio. Pero miremos antes el testimonio de Agust\u00edn, para el cual la mediaci\u00f3n de Cristo no es s\u00f3lo una afirmaci\u00f3n doctrinal esencial, sino tambi\u00e9n el lugar de una experiencia personal, particularmente liberadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00e9l encontramos un an\u00e1lisis muy preciso de lo que es la mediaci\u00f3n salv\u00edfica de Cristo: la presencia coexistente en \u00e9l de la divinidad humana y de la humanidad divina.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l es mediador de Dios y de los hombres, porque \u00e9l es Dios con el Padre y hombre con los hombres. El hombre no podr\u00eda ser mediador, separadamente de su divinidad; Dios no podr\u00eda ser mediador, separadamente de su humanidad. He aqu\u00ed el mediador: la divinidad sin la humanidad no es mediadora; la humanidad sin la divinidad no es mediadora; pero entre la divinidad sola y la humanidad sola se presenta como mediadora la divinidad humana y la humanidad divina del Cristo (AUGUSTIN,<em> Sermon<\/em> 47, 21; <em>PL<\/em> 38, 310; Viv\u00e8s 16, p. 307).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Agust\u00edn no se para este punto; en los meandros de su propia conversi\u00f3n \u00e9l hizo una experiencia de esta afirmaci\u00f3n doctrinal. \u00c9l no pod\u00eda llegar al verdadero conocimiento de Dios porque se niega a reconocer a Jesucristo, el \u00fanico mediador.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo buscaba la v\u00eda, para adquirir el vigor que me har\u00eda capaz de gozar de ti; y no la encontraba, mientras no abrazase \u00abel mediador entre Dios y los hombres, el Hombre Jesucristo, que est\u00e1 por encima de todo, Dios bendecido para siempre\u00bb (1 Tim 2,5); \u00e9l llama y dice: \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida\u00bb (Jn 14,6); y la comida que por debilidad yo no pod\u00eda tomar, \u00e9l la\u00a0 mezcla con la carne, pues \u00abel Verbo se hizo carne\u00bb (Jn 1,14), para que por nuestra infancia tu sabidur\u00eda se convirtiera en leche, ella por quien t\u00fa criaste todas las cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que yo no era suficientemente humilde, para poseer, mi Dios, el humilde Jes\u00fas, y yo no sab\u00eda qu\u00e9 ense\u00f1anza da su debilidad (AUGUSTIN, <em>Confessions<\/em>, VII, 18,24;\u00a0 p. 631).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es realmente admirable esta \u00faltima f\u00f3rmula. Para Agust\u00edn, lo que llev\u00f3 a Cristo a la aniquilaci\u00f3n (la k\u00e9nosis) de la cruz fue su humildad. Y esta es tambi\u00e9n la gran originalidad del cristianismo. De acuerdo, Agust\u00edn hab\u00eda le\u00eddo en los plat\u00f3nicos que en el principio hab\u00eda el Verbo, pero:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a esto: &#8216;\u00c9l vino en su propio dominio y los suyos no lo recibieron, pero a los que lo recibieron \u00e9l dio el poder de convertirse en hijos de Dios creyendo en su nombre (Jn 1,11-12), eso no lo le\u00ed\u201d (AUGUSTIN, <em>Confessions<\/em>, VII, 9,13; p. 609).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn, en fin, hizo la experiencia de toda su debilidad y acept\u00f3 ir hasta la humildad que le permit\u00eda entrar en comuni\u00f3n con la humildad del \u00fanico mediador. \u00c9ste, entonces, lo liberaba de sus ataduras y lo pon\u00eda en comuni\u00f3n con Dios mismo. Dios vino a nosotros para que pudi\u00e9ramos ir hasta \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn pas\u00f3 del t\u00e9rmino &#8220;mediaci\u00f3n&#8221; al de sacramento, que en su texto no tiene exactamente el sentido preciso que le damos hoy, pero que se acerca bastante de \u00e9l. Para Agust\u00edn, el sacramento es un misterio, es decir, una realidad que asocia un gesto humano que tiene sentido en nuestro mundo a un don propiamente divino que lo trasciende. El bautismo es un rito exterior de abluci\u00f3n y de purificaci\u00f3n. Pero el bautismo, objeto de un mandamiento de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, es rico del don trascendente de Cristo que nos lava de todo pecado y nos hace participar de su vida divina. El gesto humano es el signo exterior del don divino que lo sobrepasa infinitamente. El primero nos revela el misterio del segundo. Lo visible es el signo de lo invisible. El sacramento es, pues, el mediador visible de un misterio divino invisible. Por detr\u00e1s de este sacramento est\u00e1 la humanidad del propio Cristo, que puede ser considerado como el sacramento primero y fundador de la Iglesia, que a su vez se hizo sacramento, y tambi\u00e9n de los siete sacramentos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">la humanidad de Cristo es el sacramento de la presencia y de la actividad del Verbo; la muerte en la cruz es el sacramento de la misericordia de Dios, del acto por el cual nos comunica la vida divina. Se ve y no se ve. Se ve el Cristo morir, pero esa muerte es comunicaci\u00f3n de la vida divina a la humanidad, eficacia en, y a trav\u00e9s de, un acontecimiento en la historia y un evento sensible y corp\u00f3reo (AGA\u00cbSSE, 1980, p. 59).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero damos la palabra al propio Agust\u00edn:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revestido de una carne mortal, muriendo s\u00f3lo por medio de ella, resucitando s\u00f3lo por medio de ella, s\u00f3lo por ella \u00e9l se puso al un\u00edsono con nosotros para la muerte y para la resurrecci\u00f3n, convirti\u00e9ndose por ella en sacramento para el hombre interior y ejemplo para el hombre exterior (AUGUSTIN. <em>La Trinit\u00e9<\/em>, IV 3,6\u00a0; <em>BA<\/em> 15, 1955, p. 351).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Edad Media acompa\u00f1\u00f3 sin dificultad ese paso, asociando mediaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n, como muestra este texto sencillo de Tom\u00e1s de Aquino:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El oficio del mediador consiste en unir aquellos entre los cuales \u00e9l ejerce esta funci\u00f3n: pues los extremos est\u00e1n juntos por el t\u00e9rmino mediano. Ahora bien, hacer la uni\u00f3n de los hombres con Dios conviene sin ninguna duda al Cristo, ya que, por \u00e9l, los hombres son reconciliados con Dios, seg\u00fan esta palabra de la ep\u00edstola a los Corintios: \u00abDios reconciliaba el mundo con \u00e9l mismo en Cristo\u00bb (2Cor 5,19). Por consiguiente, el Cristo, mientras que, por su muerte, reconcili\u00f3 el g\u00e9nero humano con Dios, es el \u00fanico y perfecto mediador entre Dios y los hombres (SAINT THOMAS. <em>Commentaire sur les sentences<\/em>, L. IV, D. 48, Q.1, a. 2, sol.).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.3 Hoy<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de la mediaci\u00f3n \u00fanica de Cristo est\u00e1 siempre presente en la teolog\u00eda de la \u00e9poca moderna y de los d\u00edas de hoy. \u00c9l incluso conoce una renovaci\u00f3n a partir del tema de la reconciliaci\u00f3n, que es muy apreciado en nuestro tiempo. En el siglo XIX se encuentra en Matthias Scheeben (SCHEEBEN, 1947, p. 410-419):<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jesucristo es, efectivamente, el mediador entre Dios y el hombre, porque en \u00e9l la reconciliaci\u00f3n del hombre y su ser reconciliado con Dios se han convertido en un \u00fanico y mismo acontecimiento. La existencia de Jesucristo [&#8230;] es toda entera, ella no es otra cosa que su ser y su obra de mediaci\u00f3n. En otros t\u00e9rminos, Jesucristo es el \u00fanico mediador entre Dios y los hombres (BARTH, 1968, p. 129).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el lado cat\u00f3lico, Karl Rahner aborda la mediaci\u00f3n de Cristo desde el punto de vista de la teolog\u00eda trascendental que le es familiar. Lo propio de esta teolog\u00eda consiste en interpretar la trascendencia que habita en todo ser humano, es decir, su deseo incoercible de superar todas las cosas creadas para llegar a Dios, el \u00fanico que puede fundar su existencia y darle sentido. Esta teolog\u00eda se plantea siempre la pregunta de las condiciones de posibilidad que existen en el hombre para que pueda adherirse a los diversos aspectos del misterio cristiano. \u00bfD\u00f3nde, por lo tanto, se sit\u00faa en el hombre la presuposici\u00f3n de la mediaci\u00f3n de Cristo? Ella reposa simplemente en el hecho de que el hombre es un ser que vive de la intercomunicaci\u00f3n de todos los seres humanos entre s\u00ed. Este dato inscribe al ser humano en una multitud de mediaciones, ya que \u00e9l llega desde la parte de ellos y, a su vez, d\u00e1ndose a ellos. Este intercambio constante no es otra cosa que la circulaci\u00f3n del amor humano; cada uno s\u00f3lo puede realizarse abri\u00e9ndose a los dem\u00e1s, acogiendo el don que se le ofrece. Pero este intercambio presupone un amor absoluto que lo fundamenta y lo hace posible. Este amor s\u00f3lo puede ser propiamente divino. La intercomunicaci\u00f3n de los seres humanos entre s\u00ed s\u00f3lo puede tener su cima y su fin en la persona de Cristo, mediador absoluto dado por Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros te\u00f3logos, como Yves de Montcheuil y Edward Schillebeeckx, acercaron -como anteriormente Agust\u00edn- el tema de la mediaci\u00f3n y el del sacramento. As\u00ed, el sacrificio de Cristo, es decir, el don total de su vida hasta la muerte en la cruz que efect\u00faa su paso hacia Dios es el sacramento mediador del sacrificio de toda la humanidad y del paso hacia Dios de toda la humanidad.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sacrificio de Cristo es el sacramento del sacrificio de la humanidad [&#8230;] El sacrificio hist\u00f3rico realizado una vez en un momento del tiempo y en un lugar determinado es el sacramento del sacrificio realizado por el Cristo total. Encontramos aqu\u00ed la idea [&#8230;] de que Cristo es el primer sacramento, el gran sacramento (MONTCHEUIL, 1951, p. 53).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de la humanidad a trav\u00e9s de los tiempos es comparada a un \u00fanico y largo sacrificio, es decir, al don de s\u00ed misma, que la hace pasar progresivamente en Dios. El sacrificio de Jes\u00fas en la Cruz es al mismo tiempo el mediador y el sacramento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual modo, para E. Schillebeeckx, Cristo es el sacramento o la mediaci\u00f3n del encuentro de todos los hombres en Dios. De hecho, el encuentro del Cristo terrestre es el sacramento del encuentro con Dios. Todos los actos de la vida de Jes\u00fas fueron al mismo tiempo la manifestaci\u00f3n del amor divino a la humanidad y la actuaci\u00f3n del amor humano hacia Dios. Pero \u00e9ste debe conservar a trav\u00e9s del tiempo tal visibilidad concreta. Tal es el papel de la Iglesia, sacramento fundado por Cristo, que permanece el \u00fanico sacramento fundador, Iglesia que es el signo vivo y que as\u00ed ejerce tambi\u00e9n el ministerio de la \u00fanica mediaci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llamamos hoy al sacramento de la penitencia sacramento de la reconciliaci\u00f3n. El vocabulario es ciertamente m\u00e1s afortunado que el anterior, pues este sacramento es el encuentro mediador y salv\u00edfico, realizado visiblemente en la Iglesia, del cristiano siempre pecador con Cristo, sacramento antiguamente visible y hoy invisible de nuestra salvaci\u00f3n, y \u00fanico mediador entre los hombres y Dios, el eterno Dios, que acept\u00f3 convertirse en hombre por nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AGA\u00cbSSE, P. <em>L\u2019anthropologie chr\u00e9tienne selon saint Augustin. <\/em>Image, libert\u00e9, p\u00e9ch\u00e9 et gr\u00e2ce. Paris: Centre S\u00e8vres, 1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AUGUSTIN. <em>Confessions<\/em> VII, 18,24. livres I-VIII. 9. ed. Paris: Les Belles Lettres, 1966 (Tradu\u00e7\u00e3o portuguesa\u00a0: <strong>Confiss\u00f5es<\/strong>. 8. ed. Porto: Apostolado da Imprensa, 1975)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______.<em> Sermon<\/em>, <strong>Patrologiae latinae<\/strong>: Sancti Aurelii Augustini Opera omnia. Paris: J. P. Migne, 1841 V. 38 Pt 5\/1. (Series Latina, 38)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>La trinit\u00e9<\/em> (livres I-VII). Paris: Desclee de Brouwer, 1955 613 p. V. 15. (Bibliotheque augustinienne). (Tradu\u00e7\u00e3o portugues:\u00a0<strong>A Trindade<\/strong>. Sao Paulo: Paulus, 1995)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BARTH, K. <em>Dogmatique<\/em>, IV, 1,1, 58; Gen\u00e8ve\u00a0: Labor et Fides, 1968, t. 17.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CYRILLE D\u2019ALEXANDRIE. Le Christ est un.<em>\u00a0In Coll. Source Chr\u00e9tienne 97,<\/em>\u00a0Paris: Cerf,\u00a01964.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IRENEE DE LYON. <em>Contre les h\u00e9r\u00e9sies. D\u00e9nonciation et r\u00e9futation de la gnose au nom menteur<\/em>, III, 18,7\u00a0; trad. A. Rousseau. Paris\u00a0: Cerf, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______.\u00a0 <em>D\u00e9monstration de la pr\u00e9dication apostolique<\/em>, 34. In Source Chr\u00e9tienne, 406, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>Contre les h\u00e9r\u00e9sies<\/em>, V, Paris: Cerf, 1969\u00a0.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MONTCHEUIL, YVES DE. <em>M\u00e9langes th\u00e9ologiques<\/em>. Paris\u00a0: Aubier, 1951.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SAINT THOMAS. <em>Commentaire sur les sentences<\/em>, L. IV, D. 48, Q.1, a. 2, sol. (ver edi\u00e7\u00e3o digital\u00a0: <a href=\"http:\/\/docteurangelique.free.fr\/bibliotheque\/sommes\/SENTENCES4.htm\">http:\/\/docteurangelique.free.fr\/bibliotheque\/sommes\/SENTENCES4.htm<\/a>)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCHEEBEN, M. <em>Les myst\u00e8res du christianisme<\/em>, 62. trad. A. Kerwoorde. Paris: D.D.B. 1947.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TERTULLIEN. <em>La r\u00e9surrection de la chair<\/em>, VIII; <em>PL<\/em> 2, 806, ab. (vers\u00e3o origianl digital\u00a0: <a href=\"https:\/\/books.google.com.br\/books?id=O5JBAAAAcAAJ&amp;pg=PA811&amp;hl=pt-BR&amp;source=gbs_toc_r&amp;cad=4#v=onepage&amp;q&amp;f=false\">https:\/\/books.google.com.br\/books?id=O5JBAAAAcAAJ&amp;pg=PA811&amp;hl=pt-BR&amp;source=gbs_toc_r&amp;cad=4#v=onepage&amp;q&amp;f=false<\/a>)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VANHOYE, A. <em>Pr\u00eatres anciens et pr\u00eatre nouveau selon le Nouveau Testament.<\/em> Paris: Seuil, 1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> Texto original escrito en Franc\u00e9s, con la bibliograf\u00ed en esta lengua. Cuano es el caso de textos en castellano estar\u00e1n citadas en par\u00e9ntesis.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario Introducci\u00f3n 1 El testimonio de la Escritura 2\u00bfQu\u00e9 es una mediaci\u00f3n? La mediaci\u00f3n de Cristo 3 Algunos testimonios em la tradici\u00f3n 3.1 Ireneo de Lyon (ca. de 140-202) 3.2 De Agust\u00edn a Tom\u00e1s de Aquino 3.3 Hoy Introducci\u00f3n Los t\u00e9rminos &#8220;mediaci\u00f3n&#8221; y &#8220;mediador&#8221; hoy tal vez no nos digan mucho. 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