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{"id":1662,"date":"2018-12-24T15:47:23","date_gmt":"2018-12-24T17:47:23","guid":{"rendered":"http:\/\/theologicalatinoamericana.com\/?p=1662"},"modified":"2018-12-24T15:47:23","modified_gmt":"2018-12-24T17:47:23","slug":"espacio-liturgico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/?p=1662","title":{"rendered":"Espacio lit\u00fargico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 Definici\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Evoluci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.1 Comprensi\u00f3n neotestamentaria de templo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.2 Era pre-nicena<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.3 Iglesias paleocristianas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.4 Iglesias en el Oriente cristiano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.5 Era carolingia y el rom\u00e1nico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.6 El g\u00f3tico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.7 El Renacimiento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.8 El barroco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.9 Post-barroco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 El lugar de la asamblea celebrante<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4 Teolog\u00eda del espacio lit\u00fargico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1 Cualidades identificadoras<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.2 El amb\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.3 La fuente bautismal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.4 El altar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5 Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1 Definici\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El espacio lit\u00fargico es aquel edificio donde la Iglesia realiza su culto y que, por feliz metonimia, recibe su mismo nombre, iglesia. Este edificio posee caracter\u00edsticas propias que lo califican como lugar de culto, lo que llamamos cualidades identificadoras o monumentos pascales, siendo los principales el altar, el amb\u00f3n y la fuente bautismal. Adem\u00e1s de esas cualidades identificadoras, el espacio lit\u00fargico recibe en su est\u00e9tica aspectos que le confieren la mistagog\u00eda cristiana (ver Mistagog\u00eda). De ello deriva que el espacio lit\u00fargico tiene una teolog\u00eda, adem\u00e1s de una historia de la evoluci\u00f3n de los estilos arquitect\u00f3nicos. Esta teolog\u00eda y evoluci\u00f3n arquitect\u00f3nica revelan una eclesiolog\u00eda, en la que la Iglesia se comprende como imagen de la Trinidad a trav\u00e9s de las tres categor\u00edas eclesiol\u00f3gicas: Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2 Evoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.1<\/strong> <strong>Comprensi\u00f3n neotestamentaria de templo<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros cristianos ten\u00edan una fuerte conciencia de que el verdadero espacio sagrado era la comunidad de los disc\u00edpulos de Cristo y cada fiel individualmente a ejemplo del Maestro. De hecho, en Jn 2,19-21, Jes\u00fas declara solemnemente ser \u00e9l el verdadero templo que, destruido, se erguir\u00eda en tres d\u00edas, y Juan explica que Jes\u00fas hablaba del templo de su Cuerpo. En el caso de Jes\u00fas muerto, resucitado y subido a los cielos, su Cuerpo es la Iglesia (Ef 1,22-23, 4,15-16, 5,23, Cl 1,18, 1Cor 12,12). Ellos no ten\u00edan, por lo tanto, la preocupaci\u00f3n de poseer un lugar espec\u00edfico de culto como lo ten\u00edan los jud\u00edos y muchos paganos. De hecho, el lugar de adorar a Dios ya no es sobre la monta\u00f1a de Sicar, en Samaria, ni en Jerusal\u00e9n, sino en esp\u00edritu y verdad (Jn 4,21-23). As\u00ed, los disc\u00edpulos de Jes\u00fas se reun\u00edan en la casa de alguno de ellos que pose\u00eda un inmueble capaz de albergar buen n\u00famero de personas (Lc 22,7-13, At 2,46, 12,12, Hch 20,7-12, 1Cor 16,19, Fm 1,2). Sin embargo, esto era principalmente para lo espec\u00edfico del culto cristiano, porque, por alg\u00fan tiempo, se acostumbraron ir diariamente al templo de Jerusal\u00e9n (Hch 2,46) y los ap\u00f3stoles predicaban tambi\u00e9n en las sinagogas (Hch 9,20) hasta que fueron expulsados. Es necesario, sin embargo, considerar que algunas sinagogas, donde hab\u00eda habido conversi\u00f3n masiva de jud\u00edos incluso de los jefes, se hab\u00edan convertido en lugares de culto cristiano (Mc 5,22, St 2,2, el Sacramentario Gelasiano Antiguo trae oraciones de consagraci\u00f3n de lugares de culto que antes fueron sinagogas (GeV 724-729).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.2 Era pre-nicena<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, el n\u00famero de los fieles aumentaba entre la paz o las persecuciones; se hicieron entonces necesarios lugares mayores para albergar a las comunidades cristianas, lo que ya comenzaba a ocurrir en muchos aspectos de la nueva realidad. Que los cristianos se reuniesen en las catacumbas para celebrar el culto dominical en \u00e9pocas de persecuci\u00f3n es un tanto controvertido, porque sus condiciones eran tan insalubres que les imped\u00edan permanecer all\u00ed por muchas horas, adem\u00e1s de que sus dimensiones no permit\u00edan acoger ni siquiera a cincuenta personas (KRAUTHEIMER, 1986), 30). De modo que ya empiezan a surgir en el s. II edificios con una sala amplia con espacios definidos para el clero y para los dem\u00e1s fieles, lo que fue conocido como <em>domus ecclesiae<\/em>. La m\u00e1s conocida es la <em>domus ecclesiae<\/em> de Dura Europos, actualmente <em>Qalat <\/em>es Salyhiye, en Siria, fechada entre los a\u00f1os 231 a 265 (KRAUTHEIMER, 27; LASSUS, 11863; HOPKINS, 116).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.3 Iglesias paleocristianas<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el s. IV, los cristianos conquistan la libertad de culto reconocida por el emperador Constantino, con el Edito de Mil\u00e1n, de 313. Por orden del emperador, varias iglesias son edificadas por casi todo el Imperio Romano. La m\u00e1s antigua de las que se tiene noticia es la Catedral de Tiro, en Fenicia, inaugurada aproximadamente en el 316, de la cual Eusebio de Ces\u00e1rea nos proporciona una descripci\u00f3n detallada, incluso con una interpretaci\u00f3n simb\u00f3lico-teol\u00f3gica. Mientras tanto, en ese momento de libertad, la gran cuesti\u00f3n era que tipo de arquitectura adoptar en la edificaci\u00f3n de las iglesias. La elecci\u00f3n cae sobre la bas\u00edlica romana, una adaptaci\u00f3n de la bas\u00edlica griega para albergar grandes multitudes. La bas\u00edlica romana se caracteriza por su forma rectangular y con doble simetr\u00eda: en la longitudinal, dos filas de columnas una frente a la otra y en las transversales, dos \u00e1bsides, tambi\u00e9n un frente a la otra, creando as\u00ed un centro \u00fanico y precioso. El arquitecto cristiano, sin embargo, suprime uno de los \u00e1bsides, eliminando as\u00ed ese centro \u00fanico, que es funci\u00f3n del edificio, proponiendo un camino, el del hombre (ZEVI, 2009, 71). Por camino del hombre se entiende la trayectoria del observador, o sea, el cristiano dio a los esquemas de la bas\u00edlica romana un alma y una funci\u00f3n, de modo que el eje del edificio se convirti\u00f3 en una met\u00e1fora del camino a ser recorrido por el hombre hacia la parus\u00eda, representada por el \u00e1bside \u00fanico. La organizaci\u00f3n interna de la bas\u00edlica, sin embargo, sigue el esquema sinagogal (BOUYER, 15). No obstante, se advierte que el estilo basilical no fue el \u00fanico, aunque fuese predominante; la bas\u00edlica de San Vital, en R\u00e1vena, por ejemplo, tiene planta redonda. A todo ese conjunto de estilos, hoy, se llama paleocristiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.4 Iglesias en el Oriente cristiano<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Siria, las bas\u00edlicas se distingu\u00edan fuertemente de las de tradici\u00f3n occidental por el amb\u00f3n. Esta era una construcci\u00f3n monumental en el centro del edificio, con la silla presidencial para el obispo, flanqueada por asientos para los presb\u00edteros y dem\u00e1s ministros y, a cada lado, una estanter\u00eda para la lectura de la Ep\u00edstola y del Evangelio. Toda la liturgia de la Palabra se daba en ese amb\u00f3n, que se suele llamar <em>Bema<\/em>; en la tradici\u00f3n occidental, el amb\u00f3n, aunque tambi\u00e9n central, era de dimensiones menores y serv\u00eda apenas como lugar de la proclamaci\u00f3n de la Palabra, la homil\u00eda se daba en el presbiterio. Terminada la liturgia de la Palabra en las iglesias sirias, el obispo y sus presb\u00edteros se dirig\u00edan a trav\u00e9s de una pasarela al presbiterio-\u00e1bside para la liturgia eucar\u00edstica. El altar estaba muy cerca de los fondos del \u00e1bside y escondido por una pesada cortina, de modo que la asamblea escuchaba, pero no ve\u00eda lo que pasaba. En la tradici\u00f3n bizantina, esa cortina dio lugar al iconostasio, una pared ricamente decorada con iconos y con tres puertas; en la tradici\u00f3n latina, sin embargo, el altar siempre fue visible para la asamblea. La fuente bautismal, por regla general, era edificada fuera de la bas\u00edlica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.5<\/strong> <strong>Era carolingia y el rom\u00e1nico<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la era arquitect\u00f3nica paleocristiana sucede el llamado estilo carolingio. Un hermoso ejemplo es la parte original de la Capilla Palatina de Aquisgr\u00e1n (Aachen, Al.), Encargada por Carlos Magno en el siglo IX. La planta es redonda, como la de San Vital en R\u00e1vena, pero profundiza fuertemente el presbiterio. Las columnas italianas soportan el peso de la b\u00f3veda de piedra, lo que anticipa la influencia bizantina. En Roma, sin embargo, sigue el estilo basilical, pero ya con gran influencia bizantina, como es el caso de Santa In\u00e9s (s. VII) y Santa Pr\u00e1xedes (siglo IV). Este ambiente arquitect\u00f3nico sirvi\u00f3 de preparaci\u00f3n para el famoso e imponente estilo rom\u00e1nico, que se impondr\u00eda por casi todo el Occidente a partir del siglo. X. De hecho, se trata de la combinaci\u00f3n de los diferentes estilos que surgieron en Europa Central en la segunda mitad del primer milenio y, sobre todo, de la evoluci\u00f3n de las construcciones difundidas en Italia septentrional por influencia de la arquitectura bizantina, a partir del s. VII. El rom\u00e1nico fue primero acogido en las iglesias mon\u00e1sticas y, debido a su gran presencia en la vida eclesial, se extendi\u00f3 por toda Europa. Estas iglesias mon\u00e1sticas ten\u00edan tres naves y, en los laterales, se constru\u00eda un \u00e1bside un poco menor que aquella central. Las iglesias rom\u00e1nicas ten\u00edan paredes muy gruesas y ciegas, porque todo el peso de la b\u00f3veda se descargaba sobre ellas; sobre la puerta principal y en el \u00e1bside, se abr\u00eda un roset\u00f3n que proyectaba la luz del sol sobre el altar. Ya no se constru\u00eda m\u00e1s el amb\u00f3n, pues en esa \u00e9poca el lat\u00edn ya dejaba de ser lengua vern\u00e1cula, siendo s\u00f3lo de uso lit\u00fargico, de modo que el pueblo ya no comprend\u00eda la liturgia, sino que participaba asistiendo pasivamente a los ritos sagrados. El amb\u00f3n continu\u00f3 en uso s\u00f3lo en la pen\u00ednsula it\u00e1lica, como es el caso de la catedral de Pisa, en Italia. Con el desuso del amb\u00f3n, toda la atenci\u00f3n de la asamblea recae sobre el altar del sacrificio eucar\u00edstico. En adelante, lo que m\u00e1s importa es la presencia real de Cristo en la hostia consagrada que todos los fieles quieren ver.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.6 El g\u00f3tico<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El g\u00f3tico surge en Francia en el s. XII y, como por esa \u00e9poca ese pa\u00eds sobresale como gran potencia cultual y pol\u00edtica, ese estilo se difundir\u00e1 r\u00e1pidamente por casi toda Europa. En la Pen\u00ednsula It\u00e1lica tuvo poca influencia y, en la Ib\u00e9rica, debido a la dif\u00edcil transposici\u00f3n de los Pirineos y fuerte dominio isl\u00e1mico, s\u00f3lo llegar\u00eda en el s. XIV. Eran tiempos de constantes guerras y duras pestes; En este ambiente, el g\u00f3tico fue la mejor expresi\u00f3n de la espiritualidad medieval. De hecho, la necesidad humana de pedir protecci\u00f3n a Dios ya sus santos y de rendirles gracias y alabanzas, hizo que todo se\u00f1alase hacia lo alto, las moradas celestes. Por eso, el g\u00f3tico es agudo, se lanza hacia lo alto con la ligereza de las estructuras con vanos, consiguiendo llenar el interior de luz a trav\u00e9s de sus grandes vidrieras. La estructura g\u00f3tica es el resultado de la fusi\u00f3n de dos t\u00e9cnicas arquitect\u00f3nicas desde hace tiempo ya conocidas, de modo que los maestros de obra franceses logran plasmar el perfil de ese nuevo estilo dando solidez a sus realizaciones. De ah\u00ed surgen los dos rasgos principales del g\u00f3tico, o sea, el arco ojival que libra a los constructores de las dificultades de la b\u00f3veda de base cuadrada; y el hecho de que las paredes ya no\u00a0 soportan el peso del techo y de las b\u00f3vedas, pues el delgado esqueleto de los contrafuertes, que se prolonga en las nervaduras de las medias columnas y de los arbotantes, transfiere la carga a los contrafuertes externos, de modo que las espesas paredes de los estilos anteriores se vuelven superfluas y, en su lugar, enormes ventanas extienden sus vidrieras de un pilar a otro, elev\u00e1ndose hasta las b\u00f3vedas. En cuanto espacio de culto, el g\u00f3tico trae la novedad de los p\u00falpitos por influencia de las Ordenanzas Mendicantes que, preocupadas por la ignorancia de los fieles, lo usan para instruirlos, mientras un sacerdote dec\u00eda la misa en voz baja. Tambi\u00e9n lleva la fuente bautismal dentro de la iglesia, en una capilla cercana a la puerta frontal, ya que el bautismo de gran n\u00famero de personas, sobre todo adultas, ya era una realidad desde hace siglos casi inusitada. De ahora en adelante, se bautizan ni\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.7<\/strong> <strong>Renacimiento<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el s. XV surge, en Italia, el estilo renacentista, que se caracteriza culturalmente por el antropocentrismo, el clasicismo y la conexi\u00f3n con el mecenazgo. El antropocentrismo busca en las artes las debidas proporciones de los componentes del edificio y de las representaciones pict\u00f3ricas y estatuarias. De este modo, el artista renacentista prefiere los edificios de planta centrada a los de forma basilical. Los renacentistas se inspiran en el templo pagano romano antiguo, estilo rechazado por los antiguos cristianos. El ideal de belleza del clasicismo antiguo vuelve con toda su fuerza en la esencialidad de la arquitectura renacentista, en el equilibrio y en el desnudo de los h\u00e9roes idealizados, exaltando la anatom\u00eda y el vigor muscular como, por ejemplo, en las estatuas de David en Florencia y de Mois\u00e9s en Roma. En todo esto se percibe que las iglesias renacentistas no son pensadas en primer lugar como espacio para acoger la asamblea de los fieles para la alabanza de Dios, sino para la exaltaci\u00f3n de las artes y la satisfacci\u00f3n del gusto del mecenas. Adem\u00e1s, los vitrales, tan caros al g\u00f3tico, considerados como &#8220;Biblia de los iletrados&#8221;, dan lugar a las ventanas transparentes, con el fin de conseguir m\u00e1s luz para el destaque de la decoraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.8<\/strong> <strong>El barroco<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en suelo italiano, surge el estilo barroco, que gana gran impulso en el mundo cat\u00f3lico despu\u00e9s de la Reforma de Mart\u00edn Lutero y, sobre todo, con el Concilio de Trento (1545-1563). La Reforma Tridentina rechaza el estilo renacentista debido a la influencia del paganismo del clasicismo romano, pero los arquitectos no tardar en reanudar los edificios de planta centrada que sobrevive y, a veces, se funde con la planta basilical. Con su suntuosa ostentaci\u00f3n, el barroco sirvi\u00f3 bastante al triunfalismo cat\u00f3lico post-Trento. El barroco se preocupa mucho por la apariencia, dando as\u00ed una importancia cada vez mayor a la fachada con la superposici\u00f3n de estatuas, pilares, columnas y pilastras, alternancia y mezcla de superficies de paredes c\u00f3ncavas y convexas que le confieren un aspecto alegre e imponente, de formar ondulaciones, que vibran r\u00edtmicamente, transmitiendo sus movimientos al espacio interno. Estas formas arquitect\u00f3nicas se unen a la abundancia pict\u00f3rica y estatuaria creando un movimiento siempre ascendente, hacia el destino de los fieles en Cristo. El dorado es abundante y los dem\u00e1s colores son vivos en las pinturas que, a diferencia de los estilos paleocristianos y medievales, que eran preferentemente anamn\u00e9ticos (escenas b\u00edblicas, aspectos de la vida de Cristo, de la Virgen y de los Santos), prefieren temas escatol\u00f3gicos tales como la asunci\u00f3n de la Virgen y de los Santos y la representaci\u00f3n del para\u00edso. La representaci\u00f3n teatral se muestra en una especie de espect\u00e1culo sagrado, un juego entre lo visible y lo invisible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El crucero, que separa el presbiterio con su altar mayor de la nave central, en el barroco muchas veces, se compone de cuatro arcos, sobre los cuales se apoya la c\u00fapula. Esta c\u00fapula es algo muy particular, porque recibe en su base un tambor lleno de ventanas y, en su cima, una linterna tambi\u00e9n con ventanas que dejan entrar abundante luz. Esta se proyecta sobre el altar mayor, foco de la atenci\u00f3n de la asamblea por ser el lugar de la transubstanciaci\u00f3n, por lo tanto, de la presencia real de Cristo. La cobertura de las iglesias barrocas recibe una rica representaci\u00f3n pict\u00f3rica y gracias a su perspectiva, los artistas logran sustituir la elevaci\u00f3n del g\u00f3tico por una ilusi\u00f3n \u00f3ptica de una pintura que da el mismo sentido, o sea, elevar a la morada divina. Esta elevaci\u00f3n en perspectiva de la iglesia hace que el cielo se abra sobre la tierra, de modo que Dios con sus \u00c1ngeles y Santos descienda a la iglesia, que se convierte en casa de Dios. Contemplando el cielo y el gozo futuro, el cristiano barroco crece en el deseo de un d\u00eda llegar all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las Am\u00e9ricas, el barroco fue el primer estilo eclesial conocido. Lejos de las disputas entre cat\u00f3licos y protestantes, el barroco en las Am\u00e9ricas, sobre todo en la que hoy llamamos Latina, no tiene connotaciones ideol\u00f3gicas. Tuvo que encontrar nuevas t\u00e9cnicas y adaptaci\u00f3n del material aqu\u00ed encontrado, como, por ejemplo, el uso abundante de piedra jab\u00f3n en la regi\u00f3n central del Estado de Minas Gerais en Brasil, o de otro tipo de piedra en ciudades importantes de las colonias lusitana y espa\u00f1ola. Se us\u00f3 tambi\u00e9n la madera y loa dorados fueron semejantes a los de Europa, debido a la abundancia del precioso metal. Una particularidad del barroco tanto en el viejo como en el nuevo Continente fue la pertenencia de los altares laterales a las Cofrad\u00edas o \u00d3rdenes Terceras vinculadas a alguna Orden Religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2.9<\/strong> <strong>Post-barroco<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final del s. XVIII, por influencia de la Ilustraci\u00f3n europea, el barroco cay\u00f3 en desuso en la construcci\u00f3n de las nuevas iglesias, cediendo lugar a los temas cl\u00e1sicos de la antigua Grecia, cuna de la filosof\u00eda occidental. Entonces surge el estilo que se conoce como neocl\u00e1sico.\u00a0 No tardar\u00eda en ocurrir\u00a0 la reacci\u00f3n a este estilo en el mundo cat\u00f3lico, de modo que, en el s. XIX, los tradicionales estilos europeos volver\u00edan en la forma de neog\u00f3tico y neorrom\u00e1nico y, a veces, un h\u00edbrido de esos estilos que resultar\u00eda en el eclecticismo. Hoy, sobre todo despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, reina la libertad y la creatividad de los arquitectos y el di\u00e1logo con la \u00edndole de los pueblos cristianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3 El lugar de la asamblea celebrante<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la antig\u00fcedad, la preocupaci\u00f3n primera al concebir el espacio lit\u00fargico era la de la asamblea que celebra, aunque la jerarqu\u00eda de los ministerios ya estaba bien concebida. Toda la asamblea de iniciados participaba de la celebraci\u00f3n, pero los catec\u00famenos y los penitentes participaban solamente de la liturgia de la Palabra y eran despedidos antes del inicio de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, lo que se conoce como &#8220;disciplina del arcano&#8221;. En la Edad Media, sin embargo, se da una separaci\u00f3n entre cl\u00e9rigos y monjes, por un lado, y laicos, por el otro. Estos primeros eran el personal especializado del culto y los laicos meros espectadores. Entonces surge una balaustrada que separaba a estas dos clases de cristianos: laicos esparcidos por la nave central y cl\u00e9rigos o monjes en el presbiterio-santuario. Todo esto fue consecuencia del olvido de la categor\u00eda eclesiol\u00f3gica &#8220;Pueblo de Dios&#8221;, tan cara al Nuevo Testamento y a la era Patr\u00edstica. Desde el final de la Edad Media hasta el Movimiento Lit\u00fargico, precursor del Vaticano II, s\u00f3lo la categor\u00eda &#8220;Cuerpo de Cristo&#8221; reinar\u00eda absolutamente, pero, aun as\u00ed, se concentraba m\u00e1s en la Eucarist\u00eda, de modo que toda la atenci\u00f3n de la asamblea estaba proyectada en el altar del sacrificio. Es natural que, en ese ambiente eclesiol\u00f3gico, la devoci\u00f3n de los laicos a la Virgen y a los Santos creciera mucho y los altares laterales surgiesen a lo largo de las naves laterales para servir a esa devoci\u00f3n. El espacio lit\u00fargico se reduce, por tanto, al presbiterio-santuario: lugar donde se reza el Oficio Divino y se celebra la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4 Teolog\u00eda del espacio lit\u00fargico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La definici\u00f3n teol\u00f3gica de la Trinidad es muy posterior a los escritos neotestamentarios, pero en estos escritos se encuentra sus s\u00f3lidos fundamentos. La comunidad de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas es concebida como imagen de la Trinidad a trav\u00e9s de las tres categor\u00edas eclesiol\u00f3gicas: Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu Santo; y el edificio eclesial, a su vez, est\u00e1 concebido a la imagen de la comunidad que \u00e9l alberga. El Misterio Trinitario s\u00f3lo puede ser concebido a partir del Misterio Pascual, que se revela en la muerte-resurrecci\u00f3n de Cristo y Pentecost\u00e9s, pues el Esp\u00edritu Santo es el gran don de la Pascua. La iglesia edificio eclesial, por ser imagen de la Iglesia Comunidad de los disc\u00edpulos, no puede concebirse s\u00f3lo como una edificaci\u00f3n que pretende proteger a los fieles de las intemperies, sino que debe siempre tener en cuenta que es lugar de reuni\u00f3n de la asamblea del Pueblo de Dios, del Cuerpo de Cristo y del Templo del Esp\u00edritu Santo para celebrar el Misterio Pascual, no s\u00f3lo en la Eucarist\u00eda, sino tambi\u00e9n en los dem\u00e1s sacramentos, en la Liturgia de las Horas y en los sacramentales. El espacio lit\u00fargico es, por tanto, el lugar donde los fieles celebran el misterio del Dios Trinidad revelado en la Pascua de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>4.1<\/strong> <strong>La<\/strong>s<strong> cualidades identificadoras del Espacio Lit\u00fargico<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arquitecto, al proyectar el edificio eclesial, salvaguardando su libertad creativa, debe imprescindiblemente tener en mente los siguientes criterios: el confort y la participaci\u00f3n de la asamblea en los sagrados misterios, los lugares de los ministros (silla presidencial, bancos para los ac\u00f3litos y lectores, lugar de los cantantes), funcionalidad para el desarrollo del culto, ac\u00fastica e iluminaci\u00f3n; pero, respetando todo esto, lo que califica el edificio como lugar del culto cristiano es el amb\u00f3n, la fuente bautismal y el altar. Son estos tres elementos lit\u00fargicos que, con su mistagog\u00eda, ayudan a los fieles a autocomprenderse como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu Santo, pueblo renacido y congregado en la Pascua de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.2 El amb\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amb\u00f3n es el lugar de la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios, que encuentra su cumbre con el acontecimiento Cristo (Hb 1,1-2), especialmente su Pascua. Por ser el lugar de la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios, el amb\u00f3n acent\u00faa teol\u00f3gicamente la categor\u00eda eclesiol\u00f3gica Pueblo de Dios. Es el pueblo de la nueva Alianza, convocado y reunido por la Palabra. Este hecho lo pone en continuidad con el pueblo de la antigua Alianza que, a su vez, ten\u00eda como centro de su fe la Ley y los Profetas, por lo tanto, la Palabra de Dios. El amb\u00f3n, como lugar por excelencia de la proclamaci\u00f3n de la Pascua, remite al sepulcro vac\u00edo, de donde los \u00e1ngeles anuncian a las piadosas mujeres la resurrecci\u00f3n de Cristo. Este hecho dice que la resurrecci\u00f3n no es una mera interpretaci\u00f3n de la se\u00f1al del sepulcro vac\u00edo, sino que se trata de una revelaci\u00f3n divina. Esto explica por qu\u00e9, en muchas iglesias, el amb\u00f3n recibe como icono la imagen de uno o dos \u00e1ngeles (Mt 28,6, Mc 16,5-6 y Lc 24,23 respectivamente). Por el lugar de la proclamaci\u00f3n del Evangelio, cumbre de la liturgia de la Palabra, el amb\u00f3n puede tambi\u00e9n recibir esculturas de los cuatro animales del Apocalipsis: (hombre, le\u00f3n, toro y \u00e1guila), seg\u00fan la interpretaci\u00f3n patr\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Cristo, todo bautizado es profeta, sacerdote y rey; el amb\u00f3n es, pues, el lugar donde \u00e9l ejerce su ser profeta. De hecho, la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios en la liturgia no es una mera lectura que el ministro hace para la asamblea, sino un verdadero y propio di\u00e1logo entre Dios y la asamblea de sus fieles: Dios habla a su pueblo por el profeta (lector) y, la asamblea responde con salmos y oraciones. En el amb\u00f3n se da, pues, ese di\u00e1logo. No se trata, pues, de una simple narrativa de hechos pasados, sino de una verdadera actualizaci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n de Dios a sus elegidos. En ese sentido, el amb\u00f3n es tambi\u00e9n lugar anamn\u00e9tico de la Historia de la Salvaci\u00f3n, ya que en la anamnesis lit\u00fargica el pasado se actualiza, en el aqu\u00ed y ahora de la celebraci\u00f3n, y se\u00f1ala hacia la Parus\u00eda. Esto da al amb\u00f3n caracter\u00edsticas de monumento, lugar del no olvido, de la memoria y, como el momento culminante de la Historia de la Salvaci\u00f3n es el Misterio Pascual, el amb\u00f3n es monumento pascual. Esta estructura teol\u00f3gica sugiere para el amb\u00f3n una estructura f\u00edsica-forma y robustez- de un verdadero monumento. Su elevaci\u00f3n con relaci\u00f3n al piso de la nave revela que la Palabra viene del alto reforzando as\u00ed la idea de di\u00e1logo y, por tanto, de la fuerza performativa de la Palabra proclamada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.2 La fuente bautismal<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fuente bautismal atrae para s\u00ed la categor\u00eda eclesiol\u00f3gica &#8220;Templo del Esp\u00edritu Santo\u201d, como otrora el Cristo recibi\u00f3 el Esp\u00edritu al ser bautizado en las aguas del Jord\u00e1n, hoy el cristiano lo recibe al salir de la fuente bautismal. Es en la fuente de agua viva que se convierte en Templo del Esp\u00edritu Santo (1Cor 3,16-17), lo que equivale a decir que, en adelante, \u00e9l andar\u00e1 bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, pues fue injertado en el Cuerpo de Cristo e introducido en el Pueblo de Dios. En la Carta a los Romanos, Pablo hace una bella y profunda reflexi\u00f3n sobre el bautismo, sugiriendo que se trata de muerte y resurrecci\u00f3n con Cristo (Rm 6,1-14), de modo que, en la fuente bautismal, el fiel experimenta sacramentalmente lo que Cristo vivi\u00f3 en su Pascua. As\u00ed, el gesto de entrar en el agua y de ella salir simboliza la muerte y la resurrecci\u00f3n. Esta estructura teol\u00f3gica requiere que la fuente bautismal tenga una dimensi\u00f3n capaz de recibir una persona incluso adulta en su interior, porque el bautismo por inmersi\u00f3n es el s\u00edmbolo m\u00e1s elocuente, aunque la Iglesia admite tambi\u00e9n la forma de la abluci\u00f3n. En su Evangelio, Juan habla de agua viva (Jn 4,10-11, 7,37-38), lo que se expresa mejor por el agua corriente y no la parada. De hecho, ya en el AT el agua corriente es signo de vida, mientras que la parada es signo de muerte (Jr 2,13). Esto sugiere que en la fuente bautismal haya una instalaci\u00f3n hidr\u00e1ulica para el movimiento del agua: es la estructura f\u00edsica al servicio de la estructura teol\u00f3gica. Por su car\u00e1cter de lugar anamn\u00e9tico de la Pascua de Cristo (lo que sucede en la experiencia del catec\u00fameno-ne\u00f3fito), la fuente bautismal es tambi\u00e9n monumento pascual y requiere, as\u00ed como el amb\u00f3n, dimensi\u00f3n y solidez propias de un monumento. El bautismo y la confirmaci\u00f3n, aunque hoy se impartan en momentos diferentes en el caso de la iniciaci\u00f3n del ni\u00f1o, en realidad son dos sacramentos \u00edntimamente asociados, la unci\u00f3n es consecuencia del ba\u00f1o, por eso se puede decir que es en la fuente bautismal que el cristiano se es ungido rey en Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>4.3 El altar<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El altar atrae para s\u00ed la categor\u00eda eclesiol\u00f3gica &#8220;Cuerpo de Cristo&#8221;. Esta categor\u00eda se expresa en la doble dimensi\u00f3n del altar, mesa de la cena y lugar del sacrificio, por lo tanto, es elemento mim\u00e9tico y anamn\u00e9tico (Lc 22,19; 1Cor 11,25-26). En cuanto lugar mim\u00e9tico, el altar es donde los cristianos se alimentan con el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or, y como lugar anamn\u00e9tico se hace memoria de su sacrificio redentor, de su Pascua, cuerpo entregado y sangre derramada en el altar de la cruz. Mesa y altar son dos realidades que se completan, pues en la \u00faltima cena Jes\u00fas desvela a sus disc\u00edpulos el sentido del acontecimiento del d\u00eda siguiente, su muerte. La crueldad del viernes gana sentido en la cena: la entrega de Jes\u00fas es libre y llena de amor por la humanidad, obediencia al proyecto salv\u00edfico del Padre hasta la muerte y muerte de cruz. Ambas cosas son hechas por mandato de Cristo y son dos momentos de un \u00fanico Misterio Pascual, lo que es celebrado en el altar de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, surge la cuesti\u00f3n de cu\u00e1l de las dos dimensiones debe definir la est\u00e9tica del altar: mesa o lugar del sacrificio. En la nomenclatura tradicional cat\u00f3lica prevalece el t\u00e9rmino altar, por lo tanto, lugar de sacrificio. La Iglesia hace memoria del sacrificio de Jes\u00fas, dejando claro que no se trata de un nuevo sacrificio, sino del sacramento de aquel \u00fanico de Jes\u00fas en el altar de la cruz (Heb 10,18); al volver a presentar al Padre el sacrificio de Jes\u00fas, la Iglesia se une a \u00e9l y se ofrece a s\u00ed misma como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Rm 12,1). Se puede decir que por su rito los cristianos se insertan en el sacrificio \u00fanico de Cristo y, con \u00e9l, se ofrecen a s\u00ed mismos. Esta oblaci\u00f3n define el altar como lugar de sacrificio. Sin embargo, esto sucede dentro de una cena, pero \u00e9sta se expresa en el gesto de que los cristianos se acerquen al altar y se alimentan con el cuerpo y la sangre de Cristo. El altar se expresa como lugar de sacrificio por su est\u00e9tica y como mesa por la gestualidad del comer y beber. En ambos casos, el altar se impone como monumento pascual: cena y sacrificio en memoria de Cristo. En la definici\u00f3n de la forma y del material vale, pues, lo que anteriormente se ha dicho para el amb\u00f3n y retomado para la fuente bautismal. Tambi\u00e9n vale decir que la situaci\u00f3n del altar y la accesibilidad a \u00e9l es lo que va a expresar a los fieles el ejercicio de su sacerdocio bautismal en Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Marco Antonio Morais Lima,<\/em> SJ. UNICAP, Recife, PE (Brasil). Texto original en portugu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5 Referencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOUYER, L. <em>Architettura e liturgia<\/em>. Magnano: Qiqajon, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BRACONS, J. <em>Saber ver a arte g\u00f3tica<\/em>. S\u00e3o Paulo: Martins Fontes, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CRONIN, D. P. O espa\u00e7o celebrativo. In: CELAM. <em>Manual de liturgia II<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2005, p.329-379.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRADE, G. <em>Arquitetura Sagrada no Brasil<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HOPKINS, C. <em>The Discovery of Dura-Europos<\/em>. New Haven\/London: Yale University Press, 1979.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KRAUTHEIMER, R. <em>Early Christian and Byzantine Architeture<\/em>. London\/New York: Yale University Press, 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">KOCH, W. <em>Dicion\u00e1rio dos Estilos Arquitet\u00f4nicos<\/em>. S\u00e3o Paulo: Martins Fontes, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LASSUS, J. &#8220;Syrie&#8221;. In: <em>DICTIONAIRE d&#8217;Archeologie Chr\u00e9tienne et Liturgie\u00a0<\/em>15\/2. Paris: Librairie Letouzey et An\u00e9, 1953. col. 1855-1941.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MACHADO, R. C. A. <em>O local de celebra\u00e7\u00e3o<\/em>: arquitetura e liturgia. S\u00e3o Paulo: Paulinas, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MENEZES, I. P. <em>Arquitetura Sagrada<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">____. <em>Bens Culturais da Igreja. <\/em>S\u00e3o Paulo: Loyola, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MORAES, F. F. <em>O espa\u00e7o do culto \u00e0 imagem da Igreja<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PANOFSKY, E. <em>Arquitetura G\u00f3tica e Escol\u00e1stica<\/em>. S\u00e3o Paulo: Martins Fontes, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PASTRO, C. <em>Guia do espa\u00e7o sagrado<\/em>. S\u00e3o Paulo: Loyola, 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">______. <em>A arte no Cristianismo<\/em>. S\u00e3o Paulo: Paulus, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAMALLO, G. <em>Saber ver a arte rom\u00e2nica<\/em>. S\u00e3o Paulo: Martins Fontes,1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>SACRAMENTARIUM Gelasianum Vetus<\/em>. 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S\u00e3o Paulo: Martins Fontes, 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice 1 Definici\u00f3n 2 Evoluci\u00f3n 2.1 Comprensi\u00f3n neotestamentaria de templo 2.2 Era pre-nicena 2.3 Iglesias paleocristianas 2.4 Iglesias en el Oriente cristiano 2.5 Era carolingia y el rom\u00e1nico 2.6 El g\u00f3tico 2.7 El Renacimiento 2.8 El barroco 2.9 Post-barroco 3 El lugar de la asamblea celebrante 4 Teolog\u00eda del espacio lit\u00fargico 4.1 Cualidades identificadoras 4.2 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93],"tags":[],"class_list":["post-1662","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-liturgia-y-sacramentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1662"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1662\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1663,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1662\/revisions\/1663"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teologicalatinoamericana.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}